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El verdadero origen del Día del Libro

Jorge Raya Pons

Foto: EMILIO MORENATTI
AP Photo

La fiesta del Día del Libro no se celebra sólo en España, sino en todo el mundo. Pero fue aquí donde nació la tradición, y este es un dato desconocido. La iniciativa de crear una jornada para conmemorar la vida del libro, así como un objeto de reverencia, surgió de un escritor valenciano llamado Vicent Clavel, quien trasladó su propuesta a la Cambra del Llibre de Barcelona, ciudad en la que residía, con la esperanza puesta en que sus miembros respaldarán el plan.

El órgano catalán acogió la propuesta con entusiasmo y la llevó hasta Madrid, a la espera de que el rey Alfonso XIII y el general Primo de Rivera la aprobaran. Éstos la aceptaron e implantaron en 1926 un día para la celebración. Aquel día fue, y aquí llega la sorpresa, el 7 de octubre. Se escogió este y no otro porque -según parece aunque existen dudas- coincidía con el nacimiento de Miguel de Cervantes.

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Una mujer y un hombre leen un libro en Bryant Park,Nueva York, NY, en marzo de 2017. | Foto: Lucas Jackson/Reuters

Pasó un tiempo, exactamente cuatro años, hasta que advirtieron que octubre no era un buen momento para sacar los libros a la calle, pues hacía frío ahí fuera y la amenaza de lluvia era constante, así que plantearon una alternativa que contentara a los lectores. Después de buscar la fecha más apropiada, decidieron que la fiesta se trasladara al 23 de abril. Nadie protestaría en tiempos primaverales y el día escogido es el mismo en que murieron dos grandes de la Literatura, como Shakespeare y Cervantes.

Existe el mito, siglos después desmentido, de que Shakespeare y Cervantes murieron el 23 de abril

Al menos eso creían entonces y luego se descubrió que no era cierto. Aunque el marketing oficial se niega a reconocer que Shakespeare y Cervantes murieron en días distintos y que ninguno de ellos lo hizo en 23 de abril, y esto lo sostienen todos los historiadores, los organizadores del acto han optado por el respeto de la jornada por encima de la escrupulosidad histórica.

Porque después de tantos años, el Día del Libro ha cobrado una dimensión suficiente como para dejar el rigor del contexto a un lado. En Cataluña, donde se vive con mayor fervor esta fecha, conviven y se compaginan el Día del Libro y la Diada de Sant Jordi, patrón regional desde el siglo XV, en la que es tradición regalar una rosa a las mujeres, mientras éstas corresponden a los hombres con libros. En Madrid, por su parte, se entregan los premios más importantes de la literatura hispanohablante, el Premio Miguel de Cervantes, y la fiesta popular se extiende en el tiempo, celebrando actos muy interesantes a lo largo de una semana, aunque el mayor acontecimiento tiene lugar mes y medio después con la Feria del Libro, cuando se disponen decenas de casetas en el parque del Retiro y la afluencia de gente se multiplica.

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Escribir, lápiz, leer, Quijote. Esto se puede leer en un rótulo promocional del Día del Libro en Madrid. | Foto: Andrea Comas/Reuters

Pero como decíamos al comienzo del texto, no se trata de una fiesta local, sino internacional. Puede que sea uno de los grandes regalos de España al mundo. En 1995, la UNESCO acordó en París que el 23 de abril se decretara como el Día Internacional del Libro (y del Derecho de Autor). Y hasta hoy así perdura. La fecha ha despertado tal interés que incluso es sencillo encontrar en internet largas listas de autores que han nacido en este día, como Augusto d’Halmar o George Steiner, o que han muerto en él, como William Worsworth o Josep Pla. Como otorgando a la fecha un componente romántico irresistible.

La única verdad es que el marketing, en cualquier caso, sí revisó las partidas de estos escritores y las hizo valer para que el Día Nacional del Libro se abriera a todos los continentes, hasta cien países, como ocurre hoy. Con Ciudad de México volcada, con Bogotá, con Caracas, con Santiago de Chile, con Nueva York, con Los Ángeles, con Medellín, con Hanoi. Allá donde se celebra el Día del Libro, se hace con una intensidad inmensa.

