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Contra la brecha de género, edita la Wikipedia

Clara Paolini

Foto: TONY GENTILE
Reuters

¿Por qué es tan necesario y urgente que las mujeres editen la Wikipedia?, ¿tiene la plataforma un sesgo machista?, ¿por qué las biografías de grandes mujeres de la historia (aún) aparecen en rojo?,  ¿cómo afecta a los contenidos la falta de la paridad entre sus contribuyentes?,  ¿qué puede hacer la Wikipedia por el feminismo?, ¿y el feminismo por la Wikipedia? Para obtener respuestas, te contamos lo que aprendimos editando la Wikipedia de la mano de Wikimujeres

En un mundo ideal, la Wikipedia sería neutral, objetiva, precisa e infinita; reflejaría la diversidad y riqueza de todo el saber humano acumulado a lo largo de la historia y en lugar de poner en duda su fiabilidad, cada uno de los habitantes del planeta sentiríamos el deber de contribuir a su perfeccionamiento.

Lamentablemente, no vivimos en un mundo ideal. La Wikipedia no es perfecta porque los humanos tampoco lo somos, preferimos señalar el error en lugar de solucionarlo, la historia nunca es objetiva y estamos muy lejos de alcanzar la igualdad en un sinfín de ámbitos y contextos. La mayor enciclopedia del mundo padece de los mismos males que sus contribuyentes y como consecuencia no escapa del mal de la desigualdad de género.

¿La buena noticia? Podemos hacer algo para cambiarlo y ese es precisamente el objetivo de Wikimujeres, “un grupo de usuarias de Wikipedia preocupadas por la diversidad y la neutralidad de la Wikipedia y dispuestas a trabajar para disminuir (y en un futuro eliminar) la brecha de género y culturas que existe en la enciclopedia más consultada en internet”.

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Asistentes a la editatona sobre mujeres viajeras organizada por Wikimujeres el 4 de marzo en Medialab Prado.

¿Cómo empezar a eliminar la brecha? Montserrat Boix, creadora de Mujeres en Red y miembro de Wikimujeres, opina que el primer paso es contar, pero “en este espacio hay dificultades para que la gente se preocupe por estos datos porque la mayoría ni siquiera los considera relevantes. Ha tenido que pasar más de una década para que la fundación y la comunicación empiece a reflexionar sobre las mujeres”.

“Se estima que tan sólo un 13% del total de personas que editan la Wikipedia son mujeres

Según relata esta periodista, pionera en el ámbito del feminismo digital, han pasado únicamente 6 años desde que la Fundación Wikimedia (el organismo sin ánimo de lucro que dirige la Wikipedia) empezara a dilucidar que tenían un grave problema de perspectiva de género, descubriendo a través de las estadísticas que prácticamente no había mujeres editando.

Aunque desde entonces se han generado diferentes programas que luchan por eliminar la brecha, a día de hoy, los números hablan por sí solos: se estima que tan sólo un 13% del total de personas que editan la Wikipedia son mujeresy esta pronunciada brecha de género deja una inevitable impronta en su contenido.

¿Por qué hay muchos más hombres que mujeres editando la Wikipedia? Un estudio de la Universidad de Minnesota apuntaba entre las posibles razones a la propia disparidad en la representación y edición de contenidos, la mayor probabilidad de que las ediciones realizadas por mujeres sean revertidas y que los artículos con más proporción de contribuyentes femeninas suelan ser los más polémicos.

Algunas usuarias han llegado a considerar que la atmósfera de la comunidad huele a machismo, y aunque resulta poco probable que una legión de hombres misóginos se esfuerce por aumentar la brecha echando por la borda cualquier visión feminista, la falta de equidad y el tono generalizado de la comunidad no facilitan el cambio.

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María Sefidari editando la Wikipedia desde la editatona.

Que la Wikipedia tenga en cuenta la perspectiva de género, que cada vez haya más mujeres activas en la plataforma y conseguir eliminar poco a poco la desigualdad resulta tan necesario como urgente, pero ¿cómo darle la vuelta a las estadísticas? Partiendo de lo indispensable: enseñando y animando a otras personas a editar en la plataforma. Y lo cierto es que en Wikimujeres lo ponen verdaderamente fácil.

