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Celtas Cortos: "Nos quedan muchas ganas de seguir haciendo música"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

“20 de abril del 90, hola chata ¿cómo estás?, te sorprende que te escriba, tanto tiempo es normal…”. Así comienza una de las canciones más conocidas del mítico grupo de folk rock Celtas Cortos. Y es que somos muchos los integrantes de la generación Y, y parte de la Z los que hemos crecido escuchando esta y otras canciones como La senda del tiempo. Han pasado muchos años desde ese “20 de abril del 90”, pero no por ello Celtas Cortos ha dejado de tocar. El grupo, que cumple 30 años este 2017, sigue dando guerra sobre los escenarios y ha ofrecido este jueves por la noche un concierto en la Sala Joy Eslava de Madrid.

Allá por el año 87 sacaban su primer disco, Así es como suena: folk joven, que publicaban junto con los grupos de folk Ágora y Yedra. Han sido 30 años de cambios en los componentes de la banda, en la que se mantienen fieles el guitarra y vocalista Jesús Cifuentes, Cifu, y el encargado del saxo y los whistles, Goyo Yeves.  Uno de sus temas reza: “No. No nos podrán parar somos Celtas Cortos con ganas de luchar”. Y eso es precisamente lo que parece, en estos 30 años, nada les ha detenido y hoy es el día en el que nos reciben encima de un escenario para ofrecer un nuevo bolo a sus incondicionales fans y comenzar la gira de su nuevo disco In Crescendo, grabado en directo con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. Son ya casi dos millones de discos vendidos en toda su historia y más de 2.000 conciertos a sus espaldas.

30 años de Celtas Cortos 1
Alberto García en la prueba de sonido | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Hablamos con Alberto García, que se incorporó al grupo en 1992 y que se encarga del violín y del trombón. Alberto lleva muchos años tocando el violín. Un cúmulo desafortunado de circunstancias en su vida no han sido suficientes para que abandonara la música; y es que con 31 años le diagnosticaron artritis psoriásica, una dolencia muy común que puede llegar a ser bastante invalidante dependiendo del grado de afección y del dolor que ésta provoque. Aún así, es el primero que se sube al escenario a dar lo mejor de sí mismo.

¿Qué ha cambiado en Celtas Cortos desde aquel 20 de abril del 90? 

Pues han cambiado muchas cosas. Los años te acaban abollando un poco la ingenuidad y la ilusión a borbotones que tienes cuando eres más joven, pero quedan muchas cosas de lo que era el grupo de entonces. Quedan muchas ganas de seguir haciendo música, canciones en común, que es el hilo conductor, es la esencia que nos mantiene juntos, aparte de una buena dosis de amistad. También han cambiado las vidas de todos, ya que la inmensa mayoría somos padres, y eso también va conformando la manera de estar en el grupo.

¿Cómo surgió el tema 20 de abril?

Bueno, eso fue una carta de amor que escribió Jesús (Cifuentes) a una destinataria y ahí se queda la cosa. Es algo anecdótico. Yo creo que la cuestión personal se puede obviar, es un desparramo de desamor hecho poesía y una manera de hacer música para nosotros, que es combinar una base más o menos rockera con una instrumentación más o menos folk. También fue una manera para nosotros de sentar las bases de como hacer música, aunque luego la hemos hecho de muchas otras maneras y mirando a muchos otros sitios.

30 años  sobre los escenarios ¿Tendremos Celtas para unos cuantos años más? 

Nosotros vamos a ir pasito a pasito y siempre hemos pensado que esto era una carrera de fondo y nos vamos planteando las etapas una a una. Ahora estamos pensando en la siguiente, que son unos ensayos en el mes de octubre, y no tardando demasiado hacer una grabación de eso. Hasta ese momento, cada uno va cocinando sus historias, grabando, proponiendo ideas que luego serán comunes. Eso es lo que tenemos ahora, aparte de acabar la gira enteros. La idea es tener un nuevo disco para el año que viene.

¿Qué hay de cierto en el origen de vuestro nombre?

Nuestro nombre tenía que ver con que muchos integrantes del grupo fumaban Celtas. Al haber Celtas largos y Celtas normales, la gente los llamaba ‘cortos’ y se aprovechó esa especie de complicidad con el público en general, ya que era un tabaco muy popular y tenía que ver mucho con lo que hacíamos musicalmente: usábamos la música celta, pero nos quedábamos cortos para hacer otro tipo de sonoridades, por lo que nos venía un poco como anillo al dedo.

 ¿Ya no se hace música como la de antes?

Yo creo que sí se hace música como la de antes, lo que pasa es que los canales para llegar al público han cambiado. Los mayoritarios se dedican algo más no se, es que la palabra “comercial” se queda corta; se dedican a lo básico, a llegar al público. Actualmente, por suerte, los canales de difusión de la música han cambiado y están prácticamente al alcance de cada uno de nosotros; otra cosa es saber cómo ofrecerte, ser un poco culebrilla para llegar a donde quieres llegar, dar mucho la tabarra y creértelo mucho.

 ¿Qué papel juega la tecnología?

