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¿Es el cine la asignatura pendiente de las escuelas?

Jorge Raya Pons

Foto: Á BAO A QU

El cine está en el espíritu de Francia desde que el inventor Louis Le Prince se filmó caminando en círculos por dos segundos en el jardín de su suegra. Estuvo ahí cuando siete años después, en 1895, los espectadores se llevaron las manos a la cabeza con aquello que proyectaba el cinematógrafo de los Lumière, esas fotografías de un tren llegando a la estación que se sucedían muy rápido y creaban un movimiento imposible. Este mismo espíritu permanece en Francia en el siglo XXI y se retroalimenta gracias al exministro de Educación Jack Lang, que introdujo el cine en las escuelas en el año 2000, asumiendo que una película no solo es un entretenimiento, sino que, en el mejor de los casos, también es una forma elevada de arte.

Fue esta idea la que empujó a Laia Colell y Núria Aidelman a crear Á Bao A Qu –se llama como la bestia imaginaria que describió Borges– en 2004, una asociación que trabaja por implantar un modelo educativo que integre el cine como herramienta pedagógica fundamental en España. Uno de sus proyectos, probablemente el más ambicioso, se llama Cine en Curso.

“El primer objetivo del proyecto es que los niños descubran el cine como arte”

A través de este programa, que nació en 2005, la asociación y una serie de colegios seleccionados en convocatorias anuales –actualmente son treinta– colaboran en talleres que son impartidos conjuntamente por un director de cine y un profesor de la escuela. “No es que los cineastas den la clase y los profesores se mantengan al margen”, me explica Laia. “Una sesión semanal la hacen juntos, habitualmente de dos o tres horas seguidas. Y luego, ya sin el cineasta, el profesor hace otro tipo de actividades vinculadas al cine”.

En estas sesiones se observan fragmentos de películas, se analizan, se discuten. Se anima a la clase a participar y luego se les desafía a poner en práctica lo aprendido, a trabajar juntos en la escritura de un guión y salir ahí fuera y rodarlo. El cine se transforma en una materia más de la escuela y en una revelación para los jóvenes, que se convierten en espectadores activos. Como reconoce Laia, “el primer objetivo de este proyecto es que los niños descubran el cine como arte, que descubran el cine de autor. Pero el otro objetivo es que éste sea también un motor de innovación pedagógica”.

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En Cine en Curso trabajan con niños de 9 a 18 años. | Fuente: Á Bao A Qu

Hacer cine, aprender con el cine

“Las películas que ruedan hablan sobre sus propias emociones”, me dice Fanny Figueras, que es profesora en el instituto Moisès Broggi, en Barcelona. “Escriben personajes que tienen su misma edad, sobre temas que les preocupan, como que sus padre no les permiten estudiar lo que ellos quieren. A veces son adolescentes que se sienten atrapados y encuentran en el cine una nueva forma de expresarse”.

En algunas escuelas, como en esta de Cataluña, el proyecto de Cine en Curso se establece como un eje que lo vertebra todo y no como un taller o una asignatura aislada. La Moisès Broggi es un caso de transversalidad. Fanny me explica que introducen el cine en Primero de ESO, con 12 años, y que lo siguen cursando hasta Primero de Bachiller, con 17: “El cine tiene mucha relación con el currículum porque los proyectos que vamos haciendo vinculan diferentes materias. En Primero de ESO entra en Catalán, Historia y Visual y plástica. Por ejemplo, en Catalán trabajamos en la descripción de fotografías. Con el cine enseñamos a mirar. Vamos vinculando los contenidos con el objetivo de acercar a los alumnos a estas disciplinas”.

“A veces son adolescentes que se sienten atrapados y encuentran en el cine una nueva forma de expresarse”

A Carla Simón, una de las cineastas que trabajan con Cine en Curso, le asombró del proyecto que los fragmentos que se proyectan a los alumnos, ya sean de 9 ó 18 años, son fragmentos de películas de autor, a veces muy complejas. “En el primer trimestre les ponemos fragmentos más experimentales, les ponemos a Akerman, le ponemos a Mekas. Y yo pensaba que se preguntarían que qué es eso”, me dice Carla, riendo. “Pero luego te das cuenta de que no, que no les aburre. Fue una sorpresa. De estos fragmentos salen mil comentarios y ahí es cuando te das cuenta del poder de la educación”.

