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Carteles de San Isidro, un revelador paseo por la estética de cada época

Redacción TO

¿Hasta qué punto la creatividad de cada época ejemplifica la idiosincrasia de un tiempo concreto?, ¿es posible viajar en el tiempo a través de imágenes inventadas?, ¿qué historias son capaces de contar los carteles de San Isidro sobre el pasado de Madrid?

Celebrando la fiesta más castiza de la capital, emprendemos un viaje histórico-estético a través de los carteles que en otro tiempo anunciaron la llegada de las Fiestas de San Isidro. Llegando a alcanzar en determinados momentos la categoría de arte, el cartel ha demostrado ser un medio de expresión vivo y trascendente, ya no sólo en el ámbito publicitario, sino también en el campo de la historia de la estética, consiguiendo transmitir de forma precisa el gusto general por determinadas formas y símbolos.

Como medio de comunicación de masas, el cartel nació para ser expuesto públicamente con el objetivo de comunicar un mensaje de forma clara y sencilla. Su naturaleza es efímera, nacen con un cometido ligado al tiempo concreto, los carteles se revelan también archivos de la memoria, recipientes en los que depositar elementos estéticos de aquel momento fugaz en el que cubrieron las calles. Su mensaje inmediato y pasajero se vuelve trascendente con el paso del tiempo, y al echar la vista atrás para disfrutar de su atractiva visión, el espectador es capaz de impregnarse de la esencia de una época sin necesidad de divagaciones.

Años 40

Tras la Guerra Civil que dividió al país, durante la cual la publicidad y el cartelismo adoptan un marcado sentimiento patriótico, caracterizado por la agresividad de los mensajes y el anonimato de sus creadores, San Isidro vuelve para poner la ínfima nota de color de la posguerra. En 1947 tiene lugar el primer concurso de carteles de San Isidro, aunque siempre bajo las premisas del régimen franquista, y son pocas las innovaciones permitidas. Sin embargo, hacia finales de la década, los diseños vintage, tan influenciados por los carteles franceses y los grabados tradicionales, parecen dar paso a lo que vendría la década posterior: el moderno diseño gráfico que poco a poco se aleja de la ilustración realista para dar cabida a líneas y formas más expresivas.

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Años 50

En 1951 se incluye en el jurado que decide cuál será el cartel elegido para San Isidro a un representante de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en las bases aparece como requisito indispensable que el cartel incluya la firma del autor. Con esto, los participantes empiezan a considerarse artistas, y no meros publicistas de eventos. En cuanto a la técnica, en 1953 se requiere que los creadores utilicen como máximo cuatro tintas, dando lugar a propuestas más limpias y directas. De la iconografía que se limitaba a imágenes del santo o chulapas, poco a poco se pasa a conceptos más abstractos una representación más libre.

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Años 60

A partir de 1960 se produce el llamado milagro económico español, lo que convirtió a Madrid en una capital europea más cosmopolita y próspera. Empezaron a surgir los grandes rascacielos, la urbe empezó a experimentar un gran aumento de población proveniente de otras provincias y surgieron barrios en las afueras para dar cabida a los nuevos trabajadores. En 1960, el Oso y el Madroño se tiñen de dorado dando la bienvenida a los buenos tiempos, y en 1964, la nueva arquitectura de la urbe llena el tradicional organillo en una curiosa combinación.

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Según avanza la década, en paralelo al verano del amor en San Francisco y la primavera de de París del 68, España se asoma a la influencia de los nuevos aires que soplan desde el extranjero, dentro de lo que permite el ahora algo más holgado corsé franquista. En 1969, la aureola de San Isidro muestra la típica tipografía de la época, presente en centenares de discos de rock, pero combinada con el catolicismo del patrón.

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Años 70

Los últimos años del Franquismo están marcados por las ilustraciones de la época, sin grandes alardes creativos ni gráficos, pero apostando por los símbolos más castizos. Aún quedaban algunos años para la aparición estelar de naranjito, pero el oso y el gato presente en estos carteles bien podrían suponer sus antepasados.

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Años 80

Lleva la “Movida” y con ella, Madrid se desmelena. Alejándose de la sobriedad o el color de otras épocas, el cartel de San Isidro se convierte aquí en un ejemplo de libertad y originalidad acorde a la población de la urbe.

