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ColorsXGood: Pulseras que ayudan a aliviar las crisis humanitarias

Anna Carolina Maier

Foto: Anna Carolina Maier
The Objective

ColorsXGood no es simplemente una marca de pulseras de colores, “es un movimiento que busca ayudar a comunidades necesitadas”, afirman los que forman parte de la iniciativa. Gracias a decenas de fotos shootings en distintos lugares del mundo, la campaña se ha vuelto cada vez más conocida y pretende ampliar sus fronteras.

En Madrid, se hicieron dos sesiones en la pastelería Mamá Framboise. Allí, decenas de venezolanos que han dejado atrás sus hogares, se han acercado a participar en la campaña #ColorsXvenezuela que recauda fondos para “iniciativas de impacto positivo” que ayudan a paliar la crisis humanitaria que atraviesa el país sudamericano.

Que te hagas una foto con las tres pulseras (de los colores de la bandera) es lo único que te piden. Luego, puedes publicar esa imagen con el hashtag #ColorsXvenezuela en tus redes sociales para viralizar la campaña y así invitar a tus seguidores a que las compren a través de la web por 20 dólares. El 100% de las ganancias va dirigido a organizaciones sociales.

Astrid Pedregal, una de sus fundadoras, sostiene que el equipo ha logrado unir a mucha gente y de ese modo se ha creado “un movimiento que se traduce en miles de personas ayudando a otras”.

Personalidades de Venezuela han sido protagonistas. Han prestado su imagen para compartir sus retratos con el amarillo, azul y rojo en la muñeca. Ahora ColorsXGood busca ampliar sus fronteras y ayudar a otros países como México. La nueva campaña #ColorsXMéxico recauda fondos para los afectados por los terremotos que dejaron más de 400 muertos en el país centroamericano.

Astrid y su hermana Alexandra fundaron la marca de bañadores Crasqi para hombres en 2012, de donde luego surgieron las pulseras. En principio, eran “un subproducto” ya que las daban como regalos en los Fashion Shows pero con el tiempo, tomaron su “propia onda” y crearon la nueva marca: ColorsXGood, cuenta Astrid. Ahora son un movimiento por el que trabajan emprendedores de distintos países como Colombia y Brasil.

Hay muchas maneras de ayudar a un país en crisis: donando a sus fundaciones, generando conciencia afuera de lo que está pasando adentro, brindándole apoyo a causas con horas y trabajo, haciendo relevo con el que está agotado, las posibilidades son infinitas y se adaptan a las posibilidades de cada quien.⠀ ⠀ Nosotros adaptamos nuestra plataforma para ayudar a la crisis venezolana y a los afectados por los terremotos de México, puedes comprar pulseras de #ColorsxVenezuela y #ColorsxMexico para apoyar cualquiera de estas causas y 100% de las ganancias irán para ellos: ColorsxGood.com⠀ ⠀ Gracias a todos los que posaron para esta campaña de #ColorsxVenezuela, y gracias @KataBoos por estas imágenes tan bellas, su apoyo nos llena de fuerza y esperanza.

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“Hace año y medio, decidimos ir a México por varias razones, entre ellas, buscar tener un impacto positivo a través de nuestro trabajo en sus comunidades. Vimos una oportunidad de entrar al pueblo El Cuyo en Yucatán donde residen dos mil habitantes y cuya única industria es la pesca”, explica Astrid.

Cuenta que las mujeres allí no tienen empleos, de modo que se dedican únicamente a labores del hogar, por lo que ColorsXGood se convirtió en una fuente de ingreso para unas 10 mexicanas que hacen las pulseras.

Pedregal añade que, poco a poco, muchas residentes se fueron acercando para pedirles empleo. “No habían trabajado nunca, ni tenían habilidades artesanales”. Pero aún así, ColorsXGood apostó por ellas.

Hoy en día, el equipo que ensambla las pulseras está conformado por 10 mujeres, lo que representa el 10% de las familias de El Cuyo. Indirectamente, el emprendimiento ayuda a más de 50 personas allí, además de a las cientos de personas que reciben los beneficios de lo recaudado en la venta de las pulseras. “Muchas quieren trabajar con nosotros. Traen a la mamá, a la tía, a la prima. Queremos que el proyecto siga creciendo para impactar más. No se trata del producto, sino de lo que representa”, concluye Astrid.

