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Así funciona el ruinoso negocio de cazar ballenas en Japón

Jorge Raya Pons

Los japoneses mataban ballenas antes de que el capitán Ahab (Moby Dick) perdiera su pierna y capturarlas parecía tan fácil que con el paso del tiempo se fueron alejando y desapareciendo. Los arponeros tuvieron que ir hasta la Antártida para buscarlas y había tantas que uno no podía imaginar que fueran a acabarse. Pero con la II Guerra Mundial llegaron las malas cosechas y la caza de ballenas creció sin pausa para alimentar a una población cada vez más hambrienta.

La circunstancia se perpetuó durante dos décadas hasta alcanzar su cénit en los años 60 –siempre según las investigaciones del científico japonés Junko Sakuma-, y a partir de ahí la tendencia varió y la demanda de carne empezó a desplomarse hasta el momento actual, en el que la carne de ballena se ha convertido en un alimento esporádico y exclusivo, y su consumo se sitúa entre las 4.000 y las 5.000 toneladas anuales, según el Fondo Internacional para el Bienestar de los Animales (IFAW), lo que supone cuarenta veces menos que medio siglo atrás.

Si bien en tiempos de miseria la caza de ballenas pudo ser un asunto comprensible –la ética no alimenta-, hoy en día las circunstancias son otras y estamos en condiciones de preguntarnos si es tolerable matar ballenas cuando nuestras necesidades básicas están cubiertas, cuando existen tantas alternativas a su carne.

Un grupo de escolares presencia el procedimiento que conduce a las ballenas hasta los mercados (Foto: David Guttenfelder/AP)
Un grupo de escolares observa cómo conservan los trozos de  ballena que van a parar a los mercados (Foto: David Guttenfelder/AP)

Todo por la ciencia

El 24 de marzo de 2016, cuatro grandes pesqueros regresaron a las costas de Japón con 333 ballenas minke: 230 eran hembras y nueve de cada diez estaban embarazadas. El periodo de gestación en esta especie es de diez meses y los ballenatos suelen tener una vida larga. Los humanos somos sus únicos depredadores. La comunidad internacional denunció la campaña, pero Japón se defendió con argumentos científicos: un recurso tramposo que tiene explicación.

En 1986, la Comisión Ballenera Internacional, compuesta por 89 países, prohibió la caza de ballenas con propósitos comerciales y, sin embargo, dio lugar a una excepción a la que Japón decidió acogerse; las capturas con fines científicos serían aceptadas dentro de unos márgenes amplios (mil ejemplares al año en el caso de las minke). A partir de este momento y basándonos en el nivel de capturas de Japón, los estudios morfológicos de las ballenas se dispararon.

Tanto es así que la situación se puso fuera de control y en 2014 tuvo que intervenir el Tribunal de La Haya: la carne que sobraba de los estudios –tan abundante- terminaba en restaurantes y supermercados. Japón anuló la campaña de 2015 y esperó al año siguiente para recurrir la sentencia con un nuevo programa y una nueva promesa: ahora solo necesitarían un tercio de la cantidad anterior para desarrollar sus investigaciones biológicas, de ahí las 333 capturas. La Haya no encontró argumentos suficientes para desestimar la propuesta y los barcos regresaron al mar.

Japanese lawmakers including Toshihiro Nikai (3rd L), former Economy, Trade and Industry Minister, and Daishiro Yamagiwa (3rd R, back toward camera), State Minister of Economy, Trade and Industry, taste whale meat menu during a whale meat promotion event at a restaurant in the ministry in Tokyo November 19, 2014. Japanese government officials lunched on whale meat on Wednesday in a bid to promote Japan's new plan to resume whale hunting in the Southern Ocean, ruled out once by the International Court of Justice (ICI) earlier this year. Japan on Tuesday unveiled plans to resume whale hunting in the Southern Ocean despite an international court ruling that previous hunts were illegal, but said it would slash the quota for the so-called scientific whaling programme. The small placard on the table (C) reads: "Whale meat available here". (Foto: Issei Kato/Reuters)
Un grupo de altos cargos políticos, incluido Toshihiro Nikai, exministro de Economía, y Daishiro Yamagiwa, actual ministro de la misma cartera, degusta carne de ballena durante un acto promocional. (Foto: Issei Kato/Reuters)

