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Dark: los 80 están de vuelta en Netflix, más tenebrosos, más sobrenaturales

Romhy Cubas

Foto: Netflix
Netflix

El nuevo sheriff de Netflix es más sombrío y perturbante que Stranger Things. Dark, la más reciente producción internacional de la cadena, disponible desde el pasado 1 de Diciembre en la plataforma, ya tiene un rating de aceptación de 86% en Rotten Tomatoes y de 8.8 en IMDb. Con un abrebocas de diez episodios de una hora de duración cada uno, el proyecto se ha convertido en la nueva serie por la cual hacer línea en el 2018.

Etiquetada como un show super/natural de thriller /drama y ambientada en un pueblo ficticio de Alemania llamado Winden, la historia de Dark se establece con niños desaparecidos y generaciones de familias conectadas por un hilo de falsas coincidencias.

El concepto central de la serie se reúne en el juego del tiempo y la conexión entre pasado, presente y futuro para construir un misterio que requiere de atención y vigilancia, de gran complejidad por la cantidad de personajes y de espacios temporales que se desarrollan a medida que avanzan los capítulos. La serie está subtitulada en español e inglés debido a que esta ha sido complemente producida y hablada en alemán.

Dark es el primer proyecto desarrollado por Netflix escrito, rodado y producido en Alemania. Dirigida por el cineasta suizo Baran bo Odar (Silencio de hielo), y escrita por la guionista y actriz Jantje Friese, Dark está producida por Quirin Berg, Max Wiedermann y Justyna Müsch, el mismo equipo que estuvo detrás de la cinta La vida de los otros, en el 2006.

La trama comienza con un suicidio, las secuelas de la muerte y la pérdida en un pequeño pueblo donde los pájaros caen muertos del cielo, y las ovejas perecen en manadas. Sin embargo, Dark ahonda más en la maldad humana que en las brujas y espantos escondidos en bosques provincianos. Un cura asesino que viaja en el tiempo para eliminar el mal del mundo, niños desaparecidos y una planta nuclear como un contexto de desastres –una referencia a la tragedia de Chernobyl en 1986- son la base para la explicación de las arenas del tiempo establecidas en tres momentos exactos con 33 años de diferencia entre cada etapa: 1953, 1986 y 2019.

Precisamente 33 son los años que tarda la órbita de la Luna en sincronizarse con la del Sol. También son los cantos del Purgatorio de Dante, las letanías de los santos ángeles o la edad en la que el Anticristo comenzó su reinado. Tres realidades, tres generaciones de las familias y un punto sin retorno en donde las esferas de Dark dejan de ser un juego de niños o viajes en el tiempo y se adentran en conspiraciones y creencias tan reales como sus consecuencias.

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Escena de Dark con los personajes principales de la serie | Imagen: Netflix

Stranger Things y los 80

Las comparaciones con el éxito de los hermanos Duffer, Stranger Things, han sido inevitables, sin embargo Jantje Friese y Baran bo Odar aclaran que las similitudes se producen básicamente en el hecho de que tanto ellos como los hermanos Duffer crecieron bajo influencias literarias y culturales similares, como podrían ser las historias de Stephen King y el escenario de los pequeños y misteriosos pueblos en donde la vida no es tan sencilla y luminosa como parece. Además Dark ya estaba en su etapa de producción cuando Stranger Things salió al aire, según recuerda Baran bo Odar.

“Tenemos temas similares. Luego pensamos en ello y nos dimos cuenta de que compartíamos la misma edad con los Duffer Brothers. Ellos son de los 80, nosotros somos de los 80. Eso realmente define a tu personaje, lo que estás escuchando, el arte que te gusta”, explica bo Odar.

No obstante, Dark es una versión oscura de esa década de nostalgia y paseos en bicicletas que nos trajeron de regreso los hermanos Duffer. Menos Steven Spielberg y más David Lynch, menos pijamadas y más circunstancias verídicas. “Somos más perturbantes. Alguien dijo que Dark es un nuevo género, la German Angst o la angustia alemana, me gusta eso” afirma el director.”