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Gabo, el niño que con sus caricaturas retrata la crisis en Venezuela

Tal Levy

Foto: José Clemente
The Objective

Tiene once años pero para su mamá “es un viejito”, “el Profe” como le decían sus compañeritos y maestras de escuela, el que desde pequeño hablaba con palabras que los niños no usaban, el que opinaba de temas sobre los que los chiquillos de su edad por lo general no se ocupaban.

¿A cuenta de qué vas a mezclar tus dibujos con política?– le preguntó su madre sorprendida al ver el giro que advertía con esas elocuentes frases que rebosaban de actualidad.

–Es que ahora me gusta la caricatura– respondió.

–¡Sigue haciendo lo tuyo, tus dibujos de animalitos, de cangrejitos, de pececitos!– le replicó.

Pero Gabriel Moncada González o simplemente Gabo, nombre con el que desde pequeño le llaman y que adoptó como firma, sabía muy bien lo que quería. Le rogué a mi mamá que subiera mi caricatura a Facebook y vi que a la gente le gustó. Así que empecé a hacer más con la esperanza de que alguien importante las publicara”.

El 23 de diciembre del año pasado le llegó por anticipado su regalo navideño cuando el portal Te Lo Cuento News comenzó a difundir sus caricaturas, precisamente una de un pino en el que en lo alto, inalcanzable, figuraba un pavo y no una estrella de Navidad.

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Una muestra de las caricaturaas de Gabo | Imagen vía TeLoCuentoNews

“Me gustan las caricaturas porque son una forma de denuncia con ese toque gracioso que lo suaviza todo. Mi objetivo es que la gente reflexione sobre lo que está pasando en Venezuela y se dé cuenta de que aquí no la estamos pasando bien, que hay problemas muy graves como la falta de medicinas, la escasez de alimentos, hay niños que se están muriendo de hambre en este momento, la juventud del país está emigrando porque aquí realmente no tiene futuro”, dice Gabo en esta su primera entrevista.

Como la mayoría de los niños venezolanos, su cotidianidad se ha visto afectada por la crisis. “Antes, cuando tenía 7 u 8 años, solíamos ir a restaurantes, a pasear por allí, pero eso ya no se puede porque muchas cosas se han puesto casi impagables, ni siquiera puedes salir a caminar al parque a las 5, a las 6 de la tarde, ya que se hace de noche y la delincuencia es extrema. En mi salón de clase, tres amigos se han ido del país y hace poco tiempo dos de mis primas emigraron a Miami”.

Las 28.479 muertes violentas que de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Violencia ocurrieron en 2016, convirtiendo a Venezuela en el segundo país del mundo con la mayor violencia letal, es una realidad a voces que como un fantasma aterrador persigue a los venezolanos.

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“No tengo que pensar mucho con este gobierno ya que todos los días hay material para caricaturas”, afirma Gabo | Imagen vía TeLoCuentoNews

Dar la vuelta y ver más allá

“Esto ha traspasado todo, ya no hay disimulo posible. Por más que uno quiera mantenerlos ajenos a una realidad tan cruda, es muy difícil. Cuando en una casa no hay qué comer, los niños se enteran, y eso está pasando en todos los hogares; cuando hay inseguridad en el barrio, ellos lo ven. Los niños saben lo que está pasando, les afecta su vida diaria, porque si antes iban al cine, ahora ya no; si antes estrenaban uniforme para empezar el año escolar, ahora no, además del estrés, de la angustia de los padres”, ahonda su madre, la periodista venezolana Cecilia González, de quien Gabo afirma haber heredado “ese don de investigar, de dar a conocer las cosas que están pasando”.

Venezuela tiene la inflación más alta del mundo, proyectada por el Fondo Monetario Internacional en 720% para 2017. El billete de más alta denominación equivale a menos de un euro según la cotización del mercado paralelo y a unos 5 euros en el mercado oficial.

