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El alquiler pisa fuerte en España, ¿necesidad o cambio de tendencia?

Lidia Ramírez

Foto: ALBERT GEA
Reuters

A pesar de que aún estamos lejos de acercarnos a nuestros vecinos europeos, como los alemanes, donde un 50% de sus ciudadanos prefieren ser inquilinos a propietarios, en España se está dando un cambio de tendencia y cada vez son más los españoles que han pasado de considerar que ‘alquilar es tirar el dinero’ a convertir ésta en su primera opción de vida. Según datos presentados por fotocasa.com en su estudio ‘Los españoles y su relación con la vivienda’, en 2015 un 23,5% de los españoles vivía en régimen de alquiler frente al 15% que lo hacía en 2011. Este porcentaje, representa un salto importante y nos acerca al 30% de la población de la Unión Europea que de media, según datos de Eurostat, vive en régimen de arrendamiento.

Sin embargo, a pesar de este cambio, el estudio también refleja que el 47% de los actuales inquilinos preferiría vivir en una casa de su propiedad. Entonces, ¿por qué cada vez más gente alquila? Para Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista.com, hay que distinguir entre dos grupos diferenciados. Por un lado, aquellas personas que se han visto obligadas a acudir al mercado del alquiler por no poder hacer frente a una compra: “Muchos podrían permitirse el pago de una cuota hipotecaria pero no disponen de los ahorros necesarios para costear la entrada (alrededor del 30% del valor del piso)”, asegura; y por otro lado, está ese gran número de personas que elige voluntariamente vivir de alquiler aún pudiendo decantarse por la compra.

“La subida del precio del alquiler está provocando una segunda burbuja inmobiliaria”

-Portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid

Este cambio de tendencia, obligada o voluntaria, está haciendo que muchos propietarios disparen la renta de sus viviendas en alquiler a precios “completamente desorbitados e inaccesibles para gran parte de la población”, denuncia José, portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid, que insiste en que desde el Sindicato no sólo combatirán los precios sino que también defenderán los derechos de los inquilinos, la mejora de las condiciones habitacionales de los pisos, así como facilitarán los accesos al régimen del alquiler. En este sentido, propone un cambio de la Ley de Arrendamientos Urbanos ya que “está hecha unilateralmente, sin derechos para el inquilino”, asegura. “Hay una desigualdad de poder, las políticas se hacen siempre de cara a los propietarios y los inquilinos están totalmente desprotegidos”.

El alquiler se dispara en España

Definitivamente, el precio de las rentas de alquiler se ha acelerado subiendo en España un 8,8% en el primer trimestre. La mayor subida se ha dado en las Islas Baleares, donde el precio ha crecido un 15,9%, seguida de Madrid (5,1%), Canarias (5%) y Cataluña (4,9%) respecto al mismo periodo del año anterior. Para el jefe de estudios de idealista.com estas subidas “son consecuencia de un enorme aumento de la demanda de vivienda en alquiler que todavía no va acompañada de un crecimiento similar de la oferta, que aumenta a un ritmo mucho más suave”.  Traducidos estos porcentajes a euros, el precio medio mensual del metro cuadrado ha escalado en Cataluña hasta los 13,90 euros, a los 13,50 en Madrid y a 11,80 en Baleares.

El alquiler llega a España para quedarse
Cataluña y Madrid, las comunidades donde el metro cuadrado es más caro. |Fuente: Idealista.com

Tampoco podemos olvidarnos cuando hablamos de esta subida del precio del alquiler del fenómeno de la gentrificación, que para el portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid es “causa fundamental” y lo argumenta con la siguiente cuestión: “¿Si un propietario gana 200 euros por alquilar su piso un fin de semana a turistas, desde luego no le interesa rentarlo por 600 un mes?”. En los últimos meses se han producido varias movilizaciones contra este fenómeno. La última, bajo el lema #MadridNoSeVende, congregó a gente preocupada por los efectos que tiene en su vida cotidiana, por la pérdida de identidad de su barrio, o que se ve obligada a dejar su casa porque suben los alquileres.

A la pregunta de si los precios del alquiler seguirán subiendo en los próximos meses, Encinar no se muestra muy optimista y asegura que “según vaya mejorando la economía y aumente la creación de empleo, los precios del alquiler podrían continuar subiendo“, aunque también apunta que “hay que permanecer atentos a ver qué es lo que pasa con las rentas en Barcelona y Madrid, punta de lanza del mercado del alquiler en España, cuyo crecimiento se ha frenado en el último trimestre”.

¿Nos dirigimos a una burbuja en los alquileres?

Para Fernando Encinar, no se trata de una burbuja. “Los precios de las casas en alquiler no están subiendo por motivos especulativos sino porque los precios han estado ‘hibernados’ durante toda la crisis y ahora están poniéndose al día en un escenario de mejora económica y aumento del empleo, sobre todo en las grandes capitales”. A esto añade que visto el “escaso interés” de muchos ayuntamiento por facilitar que haya nuevas viviendas que satisfagan la necesidad de tener más oferta de pisos en alquiler, “lo más probable es que los precios sigan subiendo”.

