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Camino de Santiago, una leyenda al alcance de todos

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Luis Álvarez Real

Hablar de Santiago de Compostela es hablar de turismo y peregrinaje. Dos conceptos que se unen en esta ancestral ciudad de calles empedradas donde se respira historia por los cuatro costados. La plaza del Obradoiro como punto de encuentro de peregrinos y turistas, el acceso a la catedral por las escalinatas medievales que dan al Pórtico de la Gloria, el rito de abrazar al Santo y la misa del peregrino no son sino actos de hermanamiento de los miles de ciudadanos de todas las nacionalidades que terminan en este templo el largo camino, unidos por una misma experiencia que va más allá del carácter puramente religioso. Y es que hacer el Camino de Santiago es mucho más que una cuestión de fe, es hacer turismo, es cultura, sentimiento, amistad, superación, diversión, compañerismo, deporte y, sí, es religión también. Pero, sobre todo, es una experiencia única.

Antes de llegar a Santiago para admirar la imponente catedral y recoger la Compostela, el preciado documento que nos convierte en peregrinos oficiales, hay que recorrer andando, a caballo, en bicicleta, en barco o en silla de ruedas y bicicletas adaptadas, unos caminos convertidos en leyenda viva. Es importante al iniciar este viaje recoger la Credencial para mostrarla en los albergues y sellarla en cada etapa para demostrar, al llegar a Santiago, que somos merecedores de la Compostela y que hemos recorrido los kilómetros necesarios para ello. En el caso de los caminantes, 100 kilómetros bastan para convertirse en peregrino oficial.

La leyenda del campo de estrellas

No importa qué nos lleve a hacer el Camino de Santiago, pero no está de más conocer la leyenda que rodea el origen de uno de los mayores lugares de peregrinación del planeta, junto con Jerusalén y Roma.

La tradición cuenta que el apóstol Santiago predicó el cristianismo por la península Ibérica y que tras morir en Jerusalén, sus discípulos decidieron que sus restos reposaran en el norte de España donde había hecho apostolado. Según parece, una barca de piedra los condujo hasta Galicia.

Tiempo después, en el siglo IX, un ermitaño llamado Pelayo descubrió su tumba en un paraje conocido como Campus Stellae (Campo de Estrellas), la actual ciudad de Compostela, donde se construyó la primitiva iglesia que, después se convirtió en la catedral actual. Las peregrinaciones comenzaron en los siglos X y XI.

Las botas desgastada en un lugar del Camino, símbolo del esfuerzo. (Foto: Luis Álvarez Real)
Las botas desgastadas como símbolo del esfuerzo del caminante. (Foto: Luis Álvarez Real)

Millones de personas han recorrido el Camino desde entonces, convirtiéndolo en encuentro e intercambio cultural y en un medio para propagar corrientes artísticas, económicas, culturales y arquitectónicas. El viaje permite admirar el románico o el gótico en todo su esplendor, como también conocer la rica y variada gastronomía de los lugares por donde transcurre esta vía única, por no hablar de los maravillosos paisajes por los que atraviesa el camino.

El creciente número de peregrinos llegados desde lejanos lugares llevó a las órdenes mendicantes y a las familias ricas emparentadas con los reyes a plantearse la necesidad de ayudar a quienes se dirigían a Santiago de Compostela y comenzaron a erigirse los primeros albergues y hospitales. En la actualidad, todos los caminos cuentan con numerosos albergues, públicos y privados. Instalaciones que permiten al peregrino el merecido descanso por un módico precio de entre 6 y 10 euros. Los hay parroquiales en los que sólo hay que pagar la voluntad.

Los peregrinos solían llevar una capa, sombrero de ala ancha y unos buenos zapatos. Portaban un pequeño cesto de mimbre donde llevaban la comida y se ayudaban de un palo largo, conocido como bordón, que les servía también para alejar a los animales salvajes. Para el agua llevaban una calabaza vacía y para identificarse, cosían en sus ropas una concha de vieira que pasó a llamarse concha de Santiago. Originariamente, la concha, dada su forma cóncava también se utilizaba para recoger agua de los arroyos y riachuelos. Símbolos todos ellos que han perdurado con el paso de los siglos como emblemas de este viaje único.

