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Cómo ayudar efectivamente a Alepo

Ana Laya

Esta semana, los vídeos que se han hecho virales de decenas de sirios despidiéndose por redes sociales ante la inminencia de un ataque que finalmente acabe con sus vidas, han evidenciado la insostenible situación de los civiles sitiados al este de la ciudad Siria de Alepo.

 

“Vídeo ahora dentro de la ciudad de Alepo donde algunas familias de civiles, entre ellos mujeres y niños están esperando por maniobras de evacuación.”

 “Querido mundo, hay un intenso bombardeo ahora mismo. ¿Por qué estás en silencio? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? El miedo nos está matando a mi y a mis hijos.”  

  Desde el comienzo de la revuelta contra el presidente Bashar al-Assad, en marzo de 2011, Alepo ha jugado un rol determinante en la guerra, primero como escenario de manifestaciones estudiantiles, luego como campo de batalla entre el Ejercito Sirio Libre (ESL) y las fuerzas leales a al-Assad. Sin embargo, es en septiembre de 2015, cuando la ofensiva rusa que acudió al rescate del Ejército Sirio permitiendo a Damasco retomar zonas controladas por los rebeldes, sometió a la antigua joya arquitectónica mesopotámica a los bombardeos más intensos de los últimos años. Damasco y Moscú fueron acusados de crímenes de guerra en la ex-capital económica de Siria y unos 130.000 civiles huyeron de los barrios rebeldes, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

Un niño sostiene un signo contra el presidente Al-Assad en una protesta frente a la Embajada de Rusia el 14 de diciembre en  Shaab, Kuwait | Foto: Stephanie McGehee / Reuters.
Un niño sostiene un signo contra el presidente Al-Assad en una protesta frente a la Embajada de Rusia el 14 de diciembre en Shaab, Kuwait | Foto: Stephanie McGehee / Reuters.

  Según The Economist, al-Assad, siguiendo y escalando los pasos de su padre, ha sistemáticamente bombardeado, disparado, sitiado y ha hecho morir de hambre a su propio pueblo, sitiando a los civiles en áreas tomadas por los rebeldes mientras bombardea sus hospitales, mercados y escuelas. Sus tácticas han generado  la mayor cantidad de víctimas fatales, más de 400.000 y ha expulsado a millones de sirios del país como refugiados. La estrategia de al-Assad, junto al poder aéreo ruso y la experiencia militar iraní, ha conducido a la victoria más grande de Damasco hasta ahora, acorralando a las fuerzas rebeldes a un pequeño territorio en el este de Alepo. El 13 de diciembre, los rebeldes accedieron a rendirse. Un cese al fuego fue seguido por autobuses preparados para evacuar rebeldes y civiles al territorio controlado por la oposición al oeste de la ciudad. Pero la evacuación, que debía comenzar el 14 de diciembre a las 5am, nunca ocurrió. Al mediodía los aviones de guerra estaban de vuelta en el cielo sobre Alepo y se escuchaban ráfagas de artillería alrededor del pequeño bastión rebelde.    

El trato, reporta The Economist, fue roto principalmente porque Irán, que apoya un número de milicias chiítas que luchan junto al ejercito de al-Assad, impuso nuevas condiciones para el cese al fuego, incluyendo la evacuación de los chiítas de dos pueblos controlados por los rebeldes. Las fuerzas gubernamentales, por su parte, acusan a los rebeldes de haber incumplido el alto al fuego.

    Al momento de escribir este artículo, Cruz Roja Internacional solo ha confirmado la evacuación de aproximadamente 3000 personas, entre rebeldes y civiles. En barrios recién capturados por las tropas fieles a al-Assad, Naciones Unidas y fuentes dentro de la ciudad han reportado el asesinato de civiles dentro de sus hogares por parte de los soldados. El nivel de devastación de Alepo ha sido comparado con el de Berlín en 1945 tras la toma de la ciudad. El destino del resto de la población atrapada en Alepo, entre 50.000 y 100.000 personas, continúa siendo una incógnita y puede ser fatal.    

 “Alepo es un lugar donde los niños han dejado de llorar. Escenas del terror y la pena en el último hospital en pie en los últimos días en Alepo.”

Si como nosotros, piensas que difundir información en las redes es importante, pero no suficiente y te preguntas cómo puedes ayudar a los civiles de Alepo, aquí hemos compilado una lista de iniciativas, fundaciones y de organizaciones que están trabajando para evitar una masacre aún mayor, para apoyar a los médicos presentes en Alepo y para recoger y enviar ayuda humanitaria.

