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El vídeo de la destrucción de Palmira

Redacción TO

El ejército ruso ha publicado un vídeo en el que muestra cómo avanza la destrucción de la histórica ciudad de Palmira, en Siria, a manos del autoproclamado Estado Islámico. Las imágenes son desesperanzadoras y revelan que el grupo terrorista seguirá con su plan de acabar con el patrimonio cultural de la región. Mientras tanto, y según comunica el Ministerio de Defensa ruso, las fuerzas de Al Assad siguen ganando terreno en su avance hacia Palmira.

Las imágenes fueron tomadas por un drone durante una misión sencilla de exploración del terreno y se centra en el estado en que han quedado el teatro romano y el Tetrapylon, donde solo quedan dos columnas de las dieciséis que lo conformaban. La ciudad, que en otra época fue el punto de encuentro de Persia, India y China con el Imperio Romano y el Mediterráneo, ahora se ve sometida por la barbarie.

La publicación de las imágenes coincide con la nueva ronda de conversaciones prevista entre el gobierno sirio y la oposición para poner fin a casi seis años de una guerra civil que se ha llevado por delante a cientos de miles de muertos y que ha causado un éxodo que se cuenta en millones de personas.

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Nolan, Churchill y Dunkerque

Jordi Bernal

Finalmente veo la peli de Nolan sobre Dunkerque. Notable. Estéticamente impresionante. Una de tiros. Responde a la definición de Sam Fuller sobre el cine: “Una película es como una batalla. Amor, odio, acción, violencia y muerte. En una palabra, emoción”. Bien lo sabía el bueno de Sam, que desembarcó en Europa para liberarla de los nazis.

La peli de Nolan me pilla en plena faction. Leo un ensayo admirable. La Guerra de Churchill, de Max Hastings. Una de esas cosas que solo los ingleses pueden. La lluvia pertinaz y monótona, la ausencia de sol invitan a la concentración y el trabajo riguroso. La documentación es abrumadora y vasta, de un interés histórico notabilísimo.

Crónicas, diarios dispersos, correspondencias impúdicas, archivos oficiales desclasificados. Solo Putin negó la investigación de los hechos. Natural.

Dos ejemplos que demuestran la honradez intelectual y la labor granítica de Hastings (admirador de Churchill, pero sin esconder todos sus defectos, cagadas descomunales y esa venganza sin justificación de un sentimental borracho que fue el bombardeo de Dresde):

“Era esa alegría lo que hizo que un hombre como el esteta y diarista James Lees-Milne escribiera en tono de disgusto una vez que hubo acabado  todo: “Churchill se lo pasó a todas luces tan bien en la guerra que nunca  llegó a resultarme agradable. Simplemente reconozco que, como Gengis Khan, fue grande”.

“La gente sencilla tenía otra visión. Nella Last, una ama de casa de Lancashire, escribió el 11 de mayo en  su diario “si tuviera que pasar toda mi vida al lado de un hombre, eligiría a Chamberlain, pero creo que no tardaría en cambiarlo por Churchilll si se desatara la tormenta y estuviera  a punto de naufragar. Tiene una cara divertida, como la de un bulldog que vive en nuestra calle  y que ha hecho más por echar a los perros y gatos descamados que todas las quejas y protestas de los vecinos”.

No está mal la peli de Nolan. Pero comparto la crítica de los franceses de que salen de refilón. Cubrieron la retirada inglesa y aguantaron la embestida nazi. Churchill ordenó que los evacuaran ya que los iban a dejar tirados. A la mitad no les quedó más cojones que rendirse.

Se es muy injusto con los franceses en la II Guerra Mundial.

Tanto como con los españoles.

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Niza: el “amok” yihadista

Joseba Louzao

Foto: ERIC GAILLARD
Reuters

Amok es un concepto malayo que popularizó Rudyard Kipling en algunos de sus relatos coloniales. La traducción más exacta sería “entregar hasta el último aliento en la batalla”. Para el guerrero malayo tenía que ver con su fe y honor. El concepto formaba parte de la vida ritual de Malasia y del sur de la India y se ligaba al mundo de la guerra. De hecho, los sorprendidos viajeros holandeses descubrieron que muchos de ellos pedían la sanación de la enfermedad para poder morir con una dignidad mayor en el campo de batalla. Porque el amok era esencial en una élite bélica que nunca tuvo un ápice de duda para lanzarse contra el enemigo, aún sabiendo que la muerte era el final más probable. Desde esta cosmovisión, no es difícil entender que esa actitud catártica les transformaba en los predilectos de la divinidad. Por esta razón, se convirtió en una táctica más: salir a la calle a asesinar a quien se interpusiera en el camino.