Además de ofrecer entretenidas reuniones donde aprender a editar desde cero (en Madrid los lunes en Medialab Prado y en Barcelona los martes en la Universitat Pompeu Fabra), Wikimujeres organiza editatonas: maratones en las que se crean y mejoran artículos de Wikipedia, en este caso, desde una perspectiva de género.

“No es que las mujeres no hayamos inventado nada a lo largo de la historia, lo que pasa es que muchas veces ese trabajo no ha recibido el crédito suficiente o ha sido invisibilizado”

Científicas, artistas, escritoras, revolucionarias, académicas, políticas, cineastas, sufragistas, pensadoras… La Wikipedia está plagada de “mujeres en rojo” cuyas biografías permanecen a la espera de ser rescatadas del olvido o cuyas vidas han sido relatadas por personas poco concienciadas sobre la importancia de la perspectiva de género. En muchas ocasiones, las mujeres que sí aparecen en la Wikipedia lo hacen como esposas, madres o ayudantes de hombres que la historia situó como protagonistas, aunque fueran ellas las que impulsaran necesarios pasos hacia un futuro en el que ahora habitamos.

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Trabajando contra la brecha de género.

“No es que las mujeres no hayamos inventado nada a lo largo de la historia, lo que pasa es que muchas veces ese trabajo no ha recibido el crédito suficiente o ha sido invisibilizado. A veces es más difícil acreditar relevancia enciclopédica porque hay menos fuentes, o porque son más difíciles de encontrar. Este tipo de iniciativas pone el foco precisamente en esa clase de huecos, en esa brecha de género y nos anima a todos a que contribuyamos e intentemos paliarla”, comenta María Sefidari, profesora de la Universidad Rey Juan Carlos, vicepresidenta de la Fundación Wikimedia y cofundadora de Wikimujeres.

“Si la comunidad tiene un gran número de editores y bibliotecarios con una perspectiva retrógrada, hay que empezar a intentar ponerle freno”

Patricia Horrillo, inmejorable anfitriona de la editatona de Wikimujeres en Medialab, lo tiene claro: “Si la comunidad tiene un gran número de editores y bibliotecarios con una perspectiva retrógrada, hay que empezar a intentar ponerle freno”. Como muchas usuarias que luchan por una mayor igualdad dentro de la comunidad, aclara que aunque sea imprescindible aumentar el número de mujeres editoras, el hecho de ser mujer no siempre significa que éstas vayan a aportar una visión feminista ni que estén sensibilizadas con las cuestiones de género. Además, por supuesto, existe un gran número de hombres que sí consiguen aportar esa necesaria visión.

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La próxima editatona ¡apúntate!

¿Cómo empezar a colaborar?

Aunque la Wikipedia no tiene la complejidad de la física cuántica, para aprender rápidamente sin sentirse abrumado, lo mejor es contar con la ayuda de alguien que aporte las claves básicas. Existen multitud de comunidades como Wikimujeres a lo largo y ancho del mundo con las que iniciarte.

Además, si lo que prefieres es investigar por tu cuenta de forma autodidacta, la propia Wikipedia cuenta con tutoriales, en foros y otras páginas de internet es posible encontrar explicaciones detalladas para resolver cualquier duda y en definitiva, basta con dedicarle un poco de tiempo para engacharse.

Sin embargo hay algunas claves básicas que deberás tener en cuenta para ver tu contenido publicado: es obligatorio seguir el manual de estilo, aportar referencias válidas que prueben la información aportada (libros, artículos de prensa, webs fiables), que los temas tratados tengan relevancia y ser lo más imparcial y objetivo posible (cuantos menos adjetivos, mejor).

Al principio puede parecer más complicado de lo que imaginabas pero no olvides que una vez vayas cogiendo soltura, editar se convierte en una actividad adictiva con la que estarás contribuyendo a la mejora del conocimiento colectivo.

¿Qué mujeres falta por añadir?

Una vez hayas creado o traducido tu primera entrada en Wikipedia, será el propio sistema el que te vaya mostrando la infinidad de trabajo que queda por hacer.

A partir de la entrada que hayas editado, la Wikipedia te sugerirá biografías o contenidos relacionados que aún quedan por escribir, pero si tienes curiosidad por conocer algunos de los nombres de mujeres imprescindibles que permanecen en el tintero, existen varios lugares donde encontrarlas, como por ejemplo en los listados del proyecto “Mujeres en Rojo”.

