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El Guernica, una visión sobre la guerra moderna 80 años después

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía
Sucesión Pablo Picasso, VEGAP

Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica’es el título de la muestra que desde el 5 de abril y hasta el 4 se septiembre se podrá visitar en el Museo Reina Sofía de Madrid.  Con cerca de 180 obras procedentes de los fondos del Museo Reina Sofía y de más de 30 instituciones de todo el mundo, como el Musée Picasso y el Centre Georges Pompidou, de París, la Tate Modern de Londres, el MoMA y el Metropolitan Museum, de Nueva York, la exposición es un homenaje a los 80 años desde que se expuso por primera vez esta obra maestra de Pablo Ruiz Picasso, uno de los artistas españoles más internacionales cuya visión de la guerra moderna fue recogida con todo lujo de detalles en una de sus más obras más famosas y alabadas de todos los tiempos.

La exposición aborda precisamente esa visión particular de Picasso sobre la guerra. “Guerra moderna –guerra desde el aire, muerte en la distancia, cuyo objetivo era la destrucción de poblaciones enteras– así como la singular iconografía de agonía, perplejidad y horror que este tipo de violencia trae consigo”, explican los responsables de la exposición.

Un tema que Picasso trató en varias ocasiones antes de pintar el Guernica. El pintor malagueño, explican en el Reina Sofía, “decía que en sus cuadros de desnudos el sillón simbolizaba la muerte yacente que aguarda a la belleza; y cuando le preguntaron por la tristeza y la ansiedad que acechaban los cuadros de Dora Maar, replicó abruptamente que la mujer no era más que “una máquina de sufrimiento”, una declaración que algunos entendieron como compasiva y otros, como arrogante. Sin duda, en el Guernica, la compasión ganó la batalla”.

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Pablo Picasso observa su obra ‘Retrato de mujer’, en su estudio Vallauris, Francia, el 8 de abril de 1953 | Foto: AFP Photo

La exposición, según sus responsables, se centra en las “raíces del imaginario del Guernica que se pueden encontrar en obras previas del pintor realizadas en los años posteriores a 1925, donde ya aparecen escenas de acción frenética y extática, a menudo rodeadas de un halo de peligro, y que presentan situaciones de violencia explícita: bailes desaforados, feroces enfrentamientos entre el artista y la modelo, monstruosos forcejeos de índole sexual en la playa, o mujeres atrapadas en sillones con la boca abierta en un grito o rugido salvaje”.

La exposición busca, en definitiva, explorar las profundas ambivalencias en las que incurrió el artista en el tratamiento de la violencia y la sexualidad pero también pretende analizar el nuevo tratamiento que Picasso hizo a partir de 1924. “A este respecto, cada vez con mayor frecuencia, cuerpos rotos o desmembrados invaden salones y estudios, y el mundo exterior presiona para entrar por la ventana”, subrayan los responsables de la muestra.

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Un detalle del Guernica en una exposición en el Centro Cultural Banco do Brazil, en Sao Paulo, el 25 de marzo de 2015 | Foto: Paulo Whitaker / REUTERS

El museo presenta al visitante un recorrido en el que se pone de relieve el hecho de que “no hubiera sido posible para el artista concebir el Guernica sin estos singulares experimentos anteriores”. Por eso, la muestra comienza con las  naturalezas muertas y los interiores de los años 1924 y 1925,  que dan paso a “cómo Picasso abordó la monstruosidad y la violencia a finales de esa década y durante la siguiente, con sus terribles retratos e interiores realizados al comienzo de la Segunda Guerra”.

Reflexiones sobre los bombardeos

Los expertos afirman que Picasso reaccionó a la destrucción del pueblo vasco de Gernika en 1937 “pintando el icono moderno que todavía hoy ondea en las calles de Alepo, Cisjordania o Bagdad, episodios recientes de otras muertes desde el aire”. El Guernica, junto a su dimensión universal, “también se interpreta como un callejón sin salida en la relación histórica entre vanguardia y realidad social y, por tanto, como una obra monumental y aislada en la amplia producción artística de Picasso”. Estas y otras reflexiones estarán presentes en el seminario ‘Piedad y Terror: Picasso en Guerra’, que el Museo Reina Sofía ha organizado también como parte de la muestra sobre el Guernica, los días 5, 18, 24 abril y 4 mayo.

