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Black Mirror: un futuro nada prometedor

Christian Rubio

El próximo 21 de octubre se estrena la tercera temporada de Black Mirror. Tranquilidad. Aún hay tiempo de prepararse como es debido. Toca respirar hondo. Tachar el día en el calendario. Poner varias alarmas en el teléfono. Comprar unas cuantas bolsas de palomitas. Y si aún no nos hemos suscrito a Netflix, adelante. Porque la nueva tanda de episodios de esta aclamadísima serie británica formará parte en exclusiva de su catálogo.

Se ha hecho de rogar, pero por fin vuelve. No te preocupes si no la has seguido desde el principio de los tiempos, cuando empezó allá por diciembre de 2011, porque todos los capítulos de Black Mirror cuentan una historia distinta. Una historia perturbadora, vibrante, con la tecnología siempre como factor desencadenante de un futuro lúgubre y basado en la distopía. ¿Han llegado los avances tecnológicos demasiado lejos? ¿Tanto como para despertar auténticas atrocidades en el ser humano?

El creador de la serie, Charlie Brooker, promete "más locura" en la nueva temporada. (Foto: Andrew Cowie / AFP)
El creador de la serie, Charlie Brooker, promete “más locura” en la nueva temporada. (Foto: Andrew Cowie / AFP)

Charlie Brooker, el padre de la criatura televisiva, lo tiene claro: “Black Mirror es entretenimiento y sátira. Hay drama pero también hay humor que, a menudo, tiene un aire bastante sombrío. Nos acusamos con el dedo como diciendo ‘toda la tecnología es mala’, pero no es eso. Buscamos explorar los posibles, los ‘¿y si…?’. Se trata más de un juego travieso“. Y razón no le falta, porque los guiones están repletos de travesuras casi macabras que mantienen al atónito espectador pegado frente al televisor hasta los créditos finales.

Giros maquiavélicos, bofetones de realidad, desesperanza, angustia… Pero la ficción de Black Mirror va mucho más allá. También hace reflexionar, romperse la cabeza sobre las consecuencias que tendría para la humanidad un futuro descontrolado que avanza irremediablemente hacia el apocalipsis, si es que no está ya inmerso en él. Con una sociedad aletargada, insensible y dominada por la tecnología.

Primera temporada: el origen del caos

Tres capítulos dan forma al arranque de Black Mirror en la pequeña pantalla. En El himno nacional, el primero de ellos, una llamada en mitad de la noche despierta al primer ministro británico. La princesa ha sido secuestrada. Los captores cuelgan un vídeo en Youtube y exigen para su liberación que el primer ministro mantenga relaciones sexuales ante las cámaras con un cerdo. Sin otra alternativa. Este dato parecería un spoiler como un piano si no fuera porque hablamos de los cinco primeros minutos del episodio. El resto recrea el dilema del protagonista, sometido al clamor de la opinión pública.

Black Mirror presenta un futuro lúgubre con una sociedad esclavizada y alienada. (Foto: 'Lackey writes about film')
Black Mirror presenta un futuro lúgubre con una sociedad esclavizada y alienada. (Foto: ‘Lackey writes about film’)

Las redes sociales y la tiranía del ‘Me gusta’ tienen un papel muy importante en 15 millones de méritos. Este segundo relato presenta un porvenir oscuro de la sociedad, con unos humanos esclavizados y alienados, cuyo único objetivo es pedalear en una bicicleta estática y acumular puntos -méritos- que pueden canjear por ciertas recompensas. El mayor premio, al que todos aspiran, es la participación en el reality show estrella del momento.

El mismísimo Iron Man, Robert Downey Jr., se hizo con los derechos del capítulo que cierra la temporada, Tu historia completa. Seguro que pronto veremos su adaptación cinematográfica. La trama bien lo merece, con un futuro donde no existe el olvido. Las personas son capaces de almacenar cada momento vivido en un chip insertado en sus cabezas y recordarlos a través de un mando a distancia. El problema es que estos recuerdos están al alcance de cualquiera. ¿Está desapareciendo la privacidad de nuestras vidas?