La tecnología ha influido para mal y para bien, ha abaratado muchas cosas que tienen mucho valor, pero también ha abaratado, precisamente, la posibilidad de ser tu propio gestor y productor de tu música. Puedes ser un ente completamente autónomo.  Desde que la idea surge en tu cabeza, hasta que se estrella en el mejor de los sitios.  Esto es un arma de doble filo, hay que saber manejarla y no cortarse.

 ¿Qué decir del trabajo de Celtas Cortos?

Nosotros procuramos tener una coherencia con lo que a nosotros nos gusta, con lo que realmente hemos hecho, y con lo que consideramos que es digno para que el público lo escuche. No obstante, supongo que hay gente que en la música ve algo más aparte de lo puramente artístico y da más prioridad a la parte de mercadería de la música. Creo que en hacer girar todo al mismo tipo de música en todas las cadenas de radio, hay mucho de interés puramente comercial. Nosotros intentamos mantener por lo menos una buena dosis de interés por lo puramente artístico y lo que realmente a nosotros nos conmueve por dentro.

Aparte de Celtas Cortos, ¿Qué escucha Alberto? 

Pues escucho infinidad de cosas. Lo último que he escuchado con un poco de atención es un grupo que se llama Punch Brothers, que tienen violín, mandolina, banjo, contrabajo, guitarra y su vocalista canta muy bien el tío. También he escuchado una mandolinista que se llama Sierra Hull. No lo sé, la verdad es que estoy abierto a un montón de grupos. Es un espectro muy amplio el que me puede llegar a calar, necesito un poco de virtuosismo musical para que me llegue, pero estoy abierto a prácticamente cualquier tipo de música.

Víctor Sombra: La quimera del hombre tanque

Anna Maria Iglesia

Foto: Cornelia Kerhoff

¿Quién era el hombre tanque? ¿Quién era aquel joven que con camisa en maso se subió en uno de los tanques que, el 5 de junio de 1989, ocupaban la plaza de Tiananmén? Han pasado casi treinta años y esta pregunta sirve sin resolverse. Y es precisamente a este interrogante al que recurre en su nueva novela, La quimera del hombre tanque (Literatura Random House) Víctor Sombra, un escritor que vive en Ginebra y que prefiere que los lectores no conozcan su rostro, de ahí la ausencia de fotos –“no quiero mezclar mi trabajo en Ginebra con mi escritura”, explica él mismo. La búsqueda del hombre tanque y el posible reencuentro de éste con el militar que conducía el tanque es el punto de partida de esta novela, a través de la cual Sombra rastrea lo que significó aquel acontecimiento, pero, sobre todo, recupera aquello que se perdió en aquellos días de junio de 1989.

La búsqueda de la identidad del hombre tanque es una excusa para retratar a la China de hoy, la que nació tras las revueltas del ’89.

Desde luego. Todavía hoy, no se sabe quién es el hombre tanque y la novela gira en torno esto, partiendo de un hecho real: el encuentro entre el hombre y el tanque el mediodía del 5 de junio de 1989 en la plaza de Tiananmén. Lo que me interesaba es, a través de la búsqueda de la identidad del hombre tanque, preguntarme qué ha pasado con China y con el mundo ycuestionar el hecho de que hayamos dado por buena muy fácilmente una determinada interpretación sobre la identidad del hombre tanque y lo que él representa.

Una de las cosas que plantea la novela es que las protestas de Tiananmén más que reclamar una salida del sistema comunista y la implantación de un sistema democrático occidental, reclamaba una reforma del sistema comunista, pero no una salida del mismo.

Sí, efectivamente, y este tipo de reclamaciones a favor de un nuevo modelo comunista formaban parte del debate político de finales de los ’80, cuando todavía se pensaba que podía haber una suerte de tercera vía, entre el comunismo tradicional y la democracia, la vía de un socialismo más participativo y más abierto. Los hechos, sin embargo, no fueron en esa dirección y, en cierta manera, la quimera del hombre tanque es la quimera de un posible sistema en el que se combinaran distintas ventajas y que mantuviera de alguna forma la protección mínima que otorgaba el cuenco de arroz, del que hablaba Mao, y, al mismo tiempo, un sistema que ofreciera un grado mayor de libertad y de democracia. Esta era la vía que muchos de los manifestantes querían tomar, incluyendo parte del partido comunista.

El personaje, Durri, el responsable de buscar al hombre tanque, es un hombre que creyó en el sistema chino, pero que se da cuenta que la única vía que ha tomado China es la vía del capitalismo, negando así los principios de ese sistema en el que él creyó.

Claro, pero para comprender está actitud de Durri hay que entender su biografía: es hijo de los represaliados indonesios del año ’65, cuando hubo una matanza de comunistas en un país, Indonesia, cuyo partido comunista era, junto al Partido Comunista Chino, el más numeroso del mundo. Siendo niño, fue adoptado por una familia australiana y ya de adulto empezó a trabajar como agente de la RDA, que lo envía a China. El problema de Durri es que es un comunista después del comunismo y ¿qué hace alguien que ya no tiene un suelo firme sobre el cual apoyarse? El dilema de Durri es qué comunismo hay después del comunismo; él sigue pensando en la posibilidad de que el régimen chino, a pesar de ser muy mercantilista y tener unas desigualdades tremendas, puede reconectar con los ideales sociales.

