Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Así se vive en la Estación Espacial Internacional

Rodrigo Isasi Arce

Foto: NASA

El 12 de abril se celebra el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, por eso hemos querido aprovechar la oportunidad para presentar un viaje muy especial, ¿O deberíamos decir espacial? Vivir en la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés) no es fácil. De la mano del cosmonauta ruso retirado Yuri Vladimirovich Usachov descubrimos cómo los astronautas conviven en este laboratorio espacial.

Los vuelos espaciales cambian al ser humano, cambian la mentalidad y la concepción que tenemos sobre la Tierra”, asegura Usachov. “Tendríamos que construir una Estación Espacial de recreo para turistas, con precios asequibles, para que las personas pudieran sentir lo que nosotros experimentamos”.

Yuri Vladimirovich Usachov nació el 9 de octubre de 1957 en Donestk, región rusa de Rostov, es piloto cosmonauta de la Federación Rusa y ha participado en un total de cuatro vuelos espaciales, dos en la ISS y dos en la MIR. Durante su carrera realizó siete paseos espaciales y en total estuvo en el espacio 553 días. Entre los múltiples reconocimientos con que ha sido distinguido se encuentran las medallas de la NASA por Servicio Público y Vuelo Espacial, es Caballero de la Legión de Honor de Francia y Héroe de la Federación Rusa.

Así se vive en la Estación Espacial Internacional 2
Yuri Vladimirovich, Usachov, en la ISS | Foto: NASA

Preparación previa

Toda la preparación previa antes de realizar un vuelo espacial con destino a la ISS dura entre cinco y siete años, asegura el cosmonauta Usachov. “En general todo lo que se realiza es pura rutina”, añade. “Un mes antes del vuelo nos presentamos a un examen para ver si estamos preparados para la misión”. Tras pasar el examen, dos tripulaciones vuelan en aviones diferentes, por si hubiera un accidente, al lugar donde se encuentra la plataforma de lanzamiento.

Los astronautas también son formados en cuestiones médicas, tanto es así que son capaces de suturar una herida, poner un catéter o realizar un empaste, entre otras cosas. Asimismo, uno de los tripulantes con destino a la ISS recibe una formación más específica con prácticas en un hospital, para ser capaz de realizar una operación si fuera necesario.

El momento del vuelo

La nave tiene una potencia de 20 millones de caballos, por lo que en el momento del despegue “el astronauta nota una enorme tensión en el cuerpo”, dice Usachov. “Nuestros hijos nos suelen dar un juguete y, al despegar, vemos cómo vibra y empieza a flotar; es el momento de ingravidez. Luego, nosotros nos soltamos y flotamos”.

No hay nada comparable a la sensación de ingravidez, es una sensación de libertad absoluta”, dice el cosmonauta ruso. “La primera vez que subí al cosmos, mi visión del espacio estaba condicionada por las imágenes previas que había visto y por mis colegas -refiriéndose a otros astronautas-, pero, una vez arriba, la Tierra me pareció enorme y los colores y su belleza, son impresionantes”.

Así se vive en la Estación Espacial Internacional 4
El cosmonauta Usachov, en el centro, dentro de la cápsula Soyuz | Foto: Roscosmos

Durante el día y medio que se tarda aproximadamente en ascender hasta la ISS, los astronautas pueden disfrutar de unas vistas privilegiadas del planeta Tierra.

Para el cosmonauta ruso, es preferible subir en una nave rusa, Soyuz, y descender en una americana, Shuttle. “Subir en la Shuttle es como ir encima de un barril de pólvora, mientras que la Soyuz es como el carro de combate T-34 o el kalashnikov, es seguro y cada vez mejora más”.

Dormir

“Tenemos un nicho con un saco atado a la pared donde están nuestras pertenencias. Nos ponemos tapones para los oídos, cerramos al ventanilla, nos metemos en el saco, cerramos los ojos, e intentamos dormir”.

Durante las dos o tres primera semanas los habitantes de la ISS tienden a dormir apenas cuatro o cinco horas diarias, lo cual es suficiente, ya que no se usan todos los músculos en ingravidez y el cansancio es menor.  Una vez superadas las primeras semanas, y ya adaptados a su nueva vida, las horas de sueño aumentan a cotas normales de siete u ocho horas diarias.

