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Bob Dylan para literatos escépticos

Ana Laya

Everybody must get stoned.

Puede que no sea el año más largo en la historia del universo, pero de vez en cuando a mí me lo parece. Tal vez sea una cosa de densidad más que de longitud. El 2106 sin duda ha estado lleno de momentos inolvidables, o por lo menos de acontecimientos de esos que les gustan a las redes sociales porque les dan para material por mucho tiempo, a veces en clave de tragedia como con las muertes de David Bowie, Alan Rickman, Prince, Johan Cryuff o Gene Wilder; la mayor parte como tragicomedia: rupturas como la de Brad y Angelina o la del Reino Unido con la UE; y otras simplemente distópicas: Trump.

 

Ahora, como para que no decaigan los ánimos a final de año, la Academia Sueca, encargada de los premios Nobel de literatura nos ha lanzado una bomba que sin duda da para hablar, filosofar y twittear por un buen rato: Bob Dylan se ha hecho con el Nobel de Literatura “por haber creado nuevas expresiones poéticas en el marco de la gran tradición musical americana”.  

Las reacciones en las redes han sido variopintas, por decir lo menos, desde gente que se alegra y siente que el Nobel de literatura ahora es “del pueblo y para el pueblo”, hasta otros que sienten que ese premio es bastante insípido y hasta cobarde, porque más allá de la maestría y el talento de Bob Dylan para la composición o su influencia en una audiencia que supera con creces la de la literatura… ¿qué viene luego, Murakami y Roth ganándose un Grammy?

 

 

En la página de los Premios Nobel se especifica que la información acerca de los nominados permanece sellada durante 50 años antes de poder ser leída por el público. Lo que significa que las probabilidades de cualquier persona en el demográfico 30-65+ tiene pocas posibilidad de llegar a saber exactamente quién nominó a Bob Dylan, para agradecerle su amplia visión y su espíritu rompedor o para echarle la culpa de esta dañina “imprecisión”. Dependiendo del lado en el que se ubique el lector.

Bob Dylan Blonde on Blonde_By Moody Man via Flickr bajo Licencia Creative Commons.
Bob Dylan Blonde on Blonde_By Moody Man via Flickr bajo Licencia Creative Commons.

Para los literatos que están dispuestos a cambiar de opinión o para los que aún no conocen la carrera de Bob Dylan lo suficiente como para formarse una opinión, Sara Danius, Profesora de Estética en la Universidad de Södertörn, de Literatura en la Universidad de Uppsala y Secretaria de la Academia Sueca a cargo del anuncio del Nobel, en sus declaraciones fue simple y directa: la decisión no fue difícil, Dylan, ha sido premiado por ser un gran poeta, en la tradición inglesa de Milton y Blake, pero de una manera original que mezcla escritura con oralidad, con performance.

“Yo me di cuenta que desde la antigua Grecia hasta hoy aún leemos a Homero y a Safo, ellos escribieron hace 2500 años (…) y sus textos fueron pensados para ser puestos en escena, generalmente acompañados de instrumentos, pero han sobrevivido, y sobrevivido de manera increíble, en la página escrita.”

Danius tiene un argumento. Tal vez nos tome 2500 años entenderlo, pero tiene un punto y una recomendación para aquellos que no quieren esperar tanto: escuchar el álbum de 1965 “Blonde on Blonde”. Este álbum en particular, casualidad o no, cumplió 50 años el 16 de mayo de este año, y ha sido descrito en la revista Billboard como el cenit de su genio musical en el que fusiona el blues, con la poesía Beat y el lirismo de Shakespeare, y del que él mismo dice ha sido el disco en el que más cerca ha llegado a recrear el “delgado sonido de mercurio salvaje” que lo habita. Es lo más Dylan de Dylan, digamos.

Mike Hogan, fan declarado de Dylan escribe en Vanity Fair que Blonde on Blonde es al tiempo una súplica, una maldición y un milagro. “El afecto, la burla, el culto y la traición unidos en una melódica y poética obra maestra seguida por otra y por otra. Cincuenta años después de su lanzamiento aún es difícil saber exactamente qué estaba comiendo Bob Dylan cuando grabó Blonde on Blonde,” y asegura que solo un veinticuatroañero en la cima del mundo podría sonar tan precoz, tan romántico, tan desgastado y tan incorregible.

