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Cannes y Netflix: un enfrentamiento inesperado


Cecilia de la Serna

Foto: ALBERTO PIZZOLI
AFP

No hay edición del Festival de Cannes que se precie sin una buena polémica inicial. En la 70 edición, la controversia no ha envuelto a una celebridad, como suele ser costumbre, sino a un concepto: la nueva forma de consumir contenidos audiovisuales. Por primera vez en la historia del festival, dos películas candidatas a la Palma de Oro son originales del servicio de streaming por excelencia, Netflix. Se trata de Okja, de Bong Joon-Ho y de The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach.

Este dato podría ser esperanzador: el festival cinematográfico más prestigioso del mundo se rinde a una realidad sociocultural como es el visionado de películas a través de dispositivos electrónicos. No obstante, el importante lobby de exhibidores y distribuidores galos ha logrado que esa esperanza quede en papel mojado. El Festival de Cannes ya ha anunciado una modificación de su normativa que prohíbe, a partir de la próxima edición, la inclusión en su programación de cintas que no vayan a recibir estreno comercial en salas tradicionales.

Netflix, fiel a su filosofía

El gigante del streaming está dispuesto a pasar por el aro, pero a medias. Netflix no se ha opuesto a que esas dos películas se estrenen en las salas francesas, no obstante sí que ha puesto una condición: que las cintas se estrenen simultáneamente en cines y en Netflix. La compañía siempre ha cumplido con la premisa de ofrecer sus contenidos originales directamente en su plataforma, una premisa que está directamente relacionada con su filosofía empresarial.

Esta condición de la compañía de Reed Hastings ha contado, como era de esperar, con el rechazo de los exhibidores galos. Además, la propuesta de Netflix es, a día de hoy, irrealizable por la propia legislación francesa, que estipula que un film que es estrenado en las salas debe esperar 36 meses para estar en un catálogo de una plataforma digital. Toda esta controversia podría afectar directamente a los usuarios franceses, que podrían llegar a verse perjudicados en el caso de que no pudieran acceder a estos contenidos hasta tres años después, mientras que en el resto del mundo sí podrían hacerlo. Netflix no permitiría algo así.

Opiniones encontradas

Este enfrentamiento entre exhibidores, distribuidores, el propio Festival de Cannes y la compañía norteamericana ha generado todo tipo de opiniones y declaraciones. En el seno del jurado del festival, presidido por el español Pedro Almodóvar, caben todos los criterios y pareceres.

Almodóvar se ha posicionado contundentemente en contra de la inclusión de películas no estrenadas en salas en la sección oficial del festival

El propio Almodóvar se ha posicionado contundentemente en contra de la inclusión de películas no estrenadas en salas en la sección oficial de este festival, el más prestigioso del mundo. “Estas plataformas digitales, estas nuevas formas, no deberían sustituir a otras existentes como las salas de cine. Bajo ninguna circunstancia deben cambiar los hábitos de los espectadores. La única solución que se me ocurre es que acepten y obedezcan las reglas que ya son adoptadas y respetadas por todas las cadenas existentes”, declaró en la rueda de prensa de presentación de Cannes, a lo que añadió que “no concibo dar la Palma de Oro o cualquier otro premio a un film que no pueda ver en una pantalla grande”.

Almodóvar y Will Smith, dos opiniones enfrentadas en el jurado de Cannes. | Foto: Anne-Christine POUJOULAT / Reuters
Almodóvar y Will Smith, dos opiniones enfrentadas en el jurado de Cannes. | Foto: Anne-Christine POUJOULAT / AFP

El actor estadounidense Will Smith, que también forma parte del jurado de la presente edición en Cannes, se posiciona en el lado contrario de la controversia. Según Smith, ambas formas de ver cine son compatibles. “Tengo en casa a jóvenes de 16, 18 y 24 años. Van al cine un par de veces a la semana y ven Netflix… No sé en otros hogares, pero en mi casa Netflix no ha tenido absolutamente ningún efecto en los que van a ver al cine”, aseguró el actor. “En mi casa, Netflix no ha sido nada más que un absoluto beneficio porque pueden ver películas que no habrían visto de otro modo”, añadió.

Aprender a aceptar las nuevas formas de consumo

Como las lenguas no las crean y transforman las Academias, sino la gente que las habla, los hábitos de consumo no los imponen las industrias, sino la sociedad. Lo que no parece haber entendido Cannes es que la fuerte crisis de la industria cinematográfica tiene mucho que ver con los hábitos de consumo. En la pasada década, la piratería le comió el pastel a la industria, que en muchos países -por ejemplo, y especialmente, en España- no se supo combatir. Lo que han traído plataformas como Netflix, pero también HBO u otras cuantas, es una solución a un grave problema.