Segunda temporada y especial de Navidad

Vuelvo enseguida es el nombre con el que regresó Black Mirror, toda una declaración de intenciones. Y lo hizo con fuerza, utilizando la robótica y la añoranza como estandartes. La protagonista decide contratar un nuevo servicio online de mensajería para comunicarse con su novio muerto. Le echa demasiado de menos, hasta el punto de ser capaz de cualquier cosa por tenerle cerca otra vez. ¿Y si el software del mañana pudiera hacer fotocopias exactas de la personalidad de un individuo?

Quién sabe si, algún día, existirán dispositivos que permitan hacer una copia exacta de nuestra personalidad. (Foto: Engadget)
Quién sabe si, algún día, existirán dispositivos que permitan hacer una copia exacta de nuestra personalidad. (Foto: Engadget)

En un mundo rendido a los smartphones, donde prácticamente cada persona tiene uno en su bolsillo -o en su mano-, nuestro instinto de curiosidad nos impulsa a grabar todo aquello que nos parece interesante. Aunque sea ilícito, obsceno, violento o espeluznante. Es la premisa de la que parte Oso blanco, el segundo episodio de esta temporada, que muestra en su arranque a una mujer que despierta amnésica en un lugar que desconoce. Pronto se da cuenta de que una figura encapuchada la persigue con un rifle mientras el resto de mortales graba con sus teléfonos móviles la cacería.

Los políticos siempre están en el centro de la polémica, para bien o para mal. ¿Llegará un día en el que nos hartemos de ellos y sus promesas incumplidas? En El momento Waldo encontramos una posible respuesta: rotundamente sí. Qué se puede decir cuando el candidato más popular para las próximas elecciones es un personaje animado, deslenguado y anárquico, al que pone voz un cómico fracasado.

Por último, Blanca Navidad se emitió el 16 de diciembre de 2014 poniendo punto y seguido a la serie. En él se juega con la realidad aumentada, un efecto producido gracias a unos dispositivos implantados en los ojos de las personas como si fueran lentillas. La trama gira en torno a una casa en la que dos hombres discuten acerca de sus pasados, desvelando poco a poco sus más terribles secretos.

El 21 de octubre vuelve Black Mirror con una temporada que tendrá doce capítulos. (Foto: Netflix)
El 21 de octubre vuelve Black Mirror con una temporada que tendrá doce capítulos. (Foto: Netflix)

Lo que se sabe de la tercera temporada

Esta temporada contará con más episodios, concretamente 12. De la primera tanda de seis ya hay un desconcertante tráiler difundido por Netflix, en el que se puede ver que la serie continuará desafiándonos con sus peculiares reglas de juego. El nombre de los capítulos y su sinopsis están disponibles en IMDb para que no pierdas detalle.

También regresa -no podía ser de otra manera- su creador, Charlie Brooker. El escritor y periodista tiene las pilas cargadas, a pesar de no haber parado de trabajar. Es columnista en The Guardian y tuitero asiduo. En su currículum de guiones encontramos perlas como Dead Set, un magistral giro de tuerca a los manidos zombis, y los libretos de 10 O’Clock Live, un show en el que hace gala de ese sarcasmo y mordacidad tan característicos suyos. Ya ha anunciado que los nuevos guiones de Black Mirror son “más locos, más fuertes y más cercanos a la vida real que nunca”. Terroríficamente irresistible. ¿Seguro que estamos bien preparados?

Mujeres en Cannes. En 70 años, solo dos directoras premiadas

Redacción TO

Foto: Regis Duvignau
Reuters

Este domingo, Sofia Coppola, por La Seducción, ha hecho historia al convertirse en la segunda mujer que se ha alzado con el premio a la mejor dirección en el Festival de Cannes. La primera vez que una mujer ganó este premio fue en 1961: Yuliva Solntseva por The Story of the Flaming Years. Para que se repitiera un nombre femenino en este palmarés han tenido que pasar 56 años, que se dice pronto.

