Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Julio Munoz
EFE

La Exposición Universal de Sevilla de 1992, más conocida como Expo’92, significó un antes y un después para la capital andaluza, que durante seis meses se convirtió en el centro del mundo, y para el conjunto de España. Situada en los terrenos de la Isla de la Cartuja, donde se ubica el que fue antiguo monasterio de los monjes cartujos, la Expo’92 acogió a 112 países, 23 organismos internacionales, seis empresas y las 17 Comunidades Autónomas españolas. Se cumplen ahora 25 años de aquel 20 de abril en el que España dio sus primeros pasos hacia el siglo XXI, demostrando de lo que era capaz de hacer a pesar de los inconvenientes, de los agoreros y de las luchas políticas que no impidieron que la Exposición Universal fuera todo un éxito.

Visitada por 40 millones de personas, la Expo supuso un acercamiento a costumbres y culturas de diferentes países en torno a los pabellones, algunos de impresionante calidad arquitectónica. Además, los visitantes disfrutaron de multitud de actividades culturales y lucrativas al tiempo que el recinto sirvió como lugar de encuentros políticos y económicos que afianzaron los lazos entre países diferentes y, sobre todo, entre Sevilla y el resto del mundo.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92
El 10 de octubre, dos días antes de la clausura de la Exposición Universal, fue recibida la visitante 40.000.000 | Foto: Efe

Un cuarto de siglo después, la Isla de la Cartuja mantiene aún muchos de sus pabellones, y lo que en un día fue un erial es ahora un lugar de recreo, de encuentro y de recuerdos.

Historia de un recinto único

La Exposición Universal de Sevilla se erigió en el margen derecho del río Guadalquivir, en el territorio que llega hasta el canal conocido como corta de la Cartuja.

Su nombre se debe a que en el año 1400 se fundó en esta zona el monasterio de Santa María de las Cuevas, de la orden de los cartujos, más conocido como monasterio de la Cartuja, que fue lugar de residencia y primer enterramiento de Cristóbal Colón. En el siglo XIX, el  monasterio pasó a ser una fábrica de porcelana y loza, La Cartuja de Sevilla-Pickman.

El desarrollo urbanístico de esa zona era nulo, exceptuando el monasterio de la Cartuja, hasta que en los años 80 se decidió utilizar estos terrenos para albergar la Exposición de 1992. Se construyeron los pabellones de países y otras instalaciones, y se dotó de infraestructuras el entorno, que luego serían aprovechadas por el Parque Científico Tecnológico e Isla Mágica.

Pabellones y la mascota Curro 

A esta convocatoria acudieron numerosos países, organizaciones internacionales y representantes del mundo empresarial que, a través de los pabellones ofrecieron al público lo mejor de su identidad histórica y cultural.

Hasta entonces, nunca antes una Exposición Universal había congregado tan alto número de praticipantes: 30 países europeos, 33 americanos, 21 asiáticos, 20 africanos, 8 de Oceanía, así como las 17 Comunidades Autónomas y 23 Organismos internacionales, junto a seis empresas con pabellón propio. Los pabellones mostraron lo mejor de sus países intentando crear una totalidad coherente que recogiera los aspectos culturales, tecnológicos y lúdicos.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92 2
Numerosos visitantes hacen cola junta al pabellón de España | Foto: Efe

La arquitectura fue parte fundamental de una exposición que miraba hacia el pasado, el presente y el futuro con la recreación de las formas tradicionales de los cinco continentes y con expresiones de lo más imaginativas de las diversas escuelas y sensibilidades. La capacidad de descubrimiento del hombre y su vocación de futuro fue el hilo conductor que guió a todos ellos.

Junto a los pabellones que cada día atrajeron miles de visitantes anónimos de todas las partes del mundo, pero también personalidades del mundo de la política, la cultura, la ciencia o la realeza, como Carolina de Mónaco, Diana de Gales y su marido el príncipe Carlos, o los reyes de Suecia con sus hijos, entre otros muchos. Además, el 26 de julio, la Expo acogió a 17 jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos que habían participado en la Cumbre en Madrid. Por el recinto también se dejaron ver personalidades como Mijail Gorbachov o escritores de la talla de Gabriel García Márquez.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92 3
Los Reyes son saludados por la mascota de la Expo’92, Curro | Foto: Barriopedro / Efe

Y en medio de tanta personalidad, por encima de todos, desde el primer día sobresalió Curro, la mascota de la Expo’92, un peculiar pájaro blanco con el pico en forma de cono y la cresta con los colores que representan los cinco continentes, diseño del alemán por Heinz Edelmann. Un nombre muy andaluz para llamar a los Franciscos. La mascota se dio a conocer el 14 de marzo de 1989 en Madrid y el 20 de abril de 1990 fue presentado oficialmente en Sevilla.

