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Before the Flood: el docu de DiCaprio

Ana Laya

Al Gore lo intentó una vez con An Inconvenient Truth (Una verdad incómoda), el documental ganador del Oscar en 2007 en el que el realizador Davis Guggenheim seguía al ex-candidato presidencial Al Gore en su circuito de charlas realizadas para llamar la atención sobre los peligros del calentamiento global y exigir acciones inmediatas para mitigar sus destructivos efectos en el ambiente.

Diez años más tarde, el cambio climático es más palpable que nunca (21 grados en noviembre), y sin embargo, altos cargos políticos siguen sin darle suficiente importancia o directamente negándolo. Uno de los primeros actos de Theresa May como primera ministra de Reino Unido, por ejemplo, fue eliminar el Departamento de Cambio Climático, una medida que ha sido calificada como “preocupante y estúpida”.

De ahí que Leonardo DiCaprio, conocidísimo ambientalista de toda la vida, haya decidido tomar el testigo de Gore y junto a Martin Scorsese y a Fisher Stevens, el director de The Cove, produjese el documental Before the Flood, (antes de la inundación). Before the Flood, es un viaje de dos años en el que DiCaprio analiza la situación climática actual y entrevista no sólo a grandes personalidades en la materia como Barack Obama, Bill Clinton, el Papa Francisco, Ban Ki-moon y expertos de la NASA, sino también a los afectados directamente por el cambio climático en países desarrollados y en vías de desarrollo, un variopinto conjunto de individuos que ofrecen su sabiduría, su pasión y su visión para, juntos, construir un futuro que no sea una catástrofe anunciada para el planeta.

“El cambio climático es la mayor amenaza a la que se enfrenta nuestro planeta”, asegura DiCaprio. “Debemos trabajar juntos, como una sola voz, para atraer toda la atención sobre este problema. Nuestra supervivencia depende de ello. Este documental traduce los síntomas y las soluciones al cambio climático antes de que aquellos que tienen un interés económico en la producción de combustibles fósiles distorsionen la información como suele suceder”, añade el actor.

El documental se estrenó en NatGeo el domingo 30 de octubre y ahora puede ser visto gratis en su página web y en su canal de YouTube. Como parte de la campaña de difusión del mensaje de Before the Flood, National Geographic y 21st Century Fox han decidido donar un dólar a la Wildlife Conservation Society y Pristine Seas, cada vez que se utilice el hashtag #BeforeTheFlood en Facebook, Twitter o Instagram. La campaña está vigente hasta el 18 de noviembre, así que si en realidad quieren colaborar con esta causa, dudo que haya una manera más sencilla. Si quieren involucrarse más (¡qué bueno!), en la página oficial de Before the Flood pueden encontrar más información.

La razón científica tras el escepticismo en torno al cambio climático

Cecilia de la Serna

Foto: FRANCOIS LENOIR
Reuters

El líder de la primera potencia mundial es un escéptico. Concretamente, no cree en el cambio climático. Donald Trump firmaba el pasado lunes un decreto que daba marcha atrás en muchas de las medidas tomadas por su antecesor, Barack Obama, para proteger el medio ambiente. Con ello, retrocedía así en un tema que la mayoría de científicos coinciden en calificar de urgencia a escala global.

Lo que hace Trump con la rectificación de las medidas medioambientales de la Administración Obama es hacerse eco de las opiniones de muchos votantes conservadores. Responde así a los deseos de gran parte de su electorado, repleto de escépticos del cambio climático. ¿Por qué abunda este escepticismo, a pesar de la abrumadora evidencia científica del calentamiento global?

Según unas recientes revelaciones, la negación del cambio climático tiene mucho que ver con el tiempo que hace. En un estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense, los investigadores han descubierto que las personas situadas en partes del país que han experimentado más temperaturas mínimas récord que máximas desde el año 2005, son menos propensas a creer en el cambio climático.

