Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Black Mirror: un futuro nada prometedor

Christian Rubio

El próximo 21 de octubre se estrena la tercera temporada de Black Mirror. Tranquilidad. Aún hay tiempo de prepararse como es debido. Toca respirar hondo. Tachar el día en el calendario. Poner varias alarmas en el teléfono. Comprar unas cuantas bolsas de palomitas. Y si aún no nos hemos suscrito a Netflix, adelante. Porque la nueva tanda de episodios de esta aclamadísima serie británica formará parte en exclusiva de su catálogo.

Se ha hecho de rogar, pero por fin vuelve. No te preocupes si no la has seguido desde el principio de los tiempos, cuando empezó allá por diciembre de 2011, porque todos los capítulos de Black Mirror cuentan una historia distinta. Una historia perturbadora, vibrante, con la tecnología siempre como factor desencadenante de un futuro lúgubre y basado en la distopía. ¿Han llegado los avances tecnológicos demasiado lejos? ¿Tanto como para despertar auténticas atrocidades en el ser humano?

El creador de la serie, Charlie Brooker, promete "más locura" en la nueva temporada. (Foto: Andrew Cowie / AFP)
El creador de la serie, Charlie Brooker, promete “más locura” en la nueva temporada. (Foto: Andrew Cowie / AFP)

Charlie Brooker, el padre de la criatura televisiva, lo tiene claro: “Black Mirror es entretenimiento y sátira. Hay drama pero también hay humor que, a menudo, tiene un aire bastante sombrío. Nos acusamos con el dedo como diciendo ‘toda la tecnología es mala’, pero no es eso. Buscamos explorar los posibles, los ‘¿y si…?’. Se trata más de un juego travieso“. Y razón no le falta, porque los guiones están repletos de travesuras casi macabras que mantienen al atónito espectador pegado frente al televisor hasta los créditos finales.

Giros maquiavélicos, bofetones de realidad, desesperanza, angustia… Pero la ficción de Black Mirror va mucho más allá. También hace reflexionar, romperse la cabeza sobre las consecuencias que tendría para la humanidad un futuro descontrolado que avanza irremediablemente hacia el apocalipsis, si es que no está ya inmerso en él. Con una sociedad aletargada, insensible y dominada por la tecnología.

Primera temporada: el origen del caos

Tres capítulos dan forma al arranque de Black Mirror en la pequeña pantalla. En El himno nacional, el primero de ellos, una llamada en mitad de la noche despierta al primer ministro británico. La princesa ha sido secuestrada. Los captores cuelgan un vídeo en Youtube y exigen para su liberación que el primer ministro mantenga relaciones sexuales ante las cámaras con un cerdo. Sin otra alternativa. Este dato parecería un spoiler como un piano si no fuera porque hablamos de los cinco primeros minutos del episodio. El resto recrea el dilema del protagonista, sometido al clamor de la opinión pública.

Black Mirror presenta un futuro lúgubre con una sociedad esclavizada y alienada. (Foto: 'Lackey writes about film')
Black Mirror presenta un futuro lúgubre con una sociedad esclavizada y alienada. (Foto: ‘Lackey writes about film’)

Las redes sociales y la tiranía del ‘Me gusta’ tienen un papel muy importante en 15 millones de méritos. Este segundo relato presenta un porvenir oscuro de la sociedad, con unos humanos esclavizados y alienados, cuyo único objetivo es pedalear en una bicicleta estática y acumular puntos -méritos- que pueden canjear por ciertas recompensas. El mayor premio, al que todos aspiran, es la participación en el reality show estrella del momento.

El mismísimo Iron Man, Robert Downey Jr., se hizo con los derechos del capítulo que cierra la temporada, Tu historia completa. Seguro que pronto veremos su adaptación cinematográfica. La trama bien lo merece, con un futuro donde no existe el olvido. Las personas son capaces de almacenar cada momento vivido en un chip insertado en sus cabezas y recordarlos a través de un mando a distancia. El problema es que estos recuerdos están al alcance de cualquiera. ¿Está desapareciendo la privacidad de nuestras vidas?

