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Cuando el violador es tu propio novio

Redacción TO

¿Qué es una violación? Es la pregunta que plantea el cortometraje francés Je suis ordinaire (traducido como Soy ordinaria, ya que pretende denunciar que es una situación común en una pareja). En él se muestra, en menos de dos minutos, cómo un hombre abusa de su novia en un hecho que quizá ninguno califique como violación, por lo cotidiano y lo aparentemente inocente de la situación.

La pareja está en la habitación. Él le propone ver una película, también gala: Irreversible. El título elegido no es casual. La cinta de 2002 de Gaspar Noé fue polémica en su momento por mostrar, de forma explícita, una violación al personaje que interpreta Monica Bellucci.

—Ay, esa no. ¿Qué quieres, vomitar? —responde, con cara de asco.

—¿Vomitar, Monica Bellucci? Eres difícil de satisfacer.

Ya tumbados en la cama, tontean, se besan. Después de allanar ligeramente el terreno soltándole un “Qué guapa eres”, le propone sexo.

—No, no me apetece —dice entre risas.

Él ignora la primera negativa.

—Venga va, pon tu película.

Se monta encima de ella.

—Me estás chafando.

Después de varias negativas, el chico finalmente consuma la relación. Satisfecho, le da un beso y ella se queda quieta con la mirada perdida. El cortometraje, colgado en Vimeo, lleva ya más de 238.000 reproducciones en dos semanas, 789.000 desde hace un mes en su versión original francesa. Además, ha triunfado en las redes sociales, tanto en la versión española como la gala. Incluso la actriz y directora Leticia Dolera lo ha recomendado en Twitter.

El vídeo, dirigido por Victor Habchy, cuenta con guion de Chloé Fontaine, que también actúa como protagonista. El objetivo del cortometraje es mostrar una cara diferente de la violación. Sin callejones oscuros. Sin hombres siniestros con gabardina y navaja. En Je suis ordinaire la situación realmente es ordinaria: una pareja mantiene una relación sexual. Solo que uno de los dos miembros se ha negado repetidamente.

Rajoy, Rivera, Iglesias y Díaz, reclamo publicitario del Salón Erótico de Madrid

Lidia Ramírez

La primera edición del Salón Erótico de Madrid llega a la capital pisando fuerte. Desde este viernes, 16.000 carteles con la imagen de Mariano Rajoy, Albert Rivera, Pablo Iglesias y Susana Díaz ya se pueden ver en la capital con el lema ‘Te vamos a [email protected]’.  Las posiciones lascivas de los líderes de los cuatro partidos más importantes de España seguro que darán mucho de qué hablar, y es que en los anuncios se puede ver a un presidente del Gobierno, trajeado, realizando el gesto que popularizaron los actores de ‘Full Monty’; a Díaz, con una fusta en la boca; al líder de Podemos, agarrándose los genitales, con los ojos cerrados y con la lengua fuera; y a Rivera desnudo completamente como hizo en 2006 para la campaña de las elecciones catalanas.

Desde la organización aseguran que han elegido esta campaña “por haber tenido siempre dificultadas por parte de las instituciones políticas para realizar este evento en sus ciudades”. Además, apuntan que han querido jugar con la doble lectura del eslogan.

Aunque los protagonistas de los carteles aún no se han manifestado ni han hecho llegar, por el momento, ninguna queja al Salón Erótico de Madrid, la campaña, que apenas lleva unas horas en circulación, ya ha creado un gran debate en la red, de momento, con más admiradores que detractores.

El polémico vídeo del año pasado

Los creativos del Salón del Erotismo ya eligieron la política como reclamo publicitario en su edición de septiembre de 2016 que tuvo lugar en Barcelona. A través de la conocida actriz porno Amarna Miller, denunciaban la hipocresía y la doble moral de España: “Sí, vivimos en un país asquerosamente hipócrita. Pero algunos no nos rendimos”, dice Miller. El vídeo creó un gran debate.

Más allá de la campaña de publicidad, el Salón Erótico de Madrid es un punto de encuentro de profesionales del erotismo en España que tendrá lugar del 9 al 11 de junio en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid. Sin embargo, estos carteles no serán la única campaña publicitaria por parte de la organización. El día 24, publicarán un spot que, según el propio director del festival, será “muy heavy”.