El museo ha organizado, además, unas lecturas sobre guerra, exilio e iconoclastia bajo el título ‘Devenir Guernica’ que se llevarán a cabo entre el 13 de mayo y el 12 de diciembre. Especialistas procedentes de distintos campos del saber como el feminismo, la teoría política, la crítica e historia literaria, los estudios culturales y la historia del arte, examinan la obra partiendo de distintos conceptos y referencias.

La danza en un entorno de destrucción

La danza tiene su espacio en el programa de actividades que el Reina Sofía ofrece para conmemorar los 80 años del Guernica con dos espectáculos.

Deep Song, es una pieza coreográfica breve inspirada en el conflicto bélico español y concebida el mismo año en el que Picasso pintó el Guernica por la Compañía de Danza Martha Graham. Interpretada en esta ocasión por Blakeley White-McGuire, bailarina principal de la Compañía, está prevista para los días 6 y 7 de abril.

En ella se abordan los temores a un mundo dividido por la inhumanidad del individuo. La velada estará dedicada a contextualizar y comentar esta coreografía, e incluirá la proyección de material documental y un diálogo posterior con la bailarina que la interpreta.

La pieza se estrenó en el Guild Theatre de Nueva York el 19 de diciembre de 1937 con música de Henry Cowell, y supuso un grito de angustia, la encarnación de los miedos de Martha Graham ante un mundo arrasado por la barbarie del hombre hacia el hombre.

Por otro lado, el 29 de abril, la Compañía de danza Kukai Dantza ofrecerá un único espectáculo titulado ‘Gernika-Guenica’. Afincada en el País Vasco, esta compañía desarrolla su trabajo a partir de la danza tradicional vasca. Coincidiendo con el ochenta aniversario de la primera vez que se expuso Guernica y la celebración del Día Internacional de la Danza, Kukai Dantza ha creado para la ocasión una coreografía inspirada en los iconos de Gernika y Guernica porque, como ellos mismos destacan, “están arraigados en nuestra tradición, mirando a nuestro presente y futuro”.

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El Guernica, admirado por un grupo de visitantes del Museo de Reina Sofía, en 2007, con motivo de su 70º aniversario | Foto: Susana Vera / Reuters

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Las primarias del PSOE abren nuevas incógnitas tras la victoria de Sánchez

Marta Ruiz-Castillo

Foto: SERGIO PEREZ
Reuters

La victoria por amplia mayoría de Pedro Sánchez en las primarias más tensas celebradas en el seno del PSOE, no sólo no acaban con las tensiones que han llevado al partido a su peor crisis interna que se recuerda en sus más de 100 años de vida, según han admitido los propios socialistas, sino que abre nuevas incógnitas sobre la línea ideológica que adoptará el partido en el Congreso Federal en junio y quién formará parte de la nueva Ejecutiva Federal que salga de dicho congreso.

“Hoy no acaba todo; hoy empieza todo”, dijo un eufórico Pedro Sánchez el domingo por la noche tras su reelección como secretario general del PSOE con más del 50% del apoyo de los militantes, y derrotar con una diferencia de 10 puntos a su principal rival, la candidata apoyada por el ‘aparato’ del partido y presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz.

Las primarias del PSOE abren nuevas incógnitas tras la victoria de Sánchez
Los tres candidatos posan tras conocerse los resultados de las primarias a la Secretaría General del PSOE | Foto:  Sergio Perez / Reuters

Sánchez, si bien es cierto que en su intervención ante sus colaboradores y militantes que se felicitaron por la victoria, habló de un “partido socialista unido”, al igual que Díaz y el tercero en discordia, Patxi López, que no llegó al 10% de los votos, también dejó claro que su intención es “construir el nuevo partido socialista, que es el de los afiliados, el de los militantes del PSOE”, un “partido de izquierdas”.

