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Ellos lo saben todo

Clara Paolini

¿Por qué trabajamos gratis para Google y Facebook?

Internet es una mansión de cristal donde todo lo que miramos, sobre qué hablamos, lo que nos interesa o preocupa, dónde estamos, qué hacemos, con quién y cuándo, queda registrado para siempre. Vaya novedad, ¿verdad? A estas alturas todos hemos aceptado en mayor o menor medida que nuestra identidad, el más preciado bien de todo individuo, se nos escapa cada día un poco más de las manos a golpe de click. También sabemos, o al menos eso espero, que alguien se beneficia de todos esos valiosos datos que compartimos “sin querer queriendo”.

Sabemos todas esas cosas, pero en general, evitamos pensar en ello. No nos gusta hurgar más de la cuenta en el irrefutable hecho de haber entregado nuestras identidades; en primer lugar, porque resulta incómodo y molesto sabernos desnudos, listos para ser arrojados en la caja de las estadísticas o nichos de mercado, y en segundo, porque resulta sencillamente más cómodo y placentero seguir disfrutando de lo fácil que nos hace la vida internet, prefiriendo no detenernos en preguntas que puedan ocasionar conflictos internos imposibles de resolver.

Aun así, por mucho que intentemos evitar pensar en ellas en un intento de hacerlas desparecer, las preguntas incómodas siguen ahí, acechando nuestra apacible existencia en conectividad: ¿cuál es el precio que en realidad pagamos al utilizar servicios digitales gratuitos?, ¿qué consentimos, sin saberlo, al instalar cookies, aceptar las condiciones de Facebook o hacer una inocente búsqueda en Google?, ¿qué saben de nosotros las grandes empresas digitales y cómo lo utilizan?, ¿somos conscientes de que cómo los grandes gigantes digitales monetizan nuestro tiempo en red, nuestras reacciones y hasta nuestras relaciones?

En la cúspide de esta montaña de dudas se eleva la incógnita sobre si hallar respuestas de verdad nos preocupa o es más cómodo optar por el “ojos que no ven corazón que no siente” para poder seguir disfrutando de las innumerables maravillas que ofrece la web. Como primera respuesta a todas estas preguntas, un aviso a navegantes: lo más probable es que estas cuestiones quede sin resolver mientras el tiempo que pasas en esta página se monitoriza. Y resulta complicado dilucidar si eso es bueno o malo.

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Instalación de Rick Smolan para la exposición Big Bang Data vía Torene Project

¿Cómo utilizan nuestra información?

En los últimos años, un reducido número de corporaciones digitales ha conseguido hacerse con más información de la de ningún servicio de inteligencia en la historia soñara jamás. Compilar la ingente cantidad de datos que hoy nutre el llamado fenómeno Big Data ha resultado una tarea sorprendentemente fácil, porque la hemos entregado a cambio de cosas que nos gustan, o en este, punto, que consideramos hasta indispensables. Dar tu nombre, fecha de nacimiento y ubicación para poder enviar emails o hacer llamadas sin pagar un duro parece a simple vista, una oferta irrechazable.

Con el mismo principio, usamos Google Maps aceptando informar sobre dónde estamos, traducimos textos en otra lengua mientras dejamos un rastro de los contenidos que antes no entendíamos o adquirimos objetos baratos de importación dejando bien claro qué tipo de consumidores somos y cuáles son nuestros hábitos de compra. No es una trampa en la que hayamos caído de forma pasiva, e incluso nos convertimos en creadores de contenidos con los que rellenar los espacios sobre los que se publicitan las marcas. De lo que no nos damos cuenta es que en el fondo, todos esos fantásticos servicios que hacen de internet un espacio más útil y enriquecedor cada día, no son gratis. Son plataformas de las que disfrutamos gracias al sistema de trueque “servicios a cambio de datos”.

Estos intercambios, ¿contribuyen a hacer nuestra existencia un poco mejor, más fácil y agradable? Desde mi punto de vista sí, pero no conviene perder de vista el hecho de que Google o las redes sociales son empresas de publicidad cuyo modelo de negocio es utilizar nuestros datos para que el resto de compañías, que sí venden bienes o servicios a cambio de dinero, lo hagan de forma más efectiva. El principal objetivo de los gigantes digitales es enriquecerse. Si de forma colateral crean un mundo mejor conectado y más avanzado, o por el contrario, una sociedad más fácilmente manipulable, son a fin de cuentas, efectos colaterales.

