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Bailar contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica

Cecilia de la Serna

Foto: Meneo

La Esclerosis Lateral Amiotrófica, más conocida por sus siglas –ELA-, es una enfermedad neuromuscular en la que las motoneuronas, un tipo de células nerviosas que controlan el movimiento de la musculatura voluntaria, gradualmente disminuyen su funcionamiento y mueren, provocando debilidad y atrofia muscular. Según datos de la Fundación Española para el Fomento de la Investigación de la Esclerosis Lateral Amiotrófica (FUNDELA), en España se estima que cada año se diagnostican casi unos 900 nuevos casos de ELA (de 2 a 3 por día) y que el número total de casos ronda las 4.000 personas, aunque estas cifras pueden variar. La Esclerosis Lateral Amiotrófica, conocida por afectar al físico Stephen Hawking, es además una enfermedad rara e incurable. La causa de la ELA de momento es desconocida, aunque ese desconocimiento es cada vez menos insalvable gracias al descubrimiento y utilización de herramientas más sofisticadas en el ámbito de la biología molecular, ingeniería genética y bioquímica. Por eso, la investigación es crucial a la hora de combatir la ELA y hacer que algún día sea curable.

Las iniciativas contra esta enfermedad son variadas y diversas, y a menudo se habla de ELA en los medios, ya que la visibilización es cada vez mayor. Ahora, Madrid presenta una iniciativa más, que además de solidaria resulta divertida. El sábado 25 de marzo se celebra en el madrileño Mercado de la Cebada la fiesta Papa Loves Mambo en colaboración con la FUNDELA para concienciar a los más jóvenes sobre la ELA y para recaudar dinero en pro de esta causa.

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Papa Loves Mambo es una fiesta que se celebra esporádicamente desde hace algo más de seis meses y que reúne a artistas y DJs emergentes, y otros más consolidados, principalmente de música electrónica. Sus promotoras, Cori Matius y Elena Hernández, han hablado con The Objective para explicar qué hay detrás de su nuevo proyecto: “La iniciativa surgió en nuestra cabeza por una persona en concreto: la madre de una de nuestras grandes amigas. Como gesto de apoyo y de homenaje a ella y todas las personas que sufren ELA. Además, esta es una enfermedad sobre la que aún no se sabe demasiado, hemos leído mucho sobre ella y nos pareció una muy buena idea.”

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La razón por la que han decidido organizar este encuentro con FUNDELA es clara: es la asociación que lucha contra la ELA con mayor ahínco en España. “La asociación tiene contacto con los laboratorios más avanzados que se dedican a investigar para descubrir nuevos tratamientos y mejorar los existentes para la enfermedad. FUNDELA es el puente para llegar a esos expertos y no se queda ni un solo euro ya que está formada por personas que compaginan su vida y sus trabajos con la organización de esta fundación, no viven de ello”, nos aseguran las promotoras.

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Resulta curioso que se organice un evento de estas características, benéfico, en un marco donde no abundan las iniciativas solidarias: el mundo de la noche. Ante la pregunta de si los jóvenes toman conciencia con este tipo de problemáticas, las organizadoras de la fiesta lo tienen claro: “La juventud de nuestra época en general está bastante concienciada de los problemas de la sociedad, aunque sí es verdad que este tema en concreto es bastante desconocido”. No obstante, nunca está de más crear espacios en los que fiesta y solidaridad se den la mano: “Sin duda si se creara cada cierto tiempo un vínculo entre la diversión, que es lo que principalmente queremos todos los jóvenes, y el conocimiento y concienciación de los muchos problemas para los que con poco se puede ayudar, estaríamos mucho más informados, concienciados y comprometidos con mejorar la vida de personas que lo necesitan”, aseguran.

¿Qué esperar de esta edición de Papa Loves Mambo? Por supuesto, esa diversión que desde la organización nos prometen. Y baile, mucho baile. Se trata de “un plan diferente para comenzar el sábado noche, una early party que empieza a las 9 de la noche y termina a las 2/3 de la mañana”, según nos adelantan las organizadoras. El evento reunirá hasta seis artistas y DJ’s, a los que encabeza el musicólogo y performer guatemalteco Meneo. Lo que une a este plantel de artistas es, en palabras de las organizadoras, “las ganas de colaborar en la bonita causa de este evento. Tenemos como cabeza de Cartel a Rigo Pex, más conocido como Meneo, que ha remezclado a artistas como Dover, Russian Red y The Zombie Kids. Ha pinchado en el Sónar, Primavera Sound y se le considera el inventor del Electropical”. A los ritmos tropicales y electrizantes de Meneo, se añaden las actuaciones de Josephine DJ, Susynth, Karitori DJs, Cori Matius ft. Unicorns Are Real y el DJ set de Ubícate nena. El plantel no parará de moverse ya que, según las promotoras, “cada hora se cambiarán para ofrecer una gran variedad musical y diversión sin duda asegurada”.

Las entradas de esta fiesta benéfica cuestan 10 euros (11,10 con gastos de gestión) y pueden adquirirse en este enlace. Date prisa, ¡hay aforo limitado!