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Pla para desintoxicar

José Antonio Montano

Foto: EFE
EFE

Para desintoxicarme de los nacionalistas catalanes leo a dos catalanes no nacionalistas, trenzados en un libro: el ‘Josep Pla’ de Arcadi Espada (ed. Omega). El libro era inencontrable, pero lo encontró Manuel Arias Maldonado en Palma de Mallorca. Lo trajo a Málaga, me lo prestó, yo me lo llevé a Madrid y de allí a Barcelona para la manifestación del 8 de octubre. Después le pedí al autor una dedicatoria para el dueño y puso, entre otras cosas: “mi mejor libro, lo escribió Pla”.

Tiene razón. El libro está montado con maestría, de manera que deja hablar a Pla –en sus “notas para un diario” de 1965 a 1968 y en otros textos– y sobre él habla Espada, acerca de Pla: expandiendo y ahondando, comentando al paso, sin traicionar a Pla. Me ha recordado al contagio que produce João Gilberto en los otros cuando cantan con él, que quedan imbuidos de su ‘tempo’, de su sosiego. Aquí lo que predomina es la antirretórica, o la retórica sutil de lo concreto, de lo físico y palpable, eludiendo lo sentimental. Esto último tiene tanto más valor por cuanto que en esos años Pla está desgarrado por un asunto amoroso, o mejor, erótico: acometidas solitarias (salvo en sus viajes a Buenos Aires, donde está ella) indisociables ya de la vejez. Tiene miedo de hacer el ridículo y procura no hacerlo. Rechaza además el énfasis.

Luego he vuelto a ponerme la entrevista a Pla de ‘A fondo’ y he regresado a ‘El cuaderno gris’. Al comienzo dice Pla, cuando siente que los padres lo miran decepcionados el día de su veintiún cumpleaños: “Tener hijos en forma de incógnita, de nebulosa, tiene que ser muy desagradable”. Produce nostalgia, pero también esperanza, saber que en la tierra hoy embrutecida por el nacionalismo pudo haber un Montaigne.

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Taller de lectura con perros en la Feria del Libro de Madrid el jueves 8 de junio

Carola Melguizo

PURINA España, en colaboración con el Centre de Teràpies Assistides amb Cans, S.L (CTAC) de Barcelona, ha desarrollado Aprender Juntos Es Mejor, un programa educativo pionero en España que tiene como finalidad llevar perros de asistencia a los colegios para mostrar su contribución en el desarrollo emocional y educativo de los niños. El programa se inició el pasado curso escolar (2015-2016) y prevé llegar a 5.000 niños hasta el año 2018. Por los momentos, ya ha visitado más de 40 colegios de Andalucía, Cataluña, la Comunidad de Madrid, el País Vasco y las Islas Baleares.

Taller de lectura con perros en la Feria del Libro de Madrid el jueves 08 de junio 1
Programa Aprender Juntos es MEJOR | Foto: Purina

Los beneficios de la interacción humano-animal a través de las intervenciones asistidas con animales son innumerables. En el caso de los niños en edad escolar, podemos decir que incrementan la motivación, estimulan su atención y concentración, ayudan a desarrollar hábitos de lectura, aumentan su autoestima y su confianza, disminuyen la ansiedad, mejoran sus habilidades sociales y fomentan el respeto por las mascotas. Es importante destacar que los perros también pueden trabajar aspectos formativos más específicos según las necesidades de cada centro educativo. En palabras de Francesc Ristol, director de CTAC, “A menudo encontramos en las aulas alumnos que tienen problemas específicos que afectan a la capacidad de leer de una manera fluida o comprensiva. Nosotros ofrecemos a los alumnos que puedan interactuar con los perros, con el apoyo de los profesionales pertinentes, creando un ambiente adecuado y específico donde poder trabajar mejor la lectura, así como otras materias escolares”.

En Aprender Juntos Es Mejor, durante una mañana, un grupo de perros preparados para sesiones de educación asistida, acompañados por técnicos del CTAC acuden a las escuelas para desarrollar varias actividades con los estudiantes de primaria y con el personal docente. La jornada se divide en tres partes: Sesión de iniciación, sesión en aula y sesión para educadores.

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programa aprender juntos es mejor | foto: purina

La sesión de iniciación es una sesión formativa que está orientada a todos los alumnos de 6 a 11 años y que tiene como objetivo mostrar los beneficios de la interacción humano-animal dentro de todos los entornos sociales. Además de hablar del bienestar animal y de explicar los beneficios de los animales de compañía. La sesión en las aulas se desarrolla con un máximo de 25 alumnos y busca fomentar una actitud positiva hacia el hábito de lectura. Mediante un juego de interacción entre los perros de educación asistida y los alumnos, los niños trabajan sus habilidades lectoras y de comprensión con un libro editado especialmente para el programa.