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Años 90 y principios del siglo XXI

Llegamos a la actualidad, a la era de la tecnología y la globalización, a un Madrid convertido en gran europea que sin embargo no pierde ni un ápice de su singular personalidad.

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Macron, la basura y nosotros

Víctor de la Serna

Foto: PHILIPPE WOJAZER
Reuters

Los rumores tienen la piel dura. Por no entrar en los que siguen vivos, baste recordar un par de ellos de hace casi medio siglo: uno, que la guapa actriz Sonia Bruno, recién casada con uno de los astros del Real Madrid ye-yé, Pirri, había dado a luz un bebé… negro; otro, que Sol Quijano, la esposa del ministro de Asuntos Exteriores de aquella remota época, Fernando Castiella, se había fugado con el chófer de su coche oficial. Ambas historias eran palmariamente falsas y fáciles de desmentir, pero en los -bien llamados- mentideros madrileños circularon durante meses.

Era el tardofranquismo, la prensa apenas si había estrenado un poquito de libertad en 1966 gracias a Manuel Fraga, y esas cosas no se publicaban ni en El Caso. Pero radio macuto las propagaba a base de bien, reforzándolas con trolas de todo tipo: que si mi cuñado conoce a la comadrona que atendió a Sonia, que si a la mujer del ministro no se la ve desde hace un mes…

Han pasado los decenios y ahora hacemos como si acabásemos de descubrir la posverdad y las fake news, con gran escándalo y preocupación… pero haciéndoles el juego a sus propagadores, ahora como entonces.

Todo esto me venía estos días a la memoria porque, como a todo quisque con una relación frecuente y directa con Francia, con los franceses y con fuentes francesas, me llega sin cesar la historia de que Emmanuel Macron, el nuevo presidente de Francia, es en realidad homosexual y su matrimonio con su antigua profesora de literatura sería “una mera tapadera”.

Antes que nada debería saltar a la vista que, a estas alturas del siglo XXI y del desarrollo de las libertades, la supuesta noticia no encerraría en caso alguno ningún escándalo ni el menor problema para el primer mandatario de Francia: sea cual sea su orientación sexual, que es lícita en cualquier caso, no influirá para nada en el desempeño bueno o malo de su cargo, que no tiene nada que ver con ella y que depende de su capacitación y de su carácter.

Sin embargo, hoy en día estas cosas sí que ganan audiencia a través de los medios informativos, y lo de Macron está por todo internet. Eso sí, también ahí podemos leer sus propios desmentidos públicos, y bien explícitos, del último par de meses.

Así, lean en Le Parisien: “Se decía en las cenas parisienses que yo era homosexual. Es bastante desagradable cuando eso no es cierto, y es desestabilizante para uno mismo y para sus allegados. Dice mucho de la degradación de los usos políticos y mucho de la homofobia rampante, porque lo que se me reprochaba era ser homosexual como si fuese una tara”.

O estas otras declaraciones: “Dos cosas son odiosas tras las insinuaciones: equivalen a decir que un hombre que vive con una mujer mayor que él sólo puede ser un homosexual o un gigoló tapado. Es pura misoginia. Si yo fuese homosexual, lo diría y lo viviría”.

Lo más revelador y penoso de toda esta historia de insidias es que da igual lo que diga Macron: se sigue manteniendo el bulo, y de esa manera se asume que no se puede creer uno ni la literalidad de lo que afirma un político, porque la mentira es su medio habitual de expresión.

Si no se cree a Macron en esto, ¿se le puede creer en cualquier otra cosa? ¿Se ha extendido el oprobio de Trump y del resto de la patulea populista a todos los políticos democráticos? Si ya no damos crédito a ninguno de ellos, el sistema está más enfermo aún de lo que pensábamos.

Gabinete: de Murillo a Richard Serra

Saioa Camarzana

Foto: COLLAGE DE ALFONSO BUÑUEL (DETALLE)
Gabinete

En la segunda edición de la feria de arte de dibujo y estampa participan 25 galerías nacionales e internacionales. Murillo, Unamuno, Goya, Alberto Corazón, Juan Zamora y Richard Serra son algunos de los nombres más atractivos de esta feria-boutique que surge con la ambición de convertirse en una cita internacional ineludible.

