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Dragones y otros animales que dan miedo

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Todo el que ha visto los últimos episodios de Juego de Tronos entendió algo claramente: Nunca, jamás, querría enfrentarse a un dragón… menos a tres. La serie, que lleva años insinuando el poder destructivo de estos seres míticos, desplegó el horror de un ataque de dragón sin limitarse: cadáveres calcinados por cientos, soldados (o muertos) derritiéndose en vida (o en muerte)… un caos horroroso y cruento –no es casual que G.R.R. Martin haya comparado a los dragones con las bombas nucleares- que a su paso sólo deja horror y devastación (quien no lo piense sólo remítase a la cara de Tyrion durante la matanza).

En conclusión: no, nadie quiere nunca tener que vérselas con un dragón. Pero ellos no son los únicos animales/seres fantásticos capaces de generar pavor. En el audiovisual ha habido más de una criatura no humana capaz de poner los pelos de punta. Sí, los dragones generan respeto, pero ¿qué otro animal no querrías encontrarte nunca?

El tiranosaurio rex y los velocirraptores (Jurassic Park)

Puede que las secuelas hayan sido deplorables (por qué alguien volvería a ese lugar tras la primera película es motivo de disertaciones filosóficas del más alto orden) pero cuando los dinosaurios del Parque Jurásico aparecieron por primera vez en la pantalla del cine, sí eran los buenos, la impresión era inevitable. Aún excelentes como ejemplo de efectos especiales (recuérdese que son de 1993), los dinosaurios generados a través de un descabellado experimento genético están encerrados por muy poco tiempo. Y como bien se ocupa la película de mostrarlo no son animales controlables o dóciles. El ataque del tiranosaurio, el primero, con los niños atrapados en el coche y las linternas, es una secuencia de suspenso y terror como pocas… pero los velocirraptores, más pequeños pero más sanguinarios y mucho más inteligentes, se llevan el premio a la escena que más pánico da: la de la cocina. Estos bípedos dan miedo no sólo por su capacidad de despedazar a sus víctimas en segundos, sino porque son inteligentes e intuitivos. Y ¿qué cosa hay peor que luchar contra un animal prehistórico con dientes y garras descomunales que se adelanta a lo que piensas?

Los olifantes (El señor de los anillos)

Estos pobres mastodontes se llevan una mala parte de la batalla de los campos de Pelennor. Cuando aparecen, cuando ya Theoden da por ganada la pelea, hacen caer el alma y la esperanza de cualquiera. Con sus enormes alambres de púas atados a los colmillos, su decenas de metros de altura y sus crueles jinetes, los olifantes quiebran las líneas de Rohan en segundos y el resultado es devastador. Sí, aquí no hay miles de soldados chamuscados, pero sí se les ve ser ensartados y tirados por los aires por las trompadas de estos pobres animales sometidos a ser tan barbáricos (nadie se cree que esté en su naturaleza).

Los fellbeasts de los nazgûl (El señor de los anillos)

Pero si hay una cosa que inspira un pánico inenarrable a los personajes de la saga de Tolkien (y con razón) son los nazgûl y sus monturas. Sí, la verdad es que los jinetes negros son los verdaderos malvados del cuento, pero una vez que pierden a sus perturbadores caballos negros de ojos rojos en la primera entrega, estos espectros optan por unas bestias dignas de sus gritos agudos y su maldad plena. Las fellbeasts son una especie de dragón, sin capacidad de escupir fuego ¡gracias a dios!, con un cuello alargado, dientes afilados y unas garras tendientes a coger soldados y tirarlos desde grandes alturas a horribles muertes. No los adversarios que nadie desea.

Los bichos (Starship Troopers)

Esta sátira sobre el fascismo se ha convertido en un clásico de culto en los últimos tiempos. La historia es así: los humanos han decidido colonizar otros planetas, en esos planetas hay gigantescos bichos, esos bichos se defienden hasta la muerte contra los invasores. Claro que el régimen marcial de la película pinta a los bichos como seres despiadados y malignos, que atacan a los humanos y deben morir, pero la realidad es que los bichos, capaces de matar sin contemplación, tienen razón de defenderse. Los humanos han llegado a su hogar y han intentado esclavizarlos y asesinarlos. Dan miedo, pero en este caso el corazoncito del espectador está con el monstruo.