Una industria en declive

Es un debate genuinamente humano y profundamente antropocéntrico el preguntarnos sobre si es éticamente aceptable o no matar a una ballena para comernos su lengua, su estómago o sus entrañas, como si todo se limitara a un caso de decisión personal. Y es un debate, del mismo modo, que causa profundo rechazo en los países espiritualmente continentales de Occidente, pues consideran que las ballenas son mamíferos superiores en dignidad a las vacas o los cerdos. Pero es comprensible que no sea así en Japón o en Islandia y de ahí su resistencia.

Sin embargo, varios factores ajenos a la moral ponen en cuestión el futuro de la caza. Por ejemplo, que la industria ballenera es absolutamente ruinosa. Hoy en día la demanda es mínima y el sector solo resiste gracias a los contribuyentes. A través del Instituto de Investigación Cetácea, el gobierno nipón aporta 6,5 millones de euros al año sin poder evitar que sea deficitaria.

Las organizaciones animalistas aprovechan su declive y persuaden a los políticos para que cambien el modelo de negocio. Para ello se apoyan en las cifras de IFAW, que calcula que el sector turístico mundial de las ballenas genera 2.000 millones de dólares anuales y moviliza a 13 millones de personas, una forma provechosa de crear empleos sin necesidad de matarlas.

El reportero británico Rupert Wingfield-Hayes, de la BBC, trató de buscar explicación a la supervivencia de un negocio tan costoso y problemático en términos de imagen y solo encontró un océano de burócratas interesados en mantener un empleo y una pensión; no olvidemos que todo depende del gobierno. Pero Wingfield-Hayes dejó de lado una cuestión fundamental: el primer ministro japonés, Shinzo Abe, comenzó su carrera política como diputado de la prefectura de Yamaguchi. Su poder se construyó en un enclave ballenero, y este parece ser un dato a tener en cuenta.

Trump de espalda al mundo

Tal Levy

Foto: KEVIN LAMARQUE
Reuters

No cree en el cambio climático. Para Donald Trump, es simplemente “un engaño chino” para hacer menos competitiva la industria manufacturera estadounidense. Poco interesa que haya sido un exvicepresidente de la nación que hoy él lidera, Al Gore, quien haya tomado casi que a título personal el alertar sobre los efectos del calentamiento global, dramáticamente reflejados en su documental Una verdad incómoda. Tampoco ha importado que su predecesor, Barack Obama, respaldara firmemente las negociaciones que dieron vida al Acuerdo de París y lo considerara un marco duradero y de largo plazo. Menos todavía, desmarcarse de sus aliados del G7 y unirse al “selecto” club de Nicaragua y Siria; peor aún, rechazar el consenso de la comunidad científica internacional.

El Presidente de Estados Unidos ha decidido cumplir con una de sus promesas de la campaña electoral y abandonar el Acuerdo de París, adoptado el 12 de diciembre de 2015 dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y suscrito por 195 países y ratificado por 147 como primer paso hacia un mundo mejor gracias al compromiso de las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo por encaminar una economía baja en carbono.

Por un lado, Steve Bannon, jefe de estrategia de Trump, presionaba para la retirada; y, por el otro, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el secretario de Energía, Rick Perry, promovían el continuar con la adhesión, mientras que la hija del Presidente y principal asesora, Ivanka Trump, insistía en la necesidad de evaluar todas las consecuencias de la salida, según reseña CNN.