El primer robo mediático en la historia del arte español tuvo lugar en la catedral de Sevilla cuando unos ladrones entraron, recortaron el San Antonio de Murillo y se lo llevaron a Nueva York. Con todos los viajes y movimientos la pintura sufrió desperfectos pero un dibujo preparatorio que hizo el pintor del siglo de oro español  posibilitó su reconstrucción. Ese boceto de la pintura para la Capilla del Santo, que ha permanecido en manos de unos coleccionistas desde hace 70 años, es uno de los grandes reclamos de Gabinete, feria de dibujo y estampa que se celebra este fin de semana en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Tras todos esos años fuera del alcance del público se pone a la venta por 300.000 euros.

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Montaje de Gabinete | Imagen cortesía de Gabinete

Gabinete, que cumple su segundo año de aventura, es una feria-boutique de galerías nacionales e internacionales dedicadas al dibujo, la estampa, la serigrafía y la litografía. “Quería una feria pequeña con una apuesta rotunda por la calidad”, señala Víctor del Campo, director de la cita. “Es una feria pequeña en la que se pueden ver todos los stands tranquilamente. Esta edición cuenta con 25 y, de momento, no queremos crecer más”. Para que esa base de la calidad de los participantes en la que se asienta se refuerce es el propio comité organizador quien invita a las galerías a participar, no existe un proceso de inscripción como en otras ferias de arte.

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Los Caprichos de Goya.

De ahí que las obras que se muestran transiten desde el siglo XV al XXI con la presencia de artistas como El Greco, Murillo, Sabatini, Unamuno, Goya, Alonso Cano, Alexandre Arrechea, José Pedro Croft, Alberto Corazón, Richard Serra, Eusebio Sempere y Juan Zamora, último Premio Fundación Princesa de Girona de Artes y Letras. Además, uno de los grandes atractivos de la feria es que Del Campo ha pedido “que las galerías traigan obra que solo se pueda ver aquí y no en otras subastas o galerías”. Ese carácter inédito de las piezas junto a que el precio, que oscila entre los 300 y los 500.000 euros, es “el mismo aquí que fuera de España”, hace de Gabinete una cita particular. Lo explica así: “No todo el mundo puede decir lo mismo. Mucho arte español se compra aquí por mucho dinero y en Francia, por ejemplo, no darían tanto por él. Pero si sacas de aquí la primera edición de La pasión de Durero  el precio sería el mismo, incluso en Alemania pagarían un 15 o un 20% más. Hay que adaptarse al mercado y por eso los precios son españoles”, indica Víctor del Campo.

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Foto vía Gabinete.

Para que todos estos grandes artistas que traen galerías como La Caja Negra, Benveniste Contemporary, Niels Borch Jensen, N2 Galería, Ana Chiclana, Artur Ramón Art, Caylus o Frame puedan ser observados de manera minuciosa el espacio ha sido ideado por el estudio del arquitecto Juan Herreros. Su apuesta ha sido por unos stands de proporciones alargadas que generan una secuencia de pequeñas estancias que recrean el ambiente de los gabinetes de curiosidades. Según su director, “es un montaje innovador” que permite el tranquilo tránsito por las estancias de una feria que divide el arte antiguo del más reciente en diferentes apartados. Se trata, por tanto, de una oportunidad de hacer un viaje de varios siglos en un mismo lugar.

Además, es cierto que la obra sobre papel está viviendo un buen momento en España. Al calor de su popularidad han nacido ferias paralelas a ARCOmadrid como Drawing Room, que trae a Madrid la obra sobre papel de dibujantes contemporáneos más importantes. Pero la apuesta de Gabinete es diferente en tanto a que abarca diversos géneros y épocas del dibujo. Todo ello demuestra, por tanto, que la obra sobre papel “se está empezando a conocer, valorar y entender en España”. Francia, Estados Unidos y el Reino Unido, por ejemplo, ya cuentan con una tradición en este terreno pero “España ha sido un país de una gran tradición pintora en el que incluso la escultura ha estado en segundo plano. Pero esto está empezando a cambiar”, opina Del Campo.