Pellón, el artífice

Si hay un nombre propio que se identifique con la Expo’92 ese es el de Jacinto Pellón, presidente de la Sociedad Estatal Expo 92 que pese a las críticas recibidas por parte de la oposición, logró sacar adelante un proyecto no exento de contratiempos que fueron superándose gracias a su determinación y decisión.  La Exposición Universal de Sevilla se inauguró el 20 de abril de 1992 tal y como estaba previsto y se clausuró el 12 de octubre, también según lo previsto. Miles de personas disfrutaron de un acontecimiento único en un entorno que unos años antes pocos creían que pudiera convertirse en realidad.

La apuesta del presidente del Gobierno Felipe González para que este ingeniero cántabro se pusiera al frente de unas obras que iban demasiado lentas en 1987 y ponían en peligro la celebración de la Expo de Sevilla y la imagen de España ante el mundo, resultó un acierto como se comprobó después.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92 4
El presidente de la Expo’92, Jacinto Pellón, lee el discurso de clausura de la Exposición Universal de Sevilla en presencia del presidente del Gobierno, Felipe González, y su mujer Carmen Romero, y el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves | Foto: José María Pastor / Efe.

En medio de esa batalla política se encontró Pellón, al que la oposición acusó de desfase presupuestario de decenas de miles de millones de pesetas, de oscuras comisiones cobradas por Telemundi, pagos desorbitados a constructoras, contrataciones directas presionadas por el objetivo de abrir el 20 de abril. La Audiencia Nacional no halló nada y dio carpetazo a un caso que nunca debió existir.

¿Qué queda de la Expo’92?

Finalizada la Exposición Universal, una parte de ese complejo se convirtió en el Parque Científico Tecnológico Cartuja, gestionado por la sociedad anónima Cartuja 933, mientras que otra parte del recinto pasó a ser Isla Mágica, parque de atracciones temático. Hay también junto al parque tecnológico varias facultades de la Universidad de Sevilla.

En 1993 se finalizó el edificio Torre Triana, que concentra muchas de las oficinas de la Junta de Andalucía. También en ese año se inauguró el Parque del Alamillo, una amplia zona verde que comunica con el Parque de San Jerónimo por una pasarela sobre la dársena del Guadalquivir, construida en 2011. En relación con el Parque del Alamillo, ya en el siglo XVII existía una zona en Sevilla llamada El Alamillo mencionada por Miguel de Cervantes en El rufián dichoso, publicada en 1615, sin que se sepa a ciencia cierta si se refiere a la misma zona donde ahora se encuentra el magnífico parque.

Con posterioridad, ya en en el año 99 se inauguró el Estadio Olímpico, en el que se celebran competiciones como los mundiales de atletismo, torneos de la Copa Davis de tenis y conciertos.

Entre los espacios culturales que permanecen en el recinto donde estuvo la Expo’92 destacan el pabellón de la Navegación y el de CaixaForum. También está el Auditorio Municipal Rocío Jurado, donde durante la Expo se celebró un importante espectáculo de copla con algunas de las mejores artistas del momento, aunque el nombre de la folclórica fallecida es posterior.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92 5
Visión de la Isla de la Cartuja iluminada por los fuegos artificiales que pusieron fin a la ceremonia de clausura de la Expo 92 | Foto: Barriopedro / Efe

Ahora, Sevilla vuelve a volcarse estos días con un homenaje a esa Exposición Universal que puso a España con un pie en el siglo XXI.