No sólo se debatía en la Casa Blanca. Desde la red social Twitter, Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, aseguró haber hecho todo lo que estaba a su alcance por aconsejar directamente al Jefe de Estado y apuntó que si este optaba por abandonar el pacto, “no me quedará otra opción más que retirarme de su consejo asesor”. También gigantes energéticos como Exxon, General Electric y Chevron mostraron su desacuerdo.

Con Obama en la mira

Pero era un secreto a voces. Ya en marzo, “para acabar con la guerra contra el carbón”, el mandatario estadounidense había dado marcha atrás al Plan de Energía Limpia, adelantado por su antecesor. Si no ha podido aún con el Obamacare, pues ha propinado un zarpazo a la política ambiental del expresidente.

Este jueves 1 de junio Trump anunció oficialmente el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París y, así, se unió a Nicaragua y Siria como únicos países que no lo apoyan, “un puñado de naciones que rechazan el futuro”, como expresó en un comunicado Obama, poco dado hasta ahora a comentar las líneas seguidas por quien le sucedió en el máximo cargo.

Esgrimiendo su deber de proteger a su nación y para apoyar las industrias de petróleo y carbón, así como estimular la generación de empleo, el Presidente norteamericano dio al traste con el histórico convenio ambiental por considerarlo injusto y desfavorable. “Esto tiene menos que ver con el clima y más con otros países obteniendo ventajas financieras por sobre Estados Unidos”, dijo aludiendo a las pesadas cargas económicas que recaen sobre EEUU y a las restricciones en cuanto al uso de carbón, mientras que China y la Unión Europea pueden continuar construyendo plantas para su procesamiento.

El segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, responsable junto con China del 40% del dióxido de carbono de todo el mundo, se liberó así de su compromiso de disminuir para 2025 las emisiones contaminantes entre un 26 % y un 28 % en relación con los niveles de 2005, meta propuesta por Obama.

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La fachada del céntrico Hotel De Ville de París se iluminó de verde al producirse las declaraciones de Trump. | Foto: PHILIPPE WOJAZER / Reuters.

Pero ¿hasta qué punto el Acuerdo París es efectivo para combatir el calentamiento global? Como moderadamente efectivo lo califica Oriol Costa Fernández, profesor e investigador de Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Barcelona, pues en caso de cumplirse lo prometido el cambio climático alcanzaría según las previsiones un aumento medio global de entre 2,7 y 3ºC.

“Claramente, esto es insuficiente. El propio acuerdo fija como límite un cambio climático de 1,5 – 2 ºC. Pero es mejor que lo que había antes porque las promesas posteriores a Copenhagen 2009 nos habrían llevado un poco por arriba de los 4 ºC. Además, incluye un mecanismo de revisión hacia arriba de las promesas para cerrar el llamado ‘ambition gap’ entre el objetivo declarado y el resultado de las acciones reales. Sin ser perfecto, de hecho, está muy lejos de serlo, el Acuerdo de París es el mejor producido hasta ahora en materia de clima, y llevamos desde 1990 negociando convenios del clima”, destaca a The Objective el especialista en política ambiental internacional.

Era previsible que se abriera paso la decepción en el mundo. La ONU, a través de su secretario general, Antonio Guterres, catalogó el anuncio de Trump como una “gran desilusión”; y la Unión Europea, en voz del comisario de Energía y Clima, Miguel Arias Cañete, como “un día triste para la comunidad internacional”.

Por otra parte, si EEUU se hubiera quedado en París pero reduciendo la ambición de sus compromisos tampoco el escenario habría sido favorable, según explica Oriol Costa Fernández. “Habrían vulnerado una cláusula clave: la no-backsliding clause, fundamental para asegurar la progresión hacia arriba de los compromisos de los estados. La decisión habría debilitado enormemente la arquitectura del acuerdo y probablemente no habría suscitado la reacción de rechazo que se ha originado ahora. Habría sido quizá más peligroso aún”.