La piratería -que sigue siendo una cuestión a combatir- descendió en 2016 en España por primera vez en diez años, según un informe del Observatorio de la Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales. Ese año, Netflix entró en territorio español, y las coincidencias no existen. El lobby de distribuidores y exhibidores en Francia quiere mantener una hegemonía ya imposible, y sus esfuerzos por vetar creaciones alternativas a las más tradicionales -precisamente en la tradición se han basado para presentar sus quejas- serían más efectivos si se trasladaran a acercar de nuevo el buen cine a la sociedad.

Los Oscar ya entregan estatuillas a películas made in Netflix u otras plataformas, el terreno de las series ya es dominio de HBO y de la compañía de Reed Hastings. Este fenómeno es imparable. Quien no lo quiera ver está ciego, y las medidas inesperadas por decreto, como la ejecutada por el Festival de Cannes, no evitarán lo que los consumidores ya han dictado.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix

Cecilia de la Serna

Allá por 1997, Reed Hastings y Marc Randolph crearon un videoclub de servicio a domicilio en Los Gatos (California). Los clientes de este servicio de vídeo online podían solicitar un DVD que les llegaba a la puerta misma de su casa por correo ordinario. Todo esto se gestionaba a través de una página web, lo que ya era una verdadera revolución en la época.

Sin el nacimiento del DVD, de hecho, Netflix nunca habría existido. Sus fundadores estuvieron a punto de abandonar la idea por los problemas logísticos que entrañaba el envío de VHS.

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Así llegaban los títulos cinematográficos a los hogares de los suscriptores de Netflix. (Foto: Marit & Toomas Hinnosaar)

La clave estaba en el mismo formato, y es que con la desaparición del VHS y la entrada del DVD los problemas logísticos desaparecieron. Esto era Netflix antes de entrar en el mundo del streaming digital allá por 2007. Casi 20 años después del primer envío al domicilio de un cliente, ahora Netflix es un gigante de la ficción gracias a sus producciones propias, que incluso marcan tendencia en la denominada “televisión tradicional”.

La expansión internacional, clave del éxito

El 6 de enero de 2016, el CEO de Netflix, Reed Hastings, anunció que Netflix iba a pasar a estar presente en 130 países nuevos, triplicando la distribución de la compañía. “Hoy estamos presenciando el nacimiento de una nueva cadena de televisión por internet global”, afirmó Hastings. Bajo el hashtag #NetflixEverywhere, la empresa celebró este hito en sus redes sociales. Entraban países con unas audiencias potenciales muy jugosas para la compañía, como Rusia, India o Corea del Sur. Sin embargo, quedaba una espina clavada: China, la excepción notable de este “Netflix en todas partes”. Aparte de la nación más poblada del mundo, quedaban fuera otras zonas sensibles como Crimea, Corea del Norte o Siria, debido a las restricciones hacia las compañías estadounidenses en estos territorios por parte del gobierno norteamericano.

Además de añadir países, se apuntaban más idiomas a los 17 que soportaba su plataforma: árabe, coreano y chino (a pesar de estar China fuera de la lista de naciones conectadas a este servicio de streaming). Básicamente, Netflix se estaba globalizando a niveles insospechados tan sólo cuatro años atrás, cuando daba su primer gran salto a Europa. Y es que es precisamente la expansión internacional, iniciada esencialmente en 2012, la causante de que Netflix haya cuadriplicado sus suscriptores.

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Netflix está disponible en 190 países.

Pero no es oro todo lo que reluce. En las últimas semanas hemos asistido a un desplome notable en Wall Street de las acciones de Netflix. Esta bajada de las cotizaciones del gigante de Los Gatos es una sorpresa, sobre todo teniendo en cuenta que mejoró su beneficio neto en un 12% en el primer trimestre de 2016, y que obtuvo unos beneficios de 1.957 millones de dólares, que subieron un 24,4%. Entonces, ¿por qué se desploma Netflix en la bolsa? Porque Netflix no funciona tan bien fuera de Estados Unidos. Mientras que el negocio dentro de su país de origen le genera 413 millones de dólares, el mercado internacional le reporta pérdidas de 104 millones. Esto se traduce en una decepción de los inversores, que veían en el #NetflixEverywhere un verdadero filón. No obstante, Netflix no ha cumplido (de momento) con las expectativas de los analistas, que auguraban 3,5 millones de nuevos suscriptores internacionales, cuando realmente han atraído “tan sólo” a 2 millones, aproximadamente. ¿Será la próxima -y pendiente- inclusión de China a su lista de países un alivio en los mercados? Los movimientos que emprenda Netflix en los meses a venir serán mirados con lupa. Pero Netflix no es tan sólo una compañía con balances de números, Netflix es un modo de vida. Una plataforma que ha cambiado los hábitos de consumo de millones de personas.