Cuando se vive en una suerte de mundo al revés, como destaca González, no es fácil ser la mamá de un niño caricaturista. “Él siempre ve las cosas más allá, dándole la vuelta a todo, buscando dónde está la idea para la próxima caricatura. Entonces, termina indagando, haciendo miles de preguntas sobre cosas que los niños muchas veces a esa edad no preguntan, de la vida política, de lo que no debería ser y está pasando en el país. Y uno tiene que buscar la forma de darle respuesta a asuntos tan duros, tan crueles, como lo es la violación de derechos humanos o la existencia de presos políticos. Son cosas difíciles que los niños no deberían estar viendo ni viviendo”.

En Venezuela el número de presos políticos asciende a 590, de acuerdo con la ONG Foro Penal Venezolano en su informe de agosto de 2017. Frente a la escalada de violaciones a los derechos humanos, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, con la ayuda del ex fiscal jefe de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno Ocampo, trabaja conjuntamente con expertos independientes para determinar si hay elementos suficientes para llevar al gobierno de Nicolás Maduro ante la CPI por crímenes de lesa humanidad.

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Más de las caricaturas de Gabo | Imagen vía TeLoCuentoNews

Trazos de hambre

Gabo sabe decir las cosas que quizá muchas veces la gente no logra entender de otra manera, asegura quien se considera su mamá artística. “Te Lo Cuento News es un medio de oportunidades. Tener al caricaturista más joven de Venezuela es un lujo. Sus caricaturas son de calidad, no tiene nada que envidiarle a los de avanzada trayectoria. Las ha ido mejorando, en sus líneas, sus colores”, afirma la directora de la página web, María José Ramírez, una periodista venezolana radicada en Estados Unidos.

Con su ingenio, sus pueriles trazos abordan desde la delincuencia hasta la inflación, pasando por la injusticia, la escasez de productos básicos, el hambre, la crisis en general.

“¿Y la comida? Nos la quitaron”, se preguntan las ratas al ver unas manos humanas hurgando entre los desechos en una de sus más recientes caricaturas. “Tristemente, cerca de donde yo vivo y en toda la ciudad de Caracas tú ves gente comiendo de la basura de lo difícil que está la situación. Sólo ponte a pensar, esa gente no tiene dinero para comprar un kilo de auyama o un pan, claro, si es que lo consigue”, cuenta Gabo.

La carestía y la falta de alimentos es una realidad de la que es difícil apartar la mirada. Son necesarios 15 salarios mínimos para comprar la canasta básica de alimentos. Que la población y sobre todo los niños pierdan peso y hasta talla es una señal inequívoca.

La fundación Caritas Venezuela ha encendido la alerta con el Monitoreo de la Situación Nutricional en Niños Menores de 5 años pues entre abril y agosto de 2017 en 68% de los evaluados se registró algún grado de déficit nutricional o riesgo de padecerlo.

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Aedes aegypti | Imagen vía TeLoCuentoNews

El comunismo como plaga

En otra de sus caricaturas aparece el Aedes aegypti, el mosquito transmisor del zika, el dengue y la chikungunya, junto a una frase: “Aedes comunismus. El animal más nocivo del mundo. ¡Cuídate!”.

“En mi escuela habíamos hablado de enfermedades como el dengue, el zika; entonces, creo que escuché un comentario de que el comunismo es una enfermedad y allí me vino a la mente esa idea. Como recién había dibujado un mosquito para el trabajo de la escuela, pues no se me hizo nada difícil”, explica.

El comunismo, una palabra con resonancias muy grandes en boca, o más bien trazo, de un niño todavía. “Para mí es una ideología que dice que nadie tiene derecho a tener más que el otro, pero eso en realidad no es a así. Si una persona se faja (dedica intensamente) estudiando, hace un posgrado de 5 años y consigue un buen empleo, tiene derecho a tener mucho más que el flojo que no ha hecho nada en toda su vida”.

Todo le sirve de material para sus caricaturas. “Vi un programa de la evolución humana y me puse a pensar: se supone que la evolución es para mejorar una especie y con Maduro no parece que haya pasado eso”.