13CAMINO las vieiras identifican a los peregrinos Villafranca del Bierzo-O Cebreiro (78)
Las conchas de vieiras siguen siendo el distintivo de los peregrinos. (Foto: Luis Álvarez Real)

Un viaje largo y duro, en el que las inclemencias del tiempo  – desde el sol abrasador hasta el frío, pasando por las lluvias y las nevadas – y la orografía de algunas partes del Camino hacían del mismo una experiencia penosa que tenía como recompensa la llegada a Santiago. Muchos no lograban acabarlo y morían o enfermaban sin poder continuar.

Designado por el Parlamento Europeo ‘Primer Itinerario Cultural Europeo’ y declarado ‘Patrimonio de la Humanidad’ por la UNESCO

Llegar a Santiago era la recompensa a meses e incluso años de esfuerzo, de calamidades, porque suponía ganar una indulgencia y ser perdonado de todos los pecados.

El clima no siempre acompaña al peregrino que, al final de la etapa, descansa en un albergue. (Foto: Luis Álvarez Real)
El clima no siempre acompaña al peregrino que, al final de la etapa, descansa en un albergue. (Foto: Luis Álvarez Real)

En la actualidad, son muchas las motivaciones que llevan a miles de personas a realizar cada año el Camino de Santiago. En verano, gentes procedentes de todas las partes del mundo coinciden en los bosques, las carreteras, las callejuelas o las ciudades, y los albergues se convierten en encuentros fortuitos y en intercambio de experiencias y de consejos para cuidar unos pies doloridos, llagados a veces. Se habla del esfuerzo realizado durante la etapa, se cuentan historias, anécdotas y experiencias únicas.

Encuentros que permanecen en el tiempo. Amigos del camino que quedan en la memoria de cada uno como el de un joven francés que hizo el Camino Primitivo desde Oviedo, en Asturias, junto con un par de amigos y se encontró con una gata pequeña, abandonada y medio moribunda. La cogió y se la llevó no sin antes ponerle de nombre Peregrina. Para cuando llegaron a Santiago, la nueva amiga del  joven francés había recuperado peso y estaba feliz junto a su nuevo compañero.

Hay historias solidarias también, como la que protagonizó el oso Roy hace un par de años. Un peluche enorme que recorrió el Camino, desde León, a hombros de dos alemanes y un canadiense que, tras encontrarse con un grupo de chicas australianas, conocieron el proyecto contra la prostitución infantil en Camboya y decidieron ayudar de esta original manera. Hay tantas historias como peregrinos recorriendo los caminos. Grupos de personas con discapacidades físicas o psíquicas, ejemplo de superación, o grupos escolares que junto con sus profesores aprovechan unos tramos del Camino para seguir aprendiendo historia y cultura del país.

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La gata Peregrina, salvada de una muerte segura, con su nuevo amigo francés, a su paso por Melide, Galicia. (Foto: Luis Álvarez Real)
Peregrinas con sus mascotas O Cebreiro-Samos (60)
Es frecuente encontrar peregrinos que hacen el Camino con sus mascotas, como éstas en la etapa que une O Cebreiro con Samos, Galicia. (Foto: Luis Álvarez Real)

Los caminos del Camino

El Camino de Santiago son muchos caminos en uno. Todos, excepto el de Finisterre, acaban en la capital de Galicia. Cada uno tiene su propia historia, su orografía, su dificultad. Para seguir el camino, el peregrino encuentra a su paso flechas amarillas y mojones kilométricos, además de señales institucionales en las distintas regiones, como simbólicas conchas encrustadas en edificios emblemáticos o sobre la calzada de ciudades históricas.

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Para evitar perderse por las callejas de las ciudades y poblaciones, las señales están por todas partes. (Foto: Luis Álvarez Real)

Todos los caminos conducen a Santiago de Compostela. Por el Norte, por el Sur, por el Este y por el Oeste. El Camino Francés, el Portugués, el Primitivo, el del Norte o el Inglés. Son los más transitados, pero no los únicos, como se aprecia en este mapa.

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Salvo el de Finisterre, todos los caminos terminan en Santiago de Compostela. (Gráfico: todoloscaminos.org)

El Camino Francés, que viene desde el país vecino, es el más transitado. Ya lo era en la Edad Media. Tiene dos variantes. Una, que llega a España por Roncesvalles desde Saint Jean Pied de Port, en Francia. Los peregrinos recorren en España 774 kilómetros atravesando las provincias de Navarra, La Rioja, Burgos, Palencia, León, Lugo y A Coruña. Es el recorrido por excelencia, con 37 etapas. Su señalización, con las famosas flechas amarillas que se dirigen a Santiago, comenzó en los años 80 gracias al esfuerzo del párroco de O Cebreiro, Elías Valiña, y de la Asociación de Amigos del Camino de Navarra. La otra variante entra por Somport, en Aragón, y continúa por las provincias de Huesca, Zaragoza y Navarra. Tras 167 kilómetros llega a Puente La Reina, donde se une al Camino Francés.