Pero hay más datos que llaman la atención en este aspecto. En 70 ediciones de festival solo ha habido una mujer detrás de la película ganadora de la prestigiosa Palma de Oro. Fue Jane Campion por El piano, en 1993, y no se ha vuelto a repetir. En el premio a mejor guion, más de lo mismo: desde 1949 y hasta hoy, que lo ha ganado Lynn Ramsay por You Were Never Really Here, aunque ha tenido que compartir los honores con Yorgos Lanthimos (The Killing of a Sacred Deer), solo cuatro mujeres han ganado el galardón, contando a Ramsay, claro.

El poco peso femenino en esta gran fiesta del cine no ha pasado desapercibido. Jessica Chastain, Fan Bingbing, Maren Ade y Agnès Jaoui han sido las cuatro mujeres que han formado parte del jurado de Cannes, y las cuatro han dejado muy clara su reivindicación tras la entrega de premios. Aseguran que hay que apostar más por mujeres directoras, por historias de mujeres y por historias contadas por mujeres.

La Palma de Oro de Cannes sigue sin llevar nombre de mujer
Jessica Chastain ha reclamado la igualdad en la profesión. | Foto: Regis Duvignau / Reuters

“Me sorprendió la representación que se hace de los personajes femeninos en la pantalla. Y espero que incluyamos más mujeres que cuenten historias, más mujeres que veo en mi día a día”, ha declarado Jessica Chastain. Por su parte, Fan Bingbing ha afirmado sentirse “muy feliz de haber dado este premio a Sofia Coppola”, y ha añadido que “no lo gana por ser mujer, sino por su película”.

En la misma línea reivindicativa se ha mostrado Maren Ade que asegura que “necesitamos más mujeres porque todos queremos que las películas representen la sociedad actual y no lo estamos viendo. Estamos perdiendo muchas historias”.

La Palma de Oro de Cannes sigue sin llevar nombre de mujer 1
Diane Kruger se ha hecho con el premio a mejor actriz. | Foto: Regis Duvignau / Reuters

A pesar de que ha sido una de las ediciones más femeninas en años, los importantes premios a Sofia Coppola, Lynn Ramsay, Diane Kruger o Nicole Kidman no son suficientes para impulsar el papel minoritario que juegan las mujeres en este festival, y en la industria del cine en general, en lo que se refiere a los puestos de dirección y de creación. Esta 70 edición del Festival de Cannes no ha sido paritaria y de las 19 películas en la Sección Oficial, solo había tres filmes dirigidos por mujeres.

Un europeísmo "aggiornato"

Valenti Puig

El paso de Donald Trump por Europa, la OTAN y el G-7 ha tenido algo del pistolero que llega al last chance saloon, marca territorio sin guardar las formas y acaba solo en la barra. La relación entre los Estados Unidos y Europa nunca ha carecido de tensiones pero en general se apostaba por mantener las formas, incluso a costa de abusar de la hipocresía geoestratégica. Al margen de otras consideraciones, Hillary Clinton hubiese llevado las cosas de otra manera, al igual que el viejo establishment republicano, los realistas de Bush padre o los republicanos centristas. El propio Obama, a pesar de su fase mortecina, mantiene en Europa una apreciación muy por encima de la del actual presidente de los Estados Unidos. Según un sondeo del Pew Center, el nivel de confianza europeo en Obama es del 77 por ciento mientras que su sucesor se queda en un 7 por ciento.

Desde luego, todo el mundo sabe que la mayoría de miembros de la UE no cumplen con la debida contribución a la defensa común y que el paraguas defensivo europeo va en muy buena parte a cargo del contribuyente norteamericano. Aun así, salvo para contentar a sus votantes del Midwest o reafirmar su ego, ¿de qué le sirve a Trump atropellar al presidente de Montenegro? La vieja Europa es un paraje complicado pero para eso existen unos mínimos escenificables del lenguaje diplomático y no consisten en actuar como un elefante en la cacharrería. ¿Qué aporta al frágil orden mundial que a Donald Trump se le note tanto su incomodidad –impostada o real- con el modus vivendi de la integración europea? Incluso para las contiendas comerciales –y las habrá- los escenarios han de ser los apropiados.