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Ouka Leele vía Gabinete.

De esta manera, este viaje del siglo VX al XXI permite también un fácil acceso al coleccionismo porque, según dice el director de Gabinete, nunca ha visto bajar el precio de un grabado de Durero o de una primera edición de Los caprichos de Goya. Gabinete aún no ha arrancado de manera oficial y a su director le consta, aunque no puede dar datos, que hay obras que ya han sido vendida. Esto mismo le ocurrió en la pasada edición, una “edición piloto” en sus propias palabras, con la venta de obra a pinacotecas tan importantes como la National Gallery de Londres o la National Gallery de Irlanda.

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El Gabinete.

Y es que lo curioso o lo más importante de la primera edición de Gabinete fue la presencia de los 50 conservadores de los gabinetes de dibujo y estampa de los 50 museos más importantes del mundo. No fue casualidad aunque tuvo miga. “Siempre me gusta trabajar con un año de antelación y estaba previsto inaugurar la feria para otoño de 2016 pero recibí una información importante de que en primavera se iban a reunir en Madrid todos estos conservadores y era una buena oportunidad para poder reunirlos”, explica Del Campo. Así, la inauguración de la feria se adelantó seis meses y con tan solo cuatro meses para trabajar en ella Víctor del Campo se centró en la calidad de los participantes. Por eso, para él, esta es la primera edición en la que “se materializa la idea que tenía en la cabeza”.

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Richard Serra vía Gabinete.

Tan solo lleva dos ediciones y las galerías que participan en Gabinete también asisten a importantes citas como Maastricht, Basilea, el Salón de Dibujo de París, la cita internacional más importante con el dibujo y en la Feria de Grabado de Nueva York, que se posiciona en el segundo puesto del escalafón. Gabinete surge, pues, para llenar un vacío y, sobre todo, para, jugando bien sus cartas, “estar en esa primera división y llegar a estar entre las cinco ferias de arte sobre papel más importantes del mundo”.

De momento, parece que Gabinete se sitúa en una buena posición de salida.

La Feria del Libro de Madrid, a ritmo de 'saudade' portuguesa

Redacción TO

Foto: Luca Piergiovanni
EFE

“Los madrileños son gatos. Y madrileños somos todos los que vivimos aquí, un rato, o toda la vida”, dice Ena Cardenal de la Nuez, la autora del cartel de la 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid que comienza este viernes. “Todos somos gatos. Gatos que leen”, acaba diciendo. Y eso, leer, y disfrutar de la cultura, de los libros y de los autores es lo que harán todos aquellos que se acerquen al parque del Retiro desde este viernes y hasta el próximo 11 de junio.

Este año, el evento cultural por excelencia de Madrid rinde homenaje a la cultura portuguesa. Hay previstas actividades relacionadas con la literatura, el cine y la música para mostrar la riqueza y exaltar los valores de la producción cultural del país vecino.

La sesión inaugural de este viernes corre a cargo del ensayista y filósofo portugués, Eduardo Lourenço. Será a las 19 horas, en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales y, como es tradición, la Familia Real acudirá por la mañana para recorrer el recinto y las casetas. Se espera que a la presentación acusa también el presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa.

La Feria del Libro de Madrid, esta vez, a ritmo de 'saudade' portuguesa
Cartel de la Feria del Libro de Madrid de este 2017. | Imagen: Feria del Libro de Madrid

A través de talleres, charlas, conferencias, conciertos y presentaciones de libros, numerosas personalidades de la cultura portuguesa participarán en este evento. El poeta Nuno Júdice (premio Reina Sofía de poesía iberoamericana) o Ana Luisa Amaral; el escritor Bruno Vieira, Premio Literario José Saramago 2015, o la cantante Lula Pena, considerada una de las grandes voces actuales del fado, estarán presentes en la Feria del Libro de Madrid.

Entre las actividades culturales programadas destacan los homenajes a Gloria Fuertes, José Luis Sampedro, Miguel Hernández y a la Universidad de Salamanca, que celebra su octavo siglo de vida. En la biblioteca municipal Eugenio Trías se han organizado presentaciones de libros, encuentros con autores, charlas, mesas redondas, entrega de premios y debates.