Puede que a los literatos más escépticos les tome 2500 años comprender (¿respetar? ¿compartir?) la decisión de los suecos, pero si la tarea de intentar entenderla incluye escuchar a Bob Dylan, no está tan mal ¿no?

Pepsi descubre el calimocho y lo presenta como un cóctel de lujo

Redacción TO

Foto: Matthew Mead
AP Photo

Una camarera sirve 3 onzas de vino tinto en una copa, le añade 4 onzas de refresco de Cola, coloca una pajita y con mucha finura, culmina la bebida poniendo una rodaja de limón en el borde de la copa. Visto así, y con una música sugerente de fondo, pareciera que se está presentando un cóctel premium. Así es la última campaña de Pepsi, la cual ha sorprendido en España, y no es para menos, la compañía ha presentado el archiconocido calimocho, bebida popular en las fiestas de los pueblos de este país, como si de un cóctel de lujo se tratase. Su vídeo, publicado en Twitter, no ha tardado en hacerse viral.

“Lo llamamos ‘cali-mocho’ y lo bebemos con amigos. Pilla una Pepsi 1893 y prepara uno (o varios) esta noche!”, titula Pepsi el tweet en el que presenta este combinado elaborado con su producto en la versión más clásica “1893” como si fuera un sofisticado cóctel coronado con una rodaja de limón sobre el borde de la copa.

Esta campaña, no tiene nada que desdecir a otros vídeos de la compañía sobre cócteles elaborados con su producto, como el ‘Original Juniper Cocktail‘ o el ‘Ginger and Mint Julep Remix‘, que ya se pudieron ver en 2016. No obstante, es la primera vez que el calimocho asciende a la categoría de cóctel de lujo. Las reacciones en Twitter desde España, no se han hecho esperar:

El origen del calimocho

El calimocho, también denominado ‘kalimotxo’, y su invención están asociados con el País Vasco, tanto es así que desde la propia página web del Ayuntamiento de Getxo, una localidad cercana a Bilbao, aseguran que el origen de esta bebida está unido al Puerto Viejo de Algorta. “Aunque la mezcla de vino tinto y refresco de cola ya existía en España en los años 20 del siglo XX, era una bebida minoritaria debido a que apenas había establecimientos que sirvieran el refresco americano”.

La cosa cambió en 1953 con la puesta en marcha de la primera fábrica de Coca Cola en España y la mezcla se popularizó bajo diferentes denominaciones: Rioja Libre, Mochete, Tincola, Cuba Libre del Pobre o Cubata del obrero, entre otras. Pero no fue hasta el 12 de agosto de 1972, en plenas fiestas de San Nicolás del Puerto Viejo de Algorta (Getxo), cuando nació el calimocho, según asegura la misma fuente.

La invención de este término se atribuye a la cuadrilla vasca Antzarrak que aquel año asumió la organización de los festejos. Para ello, compró 2.000 litros de vino tinto que, no se sabe la acusa, pero estaba picado. Para no tener que tirar todo el vino, que aún era apto para el consumo, según les confirmó un médico, decidieron mezclarlo con otra bebida para arreglar el mal sabor que tenía. Realizando diferentes pruebas, dieron con la bebida adecuada, la Coca Cola. De esta manera pudieron dar salida a los 2.000 litros de vino.

Pepsi descubre el Kalimotxo y lo presenta como un cóctel de lujo 1
Una de las calles del Puerto Viejo de Algorta | Foto: Rodrigo isasi

A la hora de poner nombre al nuevo brebaje, surgieron las dudas, hasta que finalmente se quedó con el de calimocho. “En ese momento de incertidumbre apareció un chico de Erandio, al que algunos conocíamos, y al que alguien le llamó por su apodo, “Kalimero”. Mecánicamente y bastante aburridos por el esfuerzo ya realizado, empezamos a conjugar su nombre. Uno indicó que la persona en cuestión era bastante fea y otro dijo que en euskera “feo” se decía “motxo”. Un tercero, más docto, empezó a pontificar que ello no era cierto en todo el País Vasco y que en algunas zonas significaba lo contrario. Mientras, la mayoría, sin hacerle caso conjugaba febrilmente el apodo y, tras muchos intentos, surgió una palabra sin significado, Kalimotxo que, reiteradamente repetida, gustaba”.