Si dicen que la historia pertenece a quien la escribe, ¿por qué no escribirla entre todas? Eliminar la brecha de género está al alcance de nuestras manos.

"Queremos tejer barrio para cambiar las cosas"

Verónica Reguillo

Foto: The Objective
The Objective

Tiene el pelo morado (como el color asociado a la lucha de las mujeres), y una vitalidad que consigue empapar el ambiente. Toñi Domingo es feminista y participa activamente en varios grupos de mujeres de su barrio, de Vicálvaro (Madrid). Nos cuenta que desde lo local, lo cercano, y lo pequeño, es desde donde se empiezan a cambiar las cosas. “Lo que queremos es tejer barrio. Los trabajos colectivos hechos por mujeres son unos trabajos que unen mucho. Yo creo en lo colectivo, en lo cercano”.

Toñi Domingo es vecina de Vicálvaro y muy activa en la lucha por la igualdad de derechos. | Foto: The Objective
Toñi Domingo es vecina de Vicálvaro y muy activa en la lucha por la igualdad de derechos. | Foto: The Objective

Desde 1999 participa en Entretejiendo, un grupo de entre 20 y 30 mujeres que trabajan la lana juntas para ‘vestir’ Vicálvaro de color. Para este 8 de marzo, más de 80 comercios les han cedido el material, y ellas tienen un objetivo claro: “dar visibilidad a las mujeres que están en casa, y que hacen un trabajo poco valorado, pero muy importante como es el de sostener la vida”.

Toñi también participa en Enredadas, el grupo que engloba a todas las asociaciones de mujeres del barrio. Para el Día de la Mujer han organizado la proyección de cortos sobre la ‘Igualdad en el trabajo de los cuidados’. O lo que es lo mismo, debatir sobre la corresponsabilidad de realizar el trabajo doméstico de manera conjunta. “Es compartir, es algo que tenemos que hacer entre hombres y mujeres”.


Desigualdad traducida en datos

La carga de las tareas en casa, la brecha salarial, la brecha en materia de pensiones, y por supuesto, los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas son desigualdades diarias que se podrían traducir en datos.

En este 2017 ya han muerto, al menos, 16 mujeres por este motivo, según las cifras del Ministerio de Igualdad.

Según publica el INE, la diferencia de salarios entre hombres y mujeres asciende a un 13,3%, utilizando como base de la comparación lo que se gana por hora trabajada. Además, el número de mujeres que desempeñan un trabajo a tiempo parcial es muy superior al de hombres, en todos los niveles salariales. Estas diferencias se incrementan según la edad: los menores de 25 años tienen salarios más igualitarios, pero la brecha va aumentando con los años.

En lo que se refiere a la brecha salarial entre hombres y mujeres pensionistas la diferencia se sitúa en un 36,1% en 2014. Según un informe europeo, España es uno de los países en los que más se ha ampliado dicha brecha, pasando de un 33% en 2008 a un 36,1% en 2014.

“Las mujeres tenemos que ponernos a la cabeza porque la igualdad no es real”

Ante todo esto, Toñi afirma que hay que seguir luchando y critica una ley de Igualdad que carece de los medios necesarios para abordar todas las carencias de género. “Las mujeres tenemos que ponernos a la cabeza porque la igualdad no es real, es ficticia”.

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Toñi y su vecina Rosa son participantes activas en las asociaciones de mujeres del barrio. | Foto: The Objective

Esta vecina de Vicálvaro termina esta pequeña entrevista con lágrimas en los ojos. Lleva un atuendo especial dedicado a otro colectivo que también sufre mucho, dice. Su chaqueta multicolor se solidariza con las personas homosexuales. “Yo me he puesto esta chaqueta porque creo que hay mucha gente sufriendo por este tema. La gente tiene que ser lo que quiera ser: hombre, mujer…, lo que quieran. Y nosotros tenemos que permitirlo”.

Cómo convertirte en experto/a en masturbación femenina

Clara Paolini

A partir de ahora, no existen excusas para poder proporcionar o disfrutar de más y mejores orgasmos: la masturbación femenina ya tiene su “Biblia”.

No se trata de un aburrido estudio ni un libro de anatomía; no son consejos sacados de cuchicheos entre amigas, ni tampoco un compendio de películas porno para mujeres. La auténtica enciclopedia sobre la masturbación femenina aúna de forma rigurosa datos y experiencias en primera persona con el legítimo objetivo de lograr expandir la felicidad entre todos los clítoris del mundo. Se trata de un novedoso y peculiar curso online con una inmejorable base de conocimiento: las propias mujeres masturbándose.

