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El gran debate francés: Elecciones presidenciales 2017

Karem Pirela

Foto: PATRICK KOVARIK
Reuters

En la noche del lunes 20 de marzo se produjo un evento histórico en Francia: por primera vez, antes de la primera vuelta, los cinco candidatos favoritos para la elección presidencial de 2017 se reunieron en un plató de televisión para discutir sus programas de gobierno.

Un debate que duró alrededor de tres horas y que dispuso a los cinco personajes en un círculo para que cada uno pudiera confrontar a sus adversarios a la hora de tomar la palabra. La ardua tarea de la conducción estuvo en manos de Gilles Bouleau y Anne-Claire Coudray, ambos periodistas de la cadena TF1, encargada de organizar el encuentro. El mismo estuvo dividido en tres grandes partes que cubrieron básicamente los programas de gobierno de cada candidato, haciendo énfasis en temas como: el modelo de sociedad, el modelo económico y el papel de Francia en el panorama mundial.

Los candidatos emplearon su tiempo de intervención no solo para presentar su plan de gobierno sino para responder las preguntas y atacar a sus contrincantes. Marine Le Pen, Jean-Luc Mélenchon y Emmanuel Macron más de una vez intercambiaron fuertes críticas. Quien tuvo la participación menos activa fue François Fillon, candidato que durante las últimas semanas se ha visto envuelto en investigaciones por presuntos problemas de corrupción, tema que obviamente salió a relucir durante el debate.

El gran debate francés: Elecciones presidenciales 2017
Los candidatos (de izquierda a derecha): François Fillon, Emmanuel Macron, Jean-Luc Mélenchon, Marine Le Pen and Benoît Hamon, antes del debate organizado por el canal privado de TV TF1 en Aubervilliers. | Foto: Patrick Kovarik / Reuters.

Entre los primeros puntos discutidos destacaron la educación y la seguridad, a estos siguió la inmigración, uno de los tópicos más álgidos de la noche, sobre todo del lado de la candidata del Front National, Marine Le Pen, pues ella propone terminar con la inmigración, tanto legal como ilegal; restablecer las fronteras de Francia y así evitar la llegada de extranjeros que según Le Pen ganan – sin trabajar – 4 y 5 veces más de lo que ganaban trabajando en sus países de origen. Por su parte Jean-Luc Mélenchon propone acabar con las guerras, luchar contra ellas en su propio territorio con el fin de acabar con las razones que generan la migración.

Si bien las propuestas respecto a la participación de Francia en el panorama geopolítico son diferentes, entre ellas guardan ciertas similitudes. Para el candidato del Partido Socialista, Benoît Hamon, Francia debe tomar las riendas en la defensa de Europa, pues ya no cuentan con el eterno aliado, Estados Unidos. Le Pen, quien tiene en su programa de gobierno la salida del país de la Unión Europea, plantea el desarrollo de la industria militar como elemento esencial para garantizar la independencia de Francia, mientras que Mélenchon habla de romper los lazos con Estados Unidos y no seguir a esta nación en sus guerras. El terrorismo, el cual mantiene a Francia en alerta máxima desde el 2015, logra hacer coincidir a los candidatos, quienes proponen desde tomar medidas más fuertes y responsables hasta terminar los convenios con países como Qatar o los Emiratos Árabes Unidos.

Durante y luego de la finalización del debate las redes se llenaron de comentarios de apoyo a Jean-Luc Mélenchon, quien al parecer fue el ganador de la noche, seguido muy de lejos por Emmanuel Macron y Marine Le Pen.

Los candidatos en frases:

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Jean-Luc Mélenchon. Foto de Patrick Kovarik / Reuters.

“Seré el presidente de la paz”.
“Yo asumo una misión: entregar Francia a los franceses liberándola de la oligarquía”.

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Emmanuel Macron | Foto de Patrick Kovarik / Reuters.