Las firmas de libros, entre lo más esperado

Pero una de las grandes atracciones de esta feria es poder acercarte a tus autores favoritos para que te firmen un libro. Periodistas, políticos, fotógrafos, jueces, artistas…, ya tienen cita en las casetas madrileñas para dedicar sus obras a todos aquellos que se pasen por el Retiro. Este año, entre muchos otros, estarán en Madrid la escritora sueca de novela negra, Camila Läckberg, también Ray Loriga, Arturo Pérez-Reverte, Chema Madoz, Antonio Pampliega, Pamela Palenciano, Julia Navarro o Fernando Grande-Marlaska.

En definitiva, durante más de 15 días, se podrá disfrutar de diferentes opciones literarias, musicales y filosóficas, tanto para mayores como para pequeños. Así, en el Pabellón Infantil están previstas actividades con objeto de que la lectura ayude a los niños a ejercitar la imaginación, la creatividad, la razón crítica, y sentar las bases para desarrollar una personalidad que, desde los cimientos, esté basada e impregnada de cultura.

La Feria del Libro de Madrid, esta vez, a ritmo de 'saudade' portuguesa 2
Este evento cultural se lleva celebrando en Madrid desde 1933. | Foto: Bernardo Rodríguez / EFE

La 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid cuenta con 367 casetas, 488 expositores (24 organismos oficiales, 24 distribuidores y venta a crédito, 63 librerías especializadas, 53 librerías generales y 324 editoriales). Durante 17 días, registra un tránsito parecido al de los principales museos del país durante todo el año, según sus organizadores.

Este evento cultural se ubica en el Paseo del Duque de Fernán Núñez, en los Jardines del Buen Retiro. El horario de visita es de lunes a viernes, de 11 a 14 y de 18 a 21:30 horas. Sábados y domingos, de 11 a 15 y de 17 a 21:30 horas.

Los imprescindibles de la Feria del Libro

La Feria del Libro de Madrid, a ritmo de 'saudade' portuguesa

– Alfagura, caseta 246: ‘Rendición’, de Ray Loriga, y ‘Clavícula’, de Marta Sanz.

-Libros del KO, caseta 315: ‘El Mar es tu espejo’, de Catalina Gayà Morlà.


– Anagrama, caseta 224:
‘La Historia’, de Martín Caparrós (reedición).

– Blackie, caseta 162: ‘La conquista del cerebro’, de Daniel Tammet, y ‘El laberinto de Gloria Fuertes’, con más de 300 poemas, algunos inéditos.

– Tusquets, caseta 337: ‘Patria’ de Fernando Aramburu.

– Planeta, caseta 263: ‘Nuestra casa en el árbol’, de Lea Vélez.

– Malpaso, caseta 186: ‘Bowie’, sin aún no has podido ir a la exposición de Londres y ‘Cuando el diablo salió del baño’, de Sophie Divry.

Los 'millennials', la nueva e imprescindible cara de las protestas en Venezuela


Cecilia de la Serna

Foto: Carlos Garcia Rawlins
Reuters

Los jóvenes suelen ser protagonistas en los grandes movimientos sociales, como en los últimos años hemos podido presenciar en acontecimientos como la Primavera Árabe o el 15-M español. Ya en 2002, en Venezuela, muchos universitarios se levantaron contra el entonces presidente Hugo Chávez. No obstante, hace 15 años esos jóvenes aún formaban parte de una generación que había conocido la Venezuela pre chavista. Hoy, los rostros más frescos pertenecen a los millennials, que han crecido bajo la revolución que desde 1999 rige el país latinoamericano.

Los millennials y post-millennials, también denominados ‘Generación Z’, jóvenes nacidos durante la era del chavismo -y que por lo tanto no han conocido otra cosa-, adoptan un papel principal en esta nueva oleada de protestas, provocadas por una importante crisis política y socioeconómica, y que desde hace dos meses se han saldado con más de 60 víctimas mortales. Muchas de ellas eran personas de corta edad. Soñadores con un futuro mejor, o hastiados con la situación que vive su país, que luchaban por lo poco que les quedaba por perder.