1. Los Cascos Blancos

Los Cascos Blancos son los trabajadores voluntarios de salvamento que todos los días en Siria corren al lugar de los bombardeos para sacar a personas de debajo de los escombros y ponerlos a salvo. Estos ex sastres, panaderos, profesores y demás sirios comunes se juntaron en 2013 para salvar las vidas que otros estaban esforzándose en quitar. Ahora han salvado más de 73.530 vidas. Pero por el trabajo que hacen, los voluntarios de los Cascos Blancos y sus centros de protección civil a menudo son el blanco. Aunque estuvieron nominados, ellos no ganaron el Premio Nobel de la Paz este año, la campaña en su página enfatiza que entre todos podemos ayudar a recaudar ese millón.

2. La Cruz Roja Internacional y la Media Luna Árabe Siria

El Comité Internacional de la Cruz Roja proporciona alimentos y apoyo vital a los sirios desde el principio de la crisis. Gracias a su colaboración con la Media Luna Roja Árabe Siria (en donde te puedes enlistar como voluntario) ambas organizaciones ayudan a la población en zonas a las que ninguna otra organización humanitaria puede acceder, pero la extensión de esta crisis ha agotado sus recursos.

3. Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio (AAPS)

La ONG Asociación de Apoyo al Pueblo Sirio es una de las pocas que ha conseguido llevar alimentos de primera necesidad a los civiles. La AAPS no sólo se encarga de recoger todo tipo de ayuda en España (comida, mantas, material escolar, sanitario, higiénico…), sino que se ocupa de coordinar el envío, la llegada y el posterior reparto de todos los contenedores.  Actualmente se encuentran recaudando fondos para enviar 3 contenedores de ayuda humanitaria. Síguelos también en Twitter para mantenerte informado de nuevas iniciativas.

4. Organización SEUR

Si quieres organizar una recogida de apoyo para los refugiados sirios en tu pueblo o ciudad es importante saber que cuentas con la empresa de traslados SEUR que a través de su Fundación pone a disposición su infraestructura para realizar gratuitamente los traslados de material para ayuda humanitaria a destinos de la península ibérica e islas. “Esta ayuda se coordinará a través de las ONG o instituciones que coordinen las actividades de atención y acogida a los refugiados, por lo que los particulares que lo deseen deben ponerse en contacto con estas organizaciones que posteriormente gestionarán el envío de las donaciones con SEUR.”

5. Agencia de Refugiados de Naciones Unidas y ACNUR España

Recuerden que en la medida que los civiles sitiados puedan ser rescatados de Alepo será para convertirse en refugiados en pleno invierno, es por eso que la Agencia de Refugiados de la ONU (UNHCR) ha organizado una colecta especial para el invierno. “La UNHCR es una de las organizaciones líderes en proveer la asistencia especializada para ayudar a los sirios en todo el Medio Oriente para sobrevivir en invierno, pero no podemos hacerlo solos”, dicen en su página, Por favor donen ahora para poder reforzar los refugios contra las bajas temperaturas, y para poder proveer a los refugiados de calentadores, mantas, ropa y zapatos de invierno.

Por su parte, la ACNUR trata de garantizar que todas las personas puedan ejercer su derecho a solicitar asilo y encontrar refugio seguro en otro Estado, así como de encontrar soluciones duraderas para ellos. En este sentido la Agencia de la ONU para los Refugiados trata de que puedan de regresar a sus hogares de forma voluntaria, integrarse en el país de acogida o ser reasentados en un tercer país. Apoyar y estar informado de las acciones de las organizaciones que contribuyen al trato digno a refugiados en el país es un paso importante para el futuro de todos los desplazados de Alepo y de otras regiones que también sufren las consecuencias de esta guerra.

6. UNICEF España

La UNICEF es el organismo de las Naciones Unidas que se encarga especialmente de la infancia y Siria es uno de los lugares más peligrosos para ser niño. Más de 8 millones están sufriendo el terror de la guerra. El comité español pone a tu disposición la manera de más fácil de donar. Información de cómo tu dinero contribuye a los chicos en Siria, con 42€, por ejemplo, pueden vacunar a 83 niños contra la polio y con €52 pueden suministrar tratamiento durante un día a 45 niños que sufran desnutrición aguda grave.  Además los primeros 150€ que dones desgravarán el 75% y lo que dones a partir de 150€ desgravará el 30%.

7. Acción contra el hambre

La frase que define la actividad de Acción contra el Hambre es la siguiente: “En un mundo con alimentos para todos, es inaceptable que 795 millones de personas sigan viviendo con hambre. Ha llegado el momento, porque somos la generación que puede y sabe cómo acabar con el hambre.” Y es cierto.

