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Chelsea Hotel, enjambre de leyendas

Clara Paolini

Si las paredes hablaran, las del Chelsea Hotel relatarían algunos de los capítulos más salvajes, extraordinarios y legendarios de la enciclopedia cultural del siglo XX. Los libros de registros del hotel son un interminable paseo de la fama: Leonard Cohen, Bob Dylan, Mark Twain, Marilyn Monroe, Tennessee Williams, Jonas Mekas, Warhol, Jackson Pollock, Los Ramones, Jonh Cale, Edith Piaf, Jimi Hendrix, Keith Richards, David Bowie… En el Chelsea escribían, componían, se drogaban, vivían y morían grandes leyendas de la literatura, la música, el cine y el arte, convirtiendo el edificio en una sinfonía compleja y estridente de biografías entremezcladas.

“Un caos espeluznante y optimista que predijo el futuro de las modas y al mismo tiempo ofrecía la sensación de ser un viejo refugio que protegía a su familia” Arthur Miller

Arthur Miller se mudó a la habitación 614 del Chelsea tras divorciarse de Marilyn Monroe en 1961, narrando su propia experiencia en el hotel en el ensayo El afecto Chelsea. En sus memorias, el que es considerado uno de los mejores dramaturgos del siglo XX, relata que el Chelsea “era la cima del surrealismo”, un lugar donde tomar el ascensor contenía la posibilidad de salir colocado por el humo de la marihuana que inundaba el ambiente.

Arthur Miller en la entrada del Chelsea fotografiado por Rita Barros en 1992. James Dylan y Marilyn Monroe en un balcón del hotel en 1952.
Arthur Miller en la entrada del Chelsea, fotografiado por Rita Barros en 1992. James Dean y Marilyn Monroe en un balcón del hotel en 1952.

“Este hotel no pertenece a América”, escribió Miller, “no hay aspiradoras, no hay reglas ni vergüenza”. Para el escritor, el Chelsea era “un caos espeluznante y optimista que predijo el futuro de las modas y al mismo tiempo ofrecía la sensación de ser un viejo refugio que protegía a su familia”.

Lugar idóneo para el desenfreno y la espontaneidad que caracterizó a los escritores de la generación beat, se dice que Jack Kerouac y Gore Vidal pasaron una noche en una de las habitaciones del Chelsea, y que en otro de los cuartos del hotel, William S. Burroughs escribió gran parte de El Almuerzo Desnudo. El que por aquel entonces era el manager del hotel, Stanley Bard, era extremadamente permisivo y respetaba el gusto por los narcóticos de sus huéspedes: “Conocí a Timothy Leary, Allen Ginsberg y toda esa generación beat. Pensé que todos tenían derecho a hacer lo que quisieran, siempre y cuando no fuera destructivo para el hotel”, declaró en entrevistas años más tarde.

William Burroughs y Andy Warhol. (Foto: Bobby Grossman vía Metropoli)
William Burroughs y Andy Warhol. (Foto: Bobby Grossman vía Metropoli)

Pero la biblioteca engendrada en el Chelsea no termina aquí. Arthur C. Clarke escribió en una habitación 2001: Odisea en el espacio, algunos dicen que con ayuda de Kubrick, quien dirigiría después la versión cinematográfica, y el artista Yves Klein, conocido por patentar su propio color azul y utilizar cuerpos de modelos como “pincel”, escribió allí The Chelsea Hotel Manifesto en 1961.

Dylan Thomas perdió allí la vida, según cuenta la leyenda, tras tomarse 18 whiskies y en la habitación número 100, Sid Vicious apuñaló a su novia Nancy Spungen en 1978.

Dylan Thomas perdió allí la vida, según cuenta la leyenda, tras tomarse 18 whiskies, y en la habitación número 100, Sid Vicious, líder de los Sex Pistols, apuñaló a su novia Nancy Spungen en 1978. La pareja se mudó al Chelsea tras la ruptura de la banda, regitrándose en el hotel como Mr. and Mrs. John Simon Ritchie, el verdadero apellido de Sid. Como resultado de la violencia, los abusos y la locura general que caracterizó a la pareja más famosa del punk, la cosa acabó en tragedia.