Carla Simón, que ganó por Estiu 1993 el premio a Mejor Ópera Prima en el último Festival de Berlín, se incorporó al proyecto hace dos años y cuenta que lo hizo porque siempre le apasionó trabajar con los niños, transmitirles la ilusión por el cine. Este trabajo le ha reportado sorpresas porque uno no puede imaginar hasta qué punto el cine –o el fútbol, o la literatura, o la biología– pasa a convertirse en una gran pasión cuando eres un niño, incluso antes de adolescente: “Recuerdo a una profesora que me advertía sobre dos alumnos que eran complicados. No me lo explicaba. Conmigo estaban motivados, conmigo eran totalmente distintos. Era por el cine, ves lo que provoca. A veces son niños complicados, pero al mismo tiempo creativos. Al final, la base de todo es la motivación”.

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Los familiares disfrutan de una proyección de cine hecho en la escuela. | Fuente: Á Bao A Qu

No hay dinero

Laia me cuenta que su gran inspiración para poner en marcha el programa fue el intelectual francés Alain Bergala, a quien encomendó Lang el diseño de este modelo que hoy sobrevive como puede. Su ensayo La hipótesis del cine es algo así como un libro santo y en este se detallan las bases de su proyecto. En Francia, la introducción del cine en el sistema educativo fue un éxito porque fue apoyado y protegido por el Estado. Pero en España la realidad es bien distinta: Cine en Curso consigue financiación a duras penas y cada año parece que es el último: “Sostener este proyecto es muy, muy complicado. Lo hacemos desde una asociación sin ánimo de lucro (Á Bao A Qu) y buscamos dinero de fondos y subvenciones. Trabajamos con escuelas públicas que tampoco tienen recursos y las ayudas no son estables. Tenemos ayuda de la Generalitat (de Cataluña), del Ayuntamiento de Barcelona, de otros ayuntamientos, como el de Fuenlabrada. Y aunque las ayudas son fundamentales, nunca son suficientes. Normalmente cubren los honorarios del cineasta, el gasto directo, pero no hay nada articulado. Además, estos proyectos de arte y educación no tienen líneas de financiación pública. Donde mejor estructurado está es en Galicia, porque trabajamos directamente con la Filmografía gallega y nos destinan una parte de su presupuesto anual. Pero en Cataluña y Madrid…”.

“Si tuviéramos que esperar a los calendarios de financiación, no podríamos hacer los talleres”

Ahora Laia crea una pausa, como haciendo cuentas. Laia trabaja todos los días de la semana, tantas horas como puede, porque Cine en Curso le entusiasma. Pero no pueden ampliar plantilla y no pueden extender su labor a más escuelas, y es frustrante. Siempre el problema del dinero.

“En Cataluña y Madrid tenemos 25 talleres, pero nunca sabemos de cuánto dinero disponemos. Porque si tuviéramos que esperar a los calendarios de financiación no podríamos hacerlos. Las ayudas se resuelven en mayo o junio, y para entonces se ha terminado el curso escolar. Nosotras asumimos el riesgo”.

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Bitcoin y Harriet Martineau

José Carlos Rodríguez

Foto: KARENBLEIER
AFP

En 1832 Harriet Martineau publicó una colección de cuentos con el improbable título Illustrations on Political Economy. Los relatos exponían los principios, mecánicos y desalentadores, que David Ricardo había expuesto 15 años antes. Su éxito fue enorme; el título volaba de los escaparates de las librerías de toda Gran Bretaña. “Ahora se considera de gran elegancia entre las marisabidillas hablar de economía política”, dijo con desdén María Edgeworth. Seguro que la lectura de Martineau era menos agria que la del propio Ricardo.

