Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Comienza la temporada del Zurracapote riojano

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Regis Duvignau
Reuters/File

La llegada de la Semana Santa marca el inicio del consumo de una de las bebidas más típicas de estas fechas en La Rioja, el Zurracapote, que también se elabora en zonas próximas a esta región rica en viñedos. Su origen parece encontrarse en la localidad de Calahorra, gracias al impulso que dio a esta bebida la peña calagurritana Peña Philips: “Hasta que el cuerpo aguante”, fundada en 1954. Los integrantes de esta congregación aseguran que son los únicos que tienen a receta original del Zurracapote.

El Zurra, como se le conoce de forma coloquial, consiste en una bebida que tiene como base el vino tinto o claro, al que se le añaden diferentes frutas como naranjas, limones o melocotones, además de azúcar y canela. La mezcla se deja macerar varios días, aunque también es posible cocer la mezcla para acelerar el proceso. Si bien es cierto que es parecida a la sangría, la maceración que transforma el azúcar en alcohol, hace que tenga un sabor más fuerte y una graduación media, en torno a los 12 grados.

Comienza la temporada del Zurracapote riojano 1
Viñas en la localidad riojana de Sajazarra | Foto: Rodrigo Isasi

En La Rioja y en territorios colindantes, es típico consumir el Zurra desde Semana Santa, pasando por las fiestas de los pueblos en verano y hasta la época de la vendimia, que se realiza a finales de septiembre y comienzos de octubre.

Actualmente, en las fiestas patronales de Calahorra, que se celebran desde el 25 al 31 de agosto, la Peña Philips ofrece cerca de dos mil litros de Zurracapote de forma gratuita a todas las personas que se animen a pasar por su sede. Asimismo, es también posible participar en un concurso para elegir el mejor Zurracapote de las fiestas y en otro de bebedores de porrón.

Comienza la temporada del Zurracapote riojano 2
Uvas en una parra al final de la temporada de vendimia | Foto: Rodrigo Isasi

Pese a que cada familia lo elabora introduciendo algunas variantes en la receta, en la mía siempre se ha realizado de la siguiente manera:

Ingredientes: 16 litros de vino (tinto o claro), 2 kilogramos de naranjas, 1 Kg. de limones, 8 palos de canela y 4 Kg. de azúcar.

  • Cortar cada naranja y cada limón en cuatro trozos.
  • Mezclar todo en un recipiente grande.
  • Dejar macerar la mezcla durante una semana, dándole vueltas de vez en cuando.
  • Exprimir los limones y naranjas utilizadas, colar la mezcla y embotellar o beber directamente  del recipiente.

Es imprescindible refrigerar la bebida antes de consumirla.

Comienza la temporada del Zurracapote riojano 3
Elaboración de Zurracapote | Foto: Rodrigo Isasi

En caso de que su sabor te resulte muy fuerte, o los bebedores sean demasiado jóvenes, siempre es posible añadir agua a la mezcla para rebajarla.

Durante las fiestas de los pueblos en La Rioja, así como algunas zonas limítrofes del País Vasco y de Castilla y León, es habitual ver a las cuadrillas disfrutar de un trago de Zurra, y es que en origen, era una bebida propia de las cuadrillas, para tomar en sus bodegas o locales con motivo de las meriendas o reuniones que allí se hacían. Ahora es también posible encontrarla en algunos bares o supermercados.

El mapa tridimensional que utiliza tus fotografías en las redes para construir ciudades

Redacción TO

Foto: Julie Jacobson
AP Photo

En ciudades como Madrid o Basilea, visualmente tan atractivas, los usuarios de redes sociales andan todo el tiempo haciendo fotos, desde cualquier ángulo, en todas partes. Casi podía pensar uno que, juntando todas ellas, podría hacerse un mapa de la ciudad, con todos sus monumentos, con todas sus plazas.

Lo que parecía una ocurrencia se ha convertido en realidad desde que un grupo de investigadores sacó adelante la idea.

El proyecto VarCity, desarrollado por científicos de la Escuela Politécnica Federal de Zurich (ETH), una universidad pionera en investigación a nivel mundial, ha puesto a prueba esta tesis para crear mapas urbanos tridimensionales. De momento, solo lo han experimentado con la propia ciudad suiza, pero los resultados son reveladores.

