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Celtas Cortos: "Nos quedan muchas ganas de seguir haciendo música"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

“20 de abril del 90, hola chata ¿cómo estás?, te sorprende que te escriba, tanto tiempo es normal…”. Así comienza una de las canciones más conocidas del mítico grupo de folk rock Celtas Cortos. Y es que somos muchos los integrantes de la generación Y, y parte de la Z los que hemos crecido escuchando esta y otras canciones como La senda del tiempo. Han pasado muchos años desde ese “20 de abril del 90”, pero no por ello Celtas Cortos ha dejado de tocar. El grupo, que cumple 30 años este 2017, sigue dando guerra sobre los escenarios y ha ofrecido este jueves por la noche un concierto en la Sala Joy Eslava de Madrid.

Allá por el año 87 sacaban su primer disco, Así es como suena: folk joven, que publicaban junto con los grupos de folk Ágora y Yedra. Han sido 30 años de cambios en los componentes de la banda, en la que se mantienen fieles el guitarra y vocalista Jesús Cifuentes, Cifu, y el encargado del saxo y los whistles, Goyo Yeves.  Uno de sus temas reza: “No. No nos podrán parar somos Celtas Cortos con ganas de luchar”. Y eso es precisamente lo que parece, en estos 30 años, nada les ha detenido y hoy es el día en el que nos reciben encima de un escenario para ofrecer un nuevo bolo a sus incondicionales fans y comenzar la gira de su nuevo disco In Crescendo, grabado en directo con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Son ya casi dos millones de discos vendidos en toda su historia y más de 2.000 conciertos a sus espaldas.

30 años de Celtas Cortos 1
Alberto García en la prueba de sonido | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Hablamos con Alberto García, que se incorporó al grupo en 1992 y que se encarga del violín y del trombón. Alberto lleva muchos años tocando el violín. Un cúmulo desafortunado de circunstancias en su vida no han sido suficientes para que abandonara la música; y es que con 31 años le diagnosticaron artritis psoriásica, una dolencia muy común que puede llegar a ser bastante invalidante dependiendo del grado de afección y del dolor que ésta provoque. Aún así, es el primero que se sube al escenario a dar lo mejor de sí mismo.

¿Qué ha cambiado en Celtas Cortos desde aquel 20 de abril del 90? 

Pues han cambiado muchas cosas. Los años te acaban abollando un poco la ingenuidad y la ilusión a borbotones que tienes cuando eres más joven, pero quedan muchas cosas de lo que era el grupo de entonces. Quedan muchas ganas de seguir haciendo música, canciones en común, que es el hilo conductor, es la esencia que nos mantiene juntos, aparte de una buena dosis de amistad. También han cambiado las vidas de todos, ya que la inmensa mayoría somos padres, y eso también va conformando la manera de estar en el grupo.

¿Cómo surgió el tema 20 de abril?

Bueno, eso fue una carta de amor que escribió Jesús (Cifuentes) a una destinataria y ahí se queda la cosa. Es algo anecdótico. Yo creo que la cuestión personal se puede obviar, es un desparramo de desamor hecho poesía y una manera de hacer música para nosotros, que es combinar una base más o menos rockera con una instrumentación más o menos folk. También fue una manera para nosotros de sentar las bases de como hacer música, aunque luego la hemos hecho de muchas otras maneras y mirando a muchos otros sitios.

30 años  sobre los escenarios ¿Tendremos Celtas para unos cuantos años más? 

Nosotros vamos a ir pasito a pasito y siempre hemos pensado que esto era una carrera de fondo y nos vamos planteando las etapas una a una. Ahora estamos pensando en la siguiente, que son unos ensayos en el mes de octubre, y no tardando demasiado hacer una grabación de eso. Hasta ese momento, cada uno va cocinando sus historias, grabando, proponiendo ideas que luego serán comunes. Eso es lo que tenemos ahora, aparte de acabar la gira enteros. La idea es tener un nuevo disco para el año que viene.

¿Qué hay de cierto en el origen de vuestro nombre?

Nuestro nombre tenía que ver con que muchos integrantes del grupo fumaban Celtas. Al haber Celtas largos y Celtas normales, la gente los llamaba ‘cortos’ y se aprovechó esa especie de complicidad con el público en general, ya que era un tabaco muy popular y tenía que ver mucho con lo que hacíamos musicalmente: usábamos la música celta, pero nos quedábamos cortos para hacer otro tipo de sonoridades, por lo que nos venía un poco como anillo al dedo.