Así explica el origen del nombre la propia cuadrilla en el libro El invento del kalimotxo y anécdotas de las fiestas, editado por ellos mismos y de descarga gratuita. posteriormente a esta publicación, algunos miembros de la cuadrilla han declarado en algunos programas de televisión de la cadena vasca ETB que en la cuadrilla también había un miembro apodado Morotxo, y que ‘Kalimotxo’ es una fusión entre los dos motes.

No obstante, su origen a día de hoy sigue siendo algo incierto, ya que en el libro Por Dios, por el país y por la Coca Cola: la historia definitiva del gran refresco americano y la empresa que lo creó, su autor,  Mark Pendergrast, explica que, en los primeros años del s. XX, “los inmigrantes italianos descubrieron que mezclando la Coca Cola con su vino chianti podían beber toda la noche, tardando mucho en emborracharse y manteniéndose alerta por la cafeína”.

Cuando Madonna no era rubia

Néstor Villamor

Foto: Imagen promocional
Warner Bros

La historia se ha convertido en leyenda, inteligentemente alimentada, por supuesto, por su protagonista. Un profesor de baile al que hoy no recuerda absolutamente nadie tuvo una vez una alumna brillante. Era una chica de pueblo que había terminado el instituto un semestre antes de lo previsto y recibido una beca para estudiar Danza en la Universidad de Míchigan. Pero el susodicho maestro, Christopher Flynn, le dijo que tenía demasiado talento como para desperdiciarlo en la vida provinciana y le recomendó largarse a Nueva York a triunfar. ¿Resultado? Madonna es hoy la artista musical femenina con más ventas de la historia. Y Universal está preparando un biopic que explica por qué.

“Fue la primera vez que me subí a un avión, la primera vez que cogí un taxi. Llegué aquí con 35 dólares en el bolsillo. Fue la cosa más valiente que he hecho en mi vida”. Así rememoró más tarde la diva su llegada a Nueva York en 1977. Lo mejor que se le ocurrió decirle al taxista fue que la llevara “al centro de todo“. La dejó en Times Square. Entre ese momento y el megaestrellato encadenó trabajos de camarera, posó desnuda como modelo por 30 dólares para un fotógrafo que años más tarde multiplicó su inversión vendiendo las imágenes a Playboy, comió de la basura, vivió en una sinagoga abandonada con el novio de turno, fue violada por un hombre que la obligó a practicarle una felación a punta de navaja y fue víctima de tantos robos en su apartamento que dejó de cerrar la puerta con llave, según dijo el pasado diciembre al recibir el premio a la Mujer del Año de la revista Billboard.

Warhol, Danceteria y el Manhattan underground

Ese es el periodo, principios de los 80 según The Hollywood Reporter, en el que estará ambientada Blond Ambition (Ambición rubia, sobrenombre de la estrella), una película con guion de Elyse Hollander que producirán Michael De Luca y Brett Ratner. Una época, irónicamente, en la que Madonna todavía no estaba teñida. Una época en la que Madonna todavía no era Madonna. Era una aspirante a superestrella, no sabía exactamente de qué, que tocaba en bandas mediocres. Que recibía clases de baile de Pearl Lang, quien también tuvo entre sus alumnas a Pina Bausch. Que se pasaba las noches en la histórica discoteca Danceteria. Que se codeaba con otros artistas emergentes de la escena underground de Manhattan como Keith Haring o Jean-Michel Basquiat. Que producía demos que intentaba colocar a disc jockeys con los que se acostaba. Que ya llamaba la atención del avezadísimo ojo de Andy Warhol.

Su primer contacto con la industria mainstream le llegó en el año 79 cuando Patrick Hernandez, que entonces triunfaba con Born to be alive, se la llevó de gira con él. Deslumbrado por la personalidad extravagante de la futura diva, un grupo de productores espabilados vio potencial y decidió convertirla en estrella. Vivió a cuenta de ellos durante un tiempo. Hasta que un día, según varias biografías, dijo que se iba a Nueva York a visitar a unos amigos. Nunca volvió. Años más tarde reconoció en numerosas entrevistas que le daba miedo que tanto intermediario la convirtiera en un producto de la industria que ella misma supo rediseñar después a su imagen y semejanza.