Taparse los oídos es imprescindible si se quiere dormir en la ISS, ya que hay un ruido constante de en torno a 60 ó 65 decibelios, “parecido a viajar en un avión”, generado pro los ventiladores que están activados todo el rato para depurar el aire.

Cocinar y comer

La comida quizá sea uno de los momentos de relax de la ajetreada vida en la ISS. Los astronautas se reúnen en torno a una mesa, a la que se tienen que atar para no flotar, y disfrutan de una alimentación “bastante similar a la de la Tierra”. Eso sí, han de tener cuidado con comer alimentos que nunca antes han probado o que pudieran generarles algún tipo de malestar. Generalmente los paquetes de comida que llegan a la Estación están compuestos por alimentos propios del país de origen del astronauta, o al menos parecidos.

Así se vive en la Estación Espacial Internacional 3
El momento de la comida en la ISS | Foto: NASA

“Recuerdo una vez que probé unas nueces de california que había traído un compañero estadounidense; nunca antes las había probado y me sentaron muy mal. Pasé toda la noche con sudores fríos, fiebre y sin dormir. Me vi obligado a tomar el carbón activado para contrarrestar los efectos”, asegura Yuri.

Cuarto de baño y aseo

Los astronautas, como cualquier ser humano, también hacen sus necesidades personales y se duchan. Para ello, cuentan con un baño especial que succiona los desechos y los deposita en una cavidad especialmente diseñada para estos menesteres. Una vez que el deposito está lleno, es evacuado en el espacio para que se desintegre.

Deporte

Los astronautas hacen deporte en la ISS dos veces al día. “Tenemos una bici estática y una cinta para correr”, asegura Usachov. “Yo corría cinco kilómetros al día; nunca he corrido tanto en mi vida”.

Convivencia

Para mejorar la convivencia, en muchos casos los astronautas se conocen antes de su vuelo espacial. En el caso de Yuri, viajó a EEUU para conocer a sus compañeros de viaje americanos y allí pudo disfrutar de algunas de sus costumbres como ver un partido de béisbol y uno de baloncesto y acudir a un rodeo.  Cuando sus “colegas” estadounidenses viajaron a Rusia, fueron a la Dacha -casa en el campo- y a la sauna.

Así se vive en la Estación Espacial Internacional 1
Desde la cúpula se tienen las mejores vistas de la Tierra | Foto: NASA

Durante los seis meses que la tripulación pasa en la Estación, el comandante es el encargado de establecer el orden, tomar las decisiones y  mediar en las disputas. Es la única persona autorizada a emplear la fuerza si la situación lo requiere, tanto es así, que es el responsable de custodiar el único arma que hay a bordo, una pistola Makarov que no ha habido que utilizar en ninguna ocasión, por ahora.

Antes de volar, los astronautas firman un código de conducta dónde se establece lo que se puede hacer y lo que no.

Pedro Duque muestra la ISS por dentro

Continua leyendo: El futuro pertenece a los menos inteligentes (si no lo evitamos)

El futuro pertenece a los menos inteligentes (si no lo evitamos)

Miguel Ángel Quintana Paz

A diferencia de la literatura o la religión, tan reconfortantes a menudo, la ciencia no tiene por qué resultarnos consoladora. Con frecuencia, de hecho, nos cuenta verdades un tanto fastidiosas. Incómodo resultó Galileo cuando decidió tomarse en serio el sistema copernicano e insistió en que la Tierra no era el centro del universo. Incómodo resultó Darwin cuando mostró que nuestro origen biológico y el de las cucarachas era el mismo. Incómodo es saber que hoy no contamos con una cura eficaz para todos los tipos de cáncer. Por latosas que resulten, ninguna de esas verdades pierde por ello ni un solo pellizco de verdad.

Esto no significa, naturalmente, que los científicos ignoren el revuelo que a veces podrían desencadenar sus descubrimientos. Ni que ello deje de provocarles cierto vértigo. Fue el caso, sin ir más lejos, del propio editor de Copérnico en el siglo XVI, el protestante Andreas Osiander. Temeroso de que su libro le acarreara una persecución religiosa, le añadió un precavido prólogo en que aseveraba que cuanto allí se contaba no debía tomarse como verdadero: “Esto, muchachos, es solo un hábil modo de resumir cómo se pueden hacer mejores cálculos en astronomía”, venía a decir el prologuista, “pero ni se os ocurra tomaros en serio este mero truco matemático, ni vayáis a creeros de veras que la Tierra no sea el centro de todo, líbrenos Dios”. La cautela de Osiander no parece excesiva: otro teólogo, Giordano Bruno, se negó a tomarse las cosas como proponía Osiander y se obstinó en sacar consecuencias de que nuestro planeta no fuera el centro del universo. ¿Resultado? Terminó en la hoguera donde un papa, de nombre Clemente, resolvió calcinar parejos atrevimientos.