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Usuarios de Netflix en los últimos catorce años. (Gráfico: Ana Laya / The Objective)

De la cultura del binge-watching al Netflix and chill

Binge-watching es un término anglosajón para definir un telemaratón en plataformas de televisión digitalNetflix fue pionero en extender esta costumbre ya muy arraigada en los hábitos de los consumidores de entretenimiento online, especialmente entre los más jóvenes: los millenials y la generación Z.

Netflix fue la primera plataforma en lanzar las temporadas de sus series originales completas. Según una encuesta de la compañía en febrero de 2014, el 73% de sus usuarios definen el binge-watching como “ver entre dos y seis episodios de la misma serie de una sola tacada”. Ya en los años 80 existía un fenómeno parecido, el telemaratón de programas de televisión emitidos de continuo durante varias horas por una misma cadena. En los años 90 ya se utilizaba, especialmente en Estados Unidos, el término binge-watch, aunque era residual y se limitaba a los fandoms, o comunidades de fanáticos de una serie de televisión. La práctica era parecida a la que se ha extendido en los últimos años en las plataformas digitales, aunque el formato que se utilizaba era el de packs de DVD que incluían varias temporadas de una misma ficción. No obstante, la popularidad que ha adquirido en los últimos cinco años con la expansión de los servicios -legales o ilegales- de streaming ha colocado al binge-watching en la cultura popular como nunca antes.

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Netflix puede verse desde cualquier dispositivo que puedas imaginar. (Foto: Netflix)

Al menos el 70% de usuarios de Netflix realiza esta práctica, muchas veces animados por las propias tramas “gancho” de las series. La preocupación por que el que está frente a la pantalla esté viendo demasiadas horas de una misma serie ha hecho que el propio Netflix envíe una notificación que pausa la reproducción y cuyo mensaje es claro: “¿Todavía estás viendo la serie?”. Muchos critican esta medida diciendo que hace sentir vergüenza al usuario que recibe la notificación, y otros la defienden como un elemento crucial para preservar la salud de los espectadores. La aparición de este fenómeno sociológico ha auspiciado todo tipo de teorías y estudios psicológicos en torno a este hábito. Según el Journal of Health Psychologyel binge-watching no tiene nada de malo. Estos “atracones”, según sus investigadores, pueden resultar muy placenteros.

La Sociedad de la Información en tiempos de Netflix

Otras teorías, como la de la Universidad de Texas, contradicen esta hipótesis: la práctica del binge-watching podría tener una relación directa con la depresión. Según Yoon Hi Sung, miembro del grupo de investigadores, “la fatiga física y los problemas como la obesidad son causa de preocupación. Cuando el binge-watching se vuelve desenfrenado, los espectadores pueden comenzar a descuidar su trabajo y sus relaciones con los demás. Aunque la gente sepa que no debe hacerlo, tiene dificultades para resistir el deseo de ver episodios de forma continua”. Estamos, tal vez, ante un nuevo problema de adicción. ¿Debería el binge-watching tratarse como se tratan otras adicciones tecnológicas como la nomofobia?

Otros términos y frases, más que convertirse en fenómenos sociológicos, se han asentado en el vocabulario de los internautasNetflix and chill es un buen ejemplo de ello. El primer uso de esta frase en Twitter está registrado en 2009:

Las redes sociales han sido clave para popularizar el servicio de Netflix, tanto que han acuñado un término que directamente funciona como sinónimo de “tener sexo”. En un primer momento, “Netflix y relájate” no significaba más que eso: pasar un rato distendido con una serie o película. Con el tiempo fue adquiriendo la connotación erótica que ahora se ha extendido por medio planeta. Tal ha sido la explosión del Netflix and chill que hasta se ha creado una canción sobre ello.

Este término, que tiene su propio recorrido vital, demuestra cómo gracias al poder de las redes sociales, de publicaciones con un target definido como BuzzFeed, y del imaginario colectivo, una compañía puede convertirse en una forma de hacer las cosas. En una forma de ironizar sobre la vida. En un modo directo de comunicación. Netflix no sólo cambia los hábitos de consumo, sino que crea unos nuevos, y genera toda una cultura popular en torno a su propia identidad.

