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Candle Cove: el terrorífico creepypasta que inspiró la primera temporada de Channel Zero

Beatriz García

El gran maestro del terror H.P. Lovecraft dijo una vez que de todos los miedos, el pavor a lo desconocido era el más antiguo e intenso. Un presencia ancestral que late bajo nuestras camas y ahora también en nuestras pantallas de televisión.

Cuando era niña tenía pesadillas en las que Don Pimpón, el monstruoso labriego de Barrio Sésamo, me perseguía por un bosque igual que hacía en los créditos del programa infantil. La infancia rememorada es imperfecta y escalofriante; uno nunca se libra de los terrores nocturnos que nos persiguieron de niños. Ese eterno misterio que acecha en la risa psicótica de Pee-wee Herman, con el que no querrías compartir ascensor o encontrártelo disfrazado de Rey Mago, bebiéndose el agua que tus hijos dejaron para los camellos.

Tras su estreno el pasado octubre en Estados Unidos, la HBO ha empezado a emitir esta semana en España Channel Zero, una serie de terror de alto voltaje creada por el genio de Nick Antosca (Hannibal y El bosque de los suicidios), que en su primera temporada narra la historia de Mike Painter (Paul Schneider), un psicólogo infantil que vuelve a la ciudad donde nació para investigar el extraño comportamiento de los niños y su relación con un inquietante programa de televisión infantil emitido en los setenta, Candle Cove, que ya había provocado estragos en el pueblo.

Los seis capítulos están basados en un popular y escalofriante creepypasta, Candle Cove, una de esas leyendas de internet que medran durante años en nuestro inconsciente, muy a pesar de saber que fueron inventadas, en este caso por el animador y escritor Kris Straub.

¿Y tú? ¿Viste Candle Cove?

Nos remontamos al año 2009, cuando en un foro de nostálgicos de una televisión local de Estados Unidos el usuario Skyshale033 preguntó si alguien recordaba cierto programa infantil de principios de los 70’ llamado Candle Cove. “¿No iba sobre piratas? Recuerdo una marioneta pirata hablando con una niña pequeña en la entrada de una cueva”, contestó el internauta mike_painter65. “Sí –continuó Skyshale-, era el Pirata Percy. Parecía estar hecho de partes de otros muñecos y su cabeza era la de un viejo bebé de porcelana”.

El hilo fue creciendo con borrosos recuerdos de otros usuarios que habían visto el programa de niños y recordaban a un maléfico esqueleto llamado Skin Taker que arrancaba la piel a tiras con sus dientes y un barco parlante comandado por Percy que gritaba: “Tienes que… ir… adentro”,  cada vez que el pirata debía abordar un lugar oscuro y siniestro. Los comentarios se volvieron más inquietantes, hasta el punto de que los usuarios empezaron a dudar de si algunas oscuras escenas del programa las habían soñado.

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“Tienes que… ir… adentro”, le gritaba al Pirata Percy un barco con una cara gigante. (Foto por Syfy)

Como si de un conjuro se tratase, algunas leyendas de internet traspasan las fronteras entre ficción y realidad.

La cadena se cierra abruptamente con el siguiente mensaje:

“mike_painter65

Asunto: Re: ¿El programa local Candle Cove?

Hoy fui a visitar a mi madre a la residencia y le pregunté si recordaba cuando yo tenía 8 o 9 años, a principios de los setenta, y veía el programa Candle Cove. Me dijo que estaba muy sorprendida, le pregunté por qué y me contestó: ‘Porque me parecía extraño que dijeses ‘me voy a ver Candle Cove, mamá’ y te quedases mirando la estática en la televisión durante media hora. Fantaseabas mucho con tu pequeño programa de piratas”.

En un artículo publicado en Aeon, el escritor Will Wiles apuntó: “Hardware y software corruptos, hechizados por los perturbadores espectros de anteriores usuarios. Los creepypastas funcionan mejor cuando el medio infecta el mensaje”. Al igual que en la mayoría de las leyendas que circulan por las redes, Candle Cove dio lugar a cientos de recreaciones, vídeos, memes y cuentos escritos por anónimos internautas. Y como si de un conjuro se tratase, algunas de estas leyendas traspasan trágicamente fronteras.

