Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona?

Borja Bauzá

Foto: Borja Bauzá
The Objective

Estos días muchos se preguntan cómo está afectando el proceso independentista al turismo en lugares como Barcelona. Las informaciones publicadas hasta el momento recogen declaraciones contradictorias; grupos hoteleros hablan de una oleada de cancelaciones mientras los organismos catalanes desmienten el impacto. ¿Qué está sucediendo realmente? A falta de cifras oficiales, parece que todos llevan algo de razón. Hay cancelaciones y preocupación ante una posible escalada de las tensiones. Sin embargo, la ciudad continúa llena de visitantes que pasean sin grandes preocupaciones mientras los cruceros siguen llegando a puerto.

El día después del referéndum por la independencia de Cataluña fue un tanto estresante para la dueña del kiosco ubicado en Plaça Universitat, frente a la Universidad de Barcelona, a pocos metros de La Rambla. Muchos jóvenes –demasiados– se acercaban hasta el expositor de prensa internacional para ver si el mundo hablaba de ellos. El Financial Times lo hacía en portada y con él toda la prensa británica. También los principales diarios franceses e italianos, y algún alemán como el Frankfurter Allgemeine o el Die Welt. Los estudiantes repasaban los titulares avisándose los unos a los otros cuando detectaban alguno que hiciese mención al 1-O. Las informaciones aludían a las cargas policiales. Parecían satisfechos; ¡por fin el mundo se daba cuenta de la represión española en Cataluña! Ajena a la épica del momento, la kiosquera se quejaba de no poder atender bien a los clientes y bufaba a los chavales: “¡Esto no es una biblioteca!”

La dimensión internacional del 1-O generó innumerables muestras de solidaridad; desde la escritora J. K. Rowling, autora de la saga Harry Potter, hasta el primer ministro de Bélgica, Charles Michel. Pero también empezó a preocupar a uno de los sectores más rentables de Cataluña (y de España): el turístico. El independentismo catalán lleva tiempo considerando imperiosa la necesidad de aparecer en el mapa global de regiones conflictivas. Para las arcas de una ciudad como Barcelona, sin embargo, esta nueva fama puede tener consecuencias muy negativas.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona?
Un turista observa un puesto de souvenirs en La Rambla. Foto: Borja Bauzá / The Objective.

Uno de los primeros en advertir del riesgo que suponía para el turismo la celebración de un referéndum fue Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital. El aviso se produjo cinco días antes del voto. El 26 de septiembre, en una entrevista concedida a Radio Nacional de España, Nadal aseguraba que “el impacto que está teniendo la situación política en Cataluña es mayor que el que han tenido los atentados”. El ministro se apoyó en datos de la Confederación Española de Agencias de Viajes (CEAV). La respuesta tardó dos días en llegar. Fue Martí Sarrate, presidente de la patronal de agencias de viajes ACAVE, quien contestó al ministro asegurando que Barcelona rozaba la plena ocupación hotelera. Entre las declaraciones de uno y otro los servicios diplomáticos de varios países –a saber: Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania e Irlanda– recomendaron a sus ciudadanos ir con cuidado.

Entonces llegó el 1-O, las cargas policiales, el cruce de amenazas entre líderes políticos, las declaraciones –tímidas en su mayoría– realizadas en las instituciones europeas, la solidaridad internacional y, el 3 de octubre, una huelga general en Cataluña que trajo consigo concentraciones multitudinarias en Barcelona.

A pie de calle

Óscar Manresa, conocido chef y empresario de hostelería, tiene varios restaurantes repartidos por Barcelona. En una conversación telefónica explica que el día de la huelga había decidido abrir el establecimiento que tiene en el Mercado de la Boquería, muy cerca de La Rambla. “A la hora del almuerzo se acercaron 300 tíos gritando y los clientes que estaban en la terraza se tuvieron que meter dentro como pudieron”, cuenta. Reconoce que ya ha sufrido unas cuantas cancelaciones de reservas. Grupos de trabajo que vienen de fuera, sobre todo. Sin embargo, y pese al incidente durante la huelga, Manresa cree que el problema tiene más que ver con la imagen que se traslada fuera que con un problema real de convivencia: “Los turistas no entienden muy bien el calado del conflicto y enseguida se creen que hay guerra civil cuando realmente no está pasando nada”.

