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Defender la Constitución Española a golpe de Shakira

Borja Bauzá

Foto: Borja Bauzá
The Objective

– Disculpe, ¿de qué organización son ustedes?

Una mujer de mediana edad con un peto amarillo fosforito que guarda una pancarta con el lema “Constitución Española: la ley de todos” me mira, se encoge de hombros y busca su acreditación. “Espanya i Catalans”, leemos a la vez.

– ¿No lo sabía?

– Es que ahora mismo hay tantos movimientos cívicos de éstos que una ya se pierde.

Me gustaría saber cómo ha llegado a calzarse el peto de una organización que desconoce. Sin embargo, cuando voy a formular la pregunta alguien que parece una suerte de coordinador pega una voz y todas las personas con petos amarillos fosforitos que pululan cerca del Bingo Layetana acuden a la llamada. Se reúnen en medio de la calzada porque la Guardia Urbana ya ha cortado el trecho de la Via Laietana por el que va a transcurrir la manifestación. Tienen pinta de cordón de seguridad y el presunto coordinador quiere repasar el camino a seguir hasta la plaza de Sant Jaume, donde están los edificios del Ayuntamiento y de la Generalitat.

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Manifestación 6D | Foto: Borja Bauzá / The Objective

A pocos metros, la plaza de Urquinaona empieza a llenarse con personas que portan banderas de España, alguna de Cataluña y alguna de la Unión Europea. Hacen piña alrededor de los dos puestos desplegados para la ocasión. Uno, con carpa roja, corresponde a Barcelona con la Selección, un “movimiento meramente deportivo” que recoge firmas para que la Selección Española de fútbol juegue un partido en Barcelona; algo que no sucede desde el 2004. El segundo puesto, situado prácticamente al lado, está cubierto por una carpa blanca. Lo ha montado Espanya i Catalans, el movimiento cívico catalán que defiende “la indisoluble soberanía y unidad nacional de España” y que parece estar al frente de todo el tinglado. Este segundo puesto lo gestionan dos señoras cuya misión parece ser la venta de merchandising. En cambio, pasan la mayor parte del tiempo contestando preguntas.

– ¿Lleváis mucho tiempo haciendo cosas? –pregunta un señor que va muy bien peinado.

– Desde el 2012 o por ahí. Somos los que organizamos esta manifestación y la del 12 de octubre todos los años –responde una de las señoras, con la voz algo ronca.

– Pues nunca he escuchado hablar de vosotros y eso que estoy en todos los grupos de WhatsApp –contesta él.

Entonces la señora le muestra una hoja con la dirección de Facebook, la de Twitter, la de Instagram y un teléfono de contacto. Se dispone a tomar nota cuando se acerca un segundo hombre y le advierte:

–Ese teléfono no existe. He llamado varias veces y no existe.

–Pues claro que existe –contesta la encargada del puesto.

–Bueno, igual es que hoy, al ser fiesta… –intenta mediar el hombre bien peinado.

–Que le digo que no existe, llevo llamando varios días y nada –insiste el que ha interrumpido la conversación.

–¡Cómo no va a existir si estamos nosotras aquí! –responde la mujer, ya un poco alterada.

–Venga, pruebe; llame y verá que tengo razón. Venga, llame aquí mismo –dice el otro.

El envite surte efecto: la señora se vuelve hacia el hombre muy bien peinado para decirle que mejor solicite la información que quiera por Facebook, que por Facebook “los jefes sí contestan”.

La hemeroteca de La Vanguardia da la razón a la encargada del puesto de Espanya i Catalans: la entidad lleva varios años organizando una marcha en el aniversario de la Constitución Española. Lo que sucede es que en las convocatorias anteriores apenas lograba reunir a medio millar de asistentes y, en consecuencia, la noticia rara vez trascendía. En esta ocasión, sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona ha contado 12.000 personas. Un salto cuantitativo que encuentra su razón de ser en el clima político actual; los catalanes contrarios a la independencia le han cogido el gusto a manifestarse por la unidad de España en las calles de Barcelona y este 6 de diciembre, día de la Constitución, a menos de dos semanas de las elecciones regionales que determinarán el futuro de Cataluña, no iba a ser menos.

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Punto de recogida de firmas para que la Selección Española de fútbol juegue un partido en Barcelona  | Foto: Borja Bauzá / The Objective

Pero si bien la presencia de 12.000 personas puede considerarse un éxito si se compara con años anteriores, el número parece algo escaso si se compara con las dos marchas celebradas el pasado octubre y en las que participaron cientos de miles de personas. Claro que aquellas marchas fueron convocadas por Societat Civil Catalana, la plataforma más influyente de todas las que promueven la unidad de España en Cataluña, y respaldadas ampliamente por el PP, Ciudadanos y el PSC. En la concentración de este miércoles, sin embargo, Societat Civil Catalana ha estado desaparecida; aunque ha fomentado tímidamente la asistencia a través de las redes sociales, tenía su propio acto en Bruselas y es en eso en lo que ha estado centrada. Por su parte, los partidos políticos que participaron sin tapujos en las concentraciones de octubre han pasado de puntillas por esta. Tan sólo Xabier García Albiol, líder del PP catalán, se ha dejado caer por Via Laietana. Ciudadanos ha realizado un acto para conmemorar la Carta Magna en otro lugar de la ciudad y el candidato del PSC a la Generalitat, Miquel Iceta, ha preferido dedicar la jornada a protagonizar un acto con el alcalde de Canovelles. Hay quien dice que esta desbandada tiene que ver con la campaña electoral; en las últimas semanas el PSC se ha desmarcado de Ciudadanos y del PP. Repetir las fotos de octubre podría no ser del todo rentable a la hora de intentar convencer a los indecisos. O, en el peor de los casos, la foto podría salir movida. Conclusión: todas estas ausencias han reducido notablemente el número de participantes pero, al mismo tiempo, han conseguido que Espanya i Catalans, al erigirse como única entidad al mando, gane en hora y media la notoriedad que no ha conseguido en todos estos años.

