Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

El presentador Juan y Medio le corta en directo el vestido a su compañera contra su voluntad

Redacción TO

Foto: La tarde aquí y ahora
Flickr/Canal Sur

Nuevo polémica machista en la televisión española. Esta vez ha sido en Canal Sur donde se ha emitido en directo un bochornoso espectáculo en el que el presentador Juan y Medio persigue a su compañera, Eva Ruiz, por el plató para cortarle el vestido contra su voluntad. El showman andaluz empieza diciendo: “Te voy a cortar el vestido por haber bailado tanto”. Mientras, la mujer le pide en diversas ocasiones que pare. Y Medio corta tanto por delante como por detrás la falda de su copresentadora ante la visible incomodidad de ella que trata de cubrirse con una chaqueta. “Juan, se me ve todo”, insiste.

El espectáculo termina cuando dos técnicos del programa aparecen para detener al presentador y ayudar a cubrirse a Ruiz. Incluso con una regidora a su espalda protegiendo a la copresentadora, Juan y Medio sigue tratando de cortar el vestido por el escote de la mujer. Esta tiene que pedir al cámara: “Por favor, Antonio, sujétale”. “Te has vuelto loco”, insiste ella. “Sara, por Dios, no me dejes”, añade la copresentadora del programa La tarde, aquí y ahora.

En medio de este lamentable espectáculo de acoso en directo, se siguen oyendo las risas del público.

La diputada de Podemos y coordinadora del partido en Andalucía, Teresa Rodríguez, ha sido la primera en denunciar la escena. “¿Y si nuestros hijos cambiando de canal se encuentran con esto en la tele pública andaluza? ¿Creerán que es divertido hacerlo a otras niñas?”, ha escrito en Twitter. El nombre del presentador ya es Trending Topic en España.

Continúa leyendo: La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales

La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales

Bea Guillén Torres

Foto: Unsplash
Unsplash

Conoces a alguien. Supón que te gusta y que le gustas, y que, además, decidís mantener relaciones sexuales. Pero no solo eso, sino que os parece una idea sensata y de sentido común utilizar una aplicación de móvil para sellar vuestro consentimiento. Para garantizar que los dos estáis completamente de acuerdo en el encuentro sexual que vais a mantener y, así, os podéis evitar desagradables sorpresas en el futuro como que uno de los dos denuncie al otro por agresión sexual. ¿Razonable, eh? O eso es lo que ha debido pensar José Luis Sariego, creador de la aplicación iSex y antiguo abogado de Francesco Arcuri, el exmarido de Juana Rivas condenado por maltrato, que tiene el firme objetivo de facilitar el “enviar, recibir, almacenar y exportar el consentimiento mutuo antes de una relación sexual”. Tal y como detalla en Google Play —la app no está disponible para iOS—.

Pero, ¿qué es lo que facilita iSex, en realidad? Demostrar que hay gente, como Sariego, que no ha entendido absolutamente nada sobre lo qué es el consentimiento ni sobre lo qué son las agresiones sexuales.

La 'app' iSex es la prueba de que no se ha entendido nada sobre las agresiones sexuales
Fases de la aplicación iSex.

La app de iSex funciona de la siguiente manera. Tú te registras con el nombre que quieras, por supuesto no tiene que ser real porque no hay ninguna clase de verificación ni está asociado a ninguna red social. Así que ese supuesto consentimiento podrá estar a nombre de B B B o de Perico el de los palotes.

Después, el consentimiento se puede firmar de varias maneras. Enviando un formulario de consentimiento, en el que introduces el nombre de la persona a la que quieras enviárselo. Por supuesto aquí el nombre también puede ser absolutamente falso. También escribes su email, para que le llegue y se lo quede ahí bien guardado. O, incluso más fácil y rápido, conectándolo por Bluetooth. Las dos personas se conectan a la app, se dan el consentimiento (que aparecerá firmado con el nombre inicial que cada uno ha escrito —que, recordemos, puede ser falso—) y, hala, pues ya estaría. Todo arreglado.

A ver, señor Sariego, no.

