Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Bao, el bocadillo chino que desbancará a la hamburguesa

Redacción TO

La historia del bao se remonta a los tiempos de los Tres Reinos (siglo III). Zhuge Liang, canciller del estado de Shu Han, regresaba victorioso junto a su ejército en una campaña en las lejanas tierras de Nanman cuando se encontró con un río de corrientes peligrosas que desafiaba el regreso a casa. Después de tantos intentos –todos infructuosos-, Zhuge preguntó en los pueblos cómo atravesar sus aguas rápidas. Preguntó y preguntó hasta que un hombre viejo le contó que, antiguamente, los bárbaros ofrecían 49 cabezas de entre sus hombres para satisfacer a la deidad del río y atravesarlo así con paso tranquilo. Liang, que no fue partidario de la propuesta, decidió maquinar una ofrenda tramposa: sus hombres mataron a los animales que llevaban consigo y utilizaron su carne para rellenar unos bollos a los que dieron forma de cabeza humana. Una vez las lanzaron al río, sus aguas se amansaron y las tropas pudieron cruzarlo sin esfuerzo.

Cerveza y bao, plan perfecto (Foto: Bao Bar Madrid)
Cerveza y bao, plan perfecto (Foto: Bao Bar Madrid)

Aquella masa recibió el nombre de mantou y hoy día se mantiene como la base del bao. Sin este, el bao no tiene sentido. Es el ingrediente ineludible: el arroz de la paella. No se produce con una levadura que deba ser horneada, como nuestro pan, sino que se hace al vapor. Luego se mezcla con una pasta de azúcar –convierte cada bocado en un placer inmenso- y el resultado es una masa muy tierna, esponjosa, tan suave que es irresistible.

Si bien los baos son originarios del norte de China, la realidad es que se come en todo el país y en todo el mundo. Uno puede recorrer las calles de Pekín y ver en cada parada, a cada paso, cómo los chinos se lo comen mientras caminan, a todas horas, aunque preferiblemente por la mañana y siempre con las manos. En este sentido, han nacido todo tipo de locales en Madrid y en otras ciudades de España especializados en esta delicia china y se las ingenian con recetas imaginativas y sorprendentes: papada de cerdo ibérico, panceta con salsa china, entraña de cebón con ajos crujientes, mollejas de ternera y chimichurri. Y un largo etcétera que incluye recetas vegetarianas como el bao relleno de frijoles, excepcional.

Muestras que abren el apetito. (Foto: Pambao)
Muestras que abren el apetito. (Foto: Pambao)

Pero como el más común tiene cerdo, dejamos a los más aventurados la receta para preparar, según The Guardian, el mejor bao del vecindario.

Ingredientes esenciales

Para el mantou:
2 cucharaditas de levadura
275ml de agua tibia
30 g de azúcar
500 g de harina
½ cucharadita de sal
1 cucharadita de aceite de oliva

Para la carne de cerdo rojo cocido:
500 g de panceta de cerdo
1½ cucharadas de azúcar
2 cucharadas de aceite de oliva
2 dientes de ajo pelados
1 rebanada jengibre pelado
Un trozo de corteza de casia (o una pequeña rama de canela)
2 cebollas
2 frutos de anís estrellado
1 ½ cucharadas de salsa de soja
50ml de arroz chino
300ml de caldo vegetal o agua

Preparación

Para el mantou:
1. Mezclar la levadura con el agua tibia y una pizca de azúcar y dejar que se active.
2. Una vez activado, combinar la mezcla con el resto del azúcar y de los ingredientes en un tazón o bol y remover hasta conformar una masa suave.
3. Amasar durante unos diez minutos.
4. Hacer de la masa una bola, colocarla en un bol con aceite y cubrir el bol con un paño limpio y dejarlo en un lugar caliente hasta que doble su tamaño (alrededor de una hora).
5. Perforar la masa y volver a amasarla durante unos minutos para luego devolverlo al bol, taparlo y dejarlo reposar en un lugar cálido durante 20 minutos.
6. Estirar la masa hasta formar un rectángulo largo y delgado.
7. Enrollar la masa y y dividirla en 10 piezas.
8. Poner una olla con agua fría para prepararla al vapor.
9. Alinear la olla de vapor con muselina o papel de cocina y colocar unos pocos bollos -nunca más de cuatro- en la parte superior, pues se expandirán durante la cocción.
10. Cubrir la olla y dejarlo al vapor durante 20 minutos; luego apagar el fuego y dejar en el vapor de agua durante 2 minutos.
11. Retirar los bollos de uno en uno.