Una mascota o 2,5 kilos de carne

Pero ¿cómo es su proceso creativo, es decir, cómo surge la idea y le da forma, la plasma? “Antes de hacer una caricatura, yo suelo ver las noticias para enterarme de lo que está pasando. Después me pongo a pensar hasta que me llega la idea. De vez en cuando me llega así, de repente, o la veo en mi vida cotidiana, aunque en realidad no tengo que pensar mucho ya que con este gobierno todos los días hay material para caricaturas”, dice este aficionado al dibujo y la lectura.

Frente al llamado Plan Conejo que Maduro junto a su gabinete expuso recién al país entre sorna al afirmar que este animal no es una mascota, sino “dos kilos y medio de carne con alta proteína y sin colesterol”, para introducir su cría y su consumo en la dieta de los venezolanos, Gabo se resiste y ha dibujado a un imaginario Copito acompañado de un “yo era feliz como mascota y ahora los rojos dicen que soy comida”. Sabe que hay gente que lo ingiere pues forma parte de su cultura, pero “en lo personal lo veo como una mascotita, yo no podría comerme un conejo”, confiesa quien el próximo 12 de octubre cumplirá 12 años.

De sus cerca de 40 caricaturas, que se publican cada viernes en la sección “Así lo mira Gabo” en Te Lo Cuento News, esa es su favorita, quizá porque supo que la retuiteó el artista plástico y humorista gráfico venezolano Eduardo Sanabria, mejor conocido como Edo.

“Antes, cuando comprábamos periódicos, siempre venía una caricatura y a mí me encantaba verlas, me divertían mucho. Eran graciosas, pero te pones a pensar y son una denuncia, tocan de una forma casi perfecta un tema bastante triste en realidad”, señala Gabo.

Fue gracias a la obra de Rayma, Edo y Weil, caricaturistas de los principales medios venezolanos que hoy se han visto en la necesidad de emigrar de su país, como se interesó por el humorismo gráfico.

“Desde que llegó Hugo Chávez al poder el tema político impregnó todo el país y ahora con Nicolás Maduro más, y este muchacho no se ha escapado a eso. Tiene madera, de verdad que sí. Dibuja bastante bien para su edad”, comenta Edo.

Y es que le sorprende que un niño de 11 años tenga el tema del humor gráfico político tan claro. “A diferencia de uno cuando tenía su edad, él está imbuido en todas las redes sociales y sabe que hay muchas caricaturistas que hacen humor político, entonces tiene ese camino más claro. Los tiempos han cambiado, las redes te dan esta oportunidad de expresar tu opinión, que hace muchos años si no eras un Zapata (artista plástico y caricaturista venezolano emblema ya fallecido) era más difícil. Las redes son una bendición”.

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El caricaturista de 11 años que busca que la gente reflexione sobre lo que está pasando en Venezuela | Imagen vía José Clemente

Un pasatiempo que da vida

Pero ¿de dónde proviene la fijación de Gabo en la política? “Me interesa porque esas pocas personas importantes son las que tienen que encargarse de dar una buena calidad de vida a todas las personas de un país”, responde.

Lo primero que se le ocurre es el dibujo, antes que la frase que lo acompaña. “Cuando tengo la idea, me tardo como 40 minutos. A la semana suelo hacer una o dos caricaturas, inclusive tres si me inspiro. Sé que no soy el mejor dibujante del mundo, pero cuando dibujo siento que le doy vida a lo que estoy pensando, porque primero viene el lápiz y después el color”. Sus padres, según dice, son su control de calidad.

¿Y cómo quisiera que fuera su país?, ¿cuál es la Venezuela que Gabo imagina? “A mí me gustaría una Venezuela próspera, libre, con un buen gobierno, con un bolívar que valga algo, donde pueda salir a las calles sin miedo a que te roben o inclusive te quiten la vida, donde no te puedas morir de hambre, donde los anaqueles de las tiendas siempre estén llenos y la gente siempre esté feliz porque lo tiene todo”.

Frente a la ineludible pregunta sobre qué le gustaría ser cuando sea grande, contesta sin titubear que biólogo marino. “Las caricaturas creo que me las voy a tomar como un hobby o quizá como un segundo empleo, nadie sabe”.

