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El caso Nóos: punto y seguido a seis años de proceso judicial

Marta Ruiz-Castillo

El esperado fallo sobre el caso Nóos emitido por las magistradas de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca, Eleonor Moyà, Rocío Martín y Samantha Romero, supone un punto y seguido a este largo proceso judicial relacionado con el escándalo de corrupción más mediático que se recuerda. Y el más extraordinario, porque, por primera vez, un miembro de la familia real española se ha sentado en el banquillo de los acusados. Una imagen devastadora para la Monarquía, institución que ha sufrido un gran desgaste desde que comenzó todo. Y es un punto y seguido porque el fallo puede ser recurrido ante el Supremo, como ya han avanzado las defensas de algunos de los procesados, y porque aún está por ver si los dos principales condenados a penas de cárcel, Iñaki Urdangarín y Diego Torres, entrarán o no en prisión.

El Origen

Antes de caer en desgracia, Iñaki Urdangarín no sólo era Duque de Palma y marido de una infanta de España, sino también el yerno favorito del rey Juan Carlos I, además de cuñado y amigo del príncipe Felipe. Así que el ex jugador de balonmano decidió aprovechar esa situación de privilegio que le daba formar parte de la Familia Real para emprender su propio negocio junto con su ex profesor, Diego Torres, y ambos crearon el instituto Nóos en 1999.

Urdangarín con sus suegros, los reyes Sofía y Juan Carlos, cuando era el yerno ejemplar. (Foto: Susana Vera / Reuters)
Urdangarín con sus suegros, los reyes Sofía y Juan Carlos, cuando era el yerno ejemplar. (Foto: Susana Vera / Reuters)

Empezaron a reunirse con dirigentes políticos para acceder a diferentes administraciones con objeto de obtener contratos millonarios por trabajos de asesoramiento sin necesidad de someterse a concurso público. La impunidad con la que la pareja se movía estuvo a punto de irse al traste al poco de comenzar cuando un periodista de Mallorca desveló la existencia de negocios de dudosa legalidad por parte del yerno del rey. Casa Real, que sabía de dichos negocios según aseguró en el juicio el propio Urdangarín, y que no había puesto reparos hasta entonces, ante esa primera información decidió llamar a capítulo al marido de la infanta. Un miembro de la Casa Real no podía hacer negocios, le dijeron.

Casa Real advirtió al yernísimo que dejara la Fundación Nóos ante las primeras informaciones sobre posibles actuaciones poco ejemplares

Le recomendaron, todo según las declaraciones de Urdangarín y Torres durante el juicio oral, que hicieran de Nóos una fundación, una entidad “sin ánimo de lucro”, no “sinónimo de lucro” como siguió siendo, a tenor de la fiscalía anticorrupción, que terminó acusándoles de desviar más de seis millones de euros de fondos públicos entre 2003 y 2010. Con la impunidad de quien se sabe intocable por ser miembro de la primera institución del Estado, Iñaki siguió ganando dinero de forma irregular. Además, para evitar pagar impuestos y que no se conociera su actividad mercantil, el Duque de Palma creó Aizoon, una empresa familiar que funcionó como pantalla para evadir impuestos y que, según Urdangarín, su mujer – licenciada en Ciencias Políticas y con un trabajo fijo de responsabilidad en la Fundación La Caixa – “conocía vagamente” lo que se hacía en esta empresa participada por el matrimonio al 50%.

Las primeras sospechas 

En 2006, el Grupo Socialista pregunta al gobierno balear de Jaume Matas que explique el pago de 1,2 millones de euros al Instituto Nóos para organizar un encuentro internacional sobre turismo y deporte, ya que considera la cantidad desorbitada. Empezó entonces el comienzo del fin para Nóos, porque los medios se hicieron caso de dicha pregunta y, posteriormente y, de forma casual, el juez de la Audiencia Provincial de Palma, José Castro, y el fiscal anticorrupción, Pedro Horrach, se encontraron con Nóos cuando investigaban el famoso caso Palma Arena. Su principal encausado era el presidente del Gobierno balear y ex ministro del PP, Jaume Matas. A los investigadores les llaman la atención dos pagos de más de dos millones de euros al Instituto Nóos entre 2005 y 2006 por parte del gobierno balear.

Y así fue cómo, tirando del hilo, el juez se encontró con que Nóos también había recibido importantes cantidades de dinero de otras administraciones como la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Valencia y el de Madrid. Ante la gravedad de los hechos, Castro abrió una pieza separada en 2010: el caso Nóos.

Según el fiscal Pedro Horrach, “el Instituto Nóos se presentaba ante terceros como una entidad sin ánimo de lucro con la misión de realizar investigaciones de interés general sobre los procesos de formulación e implementación de las estrategias de patrocinio, mecenazgo y responsabilidad social, así como sobre la importancia de los sistemas de inteligencia de mercado para medir su eficacia”. Pero en realidad “solo era humo” e Iñaki Urdangarin se aprovechó de su posición social “para generar confianza en los interlocutores y potenciales clientes, aparentado solidez científica y técnica (de Nóos)”.

El juez Castro y el fiscal Horrach 

Cuando el juez José Castro, instructor de la causa, se hizo cargo de este caso, sabía que tenía entre sus manos lo que de forma coloquial se conoce como una ‘patata caliente’. Supo que recibiría presiones, críticas, pero no se imaginó que acabaría con la hasta entonces estrecha amistad que mantenía desde hacía años con Pedro Horrach, fiscal anticorrupción de Palma con el que había trabajado estrechamente hasta que se interpuso entre ellos la infanta Cristina.

Caso Noos, el juez Jose Castro, instructor del caso
El juez instructor del caso Nóos, José Castro. (Foto: Andrea Comas / Reuters)

Un Pedro Horrach que por momentos actuó como si fuera el abogado defensor de la infanta y que trató por todos los medios que la hija y hermana de reyes no se sentara en el banquillo, tratando de exculparla y echando sobre su marido toda la responsabilidad de la trama de corrupción. La insistencia del juez Castro en que la infanta conocía perfectamente el entramado y las numerosas pruebas que así lo atestiguaban, acabó por romper una amistad de años. Castro no logró imputar a la infanta más que por dos delitos fiscales.

El fin de la impunidad

En julio de 2011, el ya ex socio de Urdangarín, Diego Torres, declara como imputado. Hasta entonces nadie se atreve a tocar al todavía Duque de Palma, entre otras cosas, porque la Casa Real se había encargado por entonces de ‘sacarlo’ de España. En 2009, cuando Nóos ya aparece en los medios de comunicación y empiezan las sospechas sobre posibles irregularidades, Urdangarín y su familia se van a Washington a vivir. El presidente de Telefónica, César Alierta, ficha al duque como un favor personal del rey.

