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Cultura Zef: Así lo parten los chonis sudafricanos

Clara Paolini

Foto: Die Antwoord
Die Antwoord

A Ninja y Yo-Landi les gustan los coches tuneados, los dientes de oro, la ropa de licra y fumar porros del tamaño de bates de béisbol. La palabra fuck y sus derivados aparecen en una de cada dos frases que sueltan por la boca. Sus gestos expresan una actitud que oscila entre la amenaza y lo puramente obsceno. Son chonis sudafricanos, pero también los músicos internacionalmente conocidos que conforman la banda Die Antwoord, estandarte de la cultura Zef.

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Ninja y Yo-Landi AKA Die Antwoord, los reyes Zef | Imagen vía: Paul Bange / Wikimedia Commons y Philip Nelson / Flickr

Puede no que sean exactamente lo que Desmond Tutu tenía en mente cuando describió Sudáfrica como la Nación del Arcoiris, pero su controvertido estilo pisa hoy tan fuerte que han llegado a convertirse en modelo de inspiración y orgullo para toda una generación de jóvenes canallas con aspiración a molar. Tampoco imaginaba Mandela que tras una gorra de medio metro se escondiera un tipo capaz de renovar la identidad de la sociedad blanca post-apartheid haciendo del rap un aglutinante más poderoso que el rugby. Pero, ahí está Jack Parow, el músico que puso los cimientos para convertir a los Zef en empoderada tribu urbana.

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Jack Parow, el rapero tras la gorra | Imagen vía: Marcel van Leeuwen / Flickr.

Renovando estereotipos a través de la apropiación, la música rap-rave y un “elegante” mal gusto, lo Zef traspasa fronteras para encajar como un guante en la cultura globalizada actual. Su habilidad para ofender es universal y triunfa hasta el extremo. La imagen de Sudáfrica ha pasado de limitarse a las exóticas fotografías de National Geographic a protagonizar las chirriantes portadas de Vice. De la segregación racial a la amalgama cultural. De la marginalización al estrellato. Lo barriobajero, si es sudafricano, es cool. Y la culpa de todo la tienen los chonis, que están de moda.

Imperio Zef: Del barrio a la estratosfera

La palabra Zef se asocia con jóvenes de extrarradio que suelen ir en chándal, llevan bisutería dorada, peinados cenicero, cejas cortadas y tatuajes de gánster. Petulancia cani, arrogancia antipijerías y soberbia de clase obrera, ahora envasadas en un producto original y bailable que mezcla hip hop con electrónica. Zef es, básicamente, tal y como se presentaron Die Antwoord con sus primeros vídeos Enter the Ninja y Zef Side, logrando millones de reproducciones en tan solo unos días.

¿Imaginas que unos chonis caricaturizándose a sí mismos acabaran codeándose con los ricos y famosos de Beverly Hills? Pues es justo lo que está ocurriendo. Ocho años después de aquellos vídeos Paris Hilton está obsesionada con Die Antwoord, David Lynch se declaró fan e invitó a la banda a tomar café, Ninja fue elegido para la campaña del diseñador Alexander Wang este año, y hasta el artista Damien Hirst ha hecho una escultura con el busto de Yo-Landi, presente en la última Bienal de Venecia.

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Aspect of Katie Ishtar Yo-landi, parte de Treasures from the Wreck of the Unbelievable, de Damien Hirst | Imagen vía: Fabio Omero / Flickr

Die Antwoord ejemplifican hasta tal punto lo que se considera “molón” que incluso el director de Suicide Squad, David Ayer, ha sido acusado de copiar su estilo sin miramientos para los personajes de su nefasta película, recibiendo por ello una contestación vía Instagram por parte del grupo.

Llegados a este punto, cabe preguntarse si quizá no sean acaso un par de pretenciosos con visión empresarial y eso del chonismo una impostura indudablemente rentable. Lo que está claro es que oponerse a lo mainstream vende y Die Antwoord han sabido cómo sacarle provecho. En 2012, Lady Gaga les propuso ser los teloneros de su gira sudafricana. La respuesta fue un ‘no’ tan rotundo que la banda llegó a reírse de ella públicamente, convirtiéndola en la protagonista del videoclip de Fatty Bum Bum. Una decisión de marketing e imagen de marca de primera calidad.