Cataluña: fiarlo todo al día después

Iñaki Ellakuría

Foto: ALBERT GEA
Reuters

En estos días de verano, cuando el curso político catalán se acerca al breve parón estival, una pregunta se cuela en la mayoría de conversaciones: ¿Qué ocurrirá en otoño? A veces es planteada con una mueca de satisfacción, la del independentista que anhela tras cinco años de proceso que se rompa la baraja; otras, con un rictus de preocupación y hartazgo por un horizonte de agitación, inestabilidad y más ruido. Y en ninguno de los casos, actores del proceso, espectadores o rehenes del mismo, nadie sabe exactamente qué responder. ¡Qué decir si los dirigentes en Barcelona y Madrid parecen huidizos adolescentes cuando se les cuestiona sobre el cacareado choque de trenes!

El proceso se ha instalado en un tiempo de espera e incertidumbre, donde cualquier predicción es una osadía. Con todo, hay elementos que no invitan al optimismo de los moderados. Veamos:

Los funcionarios. El informe de los letrados del Parlament expresando su preocupación y consejos técnicos a la propuesta de modificar el reglamento de la Cámara, una treta urdida por el bloque separatista para agilizar la tramitación de la llamada ley de “desconexión”, pone en evidencia como la estrategia de la confrontación iniciada por el Gobierno de Puigdemont empieza a romper las costuras de las instituciones catalanas e incomodar a muchos funcionarios que no quieren subvertir el marco legal. Ya sea por convicción o simplemente para evitar una inhabilitación.

Escalada verbal. A medida que el proceso se ha ido acercando a la frontera que separa la retórica de los hechos (y sus consecuencias), el discurso independentista ha optado por dividir, ya sin disimulo, la sociedad entre el pueblo, los independentistas, y los “antidemócratas”, todo aquel (persona, partido o institución) que no asuma como legítimo un referéndum unilateral. Esta escalada verbal recibe, ciertamente, el aplauso del núcleo duro separatista, al tiempo que enciende redes sociales y tertulias radiofónicas, pero también agranda la brecha político/sentimental que reflejaron las urnas el 27-S. Incomoda, asimismo, al independentismo moderado y expulsa a los catalanes que apuestan por modificar desde el pacto el actual marco constitucional. Mientras, el inmovilismo del Gobierno central alimenta a los predicadores de la confrontación.

Abucheos. Un síntoma del malestar que acumulan los tildados de “antidemócratas”, fueron los abucheos dirigidos a Puigdemont en Llefiá (Badalona) y Meridiana (Barcelona), dos barrios populares y populosos, donde, como en tantos otros del área metropolitana, el artero relato del “España nos roba” no cuela. La reacción de algunos independentistas, incluido un alto cargo de la Generalitat, fue la de calificar a los presentes de arrabaleros, colonos y fascistas.

Resignación. Recientes declaraciones confirman que Gobierno y Generalitat, uno confiado en la acción de la justicia, el otro anhelando una movilización como la de la cairota plaza Tahir, dan por hecho el choque otoñal. Soraya Sáenz de Santamaría, en un acto en Barcelona, afirmó: “Se habla mucho del 1 de octubre, pero la inmensa mayoría de los que están en el debate público están pensando en el 2 de octubre, y espero que sea el día del sosiego”. Oriol Junqueras, en La Vanguardia, declaró: “Hay que pensar en el día después del 1-O y actuar con responsabilidad”.

Nos aventuramos, pues, a tres mes de larga cuenta atrás y guerra de posiciones. Paciencia y cuerpo a tierra.

Refugee Food Festival: cuando el chef es un refugiado

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

Pierre perdió a toda su familia y ahora está solo en Madrid, arrastra una mirada triste y su pelo es rubio en un tono intenso. “La vida es complicada”, dice, bajando la mirada. “Estoy aquí como refugiado político”. Tiene 27 años y salió de Camerún siendo muy joven; apenas 22 años y no tuvo más remedio que dejar atrás su vida en África. Después de un largo camino llegó en 2015 a España, vivió 10 meses en un centro de Ceuta hasta que le concedieron el asilo. Pierre se fue de Camerún acosado por ser homosexual.

“En mi país hay mucha tradición, no se acepta”, dice Pierre, en un castellano todavía pobre. “En África no tienes libertad si eres homosexual, transexual o lesbiana. Allí existe la mutilación genital. En África es complicado. En África matan por eso”. Pierre cuenta que su padre lo rechazó, que tiene un hermano en Francia con quien no se habla, que su madre fue la única que lo protegió. “Pero mi madre está muerta”, dice. “Yo estaba aquí cuando murió”.