El Camino Portugués tiene varias rutas pero el itinerario más conocido empieza en Oporto y se entra a España por Tui, desde donde hay que recorrer 116 kilómetros hasta llegar a Santiago.

El Camino del Norte comenzó a ser frecuentado tras la Reconquista. En la actualidad, hasta hace unos pocos años, había quedado en el olvido pero parece haber recuperado el interés de muchos peregrinos que llegan a Santiago después de 32 etapas desde Hendaya o Irún, atravesando la cornisa cantábrica.

El Camino Primitivo, comienza en Oviedo y termina en Santiago, a través de 13 etapas y fue itinerario seguro y frecuentado hasta bien entrado el siglo X.

El Camino Inglés fue la vía elegida por peregrinos europeos que llegaban por mar hasta las costas del norte peninsular. Especialmente fue utilizado por ingleses, de ahí su nombre, que desembarcaban en A Coruña o Ferrol para dirigirse a Compostela.

La Vía de la Plata es la ruta más larga y recorre la calzada romana que cruzaba de Sur a Norte el Oeste peninsular para comunicar las ciudades de Mérida, en Extremadura, con la ciudad leonesa de Astorga.

El único recorrido que empieza en Santiago de Compostela es el Camino a Finisterre y a Muxía conocido antiguamente como el fin del mundo (Finis Terrae). Finisterre es el punto más occidental de Europa y en Muxía está el Santuario Da Virxe da Barca. Desde Santiago se va a Negreira. Olveiroa, Finisterre, o también de Olveiroa a Muxía y a Finisterre. Es, sin duda, uno de los caminos más impresionantes y con más leyendas de todos.

Hay otros caminos, pero éstos son los que todo peregrino que se precie recorre al menos una vez en su vida.

Peregrinos de camino a Santiago. (Foto: Luis Álvarez Real)

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Las cruces del Camino son una constante. (Foto: Luis Álvarez Real)

“El Camino tiene algo especial”, “no deja indiferente a nadie”, “es una experiencia única y cuando lo haces una vez quieres repetir”, “el camino es el camino de cada uno”. Estas son frases pronunciadas por quienes lo han hecho. Para saber qué es ese algo, para sentir esa sensación especial, lo mejor es coger una mochila, unos buenos zapatos y comenzar a recorrer alguno de los numerosos caminos que llevan a Santiago de Compostela. Merece la pena.

OTRA FORMA DE PEDIR LIMOSNAO Pedrouzo-Santiago (36)
En Santiago de Compostela, un hombre vestido de peregrino antiguo, vende recuerdos del Camino. (Foto: Luis Álvarez Real)

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Mapa de los principales nacionalismos sin estado en Europa

Néstor Villamor

Foto: Andreina Restrepo
The Objective

Si bien el separatismo catalán ocupa actualmente la atención tanto en España como en Europa y el resto del mundo, Cataluña es solo una de las muchas regiones sin estado con un movimiento nacionalista. Las viejas tensiones territoriales del continente nunca habían estado tan presentes desde el inicio del proceso de unificación europea. Los recientes referéndums tanto en Cataluña como en Escocia o incluso el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea, son tres de los ejemplos más claros. Desde movimientos independentistas que buscan la secesión o la reanexión con otros países hasta otros regionalistas que solo buscan tener más competencias, estos son algunos de los territorios europeos donde el nacionalismo tiene una representación parlamentaria sólida.

Flandes, Bélgica

Población: 6.477.804 (57,3% de Bélgica)

Extensión: 13.522 km² (44,2% de Bélgica)

PIB per cápita: 39.643 dólares internacionales (41.212 en Bélgica)*

Idioma propio: No

El mapa de los nacionalismos en Europa 2
Un grupo de independentistas flamencos despliega una pancarta que reza “Flandes independiente” frente a la casa del rey Alberto II, en Bruselas, en 2007. | Foto: Francois Lenoir / Reuters