La gran derrotada de la noche fue Susana Díaz, quien no pudo ocultar su desazón por los resultados, que ni siquiera fue capaz de nombrar a Pedro Sánchez cuando dijo que “ya he trasladado mi felicitación al secretario general” y añadió que se ponía a disposición del partido, además de agradecer el apoyo recibido por los militantes andaluces, única comunidad donde obtuvo más votos que Sánchez. Pero la derrota de Díaz es la derrota del ‘aparato’, la de los llamados barones, dirigentes regionales del PSOE como el de Extremadura, el de la Comunidad Valencia o el de Aragón; la derrota de Díaz es también la de los ex secretarios generales y ex presidentes del Gobierno, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, los mismos que, según Susana habían abandonado a Pedro.

Así se lo dijo en el único debate celebrado por los candidatos días antes de las primarias. Díaz tuvo palabras muy duras contra Sánchez. Le acusó de ser voluble, de cambiar de opinión y de programa en función de sus intereses personales, le reprochó que se había quedado solo porque le habían retirado su apoyo quienes en su día lo respaldaron, incluidos los ex secretarios generales y ex presidentes del Gobierno, Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero; le acusó de haber perdido todas las elecciones, de haber obtenido los peores resultados en las urnas de la historia del partido. “Tu problema no soy yo, Pedro; el problema eres tú y deberías hacértelo mirar”.

No va a ser fácil que Sánchez perdone estas graves acusaciones. Quienes le conocen aseguran que el secretario general es un hombre muy afable y cercano pero no soporta las críticas y, lo que es peor, no las perdona.

Está por ver qué futuro le espera a la propia Susana Díaz en el PSOE de Andalucía donde es secretaria general…por el momento. Una cosa está clara, Díaz obtuvo menos votos el domingo que avales logrados unos días antes. ¿El motivo? Que los votos en las primarias eran secretos y los avales no.

Primer abandono

El portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, Antonio Hernando, es la primera baja tras la primarias. Él mismo se encargo de presentar su dimisión la misma noche del domingo. Hernando fue la mano derecha de Sánchez mientras éste fue secretario general del PSOE hasta el tumultuoso Comité Federal del pasado 1 de octubre que llevó a Sánchez a dimitir por lo que sus colaboradores calificaron de “golpe de mano”. El entonces candidato a la presidencia del Gobierno y Hernando habían estado juntos hasta entonces, hasta que el ‘aparato’ del PSOE se se opuso a los principios de Sánchez y su “no es no” a la investidura de Mariano Rajoy y a sus deseos de negociar con los independentistas y Podemos para convertirse en presidente del Gobierno.

Hernando siguió siendo portavoz del Grupo Socialista en el Congreso cuando la gestora se hizo con los mandos de un partido socialista a la deriva, cuando Sánchez dejó el escaños para no tener que facilitar con su abstención la investidura de Rajoy; Hernando ni siquiera fue uno de los diputados díscolos que rompieron la disciplina de voto impuesta por la dirección del partido, por lealtad a Sánchez, pese a los problemas que esa actitud les acarrearon.

Sánchez no olvida ni perdona y dejó claro la semana pasada en una entrevista en la Cadena SER que si ganaba las primarias, Hernando no seguiría como portavoz del Grupo en el Congreso, porque “será necesaria una renovación de equipos”. Antes de que el nuevo secretario general le cesase, Hernando dimitió en la noche del domingo no sin antes expresar su felicitación al nuevo líder socialista, con quien hace tiempo que no se habla porque Sánchez le retiró el saludo, según explicó el propio Hernando en unas declaraciones públicas. El portavoz dimisionario aprovechó para felicitar al nuevo secretario general.

¿Es posible un nuevo caso Borrell?

Cuando Felipe González dimitió como secretario general del PSOE en 1997, designó como sustituto a Joaquín Almunia. El recién elegido líder socialista propuso someterse a unas primarias para que los militantes decidieran a quién querían como candidato a la presidencia en las elecciones generales del 2000. Su intención era verse reforzado por esa militancia pero lo que ocurrió en 1998 fue que las bases le dieron la espalda al candidato y, por tanto, al ‘aparato’.

Frente a todos los pronósticos, las primarias las ganó Josep Borrell, sin imaginar que tenía el enemigo en casa; 13 meses después dimitió.

La dirección del PSOE decidió que lo mejor era no volver a celebrar más primarias pues, como dijo el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, “las primarias las carga el diablo”.