“Propongo nuevas caras, traigo la esperanza”.
“Que Francia sea una oportunidad, una oportunidad para cada uno”.

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Marine Le Pen | Foto de Patrick Kovarik / Reuters.

“Yo quiero ser la Presidenta de la República Francesa, no la vice canciller de Merkel”.
“Independencia no quiere decir someterse a los tecnócratas de Bruselas”.

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Benoît Hamon | Foto de Patrick Kovarik / Reuters.

“¿Qué pueblo queremos ser el 7 de mayo en la noche?.. ¿Qué mensaje queremos enviar al mundo? ¿Paz? ¿Nacionalismo?”

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François Fillon | Foto de Patrick Kovarik / Reuters.

“Seré el presidente que colocará a Francia en el camino que la llevará a ser la primera potencia europea”.
“Vivimos en un mundo peligroso, con un presidente americano impredecible y una amenaza mortal: el yihadismo islámico”.

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La automatización llega al campo: este es el vino francés cultivado con la ayuda de un robot

Redacción TO

Foto: BENOIT TESSIER
Reuters

La automatización se ha ido extendiendo a más y más sectores y desde hace unos años han ido surgiendo opiniones enfrentadas, especialmente en aquellos ámbitos donde el empleo se vería más afectado. No obstante, hay marcas que guardan la pretensión de hacer las dos cosas compatibles. Así, la voluntad de Château Mouton Rothschild es avanzar en la implantación de tecnología en el campo y están empleando un robot dotado de inteligencia artificial y llamado Ted para participar en el mantenimiento de la tierra y el cultivo en sus viñedos situados en Pauillac, al norte de Burdeos, donde nacen los vinos que embotellan bajo la marca Château Clerc Millon. Entre las funciones de Ted se encuentra, por ejemplo, arrancar las malezas o labrar la tierra.

Philipe Dhalluin, portavoz de la compañía Baron Philipe de Rothschild, manifiesta que ven la robótica “como una solución efectiva para el futuro”. De esta manera, llevan varios meses ensayando con Ted en sus cultivos con la colaboración de la empresa Naïo Technologies, tal y como informa la revista Decanter.

Con todo, Philipe augura que la llegada de la automatización del campo no será absoluta y que la mano del hombre, al menos en sus campos, seguirá estando presente. Así, anticipa que los robots nunca ejercerán labores como la recogida y selección de la uva. “Cuando se trata del trabajo en el campo, los más importante para nosotros es el bienestar de nuestros empleados”, manifiesta el portavoz. “Lo que Ted permite es librarles del trabajo más monótono. Pero un robot jamás sustituirá al hombre en el trabajo de la cosecha, que es la garantía para tener un producto de alta calidad”.

La automatización llega al campo: este es el vino francés cultivado con la ayuda de un robot 1
Un hombre recogiendo uva en un cultivo situado en la región de Champagne. | Foto: Benoit Tessier/Reuters

La reducción del esfuerzo humano y el aumento de la productividad no serían las únicas ventajas que encuentra Dhalluin, quien sostiene que la entrada de esta tecnología también se adscribe a la voluntad global de reducir la emisión de gases de efecto invernadero. “Al tiempo que ayudamos a que el trabajo sea menos arduo y se respete más la tierra, cae nuestra dependencia a la energías fósiles y el daño causado por la maquinaría agrícola tradicional”, defiende el portavoz.

De hecho, agrega en declaraciones a la misma revista que este compromiso con el medioambiente viene de lejos y que desde 2008 han reducido un 30% el uso de químicos en sus cultivos, a la vez que han apostado por métodos orgánicos y biodinámicos.