El soul castizo que mueve Madrid

Clara Felis

Foto: Little Soul Café
Little Soul Café

Empezaron a caminar con el compás que marcaban los grandes de la Motown (abreviatura de Motor-Town que hace referencia a la industria automovilística de Detroit), el sello que Berry Gordy Jr. fundó allá en la época de los 60 y que revolucionó todo el establishment discográfico estadounidense. Stevie Wonder, Marvin Gaye, Diana Ross & The Supremes o The Temptations hicieron de sus estribillos auténticos lemas reivindicativos que luchaban contra la segregación racial en EEUU.

Quejidos enérgicos de viento metal con los que se criaron y en los que se basan gran parte de las composiciones de Freedonia, Aurora & The Betrayers y Cosmosoul. Tres bandas de Madrid cuyo motor es aquel soul que nació en los clubs y bajos de Norteamérica. En ellos se gritaba y coreaba de madrugada la llegada de un nuevo día. Una nueva América. A Change Is Gonna Come que cantaba Sam Cooke.

Esa defensa de la igualdad social, el respeto por los derechos humanos y la justicia universal son algunas de las demandas que se encuentran en las letras de Freedonia. Así se demuestra en Dignity and Freedom (canción que da nombre al último álbum publicado) o You can’t stop us.

La formación, que comenzó su andadura musical en el 2006, se encuentra en plena grabación de su tercer disco, el cual han conseguido poner en marcha gracias a una campaña de crowdfunding. No tienen claro el título. Tampoco las canciones que van a incluir en este doble disco. Lo que sí tienen claro es la temática (la defensa de la mujer) y el estilo: se mantiene la esencia soul inicial. “Freedonia recoge el testigo de otras bandas que ya hacían música soul o negra, como por ejemplo The Sweet Vandals. Lo que nosotros intentamos es llegar más allá de lo que es la escena de la música negra en Madrid, que es un poco cerrada”, explica Ángel Pastor, guitarra del grupo, desde su local de ensayo en Carabanchel.

Cantar contra los prejuicios

Al decir esto Maika Sitte, cantante del grupo desde el 2013, afina aún más la definición y dispara la siguiente frase. “Es mejor emplear el concepto de música negra porque abarcamos todas las ramas que ésta comprende. Entre ellas el soul, el funky o el pop”. Maika, como el resto de sus componentes, huye de las etiquetas y los prejuicios, sobre todo  porque los ha vivido en primera persona. La cantante, nacida en Madrid pero de origen guineano, mantiene esa actitud guerrera cuando canta (recuerda a divas del soul como Etta James o Sharon Jones), pero especialmente cuando habla de su trabajo y su perfil artístico. No le gusta que comparen su voz con la tonalidad de su piel, ya que para ella la música no entiende de lenguas ni de razas. Es universal. Plural. Esta es la conjugación que emplea cuando expone sus ideas. “Todo el mundo piensa que por ser negra ya puedes cantar bien o puedes bailar bien, y no. Depende de tus cuerdas vocales y tu fisionomía, que nada tiene que ver con el color. Desgraciadamente el mismo racismo que había antes lo hay ahora. Tener más derechos no significa que no esté, lo que ocurre es que la gente se calla más”.

Maika Sitte: “Todo el mundo piensa que por ser negra ya puedes cantar bien o puedes bailar bien y no. Depende de tus cuerdas vocales y tu fisionomía”

Tanto para Maika como para Ángel, el soul no acaba de entenderse en España, sobre todo por lo que se promociona desde las propias discográficas con fenómenos como Beyoncé, Amy Winehouse o Rihanna. “Lo que aquí llaman soul no es soul. En este país no hay ni una sola discográfica que tenga un grupo de soul de verdad”, dicta Maika.

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Freedonia durante la entrevista con The Objective. | Foto: Cecilia de la Serna / The Objective

Creative Commons contra la SGAE

Esta es una de las principales razones por las cuales el grupo siempre ha buscado nuevas fórmulas de financiación y producción, como las licencias Creative Commons. La SGAE no les representa. “La SGAE tiene un problema fundamental que es la última E y para nosotros los editores tienen unas finalidades distintas a las del autor. Usamos Creative Commons porque son unas licencias que nos permiten abrir como queramos nuestra obra. Creemos que España merece otro tipo de entidad que gestione los derechos de autor, y por eso no participamos en esta. Algo que no se entiende dentro del gremio. No somos antisistema, pero queremos un sistema mejor”, defiende Ángel con énfasis.

Ángel Pastor: “La SGAE tiene un problema fundamental que es la última E, y para nosotros los editores tienen unas finalidades distintas a las del autor”

El soul castizo que mueve Madrid
Ángel Pastor, guitarrista de Freedonia, y Maika Sitte, cantante, durante la entrevista. | Foto: Cecilia de la Serna / The Objective

Todo empezó con Tina Turner

Otro de los grupos que han apostado por la autopromoción y autofinanciación son Aurora & The Betrayers, una de las últimas confirmaciones para la próxima edición del Mad Cool Festival.

La agrupación que lidera Aurora García (ex vocalista de Freedonia) junto con José “Funko” (guitarra), Josué García (trompeta) y Martín García (saxo/ teclados) se alzó en el 2014 con el premio Pop-Eye como Mejor Banda de Música Negra por su álbum Shadows go away, y en 2016 recibió el premio MIN (Premios de la Música Independiente) en la categoría de Mejor Artista Emergente.

Tanto su primer disco como el segundo Vudú (2016) fueron grabados y editados por el sello colectivo del que forman parte: Siete Pulgadas Records. Acto de valentía.

