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El vídeo de la destrucción de Palmira

Redacción TO

El ejército ruso ha publicado un vídeo en el que muestra cómo avanza la destrucción de la histórica ciudad de Palmira, en Siria, a manos del autoproclamado Estado Islámico. Las imágenes son desesperanzadoras y revelan que el grupo terrorista seguirá con su plan de acabar con el patrimonio cultural de la región. Mientras tanto, y según comunica el Ministerio de Defensa ruso, las fuerzas de Al Assad siguen ganando terreno en su avance hacia Palmira.

Las imágenes fueron tomadas por un drone durante una misión sencilla de exploración del terreno y se centra en el estado en que han quedado el teatro romano y el Tetrapylon, donde solo quedan dos columnas de las dieciséis que lo conformaban. La ciudad, que en otra época fue el punto de encuentro de Persia, India y China con el Imperio Romano y el Mediterráneo, ahora se ve sometida por la barbarie.

La publicación de las imágenes coincide con la nueva ronda de conversaciones prevista entre el gobierno sirio y la oposición para poner fin a casi seis años de una guerra civil que se ha llevado por delante a cientos de miles de muertos y que ha causado un éxodo que se cuenta en millones de personas.

AK-47, el arma que todos los combatientes quieren

Rodrigo Isasi Arce

Foto: ILYA NAYMUSHIN
Reuters/File

Mozambique es la única nación que lo tiene en su bandera, Zimbawe, Timor Oriental y la Guardia Revolucionaria de Irán, en sus escudos, Emir Kusturika le dedica una canción, Sadam Hussein tenía uno de oro. El Automat Kaláshnikova de 1947 es el arma más vendida del mundo, el más imitada, el más fabricada y el que todo combatiente desea poseer y disparar, al menos una vez en la vida. Tanto es así, que se dice que los soldados americanos que combatían en Vietnam, abandonaban su rifle M16 y recogían los AK-47 de los enemigos porque eran mucho más fiables y no se atascaban. En la actualidad los infantes de marina de EEUU llevan cargadores de AK-47 debido a lo común que es el arma.

Pero el AK-47 es también el arma más mortífera del mundo. Aproximadamente 250.000 personas mueren cada año, según Amnistía Internacional, por balas de los Kalashnikov. No obstante, el propio Mijaíl Kaláshnikov nunca se reprochó a sí mismo la sangre derramada como consecuencia de su invento, argumentando que él creó este rifle para proteger a su patria. “Duermo bien. Los políticos son los culpables de no haber llegado a un acuerdo y recurrir a la violencia”, dijo en 2007.

El AK-47, de 4,3 kilogramos de peso, sin contar la munición, es también una de las armas más extendidas por el mundo, y desde la propia compañía nos aseguran que se han producido más de 70 millones de rifles de asalto Kalashnikov de varias modificaciones.

Rifle de asalto AK-47 de oro de Sadam Hussein en la Agencia de Inteligencia de Defensa en Washington | Foto: Cliff Owen/AP Photo File

Mijaíl Kaláshnikov, quien era un comandante de carros de combate durante la Segunda Guerra Mundial, comenzó su carrera como diseñador de armas después de sufrir una lesión en el hombro durante la Batalla de Briansk, ciudad rusa situada a 380 km al suroeste de Moscú. Durante su estancia en el hospital en 1942 escuchó a los soldados heridos quejarse de los rifles soviéticos y decidió inventar un arma nueva.

El primer fusil Kaláshnikov fue producido en 1947, y rápidamente se convirtió en el fusil de asalto estándar del Ejército de la Unión Soviética (URSS) y luego del Ejército ruso desde 1949, por lo que su creador fue galardonado con el Premio Stalin y la Orden de la Estrella Roja. Mijaíl Kaláshnikov escribió en sus memorias que “con un arma no se puede arar la tierra ni cultivar cereales, pero sin ella uno no podrá defender su tierra natal, ni proteger la patria y a su pueblo”.