Las cifras estratosféricas de usuarios de Netflix en todo el mundo no pueden tenerse en cuenta sin otro dato fundamental para entender el fenómeno: la cantidad de horas que pasa la gente en la plataforma. La posibilidad de ver lo que quierascuando quierascomo quieras y desde la pantalla que prefieras ha marcado la diferencia. En 2015, los usuarios vieron 42.500 millones de horas de series y películas. Ahora Netflix contempla la posibilidad de visualizar contenido online, lo cual multiplicaría seguro las horas de visionado. Otras plataformas ya ofrecen esta posibilidad, como YouTube o Amazon Video.

La influencia social de esta y otras plataformas está contrastada. Su continuidad se sustenta sobre un modelo de negocio que evita la publicidad, y sobre una nueva forma de contar historias.

La tarifa de suscripción, modelo de negocio

Ya por 1999, los de Los Gatos lanzaron una tarifa de suscripción con acceso ilimitado al alquiler de DVD. Comenzaba así una andadura que marcaría el camino del modelo de negocio de los servicios de streaming en internet. Netflix apuesta desde entonces, y todavía ahora, por el pago directo de los clientes a través de diversas tarifas mensuales, frente al modelo publicitario. De hecho, según un estudio reciente, Netflix ahorra de media a sus usuarios unos seis días de publicidad al año.

Los servicios en streaming, ya sean de películas y series como Netflix, o de música como Spotify, han propiciado el boom del ‘todo incluido’. Los modos de suscripción de Netflix varían según la calidad en que queramos ver los contenidos y el número de dispositivos que pueden hacer uso de una cuenta de forma simultánea. Actualmente, en España hay tres modalidades: 7,99 euros/mes (un solo dispositivo, SD), 9,99 euros/mes (dos dispositivos, HD), y 11,99 euros/mes (cuatro dispositivos, 4K). Una de las ventajas de Netflix es el gran abanico de dispositivos disponibles(móviles, tabletas, consolas, Apple TV, Smart TV, y -cómo no- el propio ordenador). Esto hace que muchos opten por una de las dos tarifas más altas.

Una nueva forma de contar historias

El gran paso que dio Netflix vino de la mano de la producción audiovisual. Más allá de ser ‘solamente’ una plataforma de streaming digital, se lanzó a producir títulos propios. Algunos de estos son su bandera, un orgullo que llevan por festivales y ceremonias de premiosHouse of Cards y Orange is the new black lanzaron al estrellato a Netflix, siendo una causa directa de su expansión internacional.

A estos títulos siguieron otros como Narcos o las colaboraciones con Marvel en Daredevil y Jessica Jones. Además, produce documentales y apoya el cine independiente. Netflix tiene previsto invertir más de 1.000 millones de dólares en series propias -algunas de ellas realizadas en diferentes países y con un target local- y ha comprado películas en el festival de Sundance. En la pasada edición de los Premios Oscar, Netflix entró por la puerta grande con dos nominaciones a Mejor Película Documental porWhat Happened, Miss Simone? Winter On Fire: Ukraine’s Fight For Freedom.

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Solo o en familia, Netflix siempre te salva un buen plan. (Foto: Netflix)

Estos servicios de streaming han creado una nueva forma de contar historias. El binge-watching ha brindado la posibilidad de rodar episodios pilotos más arriesgados, así como la despreocupación por los datos de audiencia. Los guionistas y creadores de las series nativas para plataformas como Netflix tienen una mayor libertad creativa y narrativa, moldeando los argumentos para ser consumidos de una sola tacada. Pero la estrategia de Netflix aún está en el aire: ¿Quiere ser la televisión del futuro o una sala de cine indie? Sea como sea, sus títulos, argumentos y personajes se están convirtiendo en los iconos de una generación de espectadores exigentes.

Otros servicios

En Estados Unidos, la competencia que le ha salido a Netflix es feroz:Hulu,Amazon y el servicio de streaming de HBO apuestan fuerte por sus propios contenidos. En España ya había servicios similares antes de que Netflix aterrizara en octubre de 2015. Yomvi, de Movistar Plus, y las plataformas de televisión a la carta de los principales grupos de comunicación (MiTeleAtresplayer y RTVE a la carta).

Por lo tanto, se avecina un futuro combatido, donde los que más y mejor ofrezcan a cambio de menos tendrán las de ganar. 2016 iba a ser el año de Netflix con la expansión casi total de su servicio en el mundo. No obstante, ya hemos podido observar que las expectativas no se han cumplido, por lo que no está todo escrito en este modelo de negocio que ha cambiado nuestros hábitos, nuestro vocabulario y que ha complicado -todavía más- lo que llamamos ‘Sociedad de la Información’.