En una entrevista al economista Yann Moulier-Boutang en la contra de La Vanguardia el experto ofrece una visión clara sobre lo evidente: todos trabajamos gratis para la GAFA (siglas de G-oogle, A-pple, F-acebook y A-mazon). “Millones de humanos no cobran ningún sueldo pero dedican gran parte de su vida a generar dividendos para las GAFA. Ocupando todas las facetas de nuestra vida, la digitalización consiste en poner online, ergo monetizar, todas las relaciones humanas (…) Se van apropiando de todos los signos que los humanos generamos en el planeta: el presupuesto de una empresa o el cumpleaños de la abuela en Facebook. Es la economía de la atención, cuanta más atención les prestamos, más datos les damos y más rentables son. Los convierten en dinero, acompañándolos de publicidad viralizada, o en información mercancía para venderlos como big data a otras empresas”.

Instalación HELLO World! de Christopher Baker vía Gunnar Knechtel Photography
Instalación HELLO World! de Christopher Baker vía Gunnar Knechtel Photography

Lo queramos o no, muchos de nosotros somos esclavos de internet, y como tal, ponemos al servicio de las grandes corporaciones nuestra mano de obra gratuita. Como resalta Moulier-Boutang, “nadie se daba cuenta de que gratis eran las baratijas con que los esclavistas engañaban a los nativos hasta encadenarlos”, como puede que tampoco estemos apreciando en toda su complejidad el nuevo status de control por parte de las compañías digitales porque lo que nos ofrecen, nos encanta.

Las mentes más brillantes de nuestra generación trabajan en sus oficinas, por lo que resultan “amos” bastante considerados. Manejando a la perfección el ambiguo concepto de libertad, pocos nos sentirnos cautivos, y aunque la publicidad nos molesta, seguimos considerando que somos medianamente libres y anónimos. Pasar tiempo navegando es tan entretenido, didáctico y útil, que llegamos a la conclusión de que nos están haciendo un favor, y como somos tantos los usuarios, el sentido de esclavismo o falta de privacidad queda diluido entre la masa. A fin de cuentas, ¿qué importa que sepan todo acerca de mí si no soy nadie? Mientras no utilicen mis datos bancarios sin mi consentimiento, todo bien.

Lo gratis, ¿sale caro?

En palabras extraídas del libro Código 2.0 de Lawrence Lessing “la mayoría de usuarios de Internet no tiene ninguna conciencia de si su conducta está siendo vigilada o de si puede ser rastreada. Más bien al contrario, la experiencia de la Red nos sugiere anonimato”. El libro de Lessig, aunque imprescindible, ha cumplido ya 10 años, por lo que cabe preguntarse si acaso ¿no hemos perdido ya la inocencia? Las evidencias acerca de cómo la GAFA y sus compinches utilizan nuestros datos se han ido amontonando de forma gradual, y a día de hoy, resulta casi imposible no ver cuáles son las consecuencias. Si por ejemplo escribimos en la página de Facebook de una aerolínea una queja, al cabo de los meses aparecerá entre las fotos de nuestros amigos el anuncio de una empresa que gestiona reclamaciones sobre cancelaciones, o si ojeamos un producto en cualquier plataforma de venta online, nos perseguirá su fotografía en forma de anuncio allá donde vayamos en la web. Estaremos hablando con un familiar en Facebook, leyendo el periódico online o usando una app y allí estarán; los zapatos sobre los que te detuviste 1,3 segundos o los mejores hoteles de aquel destino de vacaciones que googleaste por pura curiosidad, te perseguirán hasta el último rincón.