Aurora, la pequeña de tres hermanos, hace memoria de por qué empezó en esto y señala a una culpable: Tina Turner. “A mí esa mujer me ha marcado a lo largo de toda la vida. La primera vez que la escuché fue a los 4 años. Ella tenía el soul, el rock y ese power que en otras artistas femeninas no veía”.

Se fijó en su voz y también en la manera que tenía de expresarse en el escenario, y esa imitación continua fue uno de los factores que influyeron en su proyección vocal. Una blanca con voz de negra, aunque ella prefiera no calificarse así. “Dado el año en el que estamos y la evolución que ha tenido el soul, la música ya no es blanca ni negra. Lo que pasa es que en este país se sigue asociando este género a lo negro y nos queda mucho para comprender que no estamos intentando imitar aquella música”, sentencia con educación y firmeza.

Aurora García: “En este país se sigue asociando este género a lo negro y nos queda mucho para comprender que no estamos intentando imitar aquella música”

El constante encasillamiento al que le ha sometido tanto la opinión popular como la crítica musical le han servido de aliciente para explorar nuevos sonidos y fórmulas. El rock de los 70, el funk o el R&B más clásico se combinan en Vudú (Fire o Steppin’ to the bad side son muestras de ello), que le ayudó a evolucionar tanto a nivel creativo como interpretativo. “Yo tengo ganas de hacer otras cosas y siempre me ha gustado mucho el rock y el punk. Es un poco frustrante cuando estás intentando evolucionar pero sigues con el estigma del soul. Te vuelves loco”.

Vivir y tocar al día

Cuando se le pregunta por ese boom del soul que predomina en Madrid, la artista matiza que gran parte de las bandas que ahora están en un primer plano llevan consigo mucha carretera a cuestas y mucha constancia. El tour de los bares de paso parece haber llegado a su fin. “Bandas como Sweet Vandals llevan 15 o 20 años en la escena madrileña. Es probable que con los fenómenos de Amy Winehouse y Adele se les haya dado un poco más de crédito, pero realmente han llamado la atención por sí mismas”, y reconoce la labor de las salas de concierto en la difusión y apoyo hacia este tipo de música. “Le debemos mucho a salas como el Tempo o Clamores, aunque los músicos nos hemos apoyado mucho para crear esto”.

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La vocalista de Aurora & The Betrayers después de la entrevista. | Foto: Cecilia de la Serna / The Objective

Algo que no es fácil, especialmente con el 21% del IVA cultural y la crisis económica que lleva en el vocabulario español desde el año 2008. “Vivo extremadamente al día. Muy al límite. Cuando empecé con Betrayers decidí dedicar todo mi tiempo a esto, pero económicamente es muy duro. El IVA es devastador. Te destroza. Nosotros hemos sido una banda formada por nueve personas en directo y ahora ya no podemos. Sí, es cierto que estamos empezando a estar en grandes carteles pero la diferencia entre cachés es muy grande. Una cosa es estar en un gran cartel y otra que te paguen adecuadamente”.

Soul políglota

Diferencia que también perciben desde Cosmosoul, una de las bandas más políglotas de la ciudad. Sus cinco miembros son de sitios totalmente distintos. Su cantante Alana Sinkëy procede de Guinea-Bisau. Abel Calzetta (guitarrista) es de Buenos Aires. Sergio Salvi (teclista) es napolitano y Arturo García (batería) junto con Manuel Pablo (bajo) son los únicos procedentes de España. Una rica combinación de culturas que ha hecho posible un soul multicultural y polifacético. “Cada uno ya tenía sus cosas hechas, pero es una casualidad que cada uno vengamos de un país diferente. Tuvimos la suerte de que a los cuatro o cinco meses de estar tocando nos convocaran para tocar los domingos en la Sala Barco. A partir de ahí empezamos a tocar y a hacer covers y funcionó tan bien que dijimos ¿Por qué no nos ponemos a componer? Y así pasó”, rememora Abel con cierto tono filosófico desde el sofá del local del grupo situado en Lavapiés.

Sus primeras notas comenzaron a sonar con cierta fuerza en el 2011, cuando salió Sunrise, el álbum debut que masterizó Dave Kutch (Al Green, Alicia Keys o Bruno Mars) en Nueva York. Siguen girando con Terra (2014), aunque se encuentran trabajando en su tercer disco, que presentarán el próximo 6 de abril en el Teatro Lara de Madrid. “Tuvimos siempre una aceptación muy buena acá y fuera de España. Hace poco hicimos un ciclo en el Café Berlín y hablamos con unos productores que nos decían que se alegraban de que nos mezcláramos, que eso en EEUU lo hacen todos los artistas”, cuenta Abel.

Y Alana interviene para mostrar esa visión diferente sobre un mismo género, “En EEUU cuando dices música negra no piensan en Aretha Franklin o Billie Holiday, sino en Usher. Es decir, en otros artistas que hacen distintos subgéneros”. Y vuelve a aparecer el tópico de que sólo los negros pueden cantar música negra. “En España si cantas soul suenas a negra, y a veces sí he sentido que la gente sólo quería de mí eso porque simplemente era negra. Fíjate, le he enseñado el disco a varios amigos de Guinea que viven en Londres y me dicen que sueno como una blanca americana. Para ellos sonar a negro sería cantar en criollo o en portugués”. Abel asiente y mira a su compañera. “Acá tocás una música o tocás otra. Es esa manía de poner tribus, épocas. Es algo que no sé de dónde sale. Es evidente que escuchamos esa música pero no queremos ser etiquetados”, remarca.

