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Bandas que se separan: No es adiós, es hasta luego

Nerea Dolara

Blondie vuelve con un nuevo álbum en 2017. La banda no es la única que ha tenido una buena racha tras regresar de una separación.

Es una historia que se repite sin importar la época. Una banda amada por miles decide separarse -en bueno o malos términos… casi siempre malos- y promete nunca más pisar un escenario o un estudio. Cada miembro se va por su lado y años después la banda se reúne. Hay muchos ejemplos, algunos que sólo han generado desilusión en sus fans, otros que han iniciado nuevas y buenas etapas para sus agrupaciones. Uno de los buenos ejemplos es Blondie, que este año saca nuevo álbum y que estrena hoy el vídeo de su single Fun.

La banda liderada por Debbie Harry se separó en 1982 luego de disputas internas, problemas de drogas de algunos miembros y baja venta de entradas. Harry incluso vendió la casa que compartía con Chris Stein (guitarrista de la banda y su pareja) para pagar deudas de Blondie tras la separación.

Los miembros de la agrupación siguieron sus caminos pero en 1997 Harry y Stein orquestaron un reencuentro y Blondie regresó en 1999 para no sólo deleitar a sus antiguos fans, sino a nuevas olas de jóvenes oyentes. Su primer single en más de 10 años, Maria, llegó al número uno en el Reino Unido. Desde ese momento han estado en activo.

BLONDIE_POLLINATOR discoPollinator es el nuevo álbum de Blondie, que saldrá a la venta en mayo. La banda hará una gira, junto a Cindy Lauper, también este año y se unirá a Phil Collins en uno de sus conciertos de la gira I’m not dead. Como se ve los americanos, que comenzaron sus andadas en 1974, volvieron con mucho ímpetu y sin ganas de volver a separarse. No son los únicos, ha habido varias bandas que han logrado reuniones exitosas tras varios años separados (y otras que no tanto).

Un buen  ejemplo fue la sorpresiva reunión de Sleater-Kinney en 2014. Se habían separado en buenos términos en 2006, pero no se tenía fecha de reencuentro. 2015 marcó la salida del álbum No Cities to Love. La banda femenina americana es una de las mejores representaciones del indie rock de los noventa y del movimiento riot girrrl. Una de las tres integrantes de este grupo, conocido por su activismo feminista y sus ideas de izquierda, es Carrie Brownstein, actriz regular en series como Portlandia o Transparent; sus otras compañeras son Corin Tucker y Janet Weiss, ambas activas con otras bandas. Sleater-Kinney se separó en buenos términos en 2006, pero no se tenía prevista una reunión.

Otro ejemplo exitoso fue el de Pixies. La banda americana de rock alternativo nació en 1986. En 1993, Black Francis, cantante y guitarrista, dijo en una entrevista que la banda se separaba y notificó a los miembros del grupo vía fax. No era la mejor situación para esperar una reunión. Pero en 2004 la banda anunció un tour y las entradas volaron. El proceso había sido lento y tentativo, pero Pixies regresó y aún sigue en activo. Stone Temple Pilots también optó por volver y en 2009 sacaron un nuevo álbum, su sexto, tras separarse por problemas de drogas en 2003 tras su gran éxito en los noventa como banda de rock alternativo.

Los regresos no se reducen al terreno del rock. A Tribe Called Quest volvió con un nuevo disco, muy alabado por la crítica, en 2016. Esta agrupación, a la que se considera precursora del hip hop alternativo, se fundó en 1985 y se separó por primera vez en 1998. Su primera reunión se produjo en 2006 y de nuevo pararon de trabajar juntos en 2013. Su nuevo álbum sufrió el percance de la muerte de Phife Dwag, uno de los miembros de la banda, pero los restantes terminaron el disco. Lo último que ha comentado públicamente es que, tras una gira, es posible que se separen definitivamente.

