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Cómo repoblar la vegetación marina puede salvar nuestros océanos

Redacción TO

Foto: Chris Gillette
AP

En lugares como la costa del Atlántico Norte se decía que había tantos peces que se podía cruzar el océano sobre sus espaldas. Así, solo en Reino Unido, por ejemplo, se capturaban 1,2 millones de toneladas de pescado en 1913. Hemos explotado los océanos por encima de nuestras posibilidades a lo largo de los siglos y, necesariamente, este nivel ha tenido que descender. Ahora, en el propio Reino Unido, se capturan cerca de 0,4 millones de toneladas anuales.

Hace un siglo la biodiversidad era inmensa, había espacios de praderas marinas y bosques de algas mucho más extensos, pero esa realidad se ha difuminado: los hábitats se han destruido y las aguas están muchos más contaminadas. Todo por la pesca furtiva y el desarrollo de las zonas costeras. Al menos así lo ponen de manifiesto, apoyándose en numerosos estudios científicos, Richard KF Unsworth y Ruth Callaway, investigadores de la Universidad de Swansea, en la revista especializada The Conversation. Estos científicos, del mismo modo que hacen un certero diagnóstico, proponen una medida para revertir la situación: reforestar los océanos.

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Una tortuga, en la Gran Barrera de Coral australiana. | Foto: Daniel Muñoz/Reuters

Esta restauración de los océanos a gran escala sería la gran baza para contrarrestar el impacto del hombre. Aunque la propuesta parece una quimera, los precedentes en otros ámbitos son numerosos. Las campañas de repoblación de especies amenazadas, como los castores o los lobos, invitan a pensar que se puede hacer lo propio con especies como las ostras, por ejemplo. También las experiencias de repoblación de bosques y montañas hacen pensar que se puede recuperar la vegetación.

Y, para colmo, existen unos pocos y esperanzadores precedentes que vienen a demostrar que estas prácticas, aplicadas al fondo marino, pueden resultar efectivas en algunos de los lugares más castigados del planeta.

Un ejemplo de éxito sería el caso de Chesapeake Bay, ubicado en la costa de Virgina (Estados Unidos), donde se ha conseguido recuperar parte del entorno marino mediante la dispersión de semillas. El objetivo no ha sido otro que el de crear un pasto marino que configure un hábitat óptimo para la pesca y el desarrollo de vida submarina, y a su vez una vegetación que puede capturar grandes cantidades de dióxido de carbono, uno de los gases causantes del efecto invernadero.

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Montones de plástico acumulados en la costa de Panamá. | Foto: Carlos Jasso/Reuters

Teniendo en cuenta que ya se han dado pasos hacia la pesca sostenible y el cuidado del agua costera, los autores del artículo proponen dar otro más para la repoblación de la fauna marina. Para ello se apoyan –también– en su propia experiencia. Desde 2014 han llevado a cabo ensayos de reforestación subacuática, y ahora han comenzado a aplicarlo en superficies marinas. Además, pretenden implantarlo manteniendo unos estándares de respeto medioambiental muy elevados. Porque la idea, en muchos casos, es desarrollar las plantas vegetales en laboratorios para luego llevarlas hasta las zonas necesitadas.

En Países Bajos, además, están haciendo ensayos con superficies de plástico biodegradable para el mantenimiento de estos pastos, pues uno de los principales retos medioambientales para esta generación y la que están por venir es el uso de plásticos, tan contaminantes. De hecho, en España ya existe un compromiso para 2020 de prohibir la venta de bolsas de plástico. Los científicos quieren asegurarse de que sus experimentos no colaboran directamente con la destrucción de otros ecosistemas.

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El gran poder de China pasa por su nueva Ruta de la Seda

Luís Torras

Foto: JASON LEE
Reuters

Desde 2012, China ha avanzado con paso firme convertirse en una Gran Potencia con influencia real sobre la comunidad internacional, capaz de controlar sus intereses domésticos y los regionales.Uno de los grandes ejes de esta política exterior es el llamado One Road, One Belt: una ambiciosa empresa de colaboración internacional para impulsar infraestructuras y el desarrollo económico a lo largo de la amplísima región euroasiática. Un proyecto que alumbra una China más abierta, colaborativa e integrada en la economía global con las nuevas oportunidades y amenazas que esto supone.