Dicho esto, es comprensible que para la Casa Blanca a veces cueste entender las formalidades enrevesadas de la UE. En verdad, en la propia Europa hay quien considera que el europeísmo oficialista debiera transformarse en un europeísmo aggiornato, tanto de puertas afuera –China, por ejemplo- como de puertas adentro –crisis de la inmigración-. El embajador Von Ribbentrop dejaba la embajada alemana en Londres para ocupar el ministerio de exteriores del Tercer Reich. Winston Churchill asiste al almuerzo que el primer ministro Chamberlain ofrece al embajador alemán. Pasan los años y Churchill escribe: “Fue la última vez que vi a Herr von Ribbentrop antes de que fuese ahorcado”. Lo fue en la prisión de Spandau, en 1946. En el entreacto, toda la Segunda Guerra Mundial. En aquella conflagración, como en la Gran Guerra, la intervención norteamericana es a la vez afortunada y decisiva. Ocurrió lo mismo con los primeros pasos de la Comunidad Europea, cuando el totalitarismo comunista se había impuesto en medio continente. Por entonces se perfilaba la Alianza Atlántica que ahora suena a armamento oxidado y a generales ociosos, siendo en realidad la única gran alianza militar victoriosa sin haber disparado un tiro.

Dos años después de la ejecución de Von Ribbentrop, Europa ya estaba buscando un mejor horizonte entre sus propios escombros, contigua a las divisiones de Stalin que dominaban 22 millones de kilómetros cuadrados. Frente a esa magnitud, los entendimientos entre Adenauer, Schuman y De Gasperi tienen la estricta consistencia de la razón y de una cierta esperanza impensable mientras el plan Marshall comienza a ejecutarse. Sesenta años después del Tratado de Roma, las tareas pendientes que tiene la Unión Europea parecen haberla llevada al colapso: atañen a recursos energéticos, credibilidad institucional, flexibilización de los mercados de trabajo, la grave crisis migratoria, defensa y seguridad común, el dilema turco, el Brexit y ahora –last but not least– los modos de Donald Trump. La retórica prometeica del europeismo ha generado europesimismo. Incluso en plena postcrisis y solo en apariencia, Europa se asemeja a veces a un perrito faldero que come con manteles de hilo. Eso es lo que piensa Trump.

5 lugares turísticos donde ser homosexual te puede llevar a la cárcel

María Hernández

Foto: Michael C Corder
AP

Ser homosexual, bisexual o transexual sigue estando mal visto en una gran parte del mundo, y aún hay 72 países donde la identidad de género y la orientación sexual pueden acarrear serias consecuencias, incluyendo penas de cárcel o de muerte.

En Europa esta situación es ya impensable, pero en numerosos países de África, Asia y América la homosexualidad es considerada un crimen. Quienes viven en ellos son los que más sufren las consecuencias de estas leyes, pero también hay turistas que, por un simple beso o por cogerse de la mano, pueden acabar arrestados.

En algunos de estos lugares, como Egipto o Indonesia, pese a que las leyes no prohíben específicamente las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, las autoridades aprovechan cualquier excusa o resquicio legal para practicar detenciones. En estos países se recurre a menudo a la ley Sharia, la base del Derecho Islámico que rige la conducta y hábitos de los musulmanes, para criminalizar a los homosexuales. Entre estos, destacan algunos destinos turísticos como Maldivas o Marruecos, donde cada año acuden numerosos turistas a disfrutar de unas vacaciones, sin pensar en las consecuencias que pueden tener algunos pequeños gestos.