De opinión contraria es el portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid, que asegura que este fenómeno “crea una segunda burbuja inmobiliaria, que es la burbuja de los alquileres“. En lo que sí coinciden los dos es en que si queremos que éste sea un mercado estable, es necesaria “una respuesta de diferentes administraciones que ofrezcan más ayuda y protección a las personas que se decanten por el alquiler”, así como más iniciativas para que éste “deje de ser residual”. 

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Gentrificación, el camino del aburguesamiento del barrio mestizo

Lidia Ramírez

Foto: Ana Laya
The Objective

A priori, que un barrio deteriorado y castigado por la violencia, la droga, etc, se regenere y revalorice es bueno. Regenerar es una palabra atractiva y revalorizar suena a progreso y prosperidad. Sin embargo, el problema surge cuando esa evolución produce la expulsión de sus residentes. En este punto es cuando hablamos de gentrificación, un proceso por el cual ciertas zonas pobres del centro de las ciudades se ponen de moda, el precio de la vivienda sube y los vecinos que tradicionalmente lo habitan –normalmente clase media/baja– se ven obligados a marcharse para dejar paso a otros de rentas más altas y generalmente más jóvenes.

Este fenómeno, cuyo término que más se ajusta en español sería elitizaciónelitización residencial, impera en barrios de grandes ciudades como Harlem en Manhattan, Hackney en Londres, El Raval en Barcelona o Chueca y Malasaña en Madrid. “El bajo precio de la vivienda o la cercanía al centro de la ciudad y al lugar de trabajo hacen de estos barrios su principal atractivo para los nuevos vecinos”, apunta el arquitecto Javier Clavero.

Barrio de Chueca, Madrid. | Foto: Juan Medina / Reuters
Barrio de Chueca, Madrid. | Foto: Juan Medina / Reuters

Chueca es el referente en España cuando se habla de gentrificación. Allá por los años 80 la convivencia en este barrio era complicada por la delincuencia y la población envejecía de manera constante. Esto cambió a comienzos de siglo. La aparición de nuevas estructuras sociales, al margen del sistema heteropatriarcal imperante en el siglo pasado, como jóvenes profesionales solteros, especialmente mujeres, o parejas homosexuales que buscan nuevos espacios en la ciudad donde establecerse hizo de Chueca un distrito de moda. La comunidad LGTB fue incorporándose poco a poco al barrio, primero a través de locales donde el colectivo podía relacionarse sin temor y posteriormente comprando o alquilando viviendas que rehabilitaban. Eran otros tiempos, cuando un gran ático de 200 metros cuadrados en 2001 costaba menos de 300.000 euros. Hoy, sin embargo, el precio de un piso con características similares ronda los 700.000 euros, según ha podido comprobar The Objective en varios portales de venta de vivienda.

La gentrificación amenaza a Lavapiés

Todo apunta a que Lavapiés está comenzando a sufrir este fenómeno. Masificación de bares con grandes mesas de madera envejecida, bombillas vintage, zumos ecológicos a precios desorbitados, nuevos residentes jóvenes de barbas prominentes… “Todavía no se palpa mucho, pero el proceso ya comienza a darse y es un problema latente desde 2016”, nos cuenta Javier Ruiz, presidente de la Asociación de Vecinos La Corrala-Lavapiés, quien asegura que el comercio tradicional ya ha desaparecido y los pisos turísticos “están haciendo mucho daño”.

Gentrificación, el camino del aburguesamiento del barrio mestizo 1
Chueca es el referente en España de gentrificación. | Foto: Juan Medina / Reuters

La gentrificación es un proceso prolongado en el tiempo, sus efectos no son inmediatos, pero los primeros síntomas pueden observarse en el “alza progresiva de los precios de las viviendas, la apertura de nuevos locales comerciales en detrimento de los establecimientos tradicionales o en el cambio en la vida social y los hábitos de ocio del barrio”, detalla Clavero. Indicios que según el presidente de la Asociación ya están teniendo lugar en Lavapiés, el barrio mestizo por excelencia: “la ‘turistificación’ de los centros urbanos se nos ha ido de las manos, hay una masificación de bares, discotecas y pubs que están transformando el barrio”. A esto hay que sumar, según Javier, la inseguridad y el desconcierto de los moradores al no conocer a sus nuevos vecinos, que además, cambian cada semana. “Hay una vecina cuyo bloque solo tiene cuatro viviendas y tres son de alquiler turístico, ya nos ha dicho que va a abandonar el barrio”.

Según datos publicados por el Ayuntamiento de Madrid, la capital cuenta con 8.000 pisos de este tipo, aunque sólo el 10% están registrados; y sus precios han subido un 26% entre el último trimestre de 2014, y el de 2016.

El destino de los ‘exiliados’

Los vecinos originarios de un barrio gentrificado no son esos afortunados que asisten jubilosos al florecimiento de su distrito, sino personas que primero han sufrido el estigma de vivir en un lugar marginado y después el drama de tener que abandonarlo porque no pueden permitirse el aumento de precios que tienen que pagar por el alquiler. 