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Pee-wee Herman, el ‘coco’ de los niños de los ochenta

Ficciones peligrosas

Waukesha (Wisconsin), 31 de mayo 2014. Morgan Geyser y Anissa Weier, de doce años de edad, apuñalan diecinueve veces a una compañera de clase siguiendo ordenes del SlenderMan, una criatura imaginaria nacida en un foro de Internet. Durante el interrogatorio, Morgan le diría a la Policía: “Está en todas partes. Siempre vigilándonos, aunque no tenga ojos. Mientras exista, nunca estaremos solas”.

No fue el único caso del que se tuvo noticias, algunos meses después otra niña de 14 años prendió fuego a su casa mientras su madre y su hermano permanecían en el interior; intentaba convertirse en acólita del ser tentacular y sin rostro que habitaba en el bosque. Incluso asociaciones de aterrorizados padres demandaron a su creador, Víctor Surge, responsabilizándole de ese virus que parecía haber infectado la mente de sus hijos, esa presencia que medraba en el más absoluto silencio en centenares de fotografías, vídeos y cuentos. Pero, ¿qué hace que un personaje como el Hombre Esbelto haya arraigado tanto en nuestra cultura? ¿Puede la bola de nieve del creepypasta convertirse en alud social?

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Estas son algunas de las primeras imágenes del SlenderMan.
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El SlenderMan (hombre esbelto) en el fondo de la foto.

Las series perturbadoras como Candle Cove simbolizan todo lo que no podemos entender, incluido nuestro mundo

Para el escritor y futurólogo Francisco Jota-Pérez, autor de Homo Tenuis, el primer ensayo español que aborda el fenómeno del Slender Man, “las historias de terror y los monstruos dicen más de nosotros que el más introspectivo de los drama más realistas o que la más minuciosa crónica periodística; empujan nuestras debilidades hacia la luz para volverlas tan visibles como nuestros puntos fuertes”, porque el Hombre Esbelto es en realidad “un contenedor vacío” en el que depositar “los peores miedos en al respecto de la era digital que nos ha tocado vivir”.

Llámese Cthulhu, SlenderMan o Pee-wee Herman, todos y cada uno de ellos, monstruos o series perturbadoras, simbolizan aquello que no podemos entender, incluido nuestro mundo y el lugar que ocupamos en él, y causan en nosotros el mismo miedo irracional que sentíamos de niños, un monstruo oculto en el armario que cuando apagas la luz, despierta. ¿Te acuerdas de Candle Cove? ¿Te acuerdas ahora?

Series sobre mujeres que no sabes que existen

Nerea Dolara

Aquí una lista, a modo de celebración del día de la mujer, de muchas series interesantes, inteligentes y desconocidas que tienen a maravillosos personajes femeninos como protagonistas.

Las series con protagonistas femeninas ya son -¡por fin!- parte proporcional de la programación televisiva. Las hay de prestigio y con excelente crítica (Girls, Orange is the New Black), en modo melodrama de audiencia masiva (Grey’s Anatomy, Scandal), en formato sit-com (New Girl, Unbreakable Kimmy Schmidt) o género superhéroe (Jessica Jones, Supergirl), por ejemplo, pero hay muchas más, y mucho menos conocidas (o completamente desconocidas), que reúnen matices y profundidades que oscilan entre la comedia más hilarante y el drama más duro -con todo lo que se puede encontrar de por medio- y que recurren todo tipo de géneros… y es de estas ficciones sobre mujeres de las que vamos a hablar.

La lista es larga e interesante (y cuenta, en casos repetidos, con el agregado de que las creadoras son también mujeres). Aquí hay policías, abogadas, millenials, detectives, forenses, editoras, clones, parteras… Mujeres tridimensionales, con defectos, muy pero que muy humanas y, sí, feministas.