Los hombres y mujeres homosexuales de estos países no solo se enfrentan a los castigos impuestos por la ley, sino que también tienen que vivir con la intolerancia y los prejuicios del resto de la sociedad.

Maldivas

Uno de los destinos románticos por excelencia, las Islas Maldivas, se puede convertir en una verdadera pesadilla si la pareja que quiere disfrutar de sus playas y paisajes no es heterosexual, pues cualquier muestra de afecto hecha en pública puede ser un gran riesgo.

A pesar de las recomendaciones que varias organizaciones internacionales y ONG han hecho al país para que deje de criminalizar al colectivo LGTB, Maldivas sigue condenando la homosexualidad y cualquier muestra de cariño de una pareja de personas del mismo sexo puede costar muy cara.

Las leyes de Maldivas incluyen varias formas de relaciones entre personas del mismo sexo, desde el matrimonio hasta las relaciones sexuales. En todos los casos, acabar en la cárcel es más que probable, con penas que van desde los tres meses hasta los ocho años.

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Un simple gesto como este le puede costar caro a una pareja homosexual. | Foto: Charles Platiau/Reuters

Desde julio de 2015, cuando entró en vigor el nuevo Código Penal en el país, los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo ya no están regidos por la ley civil, que los regulaba hasta entonces, sino por las leyes penales.

Además, también están incluidas las sanciones por llevar a cabo estos actos en la ley Sharia, que establece un castigo de nueve meses a un año de destierro o hasta 30 latigazos para los hombres, mientras que la pena para las mujeres es el arresto domiciliario entre nueve meses y un año.

Egipto

En Egipto, las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo no están prohibidas expresamente. Sin embargo, se han documentado numerosos casos en los que se ha utilizado la ley para el combate de la prostitución y contra el libertinaje como pretexto para encarcelar a personas homosexuales.

Por este motivo, los cargos a los que se enfrentan los acusados se refieren normalmente a “actos inmorales” o “actos escandalosos”.

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Las redadas contra homosexuales son habituales en Egipto. | Foto: Amr Nabil/ AP

En un país tan conservador como Egipto, las redadas contra la comunidad LGTB son habituales. Entre 2013 y 2015 se llevaron a cabo más de 50 en distintos lugares del país, según estimaciones de las asociaciones de Derechos Humanos.

Destaca el caso de un ciudadano libio, deportado de Egipto por mantener relaciones homosexuales, que acaparó la atención internacional. Tras rechazar su recurso ante los tribunales, la Justicia de El Cairo aprobó la decisión del Gobierno de expulsar a todos los homosexuales extranjeros que se encontraran en el país, por considerar que “amenazan la seguridad nacional con su presencia”.

Marruecos

La homosexualidad en Marruecos está incluida en el Código Penal como un delito “contra natura”. “Quien cometiere actos indecentes o contra natura con otra persona de su mismo sexo, será penado con prisión de entre 6 meses y 3 años y una multa de 200 a 1.000 dirhams, salvo que en el caso concurran circunstancias agravantes”, dice el artículo 489 del Código Penal.
Este artículo es el motivo por el que numerosas personas son detenidas y llevadas ante los tribunales cada año.

En 2016, un español llamó la atención de muchos medios de comunicación al ser detenido en un hotel de Marrakech cuando se encontraba con su compañero marroquí en la habitación. Una mujer de la limpieza los delató ante el administrador, quien llamó a la policía que acudió al hotel donde la pareja fue detenida. El español, de 70 años, fue puesto el libertad cuatro días más tarde y se le dio la opción de volver a España cuando lo deseara.

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Las lesbianas también sufren el rechazo de la sociedad en Marruecos. | Foto: Stringer/Reuters

En el mismo mes, dos chicas menores de edad fueron arrestadas y llevadas a declarar ante el juez después de que un familiar las fotografiara besándose. Finalmente fueron puestas en libertad condicional en lo que fue un caso inédito en un país donde las relaciones entre hombres son castigadas habitualmente, pero rara vez se acusa a mujeres por ser lesbianas.