El efecto rebote

Sin duda, la retirada implica un desafío, como lo previó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quien afirmó vía Twitter que tomaría cartas en el asunto pues planea firmar una orden ejecutiva que mantenga el compromiso de la ciudad con el Acuerdo de París.

Las consecuencias no son pocas. Michael Oppenheimer, profesor de Geociencias y de Relaciones Internacionales en la Universidad de Princeton e integrante del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, ha hecho referencia a un posible efecto dominó en economías emergentes como India, Filipinas, Malasia o Indonesia, lo que ocasionaría un incremento de la temperatura atmosférica que excedería el peligroso umbral de los 2 grados centígrados.

“Veremos un calor más extremo, tormentas más dañinas, inundaciones costeras y riesgos mayores a la seguridad alimentaria, y ese no es el tipo de mundo en el que queremos vivir”, ha dicho Oppenheimer a The New York Times.

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Activistas alemanes protestan por la retirada de EE.UU. del Acuerdo de París | Foto: FABRIZIO BENSCH / Reuters.

Por lo pronto, en una declaración pública conjunta, China y Alemania han mostrado firme respaldo al pacto. En caso de frenarse la lucha en contra del calentamiento global, los mismos estadounidenses pagarán un alto precio, según afirma Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional.

“El cambio climático es una amenaza muy importante para Estados Unidos, desde el aumento del nivel del mar hasta las olas de calor extremos y otros riesgos climáticos en todo el país o mayores riesgos para su seguridad. A corto plazo, la mayor consecuencia para EEUU es política. Los principales países están invirtiendo en un exitoso Acuerdo de París y la retirada de EEUU menoscaba su capacidad para avanzar en sus prioridades de política exterior con esos mismos países”, escribe en el blog de Greenpeace España.

Una mirada hacia el futuro

Morgan es rotunda al asegurar que la retirada de la superpotencia del convenio global en materia climática no presupone de manera alguna que este muera. “Está vivo y en buen estado de salud. En la Cumbre del G7, Europa, Canadá y Japón han reafirmado su firme compromiso para aplicar rápidamente el Acuerdo. Greenpeace pide a los líderes mundiales que aseguren que en la próxima Cumbre del G20 salga un compromiso aún mayor. Trump puede echar hacia atrás parte de las políticas norteamericanas, pero el resto del mundo está mirando hacia delante. Desde noviembre de 2016, cuando Trump fue elegido, al Acuerdo de París se han unido formalmente 76 países más”, agrega.

No es la primera vez que Estados Unidos voltea la mirada. Ya en 2001, después de largas negociaciones, el entonces presidente George W. Bush no ratificó el Protocolo de Kioto, que comprometía a los países industrializados a controlar las emisiones contaminantes por ser los principales responsables de los elevados niveles de gases de efecto invernadero. Esto obligó a la Unión Europea a encabezar el combate contra el cambio climático hasta lograr que se alcanzara década y media después el convenio de París.

Con la retirada de Estados Unidos, ¿el acuerdo luce tan frágil como el mundo frente al cambio climático? Consultado por The Objective, Oriol Costa Fernández asegura que constituye un golpe muy duro, sin duda, por tratarse del segundo emisor de gases de efecto invernadero y el estado más poderoso del mundo. “Ahora la Unión Europea y China -y a poder ser muchos más estados clave, pero como mínimo estos dos- deben asegurar que no se dé una escalada de retiradas y esperar que para cuando la decisión ya sea efectiva, que será dentro de 4 años, EEUU haya elegido a un presidente que pueda entender la ciencia del clima y sus implicaciones políticas”.

Éstas son las mejores imágenes de la Tierra tomadas desde el espacio

Lidia Ramírez

Foto: NOAA
NASA

Prepárate para ver otro nivel de belleza planetaria. Esta semana la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha mostrado las primeras imágenes de la Tierra tomadas por el satélite climático GOES-16, lanzado en noviembre del 2016.