 ¿Ya no se hace música como la de antes?

Yo creo que sí se hace música como la de antes, lo que pasa es que los canales para llegar al público han cambiado. Los mayoritarios se dedican algo más no se, es que la palabra “comercial” se queda corta; se dedican a lo básico, a llegar al público. Actualmente, por suerte, los canales de difusión de la música han cambiado y están prácticamente al alcance de cada uno de nosotros; otra cosa es saber cómo ofrecerte, ser un poco culebrilla para llegar a donde quieres llegar, dar mucho la tabarra y creértelo mucho.

 ¿Qué papel juega la tecnología?

La tecnología ha influido para mal y para bien, ha abaratado muchas cosas que tienen mucho valor, pero también ha abaratado, precisamente, la posibilidad de ser tu propio gestor y productor de tu música. Puedes ser un ente completamente autónomo.  Desde que la idea surge en tu cabeza, hasta que se estrella en el mejor de los sitios.  Esto es un arma de doble filo, hay que saber manejarla y no cortarse.

 ¿Qué decir del trabajo de Celtas Cortos?

Nosotros procuramos tener una coherencia con lo que a nosotros nos gusta, con lo que realmente hemos hecho, y con lo que consideramos que es digno para que el público lo escuche. No obstante, supongo que hay gente que en la música ve algo más aparte de lo puramente artístico y da más prioridad a la parte de mercadería de la música. Creo que en hacer girar todo al mismo tipo de música en todas las cadenas de radio, hay mucho de interés puramente comercial. Nosotros intentamos mantener por lo menos una buena dosis de interés por lo puramente artístico y lo que realmente a nosotros nos conmueve por dentro.

Aparte de Celtas Cortos, ¿Qué escucha Alberto? 

Pues escucho infinidad de cosas. Lo último que he escuchado con un poco de atención es un grupo que se llama Punch Brothers, que tienen violín, mandolina, banjo, contrabajo, guitarra y su vocalista canta muy bien el tío. También he escuchado una mandolinista que se llama Sierra Hull. No lo sé, la verdad es que estoy abierto a un montón de grupos. Es un espectro muy amplio el que me puede llegar a calar, necesito un poco de virtuosismo musical para que me llegue, pero estoy abierto a prácticamente cualquier tipo de música.

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Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano”

Beatriz García

Foto: Gunther Von Hagens
Gunther Von Hagens

Dice la asirióloga e historiadora Érica Couto-Ferreira que “somos porque nuestros cuerpos existen” y aunque el suyo se refleje, como es natural, en la superficie de los espejos, los evita desde niña porque los asocia a presencias sobrenaturales que se mueven a través de ellos. También le recuerdan a la muerte, esa muerte material, de la carne, que le provoca tanta fascinación como miedo. Conocida por los amantes del género por el podcast literario ‘Todo tranquilo en Dunwich’, que conduce junto a José Luis Forteza, esta gallega que vive en Italia, país en el que cada iglesia hay criptas con osarios, reliquias de santos y cuerpos incorruptos expuestos en vitrinas, ha cambiado las ruinas y los ritos de civilizaciones antiguas por los teatros anatómicos del siglo XIX, las sociedades de petrificadores, los cuerpos convertidos en arte y la obsesión por parecer eternamente dormidos, inmortales, en un libro que desentierra uno de los mayores tabúes de nuestra sociedad: la muerte física y la forma en que nos acercamos a ella.

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Érica Couto-Ferreira. Foto via Érica Couto-Ferreira.

El libro ‘Cuerpos. Las otras vidas del cadáver’ (Ed. Gasmask, 2017) es tanto una reflexión sobre el buen y mal morir como un viaje histórico, inquietante y, si se me permite, bastante divertido hacia los mil y un usos del cadáver como objeto político, médico, técnico, artístico y como depositario de la memoria familiar. Un retablo de anécdotas y referencias literarias sobre diarios de verdugos, difuntos convertidos en arte, danzas macabras, vampirismos y aquellos científicos y artistas que creyeron que muertos somos más longevos que vivos.