En el caso de Siria, Acción contra el Hambre informa que trabaja tanto en Siria, como en los países vecinos que acogen refugiados. “Estamos llevando ayuda a 4,6 millones de personas afectadas por el conflicto. Lo primero es atenderles en áreas que salvan vidas (salud, nutrición, agua y saneamiento) y después darles apoyo. Hemos puesto en marcha acciones de ayuda psicológica a niños para ayudarles a olvidar el terror.” Con 40€ puedes ayudar a que una familia tenga acceso a agua segura; con 60€ a la higiene básica de tres familias y con 100€ costeas la cesta de la compra mensual de 4 familias.

8. #CookForSyria

Cocina por Siria es una iniciativa que no solo promueve donativos sino también la cultura Siria a través de algo tan hermoso, familiar y tradicional como la cocina. Durante noviembre restaurantes, chefs, panaderos y dueños de cafés alrededor del Reino Unido fueron invitados a formar parte de esa iniciativa poniendo “un toque sirio” a sus platos favoritos y donando £2 de cada plato. La cocina siria es una de las más antiguas del mundo y refleja el rico legado cultural de Siria con influencias de Turquía, Persia y muchos otros países del Medio Oriente.

#CookForSyria nació en el Reino Unido, pero los organizadores esperan que más personas alrededor del globo se unan y generen eventos, quedadas y cenas. Además hay dos maneras directas de contribuir, a través de la plataforma Just Giving en donde se han recolectado casi 40mil euros que serán donados a UNICEF UK, o comprando el libro de recetas #CookForSyria, un perfecto regalo de Navidad.

9. Change.org, Avaaz y Amnistía Internacional

El Dr. Hamza Al Khatib es uno de los últimos doctores atendiendo a los heridos de Alepo. En su petición en la plataforma Change.org, él menciona que el régimen sirio y las fuerzas rusas atacan sistemáticamente a los civiles y a los hospitales alrededor de la ciudad y que los líderes occidentales como Obama, Merkel o May no han hecho un esfuerzo real para prevenir estos ataques. A ellos está dirigida su petición. Puede ser que esta petición no tenga mayor efecto, pero el Dr. Al Khatib y los más de 600.000 firmantes aún no pierden la fe en el poder de la masa.

Avaaz por su parte ha conseguido más de un millón seiscientas mil firmas en su petición, también dirigida a los líderes mundiales para protegar a los niños de Alepo. “Como ciudadanos de todo el mundo horrorizados ante la matanza de inocentes en Siria, les exigimos que establezcan una zona de exclusión aérea en el norte de Siria, incluido Alepo, para frenar el bombardeo sobre civiles sirios y garantizar que la ayuda humanitaria llegue a los que más la necesitan.”

Finalmente Amnistía Internacional enfatiza el problema que hay en este momento con la evacuación de civiles en Alepo, ya que decenas de miles de personas se enfrentan a la posibilidad de quedar atrapadas, de ser torturadas, detenidas o de morir ejecutadas. “Las vidas de quienes han sobrevivido al horror de Alepo están en las manos del gobierno sirio y de sus aliados Rusia e Irán. Pídeles que evacúen de forma segura a las personas atrapadas allí ahora y que observadores de la ONU sean desplegados para vigilar la evacuación y proteger a la población civil que desee salir de la ciudad.”

10. Haz ruido en la calle

Si eres más bien un activista de calle, siempre puedes seguir la petición de Salah Ashkar:

“Vayan a las Embajadas Iraníes. Bloquéenlas. Griten. Griten más alto. Pidan el cierre de las embajadas iraníes. Hazlo ahora.”

Una oportunidad para hacerlo en Madrid, por ejemplo, es el domingo 18 de diciembre, Día Internacional de la Persona Migrante, en el que la organización NoViolencia 2018 planifica un acto en solidaridad con los inmigrantes. “Diversos grupos se están uniendo con el objetivo de plantear la importancia de una respuesta solidaria a la realidad de la inmigración. Destacamos este año la participación de personas de religión musulmana que están uniéndose a la convocatoria en lo que supone un inicio de buscar cauces de lucha conjunta entre personas de diferentes ideologías y religiones desde la Noviolencia.”

#StandWithAleppo

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Los españoles perdonan los escándalos sexuales de las ONG

Lidia Ramírez

Foto: Petros Giannakouris
AP

Primero fue Oxfam, con 120 trabajadores acusados de abusos sexuales en Haití; después Save The Children, que registró 31 casos relacionados con acoso a mujeres en 2017. Médicos Sin Fronteras (MSF) comunicó la semana pasada que registró en el seno de su organización 24 casos de abusos a lo largo de 2017. Cruz Roja de Reino Unido ha admitido “una pequeña cantidad de casos”; y ayer el número dos de Unicef, Justin Forsyth, renunció a su cargo tras ser acusado de tener conductas inapropiadas hacia mujeres cuando ocupaba el cargo de director en la organización británica de protección a la infancia Save The Children. Y es que lo que parecía un escándalo puntual y fuera del control de una ONG ha resultado ser un continuo de informaciones sobre casos de violencia machista que no solo afectan a Oxfam.

