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Celtas Cortos: "Nos quedan muchas ganas de seguir haciendo música"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

“20 de abril del 90, hola chata ¿cómo estás?, te sorprende que te escriba, tanto tiempo es normal…”. Así comienza una de las canciones más conocidas del mítico grupo de folk rock Celtas Cortos. Y es que somos muchos los integrantes de la generación Y, y parte de la Z los que hemos crecido escuchando esta y otras canciones como La senda del tiempo. Han pasado muchos años desde ese “20 de abril del 90”, pero no por ello Celtas Cortos ha dejado de tocar. El grupo, que cumple 30 años este 2017, sigue dando guerra sobre los escenarios y ha ofrecido este jueves por la noche un concierto en la Sala Joy Eslava de Madrid.

Allá por el año 87 sacaban su primer disco, Así es como suena: folk joven, que publicaban junto con los grupos de folk Ágora y Yedra. Han sido 30 años de cambios en los componentes de la banda, en la que se mantienen fieles el guitarra y vocalista Jesús Cifuentes, Cifu, y el encargado del saxo y los whistles, Goyo Yeves.  Uno de sus temas reza: “No. No nos podrán parar somos Celtas Cortos con ganas de luchar”. Y eso es precisamente lo que parece, en estos 30 años, nada les ha detenido y hoy es el día en el que nos reciben encima de un escenario para ofrecer un nuevo bolo a sus incondicionales fans y comenzar la gira de su nuevo disco In Crescendo, grabado en directo con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Son ya casi dos millones de discos vendidos en toda su historia y más de 2.000 conciertos a sus espaldas.

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Alberto García en la prueba de sonido | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Hablamos con Alberto García, que se incorporó al grupo en 1992 y que se encarga del violín y del trombón. Alberto lleva muchos años tocando el violín. Un cúmulo desafortunado de circunstancias en su vida no han sido suficientes para que abandonara la música; y es que con 31 años le diagnosticaron artritis psoriásica, una dolencia muy común que puede llegar a ser bastante invalidante dependiendo del grado de afección y del dolor que ésta provoque. Aún así, es el primero que se sube al escenario a dar lo mejor de sí mismo.

¿Qué ha cambiado en Celtas Cortos desde aquel 20 de abril del 90? 

Pues han cambiado muchas cosas. Los años te acaban abollando un poco la ingenuidad y la ilusión a borbotones que tienes cuando eres más joven, pero quedan muchas cosas de lo que era el grupo de entonces. Quedan muchas ganas de seguir haciendo música, canciones en común, que es el hilo conductor, es la esencia que nos mantiene juntos, aparte de una buena dosis de amistad. También han cambiado las vidas de todos, ya que la inmensa mayoría somos padres, y eso también va conformando la manera de estar en el grupo.

¿Cómo surgió el tema 20 de abril?

Bueno, eso fue una carta de amor que escribió Jesús (Cifuentes) a una destinataria y ahí se queda la cosa. Es algo anecdótico. Yo creo que la cuestión personal se puede obviar, es un desparramo de desamor hecho poesía y una manera de hacer música para nosotros, que es combinar una base más o menos rockera con una instrumentación más o menos folk. También fue una manera para nosotros de sentar las bases de como hacer música, aunque luego la hemos hecho de muchas otras maneras y mirando a muchos otros sitios.

30 años  sobre los escenarios ¿Tendremos Celtas para unos cuantos años más? 

Nosotros vamos a ir pasito a pasito y siempre hemos pensado que esto era una carrera de fondo y nos vamos planteando las etapas una a una. Ahora estamos pensando en la siguiente, que son unos ensayos en el mes de octubre, y no tardando demasiado hacer una grabación de eso. Hasta ese momento, cada uno va cocinando sus historias, grabando, proponiendo ideas que luego serán comunes. Eso es lo que tenemos ahora, aparte de acabar la gira enteros. La idea es tener un nuevo disco para el año que viene.

¿Qué hay de cierto en el origen de vuestro nombre?

