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Anna Castillo: "Yo me atrevo con todo"

Néstor Villamor

Foto: Miguel Córdoba
Cortesía de la Academia de Cine

Con 23 años, era una de las nominadas más jóvenes de la última edición de los premios Goya. Y su papel protagonista en El olivo, de Icíar Bollaín, le valió la estatuilla a la mejor actriz revelación. Pasada ya la emoción inicial y superada la resaca de la ceremonia, Anna Castillo, uno de los nombres más solventes de la interpretación española de su generación, charla con The Objective sobre su premio, su carrera, su presente y su futuro. Barcelonesa de nacimiento, se trasladó a Madrid con 19 años para hacerse un hueco en el arte dramático. Hoy, Goya en mano, puede decir que lo ha conseguido. Lo que más le apetece ahora, dice, es “seguir currando”. Más adelante “me gustaría trabajar en Europa”, asegura, “vivir una temporada fuera por trabajo, tener que irme a Francia o a Italia, quedarme una temporada por allí” y “ver cómo se trabaja en otros lugares”. ¿Y Hollywood? La pregunta le provoca una carcajada. “Ahora mismo no es lo que más me interesa ni en lo que tengo el ojo puesto”, responde. Pero advierte: “Yo me atrevo con todo”.

“Desde pequeña siempre me gustó la interpretación, pero nunca tuve claro que quisiera ser actriz”, recuerda. “Era una cosa que me divertía”, pero “no decidí dedicarme a esto 100% hasta que no me vi dedicándome a ello”. De hecho, ella había empezado a estudiar Psicología. “Pero, de repente, cuando tenía 19 años, me vi en Madrid trabajando entre semana y los fines de semana y me di cuenta de que me estaba dedicando a eso”. Solución: dejó Psicología y se metió en la interpretación a tiempo completo.

Se enteró de que estaba nominada al Goya mientas desayunaba, acompañada por su compañera de piso y su gato, Capitán. “Grité muchísimo”, dice. La alegría fue doble, porque en esa misma categoría también estaba el nombre de su amiga Belén Cuesta, que optaba al premio por Kiki: el amor se hace. Acto seguido “la llamé llorando, muy contenta”, rememora. Competir con una amiga “fue más relajado”, porque la candidatura “te da mucha visibilidad pero a la vez te expone mucho: están todo el rato pendientes de ti, hay mucha entrevista y mucha promoción de golpe, y yo creo que vivirlo con una amiga lo normalizaba, lo hacía más cómodo, más divertido…”.

En El olivo trabajó a las órdenes de Icíar Bollaín, con un guión que la “emocionó mucho”. “Me lo leí del tirón, me gustó la historia y para mí era un reto” porque “era el personaje protagonista” y “tenía una carga emocional muy fuerte”. De su trabajo en la película se lleva “los dos meses de rodaje: el aprendizaje profesional, lo que significa hacer un prota, con la responsabilidad que tiene, pero sobre todo la parte personal”. Y profundiza: “Estuve con una gente maravillosa de la que aprendí muchísimo”. Trabajar con la realizadora de Te doy mis ojos fue para ella “muy fácil”. Y destaca la flexibilidad de su jefa: “No fue una directora que me dijera exactamente lo que tenía que hacer, sino que me daba la seguridad para que yo creara lo que yo quisiera”.

La actriz -entre cuyos referentes interpretativos, enumera, están Candela Peña, Penélope Cruz, Natalie Portman y Marlon Brando-, reconoce que no tiene “unas metas muy claras” en este momento. Eso sí, en el futuro “me gustaría formar una familia, me gustaría poder pasar más tiempo en Barcelona y me gustaría seguir dedicándome a esto”. De la situación política de su tierra prefiere no hablar, al menos con la prensa. “No me gusta mojarme”, zanja, pero desliza: “Todo el mundo tiene derecho a elegir y a decir de dónde se siente”. Y de su profesión admite que le “da mucho miedo” que solamente un 8% de los actores pueda ganarse la vida con su oficio. “La poca gente que estamos viviendo de nuestra profesión estamos en la cuerda floja y en cualquier momento caemos porque los números son aterradores”, se preocupa.

De momento, ella tiene varios proyectos pendientes en cine: ya ha terminado de rodar Oro, de Agustín Díaz Yanes, y la adaptación a la gran pantalla de la obra teatral La llamada, de Javier Calvo y Javier Ambrossi, uno de los mayores fenómenos musicales de los últimos años en España. Ambas se estrenarán en 2017. “Y ahora estoy preparando Viaje alrededor del cuarto de una madre, que empezamos a rodar a finales de marzo en Sevilla”. Mientras tanto, le toca descansar del fenómeno creado por el Goya. Reconoce que la propia noche de la ceremonia no lo celebró hasta tan tarde como ella había esperado. “Aguanté menos de lo que pensaba porque a final la gala me pasó factura y me dejó muy cansada”. Por suerte, tiene hasta marzo para recuperarse antes de volver al cine.