¿Qué series llegan en abril y mayo?

Nerea Dolara

Foto: --na
denofgeek.com

Estos próximos dos meses son los últimos en que pueden estrenarse series para competir por los Emmy, así que la programación está llena de pesos pesados: unos nuevos y otros que vuelven.

Los Emmy parecen estar lejos, muy lejos, pero para los programadores de televisión están más cerca que nunca. Mayo es el mes límite en que deben estrenarse las temporadas de las series que quieran competir por premios para los Emmy 2017 -mala suerte Juego de tronos- y es por ello que las próximas semanas estarán llenas de regresos y de los más esperados estrenos del año.

DRAMAS

La oferta de dramas es amplia y diversa. Sí, Juego de tronos (la serie reinante en esa categoría) no llega hasta junio pero no por ello hay que desesperar.

The Leftovers (16 abril)
La serie sobre la misteriosa desaparición del 2% de la población mundial y las posteriores consecuencias llega a su última temporada en abril. Favorita de la crítica, posiblemente una de las que tengan más posibilidades de llevarse algún Emmy, este original relato que Damon Lindeoff ha traído a la televisión contará con presión extra en su final, gracias al controvertido final de Lost. Esta es la oportunidad de Lindeoff de reivindicarse. Reparto: Justin Theroux, Carry Coon, Liv Tyler y Amy Brenneman.

Fargo (19 de abril)
Noah Hawley ha probado ser una de las mentes más originales de la televisión actual. No sólo ya ha presentado dos temporadas geniales de Fargo sino que a principios de este año estrenó la impresionante Legion. Esta temporada de Fargo, como no podía ser de otra manera, va de un crimen y las graves consecuencias posteriores… y claro, lo cuenta con ese humor tan particular que ya caracteriza a la serie. Reparto: Ewan MacGregor, Carrie Coon y Mary Elizabeth Winstead,

Handmaid’s Tale (26 de abril)
Ya hablamos de esta historia, basada en una exitosa novela de Margaret Atwood, cuando hablamos de los productos culturales para consumir en momentos de turbulencia política. The Handmaid’s Tale ya se ha convertido en bestseller en la era de Trump y ahora llega en forma de serie. La historia es la siguiente (sin revelar demasiado): En un futuro cercano y distópico, las mujeres pierden sus derechos y se establecen categorías en que se les clasifica por su utilidad social. Las Handmaid están encargadas de la reproducción. Reparto: Elissabeth Moss, Alexis Bledel, Samira Wiley y Joseph Fiennes.

American Gods (30 de abril)
Esta adaptación de la historia de Neil Gailman, que se imagina un presente en que los dioses nórdicos conviven entre los mortales, es la apuesta que más claramente parece querer llenar el agujero que dejará Juego de tronos dentro de poco, tras su final. La serie estará en manos de Bryan Fuller, el responsable de la alabada Hannibal y de las series de culto Pushing Daisys y Dead Like Me. Reparto: Ian McShane (Deadwood), Gillian Anderson (Expedientes X), Emily Browning (Help the Girl).

Twins Peaks (21 de mayo)
El esperado regreso, tras más de 20 años, del clásico de la televisión que inventó la rareza en la pantalla chica llega por fin. La vuelta a este pueblo, en que asesinaron a la joven Laura Palmer, llega con viejos rostros y con nuevos… y claro con David Lynch siempre a la cabeza. Reparto: Kyle MacLachlan, Ray Wise, Monica Belucci, Jim Belushi, Michael Cera, Laura Dern, David Duchovny, Jennifer Jason Leigh, Amanda Seyfried, Naomi Watts…

COMEDIAS

Hay alguna nueva adición a la alineación del humor, pero la verdad es que lo más esperado son los regresos de algunas de las mejores comedias de la televisión.

Great News (25 de abril)
Esta nueva comedia llega de mano de una alumna de 30 Rock, Tracey Wigfield, y con el apoyo de Tina Fey. La historia es simple y promete risas: Una productora de un programa de noticias vive una típica crisis de adultez… ¿Qué la diferencia? Su madre acaba de conseguir unas prácticas como becaria en su programa. Reparto: Briga Heelan, Andrea Martin, Nicole Richie, John Michael Higgins…

Dear White People (28 de abril)
Basada en una película del mismo nombre, estrenada en el festival de Sundance en 2014, ahora llega en forma de serie. Se trata de un grupo de estudiantes afroamericanos en una de las mejores universidades de Estados Unidos y lo poco progresiva que es, aunque no lo sepa. Reparto: Marque Richardson, Antoinette Robertson, Ashley Blaine Featherson…

Catastrophe (28 de abril)
Esta exitosa serie, parte rom-com parte sit-com, vuelve para una tercera temporada. Rob Delaney y Sharon Horgan, creadores y protagonistas, vuelven a visitar -con mucho humor y mucho realismo- las turbulencias y disfrutes de la vida en pareja y de la experiencia de ser padres.