El cuerpo de Spungen fue encontrado debajo del fregadero en el cuarto de baño de su habitación, apuñalada en el abdomen. Vicious fue inmediatamente arrestado y acusado de asesinato en segundo grado, cargos sobre los que se declaró inocente. Fue puesto en libertad bajo fianza, pero cuatro meses después de la muerte de Nancy murió de una sobredosis de heroína, antes de que el juicio pudiera tener lugar.

Operarios trasladan el cuerpo de Nancy Spungen, apuñalada por Sid Vicious en el Chelsea Hotel en 1978. (Foto: Hal Goldenberg / AP)
Operarios trasladan el cuerpo de Nancy Spungen, apuñalada por Sid Vicious en el Chelsea Hotel en 1978. (Foto: Hal Goldenberg / AP)

Quizá sea la cantante y compositora Patti Smith, que vivió en el Chelsea con su ex pareja el fotógrafo Robert Mapplethorpe, la que explique mejor el efecto Chelsea: “No existe ningún artista que haya vivido en el Chelsea y que no fuera capturado de alguna manera por su encanto“.

En Just Kids, la autobiografía publicada por Patti Smith en 2010, la cantante relata su experiencia en la habitación 1017, conocida por ser la más pequeña del hotel: “Vivir en aquel hotel excéntrico y maldito nos dio sensación de seguridad y una educación excepcional. La buena voluntad que nos rodeaba demostraba que los Hados estaban conspirando para ayudar a sus entusiastas criaturas”.

Robert Mapplethorpe y Patti Smith, fotografiados en el Chelsea por Norman en 1969
Robert Mapplethorpe y Patti Smith, fotografiados en el Chelsea por Norman en 1969

El Chelsea fue testigo de incontables historias sobre noches de inspiración, borracheras descontroladas y encontronazos entre algunas de las leyendas más emblemáticas de la contracultura que merecen ser rescatados del olvido. Las anécdotas sobre escritores, músicos y artistas se pierden en el torbellino de una época cada vez más distante, pero algunas permanecen en la memoria gracias a la música.

“Staying up for day in the Chelsea Hotel Writing Sad-Eyed Lady of the Lowlands for you”. Letra de la canción Sara de Bob Dylan

El Nobel de la la literatura, Bob Dylan, habitó la habitación 211. Prueba irrefutable es la canción dedicada a la que sería su primera mujer, y también residente del Chelsea, Sara Lownds. Tal y como canta en la canción, Dylan escribió para ella Sad-Eyed Lady of the Lowlands en el Chelsea. Sin embargo no todo es tan romántico como pudiera parecer: Bob Dylan y Sara vivían en habitaciones separadas pero pegadas, porque al principio de su relación, por aquel entonces, el músico estaba a punto de terminar su relación con Joan Baez.

En este torbellino de cotilleos del que es escenario el Chelsea, algunos aseguran que fue en el mismo hotel donde el cantante tuvo un affair con Edie Sedgwick, musa de Warhol,  la chica ‘It’ de los 60’s. Cuando Edie se mudo al  Chelsea conoció a Leonard Cohen, se enamoró de Bob Dylan y una noche acabó en una bola de fuego en un incendio en su habitación provocado, muy probablemente, por una mezcla de velas y consumo de opiáceos.

Algunos dicen que canciones de Dylan como Like a Rolling Stone y otras del álbum Blonde on Blonde como Leopard-Skin Pill-BoxStuck Inside of Mobile with the Memphis Blues Again y Just Like a Woman estuvieron inspiradas en Sedgwick y la actriz fue una de las mujeres que apareció en el interior de la portada del álbum Blonde on Blonde. Las relaciones con Dylan terminaron cuando Sedgwick averiguó que éste se había casado con Sara Lownds en una ceremonia secreta. Murió a los 28 años por una probable sobredosis de barbitúricos.

