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¿Es el cine la asignatura pendiente de las escuelas?

Jorge Raya Pons

Foto: Á BAO A QU

El cine está en el espíritu de Francia desde que el inventor Louis Le Prince se filmó caminando en círculos por dos segundos en el jardín de su suegra. Estuvo ahí cuando siete años después, en 1895, los espectadores se llevaron las manos a la cabeza con aquello que proyectaba el cinematógrafo de los Lumière, esas fotografías de un tren llegando a la estación que se sucedían muy rápido y creaban un movimiento imposible. Este mismo espíritu permanece en Francia en el siglo XXI y se retroalimenta gracias al exministro de Educación Jack Lang, que introdujo el cine en las escuelas en el año 2000, asumiendo que una película no solo es un entretenimiento, sino que, en el mejor de los casos, también es una forma elevada de arte.

Fue esta idea la que empujó a Laia Colell y Núria Aidelman a crear Á Bao A Qu –se llama como la bestia imaginaria que describió Borges– en 2004, una asociación que trabaja por implantar un modelo educativo que integre el cine como herramienta pedagógica fundamental en España. Uno de sus proyectos, probablemente el más ambicioso, se llama Cine en Curso.

“El primer objetivo del proyecto es que los niños descubran el cine como arte”

A través de este programa, que nació en 2005, la asociación y una serie de colegios seleccionados en convocatorias anuales –actualmente son treinta– colaboran en talleres que son impartidos conjuntamente por un director de cine y un profesor de la escuela. “No es que los cineastas den la clase y los profesores se mantengan al margen”, me explica Laia. “Una sesión semanal la hacen juntos, habitualmente de dos o tres horas seguidas. Y luego, ya sin el cineasta, el profesor hace otro tipo de actividades vinculadas al cine”.

En estas sesiones se observan fragmentos de películas, se analizan, se discuten. Se anima a la clase a participar y luego se les desafía a poner en práctica lo aprendido, a trabajar juntos en la escritura de un guión y salir ahí fuera y rodarlo. El cine se transforma en una materia más de la escuela y en una revelación para los jóvenes, que se convierten en espectadores activos. Como reconoce Laia, “el primer objetivo de este proyecto es que los niños descubran el cine como arte, que descubran el cine de autor. Pero el otro objetivo es que éste sea también un motor de innovación pedagógica”.

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En Cine en Curso trabajan con niños de 9 a 18 años. | Fuente: Á Bao A Qu

Hacer cine, aprender con el cine

“Las películas que ruedan hablan sobre sus propias emociones”, me dice Fanny Figueras, que es profesora en el instituto Moisès Broggi, en Barcelona. “Escriben personajes que tienen su misma edad, sobre temas que les preocupan, como que sus padre no les permiten estudiar lo que ellos quieren. A veces son adolescentes que se sienten atrapados y encuentran en el cine una nueva forma de expresarse”.

En algunas escuelas, como en esta de Cataluña, el proyecto de Cine en Curso se establece como un eje que lo vertebra todo y no como un taller o una asignatura aislada. La Moisès Broggi es un caso de transversalidad. Fanny me explica que introducen el cine en Primero de ESO, con 12 años, y que lo siguen cursando hasta Primero de Bachiller, con 17: “El cine tiene mucha relación con el currículum porque los proyectos que vamos haciendo vinculan diferentes materias. En Primero de ESO entra en Catalán, Historia y Visual y plástica. Por ejemplo, en Catalán trabajamos en la descripción de fotografías. Con el cine enseñamos a mirar. Vamos vinculando los contenidos con el objetivo de acercar a los alumnos a estas disciplinas”.

“A veces son adolescentes que se sienten atrapados y encuentran en el cine una nueva forma de expresarse”

A Carla Simón, una de las cineastas que trabajan con Cine en Curso, le asombró del proyecto que los fragmentos que se proyectan a los alumnos, ya sean de 9 ó 18 años, son fragmentos de películas de autor, a veces muy complejas. “En el primer trimestre les ponemos fragmentos más experimentales, les ponemos a Akerman, le ponemos a Mekas. Y yo pensaba que se preguntarían que qué es eso”, me dice Carla, riendo. “Pero luego te das cuenta de que no, que no les aburre. Fue una sorpresa. De estos fragmentos salen mil comentarios y ahí es cuando te das cuenta del poder de la educación”.