La razón científica tras el escepticismo en torno al cambio climático 1
Siempre hay que mirar el panorama general cuando hablamos de cambio climático. | Foto: NASA

El autor principal del estudio, Robert Kaufmann de la Universidad de Boston, explica que quería “convencer definitivamente a la gente de la realidad del cambio climático”. Para ello, debía demostrar que las temperaturas récord en las máximas ganaban a las récord en las mínimas. El laboratorio de Kaufmann desarrolló TMax, una medida de niveles récord basados en datos de las estaciones meteorológicas locales. Cuando Kaufmann vio los datos de TMax trazados en un mapa, tuvo una revelación casi instantánea. “Esto se parece a los mapas que he visto de personas que no creen en el cambio climático”, pensó. Él y su laboratorio compararon su mapa con uno generado por el coautor del estudio, Peter Howe, en la Universidad de Utah, basado en cómo 12.000 personas en todo el país respondían a la siguiente pregunta: “¿Está ocurriendo el calentamiento global?”. Resultaba que, donde las mínimas récord ganaban a las máximas, el porcentaje de gente que creía en el cambio climático era considerablemente inferior que en otras zonas. Esto responde, según Kaufmann, a un proceso lógico de la comprensión humana. “Una vez la gente se convence de algo, es fácil que ignore la evidencia ya que contradice su entendimiento”, explica.

“El tiempo que experimentamos en un momento concreto es un indicador muy pobre de los cambios a largo plazo en nuestro clima”

– Paul Egan, científico de la Universidad de Nueva York

Para Paul Egan, científico de la Universidad de Nueva York, “el tiempo que experimentamos en un momento concreto es un indicador muy pobre de los cambios a largo plazo en nuestro clima”. “Es una distracción del serio problema y el desafío que presenta el cambio climático”, añade.

Este estudio demuestra la necesidad que tiene la comunidad científica de comunicar correctamente el grave problema que supone este desafío medioambiental. Especialmente cuando las políticas que proponen los grandes líderes constituyen un retroceso y un castigo inmerecido para las próximas generaciones.

Cortos imprescindibles que ver en Vimeo

Redaccion The Objective

Foto: Stephane Mahe
Reuters

Logran el máximo impacto en el mínimo de tiempo, sintetizan lo complejo eliminando toda impureza innecesaria y ofrecen la droga que es el cine en una poderosa píldora de efecto inmediato. Así son los buenos cortos, e internet está plagado de ellos.

Para disfrutar del buen cine no hace falta pagar, salir de casa, ni siquiera disponer de tiempo. La cantidad y calidad de cortometrajes disponibles online aumenta cada segundo, y aunque en su gran mayoría continúan siendo invisibles para el público amante de los blockbusters, también son el indispensable caldo de cultivo que ve emerger a grandes directores de cine independiente.

A pesar de lo limitado de sus presupuestos, un sistema de distribución en salas que roza lo inexistente y la creencia generalizada de que sean un género menor, los cortometrajes demuestran una buena dosis de pasión, talento e intensidad audiovisual pueden llegar a suponer una oferta irrechazable.  Para demostrarlo, aquí una lista de cortometrajes disponibles en Vimeo que no dejan indiferente a nadie.

La Huida | Víctor Carrey

Seleccionado en más de 200 festivales y con 80 galardones en su poder, La Huída expone con agilidad diferentes puntos de vista sobre una misma narración en poco más de 10 minutos. Un corto imprescindible de la filmografía patria.

Pipas | Manuela Burló Moreno

Comedia española en estado puro. Ganador de los premios al mejor Guión y a la mejor dirección en la XI Edición del Notodofilmfest y nominado a los premios Goya 2014, Pipas ha pasado de ser un sencillo corto a convertirse en todo un clásico.

Odessa | Cidney Hue

Antes de embarcarse en un viaje de 135 años al lejano planeta Odessa, la astronauta de la misión pasa su última noche en Nueva York.  Bajo la emocionante anticipación del descubrimiento, la nostalgia de un mundo a punro de dejarse atrás.