La fiabilidad de las organizaciones no gubernamentales se ha puesto en entredicho en las últimas semanas. Por lo pronto, Oxfam Intermón, la filial de esta ONG en España, ha registrado más de 1.200 bajas desde que se conoció el escándalo. Y Acnur España, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ha contabilizado entre 500 y 1.000 bajas. “Es injusto que por unos pocos casos se ponga en entre dicho el sector humanitario”, apunta a The Objective Amaia Celorrio, responsable de comunicación de esta asociación.

El corazón solidario de los españoles
Un refugiado sirio da de comer a su hijo en el campamento de refugiados de Ritsona, al norte de Atenas. | Foto: Petros Giannakouris/AP

En este sentido, este periódico se ha puesto en contacto con responsables de organizaciones no gubernamentales implantadas en España para conocer el impacto que los escándalos sexuales de las grandes ONG han tenido sobre sus bases asociativas y la respuesta, excluyendo a Oxfam y Acnur cuyas bajas han sido masivas, ha sido coincidente: “No estamos sufriendo bajas reseñables”.

Si desde Acción Contra el Hambre (ACH) nos informan que en los últimos diez días han registrado ocho bajas de personas “desencantadas con el sector” –sobre un censo de 70.000 socios–, Cruz Roja ha contabilizado 12 –con una base de 1.3 millones de asociados– y desde Save The Children y Médicos Sin Fronteras aseguran que las bajas “no son reseñables”. Desde la Fundación Vicente Ferrer, comprometida con el proceso de transformación de una de las zonas más pobres de la India, Anantapur, nos informan que “no han tenido bajas de colaboraciones que puedan ser atribuidas al tema en cuestión”.

Preocupación de los socios 

Ahora bien, todas las ONG consultadas por este periódico coinciden en que lo sucedido sí que ha tenido un impacto negativo sobre la credibilidad del sector con un repunte de llamadas de preocupación de los socios ante un asunto de tanta gravedad. “Algunos de nuestros socios y socias han llamado para compartir su preocupación. Hemos informado sobre nuestro protocolo de actuación y nos han dado su apoyo para contribuir entre todos y todas a reducir las desigualdades y luchar contra la pobreza”, apunta Ana Belén Cañaveras, de la Fundación Vicente Ferrer. En la misma línea se pronuncia María Alcázar, directora de Cooperación Internacional de Cruz Roja Española, que asegura que esta entidad “aplica rigurosamente las reglas y códigos de conducta y tiene tolerancia cero con cualquier forma de acoso sexual y mala conducta”.

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La actriz Jennifer Garner, embajadora de la ONG Save the Children, visita la escuela Hilliard en Houston, Texas, tras el paso del huracán Harvey. | Foto: Anthony Rathbun/AP

Por su parte, desde Save The Children consideran que la conducta “repugnante e indigna” de unos pocos trabajadores “no puede manchar la labor heroica” de los miles de cooperantes que se juegan su vida en países con conflictos armados o emergencias humanitarias. En este sentido, Susana Hidalgo, responsable de comunicación de Save The Children, destaca la labor de los más de 25.000 trabajadores que esta organización tiene en 120 países,  “jugándose la vida por defender los derechos de la infancia”.  “A finales de enero, por ejemplo, cuatro de nuestros compañeros murieron en un atentado terrorista”, apunta Hidalgo.

Y desde Médicos Sin Fronteras aseguran que aunque “conscientes de que esta rendición de cuentas puede tener un coste en términos de imagen” deben ponerla en valor incluso en unos momentos tan convulsos como estos. En este sentido, hacen un llamamiento a la sociedad para que sigan confiando en la labor de los cooperantes: “No podemos asegurarles los casos “cero”, porque también somos reflejo de una sociedad donde eso no existe, pero sí podemos asegurarles que ponemos todos los medios para que si estos se dan sean castigados y se proteja a la víctima”, informa Ivan Muñoz, del equipo de comunicación de MSF España.

En esta situación, la transparencia de estas entidades es vital para que la sociedad pueda seguir confiando en ellas en una tesitura en la que los que pierden realmente son los destinatarios de la ayuda.

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¿Está amenazada la libertad de expresión en España?

Marta Ruiz-Castillo

Foto: J.J.Guillen
EFE

Por primera vez en su historia, ARCO retira una obra; una juez ordena el secuestro de un libro; un rapero es condenado a tres años de cárcel. Estas son noticias reales y ocurridas en España en apenas un par de días. La polémica está servida porque en todos los casos hay un denominador común: la defensa o vulneración de la libertad de expresión en democracia.