Para la carne de cerdo:
1. Colocar la panceta en una cacerola, llenarla con agua fría y ponerla en ebullición.
2. Cocinar a fuego lento durante unos 20 minutos, retirar la espuma que comenzará a salir.
3. Retirar la carne de cerdo y dejar que se enfríe. Desechar el agua de cocción.
4. Trocear la carne una vez se enfríe.
5. En una sartén a temperatura media, derretir el azúcar con aceite vegetal. Tras un par de minutos y con el azúcar caramelizando, añadir la carne de cerdo. Mantener la fritura durante 5 minutos.
6. Añadir todos los ingredientes en una sartén y cocinar a fuego lento, tapado, durante 45 minutos, removiendo con frecuencia.
7. Retirar la cubierta, desechar la rodaja de jengibre, la corteza de casia, los frutos de anís estrellado y reducir la salsa hasta que se vea espesa y la carne brillante.
8. Recalentar el mantou en el vapor y luego servir.

Café de setas: última tendencia en comida sana

Redacción TO

Primero que si mejor beber café frío, después la moda del café arco iris y ahora lo que se lleva es beber café hecho a base de setas, la última tendencia en comida sana. Suena horrible, pero aparentemente es “el café más saludable del mundo”, según el empresario finlandés Tero Isokauppila, fundador de Four Sigmatic, empresa productora de este tipo de bebida hecha a base de un hongo especial.

Las investigaciones confirman que el café puede aumentar el metabolismo, prevenir la enfermedad de Alzheimer, y reducir el riesgo de depresión. Sin embargo, también puede causar insomnio y exacerbar la ansiedad, efectos secundarios que podrían evitarse si se consume esta bebida que según Isokauppila “será tan común como comer pescado” y todo esto con la misma cantidad de cafeína. Y aunque pueda parecer, francamente, repugnante, el empresario asegura que sabe “rico” y “suave”, “como una mezcla entre el té y el café”, y además incluso puede ayudar a regular los niveles de azúcar en la sangre.

¿Cómo hacer un café de setas?

El proceso implica la licuefacción y luego secado de diferentes tipos de hongos – sobre todo maitake y chaga – para a continuación mezclarlos con un café normal. La mezcla de hongo maitake ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre, mientras que el chaga neutraliza el ácido del café que puede causar malestar estomacal. Por su parte, la revista de nutrición Health.com que se ha hecho eco de este tipo de bebida ha advertido que lo mejor es no recrear el café en casa y duda de su salubridad ya que advierte puede interactuar con los medicamentos que estemos tomando y provocar un descontrol en la presión sanguínea arterial.

Los 10 destinos más baratos para ir de vacaciones en 2017

Redacción TO

¿Pensando ya en una escapada? Si quieres viajar por poco dinero, toma buena nota de estos lugares que durante este año se adaptarán a tu bolsillo y son perfectos para unas vacaciones baratas. El sitio web de traslados al aeropuerto, Hoppa, ha publicado su informe anual sobre los destinos de vacaciones más económicos del mundo. Analizando 84 lugares, el informe ha realizado una media teniendo en cuenta el costo de un hotel para dos persona por una noche, una comida para dos, una botella de vino, un viaje en taxi de unos tres kilómetros, un café, un cóctel y una cerveza.

Desde los desiertos de Arabia Saudí hasta una ciudad costera y soleada en Colombia, recopilamos los 10 lugares más baratos del planeta para que nadie se quede sin vacaciones este año.

10. Sliema, Malta – 61,05 € 

Hotel para dos personas: 56,72 €

Comida para dos: 16,15 €

Botella de vino: 5,58 €

Taxi: 2,39 €

Taza de café: 1,19 €

Cóctel: 4,35 €

Pinta de cerveza: 1,76 €

Turistas por el paseo marítimo en la ciudad de Sliema, Malta. (Foto: Darrin Zammit Lupi | Reuters)
Turistas por el paseo marítimo en la ciudad de Sliema, Malta. (Foto: Darrin Zammit Lupi | Reuters)

9. Ciudad de México, México – 47,95 €

Hotel para dos personas: 51,98 €

Comida para dos: 18,56 €

Botella de vino: 7,58 €

Taxi: 1,95 €

Café: 1,97 €

Cóctel: 3,81 €

Pinta de cerveza: 1,16 €

8. Manila, Filipinas – 44,42 €

Hotel para dos personas: 44,66 €

Comida para dos: 15,49 €

Botella de vino: 9,47 €

Taxi: 2,21 €

Café: 2,56 €

Cóctel: 4,49 €

Pinta de cerveza: 0,36 €

Turista en el parque del Rizl, Manila, Filipinas. (Foto: Romeo Ranoco | Reuters)
Turista en el parque del Rizl, Manila, Filipinas. (Foto: Romeo Ranoco | Reuters)