Cuando Madonna no era rubia
Madonna, durante un concierto. | Foto: Reuters

Y el tiempo ha jugado a su favor, porque en un momento en el que muchas mujeres tenían que echar mano de su sexualidad para triunfar en el mundo del espectáculo (Debbie Harry había sido conejita de Playboy antes de ser frontgirl de Blondie), nadie sacó tanto provecho a su útero como Madonna. En lugar de convertirse en objeto sexual de productores, fue ella la que en todo momento se mantuvo al volante y dirigió su carrera exactamente hacia donde le convenía. De hecho, hoy es difícil encontrar una aspirante a diva del pop que no nombre a Madonna como uno de sus referentes: Britney Spears, Rihanna, Lady Gaga, Beyoncé, Miley Cyrus… Dicen quienes lo han leído que el guion de Blond Ambition está a la altura de la leyenda (el año pasado encabezó la Black list, una clasificación de los mejores guiones todavía no llevados a la gran pantalla), pero Madonna sigue sin querer intermediarios: “Nadie sabe lo que yo sé y lo que yo he visto. Solo yo puedo contar mi historia“.

Así es como Ivanka Trump define a su padre: un "activista" a favor de las mujeres

Redacción TO

Foto: Markus Schreiber
AP Photo

Ivanka Trump era una de las invitadas este martes a un foro del G-20 centrado en las mujeres (W-20). Sentada junto a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, y a sólo unas sillas de distancia de la canciller alemana, Angela Merkel, la hija del presidente estadounidense Donald Trump tuvo que hacer frente a los abucheos y las risas que recibió al defender en Berlín la labor de su padre como “activista” a favor de las mujeres. Ivanka fue preguntada además sobre los comentarios misógenos de su padre que se filtraron durante la campaña electoral, a lo que ella no tuvo reparo en contestar que “mi padre no tiene pelos en la lengua. Habla a menudo, pero también es afectuoso y empático”. “Los electores saben, como antes, por qué temas está dispuesto a luchar mi padre y que va a ponerse el primero en la lucha a favor de las mujeres”, añadió.  A partir de ahí, las risas y algún que otro abucheo. Y esto, precisamente es lo que ha dado la vuelta al mundo en las redes sociales, portadas de periódicos y telediarios.

La historia de Trump con las mujeres viene de lejos.

Apenas 24 horas después de ser investido presidente de los Estados Unidos, en 58 países alrededor del globo se levantaban millones de mujeres y hombres en más de 600 marchas para protestar contra su presidencia. Trump es conocido por sus discursos racistas, por sus comentarios sexistas, por sus posicionamientos xenófobos y por su desprecio total a las minorías.

En numerosas ocasiones ha protagonizado escándalos de corte sexista. Durante la campaña presidencial, salieron a la luz unas grabaciones sobre cómo el magnate besaba a las mujeres “sin esperar siquiera” a que ellas aceptaran. También durante esa época sugirió que un grupo de mujeres que entonces lo acusaron de acoso sexual no eran lo suficientemente atractivas para que él hubiera intentado algo con ellas. Además, en una entrevista en 2004 tachó de “inconveniencia” el embarazo de las empleadas.

Los tres momentos más incómodos de Ivanka Trump en la cumbre de mujeres del G-20 (W-20) 1
Ivanka Trump, Christine Lagarde y Angela Merkel en la conferencia W20 en Berlin | Foto: Markus Schreiber/AP Photo

La presentación del acto de su hija este martes ya comenzó duramente. “Eres la primera hija, ¿cuál es tu papel? ¿A quién representas? Tu padre, el pueblo estadounidense, tus empresas”, le preguntó la moderadora, la directora de la revista Wirtschaftswoche, Miriam Meckel. A lo que Ivanka Trump admitió que también es un papel “bastante nuevo” para ella. “Estoy escuchando, aprendiendo, definiendo las maneras en las que puedo ser útil”.

