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‘Beautiful Business’: El arte salvará millones de empleos

Beatriz García

Foto: Alejandro Rojas

Mientras las compañías tecnológicas reunidas en el Mobile World Congress enarbolan la bandera de la inteligencia artificial y el internet de las cosas, una comunidad de filósofos, artistas, visionarios e innovadores debaten sobre la necesidad un nuevo humanismo radical que nos permita abrazar el futuro sin acabar convertidos en máquinas.

‘The Objective’ ha hablado con Tim Leberecht y Carmen Boronat, miembros del equipo fundador de ‘The House of Beautiful Business ’ la conciencia y el corazón del Mobile World Congress.

 

¿Cómo surgió la idea de crear este espacio para el debate sobre la tecnología y el humanismo?

Tim Leberecht: El año pasado impartí una charla sobre cómo crear una compañía más humana en la Era de las Máquinas y uno de los principios que promovía era que las máquinas pueden desarrollar un trabajo de forma más eficiente que nosotros, pero no tienen lo que nos hace humanos: nuestra capacidad para sentir, amar, apasionarnos, hacer poesía e imaginar.

Por eso decidimos materializar esta idea en un proyecto visionario y muy humano, y dado que el Mobile World Congress está centrado en la tecnología y la eficiencia, pensamos que era necesario un lugar de encuentro para conversar sobre nuestra propia transformación y qué capacidades emocionales necesitamos reforzar para poder adaptarnos a estos cambios tecnológicos sin perder nuestra esencia como humanos.

Carmen Boronat: La idea fue crear un debate sobre tecnología y humanismo en el que no sólo participasen los innovadores y emprendedores, sino filósofos y artistas, porque estos últimos nos ayudan a ver un futuro no sólo tecnológico, sino ético y emocional.

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La Casa de la Seda es la sede barcelonesa de esta comunidad pop-up.

Habéis cambiado el viejo lema de “los negocios son los negocios” por el de “los negocios son bellos”. ¿Cómo es un ‘beautiful business’?

Tim L.: Si organizas tu negocio basándote en los principios de eficiencia, eliminarás cualquier atisbo de cultura. Hay tres cosas importantes que todo ‘beautiful business’ debe tener: lo primero es un propósito con impacto social, que aporte cierta visión positiva del mundo; lo segundo es que pueda trasladarse a una cultura empresarial humana, que no esté regida por la eficiencia y la productividad, porque tenemos la capacidad de crear belleza a nuestro alrededor y esto es importantísimo, sobre todo si pensamos que pasamos el 77 por ciento de nuestro tiempo en el trabajo. Y lo tercero y esencial es permitirnos ser vulnerables y primar otros valores sobre la extendida y dañina mentalidad del ganador. Lo que nos define como humanos es justamente la vulnerabilidad.

 

¿Sería algo así como crear belleza explorando la fealdad?

Tim L.: Se habla mucho de lugares de trabajo felices que puedan ser cuantificables y medibles, pero es una forma bastante cosmética y superficial de entender la felicidad. Lo más bello de ser humanos es la autenticidad, es decir, asumir que no todo es armonioso y existe una cara oscura en el mundo. Un buen ejemplo de que para ser auténtico hay que ser feo es la compañía Airbnb, donde los empleados aportan algo a su trabajo y no sólo son productivos.

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“Actúa como un directivo, pero piensa como poeta”, Tim Leberecht

Los expertos aseguran que en veinte años habrán desaparecido millones de puestos de trabajo. ¿Esta idea de ‘belleza’ puede salvar nuestros empleos?

Tim L.: En un mundo regido por la optimización y la maximización de resultados, todo trabajo mecánico será automatizado. Pero la ‘belleza’ y el ‘romance’ radican en ver no uno, sino múltiples significados, y compañías como Tesla, Apple, e incluso el Fútbol Club Barcelona (FCB) vehiculan ideas mayores que una necesidad utilitaria o un valor práctico. Los fans del Barcelona, por ejemplo, son leales al club aunque cambien los jugadores.

Esa es la fuente de la belleza y por eso cada vez se valora más la creatividad en las empresas y la búsqueda de personas más imaginativas que reactivas y analíticas. Fíjate en Silicon Valley, donde se están contratando a poetas y escritores para diseñar conversaciones más humanas.

Carmen B.: En España tenemos un gran problema de desempleo, pero al mismo tiempo las compañías buscan perfiles con nuevas habilidades más tecnológicas y el peligro es que los currículos escolares olviden otras destrezas humanísticas, como la empatía o la creatividad, para focalizarse en la tecnología.

 

Nos dirigimos a un ‘renovarse o morir’ continuo, sobre todo en el mundo laboral. ¿Qué ocurrirá con quienes no logren adaptarse a estos cambios?

Tim L.: Ésa es una de las grandes cuestiones que tienen que afrontar las sociedades civilizadas, porque no podemos seguir tratando a colectivos vulnerables como los ancianos, los niños o las minorías, en función de un valor cuantificable. Debemos aprender que las personas tienen valor por ellos mismos, más allá de cualquier métrica empresarial y por eso necesitamos una educación humanística, porque hay cada vez más ciudadanos que viven en condiciones de desempleo mientras que nosotros seguimos otorgando valor a las personas en función del trabajo. La conversación ya ha surgido de forma natural con  propuestas como la Renta Básica Universal.