“Madrid cuenta con 8.000 pisos turísticos, sólo el 10% está registrado”

En general, el desplazamiento de los vecinos con menores recursos económicos se produce hacia barrios periféricos donde el precio de la vivienda es menor, como es el caso de algunos distritos del sur de la ciudad (Carabanchel, Villaverde o Puente de Vallecas), aunque en algunos casos se ven obligados a volver a sus localidades de origen o incluso regresar a su país, en el caso de la población inmigrante. Es esta comunidad la más resistente a la gentrificación ya que pierden el apoyo de sus iguales con los que ya tienen confianza. Esto ocurre en Lavapiés, que cuenta con una gran población extranjera donde hay comunidades enteras de senegaleses o bangladesíes que son difíciles de desplazar precisamente por esos lazos que no quieren perder.

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Plaza de Lavapiés. | Foto: Susana Vera / Reuters

Las soluciones

Para Clavero, la grentrificación, que a priori, tiene efectos negativos inmediatos para el barrio, como puede ser la especulación y el encarecimiento de los alquileres, también tiene muchos efectos positivos, como “la renovación de su parque inmobiliario y la revitalización del comercio”, por lo que un proceso como este puede resultar una oportunidad de mejora si se desarrolla de una forma adecuada. Pero, ¿cuál es la forma más sana de hacerlo sin caer en la elitización? El arquitecto asegura que en este sentido es imprescindible la intervención de las administraciones públicas y la cooperación con las asociaciones vecinales para amortiguar este tipo de procesos urbanos, garantizando el acceso a la vivienda para todos los niveles de ingresos, de forma que se integre a la nueva población sin expulsar a la original. “En definitiva, promover un desarrollo urbanístico basado en los intereses de los ciudadanos y no en los estrictamente económicos”.

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El Gobierno ayudará a los jóvenes a comprar una vivienda con hasta 10.800 euros

Foto: ANDREA COMAS
Reuters

El Gobierno español ayudará con hasta 10.800 euros a los menores de 35 años para la adquisición de una vivienda, según el Plan Estatal 2018-2021 presentado por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Estas ayudas a la compra tendrán un límite del 20% del precio de adquisición, según el plan, que prevé también la incorporación en régimen de alquiler de viviendas desocupadas en manos de una entidad pública estatal y de entidades financieras.

El plan contempla que el Estado y las regiones asuman el pago de entre 150 y 400 euros de alquiler a personas desahuciadas o colectivos vulnerables, con una aportación del 80% del Ministerio y del 20% de las administraciones regionales. El plazo de estas ayudas será de tres años, que son “perfectamente” prorrogables a otros dos más si así lo determinan los criterios de los servicios sociales de la región o del ayuntamiento, según el ministro. El precio medio de la vivienda en España se situó a final de 2016 en 1.512 euros por metro cuadrado, según datos de Fomento. Para optar a la ayuda, será requisito no disponer de otro inmueble en España y no ganar más del triple del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (532,51 euros), es decir, no ganar más de 1.597,53 euros mensuales.

Otra de las novedades del plan es el incremento de 600 a 900 euros (en casos justificados) del importe máximo de las ayudas para alquileres o la introducción de mecanismos que faciliten la concesión de préstamos por las entidades financieras a la rehabilitación, regeneración y renovación urbana o rural, entre otras medidas. El programa de Fomento del parque de viviendas plantea que España pueda acercarse a la media europea del 30% de la población que reside en viviendas alquiladas frente al 21,8% actual, informa Efe.

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Jana Leo: "La histeria está relacionada con la violación, pero esto nunca se llega a decir."

Ariana Basciani

Foto: Lince Ediciones
Lince Ediciones

Un total de 1.127 mujeres fueron violadas en España durante el año 2015. Hace 17 años en la ciudad de Nueva York, la artista Jana Leo también se convertía en una víctima más en la estadística de la violencia: un hombre armado la violó en su propia casa.

“No me podía creer que hubiera un hombre con una pistola junto a la puerta de mi piso”, relata en la artista en el primer capítulo de su libro Violación Nueva York. Fue en ese momento, mientras pensaba que iba perder su vida, Jana Leo tomó algunas decisiones que ella misma no entendería tiempo después. Leo invitó al hombre a pasar a su casa, no perdió el control, le ofreció algo de beber, fue cool –como ella misma afirma- y simpática, hasta que le pasó por la cabeza que quizás ese hombre quería violarla pero sin forcejeo, con intimidad. Durante la violación el hombre inclusive osó con preguntar si podía besarla y ella, pasiva, se obligó a permitirle que la besara. Al finalizar, ella dialogó con él, le cuestionó sus formas de acercarse a las mujeres, le preguntó si vivía cerca, hasta le abrió la puerta de su casa, después de que ella lo convenciera de que no iría a la policía. Su comportamiento era lógico, el instinto de sobrevivir era prioridad para Leo.

