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Diez libros que agitaron los estantes de las librerías este 2016

Rohmy Cubas

El 2016 cierra con un ritmo acelerado de eventos y polémicas en el mundo de la literatura, desde el Nobel concedido a Bob Dylan hasta la muerte del actor y escritor de teatro italiano Dario Fo (también ganador del Nobel pero en 1997), el 2016 tuvo pérdidas representativas en el terreno literario, además de los habituales rezagados que se quedaron esperando por su medalla de bronce. Cervantes cumplió 400 años bajo el crepúsculo de El Quijote, al igual que Shakespeare y su dramaturgia, Umberto Eco pereció ante un cáncer a los 84 años, el Húngaro Eliezer Wiesel (Premio Nobel de la Paz 1986) falleció en Manhattan con 87 años, y tal vez como una señal para alejarse de los errores del pasado Mi lucha de Adolf Hitler volvió a los estantes después de siete décadas de absoluta prohibición – desde el suicidio del Führer.

A pesar de que los AudioBooks y los eBooks han entrado al mercado como la solución monetaria de muchos, la esencia de un libro recién adquirido y el tacto de sus páginas sigue siendo indispensable para las librerías y lectores que –suspiro de alivio- se niegan a disgregarse con la presencia del Internet. En Further les traemos una pequeña lista con diez libros que dieron de que hablar este año: bien sea por plantarse como best sellers, por regresar ante la demandante impaciencia de los fanáticos, por concluir ciclos e historias pretéritas o por presentarse en las sombras algo morbosas de las obras póstumas. Aunque no quedaron atrás las recopilaciones y biografías históricas, el 2016 fue un año en el que la ficción y sus inevitables quimeras prevalecieron en una realidad cronometrada y cada día más difusa.

El orden de la lista no altera el producto y si bien las recomendaciones varían, este recuento llega principalmente con los libros que dieron de qué hablar (para bien o para mal) en esta nueva vuelta al sol. La crítica se deja a disposición del lector y a la gama de gustos y colores que esta pueda abarcar.

El laberinto de los espírituss

1. El laberinto de los espíritus / Carlos Ruiz Zafón

Con un relato de casi mil páginas Zafón presentó este año el último tomo de una tetralogía que comenzó con La Sombra del Viento en el 2001, y que bajo el sello de la editorial Planeta zanjó este homenaje al mundo de los libros y las historias ocultas en las calles de Barcelona. El español más leído en el mundo luego de Cervantes es tan amado como odiado en los grises de la crítica literaria; sin embargo, Daniel Sempere y su laberinto de historias sin resolver ha logrado unos 25 millones de lectores en todo el mundo, lo que hizo que la presentación final de El Laberinto de los espíritus fuera una evento bastante pomposo y llamativo en el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús, espacio que se convirtió en una especie de librería para el evento y que reunió a hordas de fanáticos.

El Laberinto de los Espíritus desembarca donde culminó El prisionero del cielo. Daniel Sempere, Fermín Romero de Torres y Beatriz Aguilar vuelven a la tinta de estas páginas. El nuevo personaje que se une al control de la trama es Alicia Gris y con ella se publica la novela más amplia y ambiciosa del autor. En la Barcelona de finales de los años 50, Daniel Sempere ya no es aquel niño cuya vida fue trastocada por un libro de los pasadizos del Cementerio de los Libros Olvidados. El misterio de la muerte de su madre Isabella se adhiere a una obsesión que ni su esposa Bea y su amigo Fermín pueden ofuscar. Justo cuando Daniel cree que está a un paso de resolver el enigma, una conjura mucho más profunda y oscura surge desde las entrañas del Régimen. Es entonces cuando aparece Alicia Gris, una sombra que lo conduce a la historia secreta de su familia.