Por otra parte, la empresa Symington Family Estates también ha comunicado la entrada de robots en sus campos, a los que llama ‘vine scouts’ (exploradores de la viña, en castellano), que monitorizan la salud del viñedo y alertan sobre cualquier problema que pueda empeorar la calidad final del producto. Para orientarse de manera autónoma dentro de los cultivos, los robots se sirven de tecnología GPS. En este caso concreto, el proyecto, que cuenta con fondos de investigación europeos, comenzó en 2016 y se enmarca en un plan a tres años que nos ayudará a dilucidar cómo la tecnología puede mejorar la calidad de los productos agrícolas.

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Cuando Marruecos invadió el Sáhara español

Rodrigo Isasi Arce

Foto: EFE/UPI

El 6 de noviembre de 1975 cerca de 350.000 civiles, enarbolando banderas marroquíes, retratos de su rey, Hasan II, y con el Corán en la mano, cruzaron la última frontera de la España colonial. Fue la llamada Marcha Verde. Marruecos comenzaba de esta manera la invasión de la provincia número 53 de España, el Sáhara Occidental, y obligaba a las tropas españolas a retroceder. Apenas unos días después, el 14 de noviembre de 1975, se firmaron los Acuerdos Tripartitos de Madrid, por los que España cedió el territorio a Marruecos y Mauritania, aunque continuó siendo una provincia española. El 26 de febrero de 1976 las tropas españolas salían para siempre de la zona y abandonaban a su suerte a los saharauis. Dicen que se llevaron hasta los cadáveres de los soldados ya enterrados. La Marcha Verde fue el comienzo de una invasión anunciada que persiste hasta el día de hoy. Con motivo del aniversario de la Marcha Verde, y de los Acuerdos Tripartitos de Madrid, The Objective ha hablado con la delegada de la República Árabe Democrática Saharaui (RASD) en Madrid, Jira Bulahi Bad.

Marruecos, en su afán por controlar el territorio, llevó a cabo, en los años posteriores, ataques con fósforo blanco y napalm, ambas sustancias prohibidas, por los que nunca ha sido condenado. Muchos saharauis se vieron obligados a huir hacia el país vecino, Argelia, y actualmente viven en campamentos de refugiados. Un muro erigido en los años 1980 por Rabat, de 2.700 kilómetros, que cuenta con radares y minas antipersona, les separa de los familiares que decidieron quedarse en el Sáhara Occidental. El muro separa la mayoría del territorio sahararui bajo control marroquí del 20% gestionado por los independentistas del Frente Polisario.

Alrededor de 100.000 saharauis procedentes de un mosaico de tribus nómadas que durante siglos recorrieron el Sáhara con sus dromedarios, llevan cuatro décadas en los campamentos de los alrededores de Tinduf. Los refugiados viven gracias a la ayuda internacional y del dinero enviado por sus familias exiliadas en Europa.

En 1979, Mauritania renunció a sus reivindicaciones en el Sahara Occidental y dejó a Rabat el control de casi todo el territorio. Después de haber proclamado una República Árabe Saharaui (RASD), el Frente Polisario siguió combatiendo a las tropas marroquíes hasta el alto el fuego de 1991 auspiciado por la ONU.

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Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial"

Jorge Raya Pons

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

Pénélope Bagieu (París, 1982) posa para la cámara con la parte interior de los brazos hacia fuera, como haciendo un esfuerzo por que se vea la corona que tiene tatuada en el antebrazo. Su piel es blanca y tiene pequitas en la cara, un rostro dulce, y a veces esconde la mirada tras un largo tupé pelirrojo. Bagieu es una de las ilustradoras más conocidas del mundo: sus viñetas se leen en decenas de países por sus libros y por la fama que adquirió con aquel blog llamado Ma Vie Est Tout À Fait Fascinante. Tiene tantos seguidores en Twitter como un primer ministro.

Bagieu estuvo hace unos días en Madrid para promocionar la última obra que se ha publicado en España, Valerosas 2 (Dubbiks), el segundo tomo de su ambicioso proyecto de relatar a través del dibujo pequeñas biografías de mujeres ejemplares. El trabajo es sorprendente, especialmente para quien no está habituado a la novela gráfica, y las historias se encajan como un golpe en el estómago.