Nuestro nombre tenía que ver con que muchos integrantes del grupo fumaban Celtas. Al haber Celtas largos y Celtas normales, la gente los llamaba ‘cortos’ y se aprovechó esa especie de complicidad con el público en general, ya que era un tabaco muy popular y tenía que ver mucho con lo que hacíamos musicalmente: usábamos la música celta, pero nos quedábamos cortos para hacer otro tipo de sonoridades, por lo que nos venía un poco como anillo al dedo.

 ¿Ya no se hace música como la de antes?

Yo creo que sí se hace música como la de antes, lo que pasa es que los canales para llegar al público han cambiado. Los mayoritarios se dedican algo más no se, es que la palabra “comercial” se queda corta; se dedican a lo básico, a llegar al público. Actualmente, por suerte, los canales de difusión de la música han cambiado y están prácticamente al alcance de cada uno de nosotros; otra cosa es saber cómo ofrecerte, ser un poco culebrilla para llegar a donde quieres llegar, dar mucho la tabarra y creértelo mucho.

 ¿Qué papel juega la tecnología?

La tecnología ha influido para mal y para bien, ha abaratado muchas cosas que tienen mucho valor, pero también ha abaratado, precisamente, la posibilidad de ser tu propio gestor y productor de tu música. Puedes ser un ente completamente autónomo.  Desde que la idea surge en tu cabeza, hasta que se estrella en el mejor de los sitios.  Esto es un arma de doble filo, hay que saber manejarla y no cortarse.

 ¿Qué decir del trabajo de Celtas Cortos?

Nosotros procuramos tener una coherencia con lo que a nosotros nos gusta, con lo que realmente hemos hecho, y con lo que consideramos que es digno para que el público lo escuche. No obstante, supongo que hay gente que en la música ve algo más aparte de lo puramente artístico y da más prioridad a la parte de mercadería de la música. Creo que en hacer girar todo al mismo tipo de música en todas las cadenas de radio, hay mucho de interés puramente comercial. Nosotros intentamos mantener por lo menos una buena dosis de interés por lo puramente artístico y lo que realmente a nosotros nos conmueve por dentro.

Aparte de Celtas Cortos, ¿Qué escucha Alberto? 

Pues escucho infinidad de cosas. Lo último que he escuchado con un poco de atención es un grupo que se llama Punch Brothers, que tienen violín, mandolina, banjo, contrabajo, guitarra y su vocalista canta muy bien el tío. También he escuchado una mandolinista que se llama Sierra Hull. No lo sé, la verdad es que estoy abierto a un montón de grupos. Es un espectro muy amplio el que me puede llegar a calar, necesito un poco de virtuosismo musical para que me llegue, pero estoy abierto a prácticamente cualquier tipo de música.

La Feria del Libro de Madrid, a ritmo de 'saudade' portuguesa

Redacción TO

Foto: Luca Piergiovanni
EFE

“Los madrileños son gatos. Y madrileños somos todos los que vivimos aquí, un rato, o toda la vida”, dice Ena Cardenal de la Nuez, la autora del cartel de la 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid que comienza este viernes. “Todos somos gatos. Gatos que leen”, acaba diciendo. Y eso, leer, y disfrutar de la cultura, de los libros y de los autores es lo que harán todos aquellos que se acerquen al parque del Retiro desde este viernes y hasta el próximo 11 de junio.

Este año, el evento cultural por excelencia de Madrid rinde homenaje a la cultura portuguesa. Hay previstas actividades relacionadas con la literatura, el cine y la música para mostrar la riqueza y exaltar los valores de la producción cultural del país vecino.

La sesión inaugural de este viernes corre a cargo del ensayista y filósofo portugués, Eduardo Lourenço. Será a las 19 horas, en el Pabellón Bankia de Actividades Culturales y, como es tradición, la Familia Real acudirá por la mañana para recorrer el recinto y las casetas. Se espera que a la presentación acusa también el presidente portugués Marcelo Rebelo de Sousa.