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Mikhail Kalashnikov muestra un modelo de su rifle de asalto AK-47 | Foto: Vladimir Vyatkin/AP Archivo

Pero el AK-47 no solo se fabrica en Rusia, son más de 30 los países que tienen los derechos de reproducción de este arma, entre ellos China, Israel, India, Egipto, Bulgaria y Nigeria, y más de 100 en los que sus Fuerzas Armadas, o al menos una parte de ellas, los utilizan.

Ni aun cubierta de arena o barro, sumergida bajo el agua o a 30 grados centígrados bajo cero, deja de disparar en torno a 600 balas por minuto. Esto la convierte en el arma más fiable del mundo. Su bajo costo de fabricación y de adquisición ha hecho que se convierta en el arma preferida de algunos ejércitos y de muchos grupos insurgentes y terroristas. Osama Ben Laden no podía separarse de su AK-47, al menos en sus comparecencias televisivas. Según algunos informes, fue EEUU el que le entregó al fundador de Al Qaeda su primer AK-47 para luchar contra los soviéticos en Afganistán.

Según Michael Hodges, autor del libro AK-47: La historia del arma del pueblo, el número de kalashnikovs en el mundo podría ascender a 200 millones. Un kalashnikov cada 35 personas. Se siguen fabricando de forma legítima en más de 30 países, con China como principal fabricante y el mercado internacional como destino. Pero las armas fabricadas legalmente pueden transformarse rápidamente en contrabando ilegal. El principal mercado de exportación de China son los estados africanos, donde muchas veces terminan en el mercado negro porque los soldados mal pagados las venden, o porque algunos estados las emplean para armar con ellas a fuerzas rebeldes de otros países.

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Copia estadounidense de un AK-47 en Idex 2017 | Foto: Rodrigo Isasi

El AK-47 entró en el Libro Guinness de los Récords como el arma más extendida en el mundo, con más de 100 millones de rifles en uso.

Tan demandada es el arma, y tan bien se conserva con el paso de los años, que a día de hoy sigue estando presente en los mostradores de las principales ferias de Defensa del mundo, como Idex, la más importante del sector en Oriente Próximo. Kalashnikov Corporation no duda en presentarla en sociedad allá donde va, acompañada de sus “hermanas” más modernas o incluso de otras armas de la compañía con fines deportivos y no militares. Y es que no en vano hay que recordar que son muchas las Fuerzas Armadas de esta región las que utilizan el AK-47, como el ejército sirio, el jordano o el iraquí, entre otros.

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Balas de AK-47 en Idex 2017 | Foto: Rodrigo Isasi

La corporación Kalashnikov ha comunicado que ha lanzado un plan de contrataciones para aumentar un 30% su fuerza laboral debido al creciente aumento de pedidos de exportación. En concreto, este plan contempla contratar 1.700 personas que se incorporarán a la actual plantilla de 6.500 trabajadores.

Es tan fácil disparar este rifle que hasta los niños podrían hacerlo, y de hecho, por desgracia, lo hacen. No es difícil ver imágenes de niños en Siria, Yemen, Palestina o Somalia, por citar solo algunos, empuñando un AK-47. En Rusia, todavía se siguen realizando campamentos militares de verano en los que los niños son instruidos en el manejo de este arma, y en Estados Unidos, muchos padres llevan a sus hijos a campos de tiro para practicar con este u otros rifles similares. Según un reciente estudio de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), publicado por Pediatrics el 19 de junio de 2017, en EEUU, cada día mueren o resultan heridos cerca de 19 menores por armas de fuego.

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Un niño ruso apunta un rifle Kalashnikov en un campamento de verano de estilo militar para los delincuentes juveniles | Foto: Sergei Karpukhin/Reuters File

El comercio de armas

En España están prohibidas este tipo de armas, que se consideran de guerra. En nuestro país existen a día de hoy 10,4 armas de fuego por cada 100 personas, según los datos de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito, en un ranking mundial que lideran Estados Unidos (88,8) y Suiza (45,7). Pero no se puede adquirir ningún tipo de arma automática, de esas que, como establece la ley desde 1993, se recargan “automáticamente después de cada disparo y con las que es posible efectuar varios disparos sucesivos mientras permanezca accionado el disparador”. El AK-47 no solo se considera arma de guerra por su automatismo, sino también por el calibre de munición que utiliza: 7,62 milímetros. Y la ley establece también que están prohibidas las “armas de fuego o sistemas de armas de fuego de calibre inferior a 20 milímetros cuyos calibres sean considerados por el Ministerio de Defensa como de guerra”.