A partir de esa experiencia Jana decidió actuar y contar su historia, no solo como forma de desahogo sino como relato policíaco, una huella que guarda pruebas de un hecho violento, sin sangre, sin golpes. Violación Nueva York (Lince Ediciones, 2017), es una forma de dar a entender que vivir en una ciudad gentrificada con pobreza alrededor incide directamente en la violencia social.

Jana Leo: "la histeria está relacionada con la violación, pero esto nunca se llega a decir." 2
Portada de Violación Nueva York | Imagen vía Lince Ediciones

¿Por qué decidiste escribir sobre tu propia violación?

Son cosas que tienes que decirlas pero tampoco tienes porque ocultarlas, automáticamente es algo que no lo puedes contar, ese era el punto uno del libro, ‘esto me jode’. Porque al final acabas contando entre amigos tus experiencias sexuales, primeros las buenas y luego las malas. Parece que se cuenta en un entorno que ya has creado, si bien cuando vas a tener relaciones sexuales con alguien o si las has tenido o si alguien te ha contado algo al respecto, pero es algo de lo que uno no habla. Estoy acostumbrada a documentar las emociones, más que a contarlas. Mi trabajo ha sido sobre eso, así que tenía mucha ventaja. He creado una red con este libro, si mi mundo normal se tambalea estoy creando uno nuevo con este libro. Empecé a escribir y a describir lo que me había pasado desde la mañana siguiente, sin consciencia de libro sino pensado en cómo librarte de la muerte.

¿Es un proyecto como resistencia si el violador volvía?

Era dejar rastro, es supervivencia y lo único que puedes hacer si eres víctima es recordar, eso tiene un poder contra la persona que lo ha hecho y tú puedes identificar mil cosas. Mientras yo estaba allí estaba atenta a la supervivencia, pero con los ojos abiertos. El hecho de que recuerdes una marca en el estómago es algo que después te va a dejar poder identificarlo. Eso es instintivo.

¿Tiene que ver con un tabú con respecto al sexo?

Yo creo que sí, pero no he descubierto exactamente por qué, por qué la gente no habla de esas cosas. La violación es tabú cuando tiene poca violencia física, porque si te han violado en la calle, en un parque o en un viaje, yo creo que la gente habla más de ello porque no está relacionado con su entorno, con su vida normal puedes decir que son sucesos que ocurren sin más, desde la lejanía. El problema es que no se cuenta porque tiene que ver realmente con el entorno, con la intimidad, más que con el sexo.

¿Por qué existe un tabú con la violación que ocurre de un padre a su hija más que una violación que pueda ocurrirte en un viaje a la India?

En el caso de la violación en el entorno íntimo, la gente suele pensar que es como la peste, que se contagia. Si le cuentas a alguien algo que te ha pasado en un entorno lejano, implica que eso no le va a pasar a los que estamos aquí. Además si cuentas algo que pasa en un entorno lejano no estás agrediendo verbalmente, porque si te cuento cosas que pueden estar en tu entorno, es una agresión.

¿Contar un suceso violento es una agresión?

Hay gente que lo considera una agresión. Realmente tiene que ver con la intimidad, hay cosas que no salen de casa y no salen de tu cuerpo; y si el hecho violento ocurre en tu casa y en tu cuerpo, no lo puedes contar porque lo ves demasiado cercano al entorno.

¿Qué reacción de ti misma te sorprendió mientras te violaba?

Me sorprendió cuando le pregunté al tipo si me iba a matar. Yo pasé de una actitud relativamente cool porque yo lo confundí con el vecino de abajo. Primero le confundo con el vecino de abajo y luego llega un momento en que lo cool se me pasa porque estoy literalmente acojonada y le pregunto: ‘¿me vas a matar?’. Y al segundo pensaba: ¿eres gilipollas?, no le des ideas, no le muestres que tienes miedo y allí me sorprendí a mi misma diciendo: ¿quieres algo de tomar? Era la adrenalina. En ese momento estás bregando con tu vida. La adrenalina y el carácter se impone en esos momentos.

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Algunos de los documentos que recopiló Leo durante la investigación de su violación | Imagen vía Jana Leo

¿Cómo sociedad debemos educar a las posibles víctimas de una violación?

A nivel ideológico me fastidian todas las recomendaciones que te dicen para combatir un acto violento: ¿por qué tienes que ser dócil, maja y suave? Casi te fuerzas a ti misma a colaborar. En cierto modo a las víctimas nos educan en lo que hay que hacer, a convertirte en tu propio verdugo, porque psicológicamente estás obligando a que tu cuerpo se abra en vez de decir no y que el otro te fuerce. Si no eres tu propio verdugo posiblemente vas a salir más dañado, pero por otro lado estás siendo coherente con que no quieres sentirte violado. Tú no asumes la figura del violador, no la internalizas, con lo cual dejas muy claro que es violación; por lo tanto, no estás eliminando al sujeto de culpa. Con las recomendaciones de convertirte en un ser dócil, casi estás facilitando que te violen y que el otro crea que no es violación y, que a la hora de denunciarlo, tengas menos posibilidades de que te crean pero, por otro lado, nos están educando también para el instinto de supervivencia, a preservar la vida.