Zef vs chonis: La tribu urbana detrás del producto

“Zef es como que nada te importa una mierda y tienes tu propio estilo y estás a tu bola. Se asocia a la gente que que tunea sus coches y llevan oro y mierda. Zef es ser pobre pero elegante. Eres pobre pero sexy, tienes estilo”. Así definía Yo-Landi su propio reino en una entrevista publicada en The Guardian al poco de saltar al estrellato. La palabra en sí proviene del argot en afrikáans, uno de los 11 idiomas oficiales de Sudáfrica derivado de los colonos holandeses, y su según parece, le debe su origen al Ford Zephyr, un coche bastante popular y “tuneable” entre la clase media sudafricana.

¿Es Zef un insulto o un halago? Depende de cómo se mire. Lo que empezó como un insulto similar a white trash para menospreciar los gustos de los blancos de clase baja, es ahora una bandera que ondear con orgullo. Jack Parow, el rapero sudafricano que empezó a “limpiar” el término, antes de que Die Antwoord se adueñaran del mismo para comercializarlo, asegura que él es la mismísima encarnación de lo Zef porque, según explica, “es cómo crecí y cómo he sido clasificado durante toda mi vida. Así que sí, estoy haciendo un alegato cuando digo que no somos tan malos como todo el mundo nos pinta. Pero al mismo tiempo también estoy engañando a mis amigos y a mí mismo porque somos bastante disfuncionales y jodidamente duros”.

Aunque resulta fácil encontrar parecidos razonables, los Zef no son exactamente lo mismo que los chonis españoles ya que su diferencia más destacable es, por encima de todo, su origen y el remix cultural que su propia identidad conlleva. “Mira. Represento la cultura sudafricana. En este lugar, encuentras muchas cosas diferentes. Blancos, mestizos, ingleses, afrikáans, xhosa, zulu, watookal. Soy como todas estas cosas diferentes jodidas en una sola persona”. En la letra de la canción Enter the Ninja Die Antwoord hacen todo un alegato de intenciones que han seguido a pies juntillas.

En Sudáfrica, los chonis no se limitan a reproducir una herencia quinqui como ocurre en la sociedad española, sino que en su caso forman parte de un puzzle mucho más complejo que encajar. Ninja se esfuerza en insistir en ello en cada entrevista: “La cultura sudafricana es una jodida ensalada de frutas… una jodida Nación del Arcoíris. Sudáfrica está totalmente jodida…pero de una forma cool”. La generación millennial sudafricana nació en un lugar donde había playas, ascensores, tiendas y hasta bancos en las calles que sólo podían utilizar los blancos. Hasta 1994, los negros vivían en el contexto más jodido del planeta y los jóvenes de procedencia inglesa y afrikáans se han visto obligados a cargar con la culpa heredada de sus racistas antepasados.

Xander Ferreira, otro músico en busca de reforzar una identidad blanca conciliadora diferente a la de sus padres, pone de relieve la importancia de la música como agente de cambio: “La generación de jóvenes afrikáans es uno de los grupos más incomprendidos, extraviados y menospreciados del mundo, lo que les hace bastante interesantes. Por eso queremos crear algo para ellos; un himno con el que todos se puedan identificar”. ¿Es esta explosión de creatividad consecuencia de la resaca del apartheid?

Un nuevo estereotipo para derribar los anteriores

Leon Botha (aka DJ Solarize), polifacético artista sudafricano, estrecho colaborador de Die Antwoord y el que fue uno de los enfermos de progeria más longevos del mundo, explicaba que, por fin “el mundo no es sólo lo que ocurre en el extranjero”, sino que la cultura de Sudáfrica se ha hecho a sí misma hasta lograr expresar sus propios conflictos y contradicciones. “Creo que simplemente estábamos realmente hartos. Generalmente, en un contexto local, la gente trata de emular lo que está ocurriendo fuera (…) Pero eso que ves en televisión no es a realidad y no creo que exista eso de una identidad colectiva tangible. Nuestras ideas sobre el bien y el mal, sobre cómo se supone que tienen que ser las cosas, se están desmoronando. Las palabras son solo recipientes de un significado interior más amplio. Cuando ves Enter the Ninja, el vídeo te jode la cabeza completamente porque no sabes qué pensar y crea un conflicto en el espectador”.

