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De Pierre Lemaitre a Kim Stanley Robinson: Lo que la literatura de género nos enseña sobre el mundo, según sus autores

Beatriz García

Foto: Carlos Cazurro
CCCB

Considerado el hermano feo, bajito y no demasiado listo de la ficción con mayúsculas, el género parece ser el mejor reflejo de una realidad que, como señala el escritor Kim Stanley Robinson, “es pura ciencia ficción”. Y lo prueba la participación de autores entre lo espacial y lo criminal en la edición más ambiciosa del Festival Kosmópolis, que este año ha tenido el cambio cultural y climático como uno de sus ejes. A algunos de ellos recurrimos para hacerles una pregunta: Si hay novelas que te cambian la vida, ¿puede la literatura cambiar la manera en que piensa y obra la sociedad?

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Para el francés Pierre Lemaitre, la narrativa nace para ser incómoda y ayuda a sus lectores a transgredir su propia visión del mundo. “Un sistema como el de Francia se basa en el suspense, radica en preguntarse: ¿voy a encontrar trabajo antes de que se me acabe el paro? Los legisladores hacen las leyes para que escribamos novela negra”, explica. Su última novela, ‘Recursos Inhumanos’ (Alfaguara) aborda el lado más inmoral del mundo empresarial a través de la historia de un ejecutivo desempleado que acaba participando en un macabro simulacro de toma de rehenes urdido por una compañía. “La gente dice que es la parte menos realista del libro, pero ¡fue real! Me inspiré en una noticia que pasó muy desapercibida en los medios porque quien secuestró a sus empleados fue una televisión pública”.

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Foto: Carlos Cazurro via CCCB / Kosmópolis.

Kim Stanley Robinson: “Soy un americano de izquierdas y lo que intento en mis novelas es buscar soluciones”

Si todas las novelas, incluso las de aventuras, tienen, según Lemaitre, un trasfondos social, el creador de la Trilogía de Marte, Kim Stanley Robinson, todavía se muestra más contundente: “La literatura realista de Balzac o Proust es hoy la ciencia ficción, porque es la única capaz de explicar los problemas actuales en lo que atañe al Planeta y su futuro”. Aunque también vuelva la cabeza al pasado más remoto, la Edad de Hielo (‘Chamán’, Minotauro) para entender cómo empezó todo.

La fidelidad a los descubrimientos científicos y su concienzuda labor de documentación convierten a Robinson no sólo en visionario –la NASA ha llegado a pedirle consejo en temas climáticos-, sino también en un escritor realista y sumamente político: “Soy un americano de izquierdas y lo que intento en mis novelas es buscar soluciones, por eso me interesan las utopías”. En su opinión, la literatura sí puede cambiar el mundo o, como poco, la mentalidad de los ciudadanos.

¿Qué son las ficciones detectivescas sino un intento de poner orden sobre el caos imperante? A pesar de que esta búsqueda de sentido sea para escritores como Jo Nesbo no sólo reconfortante para el lector, sino extensible a toda ficción con independencia del género. “La vida real es caótica y no siempre encontramos lógica alguna en lo que ocurre, pero en las novelas todo encaja. O casi todo”, sostiene.

John Banville: “La mayoría de nosotros no estamos expuestos a la violencia, por eso la buscamos en los libros”.

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Jo Nesbo. Foto: Miquel Taverna via CCCB / Kosmópolis.

A Nesbo lo que más le interesa es la condición humana y los dilema que le son propios. Su mítico detective, Harry Hole, se enfrenta en ‘La Sed’ (Reservoir Books) a una difícil decisión: escoger entre el amor de su familia o un empleo que odia, el de cazador de asesinos. “Es una cuestión a la que se enfrenta mucha gente hoy, que elige emprender misiones que no comportan ni fama ni dinero. Lo mismo les ocurre a los soldados que han combatido en Afganistán y que pudiendo quedarse con sus familias vuelven a los horrores del campo de batalla. ¿Por qué? ¿Es un sentido del deber o una forma de colocar nuestra vida en un contexto mayor?”.