Carla Simón, que ganó por Estiu 1993 el premio a Mejor Ópera Prima en el último Festival de Berlín, se incorporó al proyecto hace dos años y cuenta que lo hizo porque siempre le apasionó trabajar con los niños, transmitirles la ilusión por el cine. Este trabajo le ha reportado sorpresas porque uno no puede imaginar hasta qué punto el cine –o el fútbol, o la literatura, o la biología– pasa a convertirse en una gran pasión cuando eres un niño, incluso antes de adolescente: “Recuerdo a una profesora que me advertía sobre dos alumnos que eran complicados. No me lo explicaba. Conmigo estaban motivados, conmigo eran totalmente distintos. Era por el cine, ves lo que provoca. A veces son niños complicados, pero al mismo tiempo creativos. Al final, la base de todo es la motivación”.

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Los familiares disfrutan de una proyección de cine hecho en la escuela. | Fuente: Á Bao A Qu

No hay dinero

Laia me cuenta que su gran inspiración para poner en marcha el programa fue el intelectual francés Alain Bergala, a quien encomendó Lang el diseño de este modelo que hoy sobrevive como puede. Su ensayo La hipótesis del cine es algo así como un libro santo y en este se detallan las bases de su proyecto. En Francia, la introducción del cine en el sistema educativo fue un éxito porque fue apoyado y protegido por el Estado. Pero en España la realidad es bien distinta: Cine en Curso consigue financiación a duras penas y cada año parece que es el último: “Sostener este proyecto es muy, muy complicado. Lo hacemos desde una asociación sin ánimo de lucro (Á Bao A Qu) y buscamos dinero de fondos y subvenciones. Trabajamos con escuelas públicas que tampoco tienen recursos y las ayudas no son estables. Tenemos ayuda de la Generalitat (de Cataluña), del Ayuntamiento de Barcelona, de otros ayuntamientos, como el de Fuenlabrada. Y aunque las ayudas son fundamentales, nunca son suficientes. Normalmente cubren los honorarios del cineasta, el gasto directo, pero no hay nada articulado. Además, estos proyectos de arte y educación no tienen líneas de financiación pública. Donde mejor estructurado está es en Galicia, porque trabajamos directamente con la Filmografía gallega y nos destinan una parte de su presupuesto anual. Pero en Cataluña y Madrid…”.

“Si tuviéramos que esperar a los calendarios de financiación, no podríamos hacer los talleres”

Ahora Laia crea una pausa, como haciendo cuentas. Laia trabaja todos los días de la semana, tantas horas como puede, porque Cine en Curso le entusiasma. Pero no pueden ampliar plantilla y no pueden extender su labor a más escuelas, y es frustrante. Siempre el problema del dinero.

“En Cataluña y Madrid tenemos 25 talleres, pero nunca sabemos de cuánto dinero disponemos. Porque si tuviéramos que esperar a los calendarios de financiación no podríamos hacerlos. Las ayudas se resuelven en mayo o junio, y para entonces se ha terminado el curso escolar. Nosotras asumimos el riesgo”.

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¿Cómo afectará el atentado de Barcelona en su turismo?

Jorge Raya Pons

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Barcelona sufrió el pasado jueves el peor atentado desde Hipercor: una furgoneta arrolló a toda velocidad y en La Rambla a decenas de personas y al menos 15 han muerto, según cifras oficiales. Los días pasan y el miedo permanece; ahora el sentimiento de seguridad se ha transformado en un anhelo y la conciencia de la vulnerabilidad se extiende en los barceloneses. Es un temor comprensible y muchos ciudadanos se preguntan si este podría afectar a la imagen de Barcelona en el mundo. Lo cual se puede trasladar en forma de pregunta: aquellos viajeros que habían pensado en volar a Barcelona, ¿mantienen el interés tras el ataque yihadista?

Una representante del Gremi d’Hotels de Barcelona interpreta que es “pronto” para valorarlo, una conclusión que comparten desde el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Lo cierto es que el gremio hotelero considera que se han producido anulaciones de reservas de manera “puntual”, en ningún caso significativas, y a falta de estimaciones más profundas, elaboradas y precisadas con el tiempo, Barcelona–como receptora de 30 millones de turistas cada año y como cuarta ciudad europea con más visitantes extranjeros, según los datos municipales– únicamente puede atender a la experiencia de otras capitales que sufrieron el horror del terrorismo para anticiparse a una posible fuga de turistas.

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Homenaje a las víctimas del atentado terrorista de Barcelona en La Rambla. | Foto: Alberto Gea/Reuters

Un caso simbólico y representativo es París. La Ciudad de la Luz perdió un 4,7% de las reservas hoteleras en 2016 respecto al año anterior, lo cual encuentra explicación en los atentados de Bataclan, Charlie Hebdo y las constantes amenazas terroristas sobre la ciudad y el país. En cifras redondas, significa 1,5 millones de visitantes y 1.300 millones de euros perdidos de un año a otro. Los datos corresponden al Comité Regional de Turismo de París (CRT). Bélgica perdió 2.400 millones de euros –medio punto de PIB– en 2016 tras el ataque terrorista en el aeropuerto de Bruselas, con 32 víctimas mortales. El dato lo aporta la patronal Institute for Economics and Peace.