Se llama OMGYes y ha venido a revolucionar la forma en la que las mujeres disfrutan del sexo en solitario y también en compañía.

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(Foto: OMGYes).

Entre las seguidoras del proyecto, la actriz Emma Watson alabó y recomendó la plataforma durante una entrevista con Gloria Steinem: “Una amiga que está en esta sala me envió una web llamada OMGYes. Está basada en un completo estudio sobre la sexualidad femenina. Y… bueno, es bastante chula. Me encantaría que hubiera existido mucho antes. No dejéis de mirarla. Es una suscripción cara, pero merece la pena”, comenta Watson.

Hasta hace unas pocas décadas, temas como el sexo oral, la pornografía o incluso la homosexualidad eran tabús que a día de hoy, se consideran más que derribados en sociedades de mentalidad abierta respecto a la sexualidad. Entonces, ¿por qué la masturbación femenina sigue sumergida en la oscuridad y el silencio?, ¿no habrá llegado ya la hora de que deje de ser un misterio?

Por supuesto que existían estudios sobre sexo hablando sobre comportamientos generales, con datos como los porcentajes de las personas que se masturban o usan vibradores, o lo que sucede biológicamente dentro de nuestro cuerpo durante el sexo o el orgasmo, así como artículos recogiendo todo tipo de consejos, opiniones y rumores, pero ¿dónde estaban los estudios que proporcionaran información sobre técnicas reales para el placer femenino?, ¿dónde las explicaciones didácticas que consiguieran dar un paso más sobre la simple curiosidad adolescente?

Lee, una de las participantes y guías de OMGYes. (Foto: OMGYes)
Lee, una de las participantes y guías de OMGYes. (Foto: OMGYes)

OMGYes (del inglés, Oh my God, yeeees! como interjección orgásmica), viene a solucionar este vacío con un curso virtual de pago que enseña a hombres y mujeres a estimular el clítoris siguiendo diversas técnicas que funcionan en la mayoría de personas.

El estudio, realizado con más de 2.000 mujeres de edades comprendidas entre 18 y 95 años, revela que hay más formas de satisfacer a una mujer de las que nos imaginamos y todas ellas ofrecen infinitas variantes que adaptar a cada persona:

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Algunos de las conclusiones ofrecidas por el estudio de OMGYes.

La web incluye contenido explícito, pero no tiene nada que ver con porno: son tutoriales en forma de vídeos a los que se les suma una “vulva virtual” con la que practicar de forma simulada antes de entrar en acción. En la página web son personas reales (no actrices), las que comparten sus historias y muestran sus técnicas para que más tarde, sean los usuarios y usuarias los que disfruten de la oportunidad de practicar y recibir feedback en directo mediante simulaciones táctiles.

Contenido explícito con fines educativos. (Foto: OMGYes)
Contenido explícito con fines educativos. (Foto: OMGYes)

Las simulaciones son una manera de imitar las diferentes formas en las que las mujeres dan indicaciones a sus parejas para guiarles hacia lo que más les gusta. Resulta que esta es la “técnica” más importante en lo que respecta al placer femenino: guiar, sugerir, experimentar, escuchar y responder en tiempo real (también es una parte completamente ignorada en las escenas de sexo en la televisión, el cine y el porno). Así que, después de explorar cada tema y visualizar la variante particular de cada mujer, es posible probarlo en una pantalla táctil u ordenador y experimentar cómo la aplicación responde para poder afinar lo que estás haciendo e intensificar el placer.

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Variaciones sutiles en la presión, el ángulo o la constancia proporcionan sensaciones muy diferentes. Lo que una mujer llama “movimiento circular en el clítoris” podría resultar incómodo a otra mujer a la que también le gusta un “movimiento circular en el clítoris”, por lo que esta aproximación que proporciona una base didáctica con la que practicar hasta llegar a la perfección.

Por descontado, tratándose de sexo a cada persona le funciona una cosa, pero si esta plataforma enseña técnicas probadas que funcionan para la mayoría, ¿por qué no iban a funcionarte a ti? Respecto a la masturbación femenina, la complejidad ha servido como excusa para el desconocimiento y aunque cada uno siga sus propios rituales en la intimidad, OMGYes demuestra que sí es posible (y recomendable) contar con una base común de conocimiento. Con este objetivo, la plataforma contribuye a expandir y normalizar la utilización de técnicas para alcanzar el orgasmo, retrasarlo, multiplicarlo e intensificarlo.