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A John Banville escribir género le divierte, llana y simplemente. “La novela negra es entretenimiento. A pesar de que esté muy bien escrita jamás será arte, porque al verse obligada a incorporar un crimen en su argumento carece de libertad”, concluye el irlandés (¿o es su alter ego, Benjamin Black?). No obstante, esto no exime a sus autores de asumir la responsabilidad de cómo tratan la violencia en sus novelas: “Todas las series escandinavas empiezan con el asesinato o la violación de una mujer. Si yo fuera mujer me enfadaría… La violencia aparece de forma muy inmediata en los medios, pero la mayoría de nosotros no estamos expuestos a ella en nuestras vidas, por eso la buscamos en los libros”.

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Sophie Divry: “El humor y la literatura son dos formas de resistencia”

Beatriz García

Foto: Miquel Taverna
CCCB

Dijeron que íbamos a comernos el mundo y ahora la pasta nos sale por las orejas: macarrones con queso, la dieta del cucurucho de los miembros del ‘precariado’. Una generación con un currículo laboral más largo que la suma de nuestras listas de la compra, que escuchamos día sí y día también la eterna monserga de que si no encontramos trabajo es porque somos demasiado vagos, demasiado quisquillosos, demasiado de letras, o de ciencias, da igual. Demasiados. 

Sentada en la sala de Prensa del CCCB, junto a la escritora Sophie Divry, con quien comparto, creo, bastante más que un sofá –ambas hijas de familias acomodadas, ambas periodistas, ambas escritoras, ambas, por este motivo, precarias- siento ganas de decirle: “¿Sabes, Sophie? Hay gente que cree que estoy entrevistándote en Kosmopolis porque me divierte, pero en realidad estoy trabajando”. E imagino que ella me contestaría lo mismo.

El año pasado la editorial Malpaso publicó su último libro, ‘Cuando el diablo salió del baño’, la historia de una escritora desempleada y en la treintena que malvive intentando encontrar trabajo, pagar sus facturas y llenar la nevera. Pero a pesar de la gravedad de su situación, no puedes evitar soltar unas risas. “El humor y la literatura son una forma de resistencia, una defensa ante las dificultades sociales y económicas de nuestra época”, me dice. Porque los libros reflejan la vida no de una forma literal, sino a través de la emoción. No viven de espaldas a su tiempo, porque sólo es posible escribir sobre lo que se conoce y padece. “La cuestión es cómo podemos los escritores incorporar el mundo a nuestras ficciones. La literatura nace de la adversidad”.

“En Francia evitas hablar sobre algunos temas con familiares o amigos porque quizás no sabes si tienen ideas racistas”

Y si algo vivimos son tiempos adversos. A un mes escaso de las elecciones en Francia, el más político de los libros de Divry ejemplifica muy bien la situación de muchos jóvenes en un país donde el desempleo estructural y las ideas racistas, residuo de su pasado colonialista, han sido utilizadas por el Frente Popular de Marine Le Pen como ejes centrales de su fanático discurso. “Hace unos veinte años que el odio a los musulmanes ha entrado en la intimidad de los franceses. Hoy ya evitas hablar sobre algunos temas con familiares o amigos porque no sabes si tienen ideas racistas”, explica.

“Porque Francia es vieja”, escribe Sophie. Un país de viejas tiendas y viejos periódicos, y de viejos literatos que escriben viejos diccionarios para viejas lectoras. Todos MUY “françoishollandamente viejos”. Y por eso, ‘Cuando el diablo salió del baño’ es también una llamada a la vuelta a la juventud. “Hemos de ser menos civilizados y más caóticos, ya está bien de prohibir todo el tiempo. Francia necesita más vida y más energía, recuperar el entusiasmo. Por eso no quise escribir una novela pesimista”.

“Los escritores somos unos inadaptados a la vida de la empresa”

Pero sí es una obra sincera, política y feminista en la medida en que su protagonista tiene que afrontar la lacra de cruzarse con un jefe ‘machirulo’, como tantas veces nos ocurre en la vida. “Estoy harta de que me pregunten si escribo novelas feministas porque mis personajes son mujeres. A ningún escritor le preguntan por qué sus novelas están protagonizadas por hombres… Los libros hablan de la vida”.

Y Sophie Divry lo hace, diablo mediante, jugando con la tipografía y el lenguaje, “robando” (en el buen sentido) algo de Proust, y también de Racine, y de Federman, e incluso de Cervantes, para reflexionar sobre la literatura y el oficio de escritor, precario antes, ahora y tal vez siempre. “Los escritores somos unos inadaptados a la vida de la empresa. Y a la vez, una buena parte de lo que somos se lo debemos al aburrimiento. Me aburrí mucho de niña; los padres actuales quieren que sus hijos sean artistas y los inscriben a cientos de actividades, pero el aburrimiento y la frustración son los motores de la creación artística”.