Con todo, el CRT revela que París ha batido records en los primeros seis meses de 2017 y que las visitas han aumentado un 10,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto significa que París recibió 16,4 millones de turistas de enero a junio, una cifra que no había alcanzado antes. En cualquier caso, nada apunta a que Barcelona vaya a sufrir el descenso repentino que conoció París. Al menos así lo interpreta la Asociación Europea de Turoperadores, que hace apenas cinco días dijo a través de su presidente, Tom Jenkins, que no anticipan “muchas cancelaciones inmediatas”: “Estos incidentes son cada vez menos infrecuentes y la gente comprende cada vez mejor que puede ocurrir en cualquier lugar”.

En Reino Unido, especialmente en Londres, los atentados no han echado atrás a los turistas y en este junio han sido un 7% más que en el junio anterior. En Alemania, las cifras son abrumadoras y, por ejemplo, los chinos que han visitado el país han aumentado un 15%. Las cifras proceden de los estudios realizados por la agencia Protourismus. Un representante de la compañía, Didier Arino, responde a preguntas de AFP que España no sufrirá grandes variaciones en los próximos meses: “El país experimenta tal dinámica de crecimiento que el efecto no se notará tanto”.

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Un cartel en memoria de las víctimas del atentado terrorista de Bataclan. | Foto: Reuters

A menudo se escribe con acierto que España ha experimentado un aumento extraordinario en el número de turistas por la caída de destinos como Turquía, Egipto o Túnez, un aumento que la patronal turística Exceltur cuantifica en 12 millones de personas desde 2010. La seguridad es la base del turismo: la situación en estos países mediterráneos es crítica y en ningún caso equiparable a la española. Ningún experto emplea estos ejemplos como precedentes a tener en cuenta.

Con los datos sobre la mesa se puede comprobar que el impacto de los atentados, como hechos esporádicos, tienen un impacto en el turismo a muy corto plazo y las cifras se recuperan con rapidez. “El efecto se acorta con la banalización de los atentados”, explica el presidente del sindicato francés Entreprises du Voyage a la agencia AFP. Todo se reduce a si una ciudad es segura o peligrosa a ojos del turista.

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Un 40% de los estadounidenses piensa como Trump sobre la violencia en Charlottesville

Redacción TO

Foto: JOSHUA ROBERTS
Reuters

Las concentraciones de supremacistas blancos en Charlottesville el pasado 12 de agosto, que causaron la muerte de tres personas y dejaron numerosos heridos, han provocado protestas contra el racismo y la extrema derecha. Pero también han generado una gran polémica, pues parece que no todo el mundo tiene claro quiénes fueron los responsables de los terribles actos de violencia que tuvieron lugar en dichas manifestaciones.

Las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, que culpó a ambas partes de los actos violentos antes de condenar públicamente al simpatizante nazi que embistió contra la multitud, han sido el principal foco de polémica y controversia durante los últimos días.

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Un grupo de personas celebra una vigilia por la mujer fallecida durante las protestas en Charlottesville. | Foto: Handout/ Reuters

Sin embargo, parece que Trump no está solo. El presidente estadounidense no es el único que no pone toda la culpa sobre los supremacistas blancos, racistas y neonazis. Una reciente encuesta llevada a cabo por SurveyMonkey y publicada por Axios, muestra que menos de la mitad de los encuestados culpan a los grupos de extrema derecha de la violencia y que un 40% considera que la responsabilidad es de ambas partes. Incluso hay un 9% de ellos que opina que los manifestantes que protestaban contra la extrema derecha son los responsables de los enfrentamientos violentos.

Diferencias entre republicanos y demócratas

Estos datos son aún más extremos cuando la encuesta se divide entre republicanos, demócratas e independientes.

Un 64% de los republicanos opina que ambas partes tienen la culpa de lo ocurrido en Charlottesville, un 18% culpa a los supremacistas blancos y un 9% a los opositores. Además, un 87% de los republicanos encuestados estaban de acuerdo con la frase “tenías un grupo en un lado que era mano, y tenías un grupo del otro lado que era también muy violento”, que dijo Donald Trump el pasado martes.