El mismo día de la huelga, a poca distancia del restaurante de Óscar Manresa, Mario, un turista alemán que pasea por el barrio gótico acompañado de su mujer y la hija de ambos, saca fotos a una manifestación que recorre Via Laietana dando viscas a la terra. “Antes de llegar ya sabíamos lo que pasaba, pero llevábamos planeando este viaje ocho meses así que nunca pensamos en cancelarlo”, dice. Tampoco se arrepiente de haber venido: “No noto agresividad en la gente, todo parece muy festivo”, explica antes de volver a fijar el objetivo de la cámara. Para Mario los miles de manifestantes que pasan por delante ondeando esteladas no son más que una atracción añadida en una de las ciudades más visitadas de Europa.

Edmundo Ameneiro y María Elena Morales, un matrimonio de mediana edad procedente de México, se concede un respiro a la sombra de la catedral. También ellos lo ven todo muy tranquilo y dicen no haber tenido ningún tipo de problema durante su estancia. “El domingo vimos algunas colas aquí y allá pero nada más”, comenta ella.

Alexey y su novia han llegado desde Moscú. Pasean cerca del Arco del Triunfo sin tener muy claro el rumbo a seguir. Llegaron el día del referéndum y se marcharán la semana que viene. Son conscientes de la gravedad de la situación, pero se resignan a su suerte. Si pasa algo durante su visita, que pase. “Somos rusos; estamos acostumbrados a que todo se vaya a la mierda”, explican. Su encogimiento de hombros demuestra que la aclaración no busca ni drama ni chanza. Les han preguntado y ellos responden. Sin más.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 3
Harry y Claudine observan la Sagrada Familia. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

A un par de kilómetros de distancia, frente a la Sagrada Familia, Harry y Claudine se sientan en una terraza. Él, británico, pide cerveza. Ella, belga, un zumo de frutas. Están casados y discuten sobre qué parte de la iglesia se construyó con Gaudí vivo y qué partes corresponden a etapas posteriores. Viven en un pueblecito cerca de Bruselas y han llegado a Barcelona para coger un crucero. “El barco sale mañana, pero decidimos venir un día antes por si surgían contratiempos”, explica Harry. Claudine opina sobre la cuestión catalana: los referéndums –dice– no sirven para nada pero es que, en el caso del que se celebró el domingo, los resultados dictados por la Generalitat determinan que una mayoría de catalanes no quiere la independencia. (En efecto: los datos suministrados por el gobierno catalán dicen que participó menos del 50% del censo.) “Aunque ordenar a la policía pegar a gente que intenta votar está mal”, aclara. A Claudine los independentistas catalanes le caen un poco mal desde que comenzaron a recibir apoyo expreso de los independentistas flamencos. “En el pueblo en el que vivimos todos entienden el francés pero se niegan a interactuar en francés”, explica. Claudine es valona y Harry no sabe flamenco. “Muchas veces es ella la que tiene que traducir lo que quiero decir”, comenta. No se sienten intimidados por el proceso independentista ni por los acontecimientos de la última semana. “A mí quienes me preocupan son los yihadistas”, sentencia Claudine poniendo una mueca que oscila entre el disgusto, el miedo y el asco. “Bruselas está llena de ellos”, añade.