Cuando los curiosos dan un respiro, las señoras del tenderete se ponen a otear el horizonte de la plaza en busca de vendedores ambulantes. Localizan a un chico asiático; de Paquistán, o quizás de Bangladesh. Una de ellas se acerca hasta él y le suelta un bufido para que se marche. El chico hace un gesto de desdén y se queda en el sitio. La mujer se acerca entonces a un hombre con peto fosforito y le pide que eche al chico. El hombre promete hacerlo pero no hace ni caso. De todas formas, tampoco hay de qué preocuparse; Espanya i Catalans vende las banderas a 3 euros mientras que el chico asiático las está intentando colocar por el doble de precio.

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Manifestación 6D | Foto: Borja Bauzá / The Objective

Faltan pocos minutos para el mediodía –la hora de comenzar a caminar hacia Sant Jaume– y la furgoneta alquilada por la organización se pone a pinchar música. Una de las primeras canciones en sonar es Waka Waka: Esto es África, de Shakira. Durante unos instantes pienso que la elección es un choteo, pero la gente no está para sutilezas y entre verso y verso hay quien corea el ya tradicional “¡Puigdemont a prisión!” y otras consignas parecidas. Terminada la balada pop de la pareja de Gerard Piqué, el disc jockey escoge música popular sevillana –Si los hombres han llegado hasta la luna, del grupo Siempre Así, surgido del coro de la hermandad del Rocío de Triana– antes de pasar al himno oficial de la Selección Española durante la Eurocopa del 2016, momento en el que dos docenas de asistentes deciden formar un corro al son de la música mientras el resto de la concurrencia avanza.

Un chaval que observa toda la performance a una distancia prudencial menea la cabeza con resignación. “Así que vamos a tener que elegir entre Alicia en el País de las Maravillas y Los Chunguitos”. Parece deprimido.

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Carles Puigdemont: candidato a la fuga

Redacción TO

Foto: YVES HERMAN
Reuters

El 9 de enero de 2016 todas las miradas se centraron en el todavía alcalde de Girona, Carles Puigdemont, cargo que ocupaba desde 2011. Era entonces un desconocido para el gran público. Llamó la atención su particular corte de pelo y su aspecto aniñado, estilo Harry Potter, a lo que se sumaron las dificultades que para algunos castellanohablantes presentaba pronunciar correctamente su apellido (Puchemon, Pujdemont…).

Considerado por algunos como un ‘hombre de paja’ de Artur Mas, nadie imaginaba lo lejos que llegaría, nadie pensó entonces que el alcalde nacido en 1962 en la localidad gerundense de Amer, acabaría volando por su cuenta – en sentido figurado pero, sobre todo, en stricto sensu – cuando un año y 10 meses después de ser elegido por Mas para sustituirlo como presidente de la Generalitat, salió de España a finales de octubre de 2017 vía Córcega, escondido en un coche, para acabar cogiendo un avión con destino a Bruselas. Una rocambolesca huida más propia de una película de aventuras de serie B que de un político del siglo XXI que, en vez de acudir a declarar ante la Audiencia Nacional por los presuntos delitos de rebelión, sedición y malversación, tiró por la calle de en medio junto a otros cuatro consellers cesados.

Casado y con dos hijas, antes de aterrizar en política, Carles Puigdemont ejerció como periodista. De ahí, sin duda, sus golpes de efecto a los que nos tiene acostumbrados y su control mediático que incluyen vetos a los medios españoles no afines al soberanismo y constantes apariciones en medios extranjeros. Licenciado en Filología, fue el primer director de la Agencia Catalana de Noticias, dependiente de la Generalitat – algo así como la agencia Efe catalana -, y dirigió el periódico Catalonya Today, medio de comunicación en inglés. Su primer trabajo como periodista, sin embargo, fue en diario catalán El Punt.

Antes de convertirse en presidente de Cataluña, antes de autoproclamarse “president en el exilio” tras ser cesado junto al resto del ejecutivo por el Gobierno de Mariano Rajoy al amparo del artículo 155, Carles Puigdemont era uno de los políticos más activos en Twitter. Desde que está en Bruselas deshojando la margarita para decidir si vuelve o no a España, es el político español con más seguidores en dicha red social con más de 611.000 seguidores.

A través de su perfil en Twitter sabemos de sus andanzas, de lo que opina sobre el procés, sobre el “tripartito furioso del 155” como llama a PP, PSOE y Cs, sobre la Unión Europea y la falta de comprensión que ha tenido en los países del bloque el  independentismo catalán, la justicia española, los consellers encarcelados, y muchos otros temas de actualidad; pero seguimos sin saber qué hará el 21 de diciembre, si viajará a Cataluña para votar o lo hará por correo y si acudirá después de las elecciones a recoger su acta de diputado cuando se constituya el nuevo Parlament. Sólo ha sugerido que si es “elegido presidente de la Generalitat” correrá el riesgo de volver a pisar suelo español para asumir el cargo y ejercer el mandato de los ciudadanos. El riesgo al que se refiere es la detención que pesa sobre él en cuanto entre España, según él, por sus ideas; según la Fiscalía, por “violar” la Constitución.