La Feria del Libro de Madrid, esta vez, a ritmo de 'saudade' portuguesa
Cartel de la Feria del Libro de Madrid de este 2017. | Imagen: Feria del Libro de Madrid

A través de talleres, charlas, conferencias, conciertos y presentaciones de libros, numerosas personalidades de la cultura portuguesa participarán en este evento. El poeta Nuno Júdice (premio Reina Sofía de poesía iberoamericana) o Ana Luisa Amaral; el escritor Bruno Vieira, Premio Literario José Saramago 2015, o la cantante Lula Pena, considerada una de las grandes voces actuales del fado, estarán presentes en la Feria del Libro de Madrid.

Entre las actividades culturales programadas destacan los homenajes a Gloria Fuertes, José Luis Sampedro, Miguel Hernández y a la Universidad de Salamanca, que celebra su octavo siglo de vida. En la biblioteca municipal Eugenio Trías se han organizado presentaciones de libros, encuentros con autores, charlas, mesas redondas, entrega de premios y debates.

Las firmas de libros, entre lo más esperado

Pero una de las grandes atracciones de esta feria es poder acercarte a tus autores favoritos para que te firmen un libro. Periodistas, políticos, fotógrafos, jueces, artistas…, ya tienen cita en las casetas madrileñas para dedicar sus obras a todos aquellos que se pasen por el Retiro. Este año, entre muchos otros, estarán en Madrid la escritora sueca de novela negra, Camila Läckberg, también Ray Loriga, Arturo Pérez-Reverte, Chema Madoz, Antonio Pampliega, Pamela Palenciano, Julia Navarro o Fernando Grande-Marlaska.

En definitiva, durante más de 15 días, se podrá disfrutar de diferentes opciones literarias, musicales y filosóficas, tanto para mayores como para pequeños. Así, en el Pabellón Infantil están previstas actividades con objeto de que la lectura ayude a los niños a ejercitar la imaginación, la creatividad, la razón crítica, y sentar las bases para desarrollar una personalidad que, desde los cimientos, esté basada e impregnada de cultura.

La Feria del Libro de Madrid, esta vez, a ritmo de 'saudade' portuguesa 2
Este evento cultural se lleva celebrando en Madrid desde 1933. | Foto: Bernardo Rodríguez / EFE

La 76ª edición de la Feria del Libro de Madrid cuenta con 367 casetas, 488 expositores (24 organismos oficiales, 24 distribuidores y venta a crédito, 63 librerías especializadas, 53 librerías generales y 324 editoriales). Durante 17 días, registra un tránsito parecido al de los principales museos del país durante todo el año, según sus organizadores.

Este evento cultural se ubica en el Paseo del Duque de Fernán Núñez, en los Jardines del Buen Retiro. El horario de visita es de lunes a viernes, de 11 a 14 y de 18 a 21:30 horas. Sábados y domingos, de 11 a 15 y de 17 a 21:30 horas.

Los imprescindibles de la Feria del Libro

La Feria del Libro de Madrid, a ritmo de 'saudade' portuguesa

– Alfagura, caseta 246: ‘Rendición’, de Ray Loriga, y ‘Clavícula’, de Marta Sanz.

-Libros del KO, caseta 315: ‘El Mar es tu espejo’, de Catalina Gayà Morlà.


– Anagrama, caseta 224:
‘La Historia’, de Martín Caparrós (reedición).

– Blackie, caseta 162: ‘La conquista del cerebro’, de Daniel Tammet, y ‘El laberinto de Gloria Fuertes’, con más de 300 poemas, algunos inéditos.

– Tusquets, caseta 337: ‘Patria’ de Fernando Aramburu.

– Planeta, caseta 263: ‘Nuestra casa en el árbol’, de Lea Vélez.

– Malpaso, caseta 186: ‘Bowie’, sin aún no has podido ir a la exposición de Londres y ‘Cuando el diablo salió del baño’, de Sophie Divry.