Segunda temporada y especial de Navidad

Vuelvo enseguida es el nombre con el que regresó Black Mirror, toda una declaración de intenciones. Y lo hizo con fuerza, utilizando la robótica y la añoranza como estandartes. La protagonista decide contratar un nuevo servicio online de mensajería para comunicarse con su novio muerto. Le echa demasiado de menos, hasta el punto de ser capaz de cualquier cosa por tenerle cerca otra vez. ¿Y si el software del mañana pudiera hacer fotocopias exactas de la personalidad de un individuo?

Quién sabe si, algún día, existirán dispositivos que permitan hacer una copia exacta de nuestra personalidad. (Foto: Engadget)
Quién sabe si, algún día, existirán dispositivos que permitan hacer una copia exacta de nuestra personalidad. (Foto: Engadget)

En un mundo rendido a los smartphones, donde prácticamente cada persona tiene uno en su bolsillo -o en su mano-, nuestro instinto de curiosidad nos impulsa a grabar todo aquello que nos parece interesante. Aunque sea ilícito, obsceno, violento o espeluznante. Es la premisa de la que parte Oso blanco, el segundo episodio de esta temporada, que muestra en su arranque a una mujer que despierta amnésica en un lugar que desconoce. Pronto se da cuenta de que una figura encapuchada la persigue con un rifle mientras el resto de mortales graba con sus teléfonos móviles la cacería.

Los políticos siempre están en el centro de la polémica, para bien o para mal. ¿Llegará un día en el que nos hartemos de ellos y sus promesas incumplidas? En El momento Waldo encontramos una posible respuesta: rotundamente sí. Qué se puede decir cuando el candidato más popular para las próximas elecciones es un personaje animado, deslenguado y anárquico, al que pone voz un cómico fracasado.

Por último, Blanca Navidad se emitió el 16 de diciembre de 2014 poniendo punto y seguido a la serie. En él se juega con la realidad aumentada, un efecto producido gracias a unos dispositivos implantados en los ojos de las personas como si fueran lentillas. La trama gira en torno a una casa en la que dos hombres discuten acerca de sus pasados, desvelando poco a poco sus más terribles secretos.

El 21 de octubre vuelve Black Mirror con una temporada que tendrá doce capítulos. (Foto: Netflix)
El 21 de octubre vuelve Black Mirror con una temporada que tendrá doce capítulos. (Foto: Netflix)

Lo que se sabe de la tercera temporada

Esta temporada contará con más episodios, concretamente 12. De la primera tanda de seis ya hay un desconcertante tráiler difundido por Netflix, en el que se puede ver que la serie continuará desafiándonos con sus peculiares reglas de juego. El nombre de los capítulos y su sinopsis están disponibles en IMDb para que no pierdas detalle.

También regresa -no podía ser de otra manera- su creador, Charlie Brooker. El escritor y periodista tiene las pilas cargadas, a pesar de no haber parado de trabajar. Es columnista en The Guardian y tuitero asiduo. En su currículum de guiones encontramos perlas como Dead Set, un magistral giro de tuerca a los manidos zombis, y los libretos de 10 O’Clock Live, un show en el que hace gala de ese sarcasmo y mordacidad tan característicos suyos. Ya ha anunciado que los nuevos guiones de Black Mirror son “más locos, más fuertes y más cercanos a la vida real que nunca”. Terroríficamente irresistible. ¿Seguro que estamos bien preparados?

