Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

El vídeo de la destrucción de Palmira

Redacción TO

El ejército ruso ha publicado un vídeo en el que muestra cómo avanza la destrucción de la histórica ciudad de Palmira, en Siria, a manos del autoproclamado Estado Islámico. Las imágenes son desesperanzadoras y revelan que el grupo terrorista seguirá con su plan de acabar con el patrimonio cultural de la región. Mientras tanto, y según comunica el Ministerio de Defensa ruso, las fuerzas de Al Assad siguen ganando terreno en su avance hacia Palmira.

Las imágenes fueron tomadas por un drone durante una misión sencilla de exploración del terreno y se centra en el estado en que han quedado el teatro romano y el Tetrapylon, donde solo quedan dos columnas de las dieciséis que lo conformaban. La ciudad, que en otra época fue el punto de encuentro de Persia, India y China con el Imperio Romano y el Mediterráneo, ahora se ve sometida por la barbarie.

La publicación de las imágenes coincide con la nueva ronda de conversaciones prevista entre el gobierno sirio y la oposición para poner fin a casi seis años de una guerra civil que se ha llevado por delante a cientos de miles de muertos y que ha causado un éxodo que se cuenta en millones de personas.

Continúa leyendo: Transnistria: armas y brandy en Nunca Jamás

Transnistria: armas y brandy en Nunca Jamás

Enrique Redondo de Lope

Foto: amanderson2
Flickr bajo Licencia Creative Commons

Agosto de 1992; tras una breve guerra civil se formaliza la creación de un estado englobado entre el río Dniéster y la frontera con Ucrania. Acababa de nacer la autodenominada y pomposa “República Moldava de Pridnestroviana”, aunque será conocida como Transnistria. Un país que no aparecerá en los mapas, sin pasaporte reconocido ni moneda válida.

“Para la URSS, Transnistria siempre fue una de sus cabezas de playa frente a un país de población mayoritariamente latina como era Rumania. Así, el 14º Ejército Soviético estuvo acantonado en esa región desde 1956.”

Y es que Transnistria es un país “diferente” porque diferente ha sido su historia. Territorio habitado por una mayoría de población de origen eslavo, se hizo todavía más profundo su vínculo con Rusia cuando en la década de los 40’s se deportó una gran parte de su minoría rumana hacia Siberia, acusados de haber colaborado con el ejército alemán durante la Guerra Mundial, siendo reemplazados por población de origen ruso y ucraniano. Se adoptó el ruso como lengua oficial y la lengua moldava comenzó a ser escrita en alfabeto cirílico, siendo los más relevantes puestos de gobierno adjudicados a miembros de etnias no rumanas.

Para la URSS, Transnistria siempre fue una de sus cabezas de playa frente a un país de población mayoritariamente latina como era Rumania. Así, el 14º Ejercito Soviético estuvo acantonado en esa región desde 1956 y gran parte de la inversión de origen ruso en Moldavia fue a parar a esta franja de terreno (por ejemplo el 90% de la producción eléctrica de Moldavia correspondía a esta región).

Transnistria; armas y brandy en Nunca Jamás 1
Mapa de Transnistria vía Offbeat Traveling.

En 1989, la República Socialista Soviética de Moldavia proclamó el moldavo como lengua oficial del país, y comenzaron algunas negociaciones para la reunificación con Rumanía, retomando el uso del idioma rumano, en lugar del ruso, provocando los primeros roces entre la población rusófila y los moldavos de Transnistria, lo que empujaría a parte de los altos mandos militares rusos opuestos a la Perestroika a declarar su independencia el 2 de septiembre de 1990.

La declaración no tuvo ningún efecto inmediato, pero ni la Unión Soviética (que se desintegraría un año más tarde) ni Moldavia hicieron ningún movimiento, por lo que las fuerzas separatistas fueron tomando el control del país. Moldavia al carecer de unas fuerzas armadas relevantes, no pudo recuperar el control real sobre Transnistria.