‘Bla Bla Bla’ | Alexis Morante

“Compartir coche es como una caja de bombones, nunca sabes lo que te va a tocar” y si no que se lo digan a cualquier persona que haya compartido trayecto en BlaBlaCar.  El que fue uno de los cortometrajes nominados a los Premios Goya 2017, logra condensar en 3 minutos y medio buenas dosis de humor, crítica, drama y suspense.

Mother | Morgan Jouquand

Las imágenes más espectaculares de la Tierra  en apenas unos minutos. Placer visual a borbotones.

La Ruta Natural | Álex Pastor

Ganador del Festival de Sundance hace ya una década, un cortometraje plagado de significativos detalles y narrativa magistral, previo a la incursión de Álex Pastor en el largo.

Ante el apagón, un 'campo de refugiados de Internet'

Redaccion The Objective

Foto: Sunday Alamba
AP Photo

En los lugares públicos no podrás hablar tu lengua. Está prohibido. Y si reclamas por lo que consideras una injusticia, cerrarán las escuelas de tu pueblo, reprimirán todo tipo de manifestación o reclamo en la calle, y te dejarán sin conexión a Internet. Esta es la realidad de la minoría de habla inglesa en Camerún. Sus 22 millones de habitantes hablan multitud de lenguas, aunque las dos oficiales son el inglés y el francés.

Tras la marginación política, lingüística y económica del Gobierno dominado por Paul Biya desde hace 35 años, y que solo habla (y permite hablar) en francés, algunas Startups en las regiones del noroeste y del suroeste del país han encontrado una solución para el aislamiento digital: crear un campo de refugiados de Internet.

Ante el apagón, un 'campo de refugiados de Internet' 1
En Camerún, la mayoría de la población habla francés y el presidente del país nunca ha dado un discurso en inglés. | Foto: Joe Penney / Reuters Archivo

Durante semanas, desarrolladores técnicos de estas empresas han estado yendo y viniendo desde la capital comercial Douala, hasta Bonako, el pueblo donde se ha instalado el campamento. Aquí, las Startups han alquilado una habitación, han llevado mesas, sillas, un generador eléctrico y una docena de técnicos locales han llevado sus propios módems portátiles. “Ha sido tedioso; el viaje [diario] no fue fácil”, afirma a la publicación Quartz, Otto Akama, el administrador de la comunidad ActivSpaces, el primer centro técnico de Camerún. “El beneficio real [de venir a Bonako cada día] es que no hay tráfico”.

El ‘cierre’ de Internet ha costado a la economía camerunesa más de un millón de dólares, y el Gobierno aún no ha anunciado públicamente por qué provocó un apagón que ya duraba 70 días, antes de que este ‘campo de refugiados de Internet’ pudiera devolver la señal.

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A pesar de la pobreza y de todas las dificultades, en Camerún han conseguido volver a conectarse. | Foto: Joe Penney / Reuters Archivo

Naciones Unidas, Edward Snowden y miembros de la diáspora de Camerún, que viven en Estados Unidos y Francia, han denunciado abiertamente esta marginación y maltrato a las regiones anglófonas. La polémica llegó también a la Copa Africana de Naciones, que precisamente ganó Camerún, y donde el portero de la selección, Fabrice Ondoa, aprovechó la ocasión para solidarizarse con esta minoría.

Fabrice Ondoa también quiso solidarizarse con las minorías de habla inglesa. | Foto: Amr Dalsh / Reuters Archivo
Fabrice Ondoa también quiso solidarizarse con las minorías de habla inglesa. | Foto: Amr Dalsh / Reuters Archivo

Pero a pesar de todas las dificultades, la esperanza sigue reinando en estas regiones. Así, en enero, Nji Collins Gbah, del noroeste del país, se convirtió en el primer africano en ganar un puesto en la competición de Google Code. Un premio que de alguna manera visibiliza el trabajo y la lucha de una población marginada y carente de oportunidades.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí

Nerea Dolara

Inteligencia Artificial, calentamiento global, Estados totalitarios, esos son rasgos de futuros humanos que no parecen tan lejanos. Pero el cine y la televisión no sólo se imaginan distopías viables, también las hay imposibles.