Los gremlins (Gremlins)

Salvo Gizmo, padre de todos los engendros malignos que desatan el caos, los gremlins son los peores seres posibles. Agresivos, crueles y caóticos, esta especie animal bien podría haberse quedado dormida. Pero, seamos honestos, hay algo de responsabilidad humana aquí. ¿A quién se le ocurre comprar un regalo que viene con semejantes instrucciones en una oscura y extraña tienda? Es casi como si quisieran desatar una especie maligna sobre La Tierra. Igualmente se les perdona porque Gizmo, aunque capaz de hazañas letales cuando come o se moja, es uno de los bichitos más adorables que han pisado el cine.

King Kong (todas las versiones de King Kong)

Aquí pasa lo mismo que con los bichos de Starship Troopers. Sí, nadie querría enfrentarse a este gigantesco gorila (no es un buen plan), pero el pobre Kong está sólo defendiéndose del ataque de un grupo de oportunistas que ven en su captura y tortura la capacidad de hacer dinero. Kong es fuerte, está molesto y puede trepar el Empire State y tirar aviones con la pata, pero en este caso todos queremos que lo haga…. porque salvo excepciones los humanos no quedan muy bien en ninguna de estas historias.

Godzilla (todas las versiones de Godzilla)

Originalmente una moraleja sobre los peligros de las bombas nucleares (el monstruo es una mutación producto de la radiación), esta enorme criatura marina tiene predilección por caminar a través de ciudades y destruir todo a su paso. Y sí, mata a muchas personas, pero en su defensa muchas de esas personas optan por gritar y quedarse quietas, justo en el camino de sus patas, así que no es tanto su culpa. Godzilla ha tenido varias iteraciones diferentes: desde el malvado ser que representa a la bomba atómica y su poder de destrucción, hasta el anti héroe incomprendido por los humanos. Lo cierto, igualmente, es que nadie desearía que este animal gigante se pasease por su ciudad.

Los Dragones de Juego de Tronos

Drogon, Rhaegal, y Viserion son los dragones de Daenerys y desde la séptima temporada de la serie de tienen un aspecto más temeroso. El director de la serie, Matt Shakman, en su participación en un panel dentro del festival SXSW afirmaba que “los dragones de este año son del tamaño de los 747”. Shakman también mencionó que Drogon, el más grande del grupo y con el que la descendiente de la Casa Targaryen ha calcinado a varios enemigos, tiene una llama de 10 metros de diámetro.

Basta ver de qué será capaz un dragón de fuego.

Dragones y otros animales que dan miedo 1
Imagen del Episodio 06 de la Séptima Temporada vía HBO.

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La sexta extinción masiva de especies de la que somos responsables

Alex Gray

Foto: Marcelo del Pozo
Reuters

Cuando hablamos de extinción, nos vienen a la cabeza los dinosaurios. La información que habitualmente no manejamos es que han sido muchas las especies las que han desaparecido en los últimos 500 millones de años, periodo en el que se han producido al menos cuatro extinciones masivas –esto es, la desaparición de una gran cantidad de especies en un período relativamente corto de tiempo, tradicionalmente por motivos geológicos o climáticos–.

Esta vez, sin embargo, nosotros somos los responsables.

La “aniquilación” de las especies

Un estudio nuevo publicado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias dice que hay una “aniquilación biológica” en curso.

Investigadores de la Universidad de Stanford y la Universidad Nacional Autónoma de México estudiaron 27.600 especies de vertebrados terrestres (animales con columna vertebral que viven en tierra), que representan alrededor de la mitad de todas las especies de vertebrados, y encontraron que la población del 32 % de estos está disminuyendo.

Hay una sexta extinción masiva de especies en marcha (y nosotros somos los responsables) 1
Gráfico: Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS)

También examinaron 177 especies de mamíferos, y descubrieron que todos han perdido al menos un tercio de su área geográfica. Además, casi una de cada dos especies ha experimentado una grave reducción de su población.

Hay una sexta extinción masiva de especies en marcha (y nosotros somos los responsables)
Gráfico: World Economic Forum

Varias especies de mamíferos que estaban relativamente seguras una o dos décadas atrás están ahora en peligro de extinción. Por ejemplo, el número de leones africanos ha disminuido en un 43% desde 1993.