“Altos mandos militares rusos opuestos a la Perestroika declararon su independencia en 1990, aunque esa declaración no tuvo ningún efecto inmediato, pero ni la Unión Soviética ni Moldavia hicieron ningún movimiento por lo que las fuerzas separatistas fueron tomando el control del país.”

En la actualidad la República de Transnistria puede ser definida como un refugio de criminales enmarcado en un teatro-museo al aire libre; sería poco más que un país de opereta si no fuera porque alberga más de una docena de fábricas de armamento y donde miles de armas que componían el gran arsenal soviético han sido y están siendo vendidas ilegalmente. Y es que estos 4.000 kilómetros cuadrados donde residen poco más de 300.000 de habitantes están siendo un verdadero dolor de cabeza para la Unión Europea como refugio de delincuentes.

Sin embargo, al margen de margen de folklore y contrabando, Transnistria es fundamental para la política exterior rusa; no hay que olvidar que Rumanía ya forma parte de la OTAN, Ucrania es un campo de minas y Moldavia, pese a su inestabilidad, cada mira con más frecuencia hacía Rumanía.

Transnistria; armas y brandy en Nunca Jamás 2
Imagen de un cartel conmemorativo en Tiraspol… ¡y un Lada! vía Offbeat Traveling.

Tiraspol, la capital de este “oasis”, es un regreso al pasado donde multitud de esculturas de Lenin escoltadas por tanques desvencijados adornan la ciudad, y donde la hoz y el martillo no solo aparece en la bandera de Transnistria, sino que es omnipresente en este extraño país, con abundancia de carteles loando al comunismo y la lucha obrera.

Pero la sovietización es fundamentalmente estética y cultural; así, la propiedad privada es una religión con un sueldo medio de unos 320 euros al mes, superior al de Moldavia, al margen de otras ventajas como el suministro de gas ruso subvencionado. La mayoría de la población activa de este “país” trabaja para dos personas; Ilya Karmaly y Viktor Gushan, creadores de la marca “Sheriff”, que engloba construcción, telefonía móvil, gasolineras, supermercados, e incluso el FC Sheriff, el equipo de fútbol que cuasi monopoliza los títulos de la liga moldava. Porque ser independientes esta muy bien, pero el futbol es el futbol, y así su flamante y nuevo estadio (tiene la máxima catalogación de la FIFA) es el elegido por la selección moldava para disputar sus partidos internacionales.

Otra particularidad de Transnistria es aquí se produce el excepcional brandy Kvint, que se vende por todo el mundo y es el verdadero orgullo nacional.

Transnistria; armas y brandy en Nunca Jamás 3
Afiches en Tiraspol, capital de Transnistria. | Imagen vía romaniaandmoldova.com/

“La sovietización es fundamentalmente estética y cultural; así, la propiedad privada es una religión, y el sueldo medio de unos 320 euros al mes, superior al de Moldavia.”

¿Pero los “trasnitrios” quieren ser rusos? Pues como todo en este país, “depende”. En 1989 votaron a favor de la creación de la República Socialista de Moldavia, pero en 1991 votaron a favor de permanecer en la Unión Soviética, aunque luego a los pocos meses eligieron en otra votación independizarse, fuera de la Unión Soviética. En 1995 votaron para permitir que las tropas rusas permanecieran en el país, para votar en ese mismo año ciertos aspectos sobre su independencia. Después, en 2006 hubo un referéndum de independencia dirigido a otros. En 2013 el Consejo Supremo de Pridnestrovia aprobó el uso de la legislación rusa en el territorio de la autoproclamada república. Como señalan ciertos analistas: “En los últimos 25 años han elegido independencia, dependencia, interdependencia y codependencia”.

Actualmente  Transnistria  como estado independiente solo esta reconocido por Osetia del Sur y Abjasia, más otro estado fantasma como es Nagorno Karabaj. Poco bagaje, aunque es un tema que tampoco parece preocupar mucho a los habitantes y dirigentes del País de Nunca Jamás.