“Antes de este libro, hice otra biografía sobre Mama Cass, de The Mamma and the Pappas, y cuando estaba dibujando esta biografía pensé en la lista de mujeres de las que quería escribir”, dice Bagieu. “Pensé que iban a ser diez años de mi vida escribiendo biografías de 300 páginas sobre estas mujeres. Así que en vez de hacer biografías largas de unas pocas, pensé en hacer biografías cortas de muchas”.

Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial"
Cover del segundo libro de Bagieu está dedicado a mujeres relevantes de la Historia. | Imagen vía Dibbuks.

En este libro hay un capítulo por cada una de las 15 mujeres escogidas, cada una de ellas con un perfil tan distinto. Sin embargo, todas comparten la particularidad estimulante de superar una y otras vez las adversidades: son historias de redención y victorias a medias.

Una de ellas es la tragedia de Phoolan Devi. Esta historia le hizo preguntarse cómo se dibuja el horror. Devi nació como paria en una ciudad rural de la India y la casaron con un hombre rico cuando tenía 10 años. La violó durante meses, hasta que escapó. Regresó con su familia y la detuvo la policía. Los agentes también la violaron. Años más tarde se enamoró del jefe de los dacoits, un grupo de bandoleros, y estos vengaron a su excaptor. Se incorporó a la banda y durante años asaltó a los ricos para entregar los botines a los pobres. Fue encarcelada, primero, e indultada 11 años después. Tras salir de prisión entró en el Parlamento (1996), fue nominada al Nobel de la Paz (1998) y asesinada a balazos en la puerta de su casa (2001). Su victimario fue recibido como héroe por su comunidad.

Pénélope Bagieu: "Pienso que mi trabajo es una mierda incluso cuando me dicen que es genial" 1
Valerosas 2. Mujeres que solo hacen lo que ellas quieren. | Imagen vía Dibbuks.

La idea de Valerosas nació de Bagieu y contó con el apoyo del diario Le Monde, que se sorprendió en un principio de que el proyecto fuera únicamente con mujeres. Aquella selección no fue sencilla: ella habría incluido decenas, así que el proceso fue necesariamente minucioso. “A algunas de ellas las he admirado siempre”, dice, con voz tímida. “A otras las he descubierto en el camino. Para elegir quería comprobar si era capaz de contar la misma historia una y otra vez a todo el mundo, todo el tiempo, porque eso significa que estoy un poco obsesionada con ella y que es una buena historia”.

Es curioso descubrir cómo todas estas mujeres, cuando fueron niñas, eran inquietas y curiosas, a menudo extravagantes. Uno se pregunta si Bagieu era igual, si ponía la cabeza entre los cojines o disfrutaba más rompiendo a golpes las muñecas que vistiéndolas. “Creo que aprendí a dibujar antes que a caminar”, dice. “Tenía mi propio mundo interior. Pero lo dirigía mucho hacia otras personas. Creé una pequeña cueva en mi cuarto y daba tickets a la gente para que viniera a verla. Y también –y probablemente sea esta la historia más triste que oirás nunca– dibujaba hermanos y hermanas y los colgaba en las paredes. Les ponía nombres y les daba personalidades”. Luego hace un gesto con las manos: “En realidad me crié como una hija única, cuando no lo era. Pasaba mucho tiempo sola. Dibujaba todo el tiempo. Empecé a escribir diarios, empecé a hacer dibujos, hacía libros pequeñitos. El dibujo ha sido siempre mi manera más fácil para comunicarme; no soy muy buena hablando con las personas”.

“Creo que aprendí a dibujar antes que a caminar”

Fue una niña de pocas palabras, dice, y la escuela tampoco le estimulaba. “Me parecía una cosa eterna que tenía que terminar”, dice, bajando suavemente el tono de la voz. “Siempre pensaba: solo me quedan tres años. Dos. Uno”. Porque en el momento en que pudo decidir cómo emplear su tiempo, dice, fue como “nacer de nuevo”: “Descubrí que una puede estar ocho horas sentada frente al escritorio y disfrutar de lo que haces”.