Tuvieron que pasar 14 años para que el PSOE celebrara nuevas primarias para elegir a su secretario general. En 2014, Pedro Sánchez se impuso a Eduardo Madina y se convirtió en nuevo líder socialista y candidato a la presidencia del Gobierno por el PSOE. Entonces, Sánchez era el elegido de Díaz y el aparato, pensando que funcionaría como una marioneta de la presidenta de la Junta de Andalucía y el resto de los barones.

Para el periodista experto en PSOE, José García Abad, autor del libro ‘El hundimiento del PSOE’  “lo esencial entre lo que ocurrió con Josep Borrell y lo que está ocurriendo con Pedro Sánchez no ha cambiado, y es que la militancia, cuando ha podido expresarse, lo ha hecho en contra del ‘aparato’, desafiándolo…pero al final siempre ha ganado el aparato a la militancia, suplantando su voluntad”. “Borrell tuvo en contra todos los palos en las ruedas que le puso la Secretaría General”, asegura Abad en una entrevista en ABC.

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Joaquín Almunia felicita a su rival Josep Borrell en las primarias de abril de 1998 | Foto: Sergio Pérez / Reuters

Borrell dimitió porque le sacaron una historia sobre un posible asunto de corrupción. Aunque no había nada ilegal en su comportamiento, su relación con el caso Aguiar-Huguet podría perjudicar la imagen del PSOE. Así que dimitió unos meses antes de las elecciones generales de 2000. Almunia fue el candidato. Obtuvo los peores resultados en las urnas del PSOE hasta entonces y presentó su dimisión irrevocable la misma noche electoral. Antes de ese escándalo, Borrell ya había sufrido cómo desde el partido se le retiraba el apoyo cuando lo necesitaba y cómo fueron minando su persona con rumores y comentarios off the record que los periodistas se encargaban de airear sobre su vida privada; tampoco gustó nada al ‘aparato’ derrotado que llevase su oficina a la calle Gobelas en vez de mantener un despacho en Ferraz.

¿Podrá el aparato en el que están los principales barones, empezado por la derrotada Díaz, hacer lo mismo con Sánchez ahora? Hay que tener en cuenta que a Sánchez se le acusa de ser el que peores resultados electorales ha conseguido en el PSOE; que se le acusa de deslealtad por no informar a la Ejecutiva de sus planes de negociar después del pasado verano con Podemos y con los independentistas catalanes para lograr su apoyo para presentarse a una segunda sesión de investidura, algo por lo que no pasan los ‘barones’ y que les llevó a maniobrar contra el entonces líder socialista en octubre.

Sánchez tiene ahora la misión de “coser” el PSOE pero no es ningún secreto que el nuevo líder del PSOE tiene pensado organizar un partido fuerte y de leales como Odón Olorza, Margarita Robles, Susan Sumelzo, Adriana Lastra o Zaida Cantera, entre otros.

Quedan por delante unas semanas intensas hasta la celebración del 39 Congreso Federal previsto entre el 16 y el 18 de junio, del que saldrá la nueva Comisión Ejecutiva cuya composición será clave para determinar si la unidad de la que hablan todo tras las primarias se convierte en una mera declaración de intenciones. Un Congreso que deberá aprobar también la línea ideológica del partido y que Sánchez ya ha dejado claro que deberá inclinarse hacia la izquierda.

Ocho pabellones que explican el storytelling de La Bienal de Venecia

Ariana Basciani

Foto: Ariana Basciani
The Objective

La Bienal de Venecia se inauguró el pasado sábado 14 de mayo con la premisa de generar debate entre sus asistentes. A pesar de que se afirma que es la bienal menos política, debido al fichaje de la comisaria francesa Christine Macel, muchos pabellones han representado problemáticas actuales en sus espacios, desde la ruptura de las ideologías políticas, pasando por la crisis de los refugiados hasta la figura crítica de los medios de comunicación.

Entre los pabellones nacionales que se pueden recorrer de L’Arsenale al Giardini podemos observar desde guiños muy sutiles hasta grandes declaraciones sobre temas espinosos. La Bienal de Venecia no solo se centra en la identidad nacional o en las ya muy comentadas formas de representación, este año el arte se revela como impulso transformador basándose en los acontecimientos actuales y entendiéndose desde lo humano. Dentro de las diferentes exhibiciones, el aire innovador viene dado por el storytelling utilizado por los artistas, muchos de ellos volviendo a poner en la palestra al medio, el periódico y los recursos noticiosos, respaldando la importancia del periodismo como forma de contar historias.

