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El síndrome del perro negro: ¿Mito o realidad?

Carola Melguizo

Foto: Stanislaw Lazewski
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Por desgracia, la discriminación por color no sólo sigue presente en la sociedad, sino que incluso traspasa las fronteras de la especie. Hay una teoría que asegura que los perros de color negro tardan más en ser adoptados, independientemente de la raza, el sexo o la edad que tengan. Y no es algo que ocurra en una ciudad o en un centro en específico. Se trata de un fenómeno generalizado que voluntarios y trabajadores de distintas protectoras han bautizado como el síndrome del perro negro. Ya puede ser el perro más simpático y equilibrado del mundo, si es negro, parece ser invisible a los ojos de los adoptantes.

Es difícil precisar a qué pueda deberse este fenómeno. Sin embargo, los especialistas apuntan a razones culturales: Estereotipos promovidos por la literatura, el cine y la televisión en los que los perros violentos o agresivos son, por lo general, negros. Un color que tenemos ya asociado a lo malo, lo negativo. En contraposición al blanco, que representa la paz, la pureza, la bondad. Tiene sentido. Es triste, pero tiene sentido. También hay quien piensa que el síndrome del perro negro puede tener una cierta carga biológica, ya que al no poder verle bien los ojos, es difícil empatizar con él.

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¿Cómo no empatizar con esta hermosura? | Foto: Klaus Berdiin Jensen vía Flickr bajo Licencia Creative Commons.

En esta misma línea de pensamiento visual, hay quien opina que la razón por la que los perros negros tienen menos probabilidades de ser adoptados es porque es más difícil fotografiarlos y captar su verdadera esencia a través de las expresiones faciales. Una teoría que cobra fuerza al analizar los excelentes resultados obtenidos por fotógrafos como Guinnevere Shuster y Fred Levy que han desarrollado series especiales para ayudar a perros negros de distintas protectoras y han logrado revertir la situación consiguiendo adoptantes para todos sus modelos.

Algunos estudios

Un equipo de científicos de la Universidad de Columbia Británica, liderado por el Dr. Stanley Coren, Ph.D. en psicología, desarrolló un estudio para comprobar si el síndrome del perro negro era real o no. Utilizaron fotografías de perros de distinto colores, pero siempre en la misma posición y con el mismo fondo. Luego las mezclaron con otras doce fotografías de perros de razas multicolores, como el beagle, el corgi, etc, las mostraron en el ordenador de forma aleatoria y le pidieron a los participantes que puntuaran a los canes en una escala del 1 al 7. El estudio concluyó que efectivamente hay una reacción negativa de las personas hacia los perros negros, ya que, aunque obtuvieron una puntuación media de 4, están muy por debajo de los perros de otros colores. Demostrando así, que el síndrome del que tanto se habla en las protectoras es real. Sin embargo, lo que no demuestra es que influya en el proceso de adopción del can.

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Foto: Paula Piccard vía Flickr bajo Licencia Creative Commons.

Un estudio realizado en Estados Unidos a finales de 2015, publicado por la Universities Federation for Animal Welfare y realizado con una muestra de más de 15 mil perros, asegura que en el caso de las protectoras norteamericanas, la duración promedio de espera de los perros negros para su adopción no es significativamente mayor que la de los perros de otro color y, lo que es incluso más importante si cabe, que la tasa de sacrificio de perros negros tampoco es mayor. Tasa que esperemos algún día sea cero. Aquí en España, en estados Unidos y en todas partes, porque sí, está demostrado, el sacrificio cero es posible. Trabajemos por conseguirlo.

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Perros rescatados posan para ayudar a otros a encontrar un hogar

Carola Melguizo

Cada pequeño gesto cuenta. Especialmente cuando se trata de aquellos que necesitan de nuestra voz para luchar por sus derechos. Por eso, es importante apoyar las iniciativas que tienen como principal objetivo ayudar. Ese es el caso de la alianza entre la fundación Amanda, una ONG sin fines de lucro con sede en Los Ángeles, California, que se dedica a rescatar perros y gatos callejeros y Getty Images, la agencia de fotografía de stock.

El resultado es una colección única de imágenes creativas de mascotas que tienen como protagonistas perros y gatos rescatados que esperan ser adoptados en la fundación. Y la ayuda es directa. Cada vez que alguien licencia una de las imágenes de la colección en Getty Images, se hace una donación a la  fundación Amanda. Mediante el uso de estas fotografías, las empresas y profesionales apoyan la misión principal de la fundación, que es rescatar a más perros de las calles y proporcionarles el mejor cuidado hasta que encuentren un hogar definitivo, dejando así un espacio para ayudar a otro animalito.