Ya no tenía que esconderse para dibujar, bajo amenaza de castigo, en ese momento confuso que es la adolescencia; en ella no fue distinto. “No tenía aspiraciones, ni autoestima, no tenía ni idea de qué quería con mi vida”, dice Bagieu. “Para mí no había un trabajo posible, no conocía a nadie que se ganara la vida dibujando. Me atormentaba pensar qué trabajo podía hacer. La carrera que tenía en mente era profesora de inglés porque pensaba que tendría tiempo para dibujar por las noches. Era el mejor sueño que podía tener: dibujar por las noches. Por eso cuando visito a adolescentes en los institutos, siempre les digo que sé que hay dos o tres personas que dibujan todo el día. Les digo: ‘¡Sé que existís!’. Y les digo otra cosa: se puede conseguir”.

Todo a base de horas y esfuerzo y una dosis insoslayable de entereza. Cuando le pregunto a Bagieu si ha dudado de su trabajo en algún momento, responde: “¡Buffff!”. Y dice, riéndose un poco: “Casi una vez al día. Cada vez que veo lo que hice el año anterior, hago Arghhhh. Creo que es parte de la complejidad de crear. Pasas la mitad de tu tiempo estando en trance y trabajando como una loca y en medio de la noche porque has tenido una idea, es algo místico. Pasas la otra mitad observando lo que hiciste la otra noche y pensando que es una mierda. Así que simplemente vas y vuelves a cada estado”.

Pénélope Bagieu: "Tiendo a pensar que mi trabajo es una m*erda, incluso cuando todo el mundo me dice que es genial" 3
Pénélope Bagieu, en su visita a la redacción de The Objective | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Bagieu dice que nunca admite halagos porque los encuentra tramposos, salvo cuando vienen de unas pocas personas de confianza. “Creo que es importante tener a gente buena alrededor, como un editor o un par de amigos, en cuya opinión confíes”, dice. “De lo contrario, habrá momentos en los que querrás tirar todo por la borda y abrir una panadería. Mi editor en Francia está acostumbrado a estos momentos en los que le envío diez páginas por correo y no me responde y creo que es porque el trabajo que le he mandado apesta hasta que me responde y resulta que, simplemente, estaba reunido y no podía atenderme. Cuando el resto me dice que le gusta mi trabajo, pienso que es porque son amables o porque son mis amigos. Tiendo a pensar que mi trabajo es una mierda, incluso cuando todo el mundo me dice que está genial”.

En esos momentos de duda, dice, siempre tiene algunos autores a mano: unos libros, unas pinturas. “Hay una ilustradora llamada Mary Blair que me ayuda mucho”, dice. “Era la directora de arte de Disney en los años 50. Creó toda la belleza de Disney en aquella época. Eso es muy difícil y nunca recibió el reconocimiento que merecía. Era la época de Peter Pan y Alicia en el País de las Maravillas. Aquella belleza era tan concreta. A veces acudo a ella para refrescar mis ojos con la belleza de sus dibujos. Es como el sueño de una noche, como si mis ojos nacieran de nuevo. Me ocurre también con las pinturas de Odilon Redon. Es tan poético, como de otro mundo. O leo al maestro Quino, que es el más grande. Cuando dudo, le leo. Me ayuda a reescribir”.

“Creo que lo que he perdido por el camino es dibujar por dibujar. Lo he perdido para siempre”.

