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El alquiler pisa fuerte en España, ¿necesidad o cambio de tendencia?

Lidia Ramírez

Foto: ALBERT GEA
Reuters

A pesar de que aún estamos lejos de acercarnos a nuestros vecinos europeos, como los alemanes, donde un 50% de sus ciudadanos prefieren ser inquilinos a propietarios, en España se está dando un cambio de tendencia y cada vez son más los españoles que han pasado de considerar que ‘alquilar es tirar el dinero’ a convertir ésta en su primera opción de vida. Según datos presentados por fotocasa.com en su estudio ‘Los españoles y su relación con la vivienda’, en 2015 un 23,5% de los españoles vivía en régimen de alquiler frente al 15% que lo hacía en 2011. Este porcentaje, representa un salto importante y nos acerca al 30% de la población de la Unión Europea que de media, según datos de Eurostat, vive en régimen de arrendamiento.

Sin embargo, a pesar de este cambio, el estudio también refleja que el 47% de los actuales inquilinos preferiría vivir en una casa de su propiedad. Entonces, ¿por qué cada vez más gente alquila? Para Fernando Encinar, jefe de estudios de idealista.com, hay que distinguir entre dos grupos diferenciados. Por un lado, aquellas personas que se han visto obligadas a acudir al mercado del alquiler por no poder hacer frente a una compra: “Muchos podrían permitirse el pago de una cuota hipotecaria pero no disponen de los ahorros necesarios para costear la entrada (alrededor del 30% del valor del piso)”, asegura; y por otro lado, está ese gran número de personas que elige voluntariamente vivir de alquiler aún pudiendo decantarse por la compra.

“La subida del precio del alquiler está provocando una segunda burbuja inmobiliaria”

-Portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid

Este cambio de tendencia, obligada o voluntaria, está haciendo que muchos propietarios disparen la renta de sus viviendas en alquiler a precios “completamente desorbitados e inaccesibles para gran parte de la población”, denuncia José, portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid, que insiste en que desde el Sindicato no sólo combatirán los precios sino que también defenderán los derechos de los inquilinos, la mejora de las condiciones habitacionales de los pisos, así como facilitarán los accesos al régimen del alquiler. En este sentido, propone un cambio de la Ley de Arrendamientos Urbanos ya que “está hecha unilateralmente, sin derechos para el inquilino”, asegura. “Hay una desigualdad de poder, las políticas se hacen siempre de cara a los propietarios y los inquilinos están totalmente desprotegidos”.

El alquiler se dispara en España

Definitivamente, el precio de las rentas de alquiler se ha acelerado subiendo en España un 8,8% en el primer trimestre. La mayor subida se ha dado en las Islas Baleares, donde el precio ha crecido un 15,9%, seguida de Madrid (5,1%), Canarias (5%) y Cataluña (4,9%) respecto al mismo periodo del año anterior. Para el jefe de estudios de idealista.com estas subidas “son consecuencia de un enorme aumento de la demanda de vivienda en alquiler que todavía no va acompañada de un crecimiento similar de la oferta, que aumenta a un ritmo mucho más suave”.  Traducidos estos porcentajes a euros, el precio medio mensual del metro cuadrado ha escalado en Cataluña hasta los 13,90 euros, a los 13,50 en Madrid y a 11,80 en Baleares.

El alquiler llega a España para quedarse
Cataluña y Madrid, las comunidades donde el metro cuadrado es más caro. |Fuente: Idealista.com

Tampoco podemos olvidarnos cuando hablamos de esta subida del precio del alquiler del fenómeno de la gentrificación, que para el portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid es “causa fundamental” y lo argumenta con la siguiente cuestión: “¿Si un propietario gana 200 euros por alquilar su piso un fin de semana a turistas, desde luego no le interesa rentarlo por 600 un mes?”. En los últimos meses se han producido varias movilizaciones contra este fenómeno. La última, bajo el lema #MadridNoSeVende, congregó a gente preocupada por los efectos que tiene en su vida cotidiana, por la pérdida de identidad de su barrio, o que se ve obligada a dejar su casa porque suben los alquileres.