Descubrí el amok en una obra olvidada, pero aún actual, del sociólogo alemán Wolfgang Sofsky: Tiempos de horror. Amok, violencia, guerra (Siglo XXI Editores). Y es que, aunque el término usado proceda del malayo, su descripción encaja con similares fenómenos en otras épocas y culturas. Hoy en día no es infrecuente. El cine lo inmortalizó en aquel día de furia que tuvo a Michael Douglas como protagonista. Es más, incluso se ha definido como un síndrome psiquiátrico reconocido internacionalmente. Los protagonistas pueden ser reconocidos como personajes coléricos o como personas de pulcro comportamiento. Sean como sean, una especie de tensión violenta les lleva a terminar inexplicablemente con todo lo que encuentran a su alrededor. Para algunos estudiosos, detrás del amok nos encontramos ante una peligrosa acumulación de odio, no a algo en concreto, sino más bien hacia la propia existencia.

En el aniversario de la masacre de Niza, con las polémicas imágenes de Paris-Match al fondo, no puedo más que pensar que la estrategia yihadista que sufrimos se asienta en las mismas coordenadas que el horror homicida del amok. No en vano, como recordaba Sofsky, las dos características principales de este tipo de ataques son la desmesura y la rapidez. El asesino solamente quiere matar. Hace un año, no lo olvidemos, fueron 86. Pero no debemos caer en el pesimismo. Poco a poco vamos aprendiendo a responder a los cambiantes desafíos criminales de quienes nos quieren arrebatar todo. Quizá hasta nos hayamos dado cuenta que, para bien o para mal, no existe nada nuevo bajo el sol.

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La muerte del califa

Ignacio Vidal-Folch

Foto: THAIER AL-SUDANI
Reuters

La confirmación por parte del Laboratorio Sirio de los Derechos Humanos de la muerte del califa Ibrahim (Abu Bakr Al Baghdadi), anunciado hace unas semanas por Rusia –parece que Ibrahim halló la muerte durante un bombardeo de la aviación rusa-, y precisamente en fechas en que Mosul, la capital en que se refundó el Califato el 4 de julio de 2014, ha sido liberada (sus ruinas, por lo menos) del poder del Estado Islámico, tiene una importancia simbólica grande, aunque sea cierto, como advierte la prensa, que ya haya sido discretamente nombrado un sucesor: lo de “discretamente” es aquí fundamental, pues el Califato existe, y acaso pronto se podrá decir “ha existido”, a partir del momento en que Al Baghdadi compareció y entonó la homilía de la refundación del Califato en la gran mezquita de Mosul: una entronización a la musulmana. Hace de esto exactamente tres años. Tres años ha durado la aventura imperial y conquistadora de Ibrahim. En cuanto a su sucesor, su entronización sin solemnidad, a escondidas, sin la Gran Mezquita de Mosul como escenario de pompa y circunstancia simbólicas, ya da la medida de su impotencia.

El Califato ha existido precisamente desde el gran momento retórico en el que Ibrahim, proclamándose Califa, sucesor del Profeta, insta a todos los creyentes del mundo a acudir en su socorro y someterse a su mando. Lo explica muy bien Philippe-Joseph Salazar en “Palabras armadas”. Es un error, o un tic, o quizá un recurso retórico para negar la existencia a una entidad que la ha demostrado de la forma más factual y sangrienta que pueda concebirse, insistir en calificar al Estado Islámico como “autoproclamado”; pues en realidad todos los Estados se autoproclaman, siempre y cuando dispongan de una fuerza que pueda “sostener con la espada” lo que afirman de palabra. Verdadero principio de legitimidad.

El EI ha existido, aunque brevemente. Adiós, hasta su próxima, guadianesca reencarnación: hasta la solemne entronización ritual del siguiente califa, en algún otro escenario propicio, que seguramente le será facilitado por la política exterior de los Estados Unidos, cuya contumacia en el error es asombrosa desde el Irán del Sha, pasando por el Afganistán, por Irak y Siria. Hasta entonces, con la venturosa caída de Mosul y la muerte de Al Baghdadi, mientras se deshilacha y asesta su agónicos coletazos terroristas en tres continentes, se incorpora como recuerdo tétrico a la larga lista de las Atlántidas que se hundieron y de los países que dejaron de existir. Inch’Alá.

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6 momentos que han marcado la cumbre del G20

Redacción TO

Foto: LUDOVIC MARIN
Reuters/Pool

Hamburgo ha acogido una nueva reunión del G20, los países más ricos del mundo, con la canciller alemana Angela Merkel como anfitriona, y con todas las miradas puestas en Donald Trump, no sólo por ser la primera vez que el presidente de Estado Unidos asistía a esta reunión de los más poderosos, sino también por el esperado encuentro con su homólogo ruso, Vladimir Putin. Mientras en el interior los líderes debatían sobre cuestiones globales como el cambio climático, el terrorismo o el comercio, en las calles de la ciudad alemana las manifestaciones y protestas violentas contra la globalización volvían a dejar imágenes de enfrentamientos entre policías y ciudadanos antisistema.