El fiscal anticorrupción Pedro Horrach trató por todos los medios evitar que la infanta fuera imputada, cargando toda la responsabilidad de los presuntos delitos a su marido

Mientras, el juez Castro sigue trabajando y en 2011 cita a Diego Torres como imputado. El ex socio de Urdangarín no está dispuesto a comerse el ‘marrón’ solo y empieza hacer públicos correos electrónicos entre él y Urdangarín, entre éste y miembros de la Casa Real, como el secretario de las infantas, Carlos García Revenga. Los medios de comunicación se hacen eco de estas informaciones y la Corona comprende que aquello ya no hay quien lo pare, así que en diciembre de ese año, Urdangarín es apartado de las actividades oficiales. El rey Juan Carlos había decidido dejar caer a su yerno. El 24, durante el tradicional discurso de Nochebuena, recuerda que la ley es igual para todos, y el día 29, el Duque de Palma es imputado por presuntos delitos en relación con el caso Nóos.

Iñaki, imputado

En febrero de 2012, se produce la primera declaración de Urdangarín ante la justicia, en la que asegura que hace años que no tiene nada que ver con Nóos y acusa a su ex socio de haber seguido con los negocios en solitario. Torres mantiene su defensa centrada en tratar de implicar a la Casa Real con los famosos correos y con el mismo caso Nóos. Durante ese año 2012 se suceden las noticias. Por un lado, se publica que el conde de Fontao, asesor de la Casa Real, había hablado con Urdangarín para transmitirle el mensaje del rey de que dejara su actividad en Nóos, ya convertido en Fundación. El propio asesor del rey así lo reconoció después cuando tuvo que prestar declaración en el juicio en calidad de testigo. Según las investigaciones y las declaraciones de Torres, el Duque hizo caso omiso a la sugerencias de su suegro. Al mismo tiempo, el fiscal Horrach sigue empeñado en evitar la imputación de la infanta, frente a la opinión del juez instructor que considera necesario que la hija del rey declare.

Los antiguos socios y amigos, Iñaki Urdangarín y Diego Torres, en el banquillo de los acusados. (Foto: Ballesteros / Reuters)
Los antiguos socios y amigos, Iñaki Urdangarín y Diego Torres, en el banquillo de los acusados. (Foto: Ballesteros / Reuters)

Con la llegada de 2013, Urdangarín y Torres reciben un jarro de agua fría cuando la fiscalía les imputa un presunto delito fiscal. La situación penal del Duque tiene una respuesta contundente por parte de la Casa Real, que le retira de la web oficial. Lo peor estaba aún por llegar y en abril de ese año el juez imputa a la infanta Cristina. Anticorrupción se opone a la imputación y comienza un tira y afloja entre juez y fiscal respecto a si la hija del rey debe o no declarar ante la justicia. El fiscal recibe el apoyo de la Abogacía del Estado y de la propia Audiencia de Palma, que rechaza el auto del juez citando a Cristina de Borbón como imputada por el caso Nóos.

Castro es acusado en varios medios de querer ser un “juez estrella”, incluso de ser republicano y hay incluso un intento por manchar su imagen. Otros sectores apoyan públicamente al juez por su “valentía”, sobre todo, después de pedir a la Agencia Tributaria que investigue supuestas irregularidades por parte de la infanta, una medida que vuelve a encontrarse con la oposición de la fiscalía.

La infanta, imputada

En enero de 2014, el juez Castro imputa a la infanta, y un mes después, la imagen de la hija del rey acudiendo a la Audiencia de Palma para ser interrogada da la vuelta al mundo. En su declaración, Cristina de Borbón asegura que no tiene nada que ver con la empresa familiar Aizoon y mucho menos con Nóos. Ella confiaba plenamente en su marido, declara. A pesar de eso, el juez dicta meses después un auto donde mantiene su imputación por dos delitos fiscales y blanqueo, y propone que se juzgue a un total 17 personas. El fiscal recurre la imputación de la infanta por considerar que está basada en “meras conjeturas”.

Declaración de Cristina de Borbón durante el juicio en la Audiencia Provincial de Palma. (Foto: Joan Lladó / AP)
Declaración de Cristina de Borbón durante el juicio en la Audiencia Provincial de Palma. (Foto: Joan Lladó / AP)

En noviembre, sin embargo, la Audiencia confirma la imputación de la infanta como cooperadora en dos delitos fiscales pero rechaza la imputación por el delito de blanqueo de capital. La abogada de Manos Limpias mantiene la acusación contra la infanta y pide para ella ocho años de cárcel. La Fiscalía sólo pide que abone 587.413 euros por haberse lucrado y la Abogacía del Estado le solicita 168.571 euros. Para Urdangarín la fiscalía pide 19 años y medio de cárcel mientras que Manos Limpias solicita 26 años y medio. En diciembre, la noticia de portada es el auto dictado por el juez Castro en el que anuncia apertura de juicio oral contra Cristina de Borbón, Iñaki Urdangarín y otras 15 personas, por su presunta relación con el caso Nóos. En 2015, el rey Felipe VI decide retirarles el título de Duques de Palma a Cristina e Iñaki que Don Juan Carlos les había concedido cuando se casaron en 1997. Además, les excluye como miembros de la Familia Real en un último intento por preservar la imagen de la Corona.

El juicio y la sentencia

El sumario del caso Nóos cuenta con 100 tomos y más de 76.000 folios. El juicio oral se fija para el 11 de enero de 2016 y se confirma que la infanta deberá sentarse en el banquillo de los acusados, aunque hay un intento para evitarlo a través de la denominada doctrina Botín. Al final, no se acepta y, de nuevo, la hija y hermana de reyes es portada en todos los medios nacionales e internacionales. Su imagen, sentada en la sala junto al resto de encausados es devastadora, como lo fue también cuando se sentó delante del tribunal para declarar y contestar a las preguntas de sus abogados y del tribunal, el 3 de marzo de 2016. Casi 600 periodistas se acreditaron para cubrir el juicio del año. Durante seis meses se sucedieron las declaraciones de imputados y de testigos. El juicio quedó visto para sentencia en junio después de 5 años y 11 meses de proceso.