A la pregunta de si los precios del alquiler seguirán subiendo en los próximos meses, Encinar no se muestra muy optimista y asegura que “según vaya mejorando la economía y aumente la creación de empleo, los precios del alquiler podrían continuar subiendo“, aunque también apunta que “hay que permanecer atentos a ver qué es lo que pasa con las rentas en Barcelona y Madrid, punta de lanza del mercado del alquiler en España, cuyo crecimiento se ha frenado en el último trimestre”.

¿Nos dirigimos a una burbuja en los alquileres?

Para Fernando Encinar, no se trata de una burbuja. “Los precios de las casas en alquiler no están subiendo por motivos especulativos sino porque los precios han estado ‘hibernados’ durante toda la crisis y ahora están poniéndose al día en un escenario de mejora económica y aumento del empleo, sobre todo en las grandes capitales”. A esto añade que visto el “escaso interés” de muchos ayuntamiento por facilitar que haya nuevas viviendas que satisfagan la necesidad de tener más oferta de pisos en alquiler, “lo más probable es que los precios sigan subiendo”.

De opinión contraria es el portavoz del Sindicato de Inquilinos de Madrid, que asegura que este fenómeno “crea una segunda burbuja inmobiliaria, que es la burbuja de los alquileres“. En lo que sí coinciden los dos es en que si queremos que éste sea un mercado estable, es necesaria “una respuesta de diferentes administraciones que ofrezcan más ayuda y protección a las personas que se decanten por el alquiler”, así como más iniciativas para que éste “deje de ser residual”. 

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Gentrificación, el camino del aburguesamiento del barrio mestizo

Lidia Ramírez

Foto: Ana Laya
The Objective

A priori, que un barrio deteriorado y castigado por la violencia, la droga, etc, se regenere y revalorice es bueno. Regenerar es una palabra atractiva y revalorizar suena a progreso y prosperidad. Sin embargo, el problema surge cuando esa evolución produce la expulsión de sus residentes. En este punto es cuando hablamos de gentrificación, un proceso por el cual ciertas zonas pobres del centro de las ciudades se ponen de moda, el precio de la vivienda sube y los vecinos que tradicionalmente lo habitan –normalmente clase media/baja– se ven obligados a marcharse para dejar paso a otros de rentas más altas y generalmente más jóvenes.

Este fenómeno, cuyo término que más se ajusta en español sería elitizaciónelitización residencial, impera en barrios de grandes ciudades como Harlem en Manhattan, Hackney en Londres, El Raval en Barcelona o Chueca y Malasaña en Madrid. “El bajo precio de la vivienda o la cercanía al centro de la ciudad y al lugar de trabajo hacen de estos barrios su principal atractivo para los nuevos vecinos”, apunta el arquitecto Javier Clavero.

Barrio de Chueca, Madrid. | Foto: Juan Medina / Reuters
Barrio de Chueca, Madrid. | Foto: Juan Medina / Reuters

Chueca es el referente en España cuando se habla de gentrificación. Allá por los años 80 la convivencia en este barrio era complicada por la delincuencia y la población envejecía de manera constante. Esto cambió a comienzos de siglo. La aparición de nuevas estructuras sociales, al margen del sistema heteropatriarcal imperante en el siglo pasado, como jóvenes profesionales solteros, especialmente mujeres, o parejas homosexuales que buscan nuevos espacios en la ciudad donde establecerse hizo de Chueca un distrito de moda. La comunidad LGTB fue incorporándose poco a poco al barrio, primero a través de locales donde el colectivo podía relacionarse sin temor y posteriormente comprando o alquilando viviendas que rehabilitaban. Eran otros tiempos, cuando un gran ático de 200 metros cuadrados en 2001 costaba menos de 300.000 euros. Hoy, sin embargo, el precio de un piso con características similares ronda los 700.000 euros, según ha podido comprobar The Objective en varios portales de venta de vivienda.

