Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Defender la Constitución Española a golpe de Shakira

Borja Bauzá

Foto: Borja Bauzá
The Objective

– Disculpe, ¿de qué organización son ustedes?

Una mujer de mediana edad con un peto amarillo fosforito que guarda una pancarta con el lema “Constitución Española: la ley de todos” me mira, se encoge de hombros y busca su acreditación. “Espanya i Catalans”, leemos a la vez.

– ¿No lo sabía?

– Es que ahora mismo hay tantos movimientos cívicos de éstos que una ya se pierde.

Me gustaría saber cómo ha llegado a calzarse el peto de una organización que desconoce. Sin embargo, cuando voy a formular la pregunta alguien que parece una suerte de coordinador pega una voz y todas las personas con petos amarillos fosforitos que pululan cerca del Bingo Layetana acuden a la llamada. Se reúnen en medio de la calzada porque la Guardia Urbana ya ha cortado el trecho de la Via Laietana por el que va a transcurrir la manifestación. Tienen pinta de cordón de seguridad y el presunto coordinador quiere repasar el camino a seguir hasta la plaza de Sant Jaume, donde están los edificios del Ayuntamiento y de la Generalitat.

Defender la Constitución Española a golpe de Shakira 2
Manifestación 6D | Foto: Borja Bauzá / The Objective

A pocos metros, la plaza de Urquinaona empieza a llenarse con personas que portan banderas de España, alguna de Cataluña y alguna de la Unión Europea. Hacen piña alrededor de los dos puestos desplegados para la ocasión. Uno, con carpa roja, corresponde a Barcelona con la Selección, un “movimiento meramente deportivo” que recoge firmas para que la Selección Española de fútbol juegue un partido en Barcelona; algo que no sucede desde el 2004. El segundo puesto, situado prácticamente al lado, está cubierto por una carpa blanca. Lo ha montado Espanya i Catalans, el movimiento cívico catalán que defiende “la indisoluble soberanía y unidad nacional de España” y que parece estar al frente de todo el tinglado. Este segundo puesto lo gestionan dos señoras cuya misión parece ser la venta de merchandising. En cambio, pasan la mayor parte del tiempo contestando preguntas.

– ¿Lleváis mucho tiempo haciendo cosas? –pregunta un señor que va muy bien peinado.

– Desde el 2012 o por ahí. Somos los que organizamos esta manifestación y la del 12 de octubre todos los años –responde una de las señoras, con la voz algo ronca.

– Pues nunca he escuchado hablar de vosotros y eso que estoy en todos los grupos de WhatsApp –contesta él.

Entonces la señora le muestra una hoja con la dirección de Facebook, la de Twitter, la de Instagram y un teléfono de contacto. Se dispone a tomar nota cuando se acerca un segundo hombre y le advierte:

–Ese teléfono no existe. He llamado varias veces y no existe.

–Pues claro que existe –contesta la encargada del puesto.

–Bueno, igual es que hoy, al ser fiesta… –intenta mediar el hombre bien peinado.

–Que le digo que no existe, llevo llamando varios días y nada –insiste el que ha interrumpido la conversación.

–¡Cómo no va a existir si estamos nosotras aquí! –responde la mujer, ya un poco alterada.

–Venga, pruebe; llame y verá que tengo razón. Venga, llame aquí mismo –dice el otro.

El envite surte efecto: la señora se vuelve hacia el hombre muy bien peinado para decirle que mejor solicite la información que quiera por Facebook, que por Facebook “los jefes sí contestan”.

La hemeroteca de La Vanguardia da la razón a la encargada del puesto de Espanya i Catalans: la entidad lleva varios años organizando una marcha en el aniversario de la Constitución Española. Lo que sucede es que en las convocatorias anteriores apenas lograba reunir a medio millar de asistentes y, en consecuencia, la noticia rara vez trascendía. En esta ocasión, sin embargo, el Ayuntamiento de Barcelona ha contado 12.000 personas. Un salto cuantitativo que encuentra su razón de ser en el clima político actual; los catalanes contrarios a la independencia le han cogido el gusto a manifestarse por la unidad de España en las calles de Barcelona y este 6 de diciembre, día de la Constitución, a menos de dos semanas de las elecciones regionales que determinarán el futuro de Cataluña, no iba a ser menos.

