Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Comienza la temporada del Zurracapote riojano

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Regis Duvignau
Reuters/File

La llegada de la Semana Santa marca el inicio del consumo de una de las bebidas más típicas de estas fechas en La Rioja, el Zurracapote, que también se elabora en zonas próximas a esta región rica en viñedos. Su origen parece encontrarse en la localidad de Calahorra, gracias al impulso que dio a esta bebida la peña calagurritana Peña Philips: “Hasta que el cuerpo aguante”, fundada en 1954. Los integrantes de esta congregación aseguran que son los únicos que tienen a receta original del Zurracapote.

El Zurra, como se le conoce de forma coloquial, consiste en una bebida que tiene como base el vino tinto o claro, al que se le añaden diferentes frutas como naranjas, limones o melocotones, además de azúcar y canela. La mezcla se deja macerar varios días, aunque también es posible cocer la mezcla para acelerar el proceso. Si bien es cierto que es parecida a la sangría, la maceración que transforma el azúcar en alcohol, hace que tenga un sabor más fuerte y una graduación media, en torno a los 12 grados.

Comienza la temporada del Zurracapote riojano 1
Viñas en la localidad riojana de Sajazarra | Foto: Rodrigo Isasi

En La Rioja y en territorios colindantes, es típico consumir el Zurra desde Semana Santa, pasando por las fiestas de los pueblos en verano y hasta la época de la vendimia, que se realiza a finales de septiembre y comienzos de octubre.

Actualmente, en las fiestas patronales de Calahorra, que se celebran desde el 25 al 31 de agosto, la Peña Philips ofrece cerca de dos mil litros de Zurracapote de forma gratuita a todas las personas que se animen a pasar por su sede. Asimismo, es también posible participar en un concurso para elegir el mejor Zurracapote de las fiestas y en otro de bebedores de porrón.

Comienza la temporada del Zurracapote riojano 2
Uvas en una parra al final de la temporada de vendimia | Foto: Rodrigo Isasi

Pese a que cada familia lo elabora introduciendo algunas variantes en la receta, en la mía siempre se ha realizado de la siguiente manera:

Ingredientes: 16 litros de vino (tinto o claro), 2 kilogramos de naranjas, 1 Kg. de limones, 8 palos de canela y 4 Kg. de azúcar.

  • Cortar cada naranja y cada limón en cuatro trozos.
  • Mezclar todo en un recipiente grande.
  • Dejar macerar la mezcla durante una semana, dándole vueltas de vez en cuando.
  • Exprimir los limones y naranjas utilizadas, colar la mezcla y embotellar o beber directamente  del recipiente.

Es imprescindible refrigerar la bebida antes de consumirla.

Comienza la temporada del Zurracapote riojano 3
Elaboración de Zurracapote | Foto: Rodrigo Isasi

En caso de que su sabor te resulte muy fuerte, o los bebedores sean demasiado jóvenes, siempre es posible añadir agua a la mezcla para rebajarla.

Durante las fiestas de los pueblos en La Rioja, así como algunas zonas limítrofes del País Vasco y de Castilla y León, es habitual ver a las cuadrillas disfrutar de un trago de Zurra, y es que en origen, era una bebida propia de las cuadrillas, para tomar en sus bodegas o locales con motivo de las meriendas o reuniones que allí se hacían. Ahora es también posible encontrarla en algunos bares o supermercados.

Continúa leyendo: Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros

Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros

Anna Maria Iglesia

Son las once de la mañana en Oporto y frente a la Librería Lello ya se agolpa un gran número de turistas esperando su turno para entrar. Todos ellos forman una rigurosa cola, escrupulosamente ordenada por el vigilante que, en la puerta de la librería, controla la lenta entrada de clientes. Delimitada por un cordón rojo que la enmarca en el lado izquierdo de la Rúa das Carmelitas, permitiendo así el continuo tráfico de transeúntes que recorren el centro histórico y universitario de Oporto – a pocos metros, en la Praça de Gomes Teixeira, se levanta la vieja Universidad, donde ya tan solo quedan algunas facultades-, la cola de turistas expectantes para entrar en la que el escritor Enrique Vila-Matas definió como una de las librerías más bonitas del mundo llega hasta la esquina con Rúa dos Clérigos.