El principal flujo de AK-47 de contrabando hacia Europa central proviene de los países balcánicos que formaban la antigua Yugoslavia y Albania. Otro de los principales campos de adquisición de armamento es la Darknet, donde los usuarios comparten información y contenidos digitales de manera privada y es posible adquirir de manera ilegal drogas, armas y pornografía infantil.

El bajo coste de fabricación siempre ha sido una de las ventajas más importantes del AK-47. El precio promedio global del rifle de asalto se estimó en 534 dólares en 2005, según el economista de la Universidad de Oxford Phillip Killicoat. Aunque en los países africanos el precio del AK-47 es, en promedio, unos 200 dólares más barato.

#MarkYourPride: la iniciativa viral para protestar por los derechos LGTB en Rusia

Redacción TO

Foto: Ben Nelms
Reuters

Ser gay, lesbiana, transexual, bisexual o intersexual en Rusia no es un trago fácil. Allí, tanto la ley sobre propaganda gay como la homofobia que impera en la sociedad rusa les complican las cosas a los que viven la vida con una sexualidad o identidad de género no normativas. La indignación de la comunidad internacional por esta situación es de carácter general. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos acaba de poner en evidencia el carácter homófobo de la “ley sobre propaganda gay” rusa. Ahora tú también puedes poner tu granito de arena.

Si vas a acudir este año al gran evento mundial del Orgullo Gay en Madrid, o a cualquier otra fiesta LGTB alrededor del planeta, tienes una forma muy sencilla de dar visibilidad a los derechos de la comunidad LGTB en el país, de dar voz a los silenciados. Con esta meta ha nacido #MarkYourPride, una iniciativa de la Federación Estatal LGTB (FELGTB) que se propone llenar de banderas arcoiris la plaza Roja de Moscú.

Es tan sencillo como hacer una foto de tu celebración del Orgullo, con mucho color y llena de amor, subirla a Instagram y geolocalizarla en Red Square, Moscow, o lo que es lo mismo, en la Plaza Roja de Moscú. Una forma ingeniosa y fácil de que el mundo le diga a Putin que está al lado de los perseguidos por su condición sexual o identidad de género.

Las guerra de las espartanas

Teodoro León Gross

Foto: Darren Whiteside
Reuters

Días atrás resultó bastante ridículo oír algunas voces invitando a rasgarse colectivamente las vestiduras al ver que las espartanas de Coca-Cola, tras años de conflicto laboral, habían logrado captar la atención de la gente sólo al desnudarse en Interviú. Almas de cántaro, pero si esa es una lección de 1º de Sociedad del Espectáculo. No hay que ponerse estupendos con las lecturas pedagógicas; sencillamente las espartanas se han desnudado a sabiendas de que era un método directo para ser trending topic y poder mostrar su larga batalla en las Termópilas de los tribunales. De hecho, no se han cuestionado sus motivos: “Seis mujeres de trabajadores de Coca-Cola son portada de ‘Interviú’ para reclamar los derechos laborales que sus maridos ganaron en los tribunales”.

Claro que es más fácil prestar atención a las espartanas por ese posado que por el tortuoso conflicto laboral. Y sobre todo con un periodismo que compite cada vez más en el negocio del entretenimiento, como ayer enarbolaba Eli Pariser, fundador de Upworthy, sitio de viralización. Desnudarse conserva un plus de noticiabilidad aunque carezca de novedad –ya no queda gremio por despelotarse en un calendario, desde estudiantes o deportistas de todas las disciplinas a octogenarias entusiastas– y las espartanas han aprendido cómo va esto, porque desde hace tres años el mayor hit mediático del conflicto ha sido el desliz hipocritilla de Espinar. En realidad no hay noticia que resista tres años, y menos un embrollo judicial que se dirime de instancia en instancia, de recurso en recurso. Hay que ser creativos y provocadores.