El conocimiento y el placer no ocupan lugar. (Foto: OMGYes).
El conocimiento y el placer no ocupan lugar. (Foto: OMGYes).

Además, no se trata de una solución dirigida sólo para las mujeres que deseen perfeccionar su técnica masturbatoria, sino que también resulta de gran utilidad para los hombres que quieran satisfacer más y mejor a sus parejas. Alrededor de la mitad de los usuarios de la página son mujeres y la otra mitad son hombres, algunas personas lo usan de manera individual, y otras lo usan con sus parejas… “Un usuario nos escribió y dijo que había aprendido todas las cosas que mejor funcionaban en la cama gracias a una pareja muy abierta que le mostró lo que funcionaba mejor y le dejó practicar hasta que lo tuvo claro. OMGYes es como tener muchas mujeres dándote la misma oportunidad”, aseguran desde la web.

Para los que se preguntan “¿por qué pagar por algo que ya sé o puedo aprender por mí mismo/a?“, he aquí una respuesta: Se trata de la primera investigación con aplicación práctica sobre técnicas y maneras de intensificar el placer en las mujeres. Por supuesto, para llegar a ser un experto o experta en masturbación femenina no hace falta usar OMGYes, pero es posible que proporcione un buen apoyo para explorar nuevas ideas, perspectivas y obtener más herramientas que probablemente no te habías planteado.

En definitiva, el (auto) conocimiento no ocupa lugar, y teniendo en cuenta el largo camino que aún queda por recorrer en el apasionante pero inexplorado campo de la sexualidad femenina, bienvenidas sean propuestas que nos acompañen en el viaje.

Gestión emocional: Coaching para mujeres con animales

Carola Melguizo

Foto: Sergio Moraes
Reuters

Afortunadamente podemos afirmar que la situación de la mujer en la sociedad está cambiando. No hay duda. Sin embargo, todavía queda mucho por resolver para poder hablar de igualdad de género. Hay que seguir luchando, hay que seguir trabajando, por la igualdad y por el empoderamiento femenino. El famoso planeta 50-50 del que habla la ONU es posible. Y más que posible, necesario. Para las mujeres y para los perros que viven con ellas. Porque sí, nuestro estado emocional les influye.

La idea de que los perros se parecen a sus dueños va más allá de la apariencia física y no se trata de un simple mito. Hay estudios científicos que lo demuestran, como el realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Viena, cuyos resultados fueron publicados en la revista PLOS y confirman que los perros adoptan rasgos del carácter de sus humanos. Todo aquel que ha convivido con un perro sabe, por experiencia propia, que son animales sensibles a nuestros estados de ánimo. No es de extrañar entonces, que si nosotras no estamos bien, ellos tampoco. Pero como siempre, es más fácil ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Quizás muchos de los problemas de comportamiento de nuestros perros tienen como origen nuestros propios conflictos.

Después de trabajar muchos años con animales y sus familias en Objetivo Emoción, Noelia Pascual, terapeuta emocional con flores de Bach y coach especialista en procesos de cambio y potenciación de los recursos personales en mujeres con animales, asegura que por mucho que se trabajen las emociones y la conducta de un animal para intentar solucionar determinados problemas de comportamiento, si sus humanos no realizan a la vez un proceso de cambio conjunto, la mejoría será leve o incluso, inexistente.

Gestión emocional: Coaching para mujeres con animales 1
(REUTERS/Sergio Moraes)

Para alcanzar un estado de bienestar emocional, que nos permita convivir en armonía con nuestro perro, Noelia resalta la importancia de recordar que somos “seres de diferentes especies, con diferentes necesidades.” Y aconseja: “Busca lo que realmente te hace feliz (No lo que te han dicho que debe hacerte feliz) y simplemente dátelo, trabaja en ti y en tu felicidad. Lo demás, viene sólo. Por otra parte, busca lo que a tu animal, según su especie, le hace feliz y dáselo.” Suena lógico. Al final de eso se trata todo ¿No? De ser felices, de vivir y dejar vivir. Como bien dice Noelia: “Vale que (los perros) se tengan que adaptar a vivir en una ciudad según nuestras normas, pero no podemos privarlos de ser quienes son, ni negarles sus necesidades básicas emocionales.” Todos merecemos ser felices.