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Lección de Anatomía, de Rembrandt

A mí la idea de morirme me aterroriza, pero me gusta pasear por los cementerios. Raro, ¿no?

Es que la muerte que queremos ver es una muerte exótica, estética, hermosa, o  bien marcada por la normalidad, como la muerte que sucede de forma violenta, por guerras, terrorismo… Pero el fallecimiento cotidiano por vejez o enfermedad es lo que nos espanta, porque está en nuestro día a día y nos recuerda que nosotros también vamos a morir. Lo que nos atrae es el carácter morboso de la muerte ficticia, la artística, la que no vamos a vivir.

Pienso en las catacumbas de Palermo o en las obras de Fragonard que aparecen en el libro y ya no sé si el arte imita a la vida o la muerte al arte.

Y además muchas de estas obras evocan belleza e incorruptibilidad, y eso no es realmente la muerte, que es putrefacción y decadencia. Y en parte está ligado a que hasta época muy reciente la ciencia y el arte no estaban separados. Por ejemplo, los médicos del siglo XIX y principios del XX estudiaban lenguas clásicas, poesía y arte, y estaban en contacto con grupos intelectuales y literarios, lo que les permitía conjugar más elementos en sus investigaciones y preparados. Y considero que eso lo hemos perdido con la especialización que existe hoy en día.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 2
El jinete del anatomista Honoré Fragonard

Pero no siempre hubo esa obsesión por embellecer e inmortalizar la muerte…

No, en época medieval encontramos manuscritos iluminados y detalles de iconografía arquitectónica que muestran la muerte real, que es el esqueleto que baila. Al inicio de la edad moderna todavía está muy presente y, poco a poco, se abandonan esos motivos y vamos hacia la idea del muerto vivo, del muerto incorruptible, del muerto dormido.

Cuentas en el libro que algunas familias del siglo XIX tenían las costumbre de exhibir el cadáver de sus difuntos en el salón de casa. Pienso en Martin van Butchell, el excéntrico dentista londinense que embalsamó a su mujer y la colocó en su consulta…

Sí, Butchell tenía fama muy merecida de excéntrico, pero cuando se casó por segunda vez a la nueva esposa no le gustaba la idea de que tuviera expuesto el cadáver de la primera y lo donó al Hunterian Museum de Londres. En cuanto a lo que comentas de los muertos en los hogares, imagino que no habrían muchas familias que pudiesen acceder a ese tratamiento, pero nos habla de una sociedad con menores restricciones legales y sociales a ese respecto. Hoy en día un comportamiento así sería imposible, pero en el siglo XIX todavía podías mantener cerca a los propios difuntos de manera literal.

“El Museo Lombroso de Torino está plagado de cabezas de criminales que fueron sumergidas en formol para servir de ejemplo”

Igualmente, hay comportamientos muy similares hoy en día aunque las formas hayan cambiado. Creo que hay empresas en Japón que fabrican reproducciones exactas de tus hijos muertos y hace unos meses también una compañía proponía realizar vinilos utilizando cenizas del muerto y con la posibilidad de escuchar su voz grabada. No creo que estemos volviendo al pasado, pero tenemos la misma necesidad de lidiar con la muerte y el duelo.

Érica Couto-Ferreira: “La muerte que queremos ver es exótica, pero nos espanta el fallecimiento cotidiano” 4
Las catacumbas de Palermo

¿Estamos perdiendo el pudor a la muerte?

A mí me gustaría pensar que sí, pero tengo mis dudas. Creo que este tipo de encargos que predomina es ficticio, solamente estético, como ir un paso más allá de lo que es la tanatomorfosis y la aniquilación del cuerpo. Me refiero a saltarse esa fase entre la agonía y el después, porque igualmente uno no quiere ver la parte más terrible del cuerpo que se deshacen. Es otro mirar a un lado, o más allá del cadáver.

¿Y eso de que la muerte nos iguala a ricos y pobres?

Nadie puede escapar a la muerte  y eso es cierto, pero no nos iguala. No es lo mismo morir apedreado porque el gobierno de tu país así ha decidido hacer justicia o morir como el gran dictador que nunca ha pagado por sus crímenes y al que realizan un funeral de estado que dura una semana.