En ningún caso el consentimiento sexual se puede encajar en el marco de una transacción mercantil, porque en un encuentro sexual tú no estás comprando ni vendiendo nada. Tampoco estás adquiriendo nada que te pertenezca ni te dé derecho a nada. El deseo de un encuentro sexual no es algo inamovible, rígido e inflexible, sino que puede estar en un momento y al momento siguiente no estar. Por lo que firmar un consentimiento en un momento no significa absolutamente nada, porque puede no haberlo al momento siguiente.

Volvamos a la situación inicial. Conoces a alguien. Supón que te gusta y que le gustas, y que, además, decidís mantener relaciones sexuales. Pero no solo eso, sino que os parece una idea sensata y de sentido común utilizar una aplicación de móvil para sellar vuestro consentimiento. Pero, después, uno de vosotros, después de firmar y mandar este consentimiento, decide que no. Que ya no le apetece mantener relaciones sexuales. ¿Qué valor tiene ese consentimiento firmado? El mismo que antes, ninguno.

Así, todo lo que es esta aplicación es un burdo y vulgar intento de deslegitimar a las víctimas de agresiones sexuales y de violaciones. Ignorando el trauma y tratando de magnificar la leyenda negra de las denuncias falsas, que son manifiestamente mínimas. En una de sus últimas memorias, la institución del Fiscal General del Estado hablaba de un “escasísimo porcentaje” de denuncias falsas: desde 2009 hasta 2012, solo un 0,005% de las denuncias sobre violencia contra las mujeres se saldaron con una condena para la mujer por acusaciones falsas. Además, la app muestra un absoluto desconocimiento sobre una realidad como son las violaciones en pareja.

Solo esperamos que esta aplicación sirva para recordarle al señor Sariego y a los otros que no lo han comprendido todavía: que no es no, que no es no si no se dice que sí y que no es no aunque en algún momento haya sido sí.

Continúa leyendo: 5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas

5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas

Nerea Dolara

Las sitcoms tuvieron una era de oro con Friends y Seinfeld, pero hoy las que triunfan son las que además de humor hablan del mundo actual. Estas son las sitcoms de hoy que deberías conocer.

Los ochenta y noventa fueron las décadas de la sitcom. Esta abreviación de comedia de situación ofrecía un formato práctico y adaptable: episodios de menos de media hora, un reparto variado de personajes y, lo más importante, la posibilidad de presentar situaciones en cada ocasión, pero regresar al status quo previo al final del episodio. Es decir, un formato en que los personajes podían crecer pero siempre se mantenían más o menos iguales y, por ende, serializables hasta el infinito. Como se sabe la posibilidad de infinito no era del todo cierta (igual que la del progreso) sitcoms que fueron mitos cayeron de sus altares tras años al aire debido al descenso de su calidad.

La invasión de sitcoms que produjo el éxito de Friends y Seinfeld -dos series que aún mantienen altos niveles de espectadores en plataformas de streaming- hizo que a principios de los 2000 nadie quisiese acercarse al género, por cansado. Era el tiempo de los dramas, del antihéroe, de la seriedad televisiva que inició “la era dorada” de la que tanto se habla hoy. La sitcom perdió su estatus y su respeto. Se desdeñó como un género fácil y poco elegante (aunque hubo excepciones como How I Met Your Mother que sobrevivieron a la extinción del género utilizando la originalidad narrativa). Pero en los últimos años estos prejuicios han sucumbido ante comedias que se merecen mucha más audiencia y amor de la que actualmente tienen. Sitcoms que asumen su esencia sin dudarlo, que miran a los clásicos del pasado y los reinventan para estos tiempos.

Series como Friends o Seinfeld, ejemplos calidad que se mantiene en el tiempo, son también un retrato claro de su momento histórico: repartos enteramente blancos y heterosexuales, chistes homofóbicos, comportamientos machistas (por dios hasta How I Met Your Mother tendría problemas para emitirse hoy en día). La razón es simple: salas de guionistas llenas casi exclusivamente de, sí, hombres blancos heterosexuales. Con la presión por la diversidad que se ha apoderado del mundo audiovisual actualmente, incluso con creadores que son hombres blancos heterosexuales, las nuevas sitcoms ofrecen un panorama muy diferente.