El turista voluntariamente despistado, aquel que llega a la ciudad decidido a perderse, sin el minucioso conocimiento de quienes memorizan las guías, todas ellas adecuadamente patrocinadas, y ejecutan diligentemente el recorrido que éstas le indican, no podrá sino sorprenderse ante la larga cola que ocupa media acera y que tiene como objetivo la entrada en una librería, de cuya puerta, dividida en dos para no confundir las entradas de las salidas, sale continuamente gente de todas las nacionalidades, pero no necesariamente o, mejor dicho, no tan habitualmente como uno podría pensar –al fin y al cabo, uno entra en una librería para comprar libros- con un libro bajo el brazo.

La Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros 2
Turistas en la librería Lello | Imagen: Anna María Iglesia

Una podría dejarse llevar por vacuas y poéticas palabras y escribir el más bello elogio –siempre y cuando tenga la destreza necesaria para hacerlo- sobre ese grupo de personas, todas ellas provenientes de lugares geográficos distintos, expectante para entrar en una librería, convertida en centro de atención de la pequeña ciudad portuguesa. Sin embargo, la realidad desmentiría tan idealizado encomio: todos los allí reunidos no hacen sino seguir el ritual que toda guía de Oporto indica.

De la misma manera que autobuses llenos de turistas chinos se detienen casi a cada hora frente al centro comercial Lafayette en París, los turistas que llegan a Oporto acuden raudos a la Rúa das Carmelitas, donde la Librería Lello ejerce el perfecto papel de lugar de interés turístico, cuyo acceso, –business is business– obliga a la compra de un ticket por el precio de cuatro euros.

“Si compra un libro, le descontamos los 4 euros”, tranquiliza el vigilante a los pocos sorprendidos ante el hecho de que para entrar en una librería no sólo haya que hacer cola, sino también comprar una entrada. Algunos, incrédulos ante esta circunstancia, creen que a lo mejor la compra de una entrada se debe a que se esté celebrando una presentación de un libro –hay que recordar que, en otros países europeos, véase Alemania, no es infrecuente pagar para acudir a una presentación. “Si hay una presentación, ya vuelvo mañana”, le insisten al conserje, que con tono condescendiente les avisa: “Siempre es así. Si quiere encontrar poca gente, venga a la hora de comer, pero siempre hay cola”.

“Están los libros, pero faltan los lectores.”

A pocos metros de la librería, casi en la esquina de Rúa das Carmelitas con Rúa do. Dr. Ferreira da Silva, se encuentra la tienda donde se venden las entradas y una serie de objetos turísticos, ninguno relacionado con el mundo de los libros. La caja está al fondo, justo antes de llegar a unas escaleras por las que no deja de subir y bajar gente y que llevan a una pequeña sala, en cuya pared está pintada la ya famosa estación de tren desde la cual Harry Potter parte hacia Hogwarts. Tras la cola en la librería y la cola en la caja para comprar la entrada, ahora en aquella sala encontramos la tercera cola: esta vez para fotografiarse frente a la pared donde se recrea la estación de tren. Tan pocos resisten la tentación de fotografiarse frente al mural como pocos salen de la tienda sin la entrada y sin algún gadget que remita a la saga cinematográfica basada en las novelas de J. K. Rowling.

Es entonces cuando uno entiende que gran parte del interés turístico por la librería gira alrededor del mundo de Potter. Y no porque la película fuera rodada allí, sino porque sirvió como inspiración –en concreto la majestuosa escalera de madera y de rojos peldaños que da acceso a la segunda planta, desde donde se puente contemplar la vidriera que ocupa el centro del techo y desde la cual se filtra la luz del exterior- para la construcción algunos de los decorados de la película.

La Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros 1
La librería Lello antes del masificarse | Imagen: Aurélio da Paz dos

Fundada en 1869 por Ernesto Chardron, con el nombre de Librería Chardon, se instaló en un primer momento en Rúa dos Clérigos, número 296-298. Fue solamente en 1906, con Chardon ya fallecido y la librería en manos de los hermanos Lello, que la Librería Lello e Irmão se trasladaría al recién inaugurado edificio, obra del ingeniero Xavier Esteves. Fue el 13 de enero de 1906 cuando la librería abrió por primera vez sus puertas y el edificio neogótico de dos plantas se presentó ante la sociedad de Oporto.