Convertido en símbolo de la lucha por la independencia para muchos, lo cierto es que el cabeza de lista de Junts per Catalunya (JxCAT) – nueva modalidad de Junts pel Sí de los comicios del 2015 pero sin ERC – para las elecciones del 21 de diciembre, formaba parte del ala más independentista de la ya desaparecida Convergencia Democrática de Cataluña (CDC). Partido éste que junto a Unió Demócratica de Cataluña (UDC) gobernó durante más de 20 años – de 1980 a 2003 – la comunidad catalana bajo la fórmula de CiU; el mismo partido que dirigió Jordi Pujol, el mismo partido que pasó a manos de Artur Mas y que los casos de corrupción llevaron a sus dirigentes a disolver en 2016 para evitar ser embargados por la justicia, pasando a denominarse Partido Europeo Demócrata Catalán (PEdCAT).

No deben extrañar, por tanto, las encendidas declaraciones de Puigdemont una vez encumbrado en la presidencia del gobierno catalán y que se han sucedido bajo el manto del ‘procés’ durante este año 2017. Declaraciones que han ido subiendo de tono una vez declarada la independencia de Cataluña y, sobre todo, tras su fuga a finales de octubre.

Campaña a través del plasma

En una de las elecciones más trascendentales para el futuro de Cataluña, los ciudadanos asisten también a una campaña sin precedentes, con todo un expresidente y candidato a la Generalitat perseguido por la justicia que participa en los mítines a través de videoconferencia a cientos de kilómetros de Cataluña, y con otro cabeza de lista en prisión, como es el caso del líder de ERC, Oriol Junqueras.

Puigdemont, a través del plasma y, por supuesto desde su cuenta oficial de Twitter, habla de “violencia” del Estado “represor” cuando se dirige al Gobierno de Mariano Rajoy; anima a quienes están en la cárcel – el exvicepresidente Oriol Junqueras, el exconseller de Interior, Joaquim Forn, y los ‘Jordis’ – a aguantar mientras él interviene por videoconferencia en los actos de campaña de JxCAT, mientras hace turismo – se le ha fotografiado paseando por Bruselas, visitando Brujas… – y victimiza su situación de “exiliado”.

Siendo alcalde, Puigdemont presidió la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), la misma organización que apoyó la celebración del referéndum del 1 de octubre convocado por él ya como president de la Generalitat, así como las movilizaciones a favor de la autodeterminación o el viaje de más de 200 alcaldes soberanistas a Bruselas como muestra de apoyo al que consideran adalid del independentismo, instalado en Bruselas desde finales de octubre junto a otros cuatro exconsellers.

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En torno a 200 alcaldes independentistas viajaron a Bruselas para apoyar a Puigdemont y los cuatros exconsellers el 7 de noviembre. | Foto: Pascal Rossignol / Reuters

Puigdemont, que ha sido diputado del Parlament desde 2006, fue también director de la Casa de Cultura de Girona entre 2002 y 2004 y ha hecho sus pinitos como escritor con la publicación en 1994 del libro en catalán ‘Cata…què? Catalunya vista per la premsa internacional’, además de ser colaborador habitual de medios catalanes.

Su defensa de la lengua catalana viene de lejos, hasta el punto de que fue miembro de la Joventut Nacionalista de Catalunya, de la Crida a la Solidaritat en Defensa de la Llengua, la Cultura i la Nació Catalanes. Su defensa de una república catalana no es tampoco algo nuevo y quizá por eso Artur Mas pensó en él cuando buscó un sustituto que siguiera sus pasos hacia la independencia en el marco de lo que muchos ya califican como el gran delirio de los soberanistas catalanes.

Delirio o no, Puigdemont y los suyos sí han conseguido varias cosas: movilizar a los que, como ellos, están convencidos de que una República de Cataluña independiente es posible; pero también han sacado a la calle a esa otra parte de la población hasta hace poco silenciosa que quiere que Cataluña siga siendo una Comunidad Autónoma de España y que ha logrado casi un milagro al unir a PP, PSOE y Ciudadanos en torno a una misma causa, la defensa de la Constitución. Puigdemont y los suyos han dividido a la sociedad catalana, una fractura originada por la crisis institucional y política más grave de España desde que se restableció la democracia tras la muerte de Franco en 1975.

Un hito, sin duda, para quien se ha autoproclamado “president en el exilio” aunque para muchos sólo sea un candidato a la fuga.

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Así se puede reformar la Constitución española

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Chema Moya
EFE

El 6 de diciembre de 1978 la Constitución española fue ratificada en referéndum, posteriormente sancionada por el rey Juan Carlos I el 27 de diciembre y publicada en el Boletín Oficial del Estado el 29 de diciembre del mismo año. La Carta Magna española, que ha cumplido 39 años, es una de las más jóvenes de Europa, y una de de las menos reformadas de los 28 países miembros. Tan solo ha sufrido modificaciones en dos ocasiones, y han sido para acomodar el texto a la legislación europea.

Tras 36 años de dictadura, y unos breves años de transición política, los españoles acudieron el 15 de junio de 1977 a las urnas para votar al nuevo Gobierno. La UCD encabezada por Adolfo Suárez obtuvo 166 escaños, el PSOE de Felipe González, 118, el PCE de Santiago Carrillo, 19, y la Alianza Popular de Manuel Fraga, 16. Apenas un mes después de los comicios se reunía por primera vez la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas, de la que salieron los denominados “padres de la Constitución”, los siete políticos encargados de elaborar el primer anteproyecto.