“Siento una fascinación ilimitada por la muerte y los cadáveres, pero también me provocan miedo y rechazo”

Por no hablar de quienes antaño aspiraban a vivir eternamente pero no por propia voluntad, como los criminales a los que se les imponían destinos aborrecibles. El Museo Lombroso de Torino está plagado de cabezas de criminales que fueron sumergidas en formol para servir de ejemplo de lo que no debía hacerse.

Así que un cadáver es también un instrumento político…

Lo vemos diariamente, con estas grandes tumbas de generales, dictadores y cabecillas varios que siguen ahí. El mismo Lenin, que quería ser enterrado, sigue en su tumba convertida casi en icono del capitalismo.

Y luego está la venganza en vida y, sobre todo, más allá de ella.

Arqueológicamente se han encontrado muchos ejemplos en distintos periodos cronológicos y áreas de sepulturas que presentan un cadáver enterrado de una manera anormal, que no era consuetudinaria en la cultura o contexto en que ese cadáver se inscribe. En muchos casos era una manera de neutralizar el cadáver o de castigarlo más allá de la muerte, indicando su pertenencia a un credo herético o etnia repudiada… No estamos libres de eso ni cuando nos morimos.

¿Qué te parece que se expongan cuerpos en los museos?

Crea debate y te obliga a pensar y confrontar con otras personas que no piensan como tú. Yo siento una fascinación morbosa por determinadas colecciones, cuando visité el Hunterian estaba emocionadisima, pero al cabo de media hora tuve que salir porque me estaba mareando y tenía náuseas. Eso explica muy bien mi relación con la muerte y los cadáveres, por una parte siento una fascinación ilimitada, pero también una cierta reacción de miedo o rechazo.

Hablas del oficio de verdugo y de las memorias que escribían. Eran peor vistos que el cobrador del frac.

Sí, pero socialmente se estimaba necesario y se ganaban bien la vida, aunque les estuviera vetado el acceso a ciertos espacios públicos y se casasen entre familias de verdugos por su estigma social.

Ya no existen verdugos ni petrificadores pero, ¿se sigue embalsamando gente?

Creo que el Papa Juan Pablo tuvo una embalsamado no permanente para que durase varias semanas incorrupto y poder organizar los funerales de estado, pero ni siquiera hoy duran mucho tiempo. Fue parte de un período de investigación científica y no cuajó por el coste y porque no se consiguió perfeccionar. Aunque es cierto que en países como Estados Unidos hay más tradición, ya que durante la Guerra Civil se embalsamaron muchos cadáveres de soldados para ser devueltos a las familias. En Europa somos más de inhumar o cremar, pero todavía podemos copiar a los norteamericanos…

Como buena gallega, quizás hayas visto algún rito de muerte en los pueblos. He oído que en algunos se siguen haciendo fotografías post mortem.

De fotografía postmortem no sé nada, pero existe todavía una serie de ritos ligados a la muerte o al servicio de ser salvado de la muerte, como las procesiones de las mortajas. Cuando una persona está al borde de la muerte puede hacer un voto con determinado santo y si es salvada su cuerpo es transportado en ataúd, fingiendo que ha muerto, hasta la capilla en la que hizo ese voto. Con los exvotos pasa algo parecido, lo que entregas simboliza tu cuerpo viejo o enfermo, tu vida anterior. Cuando tenía 4 años caí muy enferma y mi familia hizo un voto, cuando me recuperé me llevaron al santuario cubierta con un tul que luego depositaron en el altar y que simbolizaba el cuerpo, el viejo cuerpo enfermo. Quizás sean prácticas menos vigentes ahora, pero se juega mucho con la idea de muerte y de nueva vida.

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El jardín prohibido

José María Albert de Paco

Foto: Francois Mori
AP Photo, File

“Saquen su rosario de nuestros ovarios, saquen su doctrina de nuestra vagina. / Ni amo ni Estado ni partido ni marido.” Tal es el estribillo de ‘Mi cuerpo es mío’, del dúo cubano Kruda Cubensi, cuyas componentes, Odaymara y Olivia, militan en el feminismo negro (lo he buscado y no es ninguna perversión recreativa), el veganismo y la cultura ‘queer’. ‘Mi cuerpo es mío’ es la primera de las 200 canciones del playlist ‘no sexista’ que ha elaborado el Instituto Vasco de la Mujer para que suene en los bares y txoznas de los pueblos durante las fiestas patronales. Entre los hits del Beldur Barik Playlist, que así se llama el bando, figuran también ‘Antipatriarca’ (Ana Tijoux), ‘Ella’ (Bebe), Jodida pero contenta (Buika); Mi barba (también de Kruda Cubensi), ‘I’m not your toy’ (La Roux) y ‘Machirulo escóndete’ (Tongo). Esta última (una cumbia arrebatadora) dice así: “Llámame loca del coño, no me puedes detener. / Feminazi me han parido, machirulo escóndete”.