Esas mujeres saben que no es fácil identificarse con un conflicto judicial lleno de tecnicismos, pero que es fácil simpatizar con ellas, por su tenacidad y porque es un duelo demasiado desigual. Coca-Cola, bajo la lógica de Goliat, con recursos de sobra para doblegar a los trabajadores de la planta de Fuenlabrada, ha convertido esto en una cuestión de autoridad. Marcos de Quinto incluso se reunió con tres ministros para aquel ERE que pelearon hasta el Tribunal Supremo y perdieron; por eso, al aplicar la sentencia, castigaron a los demandantes recolocándolos con su salario pero en definitiva poniéndolos a pasar botellas vacías a cajas. Ahora un juzgado de lo social les da la razón en eso, y habrá más recursos. En definitiva la batalla jurídica es larga y tediosa; en cambio, funciona bien el relato de ‘las espartanas desnudas por sus derechos’.

Claro que siempre habrá quien vea un cierto cinismo en llevar la batalla laboral a un posado en la portada en Interviú. Pero ‘en el amor y en la guerra todo vale’… sobre todo cuando se pelea en desventaja. Por demás entre la lógica mártir, como esas heroínas de La Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine, o desnudarse, la elección parece fácil: mejor posar como guerreras semidesnudas o de pin-up de la marca. Eso sí, el riesgo de usar los resortes de ‘la sociedad del espectáculo’ es que se pueden sufrir las consecuencias de la ‘sociedad del espectáculo’: desnudarse para defender unos derechos laborales, y que se vean sólo unas señoras desnudas.

Robert Mueller, el investigador en cuyas manos podría estar el destino político de Donald Trump

Tal Levy

Foto: Larry Downing
Reuters

En un edificio de oficinas del Departamento de Justicia en pleno centro de Washington D.C. no es poco lo que está en juego. Allí, a la cabeza de la investigación conocida como “Russiagate” que podría apartar a Donald Trump de la silla presidencial, se encuentra el fiscal especial Robert Mueller, quien fuera director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) durante los gobiernos de George W. Bush y Barack Obama. Cuenta con el visto bueno tanto de republicanos como de demócratas gracias a una meritoria trayectoria que hizo, incluso, que el primer presidente negro en la historia de Estados Unidos solicitara al Congreso un cambio de legislación, que limitaba el cargo a un único mandato de no más de una década, para poder así extender por dos años más su permanencia al frente del servicio de inteligencia.

“No hay mejor persona para ese trabajo que Bob Mueller”, había sentenciado el fiscal general Eric Holder cuando le juramentó el 3 de agosto de 2011, tras asegurar que en la coyuntura marcada por la continua amenaza terrorista dentro y fuera de Estados Unidos era crucial que el FBI siguiera contando con un fuerte liderazgo.

Ahora tampoco es poca cosa lo que ha de enfrentar al estar a cargo de las averiguaciones sobre la supuesta relación entre Rusia y miembros del equipo de campaña de Trump para interferir en la pasada elección presidencial estadounidense; más, si como se ha afirmado en la primera plana de The Washington Post, estaría indagando la obstrucción a la justicia por parte del mandatario, lo que despejaría el camino en el Congreso a un impeachment (proceso de destitución).

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Robert Mueller habla durante una entrevista en la sede del FBI en Washington. | Imagen: AP Foto/Evan Vucci

Un giro al derecho y al revés

Pero no es la primera vez que Mueller debe salir al ruedo para una difícil faena. Basta recordar que este abogado de 72 años que trabajó en el Departamento de Justicia se convirtió en director del FBI una semana antes del 11-S, que dejaría al descubierto la vulnerabilidad de la superpotencia frente al terrorismo internacional.

No sólo el perfil de su ciudad natal, Nueva York, cambiaría para siempre, al desaparecer de un plumazo las Torres Gemelas, símbolo de altivez, de poderío, en el mayor atentado que ha sufrido el continente americano. También se daría un giro a la política internacional y, por supuesto, a la seguridad nacional.