No lejos de la Sagrada Familia, en el barrio del Guinardó, una familia coreana llega por fin al piso que ha alquilado a través de la plataforma Airbnb. Van con retraso por culpa de la huelga. Lo primero que quiere saber Moriya nada más llegar es la clave del wifi. Lo segundo es si la ciudad es segura para él, su mujer y sus dos hijos. El dueño del piso, un catalán de mediana edad jovial y tranquilo, reconoce que en las últimas dos semanas ha sufrido más cancelaciones que en los últimos dos años.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 1
Los turistas llenan las terrazas de la Plaza Real. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

Los organismos oficiales y las asociaciones hoteleras no se ponen de acuerdo

La curiosidad relajada que reina en las calles de Barcelona contrasta con las impresiones de Manuel Vegas, presidente de la Asociación Española de Directores de Hotel, cuando se le pregunta por cómo puede estar afectando al sector turístico la situación en Cataluña. “Todavía no hay datos concretos, pero se especula con una caída de reservas de entre el 30% y 35% en la primera semana de octubre”, dice. Si las aguas no vuelven a su cauce, Vegas sostiene que esa cifra podría aumentar en las próximas semanas. Y explica que “lo que más asusta a los asociados catalanes no es la política, sino la reacción española a lo que pueda suceder en Cataluña”. Es decir: que personas procedentes de otras partes de España dejen de visitar Cataluña bien por temor a la situación bien por no querer dejar dinero en la comunidad autónoma. Según la información que maneja Vegas, por el momento los hoteles más afectados son los de alta gama. Esto se debe, en parte, a la cantidad de empresas y organismos que han decidido trasladar foros y conferencias a otros lugares. En ese sentido, la cancelación más sonada ha sido la de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de Europa (Eurochambers), que ha decidido aplazar la celebración de su asamblea anual. Estaba previsto que la cita se celebrase en Barcelona entre los días 25 y 27 de septiembre.

Según recoge La Vanguardia, Alfonso del Poyo, vicepresidente de Hoteles Meliá, aseguró esta semana que en los 11 establecimientos que tiene la cadena en Cataluña se ha detectado una “relevante caída de la demanda”. El directivo calificó la situación de “preocupante” y dijo que otras cadenas hoteleras estaban experimentando circunstancias parecidas. En el mismo artículo también se recogen las declaraciones del consejero delegado de B&B Hoteles, Jairo González, quien confirmó que en sus establecimientos “hay anulaciones y enfriamiento de reservas a futuro”.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 2
Turista observa la Plaza Cataluña desde su balcón | Foto: Ana Laya / The Objective.

El Gremio de Hoteleros Catalanes, asociado a la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT), y la Federación de Apartamentos Turísticos de Cataluña (Federatur) han suscrito las declaraciones de Alfonso del Poyo y Jairo González, según recoge El Mundo.

Octavi Bono, director general de Turisme de la Generalitat, opina de forma distinta. En declaraciones a la prensa catalana, Bono negó que exista inquietud y descartó que la demanda turística se haya visto afectada por el 1-O y los acontecimientos posteriores. En la misma línea se expresó un portavoz del Gremio de Hoteles de Barcelona, según unas declaraciones recogidas por El Periódico. Esta persona explicó que la actividad turística de la ciudad se está desarrollando “con total normalidad” y que “las previsiones de ocupación son muy altas”. En cuanto a Turisme de Barcelona, un organismo que depende del Ayuntamiento de Barcelona, su portavoz no ha contestado a las preguntas de este medio.

Cruceros y aerolíneas

El turismo de crucero es harto polémico. Estos buques suelen transportan miles de turistas de una ciudad a otra y el beneficio económico para los lugares que los reciben es sustancial. Un reportaje publicado este verano en El País explicaba que los cruceros dejan en Barcelona un beneficio anual de 313 millones de euros. Sin embargo, hay muchos vecinos y autoridades en ciudades como Venecia, Dubrovnik o la propia Barcelona que argumentan contra su llegada; dicen que esas cantidades de dinero vienen acompañadas de masificación y el deterioro de la urbe.