La gentrificación amenaza a Lavapiés

Todo apunta a que Lavapiés está comenzando a sufrir este fenómeno. Masificación de bares con grandes mesas de madera envejecida, bombillas vintage, zumos ecológicos a precios desorbitados, nuevos residentes jóvenes de barbas prominentes… “Todavía no se palpa mucho, pero el proceso ya comienza a darse y es un problema latente desde 2016”, nos cuenta Javier Ruiz, presidente de la Asociación de Vecinos La Corrala-Lavapiés, quien asegura que el comercio tradicional ya ha desaparecido y los pisos turísticos “están haciendo mucho daño”.

Gentrificación, el camino del aburguesamiento del barrio mestizo 1
Chueca es el referente en España de gentrificación. | Foto: Juan Medina / Reuters

La gentrificación es un proceso prolongado en el tiempo, sus efectos no son inmediatos, pero los primeros síntomas pueden observarse en el “alza progresiva de los precios de las viviendas, la apertura de nuevos locales comerciales en detrimento de los establecimientos tradicionales o en el cambio en la vida social y los hábitos de ocio del barrio”, detalla Clavero. Indicios que según el presidente de la Asociación ya están teniendo lugar en Lavapiés, el barrio mestizo por excelencia: “la ‘turistificación’ de los centros urbanos se nos ha ido de las manos, hay una masificación de bares, discotecas y pubs que están transformando el barrio”. A esto hay que sumar, según Javier, la inseguridad y el desconcierto de los moradores al no conocer a sus nuevos vecinos, que además, cambian cada semana. “Hay una vecina cuyo bloque solo tiene cuatro viviendas y tres son de alquiler turístico, ya nos ha dicho que va a abandonar el barrio”.

Según datos publicados por el Ayuntamiento de Madrid, la capital cuenta con 8.000 pisos de este tipo, aunque sólo el 10% están registrados; y sus precios han subido un 26% entre el último trimestre de 2014, y el de 2016.

El destino de los ‘exiliados’

Los vecinos originarios de un barrio gentrificado no son esos afortunados que asisten jubilosos al florecimiento de su distrito, sino personas que primero han sufrido el estigma de vivir en un lugar marginado y después el drama de tener que abandonarlo porque no pueden permitirse el aumento de precios que tienen que pagar por el alquiler. 

“Madrid cuenta con 8.000 pisos turísticos, sólo el 10% está registrado”

En general, el desplazamiento de los vecinos con menores recursos económicos se produce hacia barrios periféricos donde el precio de la vivienda es menor, como es el caso de algunos distritos del sur de la ciudad (Carabanchel, Villaverde o Puente de Vallecas), aunque en algunos casos se ven obligados a volver a sus localidades de origen o incluso regresar a su país, en el caso de la población inmigrante. Es esta comunidad la más resistente a la gentrificación ya que pierden el apoyo de sus iguales con los que ya tienen confianza. Esto ocurre en Lavapiés, que cuenta con una gran población extranjera donde hay comunidades enteras de senegaleses o bangladesíes que son difíciles de desplazar precisamente por esos lazos que no quieren perder.

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Plaza de Lavapiés. | Foto: Susana Vera / Reuters

Las soluciones

Para Clavero, la grentrificación, que a priori, tiene efectos negativos inmediatos para el barrio, como puede ser la especulación y el encarecimiento de los alquileres, también tiene muchos efectos positivos, como “la renovación de su parque inmobiliario y la revitalización del comercio”, por lo que un proceso como este puede resultar una oportunidad de mejora si se desarrolla de una forma adecuada. Pero, ¿cuál es la forma más sana de hacerlo sin caer en la elitización? El arquitecto asegura que en este sentido es imprescindible la intervención de las administraciones públicas y la cooperación con las asociaciones vecinales para amortiguar este tipo de procesos urbanos, garantizando el acceso a la vivienda para todos los niveles de ingresos, de forma que se integre a la nueva población sin expulsar a la original. “En definitiva, promover un desarrollo urbanístico basado en los intereses de los ciudadanos y no en los estrictamente económicos”.