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Un espacio para el intercambio de ideas sobre el futuro, la tecnología y las emociones.

 Una gran parte de la ciudadanía no puede acceder a esa nueva tecnología que se presenta en el Mobile World Congress. ¿Existe un debate real en el sector tecnológico en torno a cuestiones como la Renta Básica Universal?

Tim L.: Absolutamente. En países como Estados Unidos será más difícil lograr un acuerdo que en la Unión Europea, pero incluso el CEO de Siemens en Alemania, Joe Kaeser, o la Deutsche Telekom están de acuerdo en que los robots deben pagar impuestos.

Los escépticos dicen que si se implanta una renta mínima para todos los ciudadanos se trabajará menos, pero la economía no sufrirá ningún daño y el gasto en salud mental descenderá. Hay muchos países como Francia, donde se está debatiendo y es probable que en cuestión de diez años tengamos una Renta Básica Universal.

¿Y en España las empresas tecnológicas también participan del debate?

Carmen B.: Estamos todavía tres o cuatro años por detrás de otros países desarrollados, pero las compañías de tecnología están comprometidas y se encuentran en un proceso de transformación digital donde los espacios y la cultura están cambiando completamente.

Tim L.: Yo creo que eso es positivo, porque significa que las empresas españolas tienen una oportunidad real para dar el salto y ser más radicales en su transformación, y pensar en nuevas políticas y cómo pueden colaborar. España tiene un gran potencial por su historia y su bagaje humanístico, la calidad de vida y su seguridad social; todo ello supone una gran oportunidad para desarrollar un modelo económico mucho más audaz.

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Carmen Boronat preparando la primera sesión de charlas y debates.

¿Qué puede aprender el mundo de los negocios de los artistas?

Tim L.: Muchísimo. La mayoría de los principios aplicados a la innovación son artísticos: nunca se realiza la misma tarea, se abraza la incertidumbre y se reta al statu quo constantemente. Los artistas imaginan cómo podría ser el mundo y esa es una cualidad útil para una organización que quiera crear valor. Además, son talentos que no se pueden delegar a las máquinas…

Tim, tú eres muy crítico con la singularidad tecnológica y la idea de que las máquinas puedan llegar a ser más inteligentes que las personas. ¿Existe un riesgo real de que el hombre también acabe convirtiéndose en un robot?

T: Los seres humanos nos caracterizamos por tomar decisiones conscientes, con sentido común y moralidad. No sé si eso llegará a pasar, porque la inteligencia artificial es difícil de controlar y se encuentra en un momento álgido, pero ya que tenemos que coexistir con ella, necesitamos un humanismo radical que insista en aquello que nos hace humanos.

¿Cuál es el mayor riesgo de esta llamada ‘cuarta revolución industrial’, además de la pérdida de empleos?

Tim L.: La extinción de la especie humana, en el peor de los casos, pero también el aumento de los disturbios sociales y la violencia. Piensa en el auge de los extremismos en Francia y Alemania, en el Brexit y en la América de Trump… A lo que hay que sumar la gran cantidad de profesionales frustrados, especialmente hombres de mediana edad  que temen perder su empleo, su identidad y su estatus social, porque la tecnología sólo funciona para un uno por ciento de la población.

Si no afrontamos las posibles derivas de esta revolución industrial y damos a todo el mundo un nuevo sentido de valor y reconocimiento dentro de la sociedad no habrá un futuro pacífico.

Vivimos en la era de la ‘big data’ y de la post-verdad al mismo tiempo. ¿No es una paradoja?

Tim L.: Como romántico, te diría que la verdad no existe y que es algo muy subjetivo y emocional. No legitimo las noticias falsas de Trump, pero es un buen momento para darnos cuenta de que la información puede ser manipulada y de que nos hemos enfocado demasiado en los datos. Necesitamos una conversación sobre lo que significa la verdad para nosotros y para el mundo, porque no sólo hay una verdad empírica, sino también subjetiva.

¿Deberían ser las grandes compañías más políticamente comprometidas?

Tim L.: No puedes ser neutral en pleno siglo XXI. Las grandes empresas tecnológicas en Estados Unidos tienen empleados y un vínculo con la sociedad. La Administración de Trump ha cruzado la línea y deberían hablar.

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Clima Ficción: La literatura del Antropoceno

Beatriz García

Rascacielos sumergidos, huracanes azotando ciudades, plagas y extinciones masivas, mutaciones genéticas y bandadas de aves que queriendo llegar a África aterrizan en nuestros balcones. Niebla tóxica. Marte como el próximo planeta que convertir en vertedero…  Desde los años setenta, la ciencia ficción ha sido el agorero oráculo de los desastres ecológicos del planeta. Así surgió la novela de clima ficción o ‘cli-fi’, un género centrado en el cambio climático y sus efectos futuros que se ha popularizado en los últimos años y apunta a ser la literatura del Antropoceno. A saber: la era en la que el hombre ha pasado de inquilino del planeta a su verdugo.