La Nueva Alianza Flamenca (Nieuw-Vlaamse Alliantie o N-VA) no solo es el partido con más representación en el Parlamento regional (con 42 de los 124 escaños) sino también del Parlamento Federal Belga. La coalición con la que el N-VA gobierna en Flandes desde 2014, con otras dos fuerzas no independentistas, ha hecho que modere sus posturas, pero el partido propugna la independencia total de esta región, en la que se habla neerlandés principalmente. Precisamente fue un miembro de N-VA, Theo Francken, el que dijo que ofrecer asilo político a Carles Puigdemont en Bélgica tras la declaración de independencia era “una posibilidad”. Además de N-VA, otras dos fuerzas buscan en el Parlamento Flamenco más autonomía con respecto a Bruselas: Vlaams Belang (con seis escaños) y Union des Francophones (con uno). Los primeros abogan por una independencia completa, mientras que los segundos buscan ciertos privilegios y exenciones para las áreas francófonas de Flandes. Tanto N-VA como Union des Francophones son de derechas. Vlaams Belang, por su parte, pertenece a la derecha populista.

*El PIB per cápita, tanto de Flandes y Bélgica como del resto de territorios de este reportaje, está presentado en dólares internacionales, una divisa ficticia empleada habitualmente a la hora de comparar distintas regiones.

Islas Feroe, Dinamarca

Población: 49.884 habitantes (0,86% de Dinamarca, sin contar Groenlandia)

Extensión: 1.393 km² (24,4% de Dinamarca, sin contar Groenlandia)

PIB per cápita: 36.600 dólares internacionales (46.600 en Dinamarca)

Idioma propio: Feroés

De los 33 asientos de la Asamblea de las Islas Feroe -el Løgting-, una mayoría muy ajustada de los asientos, 17 de ellos, está ocupada por partidos que abogan por el independentismo. Dos de las tres fuerzas que ahora mismo gobiernan el archipiélago, República y Progreso, son independentistas. Otras dos formaciones, Partido del Autogobierno y Partido Popular, también defienden la separación desde posturas que oscilan entre la izquierda y el centroderecha. El nacionalismo feroés, derivado de las diferencias lingüísticas y culturales y de los 900 kilómetros que separan a las islas de la Dinamarca continental, ha tenido mucho auge desde el final de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, en 1946 se realizó un referéndum consultivo sobre la independencia en el que ganó el sí a la separación. Aunque finalmente los resultados no se aplicaron, el plebiscito logró que las Feroe gocen actualmente de un gran nivel de autonomía con respecto a Copenhague. Actualmente, diversas encuestas sitúan a los habitantes de las islas divididos a la mitad sobre el independentismo.

Cataluña, España

Población: 7.408.853 habitantes (15,9% de España)

Extensión: 32106,5 km² (6,3% de España)

PIB per cápita: 36.565 dólares internacionales (32.765 en España)

Idioma propio: Catalán

El mapa de los nacionalismos en Europa 4
Una multitud de independentistas catalanes celebra la declaración unilateral de independencia el pasado octubre. | Foto: Juan Medina / Reuters

Aunque las raíces históricas del nacionalismo catalán hay que buscarlas en la Edad Media, es en el siglo XIX cuando aparece el nacionalismo moderno en Cataluña. Desde la independencia total con respecto a España hasta la defensa de una Cataluña encajada dentro de España en forma de Estado federado o confederado, el nacionalismo catalán escribe en estos momentos uno de los capítulos más importantes de su historia. Después de las elecciones del 21 de diciembre, convocadas en el marco de la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española como respuesta a la declaración unilateral de independencia, el Parlament catalán cuenta con 70 asientos (de un total de 135) ocupados por independentistas (Junts per Catalunya, Esquerra Republicana de Catalunya-Catalunya Sí y la Candidatura d’Unitat Popular). El nacionalismo catalán está representado en la Cámara por formaciones que van desde el centroderecha hasta la izquierda radical.

Galicia, España

Población: 2.720.544 habitantes (5,8% de España)

Extensión: 29.574,4 km² (5,8% de España)

PIB per cápita: 27.444 dólares internacionales (32.765 en España)

Idioma propio: Gallego

El mapa del nacionalismo en Europa 1
Un grupo de manifestantes despliega en Santiago la bandera independentista gallega, la estreleira, en 2016. | Foto: Óscar Corral / Efe

Galicia ha tenido un movimiento nacionalista desde el siglo XIX bajo distintas formas (provincialismo, federalismo, rexionalismo), un proceso que coincidió en el tiempo con el Rexurdimento o resurgimiento de la literatura y la cultura de la región de la mano de distintos intelectuales, principalmente Rosalía de Castro. Actualmente, 11 de los 75 escaños del Parlamento Gallego están ocupados por partidos que buscan mayor autonomía. Las demandas del nacionalismo gallego van desde la defensa de la lengua y la cultura galaicas, el reconocimiento de Galicia como nación o la soberanía energética hasta la independencia total con respecto a Madrid. Todas las formaciones galleguistas con representación parlamentaria (Bloque Nacionalista Galego, Esquerda Unida y Anova-Irmandade Nacionalista, estos dos últimos integrados dentro de En Marea) son de izquierdas.