El Informe de la Homofobia de Estado 2017, de la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Transexuales e Intersexuales (ILGA), destaca que “en los últimos tiempos, se han registrado numerosos reportes de detenciones e intimidación policial”. Además, explica que “el Comité de Derechos Humanos manifestó su preocupación por la tipificación como delito de la homosexualidad, sancionada con una pena de cárcel que puede alcanzar tres años y por las detenciones en ese contexto”.

Indonesia

A pesar de que su Código Penal no condena expresamente la homosexualidad, Indonesia es uno de los lugares más señalados por ser peligroso para el colectivo LGTB. Las relaciones entre personas del mismo sexo están criminalizadas en tan solo dos de sus estados, pero existen normativas, como la Regulación Gubernamental sobre Salud Reproductiva, que hacen referencia a la “desviación de la orientación sexual” como una acción sancionable por la ley.

El documento de la ILGA explica que distintos informes publicados entre 2016 y 2017 indican mayores niveles de amenazas contra defensores de derechos humanos LGTB y contra su trabajo, tanto por parte de actores estatales como no estatales.

Los arrestos y los actos de represión contra los homosexuales son habituales en este país, donde se encuentran algunos de los lugares con más turismo gay del continente asiático, como Bali.

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141 hombres fueron detenidos en mayo en una redada en una sauna gay. | Foto: Tatan Syuflana /AP

Este mismo mes de mayo tuvo lugar una gran redada en una sauna gay que se saldó con 141 detenidos. Unos días antes, dos hombres fueron condenados a recibir 80 latigazos después de que sus vecinos los grabaran manteniendo relaciones sexuales. Este suceso tuvo lugar en Aceh, un lugar donde se aplica la ley Sharia para defender el Islam.

A pesar de las reiteradas peticiones de organizaciones como Human Rights Watch para que el país respete los derechos humanos y, en concreto, abandone estas prácticas de represión contra el colectivo LGTB, Indonesia sigue protagonizando incidentes de este tipo.

India

Una ley de 1860 criminaliza la homosexualidad en un país que cada vez se vuelve más popular entre los turistas. La cadena perpetua es el máximo castigo para quien tenga relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo.

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Ciudadanos de India se manifiestan por los derechos del colectivo LGTB. | Foto: Altaf Qadri /AP

El artículo 377 del Código Penal de india es el responsable de las sanciones a las personas homosexuales, pues prohíbe las relaciones entre personas del mismo sexo en privado. En 2009, se eliminó esta prohibición, pero la Corte Suprema del país devolvió la constitucionalidad a esta norma en diciembre de 2013.

Este paso atrás en la legislación conmocionó a activistas y defensores de los derechos humanos de todo el mundo. Además, cientos de personas salieron a la calle en varias ciudades del país, especialmente en Bombay, para protestar en contra de esta sentencia.

Los detalles de la aeronave más grande del mundo que construye el cofundador de Google

Redacción TO

Foto: Eric Risberg
AP Foto

Uno de los pesos pesados de Silicon Valley quiere volar, y ya está trabajando en ello. El cofundador de Google, Sergey Brin, está construyendo la aeronave más grande del mundo pero no quiere dar ni un solo detalle del proyecto, aunque ya se han filtrados algunos datos.

Varias fuentes, que prefieren no dar su nombre por los acuerdos de confidencialidad firmados con Brin, aseguran que “va a ser masiva a gran escala” y que puede que tenga alrededor de 200 metros de largo, según cita el diario británico The Guardian. Esto lo convertiría en el aparato más grande del mundo en estos momentos pero no de la historia de la aviación, ya que no superaría al épico Hindenburg Zeppelin de la década de 1930, que medía 245 metros.