Ahora que Bagieu es tan conocida, que sus libros se venden por miles, es inevitable que pase el tiempo subida en un tren o en un avión, en una gira permanente. Lleva un año de promoción con Valerosas, atendiendo entrevistas como esta, interviniendo en festivales de ciudades como Nueva York, Frankfurt o Madrid, y ahora está deseando retomar las horas en su estudio. “No hay medio más fuerte que las imágenes”, dice. “Hay mucho que puedes decir con los cómics y no de otra manera. Tiene otra música. Y es más barato que el cine”.

Pero no es difícil imaginar que uno renuncia a muchas cosas, más siendo tan joven, cuando tu trabajo –tu vocación– se convierte en tu vida. “Creo que el precio de la ambición es la soledad”, dice, entornando los ojos. “Este es un trabajo muy solitario, y a veces has invertido dos años dibujando lo mismo: los mismos personajes, una página tras otra. Es un proceso muy solitario. No es como algunos artistas de cómic que trabajan juntos y tienen con quien hablar… o tienen un gato”. Y continúa: “Pero la verdad es que –y esto es muy triste también–, cuanto más mayor me hago, más valoro trabajar a solas. A veces termino de trabajar y veo a muchas personas, pero cuando trabajo prefiero no tener a nadie alrededor”.

Pénélope Bagieu parece tímida, pero no lo es tanto, aunque se esconde a ratos tras su largo tupé pelirrojo: “Creo que lo que he perdido por el camino es dibujar por dibujar. Lo he perdido para siempre. Veo que mucha gente ama dibujar y consigue hacerlo cuando está de vacaciones. Yo no puedo. Es como un trabajo adicional. Siempre que dibujo es por algún motivo”.

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Pénélope Bagieu, acercándose a un monumento a Federico García Lorca. | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

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Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada

Romhy Cubas

Foto: Ernest Pignon
Ernest Pignon

Antes de ser maldito fue Jean Nicolás Rimbaud a secas, un francés de Charleville-Mézières, que soñaba con ser poeta y cuya facilidad para desahogarse en un ritmo acelerado de palabras y metáforas se sucede desde la adolescencia. El adjetivo de “poeta maldito” se lo colocó otro poeta fascinado por los infortunios de sus colegas. Paul Verlaine publica en 1884 el primer perfil dedicado a Rimbaud –y a otros cinco poetas- en Los poetas malditos de Saftsack ( Les Poètes maudits de Sáftsàck).

Verlaine fue también su más ferviente fanático y defensor. Sus palabras evidencian una adoración que ha continuado durante siglos. “En ninguna parte, en literatura alguna, hemos hallado algo tan tierno y tan bravío a la vez, tan amablemente caricaturesco y cordial, tan bueno como el raudal franco, sonoro, magistral (…)”, escribe en el ensayo de Saftsack.

Pero la fascinación con el joven de “despeinados cabellos color castaño claro y los ojos de un azul pálido inquietante” comenzó muchos antes, cuando con quince años ya publica líneas, rimas y pequeños poemas que lo llevan a codearse con los intelectuales de París.  Todo esto es bibliografía repetida, Rimbaud fue joven y precoz, entre los 15 y 19 años escribió su obra completa, a los 19 abandonó la literatura para viajar por Europa y sentir el “aire marino quemar sus pulmones”. Dejó la pluma que lo hizo inmortal para vivir, sufrir y convertirse en un alquimista de las palabras. A los 20 años buscaba la perfección de la poesía en la lejanía con la misma. Transitó de poeta a traficante de armas, perdió su pierna derecha por un carcinoma y murió en Marsella seis meses después a los 37 años.  

Cartas del vidente, Una temporada en el infierno e Iluminaciones son sus trabajos cumbres y aquellos que le merecieron la admiración y envidia de escritores, músicos, actores y sin fin de generaciones. Pero ese relámpago que cubrió su carrera como poeta adolescente y luego como nómada “alquimista” fue el principio de una adoración casi enfermiza hacia su figura. De una devoción por su técnica, arrogancia y agresividad; por sus versos inundados de precisión e insolencia sin censuras literarias y de humor franco. Desde el escritor William Burroughs hasta el músico Leonard Cohen o la cantante Patti Smith, las odas a Rimbaud rodean los continentes con versos inspirados en su juventud maldita y sus versos precozmente iluminados.