El Beldur Barik es una sugerencia, no una imposición. Se trata de que las txoznas pinchen de vez en cuando alguna de esas canciones para, de ese modo, promover “comportamientos basados en el respeto y la igualdad ” y “prevenir agresiones machistas”. Una propuesta asertiva que, por descontado, no pretende impedir que las cuadrillas disfruten del repertorio habitual por estas fechas: el ‘Sarri Sarri’ de Kortatu, que celebra la fuga de dos etarras de la cárcel de Martutene, el ‘Jimmy Jazz’ del mismo grupo (“puso veinte kilos de goma 3 / mandó a tomar por culo todo un cuartel”), ‘Aprieta el gatillo’ de Cicatriz, ‘Txibato’ de Kojón Prieto (“A los chivatos y a todos sus jefes, en un paquete mandaba yo a volar. / Chivato, los días que te quedan son una cuenta atrás”), ‘El último txakurra’ de Lendakaris Muertos (“Antes te echábamos un cóctel molotov / y ahora te echamos de menos”). Un playlist un pelín terrorista, de acuerdo, pero del que no se puede decir que incite a violar a la vecina, como en cambio sí hacen Bisbal, Fonsi o El Puma.

(Pero no nos pongamos dramáticos. Según consta en la wiki, Odaymara y Olivia, nuestras queer-black-feminist-vegan, huyeron de Cuba en 2006 y, a través de la frontera mexicana -y amparadas por la ley de pies secos y pies mojados-, se plantaron en Estados Unidos. Aún más tortuosa que su travesía fue la razón que les llevó a ella: “La decisión del grupo de abandonar Cuba vino motivada por su deseo de luchar por la justicia social en otras partes del mundo, sobre todo en lo que respecta a la denuncia de la marginación de las lesbianas latinas y caribeñas”.)

Continua leyendo: Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas

Ana Laya

Foto: Noches del Botánico

Rubén Blades no hará más giras de salsa. El cantante que acaba de cumplir 69 años (el 16 de julio) y quien ha destacado en el mundo entero tanto por la maestría de su música y de sus letras provocadoras y poéticas, como por su compromiso y activismo político, sobre todo en su natal Panamá y en Latinoamérica en general, anuncia que Caminando, adiós y gracias, será su última gira, y se despide de España en los escenarios de Vitoria, Madrid, Barcelona y Canarias.

El concierto en Madrid, en el marco de las Noches del Botánico, junto a la Big Band de 16 miembros encabezada por Roberto Delgado con quienes grabó su último disco, fueron dos horas y media enérgicas de música y baile, como era de esperar, pero también de anécdotas, recuerdos y homenajes.

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas 3
Con Coque Malla y Jorge Drexler. | Foto: Noches del Botánico.

“Nacimos de muchas madres, pero aquí solo hay hermanos… “

Comienza la noche y la promesa de despedirse como se debe, todos bailando, todos felices. Cuatro canciones (Las calles, Pablo Pueblo, La canción del cazanguero y Arayué) y cuatro anécdotas más tarde, el público confirmaba que Rubén Blades no venía solo a cantar, venía a conversar con los más de 3.000 amigos presentes, a “echar cuentos”, a confesar motivos, nostalgias, dudas y esperanzas.

Ojos de perro azul fue el quinto tema de la noche, adaptado de un cuento de García Márquez que en la época fue recibido con malas críticas: “Me pegaron los salseros porque no era salsero, y los intelectuales porque había destruido los cuentos cortos de García Marquez”. “Yo no quería hacer adaptaciones de los cuentos cortos de Gabo”, sigue Blades, “yo quería interpretarlos, y eso fue lo que a él le interesó, y por eso el disco nos gustó a los dos y por eso esas eran las únicas dos copias que se vendieron.”