Mi padre “es un gran campeón defendiendo el apoyo a las familias”

“Estoy muy orgullosa de su activismo, desde mucho antes de que llegase a la presidencia”, aseguró, antes de describirlo como defensor del apoyo a las familias. “Es un gran campeón defendiendo el apoyo a las familias”. En ese momento preciso fue cuando la audiencia respondió con abucheos y risas.

La moderadora tampoco quiso dejar pasar de largo ese momento y le preguntó a Ivanka si escuchaba la reacción de la audiencia, y lo explicara mejor. “En referencia a algunas actitudes hacia las mujeres que tu padre ha mostrado públicamente, y si es un defensor de las mujeres, ¿están cambiando las cosas?”

Ivanka no tardó en responder: “desde luego que he oído las críticas de los medios y eso se ha perpetuado, pero sé por experiencia personal, y creo que miles de mujeres que han trabajado con mi padre y para mi padre durante décadas cuando estaba en el sector privado son un testimonio de su creencia y su sólida convicción del potencial de las mujeres y de su habilidad para hacer el trabajo tan bien como cualquier hombre”. Y añadió a continuación: “como hija puedo hablar a nivel personal sabiendo que me alentó y permitió que creciera, no había ninguna diferencia entre mis hermanos y yo“.

“Sí que me etiqueto como feminista y pienso en ello en términos muy amplios”

Con respecto a la inclusión de las mujeres en el mundo económico, Ivanka Trump indicó que queda “mucho trabajo por delante” en términos de “acceso al mercado, al capital y a las redes”, así como en la participación femenina en los trabajos técnicos y científicos. La equiparación, prosiguió, es “crítica” para todo el mundo y tiene un “significado decisivo” porque las mujeres tienen “sin duda un enorme potencial” a nivel económico, argumentó la hija del multimillonario magnate inmobiliario.

La exmodelo de 35 años, ahora consejera de su padre en la Casa Blanca, también se definió como feminista, si bien criticó al movimiento por no ser lo suficientemente inclusivo. “Sí que me etiqueto como feminista y pienso en ello en términos muy amplios”, dijo. “Pienso que se trata de creer en la igualdad social, política y económica para todos los géneros”.

Sin embargo, un día después de las elecciones de noviembre que resultaron con la victoria de Trump,  la #WomensMarch comenzó a gestarse. El movimiento, que abogaba por la diversidad sin tapujos -incluyendo a todas las minorías raciales, religiosas, de identidad y de orientación sexual que caben en Estados Unidos-, comenzó a viralizarse en las redes. Muchas de las estrellas de influencia global que apoyaron la campaña de Hillary Clinton -como Robert De Niro, Scarlett Johanson o Madonna– no dudaron en subirse al carro .

La Horda: “No podrán detenernos porque no existimos”

Beatriz García

Foto: Leticia Hueda

– ¿Quieres saber cuál es la mejor forma de guardar un secreto?

– Habla más bajo, te van a oír todos…

– Si susurrásemos, sospecharían. La mejor forma de guardar un secreto es exponerlo a la vista de todos.

(Conversación entre dos agentes secretos, pongamos que tú y yo…)

Conocí a Servando Rocha (Santa Cruz de La Palma, 1974 – tal vez deberíamos dudar también de eso) en dos lugares y dos épocas diferentes. En la primera ocasión, me sentí invisible; en la segunda, me enorgullecí de serlo. Y tal vez ocurra lo mismo contigo, lector. Si es así, si el Ojo de Horus de William Burroughs también te vigila desde la portada de un libro, sabrás entonces que ese libro es ‘La Horda: Una revolución mágica’ (La Felguera, 2017).

La entrevista que sigue sí tuvo lugar, aunque si sucedió o no en la forma en que lo cuento carece totalmente de importancia. El propio historicismo, me dice Servando, “es una manera de manipular y maquillar la historia”. La manipulación de la manipulación, de eso trata La Horda. Además de otras muchas cosas que iremos viendo en tanto nos  internamos por los fétidos callejones y subterráneos del París de 1623, una ciudad devastada por la Guerra de los Treinta Años donde hay espías por todas partes, alquimistas que trabajan como mercenarios a las órdenes de católicos o protestantes y una comunidad invisible, nacida al abrigo de los rosacruces, que ha existido a lo largo de los tiempos y de la que tal vez tú, lector, acabes formando parte.