Continúa leyendo: Trump, el amigo abusón de Israel (y no su aliado)

Trump, el amigo abusón de Israel (y no su aliado)

Antonio García Maldonado

Foto: KEVIN LAMARQUE
Reuters

Las sospechas sobre la potencial colusión entre el equipo de campaña y Rusia para ganar las elecciones están llegando a un punto determinante. Pese al hermetismo del fiscal especial Robert Mueller, exdirector del FBI, así parecen indicarlo algunos hechos:

Primero, el discurso del taciturno secretario de Estado, Rex Tillerson, el pasado 29 de noviembre, en el que presentó su política hacia Europa diciendo que Rusia es una “amenaza activa” que “usa medios maliciosos para separarnos, incluidos los ciberataques y la desinformación”. Sorprendente en alguien que, al ser elegido, fue recibido con titulares que hablaban de él como “el amigo de Putin que dirigirá la diplomacia americana”. Su relación con Rusia y Putin cuando era presidente de la petrolera Exxon Mobile está acreditada. ¿A qué se debe ese cambio? La investigación de Mueller puede tener algo que ver.

Segundo, la autoinculpación del efímero exasesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn, el pasado día 1 de diciembre de haber mentido al FBI sobre sus contactos con funcionarios rusos antes y después de las elecciones. Su admisión de responsabilidad va a acompañada de una promesa de colaboración plena. Es decir, que tirará de la manta.

Y tercero, se repite una secuencia desde diciembre de 2016, sustentada en la clásica cortina de humo: cada vez que emerge el Russiagate o alguna otra polémica importante, Trump se acuerda de la embajada de Estados Unidos en Tel Aviv y de la necesidad de trasladarla a una Jerusalén reconocida como capital de Israel. Es una idea que todos los candidatos e incluso presidentes han barajado, pero sin llevarla a efecto y sin sacarla tanto a los medios. Trump sabe que esto genera polémica en el exterior y consenso en sus bases. La reacción suele ser casi automática. Algunos ejemplos:

— El 11 de enero, la web Buzzfeed publica el conocido como “informe Steele”, un documento de 35 páginas en las que Christopher Steele –ex agente del M16 británico y ahora director Orbis, su compañía de inteligencia corporativa– afirma que Trump estaba chantajeado por los rusos, que además de tener material comprometedor sobre él, le habían facilitado la financiación para reflotar sus empresas en plena crisis financiera. El 19 de enero, Trump afirmaba en la Chairman’s Global Dinner que no olvidaba “su promesa sobre Jerusalén” y que no era “una persona que rompa sus promesas”. Una semana después, matizaba: “es pronto para hablar de eso”. Pero había intentado que ese fuera el tema polémico de la semana. Abusando de (y no ayudando a) Israel.

— El 12 de febrero, Michael Flynn dimite tras varios días de escándalo por las filtraciones a la prensa que revelaban sus mentiras sobre los contactos con los rusos. El 9 de febrero el New York Times había revelado las pruebas finales e irrefutables del doble juego del (nada menos) Asesor de Seguridad Nacional. Al día siguiente, día 10 de febrero, Donald Trump vuelve a acordarse de la embajada y afirma que estudia “seriamente” el traslado a Jerusalén. Generó polémica, aunque no pudo tapar esta vez el escándalo Flynn. Pero lo intentó. Abusando otra vez de Israel.

— El 20 de marzo, el director del FBI James Comey confirma que investiga la potencial colusión entre los rusos y Trump y su equipo de campaña. El día 28 de marzo, el presidente Mike Pence declara en una conferencia de la AIPAC (American Israel Public Affairs Committee) ante 18 mil personas: “Tras décadas de simples promesas, ¡el presidente está considerando seriamente trasladar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén!”

— El 25 de abril, el Congreso de Estados Unidos acusa a Michael Flynn de incumplir la ley y de recibir pagos de gobiernos extranjeros. El 27 de abril el Pentágono informa de que se suma a la investigación. Durante esos días, y ante el viaje a Israel del presidente, varios diarios israelíes informan (gracias a filtraciones) de que Trump reconocerá a Jerusalén como capital en su siguiente visita. Cosa que no hizo finalmente pero que le sirvió para distraer la atención con la polémica generada fuera y el consenso en casa. Abusando otra vez de Israel.