A lo largo de la historia, China ha tenido una actitud ambivalente con respecto al comercio exterior. Dinastías como la Yuan (Mongoles), que dominó el destino de China durante los siglos XIII y XIV (1279-1368), fue relativamente plana, abierta y permeable para con el intercambio cultural. Estos serán los tiempos de Marco Polo, donde los dominios del entonces emperador Kublai Kan se extendían desde el norte de Manchuria hasta la orilla misma del Danubio. Tiempos de comercio e impulso tecnológico que culminará con los viajes por el Índico del marino Zheng He iniciados en 1371 e interrumpidos de forma repentina en 1433 por motivos políticos. Durante estos años de apertura, China parecía olvidarse de su Gran Muralla, que durante tanto tiempo había sido barrera de protección y muro de aislamiento, como recuerda la historiadora Julia Lovell.

Esta visión aperturista no será la tónica general. Con la llegada de la dinastía Ming, China alcanzará su zénit, pero también iniciará su declive. Poco antes de la interrupción de los viajes de ultramar del marino Zheng He, el gran Emperador Yongle trasladará la capital del imperio de la comercial Nankín a Pekín, más al norte, y mandará construir la Ciudad Prohibida (1401), que durante los siglos sucesivos aislará tremendamente al emperador de su pueblo. Se iniciaba así un largo proceso de anquilosamiento institucional que irremediablemente conducirá de forma irremediablemente al retraso económico. China se cerraba en sí misma favoreciendo un modelo vertical, jerarquizado, condenando al ulterior potente Imperio celeste a merced de potencias extranjeras hasta bien entrado el siglo XX.

Mapa de la influencia Mongol en los s. XIII y XIV. | Fuente: World Economic Forum

La historia volverá a tener un importante punto de inflexión en 1949, cuando los comunistas liderados por Mao Zedong recuperaron la soberanía y la unidad de China de nuevo. El Partido Comunista se convertía de facto en una nueva dinastía, marxista, no feudal, en la que, como en el pasado, coexistían elementos más reformistas y aperturistas con elementos más autoritarios. En 1978, con el advenimiento de Deng Xiaoping, China iniciaba (por fin) un nuevo ciclo de prosperidad, el más importante de su historia, iniciando una importante reforma pro-mercado y una decidida apertura al exterior. Unos cambios fundamentales que se sitúan en la base del crecimiento económico de los últimos años, y catalizador de los anhelos de China de influir en los asuntos del mundo. 

China no tiene la ambición de ser una potencia global; sí de afianzar su posición como potencia regional y recuperar su antigua área de influencia. La Nueva Ruta de la Seda es una pieza estratégica central para cumplir esta visión y por la que China busca asegurar, por mar y tierra, el acceso a mercados claves tanto para el abastecimiento de materias primas como para dar salida a sus mercancías. Para comprender la importancia estratégica que tiene para China “connecting the dots”, en feliz expresión de Steve Jobs, es importante aproximar (aunque sea de manera somera), la muy diferente y desigual situación geoestratégica de partida del gigante asiático en comparación a Estados Unidos.

Estados Unidos tiene dos salidas estratégicas al mar, cuenca Atlántica y Pacífica, además de ejercer una gran influencia en el mar del Caribe. Únicamente tiene fronteras con dos países, Canadá y México, sobre los que, además, ejerce una gran capacidad de influencia, y cuenta con suficientes recursos hídricos y superficie disponible para la agricultura para garantizar su seguridad alimentaria y, también, de forma creciente, el suministro de energías primarias. China, por su parte, concentra una quinta parte de la población mundial y sólo tiene un 6% de la tierra cultivable (una parte muy importante del país es desierto), con amplías zonas con un importante estrés hídrico. Estos condicionantes hacen que el país sea crecientemente dependiente del exterior en el crítico capítulo alimentario y también en el energético. China tiene una sola salida al mar y unas complejísimas fronteras con hasta 14 países diferentes, donde se incluyen potencias nucleares como Corea del Norte, India, Pakistán o Rusia, además de tener cerca de sus costas a dos importantes aliados de EE UU, Corea del Sur o Japón, lo que da lugar a frecuentes conflictos territoriales. Una situación muy compleja para un gigante en edad de crecimiento. 