Hoy los papas ya no achicharran más que terneras argentinas, pero ello no obsta para que los científicos sigan amedrentándose ante la reacción que sus estudios podrían desencadenar. Es lo que pensé al descubrir que uno de los asuntos más palpitantes de la psicología contemporánea contaba por fin, desde hace un año, con una pista para resolverse… pero esa pista aparecía, toda tímida, solo en el material suplementario de un artículo científico. Sus autores no parecían querer insistir en tal hallazgo. El asunto al que me refiero es fácil de formular: ¿favorece la selección genética actual a la gente más inteligente o a la menos dotada intelectualmente? Dicho de otro modo: ¿a este paso, los humanos seremos cada vez más listos, de media, o cada vez menos? La respuesta que se daba en los Proceedings of the National Academy of Sciences era contundente, y se corroboró con otro artículo de la misma revista en diciembre pasado: sí, la inteligencia es en parte heredable; sí, las personas más inteligentes tienden a tener menos hijos que el resto; y por lo tanto, sí, de seguir la actual tendencia, la especie humana estará cada vez menos dotada (intelectualmente).

(De desear adentrarse en los detalles científicos del asunto, cabe acudir a esta nutritiva entrada del blog de @DrXaverius).

¿A qué velocidad se producirá ese previsible entontecimiento de nuestras generaciones futuras, que hace unos años ya describió (menos científica, pero más entretenidamente) la película Idiocracy? Con el auxilio de un tercer estudio podemos confiar un cálculo: implicará unos 0,3 puntos menos de cociente intelectual por década. Esto significa que si Javier Marías o Antonio Navalón (recientemente aupados por periódicos de referencia como eldiario.es al rango de “odiadores de los millennials”) viven cincuenta años más, comprobarán entonces que la media de inteligencia a su alrededor descenderá hasta 1,5 puntos. Quizá no parezca demasiado, como no se lo parecen a algunos los grados de temperatura que se prevé aumentar en las próximas décadas; pero, en términos evolutivos, si ese proceso no se interrumpe, en mil años el humano medio tendría una inteligencia que hoy se considera retrasada.

¿Ese milenarismo va a llegar? Todo depende de si nos ponemos manos a la obra para remediarlo. Y de si queremos hacerlo, claro. A diferencia de la belleza o la fuerza física, que cabe reconocerlas perfectamente en los demás aunque uno carezca por completo de ellas (bien lo sabe un servidor, que humilde reconoce andar falto de la segunda), para apreciar la inteligencia hay que poseer, en parte, esa misma facultad. De modo que, si queremos encontrarle una solución a este asunto, más fácil será emprender tal tarea hoy que convencer a los atolondrados humanos de dentro de diez siglos de su importancia.

¿Qué se podría hacer? La entrada del blog que antes enlacé sugiere aplicar métodos como la selección de embriones o la ingeniería genética para compensar esa idiotización generalizada de nuestra especie. Son apuestas éticamente peliagudas, que entrañan un cierto tipo de eugenesia. Merecerían por sí solas otro artículo, de modo que no entraré a debatirlas aquí.

Hay, sin embargo, otra vía de solución más sencilla, que podríamos denominar “socialdemócrata”, en la que sí me detendré. Sabido es que a los socialdemócratas les encanta solucionar las cosas por medio de subvenciones. Y sabido es, al menos desde tiempos de la new left, que a los socialdemócratas les apasiona apoyar a las minorías, en particular aquellas en situación más vulnerable. Y bien, la conclusión es obvia, como habrá inferido el sagaz lector: creo que, desde el campo socialdemócrata, debería empezar a exigirse que el Estado subsidie a la gente más inteligente para que pueda tener más hijos de los que hoy tiene. Los listos son, al fin y al cabo, una minoría en evidente riesgo de extinción, si nos fiamos de la ciencia.