5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas

Modern Family (2009-presente)

Cuando se estrenó despertó amor y alabanzas en la crítica y los espectadores. La historia fragmentada de una familia actual -un patriarca en sus segundas nupcias con una mujer latina más joven, una hija mayor con un matrimonio de décadas y tres hijos y un hijo menor gay con una pareja de años- se convirtió en la portadora de la llama olímpica de las sitcom en televisión, que en ese momento eran poquísimas. Parte del entusiasmo provino de la diversidad (Mitch y Cam son una pareja gay que adopta una hija y Gloria es una inmigrante colombiana) y parte de la magia que exudaban unos personajes perfectos en su mezcla de humanidad, realismo y humor. Pero también del hecho que Modern Family es, a la vez, conservadora y segura. La serie no se arriesgó del todo y es por eso que ahora, con los años, se tilda de aburrida y segura en los círculos de Hollywood. Pero no hay que olvidar que, como sus buenas predecesoras, esta sitcom tiene el potencial de verse una y otra vez y un reparto mágico.

5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas 3

Superstore (2015-presente)

Otra serie que se desarrolla en un ambiente laboral, pero en este caso además de asumir la diversidad como algo normal en el mundo, también es una serie que habla de los problemas económicos de la clase trabajadora. Superstore se desarrolla en una mega tienda al estilo de Makro o Alcampo. Sus empleados, que ganan un sueldo ínfimo, han pasado por tramas -llenas de humor pero también de serio comentario social- sobre la formación de un sindicato o la falta de cobertura médica. Superstore es una sitcom poco conocida pero realmente disfrutable, que además piensa sobre el país en que se desarrolla y habla de los problemas de quienes más sufren.

5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas 2

Brooklyn Nine-Nine (2013-presente)

Esta es una sitcom que casi podría haberse sacado del pasado, si no fuese por todo lo que realmente es. El formato es básico: una comisaría de policía y sus integrantes. Pero son esos integrantes los que le dan a esta serie su toque único. Detrás de su creación esta Mike Schur (responsable de Parks and Recreation y The Good Place) por lo que no es una sorpresa que sus personajes sean humanos e hilarantes. En Brooklyn Nine-Nine el reparto es diverso a más no poder: hay razas, géneros y preferencias sexuales variadas. Pero eso no es el punto, de hecho lo que le da frescura es que su variedad es algo que sus personajes y el espectador con ellos asume como lo que es, algo normal. La serie además disfruta haciendo bromas sobre los prejuicios del pasado, burlándose de las mentalidades reprimidas y retrógradas que aún existen en muchos sitios con agudeza.

5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas 4

Fresh off the Boat (2015-presente)

Es la historia de una familia taiwanesa que emigra a Estados Unidos en los noventa, y abre un restaurante de carne con temática cowboy, y su adaptación vista desde diversas generaciones. Antes de esta serie la representación asiática en la televisión americana era casi inexistente o casi en exclusiva centrada en estereotipos. Con ella llega una historia de inmigrantes, de lo difícil que es la adaptación, de la nostalgia, las diferencias culturales y los nuevos comienzos. Una serie perfecta para explorar la experiencia de quien llega a otro país en busca de una mejor vida y sus particulares circunstancias.

5 sitcoms que salvan el género porque son tan actuales como graciosas 1

Black-ish (2014-presente)

Una familia negra -padre, madre y cuatro hijos- viven una existencia acomodada gracias al éxito profesional del padre. Pero él comienza a cuestionarse si su familia ha perdido contacto con sus raíces, con su cultura, gracias a estas comodidades y al hecho de que estén rodeados de familias blancas. Así comienza esta excelente comedia que, en principio podría parecer otra sitcom familiar al estilo de Príncipe de Bel-Air o Cosby Show, sino fuese porque el hecho de ser afroamericanos es parte fundamental de esta familia y no algo que es pero no se habla. La serie discute la raza, la cultura y la política con humor pero también con profundidad y corazón. Uno de sus mejores episodios se centra en la familia lidiando con el tema de los asesinatos policiales a jóvenes negros.

Continúa leyendo: House of Cards fue el comienzo de una era... pero esa era la dejó atrás

House of Cards fue el comienzo de una era... pero esa era la dejó atrás

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

Ya no sólo se trata de la injustificable conducta de Kevin Spacey, House of Cards, la primera serie en streaming, había muerto mucho antes de que su protagonista fuese descubierto como un depredador. Analizamos la serie: su triunfo, su influencia y su caída.