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Happy Valley (2014-)

Esta serie de la BBC es una de las mejores iteraciones de un policial disponibles y su creadora es una mujer, Sally Wainwrigth. Su protagonista, Catherine Cawood, es una sargento en el norte de Inglaterra. Está soltera, vive con su hermana -que una heroinómana y alcohólica en recuperación- y está a cargo de su nieto. Catherine es una profesional muy competente y, a la vez una persona con mucho carácter pero muy capaz de ser empática. Y su vida, que ya al comienzo de la serie es difícil, sólo continúa complicándose cada vez más. Sarah Lancashire, al actriz a cargo de dar vida a Catherine, logra transmitir vulnerabilidad y dureza a partes iguales. Una serie policíaca realista y que construye su universo sin agujeros.

Miss Fisher Murder Mysteries (2012)

Esta joya australiana relata las investigaciones de Miss Fisher, una millonaria, investigadora y feminista que se empeña en resolver los crímenes sin que la policía le pida ayuda, por lo menos no al principio. Miss Fisher, encantadora, liberal (su lista de amantes es considerable y variable), llena de tolerancia y defensora de los derechos de todo oprimido (y dueña del guardarropa más envidiable… y también del coche más envidiable) investiga crímenes en la Melbourne de los años 20. Rodeada de secundarios interesantes -y en la mayoría de los casos convertidos en personas más abiertas gracias a su presencia- Miss Fisher resuelve casos muy al estilo de los personajes de Agatha Christie. ¡Ah! Y sus creadoras también son mujeres: Deb Cox y Fiona Eagger. También hay otro factor común con Happy Valley; la protagonista, Essie Davis, está en sus cuarentas, casi cincuentas. Nada de prolongar la errada idea de que las únicas mujeres que los espectadores quieren ver como protagonistas son jovencitas flacas.

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Crazy Ex-Girlfriend (2015-)

Otra serie creada por dos mujeres. En este caso se tratan de Rachel Bloom (que también protagoniza y escribe la música) y Aline Brosh McKenna (El diablo se vista de Prada). La serie, una de esas maravillas que sólo pueden existir por una suma milagrosa de condiciones, es un musical sobre una mujer que deja su deprimente, pero exitosa, vida en Nueva York para mudarse a una anodina ciudad californiana donde vive el que fuese su amor de la adolescencia. Así resumida podría sonar (más si se toma en cuenta el título) como un cliché de mujer obsesionada con el amor… y de alguna forma lo es, pero no lo es. Rebecca Bunch está obsesionada con un final feliz pero con ello esconde sus serios problemas consigo misma, sus inseguridades y su incapacidad de afrontar la realidad, por dolorosa (mucho o casi todo proviene de unos padres despreciables y una gran capacidad de imaginar). La relación primordial, la más importante, es la que desarrolla con Paula, su mejor amiga y figura materna, no la que tenga con el chico de turno. Y además los números musicales son excelentes e hilarantes. Lo dicho, una joya.

Agent Carter (2015-2016)

Un maravilloso intento de Marvel por diversificar su universo con una mujer autosuficiente, y siempre capaz de soltar una gran frase, al mando… pero un fracaso de audiencia. Agent Carter seguía las aventuras de Peggy Carter, quien antes de esta serie sólo se conocía como el amor de la vida del Capitán América. Pero Peggy es mucho más que eso, una mujer en un mundo de hombres que la subestiman, una genial investigadora, luchadora y soldado. Hayley Atwell interpreta a Peggy con un toque de vulnerabilidad subyacente, mucho sarcasmo y un poder que se intuye hasta a través de la pantalla. Una pérdida lamentable, una serie que vale la pena.

Series sobre mujeres que no sabes que existen

UnREAL (2015-)

Sarah Gertrude Shapiro y Marti Noxon crearon esta serie y la estrenaron con muy buenas críticas (por lo menos de la primera temporada, la segunda ha sido bastante menos aclamada). UnREAL relata la historia de dos productoras de un reality show parecido a The Bachellor y las muy poco -o nada- éticas y morales estrategias que aplican para manipular a los concursantes.

Insecure (2016-)

Esta serie, creada y protagonizada por Issa Rae, está basada en la web serie Misadventures of an Akward Black Girl. Rae relata en la serie, que desarrolló para televisión con el apoyo de Larry Wilmore, la experiencia de una joven negra en Estados Unidos a través de su personaje y el de su mejor amiga. Issa Dee, su personaje, es una millenial que intenta descubrir su camino en la vida. Se ha comparado con Broad City (otro éxito de adaptación de web a TV sobre jóvenes mujeres) y ha tenido muy buena crítica.