Iñaki Urdangarín, durante el juicio en el que era el principal acusado por la trama de corrupción. (Foto: Pool News / Reuters)
Iñaki Urdangarín, durante el juicio en el que era el principal acusado por la trama de corrupción. (Foto: Pool News / Reuters)

El 17 de febrero se hace pública la sentencia en la que la infanta queda exonerada del delito de cooperadora necesaria en dos delitos fiscales atribuidos a su marido. Su satisfacción, como ha contado su abogado, Miquel Roca, se ha visto empañada por el “disgusto” por la condena a seis años y tres meses de cárcel para su marido. “Considera que es injusto y ella sigue confiando en inocencia de su marido”, ha dicho Roca. La fiscalía pedía para Urdangarín más de 19 años de prisión por los delitos de prevaricación, malversación de fondos públicos, fraude, tráfico de influencias, delitos contra la Hacienda Pública, falsedad, estafa, falsificación y blanqueo de capitales. Los mismos delitos por los que ha sido condenado el ex socio Diego Torres, sobre el que ha recaído la mayor condena: ocho años y seis meses.

La cuestión ahora es saber si el cuñado del rey entrará en prisión y, en caso afirmativo, cuándo. En unos días, la respuesta.

Texto de la Sentencia publicada el 17 de febrero de 2017.

Urdangarín y su abogado, Pascual Vives, abandonan la Audiencia de Palma después de su primera declaración ante el juez instructor. (Foto: Enrique Calvo / Reuters)
Urdangarín y su abogado, Pascual Vives, abandonan la Audiencia de Palma después de su primera declaración ante el juez instructor. (Foto: Enrique Calvo / Reuters)

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El amor en los tiempos del ‘Netflix’

Guillermo Garabito

Lo mejor del anuncio de boda del príncipe Harry fue un tuit de Magnífico Margarito, entre otros, diciendo: “Qué fuerte me parece el príncipe Harry casándose con Begoña Villacís”.

Aunque lo importante de las bodas suelen ser las previas, como en los combates de boxeo, que es donde está realmente toda la tensión. Y en los parecidos también. En una ocasión cenando en casa con amigos, mi madre –recién entrada por la puerta y saludando al personal- entabló conversación con mi novia y le puso por nombre el de otra de cuando la adolescencia… Las risas trocaron en silencio repentino e incómodo y el silencio no recuerdo ya muy bien en qué. Quizá sea uno de esos mecanismos de supervivencia de la memoria para poder afrontar las adversidades pasadas. Puede que por aquello no me haya casado todavía.

El problema moderno de las monarquías europeas es que se enamoran por televisión. A falta de recepciones y bailes con pompa y oros refulgentes los herederos emplean su tiempo de ocio como el común de los mortales. Ven series americanas y hasta se enamoran de los actores como si tuvieran quince años.

Los periódicos ingleses andan entusiasmados, quizá porque se pensaban que ya no casaban al príncipe Harry. Debe de ser como lo que me dice a mí mi abuela de sentar la cabeza cada vez que puede: “Me muero y no te casamos”. Pero claro, mi abuela no es Isabel II y eso es algo a tener en cuenta. Porque lo siguiente notable que hay que saber de las bodas –y lo digo yo que no me he casado nunca– es que lo importante jamás son los novios. Uno se casa, aparte y si me apuran, con la familia. Y cada familia tiene sus cosas, quizá menos que la Familia Real británica, pero sus cosas.

Me encargan hablar de la noticia y ya se sabe que de todo hay que tener una opinión, incluso de las bodas reales. A mí la noticia en concreto me parecía muy bien, vamos que me resultaba igual, hasta que leí que por estos asuntos de congraciarse con la Corona y hacer más fácil lo de su relación Meghan Markle abandonaba la serie “Suits”, que es una serie a la que me alisté en “Netflix” para dormir la siesta. Y yo con la serie a medias…

Dalí era monárquico por aquello del ADN, pero a él la monarquía inglesa no le había descabalado la serie con la que lograba conciliar el sueño.

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Las malas hostias caen El Jueves

Andrea Daza

Foto: Andrea Daza
The Objective

Poca broma. El Ministerio de Interior abre un apartado en su web para denunciar delitos de odio en Catalunya. Se puede descargar en español, inglés, francés, rumano y árabe; pero no en catalán. Dos humoristas rusos se hacen pasar por letones y le juegan una broma telefónica a la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal. Y dos revistas humorísticas, El Jueves y Mongolia, se presentan ante la ley del mal humor del Estado español: los primeros, acusados de odiar a la Policía. Los segundos, de ridiculizar a un torero. Algo huele mal en España.

Las malas hostias caen El Jueves 16
Joan Ferrús y Modgi, en la redacción de El Jueves | Foto: Andrea Daza / TheObjective

El investigado tiene de foto de perfil a una niña pija llamada Piluca de la Berza. Su abogado, vive peligrosamente —al menos así lo declara en su estado de Whatsapp— y, en lugar de su cara —de abogado—, lleva una foto del Capitán Haddock, el sarcástico contrapeso de Tintín, con quien tiene un parecido más que razonable. No dejo de pensar en que hay algo absurdo en el intercambio de mensajes —absolutamente serios— con esta gente: sus fotos de perfil, sus estados —Coetáneo Veloso, pone el investigado—  y la injuria y el odio del que se les acusa. Al salir del juzgado 20 de instrucción de Barcelona, Guille Martínez-Vela, director de la revista satírica El Jueves, tuiteó: “Ya he prestado declaración. Seguimos”. El abogado Jordi Plana, dijo: “Estamos en el año 76” —Franco ha muerto— “y tenemos que explicar los chistes”.

Este caso, el de la denuncia de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Dirección General de la Policía contra una noticia falsa publicada en la sección de noticias falsas de la versión digital de El Jueves, terminó de afinar el cuadro médico de la democracia española: el paciente sufre de mal humor. Y empezaron a caer las hostias. Bueno, algunas ya caían, como a Dani Mateo y a El Gran Wyoming que, después de bromear sobre el tamaño de la cruz del Valle de los Caídos, —“el triple de lo que mide la torre de Pisa”, dijeron en antena—, fueron acusados de un delito contra los sentimientos religiosos. Aquello de que “Franco quería que esa cruz se viera de lejos (…) porque quien va a querer ver esa mierda de cerca”, puso de muy mala hostia a los querellantes, la Asociación en Defensa del Valle de los Caídos. Dos días antes de que a Guille Martínez-Vela le tocase declarar en la Ciutat de la Justícia, la causa contra El Intermedio entró en archivo: “Espero que lo vuestro se quede en nada”, tuiteó solidario Mateo, “porque nos merecemos poder decir todas las chorradas que queramos”. Puede que sí, pero va a ser que no.