No todo es esperar al Apocalipsis. Incluso en la más oscura de las distopías ambientales hay una oportunidad para el cambio a una nueva y urgente conciencia ecológica. Así lo creen escritores del género como Kim Stanley Robinson, quien en numerosas entrevistas ha defendido el poder de la ciencia ficción no sólo para desarrollar futuros posibles, sino como crítica metáfora de un presente que nos negamos a ver llevando la mirada a las estrellas. En una de sus obras más premiadas,  la Trilogía marciana (1992-1996), de la que este año se estrena adaptación televisiva, narra la colonización durante 35 años del planeta rojo por parte de un grupo de humanos, los Primeros Cien, y las disputas entre quienes quieren modificar las condiciones de vida en Marte para que se parezca a la Tierra –calentamiento global incluido- y quienes luchan para protegerlo. La ilusión de pretender reparar los problemas del mundo explorando el espacio es un tema que orbita en esta trilogía y en otras novelas, como ‘2312’ (2013) y ‘Aurora’ (2015), donde pasajeros de una nave que viaja a otro sistema solar llevan la devastación con ellos.

Trilogia-Marciana-Robinson

Las novelas de clima ficción crean puentes entre la ciencia y la cultura, exploran nuevas soluciones e inspiran a la acción

Considerado un novelista político, Robinson, que visitará Barcelona a finales de marzo para participar en Kosmopolis’17, aborda también cuestiones relativas al poder de las corporaciones, la necesidad de una ética social y la amenaza del capitalismo neoliberal. Coincidencia o no, su último libro, ‘New York 2040’, llega a las librerías norteamericanas este marzo, tres meses después de que el ahora presidente Trump convirtiera el cambio climático en leyenda urbana y a Estados Unidos en la protagonista de otra terrorífica anti-utopía.

En 'cuchillo de agua' el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.
En ‘cuchillo de agua’ el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

La fuerza de la narrativa de clima ficción no reside sólo en sus aspectos críticos, sino que además crea puentes entre la ciencia y la cultura, acercándonos a complejas teorías científicas a la vez que explora posibles soluciones e inspira a la acción comunitaria, como asegura la bióloga y escritora Barbara Kingsolve, autora de la novela ‘Conducta Migratoria’ (2014). Prueba de ello es que en años recientes se ha empezado a introducir este tipo de literatura en las escuelas; aunque haya voces críticas que acusen al género de despojar de realismo y gravedad el problema del calentamiento global.

La autores de cli-fi emplean datos científicos para recrear un futuro que es suma de presentes y acciones humanas

“Las personas necesitan estas historias porque la oscuridad con voces en su interior es mejor que un vacío silencioso”, escribía Margaret Atwood en ‘MaddAddam’ (2013), novela que forma parte de una trilogía junto a ‘El año del diluvio’ (2009) y ‘Oryx y Crake’ (2003),  y en la que describe un futuro post-apocalíptico gobernado por grandes corporaciones donde la modificación genética es algo común. Fue la escritora y activista canadiense quien en 2012 popularizó en Twitter el término ‘clima ficción’, que había inventado unos años antes el activista Dan Bloom.

Los autores de cli-fi no profetizan, o al menos no al estilo de Nostradamus; emplean datos científicos para dibujar un futuro que es suma de presentes, acciones humanas y avances que hoy en día parecen tan de ciencia ficción como las novelas donde figuran. En sus libros encontraremos niños que nacen sin necesidad de vientre materno, máquinas que controlan el clima, ascensores que levitan, ciudades sumergidas y barrios de ricos en Marte, pero, sobre todo, una advertencia para quien esté dispuesto a leerlos. Nosotros te recomendamos tres:

Libros-Climate-Fiction-Cli-Fi

1. La sequía (1965)

Una de las novelas más extrañas e inspiradas de J.G Ballard que presenta un mundo donde ya no llueve a causa de la contaminación y se producen grandes migraciones de gente en busca de agua. ‘La sequía’ conforma junto a ‘El viento de la nada’, ‘El mundo sumergido’ y ‘El mundo de cristal’ una casi tetralogía que aborda catástrofes relacionadas con los cuatro elementos.

2. Solar (2010)

Si escribir comedia es difícil, lograr un carcajada con un tema tan crudo como el cambio climático es una proeza literaria. Y el novelista británico Ian McEwan lo consigue narrando las vicisitudes de un Nobel de la Física cínico, mujeriego y bebedor, que cree haber descubierto la solución al calentamiento global.

 3. Cuchillo de agua (2016)

¿Qué ocurriría si el río Colorado se secase? El escritor Paolo Bacigalupi, que ya había despuntado con la publicación de otra novela de clima ficción, La chica mecánica, dibuja un futuro no muy lejano donde los cárteles buscan acuíferos y el sur de los Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

Continúa leyendo: Nokia y su modelo 'vintage' arrasan en Barcelona

Nokia y su modelo 'vintage' arrasan en Barcelona

Redacción TO

No han sido los drones, ni los vehículos autónomos, ni las demostraciones de conectividad ultrarrápida… Lo que ha copado la atención del primer día del Mobile World Congress, en Barcelona, ha sido un móvil que nació hace 17 años: el 3310 de Nokia (con el juego de la serpiente incluido).