La razón científica tras el escepticismo en torno al cambio climático

Cecilia de la Serna

Foto: FRANCOIS LENOIR
Reuters

El líder de la primera potencia mundial es un escéptico. Concretamente, no cree en el cambio climático. Donald Trump firmaba el pasado lunes un decreto que daba marcha atrás en muchas de las medidas tomadas por su antecesor, Barack Obama, para proteger el medio ambiente. Con ello, retrocedía así en un tema que la mayoría de científicos coinciden en calificar de urgencia a escala global.

Lo que hace Trump con la rectificación de las medidas medioambientales de la Administración Obama es hacerse eco de las opiniones de muchos votantes conservadores. Responde así a los deseos de gran parte de su electorado, repleto de escépticos del cambio climático. ¿Por qué abunda este escepticismo, a pesar de la abrumadora evidencia científica del calentamiento global?

Según unas recientes revelaciones, la negación del cambio climático tiene mucho que ver con el tiempo que hace. En un estudio publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense, los investigadores han descubierto que las personas situadas en partes del país que han experimentado más temperaturas mínimas récord que máximas desde el año 2005, son menos propensas a creer en el cambio climático.

La razón científica tras el escepticismo en torno al cambio climático 1
Siempre hay que mirar el panorama general cuando hablamos de cambio climático. | Foto: NASA

El autor principal del estudio, Robert Kaufmann de la Universidad de Boston, explica que quería “convencer definitivamente a la gente de la realidad del cambio climático”. Para ello, debía demostrar que las temperaturas récord en las máximas ganaban a las récord en las mínimas. El laboratorio de Kaufmann desarrolló TMax, una medida de niveles récord basados en datos de las estaciones meteorológicas locales. Cuando Kaufmann vio los datos de TMax trazados en un mapa, tuvo una revelación casi instantánea. “Esto se parece a los mapas que he visto de personas que no creen en el cambio climático”, pensó. Él y su laboratorio compararon su mapa con uno generado por el coautor del estudio, Peter Howe, en la Universidad de Utah, basado en cómo 12.000 personas en todo el país respondían a la siguiente pregunta: “¿Está ocurriendo el calentamiento global?”. Resultaba que, donde las mínimas récord ganaban a las máximas, el porcentaje de gente que creía en el cambio climático era considerablemente inferior que en otras zonas. Esto responde, según Kaufmann, a un proceso lógico de la comprensión humana. “Una vez la gente se convence de algo, es fácil que ignore la evidencia ya que contradice su entendimiento”, explica.

“El tiempo que experimentamos en un momento concreto es un indicador muy pobre de los cambios a largo plazo en nuestro clima”

– Paul Egan, científico de la Universidad de Nueva York

Para Paul Egan, científico de la Universidad de Nueva York, “el tiempo que experimentamos en un momento concreto es un indicador muy pobre de los cambios a largo plazo en nuestro clima”. “Es una distracción del serio problema y el desafío que presenta el cambio climático”, añade.

Este estudio demuestra la necesidad que tiene la comunidad científica de comunicar correctamente el grave problema que supone este desafío medioambiental. Especialmente cuando las políticas que proponen los grandes líderes constituyen un retroceso y un castigo inmerecido para las próximas generaciones.

Así será el interior de la nave para turistas espaciales de Blue Origin

Redaccion The Objective

Foto: Blue Origin

“Los asientos con las ventanas más grandes jamás vistas en el espacio”. Así es como Jeff Bezos, CEO de la compañía Blue Origin, describe el interior la nave con la que planea transportar pasajeros al espacio exterior en 2018.

La empresa ha dado a conocer las primeras imágenes del interior del New Shepard, el vehículo que transportará a turistas más allá de la línea Kármán para vislumbrar la Tierra desde la lejanía mientras experimentan la gravedad cero.

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Vislumbrar la Tierra desde el espacio ya no es un sueño futurista | Imagen: Blue Origin

El diseño muestra una cápsula de unos 15 m² (más que suficiente para que 6 personas floten en su interior), enormes ventanas y cómodos asientos de cuero reclinables, adornados con el logo en forma de pluma de la compañía, elegido porque es “el símbolo de un vuelo elegante y poderoso”.

En la representación, los pasajeros llevan “trajes de lanzamiento” más parecidos al vestuario de Star Trek que a la aparatosa parafernalia con la que solemos imaginar a los astronautas, y en el centro de la cápsula, con la estética de una inusual lámpara o mesa de última generación, se sitúa el extremo del motor de la nave.

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Así es el New Shepard | Foto: Blue Origin

Aunque Blue Origin no ha desvelado todavía las tarifas para un vuelo espacial de aproximadamente 10 minutos de duración, algunos medios calculan que el precio oscilará entre los 100.000 y 200.000 dólares. 