Bitcoin necesita su Martineau; alguien que saque a la moneda virtual del arcano en el que habita. Culmina dos décadas de búsqueda de un dinero que no pudiese caer en las garras del Estado. Se crea de forma colaborativa, y el control de su funcionamiento está distribuido entre todos los que quieran participar en el proceso. Es imposible de controlar por una gran empresa o por ningún gobierno, y no hay forma real de prohibirlo. Su cantidad está limitada a 21 millones de unidades, para que la abundancia no arruine su valor, y por si cada uno alcanza el precio de un piso en Manhattan, cada bitcoin se puede dividir por una fracción cien millones más pequeñas.

En los últimos meses su cotización ha dibujado una hipérbole que casi miraba hacia el infinito. Ha acabado por quebrarse, y queda la duda de si está formando una escalera hacia el cielo o un único y vertiginoso pico que recuerda otros furores pasajeros. Esa duda se despejará cuando sepamos qué responder a la única pregunta importante: ¿Es bitcoin dinero?

El dinero es un bien que, por sus características y por su gran presencia en el mercado, se ha convertido en un bien de intercambio aceptado de forma generalizada. Una vez un bien es dinero, adquiere ciertas características. Como es denominador común de los precios, es útil como unidad de cuenta. Como es un bien líquido y su valor no cambia mucho en un tiempo breve, es un buen depósito de valor. Pero el Bitcoin no se puede utilizar en cualquier mercado; de hecho en una fracción muy pequeña de donde hacemos las compras. Y el hecho de que su valor fluctúe con tanta violencia es una muestra de que, hoy, el Bitcoin no es aún dinero.

Si llega a serlo, habrá muy pocos que puedan ahorrar un solo bitcoin a lo largo de su vida. Y entonces habrá cientos de Harriet Martineau contándonos su periplo como un cuento.

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Comienza el Hanukkah, la fiesta judía de las luces

Natalia Salguero

Foto: Natalia Salguero
The Objective

El Hanukkah o fiesta de las luces, es un evento judío que se celebra este año del 12 al 20 de diciembre, lo equivalente al día 25 del mes hebreo de Kislev (mes abundante de lluvia), que tiene su origen en la época de los griegos. Cuando estos reinaban prohibieron a los judíos que practicasen su religión y que leyeran la Torá, el libro sagrado de la religión judía.

En aquella época los Macabeos, un grupo reducido de hebreos, lucharon contra los griegos para recuperar el templo y devolverle al pueblo judío la libertad de practicar su religión. “Los judíos no solemos celebrar los milagros bélicos, aunque en este caso sí que lo fue”, cuenta a The Objective Carolina Aguilar, practicante del judaísmo. “Un ejército tan grande como el de los griegos fue vencido por un grupo de hebreos sin recursos”, añade.

Al recuperar el templo, los Macabeos encontraron una vasija con aceite de oliva virgen refinado, con el que se encendían las luces del templo para poder venerar a Ashem, el dios judío, suficiente para un sólo día de alumbrado, aunque se necesitaban ocho días de lumbre para volver a refinar el aceite.

“El milagro fue que el aceite se pudo usar durante los ocho días que necesitaban y la luz del templo nunca estuvo apagada”, cuenta Carolina que, a continuación, nos explica los objetos sagrados con los que los judíos celebran la fiesta del Hanukkah estos días.

La Hanukkiyah

La hanukkiyah es un candelabro de nueve brazos, a diferencia de la menorah, que solo tiene ocho. En la hanukkiyah los ocho brazos simétricos representan los ocho días que pasaron los Macabeos defendiendo el templo y la vela del noveno brazo, que es el central, se usa para encender todas las demás. Las velas se colocan de izquierda a derecha y se encienden de derecha a izquierda.

“Existe un enorme respeto por las velas en el judaísmo, por lo que no se puede usar la luz de ninguna de ellas para otra cosa, como leer o encender otras velas”, explica Carolina.

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Ornamento para la oración en el judaísmo. | Foto: Natalia Salguero / The Objective

Cada noche de Hanukkah se coloca en la hanukkiyah la vela central y la vela correspondiente a cada día de los ocho que dura. En este proceso se reza la Berajá, que es una oración de bendición, que exclusivamente se pronuncia en esta fiesta. “Cuando enseñamos esta oración a los niños, se dice una variante que no es la real, para no mancillar la Berajá y no decirla en vano”, subraya.