Además, no me cabe duda de que una medida como esta recabaría un apoyo electoral considerable. Al fin y al cabo, la mayoría de los votantes se considera del lado intelectualmente brillante de la sociedad, como notó ya Descartes al inicio de su Discurso del método. Votando a favor de esta subvención, pues, creerían en el fondo estar apoyando subvenciones para sí mismos. Quizá más tarde descubrieran que no es así: pero parece poco probable que masas de personas que se confesaran poco inteligentes se manifestaran luego para reclamar que son más tontos de lo que se creían.

Continua leyendo: Vivir como un personaje de Star Wars en el nuevo hotel de Disney

Vivir como un personaje de Star Wars en el nuevo hotel de Disney

Redacción TO

Los fanáticos de Star Wars están de enhorabuena, y es que alojarse en una nave espacial de la saga cinematográfica y disfrutar de atracciones que recrean parte de los escenarios de las películas será posible en 2019, gracias a Disney. Bob Chapek, director de resorts de la compañía, ha anunciado esta semana, con motivo de la D23 Expo – un evento en el que la compañía explica sus próximos proyectos – que construirá un hotel en Walt Disney World, Orlando (Estados Unidos) en el que los huéspedes participarán en una aventura inmersiva personalizada única. Todo ello forma parte de la ampliación, Star Wars: Galaxy’s Edge, que la compañía llevará a cabo en sus parques de Disneyland en Anaheim, California, y Walt Disney World en Orlando, Florida.

“Es diferente a todo lo que existe hoy”, ha asegurado Chapek. Desde el momento en el que los huéspedes lleguen al hotel, se les otorgará un rol activo en la aventura y un vestuario al más puro estilo Skywalker.

Así será el hotel de Star Wars de Disney 1
Recreación de la experiencia inmersiva que ofrecerá Disney | Foto: Walt Disney Park and Resorts

El hotel se basará en una nave espacial de la famosa saga cinematográfica y los huéspedes podrán ver el “espacio exterior” desde sus ventanas, gracias a unas pantallas colocadas para tal fin. Las habitaciones estarán configuradas en función del rol que se haya elegido al llegar (Jedi, miembros de la Primera Orden, de la Resistencia, androides…).

Durante la estancia en el hotel intergaláctico será común cruzarse con extraterrestres o cualquier personaje conocido de Star Wars, ya que los empleados también irán uniformados con los trajes de la película.

Así será el hotel de Star Wars de Disney 2
Cruzarse con seres de otras galaxias por los pasillos del hotel, será algo común | Foto: Walt Disney Park and Resorts

Star Wars: Galaxy’s Edge

Star Wars: Galaxy’s Edge será el nombre de la nueva sección que llegará a los parques Disneyland en Anaheim, California, y Walt Disney World en Orlando, Florida. Esta expansión, será la más grande en la historia de los parques de la compañía, ya que contará con una extensión de 5,7 hectáreas. Hasta 2019, que será cuando esté operativa, Cars Land, el área dedicada a la película Cars, seguirá siendo la más grande, con 4,9 hectáreas.

La experiencia central de esta nueva área de Star Wars se basará en dos atracciones principales en las que los visitantes podrán pilotar el archiconocido Halcón Milenario y participar en una batalla entre la Primera Orden y la Resistencia a bordo de un destructor espacial.

Convertirse en Jedi

Si alguna vez has soñado con ser Jedi, estás de suerte. Disney ha anunciado que además de construir la nueva sección en sus parques, también desarrollará un juego de realidad aumentada para smartphones, en colaboración con Lenovo, que permitirá convertirse en un auténtico JediJedi Challenges, que aún no tiene fecha de salida, se basará en un casco de realidad aumentada y se complementará con una empuñadura de un sable de luz

Cuando Star Wars: Galaxy’s Edge abra sus puertas, es probable que cuente con una atracción de este tipo.