Los siete padres de la Constitución fueron: Gabriel Cisneros Laborda (UCD), Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón (UCD), José Pedro Pérez-Llorca (UCD), Gregorio Peces-Barba (PSOE), Jordi Solé Tura (PCE), Manuel Fraga Iribarne (AP) y Miquel Roca i Junyent (Minoría Catalana).

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Los Reyes de España, Juan Carlos y Sofia, acuden al colegio electoral de San Fernando, en El Pardo, para votar en el referéndum sobre la Constitución española. | Foto: EFE

La Constitución de 1978  es fruto de la Transición política española, que convirtió a un país gobernado por el dictador Francisco Franco, en una democracia parlamentaria homologable a las europeas.

Uno de los principales inconvenientes para la reforma constitucional es la dificultad para cumplir los requisitos necesarios para poder llevarla a cabo. No obstante, lo más difícil en todo el proceso es la voluntad política para ponerlo en marcha. En España hay dos procedimientos para reformar la Carta Magna, el ordinario y el agravado, según se detalla en el Título X de la propia Constitución. El texto también señala que no podrá iniciarse la reforma constitucional en tiempo de guerra o de vigencia de alguno de los estados previstos en el artículo 116.

Procedimiento ordinario: artículo 167

Los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos de cada una de las Cámaras. Si no hubiera acuerdo entre ambas, se intentará obtenerlo mediante la creación de una Comisión de composición paritaria de Diputados y Senadores, que presentará un texto que será votado por el Congreso y el Senado.

De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por mayoría de dos tercios, podrá aprobar la reforma.

Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación cuando así lo soliciten, dentro de los quince días siguientes a su aprobación, una décima parte de los miembros de cualquiera de las Cámaras.

Así se puede reformar la Constitución española
El secretario general del PSOE, Felipe González, deposita su voto | Foto: EFE

Procedimiento agravado: artículo 168

Este procedimiento es obligado cuando la propuesta sea de revisión total de la Constitución o cuando, siendo parcial, afecte al Título Preliminar, al Capítulo Segundo de la Sección Primera del Título I, o al Título II. Este procedimiento es el único viable para modificar todo lo referente a la Corona, el Título Preliminar establece que la forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria, o a los derechos y libertades de los españoles.

Para llevar a cabo la reforma por este procedimiento se procederá a la aprobación del principio por mayoría de dos tercios de cada Cámara, y a la disolución inmediata de las Cortes. Las Cámaras elegidas deberán ratificar la decisión y proceder al estudio del nuevo texto constitucional, que deberá ser aprobado por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. Aprobada la reforma por las Cortes Generales, será sometida a referéndum para su ratificación.

¿Y como se reforman el 167 y el 168?

Vistos los dos procedimientos de reforma, queda plantearse una cuestión importante. ¿Cómo se reforma el Título X? Parece claro que para modificar ambos artículos debería emplearse el procedimiento ordinario, ya que no hacen referencia al Título Preliminar, al Capítulo Segundo de la Sección Primera del Título I, o al Título II. Es decir, para reformar el 167 y el 168, se utilizaría el propio 167.

No obstante, algunos juristas afirman que reformar el 168 con el 167 supondría “fraude de Constitución”, mientras que otros expertos señalan que se podría encontrar una posible “puerta trasera” para llevar a cabo una reforma más compleja que no prosperaría con el 168. Para ello, existiría la posibilidad de modificar o incluso anular algunos principios del 168 mediante el 167.

Una vez suprimido el procedimiento agravado, las reformas constitucionales se llevarían a cabo únicamente con el ordinario. El catedrático de Filosofía del Derecho de la UAM, Francisco J. Laporta, en su artículo Rigor Mortis para el diario El País, asegura que “la reforma del Título X mediante el. 167 no supone un fraude a la Constitución ni una argucia de rábula”.

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Por 326 votos a favor, 6 en contra y 13 abstenciones, el Congreso de los Diputados aprobó el texto del proyecto constitucional. En la imagen, el grupo parlamentario de la UCD, aplaude tras conocer el resultado de la votación. En los escaños del Gobierno, de izq. a dcha., Francisco Fernández Ordóñez, Manuel Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez. | Foto: EFE

Las dos únicas reformas de la Carta Magna española

La Constitución española solamente ha sido modificada en dos ocasiones, y ambas por el procedimiento ordinario.

El 7 de julio de 1992 se llevó a cabo la primera reforma de la Carta Magna, para permitir el sufragio pasivo de los extranjeros en las elecciones municipales, adaptándose así a una exigencia del Tratado de Maastricht. El cambio fundamental fue añadir la expresión “y pasivo” a la redacción del artículo 13.2.  Al no afectar a los artículos arriba mencionados no se disolvieron las Cortes, y al no solicitar referéndum el 10% de diputados o senadores, éste no se llegó a celebrar.

El 24 de agosto de 2011 se llevó a cabo la segunda modificación, la del artículo 135, estableciendo en el texto el concepto de “estabilidad presupuestaria”. El por entonces presidente, José Luís Rodríguez Zapatero y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, pactaron introducir el techo máximo de déficit estructural para el Estado y las Comunidades Autónomas, también con el objetivo de adaptarse a las nuevas exigencias de estabilidad presupuestarias de Bruselas. Puesto que PSOE y PP tenían conjuntamente más del 90 % de diputados y senadores, y al tratarse de una reforma por proceso ordinario, no fue necesario un referéndum; tampoco fue solicitado por un 10 % de los representantes de una de ambas cámaras, dentro del plazo previsto que concluyó el 26 de septiembre de 2011.