El Festival de Cine de Cans da la bienvenida al 'agroglamour'

Marta Ruiz-Castillo

Entre el 24 y el 27 de mayo, la pequeña localidad gallega de Cans “enciende” sus focos, despliega la “alfombra roja” y pone a disposición de los invitados y visitantes los chimpines (tractores pequeños), el ‘vehículo oficial’ del festival de cine más ‘agroglamouroso‘ de todos.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 1
Los chimpines se convierten en el ‘vehículo oficial’ durante el festival | Foto: Festival de Cans
Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 3
Procesión de chimpines | Foto: Festival de Cans

El director de cine Montxo Armendáriz, la conmemoración del 15 aniversario del hundimiento del Prestige y la banda musical Corizonas, son los protagonistas de esta XIV edición en la que durante cuatro días se proyectan largometrajescortos de ficción, de animación, documentales, y se celebran concursos de videoclips o webseries. Coloquios, encuentros, pasacalles, además de otras disciplinas como la gastronomía, las artes plásticas y la literatura completan el festival. “La creación gallega más emergente pasa por Cans, que se convierte en la gran plataforma de visibilidad de los nuevos creadores”, aseguran sus responsables.

Cans no pretende emular a su primo, el Festival de Cannes que se celebra por estas fechas en la Costa Azul francesa, pero lo que empezó como una broma hace 14 años se ha convertido ya en todo un referente del séptimo arte dentro y fuera de Galicia.

Cans (perros, en gallego) es una pequeña aldea rural con 450 habitantes perteneciente a la parroquia del Ayuntamiento de O Porriño, en la provincia de Pontevedra. Situada en la comarca del Valle de la Louriña, está enclavada entre los montes Castelo y de A Risca. “Probablemente no es el mejor festival del mundo, pero sí el más diferente”, aseguran con razón sus creadores.

Este festival de cine ya consagrado comenzó como una broma entre amigos por la similitud fonética con la localidad francesa de Cannes. “¿Por qué no celebrar nuestro propio Cans?”, se preguntaron. Dicho y hecho, el festival ha ido creciendo hasta convertirse en una cita ineludible para los amantes del cine gallego con repercusión en todo el país. Un sábado por la tarde de 2004 se congregaron 500 personas en Cans; el año pasado, 13 años después, más de 13.000 espectadores asistieron a los cuatro días que dura este evento, en el que cine y música se reparten el protagonismo a partes iguales.

Las salas de proyección de los cortometrajes son galpones, bajos o bodegas de las casas de la aldea que durante el festival deja a un lado las labores agrícolas para recibir a miles de personas gracias, sobre todo, a la activa participación y colaboración de sus habitantes. Para los conciertos y las demás actividades se utilizan gallineros, fincas o camiones.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos 5
Un bajo de una casa convertido en sala de proyecciones | Foto: Festival de Cans
El Festival de Cans da la bienvenida a una nueva edición llena de 'agroglamour'
El ‘Jaliñeiro-Unplugged’, un gallinero convertido en escenario para conciertos | Foto: Festival de Cans

No hay un sólo rincón de Cans que permanezca ajeno durante estos días a este acontecimiento sin igual y todo el pueblo participa en mayor o menor medida abriendo sus casas, bajos, bodegas, fincas, o prestando sus chimpines. La carretera central se corta al tráfico y pasa a ser el ‘Cans Voulevard’, mientras que el Parque del Río pasa a llamarse Minicans, dedicado a los niños.

El Cubierto de Chelo, el de Pato, el Bajo de Carlos o el de Alfonso, el de Carreira o el de Bugarín, la Casa de Pedreiro o la de Mari, el Galpón de Alicia…se convierten en salas de proyección con pantallas construidas en la propia aldea por los carpinteros Silvino y Juan Maceira. Y para el ‘patio de butacas‘, nada mejor que la hierba empacada o tablas a modo de asientos, además de sillas de plástico.

Torreiro de las Estrellas

Este espacio situado al lado de la iglesia rinde tributo a las estrellas del cine español que han pasado por el festival y es el lugar donde se realiza la entrega de premios. Al igual que el paseo de las estrellas de Hollywood, cada una de las losas de piedra con el dibujo de una estrella corresponde a un homenajeado, entre los que ya se encuentran actores como José Sacristán Luis Tosar, directores de cine como Isabel Coixet Fernando León de Aranoa, las actrices Emma Suárez, María PujalteMabel Ribera, entre otros destacados artistas y realizadores. En medio de la estrella hay dos agujeros donde las personalidades dejan plasmadas sus “pezuñas”.