En medio del debate, Amnistía Internacional (AI) ha hecho público un informe en el que denuncia que 2017 ha sido un mal año para la libertad de expresión en España . “Alzar la voz, incluso en redes sociales, se ha vuelto cada vez más peligroso”, y recuerda que sólo el pasado año hubo 20 condenas dictadas por “enaltecimiento al terrorismo” y humillación a las víctimas. “Comentarios en redes sociales, letras de canciones controvertidas y bromas están siendo criminalizadas bajo esa categoría vaga de enaltecimiento del terrorismo y de humillación a las víctimas”, añade AI.

Una conclusión preocupante para un país donde los derechos de manifestación y de reunión, por ejemplo, también se han visto restringidos con sanciones desorbitadas recogidas en la polémica Ley de Seguridad Ciudadana del PP, más conocida como ‘ley mordaza’, aprobada por el Congreso de los Diputados en 2015 con el voto en contra de la oposición. El PP tenía entonces mayoría absoluta. La reforma de la ley, que limita también el derecho a la información, fue impulsada por el Grupo Socialista en 2016, pero el texto permanece en el olvido a la espera de que se reanude el trámite para derogar una norma que partidos, como PSOE o Podemos, utilizaron como bandera del progresismo. Ahora, al hilo de la polémica, ambos han vuelto a reivindicar la urgente necesidad de acabar con la ‘ley mordaza’.

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El PP aprobó con el voto en contra de la oposición en 2015 la llamada ley mordaza. | Foto: Congreso de los Diputados

Para el magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia, Joaquím Bosch, “todo empezó con la Ley de Seguridad Ciudadana”. En España “tenemos menos libertades ahora que en los años 80”, asegura.

Incluso el diario The New York Times se ha hecho eco de estas polémicas decisiones, llegando a decir que “ya sea por ley o por intimidación, España se ha convertido en un país donde los riesgos para la libertad de expresión han aumentado en los últimos años”.

ARCO no quiere ‘presos políticos’

Santiago Sierra seguramente no imaginó que su obra ‘Presos políticos en la España contemporánea‘, con la que había acudido a la 37 edición de la Feria de Arte Contemporáneo de España (ARCO) iba a sentar un precedente; un polémico procedente, porque las 24 fotografías con retratos pixelados de personajes en prisión preventiva, entre las que están el exvicepresidente de la Generalitat catalana, Oriol Junqueras, y los presidentes de las organizaciones independentistas ANC y Òmnium Cultural, encarcelados en relación con la investigación judicial en marcha sobre el procés, fueron retiradas.

En una entrevista concedida a Ctxt , Serrano lamentaba lo ocurrido y se declaraba perplejo. En su opinión, “vivimos una histeria colectiva con el tema del procés”, y a la pregunta de si cree que España está viviendo un proceso de involución democrático, su respuesta fue contundente: “el Estado está penetrado por el crimen organizado”.

Los responsables de IFEMA, donde se desarrolla ARCO, fueron los que pidieron a la galería de Helga de Alvear, que llevó la obra en discordia, que la retirara. El argumento fue que podía molestar y crear una controversia que perjudicara al resto de las obras. En cuanto se conoció la noticia, las redes sociales se llenaron de comentarios, la mayoría críticos con la decisión, calificándola de “censura”.  La obra fue retirada, sí, pero antes fue fotografiada y reproducida hasta la saciedad en Twitter, en los medios de comunicación…Y lo que es más, la obra fue adquirida por 90.000 euros. Probablemente, lo que IFEMA no quería que ocurriera.

Ante la avalancha de críticas, llegaron las disculpas al día siguiente de retirar la obra. La dirección del recinto ferial aseguraba que sentía lo ocurrido, que no volverá a pasar y que, en ningún caso, hubo “mala fe”. Pero la obra no retornó a ARCO cuyo director, Carlos Urroz, dejó claro desde el primer momento que no compartía la decisión.

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La obra Presos Políticos de Santiago Sierra antes de ser retirada de ARCO. | Foto: FERNANDO VILLAR / EFE

Los políticos no han permanecido ajenos a la polémica.

“La libertad de expresión en cualquier ámbito es una pieza fundamental del Estado de Derecho, y desgraciadamente, desde que tenemos un gobierno del PP, la libertad de expresión en España está muy restringida”, declaraba la portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Margarita Robles. En este sentido, aseguraba que el PSOE quiere sacar adelante más pronto que tarde la derogación de la ‘ley mordaza’. Una declaración genérica de Robles cuyo partido, sin embargo, no se opuso a la retirada de la obra cuando el órgano director de IFEMA, en el que tienen representación, tomó la decisión.