Este estudio no es la única investigación que ha llegado a la conclusión de que algunas especies están disminuyendo rápidamente. El Índice Planeta Vivo, que mide la cantidad de ejemplares de 3.706 especies de vertebrados, también muestra una clara tendencia descendente.

Hay una sexta extinción masiva de especies en marcha (y nosotros somos los responsables) 2
Gráfico: World Economic Forum

 

Extinción acelerada

Si bien las extinciones masivas ocurrieron antes de que los seres humanos se apoderaran del planeta, los científicos sostienen que la tasa de extinción de las especies se ha acelerado considerablemente.

Incluso, de acuerdo con estimaciones conservadoras, casi 200 especies de vertebrados se han extinguido en los últimos 100 años. Esto equivale a alrededor de dos especies al año. En el pasado, la extinción de 200 especies habría llevado hasta 10.000 años.

El problema, dicen los autores del estudio, es que dos extinciones al año no atraen suficiente atención mundial, especialmente si, en primer lugar, las personas no han oído hablar de dichas criaturas. Utilizan los ejemplos del pez killi del estado de Santa Catarina, Brasil, y el pipistrelle de la Isla de Navidad, un murciélago pequeño, que han desaparecido en los últimos años.

Sostienen que el mundo debe prestar atención, porque la pérdida de la diversidad biológica es uno de los problemas ambientales más graves causados ​​por el ser humano.

En las últimas décadas, los seres humanos han tomado enormes extensiones de hábitat de los animales, y causado la contaminación y el calentamiento global. Todo lo cual, dicen los autores, ha provocado declives catastróficos en las poblaciones de especies comunes y raras de vertebrados.

El problema es que la extinción es irreversible, y tiene un profundo efecto en el ecosistema del planeta. Todo, desde los alimentos que comemos hasta los recursos que utilizamos, lo tenemos gracias a la extraordinaria biodiversidad de la Tierra.

No hay suficiente tiempo, dicen, para evitar la reducción de la biodiversidad, y la idea de que existen formas de traer animales extintos de vuelta a la vida es una “interpretación equivocada”.

Pero no todos están de acuerdo con la sombría evaluación de los científicos.

¿Estamos a tiempo de revertir la situación?

Algunos argumentan que si realmente estuviéramos en medio de una extinción masiva, el mundo ya se habría terminado. El paleontólogo del Smithsonian Doug Erwin le dijo a The Atlantic: “Las personas que afirman que estamos en la sexta extinción masiva no entienden que la lógica de su argumento es errónea”.

“Hasta cierto punto, ellos hacen esta advertencia para asustar a las personas e impulsarlas a actuar; pero, si de hecho estamos enfrentando una sexta extinción masiva, la biología de la conservación deja de tener sentido”.

Aunque también advierte: “Creo que si seguimos a este ritmo por un tiempo prolongado nos enfrentaremos a una extinción masiva, y creo que este es un descubrimiento optimista porque significa que realmente estamos a tiempo de evitar el Armaguedón“.

Pero los autores del estudio de aniquilación biológica nos hacen una clara advertencia: incluso nuestros días podrían estar contados.

La ventana de oportunidad para llevar adelante una acción eficaz es muy corta, probablemente de dos o tres décadas, a lo sumo.

Todos los signos apuntan a amenazas cada vez más poderosas a la biodiversidad en las próximas dos décadas, pintando un panorama sombrío del futuro de la vida, incluso de la vida humana.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

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Los monstruos que finalmente somos

Romhy Cubas

Foto: Imagen de La novia de Frankenstein (1935)
Universal Pictures

La última semana de octubre se nutre de monstruos y casas embrujadas para sobrevivir. En Halloween disfraces góticos hacen fila para conmemorar una historia que ya nadie recuerda con demasiado detalle. Ese fetiche por las criaturas perfiladas como una mezcla de humanos y animales se extiende por todas las ciudades para pretender por una noche que entendemos eso de celebrarnos entre deformidades y naturalezas ocultas.

En el siglo XIX sin ir muy lejos –aunque la práctica data desde tiempos medievales- todavía eran comunes los “freak shows” o espectáculos de monstruos en donde espectadores demasiado crédulos e individuos con discapacidades o meras diferencias físicas eran explotados por el mercado del espectáculo –especialmente el circense- exponiendo uno de los niveles morales más bajos de la civilización, aunque ni de lejos el fondo de sus “capacidades”.