Lleno total y dos horas y media de música y anécdotas para la despedida de Rubén Blades en Madrid 6
Rubén le dedica este tema a Venezuela. | Foto: The Objective.

Entramos en calor, la gente que está de pie ha dejado ya de moverse tan tímidamente y le va soltando más la rienda a las caderas, cuando para empezar el quinto tema Blades dice: “A Venezuela”, comienza Prohibido olvidar y el Botánico complutense estalla.

“Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad. Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad. Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar. Prohibieron la inteligencia con un decreto especial. Si tú no usas la cabeza, otro por ti la va a usar. ¡Prohibido olvidar!” La vigencia y la universalidad de la letra es emocionante y triste. Pero hey, ¡a secarse las lágrimas que la fiesta sigue!

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas 7
Cae la noche en el Botánico complutense. | Foto: Noches del Botánico.

Cuentas del almaApóyate en mi alma un bolero de Santos Colón y Juan Pachanga, el segundo tema que grabó con las estrellas de Fania, precedieron al clásico de 1981 Ligia Elena, canción que Blades dedica a las víctimas del racismo. A la cándida niña de la sociedad le sigue una adaptación del vals del poeta peruano César Miró “que en español se titula Todos vuelven, y en inglés se titula… Todos vuelven.”

El poeta de la salsa ha decidido pasearse por toda América Latina rindiendo homenaje a sus artistas e intelectuales, desde Ray Barreto y Tito Puente a los dos Carlos, Fuentes y Monsiváis. Y ahora llega el turno, cómo no, del gran Héctor Lavoe. “La muerte comienza solo por el olvido, así que mientras recordemos a Héctor, Héctor sigue vivo”. Vamos cantante comienza. La versión de Blades es sublime y los metales de la banda se lucen.

“Como en una novela de Kafka…”

Entre las muchas cosas que probablemente los asistentes desconocían era la influencia de Mack the Knife de Bobby Darin en la creación de Pedro Navaja. Blades, tan didáctico como casual nos abre la puerta una vez más a su proceso. ‘La ópera de los vagabundos’ y ‘La ópera de los 3 centavos’, cuenta, le ayudaron a crear a Pedro y el arreglo de Darin le dio su estructura progresiva. Acto seguido la big band se lanza a interpretar su versión de Mack the Knife, a la que seguiría un Pedro Navaja épico que mezcló nuevos arreglos con ese sonido emblemático de los 70 -casi se podía distinguir a la aguja rayando el vinilo- y hasta un toque de Michael Jackson (minuto 5’20” en el vídeo).

Despuéd de Pedro Navaja probablemente todo el mundo podría haberse ido a casa feliz, con la seguridad de haber visto uno de los mejores conciertos de salsa de su vida, pero la noche estaba lejos de acabarse y siguieron clásicos como Plástico, Buscando América, Sin tu cariño y Maestra vida, esa obra maestra que escribió cuando tenía apenas 32 años y que como dijo, ahora a los 69, la canta y la siente distinta.

La ecléctica y espectacular selección de esta especial noche en la que se entrelazaron música e historias, terminaría con Patria, un regalo de todos los panameños “para todo Madrid y todos los que están aquí”. Dos horas y media más tarde nadie está cansado, nadie quiere dejar de bailar. Ojalá fueran así todas las despedidas. Quedan tres fechas y tres escenarios para ver a Rubén Blades, hoy 19 en Barcelona, el 21 en Santa Cruz de Tenerife y el 22 en Las Palmas de Gran Canaria. Si aún no se deciden recuerden que aunque todo es pasajero -y tal vez esta despedida también lo sea-  estas son dos horas y media que definitivamente valen la pena.

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Continua leyendo: Las claves detrás de 'Despacito'

Las claves detrás de 'Despacito'

Tal Levy

Foto: YouTube
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Una chuche para los oídos o, más bien, para el cerebro, un parásito que se queda adherido a la mente reverberando o un truco propio de un mago que sabe lo que hace, lo cierto es que hay canciones que vienen para quedarse y es un fenómeno que se repite verano tras verano. En coches, pistas de bailes, canchas de fútbol y hasta en aviones y hospitales, muchos son los que se rinden a ese “no sé qué” que los científicos intentan descifrar y que ha hecho que “Despacito” no deje de sonar, al punto de posicionarse como el vídeo en castellano más visto en la historia de YouTube.