Países europeos que más veces han modificado su Constitución

La Constitución de Alemania, que data de 1948, ha sufrido 60 modificaciones. La francesa, por su parte, ha sido modificada en 24 ocasiones desde 1958. Los cambios del texto galo hacen referencia al proceso de descolonización y de unidad europea, además de la creación de un Tribunal Penal o acerca de la igualdad entre hombres y mujeres, entre otros. La última de ella en 2008, fue para aumentar los poderes del Parlamento, al mismo tiempo que se reducían los del Presidente de la República y se incrementaban algunos derechos de los ciudadanos.

La portuguesa, de 1976 y aprobada tras la Revolución de los Claveles, ha sido reformada en siete ocasiones, la última de ellas en 2005. Estos cambios han modificado aspectos ideológicos, de organización institucional y la regulación en materia económica y social.

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Julián López Belenguer: “Todas las banderas se sustentan sobre cadáveres”

Beatriz García

Foto: Diana Rangel
The Objective

Tengo 72 años y nací en Huesca. Llegué a Cataluña en 1978 y fui uno de los  cofundadores del Partido Socialista de Cataluña (PSC). Siempre he sido un obrero. Ser obrero significa trabajar con las manos. Más aún, pensar con las manos. Creo que la vida cotidiana está llena de poesía y mi reto es intentar plasmarlo en obras que surgen de lo que se tira, chatarra de hierro y aluminio, piedras inútiles de las canteras, maderas encontradas durante un paseo. Hasta una mísera seta seca que no sirve ni para hacer fuego sugiere algo si la realzas. Ahora creo arte con basura desde mi taller en Barcelona, e intercambio clases de pintura por nombres de víctimas de la guerra civil para honrar su memoria.

¿Por qué dice que se siente usted un obrero curioso más que un artista?

Porque es lo que he sido toda mi vida. Pero cuando te jubilan te encuentras colgado, la sociedad te escupe, y yo aprendí a dibujar con grandes maestros, como Brunés y Miret.

Mi pasión son los objetos encontrados. Creo que la basura es arte y que el arte, además, debería ayudar a la gente. Encontrar, por ejemplo, tornillos en una vía abandonada o una seta seca de las que crecen en los árboles y darle forma o realzarla hasta que te identifiques con ella u otros lo hagan. Y es tan económico… Solo es cuestión de tener una idea y un poco de oficio. En realidad, todos podemos hacer arte y eso es lo que me parece más interesante.

Llevo tres años en este estudio a pie de calle y a veces entran vecinos y me dicen: “Pero si eso lo hago hasta yo”. Y contesto: “Efectivamente”, y les animo a que prueben.

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Belenguer en su estudio en Barcelona | Foto: Diana Rangel / The Objective

Así que hace pedagogía en la calle…

Animo a la gente a que lo intente. No pienso que necesites tener una idea previa para realizar una obra, puede surgir mientras trabajas. Es una suma de las experiencia de tus oficios, de lo que sientas en ese momento, de tus manos…

Manos de obrero.

Exacto. Y he tenido muchos oficios a lo largo de la vida: Trabajé en un taller de mecánica con torneros capaces de hacer una válvula de delicada precisión -¡ellos sí que eran artistas!-, luego en una imprenta, y congelando pescado en un frigorífico en el que se te helaban los huesos y no podías ni dormir por las noches, en una fundición de acero laminado, en una cadena de supermercados, en el metro de Barcelona y de mantenimiento de instalaciones eléctricas.

¿Cuál fue el más duro de todos?

Sin duda, la fundición. Ahí estuve trabajando pocos años, mediados de los setenta. Había muchos accidentes, muchísimos. Algunos mortales. Hace ya diez años, un paisano me dijo una vez que de los 350 obreros que trabajábamos en el tren de laminación solo quedaba vivo yo.

Recuerdo que cuando montamos la primera huelga por la libertad sindical, subido a un bidón para el llamamiento, los trabajadores tenían tanto miedo que ni jugaban a las cartas. La fábrica en silencio era terrorífica. Y ya se sabe que de todas las emociones la del miedo es la más fuerte. Se preguntaban: “¿Y esto para qué? ¿Qué estamos haciendo?”. Eso me impresionó. Hay que ser muy respetuoso cuando se moviliza a los compañeros. Una experiencia que enseña.

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Exterior del estudio de Julián López Belenguer | Foto: Diana Rangel / The Objective

¿Y de sus experiencias políticas aprendió?

También. Empecé a militar en las Juventudes Obreras Cristianas (JOC), en Huesca, a los 12 años. Me leí todo lo que había en aquella biblioteca. Hasta que un jesuita se apiadó de mi y me dejó descubrir a Chejov y a Gorki. Años después, cuando trabajaba congelando pescado, alguien me dijo que llegaría a encargado porque único que sabía leer y escribir en aquella empresa

Toda la vida he peleado por los derechos de la clase obrera, en la JOC, en Comisiones Obreras -que dejé cuando decidieron pasar de movimiento a sindicato-, y desde las asociaciones vecinales, en UGT y en el Partido Socialista Aragonés, de corta vida. También fui uno de los cofundadores del Partido Socialista de Cataluña (PSC), uno de cientos cuyos nombres no han pasado a la historia, pero sin los cuales no se habría creado. Ya ves, de militante activista pasas a militante estribo y ahora somos militante ‘bulto’. Y eso que hubo momentos muy tensos… Estuve dos veces en la comisaría de Sol, en Madrid. Uno entraba allí y no sabía cuándo saldría ni cómo.