¿Cómo está afectando el proceso independentista al turismo en Barcelona? 5
Pueblos costeros como Sitges siguen recibiendo visitantes en octubre. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

En cualquier caso, y pese a las críticas, cuando hace unos días se conoció que dos cruceros alemanes –el Mein Schiff 3 y el Mein Schiff 5– con una capacidad total aproximada de 7.000 turistas optaron por desviarse de Barcelona y parar en Valencia, saltaron algunas alarmas. Sobre todo, porque el desvío de los buques estaba directamente relacionado con la situación política de Cataluña.

De momento parece ser un hecho aislado. En los departamentos de prensa de otras navieras de cruceros que operan en el Puerto de Barcelona no se tenía esta semana ninguna noticia de cambios de ruta en la presente temporada. De hecho, este domingo llega a Barcelona el crucero Norwegian Epic, con una capacidad similar a la de los dos cruceros alemanes juntos. Eso sí: desde Norwegian advierten que están “monitoreando la situación en Barcelona”. “En caso de problemas de seguridad, tenemos la flexibilidad de modificar nuestros itinerarios según sea necesario para evitar motivos de preocupación”, añade el e-mail remitido por la naviera.

También ha habido movimiento en el sector de las aerolíneas. Según ha trascendido a medios especializados, American Airlines y Air Canada están permitiendo a sus clientes cambiar las fechas de los billetes con destino al aeropuerto de Barcelona sin coste adicional. Se desconoce cuántos viajeros se han aprovechado de la medida.

Continúa leyendo: La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España

Redacción TO

Foto: Francisco Seco
AP

Todo un clásico de fin de año.  Ha unos días publicábamos la lista de las 12 mujeres más elegantes del mundo. Kate Middleton, duquesa de Cambridge​​ y esposa del príncipe Guillermo, encabezaba la lista. Ahora, un año más,  Showroomprive ha elaborado el ranking de los celebs más elegantes de España según la opinión de sus usuarios. He aquí los resultados de la encuesta:

La elegancia en forma de mujer 

Icono real, la Reina de España vuelve a sobresalir este 2017 por sus impecables estilismos, con el 16,69% de los votos. El estilo de la Reina, siempre muy femenino, elegante y sofisticado, es realmente apreciado por los españoles que la han situado un año más en el primer lugar del ranking de las mejores vestidas. Entre sus acertados outfits (que varían desde los conjuntos más sobrios y clásicos, a los diseños más sorprendentes y arriesgados) se repite una constante: la apuesta de la Reina Letizia por lucir moda “Made in Spain”.

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España
La reina Letizia durante las celebraciones del Día de la Epifanía en el Palacio Real de Madrid, el 6 de enero de 2016. | Foto: Daniel Ochoa de Olza / Reuters

En segundo lugar aparece una cara nueva, Eva González (14,74%). La modelo, actriz y presentadora (que sin duda vive ahora uno de sus momentos más dulces) es la segunda más votada por los españoles, posicionándose así como ejemplo a seguir en cuestiones de moda. Sus estilismos, fiel reflejo de su elegancia innata, han conseguido desbancar a Paula Echevarría, que en 2016 ocupó la segunda posición del ranking.

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España 2
La presentadora Eva González, a su llegada a la gala de los premios Ondas 2017 celebrada en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla. | Foto: Raúl Caro/EFE

Descendiendo posiciones pero igualmente dentro de la “top position”, se encuentra en tercer lugar Paula Echevarría (13,50%). La actriz, siempre al día de las ultimísimas tendencias, es una auténtica influencer experta en el arte de combinar la moda “low cost” con las firmas más exclusivas.

Buenos días L❤VES!!!

Una publicación compartida de Paula Echevarria (@pau_eche) el

En cuarto y quinto puesto, con exactamente los mismos porcentajes (10,56%), hay un empate técnico. Sara Carbonero (que en 2016 también se situaba como la cuarta de la lista), está igualada con la actriz Michelle Jenner. Sara, toda una abanderada del street style más desenfadado (pero siempre estiloso)rivaliza esta vez con la carismática actriz que este año 2017 ha brillado en la alfombra roja con sus outfits.