El mapa tridimensional que utiliza tus fotografías en las redes para construir ciudades 5
El proceso de detección de objetos urbanos se ha realizado a partir de unos algoritmos complejos desarrollados por la universidad. | Fuente: VarCity

El equipo de investigadores del ETH, que puso en marcha VarCity en 2012 con dinero del Consejo Europeo de Financiación, ha seguido un proceso muy concreto basado en la captura e interpretación simultánea de imágenes de todos los rincones de la ciudad, obtenidas aprovechando tres fuentes distintas.

La primera es la más importante. Utilizando una técnica que recuerda a la empleada por Google para hacer su Street View, adhirieron una cámara de 360 grados a un vehículo para recoger imágenes dentro de una ruta prefijada.

Sin embargo, este plan tenía una laguna: no todas las zonas de la ciudad eran accesibles en coche. Es aquí donde entraron en juego las redes sociales. Los científicos se dieron cuenta de que los recursos que ofrecían abiertamente los usuarios en las redes son riquísimos y han podido perfeccionar sus mapas gracias a éstos.

El mapa tridimensional que utiliza tus fotografías en las redes para construir ciudades 4
Imagen del mapa tridimensional creado por el proyecto. | Fuente: VarCity

El complemento a estas dos fuentes ha partido de las tomas aéreas, que ofrecen una perspectiva cenital que ayuda a ver con detalle las formas de los tejados y del suelo.

Así, tan resumido, parece una tarea sencilla. Pero no lo es. Tuvieron que desarrollar unos algoritmos de gran complejidad y emplear un ordenador específico para esta investigación para conseguir el alto nivel de precisión exigido. La tecnología que ellos mismos manipularon permitió que la computadora diferenciara entre aceras y carreteras, entre hierba y pavimento, entre bancos y farolas. Este fue uno de los grandes retos a los que se enfrentó el equipo.

“Cuantas más imágenes y vídeos puede evaluar la plataforma, más preciso es el resultado”, explica Kenneth Vanhoey, unos de los integrantes del equipo, en la página web de la universidad. “El objetivo de nuestro proyecto consistía en desarrollar los algoritmos necesarios para crear modelos tridimensionales de ciudad, asumiendo que el volumen disponible de imágenes y vídeos iría creciendo con el paso de los años”.

El mapa tridimensional que utiliza tus fotografías en las redes para construir ciudades 3
Esta tecnología permite tomar con exactitud medidas como el tamaño de las fachadas de los edificios. | Fuente: VarCity

En este sentido, anticiparon que el protagonismo de las redes sociales era ascendente.

Desde entonces, han colaborado con el proyecto cinco empresas y otras cuatro han nacido en el proceso. Entre ellas, Spectando, que presta un servicio de construcción virtual y análisis de daños, y Parquery, que monitoriza espacios de aparcamiento aprovechando su conocimiento tridimensional de la ciudad.

El hito de los desarrolladores de VarCity reside en llevar un paso más allá el trabajo de compañías como Google. Con la tecnología de VarCity, es posible calcular con rigor, por ejemplo, el tamaño de la fachada de un edificio, mejorar la información de los GPS o navegar por la ciudad, a través de internet, con una visión tridimensional de los objetos. El resultado final es asombroso y se puede disfrutar en un vídeo que ha lanzado la propia universidad.

El secreto del café más caro del mundo

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Fabrizio Bensch
Reuters/File

Encontrar la fórmula precisa es un camino largo y complicado que conoce el canadiense Blake Dinkin, quien durante una década se empeñó en desarrollar un proceso para lograr un café de calidad a partir de granos ingeridos y defecados por un elefante, y que es el más caro del mundo. Se trata del café conocido como Black Ivory – marfil negro -, se cultiva en Tailandia y es un lujo disponible para muy pocos. Tanto es así que una taza de este café puede llegar a valer unos 60 dólares estadounidenses, y un kilogramo hasta 850 dólares, y se puede degustar en hoteles y restaurantes de lujo, aunque los más deseosos de probar esta bebida pueden adquirir el producto por internet.

Desbancando al famoso Kopi Luwak, el café indonesio que era tragado y defecado por la civeta, un mamífero carnívoro originario de esa región, el Black Ivory se ha convertido en el café más caro del mundo. El proceso para la obtención de este “marfil negro”, comienza con la selección de los mejores granos de café 100% tailandés Arábica que se han recogido a una altitud de 1.500 metros. Una vez tragados y defecados por los elefantes, los granos individuales son recogidos a mano por los cuidadores de elefantes y son son lavados, secados al sol y tostados.