A la Audiencia Nacional llegó el caso de la tuitera Cassandra Vera, condenada a un año de prisión y 7 de inhabilitación por trece tuits, publicados entre 2013 y 2016 —no, no era un hilo— sobre el asesinato del almirante Luis Carrero Blanco que, en los estertores de la dictadura, luego de ser la mano derecha de Franco, le sucedió en la Jefatura del Gobierno, hasta que ETA lo puso a volar por los aires. A Vera la acusaron de “humillación a las víctimas y enaltecimiento del terrorismo”. De hecho, en uno de los tuits, se preguntaba: “¿Ya no puedo hacer chistes de Carrero Blanco?”. A la familia del almirante le parece de mal gusto, pero no como para pedir cárcel por ello. Un caso similar —y similarmente mediático al de Vera— fue el de los dos titiriteros que acabaron en prisión, acusados de enaltecimiento al terrorismo y de delitos de odio, finalmente absueltos. Un año después, reestrenaron la obra de la discordia “La Bruja y Don Cristóbal”, en un acto donde participó el rapero César Strawberry, condenado a un año de prisión por seis tuits que hizo entre 2013 y 2014 —Carrero Blanco representing, por supuesto—, etc, etc. El patrón parece claro.

Las malas hostias caen El Jueves 3
Guille Martínez-Vela, director de El Jueves | Foto:  Andrea Daza / TheObjective

Quien sí que rompió el molde fue el ex torero, José Ortega Cano, al sentirse ridiculizado por un fotomontaje que hizo la revista Mongolia, donde vestido de marciano y sosteniendo un cartel que decía “¡Antes riojanos que murcianos!”, promocionaba un evento de la revista —El Musical— en la ciudad de Cartagena, donde el diestro es genio y figura. El juicio comenzó el 15 de noviembre y tanto las disculpas, como la pasta que pide Ortega —40.000 euros— pondría al equipo de la revista contra las cuerdas. Desde Madrid, Edu Galán, uno de los artífices del proyecto y citado a comparecer en calidad de testigo, es pesimista con el desenlace: “En principio, no parece que vaya a ser bueno. Como decimos en nuestro comunicado: ‘Al salir de la sala, pudimos confirmar que ni la sensación, ni el tinte de Ortega Cano, son buenos. Esperamos equivocarnos, pero nos pareció que la jueza no entendió la sátira sobre el matador”. En verdad, parece que nadie está entendiendo nada.

—¿Es el enemigo? ¡Que se ponga!

El jueves 9 de noviembre, el mismo día que Guille Martínez-Vela salió del juzgado, empezó a circular el manifiesto #HumorAmenazado que, firmado por más de un centenar de humoristas gráficos, tuvo gran difusión en las redes sociales —trending topic incluido: “Judicializar el humor no es cosa menor, eso lo sabía muy bien el gran viñetista y humorista Gila, encarcelado por republicano y multado por su trabajo bajo la censura del dictador Franco”.

Las malas hostias caen El Jueves 11
Portada de uno de los números más recientes de El Jueves | Imagen: El Jueves

Un pequeño grupo de los “abajo firmantes” ya se conocía, después de intentar rebautizar la calle del General Yagüe de Madrid como la calle Humor de Gila. Desde el verano pasado, la vecina Estrella Caso se puso en marcha y buscó que un grupo de humoristas gráficos la apoyara para conseguir que la solicitud llegase al pleno. Era, decía, una deuda de memoria histórica, sobre todo al descubrir que, por poco, las tropas de Yagüe fusilaban a Gila, en 1938. De momento, el pleno de la Junta de Chamberí ha aprobado instalar, en la calle Zurbano —donde se crió Gila—, una placa conmemorativa. Y ya está. Pero, del grupo que reunió Caso quedó una web y la red de contactos que se activó, ante los despidos de los viñetistas Ferran Martín, del digital Republica.com y Eneko Las Heras, de 20Minutos: “Cuando me echaron, y a Eneko, que también lo despidieron, comentamos que había este tema y que afectaba a otros dibujantes y bueno, quisimos hacer un toque de atención”. Así, listaron los inesperados despidos de varios viñetistas, las denuncias contra El Jueves y Mongolia, el antecedente de Wyoming y Mateo, los titiriteros, etc, etc, hasta concluir que: “En una democracia sana es síntoma preocupante que viñetas, tuits, gags o artículos satíricos indignen con tanta facilidad al poder, resultando muy llamativo que se tome la broma tan en serio”.

El mecanismo primigenio del humor está en la transgresión —dice Jaume Capdevila, mejor conocido como Kap. “El humor aparece cuando hay una transgresión en una cosa que te esperas que sea de una manera, y de repente, pam, es de otra”. Como la democracia. O, al menos, como la democracia en la actualidad: “En Estados Unidos es más difícil hacer humor que antes”, dice Martín, “en Francia también, mira el caso de Charlie Hebdo. Esto se suma un poco al tema de las libertades que hay en el mundo”. No sólo en España la democracia parece un mal chiste.

Las malas hostias caen El Jueves 1
Joan Ferrús en los juzgados | Imagen vía: Andrea Daza Tapia / TheObjective

Mecanismos del humor

El jueves 16 de noviembre, a las 12 de la noche, la hostia le cayó al subdirector Joan Ferrús, autor intelectual del presunto crimen en cuestión. El caso ya ha trascendido lo suficiente (o no), pero por si acaso, el jueves 5 de octubre, en la sección Las News de la versión digital de la revista, publicaron el impagable titular: “La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de cocaína en Cataluña”. Subtítulo: “Los cárteles colombianos han advertido que son incapaces de abastecer tanta demanda”.

—Es la primera vez que piso un juzgado —dijo Ferrús, al terminar la instrucción.

Y le impuso, sí. Pero una vez dentro, menos de lo que pensaba: “Quieras que no, siempre tener que explicarle a una persona qué es el humor y cuáles son sus mecanismos, y cómo se debe leer un chiste, impresiona y da un poco de respeto. Pero bueno, aproveché la oportunidad e hice tarea didáctica. Espero que haga servicio”.