“Bienvenidos a Turquía”, decía, por su parte, el portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso, Joan Tardá, partido del que es líder Oriol Junqueras. “Bienvenidos al régimen de Erdogan ¡Cuánta hipocresía! Es una vergüenza que tengamos que presenciar un ejercicio de hipocresía tan superlativo, porque…como que no tienen la honradez, la honestidad de decir que se trata de un ejercicio de censura”.

El Gobierno, sintiéndose aludido por esta y otras acusaciones similares, salió al paso asegurando que “nosotros no censuramos a nadie“, en palabras del portavoz y ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo. En el lado opuesto, Podemos, y como expresión del rechazo a esta retirada insólita de una obra de arte en ARCO, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, decidió no acudir a la inauguración presidida por los Reyes, al día siguiente de que estallara el caso.

El escándalo de ARCO se produjo coincidiendo con otra polémica no menos intensa. La juez de Collado Villalba (Madrid), Alejandra Fontana, ordenó el secuestro cautelar del libro ‘Fariña’, obra del periodista Nacho Carretero publicada en 2015 en la que narra con datos contrastados y reales cuenta la historia del narcotráfico gallego. La juez adoptó la medida a petición del exalcalde de O Grove (Pontevedra), José Alfredo Bea Gondar, quien demandó en enero a Carretero y a la editorial Libros del KO por supuesta vulneración de su derecho al honor.

“Creo desproporcionado secuestrar Fariña por plasmar unos hechos probados judicialmente en tres líneas del libro”, dijo Carretero.

La reacción en las redes sociales contra lo que, de forma mayoritaria se calificó de “censura”, no fue nada comparada con las ventas del libro en Amazon. ‘Fariña’ se convirtió en el libro más vendido en unas horas, mientras numerosas personas publicaron el párrafo de la discordia en Twitter.

El Gremio Libreros de Madrid publicó también un comunicado en el que expresó su “rotundo desacuerdo y unánime disconformidad con esta medida” y anunció que “Fariña se queda en las librerías”.

Para Pablo Iglesias, líder de Podemos, “la libertad de expresión está sufriendo el mayor ataque desde la dictadura y no podemos quedarnos callados”. Se refería al secuestro de Fariña y a la sentencia condenatoria contra el rapero Valtonic.

Y es que antes del secuestro de Fariña, los medios de comunicación se hicieron eco de la decisión del Tribunal Supremo de confirmar la condena a tres años de prisión contra el rapero Valtonyc por delitos de “enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona, y amenazas no condicionales”.

El rapero reaccionaba con este tuit a la sentencia

Una decisión calificada por muchos de “desproporcionada”. La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información (PDLI) calificó la condena al rapero de “inaudita” e “impropia de una democracia” que vulnera los principios internacionales sobre libertad de expresión. “Valtonyc va a ser el primer cantante que entre en prisión en España acusado de enaltecimiento del terrorismo. Lo que estamos viendo es inaudito e impropio de una democracia plural: la persecución de la canción protesta”, dijo en un comunicado la presidenta de la PDLI, Virginia Pérez Alonso.

Una valoración no compartida por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, para quien las expresiones de odio y los extremismos deben ser perseguidos con las armas legales que ofrece el Estado de derecho; más contundente, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, dijo que “una amenaza de muerte es una amenaza de muerte independientemente de que el soporte en el que se haga sea digital o analógico”. El líder de la formación es uno de los políticos que ha recibido amenazas de muerte a través de las redes.

El caso del Valtonic no es único. Antes que él, la justicia condenó en 2014 a Pablo Hasel por enaltecimiento del terrorismo, aunque no entró en prisión porque la pena no superaba los dos años. El rapero catalán tiene varias causas abiertas por tuits publicados en su cuenta. También la justicia española ha condenado a ciudadanos por opiniones “ofensivas constitutivas de delito”. El primero en entrar en prisión fue Alfredo Remírez, arrestado en 2015, el mismo día que el cantante de Def con Dos, Cesar Strawberry, por comentaros en Twitter contra las víctimas del terrorismo. Ellos aseguran que son sólo opiniones y se defienden apelando a la libertad de expresión. La cuestión es que la justicia, en todos estos casos, entiende que la libertad de expresión tiene unos límites que terminan donde empieza el Código Penal.

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Confíe en los cooperantes

Melchor Miralles

El periodista Melchor Miralles analiza en #elSubjetivo el escándalo de los abusos sexuales en la ONG Oxfam y hace un llamamiento para que volvamos a confiar en los cooperantes de estas organizaciones.