El storytelling de la Bienale

De los centenares de propuestas de los pabellones nacionales, nos quedamos con los de temática espinosa, desde obras interactivas que se confrontan con la crisis de los refugiados hasta grandes esculturas al aire libre que se convierten en trending topic de Instagram.  A partir del paseo por la feria veneciana realizamos una selección de pabellones que profundiza en el debate desde lo metafórico, el lenguaje, la identidad y las problemáticas contemporáneas. Ocho pabellones que con su narrativa transgersora nos revelan el retrato de mundo actual desde La Bienal de Venecia.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 1
“Newsreel 63”, pabellón de Eslovenia. | Imagen: Pabellón de Eslovenia

Eslovenia

Casi al final de L’Arsenale se sitúa el pabellón esloveno en donde se exhibe la magnífica película original de Nika Autor, Newsreel 63, donde ahora los refugiados viajan, no en los coches del tren, sino entre ellos. La obra de Nika Autor hace suyo el tema de los refugiados a través de un guiño al formato de los noticieros, una nueva forma de no-ficción guerrillera comprometida con el cambio social e inspirada en los noticieros de los años sesenta y setenta en Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Según The Guardian, Nika Autor es la nueva John Grierson del mundo del arte.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 2
“La vida en los pliegues” de Carlos Amorales. | Imagen: Pabellón de México

México

Muy cerca del pabellón esloveno, Carlos Amorales representa al pabellón mexicano. En él, Amorales afianzaba su obra en la que plantea nuevos alfabetos y en consecuencia, nuevos lenguajes con una pieza titulada La vida en los pliegues, donde se enfrenta la historia de la migración y los linchamientos con el nacionalismo de los Estados. Un obra entre arte figurativo, abstracción y performance, con un guiño a la prensa escrita al contar historias de distintos linchamientos mexicanos en un tabloide explicativo que se encuentra al iniciar la ruta de la exposición.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 4
El pabellón australiano desde afuera | Imagen: Pabellón de Australia

Australia

El pabellón australiano es muy vistoso en el Giardini, no solo por el edificio que acoge su exposición sino por la cantidad de gente que desea entrar en él. Australia a través de Tracey Moffatt ha creado My Horizon, unos foto-dramas que han transformado y activado el espacio con narrativas conmovedoras, que representan los viajes humanos como desesperados, los refugiados y su paso fronterizo a la pertenencia, Moffatt relata estos síntomas como preocupaciones globales independientes de un momento o lugar en particular.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 6
“El Fausto” de Anne Imhof | Imagen: Nadine Fraczkowski / Pabellón de Alemania

Alemania

Siguiendo el recorrido del Giardini llegamos a Alemania, que presenta la inquietante obra de Durma -El Fausto- de Anne Imhof, que se desarrolla como performance durante varias horas, ofreciendo una figuración siniestra y brutal sobre temas de la realidad actual. El cuerpo es el primordial sustento de la obra que parte entre arte, ópera, ballet y protesta, con los tonos del Fausto de Goethe fijado en black metal. Durante los días previos a la apertura al público, este fue el pabellón que más personas atrajo y un día antes de la apertura al público general ganó el mayor galardón de la Bienal de Venecia, el León de Oro.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 5
Una visitante lee el periódico “The Little Review” | Imagen: Pabellón de Polonia

Polonia

Por su parte, Little Review es el proyecto de la artista estadounidense Sharon Lockhart para el pabellón de Polonia. La fuente de inspiración para la norteamericana fue un periódico creado enteramente por niños y jóvenes en Varsovia antes de la guerra. Little Review, homónimo del periódico original, explora la dimensión social de la creación artística, haciendo notar la necesidad de escuchar la voz de los más jóvenes. Dentro del impoluto pabellón polaco la artista norteamericana juega con la multidisciplinariedad y el periódico físico tiene un rol fundamental en sus fotografías y en su relación con el espacio físico.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 7
Geta Brătescu – “Apparitions” | Imagen: Pabellón de Rumania

Rumania

Entrando al Giardini el pabellón de Rumania, exhibe a Geta Brătescu con Apparitions. Esta artista de 91 años, luego de décadas de trayectoria, se lleva el merecido homenaje de encargarse del pabellón rumano. Lleno de bocetos hechos en tinta cáustica, autorretratos de una invención extraordinaria que celebran a una mujer, dibujada con los ojos vendados, demostrando la condición femenina desde dentro hacia afuera. El feminismo limpio, mostrando a la mujer a través del yo más primitivo.