7. Kiev, Ucrania – 44,26 €

Hotel para dos personas: 58,78 €

Comida para dos: 14,48 €

Botella de vino: 3,47 €

Taxi: 1,47 €

Café: 0,89 €

Cóctel: 2,83 €

Pinta de cerveza: 0,71 €

6. Siem Reap, Camboya – 42,52 €

Hotel para dos personas: 42,80 €

Comida para dos: 11,56 €

Botella de vino: 11,37 €

Taxi: 3,98 €

Café: 2,16 €

Cóctel: 3,15 €

Pinta de cerveza: 0,36 €

5. Antalya, Turquía – 41,66 €

Hotel para dos personas: 42,01 €

Comida para dos: 13,11€

Botella de vino: 4,94€

Taxi: 3,10€

Café: 1,88€

Cóctel: 4,47 €

Pinta de cerveza: 2,19 €

Turistas en una playa de Antalya, Turquía. (Foto: Kaan Soyturk | Reuters)
Turistas en una playa de Antalya, Turquía. (Foto: Kaan Soyturk | Reuters)

4. Bucarest, Rumanía – 41,57 €

Hotel para dos personas: 40,45 €

Comida para dos: 19,59 €

Botella de vino: 4,78 €

Taxi: 1,51 €

Café: 2,21 €

Cóctel: 4,22 €

Pinta de cerveza: 1,23 €

3. Cartagena, Colombia – 37,62 €

Hotel para dos personas: 35,43 €

Comida para dos: 11,58 €

Botella de vino: 7,58 €

Taxi: 3,98 €

Café: 1,26 €

Cóctel: 3,77 €

Pinta de cerveza: 1,31 €

Vista aérea de Cartagena, Colombia. (John Vizcaino | Reuters)
Vista aérea de Cartagena, Colombia. (John Vizcaino | Reuters)

2. El Cairo, Egipto – 37,04 €

Hotel para dos personas: 43,44 €

Comida para dos: 10,11 €

Botella de vino: 5,69 €

Taxi: 0,84 €

Café: 1,20€

Cóctel: 3,82€

Pinta de cerveza: 1,56€

1. Sofia, Bulgaria – 36,21 €

Hotel para dos personas: 35,38 €

Comida para dos: 16,51 €

Botella de vino: 4,57 €

Taxi: 1,94 €

Café: 1,46 €

Cóctel: 3,58 €

Pinta de cerveza: 1,00 €

Refugee Food Festival: cuando el chef es un refugiado

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Pierre perdió a toda su familia y ahora está solo en Madrid, arrastra una mirada triste y su pelo es rubio en un tono intenso. “La vida es complicada”, dice, bajando la mirada. “Estoy aquí como refugiado político”. Tiene 27 años y salió de Camerún siendo muy joven; apenas 22 años y no tuvo más remedio que dejar atrás su vida en África. Después de un largo camino llegó en 2015 a España, vivió 10 meses en un centro de Ceuta hasta que le concedieron el asilo. Pierre se fue de Camerún acosado por ser homosexual.

“En mi país hay mucha tradición, no se acepta”, dice Pierre, en un castellano todavía pobre. “En África no tienes libertad si eres homosexual, transexual o lesbiana. Allí existe la mutilación genital. En África es complicado. En África matan por eso”. Pierre cuenta que su padre lo rechazó, que tiene un hermano en Francia con quien no se habla, que su madre fue la única que lo protegió. “Pero mi madre está muerta”, dice. “Yo estaba aquí cuando murió”.

Refugee Food Festival: cuando el chef es un refugiado 2
Pierre, refugiado camerunés, en el restaurante L’Artisan. | Foto: J.R./The Objective

Y aunque no pudo terminar la escuela, siempre se interesó por la cocina; ahora estudia en una escuela gastronómica en Alonso Cano y vive como puede en Madrid, en un piso compartido que le dispuso un amigo dominicano. Cuenta que le interesa la comida francesa, la americana, que va conociendo la española. “Hago cocido”, dice. Ahora participa en una iniciativa, Refugee Food Festival, que nació de la sinergia de la ONG Food Sweet Food y de Acnur, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados. Pierre estará este fin de semana cocinando en el restaurante L’Artisan, en la calle Ventura de la Vega.

España solo ha acogido a 744 de los 17.000 refugiados a los que se comprometió en Bruselas

En esta campaña, puesta en marcha el año pasado en París y extendida en esta ocasión a ciudades como Madrid, Florencia o Ámsterdam, varios cocineros –todos ellos refugiados- comparten su cultura a través de la cocina en una serie de restaurantes que se prestan como voluntarios. El resultado en Madrid es nueve restaurantes que dan empleo a ocho refugiados de cuatro nacionalidades durante una semana –en días alternos-, ofreciéndoles la oportunidad de compartir sus inquietudes culinarias con sus comensales.