Cannes y Netflix: un enfrentamiento inesperado


Cecilia de la Serna

Foto: ALBERTO PIZZOLI
AFP

No hay edición del Festival de Cannes que se precie sin una buena polémica inicial. En la 70 edición, la controversia no ha envuelto a una celebridad, como suele ser costumbre, sino a un concepto: la nueva forma de consumir contenidos audiovisuales. Por primera vez en la historia del festival, dos películas candidatas a la Palma de Oro son originales del servicio de streaming por excelencia, Netflix. Se trata de Okja, de Bong Joon-Ho y de The Meyerowitz Stories, de Noah Baumbach.

Este dato podría ser esperanzador: el festival cinematográfico más prestigioso del mundo se rinde a una realidad sociocultural como es el visionado de películas a través de dispositivos electrónicos. No obstante, el importante lobby de exhibidores y distribuidores galos ha logrado que esa esperanza quede en papel mojado. El Festival de Cannes ya ha anunciado una modificación de su normativa que prohíbe, a partir de la próxima edición, la inclusión en su programación de cintas que no vayan a recibir estreno comercial en salas tradicionales.

Netflix, fiel a su filosofía

El gigante del streaming está dispuesto a pasar por el aro, pero a medias. Netflix no se ha opuesto a que esas dos películas se estrenen en las salas francesas, no obstante sí que ha puesto una condición: que las cintas se estrenen simultáneamente en cines y en Netflix. La compañía siempre ha cumplido con la premisa de ofrecer sus contenidos originales directamente en su plataforma, una premisa que está directamente relacionada con su filosofía empresarial.

Esta condición de la compañía de Reed Hastings ha contado, como era de esperar, con el rechazo de los exhibidores galos. Además, la propuesta de Netflix es, a día de hoy, irrealizable por la propia legislación francesa, que estipula que un film que es estrenado en las salas debe esperar 36 meses para estar en un catálogo de una plataforma digital. Toda esta controversia podría afectar directamente a los usuarios franceses, que podrían llegar a verse perjudicados en el caso de que no pudieran acceder a estos contenidos hasta tres años después, mientras que en el resto del mundo sí podrían hacerlo. Netflix no permitiría algo así.

Opiniones encontradas

Este enfrentamiento entre exhibidores, distribuidores, el propio Festival de Cannes y la compañía norteamericana ha generado todo tipo de opiniones y declaraciones. En el seno del jurado del festival, presidido por el español Pedro Almodóvar, caben todos los criterios y pareceres.

Almodóvar se ha posicionado contundentemente en contra de la inclusión de películas no estrenadas en salas en la sección oficial del festival

El propio Almodóvar se ha posicionado contundentemente en contra de la inclusión de películas no estrenadas en salas en la sección oficial de este festival, el más prestigioso del mundo. “Estas plataformas digitales, estas nuevas formas, no deberían sustituir a otras existentes como las salas de cine. Bajo ninguna circunstancia deben cambiar los hábitos de los espectadores. La única solución que se me ocurre es que acepten y obedezcan las reglas que ya son adoptadas y respetadas por todas las cadenas existentes”, declaró en la rueda de prensa de presentación de Cannes, a lo que añadió que “no concibo dar la Palma de Oro o cualquier otro premio a un film que no pueda ver en una pantalla grande”.

Almodóvar y Will Smith, dos opiniones enfrentadas en el jurado de Cannes. | Foto: Anne-Christine POUJOULAT / Reuters
Almodóvar y Will Smith, dos opiniones enfrentadas en el jurado de Cannes. | Foto: Anne-Christine POUJOULAT / AFP

El actor estadounidense Will Smith, que también forma parte del jurado de la presente edición en Cannes, se posiciona en el lado contrario de la controversia. Según Smith, ambas formas de ver cine son compatibles. “Tengo en casa a jóvenes de 16, 18 y 24 años. Van al cine un par de veces a la semana y ven Netflix… No sé en otros hogares, pero en mi casa Netflix no ha tenido absolutamente ningún efecto en los que van a ver al cine”, aseguró el actor. “En mi casa, Netflix no ha sido nada más que un absoluto beneficio porque pueden ver películas que no habrían visto de otro modo”, añadió.