Perros rescatados posan para ayudar a otros a encontrar un hogar
Un gato también puede ser un modelo que ayude a otros a encontrar un hogar | Imagen vía: Amanda Foundation

Para promover la idea, el equipo de Saatchi & Saatchi Los Ángeles, agencia de publicidad encargada de este proyecto, publicó un vídeo en el que imágenes de la colección van acompañadas del siguiente texto: “Miles de imágenes de stock de animales se descargan cada día. Se ponen ahí fuera en el mundo y son vistas por millones de personas. Pero ¿Qué pasa con los animales que realmente necesitan ser vistos?” Sin duda, una reflexión interesante que perfectamente puede trasladarse a cualquier país. Después de explicar el funcionamiento del proyecto y dejar claro que todos los derechos de las fotos van directamente a la ONG, el vídeo concluye: “Cada descarga nos ayuda a ayudarlos.” En sus más de cuarenta años de existencia son muchos los perros y gatos que han encontrado un hogar gracias a la fundación. Pero por desgracia, su labor sigue siendo necesaria.

Acciones en España

Dar visibilidad a quienes buscan un hogar es, por supuesto, una de las mejores formas de ayudar ya que las probabilidades de que ese animal sea adoptado aumentan considerablemente. De ahí que la colección de la fundación Amanda sea tan importante. No se trata sólo de la donación, sino de poner el foco sobre estos animales. Demostrando, además, que en los refugios hay perros de todos los tamaños y edades. No hay excusa para que la adopción no sea siempre la primera opción. En el caso de España, podemos destacar dos acciones importantes en pro de la visibilidad y la adopción.

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Unos cachorros muy monos | Imagen vía: Amanda Foundation

El año pasado, ocho perros sin hogar dejaron de ser invisibles para convertirse en los protagonistas de la campaña de los yogures ecológicos Casa Grande de Xanceda. Cada empaque llevaba la foto de uno de los perros, logrando así que las caras e historias de Morfeo, Sil, Bruno, Trufa, Pipa, Orión, Lissy y Jimmy llegaran a miles de hogares españoles. Y con la ayuda de las redes sociales, a muchos más en el exterior. Cuando comenzó la campaña, lo perros vivían en la perrera de Ordes, en A Coruña, muy cerca de la granja de Casa Grande de Xanceda. En poco tiempo los ocho fueron adoptados.

Más recientemente, la empresa de seguros Generali, en alianza con la protectora Dog Horse City, lanzó la campaña Superdogs que tiene como protagonistas a nueve perros sin hogar que han sido previamente entrenados con las habilidades necesarias para que sus nuevos hogares sean más seguros. Por ejemplo: Detectar incendios, avisar si entra un intruso o, incluso, cómo actuar si su humano tiene una emergencia médica. Todo esto con la idea de que para ellos sea más fácil encontrar un hogar definitivo.   

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España no es país para galgos

Carola Melguizo

Foto: Rocío Ávila
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Febrero es el mes de los galgos, pero no por buenas razones. Cuando termina la temporada de caza de la liebre, aumentan de forma significativa los casos de abandono. Eso, en el mejor de los casos, porque la realidad es que muchos son torturados y cruelmente asesinados. Por desgracia, está claro que España no es país para galgos. Actualmente, es el único país de la Unión Europea que permite la caza con perros, lo que tiene como consecuencia que cada año nazcan miles de galgos criados sólo para cazar.

Uno de los factores más preocupantes es lo corta que es la vida útil de los animales en este sector, tres o cuatro temporadas de caza como mucho. Algunos galgueros incluso renuevan a sus perros cada año y los antiguos son simplemente desechados. Organizaciones especializadas calculan que cada año son abandonados en España más de 50.000 galgos. Algunos aparecen deambulando por los pueblos en busca de comida, otros, con menos suerte, aparecen ahorcados y con el microchip arrancado, y otros ni siquiera aparecen.

Por suerte, son muchas las asociaciones que luchan día a día por cambiar la realidad de estos perros. Asociaciones como SOS Galgos, Galgo Leku o Galgos 112, que en esta época se ven desbordadas por el número de abandonos, pero que trabajan todo el año para conseguir que los galgos sean perros de casa y no de caza. Trabajadores y voluntarios que curan las heridas físicas y emocionales de quienes tienen la suerte de ser rescatados y no descansan hasta conseguir el hogar ideal que les garantice el amor y la estabilidad que tanto merecen, muchas veces fuera de España. Alemania, Bélgica y Francia son los países que más perros españoles adoptan.