El espiritu de la ciencia ficcion

2. El espíritu de la ciencia ficción / Roberto Bolaño

El pasado marzo se dio a conocer que los textos del autor predilecto de Anagrama –editorial que publicó más de la mitad de sus libros en vida- abandonaban la casa de publicaciones, de la mano de su viuda y albacea Carolina López, para transferir los derechos a Alfaguara. La novela inédita del chileno Roberto Bolaño El espíritu de la ciencia ficción se presentó oficialmente en la Feria del Libro de Guadalajara (México) y fue escrita en 1984 en Blanes (España). Ambientada en un México análogo al de Los detectives salvajes dentro un núcleo de afectos bohemios y literarios el texto recorre la historia de dos jóvenes poetas latinoamericanos, Jan y Remo, que buscan vivir de la literatura en el México de los años setenta.

Además de representar la obra póstuma de uno de los autores latinoamericanos más reconocidos y laureados por la crítica internacional, la noticia vino con contrapunteos entre dos grandes editoriales españolas (Alfaguara y Anagrama) y entre censores, amigos y familiares de Bolaño que mantienen un conflicto bastante entretenido en los medios de comunicación. Asimismo, los lectores más fieles de su obra no pudieron evitar disputarse si este “inédito” sería autorizado por el chileno de seguir con vida, comparaciones con Los detectives salvajes y 2666 han puesto en duda la comprensión global de la obra del escritor, aunque no por eso la curiosidad sufrió de escasez.

Patria

3. Patria / Fernando Aramburu

La novela de este ensayista español que ha sido retribuido con galardones literarios como el Premio Mario Vargas Llosa, el Premio Real Academia Española, el Premio Tusquets Editores de Novela y el Premio Biblioteca Breve, fue publicada por la editorial Tusquets y se enfoca en las últimas tres décadas de vida transitadas en el País Vasco o Euskadi. Esta es una densa y nostálgica novela de 648 páginas que narra el infortunio causado por el terrorismo etarra en las últimas décadas, sus consecuencias, disidencias, turbaciones y cacerías, sus pasos familiares hacia un totalitarismo indeseado. Los lectores han calificado esta obra de necesaria, realista y adictiva. El libro está estructurado en un centenar de capítulos cortos que se desplazan como cuentos. Además de héroes y enamorados, el trasfondo de Patria llega con la falsa unión de una sociedad patriarcal, con la violencia y el engaño mal justificado de quienes buscan el poder por el poder y con el perdón y la aceptación que se añoran luego de siglos de guerras y conflictos.

Sinopsis: El día en que ETA anuncia el abandono de las armas, Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron.

Todo esto te daré

4. Todo esto te daré / Dolores Redondo

 Dolores Redondo es la autora de la Trilogía del Baztán: El guardián invisibleLegado en los huesos y Ofrenda a la tormenta, un fenómeno literario que ha llegado a miles de lectores y que ha sido calificada por la crítica como una de las propuestas más originales en España del género “noir” o negro. Este 2016 la crítica la reivindicó con el premio Planeta con una historia llena de secretos familiares titulada Todo esto te daré; aquí asumen el protagonismo tres hombres que se encuentran sin buscarse y que reconstruyen un secreto rodeado de muertes no tan accidentales.

Sinopsis: en el escenario majestuoso de la Ribeira Sacra, Álvaro sufre un accidente que acabará con su vida. Cuando Manuel, su marido, llega a Galicia para reconocer el cadáver, descubre que la investigación sobre el caso se ha cerrado con demasiada rapidez. Lucas, un sacerdote amigo de la infancia de Álvaro, se une a Manuel y a Nogueira en la reconstrucción de la vida secreta de quien creían conocer bien.
La inesperada amistad de estos tres hombres ayuda a Manuel a navegar entre el amor de su vida y una ceguera tormentosa ante la realidad de la cual tuvo noción demasiado tarde.

Bob Dylan

5. Letras completas de Bob Dylan / Bob Dylan

Es inevitable no aventajarse de las buenas y malas noticias para impactar al mercado. Perdedores, ganadores, fallecidos y revividos, siempre hay un buen momento para las clásicas compilaciones de aquellos bajo el foco en el instante menos esperado. Este 2016 le tocó Bob Dylan, quien luego de ganar el Premio Nobel de Literatura (despertando diatribas por su tardía respuesta y luego por su ausencia en la ceremonia) la editorial Malpaso publicó un increíble volumen de 12967 páginas titulado ‘Bob Dylan. Letras completas 1962-2012’ -que es de hecho la reedición de un libro anteriormente publicado que cubría las letras del cantautor entre 1962 y el 2001 de una editorial ya descontinuada-. El texto original en inglés con las traducciones al castellano de Miquel Izquierdo y José Moreno añade 36 letras de Dylan no recogidas anteriormente -correspondientes a sus tres últimos discos y composiciones para el cine- en total se muestran 390 canciones.