El origen de la serie es una combinación de materiales engavetados y viejos guiones que se convirtieron en una elipsis de tiempo. Dark originalmente es una serie de crimen escrita hace un par de años por Friese, quien la fusionó con otro proyecto vigente sobre viajes y máquinas del tiempo.

La guionista explica también la multidimensionalidad de la serie, ya que hay algunas cosas que están ahí para ser entendidas en el mercado alemán. “Por ejemplo, tenemos una referencia a una barra de chocolate que nadie fuera de Alemania entenderá”, aclara la integrante de esta nueva generación de cineastas alemanes que se están exhibiendo en el escenario internacional.

Los protagonistas de la serie, entre ellos Louis Hofmann como Jonas Kahnwald, Oliver Masucci como Ulrich Nielsen , Jördis Triebel como Katharina Nielsen, Maja Schöne como Hannah Kahnwald y Mark Waschke como Noah son actores relativamente nuevos para el mercado pero que han logrado con sus presentaciones un espacio relevante para el talento alemán en la pantalla chica.

Dark: los 80 están de vuelta en Netflix, más tenebrosos, más sobrenaturales
Louis Hofmann como Jonas en Dark | Imagen: Netflix

Pueblos ficticios y no tan ficticios

El pueblo de Dark fue deliberadamente volcado hacia la ficción por los creadores ya que estos no querían colorear un pueblo específico alemán, sino que buscaban proyectar un lugar que se sintiera universal, un bosque que pudiera estar en cualquier parte del mundo. De hecho las grabaciones se realizaron cerca de la capital alemana, Berlín, a pocos minutos del centro de la ciudad.

“Siempre trabajamos de manera que podamos contar una historia que funcione en todas partes”, expresa Odar. “Todos nuestros proyectos hasta ahora han sido bien recibidos internacionalmente, porque queremos llegar a un público amplio. No creemos en lo local, no creemos en el género, solo creemos en buenas historias”.

En conversación con IndieWire, Frise y Obar revelaron que en una hipotética segunda temporada Dark se enfocará en uno de sus personajes principales, Jonas, a quien le suceden la mayoría de las cosas en la serie. También sugieren que cambiarán algunas de las historias de otros personajes. Pero el juego que atrae al espectador hacia el final de la serie aparentemente seguirá siendo el mismo: quién fue primero ¿el huevo o la gallina?

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Donde está Mikkel? Escena de Dark | Imagen: Netflix

Entre el tiempo y el espacio

La desaparición del pequeño Mikkel (Daan Lennard Liebrenz) es el motor de arranque de la serie, que al principio se revela como una macabra puesta de algún asesino de niños obsesionado con rituales y épocas pasadas. Ahora, a medida que se desarrollan los elementos de ciencia ficción Dark resuena psicológicamente en las experiencias de la niñez como un rompecabezas que explora los límites de la maldad en el ser humano, especialmente de esos lugares a los que se puede llegar cuando la desesperación y el miedo se apoderan de un individuo.

Mientras que las versiones temporales de los personajes en el pasado y en el presente crean un extraño y novedoso hilo narrativo, el soundtrack de Dark se presenta con una mezcla de compositores americanos y clásicos de pop alemán como la banda Nena y sus 99 Luftballons.

Dark es básicamente esa serie que clama que todo en el universo está conectado, específicamente en el pueblo de Winden, en donde los niños son asesinados y las relaciones familiares se evocan en actos extremos.

El diario británico The Guardian la ha calificado como una especie Stranger Things para adultos, pero el mensaje de la nueva producción de Netflix explaya en los límites del espacio y del tiempo de una forma que los hermanos Duffer perfilaron mucho más nostálgica e infantil. El misterio de Dark es tan hermoso como inquietante, con una vibra que podría hacerlo el show de sci/fi más grande de la plataforma hasta la fecha. Un algoritmo de la realidad que navega entre el espacio y el tiempo.