Defender la Constitución Española a golpe de Shakira 4
Punto de recogida de firmas para que la Selección Española de fútbol juegue un partido en Barcelona  | Foto: Borja Bauzá / The Objective

Pero si bien la presencia de 12.000 personas puede considerarse un éxito si se compara con años anteriores, el número parece algo escaso si se compara con las dos marchas celebradas el pasado octubre y en las que participaron cientos de miles de personas. Claro que aquellas marchas fueron convocadas por Societat Civil Catalana, la plataforma más influyente de todas las que promueven la unidad de España en Cataluña, y respaldadas ampliamente por el PP, Ciudadanos y el PSC. En la concentración de este miércoles, sin embargo, Societat Civil Catalana ha estado desaparecida; aunque ha fomentado tímidamente la asistencia a través de las redes sociales, tenía su propio acto en Bruselas y es en eso en lo que ha estado centrada. Por su parte, los partidos políticos que participaron sin tapujos en las concentraciones de octubre han pasado de puntillas por esta. Tan sólo Xabier García Albiol, líder del PP catalán, se ha dejado caer por Via Laietana. Ciudadanos ha realizado un acto para conmemorar la Carta Magna en otro lugar de la ciudad y el candidato del PSC a la Generalitat, Miquel Iceta, ha preferido dedicar la jornada a protagonizar un acto con el alcalde de Canovelles. Hay quien dice que esta desbandada tiene que ver con la campaña electoral; en las últimas semanas el PSC se ha desmarcado de Ciudadanos y del PP. Repetir las fotos de octubre podría no ser del todo rentable a la hora de intentar convencer a los indecisos. O, en el peor de los casos, la foto podría salir movida. Conclusión: todas estas ausencias han reducido notablemente el número de participantes pero, al mismo tiempo, han conseguido que Espanya i Catalans, al erigirse como única entidad al mando, gane en hora y media la notoriedad que no ha conseguido en todos estos años.

Cuando los curiosos dan un respiro, las señoras del tenderete se ponen a otear el horizonte de la plaza en busca de vendedores ambulantes. Localizan a un chico asiático; de Paquistán, o quizás de Bangladesh. Una de ellas se acerca hasta él y le suelta un bufido para que se marche. El chico hace un gesto de desdén y se queda en el sitio. La mujer se acerca entonces a un hombre con peto fosforito y le pide que eche al chico. El hombre promete hacerlo pero no hace ni caso. De todas formas, tampoco hay de qué preocuparse; Espanya i Catalans vende las banderas a 3 euros mientras que el chico asiático las está intentando colocar por el doble de precio.

Defender la Constitución Española a golpe de Shakira 1
Manifestación 6D | Foto: Borja Bauzá / The Objective

Faltan pocos minutos para el mediodía –la hora de comenzar a caminar hacia Sant Jaume– y la furgoneta alquilada por la organización se pone a pinchar música. Una de las primeras canciones en sonar es Waka Waka: Esto es África, de Shakira. Durante unos instantes pienso que la elección es un choteo, pero la gente no está para sutilezas y entre verso y verso hay quien corea el ya tradicional “¡Puigdemont a prisión!” y otras consignas parecidas. Terminada la balada pop de la pareja de Gerard Piqué, el disc jockey escoge música popular sevillana –Si los hombres han llegado hasta la luna, del grupo Siempre Así, surgido del coro de la hermandad del Rocío de Triana– antes de pasar al himno oficial de la Selección Española durante la Eurocopa del 2016, momento en el que dos docenas de asistentes deciden formar un corro al son de la música mientras el resto de la concurrencia avanza.

Un chaval que observa toda la performance a una distancia prudencial menea la cabeza con resignación. “Así que vamos a tener que elegir entre Alicia en el País de las Maravillas y Los Chunguitos”. Parece deprimido.

Continúa leyendo: Adiós al mito Soraya y otras lecciones catalanas

Adiós al mito Soraya y otras lecciones catalanas

Elvira Grandet

Foto: SUSANA VERA
Reuters

Algunas consecuencias, entre la sorpresa y la esperanza, de la crisis en Cataluña:

  1. Adiós al mito Soraya. La eficiencia de Soraya ha sido uno de los mitos que han sostenido a este Gobierno: según la leyenda, mientras Rajoy encadenaba vegueros, ella era una superdotada de la multitarea. Lo era hasta el exceso: en un chat Oriol Junqueras, en el otro Sanz Roldán. Por supuesto, si Soraya dio pie al mito, fue la prensa –bien nutrida por ella- quien lo construyó: ni un editorial, ni un periódico, se ha atrevido a tocarla, mientras desde vicepresidencia se redirigían todos los dardos a su jefe. Guste o no, Cataluña ha acabado con las aspiraciones políticas de la de Valladolid: mal con las urnas de matute de octubre, mal con las urnas y sus mítines de diciembre. ¿Mal Rajoy al darle semejante poder? Tan cierto como que a él le queda cuerda y ella está en la unidad de quemados. Descartada Cospedal, también hay que descartar a Soraya. Y pensar en Rajoy como una de esas plantas a cuya sombra nada crece.
  2. Males diversos del PP. Prensa amiga y núcleo duro sociológico en proceso de extrañamiento. Pirámide demográfica no ya envejecida: viejuna, frente a esas clases urbanas y sofisticadas cada vez más teñidas de naranja. Y una capacidad de impresión para dejar escapar talento –opinadores, intelectuales, gente joven- al adversario: ¿hay alguien serio, no me valen Marhuendas, que apoye al PP? En Europa no dejará de sorprender que el mayor partido constitucionalista –PP- sea el partido con menor representación en Cataluña. Por supuesto, no está claro que para un partido sea mejor tener un futuro que tener a un Mariano, y el PP es una maquinaria electoral muy competitiva. Pero la sangría naranja va a más. Y nada como ganar –las catalanas- para demostrar que uno es un partido ganador.
  3. España y Europa. Se ha llegado a extremos de dureza a los que no pensábamos que se pudiera llegar: 155, tribunales, cárcel. Dicho de otro modo, la España constitucional le ha perdido el miedo al nacionalismo. Al tiempo, algunos secesionistas han llevado su performance hasta cotas bruselenses de ridículo: si algo choca con el sentir de las instituciones europeas es el cerrilismo implícito, la exaltación del terruño de las varas de alcalde. En consecuencia, la Unión Europea le ha perdido el respeto al secesionismo. Y estas –España, Europa- son dos esperanzas como esos reflejos que a veces vemos brillar en el barrizal. Baste pensar que acaba de pasar el aniversario de la Constitución y lo de reformarla va a quedar para otro rato: hasta en sus partes no usadas se ha demostrado que es útil.
  4. Descrédito de la insurrección. Hay un juego de impotencias entre secesionistas y constitucionalistas. Eso dicen las urnas. Pero los sucesos de octubre han demostrado que la vía insurreccional hacia la independencia es una vía muerta.
  5. Y qué pasa si critican. Sí, hay que hacer todos los esfuerzos posibles en comunicación –y más en Anglosajonia. Pero cualquier país defiende su ley y a cualquier país le critican por sacar las porras. El 1 de octubre no fue el fin del mundo: gracias a la trituradora de las redes, cada apocalipsis dura pocos días. Ya sabemos lo que pasa cuando te critican y no te defiendes –imaginemos cómo será tener la defensa preparada. Algún secesionista se creía que era posible despedazar un Estado europeo sin recibir ni una notificación de la guardia urbana, pero tampoco era razonable pensar que la mezcla de urnas y tricornios no fuera a llamar la atención desde los rascacielos de superioridad moral del NYT.  Quizá a los españoles sólo nos falte vernos con menos tortura y dramatismo en la mirada del otro. Sería una manera de convertir la crisis existencial en crisis de crecimiento.

Continúa leyendo: ¿Cómo se come esto?

¿Cómo se come esto?

Pilar Cernuda

Foto: Pau BARRENA
AFP

Hay que hacerse a la idea de que el fanatismo nacionalista ha llegado también a España y el problema ahora es cómo desarticularlo; probablemente hará falta una generación para que se recupere el sentido común. Los partidos constitucionalistas han conseguido que se moviera su voto, que estaba oculto, pero tienen que ir más allá en su esfuerzo por conseguir ilusionar a millones de españoles que hoy no se sienten bien representados con este PP y este PSOE. Lo de Ciudadanos es punto y aparte: en Cataluña ha ganado Arrimadas, en el resto de España está por ver que logren tan buen resultado.

Las elecciones, todas, se ganan con el voto de centro. El PP es un partido de gran implantación y le sobran candidatos solventes, pero Rajoy y Cospedal se han empeñado en no verlos y promocionan a aquellos que gustan a los militantes –y a los dirigentes de Génova– pero no a los votantes.  En Ciudadanos, en cambio, faltan candidatos, y cuando sale alguien con el empuje de Arrimadas –mucho mejor que Rivera– se dispara el voto.  En Cataluña no han abandonado el PP porque sientan entusiasmo desbordante por Ciudadanos, sino porque se han sentido atraídos por una voz firme que defiende con valentía lo que ellos defienden.