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Qué ideología defiende hoy Rusia (y por qué conviene conocer a San Pablo para saberlo)

Miguel Ángel Quintana Paz

Foto: Natallia Ablazhei
Reuters/File

Pocas dudas existen de que la política rusa sigue recabando interés en lares occidentales, y por buenos motivos. Los vínculos de Rusia con las últimas elecciones en EE. UU., su amenaza hacia los más recientes comicios europeos, su papel durante los turbios sucesos catalanes del pasado otoño: todo ello está siendo investigado, a menudo de modo bien competente, por nuestros periodistas, académicos, jueces y agencias de inteligencia.

Ahora bien, quizá también nos pueda aportar algo el análisis filosófico de las ideas que están detrás de esas actividades rusas. Ello no significa olvidar, ni mucho menos, que Vladímir Putin es ante todo un político pragmático; y que, por lo tanto, ninguna ideología resulta capaz de explicar todas y cada una de sus acciones. Pero incluso ante el más pragmático de los gobernantes cabe parafrasear aquello que John Maynard Keynes aseveraba de los “hombres prácticos”: que hasta aquel que se cree más exento de toda influencia intelectual, en realidad es solo el esclavo de algún intelectual difunto. En el caso de Rusia no son solo difuntos, además, sino pensadores bien vivitos y coleando los que están proporcionando al proyecto político de Putin cierto empaque en el mundo de las ideas. ¿Cuáles son aquellos y qué tesis son estas?

La verdad es que sus nombres (Alexander Projanov, Serguei Kurguinian, Leonid Ivashov, Natalia Narochnitskaya…) resultan poco conocidos entre nosotros, con excepción del principal de ellos, Alexander Duguin. Aunque Putin se cuida mucho de elevarles al rol de ideólogos oficiales de su política (pues implicaría compartir con ellos cierto poder, lo cual le resulta más antipático al mandatario ruso que compartir su cepillo de dientes), tampoco ha ocultado las buenas relaciones que les ligan: cuando hace dos años visitó con oropeles de nuevo emperador bizantino el Monte Athos, epicentro espiritual de la iglesia ortodoxa, no solo se hizo acompañar por el patriarca de su propia iglesia rusa, Kirill, sino también por Duguin mismo. Y la mejor prueba de que esas relaciones son buenas de verdad es que tienen una traducción contante y sonante: el Izborsk Club, think tank que reúne a los principales intelectuales de esta corriente, halla generosa financiación en el Kremlin.

Ahora bien, ¿qué ideas caracterizan a este grupo? Una primera paradoja que nos encontraremos al abordarlas es el papel central que ellas juega el marxista Antonio Gramsci, a pesar de que los autores citados se muevan hoy (aunque no siempre en su pasado) lejos del pensamiento comunista. En efecto, para estos intelectuales lo más importante en el mundo actual no es tanto ejercer directamente el poder (rol que dejan gustosos a Putin, y a él no le resulta menos gustosa tal dejación). Por encima de la política está lo que llaman “metapolítica”, que tiene que ver con lo que Gramsci llamaba “hegemonía cultural”: esa lenta tarea de ir influyendo a la opinión pública a través de los medios de comunicación, internet, la educación, las creaciones culturales, los pequeños grupos de estudiosos; en definitiva, todo aquello que vaya haciendo calar entre las masas, silenciosamente, un clima favorable a su propia forma de pensar.

Hablo de “forma de pensar”, pero quizá debería referirme más bien a “forma de sentir”. Pues este es otro punto clave del movimiento que estamos analizando. Para los representantes de este “nuevo conservadurismo ruso” o “conservadurismo postsoviético” (tales son los nombres que se les han atribuido) o “cuarta teoría política” (este es el nombre que a veces se atribuyen ellos mismos, frente a liberalismo, comunismo y fascismo) no importa tanto convencer con razones cuanto persuadir con emociones. De hecho, uno de los muchos errores que atribuyen al liberalismo occidental (su bestia negra) es la mentira, que este propaga, de que la política tiene que ver con argumentos racionales, con “datos” o con “verdades” que uno capte con su mera razón. Las democracias liberales engañan a sus ciudadanos y al resto de pueblos de la Tierra desde tiempos de la Ilustración, según estos rusos, porque en realidad la política tiene que ver con sentir juntos cosas importantes (la patria, la religión, la comunidad propia), y no tanto con hallar soluciones meramente cerebrales a los problemas del día a día.