El secreto del café más caro del mundo 1
Disfrutar del café Black Ivory en su lugar de producción es un lujo | Foto: Guillermo Fernandes/Flickr

Son las familias las que recogen uno a uno los granos de café que se encuentran en las boñigas de los paquidermos a cambio del pago de 350 baht, unos 9,3 euros por kilo. “Es una cantidad decente que pueden ganar en menos de una hora de trabajo si la comparas con los 7 bath, 18 céntimos de euro por kilo que obtienen en la recolecta del grano en las montañas”, ha afirmado Dinkin, al incidir que paga más que el salario mínimo por jornada en Tailandia, que se sitúa en 300 baht.

Aproximadamente se necesitan 33 kilogramos de granos de café  para producir solamente un kilogramo de Black Ivory. La mayoría de granos se pierden mientras los elefantes caminan por la selva, cuando se bañan en el río o al masticar.

El secreto del café más caro del mundo 2
Los cuidadores bañan a los elefantes antes de empezar la jornada laboral | Foto: Apichart Weerawong/AP Photo.

Mezclado entre arroz, fruta y otros vegetales, los elefantes consumen una cantidad de bayas de café que suponen menos del 1% de su alimentación diaria. Las enzimas del estómago eliminan las proteínas, responsables del amargor del café, y las bayas marinadas con el jugo de frutas y otras hierbas que se fermentan en el vientre crean un sabor más dulce y agradable con aromas afrutados.

Para saborear al máximo este singular café, la empresa recomienda utilizar una cafetera cuyo diseño data de 1840 en Francia, y que por supuesto también comercializa a un precio de 500 dólares.

Para filtrar el café la máquina emplea un filtro de tela, no de papel, ya que este último contiene cloro que afecta negativamente al sabor del café, y calienta el agua a 93º centígrados, considera la temperatura ideal para la extracción del café, puesto que una más alta acabaría quemando la esencia del café y una más baja no permitiría extraer todo su sabor.

En paladar, el Black Ivory sabe a chocolate oscuro, un toque de hierba, especias y un ligero aroma de tabaco, cuero y canela, en función del agua que se utilice; o al menos, eso aseguran sus productores. Lo que si está claro, es que se trata de un café premium ideal para tomar solo, con azúcar natural, no procesado, sin mezclar con leche y servido en una taza de su categoría, por ejemplo de cerámica, que no aporta sabores añadidos.

Este café marida muy bien con chocolate con chili o jengibre, pasteles que tienen especias como el clavo, la nuez moscada o la canela y con frutos secos como pasas o arándanos. “Los más aventureros pueden acompañarlo con un buen puro o con un bourbon”, remarca la compañía.

Blake Dinkin, el dueño

“Cuando por primera vez probé el café del primer experimento, en febrero de 2003, supe perfectamente con el primer sorbo a qué sabe y huele un elefante. Fue horrible”, asegura Dinkin a la agencia Efe, quien a pesar de su desagradable experiencia perseveró en su intento. El empresario ya había trabajado anteriormente en la industria cafetera, concretamente en Etiopía, con el café de civeta, pero quiso llevarlo más allá, experimentar con otros animales y presentar un café único en el mundo. Finalmente se decidió por los elefantes, aunque por su cabeza habían pasado anteriormente animales como jirafas, cebras e incluso leones.

A lo largo de diez años y tras viajar por varios países, Dinkin se asentó en Tailandia donde ahora basa su producción en el poblado de Ban Ta Klang, en la oriental provincia de Surin. Esta región basa su economía en el cultivo del arroz, y en ella hay cerca de 300 elefantes utilizados en el sector agrícola y el turismo, 27 de ellos empleados por Dinkin para la producción de su café, unos 150 kilogramos anuales.

El empresario canadiense, que dona un porcentaje de sus beneficios a la Fundación del Elefante Asiático Triángulo de Oro con el fin de educar a los hijos de familias poseedoras de elefantes sobre la difícil situación de los elefantes salvajes en Tailandia, asegura que con su producto vende “una experiencia”.

Entre los productos con el sello Black Ivory también se encuentra un café con nitrógeno y una cerveza negra, elaborada en colaboración con la cervecería danesa Mikkeller,  y que se vende en exclusiva en el mercado danés y tailandés.