A unos 35.800 kilómetros sobre nuestro planeta, esta nave espacial pudo realizar unas espectaculares fotografías de nuestro mundo, como esta espectacular imagen de América, tomada el 15 de enero, en la que se aprecian los finos detalles de los fenómenos meteorológicos, como las nubes, el desarrollo de las tormentas e, incluso, el flujo de las corrientes globales de aire.

Estas son las mejores imágenes de la Tierra tomada desde el espacio 1
América desde una órbita geoestacionaria. | Foto: NOAA/ NASA

Las fotografías del GOES-16 fueron tomadas por la cámara en alta definición del satélite llamada ‘Advanced baseline imager‘, que fue construida por la corporación Harris. El aparato puede tomar fotos a través de 16 canales distintos de longitudes de onda: dos visibles, cuatro que son casi infrarrojos y 10 infrarrojos. Esta versatilidad ayuda a los científicos a identificar rastros de humo, cenizas volcánicas, vapor de agua, así como otras sustancias de la atmósfera terrestre.

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Imagen tomada con la cámara ‘Advanced Baseline Imager’. | Foto: NOAA/NASA

GOES-16 es la primera nave lanzada al espacio de la nueva generación de flotas GOES-R de NOAA, con la capacidad de tomar fotografías de todo el planeta cada 15 minutos y de todo Estados Unidos continental en sólo cinco minutos. Además, también posee sofisticados instrumentos como un seguidor de rayos, un magnetómetro y sensores solares que en el futuro serán utilizados para tomar imágenes del sol en longitudes de onda ultravioletas y de rayos X. En los próximos años, tres naves más serán lanzadas al cosmos con el objetivo de seguir proporcionando medidas atmosféricas y de superficie del hemisferio occidental de la Tierra para pronosticar el tiempo, tormentas severas, control de tiempo espacial y búsquedas meteorológicas.

Estas son las mejores imágenes de la Tierra tomada desde el espacio 3
Simulación de cómo se vería una imagen del sol en ultravioleta tomada por GOES-16. | Foto: Steve Hill/NOAA

Así, el gran nivel de precisión en estas fotos iniciales es un buen augurio para los objetivos principales de GOES-16: proporcionar pronósticos del clima sin precedentes y monitorear situaciones severas que ocurran con el clima. En este sentido, tras los tornados que recientemente dejaron varios muertos en el sudeste de Estados Unidos, esta misión podría prevenir grandes desastres. Tener una constante vigilancia de los patrones del clima del planeta podría ser esencial para las comunidades que están amenazadas por tormentas extremas, especialmente debido a que se espera que el cambio climático incremente estas situaciones.

Estas son las mejores imágenes de la Tierra tomada desde el espacio 4
Las islas del Caribe y América central. | Foto: NOAA/NASA
Estas son las mejores imágenes de la Tierra tomada desde el espacio 5
El noreste de Estados Unidos, incluyendo la bahía Chesapeake y Long Island. | Foto: NOAA/NASA

Sin embargo, si bien la administración de Barack Obama incrementó la inversión en satélites de observación de la Tierra de NASA y NOAA, los asesores del presidente Donald Trump ya han advertido que apostarán por la exploración humana interplanetaria. Este cambio en el foco podría poner en riesgo misiones como GOES-16, en un tiempo donde muchas regiones del planeta están a punto de colapsar debido al medio ambiente.

Cómo "apagar" el esperma: así funciona el anticonceptivo del futuro

Redacción TO

Foto: Srdjan Zivulovic
Reuters

Impedir que los espermatozoides lleguen al óvulo para evitar la fecundación. Este es el objetivo de todo método anticonceptivo y aunque las opciones para conseguirlo son cada vez más variadas y fiables, lo cierto es que en pleno siglo XXI el condón sigue siendo el rey.  Según cifras del Ministerio de Sanidad, Igualdad y Servicios Sociales, un 28,4% de los españoles utiliza el preservativo como principal método anticonceptivo, seguido por el 24,7% de los que no utilizan absolutamente ningún contraceptivo y el 21,7% de mujeres que toman la píldora.