Al margen de asegurar el acceso a mercados estratégicos, la nueva Ruta de la Seda quiere ser un elemento para la cooperación internacional y la estabilidad en el área de influencia china. Uno de los factores clave de éxito de las reformas en los últimos años ha sido la gran habilidad de Pekín para forjarse un entorno relativamente favorable. Xi Jinping, el líder más destacable del panorama político actual (con diferencia), es buen conocedor de las lecciones de la historia y ha intensificado como ningún otro líder chino una intensa agenda internacional que le ha llevado a establecer relaciones con prácticamente todos los países de la región. La diplomacia china ha sabido tejer alianzas y complicidades con potencias regionales menores pero también con la Rusia de Putin, la Turquía de Tayyip Erdogan, o, recientemente, también con los Estados Unidos del siempre polémico Trump.

La Nueva Ruta de la Seda incorpora un mensaje de compromiso con la colaboración internacional y el comercio –un mensaje especialmente claro en los últimos encuentros en Davos–, lo que, paradojas de la vida, ha convertido a China en uno de los principales y más estables pilares de defensa de la globalización en un momento caracterizado por el auge del populismo en Occidente y el cuestionamiento de los pilares sobre los que se asienta el progreso de las últimas décadas. Un compromiso que incorpora un vector educacional y para con el bienestar social en una concepción holística del crecimiento económico, muy propia del pensamiento chino. Un enfoque diplomático amplio, que rara vez se circunscribe a un aspecto específico, sino que busca el equilibrio largo plazo en el conjunto de las relaciones internacionales.

Fuente: World Economic Forum
Fuente: MacKinder, The Geographical Journal (1904).

A cambio, China gana influencia regional, y afianza su posición de potencia global (ahí están los mapas de MacKinder), lo que puede conllevar importantes dividendos en clave doméstica. China necesita diversificar sus mercados para la exportación, algo fundamental para favorecer un soft landing que resuelva los problemas de sobrecapacidad que arrastra el país en muchos sectores, al tiempo que garantizar el suministro de fuentes de energía primaria y comida. El esquema de estos proyectos es siempre el mismo: China, a través de sus instituciones estatales de crédito, financia proyectos en países menos desarrollados para impulsar carreteras, trenes, puertos y otras infraestructuras básicas. A cambio, estos proyectos son desarrollados por contratistas chinos; que, luego, pasan a estar controlados (de una manera u otra) por la propia China. Un proyecto global con marcado liderazgo chino y características chinas (también por lo que hace a los estándares de contratación y transparencia). El gran reto de todo lo anterior: la financiación. Esta por ver hasta que punto las finanzas chinas serán capaces de impulsar todos estos macro proyectos sin dañar la solvencia de sus finanzas públicas.

Sin infraestructuras, difícilmente es posible el desarrollo económico. China necesita asegurar el progreso económico en los países de su entorno y área de influencia como piezas esenciales para su propio crecimiento (de nuevo, esta visión de gran angular tan propia de la manera de pensar china). La nueva Ruta de la Seda lanza un potente balón de oxigeno al eje euroasiático, lo que alumbra un escenario global con poderes globales más diluidos, más heterogéneo, más equitativo en términos geopolíticos, y con un cada vez mayor regusto chino. China lanza así una visión más organicista del mundo que buscar reforzar el eje comercial más importante del mundo durante siglos como señala el historiador Peter Frankopan en su imprescindible The Silk Roads, retornando, también, a una china más horizontal y abierta al mundo. Habrá que estar atentos.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada

El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada

Rana Kaliouby

Foto: Murad Sezer
Reuters

Viajemos al futuro. Exactamente al año 2030. Una fecha en la que se espera que los humanos ya no seamos los únicos seres con inteligencia, sino que será la época de las máquinas inteligentes. La inteligencia artificial ya no se verá como una posible innovación, sino como una tendencia dominante. Ya no será solo aquello que tienen en una medida limitada nuestros teléfonos o algunos buscadores como los de Google o Netflix. La inteligencia artificial será ya cognitivamente inteligente, capaz de calcular tareas complejas e incluso de aprender por sí mismo. También será emocionalmente inteligente, consciente de nuestros estados mentales, sociales y emocionales más diversos, e íntimamente familiarizado con nuestros estados de ánimo y nuestras preferencias.

Estamos en 2030 y nuestros dispositivos, nuestros vehículos, nuestros aparatos domésticos conectados y ropa tecnológica inteligente tienen un chip emocional integrado que detecta nuestros estados de ánimo a través de nuestras voces y gestos. Actualmente interactuamos con la tecnología de la forma en que interactuamos unos con otros: a través de la conversación, la percepción y la emoción.