La combinación de ese morbo, misterio y miedo siempre ha sido la receta perfecta para que la obsesión con criaturas a veces demasiado parecida a los humanos sea el apogeo de estas fechas.

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El actor Gary Oldman como Drácula en la película de 1992 dirigida por Francis Coppola. | Foto vía: Entertainment Weekly

Pero hay una diferencia entre ese monstruo de la mitología clásica, especialmente de la literatura greco-romana en donde odiseas y viajes infinitos se nutrían de híbridos con cuerpo de mujer y cola de pez, o torsos de hombre y garras de león, y ese monstruo intermedio que no hubiera sido posible sin Mary Shelley y su creación literaria, perfectamente deforme y alegórica, Frankenstein. Con ella nace el monstruo como criatura moderna, en un experimento fallido, mezclando la ciencia con las carestías humanas.

Más adelante, en 1920, continuaría la tradición con Dr Jekyll y Mr Hyde de  Robert Louis Stevenson, o Drácula de Bram Stoker. Los hombres lobos, las momias, los vampiros, alguno que otro extraterrestre y criaturas creadas a propósito o no entre ensayo y error colmaron la literatura y la realidad para incorporarse al folklor de Halloween, entre otras rutinas colectivas.

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Portada de Frankenstein de Mary Shelley | Imagen vía: Book Republic.

Y aunque Mary Shelley le dio forma al monstruo moderno, el contenido común del perfil se desarrolló con la industrialización y los hallazgos progresivos en la ciencia, aquellos que cambiaron básicamente la forma de subsistir.

La ciencia, la dualidad, la soledad, el aislamiento y el encuentro entre la naturaleza humana y las convenciones sociales son algunas de las estampas que crearon el lado oscuro de esos monstruos tan familiares del presente.

El escritor y profesor universitario Stephen Asma se refiere al concepto en su libro, Sobre Monstruos: Una historia antinatural de nuestros peores temores. Al monstruo lo describe como un presagio: “una muestra de la ira de Dios, un presagio del futuro, un símbolo de virtud moral o vicio”. “Durante el reinado de Pericles, un carnero con un solo cuerno nació en una de sus granjas. Un vidente determinó que el monstruoso carnero era un presagio: Pericles triunfaría sobre su rival político, Tucídides. El filósofo Anaxágoras partió la cabeza del carnero por la mitad y observó que su cerebro se había desarrollado anormalmente, lo que resultaba en un solo cuerno. Ofreció una explicación científica para el monstruo. Pero Pericles en verdad triunfó sobre Tucídides, y se celebró el poder profético del vidente.”

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El génesis

 En Mayo de 1816 la escritora británica Mary Shelley y su familia hicieron un viaje al lago Lemán, al norte de Los Alpes, en donde pasarían el verano con el poeta  Lord Byron. Entre tardes oscuras y tormentas de estío los Shelley y Lord Byron relataban viejas historias de fantasmas. La propuesta de Byron durante una noche de escribir sus propias historias de fantasmas encendió la chispa para que Mary Shelley tuviera un “sueño de vigilia”, o terror nocturno, durante el cual un cadáver era reanimado. En su edición de Frankenstein de 1831 esta escribe: “Vi al pálido estudiante de artes impías arrodillarse junto a la cosa que había juntado. Vi el espantoso fantasma de un hombre tendido, y luego, en el funcionamiento de un poderoso motor, mostrar signos de vida, y se mueven con un movimiento incómodo, medio vital. Debe ser espantoso, porque supremamente espantoso sería el efecto de cualquier esfuerzo humano para burlarse del estupendo mecanismo del Creador del mundo”.

Frankenstein fue publicado anónimamente en Londres en 1818 pero el nombre de Shelley apareció por primera vez en la novela cuando se reimprimió en 1831. Antes del siglo XX, solo en el Frankenstein de la escritora se le da al monstruo su propia narrativa.  La novela difiere de la caracterización del monstruo violento y rústico que se hace en gran cantidad de las versiones posteriores. En la historia original esta criatura es un ser sensible e inteligente que se torna amargado y vengativo –convirtiéndose finalmente en un asesino- luego de ser rechazado por la sociedad y por su creador, el Dr. Frankenstein (del cuál hereda el nombre).