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Cosmosoul en la promoción de su nuevo disco. (Foto: Cosmosoul)

Alana: “En EEUU cuando dices música negra no piensan en Aretha Franklin o Billie Holiday, sino en Usher”

Ellos, que se han autofinanciado gran parte de sus discos, dudan del verdadero sentido del crowdfunding. “Se puso de moda y parece que sea la única solución, pero yo la verdad es que no la veo. Si vos amás la música que estás haciendo y estás currando de músico no es tan difícil en este momento meterte en un estudio de grabación y hacer mil copias” matiza Abel, pero ¿Se puede vivir de la música? ¿Es realmente accesible grabar un disco y obtener beneficios por él? Contesta a la pregunta Sergio, a los teclados. “No es imposible vivir de la música en España, lo que es muy difícil y casi imposible es vivir de un proyecto artístico. No hay canales para darte a conocer y el problema es que aquí muchas veces se concibe la música como entretenimiento”.

16 canciones de electro synth para corazones rotos

Redacción TO

Foto: Marina Palacios

Este viernes llegamos con una nueva edición de nuestras playlists semanales, en esta ocasión creada por la artista madrileña de synth pop, Susynth.

Susynth resulta de la confluencia de Susana -su nombre- y de synthesizer, el instrumento que le hizo ver la luz. Es compositora, intérprete y productora musical. Su estilo podría ser considerado una derivación del pop y la electrónica underground. A Susynth le encanta reinventarse constantemente y beber de todas las expresiones musicales.

En 2016 sacó su primer EP, Ya si eso nos vemos en la pista, un disco compuesto por 6 temas de puro electropop con una presencia fundamental del sintetizador. Desde entonces ha dado decenas de conciertos por las salas sacando a todo el mundo a bailar. Ahora prepara su nuevo trabajo, que será un LP, por lo que está inmersa en pleno proceso de composición. Para esta nueva aventura se ha juntado con Sara Burgo, una cantante con la que colaborará bajo el nombre de Bleset.

La próxima cita en directo con Susynth será el sábado 25 de marzo en el madrileño Mercado de la Cebada, en el marco de la fiesta benéfica de Papa Loves Mambo para promover la investigación del ELA.

En la playlist que nos ha preparado, Susynth quiere mostrar todas las vertientes en las que se está inspirando para su nuevo trabajo. Todas estas canciones son la fórmula perfecta para coser corazones rotos a ritmo de electrónica. ¡Que las disfrutes (o que las padezcas)!

Cadenas de comida no tan rápida

Cecilia de la Serna

El concepto de cadena de restaurantes y de comida rápida han ido íntimamente relacionados desde hace décadas. Cuando Burger King se estableció en 1975 en la madrileña Plaza de los Cubos, España no imaginaba que asistiríamos a la expansión de un modo de vida más rápido pero menos saludable. Desde entonces, muchas son las cadenas de restauración que han llenado las calles de la capital infundiendo una filosofía de vida más rápida, una forma de comer menos sana, imponiendo en parte un modelo alejado de la típica dieta mediterránea. En los últimos años hemos asistido a un boom destacable: la slow food, que busca dar respuesta a la comida rápida desde la calidad gastronómica y la salud nutricional. En Madrid, muchos son los que se han atrevido a abrir franquicias de locales que ofrecen buena comida a buenos precios.

Éstas son las cadenas de comida no tan rápida de la capital que merecen mención:

Cocina española en cadena

El barril, más de 20 establecimientos de cocina tradicional

Los restaurantes El Barril son unos establecimientos especializados en cocina de mercado de corte tradicional español. El Grupo Oter está detrás de esta cadena desde 1972, y cuenta con 24 restaurantes, todos ellos repartidos por Madrid. Esta cadena de restauración ofrece una amplia variedad de locales. Sus restaurantes van desde marisquerías clásicas o modernas, arrocerías, restaurantes de cocina asturiana, andaluza, mediterránea e incluso (alguna) italiana.

El Barril de Goya ofrece principalmente mariscos y pescados todos cocinados tradicionalmente. (Foto: El Barril)
El Barril de Goya ofrece principalmente mariscos y pescados todos cocinados tradicionalmente. (Foto: El Barril)

Cualquiera de sus restaurantes es perfecto para grandes eventos, de empresa o en familia, para una comida de amigos o para tomar algo rápido después del trabajo. La calidad de sus platos e ingredientes, y la variedad de sus establecimientos, hacen de ésta una cadena de restaurantes fiable en el plano gastronómico. Cuando nadie había hablado aún de slow food, El Barril ya lo practicaba en medio Madrid.

José Luis, un clásico en cadena indispensable

Cuando José Luis Ruiz Solaguren abrió su primer restaurante en la calle Serrano allá por 1957, no podía imaginar que crearía un verdadero imperio de la gastronomía tradicional patria. Según reza su biografía, “José Luis ha sido un ascenso continuo fruto de la tenacidad y un compromiso total con su profesión, con su familia, con sus compañeros de trabajo y, por supuesto, con el cliente”. Y eso se demuestra con más de medio siglo de historia.