“I remember you well in the Chelsea Hotel,
You were talking so brave and so sweet,
Giving me head on the unmade bed,
While the limousines wait in the street”
Letra de Chelsea Hotel #2 de Leonard Cohen

Cada vez que suena Chelsea Hotel #2  Leonard Cohen revive el fantasma de la  noche que conoció a Janis Joplin en un ascensor de Chelsea Hotel. Sin sacarina, la letra de la canción homenajea a Janis y a los encuentros entre segundos premios. Cohen cuenta que cogió uno de los ascensores esperando encontrarse con Briggitte Bardot. Otras veces, que buscaba a Lily Marlene. Ninguna de las dos le hubiera prestado atención, pero el canadiense tuvo la suerte de encontrarse con Joplin. Según cuenta la historia, mientras subían en el ascensor Cohen le preguntó:

-¿Estás buscando a alguien?

-Sí, a Kris Kristofferson- respondió ella.

-Hoy estás de suerte. Yo soy Kris Kristofferson.

Obviamente, Janis se echó a reír. Ni Cohen tenía los ojos de Kristofferson, ni ella el culo de la Bardot pero aquel par de patitos feos, que tanto han dado a la música, se conformaron el uno con el otro.

Janis Joplin in front of the Hotel Chelsea NYC 1969 photographed by David Gahr
Janis Joplin en la puerta del Hotel Chelsea fotografiada por David Gahr en 1969.

Janis hacía el amor con “25.000 personas en el escenario y luego volvía a casa sola”. Cohen aun no había empezado a componer y era todavía un novelista poco conocido. Ninguno estaba buscando al otro, pero el Chelsea Hotel tenía esas cosas y como no podía ser de otra manera, el recuerdo de aquel encuentro engendraría una canción años más tarde. Los 60 y Janis murieron a la par y aunque Cohen “no piensa en ella tan a menudo”, en el 71, en un bar polinesio en Miami escribió Chelsea Hotel #2 para ella.

“Adoro los hoteles en los que, a las cuatro de la madrugada, puedes traer un enano, un oso y cuatro mujeres, arrastrarles a tu habitación y que a nadie le importe” Leonard Cohen

Leonard Cohen decía del Chelsea Hotel: “Es uno de esos hoteles que tiene todo lo que me gusta tanto de los hoteles. Adoro los hoteles en los que, a las cuatro de la madrugada, puedes traer un enano, un oso y cuatro mujeres, arrastrarles a tu habitación y que a nadie le importe 

Placa conmemorativa a Leonard Cohen en el Hotel Chelsea. (Foto: New York Times)
Placa conmemorativa a Leonard Cohen en el Hotel Chelsea. (Foto: New York Times)

En la misma época en la que Janis y Cohen tuvieron su encuentro, Warhol rodaba allí su película experimental Chelsea Girls (1966). Nico, una de las protagonistas del film, utilizaría este mismo nombre para su álbum en solitario un año después. Cohen se enamoró perdidamente de la diva rubia de The Velvet Underground y empezó a perseguirla por toda la ciudad, víctima de una obsesión insana. Nico le rechazó, pero a cambio le presentó a Lou Reed (quien años antes compartía habitación y chutes con Janis en el mismo hotel). En el Chelsea las historias se entremezclan y los personajes se cruzan como en ningún lugar.

Con el tiempo, Cohen se trasladó con Suzanne a Nashville, dejando este mundo un 11 de noviembre de 2016. Dylan se convirtiría la estrella ganadora de un Nobel, los cuadros se tranformaron en obras de arte, las películas en emblemas y los libros allí escritos en obras maestras. Muchos de los que vivieron la época dorada del hotel murieron, y con ellos, el encanto del Chelsea fue desvaneciéndose poco a poco. Tras su múltiples traspasos, hace unos días se anunciaba la noticia de su venta para ser reconvertido en apartamentos.

Los huéspedes de la época dorada del Chelsea que aún viven, recuerdan con nostalgia las historias que aquel edificio rojo encerró en un tiempo, como hacía Leonard Cohen cada vez que entonaba Chelsea Hotel #2.

Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad

Clara Paolini

Foto: Wikimedia Commons

Mientras el mundo sigue intentando superar el adiós de Walter White, Vince Gilligan se encuentra dando forma a un nuevo proyecto: La historia del mayor suicidio colectivo de la historia.

El 18 de noviembre de 1978, 918 hombres, mujeres y niños estadounidenses se suicidaron en el remoto asentamiento de Jonestown, en Guyana. Mientras gritaban de dolor tras ingerir dosis letales de cianuro, Jim Jones, el líder de la secta el Templo del Pueblo, les increpaba a través de su megáfono: “Debéis morir con dignidad”. Él, sin embargo, prefirió seguirles hasta la tumba pegándose un tiro con una escopeta.

Casi 40 años después, HBO revive con Raven la historia de la utopía comunista que degeneró en aterradora masacre. El guión de Vince Gilligan, el aclamado creador de Breaking Bad, se basa en el libro Raven: The Untold Story of Jim Jones and His People, escrito por el periodista Tim Reiterman, quien formó parte del grupo de reporteros que acompañaron al congresista Leo Ryan en una misión de investigación a Jonestown poco antes de que la comunidad quedara reducida a un campo de cadáveres.

Así será la nueva serie del creador de Breaking Bad

La delegación buscaba investigar las denuncias de abusos de derechos humanos cometidas por Jim Jones y el Templo del Pueblo, realizando entrevistas a los componentes de la comunidad. Durante su estancia, un periodista recibió una nota que ponía: “Por favor, ayúdame a salir de Jonestown“, mientras que varias familias expresaron secretamente su deseo de abandonar el Templo, por lo que aunque desconocían lo que estaba a punto de acontecer, se esforzaron por quedarse con el objetivo de dilucidar lo que verdaderamente escondía aquella extraña comunidad hippie e intentar “salvar” a los desertores.

Mientras negociaban con los cabecillas de la organización la marcha de algunas familias, un miembro del templo trató de apuñalar al congresista Ryan. Sintiendo el peligro, la delegación y varios desertores se dirigieron a una pista de aterrizaje cercana, pero antes de que pudieran salir de allí, fueron atacados por los miembros del equipo de seguridad de la secta de Jones, armados hasta los dientes. Reiterman sobrevivió al asalto, pero Leo Ryan y otros cuatro miembros de su equipo no consiguieron salir con vida.

Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad 1
Las tropas estadounidenses trasladan los cuerpos tras la masacre | Foto: STR / AP

Tras dar caza a la delegación, Jones ordenó a los habitantes de Jonestown que dieran el paso hacia un “suicidio revolucionario”. Según reveló el informe del FBI, desde hacía varios meses, Jim Jones organizaba pruebas de lealtad a las que denominada “noches blancas”, en las que simulaba suicidios masivos que incluían la ingesta de falsas pociones de veneno. “Durante estas noches blancas, Jones le daba a los miembros de Jonestown cuatro opciones: huir a la Unión Soviética, cometer un suicidio revolucionario, quedarse en Jonestown para luchar contra los invasores o huir hacia la selva”, recoge el informe.

La noche del 18 de noviembre de 1978, tras el asesinato de Ryan, el líder mandó a reunir a todos los integrantes de la comunidad de Jonestown, persuadiéndoles de la inminente llegada de fuerzas hostiles. Las amenazas al paraíso eran para él reales y consideraba que la única salida era una revolución de “muerte”. En las grabaciones de audio de aquel día, pueden escucharse las últimas palabras del líder en estado de delirio antes de la masacre: “Por el amor a Dios, ha llegado el momento de terminar con esto. Hemos obtenido todo lo que hemos querido de este mundo. Hemos tenido una buena vida y hemos sido amados. Acabemos con esto ya. Acabemos con esta agonía“.