País Vasco, España

Población: 2.164.144 habitantes (4,6% de España)

Extensión: 7.234 km² (1,4% de España)

PIB per cápita: 40.425 dólares internacionales (32.765 en España)

Idioma propio: Vasco

El mapa de los nacionalismos en Europa 6
Un grupo de nacionalistas vascos se manifiesta en Bilbao, en 2016. | Foto: Alvaro Barrientos / Efe

Si bien históricamente el País Vasco incluye también Navarra y una parte del suroeste de Francia (lo que se conoce como Euskal Herria), es en la comunidad autónoma del mismo nombre donde el nacionalismo ha tenido mayor presencia. Comparada con otras comunidades, Euskadi ya cuenta con mayor autonomía financiera con respecto a España. Actualmente, 46 de los 75 escaños del Parlamento vasco están ocupados por formaciones nacionalistas. El nacionalismo vasco comprende un espectro ideológico que abarca desde el centroderecha del Partido Nacionalista Vasco (PNV) hasta la izquierda abertzale de Bildu, vinculado a la banda terrorista ETA. El independentismo vasco ha dejado atrás la violencia desde que en 2011 ETA anunciara el alto al fuego, poniendo fin a cerca de medio siglo de violencia tanto en Euskadi como en el resto de España y en Francia, que dejó más de 800 muertos.

Córcega, Francia

Población: 330.000 habitantes (0,5% de Francia)

Extensión: 8.680 km² (1,5% de Francia, sin contar sus territorios de ultramar)

PIB per cápita: 30.346 dólares internacionales (42.314 en Francia)

Idioma propio: Corso

El mapa de los nacionalismos en Europa 1
Miembros del Frente de Liberación Nacional Corso, la facción violenta del nacionalismo de Córcega, en una imagen de 2006. | Foto: Pierre Murati / Reuters

Al contrario de lo que ocurre con las regiones de la Francia continental, la isla de Córcega cuenta con una Asamblea con poder ejecutivo propio y con instituciones también propias gracias a una ley de 1982. Esto le garantiza, por tanto, un mayor nivel de autogobierno. Desde 1976, el grupo terrorista Frente de Liberación Nacional Corso (FLNC) ha empleado la violencia para lograr la independencia de la isla. De hecho, el grupo asesinó en 1998 a Claude Érignac, prefecto para la isla. En 2014 y, de nuevo, en 2016, el grupo anunció el cese de la violencia, pero diversas facciones del FLNC continúan activas. Actualmente, el nacionalista Pé a Corsica es la formación con más representación en la Asamblea, con 24 de los 51 escaños desde 2015. Pé a Corsica es una coalición de dos partidos: Femu a Corsica (que busca una mayor autonomía con respecto a París) y Corsica Libera (que busca la independencia), ambos de izquierdas.

Lombardía, Italia

Población: 10.023.876 habitantes (16,5% de Italia)

Extensión: 23.844 km² (7,9% de Italia)

PIB per cápita: 44.547 dólares internacionales (36.833 en Italia)

Idioma propio: Lombardo

El actual presidente de Lombardía, Roberto Maroni, es el líder de la Liga Norte, un partido italiano que ocupa 27 de los 80 asientos del Consiglio Regionale della Lombardia (es el partido más representado) y que aglutina a distintas fuerzas del norte de Italia para promover mayor independencia con respecto a Roma o incluso la independencia completa y la creación de un nuevo país, Padania. Fundamentalmente, el objetivo más inmediato es la creación en Italia de un Estado federal que logre mayor independencia fiscal para cada región, lo que haría que el norte de Italia, económicamente más rico, tuviera mayor control sobre sus impuestos, que muchos nacionalistas del norte consideran que van a parar al sur, más pobre.