El pincho de tortilla de José Luis es un clásico en la capital. (Foto: José Luis)
El pincho de tortilla de José Luis es un clásico en la capital. (Foto: José Luis)

Actualmente,  podemos degustar sus pinchos en casi una decena de establecimientos. Indispensable es su pincho de tortilla, célebre por lo poco cuajada que está y por lo deliciosa que es siempre. José Luis es un clásico que en Madrid pocos desconocen, que nunca falla, y que no podía faltar en esta lista de cadenas de comida no tan rápida.

La Máquina (de llenar barrigas)

La cocina del Grupo La Máquina es, según éste mismo, “un homenaje a la sencillez dada la grandiosidad del producto”. Esta cadena de restauración cuenta con hasta 11 establecimientos repartidos por Madrid y alrededores, ofreciendo platos tradicionales -a veces atreviéndose a reinventarlos- e ingredientes de primera calidad traídos desde las principales lonjas españolas.

El jardín de La Máquina es la última incorporación de la familia. (Foto: La Máquina)
El jardín de La Máquina es la última incorporación de la familia. (Foto: La Máquina)

Abundan los pescados y mariscos, pero también ofrecen carnes, pinchos y tapas. La Máquina es también otro clásico -algo menos ‘viejo’- y otro seguro a la hora de degustar buena cocina tradicional española en un montón de locales.

Asiáticos que inundan deliciosamente nuestras calles

Sushita Café, sushi y bastante más

Sushita Café se ha convertido en poco más de un año en un referente de la cocina asiática fresca y saludable. Es slow food con precios asequibles, una fórmula que le ha valido el éxito y la expansión. Su oferta gastronómica es sushi y mucho más: fusión de cocina típicamente asiática y tradicionalmente mediterránea, como los usuzukuri de toro con pan tumaca y jamón ibérico, o con platos latinoamericanos como su ceviche de lubina. La variedad copa su carta, y los ingredientes son siempre de primera calidad.

Asiático de fusión a buenos precios en los tres locales de Sushita Café. (Foto: Sushita Café)
Asiático de fusión a buenos precios en los tres locales de Sushita Café. (Foto: Sushita Café)

Hasta el momento cuenta con tres locales: uno en Alberto Aguilera, otro en el Centro Comercial Parquesur y -su última incorporación- uno en la calle Miguel Ángel. También cuentan con take away en sus tres establecimientos.

Maki, japonés a precios regalados

Comer buena comida japonesa a precios asequibles es posible. Maki abrió su primer restaurante en 2011 y pronto se convirtió en una cadena de restaurantes japoneses propios que ofrece calidad a un precio apto para cualquier bolsillo. En su carta ofrecen menús muy informales, como los Bento boxes, a través de los cuales el comensal puede configurar su menú a través de nigiris, makis, sashimis, varias brochetas, arroces y fideos y otros platos asiáticos… y todo por un precio muy muy asequible (oscila entre los 7,99 euros y los 9,99 euros).

Maki: comida asiática casi casi regalada. (Foto: Maki)
Maki: comida asiática casi casi regalada. (Foto: Maki)

Los siete establecimientos de Maki están repartidos por todo el centro de Madrid, y alguno en las afueras. Son siempre una buena opción también para el take away y el pedido online.

Tuk Tuk, asian street food

La comida callejera está de moda en la capital, y Tuk Tuk tiene gran culpa de ello -sin menospreciar a maestros en la cuestión como David Muñoz-. Los orígenes de Tuk Tuk se remontan a las aventuras del empresario británico Ricardo Alexander en las calles del continente asiático. Los sabores que allí encontró, especialmente a pie de calle, le inspiraron para crear este concepto: comida como la que puedes probar en las aceras de las grandes ciudades asiáticas directamente importada a Madrid.

Tuk Tuk, cocina traída directamente de las calles del sudeste asiático. (Foto: Tuk Tuk)
Tuk Tuk, cocina traída directamente de las calles del sudeste asiático. (Foto: Tuk Tuk)

La cocina que ofrecen en Tuk Tuk es principalmente tailandesa, pero también está muy presente de resto del sudeste asiático. Actualmente, cuenta con cuatro locales repartidos por la geografía madrileña. Los precios son asequibles para cualquier bolsillo, una opción perfecta para sorprender en una cita.

Hamburguesas para no perderse

Alfredo’s Barbacoa, el decano de la hamburguesa en Madrid

En Madrid hay muchas hamburguesas, el fenómeno de hecho va en aumento. Pero la que nunca falla, la clásica, la que deleita a los amantes de la hamburguesa desde mucho antes de que se pusiera de moda es la de Alfredo. Alfredo’s Barbacoa abrió sus puertas por primera vez en el local de Lagasca allá por 1981, de la mano de Alfredo, un neoyorquino que tiene mucho de madrileño. Al poco tiempo, en el 86, abrieron el de Juan Hurtado por la sencilla razón de que necesitaban más espacio -el éxito era inigualable-. ¿La clave de ese éxito? Dar buenas hamburguesas -y otros tantos platos típicos de la cocina norteamericana- y responder al concepto de autenticidad como nadie. Transportarte a cualquiera de los 50 estados yankees entre sus paredes y sus platos es una experiencia irrepetible.