Las malas hostias caen El Jueves 5
El famoso titular por el que debieron presentarse en los juzgados | Foto: Andrea Daza / TheObjective

Lo siguiente es que la defensa pida el archivo. Ya ha venido el director de la revista. Ya ha venido el autor del chiste, quien ha ratificado la declaración del director de la revista. Ya Ferrús ha reconocido que la idea fue suya, ya le han preguntado cómo se le ha ocurrido, y ya ha dicho que leyendo la prensa —la otra, la seria—, donde el teniente de alcalde de Barcelona, Jaume Asens, había ofrecido declaraciones que apuntaban en ese sentido: la evidencia de consumo de estupefacientes por algunos oficiales de la policía, para explicar las hostias del 1º de octubre, cuando las fuerzas del orden trataron de impedir un referéndum que no podía tener lugar en Cataluña y, que sin lugar a dudas, tuvo lugar. “Creo que hemos ido a declarar, tanto yo como el Guille, un poco en una estrategia de intimidación para evitar que se publiquen ciertas cosas”, dijo Ferrús. “Cualquier persona puede ver que todos los chistes que publicamos en El Jueves, no tienen una voluntad informativa y que están hechos a partir de recoger cierto estado de opinión que aprovechamos y tensamos, usando la hipérbole, que en este caso es un mecanismo humorístico del humor”.

No tengo nada más que añadir, su señoría.

Las malas hostias caen El Jueves 9
Anthony Garner viñetista de El Jueves | Foto: Andrea Daza / The The Objective

¡Amordázame,  Corcuera!

Anthony Garner llegó a Barcelona hace más de veinte años, más o menos el mismo tiempo que tiene dibujando de forma profesional. Es de un pequeño pueblo cerca de Reading, cerca de Londres, cerca de Inglaterra, cerca de Europa después del Brexit. Viñetista del diario ARA, desde hace pocas semanas colabora con El Jueves. Empezó garabateando en las Ramblas de Barcelona y ahora, a este inglés catalanizado, le cuesta creer todo lo que está pasando en 2017. Y enumera los casos antes descritos. Queda claro que firmó el manifiesto #HumorAmenazado: “Hay un gran miedo al sentido del humor en este país”, dice en su estudio, donde trabaja bajo el influjo de Ralph Steadman y Gerald ScarfeAnother Brick In The Wall— por mencionar dos referentes de su tierra.

“En general, escuchando los comentarios sobre El Jueves”, dice, “hay un gran miedo por parte de las autoridades. Es como si fueran un gran enemigo”. Un enemigo de papel, que combate ideas ante soldados de plomo —escribo en sentido figurado, su señoría. “El papel del humor gráfico es hacer pensar a la gente”, dice Garner. “Ese es el problema…”. Pensar. “Me parece increíble que el gobierno central enviara a la policía a machacar a la gente a porrazos”, dice Ant, como firma su trabajo. “Hacen un chiste sobre eso, y para ellos es eso, y no lo otro, lo ofensivo. Una policía que parecían gorilas, psicópatas”. Y me preocupo por si eso de gorilas y psicópatas, le traerá problemas a Ant. Su señoría, que dijo que se parecen, no que lo sean. El dibujante ha utilizado una figura retórica conocida como símil o comparación.

Las malas hostias caen El Jueves 7
Redacción de El Jueves en los ochenta | Imagen: Archivo El Jueves

Y ahora, procede con una distopía, o procedo yo: “Me parece una demostración de que el propio país está en marcha atrás, acercándonos a los años 40, a los años 30, de fascismo, reprimiendo mucho a la sociedad”. Ya lo había dicho el Capitán Haddock: “Estamos en el año 76” —Charles Manson ha muerto— y no hay nada más aburrido que explicar un chiste con el remate de una querella judicial. Acaso por eso, el 17 de noviembre, El Jueves publicó otra noticia relacionada (o no) con la del presunto crimen en cuestión: “La continua presencia de antidisturbios acaba con las reservas de caramelos en Cataluña”. Subtítulo: “Las fábricas de golosinas han advertido que son incapaces de abastecer tanta demanda”. Lástima que todo sea falso, lástima que la querella sea verdad. Ferran Martín se inquieta con la sucesión de casos, porque no deja ser inquietante que España pueda incluirse, por méritos propios, en una galería de humoristas perseguidos por hacer su trabajo.

“Ahora, parece que todo se engloba bajo la figura de delito de odio”, dice Martín, quien participa en el pool de viñetistas d’Els Matins de TV3. “Todo eso viene de la ley Mordaza”. Una ley que entró en vigor en mayo del año pasado, aprobada en el Congreso de los Diputados sólo con votos del Partido Popular: peor conocida como Ley de Seguridad Ciudadana. Multas administrativas en lugar de faltas, restricciones al derecho de manifestación. Democratización del miedo. “Lo que más me preocupa es que no hay ningún tipo de propuesta positiva o sólida”, dice Garner. “Se me ocurren mil chistes que hacer gracias a esta situación”. Y pienso que es mejor que no. Que piense antes de trazar alguna línea en vano: “Creo que es un error pensar en límites. No hay límites. El humor gráfico y el humor en general es una forma de expresión y de libertad”.

Las malas hostias caen El Jueves 6
Primer número de El Jueves | Imagen: Archivo El Jueves

A la salida del juzgado, Jordi Plana recuerda que, en el caso de El Jueves, estamos hablando de injurias y odio. El primero implica una pena económica y el segundo, puede ser una pena, no sólo económica sino también de privación de libertad. Y si estamos en el pasado o de regreso al futuro, Plana saca pecho con su jurisprudencia del mal humor: “Yo llevé el Por Favor, Muchas Gracias”. La primera, como escribe Jaume Capdevila en Història del Periodisme de Catalunya fue una de las grandes publicaciones satíricas de la Transición (1974-1978), impulsada por Jaume Perich y Manuel Vásquez Montalbán: “Por Favor es elegantemente contestataria, sutilmente subversiva, irónicamente discordante. Seguramente por eso también fue castigada con denuncias, multas y dos suspensiones, que intentó evitar confeccionando una nueva revista con la cabecera de Muchas Gracias”. No hay de qué.

“Defendí a Álvarez Solís”, dice todo orgulloso el Capitán Haddock, acusado en 1978 de un “delito de injurias graves” al publicar en la revista Interviú un reportaje sobre las relaciones de poder económico, social y político del senador de Alianza Popular Abel Matute. Y, en 1980, “de un supuesto delito de escándalo público (…) al permitir la publicación de unas fotos de Romy Schneider”, desnuda, claro está, en Interviú.