Más de 2 millones y medio de reproducciones, desde que fue estrenado el pasado 12 de enero, ubica al hit interpretado por Luis Fonsi y Daddy Yankee de quinto entre los vídeos musicales más populares de la plataforma, dejando atrás a “Bailando”, de Enrique Iglesias, y no extrañaría que siguiera escalando hasta desplazar a éxitos globales como “Gangnam Style” o la más reciente número uno, “See you again”.

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Ha cautivado al mercado anglosajón. La pegajosa melodía es la primera después de dos décadas, desde la “Macarena” que impuso el grupo español Los del Río, que lidera la lista Billboard Hot 100 en Estados Unidos, y se ha mantenido en el tope desde mayo. También es la más escuchada en Spotify, claro está que ha contado con un gran empujón para convertirse en un éxito mundial: la versión que lanzó el 17 de abril el superventas canadiense Justin Bieber.

Gracias a “Despacito-Remix”, su legión de fans pudo escucharle por primera vez cantar en castellano, aunque en directo olvide la letra como le ocurrió recién en Nueva York cuando entonó un “no conozco las palabras, así que digo poquito; no sé las palabras, así que digo dorito”, terminando sin más con un “bla, bla, bla”.

Traspié aparte, la canción ha acercado a otros públicos al idioma, tanto que la palabra “despacito” llegó a encabezar las búsquedas en Google.

“El mundo entero está cantando y bailando en español”, ha celebrado en un comunicado Erika Ender, coautora del tema junto a Luis Fonsi. Si bien ella es panameña, los intérpretes son puertorriqueños; los productores, colombianos; el ingeniero, venezolano, y el que hizo la mezcla, estadounidense, todo un mix detrás.

Una droga que engancha

Mientras el neurólogo Néstor Braidot aduce que “la canción tiene una gran capacidad para generar endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad”, según reporta el diario Clarín, “un informe reciente del Departamento de Psicología de la Western Washington University de Estados Unidos señala que existen tres elementos clave que hacen de una canción la más pegadiza. El primero es que el cantante sostenga la palabra sílaba por sílaba (“Des-pa-cito”), que haya muchos sonidos (agudos y graves, rápidos y lentos) y que el cantante tenga una voz aguda, lo que indica más dosis de energía”.

El compositor y profesor James Kellaris, de la Universidad de Cincinnati, ha acuñado el término de “earworms” o “gusano de oído” para describir el efecto que tienen algunas canciones y jingles que tras escucharlos como un parásito no abandonan la mente. El investigador ha afirmado a BBC Mundo que “Despacito” cumple con elementos de este tipo pues “es animada, simple, repetitiva y tiene un ritmo pegajoso”.

No es obra de magia, esta palabra sólo utilizada a manera de cachondeo por el productor y músico español Nahum García, quien ha desvelado en Twitter lo que denomina un truco muy ingenioso de producción: un pequeño parón intencional, casi imperceptible, que hace que el primer estribillo entre ligeramente “fuera de tiempo” como un efecto sorpresa que llama la atención, rompiendo la simetría y haciéndolo más efectivo.

“Básicamente, la canción se para cuando dice ‘Deees… paaa… cito’, y ese fraseo no encaja en el tempo, es mucho más lento. Se para el ritmo y al contrario que se suele hacer en la música, que se para la base pero se sigue respetando la métrica cuando vuelven a entrar los instrumentos, en este caso se la saltan y por eso la canción parece que frena mucho más. La ruptura en la cadencia es tan radical que remarca muchísimo tanto el enganche del estribillo como la intención sensual de la letra, creando una unidad entre intención y efecto que hace que funcione tan bien”, se explaya en Facebook.

“Vosotros reíros del Despacito, pero la forma en que se rompe el ritmo antes del estribillo es una genialidad. La clave del tema”. Debido a este tuit, @nahum ha sido objeto de mensajes críticos por parte de músicos indignados, como ha revelado. Se ha escudado asegurando: “Nunca he dicho que el tema sea otra cosa, remarcaba con tono humorístico que tras la música comercial hay gente que sabe lo que hace”.