Perro de Piedra

El símbolo del festival de Cans es un perro y su escultura en piedra, de más de tres metros de altura y colocada encima de una peña, está situada en la rotonda de entrada de la aldea por la N-120, visible desde la carretera. Visita obligada durante los días del festival, cada vez son más las personas que paran en la aldea durante el resto del año para hacerse una foto.

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El Can de Pedra, símbolo del festival, es de visita obligada durante todo el año | Foto: Festival de Cans

Muro de los chimpines

Desde el 2015, el Muro de los Chimpines se convirtió en un espacio de homenaje a todos los vecinos que han sido agasajados con el Chimpín de Plata ‘Premio Pepe Puime’, el galardón que el festival concede a aquellos que destacan por su trabajo a favor del evento. Se ubica, además, en una de las rutas principales de los chimpines. Allí están ya los nombres de Alicia, Divina, Juan Maceira el carpintero o el más famoso conductor de chimpines ya fallecido Pepe Puime, que da nombre al galardón.

Costa Azul

Cada año, los vecinos del barrio de la Pedreira decoran la cuesta que sube al Cubierto de Chelo con las noticias y fotos más relevantes de los últimos años del festival. Así es como, frente al glamour y la sofisticación del Festival de Cannes en la Costa Azul francesa, el de Cans tiene su propia y peculiar Costa Azul: una alfombra de ese color que recorre una parte de la aldea.

El festival porriñés ofrece “altas dosis de autenticidad y diversión en medio de los campos”. Es lo que los organizadores llaman “agroglamour” y así es como “nació la Costa Azul, la de Cans, aunque no tenga mar”. Chelo, Constante, Paula y toda la familia trabajan para dejar impecable este espacio.

Cans, el festival de cine más 'agroglamuroso' de todos
El festival tiene su particular Costa Azul | Foto: Festival de Cans

Sección oficial a concurso 

Por primera vez, se han presentado a esta XIV edición el mismo número de obras realizadas por mujeres y hombres. En la sección de largometrajes, las Also Sisters, que ya participaron con anterioridad como cortometrajistas, estrenan su primer largo, ‘A historia dun satélite’, que será la que abrirá el festival.

Este año, Cans conmemora la tragedia del Prestige y para ello contará con el estreno absoluto de un especial documental titulado ‘Mar de fondo’, del actor y director de cine Dani Guzmán, que viajó hasta Galicia para filmarlo en el 2002. Estreno mundial también será el nuevo videoclip de Terbutalina, ‘Ninguén che quere’, avance de lo que será su nuevo disco ‘Sonido Esteiro’.

En las secciones habituales y específicas de esta edición, destaca el Coloquio en la Leira con el cineasta Montxo Armendáriz. 

Durante los cuatro días del festival hay previstas más de 25 actuaciones musicales entre las que se incluyen la de Corizonas, la superbanda que resultó de la fusión de Los Coronas y Arizona Baby.

Cans rinde homenaje en esta edición al actor Miguel de Lira, que recibirá el Premio Pedigree y colocará su estrella en el Torreiro. Y los Chimpíns de Plata ‘Premio Puime’ se entregarán a Jorge Coira y el vecino Feliciano Bernárdez Xano.

Uno de los momentos más emotivos previstos es la proyección de un corto documental creado, grabado, producido y editado por los vecinos de la aldea, a cargo de Juanma Lodo, en el que se rinde homenaje a la emigración en general y a los retornados de Venezuela en particular, fenómeno esencial para entender parte de la historia reciente de Galicia.

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El premio más preciado es el Can de Pedra | Foto: Festival de Cans

Más del 80% del programa del Festival de Cans es de acceso libre y gratuito hasta completar aforo. Cans “es una mezcla nada fácil de definir pero ante todo es una experiencia maravillosa que hay que vivir”, aseguran sus organizadores.