En un tiempo en que Netflix estrena series cada semana y producciones de Hulu o Amazon Prime, como The Handmaid’s Tale y Transparent, ganan Emmys por decenas, es difícil imaginar cómo era el mundo de las series antes del streaming. Pero no es imposible. Porque si se piensa un poco, esta tendencia, que cambió el mundo de la televisión y tiene bajo amenaza a los canales de señal abierta,  comenzó en 2013… no hace 20 años. House of Cards, la serie que actualmente ha sido cancelada con la excusa de la indefendible conducta de Kevin Spacey (actualmente las acusaciones de abuso incluyen a varios hombres, incluidos miembros del equipo del show), pero que ya había perdido combustible y amor de la crítica y el público, fue quien inauguró una era que ha cambiado el panorama considerablemente.

En enero de 2013, Netflix estrenó este thriller político (basado en una serie inglesa homónima) y estrenó un modelo de distribución que modificaría, luego, la forma en que se mira televisión: toda la temporada fue subida al mismo tiempo a la web del servicio de streaming. Los canales de señal abierta criticaron la decisión, decenas de artículos hablaron de cómo este sistema no funcionaría: la gente vería la serie en un fin de semana y todo el proceso mediante el cual la crítica, las reseñas, la publicidad y el ciclo de la prensa funcionan se perdería y con ellos la posibilidad de éxito del programa. Significaba saltarse años de tradición, de una forma de hacer las cosas. La realidad fue otra. House of Cards fue un éxito instantáneo a su estreno, y no sólo eso: probó que el binge watching estaba aquí para quedarse. Netflix ya había anunciado con su estreno que invertiría 300 millones de dólares en varias series y que se proponía, por lo menos, estrenar 5 programas originales al año.

House of Cards fue el comienzo de una era... pero esa era la dejó atrás 1
El controversial Frank Underwood interpretado por el controversial Kevin Spacey. | Imagen via Netflix.

House of Cards fue la primera prueba de que el mundo televisivo estaba adaptándose a los tiempos, buscando una manera de conectar con nuevas audiencias de la sociedad de la información que prefieren acceder al contenido cuando y donde quieran. No sólo se trató de espectadores y críticos, la serie recibió en su primer año varios Emmy: tres de 14 nominaciones. Fue la primera vez que un productor de contenido exclusivamente online recibía premios de la Academia de Televisión.

Siguió un cambió de ritmo en producción y distribución de programas de televisión como pocos han visto en otros ámbitos. De facto todo el sistema tuvo que abrir sus puertas y recibir a nuevos competidores.

En sus cinco años de existencia, House of Cards ha sido siempre un estandarte de la era streaming, pero en sus últimas temporadas ha perdido relevancia. Igual que en 2013 fue una novedad llena de atrevimiento y sarcasmo, cinco años después se convirtió en un producto de una vieja escuela que ya no atrae a los espectadores. ¿Qué pasó?

House of Cards fue el comienzo de una era... pero esa era la dejó atrás 3
¿Llegará finalmente Claire Underwood a la presidencia? | Foto vía Netflix.

Bueno, el mismo nuevo universo que inauguró ha sido su perdición. La competencia se ha hecho férrea y amplísima. Hay series por doquier y cada una mejor que la otra. En un mundo en que hay más de 500 series sucediendo al mismo tiempo la excelencia es vital, y House of Cards dejó atrás la calidad al poco tiempo de comenzar. No sólo se trató de que no pudiese competir en el mismo ámbito que creó. El momento político tampoco favoreció su causa. Mientras series como Veep, que se burlan de los políticos de la Casa Blanca y se han convertido en comentaristas sarcásticos y críticos de la actualidad, House of Cards continuó con su primera elección: un protagonista deleznable con ansias de poder por el que la audiencia siente fascinación. Y sí, cuando la Casa Blanca no estaba ocupada por un aprendiz de tirano peligrosamente ignorante, esto podía ser atractivo. Pero cuando la realidad se hizo grave y los giros de trama noveleros de la serie se hicieron irreales e incluso patéticos ante el presente, House of Cards perdió cualquier posibilidad de volver a ganar su sitio.

Se suponía que la serie tendría una sexta temporada, pero la producción se detuvo. Netflix afirmó que no trabajaría más con Kevin Spacey en House of Cards, por lo que si la serie continúa en producción para finalizar la temporada que queda, Frank Underwood ya no estará en ella.