¿El Comunismo después del comunismo es, al menos respecto a China, el comunismo que da la mano al capitalismo?

Claro. La realidad es que actualmente en el modelo chino, que sería el modelo de Deng Xiaoping, se prima, por un lado, el mercado y, por el otro, se establece un control muy férreo sobre las libertades de la población. Es un régimen bastante autoritario. En el ’89, se pensaba que se podía ir, y esta era la demanda de los manifestantes, hacia un sistema en el que se prestara más atención a temas como la inflación, el control de los salarios o la corrupción; es decir, se creía posible ir hacia un régimen más social y, a la vez, más libre. La del ’89 fue una oportunidad perdida y China pudo haberse convertido en una referencia para los otros regímenes socialistas que ya habían empezado a tambalearse.

Por tanto, volviendo a su novela, ¿la búsqueda del hombre tanque es la búsqueda de esa China que nunca llegó a ser?

Sí, de alguna forma puede verse así. No acaso el régimen chino ha prohibido la imagen del hombre tanque: no sólo no puede verse en la red, sino que no puede verse ninguna representación gráfica. Aparentemente lo que se está reprimiendo así son las libertades democráticas, pero en el fondo, si vemos sus declaraciones de entonces, Deng Xiaoping más que una convicción de la necesaria censura de la imagen, lo que tenía era miedo a que se repitieran los disturbios acontecidos durante la Revolución Cultural. De hecho, lo que en verdad oculta Deng Xiaoping al censurar la imagen del hombre tanque es la posibilidad de un comunismo más participativo y con menos corrupción.

La quimera del hombre tanque o la China que no llegó a ser. 1
Portada del libro La quimera del hombre tanque

Sin embargo, en un primer momento, el Gobierno chino utilizó de forma propagandística la imagen del hombre tanque para recalcar el carácter no violento del ejército que, según el Gobierno, nunca atacaba a los civiles.

Es cierto y enseñó esa imagen una vez sola, fue a través de la televisión pública, pero luego debieron pensar que la situación era tan inestable que, si difundían la idea de que sus tanques eran escalables, ya no por los ejércitos enemigos, sino por los viandantes, se iba a generar más riesgo. Por ello, luego, optaron por la política de censura. Pero es verdad que, al inicio, la imagen del hombre tanque fue utilizada por China para demostrar que el ejército era amable con la población y, de hecho, el ’89 fue la primera vez que, desde que Deng Xiaoping subiera al poder, el ejército chino disparaba contra la población. Por esto fue tan dramático ese suceso, pues desde 1949 nunca había sucedido algo semejante

Además, posteriormente, se hizo una errónea interpretación de la foto.

La historia que rodea la foto es efectivamente algo errónea: siempre nos han mostrado la imagen del hombre tanque junto al desalojo de Tinnaménn y, en realidad, el desalojo fue en la madrugada del 3 al 4 de junio y la foto fue tomada el día 5, es decir, 30 horas después del desalojo, cuando los tanques están saliendo de la plaza. De hecho, el hombre tanque es quien, desde la avenida, avanza hacia la plaza y, por tanto, hacia los tanques y no viceversa. Se dice, además, que una vez que el hombre tanque bajó de los tanques acudieron algunos hombres en bicicleta y se lo llevaron, pero no sé sabe quiénes eran y qué pasó con él.

A partir de un supuesto reencuentro entre el hombre tanque y el militar que conducía el tanque, su novela describe como aquel hecho del 5 de junio ha marcado la historia social de China.

Desde luego que la ha marcado. Es un suceso que, a mi modo de ver, es icónico a nivel mundial como representación del año ’89 y de la debacle del comunismo y, paradójicamente, es también icónico en china, a pesar de la prohibición de toda imagen relacionada con aquellos días.  Sin embargo, como comentabas, a pesar de la censura, ese hecho del 5 de junio tiene una profunda influencia en la fractura social en China. Ha habido documentales donde se muestra la imagen del hombre tanque a estudiantes chinos y ellos fingen no saber de lo que se trata, pero en el fondo todo el mundo conoce de primera mano o de oídas lo sucedido. En China, el nivel de represión de la imagen llega al punto no se sanciona solo la reproducción de la imagen, sino que basta que se muestre un tanque frente a una persona en cualquier avenida desierta para que haya una sanción. Y si, en cambio de poner un tanque, pones otro objeto, como se hizo con un pato de goma gigante, también hay sanción.

Si bien la imagen paradigmática de esos días es la del hombre tanque, imagino que debe haber mucho más material gráfico de esos días.

Sí, hay tantísimas imágenes de colectivos en marcha, luchando y reclamando sus derechos. Y muchas de las fotos las tiene Televisión Española, porque sus cámaras fueron las últimas a abandonar la plaza de Tiananmén. Lo curioso es que las imágenes de Televisión Española nunca se han editado completas; sus imágenes fueron utilizadas por medios extranjeros, hablamos de imágenes donde se ven cómo los estudiantes abandonan la plaza puño en alto y cantando la Internacional. Y, por lo que he visto, en ningún momento ha habido una reivindicación de ese material y una edición conjunta de todo aquello que se grabó y no se vio.