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La encuesta muestra una gran diferencia entre republicanos y demócratas. | Foto: Axios

Sin embargo, en el total de adultos encuestados, esta cifra baja, y solo un 43% está de acuerdo con esta frase del presidente de Estados Unidos, mientras que el 53% está en desacuerdo con ella.

Tanto los demócratas como los independientes muestran un gran rechazo a esta frase. Los primeros están en desacuerdo en un 87%, mientras que los independientes rechazan esta postura en un 59%.

En este último grupo parece haber una postura intermedia entre las que caracterizan a los republicanos y a los demócratas. Un 51% culpan a los grupos de extrema derecha de la violencia en Charlottesville, mientras que un 38% señala a ambos grupos y un 8% a los que protestaban en su contra.

Una cuestión política

La gran diferencia entre las respuestas de personas con diferentes ideas políticas muestra una gran división en la población estadounidense, que cuenta con opiniones totalmente opuestas en temas fundamentales y básicos de la sociedad.

Aunque la encuesta solo cuenta con las respuestas de 2.181 estadounidenses adultos, el periodista político de Axios, donde se ha publicado la encuesta, Mike Allen, cree que “estos descubrimientos reflejan el hecho de que, porque las partes de la nación dividen y fracturan los medios, ya no estamos de acuerdo en hechos básicos, y esto hace el debate civil imposible”.

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Numerosas personas se han manifestado contra la reacción de Trump ante los hechos ocurridos en Charlottesville. | Foto: Joe Penney/ Reuters

Por tanto, esta encuesta muestra que lo que muchos piensan, como han manifestado a través de las redes sociales, que debería ser una cuestión moral y una condena a lo que ocurrió en Charlottesville se ha convertido en una cuestión política. Además, demuestra que a pesar de las numerosas críticas que ha recibido Trump por su forma de tratar las muertes y las peleas en Charlottesville, que más tarde denunció y condenó, no son una representación de la opinión de la mayoría de la población, al menos en Estados Unidos.

Continúa leyendo: Países que permiten el matrimonio infantil y no conocías

Países que permiten el matrimonio infantil y no conocías

Anna Carolina Maier

Foto: Hans Pennink
AP

De acuerdo a los estándares que establecen los Derechos Humanos internacionales, los 18 años debería ser la edad legal mínima para contraer matrimonio. Aún así, en pleno siglo XXI el matrimonio infantil está permitido en al menos 117 países del mundo.

La ONG Girls Not Brides sostiene que ese mínimo de edad, es más que un estándar subjetivo de madurez que pretende salvaguardar a niños y niñas de casarse sin estar preparados física, mental o emocionalmente. Añade que del mismo modo lo entiende la Convención sobre los Derechos del Niño.

Aún así, continúa siendo un debate mundial que la mayoría de las legislaciones del mundo -incluidos los de Occidente- permiten el matrimonio infantil.

Casi todas las naciones tienen leyes que especifican a qué edad una pareja puede casarse, pero resulta curioso que en la mayoría de los países permiten a los menores de 18 años hacerlo. De hecho, al menos 117 naciones (incluyendo Estados Unidos y España) dejan que los niños se casen, según un estudio de 2016 del Pew Research Center.

Marriage age minimums for girls

Aunque parezca sorprendente debido a todos los movimientos sociales en contra del matrimonio infantil, en febrero de este año Human Rights Watch tuvo que enviar una carta a los legisladores y gobernadores del estado de Nueva York pidiéndoles respaldar un proyecto de Ley para aumentar a 17 años la edad mínima para el matrimonio en la entidad.

A pesar de que Nueva York es considerada la capital del mundo, entre 2001 y 2010, casi 4 mil menores de 18 años se casaron allí. Bajo la Ley actual, la edad mínima para contraer matrimonio en la entidad es 18, pero permite excepciones para que personas de 16 y 17 años se casen con la aprobación de sus padres. También para menores de entre 14 y 15 años de hacerlo si tienen permiso de un juez, además del de sus padres.

Aunque resulte poco creíble, en los Estados Unidos entre el 2000 y el 2010, “en 38 (de los 50) estados, más de 167,000 niños –casi todos ellos niñas, algunas muy jóvenes de tan solo 12 años de edad- estaban ya casadas, principalmente con hombres de 18 años o más”, según la ONG Unchained At Last.

De modo que aunque los casos más frecuentes de matrimonios infantiles se dan en Asia Meridional y en África Occidental y Central, todavía Estados Unidos, Australia, Uruguay, España, Dinamarca, entre otros, dan luz verde –en la mayoría de los casos bajo el consentimiento de los padres y un juez- al matrimonio infantil.