Refugee Food Festival, que termina su segunda edición este domingo, es una ocasión para dar visibilidad a los desplazados. Hay historias trágicas detrás de cada uno de ellos; esta iniciativa nos empuja a esforzarnos por comprenderlos, por escucharlos. España es el país que más donativos privados aporta a Acnur. Sin embargo, es el mismo país que incumple los acuerdos de acogida de refugiados pactados en Bruselas: se comprometió a acoger a 17.000 personas y solo han llegado 744.

Refugee Food Festival: olvidando entre fogones la tragedia de ser refugiado
Mariana, ofreciendo uno de sus postres. | Foto: J.R./The Objective

Mariana también tuvo que abandonar Ucrania con su marido y con su hijo. Tiene 24 años y estudió Económicas en la universidad de su ciudad, Ternópil, a 200 kilómetros de Polonia. Llegó hace un año y medio y su gran barrera, confiesa, es el idioma. “Quiero vivir en España, quiero trabajar en la repostería”, dice Mariana, que prepara postres en el restaurante Keyaan’s (Blasco de Garay, 10). “Me gusta muchísimo la gente de aquí”. Mariana huye de un país en guerra, con todas sus consecuencias, y sigue en contacto con su madre, a la que escribe por WhatsApp. “España nos ha ayudado muchísimo”, dice, agradecida. “En un futuro me gustaría abrir una pequeña pastelería”. Mariana no piensa en regresar a Ucrania.

Tampoco lo hace Pierre, que remueve una tila que no ha probado. “No puedo volver a Camerún, no tengo familia allí”, dice, muy serio. “Yo sueño con estar en España, con tener mi propio negocio: un restaurante con comida de cuatro continentes –África, América, Asia, Europa-. Y ya está”.

Contra el mito del auge asiático y el declive europeo

Antonio García Maldonado

Uno de los lugares comunes del análisis internacional dice que el poder se ha desplazado a Asia y que Trump o el Brexit no dejan de ser pataletas ante ese hecho inevitable. Los flujos económicos van hacia esa región, las actividades se deslocalizan en China o Bangladesh, sus economías crecen y emergen grandes clases medias con un poder de consumo que hace las delicias de las grandes compañías internacionales. A este diagnóstico suele seguir el que dice que, en este contexto, Europa estaría llamada a convertirse en un museo para turistas ricos, en una Venecia gigante que sirve de testimonio kitsch del pasado ante su irrelevancia en el presente y el futuro.

Como todo lugar común, tiene algo de cierto pero también mucha adiposidad interesada. Asumir sin matices que el poder reside allí donde está el peso económico es desconocer las nuevas formas de poder, influencia y gestión que las nuevas tecnologías de la comunicación han favorecido. El análisis de la decadencia de Europa y el auge asiático tiene mucho de capitalismo industrial decimonónico, con la fábrica humeante como símbolo del progreso. Tengo para mí que el auge de Asia se debe, en parte, a que se puede gestionar desde Occidente. Sus ciudades están muy contaminadas, los servicios básicos son caros y de peor calidad, la desigualdad hiere, no hay derechos laborales efectivos –y cuando los hay, es fácil eludirlos– y las megaurbes en las que ese “progreso” se estaría manifestando son impersonales y en muchos casos peligrosas. La estratificación es la norma, y los precios son escandalosos.

Es en Europa –o como en Europa– donde desea vivir la mayoría, trabajadores o ejecutivos. Conozco a pocos residentes en Pekín, Yakarta o Singapur que no hayan terminado su etapa asiática con alivio por irse y alegría por llegar a Madrid, Bruselas o Berlín. Muchos de ellos vuelven para formar aquí una familia, ante la imposibilidad o el nulo atractivo de hacerlo en países y ciudades hostiles para ello. En muchas carreras profesionales, la “temporada asiática” es más una mili o un sacrificio en pos de un mejor puesto en Europa en el futuro que un deseo genuino. Incluso en sociedades con una personalidad tan fuerte como la china o la vietnamita, la creciente clase media exige estándares “europeos”.

Si Asia es una opción profesional, Europa sigue siendo una opción vital, que mal que bien conjuga la creación de riqueza con el ocio, la creatividad, el descanso y el bienestar. Si Asia es el auge, contento me quedo entre las ruinas del museo europeo (como hacen muchísimos gestores a distancia de ese teórico esplendor).

TOP