¿Sigues molesta con esa guía de supervivencia?

Como instinto de supervivencia funciona, pero luego genera una serie de movimientos psicológicos que son violentos para la víctima.

¿Cómo enfrentaste al momento después de la violación?

Me enfrenté a varias cosas. Por un lado a nivel físico no me producía demasiado trauma, posiblemente porque tenía 30 años y había tenido sexo en otras ocasiones, me llevaba bien con mi cuerpo y no me estaba enfrentando a algo nuevo. Además, el mayor problema para mi era la posibilidad de muerte, el miedo a morir, más que el rechazo sexual, ni siquiera decrecía mi libido. Por otra parte, me generaba miedo estar en casa, miedo a que el violador volviera, miedo al control de otra persona, miedo a la amenaza, porque es esa sensación como en las películas de ‘primero te violo, luego te mato’ o ‘si vas a la policía vuelvo y te mato’, esa sensación de que el violador hasta que no esté en la cárcel sigue teniendo control sobre mí porque sabe donde vivo. Es el miedo a que esté allí y de la sensación de que alguien está tomando ventaja sobre ti, de engaño en cualquier situación cotidiana a la que yo estaba predispuesta.

¿Nunca tuviste una reacción histérica o desesperada durante tu encuentro con el violador o posteriormente hacia algún hombre en tu vida cotidiana?

Hablando con una amiga psicóloga, me decía que el gran problema de que nos violen a las mujeres es que nos hacemos histéricas, que es en cierto modo lo que se define como histeria, pero que es una relación desmesurada a algo que no es apropiado. La histeria está relacionada con la violación, pero esto nunca se llega a decir. No es que sea el carácter de la mujer, sino que hemos sido abusadas y nos lo hemos callado. Ya sea que no hayas podido decir nada por supervivencia, porque fue una violación en casa o por lo que sea, entonces debes expresarlo de otra forma a través de las acciones cotidianas. La histeria no está relacionada con el sexo, sino con la violación, cuando alguien te está utilizando como objeto, y las mujeres estamos acostumbradas a que nos traten mal. Es un comportamiento que ocurre, que lo ves, te molesta, te vas tragando toda esa molestia y terminas convirtiéndote en una histérica porque no hemos puesto límites. Quizás eso fue una de las cosas que más me molestó después, la falta de capacidad física para defenderme porque no estoy entrenada.

¿Cómo puedes hablar de tu violación ahora conmigo? ¿Cómo lo manejas?

Es muy difícil hablar cuando te está pasando. Ahora que ya han pasado 17 años me sigue molestando pero no hay un efecto físico, sí intelectual, lo que tienes más cerca es la soledad. No había manera de hablarlo “te han violado y ya está”. No pasas un duelo, mi investigación de la violación fue una forma de resistencia porque mi novio ya no podía más con el tema.

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Jana Leo | Imagen vía Lince Ediciones

¿Las cifras de denuncias por violación no son suficientes?¿Hay una doble amenaza al no poder hablar del tema especialmente si es una violación pasiva?

Es que no sabes qué hacer. La persona puede volver de cualquier manera. Es una forma de resistencia a la dominación.

La violación es una forma de pertenecer, de que el violador se adueñe de ti, pero si el cuerpo es una casa, ¿por qué ocurren las violaciones pasivas ocurren en la intimidad del hogar?

Lo primero es hablar sobre ello. Que se reconozcan, por lo menos si uno reconoce a un violador durante una cita, entiendo que es una violación con cita, en el momento que tu reconoces sus mecanismos ya no te sientes tu mal.

¿Cuáles violaciones pasivas existen?

La más habitual es la date rate, la de que es tu novio y sales a cenar o que vas a una discoteca y te echan algo en la bebida y luego te arrastran a casa hasta los abusos de poder: maestras con niños o con niñas. En realidad las violaciones pasivas son más frecuentes que las violaciones con alto grado de violencia lo que pasa es que las pasivas están tan en nuestro engranaje y tan cerca de casa, que no quieres hablar de ello. Me acuerdo que en el colegio una novicia me llevaba a su cuarto y me tocaba y yo al decírselo a mi madre, ella me decía: ¿cómo puedes decir estas guarradas de una monja?

Jana Leo: "la histeria está relacionada con la violación, pero esto nunca se llega a decir." 8

Investigación de Jana Leo sobre su violación  | Imagen vía Jana Leo

La violación y la ciudad

¿Cómo comenzaste hacer conexiones con la violación, la ciudad y la casa?