— El 9 de mayo, Trump destituye a James Comey, el director del FBI que investigaba la conexión del entorno del presidente con funcionarios rusos. El 16 de mayo, la prensa revela que Trump habría pedido a Comey que hiciera la vista gorda con los delitos de Flynn. Eso ocurre pocos días antes del viaje que le llevaría a Arabia Saudí y al propio Israel. Comienza el 11 de mayo una polémica extraña en la que los medios israelíes, hablando a través de filtraciones de funcionarios de la Casa Blanca, dicen que Trump se negará a trasladar la embajada, aunque otros afirman que sí lo hará. La polémica no alcanza a un espectro mediático norteamericano centrado en el despido de Comey, pero Trump y su equipo lo intentan.

— No solo con los agobios de la trama rusa se acuerda Trump de la embajada. Tras los sucesos racistas de Charlottesville en agosto, el Congreso aprobó el 13 de septiembre una resolución de condena en la que, además, pedía con humillación al timorato presidente (“hay violencia y gente buena en ambos lados”) que por favor condenara los hechos y que se comprometiera a luchar contra el supremacismo blanco. La polémica deterioró su imagen, que por primera vez comenzó a resentirse en parte de sus bases. El 13 de septiembre los medios estadounidenses se hacían eco de una encuesta del American Jewish Committee que mostraba que el 77% de los judíos de EEUU suspendían al presidente Trump. En esta ocasión, pocos días después, la portavoz de la Casa Blanca no sólo dijo que Trump “está pensando seriamente trasladar” la embajada a Tel Aviv sino que además “considera la decisión de cerrar la embajada en Cuba” que había reabierto su antecesor Obama.

La decisión y firma del decreto que da carta de naturaleza al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel viene precedida por avances sustanciales en la investigación de Mueller, que ha confirmado el pacto con Flynn. El fiscal especial sigue ahora el rastro del dinero de Trump, algo que solivianta al presidente. Los medios hablan, incluso, de la posibilidad de que éste lo destituya antes de que lo acuse de obstrucción y abra las puertas al impeachment. Sea como fuere, tras otra polémica en casa relacionada con la trama rusa, aparece la cortina de humo de la embajada y el reconocimiento de la capitalidad.

Medida que deteriora aún más la imagen de Israel en el mundo, pone más caros los apoyos árabes contra el terrorismo en el más cercano frente europeo, solivianta a los palestinos moderados, pone en una posición imposible a los partidarios de las negociaciones y da excusas a los más radicales, desde Irán hasta el Sahel. También nos lo pone muy complicado a aquellos que tenemos en Europa simpatías hacia Israel y la cultura judía y así lo manifestamos, como es mi caso. ¿Es un precio razonable para un reconocimiento simbólico de la Ciudad Santa como capital?

El deber de un amigo o un aliado sería decir que no. Pero Trump solo está en disposición de pensar en sí mismo. Ojalá Mueller culmine pronto su investigación y nos traiga buenas noticias para 2018. Por el bien de todos, y también –o sobre todo– de Israel. Mientras tanto, que nadie me elogie los checks and balances del sistema institucional americano.

Continúa leyendo: León Tolstói y la fórmula rusa

León Tolstói y la fórmula rusa

Romhy Cubas

Foto: Wikicommons
Wikimedia Commons

León Tolstói moldeó la literatura rusa junto a Dostoievski, Chéjov, Pushkin y Gógol. Entre los nombres y apellidos que se afincan en los clásicos del país euroasiático el escándalo de Anna Karénnina al dejar a su familia para alimentar sus aventuras románticas personales, o la coquetería caprichosamente humana de Natalya Rostova en Guerra y paz, siguen leyéndose un siglo después con prejuicios y reacciones no muy disímiles a los de aquellas élites arcaicas que se horrorizaban con tanta facilidad en las ficciones de Tolstói.

El tamaño de su nombre es tan amplio como los años que han pasado desde que escribió Infancia su primera obra publicada en 1852 mientras servía en el ejército. Esta autobiografía seguida por dos tomos más: Adolescencia (1854) y Juventud (1856), se establece como el punto común que une a los grandes contadores de la literatura, sin importar la época o el lugar: el diario y la libreta como meta personal se convierten en el confesionario perfecto para cuestionar lo incuestionable en una década determinada.