Este dispositivo fue el icono de toda una generación que accedía por primera vez al mercado de los móviles. Ahora, la red ha enloquecido con la presentación y el lanzamiento de un teléfono pequeño, con botones, que solo permite llamadas y mensajes. El precio es económico: 49 euros.

La presentación del nuevo Nokia 3310 ha generado una gran expectación en este Mobile World Congress de Barcelona (Foto: Paul Hanna / Reuters)
La presentación del nuevo Nokia 3310 ha generado una gran expectación en este Mobile World Congress de Barcelona (Foto: Paul Hanna / Reuters)

Su batería es como la de antaño, duradera. Con una sola carga aguantará hasta un mes. Nokia se dirige directamente a los nostálgicos y a un nicho de mercado que busca la desconexión de aplicaciones como WhatsApp o las redes sociales, a través un segundo terminal. Un teléfono que te permite estar disponible solo para llamadas urgentes, o través de los mensajes de texto. Esa desconexión voluntaria en pro de la vida social ‘real’ parece que vendrá de la mano de los llamados dumbphones o móviles tontos.

Más presentaciones

Este lunes, BlackBerry también ha intentado renacer a través de su KeyOne. Con una pantalla de 4,5 pulgadas, cuenta con su icónico teclado retroiluminado y que solo con tocar (no será necesario pulsar) la letra aparecerá en la pantalla. Saldrá con sistema Android y con la versión 7.1 instalada. El objetivo es ser un dispositivo imprescindible para adolescentes y ejecutivos que quieran presumir con el denominado Mercury.

BlackBerry también intenta renacer con su KeyOne (Foto: Albert Gea / Reuters)
BlackBerry también intenta renacer con su KeyOne (Foto: Albert Gea / Reuters)

LG y Huawei también han hecho sus presentaciones. El LG G6 tiene en cristal antihuellas en su parte trasera y es resistente al agua, de tal manera que se puede sumergir durante media hora hasta una profundidad de 1,5 metros.
Por su parte, Huawei ha optado por presentar su gama ‘premium’ con los nuevos P10 y P10 Plus. Sus precios oscilan entre los 649 euros y los 800 euros, según el modelo.

‘El próximo elemento’ y la 5G

Pero la 12ª edición del Mobile World Congress es mucho más que telefonía móvil. Hasta el próximo 2 de marzo, el lema será ‘el próximo elemento’, es decir, la aplicación real de la inteligencia artificial y la robótica. El aumento de la presencia de aviones no tripulados en este congreso es un intento de ampliar el concepto de lo que entendemos por la palabra ‘móvil’.

La tecnología artificial es una de las grandes protagonistas del Mobile World Congress de Barcelona (Foto: Eric Gaillard / Reuters)
La tecnología artificial es una de las grandes protagonistas del Mobile World Congress de Barcelona (Foto: Eric Gaillard / Reuters)
Samsung también ha presentado en Barcelona sus últimos dispositivos tecnológicos (Foto: Eric Gaillard / Reuters)
Samsung también ha presentado en Barcelona sus últimos dispositivos tecnológicos (Foto: Eric Gaillard / Reuters)

La llamada 5G, o telefonía de quinta generación, es otro de los grandes puntos fuertes de este evento tecnológico mundial. El objetivo es dar soporte al creciente número de los dispositivos conectados, incrementar la velocidad y responder más rápido a las demandas de los usuarios. Según Cisco, el tráfico global de datos móviles se multiplicará por siete entre 2016 y 2021. Caminamos hacia lo que se denomina el ‘Internet de las cosas’, o lo que es lo mismo, poder gestionar los aparatos de nuestro propio hogar a través del Smartphone. El dispositivo móvil se hará aún más imprescindible, siempre que se lo permitamos.

Continúa leyendo: ARCO, una aberración imprescindible

ARCO, una aberración imprescindible

Clara Paolini

Foto: Cecilia de la Serna

La feria ARCO, el ineludible “día de la marmota” del arte contemporáneo, vuelve a situar a Madrid como centro de gravedad del contexto artístico español y de paso, de la opinología.

Con 36 años a sus espaldas, el evento capta un interés ecléctico, provocando que galeristas, artistas, críticos, comisarios y coleccionistas se arremolinen en los pasillos del IFEMA entremezclándose con periodistas y público general en un escenario que presenta la compra-venta de arte como telón de fondo.

A pesar de que año tras año, lamentablemente, la atención acaba centrándose en las estratosféricas cifras de las obras más caras o siempre surja la improductiva discusión sobre si lo expuesto merece o no el calificativo de arte, ARCO es una herramienta inmejorable para medir el pulso al entramado del mercado y dilucidar diferentes contextos artísticos, suponiendo además uno de los raros, pero tan necesarios, momentos en el que el arte se torna protagonista en la conversación.