La publicidad a medida, dando en el clavo de tus deseos, necesidades y gustos, aparece como por arte de magia, pero dado que hemos llegado a la madurez como internautas, sabemos que tiene truco. Los métodos que las marcas utilizan para crear y segmentar la publicidad en internet no son ningún secreto, y no hace falta ser un gurú del marketing digital para conocer las claves sobre el funcionamiento del mecanismo que mueve los hilos. No es necesario que hayamos visto nunca un Google Analitycs mostrando gráficos de comportamiento, ni sepamos de forma exacta las opciones que Facebook ofrece a las marcas para elegir los perfiles adecuados sobre los que publicitarse. En un alarde de demostrar lo bien que nos conocen y lo mucho que nos quieren (como consumidores), el sistema con el que las empresas monetizan nuestras navegaciones se exhibe en nuestras propias narices cada vez que aparece un anuncio a medida.

Face to Facebook, una obra de Paolo Cirio y Alessandro Ludovico vía LSN Global.
Face to Facebook, una obra de Paolo Cirio y Alessandro Ludovico vía LSN Global.

Pueden persuadirnos, ¿pero no manipularnos?

Las campañas de publicidad online son cada vez más invasivas, pero también es cierto que nuestras habilidades para distinguir y esquivar anuncios se ha desarrollado a la par. Dado que hemos aceptado trabajar gratis para Facebook y Google y que sabemos cómo utilizan nuestra información, nos hemos visto obligados a desconfiar de todo como forma de vida. Sin embargo, nuestro impermeable anti publicidad tiene sus límites y a veces resulta difícil complicado distinguir la fina línea que separa la persuasión de la manipulación.

Conozco a pocas personas que hayan visto un anuncio completo en YouTube antes de dar al botón de “saltar publicidad” y he llegado a presenciar los superpoderes de algunos individuos a la hora de evitar el campo de minas de pop ups y publicidad en algunas páginas ilícitas de visualización o descarga de películas. Pero si muchas de las empresas digitales marcan el paso de la economía, por algo será. ¿Por qué sigue funcionando tan bien? La clave está en mezclarlo todo y usar el mismo formato, haciendo que cada vez resulte más complicado distinguir, si es que alguna vez fue posible, qué es publicidad y qué es información. De ahí que Facebook incluya los anuncios en nuestro timeline en lugar de la fácilmente esquivable columna lateral de antaño, o que los medios de comunicación incluyan a pie de página impactantes “noticias” virales de dudosa procedencia con links a plataformas plagadas de anuncios.

“Los vendedores ya no sólo seducen nuestros deseos innatos, sino que llegar a programar nuestros comportamientos.

El abuso está a punto de devaluar no solo la publicidad, sino la propia información, pero por lo visto por ahora funciona. Y es más, antes de que estas tácticas dejen de ser efectivas, ya se habrán instaurado otras aún más penetrantes. Hace un tiempo un artículo publicado en el diario The Atlantic predecía certeramente el futuro del marketing asegurando que “ las futuras aplicaciones que hacen uso de grandes volúmenes de datos, localizaciones, mapas, seguimiento de los intereses de un navegador y flujos de datos procedentes de dispositivos móviles y portátiles, prometen marcar el comienzo de la era de poder sin precedentes en manos de los vendedores, que ya no sólo seducen nuestros deseos innatos, sino que llegar a programar nuestros comportamientos”.

En el lado opuesto a eta afirmación, podemos pensar que es imposible llegar a tal manipulación. Somos demasiado inteligentes como para no darnos cuenta del efecto que la publicidad tiene en nosotros, y algo hay que dar a cambio de los servicios de los que disfrutamos. Por ejemplo, los usuarios de Wallapop intercambian entre ellos productos mediante una plataforma gratuita en la que todo parecen ventajas. Por ahora, a pesar de las multimillonarias inversiones, no ganan ni un duro por lo que se prevé que en un futuro, habrá publicidad. Es posible que utilizando nuestra ubicación y búsquedas, se ofrezca información sobre comercios a nuestro alrededor donde comprar lo que queramos de primera mano. ¿Estarán manipulando nuestra información para vendernos cosas? Sí, pero establecer si esto nos perjudica al manipular nuestras acciones, o nos beneficia al hacer más fácil que encontremos lo que queramos, depende del cristal con el que se mire.