¿Qué pasa el resto del año?

Aunque cueste imaginarlo, el terrible final no es siempre la peor parte de la vida de un perro de caza. Muchos viven encerrados, en condiciones deplorables y son entrenados con técnicas que incluyen, por ejemplo, obligarlos a trotar cada día más de 15 kilómetros atados a la parte trasera de un coche en marcha. El documental ‘Febrero, el miedo de los galgos’, dirigido por Irene Blánquez Ballester, muestra a la perfección lo dramática que es la situación que viven estos perros. No contiene imágenes explícitas. No las necesita.

Febrero, el miedo de los galgos de Waggingtale Films en Vimeo.

Siglos y siglos de sufrimiento pueden terminar con una legislación que proteja al animal y prohiba, de una vez por todas, la caza con perros. Porque los galgos son los más perjudicados, sí, pero no son los únicos. Podencos y otras razas corren la misma suerte. Las estadísticas de los casos atendidos por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) entre 2012 y 2016 muestran que alrededor del 40% de los perros afectados por algún tipo de maltrato eran perros de caza. Y el último estudio de la Fundación Affinity sobre abandono y adopción establece que el 13% del total de abandonos de 2016 se produjo justo al final de la temporada de caza.

La tradición no puede ser una excusa para mirar hacia otro lado, mucho menos una forma de relativizar el maltrato. #FreeTheGalgo

Continúa leyendo: Los dueños de perros son más felices que los dueños de gatos, pero menos inteligentes

Los dueños de perros son más felices que los dueños de gatos, pero menos inteligentes

Carola Melguizo

Foto: Lottie
Flickr bajo Licencia Creative Commons

En el mundo hay dos tipos de personas: las que prefieren los perros y las que prefieren a los gatos. A simple vista puede parecer algo superficial que se queda en una cosa de gustos, pero la verdad es que va mucho más allá y refleja aspectos importantes de la personalidad y el estilo de vida de cada uno. La relación que existe entre perros y humanos no tiene nada que ver con la que existe entre gatos y humanos. No es ni mejor ni peor. De hecho, ambas son maravillosas. Pero sin duda, son diferentes. Y, como es de esperar, hay científicos que llevan años investigando este tema. Algunos aseguran, por ejemplo, que los dueños de perros son más felices que los dueños de gatos.

Investigadores del Manhattanville College, en Nueva York, examinaron la relación entre mascotas y bienestar con una encuesta realizada a 263 personas y llegaron a la conclusión de que no hay diferencias significativas entre quienes tienen mascotas y quienes no a la hora de medir los niveles de felicidad. Sin embargo, aseguran que entre quienes tienen mascotas sí se pueden establecer diferencias según el animal de su preferencia. Aquellos que comparten su vida con un perro se sienten, por lo general, más felices, con emociones más positivas y por lo tanto más satisfechos con su vida que quienes viven con gatos. Los resultados están publicados en el diario especializado ‘Anthrozoös’ y han servido como base para otros estudios.

Los propietarios de perros tienden a ser más extrovertidos | Foto de Ben Hyrman vía Flickr

Son muchos los elementos que intervienen en la felicidad de una persona y muchas las formas de entender la felicidad. Pero está demostrado científicamente -midiendo los niveles de oxitocina- que los perros brindan más apoyo emocional a los humanos que los gatos. Por la naturaleza del animal, también es evidente que quienes viven con perros tienden a pasar más tiempo al aire libre y son más activos físicamente, factores que se relacionan también con la liberación de serotonina, otra hormona que influye notablemente en nuestro estado de ánimo.

“Tiene sentido que una persona amante de los perros sea más animada, porque quiere estar ahí afuera, hablando con la gente, junto a su perro. Mientras que alguien más introvertido y sensible, tal vez pase más tiempo  en casa leyendo un libro y un gato no necesita salir a caminar.” Apunta Denise Guastello, profesora de psicología en Carroll University, Wisconsin. Según sus investigaciones, las diferencias de personalidad entre quienes prefieren a los gatos y quienes prefieren a los perros están directamente relacionadas con el tipo de entorno que disfrutan más. Pero En uno de sus estudios, Guastello y su equipo de investigadores aseguran que los amantes de los gatos son más inteligentes que los de los perros.