Fleetwood Mac, han tenido una historia bastante desordenada. La agrupación, fundada en 1964, decidió volver a reunirse a solicitud de Bill Clinton (sí, los presidentes les piden que vuelvan) en los noventa. Pero tras sacar un álbum fracasado (Time), la banda decidió hacerlo oficial. Ya habían pasado por varias separaciones y dimisiones tras un largo periodo de éxito en los setentas y ochentas. Stevie Nicks y Lindsay Buckingham se despidieron de la banda, luego lo hizo Christine McVie. La banda, que Vice llama “una familia disfuncional” ha vuelto en varias ocasiones a los escenarios. ¿La última? Anunció gira en 2017.

Fleetwood Mac en su más reciente foto de Facebook.
Fleetwood Mac en su más reciente foto de Facebook.

The Beach Boys volvió con un nuevo disco en su 50 aniversario en 2011. Pero en 2012 Brian Wilson anunció que no tocaría más. La banda californiana se había roto definitivamente en 1998, tras la muerte de dos de sus miembros: Carl y Dennis Wilson, pero ya en ese momento la banda estaba realmente dividida en dos.

Otras reuniones han surgido como ejercicios o celebraciones más que como verdaderos regresos. Pink Floyd, Génesis, Menudo, The Police, Soda Stereo, Backstreet Boys.. la lista es larga y diversa e incluye sólo giras de reunión y no verdaderos intentos de volver a hacer música en conjunto. Y otras, sin importar cuánto se deseen, parecen destinadas a nunca pasar (R.E.M, The Smiths, Oasis, Héroes del Silencio, Talking Heads…).

De momento queda la satisfacción de ejemplos como el de Blondie. Tras una ruptura no sólo quedan los recuerdos, a veces dónde hubo fuego… hay más canciones y más años en los escenarios.

Los Planetas: lección musical desde Zona Temporalmente Autónoma

Antonio García Maldonado

Foto: Los Planetas

Durante siglos, la comunidad científica se dividió entre los ptolemaicos y los aristotélicos. Unos decían que lo que veíamos era lo que había; los otros, que la observación no era importante, sino las ideas que sustentan –y condicionan– esa mirada. ¿Qué hacen los planetas? ¿Alrededor de qué orbitan? ¿U orbitamos nosotros alrededor de ellos? Con la banda granadina Los Planetas existe un debate que, aunque menos trascendente, en según qué entornos es igual de enconado con cada nuevo disco que presentan. ¿Confirmación y evolución de su genio? ¿Declive musical imparable?

Pocos dudan ya del magisterio de una banda de rock ecléctico que ha dado discos como ‘Unidad de desplazamiento’ (2000) o ‘La leyenda del espacio’ (2007), donde está presente la búsqueda en las raíces combinada con la psicodelia guitarrera. Aunque ya sabemos lo mal que llevan algunos el éxito de público de otros. Así que el regreso de estos Planetas ha de observarse con un telescopio sofisticado, de los que ahora la NASA o algún millonario plantan en algún desierto sin contaminación lumínica. ¿Alrededor de qué eje orbitan ahora los Planetas de J.? De uno distinto, sin duda, pero al que llevaban tiempo acercándose.

Vuelven Los Planetas y nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos 2
Foto via Los Planetas.

Con ‘Zona temporalmente autónoma’, pocas dudas hay de que, sin dejar la galaxia que los ha hecho una banda inconfundible gracias a su sonido apabullante y sus letras de fuerte arraigo generacional, parecen cambiar de eje de rotación. De los rencores amorosos y las resacas juveniles de su clásico ‘Un buen día’ o ‘Canción del fin de mundo’, a las preocupaciones místicas de la intensa ‘Islamabad’. Han pasado muchas cosas entre unos discos y otros, no sólo en el mundo, sino también en ellos, como la paternidad de J. o la dedicación a proyectos paralelos como Los Evangelistas y Grupo de Expertos Solynieve.

Tras siete años y algunos EP, Los Planetas vuelven con un disco que, desde el título con referencia explícita al anarquista Hakim Bey y sus TAZ (1991), muestra la madurez político-sentimental de una banda con la que toda una generación se ha identificado durante años. Entre tanto, sobre Los Planetas han orbitado con fuerza gravitatoria extrema el flamenco del granadino Enrique Morente, el trapero Yung Beef y otros estilos populares. El resultado es un disco extraordinario, libérrimo, ecléctico, que mantiene lo mejor del guitarreo sucio estilo Spaceman 3 con la voz sugerente de un J. que canta mejor cuanto más consciente es de que su voz, sin sus letras y sin su banda, no da para mucho.