Hace muchos años, por aquella época, un magistrado le dijo, todo serio: “Explíquenos el chiste”. Y Plana, cejudo, le respondió: “No, señoría, los chistes se cuentan. Si hay que explicarlos, mal asunto”. Corrían los setenta: “Quiero decir, que da un poco la sensación de que volvemos atrás”. Le pregunto sobre el efecto de la Ley Mordaza en el estado general de las cosas, y suelta: “Antes de la Ley Mordaza hubo una Ley Corcuera. Que no es de hoy”. Mejor conocida como la ley de “Patada en la puerta”, esta iniciativa del ministro de Interior socialista José Luis Corcuera, derogó la ley franquista de Orden Público, pero no por ello fue menos polémica y, acabó siendo declarada inconstitucional a principios de los noventa. “Estamos donde estábamos”, dice Plana. Y todos nos quedamos tan panchos.

Spain no es Francia

En Cataluña, cuando algo está muy atravesado, se dice que está siempre en medio, como el jueves. Y, de hecho, esta fue la intención de la publicación que ha liderado la prensa satírica española desde que nació el 27 de mayo de 1977. “El Jueves nació como un punto medio entre dos revistas de la Transición: El Papus y Por Favor”, explica Kap, dibujante satírico e historiador de su sector. La primera, que sufrió un atentado en su redacción en junio del 77, era muy destripada y buscaba siempre la provocación. La segunda, más intelectual, se dirigía a unas élites, con un humor muy irónico y sutil, que apelaba antes a referentes literarios, que a los bajos instintos.

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Jaume Capdevilla, mejor conocido como Kap | Foto cortesía Kap

El Jueves, qué duda cabe, se inspiró en el Charlie Hebdo originario: “No este Charlie Hebdo”, apunta Kap, “sino el Charlie Hebdo anterior”, el que nació del Mayo del 68, el contestatario, el revolucionario, un Charlie Hebdo que inspiraría a muchas publicaciones en el mundo, incluso a la misma cabecera que recuperaría el nombre a principios de los noventa. Su filosofía, a la cual han jurado fidelidad, busca la provocación por la provocación, como apunta Kap. Buscan que su humor tenga una reacción: “Ese es su éxito. Todo el humor, toda la crítica política, toda la crítica social, en el fondo, debe tener también esta pretensión de que no te deje indiferente. Lo que pasa es que los mecanismos de Charlie Hebdo son realmente extremos”. Y a pesar de los atentados, y de las muertes que han sufrido, la geolocalización es importante: “Porque la sociedad francesa tiene unos valores democráticos totalmente consolidados, unos valores muy claros de Estado laico, de sociedad democrática. Una sociedad, política y socialmente muy consolidada. Por tanto, sus lectores también son más maduros y son capaces de entender perfectamente ese tipo de humor”.

Sin embargo, la provocación no es el único motor que mueve a El Jueves. También convive con la crítica: “Hay temas de corrupción política española, cosas que aparecen en El Jueves, que no aparecen en prensa escrita de papel, que circule en los kioscos, en los grandes diarios. Por lo cual, no es solamente destriparlo todo y trincharlo todo. Sino, crear una cierta conciencia social”.

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Una de las portadas de la Revista Mongolia | Imagen: Revista Mongolia

El referente francés de Mongolia sería el semanario satírico Le Canard Enchaîné. Al menos, según Le Figaró. “En el nacimiento de Mongolia no hay epopeyas”, escribió Sandra Lafuente para la revista Gatopardo: “Es la historia de un grupo de amigos o de amigos de amigos, todos vinculados con la música, el periodismo, el diseño, los cómics, los fanzines o el derecho”. No es hija de la Transición, pero quizás pueda reclamar la paternidad a su crisis: “Nació en un país en el que las deudas hipotecarias impagadas producen unos quinientos desalojos diarios y en el que varios se suicidan cuando llega la comisión judicial. Desempleo de 26%, pobreza de 21%, niños que se alimentan en los comedores sociales. Ya no hay prosperidad que disimule la corrupción política ni los manejos indebidos de dinero, que rozan hasta a la hija menor de los reyes, la infanta Cristina. La bonanza duró diez o quince años. España fue el norte entonces y ahora vuelve a ser el sur”. Ay.

Y aunque lo peor de esa crisis ya pasó, Edu Galán asegura que seguimos en la mierda: “Es que tenemos un Gobierno que está muy acostumbrado al autoritarismo y al uso de los mecanismos del Estado en su propio beneficio, tanto de forma legal, alegal como la ilegal”. No es un buen momento. “Yo vi a familias con discapacitados yendo a mítines de Rajoy en Valencia, cuando tendrían que escupirle. Un patriota que lo es para los que pagan: menuda basura. La derecha siempre ha querido la alabanza continua ante su ‘ordeno y mando’, de ahí la gran caterva de chupapollas que podemos ver, en su plena evidencia audiovisual, en los puestos directivos de TVE. ¡Cómo serán los que no vemos, en sus puestos grises y de mucho más poder!”.

Damas y caballeros, con ustedes, un humorista de mala hostia.

“Evidentemente, esto se ha exacerbado con el problema del que son corresponsables: la independencia de Cataluña. Tratan de callar al disidente con medidas represivas y con sus trapos. A la sátira, en tiempos convulsos, siempre se le dice ‘este no es el momento: pónganse serios’. ¡Pero si es todo una puta broma, una estafa que pagarán las clases bajas y medias! ¿Por qué no íbamos a reírnos si vamos a pagar?”.

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Portada secuestrada de El Jueves en 2007 | Imagen: El Jueves

Desde Barcelona y Madrid, El Jueves y Mongolia compiten por el pastel de la sátira y comparten los males de la indigestión. Lafuente decía en su nota que, a la revista El Jueves “le pasó, en julio de 2007, algo que a Mongolia aún no: un juez ordenó el secuestro de una edición con una caricatura en la portada en la que los príncipes de Asturias, Felipe y Letizia, aparecen teniendo sexo mientras él le dice: ‘¿Te das cuenta? Si te quedas preñada… eso va a ser lo más parecido a trabajar que he hecho en mi vida”. El periodista Pere Rusiñol decía entonces que tenían la voluntad “de hacer ruido, pero somos un medio pequeño, humilde, nadie nos quiere engordar porque nos hemos metido con pocos, somos muy periféricos desde el punto de vista oficial. Nadie se querella para no engordarte, nadie habla de ti porque están cabreados”.

—¿Qué ha cambiado? —le pregunto a Galán.

—Que a El Jueves le denuncia Casa Real y la Policía Nacional y, a nosotros, Ortega Cano. (Aparte de ese pequeño detalle) Seguimos siendo periféricos desde el punto de vista oficial, ¿no te parece?