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Máscara de Trump. | Foto: Imelda Medina / Reuters

Los de ahora

En el Royal College of Surgeons de Londres todavía existe una colección médica reunida entre el siglo XIII y el XIX conformada específicamente por anomalías congénitas; supuestamente estas eran utilizadas para propósitos educativos. Su categorización rumea donde siempre lo han hecho los lugares diferentes, en un limbo difícil de describir y cuyo éxito entre el público yace principalmente gracias a esa mezcla familiar e incómoda de naturalezas humanas. Este es un prototipo interesante que describe cómo hemos ido creando nuestra propia caracterización “monstruosa” a través de todo aquello que rechazamos y definimos como humano.

En el presente todavía están de moda los disfraces de vampiros y de extraterrestres, pero cada día la utopías culturales se parecen más a los barómetros en los cuales las amenazas políticas, sociales e inclusive climáticas refuerzan al monstruo del siglo XXI.

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Máscaras de Hyperflesh promocionadas en el Monsterpalooza 2017 | Imagen vía YouTube.

La autora Theodora Grass lo explica afinadamente cuando recuerda que “cada época crea los monstruos más relevantes en términos de sus preocupaciones prácticas y filosóficas centrales. El monstruo de Frankenstein responde a Locke y la Revolución Francesa. Drácula invade Inglaterra durante un momento en que el Imperio Británico parecía ser el más fuerte, pero ya comenzaba a desmoronarse. Los Hombres Bestia del Dr. Moreau reflejan, de un modo casi demasiado obvio, preocupaciones contemporáneas con las teorías del cambio evolutivo. (…) Nos identificamos con el monstruo y lo domesticamos, mientras simultáneamente creamos una nueva narrativa de monstruosos asesinos en serie y terroristas que actúan como nuestros villanos. No son monstruos, aunque a veces utilizamos ese término para ellos: son humanos, no híbridos. Tal vez indican que lo que ahora tememos, más que a cualquier otra cosa, somos a nosotros mismos y a nuestra propia capacidad para el mal”.

“Porque los monstruos siempre, finalmente, son sobre nosotros”. -Theodora Grass

De esas preocupaciones filosóficas centrales de las que habla Grass se infiere que nuestra percepción de los monstruos continuará transformándose al ritmo de nuestra cultura, de nuestras decisiones políticas y sociales. Ese es el barómetro de exhibición, el que indica que este Halloween habrán demasiadas máscaras de cabello platinado y mejillas rosadas con los rasgos de Trump en las calles. El mismo que dice que el corte de Kim Jong-un será revolucionario por una noche más. Pero especialmente, ese es el barómetro que dice que es probable que se adviertan más caras humanas que hibridas esta noche de Halloween.

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Game of Thrones: The touring exhibition, pactando con la ficción

Ariana Basciani

Foto: HBO
HBO

Juego de Tronos es una serie que ha dejado marcada la vida de muchos espectadores en la era dorada de la televisión. Es por ello que no es de extrañar que la expectativa de la serie se integre a otros espacios y productos fuera de la pantalla chica. Una serie que ha normalizado la violencia, las escenas de sexo, el incesto, o ha generado conmoción y empatía con personas entrañables, no es un fenómeno que se queda solamente en el ámbito de la caja tonta de la televisión, sale y conquista territorios, juega a buscarse un trono en la calle y en la vida de los televidentes que temporada a temporada pactan con ella.

El fenómeno es transmediático, va desde máscaras de los personajes de la serie para disfrazarse en Halloween hasta grandes exposiciones itinerantes como la que ha llegado esta semana a Barcelona: Game of Thrones: The touring exhibition.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie 5
Poster promocional de la exposición | Imagen vía Sold Out

La nueva experiencia expositiva se inaugura mundialmente el 28 de octubre hasta el 07 de enero y cuenta con 1.000 m2 de superficie en el histórico Museu Marítim de Barcelona. Está compuesta por reconocidas imágenes y objetos de la exitosa serie de HBO, desde las famosas espadas de fuego valyrio, vestuarios de personajes hasta los huevos de dragón entregados como regalo de bodas a Daenerys.