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Foto via Los Planetas.

Según explicaba el cantante en una entrevista reciente, aunque el concepto de Zona Temporalmente Autónoma tuviera esencialmente un sentido político, también debía enfocarse emocionalmente. O, mejor dicho, que esos espacios de liberad ajenos al control social hay que construirlos ahora desde lo sentimental e íntimo, y siempre bajo el incordio de un marco de relaciones sociales que no facilitan la tarea. La banda granadina no hace activismo, pero tampoco esconde aquí su posición política. Un proceso de madurez que algunos pueden ver como excesivamente crítico, como cuando al hablar del desamor veinteañero nos transmitían que sin el ligue de la noche anterior no merecía la pena levantarse el lunes para ir a la facultad. Los Planetas son intensos, para algunos demasiado, con justicia para la mayoría. En gran medida son reflejo de su generación. Espejo, pero también luz.

Es el caso de este disco, que en su memorable ‘Islamabad’ llega a colindar en su sentido más profundo con algunas tesis de la Teología de la Liberación; corriente que a su vez tiene un verso amoroso (sí, explícitamente amoroso pese a partir de un religioso como Ernesto Cardenal) en el que parece haberse inspirado J. para componer ‘Porque me lo digas tú’, una canción que puede entenderse como la secuela treintañera y cuarentona de sus primeras canciones. Los Planetas hacen suyo el verso de Gil de Biedma y lo aplican a los indies: “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”.

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Foto via Los Planetas.

Dice Ernesto Cardenal sobre un desamor: “Al perderte yo a ti / tú y yo hemos perdido / yo, porque tú eras lo que yo más amaba / y tú, porque yo era el que te amaba más /, pero de nosotros dos, tú pierdes más que yo, / porque yo podré amar a otra como te amaba a ti, / pero a ti no te amarán como te amaba yo”. Y J. canta, acompañado de su banda rock y de unos preciosos arreglos de cuerda: “Puedes irte a Buenos Aires, puedes irte a Nueva York, no vas a encontrarte a nadie que te quiera más que yo”. En este viaje en sentido inverso hacia las mismas conclusiones, esa combinación de lo religioso-místico y lo sentimental tiene en Granada una fuente de inspiración privilegiada.

Evoluciona una generación, y cambian los juglares que la cantan y la moldean. Un disco para disfrutar más en la casa y en las butacas que en los bares. Porque, además, ya no vamos tanto de bares.

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Chuck Berry: nunca se sabe

Ignacio Vidal-Folch

Foto: Josh Reynolds
AP Images / Archivo

En cuanto supe que había muerto Chuck Berry fui a escuchar “You never can tell”, su alegre canción de 1964, también conocida como “C’est la vie”: música rock, letra bien articulada y tono afectuoso, levemente burlón, sobre el matrimonio de dos adolescentes de Nueva Orleans sin un chavo, que –“you never can tell”, nunca se sabe- sale bien; “Pierre” y la “mademoiselle” prosperan, él encuentra trabajo, ella aprende a cocinar, con el paso de los años su modesto piso se va llenando de estupendos artículos de consumo, incluidos 700 discos de jazz y rock, y, en fin, hasta trucan un viejo coche para volver a Nueva Orleans y celebrar el aniversario de su boda.
Curiosamente esta canción tan feliz en todos los sentidos la compuso Berry en la cárcel, donde lo pasó bastante mal y de donde salió bastante amargado. Treinta años después le dio nueva vitalidad, entre otros, Quentin Tarantino, haciendo que la bailaran John Travolta y Uma Thurman en la famosa secuencia de “Pulp Fiction”. Travolta interpreta a un sicario, y Thurman a la chica de su jefe. Antes de ponerse a bailar se descalzan; ella lleva las uñas de los pies pintadas, y él calcetines agujereados.
Creo que con esa escena Tarantino quería homenajear el madison de Michel Legrand que bailan de manera encantadora, y falsamente improvisada –pues ensayaron cada día durante todo un mes–, Anna Karina, Claude Brasseur y Sami Frey en “Bande à part”, a su vez acaso un tributo al baile de “Parlami d’amore, Mariu” en “Gli uomini, che mascalzoni” de Vittorio de Sica, 1932. Todas, escenas de una gracia misteriosa, y justamente memorables, sobre las que podría extenderme folios y folios pero bastará con decir que pueden verse en youtube.