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5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar

Nerea Dolara

¿Quieres adivinar quién ganará el Oscar? Te damos claves (muchas en plan de freak de la estadística) para lograrlo utilizando los resultados de los SAG Awards.

Anoche el sindicato de actores de Hollywood entregó sus galardones de televisión y cine. Y aunque la televisión es hoy una fuente intensa de noticias y satisfacciones narrativas, vamos a mirar qué significa para los actores de cine que en unos pocos meses estarán sentados en el teatro Kodak esperando saber si ganaron un Óscar.

Los SAG Awards, más que los premios de los Writers Guild, Directors Guild y Producers Guild, son un buen referente a tomar en cuenta si estos meses quieres meterte en una quiniela de los Óscar. ¿Por qué?

La mayoría de los miembros de la Academia son actores

Más de 2000 miembros de los más de 6000 trabajadores de la industria del cine que pertenecen a la Academia son actores. Y el proceso de voto para los premios implica que sólo los miembros de cada gremio nominan a sus iguales, pero que el total de miembros votan por quién ganará. En los SAG Awards están muchos de los miembros actores de la Academia… ya que para trabajar en la industria se tiene que pertenecer al sindicato.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 2
Gary Oldman como WInston Churchill en “El instante más oscuro” (Darkest Hour).

La película que gana Mejor Reparto coincide regularmente con el Óscar a Mejor Película

En 11 años, de los 23 años en que se ha entregado el Óscar (en 1994 no se entregó), el ganador del mayor premio de los SAG ha recibido el galardón a la Mejor Película. En los premios del Producers Guild la película de Guillermo del Toro, The Shaper of Water, se ganó el mayor galardón. Pero no estuvo ni nominada en los SAG y eso es una mala señal. Por su parte, Tres anuncios en las afueras parece estar asumiendo el rol de favorita (también ganó el Globo de Oro). Sin embargo, si se toma el año pasado como ejemplo puede que el premio a mejor reparto no sea tan trascendente. En 2017, Figuras ocultas se llevó el honor, y, como sabemos, el Óscar (en un momento de caos como pocos) galardonó a Moonlight… la favorita de la Academia, La La Land, ni siquiera fue postulada al mayor premio de los SAG.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 1
Sam Rockwell y Frances McDormand, la combinación ganadora de Tres anuncios en las afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri).

Y la coincidencia es aún mayor cuando se trata de las estatuillas de Mejor Actriz y Actor

Durante los últimos cinco años la ganadora a Mejor Actriz ha recibido el mismo honor por parte de los SAG (y en total ha coincidido 17 veces en 23 años) y en el caso del Mejor Actor ha tenido el mismo resultado 18 veces en 23 años (de hecho Casey Affleck rompió una racha de 12 años consecutivos de coincidencia cuando ganó el Óscar; Denzel Washington ganó el SAG). Frances McDormand (Tres anuncios a las afueras) también ganó el Globo de Oro y tiene la ventaja de ser muy querida en la industria… la desventaja es que el Óscar pide dedicar mucho tiempo a hacer campaña y McDormand no juega con las normas de Hollywood. Por su parte, Gary Oldman ha sido de los favoritos desde el estreno de El instante más oscuro (aunque le compite de cerca Timothée Chalamet por Call Me By Yor Name). En el caso de los actores de reparto, que también coinciden este año con quienes ganaron el Globo de Oro (Allison Janney por I, Tonya, y Sam Rockwell por Tres anuncios en las afueras), tanto en la categoría masculina como femenina supera las 10 ocasiones de repetición el ganador del Óscar.

Tonya Harding: la infalible anti heroína americana 2
Alisson Janney como LaVona en I, Tonya | Imagen: IMDB

El número general de coincidencia es realmente alto

Según Bustle, en promedio los ganadores del Óscar que ese mismo año se llevaron un SAG a casa sin los mismo en 2,9 de 4 ocasiones. Y ya ni hablar de la necesidad de por lo menos competir por un SAG a Mejor Reparto para poder estar nominado al Óscar a Mejor Película: La única película que ha ganado una estatuilla de la Academia sin estar nominada a los SAG fue Braveheart, en 1995.