La obra completa del cantautor es recogida en este compendio que se apoya en sus letras para captar la esencia de la generación remanente del siglo XX, explorando el universo poético del oriundo de Minnesota desde sus inicios musicales como ídolo de una generación hasta ese imaginario colectivo que se entregó a su épico rock & roll. Con este volumen Malpaso inicia la publicación de sus obras completas. Le seguirán Crónicas I, Tarántula y Fotorretórica de Hollywood.

Manual  para mujeres de la limpieza

6. Manual para mujeres de la limpieza / Lucia Berlin

Esta compilación reúne los textos más relevantes de una escritora de relatos escondida en las esquinas del reconocimiento póstumo. Lucia Berlin es una autora estadounidense que describe a mujeres extraordinariamente reales y que entre el humor y la melancolía plasma el espíritu femenino en episodios rutinarios anclados en la inteligencia y la fuerza de la mujer. En Manual para mujeres de la limpieza se reúne una antología de 43 relatos autobiográficos de la autora, en la vida real alcohólica, con varios matrimonios a sus espaldas y cuatro hijos que mantener. Sus relatos narran la normalidad del desastre en la vida rutinaria, sin reparos en mostrar la fealdad, la miseria, o la vulgaridad que contrasta con la costumbre de los desarraigados.

Lucia Berlin (Juneau, Alaska, 1936-Marina del Rey, California, 2004) es una prosista escondida en el tiempo cuyo reconocimiento llegó a finales del siglo pasado. Una escritora inesperada que ambienta sus palabras en Chile, New York y California y que logró convertir su vida en literatura con humor.

9789569545320
 

7. Últimos testigos: Los niños de la Segunda Guerra Mundial / Svetlana Alexiévich

Escrita por la ganadora del Premio Nobel de Literatura en el 2015 esta obra inédita se pasea por la memoria de los niños que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial, y que ahora recuerdan aquellos años con el peso de la retirada.

A finales de los años ochenta Svetlana Alexiévich entrevistó a los huérfanos abandonados en orfanatos durante aquellos años de encierros y explosiones ensordecedoras. Alexiévich resalta que solo en 1945 se registraron 27 mil huérfanos, pero la escritora bielorrusa junta una mínima porción de estos testimonios para regresar a un genocidio cuya memoria se ha quedado corta. En el libro la autora no interviene más allá del prólogo, el foco llega con las palabras y reminiscencias de la infancia de los protagonistas, quienes se re- encuentran en una memoria colectiva marcada por la violencia y la muerte. La obra de la bielorrusa Svetlana Alexievich es la irrefutable crítica de la antigua Unión Soviética y de las secuelas que dejó en sus sobrevivientes.

Underground Railroad

8. The Underground Railroad / Colson Whitehead

El ganador del Premio Nobel, Colson Whitehead, es incluido en la lista de los diez mejores libros del 2016 en el New York Times por esta crónica de dos jóvenes esclavos que buscan la libertad ante cualquier costo.

Cora es una esclava de una plantación en Georgia, su vida es un infierno que desemboca en un destierro tras otro, inclusive entre sus “iguales” para las definiciones de aquellos años. Cora conoce a Caesar, quien le cuenta sobre el ferrocarril subterráneo: una red clandestina organizada en el siglo XIX  en Estados Unidos y Canadá  para ayudar a los esclavos afroamericanos a escapar de las plantaciones del sur hacia estados libres. La historia transcurre entonces entre la urgencia de una huida que no mide costos ni vidas, pero también en una odisea temporal y espacial que llama a recrear y a tomar conciencia sobre los horrores vividos por los afroamericanos en Estados Unidos en amaneceres cercanos a la Guerra Civil.