En el Verkami que han hecho para afrentar los costos del juicio, dicen: “No podemos pactar con el que nos cita con la espada: si reconocemos que debíamos haber pedido permiso a Ortega Cano (un personaje público, asiduo de las revistas del corazón) para satirizarle, entonces no podríamos ni siquiera hacer nunca más Mongolia: no existiría margen en España para un proyecto satírico como el nuestro. En pleno jaleo con Cataluña, España se arriesga ahora a perder Mongolia”.

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Redacción de El Jueves | Foto: Andrea Daza / The Objective

Para Modgi, guionista y coordinador web de El Jueves —suerte de sidekick de Ferrús, al momento de generar chistes o contenidos digitales—, el mejor día de la semana es el miércoles. El lunes cierran, el martes descansan y en el tercer día, cuando una nueva edición sale a la calle, se encierran finalmente a pensar chistes y paridas, en serio. Desde diciembre de 2006, cuando el Grupo RBA compró El Jueves y trasladó su redacción al edificio de la Diagonal, un equipo reducido hace el milagro semanal del papel y alimenta la maquila diaria de la web, con el apoyo de una red de colaboradores externos. Todavía no saben si tendrán que abrir la hucha, pero están seguros de que al menos hay un día de la semana que no están dispuestos a perder.

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La manifestación de Barcelona contra el terrorismo, en imágenes

Redacción TO

Foto: JUAN MEDINA
Reuters

Bajo el lema  “No tinc por” (“No tengo miedo”), miles de personas se han manifestado este sábado en Barcelona en rechazo a la violencia tras los atentados yihadistas que dejaron 15 muertos hace nueve días. La marcha, convocada por la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, ha comenzado a las 18:00 horas desde los Jardinets de Gràcia y ha terminado con un acto en memoria de las víctimas en la céntrica Plaza de Cataluña. Cerca de medio millón de personas han participado en la marcha, según datos de la Guardia Urbana de Barcelona.

Entre las autoridades asistentes, además del rey Felipe, también han estado presentes el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont y la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. La cabecera de la marcha ha estado compuesta de 75 representantes de cuerpos de seguridad, emergencias y de entidades vecinales y ciudadanas. Estas han sido algunas imágenes que ha dejado la manifestación.

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Los Mossos d’Esquadra montan guardia junto a un autobús que bloquea el acceso a la Plaza Cataluña momentos antes de que comience la marcha | Foto: LLUIS GENE / AFP
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Reparto de pancartas con los lemas “No tenim por (No tenemos miedo” y “No a la islamofobia”, minutos antes de que de comienzo la manifestación | Foto: Albert Gea / Reuters
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Asistentes a la manifestación portan rosas rojas, blancas y amarillas, que representan los colores de Barcelona | Foto: Juan Medina / Reuters
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Los manifestantes han entregado rosas a los Mossos para agradecerles su labor | Foto: Juan Medina / Reuters
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El rey Felipe VI saludo al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, antes de comenzar la marcha | Foto: Juan Medina / Reuters
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La cabecera de la manifestación ha marchado con una pancarta con el lema “No tinc por” (No tenemos miedo) | Foto: Juan Medina / Reuters
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La “segunda” cabecera de la marcha ha estado compuesta por las autoridades | Foto: Juan Medina / Reuters

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Manifestantes con el mensaje “No tenemos miedo” | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Pancartas en chino contra el terrorismo | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Mensajes de paz y de apoyo a la comunidad musulmana durante la manifestación | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Durante la manifestación han coincidido banderas de España y banderas independentistas de Cataluña | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Dos mujeres portan una bandera de España | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Se han podido ver varios mensajes de repulsa a la violencia y las guerras | | Foto: Diana Rangel / The Objective

Barcelona se manifiesta contra el terrorismo bajo el lema "No tengo miedo" 3Mensajes de apoyo al rey Felipe durante la manifestación alternativa | Foto: Diana Rangel / The Objective

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El colectivo musulmán condena los actos y defiende que el Islam no es terrorismo | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Musulmanes portan carteles contra la islamofobia | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Choques con un grupo de judíos que portaban banderas de Israel | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Mensajes en contra del rey Felipe VI por la venta de armas | Foto: Diana Rangel / The Objective

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Mensajes en contra de la venta de armas por parte del Gobierno español | Foto: Diana Rangel / The Objective
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Vista de la plaza Cataluña | Foto: PAU BARRENA / AFP
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La actriz Rosa María Sardá y la portavoz de la fundación Ibn Battuta, Miriam Hatibi, han cerrado el acto | Foto: Ayuntamiento de Barcelona / EFE

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Túnez, una primavera árabe LGTBIQ a medio camino

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Hussein Malla
AP Photo, File

Túnez, la punta de lanza de los países árabes que se revelaron contra sus gobiernos en la denominada Primavera Árabe de 2011, es uno de los pocos en el que los ciudadanos han ganado en libertades y derechos con el establecimiento de una nueva Constitución en 2014. Podría decirse que es uno de los pocos Estados del Magreb donde las revueltas han triunfado y que se ha convertido en el representante más “democrático”, “progresista” y “estable”. No obstante, aún así, aun queda mucho por hacer.  Los aspectos relacionados con género e identidad en las sociedades árabes generan un intenso debate, donde predominan los prejuicios y el desconocimiento. La reivindicación de los derechos humanos es tarea pendiente para muchos ciudadanos, y en particular para minorías como el colectivo LGTBIQ.

Con motivo del World Pride 2017, que acoge Madrid, Casa Árabe se ha unido a esta iniciativa para “romper barreras y generar un espacio de encuentro y discusión, pero también de conocimiento y reconocimiento”. En este sentido, el lunes 26 de junio,  esta institución acogió a Hafedh Trifi, miembro del comité ejecutivo de la Asociación Tunecina por la Justicia y la Igualdad (DAMJ), que conversó con el periodista de la Cadena SER Álvaro Zamarreño, sobre la situación del colectivo LGTBIQ en Túnez.

Las leyes en Túnez

Hafedh Trifi asegura que su organización, DAMJ, libra una batalla contra el artículo 230 del Código Penal tunecino, que condena la sodomía. “En Túnez, desde la revolución de 2011, hemos ganados muchas cosas, como mayor libertad de expresión, de reunión, de manifestaciones… pero las libertades individuales siguen en proceso de cambio”.