El miedo a estar en casa lo tengo desde pequeña. No creía que en casa pasaba, pero vas creciendo y esas cosas se te olvidan. Estudiando en Princeton empecé a leer sobre la casa como lugar de horrores, así que no era yo la única que sentía esto. Allí me puse a investigar sobre el tema. Empecé estudiar la muerte en la fotografía, la muerte como escenografía, es ahí cuando incluí la casa, porque las imágenes que yo estaba recopilando habían ocurrido en casas y el cuerpo de la mujer. La muerte de la mujer sucede en sitios domésticos y allí comencé a elaborar un cruce de caminos que fue previo a mi violación. A partir de mi violación me encuentro con que la gente comienza a contarme cosas, que si le ocurrió lo mismo en una escalera, en un ascensor, en su casa. Es así como conceptualizo la casa, derrumbo el mito de que todo ocurre fuera y entiendo la dejadez con el código técnico, que no hay reglamento alguno para exponer al potencial traspasador – violador, salvo que una cámara de vídeo te grabe. En el momento de su violación, mi cámara de fotografía estaba encima del trípode y en algún momento pensé en levantarse juiciosamente y encenderla para tener evidencia de lo que estaba sucediendo pero no lo hice por miedo.

¿Por qué no abandonaste Harlem?

Dejar tu casa es dejar tus recuerdos, me resistía a eso y aceptar que realmente había ocurrido una violación. La aceptación del hecho. Si al violador lo hubiesen metido en la cárcel al mes, yo no me mudaba. Hasta que me di cuenta de lo de casero, quien había dejado el edificio en manos de la delincuencia y de la pobreza exterior.

Y Madrid, ¿cómo ves el crecimiento de la capital?

Madrid era una ciudad peligrosa en los 80 y los 90 y ahora de repente tiene un boom. Y lo que hace que suba el precio del metro cuadrado es la falta de criminalidad.

¿Cuál es el problema con la gentrificación de las ciudades?

Es un problema de controlar el proceso. La ciudad es un animal vivo y la gentrificación es algo natural. En cuanto a Harlem es lo mismo, hay nuevas generaciones de inmigrantes que se mueven y eso es la ciudad. El cambio se va dar, pero de muchas maneras. ¿Por qué no hay un mecanismo de inspección y control de los cambios que ocurren en la ciudad? porque tenemos a un animal desbocado, sobre todo en los últimos años en que las ciudades han cambiado de una manera brutal y no ha crecido junto a ello ningún organismo a nivel urbanístico que haya cuidado de eso, que ejerza un control. La legislación claro que ha favorecido a que el proceso ocurra y que haya un cambio; por otro lado es algo natural, no hay trabajo, el turismo y las inmobiliarias se han convertido prácticamente en las industrias número uno y número dos.

AirBnB es un fenómeno que se ha satanizado, ¿qué piensas de la empresa con respecto al crecimiento de la ciudad?

El fenómeno es muy complejo desde Airbnb al couchsurfing. Por un lado está la necesidad de la gente de relacionarse con el otro de una manera distinta y tener relaciones anónimas porque en el espacio público no están ocurriendo. Por ejemplo, las plazas se llenan de terrazas que son sitios privados donde debes consumir, al haber inmigrantes te da miedo sentarse en los parques, entonces hay una especie de aislamiento y se necesita salir de él a través del viaje, así empieza el couchsurfing. Luego del couchsurfing se piensa que a partir de eso se puede capitalizar, al cobrar un alquiler y si eso lo juntas con la crisis, entonces el problema real es la pobreza. Es importante que los fenómenos se hablen desde la complejidad. El problema no es Airbnb, está genial compartir tu casa.

¿Existe un vínculo entre la violencia de género, la vivienda y la pobreza?

Recuerdo que un sociólogo español en el 2008 dijo que había una sola razón por la que la violencia doméstica era mucho mas alta en España que, por ejemplo, en Alemania, y es el precio de los alquileres. Y claro tiene sentido, si me cuesta 900 euros un piso cómo me voy de allí, pues acepto que mi pareja me pegue. Una política de cualquier tipo tiene un vinculo ligado al individuo, punto.

Jana Leo sigue viviendo en Nueva York y aprecia lo que le ha dado la ciudad y las raíces intelectuales que para ella son fundamentales, más allá de cualquier violencia que pueda ocurrir en su contra debido al crecimiento de la ciudad. Su libro Violación Nueva York está disponible en España a partir del 11 de septiembre y si quieres leer su primer capítulo puedes hacer click aquí.

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Así intentaron estafarnos alquilando piso a través de Idealista y Fotocasa

Clara Paolini

Foto: David Hellmann
Unsplash

Un piso de tamaño humano que no liliputiense, con ventanas y si no es mucho pedir hasta con vistas al exterior, con suelos instalados durante el último siglo y muebles que no hagan daño a la vista, en una zona céntrica y además a un precio que no supere dos tercios tu sueldo. Encontrar un piso de alquiler que cumpla con estas características debería sencillo pero no lo es. Lo que antes era un reto se acerca peligrosamente a la categoría de milagro en las grandes ciudades españolas, y, para colmo, hay quien saca tajada de la cada vez más desesperada situación a la que se enfrentan aquellos en busca de hogar.

Las estafas inmobiliarias a través de plataformas digitales de alquiler de pisos como Idealista y Fotocasa proliferan como la espuma, cada día cientos de nuevos anuncios falsos colonizan las redes y el número de víctimas que caen en la trampa crece sin mesura. Así lo confirma la Jefa de Grupo de Fraudes en Comercio Electrónico, dependiente de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional: “Es un problema que aumenta sin freno. Las estafas crecen a la par que el número de usuarios que utiliza internet por lo que cada vez hay más y más víctimas. A no ser que se pongan medidas por parte del sector privado los números seguirán creciendo”.