Según Bezos, el principal atractivo de este tipo de vuelos no reside únicamente en visitar el espacio, sino también en la “emoción de la aceleración en el momento del ascenso” gracias a un potentísimo motor capaz de salir de la Tierra en pocos minutos.

Con la cápsula New Shepard, Blue Origin competirá con el SpaceX Dragon impulsado por Elon Musk, que se espera que envíe a dos turistas alrededor de la luna el próximo año,  pero no sólo eso: con New Glenn, Bezos espera llegar también allí para fabricar una base permanente en el satélite.

Natural Cycles, la app que presenta una alternativa a los anticonceptivos tradicionales

Redacción TO

Foto: Natural Cycles
naturalcycles.com

El control de la natalidad es un tema que siempre ha despertado gran interés y, en muchas ocasiones, también polémica. La incomodidad de algunos métodos, los efectos secundarios de otros y el hecho de que sean las mujeres quienes deben tomarlos han creado grandes debates sociales sobre cuál es la mejor manera de evitar un embarazo, o cuál es el método menos invasivo para el cuerpo de la mujer.

La aplicación Natural Cycles se ha unido a este tradicional debate, ofreciendo la posibilidad de utilizar un método anticonceptivo que, a través de un algoritmo, utiliza la temperatura de las usuarias para determinar si pueden mantener relaciones sexuales sin protección sin ningún riesgo de quedarse embarazadas. Esta aplicación no es la primera de este tipo que sale al mercado, pero sí es la primera que ha sido aprobada como método anticonceptivo en Europa, a pesar de que su aprobación había sido denegada previamente.

Alrededor de 150.000 mujeres han decidido ya confiar en este método creado por la científica Elina Berglund y reconocido oficialmente como un sustituto fiable de la píldora anticonceptiva. Natural Cycles utiliza la misma lógica que algunos métodos de fertilidad cuyo objetivo es precisamente el contrario, indicar a las mujeres cuándo es el día más indicado para concebir.

Cómo funciona

Lo primero que nos preguntamos es cómo funciona esta app. Natural Cycles utiliza la temperatura del cuerpo, que analiza con un algoritmo y junto a otros datos sobre el ciclo menstrual, para determinar si es un día seguro o no para mantener relaciones sin riesgo de quedarse embarazada.

Natural Cycles, la app que presenta una alternativa a los anticonceptivos tradicionales 5
La temperatura se debe tomar antes de salir de la cama. | Foto: Natural Cycles

Aunque pueda parecer una tontería, la primera duda que aparece es cómo debe tomarse la temperatura para introducirla en la aplicación. Se necesita es un termómetro basal de dos decimales, a parte de la aplicación. Para medir la temperatura, algo que debemos hacer antes incluso de salir de la cama por la mañana, simplemente hay que introducir el termómetro bajo la lengua, tan atrás como sea posible, y tomar allí la temperatura. Una vez introducida en la aplicación, será utilizada para medir los niveles de hormonas y analizar el ciclo menstrual. Con todos estos datos, Natural Cycles te dirá si te encuentras en un día rojo o verde, determinando así si debes utilizar protección para mantener relaciones o no.

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La app utiliza los datos del ciclo menstrual y un algoritmo. | Foto: Natural Cycles

Además de detectar la ovulación y datos de fertilidad, la aplicación ofrece predicciones bastante precisas sobre futuros ciclos.

¿Es realmente efectiva?

La compañía asegura que su aplicación tiene una efectividad muy alta, situándola solo por debajo de la del DIU y por encima del uso de preservativos.

Para hacer esta afirmación se basa en un estudio realizado en 100 mujeres, de las cuales solo cinco se quedaron embarazadas debido a un mal funcionamiento del algoritmo, que no reconoció adecuadamente sus días fértiles.

Diferencias con otros métodos

Más de dos tercios de las mujeres en edad reproductora en Europa utilizan métodos anticonceptivos de algún tipo. Sin embargo, el 10% de aquellas que corren el riesgo de tener un embarazo no deseado, no usan ninguno. Una de las razones principales por las que se da esta situación es la gran cantidad de efectos secundarios de los tratamientos con hormonas, como la tendencia a la depresión, los cambios en la piel, la hinchazón…

Natural Cycles, la app que presenta una alternativa a los anticonceptivos tradicionales 7
Los anticonceptivos hormonales tienen efectos secundarios. | Foto: Amber McNamara/Flickr

La aplicación ofrece la posibilidad de controlar la natalidad sin necesidad de tomar hormonas o de utilizar otros métodos anticonceptivos que a veces pueden resultar excesivamente caros. La principal desventaja que se le puede atribuir es quizá el hecho de que no es un método anticonceptivo que se pueda usar durante todo el mes, sino que hay ciertos días de fertilidad en los que es necesario utilizar otro tipo de protección, como el preservativo.