Así es Raven, la nueva serie del creador de Breaking Bad 2
Plano aéreo de Jonestown | Foto: STR / AP

HBO no podría haber escogido un mejor equipo para convertir estos espeluznantes hechos en una serie de televisión. No es que Walter White, se parezca al demente Jim Jones, pero sin duda Gilligan demostró con Breaking Bad el oscuro y fascinante camino que recorre un hombre común hasta convertirse en un personaje inesperadamente peligroso.

Por otro lado, el momento elegido para la serie, parece de lo más oportuno. Raven, cuyo lanzamiento se prevé este año, se inserta en la tendencia actual que da impulso a programas, series y películas sobre sectas. Hulu’s The Path (protagonizada Aaron Paul, el actor que encarnó a Jesse Pinkman en Breaking Bad) debutó a principios de este año ganándose el favor de la crítica, y otras producciones seriéfilas como Aquarius, The Following y True Detective no han hecho más que corroborar que los relatos sobre siniestras comunidades sectarias están boga.

Además, Raven no es la única serie sobre Jonestown que se encuentra en desarrollo ya que el actor Jake Gyllenhaal (protagonista de Donnie Darko o Nightcrawler), está produciendo una serie con la que retratará diferentes perfiles de líderes sectarios para A&E, y en su primera temporada estará también centrada en Jim Jones y el Templo de los Pueblos.

En su equipo, la miniserie Raven contará con Octavia Spencer como productora ejecutiva y la dirección correrá a cargo de Michelle McLaren (quien ya dirigió capítulos de Breaking Bad y Game of Thrones), pero aún se desconoce el nombre del actor que interpretará a Jim Jones y la fecha de lanzamiento sigue siendo por ahora una incógnita.

Permanezcan atentos a sus pantallas y soporten la impaciencia porque la cosa promete.

Las 7 superpotencias culturales están en Florencia (y España no es una de ellas)

Redacción TO

Foto: Maurizio Degl Innocenti
AP Photo

La ciudad de Florencia acoge este jueves y viernes la primera reunión del G7 dedicada a la cultura, una iniciativa impulsada por Italia, un país que busca posicionarse en el primer plano de la defensa del patrimonio mundial. “En el origen de este proyecto está una evaluación que hicimos para el gobierno y que muestra que Italia dispone de un liderazgo cultural debido a la importancia de su patrimonio”, ha defendido Dario Franceschini, ministro italiano de Cultura.

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Irina Bokova, directora general de la UNESCO, siendo recibida por el alcalde de Florencia, Dario Nardella. | Foto: Maurizio degli Innocenti/AP Photo

“Italia busca transformar esta fuerza en acción en el plano internacional para introducir la noción de diplomacia cultural en la agenda de las naciones”, ha agregado. Este encuentro se celebra coincidiendo con la presidencia italiana del G7, cuyos jefes de Estado se reunirán a finales de mayo en la ciudad siciliana de Taormina.

En la reunión de dos días, los ministros de Cultura de los siete países se van a juntan en la ciudad de la Toscana para debatir el tema de la “cultura como instrumento de diálogo de los pueblos“. El jefe del gobierno italiano, Paolo Gentiloni, ha abierto oficialmente la cita cultural.

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Una reproducción del Arco del Triunfo de Palmira, en la Piazza della Signoria en Florencia | Foto: Maurizio Degl’ Innocenti/AP Photo

Franceschini ha destacado que los trabajos de preparación de esta cumbre deberían terminar en la elaboración de un documento final que perpetúe las reuniones del G7 en materia de cultura. “La atención de la opinión pública sobre la salvaguardia del patrimonio aumentó después de eventos traumáticos como la destrucción del sitio de Palmira por la organización Estado Islámico”, ha explicado el ministro italiano. El G7 reúne a Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Canadá e Italia.

España no forma parte del grupo, a pesar de ser el tercer país del mundo en bienes materiales declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con 45, sólo por detrás de Italia (51) y China (48), también ausente.

¿Para qué sirven los clones?