'Ambiente de Estereo Realidad 4' del artista Jose Carlos Martinat en el espacio de la Galería Revolver. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Ambiente de Estereo Realidad 4’ del artista Jose Carlos Martinat en el espacio de la Galería Revolver. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

ARCO no es una bienal, tampoco un compendio de exposiciones, ni mucho menos es un museo; es una feria comercial y para disfrutarla, hay que entenderla como tal. Decía Óscar Alonso Molina hace unos días que “la feria como el peor contexto para disfrutar de las obras es un tópico y una paradoja con la que hemos aprendido a convivir”; pero no conviene olvidar que aunque ARCO no sea el lugar idóneo donde disfrutar de un encuentro íntimo y conmovedor con el arte, sí ejerce una función relevante para su supervivencia y diagnóstico.

¿Por qué ARCO es una cita imprescindible?, ¿qué supone para un artista exponer en sus pasillos?, ¿qué importancia tiene para las galerías?, ¿qué piensan de ARCO los coleccionistas extranjeros? En una gran feria como esta, ¿hay espacio para la belleza y la crítica? Descubriendo las numerosas incógnitas que sugiere el mercado del arte contemporáneo, nos embarcamos en la búsqueda de posibles respuestas.

¿Qué significado tiene ARCO para los artistas?

La feria lo transforma todo porque el contexto natural del arte se supone que son los museos, las galerías… pero la feria es una especie de aberración que con el paso de los años, se ha convertido en una aberración imprescindible”, opina Marco Antonio Castillo Valdés, uno de los dos artistas que conforman en la actualidad el colectivo cubano Los Carpinteros.

Han pasado ya 10 años desde que Los Carpinteros visitaran ARCO por primera vez, logrando el Primer Premio de la Popularidad entregado la feria allá por 1997, el cual contribuyó al despegue de una carrera hoy más que consolidada y aunque mucho ha llovido desde entonces, cierta esencia parece inmutable.

Dentro de la sección Proyectos Especiales y de la mano de la galería suiza Peter Kilchmann, Los Carpinteros presentan la obra Domo hexagonal, una atractiva y casi monumental estructura de madera que acoge en su interior a los visitantes, invitándoles a llenar cada uno de los espacios con propuestas propias. Partiendo de la idea de las cárceles panópticas convertidas en uso civil “la pieza no pretende ser una obra egocéntrica, sino una escultura que ofrece un servicio”.

'Domo Hexagonal' del colectivo de artistas cubanos Los Carpinteros. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Domo Hexagonal’ del colectivo de artistas cubanos Los Carpinteros. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Consciente del contexto ferial en el que se ubica, durante la entrevista en exclusiva para The Objective, el artista declara que “todo el arte contemporáneo, por muy conceptual que sea, por muy radical que sea, ha tenido que adaptarse a estas condiciones”, refiriéndose a la imprescindible anomalía de la exhibición en el contexto ferial.

Aunque para algunos artistas vender su obra sea necesario para subsistir y continuar su trayectoria, no todos asisten a la feria bajo la presión del mercado, e incluso algunos como Daniel G. Andújar hacen dudar sobre la verdadera necesidad de una feria para el éxito de su trayectoria.

El artista, que ha sido seleccionado para la próxima Documenta de Kassel y de cuyos trabajos hemos podido disfrutar en instituciones del calibre del Museo Reina Sofía, asegura que para él no es tan importante vender o no vender y señalando al collage de fotografías propias y tomadas de internet que conforman su instalación en Casa sin Fin,l comenta que “a veces parece un sinsentido que esto lo vaya a comprar alguien”.

Bajo el abrigo de las instituciones culturales españolas, que a pesar de los varapalos el artista sigue considerando fuertes e indispensables, la trayectoria de Daniel G. Andújar resulta una rara avis que a pesar de la paradojas, se desenvuelve en ARCO con naturalidad: “No entendería que mi trabajo está dentro de un mercado porque de hecho hasta hace relativamente poco no vendía obra ni tenía galería. Ahora tengo más de 50 años y empiezo a contar con en esa parte ínfima del mercado que además tiene una preocupación por preservar trabajos que en principio yo no había creado para que pervivieran. Luchar contra eso es complejo”.

'Obras' de Daniel G. Andújar en la galería Casa Sin Fin. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)
‘Obras’ de Daniel G. Andújar en la galería Casa Sin Fin. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En busca de savia joven, hablamos con la prometedora artista alicantina Rosana Antolí, que junto a Fito Conesa atrae el flujo de visitantes hacia la galería valenciana Espai Tactel. Ambos artistas, ganadores de la Generaciones de la Casa Encendida de este año, parecen encontrarse en el momento de despegue de su trayectoria, por lo que una feria como ARCO supone un necesario escalón ascendente que sobrepasar.

En la que es su primera vez exponiendo en la feria, Rosana Antolí asegura que “no hay expectativas, hay ilusión y mucha emoción porque es la feria referente en el país. Vienes aquí de excursión cuando estás en la universidad, llevas trabajando muchos años y de repente acabas viniendo aquí y reconocen el trabajo”.