Rajoy se ha volcado en el gobierno, ha conseguido un milagro en lo económico y en la creación de empleo, ha demostrado ser un gran estratega al promover el 155 y adelantar elecciones, pero tiene el partido manga por hombro: no se ha ocupado en absoluto, ni tampoco Cospedal, de pulsar el estado de ánimo de los españoles y llevar a primer plano las figuras más atractivas, en lugar de insistir en aquellas que producen un profundo rechazo.

¿Cómo se come el resultado catalán? Con inteligencia para desarticular el fanatismo y, sobre todo, potenciando los partidos incuestionablemente constitucionales. Para eso hacen falta decisiones drásticas y, a corto plazo, proponer para las autonómicas y municipales los candidatos que más gustan a los votantes. Que no siempre son los que gustan a los militantes.

Las primarias no han demostrado ser una buena fórmula para ganar elecciones.

Continúa leyendo: Las elecciones del 21D en imágenes

Las elecciones del 21D en imágenes

Redacción TO

Foto: ALBERT GEA
Reuters

Las elecciones autonómicas del 21D han estado marcados por la división en la sociedad catalana entre nacionalistas y constitucionalistas. Han sido los comicios más atípicos de la historia de Cataluña por ser las primeras convocadas por el Gobierno central en aplicación del artículo 155 de la Constitución. El partido Ciudadanos (Cs) -del bloque constitucionalista- ha logrado la victoria con 1.098.293 votos y 37 escaños pero los nacionalistas (JUNTSxCAT, ERC y CUP) suman la mayoría absoluta en el Parlament. La victoria de la tolda naranja se ha quedado lejos de los 68 diputados que necesita para la mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario, de modo que comienzan las negociaciones.

Las elecciones del 21D en imágenes
Militantes de ERC esperaban los resultados de las elecciones. | Foto: Juan Medina / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 1
La candidata del partido Ciudadanos celebra su victoria en votos y escaños. | Foto: Eric Gaillard / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 2
Sacan una tarjeta de Navidad en lugar de una papeleta electoral de una de las urnas. | Foto: Juan Medina / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 3
Una urna llena de papeletas antes del escrutinio, tras el cierre de los colegios electorales a las 20 horas. | Foto: Albert Gea / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 4
El jugador del club de fútbol Barcelona Gerard Piqué depositando su voto para las elecciones regionales catalanas en Sant Just Desvern. | Foto: Eric Gaillard / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 5
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, reacciona al ver los resultados en las elecciones regionales en las que su partido fue la segunda fuerza más votada. | Foto: Francois Lenoir / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 6
La gente hace cola para votar en un colegio electoral en Barcelona. | Foto: Jon Nazca / Reuters
Las elecciones del 21D en imágenes 7
Numerosas notas con deseos cuelgan de la rama de un “Olivo de la Paz” durante el día de la elección regional catalana, en una plaza de Vic. | Foto: Pau Barrena / AFP
Las elecciones del 21D en imágenes 8
Una monja vota en un colegio electoral en Barcelona. | Foto: Javier Soriano / AFP

Continúa leyendo: El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP

El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP

Borja Bauzá

Foto: ALBERT GEA
Reuters

– ¿Dónde están las papeletas de la Inés?

En el jardín de infancia Mainada, uno de los cinco centros de votación en el municipio de Badía del Vallés, una familia gitana teme confundirse. Maria Antonia Redondo, apoderada del PSC en el centro, sonríe: “Hasta ahora estos siempre votaban al PP”. Horas después, con todas las papeletas del pueblo escrutadas, se constata que los gitanos no eran un caso aislado. En Badía del Vallés, una de las poblaciones catalanas más hostiles a la independencia, ya no quieren saber nada del PP.

Es probable que en la formación que preside Xavier García Albiol se oliesen la tostada porque en el municipio no ha hecho acto de presencia ningún apoderado con la gaviota bajo el brazo. Estamos hablando de un partido que hasta el 2012 era la segunda fuerza más votada en Badía del Vallés, un partido que incluso perdiendo terreno en las autonómicas del 2015 quedó por delante de todas las fuerzas independentistas, y que cuenta con un concejal en el ayuntamiento. Pero los muchachos de Albiol no son los únicos que han pasado olímpicamente del pueblo; de Junts per Catalunya alguien ha creído ver a un apoderado en algún momento de la mañana pero nunca más se supo, y de Ciudadanos había cuatro o cinco chavales jóvenes que no eran de Badía del Vallés y que aparecían y desaparecían con una facilidad pasmosa. Maria Antonia Redondo, la apoderada del PSC en la guardería Mainada, decía estar “sorprendida” por la ausencia de estos tres partidos. Si los socialistas no tenían por lo menos a cuatro apoderados por centro no tenían ninguno.