Desde ese 13 de enero, la librería nunca exigió el pago de ninguna entrada, nunca hasta el año 2015, cuando se decidió que todo aquel que quisiera visitar la librería debía pagar tres euros, que se descontarían de la compra de cualquier libro. Dos años más tarde, el precio de la entrada ha subido un euro, los turistas no dejan de aumentar y la historia de la Librería Lello se desvanece en el olvido. No es el interés por los libros, ni por la arquitectura, ni por el extraordinario trabajo de carpintería y orfebrería lo que despierta el interés de gran parte de los que allí acuden. Los bustos esculpidos por Romao Júnior de alguno de los escritores más insignes de la literatura portuguesa como Antero de Quental, Camilo Castelo Branco, Eça de Queirós, Guerra Junqueiro o Teófilo Braga pasan casi desapercibidos; toda la atención se dirige hacia las escaleras, aquellas que más de uno no duda en describir como “las escaleras de Hogwarts”.

La Librería Lello: compre una entrada y podrá adquirir libros
Foto: Anna María Iglesia

Hay lectores; hay quien se detiene frente a las altas estanterías que recubren las paredes de la librería; hay quien consulta libros, en busca de un autor en lengua portuguesa que todavía le es desconocido, quien busca a Pessoa en su idioma, quien se lleva bajo su brazo O Crime do Padre Amaro de Eça de Queirós o la poesía de Antero de Quental, quien opta por el renacentista Luís de Camões o por la narrativa actual de José Luis Peixoto. Pero todos ellos son una minoría, puede que una minoría selecta, pero siempre minoría.

La Librería Lello se ha ido convirtiendo en un lugar turístico, en un lugar de foto del que se pueda decir: “Yo también estuve allí”. El pago de la entrada, oficialmente justificado por el excesivo número de visitantes, es una prueba más de que la Librería Lello ha entrado dentro de la devoradora maquinaria del turismo. Y no es la única: algo parecido podría decirse de Shakespeare and Co., donde la cantidad de turistas hace casi imposible detenerse en busca de un libro de interés. ¿Cuántos lectores de Oporto acudirán a Lello? ¿Cuántos lectores estarán dispuestos a pagar cuatro euros y esperar treinta minutos antes de poder entrar en la librería, rebuscar entre sus estantes y comprar un libro? Ahora que el debate sobre el turismo está sobre la mesa, la Librería Lello obliga a preguntarse cuán responsables somos de la “turistificación” de los espacios de nuestra ciudad.

Sigue siendo una de las librerías más bellas del mundo, pero cada vez se parece menos a una librería. Están los libros, pero faltan los lectores. Faltan los lectores, aquellos que acuden en busca de un nuevo libro, que se entretienen con el librero pidiendo consejo y recomendaciones, que se pierden entre las estanterías hasta no encontrar el título que desean, que buscan un libro y no un souvenir del lugar. ¿Qué sentido tiene una librería que posterga la entrada en una interminable espera, que no permite el entrar ocioso, aquel que no va dirigido a la compra de nada y que termina con uno o más títulos sobre el mostrador de la caja? En definitiva, ¿qué sentido tiene una librería que ya no busca lectores, sino turistas?

Continúa leyendo: ¿Cómo afectará el atentado de Barcelona en su turismo?

¿Cómo afectará el atentado de Barcelona en su turismo?

Jorge Raya Pons

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Barcelona sufrió el pasado jueves el peor atentado desde Hipercor: una furgoneta arrolló a toda velocidad y en La Rambla a decenas de personas y al menos 15 han muerto, según cifras oficiales. Los días pasan y el miedo permanece; ahora el sentimiento de seguridad se ha transformado en un anhelo y la conciencia de la vulnerabilidad se extiende en los barceloneses. Es un temor comprensible y muchos ciudadanos se preguntan si este podría afectar a la imagen de Barcelona en el mundo. Lo cual se puede trasladar en forma de pregunta: aquellos viajeros que habían pensado en volar a Barcelona, ¿mantienen el interés tras el ataque yihadista?

Una representante del Gremi d’Hotels de Barcelona interpreta que es “pronto” para valorarlo, una conclusión que comparten desde el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Lo cierto es que el gremio hotelero considera que se han producido anulaciones de reservas de manera “puntual”, en ningún caso significativas, y a falta de estimaciones más profundas, elaboradas y precisadas con el tiempo, Barcelona–como receptora de 30 millones de turistas cada año y como cuarta ciudad europea con más visitantes extranjeros, según los datos municipales– únicamente puede atender a la experiencia de otras capitales que sufrieron el horror del terrorismo para anticiparse a una posible fuga de turistas.