La Horda: “No podrán detenernos porque no existimos” 1
El ojo de Horus de William Burroughs nos vigila desde la portada.

– Ése no es el principio de ‘La Horda’, o sí, pero deberías primero hablar de Morgana. Porque Morgana es como Pandora y su caja, aunque nadie sepa quién es… – Servando no susurra. Es un agente secreto dedicado a revelar secretos.

– ¿Te refieres al compilador del manuscrito que encontraron en un apartamento en Londres en los años ochenta después de la explosión? ¡Bah! No sirve de nada hablar de alguien del que ni siquiera sabemos si ha existido… Seguro que se lo inventó algún gracioso; por ejemplo, tú.

– De eso se trata. ‘La Horda’ es un libro sobre verdades que se emancipan de las mentiras para ser verdades absolutas y de secretos que a su vez se alimentan de otros secretos. Antes mencionabas a la Hermandad de la Rosacruz: hay muchos investigadores serios que creen que los primeros rosacruces fueron un invento de unos pocos, no así la segunda y la tercera generación, que creyeron en la primera, y así sucesivamente… Creer en algo hace que acabe existiendo –concluye Servando.

Caminamos intentado detectar energías ocultas en ese París renacentista y decrépito recreado por el editor de La Felguera, que cada vez nos recuerda más a un decorado expresionista, una mezcla de ‘El Gabinete del doctor Caligari’ y El ‘Jorobado de Notredame’ de Víctor Hugo. Y hay que avanzar con cuidado, evitando determinadas zonas muertas donde los Despiertos, enemigos de las células invisibles, son fuertes y peligrosos. Las ciudades de ‘La Horda’ están vivas, son ciudades que dialogan contigo. “El subsuelo tiene memoria”, leo en esta singular novela trampa por la que transitamos igual que si cruzásemos un laberinto de falsos espejos, un mapa en el que encontrar un tesoro oculto.

– En el fondo –dice Servando-, este pasear sin rumbo es una forma de conectar con el territorio. Ocurre a menudo, cuando caminas por una ciudad y de repente llegas a un lugar que te afecta de una forma especial. También Ramón del Valle-Inclán lo hacía, la naturaleza y el paseo inspiraron sus iluminaciones; era profundamente esotérico, un seguidor de la teosofía.

—–MOMENTOS PROMOCIONALES: La Felguera publicará próximamente ‘La lámpara maravillosa’ de Ramón del Valle-Inclán, con prólogo de Javier Sierra. FIN DEL COMUNICADO.—–

 

– Sí, bueno, pero ahora estamos tú y yo a merced de Ardenti, el cazador de invisibles que me cae tan bien aunque quiera acabar con nosotros, y no tenemos una triste varita…

La Horda: “No podrán detenernos porque no existimos” 2
Se avecina una revolución mágica. | Foto: Leticia Hueda.

Servando empieza a recitar un fragmento de ‘El matrimonio entre el Cielo y el Infierno’ de William Blake: “Entonces pregunté: ¿Para que una cosa exista basta la firme convicción? Respondió: Todos los poetas lo creen”.

– Pero podemos utilizar el ingenio poético. La magia es eso, imaginación creadora. Lo hacían Baudelaire y Mallarmé, y también los grandes iconos ocultistas como Alan Moore o Aleister Crowley. Si conociéramos a nuestros héroes del romanticismo y las vanguardias nos parecerían humanos, demasiado humanos. Y no importa si empleaban la meditación, las drogas o el paseo, puedes tener una experiencia extática incluso escuchando música o cuando te enamoras.

La revolución y la magia tienen en común su voluntad de transformación, pero para ello hace falta ver más allá de los límites de esta realidad ordinaria. “Ver”, como dice el autor de ‘La Horda’, “en cursiva”. Me habla de que vivimos con la mirada más atrofiada, que caminamos sin estar conectados al presente. Tal vez, le digo, necesitamos un Apocalipsis o una revelación.

– Lo malo del Apocalipsis es que siempre está por llegar.