Tirol del Sur, Italia

Población: 511.750 habitantes (0,8% de Italia)

Extensión: 7.400 km² (2,4% de Italia)

PIB per cápita: 49.264 dólares internacionales (36.833 en Italia)

Idioma propio: No

Para entender el nacionalismo de Tirol del Sur, la región más rica de Italia y una de las más adineradas de la Unión Europea, hay que remontarse a la Primera Guerra Mundial. Finalizada la contienda, Tirol del Sur dejó de ser austrohúngara para pasar a ser italiana. Esta anexión fue consecuencia del Tratado de Londres, en el que el Imperio Ruso, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y Francia -la Triple Entente- le prometieron Tirol del Sur a Roma para que se uniera a ellos en el conflicto bélico. Hoy, más del 60% de los habitantes de esta “provincia autónoma”, también conocida como Bolzano o Alto Adigio, hablan alemán como primera lengua. Es una cifra que duplica holgadamente el casi 25% de hablantes de italiano como primer idioma. Con todo, el uso del alemán ha ido cediendo terreno al italiano de manera progresiva en los últimos 100 años. El actual partido gobernante (el centrista Partido Popular Surtirolés, con 17 de los 35 escaños del Consiglio della Provincia autonoma di Bolzano) no es independentista, pero sí regionalista. Los que defienden abiertamente la reunificación con Austria son Die FreiheitlichenSüd-Tiroler FreiheitBürgerUnion für Südtirol (todos de derechas), que juntos suman 10 escaños en el Consiglio. Es decir, 27 de los 35 escaños de la cámara buscan mayor autonomía. El movimiento tuvo un capítulo violento en los años 50 y 60, cuando la organización BAS realizó una serie de ataques con bombas para lograr la reanexión.

El mapa de los nacionalismos en Europa 3
Banderas de varios movimientos nacionalistas durante una manifestación independentista en Escocia en 2014. De izquierda a derecha, las banderas de Véneto, Tirol del Sur, Escocia y Flandes. | Foto: Virginia Mayo / AP

Véneto, Italia

Población: 4.865.380 habitantes (8% de Italia)

Extensión: 18.399 km² (6,1% de Italia)

PIB per cápita: 36.740 dólares internacionales (36.833 en Italia)

Idioma propio: Véneto

El partido con más representación en el Consiglio Regionale del Veneto, con 24 de los 51 escaños, es Liga Veneta, una formación de derechas. En la misma línea que Lombardía, la Liga busca mayor independencia económica con respecto a Roma. Otras dos fuerzas también defienden una mayor distancia con Roma. Siamo Veneto (que, con un escaño, forma parte de la coalición que actualmente gobierna la región) propugna la independencia del resto del país y, en la misma línea de la Liga, Lista Tosi per il Veneto (que ocupa tres asientos del Consiglio y que ya no existe como partido) se muestra a favor de un federalismo fiscal. Tanto Véneto como Lombardía celebraron el pasado octubre un referéndum para obtener mayor autonomía con respecto a Roma en el que ganó el .

Escocia, Reino Unido

Población: 5.404.700 habitantes (8,2% del Reino Unido)

Extensión: 77.933 km² (32,1% del Reino Unido)

PIB per cápita: 43.651 dólares internacionales (39.016 en Reino Unido)

Idioma propio: Escocés y gaélico escocés

El mapa de los nacionalismos en Europa
Manifestación por la independencia de Escocia en Glasgow el pasado junio. | Foto: Russell Cheyne / Reuters

El origen del independentismo escocés está en la Edad Media. Ya en el siglo XIII la región disputaba las Guerras de Independencia contra Inglaterra. Actualmente, 69 de los 129 escaños del Parlamento escocés están ocupados por independentistas. El Partido Nacional Escocés, de centroizquierda, es el partido más representado, con 63 asientos y actualmente en el Gobierno. El Partido Verde Escocés, también nacionalista, cuenta con seis escaños. Escocia celebró en 2014 un referéndum por la independencia, en el que un 55,3% de los votantes se decantó por la permanencia en el Reino Unido. Uno de los mayores temores de los independentistas escoceses era la amenaza de que una Escocia independiente se quedaría automáticamente fuera de la Unión Europea. Después de que, en 2016, el Reino Unido votara a favor de abandonar la UE, el gobierno de Escocia (región que votó mayoritariamente por la permanencia en la Unión en el referéndum del Brexit) está tramitando unas segundas elecciones, pero el Gobierno central ha anunciado que no las aceptará.