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El Gobierno ayudará a los jóvenes a comprar una vivienda con hasta 10.800 euros

Foto: ANDREA COMAS
Reuters

El Gobierno español ayudará con hasta 10.800 euros a los menores de 35 años para la adquisición de una vivienda, según el Plan Estatal 2018-2021 presentado por el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Estas ayudas a la compra tendrán un límite del 20% del precio de adquisición, según el plan, que prevé también la incorporación en régimen de alquiler de viviendas desocupadas en manos de una entidad pública estatal y de entidades financieras.

El plan contempla que el Estado y las regiones asuman el pago de entre 150 y 400 euros de alquiler a personas desahuciadas o colectivos vulnerables, con una aportación del 80% del Ministerio y del 20% de las administraciones regionales. El plazo de estas ayudas será de tres años, que son “perfectamente” prorrogables a otros dos más si así lo determinan los criterios de los servicios sociales de la región o del ayuntamiento, según el ministro. El precio medio de la vivienda en España se situó a final de 2016 en 1.512 euros por metro cuadrado, según datos de Fomento. Para optar a la ayuda, será requisito no disponer de otro inmueble en España y no ganar más del triple del Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples (532,51 euros), es decir, no ganar más de 1.597,53 euros mensuales.

Otra de las novedades del plan es el incremento de 600 a 900 euros (en casos justificados) del importe máximo de las ayudas para alquileres o la introducción de mecanismos que faciliten la concesión de préstamos por las entidades financieras a la rehabilitación, regeneración y renovación urbana o rural, entre otras medidas. El programa de Fomento del parque de viviendas plantea que España pueda acercarse a la media europea del 30% de la población que reside en viviendas alquiladas frente al 21,8% actual, informa Efe.

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Jorge Carrión nos invita a mirar más allá de la maraña urbana a través de “Barcelona: Libro de los pasajes”

Ariana Basciani

Foto: Ariana Basciani
The Objective

Barcelona: Libro de los pasajes (Galaxia Gutenberg, 2017) es un libro gordo no exactamente por sus 340 páginas, sino por toda la información sobre la historia de la ciudad que se encuentra en él. Jorge Carrión (Tarragona, 1976) es el cerebro, tipo cochecito de Google Earth, que recorrió la ciudad y recopiló datos de los 300 pasajes que se encuentran compilados en este libro. En él encontramos esos lugares que nunca vemos, que están ocultos detrás de las ramblas, el Camp Nou, la Sagrada Familia o el bus turístico que recorre los tópicos conocidos de la ciudad condal.

Jorge Carrión se explaya luego de ocho años de investigación por hemerotecas, bibliotecas y paseos estilo Walser, para ir desnudando y haciendo visibles los pasajes de la ciudad que habita. No es de extrañar que el escritor me cite en plena superilla del Poble Nou para relatarme cómo comenzó la construcción de este libro, que al igual que la superilla, era un proyecto y ahora una realidad, y en el caso de la obra de no ficción, una realidad de guía de Barcelona en papel para aquellos que no amamos los espacios turísticos sino que queremos conocer sus profundidades a través de su historia menos conocida.

Desde que comienzo a leer el libro veo que la escritura del mismo ha sido para revisitarte: desde la primera cita de Walter Benjamin con la que abres el libro hasta explicar que te criaste en un callejón sin salida. ¿Son los pasajes un laberinto y el libro el hilo para salir de él? 