Apocalípticos e integrados

apocalipticos-e-integrados-umberto-eco-4970-MLA4008899551_032013-FTomando como referencia el conocido libro Apocalípticos e Integrados de Umberto Eco, es posible aplicar las concepciones opuestas con las que el filósofo dividía la percepción de la cultura de masas a esta nueva dominación de los gigantes online.  Según los apocalípticos, la cultura de masas, o en este caso, la nueva era del marketing digital, genera homologación, manipula a sus públicos, provoca emociones pre construidas y está dominada por las leyes del mercado. Uno de las personalidades que mejor ejemplifica esta corriente de opinión sea quizá Andrew Keen, autor de Internet no es la respuesta. Por otro lado, desde la visión de los integrados, la actual era de la digitalización, no puede ser reducida a un fenómeno capitalista, permite el acceso democrático a la cultura y la información, puede servir como agente de formación y satisfacer necesidades. Como ejemplo de esta postura, cualquier trabajador de Sillicon Valley que considera que gracias a nuestros datos, la tecnología está haciendo del mundo un lugar mejor.

En el fondo importa poco de qué lado nos situemos, ya que lo cierto es que parece imposible escapar. La única alternativa a este nuevo mundo creado donde la publicidad mueve los hilos de nuestras acciones es no utilizarlo, y sinceramente, no parece una opción más beneficiosa que continuar compartiendo datos. Lo de poner en Facebook “no permito que se venda mi información” es una verdadera chorrada, leerse el rollo de las cookies cada vez que visitamos una página es impensable y por más que Google se empeñe en convencernos en su página de administración que no vende nuestra información a terceros, queda claro que eso es extensamente discutible.

La ley establece nuestro derecho a saber qué saben las empresas de nosotros, ¿pero de verdad nos importa? Tomando prestada una frase de Dan Ariely, los humanos somos “predeciblemente irracionales” por lo que no siempre actuaremos en nuestro mejor beneficio. Mientras unos sigamos disfrutando y otros enriqueciéndose, la maquinaria seguirá en marcha, aunque nunca está de más abrir los oídos al permanente murmullo que desde segundo plano se burla de nosotros susurrando “si lo barato sale caro, lo gratis ya ni te digo”.

'Todos aman las tetas' hace un regate a la censura de Facebook e Instagram

Redacción TO

Foto: MACMA
MACMA

“Es hora de hablar más fuerte que la censura. Todos aman las tetas: mujeres y hombres que habitan el planeta”, dice una campaña que se ha hecho viral en la red y que critica las políticas que aplican plataformas como Facebook o Instagram. Publicar una fotografía en la que se vea un pezón es motivo de censura, es decir, la red social la quitará, sí o sí. No importa que se trate, por ejemplo, de una campaña sobre la prevención del cáncer de mama. Pero la campaña de la organización argentina MACMA (Movimiento Ayuda Cáncer de Mama) ha logrado esquivar la censura de las empresas de Mark Zuckerberg de una manera ingeniosa.

MACMA ha publicado un vídeo bajo el lema ‘Todos aman las tetas’ en el que se cita y se critica directamente a Facebook e Instagram. “Las redes sociales siguen censurando los pezones, incluso para concienciar sobre el cáncer de mama”, dice la voz en off en el vídeo, antes de que la mujer se despoje del albornoz que le cubre los pechos donde en lugar de pezones aparecen bocas.

El vídeo es un homenaje a los pechos con versos como “hay tetas muy coquetas, chatitas o melón” o “blanditas como flan o duras como dos macetas”. “Aunque Facebook las cuestione, todo el mundo ama las gomas”, continúa, en alusión al nombre que reciben los pechos en Argentina. El estribillo, “todo el mundo ama las tetas”, se ve interrumpido por un torso al que le ha sido extirpado un pecho: “Todo el mundo no. El cáncer nos odia”.

Julieta Gómez, miembro de la comisión directiva de MACMA ha afirmado en la publicación argentina Clarín que la organización espera “seguir trabajando sobre la concienciación de la detección temprana del cáncer de mama porque aún queda mucho camino por recorrer. Llegar a más mujeres con cáncer de mama que necesiten atención terapéutica, hacer más cantidad de campañas de entrega de mamografías gratuitas a mujeres sin cobertura y realizar más charlas en lugares vulnerables y con poco acceso a la información”.