Pero, ¿cómo funciona este tipo de timos? Lo experimentamos en primera persona: En una sola tarde intentan estafarnos dos veces, ambas usando Airbnb como cebo para recibir el pago de un contrato de alquiler inexistente.

Cómo intentaron timarnos paso a paso

A través de Fotocasa encontramos un piso de alquiler en la madrileña Calle Sagasta, uno de los barrios más cotizados de la capital, de 80 metros cuadrados, tres habitaciones, con baño y cocina impolutos y todos gastos incluidos. ¿El precio? 710 euros al mes; toda una ganga si tenemos en cuenta que una vivienda de características similares superaría fácilmente los 1.000 euros.

Así funcionan los timos inmobiliarios en Idealista y Fotocasa 2
Sí, demasiado bonito para ser verdad | Imagen vía: Fotocasa

Llamamos por teléfono pero el operador indica que “el número que ha marcado no existe”. El estafador ya tiene nuestros email y teléfono de contacto. A la mañana siguiente recibimos el correo que estábamos esperando. Mediante un mensaje desde la plataforma el supuesto propietario pide que nos pongamos en contacto con él escribiendo un correo a [email protected].  

Basta googlear la dirección proporcionada para descubrir que efectivamente se trata de un  intento de estafa ya que ésta aparece en un hilo de Idealista donde otros usuarios llevan alertando sobre el timo desde hace semanas. Aún así, en un alarde de ingenuidad impostada, le escribimos, deseando poder visitar el piso lo antes posible. A los pocos minutos, llega un correo ampliando información sobre las idílicas características de la casa acompañado de vistosas fotos que harían babear a cualquier inquilino en potencia. En el último párrafo, un detalle más que sospechoso. Eriksson Alexander, quien firma el correo, menciona: “Soy original de Tierp, Suecia y estoy buscando una persona responsable o familia para ocupar y mantener una vez que no estaré alrededor”.

Los correos se suceden, el estafador proporciona incluso un video en 180º donde uno puede imaginarse a sí mismo viviendo cual marajá en versión madrileña y continuación explica el procedimiento mediante el que nos veremos obligados a alquilar: “La semana pasada tuve dos vuelos de ida y vuelta para conocer a 3 posibles inquilinos, pero nadie apareció. Y confía en mí, es muy desagradable volar de Suecia a España cada 2 días cuando tienes 55 años. Esa es la razón por la que mi hijo me aconsejó que hiciera un video tour de la propiedad, para mostrarlo a quien quiera que esté interesado. También me aconsejó que anunciara el proceso a través de Airbnb, porque procesaré el alquiler a través de ellos”. Erikksson pide el pago de un depósito de 2 meses (€ 1.420) con el fin de “organizar una inspección de la propiedad” y entrar a vivir si al inquilino le convence.

Por último envía un enlace a una web diseñada de forma idéntica a la de cualquier alquiler en Airbnb, salvo por algunos enlaces rotos y obviamente la url, en la que se incluyen guiones y números de forma diferente a los que muestra la plataforma real. Lo que sí funciona, por supuesto, es la página desde donde realizar el pago, salvo por el pequeño detalle que el dinero no irá a parar a Airbnb, sino en las manos del cabecilla de una organización criminal.

Así funcionan los timos inmobiliarios en Idealista y Fotocasa 1
Así es la web de Airbnb falsificada proporcionada por el estafador

A estas alturas, parece improbable que haya alguien tan crédulo como para realizar el pago de casi 1.500 euros introduciendo los datos de su tarjeta bancaria sin haber visto en persona el piso, comprobado la identidad del propietario ni sospechado que pudiera tratarse de un intento de timo, pero la ingenuidad y la ambición van de la mano y el perfil de las víctimas es más amplio del que podría llegar a imaginarse. Según comenta la Jefa de Grupo de Fraudes en comercio electrónico de la Policía Nacional, “no son solo viejecitas que no están familiarizadas con internet. Te sorprendería conocer el perfil de muchas de las víctimas. Sin embargo, se trata de un delito que no siempre se denuncia, ya sea por vergüenza o porque piensan que no recuperarán el dinero”.

Segundo intento de estafa en una sola tarde

En el segundo caso encontramos un piso en Idealista – donde las posibles estafas permanecen activas un tiempo mucho inferior que en Fotocasa- y mostramos nuestro interés en el anuncio antes de que desaparezca de la plataforma. La oferta es aún mejor: Barrio céntrico, 90 m2, dos habitaciones, dos baños y gastos de comunidad incluidos (internet, agua, gas, electricidad) por 500 euros al mes. Según comenta la falsa propietaria mediante email “para alquilar el apartamento usted debe pagar 1.000 € de fianza, que según el contrato es reembolsable a la salida”. Como es de esperar, tampoco la firmante, una tal Patricia, vive en España, sino en Italia, y a pesar del español macarrónico que muestra en sus correos, adjunta un DNI español, probablemente robado o falsificado.