Un cambio de parecer generalizado

Johan es un joven de 22 años que acude a las protestas que invaden Caracas desde hace semanas con su hijo de 2 años. Johan, como muchos otros, fue un fuerte defensor del presidente Chávez, e incluso luce un tatuaje en el brazo con la firma del mandatario chavista. A su juicio, “el camino se desvió”, por eso protesta. “Estoy aquí por mi derecho al voto, ya debería haber elecciones. Estoy aquí por mi derecho al trabajo, estoy aquí por mi país y por mi hijo”, puntualiza a la agencia EFE, indicando que ahora “hay guerreros del barrio, hay guerreros de clase media, hay guerreros de todo tipo” porque “la lucha es por un solo país”.

La fuerza opositora en Venezuela no entiende de edades. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters
La fuerza opositora en Venezuela no entiende de edades. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters

Johan no es el único decepcionado, sino que es uno de tantos a los que vendieron el sueño bolivariano como una ruta hacia la libertad y la cohesión social, como una utopía con visos a la igualdad entre todos los venezolanos. Forma parte de esa generación de hijos del chavismo, hijos de un movimiento que convenció rápidamente a una mayoría importante del pueblo de Venezuela. Ahora que ese movimiento se revela caduco y fallido, los que defendían las ideas del fallecido Hugo Chávez, apoyando sus esperanzas en él, cambian de parecer y se levantan ahora contra quien consideran un tirano, Nicolás Maduro.

Jóvenes con un porvenir incierto

Para el presidente del Comité de Alianza Social de la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria, “los jóvenes son fundamentales para construir una sociedad sana, tanto en el entorno de hoy, como en el porvenir”. En un marco como el actual, con el drama de la muerte mezclado con el fervor de la lucha, que los jóvenes se pongan en cabeza es fundamental. Ellos deben construir un futuro incierto.

Los más jóvenes toman parte activa en las protestas en Venezuela. | Foto: Nelson Ovalles / El Estímulo
Los más jóvenes toman parte activa en las protestas en Venezuela. | Foto: Nelson Ovalles / El Estímulo

Según un estudio del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea), en las protestas que vive el país hay “un protagonismo de una generación de activistas millennials, que tiene como referentes la cultura digital, los videojuegos, los cómics, las series de televisión y las películas, así como referentes sociales más recientes como la Primavera Árabe”. Además, estos jóvenes también se inspiran en la Euromaidán, la revolución en Ucrania que en su clímax derrocó al presidente electo Víktor Yanukóvich.

Un 23% de los millennials venezolanos no trabaja ni estudia, y un 44% no termina siquiera bachillerato

El propio porvenir de los millennials es el que está en juego, y tomar las riendas de su futuro se revela imprescindible. Según la ONG venezolana RedSoc, un 23% de los millennials del país latinoamericano no trabaja ni estudia, y un 44% no termina siquiera bachillerato. Otros tantos han huido de Venezuela, buscando allende un futuro más prometedor. Los que están fuera son conscientes también de la desesperación que vive estos días su país, cuyas noticias copan portadas e informativos en el extranjero.

Los adolescentes también alzan su voz en las protestas en Caracas. | Foto: EMILY AVENDAÑO / El Estímulo
Los adolescentes también alzan su voz en las protestas en Caracas. | Foto: EMILY AVENDAÑO / El Estímulo

Cabe destacar que gran parte de la masa de multinacionales que operaban antaño en Venezuela, como Microsoft, el grupo Ford, la petrolera Royal Dutch/Shell o Coca-Cola, entre otras, ha abandonado el país, dejando huérfanas las esperanzas de trabajo para miles de jóvenes.

Internet como agente del cambio

El acceso a Internet en Venezuela es pésimo. Lo denuncian diversas ONGs, entre ellas las 15 que a mediados del pasado año pusieron énfasis en la “grave crisis” del sector de las tecnologías de información y comunicación en el país latinoamericano, y lo viven a diario los venezolanos para los que conectarse supone un auténtico calvario. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un organismo dependiente de Naciones Unidas, remarcó ya en 2015 que Venezuela estaba entre los últimos países en velocidad de descarga del continente, junto con Bolivia y Perú. La situación no ha hecho más que empeorar, y no parece una casualidad. Los medios de comunicación digitales, así como las redes sociales, se han convertido en el único canal fiable para entender lo que ocurre en el país, donde los medios oficiales no informan de las protestas.