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Clima Ficción: La literatura del Antropoceno

Beatriz García

Rascacielos sumergidos, huracanes azotando ciudades, plagas y extinciones masivas, mutaciones genéticas y bandadas de aves que queriendo llegar a África aterrizan en nuestros balcones. Niebla tóxica. Marte como el próximo planeta que convertir en vertedero…  Desde los años setenta, la ciencia ficción ha sido el agorero oráculo de los desastres ecológicos del planeta. Así surgió la novela de clima ficción o ‘cli-fi’, un género centrado en el cambio climático y sus efectos futuros que se ha popularizado en los últimos años y apunta a ser la literatura del Antropoceno. A saber: la era en la que el hombre ha pasado de inquilino del planeta a su verdugo.

No todo es esperar al Apocalipsis. Incluso en la más oscura de las distopías ambientales hay una oportunidad para el cambio a una nueva y urgente conciencia ecológica. Así lo creen escritores del género como Kim Stanley Robinson, quien en numerosas entrevistas ha defendido el poder de la ciencia ficción no sólo para desarrollar futuros posibles, sino como crítica metáfora de un presente que nos negamos a ver llevando la mirada a las estrellas. En una de sus obras más premiadas,  la Trilogía marciana (1992-1996), de la que este año se estrena adaptación televisiva, narra la colonización durante 35 años del planeta rojo por parte de un grupo de humanos, los Primeros Cien, y las disputas entre quienes quieren modificar las condiciones de vida en Marte para que se parezca a la Tierra –calentamiento global incluido- y quienes luchan para protegerlo. La ilusión de pretender reparar los problemas del mundo explorando el espacio es un tema que orbita en esta trilogía y en otras novelas, como ‘2312’ (2013) y ‘Aurora’ (2015), donde pasajeros de una nave que viaja a otro sistema solar llevan la devastación con ellos.

Trilogia-Marciana-Robinson

Las novelas de clima ficción crean puentes entre la ciencia y la cultura, exploran nuevas soluciones e inspiran a la acción

Considerado un novelista político, Robinson, que visitará Barcelona a finales de marzo para participar en Kosmopolis’17, aborda también cuestiones relativas al poder de las corporaciones, la necesidad de una ética social y la amenaza del capitalismo neoliberal. Coincidencia o no, su último libro, ‘New York 2040’, llega a las librerías norteamericanas este marzo, tres meses después de que el ahora presidente Trump convirtiera el cambio climático en leyenda urbana y a Estados Unidos en la protagonista de otra terrorífica anti-utopía.

En 'cuchillo de agua' el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.
En ‘cuchillo de agua’ el sur de Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

La fuerza de la narrativa de clima ficción no reside sólo en sus aspectos críticos, sino que además crea puentes entre la ciencia y la cultura, acercándonos a complejas teorías científicas a la vez que explora posibles soluciones e inspira a la acción comunitaria, como asegura la bióloga y escritora Barbara Kingsolve, autora de la novela ‘Conducta Migratoria’ (2014). Prueba de ello es que en años recientes se ha empezado a introducir este tipo de literatura en las escuelas; aunque haya voces críticas que acusen al género de despojar de realismo y gravedad el problema del calentamiento global.

La autores de cli-fi emplean datos científicos para recrear un futuro que es suma de presentes y acciones humanas

“Las personas necesitan estas historias porque la oscuridad con voces en su interior es mejor que un vacío silencioso”, escribía Margaret Atwood en ‘MaddAddam’ (2013), novela que forma parte de una trilogía junto a ‘El año del diluvio’ (2009) y ‘Oryx y Crake’ (2003),  y en la que describe un futuro post-apocalíptico gobernado por grandes corporaciones donde la modificación genética es algo común. Fue la escritora y activista canadiense quien en 2012 popularizó en Twitter el término ‘clima ficción’, que había inventado unos años antes el activista Dan Bloom.