16 canciones de electro synth para corazones rotos

Redacción TO

Foto: Marina Palacios

Este viernes llegamos con una nueva edición de nuestras playlists semanales, en esta ocasión creada por la artista madrileña de synth pop, Susynth.

Susynth resulta de la confluencia de Susana -su nombre- y de synthesizer, el instrumento que le hizo ver la luz. Es compositora, intérprete y productora musical. Su estilo podría ser considerado una derivación del pop y la electrónica underground. A Susynth le encanta reinventarse constantemente y beber de todas las expresiones musicales.

En 2016 sacó su primer EP, Ya si eso nos vemos en la pista, un disco compuesto por 6 temas de puro electropop con una presencia fundamental del sintetizador. Desde entonces ha dado decenas de conciertos por las salas sacando a todo el mundo a bailar. Ahora prepara su nuevo trabajo, que será un LP, por lo que está inmersa en pleno proceso de composición. Para esta nueva aventura se ha juntado con Sara Burgo, una cantante con la que colaborará bajo el nombre de Bleset.

La próxima cita en directo con Susynth será el sábado 25 de marzo en el madrileño Mercado de la Cebada, en el marco de la fiesta benéfica de Papa Loves Mambo para promover la investigación del ELA.

En la playlist que nos ha preparado, Susynth quiere mostrar todas las vertientes en las que se está inspirando para su nuevo trabajo. Todas estas canciones son la fórmula perfecta para coser corazones rotos a ritmo de electrónica. ¡Que las disfrutes (o que las padezcas)!

20 canciones para entrar en la Psicosis Tropical

Redacción TO

Esta semana tenemos un nuevo playlist de la mano -y de oídos- de Sonidero Mandril. El colectivo de Dj’s mitad español, mitad mexicano nos deja una lista que parte de la influencia de sonidos roots de América y África y nos lleva en un viaje hasta los sonidos más candentes de las pistas de baile actuales con el Tropical Bass y el Afro Bass.

Comienza con sonidos que nos llevan a recordar la selva y los paraísos tropicales, de ahí vamos viajando hasta encontrarnos con la la cumbia electrónica, la que tantas caderas ha dislocado en Madrid. Después llegamos a otras propuestas novedosas: directamente desde Carabanchel, Madrid, con Tremenda Jauría y su reguetón insurgente, feminista y reivindicativo.

Llegamos a África y sus sonidos más electrónicos del Afro Bass con “Moto Kiatu”, un proyecto también de estos sonideros que reinterpreta los sonidos tradicionales con remezclas y sintes y que hoy está sonando bien alto en los clubs y barrios de muchos países del mundo y del continente.

Estos sonidos llegan a Madrid de la mano de Sonidero Mandril y su Psicosis Tropical, que es un punto de encuentro al mes para los amantes de los sonidos tropicales y de otros no tan conocidos en nuestro país. Las fiestas de Psicosis Tropical tienen lugar principalmente en la Sala Siroco y en la Sala Caracol de Madrid. Su idea es presentar nuevas propuestas y nuevos sonidos a un público cada vez más numeroso. Para crear esta escena hoy en auge, el colectivo invita a diferentes Dj’s de referencia en la escena tropical local e internacional que presentan propuestas frescas y bailables.

La frecuencia de la Psicosis Tropical, junto con otros eventos organizados por colectivos de Conspiraciones Tropicales, están logrando crear una escena interesante y sin precedentes en las fiestas y conciertos madrileños.

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¡Feliz finde!

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