En sexto lugar, encontramos perdiendo algunos puntos, a la actriz Blanca Suárez (en 2016 fue la tercera de la lista), con el 9,98 % de los votos. Le sigue en séptima posición Úrsula Corberó (7,45%), que gusta por su forma de vestir sofisticada a la par que sensual. Tras ella, finalizan el ranking por este orden la cantante Edurne (7,38%), Cristina Pedroche (5,36%) y Alba Carrillo (3,77).

#tb G morning

Una publicación compartida de Blanca Suárez (@blanca_suarez) el

La distinción en forma de hombre

El género masculino no se queda atrás en cuestiones de buen gusto a la hora de vestir. Este año, encabeza el número uno del ranking el Rey Felipe VI de España, con la aprobación del 15,62% del apoyo de los encuestados. Él, que ya fue elegido en 2016 como el mejor vestido del mundo por la revista Vanity Fair, ahora también ha obtenido este reconocimiento por parte de la población española. Elegancia, clase, personalidad y distinción son las señas de identidad de su estilo, como se refleja en la elección de las piezas que conforman sus estilismos oficiales.

La Reina Letizia, elegida un año más como la mejor vestida de España 3
El rey Felipe VI y la reina Letizia escuchan el himno nacional durante las celebraciones del día de la epifanía en el palacio real en Madrid. | Foto: Juan Medina/Reuters

En segundo puesto, aparece el modelo Jon Kortajarena (14,30%), demostrando así que además de conquistar las pasarelas de medio mundo, este año ha encandilado a los españoles con su vestuario moderno y desenfadado, pero a la vez, con mucha clase.

Thank you @bulgariofficial and @lanvinofficial for taking good care of me. #EltonJohnAidsFoundation @ejaf #bulgari #Lanvin

Una publicación compartida de Jon Kortajarena (@kortajarenajon) el

En tercer lugar, está el torero Cayetano Rivera Ordoñez (12,80%). Siempre correcto y elegante, su galanura a la hora de vestir le ha colocado en un destacable tercer puesto.

@karapremium desembarca en Londres 😉 @antonioacevedo_

Una publicación compartida de Cayetano Rivera (@cayetanorivera) el

En cuarta posición, se encuentra el actor Miguel Ángel Silvestre (11,92%), seguido del modelo Andrés Velencoso (11,83%) y del también actor Mario Casas (10,59%).

Finalizando la clasificación se sitúan (ordenados de más a menos votos): Quim Gutiérrez (8,74%), Rubén Cortada (6%), Paco León (5,65%) y Mario Vaquerizo (2,55%).

Continúa leyendo: Carles Puigdemont: candidato a la fuga

Carles Puigdemont: candidato a la fuga

Redacción TO

Foto: YVES HERMAN
Reuters

El 9 de enero de 2016 todas las miradas se centraron en el todavía alcalde de Girona, Carles Puigdemont, cargo que ocupaba desde 2011. Era entonces un desconocido para el gran público. Llamó la atención su particular corte de pelo y su aspecto aniñado, estilo Harry Potter, a lo que se sumaron las dificultades que para algunos castellanohablantes presentaba pronunciar correctamente su apellido (Puchemon, Pujdemont…).

Considerado por algunos como un ‘hombre de paja’ de Artur Mas, nadie imaginaba lo lejos que llegaría, nadie pensó entonces que el alcalde nacido en 1962 en la localidad gerundense de Amer, acabaría volando por su cuenta – en sentido figurado pero, sobre todo, en stricto sensu – cuando un año y 10 meses después de ser elegido por Mas para sustituirlo como presidente de la Generalitat, salió de España a finales de octubre de 2017 vía Córcega, escondido en un coche, para acabar cogiendo un avión con destino a Bruselas. Una rocambolesca huida más propia de una película de aventuras de serie B que de un político del siglo XXI que, en vez de acudir a declarar ante la Audiencia Nacional por los presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación, tiró por la calle de en medio junto a otros cuatro consellers cesados.