Gales, Reino Unido

Población: 3.063.456 habitantes (4,6% del Reino Unido)

Extensión: 20.779 km² (8,5% del Reino Unido)

PIB per cápita: 31.043 dólares internacionales (39.016 en Reino Unido)

Idioma propio: Galés

Al igual que lo que ocurre en Escocia, el nacionalismo de Gales tiene siglos de antigüedad. Sin embargo, el inicio del nacionalismo moderno hay que buscarlo en el siglo XIX. Actualmente, el tercer partido más representado en la Asamblea Nacional de Gales, con 10 de los 60 escaños, es el separatista Plaid Cymru, que está en la oposición. Desde una postura de izquierdas, Plaid Cymru busca la independencia de Gales pero manteniéndose en la Unión Europa y defiende la utilización del idioma galés como medio para fomentar la cultura de la región. Encuestas recientes citadas por el diario británico The Guardian señalan que más de un 40% de los votantes galeses está a favor de otorgar más competencias a la Asamblea Nacional y que cerca de un 25% está a favor de la independencia.

Irlanda del Norte, Reino Unido

Población: 1.876.695 habitantes (2,8% del Reino Unido)

Extensión: 14.130 km² (5,8% del Reino Unido)

PIB per cápita: 34.654 dólares internacionales (39.016 en Reino Unido)

Idioma propio: Irlandés y escocés del Úlster

Más de un tercio de los 90 asientos de la Asamblea de Irlanda del Norte está ocupado por partidos que promueven la reunificación de Irlanda. El Sinn Féin y el Partido Laborista Socialdemócrata, ambos de izquierdas, tienen 27 y 12 escaños, respectivamente. El Sinn Féin fue además el brazo político del IRA, un grupo terrorista que desató un conflicto que dejó más de 3.500 muertos desde la división de Irlanda a principios de siglo XX hasta la firma del Acuerdo del Viernes Santo en 1998. La Constitución de la República de Irlanda establece la voluntad de la reunificación de la isla: “Es la firme voluntad de la Nación Irlandesa, en armonía y amistad, unir a todas las personas que comparten el territorio de la isla de Irlanda, en toda la diversidad de sus identidades y tradiciones, reconociendo que una Irlanda unida solo se buscará por medios pacíficos con el consentimiento de la mayoría del pueblo, democráticamente expresado, en ambas jurisdicciones de la isla” (artículo 3.1). Por su parte, la Northern Ireland Act (una figura similar a los Estatutos de Autonomía de España) establece que el secretario de Estado de Irlanda del Norte puede convocar un referéndum secesionista “si en cualquier momento le parece probable que una mayoría de los votantes expresarían un deseo de que Irlanda del Norte dejase de ser parte del Reino Unido y formase parte de una Irlanda unida” (párrafo 2). Eso sí, en el caso de que se celebre un referéndum independentista, no puede volver a convocarse otro en siete años como mínimo. Al igual que lo que ocurre con Tirol del Sur, este movimiento nacionalista es más complejo, porque no solo implica que tanto la propia región como el país al que pertenece acepten la separación, sino que el país al que pretende anexionarse esté de acuerdo con esa integración.

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Redacción TO

Foto: MIGUEL VIDAL
Reuters

Han pasado ya 15 años de esa llamada por radio. Eran pasadas las tres de la tarde, cuando un barco con bandera de Bahamas pidió socorro frente a la Costa da Morte. Han pasado ya 15 años desde que un golpe le abriera una brecha en el casco a ese viejo armador. Un casco que custodiaba 77.000 toneladas de petróleo que se filtraban, sin descanso, a las costas gallegas. Era un miércoles 13 de noviembre del año 2002 cuando comenzó la mayor tragedia ecológica de la historia de España.

El Prestige tardó seis días en hundirse. Lo hizo a más de 200 kilómetros del litoral por decisión del Gobierno —en manos del PP—, que prefirió esa opción a tratar de evacuar el fuel en un puerto seguro. La Fiscalía ha cifrado en más de 4.300 millones de euros las pérdidas. Se espera que esta semana la Audiencia Provincial de A Coruña presente el balance definitivo de los daños provocados por la marea negra.