El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP 1
La entrada al municipio de Badía del Vallés. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

Los que también han aparecido en buen número han sido los de Esquerra Republicana de Catalunya, que ante la ausencia de efectivos locales han tirado de la Asamblea Nacional Catalana para poder cubrir todos los colegios del municipio. Según explicaba Lluís, apoderado de ERC en el colegio Las Seguidillas, la organización independentista ha llamado a militantes de poblaciones cercanas para reforzar Badía del Vallés. Cabe recordar que ERC había mostrado en los días previos a la votación su preocupación ante la posibilidad de un “pucherazo” españolista. De ahí, se supone, el despliegue. También estaba presente la CUP con un total de 14 apoderados, todos ellos del municipio. Al preguntar si habían sido testigos de alguna irregularidad a lo largo de la jornada, los militantes del partido antisistema se han limitado a señalar que la irregularidad más preocupante es la que representa Indra por “las subvenciones que recibe del gobierno”.

El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP 2
Un cartel electoral de la CUP arrancado en Badía del Vallés. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

La presencia de apoderados de ERC y de la CUP en Badía del Vallés contrasta con la ausencia de propaganda electoral de estos partidos en sus calles. La avenida de Burgos, que parte el municipio por la mitad, está plagada de carteles de Miquel Iceta e Inés Arrimadas. Pero de las formaciones independentistas no hay ni rastro. “A nosotros es que nos rompieron los nuestros la misma noche que los pusimos”, explica más resignado que molesto Antonio Sánchez, apoderado de la CUP en el centro de votación habilitado en la biblioteca municipal. Es cierto: dando un paseo por la zona se pueden ver los restos de carteles amarillos arrancados con rabia, y cerca de la estación de tren hay uno con la cara de Oriol Junqueras partido y boca abajo.

Pero la ausencia de propaganda electoral independentista no es lo único que sorprende de este pueblo sito a tan sólo 30 kilómetros de Barcelona; rara es la farola, la parada de autobús o el contenedor de basura que no luce su pegatina de España. Además, alguien se ha dedicado a decorar las paredes del lugar escribiendo con spray negro la frase “I love 155”.

*

Son varios los periodistas que han visitado Badía del Vallés en los últimos tiempos. Lo visitó Daniel Verdú en 2015, lo visitó Rodrigo Terrasa hace dos meses y lo ha visitado Cristina Farrés este mismo jueves. Todos han sacado la misma conclusión: es el pueblo menos independentista de toda Cataluña, por estadística y por las sensaciones que deja en el visitante.

Sin embargo, la historia del pueblo inserta varios matices en la naturaleza de lo que hoy se considera un feudo del constitucionalismo.

Badía del Vallés surgió de la nada en el año 1975, cuando las autoridades franquistas aprobaron la construcción de una barriada entre las poblaciones de Barberá del Vallés y Sardañola del Vallés. La levantaron en 18 meses. El resultado: 5.000 viviendas repartidas en casi 200 bloques de pisos prefabricados agrupados en una parcela que no llega al kilómetro cuadrado. Hay quien dice que su aspecto recuerda a Pyongyang. Las viviendas, que se construyeron con el estatus de “protección oficial”, las ocuparon los trabajadores de la Renfe y de Fuerzas Eléctricas de Cataluña, la empresa que luego fue adquirida y absorbida por Endesa. La mayoría procedía de otras regiones de España; Extremadura y Andalucía, sobre todo. Muchos continúan viviendo ahí. Sus hijos, empero, han tenido que marcharse a otros lugares por la falta de espacio. La misma falta de espacio que ha impedido el desarrollo industrial de un municipio que, en palabras de Antonio Sánchez, el apoderado de la CUP, “no tiene nada más que bares y bancos”.

El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP 5
Contando los votos. | Foto: Jon Nazca / Reuters.

En la década de los 90 la población de Badía del Vallés –entonces la barriada se llamaba Ciudad Badía– se hartó de depender de dos municipios –los citados Barberá del Vallés y Sardañola del Vallés– que no se ocupaban de ella y decidió convertirse en municipio propio. El objetivo se consiguió el 14 de abril de 1994; esa es la fecha que marca el nacimiento del pueblo como entidad independiente.