Es un doble laberinto: el laberinto físico que conforman los pasajes de Barcelona, que es un laberinto incompleto porque como la trama -muchas veces rural- que está detrás de los pasajes, o la trama de muchos pasajes desaparecidos, ya no está, es muy difícil reconstruir los vínculos entre ellos. De modo que me debo perder en un laberinto siguiendo una especie de hilo de Ariadna que sería la historia de Barcelona y la historia de los habitantes de los pasajes que es muy difícil de reconstruir. Por otro lado, en paralelo, hay una especie de laberinto psíquico, un laberinto mental, una psico geografía, a menudo vinculada con el sueño –por eso la cita inicial de Benjamin apunta hacia el sueño- y luego Italo Calvino habló mucho de las ciudades y del sueño que es toda esta dimensión más espiritual, mágica, sentimental, emocional de la ciudad a la cual acabo yendo a parar como sujeto que camina. De modo que al igual que los lectores del libro reflejan su Barcelona como su ciudad, como sus pasajes, porque todo el mundo tiene algún recuerdo vinculado con un pasaje aunque no sea consciente de ello, del mismo modo yo acabo proyectando mi infancia, o mis viajes, mi origen o mi familia, acabo hablando de mis hijos, que al contrario de mí mismo, ellos sí que son barceloneses.

Nombrar a la familia en el libro ¿no va en contra de lo que proyectas en redes sociales?

En las redes sociales decidí hablar solo de mi dimensión profesional e intelectual por varios motivos, especialmente por preservar mi intimidad, pero quizás el principal es que cuando publicas una foto en Facebook o Instagram automáticamente es de esas redes sociales y yo no quiero que las fotos de mis hijos sean parte de un archivo que no puedo controlar. En cambio, las menciones que hago de mi familia en mis libros las controlo absolutamente, es una constante en mi obra. En mi primer libro serio La Brújula ya hay crónica íntima, en Australia un viaje hablo de mi familia australiana y en Librerías hablo de cuando mi padre repartía libros en el Círculo de Lectores, de modo que no puedo evitar, en mis ensayos y en mis crónicas, hablar de mí. No sé por qué lo hago, quizás buscando una cierta coherencia o quizás por comunicar honestidad al lector o simplemente por recordar que las crónicas y los ensayos son subjetivos y, como un sujeto que al igual que opina, estudia, o lee, también siente.

Jorge Carrión nos invita a mirar más allá de la maraña urbana a través de “Barcelona: Libro de los pasajes” 2
Mapa de los pasajes de Barcelona en el reverso de portada del libro | Fotografía Ariana Basciani

¿Es este libro un experimento de big data para contar a Barcelona desde el papel? ¿Cuánta investigación de la ciudad hiciste observando ceros y unos?

El concepto de big data se ha instalado ya en nuestra realidad como un modo definitivo y que ahora cualquier investigación seria sobre un tema ambicioso pasa por gestión de big data, por lo tanto hay miles de búsquedas en el libro tanto en bibliotecas como en hemerotecas digitales. El archivo de La Vanguardia, que está escaneado desde su origen, es una fuente de información inagotable sobre la ciudad. Además, usé mucho Google Maps, Google Books, Google News, Google Street View, de modo que de toda esa cantidad de información lo que hay que extraer son líneas narrativas, por eso el big data tiene sentido cuando encuentras el modo de narrarlo. Entre el big data y el storytelling siempre hay una historia de odio y de amor.

¿Cómo consigues que toda esa información sea legible?

A partir de una construcción solo voy hablar de pasajes; si encuentro una historia muy buena o un personaje muy interesante pero que no está vinculado de un modo directo o indirecto con el pasaje, no lo puedo contar y por tanto voy a crear unos hilos narrativos que me permitan abordar el máximo número de caras del poliedro urbano. Voy a buscar una arquitecta –Benedetta Tagliabue-, un escultor, dos pintores –Miró y Sert-, un escritor –Eduardo Mendoza-, unas lavanderas, unos funcionarios, unos impresores, unos comerciales de textil. Voy a encontrar unas biografías súper interesantes que me permitan articular de un modo narrativo toda esa cantidad de información.

“Los pasajes están escondidos en la maraña urbana, no son tan fáciles de ver desde Google Earth como la cuadrícula de Cerdà”

En un extracto del libro criticas cómo la misma Fundación Miró le da más importancia al pasaje parisino donde el artista tenía su taller que al pasaje barcelonés donde nació y se crió. Criticas la mitificación de lo extranjero antes que lo propio ¿Por qué sucede?