La red es la última oportunidad en Venezuela para no perderse en un mar de desinformación

Los medios digitales venezolanos los encabezan hoy en día reputados periodistas, como es el caso de La Patilla, El Estímulo, Runrunes y Efecto Cocuyo, entre otros, mientras que los medios oficialistas han caído en el descrédito para la mayoría de la población. El gobierno de Maduro, en su afán de controlar la información, ha cerrado y comprado medios, ha encarcelado y amenazado a periodistas, y ahora -según denuncian los opositores- quiere bloquear el acceso a otras formas de información, aquellas que residen en la red. A pesar de las dificultades de conexión a las que se enfrentan los venezolanos, día tras día acuden a la red para conocer el estado de las manifestaciones, las detenciones, o las víctimas de las protestas. Es su última oportunidad para no perderse en un mar de desinformación.

Las redes sociales se han inundado de imágenes de las protestas en Venezuela. | Foto: Marco Bello / Reuters
Las redes sociales se han inundado de imágenes de las protestas en Venezuela. | Foto: Marco Bello / Reuters

A través de redes como Twitter, los opositores convocan las marchas, y además difunden las imágenes más crudas de la represión. En algunas ocasiones, los internautas venezolanos tienen que acudir a la imaginación y a la trampa para eludir los métodos represores y censores del gobierno de Maduro. En la oleada de protestas de 2014, los usuarios recurrieron a TunnelBear, una VPN, para evitar el bloqueo del gobierno sobre algunas webs y servicios -como las fotos de Twitter-. Las aplicaciones VPN (red privada virtual) permiten a sus usuarios conectarse a Internet como si estuvieran en otro país, de manera que pueden acceder a contenidos que están bloqueados en su propio país. Finalmente, el gobierno bloqueó también TunnelBear para evitar que los internautas lo utilizaran para librar la censura.

Los esfuerzos censores del gobierno, o la pésima calidad de la conexión, no son obstáculos insalvables. La generación más joven es consciente de ello y participa incansablemente de la conversación en redes. Incluso se convierte en el reportero de campo, en el periodista inesperado. Es el caso de decenas de jóvenes que convierten sus redes personales en agencias improvisadas de noticias. Por ejemplo, Salvador Benasayag H, un joven periodista de 22 años que desde su cuenta personal de Twitter mantiene una cobertura muy ágil que ha logrado el seguimiento de más de 4.000 personas.

Las redes también tienen su lado oscuro. En este caso, las noticias falsas y la desinformación corren con facilidad en un clima de caos informativo. Por eso es importante saber a quién seguir y qué leer para no perder el hilo.

12.000 jóvenes perdieron la vida en 2016, y el 77% quiere emigrar

Ante los obstáculos que presentan esta desinformación y la manipulación -las autoridades siguen afirmando que la violencia la provocan los manifestantes-, los jóvenes no cesan en su empeño de emprender una lucha que se adivina imparable si la represión del gobierno no logra lo que desea, que es acallar las voces a base de balazos y bombas lacrimógenas.

Los opositores más jóvenes se enfrentan con constancia a la represión de las marchas. | Foto: Marco Bello / Reuters
Los opositores más jóvenes se enfrentan con constancia a la represión de las marchas. | Foto: Marco Bello / Reuters

La disyuntiva de una generación

El drama en Venezuela trasciende la actual oleada de protestas. 21.752 personas fallecieron en 2016, según cifras ofrecidas por la Fiscalía General, de las cuales más de 12.000 eran jóvenes. Por otro lado, según resultados de una encuesta de la firma Datos, el 77% de los jóvenes de entre 18 y 21 años quiere emigrar. Otros muchos se han marchado ya. El hambre, la falta de medicamentos, la delincuencia generalizada o la violencia extrema hacen que el país sea insufrible. Ahora los millennials y post-millennials venezolanos están ante la disyuntiva de ser una generación perdida o seguir luchando hasta encabezar una nueva era. Save

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