La verdad es que el servicio de streaming ya se había planteado acabar con la serie tras una sexta temporada (los números, que no revelan nunca, no deberían ser buenos). Nunca han sido de la política de cancelar series, de hecho comenzaron sólo hace poco, pero su producción estandarte llevaba años siendo un peso a la espalda de una compañía que cuenta ya con suficientes buenas producciones como para prescindir de las que no funcionan. El escándalo con respecto a la imperdonable conducta de Spacey es el último clavo en el ataúd. House of Cards puede haber cambiado el mundo de las series, pero ese mismo mundo se hizo mejor muy rápido y la dejó atrás. Ser un pionero no garantiza el éxito a largo plazo.  

Continúa leyendo: 6 series políticas que pertenecen a la era de Trump

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump

Nerea Dolara

Foto: Showtime
Showtime

Algunas empezaron antes de su llegada al poder, pero sus críticas o sus parodias son comentarios claros de su mandato y del estado patético en que está el mundo en la era Trump. Verlas a veces ayuda a entender y, otras veces, sirve para procesar la ira… de una u otra manera, valen la pena.

En los últimos años no ha habido escasez de series políticas. No es de extrañar, en un corto periodo de tiempo se han vivido avances descomunales (como el primer presidente negro de Estados Unidos), crisis con consecuencias a largo plazo (como la bancaria), el surgimiento de un nuevo tipo de terrorismo (como el de ISIS) y, hace poco, varias señales de que si se había previsto un avance hacia el progreso, que podía dar una leve esperanza, eso fue un error… o en otras palabras Brexit, Donald Trump y las últimas elecciones alemanas, por ejemplo, dejan claro que la política está tomando direcciones reprochables.

Y es en las series, así como en los libros o el cine, donde los votantes lidian con lo que sienten ante tales señales de perdición. Por eso la existencia de series políticas ha crecido… no es fácil entender el presente, incluso para quienes las escriben. Y la ficción es siempre una buena forma de procesar información.

Aunque haya muchas, una selección siempre viene bien para adentrarse en los mares políticos televisivos. Y aquí la tenemos. Estas son las series políticas de la era Trump.

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump 4
Julia Louise-Dreyfuss en Veep | Imagen vía IMDB

Veep

Julia Louise-Dreyfuss ha ganado el Emmy cinco años consecutivos por su interpretación de Selina Meyers. La serie, sobre una vicepresidenta incompetente y decididamente mala persona, incluso sobrevivió el abandono de su creador original con críticas altamente positivas.

¿Qué hace de Veep una serie de la era Trump? Sí, la serie comenzó antes de que el millonario llegase al poder, pero su retrato de un Washington consumido por la inamovilidad y la incompetencia ha sido llamado uno de los más fieles por gente que trabaja en el gobierno americano. Sí, esta dejadez e ignorancia servían de gran fuente de humor inicialmente, pero ahora se han convertido casi en una crítica mordaz a los manejos de Trump y su gabinete.

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump 6
Robin Wright y Kevin Spacey actores de los personajes principales de House of Cards | Imagen vía Netflix

House of Cards

Netflix anunció su cancelación (alegando que la razón son las denuncias contra Kevin Spacey por acoso) y ya era hora. La serie sobre un congresista manipulador y maquiavélico (y su igualmente manipuladora y maquiavélica esposa) y su carrera por ganar el poder, comenzó siendo una especie de gran placer culpable: ver a este malvado brillante, ser su cómplice (habla a cámara), generó un efecto en los espectadores similar a la fascinación con los mafiosos: la seducción del mal.

¿Qué hace de House of Cards una serie de la era Trump? En la medida en que la política americana se acercó más a estas profundas aguas oscuras de corrupción, muerte y amenazas (eso sin contar que la calidad decayó considerablemente) la serie perdió combustible y audiencia. Ya no era tan placentero ver a un psicópata perseguir y ganar poder, no cuando uno parece haber llegado a obtenerlo en el mundo real.

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump 3
Carrie Mathison debe lidiar con una presidenta particular de los EEUU en la última temporada de Homeland | Imagen vía Showtime

Homeland

Otra que se inició mucho antes de que el presidente Trump llegase a la Casa Blanca. Esta serie comenzó siendo sobre una obsesiva agente de la CIA convencida de que un héroe de guerra, que es encontrado tras 10 años de secuestro por fuerzas terroristas, es de hecho un terrorista infiltrado. La serie pasó por muchos momentos y altibajos, y su trama cambió considerablemente.