Casado y con dos hijas, antes de aterrizar en política, Carles Puigdemont ejerció como periodista. De ahí, sin duda, sus golpes de efecto a los que nos tiene acostumbrados y su control mediático que incluyen vetos a los medios españoles no afines al soberanismo y constantes apariciones en medios extranjeros. Licenciado en Filología, fue el primer director de la Agencia Catalana de Noticias, dependiente de la Generalitat – algo así como la agencia Efe catalana -, y dirigió el periódico Catalonya Today, medio de comunicación en inglés. Su primer trabajo como periodista, sin embargo, fue en diario catalán El Punt.

Antes de convertirse en presidente de Cataluña, antes de autoproclamarse “president en el exilio” tras ser cesado junto al resto del ejecutivo por el Gobierno de Mariano Rajoy al amparo del artículo 155, Carles Puigdemont era uno de los políticos más activos en Twitter. Desde que está en Bruselas deshojando la margarita para decidir si vuelve o no a España, es el político español con más seguidores en dicha red social con más de 611.000 seguidores.

A través de su perfil en Twitter sabemos de sus andanzas, de lo que opina sobre el procés, sobre el “tripartito furioso del 155” como llama a PP, PSOE y Cs, sobre la Unión Europea y la falta de comprensión que ha tenido en los países del bloque el  independentismo catalán, la justicia española, los consellers encarcelados, y muchos otros temas de actualidad; pero seguimos sin saber qué hará el 21 de diciembre, si viajará a Cataluña para votar o lo hará por correo y si acudirá después de las elecciones a recoger su acta de diputado cuando se constituya el nuevo Parlament. Sólo ha sugerido que si es “elegido presidente de la Generalitat” correrá el riesgo de volver a pisar suelo español para asumir el cargo y ejercer el mandato de los ciudadanos. El riesgo al que se refiere es la detención que pesa sobre él en cuanto entre España, según él, por sus ideas; según la Fiscalía, por “violar” la Constitución.

Convertido en símbolo de la lucha por la independencia para muchos, lo cierto es que el cabeza de lista de Junts per Catalunya (JxCAT) – nueva modalidad de Junts pel Sí de los comicios del 2015 pero sin ERC – para las elecciones del 21 de diciembre, formaba parte del ala más independentista de la ya desaparecida Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Partido éste que junto a Unió Demócratica de Cataluña (UDC) gobernó durante más de 20 años – de 1980 a 2003 – la comunidad catalana bajo la fórmula de CiU; el mismo partido que dirigió Jordi Pujol, el mismo partido que pasó a manos de Artur Mas y que los casos de corrupción llevaron a sus dirigentes a disolver en 2016 para evitar ser embargados por la justicia, pasando a denominarse Partido Europeo Demócrata Catalán (PEdCAT).

No deben extrañar, por tanto, las encendidas declaraciones de Puigdemont una vez encumbrado en la presidencia del gobierno catalán y que se han sucedido bajo el manto del ‘procés’ durante este año 2017. Declaraciones que han ido subiendo de tono una vez declarada la independencia de Cataluña y, sobre todo, tras su fuga a finales de octubre.

Campaña a través del plasma

En una de las elecciones más trascendentales para el futuro de Cataluña, los ciudadanos asisten también a una campaña sin precedentes, con todo un expresidente y candidato a la Generalitat perseguido por la justicia que participa en los mítines a través de videoconferencia a cientos de kilómetros de Cataluña, y con otro cabeza de lista en prisión, como es el caso del líder de ERC, Oriol Junqueras.