Alfredo's lleva ofreciendo hamburguesas a los madrileños desde 1981. (Fotos: Alfredo's Barbacoa)
Alfredo’s lleva ofreciendo hamburguesas a los madrileños desde 1981. (Fotos: Alfredo’s Barbacoa)

Si vas a Alfredo’s no esperes cocina fusión, ni grandes inventos gastronómicos. Es lo que es y siendo lo que es no necesita más. Las mejores materias primas y una forma tradicional de hacer las cosas son una fórmula de éxito asegurado -sus locales siguen llenándose hasta los topes más de 30 años después-. También tienen take away. Además de los dos establecimientos mencionados, hay otro Alfredo’s en la calle Conde de Aranda. Opciones no te faltan.

Goiko Grill, fusión vasco-venezolana

Goiko Grill no lleva tantos años ofreciendo hamburguesas en la capital, pero ya ha conseguido conquistar muchos corazones madrileños. Goiko nace en casa de los Goicoechea, una familia venezolana de origen vasco. Este conjunto de factores define muy bien la filosofía detrás de Goiko Grill, que en definitiva no hace una hamburguesa igual que la otra. En poco más de dos años ya cuentan con 9 locales repartidos por la capital. ¿Su secreto? Cocinar con cariño -no deja de ser una empresa familiar-, a buenos precios, y con una gran variedad de productos innovadores.

Hamburguesas para todos los gustos. (Foto: Goiko Grill)
Hamburguesas para todos los gustos. (Foto: Goiko Grill)

Además de la cadena de restaurantes Goiko Grill, puedes visitar su versión informal: Goikito. Allí mantienen la misma calidad y recetas pero con una versión algo más rápida: es directamente un take away. También podrás pedir las hamburguesas de Goiko Grill a domicilio.

New York Burger, el rincón neoyorquino de Madrid

Desde el 2009, Madrid también tiene el honor de degustar los platos de New York Burger. Tienen fundamentalmente hamburguesas, pero también ofrecen otros clásicos como las costillas de cerdo, los fingers -de pollo y de mozzarella- y otros muchos entrantes típicamente americanos.

That’s a proper burger. (Foto: New York Burger)
That’s a proper burger. (Foto: New York Burger)

Cuentan con cuatro locales: uno en General Yagüe, otro en Recoletos, otro en Castellana y otro en Miguel Ángel. La altísima calidad en un entorno neyoroquino les definen. Por supuesto, cuentan también con sus respectivos take away y delivery.

Sandwiches y más

Viena Capellanes, las meriendas de siempre

Durante los años sesenta, los de Viena Capellanes empezaron a hacer sándwiches. Ya eran una tahona, por lo que sólo tenían que poner cosas entre pan y pan. Y les quedó delicioso. Viena Capellanes es sin duda un gran clásico de las meriendas madrileñas. Ellos mismos definen en su página web que son un concepto distinto del actual fast food: comida rápida de calidad.

Hay sándwiches que no pasan de moda. (Foto: Viena Capellanes)
Hay sándwiches que no pasan de moda. (Foto: Viena Capellanes)

Destaca también su pastelería con los productos estacionales más típicos de Madrid: Roscón de Reyes, Rosquillas del Santo, Buñuelos de Viento, Coronas de la Almudena, torrijas… ¿Se te hace la boca agua? Puedes visitar alguno de sus cinco establecimientos. Es como viajar en el tiempo, pero con un mejor sabor de boca. También ofrecen un servicio de catering que puede sacarte de más de un apuro.

Magasand: incredible sandwiches, impossible magazines

Sólo a los de Magasand se les puede ocurrir tal cosa: unir sándwiches y revistas. Desde 2008 ofrecen comida sana y productos ecológicos, y todo a precios asequibles. Es el must definitivo para los amantes de los buenos sándwiches en Madrid. En su web aclaran que “Magasand no son franquicias, es un negocio familiar y el concepto ha sido elaborado por nosotros desde cero”. Es alta cocina rápida, pero sobre todo deliciosa comida sana.

Al rico sándwich hipster. (Foto: Magasand)
Al rico sándwich hipster. (Foto: Magasand)

Aparte de sándwiches, ofrecen desayunos, cremas, ensaladas, pizzas, tostas, piadinas, perritos calientes… Cuentan por ahora con tres locales: en el Retiro, en las Salesas y en Delicias. Y si además te quedas con ganas de una buena lectura, en Magasand puedes leer las mejores revistas especializadas en moda, diseño, arte y arquitectura.

Do Eat! (and eat well)

En Do Eat! están especializados en ensaladas, cremas, platos del día, sandwiches, zumos, repostería casera, y desayunos. Quieren hacer de la comida ligera algo delicioso a degustar.

En Do Eat! tienen wraps fríos y calientes. ¡Intenta no comértelos de un bocado! (Foto: Do Eat!)
En Do Eat! tienen wraps fríos y calientes. ¡Intenta no comértelos de un bocado! (Foto: Do Eat!)

Cuentan con ocho locales repartidos por Madrid, y tienen el honor de dar de comer en el mismísimo Google Campus de la capital. Como en Magasand, ofrecen un entorno agradable en el que pasar el rato comiendo o bebiendo un delicioso smoothie, y cuentan también con su propio servicio de catering. Comer rápido y bien también es posible.