Refugee Food Festival: cuando el chef es un refugiado 2
Pierre, refugiado camerunés, en el restaurante L’Artisan. | Foto: J.R./The Objective

Y aunque no pudo terminar la escuela, siempre se interesó por la cocina; ahora estudia en una escuela gastronómica en Alonso Cano y vive como puede en Madrid, en un piso compartido que le dispuso un amigo dominicano. Cuenta que le interesa la comida francesa, la americana, que va conociendo la española. “Hago cocido”, dice. Ahora participa en una iniciativa, Refugee Food Festival, que nació de la sinergia de la ONG Food Sweet Food y de Acnur, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados. Pierre estará este fin de semana cocinando en el restaurante L’Artisan, en la calle Ventura de la Vega.

España solo ha acogido a 744 de los 17.000 refugiados a los que se comprometió en Bruselas

En esta campaña, puesta en marcha el año pasado en París y extendida en esta ocasión a ciudades como Madrid, Florencia o Ámsterdam, varios cocineros –todos ellos refugiados- comparten su cultura a través de la cocina en una serie de restaurantes que se prestan como voluntarios. El resultado en Madrid es nueve restaurantes que dan empleo a ocho refugiados de cuatro nacionalidades durante una semana –en días alternos-, ofreciéndoles la oportunidad de compartir sus inquietudes culinarias con sus comensales.

Refugee Food Festival, que termina su segunda edición este domingo, es una ocasión para dar visibilidad a los desplazados. Hay historias trágicas detrás de cada uno de ellos; esta iniciativa nos empuja a esforzarnos por comprenderlos, por escucharlos. España es el país que más donativos privados aporta a Acnur. Sin embargo, es el mismo país que incumple los acuerdos de acogida de refugiados pactados en Bruselas: se comprometió a acoger a 17.000 personas y solo han llegado 744.

Refugee Food Festival: olvidando entre fogones la tragedia de ser refugiado
Mariana, ofreciendo uno de sus postres. | Foto: J.R./The Objective

Mariana también tuvo que abandonar Ucrania con su marido y con su hijo. Tiene 24 años y estudió Económicas en la universidad de su ciudad, Ternópil, a 200 kilómetros de Polonia. Llegó hace un año y medio y su gran barrera, confiesa, es el idioma. “Quiero vivir en España, quiero trabajar en la repostería”, dice Mariana, que prepara postres en el restaurante Keyaan’s (Blasco de Garay, 10). “Me gusta muchísimo la gente de aquí”. Mariana huye de un país en guerra, con todas sus consecuencias, y sigue en contacto con su madre, a la que escribe por WhatsApp. “España nos ha ayudado muchísimo”, dice, agradecida. “En un futuro me gustaría abrir una pequeña pastelería”. Mariana no piensa en regresar a Ucrania.

Tampoco lo hace Pierre, que remueve una tila que no ha probado. “No puedo volver a Camerún, no tengo familia allí”, dice, muy serio. “Yo sueño con estar en España, con tener mi propio negocio: un restaurante con comida de cuatro continentes –África, América, Asia, Europa-. Y ya está”.

7 destinos rurales para huir de la ciudad

Redacción TO

Foto: DAMIR SAGOLJ
Reuters

Contaminación, aglomeraciones, tráfico, estrés. La rapidez de las ciudades no se va de vacaciones, pero sus habitantes sí pueden. Irse al pueblo es una opción socorrida: ver a la familia y los amigos de toda la vida, rememorar la infancia y, sobre todo, tener alojamiento gratis son solo tres de los atractivos que ofrece esta opción. Pero ¿qué pueden hacer aquellos que han nacido en ciudad y no tienen pueblo al que ir? No entrar en pánico es el primer paso. El segundo, tomar buena nota de los siete destinos propuestos a continuación.

O Cebreiro, Lugo

7 destinos rurales para escapar de la ciudad
Las características pallozas de O Cebreiro. | Imagen: santiagoturismo.com

Estamos en el año 2017 después de Jesucristo. Toda Galicia está ocupada por los turistas… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles gallegos resiste todavía y siempre al invasor. Se trata de O Cebreiro, en el municipio de Pedrafita do Cebreiro, y todavía conserva tesoros arquitectónicos prerromanos, sus pallozas, herencia celta de esta localidad que, al no tener costa, no tiene tanto volumen de turistas. El grueso de los visitantes lo forman las personas que realizan el Camino de Santiago, ya que esta localidad forma parte de la ruta de Roncesvalles. La ausencia de playas, eso sí, queda compensada con las vistas a la Sierra del Courel.