End of watch

9. End of Watch / Stephen King

La tercera parte de la trilogía protagonizada por Bill Hodges -que comenzó con Mr Mercedes- salió a la venta el pasado junio y como es usual con los lectores de Stephen King se ubicó entre los best sellers de la temporada. Aunque en esta seguidilla el maestro del terror se enfoca muchos más en la novela negra y policiaca que en su acostumbrado mundo de experiencias sobrenaturales, la novela llega en un momento clave en donde producciones inspiradas por King como Stranger Things o la nueva película de It han sido la obsesión de miles.

La historia de Hodges y su equipo de detectives es la novela número 55 de King, en esta el detective Hodges es diagnosticado con cáncer de páncreas y con tan solo pocos meses de vida se encuentra en un laberinto de pensamiento suicidas que se conectan con un pasado que creía enmendado: todos sus muertos han estado en contacto con Brady Hartsfield –el asesino apodado como Mr. Mercedes- que intentó hacer estallar un concierto de rock plagado de adolescentes. Hartsfield quedó en estado vegetativo; sin embargo, seis años después el personal del hospital donde este se recupera coincide en que sus heridas sanan sospechosamente rápido y en que este puede estar fingiendo para evitar un juicio eminente. El detalle está en que todo el que busca indagar en el asunto desaparece sin rastro.

 Harry Potter

10. Harry Potter y el legado maldito / Jack Thorne

Para los nostálgicos por la noticia de que la universal saga de Harry Potter había llegado a su final, un nuevo tomo con el complemento de El legado maldito (en inglés The cursed child) apareció en un formato inesperado. En esta ocasión se trata de una obra de teatro concebida por J.K. Rowling y escrita por Jack Thorne; hay un coautoría inusual -por decir algo- en donde el futuro de Harry Potter y sus amigos se muestra en forma de guion -de los ensayos de la obra- y se sitúa diecinueve años después de la conclusión de Harry Potter y las reliquias de la muerte. Ahora Potter es un empleado del Ministerio de Magia y su hijo menor, Albus Severus Potter, se encarga de protagonizar el nuevo inventario de contingencias de su generación.

Para algunos el libro es una reproducción fiel del universo del mago, para otros la cosa tenía que parar en el séptimo libro y lo del texto teatral despierta un sentimiento deja vu con reacciones encontradas. De todas formas el legado de Harry Potter arribó a los estantes y todavía falta la segunda parte de este nuevo formato.

Aparte de estas súper ventas y títulos predecibles que sabíamos llegarían este 2016, listas esperadas del cierre de año como la del New York Times incluye títulos como The North Water de Ian McGuire, War and Turpentine de Stefan Hertmans, The Return: Fathers, Sons and the Land in Between de Hisham Matar. Cinco esquinas de Mario Vargas Llosa, Aquí estoy de Jonathan Safran Foer; El libro de Baltimore de Joe Dicker y La noche al revés de Zoé Valdés fueron otros de los títulos que dejaron su estampa este año en los estantes de las librerías.

Al fin una buena razón para frecuentar librerías

Joaquín Jesús Sánchez

Foto: CHARLES PLATIAU
Reuters

A una librería no hay que ir (¡contra todo pronóstico!) a comprar libros. No, al menos, desde que el progreso nos permite comprar cualquier cosa en pijama y babuchas. Es cierto que el librero te recomienda buenos libros, pero, ¿no hay algoritmos de publicidad mucho más documentados (y con mucho más empeño)? La única diferencia es eso que se llama «el toque humano». Y no exageres: todavía existen los culturales y la crítica; y algún amigo lector tendrás, digo yo.