5 claves para ganar tu quiniela: aprovecha los premios SAG para predecir el Oscar 3

La Academia ha hecho un esfuerzo por diversificarse… y eso la hace menos predecible

O eso se asume. La verdad es que los más de 100 mil miembros del sindicato de actores ya son diversos (no tanto, pero más que la Academia que hasta hace unos años tenía un 93% de integrantes que eran hombres blancos mayores), pero la Academia ha dedicado dos años a abrir sus puertas a más mujeres, personas de color y de diversas preferencias sexuales. No es casual que Moonlight haya ganado en 2017. Y es posible que, si las crítica al manejo de la raza y el racismo se mantienen contra Tres anuncios en las afueras, que sus actores puedan llevarse algún galardón, pero que la película se quede por el camino. También lo es que justo por el mayor alcance de los SAG, su mayor galardón sea exactamente lo que prefiere el mayor cuerpo votante de la Academia (que es ahora un poco más diverso).

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Tu cara aparece en una obra de arte y una 'app' de Google te ayuda a encontrarla

Redacción TO

Foto: Kumail Nanjiani
Twitter

Google Arts&Culture es el museo virtual más grande que existe. La aplicación se puede descargar en cualquier dispositivo desde hace más de un año y medio. Google colabora con más de 1.200 museos, galerías e instituciones de 70 países para que sus exposiciones estén disponibles online para todo el mundo. Además de permitir visitas virtuales a exposiciones —todo a través de la pantalla del móvil—, la app recupera historias como la de la Savitribai Phule, la mujer que ayudó a instalar la primera escuela para niñas en la India; cuenta con reportajes visuales sobre las luces de neón en Hong Kong y con reivindicaciones sobre cómo los trabajos de perlas africanos artesanales cambiaron el mundo. Pero Google Arts&Culture no se ha hecho viral por nada de esto.

La verdad es que nos hemos dado cuenta de que existe por una cuestión bastante ególatra. La app de Google ha lanzando una función que encuentra, con solo subir un selfi, la obra de arte, cuadro o retrato a la que te pareces. Así, tu selfi con poca luz en 2018 resulta ser súper parecido a un óleo del Barroco que se encuentra en el Rijksmuseum de Amsterdam. Si es que nada nos gusta más a los humanos que vernos, aunque sea reconvertidos en un retrato de un señor con bigote del siglo XVII.

La aplicación encuentra el parecido entre los autorretratos y las obras de arte gracias a la inmensa colección de cuadros de Google y a una función muy avanzada de reconocimiento facial. Un porcentaje en la parte superior indica el parecido entre ambas imágenes. “Siempre tratamos de encontrar formas interesantes e interesantes para que la gente hable sobre el arte, y esta fue una de ellas”, dijo a The Washington Post Patrick Lenihan, portavoz de Google.

De momento, esta función solo está disponible en Estados Unidos, y no en todo el país. Google ha declinado comentar si hay planes de expandir esta función a otros países. Esto no ha impedido que miles los usuarios hayan encontrado ya su parecido. Además, de la actriz Felicia Day o el actor Kumail Nanjiani, el cantante Gil McKinney, el músico Pete Wentz y numerosos periodistas norteamericanos, los niños de Stranger Things o Bojack también se han apuntado a encontrarse (este último es de los pocos que ha conseguido casi un 90% de parecido).

Ahora solo cabe esperar que estos miles de retratos igualen nuestro interés por el arte al que ya tenemos por los selfis.

Además, si algo ha demostrado esta app, es que Google tiene fichadas no solo las obras de arte mundialmente reconocidas… Aquí la prueba:

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Charles Forsman: “Es difícil escribir historias felices”

Nerea Dolara

Foto: Charles Forsman

El autor del cómic The End of The Fucking World vio su oscura historia adolescente ser llevada con éxito a la pantalla y convertirse en fenómeno de Netflix. Hablamos con él.