En definitiva, tratándose de relaciones sexuales, la evolución desde que los griegos y romanos inventaron el preservativo al cubrir el pene con pieles y materiales orgánicos, resulta algo decepcionante. O bien una barrera protectora para ellos o bien píldoras con demoledores efectos secundarios para ellas. Ya era hora de innovar, y por fin llegan noticias augurando un futuro prometedor, un nuevo descubrimiento podría darle la vuelta a estas cifras al ofrecer un método tanto para hombres como para mujeres, científicamente fiable y tan cómodo como imperceptible.

Cómo "apagar" el esperma: así funciona el anticonceptivo del futuro

¿En qué se basa el nuevo método del botón?

La explicación científica se encuentra en un artículo publicado en la revista especializada Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) en el que las científicas Nadja Mannowetz, Melissa R. Miller, y Polina V. Lishko explican la importancia de un componente que actuaría como botón de “encendido” y “apagado” del esperma.

En una explicación simplista, para tener éxito en su misión, los espermatozoides tienen que ser buenos en dos cosas: la natación y la perforación. La mayor parte de métodos, incluidos los preservativos, están pensados para frenar la primera de las cualidades (impedir que los espermatozoides “naden” hasta su destino), pero,  ¿qué hay de la segunda parte? El esperma humano tiene que nadar entre 10 y 12 centímetros hasta llegar al óvulo, lo que viene a significar 24.000 veces su propia longitud, y tras el recorrido, convertirse en “taladro” con el que perforar la capa que cubre los óvulos.

En lugar de golpear de lado a lado como hacen durante su camino a través de las trompas de falopio, el espermatozoide empieza entonces a girar en una sola dirección, sacudiendo la cabeza hacia delante, a través del denso y viscoso entorno de las capas externas del óvulo. Los científicos llaman a esta maniobra el “golpe de poder“. La energía para producir este golpe proviene de iones de calcio, proveniente de un componente llamado CatSper que no está en ninguna otra parte de nuestro cuerpo. Encuentra algo que impida que estos “interruptores” de iones se enciendan, y estarás un paso más cerca de tener el anticonceptivo más eficaz del mundo. Es, precisamente, lo que acaban de hacer estas científicas.

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Vaginas artificiales en un laboratorio de fertilidad | Foto: REUTERS / Leonhard Foeger

En el artículo publicado en PNAS, las investigadores de la Universidad de California en Berkeley examinaron más de 50 compuestos químicos para encontrar unos cuantos que podrían evitar que los espermatozoides se movieran para realizar la perforación y los dos más prometedores provienen de plantas que los seres humanos han estado consumiendo durante milenios: lupeol, un compuesto que se encuentra en mangos, uvas y aceitunas, y pristimerin, que proviene de una antigua hierba medicinal conocida como Thunder God Vine.

Las científicas que han dado con esta clave explicaban en la revista Wired, que el descubrimiento puede convertirse en un anticonceptivo útil tanto para “emergencias” como de uso regular y que el uso de estas sustancias es “diez veces más efectivo que cualquier otro método” e impide que la fertilización del óvulo llegue a realizarse, con lo que incluso aquellos que creen que la vida empieza en la fertilización, no podrían tachar de abortista al método.

Los ensayos en primates para dar con las dosis adecuadas ya han comenzado, y las científicas esperan alcanzar resultados a finales de este año. Según sus cálculos, este nuevo método podría empezar a comercializarse en los próximos tres años, convirtiéndose así en el más eficaz anticonceptivo universal al alcance de todos.