Aprender a aceptar las nuevas formas de consumo

Como las lenguas no las crean y transforman las Academias, sino la gente que las habla, los hábitos de consumo no los imponen las industrias, sino la sociedad. Lo que no parece haber entendido Cannes es que la fuerte crisis de la industria cinematográfica tiene mucho que ver con los hábitos de consumo. En la pasada década, la piratería le comió el pastel a la industria, que en muchos países -por ejemplo, y especialmente, en España- no se supo combatir. Lo que han traído plataformas como Netflix, pero también HBO u otras cuantas, es una solución a un grave problema.

La piratería -que sigue siendo una cuestión a combatir- descendió en 2016 en España por primera vez en diez años, según un informe del Observatorio de la Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales. Ese año, Netflix entró en territorio español, y las coincidencias no existen. El lobby de distribuidores y exhibidores en Francia quiere mantener una hegemonía ya imposible, y sus esfuerzos por vetar creaciones alternativas a las más tradicionales -precisamente en la tradición se han basado para presentar sus quejas- serían más efectivos si se trasladaran a acercar de nuevo el buen cine a la sociedad.

Los Oscar ya entregan estatuillas a películas made in Netflix u otras plataformas, el terreno de las series ya es dominio de HBO y de la compañía de Reed Hastings. Este fenómeno es imparable. Quien no lo quiera ver está ciego, y las medidas inesperadas por decreto, como la ejecutada por el Festival de Cannes, no evitarán lo que los consumidores ya han dictado.

7 imprescindibles que ganaron la Palma de Oro en Cannes

Redacción TO

Foto: CHRISTIAN HARTMANN
Reuters

La industria del cine renueva su cita anual con Cannes, la ciudad de la Riviera Francesa que se viste de gala para recibir en la Croisette a lo más granado del cine internacional. Esta no es una edición cualquiera: el Festival de Cannes sopla 70 velas, con la presidencia del jurado de un español, Pedro Almodóvar. En las 69 ediciones celebradas del Festival de Cine más prestigioso del planeta las polémicas se han sucedido irremediablemente, disimulando a veces la trascendencia de las cintas presentadas. No obstante, en Cannes lo que destaca es el buen cine.

Para celebrar las 70 ediciones del Festival de Cannes presentamos 7 películas imprescindibles que ganaron la Palma de Oro, la mayor distinción del certamen, y que ayudan a dibujar cronológicamente las 7 décadas del Festival.

1. Roma, ciudad abierta (Roma, città aperta) – Roberto Rossellini

Aunque la primera edición del Festival de Cannes tuvo lugar en 1939, hubo que esperar hasta 1946, una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, para que el proyecto del Festival internacional de cine, iniciado por Philippe Erlanger, se concretara finalmente en una primera edición que se inauguró el 20 de septiembre de aquel año, en el que muchas cintas fueron premiadas. De todas las películas que recibieron la Palma de Oro en la primera edición de facto del festival, destaca Roma, ciudad abierta, de Roberto Rossellini.

La cinta de Rossellini, que se hizo con la Palma de Oro en 1946 – que hasta 1955 se denominó Grand Prix du Festival-, es considerada la obra maestra del neorrealismo italiano. El argumento de la película, basado íntegramente en sucesos reales, se centra en la capital italiana de 1943 y 1944 y narra diferentes historias de la Resistencia anti fascista. A pesar de ser una gran obra del séptimo arte, la película fue controvertida políticamente, por lo que sucumbió a la censura. En Estados Unidos se redujo su duración en un cuarto de hora. En Argentina fue retirada de exhibición por una orden anónima del gobierno en 1947. En la Alemania Occidental fue prohibida desde 1951 hasta 1960.

2. Viridiana – Luis Buñuel

La década de los 60 fue muy prolífera en lo que a grandes clásicos del cine se refiere. Durante esa época, Cannes premió con su mayor distinción cintas célebres como La dolce vita, de Fellini, El gatopardo, de Visconti o Los paraguas de Cherburgo, de Demy. De entre tan importantes películas hemos escogido Viridiana, el primer film español -y hasta ahora el único- ganador de una Palma de Oro. La película de Luis Buñuel también llegó acompañada de una importante polémica. El reconocimiento por parte del jurado de Cannes provocó que el periódico vaticano L’Osservatore Romano criticara con dureza la “impiedad y la blasfemia” de la obra de Buñuel. El director español de Cinematografía, que había recogido el premio, fue destituido y la cinta fue prohibida en España e Italia.