Los pezones de los hombres, sin censura

El vídeo ha sido desarrollado por la agencia creativa argentina DAVID, la misma que colaboró con MACMA cuando lanzaron la campaña TetasxTetas en abril de 2016. Incidía en el mismo mensaje, denunciando la censura de Facebook e Instagram. La escena muestra cómo practicar un autoexamen mamario utilizando los pechos de un hombre, que no sufren restricciones en estas redes sociales.

Facebook también se ve forzado a rectificar

Sin embargo, ha habido algunas ocasiones en las que Facebook ha tenido que dar marcha atrás. Un caso muy sonado en las redes sociales fue el de la modelo italiana Manuela Migliaccio, en la Semana de la Moda de Milán, el pasado octubre. La modelo parapléjica lucía un vestido con un pronunciado escote y durante su camino sobre la pasarela se pudo ver uno de sus pezones. Sin embargo, ni la Fundazione Vertical para la que trabaja la modelo y que destina los fondos a la investigación de lesiones como la de Migliaccio, ni la propia protagonista de la foto, dieron importancia a ese detalle y por ello la publicaron en Facebook. La red social censuró la imagen por no cumplir las normas de comportamiento de la compañía y la consideró demasiado sexy.

“¿Os escandaliza que se muestre medio pezón por casualidad? Tal vez deberías quedaros en casa, cerrar puertas y ventanas, apagar el televisor y desconectar el ordenador”, aseguraba la modelo ante esta censura. Por su parte, la Fundación Vertical también expuso sus quejas y afirmó que la fotografía era un “símbolo de una revolución cultural para la integración de las discapacidades”. Ante todo ello, Facebook dio marcha atrás y volvió a restaurar la foto alegando que había sido “retirada por error. Nuestro equipo examina millones de casos cada semana y a veces cometemos errores, como en esta ocasión”.

Los adolescentes vinculan su felicidad a la conexión a internet

Redacción TO

Foto: STEFAN WERMUTH
Reuters/Archivo

Los jóvenes españoles hacen un uso de los ordenadores y las redes sociales que está muy por encima de la media de otros países desarrollados del mundo. En términos generales, pasan cerca de tres horas diarias conectados durante la semana, y más de tres y media los sábados y los domingos. El 22% puede alcanzar, en un día las seis horas de navegación en la red, y son denominados como “usuarios extremos”. Todo esto afecta a su felicidad, tanto es así, que siete de cada diez jóvenes declaran sentirse “realmente mal” si no tienen conexión a internet. Todos estos datos son los que ha presentado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), recogidos en el informe PISA 2015, que analiza los índices de felicidad de más de medio millón de jóvenes de 15 años de 72 países distintos.

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el 22% de los adolescentes españoles pasan seis horas diarias navegando por la red. | Foto: Carlos Garcia Rawlins / Reuters Archivo

La media mundial de estos usuarios “extremos”, aunque inferior a la española, también es alta y se sitúa en el 16%. Estos datos son “preocupantes” dado que los abusos digitales tienen repercusión en las notas, según el informe. “Los estudiantes más aislados en la escuela son los que más usan internet y eso es bueno que lo sepan los profesores y los padres. “Hay una correlación entre el uso extremo de internet y el aislamiento social”, subrayó este miércoles el director de Educación de la OCDE, Andreas Schleicher, en la presentación del informe PISA 2015.

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La media de acoso escolar en los países de la OCDE es más alta que en España. | Foto: Sara D. Davis / AP

Las partes positivas

Por primera vez el informe PISA analiza, junto a las competencias académicas de los alumnos, el bienestar de los jóvenes y también hay datos positivos para España. La media de alumnos adolescentes que admite sufrir acoso escolar es menor que en otros países desarrollados: alcanza el 6% frente al 8,9% de media en la OCDE. Además, el 74% de quienes estudian en España se sienten satisfechos o muy satisfechos con su vida personal, por encima de la media del 71% del resto de la organización.