Younger (2015-)

Sutton Foster protagoniza como Liza, una madre y ama de casa que se divorcia en sus cuarentas e intenta volver a trabajar. Tras años sin participar en el mundo profesional y con su hija de viaje, Liza (ayudada por su mejor amiga y compañera de piso), se hace pasar por una veinteañera para conseguir el trabajo de asistente en una editorial. Se hace amiga de una joven editora y novia de un tatuador hipster. Una típica sitcom pero muy bien actuada y con dilema reales.

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Orphan Black (2013-)

Tatiana Maslany hace lo imposible: convertirse no en una, o dos o tres iteraciones de su personaje, sino en decenas. Orphan Black, una joya de ciencia ficción británica que lleva años en la boca de los críticos, relata la historia de Sarah Manning… y sus clones. Implicaciones éticas y morales, conspiraciones, persecuciones y misterios. Una gran serie de acción con un gran personaje, y sus doppelgängers, como centro.

iZombie (2015-)

Una loca iteración del género zombie que mezcla terror y procedimental con comedia. ¿Alguien extraña a Veronica Mars (si no la conocen, es hora de hacerlo) o a Buffy Summers? Pues Olivia Moore es un buen parche. Originalmente una estructurada estudiante de medicina comprometida con su novio, Liv termina por convertirse en zombie tras una muy mala experiencia en una fiesta. Su hambre de cerebros la lleva a buscar trabajo en una morgue. ¿El giro? Cada cerebro que come le “regala” características y recuerdos de los muertos… así que sólo come asesinados y colabora con las investigaciones haciéndose pasar por medium.

The Girlfriend Experience (2016-)

Riley Keough interpreta a esta dedicada estudiante de Derecho que decide meterse en el negocio de la prostitución de alta gama para ganar dinero. Nada de necesidad, ni abusos… ella pone las condiciones y, con una mezcla de frialdad y goce, disfruta su contacto con sus clientes y sus ganancias. Una extraña e interesante serie que navega los complejos mares de las relaciones sexuales, la atracción, el poder y la debilidad. La dupla que escribió, dirigió y produjo la serie incluye a Amy Seimetz, actriz en películas indies como Upstream Color de Shane Carrout, y co-productora de Medicine for Melancholy, la primera película de Barry Jenkins, director y escritor de Moonlight, la ganadora del Óscar.

Payasos: Los hombres que ríen sin ganas en la literatura de terror

Rohmy Cubas

Entre finales de octubre y principios de noviembre se celebran en distintos lugares del mundo a los muertos y a los santos, a los vivos y a los resucitados, un ritual mexicano que se funde con la efervescencia de consumirse en otras pieles por unas cuantas horas. Este año ese maquillaje vino con narices rojas y sonrisas mateadas, los meses de septiembre y octubre se desbordaron con cientos de denuncias y reportes que describían a personas en esquinas solitarias vestidas de payasos; caras siniestras engalanadas con ropas abombadas caminando por las calles de Norteamérica, Londres Canadá y Alemania. En EE.UU. la prensa local reportó casos en 40 de los 50 estados del país, e inclusive Ronald McDonald’s sufrió las consecuencias cuando la compañía de comida rápida decidió limitar sus apariciones ante los “avistamientos de payasos” malvados multiplicándose en distintas ciudades del mundo, algunos con conclusiones bastantes violentas ante la histeria y el pánico mediático.

XXI Convención de Payasos en México DF | Foto: Carlos Jasso / Reuters
XXI Convención de Payasos en México DF | Foto: Carlos Jasso / Reuters

El icono “cultural” del payaso salió de los cómics y las novelas gráficas de sus rudimentos para jugar a la realidad. El horror y el humor mezclados con promiscuidad trajeron a los “Bad Clowns”, acuñados así por el profesor y escritor Benjamin Radford quien ha estudiado oleadas de eventos similares en 2013, 2014 y 2015 y asegura que “dentro de cinco o seis años habrá otros payasos horrorosos como estos”.