Jaqen H’ghar y Meryn Trant: el legado de Ayra Stark en Barcelona

La presentación de la gran exposición de HBO contó con la presencia de dos actores de la saga: Tom Wlaschiha, mejor conocido por su papel de Jaqen H’ghar  y mentor de Arya Stark, y Ian Beattie, quien interpreta a Meryn Trant miembro de la Guardia Real y uno de los nombres principales en la lista de Arya Stark. Ambos se mostraron entusiasmados con su visita a la ciudad condal y aseguraron que su vida había cambiado completamente después de su participación en el fenómeno mundial.

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Ian Beattie y Tom Wlaschiha (izquierda a derecha) | Imagen vía: Sold Out

Para ambos trabajar con Maisie Williams, actriz que interpreta a Ayra Stark, fue una de las mayores experiencias, no solo por ver como una niña crecía en el set junto a su personaje sino por la química actoral que establecían con ella. Beattie también agregó chistoso que tras cinco temporadas trabajando con Lena Headey -quien interpreta a la malvada y compleja Cersei Lannister-, no podría comprender como una actriz eran tan disímil a su personaje.

Los actores no se libraron de alguna pregunta con respecto a la situación política de España, de la cual salieron airosos ratificando que no poseían toda la información requerida ni eran residentes como para poder emitir una opinión. De todas formas Wlaschiha afirmó que, a partir de los recuerdos de su niñez en una Alemania dividida, no quería un mundo con fronteras ni divisiones. Para ambos Barcelona es un ejemplo de una gran ciudad, con un patrimonio conservado a diferencia de otras ciudades europeas.

Game of Thrones: The touring exhibition 

Las gran exposición, como lo afirma HBO, posee 10 zonas de decorados que brinda a los visitantes la posibilidad de ver en directo parte de la fantasía de la serie: desde el atrezo hasta detalles originales donde la guerra más importante de la ficción se lleva a cabo.

Game of Thrones: The touring exhibition, pactar con la ficción desde los decorados de la serie
Parte de la exposición. Uno de los decorados de la serie en Desembarco del Rey durante la Boda Púrpura | Imagen vía Sold Out

Las zonas temáticas representan paisajes y escenarios emblemáticos que te hacen pactar con la ficción de la serie: desde los parajes invernales donde habitan los Stark, la senda del Camino Real, los magníficos escenarios de Desembarco del Rey, la Casa de Blanco y Negro junto al templo del Dios de Muchos Rostros, el Castillo Negro lugar emblemático de la lucha de Jon Snow, hasta las heladas tierras de Más allá del Muro donde no solo hay caminantes blancos.

Como era de esperarse, para todos los que desean tocar las altas esferas del poder, el trono de Poniente es la pieza central de la exposición en el Salón del Trono de Hierro.

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Vestuario de Danaerys Targaryen y Missandei junto a las armadura de los guerreros Inmaculados es uno de los decorados de la exposición | Imagen vía Sold Out

Al final del recorrido, la muestra posee una tienda donde se ratifica a la serie como un negocio. En la pequeña boutique del Poniente barcelonés podrán encontrar infinidad de objetos de merchandising, desde camisetas de cada casa hasta llaveros, huevos de dragón, joyería o deuvedés de la serie para los más nostálgicos que aún no utilizan el servicio de streaming de la red norteamericana en España.

Game of Thrones: The touring exhibition, es una exposición para los amantes más acérrimos de la serie y especialistas del diseño de producción cinematográfica.

Continúa leyendo: Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real

Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real

Nerea Dolara

Y no, no son lugares idílicos. Pero es que la realidad es tal que hasta los Siete Reinos parecen más prometedores.

Últimamente ver las noticias produce una urgencia por hacer las maletas y huir a un bosque recóndito donde vivir como ermitaños desconectados de la perturbadora realidad. ¿Necesitan ejemplos? Donald Trump es presidente, el Brexit ganó, una Nobel de la Paz se niega a reconocer que en su país se está produciendo un genocidio, hemos destruido de tal manera el planeta que los científicos piensan que en 100 años será inhabitable, hay ataques terroristas a diestra y siniestra, los derechos laborales brillan por su ausencia, el racismo y la xenofobia viven un momento de auge, en Alemania la tercera fuerza política es de extrema derecha… y España, digamos para resumir que lo de España es, así en pocas palabras, un caos. Estas son sólo unas de las pocas cosas que asaltan a cualquier habitante del planeta. Y como no podemos cumplir el deseo que tenía Mafalda -¡Paren el mundo que me quiero bajar!- tenemos que conformarnos con escapar a la ficción, con imaginar en qué universos ficticios viviríamos para salir del que nos rodea.