Master of None (12 de mayo)
La segunda temporada de esta serie ganadora de Emmys y comandada por el comediante Aziz Ansari se fue a Italia para seguir el desarrollo del personaje de Dev, un aspirante a actor con el que el espectador recorre la llegada de la madurez, así como temas como la inmigración y las relaciones. Reparto: Aziz Ansari, Eric Wareheim.

Unbreakable Kimmy Schmidt (19 de mayo)
El éxito de Tina Fey, tras 30 Rock, (y la serie con la canción de créditos más pegadiza de la historia) vuelve a Netflix en mayo. La segunda temporada dejó a la optimista Kimmy de nuevo en contacto con su secuestrador, que le informa que están casados, y habiendo asumido sus problemas con su madre. Reparto: Ellie Kemper, Titus Burgess, Jane Krakowski, Carol Kane y Jon Hamm.

7 imprescindibles que ganaron la Palma de Oro en Cannes

Redacción TO

Foto: CHRISTIAN HARTMANN
Reuters

La industria del cine renueva su cita anual con Cannes, la ciudad de la Riviera Francesa que se viste de gala para recibir en la Croisette a lo más granado del cine internacional. Esta no es una edición cualquiera: el Festival de Cannes sopla 70 velas, con la presidencia del jurado de un español, Pedro Almodóvar. En las 69 ediciones celebradas del Festival de Cine más prestigioso del planeta las polémicas se han sucedido irremediablemente, disimulando a veces la trascendencia de las cintas presentadas. No obstante, en Cannes lo que destaca es el buen cine.

Para celebrar las 70 ediciones del Festival de Cannes presentamos 7 películas imprescindibles que ganaron la Palma de Oro, la mayor distinción del certamen, y que ayudan a dibujar cronológicamente las 7 décadas del Festival.

1. Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta) – Roberto Rossellini

Aunque la primera edición del Festival de Cannes tuvo lugar en 1939, hubo que esperar hasta 1946, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, para que el proyecto del Festival internacional de cine, iniciado por Philippe Erlanger, se concretara finalmente en una primera edición que se inauguró el 20 de septiembre de aquel año, en el que muchas cintas fueron premiadas. De todas las películas que recibieron la Palma de Oro en la primera edición de facto del festival, destaca Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini.

La cinta de Rossellini, que se hizo con la Palma de Oro en 1946 – que hasta 1955 se denominó Grand Prix du Festival-, es considerada la obra maestra del neorrealismo italiano. El argumento de la película, basado íntegramente en sucesos reales, se centra en la capital italiana de 1943 y 1944 y narra diferentes historias de la Resistencia anti fascista. A pesar de ser una gran obra del séptimo arte, la película fue controvertida políticamente, por lo que sucumbió a la censura. En Estados Unidos se redujo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue retirada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.

2. Viridiana – Luis Buñuel

La década de los 60 fue muy prolífera en lo que a grandes clásicos del cine se refiere. Durante esa época, Cannes premió con su mayor distinción cintas célebres como La dolce vita, de Fellini, El gatopardo, de Visconti o Los paraguas de Cherburgo, de Demy. De entre tan importantes películas hemos escogido Viridiana, el primer film español -y hasta ahora el único- ganador de una Palma de Oro. La película de Luis Buñuel también llegó acompañada de una importante polémica. El reconocimiento por parte del jurado de Cannes provocó que el periódico vaticano L’Osservatore Romano criticara con dureza la “impiedad y la blasfemia” de la obra de Buñuel. El director español de Cinematografía, que había recogido el premio, fue destituido y la cinta fue prohibida en España e Italia.


La película de Buñuel, premiada en 1961, relata la historia de Don Jaime, un viejo hidalgo español, que vive retirado y solitario en su hacienda desde la muerte de su esposa, ocurrida el mismo día de la boda. Un día recibe la visita de su sobrina Viridiana, novicia en un convento, que tiene un gran parecido con su mujer. El resto del argumento es necesario descubrirlo de la mano del irreverente y único punto de vista de Luis Buñuel.