Puigdemont, a través del plasma y, por supuesto desde su cuenta oficial de Twitter, habla de “violencia” del Estado “represor” cuando se dirige al Gobierno de Mariano Rajoy; anima a quienes están en la cárcel – el exvicepresidente Oriol Junqueras, el exconseller de Interior, Joaquim Forn, y los ‘Jordis’ – a aguantar mientras él interviene por videoconferencia en los actos de campaña de JxCAT, mientras hace turismo – se le ha fotografiado paseando por Bruselas, visitando Brujas… – y victimiza su situación de “exiliado”.

Siendo alcalde, Puigdemont presidió la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), la misma organización que apoyó la celebración del referéndum del 1 de octubre convocado por él ya como president de la Generalitat, así como las movilizaciones a favor de la autodeterminación o el viaje de más de 200 alcaldes soberanistas a Bruselas como muestra de apoyo al que consideran adalid del independentismo, instalado en Bruselas desde finales de octubre junto a otros cuatro exconsellers.

Carles Puigdemont: candidato a la fuga 1
En torno a 200 alcaldes independentistas viajaron a Bruselas para apoyar a Puigdemont y los cuatros exconsellers el 7 de noviembre. | Foto: Pascal Rossignol / Reuters

Puigdemont, que ha sido diputado del Parlament desde 2006, fue también director de la Casa de Cultura de Girona entre 2002 y 2004 y ha hecho sus pinitos como escritor con la publicación en 1994 del libro en catalán ‘Cata…què? Catalunya vista per la premsa internacional’, además de ser colaborador habitual de medios catalanes.

Su defensa de la lengua catalana viene de lejos, hasta el punto de que fue miembro de la Joventut Nacionalista de Catalunya, de la Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes. Su defensa de una república catalana no es tampoco algo nuevo y quizá por eso Artur Mas pensó en él cuando buscó un sustituto que siguiera sus pasos hacia la independencia en el marco de lo que muchos ya califican como el gran delirio de los soberanistas catalanes.

Delirio o no, Puigdemont y los suyos sí han conseguido varias cosas: movilizar a los que, como ellos, están convencidos de que una República de Cataluña independiente es posible; pero también han sacado a la calle a esa otra parte de la población hasta hace poco silenciosa que quiere que Cataluña siga siendo una Comunidad Autónoma de España y que ha logrado casi un milagro al unir a PP, PSOE y Ciudadanos en torno a una misma causa, la defensa de la Constitución. Puigdemont y los suyos han dividido a la sociedad catalana, una fractura originada por la crisis institucional y política más grave de España desde que se restableció la democracia tras la muerte de Franco en 1975.

Un hito, sin duda, para quien se ha autoproclamado “president en el exilio” aunque para muchos sólo sea un candidato a la fuga.

Continúa leyendo: El país más tonto del mundo

El país más tonto del mundo

Ignacio Vidal-Folch

Foto: Gonzalo Fuentes
Reuters

A falta de instrumentos de análisis muy pero que muy precisos, a falta de datos fiables de la máxima fiabilidad, no podemos estar seguros a ciencia cierta de cuál es el país más tonto del mundo, y de hecho hay una fuerte competencia entre varios para alzarse con ese discutible blasón. ¿Venezuela, que era un país de inmensa riqueza, pero votó como presidente a un militar golpista que lo ha llevado por el camino de perdición? ¿Eslovenia, o Croacia, que formando parte de un gran país en el sur europeo prefirieron librar unas cuantas guerras para convertirse en menudencias en el mapa? ¿O… España?

A quienes sostienen que el país más tonto es España, las noticias de ayer les brindaron un nuevo argumento: trascendió que un cuerpo de seguridad del Estado -los Mossos d’Esquadra- ha estado trabajando con diligencia en sabotear los intentos de espionaje de otro cuerpo de Seguridad del Estado -la Guardia Civil- a unos presuntos delincuentes de cuello blanco. Es decir, que unos funcionarios se han dedicado a combatir las iniciativas de otros funcionarios, a desactivarlas, a hacer estéril su trabajo. Hombre, esto es muy tonto, porque al final el que paga a mossos y guardias es el mismo: el contribuyente.