Hombre vs monstruo

El género de terror en la literatura se desarrolla con la novela gótica en el siglo XVIII, clásicos como El castillo de Otranto (1764) de Horace Walpole, considerada la primera novela de esta corriente, abren el camino a historias como Vathek de William Beckford o El monje de Matthew Gregory Lewis. En este siglo surgen nombres indispensables para la evolución y “prosperidad” del género, entre los grandes maestros referenciales se exhiben Edgar Allan Poe con El Corazón Delator (1843) o H.P. Lovecraft con El clérigo malvado (1939), apoyados por Drácula (1987) de Bram Stoker y la creación del monstruo de Mary Shelley Frankenstein (1818), piezas claves que explotan el terror psicológico y parte de la mitología sobrenatural de procedencia anglosajona (vampiro, hombre lobo, fantasma, demonio).

Visten de hombres, de políticos, de seres sobrenaturales o todas las anteriores: alcoholismo, depresión, desilusión y bullying son algunos de los puntos de partida favoritos cuando se trata de describir a alguien que siente la necesidad de pintarse la cara de blanco para ofrecer caramelos a los niños.

Ya desde la antigüedad, en tradiciones especialmente vinculadas a los Indios Americanos, el acto de convertirse en payaso era protocolo válido para alejar a los demonios en ritos religiosos, también se presentaba como una iniciativa en la cual la persona debía aguantar insultos y bromas pesadas. Cientos de años después el concepto se amoldó a los vicios de la modernidad y aunque hay mucha más información de estos personajes explotados en el cine y la televisión,  los libros también tienen sus payasos macabros escritos en tinta.

Un substancial antecedente para el perfil de los payasos como formas turbadas e incómodas la hace Víctor Hugo en 1869 cuando publica El hombre que ríe, en donde un actor llamado Gwynplaine recorre Francia con el rostro desfigurado en una grotesca sonrisa. Esta es una de las primeras formas de utilizar a la figura no tanto en el ámbito de terror como en el contexto social y político, aquí la tragedia es la intolerancia de un Rey ante lo disímil. Por esta misma línea sigue Donde mueren los payasos (2013) del colombiano Luis Noriega, quien con tinte político y casi premonitorio continúa con una historia en donde un medio de comunicación orquesta una campaña en la que un payaso callejero se convierte en firme candidato a las elecciones presidenciales.

En el libro del alemán Heinrich Böll –The Clown (1963)– este personaje es más bien un hombre deprimido y conformista abatido por la Alemania nazi que salta de hotel en hotel con la melancolía del forastero; el australiano Will Elliott fue un poco más allá con  El Circo de la Familia Pilo Payasos tristes, dementes y psicópatas (2011) en donde el payaso ya representa ese ser psicótico de universo circense que viste para impresionar y se maquilla para matar.

It de Stephen King, editada por DeBolsillo.
It de Stephen King, editada por DeBolsillo.

Pero es probable que el payaso más terrorífico de la literatura lo haya creado Stephen King cuando en 1986 explota la coulrofobia –fobia social a los payasos- con todas sus letras. It es un libro de más de mil páginas en donde la maldad de una ciudad se materializa en lugares húmedos y olores familiares. Un payaso que se aprovecha del terror particular de cada niño; una mezcla de asesino, psicópata, fantasma y monstruo que atrae a sus víctimas con una sonrisa pintada y un manojo de globos que perecen flotando junto a los sacrificados. “Aquí abajo todos flotan”, It.

La presencia del “monstruo” es una característica clave en el género del terror, ese “algo” antinatural que perturba al mundo corriente con violaciones a las leyes naturales causando aversión y desconfianza. La frenética crisis de los payasos, al parecer, fue amortiguada con el apogeo de octubre y las fiestas de Halloween; sin embargo, aquí recordamos que estas “leyendas” en la literatura suelen sonreír sin ganas y bien sea para parodiar a un político o a un asesino, alguien siempre termina llorando.

“Ya era demasiado. A él no le interesaban los trapecistas. Sólo para destruir el malentendido, explicó que lloraba porque los payasos no le hacían reír”  Esa Boca (1959) Mario Benedetti.