¿Qué hace de Homeland una serie de la era Trump? En sus últimas temporadas, que han vuelto a ganar el amor de la crítica, Carrie Mathison debe lidiar con una presidenta (señal de que los escritores daban por hecho el triunfo de Hillary Clinton) que tiene más de déspota que de líder del mundo libre. La última temporada varió entre presentar a su presidenta como una política sin experiencia -que fue sabia al ignorar a los servicios de inteligencia ya que no eran del todo confiables- alguien que en medio de un ataque de paranoia amplía el Patriot Act y detiene sin pruebas a más de uno, incluidos a personajes queridos.

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump 1
American Horror Story-Cult con Sarah Paulson | Imagen vía Frank Ockenfels/FX

American Horror Story-Cult

No es que la serie de terror de Ryan Murphy haya sido política desde sus inicios, pero su última temporada lo es claramente. Cult tiene como protagonista a una mujer que padece de distintas fobias, que empeoran cuando Donald Trump gana las elecciones. Mientras tanto su esposa, además de muchos más personajes que ella no se esperaría, forman parte de una secta secreta cuyo líder alega hartazgo con la situación política de EEUU y con ello justifica actos violentos que producen miedo en la población y favorecen su elección a un cargo público.

¿Qué hace de ACS-Cult una serie de la era Trump? Es la primera de la lista en tener a Trump como presidente real, y es además su elección lo que produjo que se escribiese. Esta serie es claramente una crítica abierta al presidente y al estado de la política y el electorado en Estados Unidos… y, si se mira con un poco de amplitud, al mundo occidental en general.

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump 2
The Good Fight, el spin of de The good Wife | Imagen vía IMDB

The Good Fight

El spin-of de The Good Wife tenía un terreno ganado con la calidad y la actualidad que siempre desplegó su material madre. Pero cuando Hillary perdió las elecciones sus creadores se vieron en un aprieto. La protagonista, Diane Lockhart, siempre ha sido una férrea demócrata y defensora de derechos humanos y de causas feministas. La serie, como su antecesora, iba a basarse en casos y noticias reales… la situación sería muy distinta.

¿Qué hace de The Good Fight una serie de la era Trump? Los creadores optaron por regrabar algunas partes (el piloto, por ejemplo, comienza con una Diane hundida viendo a Trump ser nombrado por televisión) y por hacer de su abogada, y demás letrados, sus estandartes en contra de cualquier política anti democrática, xenofóbica, homofóbica, machista y racista. El bufete en que Diane trabaja es el primero de Chicago con mayoría de socios negros y sus abogados han llevado los casos de abusos y asesinatos de la policía contra afroamericanos, por ejemplo. Eso no es ni la punta del iceberg. La serie es claramente anti-trump y no tiene miedo a defender por qué.

6 series políticas que pertenecen a la era de Trump
La sociedad distópica de una criada en The Handmaid’s Tale | Imagen vía Hulu

The Handmaid’s Tale

La ganadora casi indescutible de este año es este drama sobre una sociedad distópica en que un grupo de fanáticos religiosos toman el poder en Estados Unidos y convierten a su sociedad en un patriarcado tal que las mujeres existen como esclavas y sólo para cumplir funciones específicas… como ser violadas ritualmente con el propósito de parir hijos que luego les serán arrebatados.

¿Qué hace de The Handmaid’s Tale una serie de la era Trump? Basada en un libro que Margaret Atwood publicó en los ochenta, la serie es actual debido al claro desprecio por la igualdad que despliega sin vergüenza el presidente Trump. En un mundo en que el gobernante de EEUU es alguien que dijo que había “agarrado a mujeres por el coño” sin su aprobación y como justificación alegó ser famoso o en un mundo en que los derechos reproductivos y de salud de las mujeres están siendo abiertamente limitados, por ejemplo, no es difícil imaginar que algo como The Handmaid’s Tale sea posible. Más si se toma en cuenta uno de los factores más terroríficos de la historia: antes de Gilead, la sociedad en que vivían estas mujeres era muy parecida a la nuestra.

TOP