Esas pequeñas anotaciones que se transforman en grandes obras fueron particularmente punzantes en el caso de Tolstói, quien inclusive inspiró un movimiento “Tolstoiano” basado en su filosofía y pensamiento religioso. El novelista ruso, quien luchó por muchos años con dudas existenciales tan individuales como sus posiciones, llegó a ser un duro crítico de la Iglesia Ortodoxa de Rusia, e inclusive fue expulsado de esta tras la publicación de Anna Karénnina y su tajante crítica “nacional” en 1877.

Su crítica no fue solo contra el Estado y sus instituciones, sino que en sus disertaciones intentó encontrar una lógica en la figura de Jesús como ser humano, concentrándose particularmente en su famoso Sermón de la Montaña. Aunque se identificaba a sí mismo como cristiano, Tolstói no creía en Cristo como aquél ser milagroso y divino que resucita y transforma el agua en vino. Para el escritor la clave en la incógnita de Jesús no residía en su “divinidad” sino en sus enseñanzas e indicaciones.

Leo Tolstoy y la fórmula rusa 1
León Tolstói cuadro restaurado por la artista rusa Olga Shimina | Imagen vía: Klimbim

En cuando a la universalidad de Tolstói esta no solo reside en sus novelas sino en el cuestionamiento emocional y espiritual que lo alejó de la coalición más poderosa de Rusia entonces, la Iglesia y el Estado, para inclusive plantearse el suicidio ante el sin-sentido de sus funciones.

Conocedor de ambas caras, la aristocrática y la ascética, su linaje y riquezas fueron un punto de ebullición para reñir contra la corrupción y falsedad de aquellas instituciones que gobernaron su vida durante tantos años. Desde adolescente entabló un viaje de autoconocimiento, no tan acelerado como el de Rimbaud, pero si igualmente sostenido en las ambivalencias morales de la sociedad. Tolstói logró beneficiarse de todo lo que hace un gran escritor: cuestionar y examinar, señalar lo común y fiscalizarlo por no extenderse en sus pluralidades. Por ejemplo, escribe sobre el “quimérico” concepto del amor y analiza sobre “el conocimiento confuso que tienen los hombres sobre que en el amor existe el remedio para todas las miserias de la vida”.

“Todo hombre sabe que en el sentimiento del amor hay algo especial, capaz de resolver todas las contradicciones de la vida y de dar al hombre ese completo bienestar, cuya lucha constituye su vida. (…) Pero es un sentimiento que viene rara vez, dura solo un poco, y es seguido por sufrimientos aún peores, dicen los hombres que no entienden la vida.

Para estos hombres, el amor no aparece como la única y legítima manifestación de la vida, como concibe la conciencia razonable, sino solo como una de las mil eventualidades diferentes de la vida; como una de las mil fases variadas a través de las cuales el hombre pasa durante su existencia.” […]

Leo Tolstoy y la fórmula rusa 3
Retrato de Leo Tolstói | Imagen vía: Getty Images

Pensamiento político

En el estudio La relevancia contemporánea del pensamiento político de Leo Tolstói del Dr Alexandre J. M. E., éste reflexiona sobre los innumerables libros y ensayos publicados por el novelista ruso en sus últimos treinta años de vida. El ensayo propone que sus posiciones radicales en cuanto a la política y la religión, que llegaron incluso a ser tildadas como un “Cristianismo Anárquico”, su descontento con el Estado, la Iglesia, la economía y las revoluciones en Rusia, son tan válidas y relevantes en el siglo XXI como lo fueron en el siglo XIX.

“El estado, ya sea autocrático o democrático, continúa usando la violencia o la amenaza de esta para imponer su voluntad a quienes disienten de su agenda. La Iglesia continúa prestando poca atención a lo que Tolstói ve como las implicaciones claras y verdaderamente revolucionarias de la enseñanza y el ejemplo de Jesús. Un sistema económico profundamente injusto sigue prosperando en lo que Tolstói vio como la premisa inaceptable de la propiedad privada”, escribe el académico.