Contrariamente a lo que los escépticos de la inteligencia artificial (IA) pronosticaron alguna vez, toda esta IA con capacidad de emoción ha aumentado nuestra humanidad y empatía por los demás. Y no, no todos estamos sin trabajo. De hecho, han surgido nuevas industrias. Hoy hay más trabajo por hacer que nunca; más problemas para resolver.

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Una fábrica de robots humanoides. | Foto: Stringer/Reuters

Por ejemplo, mi hija: Jana acaba de cumplir 30 años, es socia de Nemit, una empresa de impacto social que aprovecha el poder de la IA empática para brindar igualdad de acceso a la educación y la asistencia médica a personas de todo el mundo. Nemit emplea a 1500 personas en 58 países. La empresa aplica la IA emocional, al extraer perfiles de datos emocionales de las personas para personalizar las experiencias educativas y rastrear el bienestar mental y emocional de las personas, y evitar las crisis de salud antes de que ocurran.

Asistentes virtuales desde pequeños

Actualmente, Jana vive en Londres. De hecho, acaba de aterrizar en Heathrow con un ojo rojo. Mediante el seguimiento de una variedad de señales visuales y vocales, su asistente virtual Zee detecta que está agotada. Zee conoce a Jana desde que era una adolescente, y hoy sigue a Jana a todas partes, pasando por los diversos dispositivos de Jana con todo el contexto de sus actividades diarias, estados de ánimo y recuerdos. Zee sugiere que el programa de Jana para el día es demasiado agitado y ofrece eliminar algunas reuniones de su calendario. Zee también se contacta con mi asistente virtual para avisarme que mi hija aterrizó bien.

Además, Zee recuerda mantener esa cita con Liam, amigo de la escuela desde hace mucho tiempo de Jana y jefe de Operaciones Globales de Nemit. Al encontrarse en el espectro autista, Liam no siempre tuvo una vida fácil. La escuela secundaria fue un verdadero esfuerzo ya que descubrió que las interacciones sociales eran arduas. Era inteligente, solía estar solo, incluso era hostigado debido a su falta de aptitud social. Pero ahora usa anteojos sensibles a las emociones, que aumentan su destreza social y emocional, al traducir las expresiones faciales y vocales de las personas a números y puntajes de probabilidad.

El futuro tendrá robots tan inteligentes emocionalmente como nosotros y no pasará nada
Una niña observa un robot. | Foto: Andy Wong/AP

La empatía es la base de los negocios de Jana. La empresa aplica los últimos desarrollos en IA emocional para medir e impulsar la empatía en su equipo y socios en todo el mundo. Un tablero de control mantiene un registro del pulso emocional de su equipo, e indica que los niveles de ansiedad se elevan en el equipo de Jordan, muy por encima de su base de referencia. Zee está allí, programando un viaje a Amman lo antes posible.

Además de garantizar que las personas de todo el mundo tengan acceso a la salud mental, los asistentes digitales virtuales pueden actuar como compañeros de aprendizaje, utilizando su conocimiento de lo que lo motiva e inspira, para ayudarlo a estudiar y aprender. De esta manera, la IA podría usarse para crear condiciones equitativas en la educación y ayudar a reducir las brechas socioeconómicas en todo el mundo.

Nuevos trabajos sobre ética

Pero donde hay ganancias, también hay trastornos: la IA ha automatizado muchas tareas, lo que ha provocado la eliminación de algunos trabajos. Pero también hay trabajos nuevos: ingenieros que entrenan, evalúan y operan estos sistemas de IA. Los conductores de camiones, que alguna vez temieron que la nueva tecnología los dejara sin empleo, en la actualidad operan cada uno 100 camiones autónomos desde la comodidad de sus salas de estar. Hoy existen nuevos tipos de empresas de consultoría, muchas de las cuales ofrecen cursos de capacitación sobre cómo trabajar junto a los robots. En una sociedad que se preocupa acerca de si la IA se implementa de manera ética, existen nuevas oportunidades para los expertos en ética de la IA y los defensores de la justicia social.

En 2030, la inteligencia artificial emocional ha transformado no solo la manera en que interactuamos con la tecnología, sino lo que es más importante, cómo nosotros, como humanos, interactuamos unos con otros. La empatía es nuevamente el centro de cómo nos conectamos y nos comunicamos. De hecho, son las empresas y las personas las que trabajan para construir un manto de empatía en sus interacciones con los demás, en lugar de centrarse en la eficiencia o el resultado final, que están dando forma al futuro.