En la novela, la debacle del comunismo viene acompañada de la entrada en la política del capital por parte de China, algo que usted ejemplifica con la pelea internacional por el control de los pozos de petróleo de Oil Rocks.

Sí, pero todo esto está relacionado con la exaltación del individuo y con la falta de límites del capitalismo. Hablamos mucho de falta de libertades en ciertos países, pero habría que ver cuáles son los límites a un sistema basado nada más en incrementar el valor y los beneficios, sin preocupación alguna por el impacto social o medioambiental. De alguna forma, el derrumbe del socialismo y, sobre todo, de los ideales socialistas lleva hacia un mercantilismo y hacia un mayor valor del dinero y del mercado, pero también hacia esas ideologías que ponen el acento en el más allá, en una supuesta vida eterna donde se cumplirá aquello que en la tierra no se puede realizar.

Se refiere, imagino, al terrorismo islámico, al que se refiere en la novela al hablar sobre la confrontación entre países por el control de los pozos petrolíferos.  

Exacto, pero además me interesa mencionarlo por el uso que los islamistas hacen de las imágenes. Piensa en esa imagen tan recurrente de una diana sobre un edificio en el cual impacta un proyectil con la que se anuncia la noticia de que unos terroristas han sido alcanzados. La imagen nos muestra la eficacia del proyectil, pero nosotros nos quedamos sin saber el efecto que produce el proyectil en el contexto general en el que cae y tampoco sabemos cómo ha sido identificada esa diana. Junto a estas imágenes están las que yo llamo “imágenes invisibles”, imágenes que existen y de las que apartamos la mirada. Piensa en cómo nos resulta difícil ver las decapitaciones llevadas a cabo por el Estado Islámico; nos resulta difícil no solo por la dureza, sino que en ellas descubrimos cómo esta gente, que ahora apoya al Estado Islámico, vivía en las barriadas de nuestras ciudades, en las barriadas de Manchester, de París o de Hannover y nos era completamente indiferente. Los islamistas adquieren visibilidad solo ahora, tiñéndose de sangre, en concreto, de nuestra sangre, a modo de venganza. Y ahora, solo ahora, somos conscientes de ellos, pero hasta ahora nunca antes les hicimos caso.

En un momento de profusión de imágenes, ¿éstas han dejado de ser ilustrativa, más que mostrar, esconde?

La imagen, y más en época de crisis, es una forma para mantenernos entretenidos, mientras los sucesos tienen lugar a nuestras espaldas. En los regímenes políticos sucede algo similar: aquello que silencias es lo esencial, aquello que escondes no sólo es lo más importante, es además tú punto débil, ese punto a partir del cual el sistema habría podido ser diferente.

El personaje de Durri subraya como si el mercado lo requiere, China transgrede los principios básicos del sistema comunista que abandera y Occidente pacta con los estados islamistas, que luego condena por terrorismo y a los que ha financiado hasta hace dos días.

Esto es así. Hay mucha gente a la que le conviene que Oriente Medio esté fragmentado en distintos grupos étnicos y religiosos porque esto hace que no tengan una voz unida y no puedan defender una política de precios coherente, sobre todo por lo que se refiere al petróleo; de esta manera, quienes se benefician son los países occidentales. Las guerras en Oriente Medio, promovidas por Occidente en los últimos decenios, han sido siempre guerra muy orientadas al control de las fuerzas de energía. Y, en gran medida, todos los grupos radicales han sido utilizados según los intereses de Occidente en cada momento. Esto nos hace doblemente hipócritas, sobre todo cuando queremos trazar una línea insoslayable entre ellos y nosotros, es absurdo. Cuando queremos decimos que no tenemos nada que ver con ciertos países, pero cuando nos conviene económicamente tratamos con ellos.

¿El hecho de que China sea uno de los mercados –o el mercado- más importante, hace que Occidente, necesitado de ese mercado, pase por alto la falta de libertades de China y su sistema represivo?

Sin duda. Yo creo que hay una casi completa simbiosis entre los dos mundos y que viene de esta época, después la crisis del ’98. Esta actitud es el precio que debe pagar Occidente para entrar en el mayor mercado del mundo. En este sentido, ambos, Occidente y China, viven muy tranquilos.

Recuperar la salud de los océanos...

Marta Ruiz-Castillo

Foto: CARLOS JASSO
Reuters

…si queremos salvar el planeta

El calentamiento global se ha convertido en algo cotidiano para nosotros, con informes de expertos, acuerdos políticos como el de París, con activistas y ONGs alertando sobre los riesgos que implican los gases de efecto invernadero para nuestra supervivencia. Y es cierto, hay que tomar medidas urgentes para frenar el aumento de la temperatura en la Tierra. Poco se habla de lo que está pasando en los océanos y mares y, sin embargo, su salud es tanto o más importante que lo que ocurre en tierra para nuestra supervivencia y la de la fauna animal y vegetal.