Los autores de cli-fi no profetizan, o al menos no al estilo de Nostradamus; emplean datos científicos para dibujar un futuro que es suma de presentes, acciones humanas y avances que hoy en día parecen tan de ciencia ficción como las novelas donde figuran. En sus libros encontraremos niños que nacen sin necesidad de vientre materno, máquinas que controlan el clima, ascensores que levitan, ciudades sumergidas y barrios de ricos en Marte, pero, sobre todo, una advertencia para quien esté dispuesto a leerlos. Nosotros te recomendamos tres:

Libros-Climate-Fiction-Cli-Fi

1. La sequía (1965)

Una de las novelas más extrañas e inspiradas de J.G Ballard que presenta un mundo donde ya no llueve a causa de la contaminación y se producen grandes migraciones de gente en busca de agua. ‘La sequía’ conforma junto a ‘El viento de la nada’, ‘El mundo sumergido’ y ‘El mundo de cristal’ una casi tetralogía que aborda catástrofes relacionadas con los cuatro elementos.

2. Solar (2010)

Si escribir comedia es difícil, lograr un carcajada con un tema tan crudo como el cambio climático es una proeza literaria. Y el novelista británico Ian McEwan lo consigue narrando las vicisitudes de un Nobel de la Física cínico, mujeriego y bebedor, que cree haber descubierto la solución al calentamiento global.

 3. Cuchillo de agua (2016)

¿Qué ocurriría si el río Colorado se secase? El escritor Paolo Bacigalupi, que ya había despuntado con la publicación de otra novela de clima ficción, La chica mecánica, dibuja un futuro no muy lejano donde los cárteles buscan acuíferos y el sur de los Estados Unidos se convierte en el desértico escenario de una guerra por el agua.

¿Cómo nos afecta demonizar el envejecimiento?

Ariana Basciani

Foto: Kevin Combs
Reuters/Archivo

La participación de Lynne Segal en el festival de literatura, Kosmopolis, nos ha permitido adentrarnos en el tema de la vejez y cómo nos acercamos a ella. Segal, psicóloga y feminista australiana con residencia en Londres, comienza su conferencia explicándonos cómo el cuerpo se ha doblegado a la mente en los medios de comunicación y cada día, el miedo al envejecimiento se hace inminente, inclusive siendo jóvenes. En líneas generales, Segal plantea que la gerascofobia es más actual que nunca.

Generalmente se representa la vejez con la imagen de una persona encorvada con un bastón, ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué esa fijación de Goya de asociar mujeres viejas con el demonio o realizando actividades demoníacas?, se pregunta la conferencista. Su análisis reflexivo sobre el envejecimiento ofrece un enfoque combativo y entusiasta. Plantea el término “vértigo temporal”, referido al individuo que absorbe todas las edades vividas, sin sentir el cambio en absoluto, pero con un cuerpo debilitado y lidiando con la inevitable pérdida de seres queridos. Segal utiliza una frase de Virginia Woolf para explicar el “vértigo temporal”:

“A veces siento que ya he vivido 250 años, y a veces que todavía soy la persona más joven en el autobús”

Según Freud, la conciencia no tiene una relación personal, por eso nos cuesta tanto entender que nuestro cuerpo cambia mientras nuestras experiencias quizás no nos hacen más sabios.

¿Cómo nos afecta demonizar el envejecimiento?
LYNNE SEGAL © CCCB, 2017. FOTOGRAFÍA: MIQUEL TAVERNA

La edad para la mujer, el hombre y los homosexuales

Las estadísticas de Segal no mienten, mientras más gente intenta quitarse edad para sentirse más joven, en Gran Bretaña, aproximadamente 10 millones de personas son mayores de 65 años y, en un futuro próximo, debido al aumento de la expectativa de vida, pronto los centenarios serán la norma.

¿Cómo aceptar los estragos físicos y aprovechar las experiencias para vivir plenamente en el presente? ¿Qué significa envejecer bien?

Para las mujeres la edad es una obsesión y ha convertido a las industrias cosméticas en multimillonarias; sin embargo, para algunas la vejez es la etapa más plena. “Ya no eres un objeto sexual” afirma Segal. En el caso masculino, adquiere otro matiz, porque la vejez suele asociarse a la falta de potencia sexual: la salida al mercado de Viagra lo confirma. Por su parte, en el mundo de la homosexualidad se relaciona con la pérdida de deseo y de elasticidad física. En líneas generales, envejecer, más que un temor a la muerte, es el miedo a la “dependencia y a la soledad”, añade Segal.