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Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones

Lidia Ramírez

Foto: RRSS

La limitación velada del ascenso laboral de las mujeres en el interior de las empresas en este país es una realidad evidente.  La igualdad de género y, concretamente en el oficio de periodista, es una mentira. Una farsa. Así lo refleja el nuevo informe presentado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) titulado ‘Informe Anual de la Profesión Periodística 2017’, que este año hace ahínco en las mujeres periodistas y los profesionales autónomos. 

Si se consideran los puestos con carácter directivo en las redacciones, el porcentaje de hombres duplica al de mujeres. Así las cifras muestran que, del total de directivos contratados, las mujeres redactores jefas en los medios impresos suponen un 4,3% frente al 5,6% de los hombres; las directoras de programas son el 1,7% frente al 4% de hombres; y las directoras de webs el 0,9% frente al 2,4% de hombres directivos, por ejemplo.

“De 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente”

De esta forma, la lista de los diarios impresos que se agrupaban el año pasado en la Asociación De Editores De Diarios Españoles muestra que de 80 periódicos sólo 8 tenían una periodista al frente, y sólo en 3 el responsable de la gerencia era una mujer. Situación bastante parecida muestran también los organigramas de las televisiones y las radios: de unos 84 directivos de primer nivel, en compañías como Atresmedia, Mediaset, RTVE, Movistar TV, Cadena SER y Cope, sólo 13 son mujeres.

En palabras del periodista Luis Palacio, que ha dirigido el estudio, el “factor de discriminación hacia las mujeres” en las redacciones es evidente.

Por el contrario, en el ámbito de la comunicación empresarial e institucional la situación cambia radicalmente, puesto que de las personas con nivel de dirección el 52% son mujeres y el 48%, hombres.

Mujer, periodista y directiva: cuando el techo de cristal llega a las redacciones 1
Victoria Prego, presidenta APM, Luis Palacios, director del Informe y Nemesio Rodríguez, vicepresidente de la APM, durante la presentación del Informe Anual de la Profesión Periodística 2017. | Foto: Fernando Villar/EFE

Así, como consecuencia de que haya más mujeres que hombres en los tramos salariales más bajos (por debajo de los 1.500 euros) y menos en los más altos  (por encima de los 2.000 euros), por regla general, las mujeres cobran menos que los hombres. En este sentido, el Informe muestra como hay un 14,7% de las mujeres frente a un 6,3% de los hombres que cobran entre 600 y 1.000 euros; entre 1.000 y 1.500 el porcentaje es de 25,4% (hombres) frente al 18,7% (mujeres); y las diferencias aún son mayores cuando las cifras se disparan a ingresos medios de entre 2.000 y 3.000, donde sólo un 12% de las mujeres tienen este sueldo, frente al 19% de los hombres periodistas; situación aún más sesgada es cuando cuando hablamos de sueldos entre 3.000 y 4.000 (11,1% hombres – 1,3% mujeres).

Además, analizando las cifras oficiales de paro registrado de periodistas según el Servicio Público de Empleo (SPEE), se constata que el 64% de los parados registrados son mujeres, frente al 34% de hombres. Según Palacio esto, en parte, se debe a que las tituladas en periodismo representan en torno a dos tercios del total, por un tercio de sus compañeros varones; el 65% de mujeres por el 36% de hombres, según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECYD), en unas circunstancias en las que “hay muchos más periodistas que los que el mercado puede absorber”, señala durante la presentación del informe Victoria Prego, presidenta de la APM.

En relación a posibles casos de “machismo” o “acoso” a las mujeres en las redacciones, la Asociación ha dicho que no han recibido ninguna petición de amparo sobre este tema.

 Periodistas y comunicadores autónomos: una situación incómoda

Otro de los asuntos en los que se centra el Informe es en la situación de los periodistas autónomos de nuestro país. Una situación que aunque va disminuyendo –2015: 862; 2016: 661; 2017: 648– aún representan  la cuarta parte de los periodista que trabajan informando (25%) o haciendo comunicación empresarial o institucional (27,1%), la mayoría “forzados por las circunstancias (79%) y no por elección propia (21%)”, precisa Luis Palacio, quien destaca la figura del ‘falso autónomo’ que representa en torno al 18% de los autónomos que trabajan en periodismo, según las encuestas realizadas para este informe.