En torno al 71% de nuestro planeta es agua y el 96,5% es agua salada; el resto es agua dulce procedente de acuíferos naturales del subsuelo y del hielo de los polos o las cumbres de los sistemas montañosos. Hasta hace relativamente poco, la contaminación de los océanos y mares -utilizados durante décadas como basureros y la sobrepesca no suponían un problema a pesar de los llamamientos de los conservacionistas. En fechas recientes, por fin, los estados han comprendido que para salvar al planeta no basta con adoptar medidas en la tierra. Si no se se pone fin a la contaminación de los océanos, si no se frena la sobrepesca y la pesca ilegal, si el deshielo de los polos y de las cumbres sigue avanzando, de poco servirá haber reducido la contaminación atmosférica.

A primeros de junio, Nueva York acogió la primera Conferencia de la ONU dedicada a los océanos con el objetivo de buscar soluciones para proteger los mares de la contaminación, la sobrepesca y el cambio climático. Expertos, científicos, altos representantes de países de la propia ONU, representantes de la sociedad civil, ONGs e instituciones pusieron sobre la mesa su compromiso con el objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que se refiere a los océanos.

“Esta conferencia es la mayor oportunidad que vamos a tener para revertir el ciclo de deterioro de los océanos debido a la actividad humana”, dijo el presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas, Peter Thomson en la sesión inaugural que corrió a cargo del secretario general de la ONU, Antonio Guterresañadiendo que “si queremos un futuro seguro para nuestras especies en este planeta, tenemos que actuar ahora sobre la salud de los océanos y el cambio climático”.

Recuperar la salud de los océanos... 2
El secretario general de la ONU, Antonio Guterres interviene en la apertura de la Conferencia de los Océanos en Nueva York | Foto: Carlo Allegri / Reuters

En el encuentro organizado por los gobiernos de Suecia y Fiyi se hizo hincapié en la necesidad de que la sociedad tome conciencia de que la salud del planeta depende, en gran parte, de la calidad del agua marina. Los océanos absorben aproximadamente el 30% del dióxido de carbono producido por el ser humano, según un informe de Naciones Unidas.  De ahí la importancia que tienen los océanos en la reducción del impacto del calentamiento global. En este sentido, los participantes en Nueva York acordaron promover el avance del objetivo 14 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por los 193 Estados miembros de la ONU en 2015, que se apoyará también en las aportaciones del Acuerdo de París, textos que para Naciones Unidas son “inseparables”.

Dos semanas después de la Conferencia de la ONU, Madrid ha acogido unas jornadas bajo el título ‘El océano, clave para la sostenibilidad’. Organizadas por la Red Española para el Desarrollo Sostenible (REDS) y la Fundación Príncipe Alberto II, con motivo de la celebración este 2017 del Año de los Océanaos, los participantes analizaron cómo incide la salud del océanos en nuestra vida, en el clima, en los alimento y en nuestra seguridad.

Durante la presentación, la directora de IDDRI (Francia) y presidenta del Consejo Asesor de REDS, Teresa Ribera, recordó que Naciones Unidas, en su reunión de primeros de junio, puso de manifiesto el compromiso por parte de todos los gobiernos de asumir una responsabilidad mayor con el medio ambiente ya que la sostenibilidad de los océanos es “en una cuestión de supervivencia si se quiere sobrevivir al siglo XXI”.

“A día de hoy hemos conseguido que un espacio con tanta riqueza como son los océanos se hayan convertido tristemente en un lugar de desecho de basuras”, denunció, por su parte, Carol Portabella, presidenta de la Fundación Príncipe Alberto II, destacando también la importancia de contar con una legislación que permita frenar la explotación desmedida de los recursos que ha originado una situación “límite” en los océanos.

En representación del gobierno español, intervino Alberto López-Asenjo, secretario general de Pesca del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPA) que apostó por dar una mayor participación a la sociedad civil para llegar a acuerdos para introducir mejoras en cuestiones medioambientales, al tiempo que subrayó la importancia de cumplir con los objetivos marcados por el desarrollo sostenible y en el cartografiado de los océanos para tener un mayor conocimiento de los fondos marinos.

López-Asenjo denunció también la “lacra” de la pesca ilegal que genera entre 22.000 y 45.000 millones de dólares al año. En los últimos meses se han apresado en España seis barcos de pesca ilegal a quienes se les han impuesto multas por valor de más de 18 millones de euros y la prohibición de realizar esta actividad ilegal durante más de 20 años. España es, después de Estados Unidos, “una de las mayores reservas y espacios marinos” del planeta.  

Recuperar la salud de los océanos... 1
Foto: Olga Khoroshunova / WMO

Si continuamos arrasando los océanos, nos enfrentaremos a una crisis triple: ecológica, social y económica. Un 80% de las poblaciones de peces en el Mediterráneo están sobreexplotadas, y el 40% de los peces de aguas europeas en el Atlántico también. Y al llegar a estos niveles, ¿qué ha hecho la flota europea? Irse a pescar a aguas de otros continentes”. Esta es la denuncia que hace Greenpeaceque alerta de la desaparición de muchas especies de pescado que consumimos si no se adoptan acciones urgentes para acabar con la sobrepesca y la pesca ilegal. “Los volúmenes de capturas actuales y el uso de técnicas de pesca no selectivas impiden la recuperación de los stocks”. A esto, la ONG añade que las técnicas de pesca destructivas están dañando los ecosistemas marinos.