Nos encontramos aquí con la actualización, en clave de vodevil, del personaje de Penélope: la esposa de Ulises que destejía durante la noche lo que había estado tejiendo durante el día, y esto durante veinte años, hasta que por fin volvió el marido de la guerra de Troya poniendo fin a tan absurda y nula actividad que sólo perseguía un objetivo: que fuese pasando el tiempo.

Pero también nos recuerda a la figura del demente que anda por la calle dándose bofetadas en su propia mejilla.

El despilfarro increíble de un Estado que financia, en primer lugar, a unos organismos e instituciones -la Generalitat- que no invierten todo su tiempo y parte de su presupuesto en mejorar la vida de los ciudadanos de ese Estado sino en destruirlo; y luego poner a la Guardia Civil a vigilar esas instituciones; y luego encima financia a los mossos para que hagan inútil esa vigilancia ¿no es pagar tres veces por la misma tontería, con resultado cero?

Continúa leyendo: La señal de la anormalidad

La señal de la anormalidad

Jordi Amat

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Tal vez hoy empiece a cambiar ese gris panorama, pero las últimas semanas ha sido más bien desagradable pasear por el Parc de l’Escorxador, cerca de donde vivo. Hacía frío, pero no llovía y todo se iba haciendo cada vez más seco, sucio, más inhóspito. Al pasear por la arena levantabas algo de polvo mientras los perros campaban a sus anchas minando la zona por la que mi Jordi Jr. me humilla con la pelota regateándome sin excesiva piedad. El estanque que rodea la Biblioteca Joan Miró –uno de los centros pioneros de la renovación de las bibliotecas en Barcelona– sigue vacío y los pobres condenados a la intemperie, cuando pueden dejar el carro del supermercado donde acumulan su miseria, se resguardan en la zona que queda algo protegida por el techo de las placas solares.

En la pared que separa los dos edificios de la biblioteca –libros para niños y la mediateca, libros para adultos-, la señal permanente de la anormalidad en la que seguimos: la pintada a través de la cual se autoafirma el Comitè per la Defensa del Referèndum (reconvertido en Comitè per la Defensa de la República).

De todas las consecuencias políticas sufridas aquí durante los últimos tres meses, una de las más significativas y menos conocidas ha sido la aparición de estos grupos: los CNR. Emanan de la CUP, pero no sólo de la fuerza anticapitalista que más arraigo ha tenido en Catalunya desde la guerra civil. Su transversalidad es notable. Diseminados por casi todo el territorio, a través de todos los canales digitales posibles tienen una capacidad de movilización inmediata. Su misión es la preservación o la consolidación de los espacios de ruptura institucional. Siguen activos y preparan su reaparición para el día de las elecciones. Ya son más de 250 y surgieron para hacer posible el 1 de octubre.

Uno de los problemas determinantes para comprender el fracaso del gobierno a la hora de impedir esa trepidante jornada de movilización –no un referéndum de autodeterminación, claro que no, pero sí una experiencia política esencial para la gente que estuvo implicada en ella– fue su desconocimiento de la mecánica asociativa que funciona en gran parte de Cataluña. Pero fue así como llegaron en silencio las urnas a los colegios. Esa mecánica tiene tejida una auténtica malla civil que durante los últimos años se ha volcado en hacer posible la capilarización del movimiento soberanista entre la parte más activa de la sociedad que así se ha refundado como comunidad. La vanguardia de esa mecánica la constituyen, desde el verano, dichos comités, que germinan precisamente en un terreno social que es vivo porque es ajeno a las instituciones.

Mientras no se comprenda la profundidad y el compromiso sostenido de ese movimiento, la pintada seguirá allí y con su simplicidad todo seguirá igual de gris, seco e igual de inhóspito.

TOP