3. Apocalypse Now – Francis Ford Coppola

Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, recibió la Palma de Oro en 1979, compartiendo premio con El tambor de hojalata, del alemán Volker Schlöndorff. No obstante, es Apocalypse Now la que ha quedado impregnada en la memoria colectiva, y hoy en día es estudiada y considerada como una de las grandes obras maestras del cine moderno.

La cinta de Francis Ford Coppola cuenta la historia de Willard, integrante del ejército estadounidense enviado a Vietnam para encontrar al Coronel Kurtz y asesinarlo. Kurtz, por su parte, es un ex boina verde que dispone de su propio ejército y se deja adorar por los nativos. Esta película bélica se convirtió en un hito en la historia del cine, dejando como legado la escena del bombardeo acompañada por la Cabalgata de las Valquirias de Wagner. Su trascendencia va incluso más allá de los galardones puramente cinematográficos. En el año 2000, la película fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

4. Paris, Texas – Wim Wenders

Los años 80 también fueron muy prolíficos en Cannes. All That Jazz, de Bob Fosse, o Sex, Lies, and Videotape, de Steven Soderbergh, fueron algunas de las películas encumbradas por el jurado del festival. Paris, Texas, de Wim Wenders y con guión de Sam Shepard, ganó la Palma de Oro en 1984.

Esta road movie constituyó todo un fenómeno en su época. La historia de esta cinta franco alemana tiene lugar cerca de la frontera mexicana en Texas, Estados Unidos. Allí, un hombre que padece de amnesia aparece en el desierto. Después de caminar varios días se desploma. En el centro de salud donde es ingresado se averigua su nombre, Travis, y que ha estado perdido durante cuatro años. Hasta allí se desplaza su hermano, que había denunciado su desaparición años atrás y lo lleva a su hogar en Los Ángeles. La cinta de Wenders fue estrenada en el propio Festival de Cannes, donde además de llevarse la Palma de Oro, fue galardonada con el Premio del Jurado Ecuménico y el Premio FIPRESCI de la crítica.

5. Pulp Fiction – Quentin Tarantino

De entre todas las películas premiadas en Cannes en los años 90 destaca, sin duda alguna, Pulp Fiction, de Quentin Tarantino. Es la cinta de culto de la década, y una de las mejores de todos los tiempos.

El argumento se centra en Jules y Vincent, dos asesinos a sueldo con no demasiadas luces, que trabajan para el gángster Marsellus Wallace. Vincent le confiesa a Jules que Marsellus le ha pedido que cuide de Mia, su atractiva mujer. Jules le recomienda prudencia porque es muy peligroso sobrepasarse con la novia del jefe. Cuando llega la hora de trabajar, ambos deben ponerse “manos a la obra”. Su misión: recuperar un misterioso maletín. Hoy vemos la película de Tarantino con gran admiración, sin embargo en 1994 -cuando se alzó con la Palma de Oro- no era la favorita, y de hecho el galardón supuso una sorpresa. Pulp Fiction cuenta con brillantes diálogos y una combinación irónica de violencia y humor nunca antes vista.

6. El pianista (The Pianist) – Roman Ponlanski

El siglo XXI supuso el regreso a la cumbre de Cannes de una cinta histórica: El Pianista, de Roman Polanski, que se llevó la Palma de Oro en 2002.

La película narra la historia de Szpilman, un músico judío que se dedicaba a tocar su música en un programa de radio en Varsovia y disfrutaba de una etapa dorada en su carrera cuando estalla la Segunda Guerra Mundial y las tropas nazis invaden Polonia. Su familia es llevada a un campo de concentración y él tendrá que aprender a sobrevivir al Holocausto.

7. La vida de Adèle (La vie d’Adèle) – Abdellatif Kechiche

La película que cierra nuestra lista fue premiada en 2013, y su argumento y trascedencia mediática habrían sido impensables cuando nació el festival. Ese año, Cannes otorgó la Palma de Oro a La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche. El galardón supuso un auténtico empujón cualitativo y mediático para el cine de temática LGTB. En una decisión sin precedentes, el jurado decidió premiar no sólo al director sino también a las dos actrices principales, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos.

Este film intimista e inspirado en el cómic galo El azul es un color cálido narra la historia de Adèle, una adolescente que descubre su sexualidad de la mano de Emma, una mujer lesbiana y adulta. La polémica también rodeó a esta cinta, que cuenta con una tórrida escena de sexo de diez minutos de duración que sorprendió al jurado del Festival. Esa misma escena fue objeto de la controversia ya que las actrices se quejaron del trato que recibieron por parte del realizador franco tunecino que, según las protagonistas, las obligó a repetir las tomas de las escena hasta en 100 ocasiones.