Arabismos. Festival de Jóvenes creadores en Madrid

Redacción TO

Foto: Amr Dalsh
Reuters/File

Si no tienes planes para la próxima semana, desde The Objective te proponemos Arabismos. Festival de Jóvenes creadores, que Casa Árabe de Madrid organiza del 18 al 21 de mayo, en el marco de la programación especial de su décimo aniversario. La institución cumple diez años acercando España al mundo árabe y viceversa. Con este evento, Casa Árabe abre sus espacios para acoger diferentes manifestaciones culturales de la mano de jóvenes interesados y comprometidos con el mundo árabe, con sus tradiciones, su cultura y su devenir actual. Durante los cuatro días se presentarán eventos de muy diversa índole: conferencias sobre la actualidad del mundo árabe y la creación poética, un concierto, una exposición, dos obras de teatro, un taller gastronómico y otro de percusión.

Como la propia organización indica “de la misma manera que en nuestro idioma encontramos infinidad de giros provenientes del árabe, denominados ‘arabismos’, este festival pretende visibilizar esta misma impronta en nuestra cultura contemporánea, mostrando la interesante contribución de jóvenes árabes y españoles a la sociedad española y europea con su trabajo creativo o intelectual”.

Idénticos

La compañía “Entre dos orillas” presenta esta obra de teatro dirigida y protagonizada por Ibahim Ibnou Goush. Tras la representación habrá un debate con el director. Ibnou Goush define su obra con esta cita extraída del libro “León el Africano” de Amin Maalouf: “Por mi boca oirás hablar el árabe, el turco, el castellano, el bereber, el latín y el italiano vulgar, pues todas las lenguas, todas las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a ninguna. No soy sino de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré un día no lejano…”. El 20 de mayo a las 19:00 en el auditorio de Casa Árabe, por un precio de cinco euros (cuatro si se compra online).

Círculo de percusión afroárabe

El músico Samir Elturky impartirá este taller de improvisación, al que los asistentes pueden traer su propio instrumento o utilizar uno suministrado por Casa Árabe. En el taller, que es gratuito y se llevará a cabo el 20 de mayo de 17:05 a 18:45 horas, los asistentes podrán crear música en grupo con cualquier instrumento de percusióndjembé, darbouka, conga, bongos, cajón…

Exposición “El país que me habita”

Los artistas Dar Al Naim, Bilal Dadou, Bashem Pablo y Kinda Youssef exhibirán sus obras en esta muestra desde el 20 de mayo y hasta el 29 del mismo mes. Los trabajos de los artistas hablan de temas como el drama de los refugiados sirios, la irracionalidad de las fronteras, la nostalgia del exiliado y la reivindicación de su identidad poliédrica. Durante la inauguración tendrá también lugar un encuentro con todos los participantes en el festival y con el diseñador de la imagen del festival, el ilustrador Nader Sharaf.

Cocinar Madrid. Cocinar Beirut: Poéticas del Gusto

Taller de cocina a cargo de Suraia Abud y Susana Moliner en el que se pondrán en juego la antropología alimentaria y audiovisual junto con  la cocina, con el fin de investigar en torno a lo que se cuece y las historias que bullen entre Madrid y Beirut.  “Una propuesta para poner mesa y mantel al Mediterráneo y de esta forma escuchar, ver y probar sabores que resuenan entre las gentes que cruzan y habitan esa región, poniendo en valor la diversidad de las identidades y las memorias culinarias”.

Arabismos. Festival de Jóvenes creadores en Madrid 2
Pintura en una calle cerca a la Plaza de Tahrir en El Cairo | Foto: Rodrigo Isasi

Los participantes pueden llevar un ingrediente, si así lo desean, para aportar su sabor y su memoria a los platos cocinados durante el taller, que se celebra el 21 de mayo de 11:00 a 14:00 horas de manera gratuita, previa inscripción.

“Cocinar Madrid Poéticas del Gusto es un proyecto culinario-cultural itinerante donde se busca poner en valor la vida y las historias de los mercados y de los barrios, así como  conocer distintos significados de la alimentación, de cocinar y de comer”, asegura la organización.

Poesía al aire

Recuperando la idea de los antiguos diwan de bagdad –colección de poemas islámicosOsama Cheikh, Yasser Dutroi y Youssra El Otmany debatirán sobre diversas cuestiones y mostrarán al público asistente cómo está presente la poesía clásica y contemporánea en su vida y hablarán de los poemas de autores españoles y árabes que les han acompañado en los últimos años. El evento se realizará el 21 de mayo a las 18:00 horas.