Ocho pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia
Vista del laberinto y de las visuales en el “Laboratory of Dilemmas” de en George Drivas | Imagen: Pabellón de Grecia

Grecia

Al igual que muchos otros pabellones en el Giardini, Grecia presenta una obra con referentes nacionales para tratar un tema global. Laboratory of  Dilemmas de George Drivas presenta una instalación de vídeo narrativo basada en la obra teatral de Esquilo, Iketides -Las Suplicantes- que plantea el dilema entre salvar al extranjero o mantener la seguridad del nativo. Dirigiéndose a los problemas sociopolíticos globales de la actualidad, el trabajo trata la angustia, la perplejidad y la confusión de individuos y grupos sociales cuando se les pide que aborden dilemas similares. La historia nos transporta a una Creta moderna, en la cual un laberinto de luces negras y blancas, visuales y sonidos, confunde la ruta del visitante.

Siete pabellones para explicar el storytelling de La Bienal de Venecia 3
Las 1500 máscaras en “Werken” | Imagen: Pabellón de Chile

Chile

Para cerrar esta pequeña guía tenemos al pabellón de Chile, una muestra muy completa, ya que su obra no se vale del ‘exotismo’ de lo latinoamericano en Europa, sino que propone el poder de lo individual para la resistencia colectiva. El pabellón de Chile presenta Werken, obra de Bernardo Oyazún, que se compone de un círculo con 1500 máscaras típicas del pueblo mapuche –kollong– y alrededor de ellas, en las paredes de la sala, unos letreros de led que dejan correr en bucle los 6906 apellidos de esta población indígena  que existen en la actualidad. Oyazún, más que un homenaje quiere representar al pueblo mapuche como símbolo de resistencia dentro de la memoria histórica chilena y al kollong como figura para el diálogo con el otro.

La Bienal de Venecia continúa hasta el mes de noviembre donde no solo se celebra el arte en los diferentes puntos de la ciudad italiana, también se podrá conversar y asistir a conferencias con artistas, curadores y comisarios vinculados a la fiesta del arte europeo, como el nombre de esta edición indica: ¡Viva Arte Viva!

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Nostalgia de un caudillo

Rafa Latorre

En vísperas del golpe de Primo de Rivera, hablamos del 9 de febrero de 1922 y de una España sumida en una aterradora crisis política -hablar de la crisis de la política en España es algo tan recurrente como hablar de la crisis del teatro, que ya se empezaba a atisbar cuando estrenaba Esquilo-, Julio Camba pone a prueba su retranca en un artículo dedicado a la suspensión de las garantías constitucionales.

El segundo mejor escritor que ha dado Villanueva de Arosa escribió que “la gente se entera de que sus garantías están en suspenso cuando oye hablar de que se le van a restablecer. Hasta entonces nadie se acuerda de que las tiene hipotecadas, porque nadie tampoco las echa de menos”.

¿Quiere usted decirme para qué necesito yo las garantías?, le respondían al periodista cuando se interesaba por la salud democrática de la -es un decir- ciudadanía.

Ha pasado casi un siglo desde que se publicara aquel artículo en El Sol y los españoles hemos cambiado mucho desde entonces. Particularmente nuestra concepción de la democracia. Hemos pasado de ignorar la suspensión de las garantías a celebrarla. No ya en la intimidad, que allá cada cual con sus servidumbres voluntarias, sino con impudicia. Con estruendo, vamos, a cuatro columnas, que es como se expresa la estridencia en los periódicos.

Supongo que ya habrá alguien ocupándose de recopilar todas las veces en las que desde hace una década los periódicos han alojado en su portada los sintagmas “La UCO investiga”, “La Guardia Civil señala”, “Un informe de la UDEF asegura”.