Lynne Segal cierra la conferencia señalando que se debe analizar y profundizar sobre este tema, creando conciencia y entendiendo que se debe vivir en presente sin mezclarlo con el futuro, aceptando las arrugas y las pieles blandas, preguntándose cómo quieres vivir la vida.

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Cinco series que parecen no tener fin

María Hernández

Cuando vemos una serie, nos metemos en la vida de los personajes, vivimos con ellos los momentos más emotivos de sus vidas. Algunos nos hacen reír, otros nos sacan las lágrimas. Muchos nos caen bien, queremos que les pasen cosas buenas; a otros los odiamos y queremos que, pase lo que pase en la serie, no salgan beneficiados. Todos estos personajes acaban formando una historia a la que nos enganchamos sin remedio, y es por eso que cuando nos gusta tanto una serie, no queremos que acabe.

“Hay series que parece que no vayan a acabar nunca”

Las cadenas de televisión a veces se toman esto muy en serio, tanto que hay series que parece que no vayan a acabar nunca. Son géneros totalmente diferentes, con públicos muy variados e historias de todo tipo, pero el caso es que estas series llevan alargando su éxito desde hace años, y no parece que vaya a tener fin.

Los Simpson, una ficción demasiado real

Estrenada en diciembre de 1989, Los Simpson se ha convertido en una de las series más largas de la historia de la televisión. La ficción, creada por Matt Groening, lleva emitidos 574 capítulos divididos en 25 temporadas.
La historia de Homer, Marge, Bart, Lisa y Maggie Simpson se hizo hueco en nuestras pantallas y nunca más salió de ellas. Tanto es así, que en numerosas ocasiones estos peculiares personajes amarillos aparecen en nuestras conversaciones con frases como: “Eso pasa en un capítulo de Los Simpson” o “¡Ah sí! Cómo en ese capítulo de Los Simpson que…”.

Muñecos de Homer, Bart, Lisa, Marge y Maggy Simpson, personajes de la serie (Foto: Alaric Lambert/ AP)
Muñecos de Homer, Bart, Lisa, Marge y Maggy Simpson, personajes de la serie (Foto: Alaric Lambert/ AP)

La animación discurre en Springfield, un pueblo norteamericano ficticio donde se desarrollan situaciones típicas de una sociedad moderna, a las que sus personajes se enfrentan de una forma cómica y divertida. A través del humor, los guionistas de esta serie utilizan a sus personajes para hablar de temas controvertidos sobre política, educación o incluso religión. Además, sus capítulos hacen continuas referencias al mundo de cine, al de la música la literatura, la ciencia o incluso a hechos históricos.
Quizá sea ese tono de humor con el que se habla de la realidad, o quizá la familiaridad que los espectadores ya tenemos con estos especiales personajes. No sabemos qué es, pero lo cierto es que Los Simpson llevan casi treinta años con nosotros, y ya forman parte de la cultura de más de una generación.

Viajando en el tiempo con Doctor Who

Cambiando por completo de estilo, la serie de la BBC Doctor Who es otra que lleva acompañándonos mucho más de lo que algunos podemos recordar. Aunque dividida en dos etapas, son 833 capítulos los que lleva emitidos esta historia de ciencia ficción.
Doctor Who apareció en 1963 y hasta 1989 se dedicó, en 26 temporadas, a visitar el pasado y el futuro ayudando a gente corriente y luchando contra la injusticia. Sus aventuras volvieron a nuestras pantallas en el año 2005, y lo hicieron para quedarse.

La fotografía muestra el interior de la nave Tardis de Doctor Who (Foto: Doctor Who Spoilers/ Flickr).

La historia se incluyó en el Libro Guinness de los Récords poco después de su relanzamiento como la serie de televisión de ciencia ficción de más duración del mundo. Además, en sus más de cincuenta años de historia, se ha convertido en una serie de culto en la sociedad británica, siendo reconocida por sus imaginativas historias, sus creativos efectos especiales y por el uso pionero de la música electrónica. De ella han nacido spin-offs como Torchwood o The Sarah Jane Adventures, así como libros, videojuegos…
La nave TARDIS arrancó en 1963 una serie de viajes a distintas épocas y lugares de la Tierra y otros mundos. Ahora, 53 años más tarde, las múltiples aventuras que el Doctor vive con amigos y enemigos siguen despertando nuestra curiosidad y trasladándonos con ellos, aunque solo sea durante un rato, a lugares extraordinarios.