La obligación de muchas jóvenes en Japón: ser actriz porno

Redacción TO

Foto: Bobby Yip
Reuters/Archivo

Ser una mujer joven, tener alrededor de 20 años, ir caminando por las calles de Tokio y recibir una oferta para se modelo; un trabajo con el que podrás obtener dinero y glamour. Puede que no sea difícil aceptar esta oferta soñando con la idea de un futuro prometedor. Así comienza el calvario de muchas jóvenes japonesas que se ven forzadas a participar en películas porno. La industria va en aumento mientras la legislación japonesa no termina de arrancar para proteger a sus ciudadanas.

“El explorador de talentos tenía una tarjeta de visita apropiada y hablaba muy respetuosamente, así que pensé que era alguien en quien podía confiar”, afirma una de las víctimas en un reportaje que publica el diario británico The Guardian.

Esta joven, citada como Kurumin Aroma, firmó un contrato con una compañía de entretenimiento en el que se le requería que se quitara la ropa en una sesión de fotos. “Esa fue la primera vez que escuché hablar de desnudos”, asegura. “Lloré, pero me sentí bajo mucha presión para decir que sí, así que estuve de acuerdo”.

Esta es la antesala de lo que serán las apariciones en películas porno, una industria muy rentable que genera en Japón alrededor de 5.000 millones de dólares al año, a través de ventas y cuotas de suscripción. Se estima que se producen 20.000 vídeos cada año.

La obligación de muchas jóvenes en Japón: ser actriz porno
Un negocio que cada vez es más rentable en Japón. | Foto: Wally Santana / AP Photo

Según han denunciado numerosas organizaciones pro Derechos Humanos en Japón, cuando las jóvenes se dan cuenta de que los contratos que han firmado van más allá del simple modelaje son amenazadas con las consecuencias económicas y personales que podría acarrear la ruptura de dicho contrato. En última estancia las amenazan con contarle todo a sus padres, así que las jóvenes se ven acorraladas.

“No era lo que esperaban o no querían aparecer en películas porno, pero de alguna manera se metieron en una situación de la que no consiguen salir”, afirma en ABC Aiki Segawa, una de las trabajadoras de Lighthouse, organización sin ánimo de lucro que trabaja en Japón contra el tráfico de personas y contra la explotación y violencia sexual. “Creo que cualquiera puede convertirse en una víctima y esa es la realidad que estamos viendo”, ha asegurado.


“Algunas incluso fueron violadas en grupo”

Este tipo de problemática entre las jóvenes japonesas ha ido aumentando en los últimos años. Según datos de Lighthouse, en 2016, 148 mujeres buscaron ayuda por ser víctimas sexuales. En 2015 se registraron 83 casos y el año anterior, 29. En las denuncias, las jóvenes relataban que se veían obligadas a participar en películas porno, pero algunas de ellas también han denunciado que las forzaban a mantener relaciones sexuales sin protección e incluso que fueron violadas en grupo.

Esta asociación sin ánimo de lucro urge al Gobierno japonés a aprobar leyes contra la trata de personas porque a día de hoy esta legislación no existe. Confían en que el país nipón pueda legislar esta problemática como tarde en 2020.

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Muchas de estas jóvenes son obligadas a tener sexo sin protección. | Foto: Bobby Yip / Reuters Archivo

Desde la organización Human Rights Now afirman que “lo increíble es que las empresas productoras de este tipo de películas pueden actuar con impunidad”. Kazuko Ito, abogado y secretario general de la organización, asegura en The Guardian que “no hay ninguna ley que prohíba que las mujeres entren en las películas porno y tampoco hay supervisión gubernamental de la industria. Esto no es sólo una cuestión legal, sino una violación de los derechos humanos”, afirma.

Se espera que las autoridades niponas comiencen a trabajar para resolver este vacío legal. Así, el año pasado, el Gobierno lanzó su primera encuesta sobre el reclutamiento de mujeres jóvenes vulnerables en la industria y encontró que 200 de las 20.000 encuestadas habían firmado contratos para ser ‘modelos’, y más de 50 fueron obligadas, posteriormente, a posar desnudas o tener relaciones sexuales delante de la cámara.

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