– Vas a hacerme llorar… Mal asunto.

– Mejor eso que arder en la hoguera como Giordano Bruno, acusado de herejía. Lo curioso de todo es que no se equivocaba, ese gran astrólogo, filósofo, poeta y mago auguró que allá donde habían levantado una pira erigirían más tarde una estatua en su honor. Y así fue. Él es una de las mentes fundacionales de La Horda. Su semilla.

Dime una cosa, en la novela cuentas que el mago John Dee y Bruno se conocieron realmente, que igual que otros invisibles que les siguieron intentaban eliminar las guerras de religión y crear una fraternidad en la tierra. ¿Eso es cierto?

– ¿Cierto? Tiene gracia que lo preguntes a estas alturas.

Hubo un tiempo en que el arte y el ocultismo, y el ocultismo y la política no estaban separados. Magos y alquimistas como John Dee oficiaban de consejeros en las cortes europeas y más tarde Bakunin, principal ideólogo del anarquismo, inventó cientos de sociedades secretas que jamás existieron. Pero, ¿y si sí lo hicieron? ¿Y si la todas las teorías de la conspiración fuesen ciertas?, se pregunta y me pregunta Servando, invocando a esos invisibles de todas las épocas y nacionalidades presentes en ‘La Horda’, como el escritor William Burroughs o el situacionista Alexander Trocci, quien habló de ‘la invisible insurrección de un millón de mentes’. Porque herejes y revolucionarios son lo mismo, los primeros precedieron a los segundos.

La Horda: “No podrán detenernos porque no existimos” 3
Un libro repleto de juegos tipográficos y enigmas página tras página.

Los caminos se estrechan, el Mapa de los Laberintos de Giordano Bruno, que seguimos a medida que leemos ‘La Horda’, parece querer plegarse y todavía no hemos encontrado Arcadia, el fabuloso manuscrito que todos los invisibles, nosotros incluidos, hemos querido tener en nuestro poder. Tendremos que seguir creyendo en su existencia, en tanto París se nos sacude y, a lo lejos, presentimos las manecillas del Big Ben.

Londres, en algún punto del pasado cercano…

Una fachada herrumbrosa nos separa del final de la entrevista. “No podrán detenernos porque no existimos”, leemos a dúo como si conjurásemos la misma frase que fue lema de la Angry Brigade, la guerrilla urbana que sembró de atentados Reino Unido a principios de los años setenta. Esa misma invocación, esa llamada, sobrevuela ‘La Horda’.

– ¿Hay alguien ahí? – Un hombre con el cuello cortado, un antiguo miembro de los Angry Brigade, entra con nosotros en la casa okupada cuyas primeras plantas están totalmente calcinadas a causa de un reciente incendio. Afuera, en el patio, hay una hoguera y algunas personas alrededor.

– Son como nosotros, gente fuerte, gente que cree en lo mismo que nosotros – nos dice, o tal vez se lo dice sólo a Servando, o se lo dijo, mejor dicho, aquel día, años atrás, en que viajó a Londres para reunirse con supuestos miembros de esta antigua brigada furiosa y escribir ‘Nos estamos acercando. ‘La historia de Angry Brigade’ (La Felguera, 2004).

Fue ese mismo día, sí, y no otro cuando acabaron recorriendo las calles de Londres a 150 kilómetros por hora mientras el tipo del cuello cortado gritaba “¡Que le den a los pacifistas!” y le hablaba a Servando de guerrillas informativas y ‘bobbies’ asustados. Y ahora que el inglés nos hace, o le hizo, subir hasta las últimas plantas, rodeados de murales de hombres armados, el editor de La Felguera me señala una pintada:

‘Esta no es la salida’.

– Pero, ¿ y si…? –murmura.

– ¿Y si qué?

– ¿Y si hubiera una puerta detrás de ese muro?

Y si detrás de esa puerta estuviera William Burroughs mirándonos, su Ojo de Horus desde los estantes de las librerías, en la portada de un libro. Un libro que se titula ‘La Horda’ y que estás llamado a leer.

Pd. Si quieres unirte a La Horda no te esfuerces en buscarlos. Cuando llegue el momento, si estás preparado, ellos te encontrarán a ti.

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