Han pasado ya 15 años y nadie ha pagado, ni judicialmente ni económicamente, las consecuencias de ese desastre. Nadie ha cobrado indemnizaciones. Se contaminaron 2.000 kilómetros de costa gallega, se prohibió la pesca durante meses, se guardaron los barcos. Pero se soltaron amarras para ayudar a recoger con cubos, bolsas y palas, con las manos el chapapote que se pegaba en las playas y mareas. Miles de voluntarios trataban de quitar el fuel que se incrustaba en rocas, arenas y animales. Iban vestidos de blanco para luchar contra el negro. Y gritaban, a veces sin gritar, que Nunca Máis.

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Las revoluciones de los ricos

Ignacio Vidal-Folch

Foto: JAVIER BARBANCHO
Reuters

Mientras nos entretenemos en nuestras bagatelas, pasa de largo la vida de verdad. Luego con el correr de los años volvemos la vista atrás y nos decimos “¡cómo pudimos ser tan inconscientes, cómo pudimos estar tan ciegos!” Ahora, mientras arden en llamas Galicia y Portugal, como cada año, ahondando en la catástrofe ecológica y la desertización del territorio, según una dinámica que deberíamos haber afrontado hace décadas con un debate público serio, con una verdadera política de Estado… andamos ocupadísimos manejando el juguete del secesionismo en el otro extremo de la periferia nacional.

La juventud francesa de los años sesenta, seguramente la generación más inquieta, la mejor informada, la más intelectualizada de la historia, la que tendía las antenas de su interés hacia los fenómenos políticos más lejanos… sentía que la formidable prosperidad en la que vivía –desconocida hasta entonces, y que seguramente ya nunca volveremos a alcanzar—era una cárcel, y abrazaba el ideal, nada menos, que del maoísmo. No a De Gaulle, sí a la Revolución cultural del comunismo chino. Aquellos chicos tan leídos y cultivados, aquellos chicos tan libertarios, leían, en serio, el pequeño libro rojo de Mao y meditaban en sus estúpidas sentencias.

Pues si una generación tan cultivada derrapó tanto, si tuvo lemas tan pueriles, y tan inaceptables para un sujeto político como “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, ¿por qué debería extrañarnos, por qué sorprendernos de que en una comunidad autónoma española, una de las regiones más prósperas y libres del mundo, unas masas de pánfilos se alcen clamorosamente para reclamar, para exigir, embutidos en camisetas amarillas, la democracia de la que ya disfrutan y la libertad de la que ya van sobrados?

Las revoluciones de los ricos tienen ese punto caprichoso del narcisismo delirante. Luego pasan los años pero no pasa la vergüenza, como pasan las llamas por el bosque y dejan el paisaje carbonizado.

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Arden los montes

José Carlos Rodríguez

Foto: Brais Lorenzo
EFE

Arde Galicia, arde Asturias, y como cualquier otro fenómeno sobre el que se pose el ojo de mordor de la actualidad mediática, arde hasta consumirse la verdad sobre lo que ocurre. No es que la conozcamos con plenitud, sino que no importa en realidad cuál sea. Lo que cuenta no es lo que acaece, sino cómo recombinamos los elementos que nutren las noticias para trabar un relato que nos convenga.

Los incendios son todos provocados. Y parece que la práctica totalidad, de forma intencionada. La treintena de incendios que hay en Asturias más la gran mayoría del centenar que asolan Galicia responden, a lo que parece a estas horas, a los que se producen habitualmente en otoño e invierno en las zonas altas. Los ganaderos los queman para renovar los pastos. Esto se conoce de antiguo. El mal tiempo ha querido que el verano se extienda más allá del Pilar, la tierra está seca, los vientos juegan con los pobres esfuerzos humanos por acallar las llamas, y éstas encienden la noche y oscurecen el día, amenazantes, tiñen de rojo la luna y de negro el paisaje. El fuego ha bajado a pueblos y ciudades, amenaza las viviendas esparcidas en las cercanías de las poblaciones, y devora lo que encuentra a su paso.

Los economistas saben que cuando la acción de una persona, o grupo de personas, desborda su ámbito más inmediato, puede haber problemas. Externalidades, llaman a esas acciones desbordadas. Y han observado que lo que hay que hacer es vincular la acción a la responsabilidad por medio de una institución antigua como el neolítico, que es la propiedad privada. Esa institución no está ausente en Galicia, pero no está tan clara por lo que se refiere a los pastos. Y el resultado es que unos cuantos hacen con lo que no es de nadie, y con lo que sí es de alguien, lo que sólo les interesa a ellos.

Pero da igual. Lo importante del caso es crear un lema que sirva de ariete político, como NuncaMais y QuemanGaliza,que las redes también arden.

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