¿Cómo afecta el atentado de Barcelona en su turismo? 1
Homenaje a las víctimas del atentado terrorista de Barcelona en La Rambla. | Foto: Alberto Gea/Reuters

Un caso simbólico y representativo es París. La Ciudad de la Luz perdió un 4,7% de las reservas hoteleras en 2016 respecto al año anterior, lo cual encuentra explicación en los atentados de Bataclan, Charlie Hebdo y las constantes amenazas terroristas sobre la ciudad y el país. En cifras redondas, significa 1,5 millones de visitantes y 1.300 millones de euros perdidos de un año a otro. Los datos corresponden al Comité Regional de Turismo de París (CRT). Bélgica perdió 2.400 millones de euros –medio punto de PIB– en 2016 tras el ataque terrorista en el aeropuerto de Bruselas, con 32 víctimas mortales. El dato lo aporta la patronal Institute for Economics and Peace.

Con todo, el CRT revela que París ha batido records en los primeros seis meses de 2017 y que las visitas han aumentado un 10,2% respecto al mismo periodo del año anterior. Esto significa que París recibió 16,4 millones de turistas de enero a junio, una cifra que no había alcanzado antes. En cualquier caso, nada apunta a que Barcelona vaya a sufrir el descenso repentino que conoció París. Al menos así lo interpreta la Asociación Europea de Turoperadores, que hace apenas cinco días dijo a través de su presidente, Tom Jenkins, que no anticipan “muchas cancelaciones inmediatas”: “Estos incidentes son cada vez menos infrecuentes y la gente comprende cada vez mejor que puede ocurrir en cualquier lugar”.

En Reino Unido, especialmente en Londres, los atentados no han echado atrás a los turistas y en este junio han sido un 7% más que en el junio anterior. En Alemania, las cifras son abrumadoras y, por ejemplo, los chinos que han visitado el país han aumentado un 15%. Las cifras proceden de los estudios realizados por la agencia Protourismus. Un representante de la compañía, Didier Arino, responde a preguntas de AFP que España no sufrirá grandes variaciones en los próximos meses: “El país experimenta tal dinámica de crecimiento que el efecto no se notará tanto”.

¿Cómo afecta el atentado de Barcelona en su turismo? 2
Un cartel en memoria de las víctimas del atentado terrorista de Bataclan. | Foto: Reuters

A menudo se escribe con acierto que España ha experimentado un aumento extraordinario en el número de turistas por la caída de destinos como Turquía, Egipto o Túnez, un aumento que la patronal turística Exceltur cuantifica en 12 millones de personas desde 2010. La seguridad es la base del turismo: la situación en estos países mediterráneos es crítica y en ningún caso equiparable a la española. Ningún experto emplea estos ejemplos como precedentes a tener en cuenta.

Con los datos sobre la mesa se puede comprobar que el impacto de los atentados, como hechos esporádicos, tienen un impacto en el turismo a muy corto plazo y las cifras se recuperan con rapidez. “El efecto se acorta con la banalización de los atentados”, explica el presidente del sindicato francés Entreprises du Voyage a la agencia AFP. Todo se reduce a si una ciudad es segura o peligrosa a ojos del turista.

Continúa leyendo: Turismofobia

Turismofobia

Juan Claudio de Ramón

Foto: Khairil Yusof
Flickr

Recién salida de la ceca, turismofobia es ya la palabra del verano. Querría acertar a decir algo sobre el asunto y advierto de entrada un sesgo perturbador: yo adoro a los guiris, esa nación itinerante que orea naciones, ciudades y pueblos. Lo que arruinan o afean es seguramente menos de lo que resucitan o conservan y aunque no son mejores ni peores que nosotros, nos recuerdan que no somos tan malos y lo mucho bueno que tenemos: gran clima y bellos paisajes, pero también alta cultura y gastronomía, servicios de calidad, calles seguras y carácter acogedor. Además de ser ya la primera industria española, no se debe desdeñar el efecto benéfico que el turismo ha tenido en nuestra mortificada autoestima, desde aquel primer viento fresco que entró por el boquete abierto en plena dictadura por unas suecas. Por mucho sol y playa que se tenga, 80 millones de personas al año no visitan un país que no sea afortunado en más de un sentido.

Pero hoy toca encararse con el aspecto menos amable del fenómeno, que una xenofilia ingenua haría mal en minimizar. Si la convivencia entre turista y residente ha podido ser hasta ahora cordial y provechosa, es porque, en cierto modo, uno y otro vivían en ciudades distintas. La ciudad real y la turística se solapaban en algunos puntos, pero los respectivos ámbitos de influencia estaban claros: el hotel y el monumento, de un lado, el barrio y los pisos, de otro, con un amplio lugar de encuentro en la playa. La posibilidad abierta por la economía digital de que cualquier vivienda se convierta en alojamiento turístico lo cambia todo. Al contraer el menos lucrativo mercado de alquiler residencial, los locales se ven obligados a pagar rentas astronómicas por vivir en su ciudad o a marcharse a una periferia cada vez más lejana. Se quedan, literalmente, sin espacio.