España es uno de los países donde padres e hijos conviven más estrechamente y los datos de PISA muestran que la implicación de las familias en las actividades diarias de sus hijos tiene efectos positivos no solo en el rendimiento, sino también en la satisfacción de los alumnos con su vida. Más del 90% de los padres y madres dijo compartir una comida diaria con sus hijos y al menos un 74% habla con ellos sobre cómo les va en clase y en el instituto, porcentajes superiores al promedio de la OCDE.

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El 74% de los alumnos que estudian en España están satisfechos o muy satisfechos con su vida personal. | Foto: Daniel Ochoa de Olza / AP

Sin embargo, según el informe los estudiantes españoles también se estresan más ante los trabajos y exámenes escolares. En este punto, Andreas Schleicher afirma que “sería recomendable que los alumnos no tengan la sensación de no saber para qué están aprendiendo”, y señala que “si supieran que lo que aprenden es para algo, se reduciría su ansiedad”. Asimismo destaca que en España falta un enfoque más personalizado de la educación porque “no todos los alumnos aprenden igual”.

Instagram Stories supera a Snapchat en tan solo ocho meses..., ¿realmente?

Redacción TO

Foto: LUCAS JACKSON
Reuters/Archivo

La copia de Snapchat que llevó a cabo Instagram hace ocho meses parece que funciona y mucho. Las Instagram Stories han llegado a los 200 millones de usuarios diarios, mientras que su competidor directo se queda en los 161 millones, según ha anunciado la propia compañía de Mark Zuckerberg.

Parece que Facebook ha terminado haciendo suyas las historias efímeras que se destruyen pasadas 24 horas. El fuerte crecimiento de las Instagram Stories muestra que la red social es capaz de aprovechar su base de 600 millones de usuarios mensuales y el apoyo de su empresa matriz Facebook, en detrimento de competidores más pequeños como es el caso de Snapchat.

Snap, la compañía matriz de Snapchat que que debutó en la Bolsa en febrero, no comentó de manera inmediata su número de usuarios, sin embargo, las últimas cifras indican que se sitúa en los 161 millones. Su crecimiento se habría desacelerado en los últimos trimestres, y puede que la copia de Instgram Stories haya tenido algo que ver.

Desde que Facebook lanzó historias en Instagram, ha lanzado una característica similar a casi todas las redes sociales que posee, incluyendo Whatsapp, Facebook Messenger y Facebook en sí mismo. Además, Instagram también ha anunciado una serie de nuevas características para las Stories que vuelven a copiar a Snapchat, incluyendo la posibilidad de pegar pegatinas en ciertas áreas de una publicación de vídeo, e imágenes específicas de ciudades que se pueden superponer en los mensajes. (Snapchat llama las llama geofilters e Instagram las llama geostickers).

Dudas sobre la interpretación de los datos

No todos están de acuerdo con la interpretación de que Instagram Stories ha sobrepasado por tanto a Snapchat, en tan poco tiempo. En la publicación Business Insider se dan argumentos para respaldar estas dudas. Primero habría que hablar de que son plataformas diferentes. Instagram Stories no es una aplicación en sí misma sino que nace de una aplicación preexistente que ya acumulaba más de 400 millones de usuarios activos al día.

Instagram Stories supera a Snapchat en tan solo ocho meses... ¿realmente?
Snapchat dijo ‘no’ a la oferta de compra por parte de Facebook. | Foto: Mike Segar / Reuters Archivo

Por otra parte, cuando se habla de los “usuarios activos al día”, Instagram Stories parece referirse a “cualquier persona que chequea” la plataforma. Facebook no confirma explícitamente lo que entra en el cálculo de esta métrica, pero parece ser que si, por ejemplo, un artista con miles de seguidores comparte una historia en Instagram, te salta y haces click (casi por accidente) contaría como usuario. Por su parte, en Snapchat debes abrir expresamente la aplicación y también habría que considerar el hecho de que un ‘snapchatter’ utiliza la plataforma alrededor de media hora diaria y genera el 60% de los contenidos.