Por esto la contribución de Tolstói sigue siendo única, no solo en su defensa intransigente hacia la no violencia y hacia la enseñanza como ejemplo, tal cual la implementaría Gandhi décadas después con el sacrificio no violento como método revolucionario. En la era de la globalización Tolstói podría advertir hoy lo mismo que advertía tras convertirse al “cristianismo” con casi 50 años de edad.   

“Muchos se han inspirado para seguirlo desde entonces. Pero sigue siendo cierto que la mayoría de la gente aceptará felizmente la necesidad de usar la violencia a veces, y especialmente para cambiar lo que se considera un sistema político y económico profundamente injusto. Pocas personas cometen el mal voluntariamente, o al menos racionalizan más el mal que cometen como el daño colateral de los medios que están justificados por el fin que se persigue. El pensamiento de Tolstói es una advertencia contra esta lógica. Advierte que los medios se convierten en fines, que los fines se pierden si se adoptan medios violentos. Tolstói advierte contra la adopción de la violencia para expresar ese descontento”, concluye Alexandre.

Leo Tolstoy y la fórmula rusa 2
Portada de Anna Karenina | Imagen vía Penguin Random House

Pero aunque la visión de Tolstói es revolucionaria, también es esencialmente masculina. Es cierto que sus novelas más leídas y universales se producen con la escritura de personajes femeninos que forman parte de un evento único que cuestiona la civilización elitista y social de la época. Sucede con la inusual independencia de Anna Karénnina, o en  La Sonata de Kreutzer, en donde este reflexiona sobre las relaciones maritales de una manera tan franca como inocente al entrever clichés y formas machistas sobre el amor y el “cortejo” sentimental. No obstante, el fracaso de su matrimonio y las borrascas maritales que lo atormentaron durante este muestran sus semillas en cada personaje torturado e infiel de sus novelas, nunca con mayor fuerza como en La muerte de Iván Ilich.

Es evidente que las novelas de Tolstói surgen de los pequeños detalles de su diario, se nutren de chismes, recuerdos de la infancia, rutina familiares y jergas sociales. En una de sus primeras anotaciones a la edad de 18 años, en marzo de 1847 escribe lo que sería la eterna pregunta de su vida y su trabajo, la esencia de su literatura y de sus confesiones tardías:

“Sigo encontrándome con la pregunta: ‘¿Cuál es el objetivo de la vida del hombre?’ Y, sin importar el resultado que logren mis reflexiones, sin importar lo que considere fuente de vida, invariablemente llegó a la conclusión de que el propósito de nuestra la existencia humana es proporcionar un máximo de ayuda para el desarrollo universal de todo lo que existe (…) Esta es toda la esencia de la vida: ¿quién eres? ¿Qué eres?”

Continúa leyendo: Alejandro 'El Sirio', el estudiante de turismo en Alepo que lo dejó todo por ser torero

Alejandro 'El Sirio', el estudiante de turismo en Alepo que lo dejó todo por ser torero

Lidia Ramírez

Foto: Foto cedida por Alejandro 'El Sirio'

Esta es la historia de un sueño que surgió a 5.000 kilómetros de España hace ya casi dos décadas. Es la historia de Hazem Al-Masri, conocido como Alejandro ‘El Sirio’, un alepino que, casualmente, vio una corrida de toros siendo niño mediante el canal internacional de TVE y que a partir de entonces tuvo claro a qué quería dedicarse el resto de su vida. “En ese instante cambió todo para mí. Ver aquella corrida en televisión me pareció algo mágico. En ese momento me dije que tenía que viajar a España para ser torero”, cuenta Alejandro a The Objective. Tenía 14 años.

Sin embargo, no fue hasta los 18 cuando ‘El Sirio’, que en esos momentos estudiaba un grado de Turismo en Alepo, decidió dejarlo todo y, con un petate lleno de ilusiones, puso rumbo a España para cumplir su sueño. Era el año 2000. La ciudad que lo recibió fue Valencia, donde unos compatriotas lo ayudaron a alojarse y a buscar trabajo.