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El colapso sanitario en Venezuela se hace viral por una foto de parturientas en una sala de espera

Redacción TO

Foto: Carlos Garcia Rawlins
Reuters

Unas madres dan a luz en la sala de espera del Hospital Pastor Oropeza, en Barquisimeto, una ciudad ubicada al occidente de Venezuela, mejor conocida como la ciudad musical del país. Hoy allí la música suena poco.

Por el contrario, se escuchan las voces de mujeres desesperadas por ser atendidas pero cuyos derechos humanos están siendo violados debido a la crisis sanitaria que atraviesa el país. Pacientes del Hospital, adscrito al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS), denunciaron este fin de semana las condiciones en las que son atendidas las mujeres durante el parto. Fotografías de estas acostadas en las frías sillas de aluminio de la sala de espera han sido publicadas y se han vuelto virales en las redes sociales.

Según el medio venezolano El Pitazo, trabajadores del lugar, que han pedido no ser identificados por temor a represalias, han dicho que en las últimas semanas el colapso en el área ha aumentado debido, entre otras cosas, a que la principal maternidad (Hospital Central Antonio María Pineda) ha tenido problemas con el suministro de agua, por lo que ha tenido que referir a las pacientes a otros centros de atención.

El ministro de Comunicación e Información, Ernesto Villegas, ha admitido la veracidad de las fotos que se han hecho virales en las redes, pero ha responsabilizado a la Gobernación del estado Lara (opositora) de la situación.

En un vídeo publicado en su cuenta de Twitter, dos voceros del centro de salud aseguran que el hospital “está colapsado” aunque “no se ha negado atención a nadie”. También admiten que se le pide a las pacientes comprar sus implementos quirúrgicos a pesar de que la salud es un derecho consagrado en la Constitución y que los trabajadores pagan mensualmente una cuota al IVSS.

Venezuela atraviesa un profunda crisis sanitaria. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dijo en mayo de este año que se encuentra “profundamente preocupado” por la mortalidad materno infantil en el país sudamericano. “Los datos sobre las muertes infantiles y maternas divulgados por el Ministerio del Poder Popular para la Salud de Venezuela son una clara evidencia del impacto de la prolongada crisis en las mujeres y los niños en el país”, afirmó el organismo.

Tras más de año y medio sin cifras, el Ministerio de la Salud publicó a comienzos de este año el Boletín Epidemiológico en su sitio web. La cifra más alarmante se la llevó la mortalidad infantil. De acuerdo con los registros del ministerio publicados en el informe, un total de 11.466 recién nacidos fallecieron en 2016.

El documento señala además que la tasa de mortalidad infantil (de 0 a 27 días) aumenta aceleradamente pues se registraron 2.654 muertes más que en 2015, lo que representa un incremento del 30%. Asimismo, el Ministerio de Salud registró un aumento del 66% en la mortalidad materna en comparación con 2015, período durante el cual se registraron 456 casos. En 2016, 756 madres entre los 26 y los 36 años fallecieron.

Las causas de muerte más comunes señaladas en el boletín fueron: hemorragias, hipertensión inducida por el embarazo, infecciones y enfermedades parasitarias maternas que complican el embarazo y el parto.

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La traición

Laura Fàbregas

Foto: YVES HERMAN
Reuters

¿Qué pasa en Cataluña? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, y por qué los que no somos independentistas hemos tardado tanto en hablar?

La respuesta tiene que ver con el factor humano. Hemos tardado tanto en alzar la voz porque por mucho tiempo hemos sentido que formábamos parte de ellos: del mismo pueblo, no sé si un sol poble, pero sí un pueblo cívicamente unido. Hemos abandonado progresivamente el espacio público por temor al ostracismo o la muerte civil. A que nuestros más allegados pensaran que no éramos dignos de su confianza. Porque, digan lo que digan, la libertad más difícil no se ejerce ni contra el poder –en democracia, siempre algo abstracto y lejano– ni tampoco contra la publicidad. La libertad más difícil se ejerce contra los amigos. Contra los tuyos.