En este caso, tras varios emails, el estafador no proporciona un enlace falso para realizar el pago como en el caso anterior, sino un email con la dirección [email protected]

como remitente, con el mismo diseño utilizado por Airbnb y en el que se incluye el número a la cuenta bancaria situada en Italia a la que realizar el abono de 1.500€ . El titular, sin embargo, es un tal Muhammad Ayub. Al preguntar, como haría cualquiera, por qué  realizar una transferencia a una cuenta que no corresponde con el nombre de  la supuesta propietaria la respuesta es que se trata de un representante de Airbnb, a los que ellos pagan por enseñar el piso. Al pedirle la documentación del titular de la cuenta, Patricia reenvía el DNI español falsificado una y otra vez.

Por fin llega la mejor parte, en la que tenemos a oportunidad de expresar nuestras más que fundadas sospechas. ¿Confesamos al estafador que somos conscientes de sus intento? No, aún mejor, decidimos advertirle de que él mismo puede estar siendo estafado.

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El estafador siendo estafado

¿Por qué los mismos estafadores permanecen en activo si hay tantas pruebas?

Utilizan cuentas bancarias para la que es necesario aportar documentación, crean webs que podrían ser rastreables y ni siquiera se esfuerzan por abrir nuevas direcciones de correo electrónico a pesar de que en los foros se muestre visiblemente que son posibles estafas, ¿cómo es posible que sigan delinquiendo? La Jefa de Grupo de Fraudes en Comercio Electrónico de la Policía Nacional aclara que cerrar una cuenta de correo electrónico no es tan sencillo y que los datos de las cuentas bancarias, aunque útiles para investigación, no siempre son suficientes para localizador a las personas detrás de la organización criminal. En muchas ocasiones los estafadores utilizan documentación falsa para abrirlas y es frecuente la contratación de “mulas”.

Para no exponerse ante la ley, los cabecillas de las organizaciones criminales –que también suelen estar implicados en otro tipo de delitos- crean una complicada trama en la que el último eslabón es quien abre las cuentas bancarias. Las “mulas”, a las que se promete un pequeño porcentaje de los beneficios conseguidos con cada estafa, suelen ser pequeños delincuentes, toxicómanos, personas sin hogar o incluso individuos que son engañados ante la promesa de un trabajo legal. Es posible que tanto los falsos propietarios, Erikkson y Patricia, como los titulares de las cuentas bancarias a las que van destinados los fondos de las víctimas, desconozcan por completo quien es el cabecilla y último beneficiario de la estafa.

Aunque resulta difícil aproximar cifras respecto al volumen de estafas, la investigadora de la Policía asegura que en los dos últimos meses han llegado denuncias por parte de más de 100 afectados. Todos ellos habían pagado entre 1.500 y 3000 euros. Se trata de una mínima parte del total ya que éstos habría que sumarles las denuncias recibidas por otros órganos de la justicia (Guardia Civil, Mossos, Ertzaintza, los Juzgados), más una gran mayoría de afectados que nunca denuncia por vergüenza o pensar inviable la recuperación del dinero estafado. La envergadura es sencillamente incalculable.

Según indica la Jefa de Grupo de Fraudes la mayoría de organizaciones criminales actuando en este tipo de estafas inmobiliarias suelen provenir de países del Este y Nigeria, aunque se trata de un problema global. Los alquileres se llevan a cabo en todas partes del mundo y por lo tanto, las estafas también. En estos momentos, desde su Unidad están llevando a cabo una investigación sobre la que no es posible dar información pero, al ser preguntada sobre la envergadura del dinero estafado, contesta: “Estamos hablando de millones de euros”.

¿Qué hacer ante una posible estafa?

Tras los dos intentos de estafa experimentados en carne propia comunicamos los detalles mediante correo electrónico a la Policía, ya que la única manera de hacer una denuncia formal es en persona. También contactamos con Airbnb, quienes hasta la fecha no han proporcionado respuesta – a fin de cuentas su imagen queda perjudicada pero este tipo de estafas no les supone una pérdida económica de forma directa – y alertamos a Idealista y Fotocasa para que retiren a los anunciantes. Aún así, al día siguiente los anuncios de pisos falsos vuelven a brotar como la mala hierba. Lamentablemente, a pesar de los esfuerzos por parte de la ley, la desprotección a la que nos enfrentamos los usuarios solo se alivia eliminando la ingenuidad y la avaricia de la ecuación de la búsqueda de piso.

Si desconfiamos de todo y de todos por norma general será poco probable que nadie consiga alquilar una vivienda pero mantener los ojos abiertos ante tácticas sospechosas es una de las principales claves para no convertirse en víctima. No alquilar con prisa aunque la tengas, realizar visitas en persona, solicitar documentación y, sobre todo, ser realista respecto a las expectativas sobre el alquiler, son requisitos indispensables. Si estás buscando piso es posible que encuentres la casa de tus sueños pero, si en algún momento piensas que es demasiado bonito para ser verdad, lo más probable es que sea mentira. Una carísima mentira.

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