Natural Cycles funciona a través de una suscripción mensual, que supone un gasto de unos 70 euros anuales. Su precio es, por tanto, inferior al de otros anticonceptivos. Pero este gasto es relativo, porque debemos tener en cuenta que se debe combinar al menos con preservativos, por lo que el gasto aumenta.

La exposición World Press Photo lleva a Barcelona las mejores fotografías del año

Redacción TO

Foto: Burhan Ozbilici
AP Photo

World Press Photo, la exposición de fotoperiodismo más importante del mundo, llega a Barcelona para repetir el éxito del pasado año, cuando congregó a 56.434 personas en cuatro semanas, según la Fundación Photographic Social Vision, que organiza la muestra. En esta ocasión abrirá las puertas el próximo sábado 29 de abril en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, el CCCB, y no las cerrará hasta el lunes 5 de junio.

El tema principal de la exposición es la crisis migratoria que vive Europa, pero también hay un lugar destacado para los conflictos políticos internacionales, la influencia de la tecnología en el mundo moderno y el impacto del ser humano en el medio ambiente. “Nuestra misión como Fundación es clara y queda reflejada en el lema Ver para entender”, dice Silvia Omedes, directora de Photographic Social Vision, en un comunicado. “A través de proyectos como World Press Photo Barcelona, la fotografía se convierte en herramienta de sensibilización social; por eso hacemos especial hincapié en ampliar la exposición con actividades paralelas y realizar visitas guiadas, para facilitar la comprensión de las imágenes en toda su profundidad y las historias que hay detrás”.

La exposición World Press Photo lleva a Barcelona las mejores fotografías del año 1
Una tortuga atrapada por una red de pesca. | Foto: Francis Pérez/World Press Photo

Entre los fotógrafos destacados se encuentran varios españoles que reivindican la fotografía como forma de denuncia. Francis Pérez ganó el primer premio en la categoría ‘Naturaleza’ con la fotografía Caretta caretta atrapada, donde la protagonista es una tortuga marina atrapada por una red de pesca cerca de la costa tinerfeña. En esta imagen se representa las consecuencias de la pesca indiscriminada, que afecta a cientos de especies de la biosfera.

La exposición World Press Photo lleva a Barcelona las mejores fotografías del año 2
Monarcas en la nieve ilustra la muerte masiva de mariposas en invierno. | Foto: Jaime Rojo/EFE

En la misma sección, logrando el tercer puesto, aparece Monarcas en la nieve, de Jaime Rojo, donde decenas de mariposas muertas se amontonan sobre el hielo del Michoacán, en México, después de una tormenta de viento y nieve. La deforestación en la región elimina el refugio de estos insectos, y con el cambio climático las tempestades cada vez son más violentas. Estos factores se juntaron justo cuando las mariposas se disponían a migrar a Estados Unidos y Canadá.

La exposición World Press Photo lleva a Barcelona las mejores fotografías del año 5
Dos niños lloran la muerte de su madre. | Foto: Santi Palacios/AP Photo

Santi Palacios obtuvo el segundo premio en la categoría ‘Temas de actualidad’ por la fotografía Abandonados, donde se muestra a dos niños, ella de 11 años y él de 10, llorando la muerte de su madre, ahogada en el mar. La imagen se remonta a julio de 2016, después de ser rescatados por el barco de salvamento de una ONG. Los niños habían navegado durante horas en un bote neumático con otros refugiados y fueron rescatados en el Mediterráneo, a unos 23 kilómetros al norte de Libia.

La exposición World Press Photo lleva a Barcelona las mejores fotografías del año 7
Dos mujeres nigerianas que representan la tragedia de los refugiados de todo el mundo | Foto: Daniel Etter/World Press Photo

En la categoría ‘Temas contemporáneos’ destaca el tercer premio de un fotógrafo alemán afincado en Barcelona: Daniel Etter. Su obra La trampa libia para los migrantes refleja a dos refugiadas nigerianas abrazadas y entre lágrimas en un centro de detención para refugiados en Surman, Libia, en agosto de 2016. En este centro se concentran cientos de mujeres que huyen de sus países y que encuentran en este país del Norte de África un infierno en su trayecto hacia Europa. En estos lugares, por ejemplo, ni siquiera se les proporciona agua o comida, teniendo que vivir en circunstancias profundamente precarias.

A la exposición de World Press Photo se suma la difusión de los premios del Concurso Narrativas Digitales y la celebración de actividades paralelas, incluyendo talleres y clases magistrales para profesionales. La selección, tan asombrosa, se ha reducido a 143 fotografías. Sin embargo, se presentan a concurso algo más de 80.000, estando representados 125 países diferentes. Esto convierte a la muestra en la más ambiciosa y completa del mundo.

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