Con un disco de titanio bajo el brazo que Universal le entregó en Madrid, para Luis Fonsi la explicación es quizá más simple. “Una canción sencilla, coloquial, sensual, divertida, fácil de corear, concebida para que todo el mundo se quedara con ella al oírla. Hay otros géneros y medidas para la poética, pero la clave de ‘Despacito’ es su alegría, que a uno le den ganas de bailar, de vivir, aunque no sepa lo que está diciendo”, recoge El País.

Este puertorriqueño criado en Nueva York que recorre España con su gira mundial Love + Dance desconoce, eso sí, cómo el hit logra, según afirma, aquello que necesitamos: hacernos escapar, desconectar de la realidad y los problemas. Relata que nació como una cumbia pop, que terminó entre la balada y la energía del reguetón, entre la melodía pop y un ritmo más urbano.

Más allá de la música que engancha como una droga, su letra subida de tono tan propia del reguetón atrae a grandes, como se ha visto, mientras que los más chicos quedan a merced de expresiones con doble sentido poco adecuadas para su edad y que repiten sin conocer muchas veces su trasfondo como aquello de “Y es que esa belleza es un rompecabezas / Pero pa’montarlo aquí tengo la pieza” o “Despacito / vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico / hasta que las olas griten Ay, Bendito / para que mi sello se quede contigo”.

Buscando remedio

Como todo éxito, no ha permanecido ajeno a los memes virales ni a las interpretaciones en distintos idiomas como el francés, el portugués, el italiano, el alemán o el polaco. También ha sido ejecutado con diferentes instrumentos musicales como un violín, una flauta o hasta una balalaika.

Fue el causante, en junio, de que un piloto argentino de un avión privado bloqueara durante más de diez minutos las comunicaciones de la torre de control del aeropuerto internacional de Ezeiza con las demás aeronaves al dejar accidentalmente el micrófono de la cabina abierto mientras canturreaba entre groserías y chistes la canción que, así, llegó hasta la cumbre, pero no con poco riesgo.

También en Argentina, los hinchas del San Lorenzo han creado su versión en la que se desliza un “pongan huevo y vayan al frente para ser primero” como aliento para su equipo de fútbol, al igual que muchos otros fanáticos de clubes en todo el mundo, hasta en Corea del Sur.

Incluso se le ha calificado como “medicina para el corazón”, cuando el propio Fonsi colgó en Instagram el vídeo de una pequeña paciente de oncología bailando en el que ha sido considerado el mejor #DesafíoDespacito por parte del grupo chileno de risoterapia Clowntagiosos, que buscan alegrar a los internos del Hospital de Puerto Montt en este caso con su coreografía.

Otros pretenden supuestamente ponerle coto con humor, pero obteniendo, a su vez, partido de su gran popularidad. “¡No se puede aguantar! Da asco, es banal. Lo odio. Es el tema más horrible en la historia de la música”, dicen en un  vídeo de YouTube los italianos de The Jackal, al tiempo que como muchos que lo critican no lo dejan de cantar como si de un inevitable contagio se tratara.

Esta parodia no demoró en hacerse viral y dar paso a una secuela. “¿Sabes qué es lo que me hace enojar? Que son siempre los mismos textos, siempre la misma canción, la misma estructura”, se lamentan en el sketch que cuenta con la participación de Fonsi, a quien como parte de la mofa confunden con Enrique Iglesias. Así, unos y otros se montan en la ola.

Un gracioso vídeo en blanco y negro recobra a una de las parejas cómicas más legendarias de la historia del cine cuyo humor no necesitaba de sonido alguno: “El Gordo y el Flaco”. Así, Oliver Hardy y Stan Laurel parecen bailar al ritmo de “Despacito”, haciéndolo para algunos más digerible.

Otro montaje, reproducido más de 20 millones de veces, ha servido en las redes a detractores del tema para exhibir en las redes lo que sienten, resumido en esa escena en la que el actor Chuck Norris visiblemente consternado y haciendo gala del porqué fue excampeón mundial de kárate le asesta una patada al televisor que supuestamente emite la melodía.

En una suerte de campaña antidespacito que también se abre camino, en el local El Dorado de Málaga se ha prohibido escucharla, pues como se lee en el ticket de consumición: “Si me pides que te ponga des-pa-ci-to te echo del bar ra-pi-di-to”.

Sin duda, cuatro sílabas que para bien o para mal son repetidas hasta la saciedad; bueno, a decir verdad, casi hasta la saciedad, pues lo cierto es que no paran de sonar.  

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