El sebibón

Es una peonza de madera que usaban los judíos para estudiar la Torá y rezar, debido a que los griegos no les permitían tener contacto con su religión. “Cuando pasaban los griegos, los judíos hacían como que jugaban con el sebibón, pero en realidad estaban estudiando la Torá”, tal y como explica la hija de Carolina, Galit Chocrón, de siete años de edad.

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Dos sebibones. | Foto: Natalia Salguero / The Objective

En el sebibon hay escritas cuatro letras, una en cada cara, y cada una tiene un significado. “La Nun, que equivaldría a la palabra Nes, la letra Gimel, que equivale a Gadol, la letra Hei, que equivale a la palabra Hayah y por último el símbolo Pei que significa Poh”, cuenta Galit con todo detalle. “Todas esta palabras se unen y forman la frase Nes Gadol Hayah Poh que se traduce en “el gran milagro ocurrió aquí”, añade la joven practicante.

La comida

La comida es considerada una manera de alegrar el alma, por lo que en Hanukkah, como fiesta que celebra el milagro del aceite, se cocinan platos elaborados en aceite. Según su procedencia de Europa del Este o de Sefarad (la Península Ibérica), los judíos pueden ser ashkenazi o sefardíes. Estos últimos son aquellos procedentes de Marruecos, España o Portugal, entre otros países, y tienen una dieta repleta de especias, cus cus, o cordero.

El plato por excelencia para ellos son los sufganiyot, una especie de donut que se prepara en aceite y se rellena con mermelada, chocolate o pueden ir sin rellenar, simplemente espolvoreados con azúcar glass. Para los ashkenazi, el plato típico en esta fiesta son los latkes, unas tortitas saladas de patata y cebolla fritas en aceite.

Los macabim

Son aquellos que salvaron a los judíos de los griegos y, al ser los salvadores, son los que traen cada Hanukkah un único regalo por noche a los niños. Los primeros siete días dejan un regalo pequeño, y el octavo y último día, un regalo grande.

Ellos se guían por la luz de las velas encendidas en la hanukkiyah para llegar a cada casa que celebra esta fiesta de las luces. “Si os preguntáis como nos traen los regalos, pues nadie lo sabe excepto ellos, porque lo traen por la noche cuando estamos durmiendo”, revela Galit.

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Galit jugando con el sebibón. | Foto: Natalia Salguero / The Objective

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Panamá, paraíso (también) de los deportes acuáticos

Redacción TO

Panamá es un paraíso en la tierra y sus aguas son el reflejo de ello, pero todo relax se complementa con un poco de adrenalina, aventura y deporte. Su diversidad natural te invitará a disfrutar al máximo tu tiempo aquí. Imagina cruzar de un océano a otro en un kayak, bucear en aguas turquesas, navegar y revivir las emociones de antiguos marinos, subirte a olas inimaginables, un sueño hecho realidad en en esta isla de la que el entusiasmado escritor John Le Carré, autor del famoso libro de intriga El sastre de Panamá, dijo que “no era el paraíso, sino el cielo”.

Para los amantes de los deportes acuáticos, es el paraíso para el buceo, el surf o, por ejemplo, el kajak. Y es que la isla cuenta con más de mil kilómetros de arrecife, y es hogar de más de 70 especies del coral pedregoso, 350 especies del molusco y las poblaciones de manatí más grandes del mundo.

Así, si estabas buscando una excusa para visitar Panamá, los deportes acuáticos son muy válidos para visitar este país tan diverso. Compilamos siete deportes acuáticos que debes practicar al menos una vez en la vida:

Surf, equilibrio y valor: para los cazadores de olas no es un secreto que Panamá cuenta con una variedad muy interesante de playas para practicar surf con olas de diferentes intensidades
y tamaños, algunas aptas para personas que se están iniciando en este deporte y otras para los más intrépidos con experticia. Bocas del Toro es uno de los lugares más bellos, que se ha convertido en una especie de Meca para los fanáticos de surf en especial las playas de Isla Carenero y Bluf, en la Isla Colón, y Wyzard y Red Frog. Otros puntos para surfistas están situados en la Provincia de Veraguas, las costas de Santa Catalina, famosa a nivel internacional por la calidad de sus olas, con alturas de 4,5 metros de altura y Playa Morillo, de aguas cálidas durante la mayor parte del año, es escenario de competiciones nacionales e internacionales de Surf. Para los más atrevidos en el Pacífico está Playa Cambutal en la provincia de Azuero, con las olas más consistentes que suelen alcanzar 6 metros de altura. Otra opción es Morro Negrito (provincia de Chiriqui) donde podrás quedarte en campamentos especializados en surf.