Continua leyendo: Astroscale, conciencia medioambiental en el espacio

Astroscale, conciencia medioambiental en el espacio

Redacción TO

Foto: NASA
Reuters

El cohete alemán V-2 número de serie MW 18014 fue, en 1944, el primer objeto artificial conocido en cruzar la barrera espacial. En los menos de 75 años que el hombre lleva enviando naves, cohetes, satélites y demás objetos al espacio, este ya se ha llenado de tanta basura que se calcula que hay más de 17 millones de piezas flotando más allá de la atmósfera. Pero una compañía japonesa con sede en Singapur está trabajando en la solución. Astroscale, una empresa fundada en 2013 “con el objetivo de desarrollar soluciones innovadoras para luchar contra el número creciente de escombros espaciales”, se ha propuesto “contribuir activamente al uso sostenible del medioambiente espacial desarrollando tecnologías en órbita innovadoras para retirar de forma segura la basura espacial más peligrosa en órbita”, según explica en su web. Espera lanzar su primera misión espacial en 2019.

De los millones de piezas que sobrevuelan el planeta, solo 500.000 superan el tamaño de una canica, según la NASA, pero su velocidad –se mueven, de media, a 40.000 kilómetros por hora- y el hecho de que vuelan sin control las hace peligrosas para los astronautas. Y con la irrupción del turismo espacial y su previsible auge en las próximas décadas, el riesgo no solo lo correrán los astronautas, sino cualquier ciudadano con mucha menos preparación. Para entender el peligro que esto supone, basta con recordar el argumento de Gravity, en la que una nave espacial sufre un accidente después de ser alcanzada por una serie de lluvias de basura espacial provocadas por la destrucción de un satélite enviado al espacio por el hombre.

Astroscale, conciencia medioambiental en el espacio 1
Recreación, en la película ‘Gravity’ (2013), de los estragos que puede causar la basura espacial al impactar contra una nave. | Foto: Warner Brothers

Una vez planteado el problema, ¿cómo se soluciona? Mapear los alrededores de la Tierra es el primer paso. Si bien agencias grandes como la NASA se dedican a buscar las piezas de mayor tamaño, nadie se preocupa demasiado por las pequeñas. De hecho, Astroscale es la primera empresa privada en hacerlo. Una vez peinada la zona, la idea es enviar una nave que busque las piezas de basura espacial y utilizar un brazo magnético para ir recolectándolas.

¿Y qué ocurre con esa nave que se ha enviado al espacio para limpiarlo? Irónicamente, la solución que propone la compañía nipona es devolverla a la Tierra para hacerla explotar a su entrada en contacto con la atmósfera, de modo que toda esa basura espacial y la nave que la contiene terminen en nuestro planeta, convertidas ya en polvo metálico.

Los efectos cotidianos de la contaminación espacial

Pero más allá de astronautas y pudientes turistas espaciales, la acumulación de residuos más allá de la atmósfera también tiene otro efecto, mucho menos peligroso pero que afecta de manera más directa al común de los ciudadanos: la interferencia con las señales de los satélites. El hecho de que los datos que envíe un satélite se crucen con basura afecta a distintas áreas de la vida cotidiana, desde la calidad del GPS de tu smartphone hasta la nitidez de la imagen de tu televisión. De hecho, la idea de Astrospace es alquilar sus servicios a distintas organizaciones que quieran optimizar sus telecomunicaciones.

La de Astroscale no es la primera iniciativa para limpiar el espacio. Ya en 2014, la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) probó con éxito en España un radar para rastrear basura espacial y, el año pasado, Rusia y Brasil firmaron un convenio para construir en el país sudamericano un observatorio para monitorear este tipo de residuos, pero por primera vez la iniciativa privada se mete en el mercado de los basureros espaciales.

Astroscale, conciencia medioambiental en el espacio 2
Radar español de la ESA que rastrea basura espacial. | Foto: ESA

Continua leyendo: Los nanosatélites están cambiando nuestra forma de hacer negocios

Los nanosatélites están cambiando nuestra forma de hacer negocios

Redacción TO

Foto: Ames Research Center photo
NASA

Según pasan los años, los humanos nos acercamos más al espacio exterior y lo comprendemos mejor. En medio de una época de lanzamientos continuos, en los que grandes empresas se pelean por conseguir ser líderes en las puestas en órbita, y los servicios satelitales se hacen imprescindibles, la industria espacial tiende hacia la miniaturización, hacia los nanosatélites.

Compañías como Planet y Spire están poniendo en órbita más cubesats, satélites enanos, dotados con cámaras que permiten obtener una visión en tiempo casi real y sin precedentes de todos los rincones de la Tierra; desde los glaciares en la Antártida, a los campos de trigo en Egipto, pasando por los grandes desiertos. Los datos e imágenes que estas cámaras envían, están siendo utilizados por las empresas para dotar de mayor transparencia y eficiencia a diferentes áreas.