Tras la revolución de 2011, DAMJ consiguió establecerse como asociación. Las dos primeras ocasiones en las que presentaron los papeles en la ventanilla de registro, su solicitud fue rechazada, pero a la tercera fue la vencida. No obstante, según Hafedh la organización no aparece en el BOE y por tanto se mueve en el campo de la alegalidad. “Se reconoce nuestra existencia, pero si tenemos algún problema, carecemos de protección y defensa”.

En 2014 se estableció una nueva Constitución en el país, que contiene tres artículos, el 21, 23 y 24, relacionados en cierta manera con colectivo LGTBIQ. En ellos se establece la protección de la integridad física, contra la tortura o los registros. Sin embargo, del artículo 49 no se habla demasiado. Este artículo está al final del capítulo dedicado a la libertad individual y establece lo que está permitido y lo que no.

La Constitución es el documento de mayor valor en la leyes tunecinas, se encuentra en la cúspide de la pirámide, pero el verdadero problema radica en el artículo 230 del Código Penal, que condena la sodomía. Lo estableció en 1913 el Protectorado francés, lo instauraron por tanto los colonialistas, aunque posteriormente se tradujo al árabe. Este artículo condena con penas de entre 3 a 5 años de prisión as relaciones entre dos hombres.

Además, el problema de ser condenado por sodomía es que al salir de la cárcel con antecedentes penales, no se puede  acceder a puestos en el sector público, y es más difícil acceder a trabajos en el sector privado.

Uno de los casos más sonados en Túnez fue el del joven de 22 años Marwan, arrestado y condenado en 2015 por homosexualidad, previo sometimiento al test anal. Tras convertirse en un hecho muy mediático y llevarse a cabo numerosas campañas para su liberación, salió de la cárcel tres meses después de su detención, una vez pagada la fianza de más de 1.000 euros y de haber quedado marcado por las vejaciones sufridas en el proceso y los antecedentes penales.

Hafedh asegura que para verificar que un hombre ha tenido relaciones sexuales con otro hombre, se lleva a cabo el llamado “test anal”. Los funcionarios aseguran que se hace con el consentimiento de la persona, pero no es así. “En Túnez, el consentimiento se consigue con torturas, agresiones y amenazas; no es una decisión libre”. Esta práctica es, sin duda, una vulneración de los Derechos Humanos.

Los arrestos en este país mediterráneo comienzan con el aspecto físico de las personas. “Los cuerpos de seguridad detienen a hombres más afeminados o a mujeres más masculinas, o incluso por su ropa de vestir”. Posteriormente al arresto es cuando se producen los actos de violación de la intimidad personal con el registro de los domicilios, de la correspondencia o incluso de los móviles, pese a que la constitución condena estos actos.

Los transexuales tampoco están reconocidos por el gobierno, no tienen identidad ni derechos. Carecen de los papeles necesarios en los que se muestre la identidad de género que han elegido. Asimismo, existe una circular por la cual los médicos tiene prohibido atenderles.

La sensibilización como arma

DAMJ y otras organizaciones del colectivo realizan un trabajo de sensibilización que consiste en trabajar con personas del colectivo, darles a conocer sus derechos o enseñarles a protegerse, a través de vídeos y guías, como la Guía de Seguridad que publicó la asociación tunecina en diciembre de 2016. En ella, además de informar sobre los derechos de las ciudadanos, también se dan consejos para proteger las contraseñas, sobre cómo actuar ante un arresto, el derecho a negarse al test anal, la recomendación de no firmar ningún documento sin leer todo muy bien previamente, etc… La asociación también pone un abogado a disposición de las personas que lo necesiten.

“La siguiente parte de nuestro trabajo consiste en trabajar con el gobierno, los Ministerios de Justicia, Interior o Sanidad. Intentamos dialogar con ellos, ya que tienen el poder para cambiar las leyes, aunque no es nada fácil”.

Para conseguir cambios en el país, también es importante establecer diálogos con los médicos, psiquiatras, psicólogos, sexólogos, para intentar acabar con el test anal, que se realiza sin consentimiento a dos personas que han mantenido relaciones consentidas en el ámbito privado. El test es una tortura que va en contra de la ética humana y del juramento hipocrático médico, en el que se establece que se debe proteger al paciente. En abril de 2017 el Colegio de Médicos de Túnez se opuso al test anal.

“En algunos casos, los hombres han sido sometidos al test anal delante de policías e incluso esposados, sufriendo insultos y vejaciones varias. Es un acto de humillación contra la dignidad humana”.

Quizá una de las cosas que más choquen en una sociedad moderna sean las llamadas “terapias de reconversión”. Hay caso de familias tunecinas que cuando tienen un hijo homosexual o bisexual intentan curarles. “Sin generalizar, una gran parte de psicólogos en Túnez llevan a cabo terapias de cura, que solo causan daños psicológicos, por supuesto. Nosotros intentamos acabar con esto”.

En algunos centros educativos los jóvenes sufren rechazo por su condición sexual. Resulta llamativo el caso de seis jóvenes homosexuales de la ciudad de Qairouan, que fueron expulsados de la universidad y se quedaron sin derecho a la educación.

En cuanto al trabajo de la asociación con la juventud, “es algo muy difícil”. Acudir a colegios o institutos para impartir charlas de eduación sexual es algo imposible. “Nos acusarían de perversión de menores“. Para llegar a los jóvenes, la organización intenta sensibilizar a profesores y directores.

La lucha política

En referencia al partido islamista, Enahda, Hafedh asegura que es un partido dividido entre aquellos que se oponen a los ataques contra la libertad individual y los que consideran la homosexualidad una enfermedad, como el exministro de Derechos Humanos.

Otros partidos más progresistas, los de izquierdas, sí apoyan al colectivo LGTBIQ en el país, pero no los manifiestan. “No se dan cuenta de que con su silencio están dando su apoyo al gobierno“.

Si con la política no fuera suficiente, la religión también entra en juego. “En Túnez nos movemos en el Estado de Derecho, la religión no rige la República, y queda acotada al ámbito privado”, afirma Hafedh. “Nosotros no entramos en ese debate, cada uno es libre de seguir su fe, aunque sí que es verdad que en otros países donde la religión tiene una gran fuerza en el gobierno, la situación del colectivo LGTBIQ es mucho más complicada”.

A pesar de todas las trabas, DAMJ no actúa sola, existen redes de colaboración con organizaciones en otros países árabes. No obstante, el trabajo no es fácil y en numerosas ocasiones, los miembros de las asociaciones sufren amenazas. “Algunos han tenido que huir de sus países tras sufrir amenazas de muerte”.

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