Según el Estudio de de la Fundación Affinity sobre Abandono y Adopción (2016) los problemas de comportamiento del perro son el motivo del 15% de los abandonos. Una estadística devastadora que evidencia lo importante que es lograr una situación de armonía entre el perro y sus humanos. Si tienes problemas, por favor, busca ayuda. En Objetivo Emoción, por ejemplo, están especializados en procesos de cambio, resolución de conflictos y gestión emocional. Ayudan a mujeres con animales que están pasando un mal momento -y que no saben qué hacer- a potenciar sus recursos personales y a entender a sus animales. Vivir en armonía es posible. Nunca es tarde. Nunca.

Mi abuela es más feminista que Simone de Beauvoir

Lorena G. Maldonado

Mi abuela me deja en el contestador mensajes larguísimos, atropellados, que luego me llegan en forma de SMS y eso no hay Dios que lo transcriba. Cómo va a entender esa máquina estúpida su acento granaíno. Ella siempre avisa, como si no me saliese su número: “Lorena, soy la abuela”, así, reina y señora del sustantivo, matriarca del mundo. La Francis es niña de la posguerra. Hace muy poco, mi madre se enteró de que nunca había tenido una muñeca y le regaló una, a sus 73 años. Me mandaron fotos del encuentro tardío entre la anciana y el juguete y me pareció hermosísimo y triste.

Mi abuela nació en Loja, en una familia de once hermanos, y sabe bien lo que es el hambre. Se enamoró de mi abuelo siendo una cría, porque vivían en cortijos vecinos, y a los dieciséis se quedó embarazada. Suerte que dio con un héroe: Emilio arregló con sus propias manos y sin tener ni pajolera idea una moto que había allí tirada, en el campo, subió a su novia encima y se fugaron a Málaga, a buscarse la vida y a huir de las vergüenzas. La vergüenza aquí era mi santa madre, claro, un bombo antes de la boda. Pero yo dudo mucho que haya alguien en el planeta engendrado con un amor tan atávico, tan cómplice y desafiante. Un amor más antiguo que la tierra.

La Francis no sabía leer ni escribir. Trabajó como costurera hasta que pudieron abrir Los Villares, un restaurante de barrio, y lleva curtiéndose el lomo como cocinera desde entonces, echando más horas que un reloj. Aún hoy no hay quien la arranque de su infernillo. Qué raza, mi abuela. Qué hembra.  Qué croquetas de jamón, qué carnes, qué guisos. Y cuántos años, cuánto dolor, cuántas varices. La recuerdo siempre con las piernas hinchadas y el delantal manchado. Salía del humo de los fogones, como un hada madrina con cortes en los dedos, y me besaba muy apretado y muy rápido cuando volvía del colegio. El bar siempre estaba lleno y ella nunca tenía tiempo.

La Francis es una fiera. No sabe hacer otra cosa más que trabajar, más que seguir adelante, más que sortear desgracias con elegancia aristócrata. Tiene lunares en los brazos, como yo, y los ojos claros muy pequeños y escurridos de haberse tragado tantas lágrimas. Mi abuela, jefa ecuménica, es dignidad y ovarios férreos. Ella dice“tó el mundo es bueno” y la vida se oxigena. Dice “lo primero es la salud” y calla a los economistas. Dice “¿el mejor de los hombres? Colgao’ de un pino”, y le cura el corazón a las nietas. Nosotras nos reímos, porque sabemos que es mentira: lleva toda la vida dejándole claro a las vecinas que ella a su marido lo ama igual que a sus hijos, y las señoras se escandalizan en los rellanos.

Mi abuela se mete en el agua agarrada a un espegueti hinchable y surca la piscina que da gusto. Se emociona con las coplas, idolatra a Juan Y Medio, riega el porche a manguerazo limpio y le hace promesas a Fray Leopoldo. Le gusta vernos comer sin ella probar bocado. La Francis es  apretá suya,  leona. Catedrática sin libros, académica sin pelos en la lengua, sagrada emperatriz de la Cruz de Humilladero. La Francis es más feminista que Simone de Beauvoir, joder, y ustedes me darán la razón: ella escribe textos fundacionales sólo existiendo.

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