El sociólogo Émile Durkheim habló de “efervescencia colectiva” para explicar este fenómeno donde una sociedad comparte prácticas, hábitos y creencias como, por ejemplo, las Diadas. Durkheim ha sustituido a Montesquieu quien, probablemente, hoy sería un facha para la mitad de catalanes.

En Cataluña se han roto los valores de la ilustración. Los que hacen que un individuo pueda discrepar de los suyos a través de la razón independientemente de la compasión, el amor y las emociones que pueda sentir por ellos. Por eso tanta gente se sintió interpelada en la jornada del 1 de octubre al ver que una parte de los suyos recibía porrazos. Aunque pensara que eran ellos los que estaban equivocados. Como una madre que no quiere que metan a su hijo en la cárcel, aún sabiendo que es culpable. El valor está en decirle a su hijo que se ha equivocado, pero nadie discutiría el amor y lealtad de esa madre.

El nacionalismo destroza el terreno común que posibilita el debate, incluso entre familiares. Un liberal, un socialdemócrata e incluso un comunista pueden debatir sobre cuál es la mejor manera de generar riqueza y distribuirla. Un nacionalista no puede, porque aunque lo vista de racionalidad, el último eslabón de esta ideología apela a la parte emocional. Y si no estás con los tuyos, eres un traidor.

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Llega a Madrid el nuevo Paraíso de la música electrónica

Cecilia de la Serna

Foto: Unsplash

Tras más de dos décadas olvidada en la ruta festivalera patria, la capital parece estar al fin copando el protagonismo que muchos esperaban. A las ya consagradas citas musicales que suponen algunas, como el Mad Cool o el DCODE, se une una propuesta hasta ahora inédita en Madrid: la primera edición de Paraíso, un nuevo festival que tendrá lugar en un espacio verde muy próximo al centro de la capital. Concretamente, como el ya citado DCODE, Paraíso pisará la hierba del Campus de la Universidad Complutense, y durará dos días: el 8 y el 9 de junio de 2018.

El lema de Paraíso es “Música electrónica y otras artes”, que es -además de un eslogan prometedor- toda una declaración de intenciones. Este festival de nueva generación ha nacido, según sus organizadores, “para ofrecer al público la oportunidad de vivir una experiencia multisensorial”.

De uno de los creadores del FIB

Este proyecto tiene la solvencia que solo la experiencia de los que están detrás de él puede otorgar. Desde el festival recuerdan que “Paraíso nace de la mano de un colectivo de profesionales con más de dos décadas de trayectoria en la gestión cultural. A la cabeza del proyecto se encuentra José Morán, cofundador y codirector hasta 2009 del FIB (Festival Internacional de Benicàssim)”. Algo que cuidan especialmente desde la organización de Paraíso es la imagen gráfica, que han creado de la mano del estudio madrileño Serial Cut. El resultado final es onírico, con elementos relacionados con el sonido y la naturaleza, la música electrónica y otros conceptos del festival, unidos mediante texturas orgánicas y evocadoras.

Tres escenarios para una experiencia completa

La gran incógnita es su cartel, que próximamente anunciará la organización en un primer avance, así como el resto de contenidos y disciplinas artísticas que formarán parte de la primera edición de Paraíso. Lo que sí aseguran sus organizadores es que “Paraíso se estrenará con un cuidado cartel compuesto por artistas que exploran los nuevos territorios de la electrónica y su confluencia con otros géneros y expresiones artísticas”.

El recinto del festival contará con hasta tres escenarios diferenciados, intervenciones artísticas, un área recreativa, varias zonas de descanso y un espacio gastronómico. Siguiendo la tendencia impuesta por muchos festivales, este será sostenible, con aforo limitado a 15.000 personas diarias, en el que la comodidad y los detalles harán que los asistentes disfruten de una experiencia única.

Reserva anticipada

A partir de ahora se puede reservar sin compromiso, y a través de la web de Paraíso, el abono a un precio especial de 35 euros y el pase premium a 95 euros. El plazo para confirmar la compra de la reserva finalizará 15 días después de la presentación del primer avance del cartel. Los asistentes de esta primera edición tendrán prioridad para acceder a las siguientes.

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