Con 35 años, la artista da la impresión de entender el para otros invisible mecanismo del mercado del arte sin perder por ello ni un ápice de su esencia como artista: “Soy bastante consciente del contexto en el que se expone cada vez mi trabajo. No es lo mismo cuando planteo un trabajo para un museo o para Generaciones de La Casa Encendida que cuando lo planteo para la galería. Obviamente es una feria pero siempre tiene que haber un componente en el que disfrutes, en el que arriesgues y en el que juegues con ambas cosas; con la emoción y con el saber que estás en una feria de arte (…)  Para mí estar en ARCO era un escalón necesario para la carrera conforme como quiero llevarla y continuarla”.

Rosana Antolí presentando su obra 'Cosmos Dancing Caos', una escultura viva que danza a ritmo biolólogico en Espai Tactel.
Rosana Antolí presentando su obra ‘Cosmos Dancing Caos’, una escultura viva que danza a ritmo biolólogico en Espai Tactel. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En contraposición a los anteriores, la feria ARCO también sirve como mercado de valores para artistas consagrados “de hoy de siempre”, ofreciendo variaciones en el tipo de cambio que se aplica a la moneda en la que se han convertido sus piezas. Desde Ai Weiwei, Louis Bourgeois o David Hockney (expuesto en la Galerie Lelong coincidiendo con su retrospectiva en la Tate), hasta las sobrecomentadas, en términos económicos, obras maestras como El triunfo de Nautilus, de Salvador Dalí o la escultura The red base de Alexander Calder.

¿Qué opina una de las mayores coleccionistas de arte del mundo sobre ARCO’17?

Durante ARCO y más tarde en una entrevista en privado, disfrutamos de un encuentro privilegiado: una charla con la filántropa, empresaria y coleccionista de largo recorrido Ella Fontanals- Cisneros, quien a través de su reputada Fundación CIFO (Fontanals – Cisneros) demuestra año tras años un ojo infalible para el arte haciéndose con las obras más deseadas del mercado.

De origen cubano, venezolana de adopción y residente en Miami en la actualidad, la coleccionista evita nombrar a sus artistas favoritos “porque son como una gran familia que se complementan” y destaca la importancia de ARCO para Latinoamérica “debido a que es la feria que trae más galerías latinoamericanas y facilita el acceso a las mismas para los coleccionistas europeos”.

Frente a la espectacular obra Sphere Jaune de Julio Le Parc, artista del que Ella Fontanals-Cisneros ha demostrado ser fiel seguidora, la reputada coleccionista habla sin tapujos sobre el mercado del arte en España, opinando respecto al 21% del IVA en cultura que “es imprescindible que las organizaciones y sobre todo que las galerías, hagan un lobby al Gobierno español para cambiar la situación“.

La coleccionista deja traslucir su pasión por el arte con cada palabra, y a pesar de las distancias, entiende a la perfección las necesidades urgentes del contexto español:  “Yo creo que el arte enriquece a un país por lo que es necesario liberar y facilitar, poniendo menos trabas para que crezca el número de coleccionistas y facilitando que la gente pueda adquirir arte. Sobre todo respecto a la donación de obras a las instituciones, si hubiera más apertura y esto contribuyera a desgravar impuestos, las instituciones tendrían más oportunidades de recibir valiosas donaciones”.

Con una mayor presencia de coleccionistas latinoamericanos que españoles, las palabras de Ella Fontanals-Cisneros resuenan en la percepción generalizada: sin coleccionistas latinoamericanos como ella, como Eduardo Hochschild o Eduardo Constantini, la salud de ARCO no sería la misma.

'A Brain Tree' del artista Een breinboom en la galería Jan Fabre.
‘A Brain Tree’ del artista Een breinboom en la galería Jan Fabre. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

¿Cómo viven ARCO  las galerías?

No todas las galerías pueden llegar a ARCO, y para las que lo hacen, se trata de una inversión no exenta de riesgo. A este respecto, la galería Espacio Valverde, dirigido por Asela Pérez y Jacobo Fitz-James Stuart, ha conseguido ganarse el respeto tanto de la crítica como el de sus veteranos compañeros de profesión, hecho que fácilmente comprobable por las numerosas alabanzas vertidas por otros asistentes durante los minutos de nuestra charla.

Además del espacio reservado a la artista Elena Alonso, para esta edición de ARCO, Espacio Valverde vuelve a presentar un proyecto que va más allá del supermercado artístico: Casa Leibniz ofrece un acogedor espacio para el pensamiento, organizando conversaciones entre escritores y artistas alrededor de una mesa de estilo jacobino que perteneció a la bisabuela del galerista (de la Casa de Alba).

Transmitiendo una sensación similar a la entusiasta artista Rosana Antolí, Jacobo explica su parecer sobre la feria: “Hemos ido a ferias, tenemos experiencia, pero ARCO, al ser la feria nacional a la que has ido desde niño, te hace una ilusión enorme. Es como un rito de paso, como en una tribu en la que tenías que meter la mano en un hoyo lleno de hormigas caníbales para ser mayor de edad. Algo así, pero sin hormigas caníbales”, explica entre sonrisas el galerista.