¿Proporcionan Die Antwoord y sus compinches Zef la respuesta definitiva para la nueva sociedad sudafricana? Aunque el nombre de la banda signifique justamente eso, “la respuesta” en afrikáans, son muchos los que dudan sobre que sea la mejor forma de dar contestación al conflictivo batiburrillo cultural e identitario de la futura Sudáfrica. Tanto Die Antwoord como Jack Parow han sido acusados de haberse apropiado de elementos de la cultura negra y mestiza para comercializarlos, lo que no hace ningún favor al resto de componentes de la Nación del Arcoíris.

Tal y como reflexiona el rapero Hemel Besem sobre el éxito Zef, “puedes verlo como alguien que está robando elementos de una cultura, como un buitre cultural, o como algo que representa la belleza y versatilidad del arte de nuestra gente”. Los estereotipos, estéticas y estilos musicales no tienen copyright y si algo tienen en común los artistas de éxito del siglo XXI es su habilidad para imitar las buenas ideas de otros. ¿Falta de respeto?, ¿injusta comercialización de tradiciones?, ¿globalización cultural en estado puro? Bienvenidos al 2017. Los chonis sudafricanos se han convertido en inspirador ejemplo, y se mire por donde se mire, lo parten.

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El jardín prohibido

José María Albert de Paco

Foto: Francois Mori
AP Photo, File

“Saquen su rosario de nuestros ovarios, saquen su doctrina de nuestra vagina. / Ni amo ni Estado ni partido ni marido.” Tal es el estribillo de ‘Mi cuerpo es mío’, del dúo cubano Kruda Cubensi, cuyas componentes, Odaymara y Olivia, militan en el feminismo negro (lo he buscado y no es ninguna perversión recreativa), el veganismo y la cultura ‘queer’. ‘Mi cuerpo es mío’ es la primera de las 200 canciones del playlist ‘no sexista’ que ha elaborado el Instituto Vasco de la Mujer para que suene en los bares y txoznas de los pueblos durante las fiestas patronales. Entre los hits del Beldur Barik Playlist, que así se llama el bando, figuran también ‘Antipatriarca’ (Ana Tijoux), ‘Ella’ (Bebe), Jodida pero contenta (Buika); Mi barba (también de Kruda Cubensi), ‘I’m not your toy’ (La Roux) y ‘Machirulo escóndete’ (Tongo). Esta última (una cumbia arrebatadora) dice así: “Llámame loca del coño, no me puedes detener. / Feminazi me han parido, machirulo escóndete”.

El Beldur Barik es una sugerencia, no una imposición. Se trata de que las txoznas pinchen de vez en cuando alguna de esas canciones para, de ese modo, promover “comportamientos basados en el respeto y la igualdad ” y “prevenir agresiones machistas”. Una propuesta asertiva que, por descontado, no pretende impedir que las cuadrillas disfruten del repertorio habitual por estas fechas: el ‘Sarri Sarri’ de Kortatu, que celebra la fuga de dos etarras de la cárcel de Martutene, el ‘Jimmy Jazz’ del mismo grupo (“puso veinte kilos de goma 3 / mandó a tomar por culo todo un cuartel”), ‘Aprieta el gatillo’ de Cicatriz, ‘Txibato’ de Kojón Prieto (“A los chivatos y a todos sus jefes, en un paquete mandaba yo a volar. / Chivato, los días que te quedan son una cuenta atrás”), ‘El último txakurra’ de Lendakaris Muertos (“Antes te echábamos un cóctel molotov / y ahora te echamos de menos”). Un playlist un pelín terrorista, de acuerdo, pero del que no se puede decir que incite a violar a la vecina, como en cambio sí hacen Bisbal, Fonsi o El Puma.