Jorge Raya Pons

Foto: Paul Clements
AP Photo

Hace veinte años se anunció la clonación de la oveja Dolly y desde entonces, al menos en este campo, nada ha vuelto a ser como antes. Las ficciones se han ocupado de crear universos ilusorios donde los clones toman el planeta y todo se vuelve un desastre, con los humanos perdiendo el control y salvando los muebles en el último intento. Con todo, más allá de la literatura y del cine y de todas las formas de entretenimiento y especulación posibles, existe una realidad que nos recuerda que la clonación no es una ilusión peligrosa, sino un método necesario para el progreso de la especie humana.

Esas ficciones modernas son el reflejo de las preocupaciones del ciudadano medio, y ha sido la clonación reproductiva la que ha encendido más alarmas. Esto es extraño cuando se evidencia que la clonación de la que más cerca nos hallamos es la terapéutica, centrada en descubrir nuevos tratamientos contra enfermedades muy graves. Se trata de una ciencia radical y efectiva que consiste en sustituir órganos o tejidos enfermos por unos nuevos creados con células sanas. De este modo, el cuerpo reconoce esta parte de su estructura y no la rechaza, como ocurre con tantas técnicas convencionales.

“No vamos a ver que se haga un cerebro, pero veo factible que se haga un riñón o un tejido de hígado que se pueda implantar”

Jordi Barquinero es responsable del grupo de Terapia Génica y Celular del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) y conoce bien de cerca los progresos en estas investigaciones. “Creo que de aquí a diez años vamos a ver cosas muy atractivas”, adelanta. “No vamos a ver que se haga un cerebro, pero veo factible que se haga un riñón o un tejido de hígado que se pueda implantar”.

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Un grupo de japoneses partidarios de la clonación de humanos, en una manifestación en enero de 2003. |  Foto: Itsuo Inouye/AP Photo

La clonación terapéutica se basa en coger una célula pluripotente y emplearla para desarrollar cualquier tipo de tejido adulto. Esta célula es como una célula embrionaria y a partir de ella se pueden crear estructuras. Si necesitas piel, la cultivas en las condiciones adecuadas y obtienes más piel, que se multiplica. Si necesitas un hígado, a partir de estas células puedes desarrollarlo. Parece futurista e improbable, pero los científicos ya trabajan en ello, aun encontrando numerosos inconvenientes, especialmente cuando se trata de tejidos complejos. “Por ejemplo”, explica Barquinero, “hacer un corazón nuevo, aunque tengas las células propias, es muy difícil. Estas células igual las puedes inyectar donde se ha producido el infarto y con eso, a lo mejor, favoreces que se regenere el tejido. Pero hacer un corazón entero es imposible, y hacer un cerebro es ciencia-ficción”.

La clonación terapéutica se basa en coger una célula pluripotente y emplearla para desarrollar cualquier tipo de tejido adulto

Los grandes avances de la clonación son aquellos que persiguen una finalidad médica, que permiten alargar los años de vida y la calidad de esos años. El ser capaces de crear un órgano a partir de una célula, sustituir un órgano enfermo y reemplazarlo por uno sano y propio, es un paso hacia el infinito. Quizá no sea posible crear un hígado por el momento. Pero el hecho de existir proyectos lo suficientemente ambiciosos y prometedores invita a imaginar un mundo donde la muerte queda cada vez más lejana.

Clonar seres humanos

La clonación terapéutica es, en cualquier caso, una materia distinta a la clonación reproductiva, respecto a la cuál existen muchas dudas sobre su utilidad en términos estrictamente prácticos. “Ayudaría a parejas que no pueden tener hijos”, dice Jordi Barquinero. “Aunque se me hace extraño que un padre o una madre quieran un hijo que sea el clon de uno de ellos”.