Lo que Trump (y algún otro) aprendió de Nixon

Antonio García Maldonado

El presidente Trump es pionero en Estados Unidos en la impudicia con la que exhibe su ignorancia y sus “ideas” retrógradas. A su lado, los villanos políticos que hemos tenido los progresistas hasta hace pocos años –Reagan, Thatcher, Bush hijo– parecen émulos de Olof Palme o Willy Brandt. Trump ha conseguido que los que creemos que el Estado tiene un papel esencial recordemos con melancolía a quien dijo aquello de que “el Gobierno es el problema, no la solución”. Sin embargo, el asunto de la Russian-Connection no muestra una práctica nueva, aunque se trate mediáticamente como tal en muchos casos.

Escandalizarse por las estrategias diplomáticas –más o menos explícitas– con la que todos los países intentan influir en otros de acuerdo a sus intereses estratégicos es más una muestra de ignorancia histórica que de sagacidad analítica. Putin tiene sus hackers y falsos diplomáticos como Kissinger tuvo a los suyos azuzando a lo más retrógrado del estamento militar de América Latina en la década de 1970. El Plan Cóndor no influyó sobre el resultado de unas elecciones; directamente acabó con ellas e instauró dictaduras represivas durante algunos lustros.

Pero no sólo no es nueva desde Estados Unidos; tampoco lo es en Estados Unidos. Trump parece aquí un alumno aventajado de uno de los políticos más turbios de la historia reciente, Richard Nixon. El candidato republicano, que en 1968 aspiraba a suceder a Lyndon Johnson (que no se presentaba a la reelección) tuvo noticia de que el Gobierno ultimaba un acuerdo de paz con Vietnam del Norte. Dirty Dick y sus asesores pensaron que aquello podría acabar con su campaña y enviaron emisarios a Vietnam para convencer a los dirigentes del país con el que estaban en guerra para que no firmaran aquel pacto. Que él les daría más una vez llegara a la Casa Blanca. Los vietnamitas se retiraron de un acuerdo que estaba hecho, para ira de Johnson, a quien los servicios de contrainteligencia habían avisado de los manejos de Nixon, que ganaría las elecciones. La grabación de la llamada de Johnson a Nixon en la que el primero acusa y el segundo se indigna por la acusación es un monumento sonoro al cinismo político.

Y hay otro caso reciente, que si no ha tenido más repercusión interna y externa es por el bien tan preciado que se busca salvaguardar: la paz en Colombia tras el acuerdo con la guerrilla más antigua de América Latina, las FARC. En las elecciones presidenciales en las que el presidente Santos consiguió la reelección, en 2014, la inteligencia colombiana tuvo conocimiento de que nada menos que el candidato del uribismo, Óscar Iván Zuluaga, había mantenido una reunión con un hacker a su servicio, quien estaba comprando información confidencial a funcionarios de inteligencia y militares corruptos, y que además había intervenido los correos de los negociadores gubernamentales en La Habana. El vídeo en el que el hacker le explica al candidato las ilegalidades que hace, ante la tranquilidad de éste, está disponible en Youtube. La idea nixoniana era boicotear el proceso. Curiosamente, la contrainteligencia colombiana utilizó a un español para desenmascarar toda esta estrategia uribista. Los implicados, aunque no el candidato Zuluaga, están en la cárcel. Una idea de patriotismo compartida con Nixon y Trump.

PS: ayer se cumplieron 26 años del intento de asesinato del presidente Reagan que le perforó el pulmón y a punto estuvo de acabar con su vida. Había llegado a la presidencia unos meses antes. El régimen de Jomeini no liberó a los 66 rehenes americanos que habían sido secuestrados en Irán hasta que Carter abandonó el Despacho Oval, con intención de humillarlo. Reagan, en cambio, envió días después a Carter a Alemania para que recibiera a los rehenes, porque había sido él quien había hecho la gestión y padecido el desgaste. Le cedió la medalla. Un republicano y un demócrata. Voilà le patriotisme.