Los propietarios de gatos tienden a ser más independientes | Foto de Markus Spiske vía Flickr

Para la investigación, los psicólogos analizaron pruebas de personalidad e inteligencia de 600 estudiantes y aseguran que aquellos que preferían a los gatos obtuvieron puntajes más altos en las pruebas de inteligencia. Según el estudio, se debe a que, entre otras muchas características, tienden a ser más introvertidos, más sensibles y a tener una mente más abierta, lo que mejora la creatividad y ayuda a la persona a pensar fuera de los límites, pero también hace que cuestionen más todo y tengan problemas para seguir las reglas. Los amantes de los perros, en cambio, por lo general siguen las reglas sin dificultad. También son más activas, transmiten más energía y pasan más tiempo al aire libre. “Es posible que las personas seleccionen mascotas basándose en su propia personalidad.” Concluye Guastello en el estudio.

Aunque las diferencias entre un grupo y otro no son abismales, es importante destacar que las personas que aseguran ser tan amantes de los perros como de los gatos, o incluso convivir con ambos, tienden a parecerse más, en términos de personalidad, a las personas que prefieren a los perros. Otra conclusión interesante que se repite en muchos estudios sobre este tema es que, en lo que a la elección de mascotas se refiere, polos opuestos no se atraen. Información valiosa para investigaciones sobre terapias con animales y estudios sobre adopción y abandono.

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Perros en Instagram: 5 cuentas que desbordan creatividad

Carola Melguizo

Foto: André Chivinski
Flickr bajo Licencia Creative Commons

La relación entre perros y humanos, lo sabemos, es especial. Hay estudios científicos, como el desarrollado por el departamento de Ciencia Animal y Biotecnología de la Universidad Azabu, en Japón, que aseguran que la conexión es, biológicamente hablando, tan fuerte como la que hay entre padres e hijos. Puede parecer una exageración, pero no lo es. La clave está en la oxitocina. Una hormona que potencia las relaciones sociales, reduce los efectos del estrés y se relaciona con sentimientos como la empatía, la compasión y, por supuesto, el amor.

En plena era de las redes sociales, es lógico que los perros tengan cada vez más protagonismo en los perfiles de sus humanos o que incluso tengan uno propio. Es un momento histórico en el que todo parecen ser malas noticias, así que dedicar unos minutos a ver fotos de animalitos adorables y divertidos se puede considerar hasta terapéutico. Los perros nos ayudan a evadirnos, nos hacen sonreír, nos emocionan. En definitiva, aumentan nuestra producción de oxitocina. Esto explica que haya animalitos como Doug, un carlino que cuenta ya con más de tres millones de seguidores en Instagram.

Primera foto publicada en Instagram

#dogsofinstagram

Kevin Systrom, fundador de Instagram subió la primera foto a la plataforma tres meses antes de su lanzamiento oficial, el 16 de julio de 2010. Fue una imagen de su perro mirando a cámara mientras esperaban la comida en una taquería durante sus vacaciones en México. Systrom vendió la compañía en 2012, pero sigue siendo fiel usuario de la app y con frecuencia publica fotos de Dolly, su perro actual. Una golden retriever adorable que tiene también su propio perfil. En hashtags como #dogsofinstagram, #instadog o #dogstagram podemos encontrar contenido suficiente para pasar días sonriendo y viendo perritos.

Las mayoría de las imágenes corresponden a escenas cotidianas de la vida de los canes, pero hay gente que va más allá y produce fotografías que son auténticas obras de arte. Creatividad en estado puro con perros como protagonistas. Estos cinco perfiles, listados de forma aleatoria, son un claro ejemplo:

Rafael Mantesso

Publicista brasileño que, rotulador en mano, cuenta las aventuras de Jimmy Choo, su bull terrier

Chris Cline

Fotógrafo de Virginia que gracias a Photoshop le muestra al mundo la grandeza de Juji, su goldendoodle.

Andrew Knapp

Una especie de ‘¿Dónde está Wally?’ canino en la que el fotógrafo Andrew Knapp invita a sus seguidores a encontrar a Momo, su border collie.

Mr. Georges

Dos artistas que, a través de la ilustración, representan de forma divertida el espíritu camaleónico de Monsieur Georges, su carlino.

Back to school for Mr Georges ! Good luck everyone

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Theron Humphrey

Fotógrafo de Carolina del Norte que lleva años registrando en imágenes sus viajes por carretera junto a Maddie, su coonhound.

Looking for some peace and I found it

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