Fitz-James Stuart confiesa que su sueño “es que los artistas a los que representa puedan vivir de su trabajo y de paso, que nosotros también” e identifica los obstáculos que entorpecen el camino a tal meta: “El problema de aquí es que tenemos un 0,7% del mercado mundial. Londres tiene un 22%... pero eso también hace que tengamos unos artistas buenísimos porque hay poca tontería”, dice sin victimismos un galerista que sigue apostando en su espacio por proyectos y artistas con una carga intelectual en las antípodas del arte como espectáculo.

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Jacobo Fitz-James Stuart, co-director de Espacio Valverde. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Espacio Valverde demuestra que, a parte de las galerías consolidadas, cuyas ventas parecen aseguradas de antemano, en ARCO también caben propuestas intermedias e incluso alternativas; un hecho también ejemplificado por Drop City, ganadores del Premio Opening para galeristas emergentes.

Lejos de ser una galería comercial al uso, Drop City se basa en un modelo colaborativo y multisede, con una fructífera red de producción y exhibición en la que los artistas son también los galeristas y comisarios, como es el caso de Nadia Hebson y Eleanor Wright con las que charlamos. Para ellas, en su primera visita a ARCO y tras la emoción de ver galardonado su trabajo, las ferias suponen un terreno por el que tenían curiosidad y no menos preguntas, un contexto que es imposible criticar o alabar desde la objetividad y consideran indispensable mantener la integridad: “Donde vivimos algunos de nosotros, como es mi caso en Newcastle, hay una escena artística muy activa pero no está conectada con la escena comercial. Sin embargo, los artistas necesitan vender obras y eso es lo que la feria ofrece, esa es la oportunidad, pero ¿cómo hacerlo de la forma más interesante posible, sin que vea comprometida, sin que sea solo un acto mercantilista?  Para eso la integridad es esencial”.

Con una mirada realista y no carente de distancia respecto al resto de galerías comerciales de las que se ve rodeada Drop City en la feria, Eleanor Wright nos recuerda una olvidadiza verdad esencial: “Aquí hay muchos tipos de arte y muchos tipos de conversaciones, no puedes entrar en conversación con todos, pero pienso que es necesario que cada uno busque su sitio y seguir hacer un trabajo que nos estimule intelectualmente”.

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‘Three man laughing at one’ de Juan Muñoz. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

En el polo opuesto a las propuestas de estas jóvenes galerías, encontramos a las gigantes españolas de siempre ofreciendo un paseo sin sorpresas con cuadros de Tàpies o esculturas de Juan Muñoz. Aunque con ligeras mutaciones, son la parte fija del “día de la marmota”, a las que este año se les unen las 12 galerías de Argentina, país invitado de este año entre cuyas propuestas se echan en falta espacios más allá de la capital y el sosiego.

¿Hay espacio para la crítica, el debate y la política en ARCO?

Aunque hace apenas unas semanas fuera el mismísimo MoMA de Nueva York el que liderara la protesta contra la política de inmigración de Trump, resulta sorprendente que en ARCO no encontramos rastro del polémico nuevo presidente estadounidense.

El escaso arte crítico sí hace mención, sin embargo, a temáticas y discursos derivados del concepto de frontera y al drama de los refugiados con obras de Uriburu o el otrora controvertido Eugenio Merino, quien ha instalado en la galería ADN la obra Rescue passports, una colección de pasaportes de los países con mayor número de refugiados envueltos en mantas térmicas.

Por otra parte, entre la poesía, la geopolítica y el arte, destaca la presencia del artista Babi Badalov en el espacio de la galería parisina Jérôme Poggi. El artista de Arzebayán del que podemos disfrutar en el MUSAC hasta junio, ofrece en ARCO una pequeña muestra de su exploración en las fronteras del lenguaje.

Parte instalación del artista Babi Badalov en la galería Jérôme Poggi.
Parte instalación del artista Babi Badalov en la galería Jérôme Poggi. (Foto: Cecilia de la Serna / The Objective)

Artistas consolidados a pocos metros de talentos emergentes, arte político y crítico cerca de obras centradas en la poética y la estética, obras polémicas, anodinas, conceptuales, figurativas, que permanecerán o que serán olvidadas… año tras año, como un familiar lejano al que solo vemos una vez al año, vemos ARCO igual pero diferente.

Los pasillos de ARCO ofrecen un restringido y condensado mapamundi artístico, tejido con infinitos hilos de discursos, ideas, épocas, lugares, relevancias y formas de entender el arte, y el espacio entre lo intelectual y lo comercial no siempre es cómodo ni fácil, por lo que ante la apabullante amalgama que surge de la intersección, lo mejor es que el espectador se convierta en buscador de tesoros utilizando la única brújula verdaderamente válida para el arte: los intereses, las afinidades, los gustos y deseos de cada cual.

Señoras y señores, disparen sus opiniones.

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Amantes del arte, ¡llegan los Arty Weekends!

Lidia Ramírez

Monumentos centenarios, obras de arte de grandes pintores, museos inexplorados… A lo largo de la geografía española, existen lugares con mucho arte, algunos más conocidos y otros que no lo son tanto y que merece la pena explorar.