Luarca, Asturias

7 destinos rurales para huir de la ciudad
Vista del puerto marítimo de Luarca. | Foto: turismoasturias.es

Atravesada por el río Negro, Luarca ofrece, como localidad asturiana que es, mar, campo y montaña en el mismo paquete. Luarca forma parte del municipio de Valdés, que cuenta con una de las playas más vistosas de toda la costa cantábrica, la de Barayo. El arenal forma, junto a las dunas y acantilados que lo rodean, la Reserva Natural Parcial de Barayo. Además, Luarca tiene el privilegio de ser la localidad que vio nacer a dos de los españoles más célebres del siglo XX: el ganador del Nobel de Medicina Severo Ochoa y el doble ganador del premio Oscar Gil Parrondo.

Foz de Arbayún, Navarra

7 destinos rurales para huir de la ciudad 1
Vista aérea del cañón. | Foto: Wikimedia Commons

Este cañón de unos seis kilómetros de longitud llega a los 400 metros de profundidad y a la completa verticalidad. Un paraje de vértigo taladrado durante siglos por el río Salazar, supone uno de los paisajes más explosivos y singulares de toda la península Ibérica. Esta Reserva Natural navarra tiene, además, uno de los ecosistemas de aves más ricos y diversos de España. Desde los característicos buitres leonados hasta las águilas reales pasando por los quebrantahuesos.

Puerto Lápice, Ciudad Real

7 destinos rurales para huir de la ciudad 2
Plaza de la Constitución de Puerto Lápice. | Foto: Ciudad-real.es

“Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino [a don Quijote] fue la de Puerto Lápice”, dejó escrito Miguel de Cervantes en el segundo capítulo de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. El autor no vuelve a referirse a la localidad en ningún otro pasaje de la novela, así que el lector se queda con el misterio de saber qué ocurrió en Puerto Lápice, pero este pueblo forma parte de la ruta del Quijote. Con una plaza de la Constitución típicamente castellana y unos molinos de inconfundible sabor manchego, Puerto Lápice es uno de los destinos rurales más interesantes de Castilla-La Mancha.

Alcántara, Cáceres

7 destinos rurales para huir de la ciudad 3
Puente romano de Alcántara. | Foto: Efe

Con un puente romano de la época del emperador Trajano que atraviesa el río Tajo en impecable estado de conservación, este municipio extremeño limita al oeste con Portugal, lo cual permite que el viajante se pueda dar una escapada (dentro de la escapada) para aprovechar y conocer tierras lusas. Además de la construcción que ha dado nombre al pueblo (‘Alcántara’ viene de ‘Al Qantarat’, que en árabe significa ‘El puente’), la localidad extremeña es famosa también por el Conventual de San Benito. En uno de sus elementos más reconocibles, la galería porticada de Carlos V, se celebra anualmente el Festival de Teatro Clásico de Alcántara.

Culla, Castellón

7 destinos rurales para huir de la ciudad 4
Paisaje fluvial de Culla. | Foto: Turismodecastellon.com

Recorrer sus callejuelas rodeadas de pequeños edificios de piedra típicamente castellonenses, hacer senderismo por sus prados bañados por los ríos Monleón y Mollinel, hacer una excursión por las cuevas del parque minero del Maestrat… Este pueblo medieval del interior de la Comunidad Valenciana ofrece naturaleza, tradición y descanso sin el bullicio turístico de otras localidades de la autonomía, como Denia o Peñíscola.