Mueller está acostumbrado a marcar la diferencia. Bajo su mando, un nuevo enfoque redimensionaría el FBI, desde la estructura o capacitación hasta la propia cultura organizacional de esa familia, como la llamaba, integrada por 36.000 agentes, bajo “el lema de fidelidad, valentía e integridad”.

El 3 de septiembre de 2013 signaría el término de su servicio al frente del FBI, el cual daría paso al de James Comey, pero no por mucho tiempo pues, aunque las funciones del nuevo jefe expiraban en 2023, sería destituido por el presidente Donald Trump en mayo pasado.

Estos dos nombres, Mueller y Comey, estarían de nuevo ligados ya no al mando de un cuerpo de inteligencia en el que se sucedieron, sino a una investigación en la que, curiosamente a la inversa, el vacío por el despido de uno fue llenado por el otro.

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla en el Roosevelt Room de la Casa Blanca en Washington el jueves 15 de junio de 2017. | Imagen: AP Foto/Susan Walsh

El Watergate y la pistola humeante

“Se inventaron una falsa conspiración en la historia de los rusos, encontraron cero pruebas, así que ahora van a por la obstrucción de justicia en la historia falsa. Bonito”, lanzó en Twitter el pasado jueves 15 de junio Trump, quien acostumbrado a altisonantes frases ha calificado la pesquisa como “la más grande cacería de brujas” que ha vivido Estados Unidos.

Ya se entiende por qué, según develó The Wall Street Journal a fines de mayo, la Casa Blanca estudia la posibilidad de que abogados supervisen, ajustando o reduciendo, sus tuits para que “no salgan de la mente del presidente al mundo”.

En efecto, uno de sus mensajes en esta red social ha estado en el centro del debate al poder ser interpretado como una intimidación a un potencial testigo. “Más le vale a James Comey que no haya grabaciones de nuestras conversaciones antes de que él empiece a filtrar a los medios de comunicación”, había escrito quien estaría siendo inquirido por obstrucción a la justicia, entre otras razones, por despedirle.

Tejer similitudes es inevitable. Richard Nixon, quien dimitió de la Presidencia en 1974 debido al espionaje al Partido Demócrata, en su momento también cesó de sus funciones al investigador del caso Watergate, el fiscal especial Archibald Cox. El gobernante había ordenado a su jefe de gabinete, H.R. “Bob” Haldeman, que hiciera gestiones ante la CIA para que presionara al FBI con el objeto de cerrar la investigación, lo cual quedó registrado en una grabación conocida como “smoking gun tape, aludiendo como una pistola humeante a su carácter probatorio.

De acuerdo con Comey, Trump le habría dicho, según consta en un informe que dejó escrito y como destacó el 8 de junio al comparecer ante el Comité de Inteligencia del Senado de Estados Unidos, que “espero que puedas dejar ir esto”, lo cual entendió como una directriz para que diera por terminada la pesquisa sobre el asesor de seguridad nacional Michael Flynn, quien se vio obligado a separarse de su cargo el 13 de febrero por haberle mentido al vicepresidente Mike Pence acerca de sus vínculos con Rusia.

Como destacara el senador John McCain: “Esto está adquiriendo el tamaño y el nivel del Watergate”. Pero hay una gran diferencia. Mientras el republicano Nixon debió hacer frente a un congreso de mayoría demócrata, Trump cuenta con un parlamento controlado por el mismo partido que lo llevó a la Presidencia.

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, habla durante una ceremonia de entrega de pasaportes a diez jóvenes rusos en el Kremlin, en Moscú, Rusia, el lunes 12 de junio de 2017. | Imagen: Alexei Druzhinin/Sputnik, Kremlin Pool Foto via AP.

Veterano en grandes lides

Sin duda, el “Russiagate” inquieta a los estadounidenses. De acuerdo con una encuesta de Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research, realizada entre el 8 y el 11 de junio y dada a conocer después de que Comey compareciera ante el Senado, casi la mitad de los consultados expresó gran preocupación por los supuestos contactos entre Trump o su equipo de campaña con el gobierno ruso y 20% se mostró medianamente preocupado.