Así las cosas no es difícil comprender el malestar de los afectados ni tampoco la necesidad de regular el mercado de forma que se restaure un cierto equilibrio. No es sencillo conciliar la libertad económica de los propietarios con la función social que, según nuestra Constitución, debe tener la propiedad, pero hay fórmulas sensatas para hacerlo que ya están poniendo en práctica algunas ciudades. Sin olvidar que esta polémica es otro avatar más del cuadro general de precarización de la economía, una tendencia de largo alcance que se deja sentir en numerosos debates y cuya solución duradera todavía no se avizora.

Por lo demás, tan sólo una catástrofe ecológica planetaria podría detener el triunfal avance del turista. Entre otras razones, porque el turismo es una consecuencia de la democracia. Desde los lejanos días del granturista inglés, descargando con sus criados y baúles en un palazzo romano, hasta hoy, lo que ha mediado es la gran democratización del mundo. En la medida en la que este proceso sigue en marcha, es previsible que nuevos contingentes de turistas se incorporen a la marea guiri. Y, huelga decirlo, en algún lugar de esa muchedumbre con sombrero mexicano y palo para selfies, felices y despreocupados, también estaremos nosotros.

Continúa leyendo: El jardín de cactus más grande de Europa está en Madrid

El jardín de cactus más grande de Europa está en Madrid

Rodrigo Isasi Arce

Foto: ImagenSubliminal (Miguel de Guzman+Rocio Romero)

Si tu pasión son los cactus y te encuentras en Madrid, estás de suerte. Cerca del municipio de San Sebastián de los Reyes se encuentra Desert City, el jardín de cactus más grande de Europa, con 5.000 metros cuadrados de jardines botánicos experimentales y más de 400 especies xerofíticas. Desert City es un vivero biotecnológico especializado en Xeropaisajismo que se dedica al cultivo, exposición, investigación y divulgación de cactus y otras plantas xerofíticas, muchas de ellas autóctonas de la misma Comunidad de Madrid. Se puede visitar gratuitamente.

Todo surgió gracias a la ideóloga del proyecto, Mercedes García, licenciada en Farmacia y en Ingeniería Agronómica, y con más de 30 años de experiencia en el cultivo de cactus. “Desert CITY es mi sueño, mi pasión. Siempre quise poner en marcha un proyecto como este, crear una nueva estética de jardines basada en el mundo de las plantas xerofíticas. Crear un nuevo concepto de modelar el paisaje con plantas que necesitan poco consumo de agua, un uso responsable de la misma, tan importante para la sostenibilidad del planeta”.

Desde la organización, sus responsables aseguran que investigan, desarrollan y promueven un paisajismo sostenible utilizando plantas y técnicas de cultivo respetuosas con el medio ambiente. “Nuestra vocación más profunda es ensalzar lo que más nos gusta en este mundo: los cactus, y para ello proponemos diversidad de formas de disfrutarlos, ya sea paseando por nuestro recinto o poniéndolos en nuestro jardín”. El complejo cuenta con un jardín botánico, un vivero, un restaurante, una tienda y un área de oficinas. El lugar puede albergar presentaciones, convenciones, talleres y exposiciones, y destaca por contar con elementos prefabricados y modulares que ahorran energía, mediante cristales fotovoltaicos, recuperación de aguas o energía geotérmica. El edificio ha sido diseñado por García Germán Arquitectos.

Jardín Botánico

Se trata de un jardín exclusivo que aúna los elementos estéticos de los paisajes naturales de las zonas áridas y semiáridas del planeta como los cactus con plantas autóctonas de clima mediterráneo (lavanda, romero, etc.) que sorprenden por su frescor y densa vegetación. “Un verdadero placer para todos los sentidos”. El jardín se divide en cuatro áreas:

Arizona: Es el escenario del jardín, el patio de Desert City y centro de atención de las miradas del público. En Arizona se pueden encontrar reunidos cactus de diversas formas, colores y texturas. Un conjunto de tres colinas dominan este espacio, que está atravesado por el gran “Cañón del Colorado”, integrado entre las terrazas de piedra y la vegetación xerófita existente a ambos lados del camino. El efecto de cañón nos sumerge en una experiencia única que centra nuestra atención en los elementos presentes e impide la distracción con otros estímulos.