(Pero no nos pongamos dramáticos. Según consta en la wiki, Odaymara y Olivia, nuestras queer-black-feminist-vegan, huyeron de Cuba en 2006 y, a través de la frontera mexicana -y amparadas por la ley de pies secos y pies mojados-, se plantaron en Estados Unidos. Aún más tortuosa que su travesía fue la razón que les llevó a ella: “La decisión del grupo de abandonar Cuba vino motivada por su deseo de luchar por la justicia social en otras partes del mundo, sobre todo en lo que respecta a la denuncia de la marginación de las lesbianas latinas y caribeñas”.)

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Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas

Ana Laya

Foto: Noches del Botánico

Rubén Blades no hará más giras de salsa. El cantante que acaba de cumplir 69 años (el 16 de julio) y quien ha destacado en el mundo entero tanto por la maestría de su música y de sus letras provocadoras y poéticas, como por su compromiso y activismo político, sobre todo en su natal Panamá y en Latinoamérica en general, anuncia que Caminando, adiós y gracias, será su última gira, y se despide de España en los escenarios de Vitoria, Madrid, Barcelona y Canarias.

El concierto en Madrid, en el marco de las Noches del Botánico, junto a la Big Band de 16 miembros encabezada por Roberto Delgado con quienes grabó su último disco, fueron dos horas y media enérgicas de música y baile, como era de esperar, pero también de anécdotas, recuerdos y homenajes.

Rubén Blades se despide de Madrid con dos horas y media de música y anécdotas 3
Con Coque Malla y Jorge Drexler. | Foto: Noches del Botánico.

“Nacimos de muchas madres, pero aquí solo hay hermanos… “

Comienza la noche y la promesa de despedirse como se debe, todos bailando, todos felices. Cuatro canciones (Las calles, Pablo Pueblo, La canción del cazanguero y Arayué) y cuatro anécdotas más tarde, el público confirmaba que Rubén Blades no venía solo a cantar, venía a conversar con los más de 3.000 amigos presentes, a “echar cuentos”, a confesar motivos, nostalgias, dudas y esperanzas.

Ojos de perro azul fue el quinto tema de la noche, adaptado de un cuento de García Márquez que en la época fue recibido con malas críticas: “Me pegaron los salseros porque no era salsero, y los intelectuales porque había destruido los cuentos cortos de García Marquez”. “Yo no quería hacer adaptaciones de los cuentos cortos de Gabo”, sigue Blades, “yo quería interpretarlos, y eso fue lo que a él le interesó, y por eso el disco nos gustó a los dos y por eso esas eran las únicas dos copias que se vendieron.”

Lleno total y dos horas y media de música y anécdotas para la despedida de Rubén Blades en Madrid 6
Rubén le dedica este tema a Venezuela. | Foto: The Objective.

Entramos en calor, la gente que está de pie ha dejado ya de moverse tan tímidamente y le va soltando más la rienda a las caderas, cuando para empezar el quinto tema Blades dice: “A Venezuela”, comienza Prohibido olvidar y el Botánico complutense estalla.

“Prohibido esperar respuestas. Prohibida la voluntad. Prohibidas las discusiones. Prohibida la realidad. Prohibida la libre prensa y prohibido el opinar. Prohibieron la inteligencia con un decreto especial. Si tú no usas la cabeza, otro por ti la va a usar. ¡Prohibido olvidar!” La vigencia y la universalidad de la letra es emocionante y triste. Pero hey, ¡a secarse las lágrimas que la fiesta sigue!

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Cae la noche en el Botánico complutense. | Foto: Noches del Botánico.

Cuentas del almaApóyate en mi alma un bolero de Santos Colón y Juan Pachanga, el segundo tema que grabó con las estrellas de Fania, precedieron al clásico de 1981 Ligia Elena, canción que Blades dedica a las víctimas del racismo. A la cándida niña de la sociedad le sigue una adaptación del vals del poeta peruano César Miró “que en español se titula Todos vuelven, y en inglés se titula… Todos vuelven.”