En sus obras hay un gran mensaje social. ¿Arte y política están relacionados?

Deberían estarlo más. Hoy el arte no tiene el mismo contenido social que tenía en los años ochenta con el Equipo Crónica. La única muestra verdadera de crítica radical a los esquemas que rigen la sociedad la tiene el grafitti. En Cataluña, los últimos cinco años se ha optado por un tipo de arte que enaltece unos valores determinados, lo que un clásico llamaría valores burgueses, que no facilita la autocrítica y dificulta avanzar hacia opciones más realistas y positivas.  

Estamos en tiempos de fe, creencias y un liberalismo exacerbado que ha contagiado mucha podredumbre.

“España sigue siendo un lugar donde todavía homenajeamos al odio y el crimen en el Valle de los Caídos”.

Empecé a buscar los materiales de desecho para mis obras porque se me quedó grabada una conversación que tuve de joven con un grupo de compañeros. Hablábamos de la alienación de la clase obrera y el mejor ejemplo que nos contaron era la historia de un hombre que trabajaba en Renfe dándole martillazos a las ruedas cuando un tren llegaba a la estación. Se jubiló y le preguntaron en qué consistía su trabajo y no lo sabía. ¿Te imaginas? Tantos años haciendo lo mismo sin saber por qué. Para mí esa es la expresión más gráfica y más dolorosa de la alienación de los trabajadores y de muchísima gente.

Algunas de mis obras son chistosas, como una escultura que representa las tabas a las que jugábamos de niños los de mi generación: podías salir a tu calle con una espada de madera, un balón o una bici, pero todos jugábamos a tabas, en eso éramos iguales. Otras obras, en cambio, tratan de expresar la situación social que vivimos.

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Su obra “La bandera” | Foto: Diana Rangel / The Objective

Me encanta su escultura ‘La bandera’. Y no porque me gusten las banderas, ¿eh?

Yo tampoco soy patriota. Las banderas se sustentan sobre cadáveres, al menos así lo veo, y eso quise expresar en esta obra. Realicé ‘La bandera’ utilizando un pedazo de madera de roble de los que ya no quedan, envejecida y herida por el tiempo, quizás doscientos años; un hueso que encontré y una piedra cogida de una cantera. La piedra es mi material favorito, porque es fría pero cuando la trabajas da calor.

“Hoy en día hay obreros, pero no clase obrera. Habrá que reinventarla”

También creé otra obra con chatarra que titulé ‘La silla Bankia’ y tiene un pincho en el asiento, ¿lo ves? Esto es lo que pasa cuando vas al banco y te sientas. Y la escultura ‘Resistiré’, que es un pino quemado decorado con pintura plástica, porque, como todo el mundo en este país, estamos quemados pero vamos a resistir.

Usted lo ha dicho, estamos quemados.

Lo que le pasa a los políticos hoy es que no tienen la experiencia en negociación colectiva que tuvimos nosotros y en lugar de enfrentarse a los propios compañeros si es necesario, se tiran al precipicio. Nosotros vivimos momentos políticos y laborales muy duros, no nos tocó otra. Pero, entre otras cosas, aprendes que cuando te sientas con la patronal no solo negocias la plataforma elaborada en tu asamblea, sino que negocias también la plataforma de la patronal. A veces solo la de la patronal.

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Belenguer junto a “La silla de Bankia” | Foto: Diana Rangel / The Objective

Tal vez lo que nos falte ahora sea memoria histórica. Y la voluntad de buscar, como hace usted.

España sigue siendo un lugar donde todavía homenajeamos al odio y el crimen en el Valle de los Caídos. Cuando estuve en Japón, en 2006, vi todos los nombres de las víctimas de la explosión nuclear en El Monumento de la Paz de Hiroshima y me emocionó mucho. Había miles de niños visitándolo y por el tamaño de las fiambreras deducías si pertenecían a una clase u otra, pero los ancianos les explicaban a todos lo que pasó. Claro que tienen una connotación distinta a lo nuestro.

En España todavía hay muchas fosas sin abrir, incluso muchos archivos públicos, y todo sigue oculto. Aún tenemos que escuchar groserías y maldades. El tiempo de la guerra ya finalizó, es hora de que se haga memoria y justicia con todas las víctimas. Es urgente señalar dignamente todas las fosas comunes.

Intercambia clases de pintura por nombres de víctimas de la guerra. Cuénteme eso.

Con mi mujer estuvimos dos años buscando pistas sobre el paradero de su abuelo, que desapareció durante la guerra en el pueblecito de Anya, en Lérida. Levantamos con la colaboración de los vecinos un memorial recordando a los dos desparecidos del pueblo. Lo hice con piedras del entorno. Creo que es digno. A la inauguración acudieron tres generaciones. Se demostró que es posible recordar, reparar y hacerlo en paz.

Luego creamos con otros compañeros un libro virtual donde vamos apuntando los nombres de todas las víctimas de la guerra y ya tenemos más 149.000. Si tuviéramos más colaboración llegaríamos a los 350.000 nombres.