La película de Buñuel, premiada en 1961, relata la historia de Don Jaime, un viejo hidalgo español, que vive retirado y solitario en su hacienda desde la muerte de su esposa, ocurrida el mismo día de la boda. Un día recibe la visita de su sobrina Viridiana, novicia en un convento, que tiene un gran parecido con su mujer. El resto del argumento es necesario descubrirlo de la mano del irreverente y único punto de vista de Luis Buñuel.

3. Apocalypse Now – Francis Ford Coppola

Apocalypse Now, de Francis Ford Coppola, recibió la Palma de Oro en 1979, compartiendo premio con El tambor de hojalata, del alemán Volker Schlöndorff. No obstante, es Apocalypse Now la que ha quedado impregnada en la memoria colectiva, y hoy en día es estudiada y considerada como una de las grandes obras maestras del cine moderno.

La cinta de Francis Ford Coppola cuenta la historia de Willard, integrante del ejército estadounidense enviado a Vietnam para encontrar al Coronel Kurtz y asesinarlo. Kurtz, por su parte, es un ex boina verde que dispone de su propio ejército y se deja adorar por los nativos. Esta película bélica se convirtió en un hito en la historia del cine, dejando como legado la escena del bombardeo acompañada por la Cabalgata de las Valquirias de Wagner. Su trascendencia va incluso más allá de los galardones puramente cinematográficos. En el año 2000, la película fue considerada “cultural, histórica y estéticamente significativa” por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

4. Paris, Texas – Wim Wenders

Los años 80 también fueron muy prolíficos en Cannes. All That Jazz, de Bob Fosse, o Sex, Lies, and Videotape, de Steven Soderbergh, fueron algunas de las películas encumbradas por el jurado del festival. Paris, Texas, de Wim Wenders y con guión de Sam Shepard, ganó la Palma de Oro en 1984.

Esta road movie constituyó todo un fenómeno en su época. La historia de esta cinta franco alemana tiene lugar cerca de la frontera mexicana en Texas, Estados Unidos. Allí, un hombre que padece de amnesia aparece en el desierto. Después de caminar varios días se desploma. En el centro de salud donde es ingresado se averigua su nombre, Travis, y que ha estado perdido durante cuatro años. Hasta allí se desplaza su hermano, que había denunciado su desaparición años atrás y lo lleva a su hogar en Los Ángeles. La cinta de Wenders fue estrenada en el propio Festival de Cannes, donde además de llevarse la Palma de Oro, fue galardonada con el Premio del Jurado Ecuménico y el Premio FIPRESCI de la crítica.

5. Pulp Fiction – Quentin Tarantino

De entre todas las películas premiadas en Cannes en los años 90 destaca, sin duda alguna, Pulp Fiction, de Quentin Tarantino. Es la cinta de culto de la década, y una de las mejores de todos los tiempos.

El argumento se centra en Jules y Vincent, dos asesinos a sueldo con no demasiadas luces, que trabajan para el gángster Marsellus Wallace. Vincent le confiesa a Jules que Marsellus le ha pedido que cuide de Mia, su atractiva mujer. Jules le recomienda prudencia porque es muy peligroso sobrepasarse con la novia del jefe. Cuando llega la hora de trabajar, ambos deben ponerse “manos a la obra”. Su misión: recuperar un misterioso maletín. Hoy vemos la película de Tarantino con gran admiración, sin embargo en 1994 -cuando se alzó con la Palma de Oro- no era la favorita, y de hecho el galardón supuso una sorpresa. Pulp Fiction cuenta con brillantes diálogos y una combinación irónica de violencia y humor nunca antes vista.

6. El pianista (The Pianist) – Roman Ponlanski

El siglo XXI supuso el regreso a la cumbre de Cannes de una cinta histórica: El Pianista, de Roman Polanski, que se llevó la Palma de Oro en 2002.

La película narra la historia de Szpilman, un músico judío que se dedicaba a tocar su música en un programa de radio en Varsovia y disfrutaba de una etapa dorada en su carrera cuando estalla la Segunda Guerra Mundial y las tropas nazis invaden Polonia. Su familia es llevada a un campo de concentración y él tendrá que aprender a sobrevivir al Holocausto.