Por eso, a las librerías no hay que ir a comprar libros: hay que ir a husmear. Verás: la gente que sigue comprando libros, ahora que se puede tener la biblioteca de Alejandría en una pantallita, establece unas relaciones curiosísimas con estos objetos. ¡Objetos! Un libro no es un texto: un libro es una cosa. Por eso importa el gramaje del papel, el tipo de impresión, el modo en que está encuadernado, la tipografía y la portada. ¡Qué divertido es verlos escoger! Los tocan, los abren, los comparan. Preguntan alguna cosa al librero. Los vuelven a mirar. Hay una multitud de gestos a los que hay que estar atento: cómo se pasan las yemas por el papel, cómo se arquean los dedos al abrir las páginas, cómo se entornan los ojos al examinar las tapas. ¡Estás siendo testigo de un momento privadísimo! Y completamente a salvo, haciendo como que estás a otra cosa; como en esas películas de espías de sombrero y gabardina, que se refugian detrás de un periódico (qué grandes eran esos periódicos, ¿no?).

Y si la librería no es la sucursal de una cadena, ¡qué gran felicidad! ¡También se puede diseccionar al librero! ¿Qué extraña sucesión de apetencias le habrá hecho tener esos libros y no otros? ¿Y ese orden? Si el orden de una biblioteca pretende ser científico, el de una librería no sólo eso, ¡también mercadotécnico! Repasar los estantes es como oír una confesión o jugar al psicoanalista (¿hay entre estas cosas alguna diferencia?). Si se busca con atención, en algún momento aparece el ejemplar a la moda, desentonando: ah, ¡el deseo de vender!¡Los vicios del mundo! Qué gran consuelo encontrar la bajeza ajena.

Es difícil curiosear en las bibliotecas ajenas, salvo que uno pertenezca a una experimentada estirpe de atracadores nocturnos. Mayorga, el dramaturgo, me hablaba hace unas semanas de un supuesto coleccionista que no enseña su colección, porque el que la viese accedería a algo íntimo, como un retrato; porque el coleccionista, para acrecentarla, habría cometido, en algún momento, hechos vergonzosos. Pero tú, frecuentador de librerías, puedes disfrutar del momento inicial, de los detalles de la adquisición de una nueva pieza: de los titubeos, del entusiasmo o de la resignación. ¡Ni todos los Amazones del mundo pueden procurar eso! Así que ve a hacer de mirón y no te preocupes con moralinas: ¿cree que los otros no te observan?

De librerías

Javier Fórcola

Foto: CHARLES PLATIAU
Reuters

De viejo o de nuevo. Las primeras, de lance, de saldos, de segunda mano, de bibliófilo, de anticuario. Sin contar chamarileros, rastros y encantes. Las segundas, generalistas, infantiles, de novedades, de libros de bolsillo, de viajes, de ensayo, de fondo. Cadenas o independientes. Algunas, abiertas a mediodía; otras, con horarios alternativos, tentadoras hasta medianoche. De barrio, históricas, con solera, con librero. Organizar un viaje contando con las librerías que uno quiere visitar: la librería como parte de la aventura. El encanto, azaroso y emocionante, de atravesar el umbral de esa librería que nos sale al paso.

Para un flâneur urbanita como el que suscribe estas líneas, deambular por la ciudad, sin rumbo fijo, tiene como gran aliciente visitar semanalmente alguna de mis librerías preferidas –especie de puertos seguros que nos salvan del tráfago urbano durante unos minutos–; o, en caso de hacerlo por una ciudad desconocida, por primera vez visitada, disfrutar del hallazgo de una de ellas, aún no explorada. Las librerías son la isla del tesoro, a disposición de cualquier bolsillo.

Bien es cierto que la visita a la librería, como a cualquier otro comercio o tienda, puede tener una motivación premeditada –vamos a la librería a buscar un libro concreto–; como cualquier libro no dejará de tener, en la sociedad postindustrial en la que vivimos y compramos, la condición de mercancía o producto de consumo. Pero cualquier lector sabe que eso no es así. Los libros son más que cosas; las librerías son más que tiendas. Sí, en tiempos de internet, somos capaces de comprar, a golpe de tecla, lo que deseamos: en casa, delante de nuestro portátil; por la calle, con el móvil en la mano mientras deambulamos, autistas en nuestra burbuja, sin mirar lo que nos rodea.