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Surfista en playa Venao, Portugal. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Kitesurf, saltos enérgicos: uno de los deportes extremos que no escapa a Panamá, te permite alcanzar altas velocidades sobre el agua ejecutando saltos espectaculares sobre una tabla impulsada por el viento a través de un cometa de tracción, perfecto para practicarlo en las playas de Punta Chame (donde se celebró el Mundial de Kitesurf en 2014) y en esta misma playa encontrarás una escuela para aprender Kitesurf si aún no has tenido la oportunidad de adentrarte en este deporte. Es importante conocer sus principios básicos y recibir instrucciones de personas especializadas con una experiencia comprobada antes de practicarlo. Otros puntos ideales para su práctica son las playas de Las Lajas y Barquetas en las costas del Pacífico.

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Un kitesurfista controla su cometa durante un atardecer en Punta Chame, en las afueras de Ciudad de Panamá. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Esnorquel y buceo, universo azul: Panamá, bajo sus espectaculares aguas, guarda un mundo marino sin igual y te brinda la oportunidad perfecta tanto para bucear y explorar el mar desde la superficie haciendo esnorquel, ambas actividades son ideales para esas personas que buscan vivir emociones intensas y de otro mundo. Podrás deleitar la vista con la diversidad de sus arrecifes, su fauna acuática, caídas rocosas y una excelente visibilidad de sus aguas con la que no te perderás ni un solo detalle de su ecosistema marino. El archipiélago de las Perlas, la península de Azuero, la isla Coiba, la isla de Contadora y costa del Darién son ideales para practicar estos deportes, pero al ser concurridas por los amantes del buceo es necesario programar las excursiones con antelación.

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Cayo Coral es un destino tropical a veinte minutos de viaje en barco de Isla Colón. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Pesca deportiva, paciencia vs fuerza: uno de los posibles significados que se le otorgan a Panamá es abundancia de peces y mariposas y para los amantes de la pesca, Panamá es el país ideal porque puedes hacerlo tanto en el Pacífico como en Atlántico y, claro, en agua dulce también. Es el destino por excelencia para la pesca deportiva. Bahía Piñas, también conocida como el santuario del Marlín negro y el pez vela, tiene alrededor de 250 records mundiales de pesca en modalidades inshore y offshore, también es sede del Torneo Presidencial de Centroamérica. Otro punto importante para la pesca es el archipiélago de Las Perlas, la única vía marítima que conduce al Canal de Panamá desde el Océano Pacífico en especial las islas del Rey, San José y Pedro González. Uno de los lugares top para pescadores de agua dulce en Panamá es el Lago Gatún, un lago artificial creado durante la construcción del Canal de Panamá como reservorio principal de agua dulce del país en el que puedes experimentar una batalla con un Peacock Bass o pavón. No te preocupes si necesitas equipamiento: contarás con clubes y marinas especializadas para el alquiler de equipo de pesca necesario para vivir esta gran aventura.

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Ballenas en una playa de Panamá. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Vela o sailing, lleva tú el control: navegar en Kuna Yala es uno de los grandes placeres que te depara Panamá. Los veleros son sencillos para navegar por lo que podrás aprender lo básico junto a un buen capitán. La temporada ideal para aprender a navegar es de diciembre a abril justo cuando empiezan a soplar los vientos Alisios del noreste. La vela no tiene una edad o nivel de rendimiento específico para practicarla, puede ser desde los 7 años hasta más de 60. El Windsurf también es uno de los reyes en Panamá ya que la vela no se limita al bote.