Zuheros, Córdoba

7 destinos rurales para huir de la ciudad 5
Castillo medieval de Zuheros. | Foto: Zuheros.es

Con su castillo medieval de origen incierto y su famosa Cueva de los muerciélagos, declarada Bien de Interés Cultural en 1985, Zuheros es uno de los destinos andaluces todavía por descubrir para el resto de España. Sin el ajetreo ni el bullicio de los pueblos de la costa andaluza pero con una arquitectura inequívocamente sureña, Zuheros se levanta sobre uno de los mayores tesoros montañosos de España: la Cordillera Subbética.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo

Jorge Raya Pons

Foto: FELGTB

Los años oscuros no quedan tan lejos. En marzo de 1976, el valenciano Antonio Ruiz, de 18 años, fue detenido y encarcelado durante 94 días después de que un juez aplicara contra él la Ley de Peligrosidad Social. Se trataba de una legislación aprobada en 1970 por las Cortes franquistas para castigar aquellas conductas que se consideraban antisociales, y ser homosexual era una de ellas. Esta ley, que vino a sustituir la famosa Ley de Vagos y Maleantes ­–puesta en vigor en 1933 y reformada en 1954 para incluir a los homosexuales, igualándolos, por ejemplo, a los pederastas– contemplaba penas como el internamiento en prisión –unos 5.000 en ocho años– o el sometimiento a terapias de conversión, las cuales, para sorpresa general, siguen existiendo.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 4
Una máquina de electroshock empleada en los años 60. | Fuente: FELGTB

Antonio Ruiz es un símbolo de la persecución contra los homosexuales que se desató durante el franquismo y que dio sus últimos coletazos en los primeros años de la democracia; la ley sufrió varias reformas en los años siguientes –eliminando los artículos relativos a los actos de homosexualidad en 1979– y fue abolida definitivamente en 1995. En 2009, Antonio fue el primer indemnizado en España por haber entrado en prisión por ser homosexual. Le compensaron con 4.000 euros.

Tras salir de los tribunales, celebró enérgicamente la resolución del Gobierno español, entonces presidido por Rodríguez Zapatero. “Por fin somos ciudadanos de primera”, dijo. “España se ha convertido en el primer Estado del mundo que reconoce la represión a la que se vieron sometidos los homosexuales y les indemniza. Hemos empezado a recuperar la memoria histórica”. Queda para las próximas generaciones su ficha policial de 1976; en ella se puede leer con claridad que el motivo de su detención fue su condición sexual. No han pasado más que cuatro décadas desde entonces.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 1
Ficha policial de Antonio Ruiz, detenido por ser homosexual en 1976. | Fuente: FELGTB

Este viraje tan extraordinario que ha vivido España en menos de medio siglo solo se comprende desde la lucha que ejercieron activistas como Armand de Fluviá o Francesc Francino, quienes decidieron enfrentarse a la Ley de Peligrosidad Social aun a riesgo de sufrir la represión de la dictadura. “En aquella época, los gais éramos un peligro social, unos corruptores de menores, unos enfermos mentales, los peores pecadores y la escoria de la sociedad”, recuerda Armand, a sus 85 años, quien más adelante se convertiría en la primer homosexual en manifestarlo públicamente en televisión: fue en 1978, en el programa Vosté pregunta.

“Yo fundé el movimiento gay en 1970 con el MELH (Movimiento Español de Liberación Homosexual). Lo hacíamos todo en la clandestinidad, incluso un fanzine que enviábamos desde París. Lo hacía con mi amigo Francesc (Francino), que murió hace muchos años por el sida. El primer número salió en 1972 y se llamaba Aghoix, sacamos 18 números. Pasábamos la frontera con mucho pánico, con miedo a que nos viera la Policía o la Guardia Civil. Lo hacíamos de uno en uno y por la noche. Este fue el juego sagrado que se mantuvo hasta que Franco murió. Entonces ya salimos con una cosa más potente que es el FAGC (Frente de Liberación Gai de Cataluña)”.

Durante el franquismo apenas eran “unos 20” quienes luchaban desde la clandestinidad; en cuanto se fundó el FAGC, sostiene Armand, llegaron a ser cerca de 500.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 2
Un manifestante durante la primera marcha del Orgullo celebrada en Madrid, en 1978. | Fuente: FELGTB

Un nuevo país

El emerger del FAGC en la sociedad española fue decisivo; no se puede comprender la lucha LGTB en España sin atender a sus logros. El FAGC fue el punto de partida de todo un movimiento que había guardado silencio por demasiado tiempo y que fue una inspiración para otros territorios que encontraron en Cataluña un ejemplo. Sus principales exigencias fueron la abolición de la Ley de Peligrosidad y la legalización de las organizaciones activistas; la propia FAGC fue inscrita y legalizada en 1980.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 3
Durante el primer Orgullo celebrado en Madrid se reclamó la abolición de la Ley de Peligrosidad Social.