Imaginar futuros catastróficos es un ejercicio muy común en la ficción. Una especie de fábula y una oportunidad de dejar a la imaginación volar libre (la mayoría de las veces de forma sádica) y crear un mundo que no se conoce aún. La oferta es amplia y diversa y, en un momento que parece bañado por señales de malos tiempos por venir (intolerancia, prejuicios, populismos, terrorismo, calentamiento global),  (a modo de quienes guardan mochilas de supervivencia o tienen planes para una epidemia zombie) y los que son muy poco viables.

(Advertencia de Spoilers)

Firefly (2002-2003). Poco viable.

Esta serie de Joss Whedon, que sólo duró una temporada y que se ha convertido en un producto de culto, se desarrolla en el año 2517 y asume un futuro en que, sí, hay viajes espaciales y muchos planetas “terrificados” (en los que han reproducido las condiciones de la Tierra) y un gran gobierno controlador, La Alianza, pero la realidad del día a día del grupo que vuela en una nave destartalada comandada por Malcolm Reynolds (Nathan Fillion) es el de un western espacial. Y sí, puede que todo lo demás sea viable, pero que el futuro se convierta en el Viejo Oeste espacial es poco probable -a menos que se asuma como un “juego”, sí, hablo de ti Westworld-, aunque muy entretenido.

Nunca me dejes ir (2010). Viable.

Basada en una novela de Kazuo Ishiguro, esta excelente película -que pasó muy desapercibida sin merecerlo- se desarrolla en un futuro cercano, aunque al principio no sea obvio. Si no se sabe nada de la historia es mejor evitar tener más información, parte del horror proviene de la revelación de lo que este futuro significa para los protagonistas y para nosotros como humanos. Kathy, Tommy y Ruth crecen huérfanos en una escuela algo sospechosa que resulta ser el lugar en que cuidan y educan a los clones de seres humanos con recursos e intención de vivir eternamente y que utilizarán, antes de que lleguen a sus treinta años, como donantes de órganos vitales… hasta que mueran en una de las cirugías. Los problemas morales y éticos no se toman en cuenta, tampoco el hecho de que estos clones sienten y piensan. La naturalidad con que se desarrolla la historia es lo que más hiela la sangre.

La carretera (2009). Viable

Esta adaptación de la novela de Cormac McCarthy en que un padre y un niño intentan sobrevivir en un mundo arrasado por un desastre -que parece nuclear- y en el que el canibalismo, la violencia y la deshumanización son la norma no parece muy alejado de lo que podría pasar si un gran desastre acabase con los recursos y el hambre y el miedo se apoderaran de la rutina. Al final se trata, como todos los escenarios que parecen posibles, de imaginar el desarrollo de la naturaleza humana en las peores condiciones… y según los ejemplos que tenemos a mano (aunque haya excepciones de bondad y solidaridad) las probabilidades no son buenas.

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Fotograma de “Idiocracy”

Idiocracy (2006). Por favor no.

Hace unos años pensar que el mundo de esta película, en que un tipo mediocre es congelado y aparece en el futuro sólo para descubrir que el mundo se ha convertido en lo peor de la televisión basura y la publicidad engañosa -ah y que la contaminación es rampante y todo el mundo es idiota-, era viable parecía un mal chiste… una exageración ante, sí, el aumento de reality shows, productos que se inventan necesidades y una cultura que enaltece más a Kim Kardashian que a Cervantes. Ahora, con la llegada del mundo “post-hechos” no parece tan gracioso.

Bladerunner (1982). Viable.

En este futuro, 2019, el mundo está ultra contaminado, gobernado por las leyes salvajes del mercado, los animales están casi extintos en su totalidad y los replicantes, modelos de androides humanoides, son utilizados como mano de obra esclavizada fuera de la Tierra… los que se rebelan y viven en el planeta son cazados y asesinados.