Ahí están los famosos «buscadores», que nos permiten «acceder» a la información y a «la gran tienda universal donde todo se puede comprar». Las tiendas online que nos tientan, permanentemente, proponiendo precisamente lo que estábamos buscando, tras haber dejado ese ingenuo rastro de cookies tras nuestras navegaciones por la Red. Para el flâneur urbanita, las cosas no funcionan así. Él no busca, si acaso, encuentra. Lo que encuentra, la mayoría de las veces, le sale al paso, le deslumbra, le sorprende. Y como en todo encuentro –el azar tiene su propia lógica–, el hallazgo de este libro –el que no conocíamos; el que esperábamos; con el que hemos soñado; el que habíamos perdido, o prestado; el que queremos regalar; el que nos hubiera gustado escribir, o publicar– nos produce dicha.

La felicidad más allá de la tecla, más acá de lo virtual. Uno no va a una librería como va a otro comercio; no compra un libro como compra medio kilo de manzanas. En el fondo, uno visita una librería, como cuando va al cine o pasea por un museo, con un propósito: en busca de la felicidad.

Sophie Divry: “El humor y la literatura son dos formas de resistencia”

Beatriz García

Foto: Miquel Taverna
CCCB

Dijeron que íbamos a comernos el mundo y ahora la pasta nos sale por las orejas: macarrones con queso, la dieta del cucurucho de los miembros del ‘precariado’. Una generación con un currículo laboral más largo que la suma de nuestras listas de la compra, que escuchamos día sí y día también la eterna monserga de que si no encontramos trabajo es porque somos demasiado vagos, demasiado quisquillosos, demasiado de letras, o de ciencias, da igual. Demasiados. 

Sentada en la sala de Prensa del CCCB, junto a la escritora Sophie Divry, con quien comparto, creo, bastante más que un sofá –ambas hijas de familias acomodadas, ambas periodistas, ambas escritoras, ambas, por este motivo, precarias- siento ganas de decirle: “¿Sabes, Sophie? Hay gente que cree que estoy entrevistándote en Kosmopolis porque me divierte, pero en realidad estoy trabajando”. E imagino que ella me contestaría lo mismo.

El año pasado la editorial Malpaso publicó su último libro, ‘Cuando el diablo salió del baño’, la historia de una escritora desempleada y en la treintena que malvive intentando encontrar trabajo, pagar sus facturas y llenar la nevera. Pero a pesar de la gravedad de su situación, no puedes evitar soltar unas risas. “El humor y la literatura son una forma de resistencia, una defensa ante las dificultades sociales y económicas de nuestra época”, me dice. Porque los libros reflejan la vida no de una forma literal, sino a través de la emoción. No viven de espaldas a su tiempo, porque sólo es posible escribir sobre lo que se conoce y padece. “La cuestión es cómo podemos los escritores incorporar el mundo a nuestras ficciones. La literatura nace de la adversidad”.

“En Francia evitas hablar sobre algunos temas con familiares o amigos porque quizás no sabes si tienen ideas racistas”

Y si algo vivimos son tiempos adversos. A un mes escaso de las elecciones en Francia, el más político de los libros de Divry ejemplifica muy bien la situación de muchos jóvenes en un país donde el desempleo estructural y las ideas racistas, residuo de su pasado colonialista, han sido utilizadas por el Frente Popular de Marine Le Pen como ejes centrales de su fanático discurso. “Hace unos veinte años que el odio a los musulmanes ha entrado en la intimidad de los franceses. Hoy ya evitas hablar sobre algunos temas con familiares o amigos porque no sabes si tienen ideas racistas”, explica.

“Porque Francia es vieja”, escribe Sophie. Un país de viejas tiendas y viejos periódicos, y de viejos literatos que escriben viejos diccionarios para viejas lectoras. Todos MUY “françoishollandamente viejos”. Y por eso, ‘Cuando el diablo salió del baño’ es también una llamada a la vuelta a la juventud. “Hemos de ser menos civilizados y más caóticos, ya está bien de prohibir todo el tiempo. Francia necesita más vida y más energía, recuperar el entusiasmo. Por eso no quise escribir una novela pesimista”.