Se me ocurrió impartir clases de pintura gratis a cambio de que las personas añadiesen nuevos nombres de víctimas al libro. Todo lo hacemos los otros compañeros y yo por la recuperación de la memoria de las víctimas y porque para mucha gente significa restañar heridas, concordia y justicia social. Si ni siquiera consta tu nombre en ningún sitio es como si te hubieran matado dos veces.

Julián López Belenguer: “Todas las banderas se sustentan sobre cadáveres” 7
Parte del taller de Belenguer | Foto: Diana Rangel / The Objective

¿También el nombre de los caídos del bando nacional?

Hubo un debate al respecto, sobre todo porque los olvidados son los vencidos, pero al final decidimos que serían todas las víctimas.

En Cataluña quedan aún más de 300 fosas comunes sin abrir, pero la Generalitat únicamente tiene programado abrir doce. Solo son soldados, dicen. O sea que con tan poca sensibilidad, nunca acabaremos. Sin ir más lejos, debajo del pueblo de Anya, a la orilla del río Segre, hay una fosa común de víctimas de los dos bandos y tuvo que ser un ‘masover’ el que colocase una piedra para señalarla.

¿Cree que es posible transformar la sociedad igual que hizo usted con ese pino quemado?

Transformar la sociedad suena grandilocuente, pero los de abajo tienen esa obligación si no quieren ser devorados o convertidos en un neoproletariado, que hoy en día ya es muy numeroso. Pero ocurre que algunas herramientas, sindicatos, partidos y organizaciones de izquierda tienen las herramientas melladas.

Obreros hay, pero no hay clase obrera. Habrá que reiventarla, aunque solo sea para que la dialéctica, que es un motor, vuelva a funcionar.

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Estas son las listas con las que los partidos se presentan al 21D

Redacción TO

Foto: ELOY ALONSO
Reuters

Cataluña vive una crisis institucional y política sin precedentes desde que el pasado 1 de octubre se celebrara un referéndum de autodeterminación declarado ilegal por el Tribunal Constitucional, el Parlament aprobara la declaración unilateral de independencia, y posteriormente el Gobierno de España cesara al Gobierno de la Generalitat, disolviera el Parlament y convocara elecciones el 21 de diciembre al amparo del artículo 155 de la Constitución para “restablecer el orden”.

Un total de 5.553.983 de catalanes están llamados a participar en las elecciones autonómicas al Parlament, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Estas son las listas con las que los principales partidos políticos se presentan a los comicios:

Junts per Catalunya

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Carles Puigdemont da un discurso en Bruselas. | Foto: Pascal Rossignol/Reuters

El expresidente catalán, Carles Puigdemont, encabeza la lista de una formación nueva que ha llamado Junts per Catalunya, al no lograr una candidatura única con ERC como en los comicios de 2015, cuando el PEdCAT se presentó con los republicanos.

1. Carles Puigdemont: el expresident de la Generalitat encabeza la lista de ‘Junts per Catalunya’.  Sobre Puigdemont y cuatro exconsellers, que se encuentran en Bruselas, pesa una eurooorden de detención ante la Fiscalía General de Bélgica y una orden nacional e internacional de busca, captura y entrada en prisión, emitidas por la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela.

2. Jordi Sánchez: el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) ha aceptado ser el número dos. Sánchez se encuentra encarcelado en Soto del Real desde hace un mes, junto al líder de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ambos acusados de sedición. Cuixart ya había anunciado que no estará presente en ninguna lista electoral del 21D.

3. Clara Ponsatí: la exconsellera de Enseñanza es la número tres en la lista. Ponsatí es la única exconsellera que se encuentra en Bruselas.

4. Jordi Turull: el exconseller de Presidencia y exportavoz del Govern de Puigdemont, en prisión incondicional desde el 2 de noviembre, va de número cuatro.

5. Laura Borràs: ocupa el número cinco de la lista.

6. Josep Rull: el exconseller de Territorio va de números seis en la lista. Rull está en prisión también desde el 2 de noviembre.

7. Joaquim Forn: el exconseller de Interior ocupa el puesto número siete en la lista. Forn está en prisión desde el 2 de noviembre.

La lista por Girona la liderará Gemma Geis Carreras, la de Lleida estará encabezada por Josep Maria Forné Febrer y el número uno de la lista por Tarragona será Eusebi Campdepadrós i Pucurull.

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)

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Oriol Junqueras fue el número dos del Govern hasta la aplicación del 155. | Foto: Manu Fernandez/ AP Photo File

ERC que, según las encuestas, aparece como el partido más votado, ha decidido concurrir en solitario.

1. Oriol Junqueras: fue el número dos del Govern hasta la aplicación del 155 tras la declaración unilateral de independencia por el Parlament.

2. Marta Rovira: la abogada, secretaria general de ERC, será la número dos.

3. Raül Romeva: el conseller cesado irá de número tres.

4. Carme Forcadell: la expresidenta del Parlament será la número cuatro.

5. Carles Mundó: el exconseller es número cinco de la lista.

6. Alba Vergés: diputada del Parlament en la XI Legislatura.

7. Antoni Comín: el exconseller de Salud es uno de los políticos que se encuentra en Bruselas a la espera de que la justicia belga resuelva la orden de detención que pesa contra él.

La lista de ERC por Girona la liderará la consellera cesada y encarcelada Dolors Bassa, la lista de Lleida estará encabezada por la consellerra cesada y actualmente en Bruselas Meritxell Serret y la lista por Tarragona la liderará el delegado de la Generalitat en Tarragona cesado, Òscar Peris.