El poeta de la salsa ha decidido pasearse por toda América Latina rindiendo homenaje a sus artistas e intelectuales, desde Ray Barreto y Tito Puente a los dos Carlos, Fuentes y Monsiváis. Y ahora llega el turno, cómo no, del gran Héctor Lavoe. “La muerte comienza solo por el olvido, así que mientras recordemos a Héctor, Héctor sigue vivo”. Vamos cantante comienza. La versión de Blades es sublime y los metales de la banda se lucen.

“Como en una novela de Kafka…”

Entre las muchas cosas que probablemente los asistentes desconocían era la influencia de Mack the Knife de Bobby Darin en la creación de Pedro Navaja. Blades, tan didáctico como casual nos abre la puerta una vez más a su proceso. ‘La ópera de los vagabundos’ y ‘La ópera de los 3 centavos’, cuenta, le ayudaron a crear a Pedro y el arreglo de Darin le dio su estructura progresiva. Acto seguido la big band se lanza a interpretar su versión de Mack the Knife, a la que seguiría un Pedro Navaja épico que mezcló nuevos arreglos con ese sonido emblemático de los 70 -casi se podía distinguir a la aguja rayando el vinilo- y hasta un toque de Michael Jackson (minuto 5’20” en el vídeo).

Despuéd de Pedro Navaja probablemente todo el mundo podría haberse ido a casa feliz, con la seguridad de haber visto uno de los mejores conciertos de salsa de su vida, pero la noche estaba lejos de acabarse y siguieron clásicos como Plástico, Buscando América, Sin tu cariño y Maestra vida, esa obra maestra que escribió cuando tenía apenas 32 años y que como dijo, ahora a los 69, la canta y la siente distinta.

La ecléctica y espectacular selección de esta especial noche en la que se entrelazaron música e historias, terminaría con Patria, un regalo de todos los panameños “para todo Madrid y todos los que están aquí”. Dos horas y media más tarde nadie está cansado, nadie quiere dejar de bailar. Ojalá fueran así todas las despedidas. Quedan tres fechas y tres escenarios para ver a Rubén Blades, hoy 19 en Barcelona, el 21 en Santa Cruz de Tenerife y el 22 en Las Palmas de Gran Canaria. Si aún no se deciden recuerden que aunque todo es pasajero -y tal vez esta despedida también lo sea-  estas son dos horas y media que definitivamente valen la pena.

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La lucha por la paz de Nelson Mandela sigue en pie

Redacción TO

Foto: Theana Calitz
AP

Hace tan solo cuatro años de la muerte de Nelson Mandela y la lucha por la paz del primer presidente negro de Sudáfrica, conocido por sus esfuerzos por acabar con el apartheid y por su gran solidaridad, sigue viva, especialmente a través del legado que dejó a su fundación.

El político, que recibió el premio Nobel de la Paz en el año 1993, dedicó su vida al servicio de la sociedad, como abogado defensor de los derechos humanos y como preso de conciencia.

Por esta razón, la ONU celebra cada año desde 2009 el Día Internacional de Nelson Mandela, coincidiendo con la fecha de su nacimiento, el 18 de julio. “Cada uno tiene la capacidad y la responsabilidad de forjar un mundo mejor, y el Día de Mandela es una ocasión para que cada uno actúe e inspire el cambio”, explica la ONU.

Su lucha por la igualdad 

En 1944, Mandela fundó, junto a otros políticos, la Liga Juvenil del Congreso Nacional Africano (ANCYL). Desde entonces, su vida estuvo caracterizada por una gran actividad política, centrada en la lucha por la igualdad, en concreto contra el apartheid.

Tras años de lucha contra las leyes injustas y de haber sido juzgado por traición y absuelto años más tarde, en 1961 se formó el movimiento ANC, con Mandela como comandante jefe. Pero al líder de la ANC solo le quedaba un año para predicar libremente por el mundo sus ideales y los motivos de su lucha política.