Tan importante como estos factores es la protección de las costas que, en el caso de España, ha ido en sentido inverso a lo deseable con una Ley de Costas que permite construir a pie de playa, con el consiguiente efecto negativo sobre el mar y sus fauna y flora.

Las soluciones que propone Greenpeace pasan por adquirir un modelo de pesca sostenible basado en el apoyo a los métodos tradicionales y en la recuperación de los recursos pesqueros, para lo cual es fundamental contar con la voluntad de los gobiernos para aplicar las leyes, respetar las recomendaciones científicas y aumentar la protección de los mares y océanos creando reservas marinas.

La ONG subraya también la importancia de la sociedad en su conjunto – compañías pesqueras, distribuidores, supermercados y consumidores –  a la hora de actuar para recuperar la salud de nuestros mares. “Todos nosotros debemos apostar por el pescado sostenible. Así, aunque la protección del litoral debe promoverse desde la Administración, los ciudadanos como tú pueden presionar para que los gobiernos lleven a cabo leyes justas”.

España cuenta, después de Estados Unidos, con una de las mayores reservas marinas del planeta 

Para Maria Svane, investigadora de la Universidad Chalmers de Suecia y miembro de SDSN Northern Europe (Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible)  las  soluciones para frenar la imparable contaminación de los mares pasan por “la recogida y el reciclaje de todo el plástico que hay en el mar, por reducir de forma drástica la contaminación que producen los barcos y por disminuir las emisiones que contaminan las aguas”. Tan importante como esto es “revisar los incentivos en materia de sostenibilidad o mejorar los protocolos en las mejoras de las prácticas medioambientales, y para eso se necesita financiación”, subrayó en Madrid.

Desde el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), el responsable del programa marino en España, José Luis García Varas, considera que los acuerdos alcanzados en la reciente conferencia de los océanos celebrada en Naciones Unidas son un importante paso. “Existe una necesidad imperiosa de que los políticos sean capaces de entender los problemas relacionados con el medio ambiente porque recuerdo que en los programas electorales de los partidos en las últimas elecciones apenas se hablaba de estos temas”.

Esta entidad recuerda que sólo el 4% de los mares europeos está protegido por ley y, a escala global, tan sólo el 1,5% de los océanos se consideran áreas marinas protegidas, y de éste porcentaje menos del 1% tiene planes de gestión.

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Una raya y peces en Maldivas | Foto: Shutterstock divedog /ONU

La red Natura 2000 es la principal herramienta para proteger especies y hábitats en Europa. Sin embargo, más de dos décadas después de su creación, las áreas marinas protegidas apenas cubren el 4% de las aguas europeas, lejos del objetivo del 30%.

¿Cómo responder a los retos?

Para WWF la protección de los océanos y mares del planeta pasa por “aumentar la superficie marina protegida. En el caso de España con mayor urgencia si cabe, teniendo en cuenta que “la mayor biodiversidad de Europa se esconde bajo los mares españoles, que abarcan tres regiones muy diferentes entre sí, como son el Mediterráneo, Canarias o el Atlántico Noreste”. “Allí se encuentran ecosistemas de altísimo valor como los arrecifes de coral, que contribuyen a reducir los efectos del calentamiento global por su capacidad de fijar CO2, o las praderas de Posidonia oceánica, la joya del Mediterráneo, fundamentales para su equilibrio y salud, así como las montañas y cañones submarinos, a las que numerosas especies se acercan en busca de alimento”.

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Coral | Foto: UNDP

En las jornadas celebradas en Madrid, diferentes expertos aportaron posibles soluciones y medidas adoptadas hasta el momento para poner fin al deterioro de los océanos y mares. En el caso de España, Iciar Martín, directora Técnica de la División para la Protección del Mar en el Ministerio de Administraciones Públicas y Medio Ambiente (MAPA), subrayó que las estrategias marinas suponen la “principal” herramienta de planificación en su departamento, destacando la implantación de un plan para conservar orcas en el Estrecho y en Golfo de Cádiz, “el primero que se hace para salvaguardar a los cetáceos” o la futura publicación de una lista de más de 11.000 especies marinas con el fin de identificar a cada una de ellas.

El gran reto para científicos, sociedad civil y políticos es limpiar los mares de la gran cantidad de basura marina que hay

Pero, sin duda, el principal reto para los científicos, la sociedad civil y la clase política es “limpiar los mares de la gran cantidad de basura marina que hay en los océanos”, en opinión de Cristina Panti, coordinadora del proyecto Plastic Busters, SDSN Mediterráneo, de la Universidad de Siena, Italia. “En el caso del Mediterráneo, esta contaminación ha provocado efectos devastadores en la fauna marina como en las tortugas; hay especies en las que el plástico supone un 80 por ciento de la comida que digieren”, denunció Panti, que relató el caso de un animal marino que llegó a una playa del Mediterráneo con cinco kilos de plásticos en su organismo.

Para Panti la solución a este grave problema pasa por “un plan de acción contra la basura marina acordado por los 33 países bañados por el Mediterráneo” y “potenciar las ayudas al desarrollo sostenible de la acuacultura”.