Nada de Óscar, lo que quieren los actores es televisión

Nerea Dolara

Este mes dos estrenos, Big Little Lies y Feud, vuelven a probar que los actores de cine están migrando en masa a la televisión

Cuando este mes de marzo llegaron los estrenos del nuevo drama de HBO Big Little Lies y la nueva aventura de Ryan Murphy, Feud, a nadie le sorprendió que la lista de actrices y actores involucrados incluyera nominados y hasta ganadores del premio de la Academia, nombres que desde siempre han pertenecido a las marquesinas de los cines y nunca a la pequeña pantalla. La afluente migración de actores reconocidos por sus roles en cine lleva varios años sucediendo. La televisión (esto incluye a los servicios de streaming que producen sus propios contenidos, como Netflix, Hulu y Amazon Prime) se ha convertido en la tierra prometida para intérpretes interesados en buenas historias y papeles complejos… al parecer mayormente disponibles en la era del Peak TV y no en el reino de los remakes, secuelas y superhéroes que es Hollywood.

Nicole Kidman, Reese Witherspoon, Laura Dern, Shailene Woodley.Big Little Lies cuenta con una alineación de pesos pesados del cine que, entre las tres con más experiencia, suma seis nominaciones y dos premios Oscar, eso sin contar los que han conseguido las películas en las que han participado. ¿Y entonces qué hacen en una serie? Los tiempos son inciertos… si la serie tiene éxito puede renovarse por años y limitar los otros proyectos en que sus protagonistas pueden involucrarse. Pero miremos qué han hecho estas actrices en los últimos años. Whiterspoon recibió postulaciones a todos los premios de cine (incluido el de la Academia) en 2014 por su papel como Cheryl en Wild y ese mismo año protagonizó una película completamente ignorada sobre una mujer que ayuda a un grupo de refugiados sudaneses. Lo que siguió fue una mediocre comedia junto a Sofía Vergara y algunos años de participación en cortos y en películas animadas. Kidman, por su lado, sufrió el fracaso de su biopic sobre Grace de Mónaco y luego protagonizó una lista poco inspiradora de películas, así como algunas incursiones en el mundo indie; aunque este año estuvo al frente de una de las películas nominadas al Óscar, Lion, Kidman parece estar disfrutando de la televisión, su nombre también aparece entre el reparto de la segunda temporada de Top of the Lake. Laura Dern no es nueva en el mundo televisivo, ya protagonizó la excelente y de corta vida, Enlightened, y ha sido selectiva con sus roles desde sus comienzos. Y Woodley ya había protagonizado una serie, The Secret Life of an American Teenager, pero su carrera ha estado más marcada por su rol en Divergente, la franquicia basada en las novelas de literatura adolescente. Salvo Kidman, los últimos créditos de estas actrices no parecen satisfacer sus intereses en papeles más complejos.

Feud tiene, si se puede, un reparto más impresionante aún: Susan Sarandon y Jessica Lange como protagonistas y Stanley Tucci, Alfred Molina… Y aunque en este caso se trata de una serie monográfica, y es tal vez por ello que pueda atraer a alguien como Sarandon, eso no disminuye el peso de su marquesina.

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Big Little Lies cortesía de HBO

¿Algún común denominador entre las dos series además de sus repartos de estrellas cinematográficas? Sí, más de uno. Primero hay que tomar en cuenta la edad de las actrices involucradas. No es noticia que Hollywood tiene una grave escasez de papeles para mujeres mayores de 30 años. De los cuarenta en adelante, en el mundo del cine, las mujeres deben o buscar otras ocupaciones o terminan siendo madres y abuela decorativas de actores que tienen la misma o más edad que ellas. La televisión se ha encargado de dejar atrás el prejuicio con la edad femenina y las actrices, hartas de papeles vacíos y envejecedores en el cine, han optado por personajes más desarrollados y humanos en la televisión.¿Más ejemplos? Santa Clarita Diet con Drew Barrymore, Grace and Frankie con Jane Fonda y Lily Tomlin, Robin Wright en House of Cards, Holly Hunter en Top of the Lake, Geena Davies en Grey’s Anatomy, Gillian Anderson en The Fall, Glenn Close en la finalizada Damages.