Cómo los millennials árabes cambiaron el Mediterráneo

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Nasser Nasser
AP Photo, File

Los jóvenes que nacieron entre 1982 y 2004, los llamados millennials y postmillennials, serán más del 70% de la fuerza laboral del mundo desarrollado en 2025. No todos los grupos de adolescentes y veinteañeros producen movimientos históricos centrados en su identidad juvenil, pero parece que los millennials árabes lo hicieron. Hace seis años una juventud urbana irrumpió en el escenario, empujada por el malestar social y económico y por el descubrimiento de nuevas expectativas vitales, frente a unos regímenes cuyo único interés era perpetuarse en el poder.

En el el marco del Arabismos: Festival de jóvenes creadoresCasa Árabe en Madrid organizó una conferencia en la que participaron Juan Cole, intelectual público, prominente blogger y ensayista, y profesor de Historia en la Universidad de Michigan, y Nessrin el Hachlaf, licenciada en Derecho y Periodismo y miembro del Observatorio de Justicia y del Observatorio Euromediterráneo de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Ambos expusieron su particular punto de vista sobre estas revueltas.

Egipto y Túnez, revueltas con final agridulce

Cole asegura que las revoluciones en estos países fueron impulsadas por jóvenes, con apoyo de la clase trabajadora y que su principal preocupación actual es el terrorismo, pero con una concepción diferente a la de occidente, en la que prima el terror y el miedo. Las siguientes preocupaciones son el empleo, la seguridad y la política. Asimismo, considera que los periodistas han interpretado erróneamente estos movimientos y que el motivo fundamental de los revolucionarios no era conseguir una democracia al estilo occidental. Los jóvenes creían que los gobiernos corruptos estaban acabando con el empleo y las inversiones extranjeras, algo que se sabe por unas filtraciones de WikiLeaks de 2006.

“De hecho, McDonald’s intentó implantarse en Túnez, pero el gobierno de Ben Ali le pidió un soborno a la compañía, por lo que esta se negó y no llegó a entrar en el país africano, aunque quizá esto fue algo bueno para la salud de los tunecinos”, bromea Cole.

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Un manifestante durante las revueltas en Egipto de 2011 | Foto: Muhammed Muheisen/AP Photo File

Según este experto estadounidense estos movimientos no se fundaron con un fin religioso. Los laicos lideraron las revueltas en Egipto, a los que se unieron posteriormente los Hermanos Musulmanes. Las estadísticas indican que solo un 25% de los revolucionarios de Tahrir pertenecían a los Hermanos Musulmanes. A esto se le añade que “en países como Palestina o Túnez un gran porcentaje de los jóvenes no se sienten identificados con los islamistas, los consideran anquilosados, anticuados y que no avanzan”.

Las principales causas que impulsaron las revueltas de 2011-2013 de los millennials árabes fueron la corrupción y las denominadas “monarquías republicanas”, es decir los regímenes autoritarios hereditarios, como el de Bashar Al Assad. “Se puede decir que la llamada Primavera Árabe no fue perfecta, pero los jóvenes consiguieron acabar con las ‘monarquías republicanas’ hereditarias, como las de Gadafi, en Libia, o las de Ben Ali en Túnez”.

Lo que está claro es que los jóvenes no pudieron tener éxito sin apoyos. Los millennials que participaron en estas revueltas eran de clase media, pero con apoyos de los sindicatos y de los trabajadores. Un ejemplo claro es el Movimiento 6 de abril, que surgió a causa de una huelga de trabajadores de la industria textil en Egipto. La muhabarat – policía secreta – no dejó manifestarse a los trabajadores de  Al Mahalla en El Cairo, pero los jóvenes pudieron grabar vídeos de la represión y de esta situación con sus smartphones y compartirlos en internet. Más tarde, cadenas como Al Jazeera los difundieron a más de 20 millones de espectadores.