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Varios barcos de vela en Kuna Yala, Panamá. | Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Rafting, adrenalina pura: Panamá no sólo tiene playas espectaculares, cuenta con extensos ríos e impresionantes caídas de agua convirtiéndose en el escenario ideal para que los más aventureros tengan un chute de adrenalina al practicar el descenso de ríos en balsa o rafting. Sin duda una oportunidad única para conocer la belleza de los ríos Chiriqui Viejo, Dolega, Estí, Boquerón, Grande y Majagua de la mano de guías profesionales para practicar este deporte de nivel II, II y hasta V.

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| Foto: Autoridad de Turismo de Panamá (ATP)

Kayak, concentración y resistencia: en el mar te da mucha independencia y es ideal para practicarlo solo o en pareja, Kuna Yala es uno de los sitios ideales para este deporte, las aguas son tranquilas y de tonalidades turquesas espectaculares. Te invadirá una sensación de relax al disfrutar de paisajes de postales que se hacen realidad. Si nunca has hecho kayak también hay oportunidad de tomar un tour en kayak ideal para aprender y no perderte ningún detalle. Si buscas otro tipo de recorrido el Canal de Panamá es una experiencia única, no solo por su magnitud, también por la sus islas y la vida silvestre que podrás contemplar.

Continúa leyendo: Estas son las 46 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Estas son las 46 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017

Redacción TO

Foto: ELOY ALONSO
Reuters

Se confirma la muerte de otra mujer en España. Se llamaba Maricica Gheorghiu, tenía 53 años y vivía en Guadassuar (Valencia, Comunidad Valenciana). La asesinó su expareja a golpes.

El nombre de Maricica se suma a una larga lista de víctimas que, ya en el último trimestre del año, alcanza las 46 mujeres asesinadas. En 2016 fueron 44. Desde 2003, 916. Los datos pertenecen al Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Los números podrían ser más alarmantes, según el portal Feminicidio.net, que aporta información sobre sus identidades y circunstancias.

Estas son las mujeres asesinadas por sus parejas desde el pasado 1 de enero en España:

1 de enero:

Matilde Teresa de Castro. 40 años. En Rivas Vaciamadrid (Comunidad de Madrid). Había denunciado y tenía una orden de protección activa; su pareja la quebrantó por consentimiento mutuo.

Identidad desconocida. 25 años. En Madrid (Comunidad de Madrid). Deja un hijo huérfano.

14 de enero:

Blanca Esther Marqués Andrés. 48 años. En Burlada (Navarra).

15 de enero:

Antonia García Abad. 33 años. En Huércal de Almería (Almería, Andalucía).

27 de enero:

J.D.L.M. 40 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha). Había denunciado. Deja un hijo huérfano.

29 de enero:

Virginia Ferradás Varela. 55 años. En O Carbaliño (Orense, Galicia).

5 de febrero:

Cristina Martín Tesorero. 38 años. En Mora (Toledo, Castilla-La Mancha).

7 de febrero:

Carmen González Ropero. 79 años. En Suria (Barcelona, Cataluña).

11 de febrero:

Laura Nieto Navajas. 26 años. En Seseña (Toledo, Castilla-La Mancha).

13 de febrero:

Ana Belén Ledesma. 46 años. En Daimiel (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

19 de febrero:

Margaret Stenning. 79 años. El Campello (Comunidad Valenciana).

21 de febrero:

Gloria Amparo Vásquez. 48 años. En Valencia (Comunidad Valenciana). Deja una hija huérfana.

Dolores Correa. 47 años. En Gandía (Valencia, Comunidad Valenciana). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa.

22 de febrero:

Identidad desconocida. 91 años. En Villanueva del Fresno (Badajoz, Extremadura).

Leydi Yuliana Díaz Alvarado. 34 años. En Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona, Cataluña). Había denunciado y tenía orden de alejamiento activa. Deja a cinco hijos huérfanos.

1 de marzo:

Erika Lorena Bonilla Almendárez. 32 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

29 de marzo:

Ana María Rosado. 42 años. En Campo de Criptana (Ciudad Real, Castilla-La Mancha).