Rémi Parmentier, director de Varda Group, tiene claro que “sin un océano no hay vida terrestre”. Resulta inexcusable, en su opinión, eliminar para el año 2020 las ayudas públicas que contribuyen a la sobrepesca y la pesca ilegal. Invitó a la Organización Mundial del Comercio a tomar cartas en el asunto. De hecho, aportó como dato que anualmente se destinan unos 18.000 millones en subvenciones “dañinas” y que podrían ser utilizados para cubrir otras necesidades. “Las grandes flotas industriales reciben 187 veces más ayudas públicas que los pescadores a pequeña escala y por eso siempre están en desventaja”, denunció.

En la inauguración de la Conferencia sobre Océanos celebrada en Nueva York entre el 5 y el 9 de junio de 2017 se presentó el siguiente vídeo producido por la BBC. Una muestra de que “los océanos definen nuestro planeta, forman parte de nuestra vida y en ellos viven más de la mitad de los seres vivos de la tierra en la actualidad. Necesitamos unos océanos sanos, así que debemos cambiar nuestra forma de actuar y recuperarlos”, el es mensaje de la conferencia de la ONU a través de este vídeo.

En este otro vídeo, el director de cine James Cameron, nos muestra que hay muchas personas comprometidas trabajando para recuperar los océanos y los mares, animándonos a no perder la esperanza aún.

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón

Ana Laya

Puede que no hayas oído hablar del filtro burbuja, pero definitivamente tu visión del mundo está siendo configurada por él. A finales de 2009, específicamente el 4 de diciembre, comenzó la era de la personalización, un pequeño paso para un algoritmo de Google, un gran paso para la lenta pero segura edificación de un sinfín de universos paralelos, de realidades alternativas.

Sí, todo esto empezó hace más tiempo de lo que (muchos) pensamos y no, esta no ha sido la causa del Brexit, ni de Trump, pero sí de la sorpresa que le ha causado a una gran parte de la población.

¿Por qué? Eli Pariser, activista liberal y co-fundador de Upworthy y Avaaz, lo explica en su libro El filtro burbuja. Cómo la red decide lo que leemos y lo que pensamos (Editorial Taurus, 2017) y en la conferencia a la que ha sido invitado por la Fundación Telefónica y el Instituto Aspen como parte del ciclo Tech & Society. “Aquello que una vez fue un medio anónimo donde todo el mundo podía ser quien quisiera, ahora es una herramienta para recopilar y analizar nuestros datos personales.”

Es justo lo contrario a la famosa viñeta de The New York Times; en Internet ahora todo el mundo no solo sabe que eres un perro, si no que también conocen tu sexo, tu grupo etario, desde dónde te conectas, en qué dispositivo, a través de qué buscador, e incluso mediante micrófono, giroscopio y GPS si sueles buscar vuelos a destinos exóticos mientras caminas al atardecer del trabajo a tu casa… ¿o jamás te preguntaste por qué todos los banners que se te atravesaban en tus lecturas vespertinas eran de aerolíneas?

El filtro, como lo describe Pariser, empezó con Google en 2009, pero los algoritmos de los grandes gigantes de las redes han ido replicando la fórmula, una fórmula centrada en obtener beneficios económicos a través de la publicidad, en lugar de informar de manera equilibrada, contrastada, ética… o al menos lineal; por eso ahora los timelines de Facebook y Twitter dejaron de ser “líneas de tiempo” para pasar a mostrar los posts no en orden de aparición sino en orden de “relevancia” y por eso también Instagram dejó de ser “insta”.

Esto se convierte en un problema grave cuando dejamos de hablar de posts de gatos haciendo cosas o de #windowswithaview, sino de noticias. Tal como le gusta alardear a Mark Zuckerberg, puede que Facebook sea la mayor fuente de noticias del planeta, “al menos en lo que respecta a ciertas definiciones de lo que es una ‘noticia'”, alerta Pariser. De hecho los investigadores del Pew Research advirtieron ya en 2015 que Facebook es la fuente primordial de información política entre millennials estadounidensenses, seguidos de cerca por los GenX, un fragmento nada despreciable de la población votante.

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón
Portada de El Filtro Burbuja, de Eli Pariser. Traducido por Mercedes Vaquero. Editado por Taurus. (2017)

“En una era en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa.”

Si bien se puede argumentar que antes de Internet y de sus algoritmos siempre hemos consumido medios de comunicación afines a nuestros intereses y aficiones, hay dos aspectos en los que el filtro burbuja es radicalmente diferente: en primer lugar, tú y tus filtros están solos. Tú eres la única persona dentro de tu burbuja. “En una era en la que el intercambio de información es la base de la experiencia compartida, la burbuja de filtros actúa como una fuerza centrífuga que nos separa.” Segundo: la burbuja de filtros es invisible. El individuo que activamente toma la decisión de comprar el Daily Mail o sintonizar FOX News sabe exactamente cuál es el punto de vista o la línea editorial de esos medios; en cambio, como señala Pariser, las intenciones de Google o Facebook al mostrarte lo que decide mostrarte (o no) son, cuando menos, opacas y para la mayoría están ocultas en la falacia de la neutralidad y la abundancia.