La revista Fast Company informa de seis principales campos que experimentan grandes cambios con el uso de cubesats:

Agricultura

Si bien es cierto que hay un gran número de compañías que utilizan imágenes de satélite para predecir los rendimientos agrícolas anuales de los principales cultivos, son pocas las que utilizan esta información para plantaciones más especializadas, y las que emplean nanosatélites de empresas privadas para recabar los datos. Hasta ahora, lo común era utilizar servicios proporcionados por las grandes agencias espaciales como la NASA o la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).

Vinsight, una pequeña empresa californiana, ha decidido centrarse en las uvas y las almendras, dos de los productos agrícolas más valiosos del estado. “Pensamos que tenía sentido aplicar la tecnología a un sector que realmente lo necesita”, asegura la fundadora de la empresa, Megan Nunes. Los productores de uva y almendra suelen tener una tasa de error del 30-40% cuando predicen sus salidas estacionales.

Vinsight utiliza aprendizaje automático para analizar imágenes de satélite, teniendo en cuenta los factores externos como la ubicación, el clima y el rendimiento histórico. Con esta información, los agricultores pueden obtener una predicción del rendimiento tres o cuatro veces más precisa. Esa información, ha dicho Nunes, puede ayudar a ahorrar en costes de mano de obra, estimar los ingresos para el año y establecer mejores acuerdos con los compradores.

Cómo los nanosatélites están cambiando la forma de hacer negocios 7
Un hombre transporta plátanos en Quito, Perú | Foto: Rodrigo Abd / AP Photo

La ESA, por su parte, ya ofrecía desde 2011 el servicio GrapeLook, que utiliza la información recogida por los satélites para asesorar a los vinicultores sobre cómo y cuándo regar los viñedos de forma óptima. Este servicio combina los datos recogidos por los satélites de observación de la Tierra con una serie de medidas de campo, que son enviadas en tiempo real vía satélite al centro de procesado de datos. GrapeLook utiliza técnicas de teledetección para medir el agua que liberan las plantas, el aumento de la biomasa y el rendimiento con el que se están utilizando los recursos hídricos. Toda esta información, una vez procesada, se distribuye a los vinicultores y a las autoridades hidrológicas a través de una página web basada en Google Maps.

Otra empresa de análisis, FarmShots, va más allá. La startup con sede en Carolina del Norte analiza los campos y factores como la absorción de la luz y la elevación del terreno para detectar la presencia de plagas o enfermedades en los campos individuales. FarmShots alerta a sus clientes cuando hay un problema, y en la actualidad, trabaja en la construcción de sus algoritmos de reconocimiento para identificar fácilmente la causa, tales como hongos. A través de una reciente asociación con John Deere, la tecnología de la compañía ha sido integrado en tractores y otros equipos. “Generamos un mapa para indicar a la máquina para poner menos fertilizante en las áreas que son saludables y más en las áreas que no son saludables”, remarca el CEO de FarmShots, Joshua Miller.

En este aspecto, la ESA se ha unido recientemente a una serie de socios internacionales de Argelia, Francia, Mali, Mauritania, Marruecos, España y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para probar cómo los datos satelitales, como la misión de la ESA para el estudio de la Humedad del Suelo y de la Salinidad de los Océanos (SMOS) puede emplearse para predecir las plagas de langostas, que constituyen una grave amenaza para la producción agrícola y, en consecuencia, para la subsistencia y la seguridad alimentaria.

Navegación marítima

Antes de la era de los cubesats, los satélites de propiedad gubernamental cubrían solo las zonas más pobladas de la Tierra, dejando los lugares más remotos sin monitorear, como las rutas de navegación en el Ártico. En marzo, Spire se asoció con la National Geospatial-Intelligence Agency (NGA) y Ball Aerospace para controlar estos puntos ciegos. “La sospecha es que hay más tráfico allí de lo que pensamos”, afirma Nick Allain, director de creatividad en la compañía.