Susana es susuna: todos a una

Gonzalo Gragera

De las Juventudes Socialistas del barrio del Tardón, en Triana, a los pasillos del ayuntamiento de Sevilla. Primeros años del nuevo siglo; cambio de milenio, mudanza en las bases del futuro socialismo andaluz, tan parecido, paradoja viene, al de la eclosión de los años ochenta. Por aquel entonces, Susana Díaz contaba veinticuatro años y un aval de nombres de poder en la selva de lo local y de lo regional, en esa micropolítica que sirve de ensayo, de preparación, de entrenamiento: terreno de juego en donde todo se reduce, en donde las posibilidades de crecer disminuyen, aunque ese pequeño espacio propicie mejores vistas al político joven con ganas de conocer el cómo funciona las redes internas un partido. Menor escala, sí, pero mayor cercanía, que traducido al verbo de las aspiraciones partidistas significa tenerlo todo más a mano, más próximo, más manejable, laboratorio de experiencias que llegarán una vez se cumpla la prometedora carrera política. En cuanto Madrid llame a la puerta.

Susana Díaz supo jugar sus cartas, y aprender de ellas, en esos años de juventud partidista. Juventud en la que consolidó cualidades que la han acompañado durante su trayectoria socialista. Dotes que ella misma demuestra, aunque de manera sibilina, en esta pugna por el poder del PSOE: capacidad para anular a los enemigos, y aquí la clave, sin que se note. En silencio. Tomando alianzas mediáticas –esa medalla de Andalucía a Antonio Caño, director de El País– y financieras –su amistad con Antonio Pulido, en La Caixa-; perpetrando la emboscada mediante las bases, la militancia; desgastando, de puro desconcierto y cansancio, las propuestas de sus rivales, que son López y Sánchez, sí, pero que fueron Pepe Griñán y Manolo Chaves. Recordemos la cita que el primero le apunta al segundo en cuanto se entera de que Díaz comentó en una rueda de prensa que ambos deberían dejar sus ocupaciones políticas debido al caso ERE: “Pepe, Susana nos ha matado”. Si así trató a sus mentores, ¿cómo lo hará con sus rivales?

Dicen que la cámara vieja del PSOE apoya a Díaz, y es cierto, aunque de motivos no vayan sobrados. Es un apoyo más de identidad que de convicción; más de “mal menor” que de confianza, incluso de caballo ganador, de me arrimo a quien me garantiza posición y puesto. La mayoría de los argumentos que se oyen tienen por contenido la abstracción de los ideales –sentido de Estado es uno de los más citados- o las vaguedades del discurso de aplauso mitinero, el carisma, que es la palabra de los que no tienen nada que decir. Así sucede en Andalucía, en donde todo es propaganda de la tele pública y abrazos a señores mayores en las residencias, a pesar de la reducción del dinero público a la sanidad. Mayor recorte de España. Pero Díaz controla la opinión, el gesto, la cúpula y el noticiero. Los cuatro puntos cardinales del político que apunta al cosmos nacional desde la autonomía, ese instrumento del que se benefició para alcanzar lo que de verdad ha ambicionado estos últimos cinco años, que no es la presidencia de Andalucía, sino de España. Susana es susuna: todos a una.

Anna al desnudo

Jesús Nieto Jurado

Foto: Manu Fernandez
AP Photo

Anna Gabriel, apellido arcangélico aunque le duela. Activista de oficio, de beneficio. Diputada en la que reside la soberanía autonómica -“a todo se llega degenerando”, que decía “el Guerra”- . Gabriel es de las que cardan la lana, la fama, y los huevos que se lanzan contra la sede del colonialismo español -léase constitucionalismo-. Ella ya nos anunció, como en una plegaria de Nueva Biblia, eso de que se adoptase un bebé mancomunado, amén de otras adecuaciones de la praxis a la teórica, que ella es activista y barretina; todo al mismo tiempo. Ella es la reducción del abertzalismo catalán a la disciplina férrera de un flequillo y dos pendientes. El mensaje, siempre, en la camiseta, pegado al corazón y a los pezones; allá donde dicen que habita Dios, el misterio o lo Sagrado. Pero lo vistoso de Gabriel, su aportación a la Historia, es esa vestimenta que oculta cuanto ignora o desprecia. Vista así, de rápida mirada, no sé qué aire se da de hermana resabiada del convento. Pero el ‘cuperismo’ es ese puchero de la eclosión de la Barceloneta, cuando por Cataluña hay implosión y la Barceloneta es una delegación de Magaluf.