En coherencia con tales planteamientos, los neoconservadores rusos no critican a Occidente mostrando sus errores o sus contradicciones, sino sobre todo su fealdad: nuestras democracias están vacías por dentro; son moralmente deformes; vagan ayunas de sacrificio, heroísmo y todas las virtudes que hacen la vida digna de ser vivida; en ellas triunfan solo los mercaderes, los mangantes, los rebaños satisfechos y los mediocres. Al igual que una mala película, lo malo de Europa y Estados Unidos no es que no tengan razón, sino que son aburridas y deprimentes. Y, por tanto, los textos de Duguin y sus compañeros no son tanto monótonos tratados academicistas en que se refuten una a una las libertades occidentales, sino más bien vibrantes manifiestos, de tono panfletario, repletos de símbolos y metáforas, en los que se aspira a ofrecer una alternativa más alta y noble a la plebeyez de nuestras decadentes sociedades.

Es en ese juego de símbolos y alegorías donde entra en juego San Pablo. Y lo hace de la mano de un autor del pasado, Carl Schmitt, que junto con el antes citado, Gramsci, suele figurar en el arsenal de todos los críticos radicales de nuestras democracias (algunos bien próximos a nosotros los españolitos). En efecto, Schmitt recuperó para la teoría política una palabra que en los textos de San Pablo aparece solo una vez (es, pues, lo que se llama un hápax legómenon) y que ha traído siempre de cabeza a los intérpretes de la Biblia. La palabra en cuestión es “katechon”.

Pablo la utiliza en el segundo capítulo de la segunda carta a los tesalonicenses, cuando explica a sus discípulos que no esperen de inmediato la Segunda Venida de Jesús, porque antes debe triunfar “el hijo de la perdición”, “el hombre de iniquidad” (no sabemos exactamente a quién se refería; quizá al Anticristo del que hablaba San Juan). Y hay sin embargo, siempre según San Pablo, algo que está reteniendo la victoria de este malvado: se trata de un “retenedor” o, en griego, katechon (aún sabemos menos a qué o quién aludía). Si nos fijamos en lo dicho, además (y ello complica aún más las cosas), resulta que ese katechon tiene un papel terriblemente ambivalente: por una parte, impide el triunfo momentáneo del Mal; pero, por otro, como este triunfo es requisito previo para la posterior llegada definitiva de Cristo, de hecho, está impidiendo también la victoria definitiva del Bien y el Paraíso final.

Como es previsible, esta ambigüedad del término katechon ha dado lugar a ríos de tinta durante dos milenios que lo han interpretado de una u otra forma; y Carl Schmitt contribuyó, con su particular afluente, a ello. Schmitt utilizó además esta metáfora de manera no menos ambivalente que el propio San Pablo. A veces resaltó su rol positivo (aquello que impide el triunfo del desorden, por ejemplo, los reyes medievales que, a la caída del Imperio, preservaron Europa del caos). Otras veces, en cambio, empleó el término de modo más bien peyorativo (se lo atribuyó verbigracia a EE. UU. y al Reino Unido que, para él, como simpatizante con el nazismo, no es que representaran lo mejorcito del mundo posterior a la II Guerra Mundial).

Toda esa ambivalencia se deja sin embargo de lado en Alexander Duguin, aunque recoja el término de las manos de Schmitt: el katechon para este ruso y los suyos es siempre alguien o algo positivo (no en vano han dado ese nombre a su principal web de difusión internacional). Se encarna en aquello (por ejemplo, Rusia) que preserva al mundo cristiano actual del caos, amenazado como se halla tanto por la superficialidad espiritual de Occidente como por el fanatismo violento del islam. La Rusia-katechon retiene en nuestro mundo la nobleza del mensaje evangélico, las culturas nacionales de los países cristianos, que si no fuera por ella (y por Putin, claro) quedarían sepultadas por culpa tanto de los debiluchos occidentales (que, como no creen en nada, dejan que sus países se inunden de musulmanes y ateos), como por un islamismo que no duda en recurrir a la violencia para ampliar su poder.

Ahora bien, resulta palpable que, pese a todo, la postura de esta ideología rusa frente a Occidente no puede escapar a cierta ambigüedad: por una parte, los occidentales somos para ella unos réprobos decadentes; por otra parte, sin embargo, pertenecemos a la antigua Cristiandad y, por consiguiente, somos potenciales aliados suyos en su tarea del katechon, de “detener el mal”. Con lo que resulta que, después de todo, la ambivalencia que había en San Pablo no la han perdido estos rusos por completo. Y eso quizá ayude a explicar un tanto la, por otra parte, paradójica política exterior rusa: que lo mismo apoya la unidad de España que juguetea con la secesión de Cataluña; lo mismo apoya a la ultraderecha de nuestro país que a la ultraizquierda ídem; lo mismo parece querer salvarnos de nuestros demonios que ansiar enfrentarnos de una vez por todas con ellos. Sin que además quede muy claro que lo que venga luego vaya a ser el Paraíso Final.

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