7. La vida de Adèle (La vie d’Adèle) – Abdellatif Kechiche

La película que cierra nuestra lista fue premiada en 2013, y su argumento y trascedencia mediática habrían sido impensables cuando nació el festival. Ese año, Cannes otorgó la Palma de Oro a La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche. El galardón supuso un auténtico empujón cualitativo y mediático para el cine de temática LGTB. En una decisión sin precedentes, el jurado decidió premiar no sólo al director sino también a las dos actrices principales, Léa Seydoux y Adèle Exarchopoulos.

Este film intimista e inspirado en el cómic galo El azul es un color cálido narra la historia de Adèle, una adolescente que descubre su sexualidad de la mano de Emma, una mujer lesbiana y adulta. La polémica también rodeó a esta cinta, que cuenta con una tórrida escena de sexo de diez minutos de duración que sorprendió al jurado del Festival. Esa misma escena fue objeto de la controversia ya que las actrices se quejaron del trato que recibieron por parte del realizador franco tunecino que, según las protagonistas, las obligó a repetir las tomas de las escena hasta en 100 ocasiones.

La pequeña Katharine Hepburn

Redacción TO

Foto: HANDOUT
Reuters

Katharine Hepburn es la mayor estrella femenina del cine clásico, según el Instituto Fílmico Estadounidense. Katharine Hepburn tiene cuatro Oscars, más que ningún otro actor o actriz en la historia, y 12 nominaciones, solo superadas por las dos decenas de Meryl Streep. Cuando Katharine Hepburn murió, el entonces presidente de Estados Unidos, George Bush hijo, reconoció “su inteligencia e ingenio” y dijo que sería recordada “como uno de los tesoros artísticos de la nación”. Pero fue Elizabeth Taylor quien dibujó la imagen más realista del papel que jugó en el cine su compañera: “Todas las actrices del mundo la admirábamos con una especie de reverencia y una sensación de: ‘Ojalá yo pudiera ser como ella’“.

De pequeña, Katharine Hepburn acompañaba a su madre a las manifestaciones que organizaba como líder de la Asociación de Sufragio Femenino de Conneticut mientras su padre trabajaba en la Asociación de Higiene Social de Nueva Inglaterra que él mismo había fundado para educar a la ciudadanía de los peligros de las enfermedades de transmisión sexual. El ambiente progresista entre el que se crió la futura actriz hizo, según cuenta el biógrafo Charles Higham, que ya desde niña organizara, junto con sus hermanos y amigos, pequeñas obras de teatro amateur por las que cobraba 50 céntimos que iban destinados a recaudar fondos para el pueblo navajo, una tribu nativa americana históricamente marginada y discriminada por los Estados Unidos.

“Todas las actrices del mundo la admirábamos con una especie de reverencia y una sensación de: ‘Ojalá yo pudiera ser como ella'”

La familia Hepburn, muy criticada por la comunidad de su época precisamente por su visión progresista, fomentaba el debate, la libertad de pensamiento y el espíritu crítico entre sus hijos, según Higham. Katharine, en consecuencia, no fue como las demás niñas de su edad. Cuenta la biógrafa Charlotte Chandler que, de pequeña, a Katharine le gustaba llevar el pelo corto y llamarse a sí misma Jimmy. Esto, unido al hecho de que le gustaban los deportes (especialmente el golf) y que llevaba pantalones ya antes de que fueran una prenda popular entre las mujeres, hizo que los rumores de homosexualidad la acecharan a lo largo de toda su vida. Ella nunca les dio importancia.

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Tres de los cuatro Oscars de Katharine Hepburn. | Foto: Phil McCarten / Reuters

En 1931, cuando ella tenía 13 años, una tragedia marcó el futuro de la actriz. Se encontró el cuerpo sin vida de su hermano en lo que muchos sospecharon que fue un suicidio. Tom había aparecido colgado de una sábana atada a una viga. La familia Hepburn siempre descartó esa posibilidad y mantuvo que la muerte fue el resultado de un accidente, de un juego infantil con resultado catastrófico. Hepburn se volvió entonces más introvertida y huraña. Dejó el colegio y empezó a recibir clases particulares en casa. Durante años usó el cumpleaños de su hermano como el suyo propio. No fue hasta que publicó su autobiografía en 1991 cuando desveló que su verdadera fecha de nacimiento no era el 3 de abril sino el 12 de mayo de 1907, hace hoy 110 años.

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