No es una novedad que estamos en la era de oro de la televisión. En tiempos como estos es difícil dar con mucha de la excelente programación disponible, así como es grandioso el abanico de diversidad temática y de tono que ha terminado por poblar las series en los últimos años. Un buen ejemplo de este atrevimiento reciente es The End of The F***ing World (TEOTFW). La serie británica, que tiene sus ocho episodios en Netflix, tiene una premisa de esas que hace poco nadie habría financiado: un adolescente psicópata y una adolescente rebelde y suicida emprenden un viaje juntos, él planea matarla pero no todo sale como era esperado.

Violenta, dura y muy graciosa, la serie tiene como material de origen un cómic del mismo nombre escrito por Charles Forsman. Hablamos con el autor.

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Portada de The End of the Fucking World (TEOTFW) + Retrato de Charles Forsman vía Charles Forsman.

¿Cómo te convertiste en dibujante de cómics?

Mi hermano mayor me generó interés en dibujar superhéroes desde pequeño. Siempre quería dibujar mejor que él. En ese tiempo quería ser caricaturista pero luego perdí interés en la adolescencia y mis veintes. Vivía en Los Ángeles en el 2003 y comencé a ir a tiendas de cómics y volví a enamorarme del género. Apliqué a la que era una nueva escuela entonces, The Center for Cartoon Studies, y me aceptaron. Desde mi graduación en 2008 he hecho mis propios cómics y no he parado.

Tu estilo de dibujo es directo y duro. ¿Proviene de los personajes o viceversa?

Intento dibujar en un estilo que se ajuste a la historia. Si miras todos mis libros ves a un artista que no puede quedarse en un sólo estilo. Antes solía reclamarme esto, ahora lo acepto como algo positivo.

Charles Forsman: “Es difícil escribir historias felices”
Imagen cortesia: Charles Forsman

¿Quiénes son tus influencias?

Tengo muchas. Caricaturistas americanos tempranos como George Herriman y E.C. Segar son grandes influencias. También Charles Schulz. También me gustan Frank Miller, Klaus Janson, José Muñoz, que hizo los cómics de Alack Sinner. Hay muchos más pero no me vienen sus nombres.

En TEOTFW los personajes, como en muchas de tus historias, son adolescentes. ¿Hay una razón para que te centres en este tiempo de la vida adulta? ¿Qué te interesa de ese momento?

Sí, creo que sigo volviendo a los adolescentes porque era un tipo muy depresivo cuando tenía esa edad. Estaba frustrado y perdido. Quería crecer rápido y de alguna manera lo hice. Es un tiempo en que estás incómodo en tu propia piel y sólo quieres huir, crecer, y no siempre eres capaz de estar en el presente. Y al mismo tiempo tienes tanta pasión y experimentas lo que es sentir por primera vez y es tan intenso, precioso y frágil.

¿Cómo eras cuando eras adolescente?

Estaba deprimido. Perdí a mi padre cuando tenía 11 años y creo que eso afectó mi personalidad. Fumaba marihuana y trabajaba en un cine. Escuchaba música y tocaba en una banda. Nada especial.

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Imagen cortesía: Charles Forsman.

En TEOTFW tienes a un sociópata como protagonista. ¿Por qué tomaste esa decisión? ¿Cómo funciona un personaje sociópata en cuanto a narrativa e ideas?

Pensé que era una idea interesante para un personaje. Cuando comencé el cómic no tenía idea de a dónde iba. Pero me gusta poner reglas y parámetros en cuanto a personajes o prácticas, para ayudar a que el proceso se mueva. Y creo que James es sociópata porque era un reto interesante retratar un personaje así sin que fuese un monstruo.

En TEOTFW los adultos son básicamente horribles. ¿Son oscuras tus historias como forma de protesta contra la sociedad o un retrato de lo que ves?

Me preguntan mucho esto. Supongo que es como veía a los adultos de adolescente. Y creo que es un sentimiento muy común. Veía a los adultos como cuidadores corruptos. Pensaba que tenía todas las respuestas, ¿sabes?