En 1962, fue detenido por salir ilegalmente del país y por incitar a la huelga y fue condenado a cinco años de cárcel. En 1963, cuando fue condenado a cadena perpetua junto a otros dirigentes del ANC, comenzaron los 27 años que el Nobel de la Paz pasó encarcelado por su oposición al gobierno.

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Esta celda es el lugar donde Mandela estuvo encarcelado durante 18 años. | Foto: Schalk van Zuydam/AP

Mandela pasó gran parte de su condena, 18 años en una celda de cuatro metros cuadrados en la cárcel de Robben Island. Pero esta pequeña celda también fue el lugar desde donde creció su reputación, convirtiéndose en un potente símbolo de la resistencia a medida que el movimiento contra el apartheid cobraba fuerza. Durante sus años de encarcelamiento, Nelson Mandela se negó a cambiar su posición e ideas políticas para obtener la libertad.

Después de varios años de protestas en masa contra el apartheid y de negociaciones del ANC con el Gobierno de Sudáfrica, Mandela fue excarcelado en 1990.

Su presidencia

Su liberación fue un gran impulso en la carrera política de Mandela.

En 1993, su lucha por la paz y la igualdad fue reconocida al recibir el Premio Nobel de la Paz. Tan solo un año más tarde, el ANC ganó por abrumadora mayoría las primeras elecciones multirraciales celebradas en Sudáfrica y Mandela se convirtió en el presidente del país, un cargo que ocupó hasta 1999.

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Nelson Mandela se convirtió en un potente símbolo de la lucha contra la igualdad en Sudáfrica. | Foto: David Brauchli/AP

“Nunca, nunca jamás volverá a suceder que esta hermosa tierra experimente de nuevo la opresión de los unos sobre los otros”, dijo el día que tomó posesión del cargo. A sus 76 años, el líder político se sumergió de lleno en la creación de iniciativas para acabar con las desigualdades entre blancos y negros en un país con históricas diferencias entre razas. Durante su mandato, se centró en aspectos como el desarrollo de la vivienda, la educación y la economía para mejorar la calidad de vida de los sudafricanos.

La fundación Nelson Mandela

Tras acabar sus años de presidencia, en 1999, Mandela creó una fundación sin ánimo de lucro dedicada a mantener sus ideales sociales y políticos.

La fundación se ha encargado, tras su muerte en 2013, de mantener el legado y la misión del expresidente sudafricano de promover la libertad y la igualdad en la sociedad. Con este objetivo, lleva años defendiendo el diálogo y las actividades filosóficas sobre la justicia social.

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Nelson Mandela celebra su cumpleaños con niños en su fundación en Johannesburgo. | Foto: Denis Farrell/AP

Además, la fundación mantiene un archivo de información sobre la vida de Mandela para todo aquel que quiera conocer la obra del Nobel de la Paz.

En definitiva, el objetivo de la fundación es lograr “una sociedad que recuerde su pasado, escuche a todas sus voces persiga la justicia social”, como ellos mismos explican.

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Las claves detrás de 'Despacito'

Tal Levy

Foto: YouTube
Youtube

Una chuche para los oídos o, más bien, para el cerebro, un parásito que se queda adherido a la mente reverberando o un truco propio de un mago que sabe lo que hace, lo cierto es que hay canciones que vienen para quedarse y es un fenómeno que se repite verano tras verano. En coches, pistas de bailes, canchas de fútbol y hasta en aviones y hospitales, muchos son los que se rinden a ese “no sé qué” que los científicos intentan descifrar y que ha hecho que “Despacito” no deje de sonar, al punto de posicionarse como el vídeo en castellano más visto en la historia de YouTube.

Más de 2 millones y medio de reproducciones, desde que fue estrenado el pasado 12 de enero, ubica al hit interpretado por Luis Fonsi y Daddy Yankee de quinto entre los vídeos musicales más populares de la plataforma, dejando atrás a “Bailando”, de Enrique Iglesias, y no extrañaría que siguiera escalando hasta desplazar a éxitos globales como “Gangnam Style” o la más reciente número uno, “See you again”.