La compañía de Zuckerberg se ha enfrentado con anterioridad a críticas por la reducción del umbral de lo que se consideraría como compromiso, y en septiembre se reveló que Facebook había “inflado significativamente los últimos tiempos de vista de vídeo durante años”.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Julio Munoz
EFE

La Exposición Universal de Sevilla de 1992, más conocida como Expo’92, significó un antes y un después para la capital andaluza, que durante seis meses se convirtió en el centro del mundo, y para el conjunto de España. Situada en los terrenos de la Isla de la Cartuja, donde se ubica el que fue antiguo monasterio de los monjes cartujos, la Expo’92 acogió a 112 países, 23 organismos internacionales, seis empresas y las 17 Comunidades Autónomas españolas. Se cumplen ahora 25 años de aquel 20 de abril en el que España dio sus primeros pasos hacia el siglo XXI, demostrando de lo que era capaz de hacer a pesar de los inconvenientes, de los agoreros y de las luchas políticas que no impidieron que la Exposición Universal fuera todo un éxito.

Visitada por 40 millones de personas, la Expo supuso un acercamiento a costumbres y culturas de diferentes países en torno a los pabellones, algunos de impresionante calidad arquitectónica. Además, los visitantes disfrutaron de multitud de actividades culturales y lucrativas al tiempo que el recinto sirvió como lugar de encuentros políticos y económicos que afianzaron los lazos entre países diferentes y, sobre todo, entre Sevilla y el resto del mundo.

El siglo XXI comenzó en Sevilla con la Expo’92
El 10 de octubre, dos días antes de la clausura de la Exposición Universal, fue recibida la visitante 40.000.000 | Foto: Efe

Un cuarto de siglo después, la Isla de la Cartuja mantiene aún muchos de sus pabellones, y lo que en un día fue un erial es ahora un lugar de recreo, de encuentro y de recuerdos.

Historia de un recinto único

La Exposición Universal de Sevilla se erigió en el margen derecho del río Guadalquivir, en el territorio que llega hasta el canal conocido como corta de la Cartuja.

Su nombre se debe a que en el año 1400 se fundó en esta zona el monasterio de Santa María de las Cuevas, de la orden de los cartujos, más conocido como monasterio de la Cartuja, que fue lugar de residencia y primer enterramiento de Cristóbal Colón. En el siglo XIX, el  monasterio pasó a ser una fábrica de porcelana y loza, La Cartuja de Sevilla-Pickman.

El desarrollo urbanístico de esa zona era nulo, exceptuando el monasterio de la Cartuja, hasta que en los años 80 se decidió utilizar estos terrenos para albergar la Exposición de 1992. Se construyeron los pabellones de países y otras instalaciones, y se dotó de infraestructuras el entorno, que luego serían aprovechadas por el Parque Científico Tecnológico e Isla Mágica.

Pabellones y la mascota Curro 

A esta convocatoria acudieron numerosos países, organizaciones internacionales y representantes del mundo empresarial que, a través de los pabellones ofrecieron al público lo mejor de su identidad histórica y cultural.

Hasta entonces, nunca antes una Exposición Universal había congregado tan alto número de praticipantes: 30 países europeos, 33 americanos, 21 asiáticos, 20 africanos, 8 de Oceanía, así como las 17 Comunidades Autónomas y 23 Organismos internacionales, junto a seis empresas con pabellón propio. Los pabellones mostraron lo mejor de sus países intentando crear una totalidad coherente que recogiera los aspectos culturales, tecnológicos y lúdicos.

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Numerosos visitantes hacen cola junta al pabellón de España | Foto: Efe

La arquitectura fue parte fundamental de una exposición que miraba hacia el pasado, el presente y el futuro con la recreación de las formas tradicionales de los cinco continentes y con expresiones de lo más imaginativas de las diversas escuelas y sensibilidades. La capacidad de descubrimiento del hombre y su vocación de futuro fue el hilo conductor que guió a todos ellos.

Junto a los pabellones que cada día atrajeron miles de visitantes anónimos de todas las partes del mundo, pero también personalidades del mundo de la política, la cultura, la ciencia o la realeza, como Carolina de Mónaco, Diana de Gales y su marido el príncipe Carlos, o los reyes de Suecia con sus hijos, entre otros muchos. Además, el 26 de julio, la Expo acogió a 17 jefes de Estado y de Gobierno iberoamericanos que habían participado en la Cumbre en Madrid. Por el recinto también se dejaron ver personalidades como Mijail Gorbachov o escritores de la talla de Gabriel García Márquez.