¿Crees en los finales felices?

(Risas) Creo que sí. Pero es difícil escribir historias felices. La vida es impredecible y nunca se ajusta a una fórmula narrativa. Es como sale de mí. Tal vez algún día escriba una historia feliz. Ya lo veremos.

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Imagen cortesía: Charles Forsman

¿Cómo fue la adaptación con Netflix?

Hubo mucha libertad pero hablé con el co-director y creador de la serie, Jonathan Entwistle, durante todo el proceso. Así que a pesar de que no estaba involucrado oficialmente él recibía mis comentarios. Creo que era importante para él hacer algo que me gustase. Y no tenía que hacerlo. También nos llevaron a mí y a mi compañera, Melissa Mendes, al Reino Unido para ver parte del rodaje. Fue una experiencia increíble. Escuchar a los actores decir líneas que escribí hace años fue emocionante. 

¿Has visto la serie? ¿Te gusta?

La vi y la amé. Me sorprendió mucho lo que hicieron y ahora soy un seguidor de Charlie Covell. Ella cogió mi comic, lo trajo a la vida y lo reorganizó de una manera que es un honor verlo.

¿Cuáles son tus siguientes proyectos?

Estoy comenzando un nuevo cómic que aún no tiene título pero que publicaré con Patreon. Será como una suscripción. Los lectores pueden pagar 3 dólares al mes y recibir un capítulo en su email. Me gusta la serialización y es mi forma favorita de trabajar. También me han publicado tres libros en 2017: Slasher, Revenger & the Fog y I Am Not Okay With This, así que he estado ocupado.

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Néstor Villamor

Foto: RRSS
RRSS

Oprah Winfrey triunfó. No solo se llevó uno de los mayores galardones de la industria del cine, el premio Cecil B. DeMille a toda una carrera, sino que, en la pasada edición de los Globos de Oro, dio uno de los discursos más memorables que se recuerdan en estos premios. Desde la forma en la que recordó cómo le impactó ver en directo a Sidney Poitier convertirse en el primer actor de color en ganar un premio Oscar a la reinvindicación de la lucha contra el machismo. Sus palabras no solo hicieron estallar (de alegría) a internet, sino que hasta movieron mercados bursátiles y crearon hordas de tuiteros clamando por que la presentadora se postule como candidata a la presidencia de su país. Pero, aunque memorable, no es la primera vez que un discurso de una estrella de cine llega cargado de reivindicaciones políticas o sociales y provoca reacciones intensas entre el público.

Ocurrió el año pasado cuando Meryl Streep recibió el mismo premio que esta vez se ha llevado Winfrey. Con la reciente victoria de Donald Trump en las elecciones, Estados Unidos estaba a punto de estrenar presidente en el momento de la gala. Y la actriz más respetada de Hollywood (y, por extensión, del mundo) quiso aprovechar la ocasión para hablar de la actuación que más le había llamado la atención de todo el año. “Ha habido una actuación este año que ha dejado aturdida. Ha hundido sus garras en mi corazón. No porque fuera buena: no tenía nada de bueno. Pero fue efectiva e hizo su trabajo. Hizo a su público objetivo reír y enseñar los dientes. Fue ese momento en el que la persona llamada a ocupar el asiento más respetado de nuestro país imitó a un periodista con discapacidad, alguien a quien superaba en privilegios, poder y capacidad de devolver un golpe. De algún modo me rompió el corazón cuando lo vi”.

La reacción no se hizo esperar. A Streep le llovieron los aplausos. Quien no se quedó contento fue Donald Trump, que publicó un tuit en el que decía: “Meryl Streep, una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood, no me conoce pero me atacó anoche en los Globos de Oro”. En un tuit siguiente la llamaba “lacaya de Hillary [Clinton] que perdió a lo grande”.