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Santa Clarita Diet – Cortesía de Netflix

¿El segundo factor común? Creadores en que los actores confían. No es casual que la lista de actores en Big Little Lies sea tal si se toma en cuenta que significa el regreso de David E. Kelly a la televisión. Kelly hacía televisión de prestigio antes de que el calificativo existiera y antes de que la pequeña pantalla tuviera el respeto que tiene ahora. Hizo su nombre con Picket Fences, Ally McBeal o Boston Legal y había estado retirado unos años de los grandes titulares. Pero eso nunca afectó su muy buena reputación. En el caso de Feud el nombre que tiene detrás se ha convertido en institución en poco tiempo. Si Shonda Rhymes tiene su Shondaland, llena de mujeres fuertes y melodrama, Ryan Murphy tiene el kitsch, lo hortera y lo exagerado como marcas de sus creaciones. Y también tiene a las mujeres, especialmente mayores. Murphy comenzó con el clásico de culto Popular, la inclasificable y original Nip/Tuck y luego se ganó a todos los productores y ejecutivos con el éxito que fue Glee. Siguieron sus monográficos, cada temporada cuenta una historia, como American Horror Story o la alabada American Crime Story. Feud es su última incursión en el género y con él sigue Jessica Lange, su musa desde que estrenó American Horror Story en 2011.

En los casos de otros repartos repletos de estrellas de cine, el creador renombrado (o algún nombre de peso asociado a la producción) se repite: House of Cards, que protagoniza Kevin Spacey, tiene a David Fincher como productor ejecutivo y dirigió el primer episodio; Top of the Lake, que cuenta con Holly Hunter y Peter Mullan, es creación de la directora de El piano, Jane Campion; Fargo es una creación de Noah Hawley (bastante anónimo antes de hacerla y ahora un nombre de peso) pero cuenta con el apoyo de los hermanos Coen como productores ejecutivos. El reparto en las dos temporadas que tiene incluye a Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Kirsten Dunst, Patrick Wilson, Ted Danson…The Young Pope, que cuenta con Jude Law y Diane Keaton, tiene como creador al prestigioso director italiano, Paolo Sorrentino; The Knick, con Clive Owen, es creación de Steven Soderbergh; Martin Scorsese dirigió el primer episodio y produjo Boardwalk Empire, protagonizada por Steve Buscemi.

Otro factor que podría pesar en la decisión de optar por la televisión es la seguridad laboral, en caso de actores y actrices cuya carrera en el cine ha sufrido un bajón. O el hecho de regresar a estar de moda por unirse a una corriente a la que sus colegas ya se han sumado.

La aparición de estrellas de cine en la televisión parece solo aumentar en cuanto el cine dedica cada vez más tiempo y dinero a franquicias de superhéroes –en poco tiempo no habrá actor o actriz activos que no hayan interpretado a alguien con súper poderes y disfraz– y puede que los recientes Óscar, además de ser memorables por ese imborrable momento de otorgar la estatuilla a “ganadores” equivocados, demuestran que hay otros espacios creativos en el cine, con menos dinero y más historia, pero la norma sigue siendo encontrar antiguas propiedades (este mes llega al cine otra película de King Kong y ni hablar del regreso de La guerra de las galaxias) y revivirlas o sencillamente seguir ampliando universos cinematográficos en que existen semidioses y hombres que vuelan.

Y mientras tanto la televisión se ocupa de producir contenido cada vez más competitivo en un universo repleto de buena programación y espectadores con vidas muy ocupadas. Y de ese gran caldo de cultivo, que compite por las buenas críticas y los “televidentes” fieles nacen grandes papeles que los actores y actrices de Hollywood pescan sin dudarlo. ¿Cuánto durará? No puede predecirse –aunque todos los excesos prueban ser fracasos tarde o temprano– pero de momento nadie debería sorprenderse si hasta Meryl Streep (que ya hizo su incursión en televisión con la mini serie – género que siempre ha contado con actores mega famosos- Angels in America) tiene su propia serie próximamente.

Billions: corrupción, sexo y desenfreno a la americana

Cecilia de la Serna

La aclamada producción de 2016 para Showtime ha sido, sin duda, Billions. La serie, que podemos ver en España gracias a Movistar+ Series, resulta de una creación grupal: Andrew Ross Sorkin, Brian Koppelman y David Levien son los nombres que están detrás de un argumento que se centra en la cara más extrema y menos amable de Wall Street.