Entre los encuestados, seis de cada diez cree que el mandatario intentó obstruir el curso de la justicia. El sondeo indica, además, que 26% piensa que la averiguación liderada por Mueller puede ser bastante o en extremo justa e imparcial y 36% tiene una confianza moderada en ello.  

Este fiscal especial no sólo puede alardear de una gestión exitosa como director del FBI desde 2001, cuando su proceso de nominación en el Senado se saldó con 98 votos a favor y ninguno en contra, hasta 2013, convirtiéndose en el hombre que más tiempo lideró el Buró sólo superado por su fundador, J. Edgar Hoover.

Fue veterano de guerra con no pocas condecoraciones. Unido al Cuerpo de Marines de Estados Unidos, dirigió un pelotón de rifle en Vietnam que le hizo merecedor, entre otras, de la Estrella de Bronce, entregada al heroísmo o éxito meritorio en servicio, y el Corazón Púrpura, instituida por el general George Washington en 1782 y que se otorga en nombre del Presidente a quien haya muerto o, como Mueller, resultado herido en combate.

Criado en Filadelfia, en 1966 se graduó de la Universidad de Princeton y después cursó un Máster en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nueva York. En 1973, egresó de la Facultad de Derecho de la Universidad de Virginia.

Su carrera fue en claro ascenso. Fue jefe de la división criminal de la Fiscalía en San Francisco, fiscal auxiliar en Boston, asistente del fiscal general Richard L. Thornburgh y encabezó la División Penal del Departamento de Justicia. Supervisó casos de gran relevancia como el del atentado del avión de Pan Am derribado por extremistas libios cuando sobrevolaba la localidad escocesa de Lockerbie o el de narcotráfico abierto contra “El hombre fuerte de Panamá”, Manuel Antonio Noriega.

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James Comey en el Senado. | Imagen: AP Foto/Susan Walsh, Archivo.

Un grupo de primera línea

Se ha rodeado de los mejores. El equipo que Mueller fichó para que le acompañe es de alto calibre. En el mismísimo Watergate participó como un joven fiscal auxiliar especial el abogado James Quarles, por lo que podrá aportar su experiencia en investigaciones que involucran la Presidencia.

Quarles trabajó en la firma Wilmer Cutler Pickering Hale and Dorr, en la que Mueller laboró en los últimos tres años hasta que dada la envergadura del “Russiagate” se apartara para evitar cualquier conflicto de intereses.

De ese mismo bufete reclutó a Aaron Zebley, con quien compartió en los tiempos en que coincidieron en el FBI, este como jefe de gabinete, y a Jeannie Rhee, quien fuera vicefiscal general y alta funcionaria de la Oficina de Asesoría Jurídica del Departamento de Justicia, donde aconsejó sobre aspectos constitucionales y regulatorios al fiscal general y a la propia Casa Blanca.

Más de cien casos ante la Corte Suprema avalan la experticia en derecho penal del subprocurador general Michael Dreeben, quien asistirá a Mueller a tiempo parcial.

Tú no incluyes a Michael Dreeben en un caso cualquiera. Él es el mejor abogado en derecho penal en Estados Unidos”, ha dicho a CNN Neal Katyal, socio de la firma Hogan Lovells y uno de los principales representantes legales de Hawái en la demanda en contra de la orden ejecutiva de Trump que prohíbe viajar a Estados Unidos a ciudadanos de varios países de mayoría musulmana.

También integran este dream team Andrew Weissmann, quien fue jefe de la sección de fraudes de la División Criminal del Departamento de Justicia. Participó en el caso Enron, que derivó en la condena por fraude y engaño del presidente de la compañía de energía; así como en el de Volkswagen, que dejó al descubierto el trucaje de los motores diésel que emitían más gases contaminantes que los que anunciaban.

El exfiscal especial Kenneth Starr, quien investigó al mandatario Bill Clinton en los años noventa, en declaraciones a ABC News alabó la honestidad a toda prueba de Robert Mueller y la experiencia de quienes le acompañan: “Es un gran, gran equipo de profesionales integrales, así que dejemos que hagan su trabajo”.

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