Oasis: “el bosque de palmeras, los pájaros anidando en sus copas y el agua resbalando por las piedras nos transportan hacia un viaje de deleite y relajación”. El llamado “rincón de los olores” desprende por el ambiente sus intensos aromas a melisa, menta y hierba luisa. Como telón de fondo, se puede ver el xeropaisaje de Arizona. Los colores pardos de la tierra y los amarillos de las espinescencias, contrastan con los verdes vivos de la rivera del estanque produciéndose un curioso maridaje vegetal.

Tabernas: este curioso espacio de paisajismo minimalista rompe con la estética orgánica del resto del jardín. La lámina de agua de líneas ortogonales limita el espacio del jardín y crea un vínculo de transición entre los dos conceptos de diseño. Los reflejos de las plantas en la lámina permiten observar los efectos fugitivos de la luz al amanecer. “El misticismo de la proporción áurea acompaña al caminante a lo largo del paseo y le añaden simbología a este espacio de bienvenida”.

El jardín de cactus más grande de Europa está en Madrid 7
Una parte del jardín botánico de Desert City | Foto: ImagenSubliminal (Miguel de Guzman+Rocio Romero)

Toscana: este conjunto es una reinterpretación del jardín señorial italiano. En él se pueden observar especies típicas como el olivo, el granado, el mirto, el taray o la lavanda entremezcladas con otras de origen mejicano como las yucas, los sotoles, las opuntias o los agaves, así como muchas otras especies de variados orígenes. Este espacio se caracteriza por la abundancia y diversidad de floraciones, los fuertes aromas y por una singular belleza que produce el mestizaje de especies xerófitas de diferentes entornos. “Como cobertura utilizamos una gravilla pálida que se complementa con los verdes oscuros del mediterráneo”.

Guajira: localizado bajo la pasarela que atraviesa el jardín, este entorno cuenta con diversidad de especies cactáceas, xerófitas del mediterráneo y plantas de la jardinería clásica. “En la penumbra de la pasarela se erigen unas singulares esculturas con forma de hitos alpinos: los amores encontrados”. A su lado se desarrollan especies adaptadas a la sombra, creando un espacio de intimidad que invita al reposo y la contemplación. Visto desde la calle de acceso, las masas de palmeras acotan las puertas ficticias permitiendo adivinar el espacio central de cactus de Arizona e invitando a su descubrimiento.

Vivero

Desert City dispone de un gran vivero donde expone, cultiva y vende más de 400 especies de plantas xerofíticas. No solo cactus sino también suculentas y otras especies, incluso muchas autóctonas de la región mediterránea.

La exposición se complementa con carteles informativos de las plantas originarias de distintas regiones: Norteamérica, Sudamérica, África y Oceanía. Los profesionales que trabajan allí también asesoran a los clientes en el cultivo de los cactus y los productos más adecuados para su tratamiento.

El jardín de cactus más grande de Europa está en Madrid 5
En el vivero se pueden encontrar más de 400 especies de plantas xerofíticas | Foto: ImagenSubliminal (Miguel de Guzman+Rocio Romero)

Xeropaisajismo

Además del vivero y del jardín botánico, Desert City también se dedica al paisajismo, concretamente al xeropaisajismo, que consiste en “aunar el arte y la técnica de utilizar en nuestro entorno especies vegetales que necesitan poca agua, recreando la misma naturaleza, aportando texturas y relieve”. La intención es crear entornos bellos que no solo sean autosuficientes en cuanto a su mantenimiento, sino también más eficientes económicamente hablando.

“En Desert City desarrollamos proyectos de escalas y temáticas diversas. Nuestro espectro abarca desde jardines en viviendas unifamiliares hasta paisajismo para grandes corporaciones, pasando por ajardinamiento en hoteles, parques empresariales y centros comerciales, urbanizaciones o espacios de superficie reducida como terrazas o áticos”.

Puedes encontrar Desert City en:

Autovía A1, km. 25 (Vía de servicio dirección Madrid) 28708 San Sebastián de los Reyes, Madrid.

HORARIOS:

De Lunes a Viernes: 10:00 a 20:30 horas

Fines de semana y festivos:  10:00 a 21:30 horas

Cerrado: los días 24, 25 y 31 de Diciembre y 1 y 6 de Enero.

TOP