Pero la calma que mostró en su discurso la ganadora de tres Oscar contrasta con el entusiasmo que había exhibido solo dos años antes en la ceremonia de los Oscar, en la que aplaudió con vehemencia el discurso de Patricia Arquette, ganadora del galardón a la mejor actriz de reparto. “A cada mujer que ha dado a luz, a cada pagadora de impuestos y ciudadana de esta nación. Hemos luchado por la igualdad de derechos de todos los demás. Es momento de que tengamos igualdad de sueldos de una vez por todas e igualdad de derechos para las mujeres en los Estados Unidos de América”.

Antibelicismo

Donald Trump no fue el primer presidente vapuleado en el discurso de una personalidad del mundo del cine. Le ocurrió a George Bush, hijo, cuando, en 2003, el director Michael Moore ganó el Oscar al mejor documental y decidió no callarse su opinión sobre la Guerra de Irak. “Nos gusta la no ficción pero vivimos en tiempos ficticios. Vivimos en un tiempo en el que tenemos resultados electorales ficticios que eligen a un presidente ficticio. Vivimos en un tiempo en el que tenemos a un hombre enviándonos a la guerra por razones ficticias”. Moore no solo no se topó con la acogida que sí recibieron Winfrey, Streep y Arquette, sino que recibió abucheos de los asistentes.

A quien no abucheó el público fue a Halle Berry cuando en 2002 se convirtió en la primera mujer afroamericana en recibir un Oscar a la mejor actriz. “Este momento es mucho más grande que yo”, dijo al recibir su galardón. “Este momento es para Dorothy Dandridge, Lena Horne, Diahann Carroll. Es para las mujeres que hay a mi lado, Jada Pinkett, Angela Basset, Vivica Fox. Y es para cada mujer de color sin nombre y sin cara que ahora tiene una oportunidad porque esta puerta se ha abierto esta noche”.

Discursos con conciencia social que nos han dado las estrellas de cine
Al recibir su premio de la Academia, Hale Berry mencionó en su discurso a Dorothy Dandridge, la primera mujer afroamericana en ser nominada al Oscar a la mejor actriz. | Foto: Raw / AP

Y otra puerta se abrió cuando Lena Waithe se convirtió en la primera mujer afroamericana en lograr el Emmy al mejor guion de una serie cómica por Master of None. Después de, en primer lugar, dar las gracias a Dios, dio un discurso que ocupó la atención de la prensa al día siguiente: “A mi familia LGBQTIA [lesbianas, gays, bisexuales, queer -un término paraguas que hace referencia a todas las minorías sexuales-, transexuales, intersexuales y asexuales]. Os veo a todos y cada uno de vosotros. Las cosas que nos hacen diferentes son superpoderes. Cada día, cuando salgáis por la puerta, poneos vuestra capa imaginaria y conquistad el mundo porque el mundo no sería tan bonito como es si vosotros no estuvierais en él”.

También sobre el colectivo LGTB se pronunció Sean Penn cuando, en 2009, ganó su segundo Oscar por interpretar al icónico activista gay Harvey Milk. “Creo que es buen momento para que aquellos que votaron para prohibir el matrimonio gay se sienten y reflexionen y anticipen su gran vergüenza y la vergüenza a ojos de sus nietos si continúan con esos apoyos. Tenemos que tener igualdad de derechos para todo el mundo”.

Quien puso un tinte político a una gala de los Oscar sin hacer alusión a nadie fue Leonardo DiCaprio. Cuando en 2016 se llevó el premio al mejor actor no habló de presidentes, ni de mujeres. Ni de afroamericanos, ni de lesbianas. Ni falta que le hizo: habló del planeta. “El renacido iba sobre la relación del hombre con el mundo natural. Un mundo que colectivamente sentimos en 2015 como el año más caluroso desde que hay datos. Nuestra producción tuvo que mudarse a la punta Sur de este planeta solo para poder encontrar nieve. El cambio climático es real, está ocurriendo ahora mismo, es la amenaza más urgente a la que se enfrenta nuestra especie”. Mientras DiCaprio hablaba, Kate Winslet, en su asiento, estaba al borde de las lágrimas.

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