Arabismos. Festival de Jóvenes creadores en Madrid 1
Una mano de una joven de Cachemira, con tatuajes de henna tradicionales musulmanes | Foto: Yannis Behrakis/Reuters

Tres reflexiones escénicas sobre estética

El Festival Arabismos concluirá el 21 de mayo con esta conferencia escénica que tendrá lugar a las 20:00 horas, y estará a cargo de Nadia El Kastawi y Ahmed Benattia, con música pinchada en directo a cargo de Carlos Alcántara. La pieza reflexiona sobre algunos de los conflictos que median en la construcción de la estética contemporánea en el Magreb: la concepción de Dios, la hegemonía cultural occidental, la sexualidad, etc…

Pero todos estos eventos no serán los únicos que Casa Árabe lleve a cabo este 2017 para conmemorar sus diez años de existencia.  Con la llegada del verano y del festival PhotoEspaña, se podrá disfrutar a partir de junio en esta institución de la exposición “Un impulso extraño” (An Uncanny Impulse) de la Fundación Árabe para la Imagen de Beirut, que explora el arte de coleccionar fotografía a través de los ojos del coleccionista libanés Mohsen Yammine. En esta exposición se podrá ver una selección de fotografías de su archivo de más de 1400 imágenes que hablan de los modos de vida y gustos sociales de principios de siglo en Oriente Medio.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro

María Hernández

Foto: Andreshuco
Flickr

Vestirse de chulapo, bailar el chotis o pasar el día en la pradera de San Isidro son costumbres madrileñas del día en que se celebran las fiestas en honor al patrón de su ciudad. Las fiestas de San Isidro son para disfrutar al aire libre, con familia o amigos, de todas las actividades que tienen lugar tanto en la pradera como en distintos lugares de la ciudad. Y, como en toda buena fiesta, los madrileños acompañan los bailes y festejos con buenas raciones de comida.

Por eso, es el momento perfecto para degustar la gastronomía más tradicional de Madrid, rodeados del ambiente más castizo. Ya sea en un picnic preparado en casa o en las barras que se instalan para estas fiestas, no podemos pasarlas sin probar, al menos, uno de estos suculentos platos.

Gallinejas y entresijos

Comida tradicional de la capital española, las gallinejas y entresijos no suelen resultar muy apetecibles a primera vista para quienes vienen de fuera. Sin embargo, son realmente populares entre los madrileños, especialmente en estos días de fiesta, y entre aquellos que se atreven a probarlos.

Hechos de casquería de cordero y gallina, es decir, de tripas e intestinos, estos tradicionales platos se pueden degustar en cucuruchos de papel, como se hacía a mediados del siglo XX, en bocadillo o acompañados de patatas fritas servidas en la misma fuente.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro
Las gallinejas y entresijos se pueden comer en los bares más castizos de Madrid. | Foto: bigchus/Flickr

Dónde comerlos: las gallinejas y entresijos se pueden encontrar durante las fiestas de San Isidro en los puestos callejeros de la pradera y las verbenas, pero también se pueden disfrutar durante el resto del año en los bares más castizos de la capital.
La Freiduría de Gallinejas y Entresijos es uno de los lugares más tradicionales para disfrutar de este plato. Un negocio familiar con casi medio siglo de experiencia, situado cerca de la Glorieta de Embajadores, que ofrece todo tipo de platos de casquería.

Un buen cocido madrileño

Plato madrileño por excelencia, el cocido es a Madrid lo que la fabada a Asturias o la paella a Valencia. Aunque se puede disfrutar durante todo el año, qué mejor que celebrar las fiestas más tradicionales de la capital con un buen cocido.

Garbanzos, morcillo, panceta, ternera, pollo, patata, chorizo y verduras forman esta contundente comida servida en tres vuelcos: la sopa, los garbanzos, patatas y verduras y la carne.

Popular sobre todo durante los meses de invierno, por su gran aporte calórico, el cocido madrileño se ha convertido en una seña de identidad de la gastronomía de la ciudad. Por eso, el día de San Isidro se reparte el conocido ‘cocido popular’ en la pradera para todo aquel que tenga ganas de probarlo.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro 1
El cocido popular se reparte todos los años en la pradera de San Isidro para celebrar este día. | Foto: Susana Vera/Reuters

Dónde comerlo: el día de San Isidro, comerse un plato de cocido madrileño sale gratis. En la pradera se servirá el tradicional cocido popular a la una de la tarde, donde aquellos que tengan la suficiente paciencia para esperar a la comida harán cola para disfrutar de la suculenta comida.