El cofundador de Google trabaja en el avión más grande del mundo y ya conocemos los detalles 3
Aún no se ha superado, al menos en longitud, el dirigible alemán Hindenburg. | Foto: AP Photos

Sergey Brin está construyendo esta nave, financiado por él mismo, en un aeródromo de la NASA lejos de los ojos del público. Parece que el multimillonario busca un gran medio de transporte para entregar comida y todo tipo de suministros a misiones humanitarias en lugares remotos, pero al mismo tiempo, quiere aprovechar su inversión para cruzar continentes y disfrutar en una nave de lujo. De acuerdo con una de las personas que ofrece los datos, esta aeronave le podría costar al cofundador de Google entre 100 y 150 millones de dólares.

Uno de los diseñadores que estuvo involucrado en las primeras etapas del proyecto fue Igor Pasternak quien asegura que los dirigibles podrían revolucionar el mercado global y de ahí que Sergey Brin esté trabajando en ello. “Sergey es bastante innovador y siempre está mirando hacia el futuro”. “Los camiones necesitan carreteras, los trenes necesitan vías, y los aviones, aeropuertos. Sin embargo, los dirigibles pueden entregar desde el punto A hasta el punto Z sin detenerse en el medio”.

Quienes saben de estas cosas insisten en que este tipo de aparatos tienen un problema con la flotabilidad, por eso el cofundador de Google trabaja en una alternativa: utilizará un sistema de vejigas de gas internas para controlar la flotabilidad de la nave, lo que le permitirá descargar casi en cualquier parte del mundo.

El cofundador de Google trabaja en el avión más grande del mundo y ya conocemos los detalles 2
La compañía Worldwide Aeros Corp. prevé construir 22 aeronaves de este tipo para 2020.| Foto: Jae C. Hong / AP Photo

Sergey Brin siempre ha sido un apasionado de la aviación. En 2014, se puso en contacto con Alan Weston, un ingeniero aeroespacial que ha dirigido diversos programas de la NASA, para pedirle que investigara la tecnología necesaria para construir el dirigible más grande y más rápido del mundo. “Weston investigó por todo el mundo buscando quién tenía las mejores ideas y la mejor tecnología”, dijo una fuente. “Incluso fue a Alemania y habló con la gente de Zeppelin, pero se dio cuenta de que Igor tenía las mejores ideas”.

Quizás pase un tiempo hasta que podamos saber con certeza todos los secretos del dirigible de Brin, aunque cuando se lleve a cabo la primera prueba, el cofundador de Google podrá hacer poco por ocultar el que será, si todo va bien, la mayor nave del mundo.

¿Le irá mejor que al llamado “culo volador”?

El año pasado, en agosto concretamente, el Airlander 10, la nave más grande del mundo hasta el momento (92 metros de largo), dio un paseo de 20 minutos por el cielo del Reino Unido en su presentación oficial. Pasados unos días, el “culo volador”, llamado así por lo que algunos consideran una oda a las nalgas humanas, se estrelló, aunque lentamente, contra un poste telefónico que provocó destrozos la cabina.

El portavoz de Hybrid Air Vehicles, la empresa que construyó este híbrido (mitad helicóptero, mitad avión) que costó 28 millones de euros, dijo que tuvieron problemas con el aterrizaje y que, por suerte, toda la tripulación salió ilesa.

En teoría, el Airlander 10 tiene capacidad para permanecer en el aire durante cinco días seguidos en vuelos tripulados y fue diseñado para ser utilizado en tareas de vigilancia, entrega de ayuda a lugares de difícil acceso, comunicaciones y también en el transporte de pasajeros.

El cofundador de Google trabaja en el avión más grande del mundo y ya conocemos los detalles
Este dirigible fue probado en pruebas oficiales en agosto de 2016. Foto: Darren Staples / Reuters Archivo

Hace tan solo unos días, esta aeronave pasó su última prueba y estuvo 180 minutos en el aire; todo parece indicar que ha dejado sus problemas atrás. Según anuncian sus fabricantes, el dirigible más grande del mundo (al menos hasta que llegue el de Sergey Brin) se acerca poco a poco a la posibilidad de llevar a cabo vuelos comerciales.

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