Semejante meta no se habría alcanzado sin un movimiento vecinal fuerte y bien organizado; un movimiento vecinal que siguió en sus trece durante el siguiente par de décadas y que consiguió para la localidad varios colegios, un par de institutos, un mercado municipal, una biblioteca y un centro cívico, entre otros servicios e infraestructuras. En resumidas cuentas: hasta hace poco tiempo Badía del Vallés era un barrio obrero muy bien organizado que votaba en masa al PSC sin olvidarse, tampoco, de un PP que contaba con su millar de fieles de entre los 6.000 o 7.000 votantes totales. Este jueves el PP, sin embargo, no ha conseguido alcanzar los 450 votos mientras que el PSC ha cedido ante Ciudadanos; más de 3.000 personas han votado a Inés Arrimadas, frente a las 1.950 que se han decantado por Iceta. Una pequeña muestra de lo que ha pasado en toda Cataluña.

¿Y qué es lo que ha pasado?

El periodista Cristian Campos, que conoce bien las dinámicas internas de la sociedad catalana y que ha escrito largo y tendido sobre el procés para El Español, aventuraba hace unas horas que “el PP ha fracasado porque ha evitado desmontar el régimen clientelar independentista” y que, por su parte, “el PSC ha fracasado al darle legitimidad al nacionalismo”. Ciudadanos –dice– sí ha hecho bien su trabajo, aunque por culpa de populares y socialistas ese buen trabajo no sirve, ahora mismo, de mucho. Sus votantes deberán tener paciencia.

*

A última hora del jueves la sala de conferencias del Hotel Catalonia Plaza, el lugar escogido por Ciudadanos para atender a los medios de comunicación tras el recuento de votos, estaba llena a rebosar. Varias docenas de periodistas, fotógrafos y cámaras entraban, salían, llamaban por teléfono o charlaban entre ellos a la espera de conocer el resultado de las elecciones. Más de la mitad eran extranjeros; muchísimos franceses y británicos, bastantes europeos en general, y varios procedentes de latitudes más lejanas. Pero la expectación era relativa. La mayoría aparecía por allí con cara de tener que cumplir el expediente; con el cansancio del que tiene que cubrir un asunto que no parece tener un final ni inmediato ni apoteósico. El tedio se sobrellevaba gracias al tentempié que habían preparado los responsables del acto. Lo más cotizado: bocadillitos de fuet, mini-hamburguesas con cebolla y montados de tortilla con pan tumaca. Y la bebida, claro.

El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP 3
Sala de prensa habilitada por Ciudadanos. | Foto: Borja Bauzá / The OBjective.

Poco antes de las once de la noche se conocían los resultados definitivos: Inés Arrimadas, ganadora con más de 1.100.000 votos. Después, y por orden: Junts per Catalunya (940.600 votos); ERC (929.400 votos); PSC (603.000 votos); Podemos (323.700 votos); CUP (193.350 votos); y PP (184.100 votos).

El ambiente entre los miembros del equipo de Arrimadas y los apoderados era de alegría. Las enhorabuenas iban y venían, los gestos de sorpresa (“quién nos iba a decir hace unos años que hoy seríamos los más votados”) eran constantes, y los tuits dando las gracias a Cataluña por su confianza se sucedían en las redes sociales, especialmente Twitter. Incluso se pudo ver por ahí al Padre Apeles con el alzacuello suelto diciéndole a un amigo que esos resultados había que celebrarlos.

El pueblo más constitucionalista de Cataluña no quiere saber nada del PP 4
Inés Arrimadas y Albert Rivera tras conocer los resultados del 21-D. | Foto: Borja Bauzá / The Objective.

La siguiente noticia que recibieron los periodistas fue que no habría valoración de resultados. Inés Arrimadas saldría del hotel, cruzaría la Plaza de España y enfrente, a las faldas de Montjuïc, en la Avenida de la Reina Maria Cristina, agradecería sobre un escenario al millar largo de seguidores concentrados el apoyo brindado. Dicho y hecho. Durante la performance Arrimadas mantuvo las formas y empleó los adjetivos que se esperaban de ella en una noche así. A fin de cuentas, Ciudadanos ha logrado un resultado histórico. Pero también se advertía cansancio y cierta impotencia. Normal: por muy histórico que sea, que lo es, su resultado no frena el envite independentista. De momento.

TOP