No estamos ante una serie cualquiera: estamos ante una serie con el sello de Showtime

La primera escena que nos presenta Billions en su episodio piloto es toda una declaración de intenciones, la presentación que nos deja claro que no estamos ante una serie cualquiera: estamos ante una serie con el sello de Showtime. En ella, Charles “Chuck” Rhoades, personaje interpretado por Paul Giamatti, está atado de pies y manos en el suelo y con una mordaza en la boca. Enseguida reconocemos una escena de sexo sadomasoquista, con quemadura de cigarrillo y micción incluidas. Más tarde, conocemos que el señor Rhoades es un respetable fiscal general a la caza de “los malos” de Wall Street, y sus tendencias sadomasoquistas son la ironía que definen a alguien que quiere mostrarse fuerte frente al poder, mientras disfruta sintiéndose humillado de puertas para adentro.

Charles Rhoades es interpretado por Paul Giamatti.
Charles Rhoades es interpretado por Paul Giamatti. ¿El “bueno” de la trama?

Bobby “Axe” Axelrod, interpretado por el ganador de un Emmy por Homeland, Damian Lewis, es el enemigo natural de Rhoades. El señor Axelrod, un multimillonario que resultó ser el único superviviente de un fondo de inversión en los ataques del 11S, renació de sus cenizas para convertirse en el rey de los hedge funds (fondos de inversión privados). Bobby responde como nadie al estereotipo de magnate de Wall Street: atractivo, ambicioso y sin escrúpulos. Ante la opinión pública se presenta como un Dios benevolente, que utiliza su poder y su dinero para ayudar a los más necesitados. Nada más lejos de la realidad: Axe no es más que un corrupto, un tiburón de las finanzas, y por ello Rhoades decide hincarle el diente aún a riesgo de saber que no tiene todas las de ganar.

Bobby Axelrod es interpretado por Damian Lewis. ¿El "malo" de la trama?
Bobby Axelrod es interpretado por Damian Lewis. ¿El “malo” de la trama?

Y es que esto es, en resumidas cuentas, el argumento central de Billions: una lucha de egos, un duelo entre el poder de Rhoades y el de Axelrod. Este toma y daca tiene consecuencias en todo su entorno, lo que hace de Billions una serie realmente completa. Tan importantes como ellos son sus mujeres: Lara Axelrod, interpretada por Malin Akerman, y Wendy Rhoades, interpretada por Maggie Sliff. Esta última, que es la mujer que está detrás de la humillación sado de la primera escena con su marido, trabaja como coach motivacional de Axe y, además, es su psicóloga. Por lo que los conflictos de interés están también servidos.

Las dos parejas protagonistas de Billions se enfrentan en una lucha de egos y poder. (Foto: Jeff Neumann / SHOWTIME)
Las dos parejas protagonistas de Billions se enfrentan en una lucha de egos y poder. (Foto: Jeff Neumann / SHOWTIME)

Los guionistas que idearon Billions lo hicieron inspirándose en el colapso de Wall Street de 2007

El cine y la televisión han mostrado la cara menos amable de Wall Sreet una infinidad de veces, pero esta vez está más vigente que nunca. Los guionistas que idearon Billions lo hicieron inspirándose en el colapso de Wall Street de 2007, y ponen sobre la mesa un tema casi tabú en el exclusivo sector financiero: cómo el 11S tocó los cimientos de un sistema que huele a podrido.

Billions nos presenta como nadie a dos antihéroes disputándose su sitio en la trama

Billions no es una serie más de corrupción en las altas finanzas, ya que presenta las complejidades de los sentimientos humanos. Detrás de esos tiburones, de esos Dioses todopoderosos, hay personas con sus miedos, sus claroscuros. Hace tiempo que la ficción norteamericana decidió dejar de lado el arquetipo de héroe en sus guiones, y Billions nos presenta como nadie a dos antihéroes disputándose su sitio en la trama.

La primera temporada de la que es una de las series del año puede visualizarse en España en Movistar+ Series, y la segunda temporada está al caer: el 19 de febrero de 2017.

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