Protestas y seguridad

Durante la cumbre, fuertes medidas de seguridad y protestas han ido de la mano. Manifestantes ataviados con pasamontañas y pertenecientes a grupos antisistema, protagonizaron desde la víspera del inicio de la cumbre y hasta el último día situaciones especialmente violentas, que obligaron al gobierno de Merkel a sitiar literalmente la ciudad alemana y pedir refuerzos a las policías de otros países. Los actos vandálicos incluyeron la quema de contenedores y coches, la rotura de lunas de numerosos comercios con piedras, y mobiliario urbano destrozado.

6 momentos que han marcado la cumbre del G20
Grupos antisistemas prenden fuego a las barricadas colocadas en las calles de Hamburgo con motivo del G20 | Foto: Hannibal Hanschke / Reuters

Un total de 213 policías resultaron heridos y 144 personas fueron detenidas entre el jueves y el sábado, según el balance final oficial que, sin embargo, no ha aportado datos sobre el número de heridos entre los manifestantes. El gobierno alemán criticó la actuación de estos grupos antiglobalización que empañaron la cumbre, comparándolos con yihadistas y nazis.

Donald Trump y Vladimir Putin

La asistencia de Donald Trump a esta cumbre ha acaparado la atención de los medios pero también la de los propios líderes mundiales asistentes. Era su primera vez en este foro y, lo que era más importante, su encuentro con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, creó una expectación inusitada. Más allá de si ambos hablaron o no de la crisis relacionada con la presunta implicación del Kremlin en los comicios presidenciales de EEUU del pasado noviembre y de las supuestas relaciones de miembros del equipo de campaña de Trump con altos cargos rusos, los dos mandatarios acordaron declarar un alto el fuego en el suroeste de Siria a partir del domingo 9. Los analistas han comentado que, al menos, la esperada entrevista tuvo un efecto positivo.

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El presidente de EEUU, Donald Trump y su homólogo ruso, Vladimir Putin, en su primer encuentro
en Hamburgo el 7 de julio de 2017 | Foto: Carlos Barria / Reuters

Cambio climático

Angela Merkel dijo que el cambio climático era uno de los principales temas de la cumbre del G20 y el objetivo de los líderes era evitar una ruptura con Estados Unidos, como ocurrió recientemente en la reunión del G7. En Hamburgo, los socios se esforzaron por acercar posiciones con Washington, que culminaron con concesiones a Donald Trump y su política contraria a los principios del Acuerdo de París sobre el clima, del que ha anunciado su marcha. En el comunicado final de la cumbre se indica que el grupo “toma nota” de la decisión de Estados Unidos anunciada en junio de retirarse de las políticas para luchar contra el calentamiento global, mientras que Washington se compromete a lograr una reducción de las emisiones, siempre y cuando sea compatible con el crecimiento económico del país.

Comercio 

La cuestión comercial, otro de los puntos de fricción de la cumbre, junto con la llegada de Trump y sus posiciones proteccionistas, pusieron patas arriba el statu quo que existía hasta ahora en el G20 a favor del libre comercio.

El comunicado final refleja este difícil equilibro entre las dos visiones, porque por un lado renueva su compromiso de luchar contra el proteccionismo, pero por primera incluye también una referencia a los “instrumentos legítimos de defensa comercial”.

Los gobiernos acuerdan aunar esfuerzos contra el terrorismo yihadista actuando sobre sus vías de financiación y compartiendo información

Terrorismo

Si en algún punto de la agenda de trabajo del G20 hubo un acuerdo unánime fue al referirse al terrorismo y la necesidad de aunar esfuerzos para luchar contra los yihadistas. En un documento, los países miembros del G20 se comprometieron a compartir información y a actuar sobre las vías de financiación de los grupos como el Estado Islámico, según se felicitó la canciller alemana, Angela Merkel, que recordó que el terrorismo islamista afecta a todos los países y no entiende de fronteras, como ha quedado patente en los atentados cometidos en los últimos años en muchos países del G20.

Venezuela 

La excarcelación por sorpresa de Leopoldo Lopez en la madrugada del sábado obligó a los presidente de los gobiernos de España, Argentina, México y Brasil a incluir en su agenda el tema de la crisis política y económica que vive Venezuela. Los cuatro coincidieron en pedir al Gobierno de Nicolás Maduro la “liberación de todos los presos políticos y la organización de elecciones libres y democráticas” en el país. López fue trasladado de la prisión de Ramo Verde en Caracas a su residencia donde permanece en arresto domiciliario.

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El opositor venezolano Leopoldo Lopez saluda desde su casa en Caracas tras ser excarcelado | Foto: Andres Martinez Casares / Reuters

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