“Los escritores somos unos inadaptados a la vida de la empresa”

Pero sí es una obra sincera, política y feminista en la medida en que su protagonista tiene que afrontar la lacra de cruzarse con un jefe ‘machirulo’, como tantas veces nos ocurre en la vida. “Estoy harta de que me pregunten si escribo novelas feministas porque mis personajes son mujeres. A ningún escritor le preguntan por qué sus novelas están protagonizadas por hombres… Los libros hablan de la vida”.

Y Sophie Divry lo hace, diablo mediante, jugando con la tipografía y el lenguaje, “robando” (en el buen sentido) algo de Proust, y también de Racine, y de Federman, e incluso de Cervantes, para reflexionar sobre la literatura y el oficio de escritor, precario antes, ahora y tal vez siempre. “Los escritores somos unos inadaptados a la vida de la empresa. Y a la vez, una buena parte de lo que somos se lo debemos al aburrimiento. Me aburrí mucho de niña; los padres actuales quieren que sus hijos sean artistas y los inscriben a cientos de actividades, pero el aburrimiento y la frustración son los motores de la creación artística”.

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¿Cómo nos afecta demonizar el envejecimiento?

Ariana Basciani

Foto: Kevin Combs
Reuters/Archivo

La participación de Lynne Segal en el festival de literatura, Kosmopolis, nos ha permitido adentrarnos en el tema de la vejez y cómo nos acercamos a ella. Segal, psicóloga y feminista australiana con residencia en Londres, comienza su conferencia explicándonos cómo el cuerpo se ha doblegado a la mente en los medios de comunicación y cada día, el miedo al envejecimiento se hace inminente, inclusive siendo jóvenes. En líneas generales, Segal plantea que la gerascofobia es más actual que nunca.

Generalmente se representa la vejez con la imagen de una persona encorvada con un bastón, ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué esa fijación de Goya de asociar mujeres viejas con el demonio o realizando actividades demoníacas?, se pregunta la conferencista. Su análisis reflexivo sobre el envejecimiento ofrece un enfoque combativo y entusiasta. Plantea el término “vértigo temporal”, referido al individuo que absorbe todas las edades vividas, sin sentir el cambio en absoluto, pero con un cuerpo debilitado y lidiando con la inevitable pérdida de seres queridos. Segal utiliza una frase de Virginia Woolf para explicar el “vértigo temporal”:

“A veces siento que ya he vivido 250 años, y a veces que todavía soy la persona más joven en el autobús”

Según Freud, la conciencia no tiene una relación personal, por eso nos cuesta tanto entender que nuestro cuerpo cambia mientras nuestras experiencias quizás no nos hacen más sabios.

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“El escándalo de envejecer” por Lynne Segal, una de las conferencias inaugurales en esta edición de Kosmopolis. | Foto: Ariana Basciani

La edad para la mujer, el hombre y los homosexuales

Las estadísticas de Segal no mienten, mientras más gente intenta quitarse edad para sentirse más joven, en Gran Bretaña, aproximadamente 10 millones de personas son mayores de 65 años y, en un futuro próximo, debido al aumento de la expectativa de vida, pronto los centenarios serán la norma.

¿Cómo aceptar los estragos físicos y aprovechar las experiencias para vivir plenamente en el presente? ¿Qué significa envejecer bien?

Para las mujeres la edad es una obsesión y ha convertido a las industrias cosméticas en multimillonarias; sin embargo, para algunas la vejez es la etapa más plena. “Ya no eres un objeto sexual” afirma Segal. En el caso masculino, adquiere otro matiz, porque la vejez suele asociarse a la falta de potencia sexual: la salida al mercado de Viagra lo confirma. Por su parte, en el mundo de la homosexualidad se relaciona con la pérdida de deseo y de elasticidad física. En líneas generales, envejecer, más que un temor a la muerte, es el miedo a la “dependencia y a la soledad”, añade Segal.

Lynne Segal cierra la conferencia señalando que se debe analizar y profundizar sobre este tema, creando conciencia y entendiendo que se debe vivir en presente sin mezclarlo con el futuro, aceptando las arrugas y las pieles blandas, preguntándose cómo quieres vivir la vida.

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