Durante el resto del año, numerosos restaurantes ofrecen un cocido madrileño en sus tres vuelcos y en puchero de barro. Uno de los lugares más conocidos es La Bola. Fundado en 1870 y situado en pleno centro de Madrid, este restaurante sigue manteniendo la tradición familiar a la hora de hacer un cocido, que cuecen durante cuatro horas en pucheros de barro individuales sobre carbón de encina. Además, los clientes más curiosos pueden entrar en la cocina para ver en primera persona su preparación.

Otra buena opción para disfrutar de un buen cocido es Casa Carola, en el barrio Salamanca. Este restaurante se dedica exclusivamente a los cocidos, excepto los fines de semana, y los sirve también de la manera más tradicional.

Tortilla de patatas y huevos rotos

Quizás no tan típicos de Madrid, pero sí de lo más común en este día festivo, son las tortillas de patatas y los huevos rotos. El día de San Isidro se pueden ver en la pradera numerosas familias y grupos de amigos sentados en torno a un picnic casero. Y, como no podía ser de otra manera, la reina de esos picnics es la tortilla de patatas.

Respecto a los huevos rotos, los puestos de la pradera y las verbenas los incluyen a menudo en sus copiosos menús. Aunque una comida habitual durante todo el año, los platos de huevos rotos son una imagen típica de estas fiestas madrileñas, donde hay quien prefiere no alejarse de las comidas tradicionales de bares y tabernas y disfrutar de este festivo con una apuesta segura.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro 2
La tortilla de patatas es la reina de los picnics en San Isidro. | Foto: Matt Wan/Flickr

Dónde comerlos: aunque con estos platos no hay nada como los de una madre, en Madrid hay muchos lugares donde disfrutar de unos buenos huevos rotos. El lugar más típico y conocido es probablemente Casa Lucio, que prepara los huevos rotos más famosos de Madrid. Después de 40 años, sus huevos rotos con jamón siguen haciendo historia.

Rosquillas para el toque dulce

Un día de fiesta no sería lo mismo sin su comilona correspondiente, y qué mejor manera de acabarla que con un buen dulce.

Los puestos de la pradera ofrecen durante estos días las rosquillas del santo de la ciudad. Aunque han ido evolucionando y ahora se pueden encontrar numerosas variedades en las pastelerías, las tradicionales son las tontas y las listas. Las tontas, con un ligero sabor a anís, solo están cubiertas por un baño de huevo. Las listas están recubiertas de un baño de azúcar glacé con sabor a limón.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro 3
Las rosquillas se venden en los puestos que se instalan durante estas fiestas. | Foto: José Huesca/EFE

Junto a estas dos, las rosquillas de Santa Clara y las francesas completan la dulce oferta de estos días de fiesta. Las primeras son simplemente rosquillas tontas con un
merengue blanco y seco que las cubre. Las segundas están cubiertas de almendra picada y azúcar.

Dónde comerlas: los puestos de comida que se instalan en la pradera de San Isidro durante el fin de semana ofrecen todas las variedades de estas dulces rosquillas.

Y para los más golosos, las pastelerías madrileñas las elaboran en tradicionales e innovadoras variedades para que las podamos disfrutar en todas las épocas del año. El Horno San Onofre es una pastelería de toda la vida que las elabora de forma tradicional, pero con un toque gourmet. Las listas, bañadas con un azúcar fondant, y las de Santa Clara, cubiertas de un delicioso jarabe hecho a base de claras de huevo.

Barquillos y sus barquilleros

Aunque el postre por excelencia sean las rosquillas, hay otra opción para quienes prefieran algo un poco más ligero. Son los típicos barquillos, unos dulces hechos de oblea en forma de cilindro hueco, tan finos que se deshacen rápidamente en la boca.

También son muy típicos los barquilleros, vestidos con sus trajes de chulapos y sus ruletas a cuestas. Además de barquillos, en esta especie de puestos ambulantes se puede jugar al juego del clavo. Consiste en tirar de la ruleta y, si hay varios participantes, el que obtenga una cifra menor paga todos los barquillos.

Más allá de las gallinejas: gastronomía castiza para celebrar San Isidro 4
Los barquillos son una opción más ligera que las rosquillas para el postre. | Foto: M a n u e l/Flickr

Y para acompañar a estos dulces, aún más azúcar. Un chato de vino dulce para brindar con los nuestros es la manera más tradicional de acabar la comida del día de San Isidro.

Save

TOP