Logan’s Run (1976). No viable.

A ver en este futuro la alegoría va de la obsesión con la juventud en nuestra cultura y el miedo a la sobrepoblación -miedo con base- pero la solución que ofrece este futuro parece demasiado exagerada… incluso en una lista en que el canibalismo y la inteligencia artificial asesina parecen posibles. En este mundo una vez que llegas a los 30 tus opciones son renacer o morir de forma brutal… o, como deja claro el nombre, correr a ver si escapas de la policía y logras vivir unos años más. ¿Le tenías miedo a los 30 años? Ya tienes la solución, sólo piensa en Logan y compañía, te relajará.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí 1
Fotograma de “Black Mirror”

Black Mirror (2011-). Viable

Cada episodio es diferente en esta traumática serie británica, pero en la mayoría de los casos el futuro cercano, y terrorífico, que exhiben es tan posible que las pesadillas son una consecuencia casi indeleble. Ya sea un mundo en que chips implantados en el cerebro para hacer re-play de todo lo que hemos visto en el día o uno en que todo se define por el ránking que tengas en una red social o uno en el que un dibujo animado se postula como presidente… el futuro que presenta Black Mirror es horrible, pero nunca parece muy lejano.

The Purge (2013). No viable.

En esta franquicia cinematográfica se resume en esta premisa: en este futuro hay un día al año, el día de la purga, en que es legal matar, violar y torturar a quien sea. La gente, armada con lo que se encuentre, sale a las calles a desatar sus peores instintos… si eres pobre estás peor -nada de rejas en tu casa y ya ni hablemos si tienes la poca fortuna de vivir en la calle- y si eres rico no estás salvado, pero pagas protección. No parece un gran horizonte al que aspirar y a nivel de posibilidad está en los porcentajes bajos…a qué gobierno se le ocurriría dejar a la gente armarse y matarse un día al año (conste, la duda no proviene de que un gobierno tenga la sensatez de no hacer esto, sino de que tenga la previsión de que gente armada y suelta no tiende a dejarse controlar).

Ex-Machina (2015). Viable

Esta película indie no es Terminator, pero propone la misma premisa… sólo que con mucha menos acción y mucha más discusión moral y filosófica. En un lugar remoto un científico ha creado la que cree es la primera expresión de verdadera Inteligencia Artificial. Para comprobarlo llama a uno de sus empleados, que, encerrado en ese espacio sin ventanas y aislado, debe interactuar con la robot diariamente y evaluar si tiene conciencia. No es difícil imaginar que las cosas no terminan bien y que los humanos no están retratados de la mejor manera.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí
Fotograma de “Wall-E”

Wall-E (2008). No viable

Siempre se espera que no llegue a esto, pero en el mundo de Wall-E la Tierra ha tenido que ser abandonada – la basura se quedó con todo el espacio y el aire es irrespirable – y los humanos recorren el espacio en una gran nave crucero, subidos a sillas móviles y pegados a pantallas: sin interactuar, sin moverse, sin saber lo que es una planta o la vida como se conoce en el presente. ¿Exagerado? Sí. Viable, por favor esperemos que no.

Cuando el destino nos alcance (1973). Por dios no.

Vale, ninguno de los futuros presentados en la lista es deseable, eso es claro. Pero en este nada, y es nada, es deseable… y eso antes de conocer la revelación final. La economía del mundo ha colapsado, la contaminación es rampante, los recursos naturales casi han desaparecido y hay sobrepoblación… ah y la alimentación que provee el Estado a quienes tienen la “suerte” de recibirla es en forma de barras energética elaboradas con “plancton” o, como se descubre luego, con gente. Sí, es un muy mal futuro en el que existir.

(Fuera de la lista están las distopías más clásicas como 1984, Un mundo feliz, Fahrenheit 451 y otras narraciones míticas que han establecido muchas de las características de las historias posteriores).

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