31 de marzo:

Yurena López Henríquez. 23 años. En Telde (Las Palmas, Canarias).

1 de abril:

María Victoria Zanardi Maffiotte. 44 años. En La Laguna (Tenerife, Canarias).

10 de abril:

Andra Violeta Nitu. 24 años. En El Alquián (Almería, Andalucía).

16 de abril:

María Rosario Luna Barrera. 39 años. En Alcolea del Río (Sevilla, Andalucía). Deja una hija huérfana.

21 de abril:

Rosa. 45 años. En Barcelona (Cataluña).

2 de mayo:

Raquel López Airas. 45 años. En Alcobendas (Madrid, Comunidad de Madrid).

12 de mayo:

Eliana González Ortiz. 27 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

27 de mayo:

Susana Galindo Morena. 55 años. En Madrid (Comunidad de Madrid).

Valentina Chirac. 37 años. En Collado Villalba (Comunidad de Madrid). Deja una hija huérfana.

28 de mayo:

Beatriz Ros. 31 años. En Molina de Segura (Región de Murcia).

13 de junio:

Encarnación García Machado. 55 años. En Las Gabias (Granada, Andalucía).

24 de junio:

Encarnación Barrero Marín. 39 años. En Sevilla (Andalucía). Había denunciado y tenía una orden de alejamiento activa. Deja varios hijos huérfanos.

25 de junio:

Fadwa Talssi. 29 años. En Salou (Tarragona, Cataluña).

15 de julio:

Mari Carmen Carricondo Reche. 66 años. En Huéscar (Granada, Andalucía).

16 de julio:

Irina G. 38 años. En Valencia (Comunidad Valenciana).

2 de agosto:

María Raquel Castaño Fenoll. 63 años. En Getafe (Comunidad de Madrid).

5 de agosto:

Ana Belén García Pérez. 38 años. En Santa Cruz de Tenerife (Canarias).

16 de agosto:

Catalina Méndez García. 48 años. En Totana (Región de Murcia).

24 de agosto:

María Sofía Tato Pajares. 42 años. En Arroyo de la Luz (Cáceres, Extremadura). No solicitó orden de alojamiento. Deja dos hijas huérfanas.

25 de septiembre:

Rosa María Sánchez Pagán. 20 años. En Canteras (Cartagena, Región de Murcia). Había denunciado.

28 de septiembre:

Noelia Noemí Godoy Martínez. 32 años. En Sestao (Vizcaya, País Vasco).

1 de octubre:

Felicidad Bruhn. 25 años. En Barcelona (Cataluña). Deja una hija menor huérfana.

3 de octubre:

Ana Belén Jiménez. 44 años. En Miranda de Ebro (Burgos, Castilla y León). Deja un hijo menor huérfano.

14 de octubre:

Identidad desconocida. 66 años. En Rubí (Barcelona, Cataluña).

22 de octubre:

Mª del Pilar Rodríguez Ortellado. 38 años. En Cuevas del Almanzora (Almería, Andalucía). No solicitó orden de alojamiento. Deja una hija menor huérfana.

1 de noviembre:

Lilibet Hernández Rodríguez, 28 años. Arona (Tenerife, Canarias). Deja huérfana una niña de seis años.

9 de noviembre:

Jessica Bravo, 27 años. Elda (Alicante, Comunidad Valencia). Deja huérfano un niño de cuatro años.

24 de noviembre:

Identidad sin confirmar, 31 años. Vinaròs (Castellón, Comunidad Valencia).

30 de noviembre:

Maricica Gheorghiu, 53 años. Guadassuar (Valencia, Comunidad Valenciana).

Estas son las 45 mujeres asesinadas por sus parejas en España en 2017
Elaboración propia. | Fuente: Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Este mapa de 2017 evidencia aquellas regiones donde se han producido más casos. Así, la Comunidad de Madrid lidera la lista con 8 feminicidios, y le siguen Andalucía y Comunidad Valenciana (7), Cataluña (6),  Castilla La-Mancha (5), Canarias (4), Región de Murcia (3), Extremadura (2) y País Vasco, Navarra, Castilla y León y Galicia (1).

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