Para finalizar, la sesión para educadores está planteada como una sesión de trabajo entre el equipo de expertos de la CTAC y los educadores del centro, en la que se analiza la experiencia vivida durante la jornada y se explican las diferentes opciones de trabajo en función de los objetivos y las necesidades de cada centro. El objetivo principal es explicar todas las posibilidades que existen para introducir de forma permanente a los perros de educación asistida en las escuelas como herramienta curricular educativa para los alumnos.

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programa aprender juntos es mejor | FOTO: PURINA

Taller de lectura en la Feria del Libro de Madrid

Para dar a conocer el programa Aprender Juntos Es Mejor, el próximo jueves 8 de junio, PURINA y el CTAC organizarán en el Pabellón Infantil de la Feria de Libro de Madrid un taller de lectura con perros en el que, de 19.30 a 21.30h, cinco perros de educación asistida estarán acompañando a los niños asistentes en sesiones de lectura de 10 minutos, creando un espacio lúdico en el que los pequeños se relajarán y percibirán la actividad de leer como algo divertido. El taller mostrará así cómo los perros pueden ser de gran ayuda para solucionar problemas específicos de lectura, ya que ni juzgan ni se impacientan, lo que evita que los niños se sientan frustrados.

Elena Limido, portavoz de PURINA España, comenta que “los animales pueden llegar a ser una ayuda en nuestro sistema educativo. El vínculo emocional que se establece entre los niños y los perros, tratado como una herramienta curricular, enriquece el proceso de aprendizaje de los alumnos. Un perro inspira ternura, pero también responsabilidad”. Y no lo dudamos. Más allá de la evidencia científica, que existe y es contundente, cualquiera que haya convivido con un perro estará de acuerdo con PURINA cuando afirma que Juntos la vida es mejor.

Taller de lectura con perros en la Feria del Libro de Madrid el jueves 08 de junio 6
programa aprender juntos es mejor | foto: Purina

Información sobre la actividad

Nombre: Aprender Juntos Es Mejor, taller de lectura con perros

Día: Jueves 08 de junio de 2017

Hora: 19:30h a 21:30h

Lugar: Pabellón Infantil de la Feria del Libro de Madrid. Parque de El Retiro.

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Holocausto caníbal

Rafa Latorre

Hace siglos leí en un fanzine musical un artículo curioso. No recuerdo el nombre del autor y lo lamento. Aquella era de esas publicaciones independientes, casi gratuita, que leíamos los aficionados a una música menos minoritaria de lo que nos creíamos. El artículo hablaba de Holocausto Caníbal, una película fetiche de mi generación. Holocausto Caníbal es una de las precursoras de eso que ahora llaman found footage. Este es el argumento según Filmaffinity: “Cuatro jóvenes documentalistas se adentran en la selva amazónica, en pleno corazón de América del Sur, para realizar un reportaje sobre las tribus que habitan en esa región, de las que se dice que todavía practican el canibalismo. Debido a la desaparición de los reporteros, dos meses después un grupo de rescate es enviado para averiguar qué ha sido de ellos; lo único que encuentran es el material filmado sobre su terrible fin”

La trama avanza torpemente entre escenas de una brutalidad insólita para los adolescentes de los albores de Internet.  Supongo que ya no impresionará a nadie pero entonces aquella violencia sucia, tan lograda, que parecía que había sido rodada por unos aficionados, nos dejaba atónitos. La primera vez que veías Holocausto Caníbal te parecía imposible que aquel material no fuera real. Ahí radicaba su éxito, en el puro morbo y en la clásica estrategia promocional de lo prohibido: decían que había sido censurada en decenas de países y sólo por eso todo el mundo quería verla.

El autor de aquel artículo en aquel fanzine contaba que la primera vez que la vio no pudo resistirlo. Sintió repulsión, un impedimento físico, se le contrajo el estómago en una náusea interminable. Pensaba que lo que veía era real. El desgarro de la carne, la tortura, las muecas de dolor. No fue capaz de terminarla.

Años después, ya desengañado, se volvió a encontrar con Holocausto Caníbal en un festival de cine de terror. Entró en la sala preparado para un súbito acceso de repugnancia. Y nada. Aburrimiento, incluso. Sabía que lo que veía no era real. Tampoco fue capaz de terminarla.

Pienso en Holocausto Caníbal mientras paseo por la Feria del Libro de Madrid, entre biografías literarias, relatos reales y otros subgéneros de la ‘Verdad de las mentiras’. La ficción es maravillosa. Aleccionadora.Y anestésica. Basta un dosis mínima para adormecer al lector más sensible.