Cómo los millennials árabes cambiaron el Mediterráneo
Manifestantes pisan un cartel con la efigie de Ben Ali | Foto: Hassene Dridi/AP Photo Dile

Uno de los casos más sonados en Egipto fue el de Khaled Said, un joven egipcio con estudios en Estados Unidos, bloguero en Egipto y perseguido por la policía. Los revolucionarios afirman que le perseguían por recoger en su blog los abusos policiales que se llevaban a cabo en Egipto, mientras que las Fuerzas de Seguridad del entonces presidente Hosni Mubarak, aseguraba que lo hacía porque Said consumía drogas.

El 6 de junio de 2010, Said se encontraba en un cibercafé de Alejandría cuando llegó la policía y le obligó a salir a la calle, lo llevaron a un callejón, y acabaron matándolo a golpes. Cuando su familia tuvo que ir a la morgue a identificar el cadáver, su hermano no dudó ni un momento en sacar una foto, que no tardó en hacerse viral en las redes y generó protestas que derivaron en la revolución egipcia que acabaría derrocando el 11 de febrero de 2011 a Mubarak.

En cuanto a Túnez ,el caso más sonado y que también fue la mecha que prendió fuego a la revolución en el país fue el de Mohamed Bouazizi, un joven vendedor ambulante tunecino que se inmoló -se plantó delante del Ayuntamiento y se quemó vivo– el 17 de diciembre de 2010; esta fue su forma de protestar por la confiscación de su puesto de frutas y la humillación que dijo haber recibido de los oficiales municipales cuando fue a presentar una queja por este hecho. Fue un caso muy mediático y desencadenó en protestas que llevaron a las revueltas en el país y a la huida del dictador Zine El Abidine Ben Ali a Arabia Saudí.

Una de las principales tácticas de las revueltas en ambos países fue usar los flashmob como herramienta política, con quedadas en la Plaza de Tahrir de El Cairo o la avenida Habib Bourguiba de Túnez.

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Una manifestante durante las protestas de 2011 en El Cairo | Foto: Amr Nabil/AP Photo File

En Túnez, según asegura Cole, al principio tan solo un 25% de los jóvenes conocía las quedadas y manifestaciones por redes sociales, el resto lo hacía a través de llamadas, del puerta a puerta o de panfletos. Este uso de las nuevas tecnologías y de las maneras tradicionales hizo que triunfaran las revueltas.

Si bien es cierto que con estas revueltas se consiguieron algunas mejoras, según Cole, los jóvenes fueron un poco ingenuos, tras haber cumplido bien la primera parte de las protestas, pero despreocupándose de la segunda parte, las elecciones políticas, pasando el testigo a generaciones mayores. Incluso algunos jóvenes no tenían la edad necesaria para votar.  Esto derivó en el triunfo en las urnas de los partidos de derechas y los islamistas.

Para combatir estos nuevos gobiernos islamistas (Enahda en Túnez y los Hermanos Musulmanes en Egipto), los jóvenes volvieron a salir a las calles a protestar. El final en Egipto fue una regresión al antiguo régimen y un Gobierno militarizado y represor, sin haber avanzado en derechos. En Túnez, “el final fue más feliz”, con la reforma de la Constitución.

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Carros de combate en las inmediaciones de la Plaza Tahrir de El Cairo | Foto: Rodrigo Isasi

15M, la “primavera española”

“Crecimos con la caída del muro de Berlín, con la muerte de Kurt Cobain, con las olimpiadas de 1992. Nuestros padres no nos dejaron usar el móvil hasta que teníamos 16 años, pero somos adictos a él, a las redes sociales. No somos una generación dormida, como dicen de nosotros”. Así se expresa Nessrin el Hachlaf sobre los millennials españoles, y no duda en hacer una comparación de estos movimientos revolucionarios árabes con los que ocurrieron en España.

“En España nacimos en una sociedad distinta a la de nuestros padres, más estable, pero de repente chocamos con la crisis económica”. El Hachlaf también asegura que la diferencia con la generación anterior es que ellos trabajaban para sobrevivir, pero que los millennials trabajan para “vivir bien”.