Anna Gabriel ha entrado en nuestra vida como una primavera, como una brisa batasuna en la Historia canguelona del Principado y hasta de ‘Els Països Catalans’. Su última travesura fue tildar de facha -el miércoles- a Coscubiela por no reirle las gracias a los ‘cuperos’ en lo del asalto a la sede del PP catalán. Llamar facha sale barato, y el pobre Coscubiela no “halló cosa” (Quevedo) donde esconderse.

Anna Gabriel es el cambio; fuera de ella, el heteropatriarcado y Castilla. Avanti el Popolo…

Así es cómo Netflix quiere luchar contra la piratería

Redacción TO

Foto: Paul Sakuma
AP

Netflix, el servicio de streaming por excelencia, es en sí una alternativa a la piratería. Su modelo de negocio se ha expandido por todo el mundo en los últimos años, y los competidores han ido aflorando. La influencia de su servicio ha servido para que los usuarios dejaran de lado las prácticas fraudulentas que supone la piratería. Esto solo ha ayudado a paliar el problema, ya que el uso de servicios como Netflix o HBO, por citar a uno de sus más inmediatos competidores, para muchos se ha convertido en su primera opción a la hora de ver contenido audiovisual online, pero usando la piratería como un complemento para poder visualizar otros contenidos más concretos que no puedan encontrar en el portal de pago. A pesar de que no se haya eliminado esta práctica tan extendida, sí se ha minimizado. De hecho, Reed Hastings, CEO de Netflix, defendió en la pasada edición del Mobile World Congress en Barcelona que “en los países donde hemos lanzado nuestro servicio, creemos que hay menos tentación de realizar acciones de piratería, menos deseo”.

A Netflix nunca le ha importado demasiado la piratería, ya que nació como gestor de contenidos. No obstante, ahora que se ha convertido en una de las grandes productoras de series y películas a escala global, parece que ya le empieza a afectar esta problemática.

Así es cómo Netflix quiere luchar contra la piratería 1
Ahora que a Netflix le están pirateando los contenidos, se esfuerza por enfrentar este problema. | Foto: Netflix

Una de las medidas que ha implementado Netflix recientemente es la creación del Global Copyright Protection Group, con lo que que se adhiere a otros muchos estudios de Hollywood en la lucha activa contra la piratería.

Por otro lado, Netflix siempre ha monitoreado las herramientas que permiten el consumo pirata de contenidos online para estudiar su catálogo. Así lo desveló Kelly Merryman, vicepresidente de la división de adquisición de contenidos de la compañía, asegurando que analizan qué series son las que mejor funcionan en descargas en las redes BitTorrent y otras plataformas ilegales para determinar las nuevas series a adquirir para incluir en su catálogo. Ahora, la compañía usa esas mismas redes fraudulentas que tantas veces ha utilizado como base de sus adquisiciones para eliminar contenido. A la petición de retirada de enlaces Torrent a contenidos originales de Netflix, se suma la prevención de la fuga de nuevos títulos producidos.

1.700 millones de euros ‘robados’ sólo en España

En países como España la piratería supone un verdadero drama para los autores y creadores. El 87% de los contenidos digitales consumidos en 2015 fueron ilegales, lo cual causó un lucro cesante a todo el sector de casi 1.700 millones de euros. Las plataformas de streaming legales como Netflix pueden ayudar a parar la hemorragia, pero sólo los usuarios podemos asegurarnos de que el paciente no muera.

TOP