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Ha cautivado al mercado anglosajón. La pegajosa melodía es la primera después de dos décadas, desde la “Macarena” que impuso el grupo español Los del Río, que lidera la lista Billboard Hot 100 en Estados Unidos, y se ha mantenido en el tope desde mayo. También es la más escuchada en Spotify, claro está que ha contado con un gran empujón para convertirse en un éxito mundial: la versión que lanzó el 17 de abril el superventas canadiense Justin Bieber.

Gracias a “Despacito-Remix”, su legión de fans pudo escucharle por primera vez cantar en castellano, aunque en directo olvide la letra como le ocurrió recién en Nueva York cuando entonó un “no conozco las palabras, así que digo poquito; no sé las palabras, así que digo dorito”, terminando sin más con un “bla, bla, bla”.

Traspié aparte, la canción ha acercado a otros públicos al idioma, tanto que la palabra “despacito” llegó a encabezar las búsquedas en Google.

“El mundo entero está cantando y bailando en español”, ha celebrado en un comunicado Erika Ender, coautora del tema junto a Luis Fonsi. Si bien ella es panameña, los intérpretes son puertorriqueños; los productores, colombianos; el ingeniero, venezolano, y el que hizo la mezcla, estadounidense, todo un mix detrás.

Una droga que engancha

Mientras el neurólogo Néstor Braidot aduce que “la canción tiene una gran capacidad para generar endorfinas, conocidas como las hormonas de la felicidad”, según reporta el diario Clarín, “un informe reciente del Departamento de Psicología de la Western Washington University de Estados Unidos señala que existen tres elementos clave que hacen de una canción la más pegadiza. El primero es que el cantante sostenga la palabra sílaba por sílaba (“Des-pa-cito”), que haya muchos sonidos (agudos y graves, rápidos y lentos) y que el cantante tenga una voz aguda, lo que indica más dosis de energía”.

El compositor y profesor James Kellaris, de la Universidad de Cincinnati, ha acuñado el término de “earworms” o “gusano de oído” para describir el efecto que tienen algunas canciones y jingles que tras escucharlos como un parásito no abandonan la mente. El investigador ha afirmado a BBC Mundo que “Despacito” cumple con elementos de este tipo pues “es animada, simple, repetitiva y tiene un ritmo pegajoso”.

No es obra de magia, esta palabra sólo utilizada a manera de cachondeo por el productor y músico español Nahum García, quien ha desvelado en Twitter lo que denomina un truco muy ingenioso de producción: un pequeño parón intencional, casi imperceptible, que hace que el primer estribillo entre ligeramente “fuera de tiempo” como un efecto sorpresa que llama la atención, rompiendo la simetría y haciéndolo más efectivo.

“Básicamente, la canción se para cuando dice ‘Deees… paaa… cito’, y ese fraseo no encaja en el tempo, es mucho más lento. Se para el ritmo y al contrario que se suele hacer en la música, que se para la base pero se sigue respetando la métrica cuando vuelven a entrar los instrumentos, en este caso se la saltan y por eso la canción parece que frena mucho más. La ruptura en la cadencia es tan radical que remarca muchísimo tanto el enganche del estribillo como la intención sensual de la letra, creando una unidad entre intención y efecto que hace que funcione tan bien”, se explaya en Facebook.

“Vosotros reíros del Despacito, pero la forma en que se rompe el ritmo antes del estribillo es una genialidad. La clave del tema”. Debido a este tuit, @nahum ha sido objeto de mensajes críticos por parte de músicos indignados, como ha revelado. Se ha escudado asegurando: “Nunca he dicho que el tema sea otra cosa, remarcaba con tono humorístico que tras la música comercial hay gente que sabe lo que hace”.

Con un disco de titanio bajo el brazo que Universal le entregó en Madrid, para Luis Fonsi la explicación es quizá más simple. “Una canción sencilla, coloquial, sensual, divertida, fácil de corear, concebida para que todo el mundo se quedara con ella al oírla. Hay otros géneros y medidas para la poética, pero la clave de ‘Despacito’ es su alegría, que a uno le den ganas de bailar, de vivir, aunque no sepa lo que está diciendo”, recoge El País.