–¿Recuerdas lo que hiciste nada más llegar a España?

–Claro que sí. Ir a la plaza de toros. Quería comprar una entrada para ver una corrida. Sin embargo, cuál fue mi sorpresa que me dijeron que hasta la feria de marzo no había festejos. Era octubre. No entendía como estando en España no podía asistir a una corrida hasta dentro de cinco meses –cuenta el banderillero a The Objective en un perfecto español.

Alejandro 'El Sirio', el estudiante de turismo en Alepo que lo dejó todo por ser torero
Hazem Al-Masri junto a su madre, en Alepo. | Foto cedida por Alejandro ‘El Sirio’

Comenzó trabajando en un taller de alarmas para vehículos, allí gracias a sus compañeros –y al flamenco– fue aprendiendo el idioma. “Escuchaba flamenco todo el rato”, recuerda. Fue en ese taller de alarmas donde también lo ‘bautizaron’ de nuevo. A partir de ese momento, pasaría a llamarse Alejandro. Lo de ‘El Sirio’, vendría años más tarde. Concretamente cuatro años después de su llegada a Valencia. “Ya sabía hablar español y un compañero me dijo que en Valencia había una escuela taurina. Ese mismo día pedí permiso en el trabajo y fui a la escuela en busca de mi sueño, aprender a ser torero, que era por lo que yo había venido a España”.

Sin embargo, lo que no esperaba es que con 22 años era ya demasiado tarde para ser matador de toros. “No entendía como con esa edad alguien podía ser mayor para comenzar a aprender algo”. Pero ‘El Sirio’ no desistió y, si bien había sido capaz de dejar, siendo todavía un niño, su tierra, su familia y sus raíces, nada ni nadie le impediría cumplir su sueño. Así que tanto insistió que finalmente permitieron que acudiera por las tardes a la plaza de toros de Valencia donde entrenaban los toreros de la tierra. “Yo decía: cuando ponga el pie dentro de la plaza de allí no me saca nadie”. Y así fue, a pesar del disgusto que esto supuso para su madre, quien desde 2005 reside también en España, y la cual no entendía como su único hijo quería ser torero.

Allí aprendió, además de a saber diferenciar entre una muleta y un capote o el significado de los diferentes pañuelos de la presidencia, que no podía ser espada. “Mi maestro, Víctor Manuel Blázquez me dijo que lo mejor era intentarlo como banderillero, así que, como no veía otra salida, eso hice”.

De su debut vestido de luces, en septiembre de 2007, recuerda que fue una novillada de la escuela taurina. También recuerda que fue el día más feliz de su vida. “Estaba muy nervioso, pero pensé: por fin lo he logrado”.

Desde 2011, Alejandro, quien en todos estos años ha tenido que trabajar como fontanero, electricista, cogiendo naranjas, instalando aires acondicionados…, acompaña al diestro Román, formando parte de su cuadrilla desde hace dos temporadas.

Alejandro 'El Sirio', el estudiante de turismo que lo dejó todo por ser torero 4
Alejandro ‘El Sirio’, al fondo, vestido de luces junto a la cuadrilla de Román. | Foto cedida por Alejandro ‘El Sirio’

Ahora, es feliz en España vestido de torero de plata. Pero no olvida sus raíces. No olvida que ese joven que llegó hace casi dos décadas y al cual ‘rebautizaron’ como Alejandro ‘El Sirio’, es en realidad Hazem Al-Masri, de Alepo. Una ciudad hoy completamente devastada por los continuos bombardeos debido a una guerra que comenzó en 2011 y que ha destrozado al país. “Yo dejé un país alegre, con gente feliz, donde había trabajo para todos… Es una atrocidad lo que están haciendo con él por intereses económicos y políticos”, apunta el banderillero con voz entrecortada al otro lado del teléfono.

Hoy Hazem, Alejandro o ‘El Sirio’, agradece al destino que un día, haciendo zapping, se cruzara con aquella corrida de toros en televisión que le hizo que sus sueños y su suerte tomaran otro rumbo.

TOP