Madrid es una de las capitales mundiales más vibrantes gastronómicamente hablando. Entre los Burger King y los estrellas Michelin hay cientos de opciones, muchas de ellas son cadenas de restauración que quieren aportar un extra de calidad en sus creaciones. Ésta no es la lista definitiva, porque ya se sabe: en Madrid casi todos los días abre un restaurante que -quién sabe- puede ser el germen de la próxima cadena de comida no tan rápida.

Activismo rave

Cecilia de la Serna

Foto: Marina Palacios

…cuando la fiesta es más que fiesta

Lo fácil es relacionar una noche de fiesta con sustancias prohibidas, o no, pero por lo menos no demasiado saludables. Sin embargo, para la generación millenial –como para otras muchas que vinieron antes-, la noche es sinónimo de vida. De noche disfrutan lo que no pueden disfrutar de día, cuando pasan las horas estudiando para acabar en el paro, o cuando tienen que soportar trabajos que nada tienen que ver con lo que estudiaron. Por eso, cuidado con tocarnos la noche –advierten- o nos movilizaremos como nuestros padres se movilizaron, por ejemplo, en el 68.

Save London’s culture

Manifestantes en una marcha por salvar la cultura nocturna en Londres (Foto: Marina Palacios)
Manifestantes en una marcha por salvar la cultura nocturna en Londres (Foto: Marina Palacios)

David Bowie, The Who, Pink Floyd o Led Zeppelin son grandes nombres propios de la noche londinense. En sus locales nocturnos dieron unos primeros pasos que marcaron el devenir de sus carreras, de la cultura británica y de la historia de la música a nivel mundial. Sin locales independientes, o directamente underground, quién sabe qué habría sido de estos y otros muchos, algunos ahora anónimos, estandartes del pop y el rock. Ahora, sin embargo, parece que la noche de Londres está muriendo. O, por lo menos, es ese enfermo débil y cansado que aún lucha con algunas de sus últimas fuerzas por sobrevivir. El declive de la noche londinense -paradigma de la cultura viva de la capital británica- es claro: según la Association of Licensed Multiple Retailers, en la última década, Londres ha pasado de tener 3.144 locales nocturnos a 1.733. ¿Es ésta la crónica de una muerte anunciada? Los jóvenes –y más de un sexagenario-, nativos y foráneos, no se dan por vencidos. Bajo el lema “salvemos la cultura de Londres” han salido a sus calles, de día, a gritar por guarecer la noche.

En la última década, Londres ha pasado de tener 3.144 locales nocturnos a 1.733

El punto de inflexión ha sido el cierre definitivo de la discoteca Fabric. Una gota que ha colmado un vaso de años y años de barreras cada vez más insalvables. La clausura de este templo de la música electrónica se produjo hace apenas unos meses, cuando dos jóvenes murieron por consumo de drogas en su local. La decisión no se entiende entre los asiduos a la discoteca, que han logrado recoger más de 160.000 firmas en la plataforma Change.org para evitar el cierre de Fabric. Pero su lucha no termina en internet. Se han organizado varias marchas, algunas ‘raves andantes’ por la ciudad para clamar por lo que consideran directamente injusto. Ahora, la sensación general es que si Fabric puede caer, cualquiera puede hacerlo.

Manifestantes en la marcha contra el cierre de locales nocturnos en Londres (Foto: Marina Palacios)
Manifestantes en la marcha contra el cierre de locales nocturnos en Londres (Foto: Marina Palacios)
Una pareja de manifestantes en la 'rave andante' (Foto: Marina Palacios)
Una pareja de manifestantes en la ‘rave andante’ (Foto: Marina Palacios)

Resulta, al menos para algunos, curioso observar la movilización de toda una generación para evitar el cierre de un local nocturno, mientras por otro lado es incapaz de actuar por su futuro en la Unión Europea. Y es que en el referéndum del Brexit, los mayores decidieron el futuro de los jóvenes, que en vez de acudir en masa a votar prefirieron mostrarse indiferentes. Pero no en Londres(oro cerca aeropuerto de Luton escorts). Los jóvenes londinenses, acostumbrados a rodearse de gente de todas partes, siempre han sido conscientes de la importancia de preservar la convivencia. Y ellos conviven en los pubs, en los locales de música en directo, en los clubes. Allí crean, se enamoran, crean lazos irrompibles. Por ello, luchan por preservar su fiesta, una fiesta que es mucho más que eso. Es el latir de una ciudad, el latir de una gente.

Manifestantes en la marcha por salvar los locales nocturnos de Londres (Foto: Marina Palacios)
Manifestantes en la marcha por salvar los locales nocturnos de Londres (Foto: Marina Palacios)

No es el caso de Fabric, pero en muchas ocasiones lo que provoca el cierre de locales es la propia gentrificación de los barrios. Por ejemplo, el ya mítico Passing Clouds, que hace diez años abrió en Daslton, una de las zonas con las tasas de criminalidad más altas de todo el país -la policía conocía la calle donde se encuentra el local como el “callejón del crack”-, y que es hoy en día uno de los barrios más populares de Londres. Como en todos los casos de gentrificación, los alquileres se han disparado, dificultando la supervivencia de comercios locales. En el caso de Passing Clouds, un lugar en el que se celebraban eventos, conciertos y que organizaba acciones específicas para mejorar la vida de la comunidad –hacía incluso las veces de comedor social-, que ha tenido que cerrar después de ver su alquiler un 350% más caro. Ahora, la empresa Landhold Developement -nueva propietaria del edificio donde se sitúa el local- anuncia la venta de apartamentos residenciales en él. De esta forma, y de golpe y porrazo, están acabando con uno de los pilares de la capital británica.