Siete películas LGTB premiadas en la Berlinale que no te puedes perder

Néstor Villamor

Hoy es común, en los grandes festivales de cine, ver una sección dedicada a las películas de temática LGTB (lesbianas, gays, transexuales y bisexuales): La Mostra de Venecia otorga desde 2007 el premio Queer Lion, el Festival de Cannes entrega desde 2010 la Queer Palm… Pero en 1987 dar un premio a los mejores filmes de temática homosexual no era pan de cada día. La Berlinale fue de los primeros certámenes generalistas en hacerlo. Hoy, 30 años más tarde, el Teddy Award es una referencia en la cultura LGTB (además de un impagable escaparate para las cintas premiadas). En esta edición, que se celebra entre el 9 y el 18 de febrero, algunas de las 37 obras que competirán por llevarse el osito en las distintas categorías son el documental estadounidense Bones of Contention (que explora la memoria histórica española a través de la figura de Federico García Lorca), la alemana The Misandrists, una película feminista del siempre polémico Bruce LaBruce, y la española Pieles, el primer largometraje de Eduardo Casanova, protagonizado por Ana Polvorosa, Candela Peña, Carmen Machi y Macarena Gómez. Para conocer a las ganadoras habrá que esperar hasta el 17 de febrero, pero, de momento, podemos disfrutar de las premiadas de las ediciones anteriores. Estas son algunas:

La ley del deseo (1987)

Con la movida madrileña dando sus últimos coletazos, Pedro Almodóvar se plantó en Berlín con La ley del deseo (un triángulo amoroso protagonizado por Antonio Banderas, Eusebio Poncela y Miguel Molina), que se llevó el premio al mejor largometraje en la primera edición de la Berlinale que entregó los Teddy. Imposible no acordarse de aquel “¡Riégueme!” que suplicaba Carmen Maura encarnando a una mujer transexual.

Poison (1991)

Drama, ciencia ficción, terror y homosexualidad. Uno de los ejemplos más tempranos y notables del llamado New queer cinema (corriente indie que intenta presentar una imagen del mundo LGTB alejada de la que proporciona el cine mainstream) . Todd Haynes, un nombre mucho más famoso después de rodar la multipremiada Carol, debutó en el largometraje con esta película de difícil clasificación pero clasificada, no obstante, en tres partes: “Hero”, “Horror”, “Homo”.

The watermelon woman (1996)

Cheryl (Cheryl Dunye) es una mujer afroamericana y lesbiana que trabaja en un videoclub pero cuya ambición es rodar un documental sobre una actriz que la impresionó en una película y que aparecía acreditada simplemente como “The watermelon woman” (“La mujer sandía”). Uno de los momentos cumbre de la película llegó a ser descrito por la crítica como “la escena de sexo entre bolleras más tórrida jamás rodada en el celuloide”.

Hedwig and the angry inch (2001)

Película de culto entre la comunidad LGTB, este musical rock cuenta la enrevesadísima historia de Hedwig, una drag queen que decide dar el paso definitivo y operarse. Pero la cirugía no sale como cabría esperar… El éxito del filme hizo que incluso tuviera su propia adaptación teatral protagonizada por Neil Patrick Harris en el mismísimo Broadway neoyorkino (premio Tony incluido).

Los chicos están bien (2010)

Una pareja de lesbianas interpretadas por Julianne Moore y Annette Bening acude a un banco de esperma para formar una familia. Años más tarde, los hijos (la mayor a punto de entrar en la universidad) deciden buscar a su padre biológico. Un éxito en Sundance, la película le valió a Bening un Globo de Oro e incluso recibió cuatro nominaciones a los Oscar (entre ellas, a la mejor película).

Keep the lights on (2012)

Una conflictiva relación abierta entre dos hombres que mezcla sexo, rupturas, cine y drogas (sobre todo, drogas) a lo largo de varios años. Su director, Ira Sachs, que estrenó esta película en Sundance, se basó en su propia relación con un exnovio que, a su vez, había publicado sus memorias con el joyceano título de Portrait of an Addict as a Young Man (Retrato del adicto adolescente).

A primera vista (2014)

Una entrañable historia adolescente entre dos estudiantes de instituto en Brasil. La rutina de Leonardo (Ghilherme Lobo), un joven ciego al que todos los días acompaña de regreso a casa una amiga, cambia ligera pero sustancialmente cuando llega a clase un chico nuevo, Gabriel (Fabio Audi), que será el nuevo encargado de llevarlo de vuelta a casa. Dirigida por Daniel Ribeiro, está basada en un cortometraje del mismo realizador, Eu Não Quero Voltar Sozinho (No quiero volver solo).

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