En cuanto a los medios en los que trabaja este sector de profesionales, la mayoría lo hacen en nativos digitales (37 %), seguidos de los que lo hacen para revistas en papel (31,5 %), colaboradores de digitales de medios convencionales (20,4 %) y prensa diaria en papel (19,1 %). Y por lo que se refiere a las retribuciones, si en 2016 los porcentajes que cobraban por encima de los 100 euros por reportaje, entrevista o artículo de opinión eran los más altos; en 2017, el mayor porcentaje por reportaje los reciben quienes cobran entre 50 y 100 euros, mientras que la mayor parte de las colaboraciones en forma de entrevista o de artículos de opinión se pagan a menos de 50 euros.

Aún así, y pese a los datos negativos del Informe, Prego ha recalcado como dato positivo que “hay un poco menos de paro”: 7.137 personas, frente a las 7.890 de 2016.

Continúa leyendo: Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Las intimidades literarias de Gabriel García Márquez, al descubierto

Jorge Raya Pons

Foto: TOMAS BRAVO
Reuters

El archivo con todos los manuscritos que sobrevivieron de Gabriel García Márquez está en Estados Unidos. Él, que se rebeló contra todos sus gobiernos, nunca lo habría imaginado. Vendieron el fondo de documentos que había guardado durante años por más de dos millones de dólares a la Universidad de Texas –a través de la institución Harry Ransom Center–. Parece mucho dinero cuando Gabo –como le llamaron quienes le conocían– vivió con lo justo durante casi media vida. Aquella circunstancia cambió, sin embargo, cuando alguien quedó deslumbrado por Cien años de soledad.

Algunos días, García Márquez compartía con quienes le acompañaban la historia de cómo la idea del libro le alcanzó como un rayo, de cómo quedó prendido e incapacitado para hacer otra cosa que escribir. “A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: ‘Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’. No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme”, dijo en una ceremonia en Cartagena de Indias en 2007. “Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro”.

Gabo, que nació en el Caribe colombiano y siempre se reconoció periodista, escribió otras obras que son infinitas –como El coronel no tiene quien le escriba y El amor en los tiempos del cólera– y dejó miles de páginas que ahora pueden consultarse gratuitamente y en línea. Son folios y folios –unos 27.000– y artículos y fotografías y ficciones a medias que revelan sobre García Márquez tanto como sus memorias: en ellos están sus métodos de trabajo, sus anotaciones, sus vicios de escritura. La universidad tejana ha comenzado un laborioso y encomiable esfuerzo para digitalizar todo cuanto llegó a sus manos, y los resultados son verdaderamente estimulantes si uno es lector devoto del maestro de Aracataca.

Cómo consultar en línea todo el catálogo de Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez, en Monterrey en 2007. | Foto: Tomás Bravo/Reuters

La página tiene habilitados unos buscadores que permiten, incluso, filtrar por palabras clave, y también un mecanismo sorprendente con el que se pueden comparar simultáneamente borradores distintos de una misma obra. Entre los documentos hay pasaportes de sus abuelos, de él mismo, fotografías de su infancia, todo un torrente de información que desvela las facetas misteriosas de su vida, sobre las que tanto mintió a sus biógrafos.

Toda esta hazaña no habría sido posible –quién sabe– si García Márquez no hubiera publicado Cien años de soledad. Aquello fue una posibilidad real al menos en dos ocasiones, según sus recuerdos. La primera, cuando la mecanógrafa Esperanza Araiza (Pera) resbaló saliendo de un autobús, bajo la lluvia, y provocó que los papeles de su borrador final se empaparan todos en un charco. Luego tuvo que secarlos pacientemente y uno a uno para rescatar los 18 meses de trabajo de su amigo.

La segunda, cuando el escritor y su esposa, Mercedes, se dispusieron a enviar a la editorial Suramericana por correo las 590 cuartillas que entonces eran la novela. El trabajador de la oficina pesó las hojas y les dijo: “Son 82 pesos”. Pero ellos eran pobres y solo tenían 53. Tuvieron que enviar la mitad de la novela, con el escaso atino de escoger la segunda mitad y no la primera. Unos días después, les escribió el editor y les dio el dinero restante a cambio de que le hicieran llegar la primera parte. La historia de García Márquez –quizá distorsionada– viene a demostrar que la fortuna, a veces, es caprichosa. Ahora sus intimidades literarias y familiares quedan abiertas para los curiosos y los investigadores.

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