Alan Miller, de la Asociación de Industrias de la Noche, en la marcha #SaveFabric (Foto: Marina Palacios)
Alan Miller, de la Asociación de Industrias de la Noche, en la marcha #SaveFabric (Foto: Marina Palacios)
La fachada del edificio en el que se localizaba este templo de la electrónica se convirtió en un templo (Foto: Marina Palacios)
La fachada del edificio en el que se localizaba este templo de la electrónica se convirtió en un templo (Foto: Marina Palacios)
"¿Qué es lo siguiente?", reza una pancarta de la protesta (Foto: Marina Palacios)
“¿Qué es lo siguiente?”, reza una pancarta de la protesta (Foto: Marina Palacios)

Para los manifestantes, tanto la policía como el Ayuntamiento londinenses no son grandes amigos de la vida nocturna, por lo que consideran el cierre de Fabric y el de otros locales un ataque deliberado. “Tanto la policía como el Ayuntamiento se han metido en una narrativa que establece que la vida nocturna es un problema”, decía en una de estas ‘raves andantes’ Alan Miller, de la Asociación de Industrias de la Noche, frente a la multitud que le escuchaba. “Nosotros rechazamos esa narrativa”, añadía, “la vida nocturna no sólo supone 66 mil millones de libras por año en la industria del Reino Unido, sino que también mejora y transforma nuestras ciudades”. Sin embargo, el nuevo alcalde de la ciudad, Shadiq Khan, se erigía como firme defensor de este sector recientemente. “La noche de Londres es una pieza clave de nuestro patrimonio cultural”, afirmaba. Medidas como la apertura nocturna del metro de Londres durante los fines de semana lo respaldan, por eso muchos no entienden cómo permite que Fabric y otros cierren. No está en su mano, esgrime, no puede hacer nada.

Ámsterdam o Berlín están ‘al acecho’ para sustituir a la capital británica como estandarte en las noches

Después del Brexit, muchos apuntaron a Madrid como posible relevo de Londres como capital financiera, y en el caso del ocio nocturno ahora Ámsterdam o Berlín están ‘al acecho’ para sustituir a la capital británica como estandarte en las noches. Hasta que eso ocurra, los residentes en Londres seguirán levantando pancartas y llenando las calles, intentando salvar a ese enfermo crónico que todavía tiene aliento para vivir.

Más allá de Londres

Londres es la ciudad que está acaparando todas las miradas con las movilizaciones de unos jóvenes que quieren conservar su forma no sólo de divertirse, sino de entender la vida. Muchas son las ciudades que han visto su vida nocturna menguar.

En Madrid, el ‘activismo rave’ lo traen las instituciones, conscientes del valor de la noche para una ciudad, para que permanezca viva

Madrid mismo, por ejemplo, ha vivido en los últimos años un importante retroceso en su ocio nocturno, sobre todo después de sucesos como el acaecido en 2012 en el Madrid Arena, en el que murieron cinco chicas por la negligencia de los promotores de una fiesta de Halloween. Desde entonces, los controles a locales y discotecas se han endurecido, las licencias han dejado de concederse y el sector se ha visto entre la espada y la pared. Por el error de uno solo, dicen, debemos pagar todos. No obstante, parece que en Madrid vuelve a moverse algo. No es que sus calles se hayan inundado de personas reclamando que la noche es suya, como en Londres, sino que el consistorio de Manuela Carmena está avanzando en una nueva dirección. Muestra de ello es que la Plataforma por el Ocio, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, han presentado hace unos días en la sala Moby Dick ‘Madrid Me Gusta’, la nueva campaña de marketing turístico para promocionar el ocio nocturno, impulsando la mezcla entre cultura, gastronomía y fiesta en la capital. En esta ocasión, el ‘activismo rave’ lo traen las instituciones, conscientes del valor de la noche para una ciudad, para que permanezca viva. Y es que, según FITUR, la vida nocturna de Madrid (96,44%) es el principal atractivo turístico de la ciudad seguido del patrimonio cultural (95,16%) y la oferta gastronómica (93%).

Londres, Madrid, París, Berlín, Ámsterdam… son tan sólo ejemplos de una Europa que se debate entre seguir como siempre o avanzar a un lugar al que no se puede llegar sin la juventud. Y, adivinen qué… a los jóvenes lo que les gusta es salir de fiesta.

Desde hace décadas, los jóvenes de medio mundo han hallado en la noche una forma de expresarse, un espacio en el que ser ellos mismos. La sociedad ha avanzado, también, pasándolo bien en una noche de fiesta, mostrando una forma de ver y de vivir la vida que no tiene otro nombre que “libertad”. Esa libertad para salir y para reunirse, para disfrutar en un ambiente que evoluciona constantemente. Por esa libertad muchos han luchado, y otros tantos seguirán haciéndolo, copa en mano si es necesario.

Jóvenes toman las calles por salvar la cultura en Londres (Foto: Marina Palacios)
Jóvenes toman las calles para salvar la cultura en Londres (Foto: Marina Palacios)


La serie de fotos de las marchas por salvar la noche londinense pertenecen a Marina Palacios, fotoperiodista española afincada en la capital británica.

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