El 53% de los millennials españoles, según datos de la conferenciante, tiene formación universitaria, y muchos de ellos se han visto obligados a emigrar al extranjero para “acabar trabajando en los empleos que hacían los inmigrantes en España durante la década de los 90”.

“Es una generación narcisista que quiere vivir por encima de sus posibilidades”

Según Nessrin, los millennials españoles crecieron con el 15M pero “defraudados por la democracia y la política, algo que tampoco han conseguido arreglar nuevos partidos  como Podemos o Ciudadanos”. Ante esto, los jóvenes españoles no sienten pereza por la política, pero sí por “sus políticos y por la corrupción”.

Antes se decía que no había esperanza en la política pero sí en la Justicia, en la actualidad, esto ha cambiado. “Como jurista estoy perdiendo la fe en la Fiscalía”, dice Nessrin. “Los fiscales ya no están libres de pecado”, añade.

Es verdad que las redes sociales han permitido cambiar las cosas, realizar mayores llamamientos colectivos de protestas pero, “detrás de una pantalla no se puede luchar contra la brecha salarial, la guerra en Siria, la violencia de género…”. Para Nessrin tanto el 15M como la Primavera Árabe han sido “oportunidades fallidas” y, en el caso de los países árabes, “han acabado dando mayor visibilidad a los islamistas”. “Por muchos tweets que realicemos y acampadas en Tahrir o en Sol que hagamos, no vamos a conseguir nada. Las revueltas han sido un fracaso”.

España es también un país que no cumple con las cuotas de refugiados. “Ojalá (la alcaldesa de Madrid) Carmena quitara la pancarta de ‘Refugees Welcome‘ y la pusiera cuando se cumplan las cuotas y no se niegue el asilo a miles de refugiados y no se les deje morir en las fronteras”, asegura Nessrin.

Descubre cuántos datos gastas al usar Spotify

Lidia Ramírez

Foto: Spotify

Spotify se ha convertido en un imprescindible para muchos usuarios de smartphone. Con un catálogo de música gigantesco por una tarifa mensual o, en su defecto, el disfrute de miles de canciones mediante el modo freemium con anuncios intercalados, el servicio líder de música en streaming  ha convencido a 100 millones de usuarios que a golpe de play aprovechan cualquier momento para escuchar sus canciones favoritas. Sin embargo, el uso de este servicio tiene la contrapartida de que consume una gran cantidad de datos si no disfrutas de una cuenta Premium. Sin embargo, ¿te has parado alguna vez a pensar cuántos datos consume exactamente la aplicación?

Dependiendo de la calidad de audio

Los datos que consume Spotify dependerá de la calidad con la que estemos escuchando el contenido.

  • Calidad baja: 96 kilobits (Kbps), supone un gasto por hora de reproducción de unos 43 megas.
  • Calidad alta: 160 Kbps, supone un gasto de unos 72 megas a la hora.
  • Calidad máxima: 320 Kbps, supone el gasto de 144 megas por hora reproducida. Esta opción sólo está disponible para cuenta Premium.

¿Cómo controlar los datos de Spotify?

  1.  Verificar el uso de datos móviles

Puedes hacer un seguimiento de la cantidad de datos que vas gastando al escuchar la aplicación y, de esta forma, elegir la calidad de escucha. Esto lo podrás comprobar en Ajustes Datos móviles.

La cantidad de datos hace uso de Spotify

             2. Seleccionar la calidad de la música

Para ello deberás abrir la aplicación de Spotify en tu teléfono e ir a configuración, que la encontrarás en la esquina superior derecha una vez que hayas pinchado en tu biblioteca. Una vez ahí, en la parte inferior de la pantalla, aparecerá calidad de la música. La opción más aconsejable es la de calidad automática, pero si tienes un plan apretado la mejor apuesta es la de calidad baja. 

La cantidad de datos hace uso de Spotify

        3. Escuchar música sin conexión

La manera más idónea de escuchar tus canciones favoritas sin gastar datos es hacerlo en modo sin conexión. Sin embargo, esta opción sólo está disponible para suscriptores Premium, que podrán descargar listas, álbumes y podcasts sin gastar datos.

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