“Todos los partidos y sindicatos que salieron de la clandestinidad como nosotros nos apoyaron”, relata Armand. “Se fueron formando grupos en distintos sitios de España y empezó la lucha. Yo recuerdo que en 1976 vino a visitarme el iniciador del movimiento gay en Euskadi para ver cómo lo habíamos hecho aquí, en Cataluña. Luego vinieron desde Sevilla. Recuerdo que en 1977 publicamos el manifiesto del FAGC; aquello sirvió para el resto de grupos que fueron formándose en España”.

El resultado de este ímpetu se hizo visible en Barcelona con la primera marcha LGTB permitida por las autoridades en España; fue el 26 de junio de 1977 y recorrió las Ramblas al grito de “¡Amnistía!”. De acuerdo con las crónicas de la época, se congregaron en la emblemática vía cerca de 4.000 personas. La primera celebración del Orgullo en Madrid se convocó un año después.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 5
Dos hombres en el Orgullo madrileño de 1978. | Fuente: FELGTB
La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 6
El movimiento feminista tuvo protagonismo en el primer Orgullo de Madrid. | Fuente: FELGTB

“Del 75 al 80 fue un quinquenio de maravilla”, dice Armand, con entusiasmo. “Muerto Franco, se acabó la rabia. Tras tantos años de dictadura se levantó esa losa que había, la gente perdió el miedo. Todo era fantástico”.

Desde entonces las marchas se han sucedido en todo el país, especialmente en las grandes ciudades, y el fortalecimiento del movimiento desde los años 90 ha permitido dar voz también a los transexuales y a las lesbianas, que comenzaron a agruparse en colectivos feministas para reivindicar que se les diera la misma visibilidad que a los hombres homosexuales.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 7
Una niña, con la bandera del Orgullo pintada. | Fuente: FELGTB

La evolución de las reivindicaciones

La historia reciente del movimiento homosexual, tal y como se puede descubrir en la exposición Subversivas: 40 años de activismo LGTB en España –organizada por la Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales–, es la muestra tangible de la evolución de la sociedad española desde la Transición hasta hoy, con todas sus etapas.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 8
Los activistas se movilizaron para concienciar a las autoridades sobre la gravedad del sida, que afectaba con dureza a la comunidad gay. | Fuente: FELGTB

Desde la lucha por la concienciación contra el sida, la principal preocupación de los colectivos LGTB en los 80, hasta la Ley de Matrimonio Homosexual (2005) o la Ley de Identidad de Género (2007), que permitió a cualquier persona a cambiar su nombre y sexo en el registro  sin necesidad de pasar por una operación.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 9
Pedro Zerolo, uno de los grandes activistas LGTB contemporáneos, junto a Toni Poveda y Bibiana Aído en 2008. | Fuente: FELGTB

Es una realidad que la transformación del país ha sido absoluta; en cuatro décadas, España se ha convertido en un referente mundial en la defensa de los derechos de la comunidad LGTB. Tanto es así que este año es Madrid la ciudad que acoge la fiesta internacional del Orgullo; durante dos semanas se espera recibir hasta tres millones de personas en la ciudad.

“Hemos alcanzado lo que muchos otros no han logrado”, sentencia Armand. “Realmente, ahora no tenemos ninguna discriminación. La lucha de los colectivos es ahora contra la homofobia. Tenemos leyes para ello y contemplan sanciones. Es cierto que hay gente medio loca que nos odia, pero no creo que sean demasiados”.

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 13
Celebración del Europride en Madrid en 2007. | Fuente: FELGTB

La historia en imágenes de la lucha LGTB tras el franquismo 10
Foto de la manifestación del Orgullo en 2009. | Fuente: FELGTB

En cualquier caso, el activista barcelonés sostiene que todavía quedan algunas victorias pendientes: “Ahora hay que incidir en la enseñanza y en los medios de comunicación. Lo que tenemos que conseguir es que se hable desde la guardería hasta la universidad, que la televisión vaya dando ejemplos positivos desde la homosexualidad. Y detalles como el alquiler de vientres, algo que aquí en España todavía no se permite, pero que parece que está al caer”.

TOP