De alguna manera, nuestro cuerpo está preparado para digerir las ficciones más atroces, por verosímiles que sean. Yo siempre he creído que Harold Bloom mentía cuando decía que no había sido capaz de soportar Meridiano de Sangre de Cormac McCarthy por la brutalidad extrema de algunas de las escenas que narra. ¿Quién es capaz de leer hoy ‘El hotel del voyeur’ de Gay Talese sin sentir cierta compasión? Ni asco, ni asombro, compasión.

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Chris Pueyo se vuelve a abrir en canal

Saioa Camarzana

Foto: Editorial Planeta

Empezó a escribir en clase de Matemáticas, luego trasladó el bullicioso pupitre a la intimidad de su habitación. Mandó relatos a concursos y su primera obra publicada fue El chico de las Estrellas. Pero Chris Pueyo llevaba ya tiempo escribiendo porque, como para muchos, se trata de una manera de canalizar sus vivencias. Si en aquella primera novela, que tuvo una buena acogida entre el público, se abría en canal contando su primer desamor, lo que ahora presenta es el poemario Aquí dentro siempre llueve (Editorial Planeta), un volumen de más de 130 páginas en las que uno puede encontrarse “libertad, rabia, sexo, soledad, amor, odio…”, dice Pueyo. Este joven escritor y poeta estará, además, firmando ejemplares en la Feria del Libro de Madrid el 3 de junio en la caseta 136-137.

Pueyo fue uno de esos jóvenes que encontraron en las redes sociales una manera de dar salida a sus pensamientos y emociones. En ellas plasmaba aquello que le preocupaba y así consiguió convertirse en uno de los jóvenes más influyentes de las redes. No obstante, cuando el primer desamor llamó a su puerta su modo de superar el duelo fue la escritura. El chico de las Estrellas comenzó “en el momento en el que tenía cosas que contar. No esperaba en absoluto la acogida que tuvo”. Pero así fue y su nombre entró rápidamente en la lista de los nombres de literatura juvenil española que leer. No obstante, “lo difícil no era llegar, sino quedarse”, apunta.

Cuenta que no tiene un referente literario del que beber pero afirma que tiene “pequeñas listas de favoritos entre los que están Benedetti, Elvira Sastre, James Barrie, Albert Espinosa y Sabina”. La música, de hecho, tiene gran influencia en este joven escritor que escribe sobre lo que le atraviesa en cada momento. Aquí dentro siempre llueve “es un poemario dividido en seis capítulos donde me abro en canal para contaros lo que me ahoga”. Y lo que ahoga es la vida misma, claro. Para que la lectura se torne más dinámica y visual algunas de las páginas están ilustradas por Jota que, según dice Pueyo, “complementan a la perfección con lo que quiero decir. Somos como uña y carne y aunque no siempre sale lo que uno piensa a la primera, perseveramos. Creo que ahí está un poco el secreto”.

Chris Pueyo se vuelve a abrir en canal 1
Aquí dentro siempre llueve. | Foto: Editorial Planeta

Los temas que Pueyo trata en sus escritos son tan universales como el amor o el desamor, algo que no entiende de razas, de géneros, ni de condiciones. No obstante, el hecho de haber afirmado ser homosexual ha propiciado que muchos jóvenes homosexuales sigan al escritor y se sientan cercanos a él. Quizá se sientan próximos tanto por los temas como por la manera de acercarse a ellos. Aunque Pueyo no está seguro de si ese público en concreto se sentirá “más aprobado pero sí quizá amparados o reflejados en una sociedad a la que pertenecemos, nos merecemos y en la que seguiremos chillando mientras haya a quienes les moleste”.

Por esa misma razón está en contra de que se etiquete -sea en librerías, bibliotecas o tiendas- de literatura homosexual como si fuera un género más. Porque, se pregunta, “¿buscamos la igualdad o la diferenciación? Yo lo primero”, asegura. De todos modos, él quiere matizar que no escribe sus libros con ese público objetivo en mente sino que lo hace “para todo el que quiera leerlos”, haciendo entender que la literatura, por supuesto, es universal.

Pueyo, por otro lado, se muestra como una persona activa a la que no solo le gusta la literatura. La música, ha dicho en alguna ocasión, le gusta aún más que la escritura. Y también interviene en camisetas básicas que compra y, con pintura textil, escribe sobre ellas. “Sería algo así como pintar con letras”, señala. Sin duda lo suyo es la literatura.

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