Estas son algunas de las figuras que se aferran al tiempo de Rimbaud para encontrarse en su irreverencia:  

Stéphane Mallarmé: el poeta francés, que compartió espacios temporales con Rimbaud, escribe en una carta sus impresiones hacia el personaje, y atina en su crítica hacia el fanatismo por el “niño demasiado precoz e impetuosamente tocado por el ala literaria que, antes casi de existir, agotó tempestuosas y magistrales fatalidades, sin recurrir a un futuro. (…)

Mallarmé narra cómo el nombre de Rimbaud se mecía en las veladas en Francia entre curiosos y admiradores

“Quién es, el personaje, se pregunta, que por lo menos, con los libros Une Saison en EnferIlluminations y sus Poèmes otrora publicados en conjunto, ejerce sobre los acontecimientos poéticos recientes una influencia tan particular que, hecha esta alusión, por ejemplo, uno se calla, enigmáticamente, y reflexiona, como si mucho silencio, a la vez, y una ensoñación se impusiera o una admiración inconclusa.”

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 3
John Ashbery | Imagen vía: The New Republic Giovanni Giovannetti / Courtesy Effigie

John Ashbery: el gran poeta americano del siglo XX, ganador del Premio Pulitzer y del National Book Award, realizó la traducción de una de las obras más emblemáticas de Rimbaud, “Iluminaciones”. A su ritmo cambia algunas palabras e inclusive moderniza sus líneas para crear a un Rimbaud más melódico.

Realeza

“Una hermosa mañana, en el país de gente muy amable, un hombre y una mujer magníficos gritaban en la plaza pública. “¡Amigos míos, quiero que ella sea una reina!” “¡Quiero ser una reina!”. Ella reía y temblaba. Él hablaba a sus amigos de revelación, de pruebas terminadas. Desfallecían el uno junto al otro.
De hecho fueron regentes durante toda una mañana en que los estandartes carmesíes se alzaron sobre las casas, y durante el resto de la tarde, mientras avanzaron hacia los palmares.”

Antonio Nazarro: el escritor y mediador cultural italiano le dedica a Rimbaud un poema de despedida recordando a su vez a poetas y artistas que también se resguardaron  en las palabras del adolescente francés.

He dejado a Rimbaud

“He dejado a Rimbaud en el baño
y el viejo Walt mantiene la ventana abierta
doblada como una flor entre el borde y el marco
la barba de Allen se entrevé bajo la ceniza
de cigarros mahometanos y angélicos
Ezra escondido por las manchas
círculos de tazas en la mesa con pierpaolo
mientras Dylan se oculta entre macetas y la verde leche
me prendo un cigarro solo como siempre”

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 2
Retrato de William Burroughs en Londres, 1988 | Imagen vía: The Irish Post

William Burroughs: el escritor estadounidense vuelve a Rimbaud para revivir agonías y líricas intermedias. Al poeta le grita su lugar en el mundo, uno en donde Rimbaud tiene su propia parcela personal.

“Shakespeare y Rimbaud viven en sus palabras. Recorta las líneas de palabras y escuchará sus voces. A menudo, los recortes emergen como mensajes codificados con significado especial para el recortador. ¿Golpes sobre la mesa? Tal vez. Por cierto, se trata de una mejora de las habituales y deplorables actuaciones de poetas contactados a través de un médium. Rimbaud se anuncia, y lo que surge después es una agónica y pésima poesía. Si recortas las palabras de Rimbaud te asegurarás al menos buena poesía, si no una aparición personal”

René Char: otro de los máximos poetas franceses, partícipe de la segunda generación surrealista en Europa, le canta a las decisiones extremistas de Rimbaud,  a su juventud y a su ruptura con el mundo de la poesía para encontrar la perfección de las palabras en el mar.

¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud!

“¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud! Tus dieciocho años refractarios a la amistad, a la malevolencia, a la estupidez de los poetas de París, así como al ronroneo de abeja estéril de tu familia ardenesa un poco loca; hiciste bien en lanzarlos lejos de ti, meterlos bajo la cuchilla de tu guillotina precoz. Tuviste razón de cambiar el boulevard de los holgazanes, el cafetín de los mea-liras, por el infierno de las bestias, el comercio de los astutos y los buenos días de los simples.

¡Hiciste bien en irte, Arthur Rimbaud! Nosotros somos algunos que creemos, sin pruebas, que la felicidad es posible contigo.”

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 1
Ezra Pound | Imagen vía: The Poetry Foundation Archivo de Cameraphoto Epoche/Getty Images

Ezra Pound: el escritor estadounidense asegura que la lectura de Rimbaud es clave para “entender lo que fue inventado después de 1830”. El poeta llega el extremo de afirmar que nada hay después de Rimbaud y su promesa de alquimia:

“Lo que Rimbaud alcanzó por intuición (genio) en algunos poemas, creado a través de (¿tal vez?) una estética consciente —  Por todo lo que sé, estoy armando una estética más o menos sistemática — Y podría tomar ciertos poemas de Rimbaud como ejemplo.
Y lo cierto es que, más allá de algunos métodos de expresión, el desarrollo de la técnica poética desde 1830—hasta mí, se realizó en Francia. Desde Rimbaud, ningún poeta en Francia ha inventado nada fundamental”

Mario Licón Cabrera: el poeta mexicano, Premio Literario Trilce en la categoría de poesía 2015, le dedica una postal a Rimbaud y a las luces y sombres de su poesía que se perciben todavía en la ciudad natal del francés.

Postal para Rimbaud

Ciertamente
Charleville no fue ni será ciudad
para un poeta
…del grandor tuyo.
Ahora que veo tu sombra entre los arcos
de la Place Ducale, tu sombra
reflejada desde la ventana de tu cuarto
sobre la tranquila corriente de La Meuse.
Ahora que veo tu sombra
…tu luminosa sombra
incitando al viaje a tu abrigo y tu valija
ahora entiendo mejor
aquella carta tuya
…del 2 de Noviembre de 1870.

Charleville, Noviembre 1991.

Arthur Rimbaud: el poeta con la maldición más codiciada 4
Retrato de Patti Smith | Imagen vía: IndiePost

Patti Smith: la cantante reconoce su obsesión con Rimbaud desde la adolescencia; sus sueños con el escritor y el confort de un amor imposible que se aprendía de memoria a través de sus poemas. La cantautora, primero periodista y antes de eso poeta, le dedica a la memoria del francés versos que retumban en su usual irreverencia y franqueza.

“Como tú me salvaste

de las manos del tiempo.

Envolviendo mi corazón.

Los poemas encontrados

en el banco de la estación.

Fui obstinada soñando

con la fuga.

Palabras que no

comprendía.

Pero que descifré con sangre

iluminada…adolescencia.

Escribí con tu imagen

encima de mi escritorio.

Jurando que algún día

rastrearía tus pasos”

Rimbaud, el enfant terrible que conoció la adoración y el infierno de los escritores en la adolescencia, sigue merodeando en la memoria de los lectores como un dios superdotado, un ángel arrogante y diestro de versos. Genio o no, la lista de dedicatorias y odas hacia su “filosofía” es extensa. Paul Verlaine lo bautizó como un poeta maldito, y desde entonces los literatos que acuden a la obra de Rimbaud buscan con ansias esos infiernos a los que emigra en sus poemas y composiciones.

“Yo debería tener un infierno para mi cólera, un infierno para mi orgullo, y el infierno de las caricias; un concierto de infiernos”.
Arthur Rimbaud

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