En este caso concreto, cuyo pasaje del Crédito que estuvo abandonado la mayor parte del siglo XX y ahora ha sido rescatado por agentes turísticos, es muy paradigmático. Siempre Barcelona ha mirado a París con admiración pero eso ha eclipsado el patrimonio propio, se ha idealizado la etapa de Miró en París, es muy conocida la etapa de miró en Mallorca, es muy conocido el proyecto de museo de la Fundación Miró que es una maravilla, pero en cambio no es tan conocida su vinculación con Barcelona. Por otro lado, desde Montjüic veo las chimeneas, Colón, la Torre Agbar, la Sagrada Familia, veo un horizonte muy vertical, los pasajes están escondidos en la maraña urbana, no son tan fáciles de ver desde Google Earth como la cuadrícula de Cerdà y eso es lo que me interesa, colocar un punto de vista tangencial, casi de bisturí pero que cuestiona el discurso oficial.

Revisito tu anterior libro Librerías y me pregunto: si las librerías son lugares de resistencia ¿qué son los pasajes para Barcelona?

Se puede leer como lo mismo, como trinchera, como lugares que permiten conectarte con elementos del pasado que han sido borrados del resto de la ciudad, que solo están en los pasajes, al igual que ocurre con algunas librerías. Por ejemplo, librería Altair de Barcelona te permite conocer mejor un edificio de hierro, esos edificios representativos del cambio del siglo XIX al XX.

Jorge Carrión nos invita a mirar más allá de la maraña urbana a través de “Barcelona: Libro de los pasajes” 1
Jorge Carrión en una de las rutas promocionales de Barcelona: Libro de los pasajes | Fotografía Ariana Basciani

¿Cómo convencer a un turista de cambiar La Rambla por los pasajes?

Yo no quiero que eso ocurra, no me gustaría que como ciudadano todos los pasajes fuesen turísticos pero en cambio sí que es cierto, que si no se crea un discurso serio sobre los pasajes, pasa lo que me ocurrió el otro día en el pasaje Bacardi que escuché en un idioma –ruso o húngaro- que ese pasaje tenía que ver con La Habana, que ese pasaje tenía que ver con la familia del ron Bacardi, lo cual no es cierto. Por eso es importante que haya algún tipo de discurso oficial que permita que no se lleven a cabo falsificaciones sobre lo que son o fueron los pasajes. Al igual que en París, que hay unas rutas, unas guías por los pasajes del centro, creo que en Barcelona también debería ocurrir lo mismo.

En Barcelona: Libro de los pasajes percibo una especie de manifiesto anti gentrificación, que está explícito en el libro para que la misma gente de Barcelona conozca su propia ciudad y además para dejar por sentado que los pasajes son espacios más allá de lo turístico. ¿Es así?

Estoy totalmente de acuerdo. ¿Qué ha pasado con Venecia? no ha sido traicionada por las multinacionales o los dueños de cruceros, ha sido traicionada por los venecianos que han empezado a vender, a alquilar, a especular, a ganar dinero con sus propiedades y han dejado su propia ciudad en manos del turista. Para que no pase eso, es muy importante que la gente de la ciudad tenga conciencia de su patrimonio y tenga conciencia de la idea de legado.

“Muchas librerías que cerraron durante la crisis fue porque se habían endeudado con ampliaciones y transformaciones que eran totalmente innecesarias”

¿Qué crees que debe hacer el barcelonés para cuidar el crecimiento de su ciudad más allá de tener conciencia sobre ello?