Coincidiendo con el mes del arte en nuestro país, en el que se desarrolla una de las ferias más relevantes a nivel internacional ARCOmadrid, la startup de reservas turísticas Goanda.com ha planteado diferentes ideas de viaje relacionadas con el mundo del arte. Son los Arty Weekends que consisten en escapadas de fin de semana para conocer de primera mano todos los atractivos que hay en nuestro país en este aspecto, dirigidos a aquellas personas que buscan experiencias diferentes durante sus viajes y para los que conocer otras culturas y tradiciones es parte de su estilo de vida.

Málaga, Bilbao, Cadaqués y Córdoba, son los destinos propuestos por Goanda.com para vivir el arte, aunque a través de la plataforma permite diseñar tu propia idea de viaje si se prefiere visitar otra ciudad. Esta son las originales ideas de la empresa de viajes:

ARTY WEEKEND: MÁLAGA

Jon Nazca
Museo Picasso, Málga. (Foto: Jon Nazca | Reuters)

Mucho más que playas, la oferta cultural de Málaga es de primer orden. El Museo Ruso, el Museo de Málaga, el Museo Carmen Thyssen, el Museo Picasso, el Centre Pompidou Málaga… En Málaga, la ciudad natal de Picasso, el arte emana de cada ladrillo. Considerada una de las ciudades más antiguas de España y Europa, este puerto cosmopolita es alegre y moderno, sin embargo, se aferra a su gran pasado histórico. El Paseo el Parque, lleno de palmeras, transporta a la Alcazaba, un palacio árabe cuyos muros fortificados esconden jardines fragantes y un museo arqueológico. El castillo de Gibralfaro corona una colina cercana, con vistas espectaculares de la ciudad.  Málaga se merece una buena visita nocturna: un buen paseo por el puerto y disfrutar de la Alcazaba iluminada, que vigila la ciudad desde el monte Gibralfaro.

Precio: 68€ (estimado por persona)

Nº Noches: 2

Alojamiento: Hilton Garden Inn Málaga (cuatro estrellas)

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ARTY WEEKEND: BILBAO

(AP Photo/Santiago Lyon, Files)
Exterior del museo Guggenheim de Frank Gehry, Bilbao. (Foto: Santiago Lyon | AP Photo)

Bilbao es mucho más que turismo. Es arte, es cultura, es el Museo Guggenheim…. La ciudad está situada a orillas del Río Nervión y fue hasta los años 90 una ciudad industrial de gran gris, el corazón económico del País Vasco. Pero desde la apertura del Museo Guggenheim, se ha convertido en una ciudad de arte, siendo hoy un importante destino turístico. El principal atractivo que puso a Bilbao en el mapa fue la construcción del Museo Guggenheim de Frank Gehry, que es ahora uno de los lugares más visitados de España. El edificio es impresionante y hay algunas esculturas muy interesantes fuera de él y en el atrio. El casco antiguo de Bilbao es bastante compacto y un paseo por sus calles no toma mucho tiempo. La impresionante iglesia de San Nicolás, construida en 1743 en honor de los marineros de Bilbao, se sitúa en la entrada del Casco Viejo. Situado en el corazón del casco antiguo, su catedral es la principal construcción gótica en Vizcaya. Además, la ciudad es famosa por su excelente comida, su cultura y su activa vida nocturna.

Precio: 84€ (estimado por persona)

Nº Noches: 2

Alojamiento: López de Haro (cinco estrellas)

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ARTY WEEKEND: CADAQUÉS

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Vista exteriores de la Casa Museo Salvador Dalí. (Foto: Wikipedia)

Cadaqués es un municipio español de la comarca del Alto Ampurdán en la provincia de Gerona, Cataluña. Sus principales atracciones turísticas son: la Casa Museo Salvador Dalí, el casco antiguo, la iglesia de Santa María, el Parque Natural del cabo de Creus y el Faro de Cabo de Creus. En definitiva, mucho más que la casa Museo de Salvador Dalí, es la tierra que inspiró a este artista y el pueblo que enamora a todo el que lo visita.

Precio: 61€ (estimado por persona)

Nº Noches: 2

Alojamiento: Prestige Mar y Sol (tres estrellas)

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ARTY WEEKEND: CÓRDOBA

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Alcázar de los Reyes Cristianos. (Foto: Wikipedia)

Esta idea de viaje de Goanda.com está concebida para disfrutar de la quinta esencia de la mezcla cultural de esta ciudad andaluza. La Mezquita, El Alcázar, la Sinagoga, San Bartolomé o Medina Azahara, La Casa de Sefarad o la Andalusí, el Museo de Bellas Artes y el Pepe Espaliú… sus patios y baños árabes… Tal vez en ninguna otra parte como en Córdoba es tan visible el patrimonio diverso de España. El Puente Romano, y los pilares dispersos y murallas dan testimonio de la importancia de la ciudad en la época romana. Durante la prospera ocupación árabe Córdoba fue la ciudad más grande en el mundo. Córdoba captura la esencia de Andalucía: casas blancas a lo largo de estrechas calles esconden patios serenos, y el cante jondo, un estilo de cante flamenco, todavía resuena en sus calles de vez en cuando.

Precio: 87€ (estimado por persona)

Nº Noches: 2

Alojamiento: Macia Alfaros (cuatro estrellas)

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