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Los Reyes son saludados por la mascota de la Expo’92, Curro | Foto: Barriopedro / Efe

Y en medio de tanta personalidad, por encima de todos, desde el primer día sobresalió Curro, la mascota de la Expo’92, un peculiar pájaro blanco con el pico en forma de cono y la cresta con los colores que representan los cinco continentes, diseño del alemán por Heinz Edelmann. Un nombre muy andaluz para llamar a los Franciscos. La mascota se dio a conocer el 14 de marzo de 1989 en Madrid y el 20 de abril de 1990 fue presentado oficialmente en Sevilla.

Pellón, el artífice

Si hay un nombre propio que se identifique con la Expo’92 ese es el de Jacinto Pellón, presidente de la Sociedad Estatal Expo 92 que pese a las críticas recibidas por parte de la oposición, logró sacar adelante un proyecto no exento de contratiempos que fueron superándose gracias a su determinación y decisión.  La Exposición Universal de Sevilla se inauguró el 20 de abril de 1992 tal y como estaba previsto y se clausuró el 12 de octubre, también según lo previsto. Miles de personas disfrutaron de un acontecimiento único en un entorno que unos años antes pocos creían que pudiera convertirse en realidad.

La apuesta del presidente del Gobierno Felipe González para que este ingeniero cántabro se pusiera al frente de unas obras que iban demasiado lentas en 1987 y ponían en peligro la celebración de la Expo de Sevilla y la imagen de España ante el mundo, resultó un acierto como se comprobó después.

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El presidente de la Expo’92, Jacinto Pellón, lee el discurso de clausura de la Exposición Universal de Sevilla en presencia del presidente del Gobierno, Felipe González, y su mujer Carmen Romero, y el presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves | Foto: José María Pastor / Efe.

En medio de esa batalla política se encontró Pellón, al que la oposición acusó de desfase presupuestario de decenas de miles de millones de pesetas, de oscuras comisiones cobradas por Telemundi, pagos desorbitados a constructoras, contrataciones directas presionadas por el objetivo de abrir el 20 de abril. La Audiencia Nacional no halló nada y dio carpetazo a un caso que nunca debió existir.

¿Qué queda de la Expo’92?

Finalizada la Exposición Universal, una parte de ese complejo se convirtió en el Parque Científico Tecnológico Cartuja, gestionado por la sociedad anónima Cartuja 933, mientras que otra parte del recinto pasó a ser Isla Mágica, parque de atracciones temático. Hay también junto al parque tecnológico varias facultades de la Universidad de Sevilla.

En 1993 se finalizó el edificio Torre Triana, que concentra muchas de las oficinas de la Junta de Andalucía. También en ese año se inauguró el Parque del Alamillo, una amplia zona verde que comunica con el Parque de San Jerónimo por una pasarela sobre la dársena del Guadalquivir, construida en 2011. En relación con el Parque del Alamillo, ya en el siglo XVII existía una zona en Sevilla llamada El Alamillo mencionada por Miguel de Cervantes en El rufián dichoso, publicada en 1615, sin que se sepa a ciencia cierta si se refiere a la misma zona donde ahora se encuentra el magnífico parque.

Con posterioridad, ya en en el año 99 se inauguró el Estadio Olímpico, en el que se celebran competiciones como los mundiales de atletismo, torneos de la Copa Davis de tenis y conciertos.

Entre los espacios culturales que permanecen en el recinto donde estuvo la Expo’92 destacan el pabellón de la Navegación y el de CaixaForum. También está el Auditorio Municipal Rocío Jurado, donde durante la Expo se celebró un importante espectáculo de copla con algunas de las mejores artistas del momento, aunque el nombre de la folclórica fallecida es posterior.

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Visión de la Isla de la Cartuja iluminada por los fuegos artificiales que pusieron fin a la ceremonia de clausura de la Expo 92 | Foto: Barriopedro / Efe

Ahora, Sevilla vuelve a volcarse estos días con un homenaje a esa Exposición Universal que puso a España con un pie en el siglo XXI.

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