La suerte de Barcelona es su gran desventaja, es que no puede crecer. Está limitada por los ríos y las montañas, por lo tanto, está en relativo peligro en términos de gentrificación, por eso, con el espacio que hay, se tiene que trabajar y especular. El Eixample es un valor seguro, es la única zona junto con la Vila Olímpica y una parte de Pedralbes, cuyo valor creo que no ha bajado durante la crisis sino que al revés, ha crecido durante la crisis. No me interesa el hecho de si alguien ha crecido o no aquí, me interesa el hecho de si alguien se quiere quedar o no, y si sus hijos pueden tener el derecho a decidir de querer quedarse o no. Yo creo que es un poco de sentido común, de responsabilidad y controlando la tentación humana de la avaricia es suficiente. Muchas librerías que cerraron durante la crisis fue porque se habían endeudado con ampliaciones y transformaciones que eran totalmente innecesarias, de modo que con un poco de sentido común y recordando cuál es la escala de lo razonable y lo humano es suficiente. Yo creo que en eso los pasajes nos lo recuerdan, porque en ellos solo podemos estar como peatones, allí no tiene sentido la bicicleta o el autobús y creo que lo importante es eso, recordar nuestra escala dentro del contexto urbano.

Jorge Carrión aprovecha este libro para abrirse a una nueva faceta de guía turístico de pasajes mientras promociona su obra, al mismo tiempo que la devuelve a su estado más primigenio: el pasaje, otra forma de mantener el libro vivo más allá del formato papel. También nos comenta que podría pensar en este libro para una posible exposición a futuro, mientras transita en los apuntes que determinarán hacia dónde se va a dirigir ahora en este nuevo recorrido de su vida. El escritor concluye comentando que se encuentra en un momento feliz y divertido, porque cuando un proyecto atrapa “comienzas en una especie de obsesión que si no te dedicas a él es difícil de llevar”. Este explorador de pasajes intentará alargar esta fase de tránsito, tanteo y divagación divertida mientras decide entre los proyectos que tiene bajo la manga.

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Netflix nació de un problema matemático

Cecilia de la Serna

Foto: Mike Blake
Reuters

La idea que engendró el nacimiento del gigante del streaming y de la producción audiovisual Netflix, que hoy alcanza los casi 100 millones de usuarios en todo el mundo, se remonta a un problema matemático que su cofundador, Reed Hastings, tuvo que resolver cuando estudiaba un posgrado.

En el marco del Mobile World Congress de Barcelona, Hastings recordó a su audiencia que, durante sus años como estudiante de Ciencias de la Computación en Stanford, el renombrado físico e informático Andrew Tanenbaum le pidió a los alumnos que resolvieran un problema matemático. Los estudiantes debían calcular el ancho de banda de una camioneta repleta de cintas de vídeo que recorría Estados Unidos. El reto consistía determinar cuántas cintas podían entrar en el vehículo, cuánta información se podía incluir en ellas y a qué velocidad el automóvil llegaría a su destino.

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El CEO de Netflix, Reed Hastings, durante su charla en el Mobile World Congress de Barcelona. | Foto: Paul Hanna / Reuters

“Resultó que ésa es una red muy veloz“, admitió Hastings. Esto lo animó más tarde a pensar cuántos datos podrían caber en un DVD y cómo transportarlos. Aquel desafío matemático inspiró lo que luego se convertiría en la plataforma de streaming más popular del mundo. “Un amigo me dijo que eran 5 GB de datos y pensé que se podían distribuir a muy bajo costo, usando el correo postal. Me di cuenta que ésa era una buena red de distribución. Y a partir de ese ejercicio matemático pensé que se podía construir Netflix”, recordó Hastings.

Una idea rompedora

Allá por mediados de los 90, Hastings estuvo planteándose la creación de un servicio de alquiler de DVD por correo postal, pero el formato que todavía imperaba (el VHS) hacía todo el proceso demasiado costoso. La aparición del DVD lo abarataba considerablemente, por lo que salvó la idea emprendedora que originó Netflix. La idea original Reed Hastings y Marc Randolph ya era revolucionaria (los clientes de este servicio de alquiler de vídeo online podían solicitar un DVD a través de una web, lo que en 1997 era rompedor), aunque la auténtica revolución llegó con el streaming. Los años han dado la razón a Hastings y Netflix ha cambiado radicalmente la forma en la que consumimos entretenimiento a nivel global.

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