La cita con la que abre Pariser su libro es de Zuckerberg que dice lo siguiente: “saber que una ardilla se muere delante de tu casa en este momento puede ser más relevante para tus intereses que el hecho de que la gente se muera en África. “Esa afirmación, además de ser muy amarga de digerir, puede que sea válida para un mundo en el que las personas son meros consumidores y no ciudadanos. “Es una virtud cívica estar abierto a aquello que parece encontrarse fuera de tus intereses (…) en un mundo complejo, casi todo te afecta”, afirma en el libro Clive Thompson, periodista especializado en tecnología. Mientras el crítico cultural Lee Spiegel lo expresa de otro modo: “los clientes siempre tienen la razón, pero la gente no.”

El Filtro Burbuja o por qué aunque tengas muchos 'likes' no necesariamente tienes razón 1
Eli Pariser en la rueda de prensa ofrecida en la Fundación Telefónica.

¿Atrapados sin salida?

Usando la misma metáfora que utiliza Pariser en su libro, el genio está fuera de la botella y es prácticamente imposible hacer que vuelva. La publicidad es la fuerza que guía la manera en la que los algoritmos son construidos y ya existe un mercado de miles de millones de euros que se basa en la recolección de data personal a través de cookies y en su venta, en cuestión de microsegundos, al mejor postor. Google, por ejemplo, promete no difundir tus datos personales, sí, pero otras páginas y apps bastante populares no lo garantizan en ninguno de esos Términos y Condiciones que aceptamos sin leer. La fórmula funciona y en opinión de Sheryl Sandberg, la jefa de operaciones de Facebook, el hecho de que una página no esté personalizada para un usuario en particular parecerá raro.

Pero tranquilo, que si has llegado hasta este punto en el artículo, significa que estás genuinamente interesado y que por lo menos ahora te estarás planteando activamente romper esa burbuja invisible. Y básicamente ahí está todo el truco. Pariser afirma que si bien el filtro burbuja sigue bastante vigente, desde la primera edición de su libro el contexto ha cambiado y ahora la gente está más familiarizada con los procesos que ocurren detrás de cámara en las redes sociales y los ingenieros que trabajan en estas grandes plataformas también son más conscientes de la responsabilidad que tienen en sus manos.

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Captura de pantalla de Escape Your Bubble.

Entre esos ingenieros ingeniosos y los activistas de Internet hay ya algunos que se han dedicado a construir maneras de romper la burbuja, por ejemplo la página Escape Your Bubble, que te propone ayudarte a entender mejor ciertos fenómenos o el pensamiento de cierto grupo con el que no estás familiarizado.

“Tenemos que aceptar y entender más a nuestros compatriotas”, dicen en su manifiesto. Después de todo no parece casualidad que a los filtros burbuja lo acompañe el ‘thin-skinnedness’ (el síndrome de la piel delgada) gracias al cual el debate abierto y el intercambio de ideas sea algo cada vez menos frecuente en las redes, y en su lugar la respuesta ante opiniones contrarias suele ser el insulto, el trolleo y el ataque personal.

Ahora bien, si ya no confías en la inteligencia (o estupidez) artificial para hacer el trabajo de ir explotando todas estas burbujas invisibles que te permiten ver solo un fragmento del mundo, te toca a ti activamente hacerlo. Eli Pariser con su libro te facilita un alfiler. ¡Buena suerte!

 

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La libertad de ser uno mismo

Ricardo Dudda

Enrique Krauze dice que la libertad es como el aire, solo la percibimos verdaderamente cuando falta. Se nos olvida que respiramos y se nos olvida que somos libres. Por eso, de vez en cuando, hay que realizar recordatorios. Uno de los más expresivos es el Orgullo Gay. Es una celebración de la libertad, quizá la más sincera e importante porque tiene que ver con la identidad individual y la aceptación social de uno mismo. España es el país del mundo que más tolera la homosexualidad (un 88%). Es pionero en el matrimonio homosexual, y uno de los destinos preferentes de muchos refugiados LGBTIQ. Esto no debería dar lugar a la complacencia. Son necesarios todavía muchos avances sociales, que tienen más que ver con la aceptación social y la normalización que con añadir letras a unas siglas; especialmente de transexuales, pero también de homosexuales en zonas rurales, por ejemplo.

Por eso la idea de un orgullo crítico, que organiza un sector del colectivo LGBTIQ anticapitalista que denuncia la mercantilización y la “neoliberalización” del Orgullo, está desenfocada: todavía hay mucho que hacer en un plano inferior. Voy a recurrir a la evidencia anecdótica: conozco dos homosexuales que han crecido en pueblos y que todavía no pueden expresarse con libertad en su entorno, y sus familias no aceptan su identidad del todo. Un orgullo viral, mercantilizado, usado por las empresas, publicitado hasta la saciedad, es la mejor manera de normalizar la homosexualidad. ¿Que una empresa se ha “apropiado” de un movimiento de liberación sexual? ¡Fantástico! ¿O es que preferimos el romanticismo de la disidencia y la persecución? Eso solo puede pensarlo quien no la ha sufrido. Hay neonazis que dan palizas a homosexuales, y ser transexual es todavía dificilísimo. Las iniciativas como el orgullo crítico solo buscan la sofisticación y el narcisismo ideológico más que la efectividad. La libertad es mucho más importante, y quizá es más gris de lo que nos pensamos.

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