Medicina y drama en Anatomía de Grey

También en 2005 empezó una serie que no parece querer abandonar nuestras pantallas: Anatomía de Grey. La vida de Meredith Grey y la de sus amigos más cercanos nos ha acompañado durante once años, divididos en trece temporadas, dejándonos momentos verdaderamente intensos.
Su creadora, Shonda Rhimes, narra en esta serie de la cadena ABC el día a día de un grupo de cirujanos en un hospital ficticio de Seattle. Durante sus 279 capítulos, un número que muchos esperan que siga creciendo, una gran variedad de personajes nos emocionan con los momentos más importantes de su vida, muchos de ellos intensos y dolorosos.

Los actores de Anatomía de Grey posan durante la entrega de los People's Choice Awards (Foto: Danny Moloshok/ Reuters).
Los actores de Anatomía de Grey posan durante la entrega de los People’s Choice Awards (Foto: Danny Moloshok/ Reuters).

A Meredith Grey no parece pasarle nada bueno, y sus amigos y familia parecen participar a veces de esa mala suerte que acompaña su vida. Es probablemente esa mezcla entre la lucha permanente de la protagonista por salir adelante, el drama constante las vidas de los personajes y la gran cantidad de historias amorosas que tienen lugar en la serie, la que consigue atrapar a tantos y tantos seguidores que durante once años han sido fieles a Anatomía de Grey.

Cuéntame cómo pasó, la historia de un cambio en España

Desde el año 2001, la familia Alcántara nos ha acompañado en un viaje a través de la historia más reciente de España. Desde 1969 hasta 1985, que fue donde se quedó la última temporada, Cuéntame cómo pasó narra la historia de España a través de una familia de clase media-baja. Antonio y Mercedes, junto a sus hijos Tony, Inés, Carlos y María, además de otros miembros de la familia y amigos, viven en primera persona las represiones de la era franquista, los cambios de la transición democrática y la movida madrileña.

La familia Alcántara al completo (Foto: RTVE).
La familia Alcántara al completo (Foto: RTVE).

Desde que la familia Alcántara se traslada a Madrid desde su pueblo natal, Sagrillas, van evolucionando poco a poco hasta conseguir un estatus social que nunca habrían imaginado. La serie pone de manifiesto las diferencias entre dos generaciones que vivieron épocas completamente diferentes. Así, mientras que los padres, viven una represión tanto política, como religiosa y sexual, sus hijos viven grandes cambios en todos los ámbitos que les harán sentirse incomprendidos a la vez que liberados.
Cuéntame ha conseguido emocionarnos con las historias personales de todos sus personajes pero, sobre todo, nos ha hecho aprender sobre hechos históricos de gran relevancia en nuestro país.

Days of our lives, medio siglo en las pantallas americanas

Aunque quizás nos suene menos, Days of our lives es uno de los títulos más largos que todavía siguen emitiéndose. Esta serie americana comenzó el 8 de noviembre de 1965, y desde entonces se ha emitido prácticamente cada día entre semana. Diez años más tarde de su estreno, debido a su gran éxito, sus capítulos pasaron de tener treinta minutos de duración a una hora.
Esta historia, creada por el matrimonio Corday (Ted y Betty), se centra en la vida de una familia de médicos, uno de los cuales trabaja para un hospital mental. Las vidas de sus componentes incluyen, cómo no, romances, triángulos amorosos, divorcios, matrimonios y momentos de la vida en familia. Todo esto, sumado a las historias médicas de su día a día, crea una mezcla que despierta el interés de los espectadores desde hace más de medio siglo.

Days of our lives lleva 51 años en emisión (Foto: NBC).
Days of our lives lleva 51 años en emisión (Foto: NBC).

La serie ha sido parodiada por otras como Friends, en la que aparecieron algunos de los actores de Days of our lives.
En febrero de 2016, la cadena NBC le ofreció la renovación durante un año más, lo que la prolongaría hasta 2017, con la opción de continuar emitiendo incluso un otro año después de este. Son dos años más de entretenimiento para todos aquellos fieles que siguen las historias de la familia Horton.

Cinco series que han llegado a formar parte de las vidas de sus espectadores, que esperan impacientes cada nuevo capítulo para conocer los cambios en las vidas de sus personajes favoritos. Cinco series que, con el paso de los años, se han hecho un hueco en nuestras pantallas que ni ellas, ni nosotros, queremos que abandonen.

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