¿Para qué sirven los clones?
Investigadoras de la Universidad Nacional de Seúl, Corea del Sur, en 2004. | Foto: Lee Jin-man/AP Photo

Las implicaciones morales de clonar personas abre frentes irreconciliables, y Barquinero reconoce que es una cuestión que se le escapa. No obstante, Francisco Montero, filósofo y miembro del Comité de Ética Asistencial del Vall d’Hebron, escribió en 2014 un ensayo revelador sobre las dimensiones de esta materia. En el texto, se deshace del ruido de quienes rechazan la clonación de personas bajo cualquier circunstancia y defiende que “la misma naturaleza genera clones espontáneamente”, haciendo referencia a los gemelos monocigóticos y recordando que los seres humanos, desde siempre, hemos intervenido en la naturaleza y en nuestro entorno con la tecnología de cada época .

“Una persona no es solo su cuerpo. Es el aprendizaje adquirido y sus vivencias”

Es una cuestión delicada y que requiere de una reflexión profunda, provista de un contexto amplio. Lo que es seguro es que este clon humano, de nacer algún día, no sería más que la copia física de otro humano, nada más que eso. Barquinero se ocupa de destacar este aspecto: “Una persona no es solo su cuerpo. Es el aprendizaje adquirido y sus vivencias”. Esto significa que los recuerdos no se trasladan, las condiciones en que nacemos y crecemos son las que nos marcan. Y un clon no deja de ser un hombre nuevo; con todo por venir, con una vida por delante.

Así es cómo Netflix quiere luchar contra la piratería

Redacción TO

Foto: Paul Sakuma
AP

Netflix, el servicio de streaming por excelencia, es en sí una alternativa a la piratería. Su modelo de negocio se ha expandido por todo el mundo en los últimos años, y los competidores han ido aflorando. La influencia de su servicio ha servido para que los usuarios dejaran de lado las prácticas fraudulentas que supone la piratería. Esto solo ha ayudado a paliar el problema, ya que el uso de servicios como Netflix o HBO, por citar a uno de sus más inmediatos competidores, para muchos se ha convertido en su primera opción a la hora de ver contenido audiovisual online, pero usando la piratería como un complemento para poder visualizar otros contenidos más concretos que no puedan encontrar en el portal de pago. A pesar de que no se haya eliminado esta práctica tan extendida, sí se ha minimizado. De hecho, Reed Hastings, CEO de Netflix, defendió en la pasada edición del Mobile World Congress en Barcelona que “en los países donde hemos lanzado nuestro servicio, creemos que hay menos tentación de realizar acciones de piratería, menos deseo”.

A Netflix nunca le ha importado demasiado la piratería, ya que nació como gestor de contenidos. No obstante, ahora que se ha convertido en una de las grandes productoras de series y películas a escala global, parece que ya le empieza a afectar esta problemática.

Así es cómo Netflix quiere luchar contra la piratería 1
Ahora que a Netflix le están pirateando los contenidos, se esfuerza por enfrentar este problema. | Foto: Netflix

Una de las medidas que ha implementado Netflix recientemente es la creación del Global Copyright Protection Group, con lo que que se adhiere a otros muchos estudios de Hollywood en la lucha activa contra la piratería.

Por otro lado, Netflix siempre ha monitoreado las herramientas que permiten el consumo pirata de contenidos online para estudiar su catálogo. Así lo desveló Kelly Merryman, vicepresidente de la división de adquisición de contenidos de la compañía, asegurando que analizan qué series son las que mejor funcionan en descargas en las redes BitTorrent y otras plataformas ilegales para determinar las nuevas series a adquirir para incluir en su catálogo. Ahora, la compañía usa esas mismas redes fraudulentas que tantas veces ha utilizado como base de sus adquisiciones para eliminar contenido. A la petición de retirada de enlaces Torrent a contenidos originales de Netflix, se suma la prevención de la fuga de nuevos títulos producidos.

1.700 millones de euros ‘robados’ sólo en España

En países como España la piratería supone un verdadero drama para los autores y creadores. El 87% de los contenidos digitales consumidos en 2015 fueron ilegales, lo cual causó un lucro cesante a todo el sector de casi 1.700 millones de euros. Las plataformas de streaming legales como Netflix pueden ayudar a parar la hemorragia, pero sólo los usuarios podemos asegurarnos de que el paciente no muera.

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