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Los casos más frecuentes de matrimonios infantiles se dan en Asia Meridional y en África Occidental y Central. Foto: Massoud Hossaini | AP

Últimos países dando la batalla

De hecho, fue en enero de este año que el Parlamento danés aprobó una nueva ley que prohíbe contraer matrimonio a los menores de dieciocho años. A pesar de ello, la administración contempla excepciones si la pareja consigue demostrar que no se trata de un matrimonio forzado.

Esta semana, un país latinoamericano dio un paso en la lucha en contra del matrimonio infantil. Se trata de El Salvador donde el Congreso ha prohibido las bodas con niñas y adolescentes cuando estén embarazadas. Esta medida busca frenar el alarmante número de casos de abuso a niñas.

La ley corregida estaba vigente desde 1994 y permitía a un adulto contraer matrimonio con una menor de 18 años por embarazo con autorización de sus padres, lo que según organizaciones de DDHH servía para ocultar violaciones y estupros, reseña EFE.

Las últimas cifras oficiales (de 2016) indican que existen más de 22 mil menores en El Salvador en matrimonio o unión libre, lo que según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) equivale al 20% de las menores de 18 años del país y un 5% de las menores de 15 años.

A pesar de estos avances, a la lucha en contra del matrimonio infantil parece quedarle una larga batalla, no solo en la aulas de clases, sino en los Parlamentos del mundo.

Continúa leyendo: AirHelp, la app que te hace la vida fácil si te cancelan o retrasan un vuelo

AirHelp, la app que te hace la vida fácil si te cancelan o retrasan un vuelo

Redacción TO

Foto: Antonio Calanni
AP

Hay pocas circunstancias más frustrantes en la vida de un viajero que la cancelación o retraso de un vuelo, y sobre todo si ese viaje se hace por placer. En The Objective ya publicamos una breve guía de cómo proceder ante la cancelación de vuelo, que puede servir de ayuda a cualquier pasajero en apuros. Ahora presentamos AirHelp, la aplicación que te hace la vida más fácil si sufres alguna de las circunstancias citadas.

Según esta empresa especializada en la defensa de los derechos de los pasajeros, más de 110.000 personas en España sufrieron en julio retrasos, cancelaciones y sobreventa en aproximadamente unos 800 vuelos. Además, concreta que sólo un 1% de los afectados reclamaron una compensación, lo que se traduce en que las compañías aéreas deberían haber abonado 30 millones de euros tan sólo en ese mes por los retrasos, cancelaciones y casos de overbooking.

Para muchos, el proceso de reclamación se revela arduo y largo, por lo que no se plantean siquiera el ejercer su derecho como pasajero. Por suerte, la tecnología nos abre un mundo de posibilidades también en el fatigoso mundo de las solicitudes burocráticas.

Reclamación a golpe de clic

Desde AirHelp aseguran que el trámite con ellos pasa de durar horas a tan sólo 3 minutos, por lo que reclamar con este servicio, que cuenta con aplicación para smartphones, puede ser tan sencillo como hacer clic.

AirHelp, la app que te hace la vida fácil si te cancelan o retrasan un vuelo 1
Una app que te quita dolores de cabeza. Literal. | Imagen: AirHelp

Para los retrasos de vuelo en los viajes hacia y desde los países de la Unión Europea, la compensación puede llegar hasta los 600 euros, y desde AirHelp aseguran que con su servicio los viajeros obtienen una compensación media de 400 euros por vuelo. Las cosas son más complicadas si tu vuelo se retrasa en suelo estadounidense: según Scott Ginsberg, gerente de AirHelp, las aerolíneas en Estados Unidos sólo están obligadas a compensar los retrasos prolongados en la pista, con lo que los derechos de los pasajeros se ven más limitados.

Para poder luchar correctamente por la debida compensación, y a pesar de la ayuda de AirHelp, el pasajero debe proceder a tenerlo todo muy bien acotado. Desde conservar la tarjeta de embarque, a preguntar por el motivo del retraso al personal o anotar la hora real de llegada al destino final, todos los datos que tengamos harán más fácil todo el proceso. Desde AirHelp resaltan además la importancia de no firmar ningún documento ni aceptar ninguna oferta o vale que pueden acarrear la pérdida de los derechos de reclamación.

Vuelos de hasta 5 años de antigüedad

AirHelp te permite comprobar tus vuelos de los últimos 5 años para conocer si tienes derecho a compensación, un servicio completamente gratuito, y reclamar cuando uno de tus vuelo esté afectado. Siempre sale más barato hacerlo uno mismo, ya que AirHelp se reserva una comisión del 25% por el servicio en el caso de ganar el caso, pero si la reclamación no llega a buen puerto, el usuario no debe pagar nada.

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