Y sí, en la ficción está The Handmaid’s Tale o The Walking Dead -a esos mundos nadie quiere llegar- pero también hay otros lugares y en esos bien podríamos refugiarnos por un tiempo.

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The Good Place, reir hasta no parar | Imagen IMDB

The Good Place

Lo dice su nombre, es un buen lugar. Si nunca has tenido una placa de coche personalizada o nunca has participado en The Bachelor o sus franquicias, es posible que seas admitido en esta laica versión del cielo en que vives en tu casa soñada y consigues a tu alma gemela. Claro no todo es lo que parece, menos si como Elenore no deberías estar ahí. Entonces tu idílico hogar está plagado de cuadros de payasos y no tiene escaleras. The Good Place es un lugar en que volar es una posibilidad, pero también donde hay lluvias de basura… no todo es perfecto aquí (spoiler alert) menos si se ha llegado al final de la primera temporada. Pero definitivamente sería una posibilidad a ponderar: escaparse de la realidad en el The Good Place que realmente lo es muy poco.

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El villano más temido en la última temporada de Juego de Tronos | Imagen vía HBO

Juego de tronos

¿Qué? ¿A quién se le ocurre irse a los Siete Reinos? Sí, hay que ser sádico o masoquista, pero realmente ¿no estamos un poco viviendo ya entre poderosos ansiosos por poder que ni se interesan por sus representados -digo, súbditos- o en un mundo en que acosar y violar mujeres está básicamente aceptado? Sí, el presente no es la Edad Media de los Stark y los Lannister, es mejor. Pero es de suponer que si pudiésemos encontrar una casita en algún recóndito pueblecillo tal vez podríamos huir de los dragones que respiran fuego, o de los caminantes blancos o en general de cualquiera de los humanos empeñados en matar a todos los demás… eso sí, en el caso de teletransportarnos a los Siete Reinos nunca nunca querríamos tener el apellido Stark.

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Parte de la tripulación del USS Enterprise | Image vía IMDB

Star Trek (todas sus versiones, para más modernidad optemos por la última)

Este si es un buen lugar para estar. ¿O no querrías formar parte de la tripulación del USS Enterprise? Sí, tal vez en tus viajes te encuentres alguna civilización poco pacífica, pero estás viajando por el espacio así que no deberías quejarte mucho.

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Dirimir entre humanos y robot, eso es Westword | Imagen vía HBO

Westworld

¿En serio? Sí lo sé, estas propuestas son terribles… pero es que considerando del mundo del que venimos no podemos pedir mucho más. Además esta idea de que en algún momento crearemos un mundo entero que represente un momento y en el que no haya ninguna consecuencia (no es así para nada, claro) es básicamente el punto de este ejercicio. La cuestión es que cuando optas por irte al Oeste y dedicarte a matar y violar androides que son casi exactos a un ser humano (también sienten…y tienen muuuuuucha más fuerza que tú) te conviertes en un asco de ser humano, o claramente ya lo eras. Así que tal vez no es la mejor opción.

Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real 5
American Gods, dioses muy reales | Imagen vía IMDB

American Gods

En este mundo los dioses de todas las civilizaciones, los viejos (Odin o Jesús) y los nuevos (los medios, la tecnología) están en guerra. Eso no plantea una buena resolución final -siempre son los pobres humanos los que viven las consecuencias- pero es aquí también donde una moneda puede alzarte de tu tumba o si lo piensas mucho puedes hacer nevar… no está mal ser un peón en los juegos de los dioses si puedes beneficiarte de ello.

Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real 1
Los protagonistas de Outlander | Imagen vía IMDB

Outlander

Puede que la Escocia del siglo XVII no sea el lugar más ideal, pero si vienes del futuro y conoces al amor de tu vida, qué importa. Sí, pasarás frío, sí, puede que te acusen de bruja y, sí, hay un ancestro de tu esposo -el de los años cincuenta- que es un sádico torturador, pero por lo menos tendrás el mejor sexo de tu vida y aventuras acompañada de un hombre dulce, amoroso y guapísimo.

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