Arcadi Espada y Enrique Gimbernat mantienen estos días el debate crucial sobre la responsabilidad del periodismo en la vulneración de facto de la presunción de inocencia. Yo tengo una opinión sobre ello pero las suyas son mucho más interesantes y merece la pena que usted, lector, le dedique su escaso tiempo a ellas.

Lo que es indudable es que cada vez que un servidor público decide violar el secreto de un sumario -es decir, violar las garantías de un investigado- para jugar a la política en los medios está corrompiendo el sistema. Y cuando nosotros, peones ignorantes de nuestra condición, lo aplaudimos, clamamos por una suspensión de las garantías. Aunque hoy nos parezca imposible, hay cosas peores que robar.

Conceder a las fuerzas de seguridad la autoridad que corresponde a un juez es nostalgia del caudillaje. Es el oscuro deseo de que un paladín se erija por encima de la trama de legitimidades que teje la democracia para que sacie nuestra sed de revancha.

Verstrynge y el caudillo Errejón

Ricardo Dudda

Foto: J.J.Guillen
EFE Fototeca

Jorge Verstrynge es uno de los personajes más siniestros de la política española. Aunque inofensivo, su presencia en los medios como analista defensor de Trump y Le Pen es preocupante. Tras la victoria de Macron afirmó en La Sexta que Le Pen no es fascista, porque él sabe bien lo que es un fascista, ya que lo fue. Vestrynge empezó militando en la extrema derecha, en el grupo neonazi CEDADE, donde escribió sobre los peligros de “la degeneración de nuestra raza y la progresiva judaización de nuestras instituciones”. Luego pasó a Reforma Democrática, de Fraga, que acabó convirtiéndose en Alianza Popular. En Alianza Popular fue secretario general desde 1979 a 1986. Tras su abandono del partido, fue asesor de Francisco Frutos en el PCE e Izquierda Unida, y ya se quedó en la izquierda radical. Ahora es defensor de Podemos, y a la vez el analista al que llama La Sexta, como buena prensa equidistante y sensacionalista, cuando quiere a alguien pro Trump. Es un personaje despreciable.

Muchos se sorprenden de su trayectoria ideológica incoherente, pero no lo es tanto. Como le ocurría a Arthur Koestler, sufre de “absolutitis”. Pasa de un radicalismo, de un absolutismo al otro. Koestler fue comunista furibundo, anticomunista tan radical que la CIA lo consideraba excesivo, y luego se pasó a las pseudociencias y los fenómenos paranormales. Como dice Jorge Freire, autor de Arthur Koestler. Nuestro hombre en España, Koestler fue más coherente de lo que pensamos durante su vida. (Antes de nada: el abismo entre Koestler y Verstrynge es inconmensurable, inabarcable: junto a uno de los mayores intelectuales del siglo XX, Verstrynge es una ameba). Muchos neocons surgidos en EEUU en los años sesenta, como Norman Podhoretz o Irving Kristol, comenzaron en el trostkismo. Tras la aparición de la Nueva Izquierda en los sesenta, se pasaron a la derecha pero se llevaron consigo las tácticas y el dogmatismo marxista, que aplicaron en las guerras culturales. Los neocons que idearon la guerra de Iraq en 2003 hablaban de “exportar la democracia” como hablaría un trostkista exportando la revolución.

Escuchando algunos comentarios de Errejón uno puede comprender por qué Verstrynge es de Podemos. En un vídeo reciente sobre las elecciones francesas, Errejón habla de la “transcendencia comunitaria” que crea Le Pen, de la “belleza del caudillo”, en referencia a la idea del político providencial que conduce al pueblo a su salvación (o a un golpe de Estado y una guerra civil, vaya), y se pregunta por qué se ha demonizado tanto las propuestas “modestas” y “moderadas” de los populistas, sean reaccionarios o progresistas: solo proponen algo tan sensato como una “vuelta a las certezas de posguerra”. En ese cóctel de nacional populismo, patriotismo, mesianismo político y nostalgia reaccionaria Verstrynge está a gusto. Y en Podemos no les molesta mucho que sea uno de sus politólogos de cabecera. La xenofobia, el negacionismo y el neofascismo de Le Pen son lo de menos. Como es lo de menos el supremacismo prorruso de Verstrynge. En la Nueva Guerra Fría todo vale.

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