Candidatura d’Unitat Popular (CUP)

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Carles Riera, cabeza de lista de la CUP por la demarcación de Barcelona, durante su intervención en la presentación de la candidatura para las elecciones del 21D. | Foto: Marta Pérez/EFE

Por la CUP, Carles Riera i Albert, actual diputado de la formación en el Parlament, encabezará la lista por Barcelona, seguido de María Sirven, que es concejala en Terrassa (Barcelona) y de Vidal Aragónes, concejal en Cornellà -también en Barcelona-. El puesto número 4 será para Fuentsanta Ballester (concejala en Arenys de Munt), mientras que el quinto lo ocupará el exjefe de prensa de la CUP Jordi Salvia (Vilafranca del Penedès, 1980). El puesto número siete queda reservado para el alcalde de Monistrol de Calders (Barcelona), Ramon Vancells, y el número 8 será para la concejala en el Ayuntamiento de Barcelona Maria Rovira, mientras que la portavoz del secretariado nacional, Núria Gibert, figurará en décimo lugar.

En Lleida, es Mireia Boya Busquet, actual diputada en el Parlament de Cataluña. El cabeza de lista en Tarragona es Xavier Milian Nebot, militante de la CUP desde 2007. La cabeza de lista en Girona es Natalia Sánchez Dipp.

1. Carles Riera Albert

2. Maria Sirvent Escrig

3. Vidal Aragonés Chicharro

4. Fuentsanta Ballester Jiménez

5. Jordi Isidro Salvia Cuadras

6. Isabel (Bel) Olid Baez

7. Ramon Vancells Casacuberta

Partido Popular (PP)

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Xavier Garcia Albiol durante un mitin en Barcelona. | Foto: Albert Gea/Reuters

El presidente del PP en Cataluña y exalcalde de Badalona, Xavier García Albiol encabeza la lista seguido de la vicesecretaria de Estudios y Programas del PP, Andrea Levy.  Una lista que los populares han querido que cierren de forma simbólica varios nombres de peso en el partido como la expresidenta del PP en Cataluña y actual secretaria primera de la Mesa del Congreso, Alicia Sánchez-Camacho, y la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat.

1. Xavier García Albiol

2. Andrea Levy Soler

3. Santiago Rodríguez i Serra

4. Esperanza García González

5. Daniel Serrano Coronado

6. Alberto Villagrasa Gil

7. Manuel Reyes López

Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) 

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El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, durante su intervención ante el Consell Nacional de los socialistas catalanes. | Foto: Toni Albir/EFE

Miquel Iceta vuelve a ser el que encabeza la lista de los socialistas catalanes, en la que Eva Granados irá de número dos. Pero es el número tres en la candidatura por Barcelona, Ramón Espadaler, el que más atención ha acaparado, ya que se trata de un antiguo destacado miembro de Unió, que durante décadas ocupó el poder en Cataluña junto con Unió a través de CiU. De Unió también son también la número dos por Girona y exdiputada de CiU en el Congreso, Montserrat Surroca, el tres por Tarragona, Joan Caballol, y el tres por Lleida, David Pampols.

También repiten los portavoces adjuntos Ferran Pedret (5) y Alícia Romero (6), seguidos de Jordi Terrades, Assumpta Escarp, el ahora secretario segundo de la Mesa del Parlament, David Pérez, Esther Niubó, Pol Gibert, Marta Moreta, Raúl Moreno y Eva María Martínez

1. Miquel Iceta Llorens

2. Eva Granados Galiano

3. Ramón Espadaler Parcerisas (Ind)

4. Beatriz Silva Gallardo (Ind)

5. Ferran Pedret I Santos

6. Alícia Romero Llano

7. Jordi Terrades Santacreu

Ciudadanos

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La líder de Ciudadanos en Cataluña, Ines Arrimadas, sale del Parlament. | Foto: Rafael Marchante/Reuters

Ciudadanos ha decidido mantener las cabezas de lista que presentó en el año 2015 para las cuatro provincias de Cataluña. Inés Arrimadas será, de nuevo, la número uno por Barcelona, Matías Alonso se presentará por Tarragona, Jorge Soler por Lleida y Jean Castel por Girona.

1. Inés Arrimadas García

2. Carlos Carrizosa Torres

3. José María Espejo-Saavedra Conesa

4. Fernando Tomás de Páramo Gómez

5. Sonia Sierra Infante

6. Ignacio (Nacho) Martín Blanco

7. Joan García González

Catalunya en Comú-Podem

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Xabier Domènech encabezará la lista de en Comú Podem en Barcelona. | Foto: En Comú Podem/Twitter

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau,ocupará un puesto simbólico en la lista electoral de Cataluña En Comú-Podem, cerrarando la candidatura de los comunes.

La lista la encabezará el actual diputado de En Comú Podem en el Congreso de los Diputados, Xavier Domènech, seguido de  Elisenda Alamany y Jéssica Albiach, con Marta Ribas en el número cuatro y el exsecretario tercero de la Mesa del Parlament, Joan Josep Nuet, en el quinto puesto. Por su parte, el periodista Jaume Barberá será el penúltimo de la lista.

1. Xavier Domènech Sampere

2. Elisenda Alamany Gutiérrez

3. Jèssica Albiach Satorres

4. Marta Ribas Frias

5. Joan Josep Nuet Pujals

6. Susana Segovia Sánchez

7. David Cid Colomer

Aquí puedes consultar todas las listas completas y publicadas en el BOE.

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