Cómo los nanosatélites están cambiando la forma de hacer negocios 1
Un barco rompehielos navega en el Golfo de Finlandia | Foto: Dmitry Lovetsky / AP Photo

La compañía también ha utilizado sus capacidades para prevenir peligros similares en el Océano Índico, donde trabaja conjuntamente con el gobierno de Indonesia para reducir la actividad de la pesca ilegal marcando los barcos que se encuentran en aguas restringidas y, actualmente, está probando una nueva capacidad que puede detectar qué tipo de pescado está capturando un barco. Spire también proporciona datos sobre piratería a las empresas.

Respuesta ante emergencias

Cuando un desastre golpea, las imágenes satelitales pueden ser una herramienta crucial para los gobiernos y las organizaciones de ayuda humanitaria en la evaluación de daños y en el establecimiento de protocolos de seguridad y ayuda directa. Planet, que ha puesto en órbita cerca de 150 satélites de dimensiones reducidas, utiliza sus imágenes para crear mapas que muestran una zona afectada antes y después de un desastre, y permite identificar rápidamente los edificios que han sido dañados y los caminos que están bloqueados.

“En lugar de tener que enviar gente al campo para inspeccionar, que puede ser costoso y requiere mucho tiempo, podemos satisfacer esa necesidad con nuestras imágenes vía satélite”, asegura Tara O’Shea, que dirige las iniciativas de impacto en Planet. Uno de los escenarios en los que la compañía ya ha actuado, ha sido el huracán que afectó a Haití el pasado otoño.

Cómo los nanosatélites están cambiando la forma de hacer negocios 2
Una mujer y su hijo caminan entre las ruinas de las casas derruidas por el huracán Matthew en Jeremie, Haiti | Foto: Nalio Chery / AP Photo

Investigación del medio ambiente

Para los investigadores, las implicaciones de las imágenes de satélite son casi infinitas. Pueden ser utilizadas para controlar todo, desde la deforestación en la Amazonía a la floración anual de plantas tropicales. En abril, Planet lanzó un nuevo programa para facilitar esta labor, la apertura de su plataforma para cualquier persona con una afiliación universitaria. Científicos de Stanford a la Universidad de Oslo utilizan imágenes y datos de la compañía, para seguir el movimiento del glaciar Jakobshavn de Groenlandia, que es famoso por arrojar grandes cantidades de hielo en el océano cada año.

Cómo los nanosatélites están cambiando la forma de hacer negocios 8
Un glaciar en Groenlandia | Foto: Michael Kappeler / Pool / AP Photo

Orbital Insight también ha puesto en marcha iniciativas en este espacio: durante los últimos dos años, ha estado trabajando con el Instituto de Recursos Mundiales para mantener un ojo en la deforestación. Mediante la búsqueda de señales de advertencia, tales como construcción de nuevas carreteras en áreas no desarrolladas, la compañía tiene la esperanza de evitar la deforestación antes de que suceda.

Seguridad Nacional

El Departamento de Defensa de EEUU ha concedido recientemente a la compañía de análisis de imágenes Descartes Labs  1,5 millones de dólares para estudiar la seguridad alimentaria en Oriente Próximo y el Norte de África. Descartes está escaneando las operaciones en tierras de cultivo, tanto a gran escala como en los campos más pequeños, y monitoreando las primeras señales de hambre, que pueden preceder a la discordia sociopolítica. Eso hace que sea más rápido, más fácil y más barato identificar los problemas en dichas regiones y tratar de evitar los conflictos antes de que sucedan.

Cómo los nanosatélites están cambiando la forma de hacer negocios 4
Un simpatizante de los rebeldes Houthi sostiene un arma en Yemen | Foto: YAHYA ARHAB / EFE /EPA

Desarrollo económico

En 2015, Orbital Insight se asoció con el Banco Mundial para estudiar de que manera su tecnología podría medir los índices de pobreza y el crecimiento económico, centrándose en una pequeña parte de Sri Lanka. Las dos organizaciones están utilizando esos conocimientos para probar la tecnología en México, utilizando imágenes de satélite, aprendizaje automático y los datos de encuestas para medir cuántas personas viven por debajo del umbral de la pobreza en diferentes municipios.

El gobierno mexicano utiliza mapas de pobreza para dirigir la financiación social, pero esos mapas solamente se producen cada varios años. El uso de nanosatélites puede acelerar el proceso y monitorear correctamente a un mayor número de personas que se encuentran bajo el umbral de la pobreza y que necesitan ayuda.

TOP