Este puertorriqueño criado en Nueva York que recorre España con su gira mundial Love + Dance desconoce, eso sí, cómo el hit logra, según afirma, aquello que necesitamos: hacernos escapar, desconectar de la realidad y los problemas. Relata que nació como una cumbia pop, que terminó entre la balada y la energía del reguetón, entre la melodía pop y un ritmo más urbano.

Más allá de la música que engancha como una droga, su letra subida de tono tan propia del reguetón atrae a grandes, como se ha visto, mientras que los más chicos quedan a merced de expresiones con doble sentido poco adecuadas para su edad y que repiten sin conocer muchas veces su trasfondo como aquello de “Y es que esa belleza es un rompecabezas / Pero pa’montarlo aquí tengo la pieza” o “Despacito / vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico / hasta que las olas griten Ay, Bendito / para que mi sello se quede contigo”.

Buscando remedio

Como todo éxito, no ha permanecido ajeno a los memes virales ni a las interpretaciones en distintos idiomas como el francés, el portugués, el italiano, el alemán o el polaco. También ha sido ejecutado con diferentes instrumentos musicales como un violín, una flauta o hasta una balalaika.

Fue el causante, en junio, de que un piloto argentino de un avión privado bloqueara durante más de diez minutos las comunicaciones de la torre de control del aeropuerto internacional de Ezeiza con las demás aeronaves al dejar accidentalmente el micrófono de la cabina abierto mientras canturreaba entre groserías y chistes la canción que, así, llegó hasta la cumbre, pero no con poco riesgo.

También en Argentina, los hinchas del San Lorenzo han creado su versión en la que se desliza un “pongan huevo y vayan al frente para ser primero” como aliento para su equipo de fútbol, al igual que muchos otros fanáticos de clubes en todo el mundo, hasta en Corea del Sur.

Incluso se le ha calificado como “medicina para el corazón”, cuando el propio Fonsi colgó en Instagram el vídeo de una pequeña paciente de oncología bailando en el que ha sido considerado el mejor #DesafíoDespacito por parte del grupo chileno de risoterapia Clowntagiosos, que buscan alegrar a los internos del Hospital de Puerto Montt en este caso con su coreografía.

Otros pretenden supuestamente ponerle coto con humor, pero obteniendo, a su vez, partido de su gran popularidad. “¡No se puede aguantar! Da asco, es banal. Lo odio. Es el tema más horrible en la historia de la música”, dicen en un  vídeo de YouTube los italianos de The Jackal, al tiempo que como muchos que lo critican no lo dejan de cantar como si de un inevitable contagio se tratara.

Esta parodia no demoró en hacerse viral y dar paso a una secuela. “¿Sabes qué es lo que me hace enojar? Que son siempre los mismos textos, siempre la misma canción, la misma estructura”, se lamentan en el sketch que cuenta con la participación de Fonsi, a quien como parte de la mofa confunden con Enrique Iglesias. Así, unos y otros se montan en la ola.

Un gracioso vídeo en blanco y negro recobra a una de las parejas cómicas más legendarias de la historia del cine cuyo humor no necesitaba de sonido alguno: “El Gordo y el Flaco”. Así, Oliver Hardy y Stan Laurel parecen bailar al ritmo de “Despacito”, haciéndolo para algunos más digerible.

Otro montaje, reproducido más de 20 millones de veces, ha servido en las redes a detractores del tema para exhibir en las redes lo que sienten, resumido en esa escena en la que el actor Chuck Norris visiblemente consternado y haciendo gala del porqué fue excampeón mundial de kárate le asesta una patada al televisor que supuestamente emite la melodía.

En una suerte de campaña antidespacito que también se abre camino, en el local El Dorado de Málaga se ha prohibido escucharla, pues como se lee en el ticket de consumición: “Si me pides que te ponga des-pa-ci-to te echo del bar ra-pi-di-to”.

Sin duda, cuatro sílabas que para bien o para mal son repetidas hasta la saciedad; bueno, a decir verdad, casi hasta la saciedad, pues lo cierto es que no paran de sonar.  

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