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¿Es The New York Times el nuevo 'agente político' de la era Trump?

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Richard Drew
AP Photo, File

La Administración Trump está inmersa en varios escándalos, el presidente de Estados Unidos Donald Trump mantiene una evidente lucha contra los medios no afines, con The New York Times como uno de sus principales enemigos, el país se encuentra dividido como nunca antes, y las redacciones tienen que elegir entre mantener su independencia desde la beligerancia y sin pestañear de los días del Watergate, o transformarse en algo más parcial, disparando munición contra un objetivo favorito deleitándose en el caos.

El pasado mes de mayo marcó un momento decisivo para la Administración Trump y los periodistas que cubren información de la Casa Blanca. El lunes 15 de mayo, el diario The Washington Post publicó que el presidente Donald Trump había revelado información altamente clasificada en una reunión con altos funcionarios rusos.

Al día siguiente, fue The New York Times el que salió con la demoledora noticia de que Trump había pedido al todavía director del FBI, James Comey, que cerrara la investigación del entonces asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn.

Las exclusivas (scoops en lenguaje periodístico) han convertido a estos medios en referentes del periodismo en EEUU. En ambos casos, sus informaciones son convincentes y están acreditadas.

¿Es el New York Times el nuevo agente político de la era Trump?
El ex director del FBI, James Comey, testifica ante el Comité de Inteligencia del Senado el pasado 8 de junio | Foto: Jonathan Ernst / Reuters

Los periodistas de ambos medios sabían el poder que tenían y se limitaron a dar una información desconocida por el gran público, permitiendo que los hechos hablaran por sí solos, “sin florituras, ni suposiciones”. Para The New York Times “así es como se presenta el periodismo ejemplar en cualquier momento, pero especialmente cuando va dirigido a una Casa Blanca sospechosa de desafiar el estado de Derecho”, escribió la entonces editora del diario, Liz Spayd.

Ambos medios cuentan con una larga trayectoria de exclusivas, con años de periodismo de investigación que los ha convertido en medios de referencia dentro y fuera de Estados Unidos.

Recuperar la credibilidad

Para el NYT su resurgimiento como medio creíble y de referencia era una necesidad, después del devastador escándalo de 2003, cuando se hizo público que el periodista Jayson Blair había plagiado buena parte de unos reportajes de portada, cuando no inventado algunas de sus historias e incluso fuentes citadas en las mismas. El caso Blair supuso una seria amenaza para la reputación del Times como mejor periódico de América.

Han pasado unos años desde aquello y el diario neoyorquino ha ido recuperando su lugar entre los medios de comunicación más influyentes del mundo. En el caso de la historia sobre Comey destapada por el NYT, el origen de la información está perfectamente clara: las notas del director del FBI, James Comey. No hay duda de dónde salió la filtración de la noticia que citaba “fuentes oficiales del gobierno”. El nivel de especificidad de lo que se contaba es lo que hizo imposible que la revelación fuera insignificante incluso para los republicanos. Muchos legisladores conservadores, normalmente reticentes a sumarse al “drama político” procedente de los medios, rompieron su silencio. Los comités de Justicia e Inteligencia dirigidos por los republicanos y el Comité de Supervisión de la Cámara llamaron a Comey a testificar.

Tres congresistas republicanos dijeron que considerarían el impeachment – juicio político al presidente de EEUU – si se demostrara que Trump presionó para que se cerrara una investigación federal. Poco después, el ayudante del Fiscal General designó un “fiscal especial” para dirigir una investigación sobre los posibles vínculos entre el equipo de campaña de Trump y Rusia. Incluso Fox News, en vez despachar la información del NYT calificándola de “noticia falsa”, fue más allá al confirmarla.

Estos hechos son clarificadores para una prensa que intenta definir su lugar en un periodo exigente de la historia del país, no sólo con un presidente que se salta las normas de conducta y de sinceridad, sino con una sociedad más polarizada que nunca. En palabras de Dean Baquet, editor ejecutivo del NYT, “se reconoce cada vez más fuera de nuestras cuatro paredes que el Times es vital para el futuro del país”.

La pregunta que se hacen los periodistas del diario es si los medios deberían comprometerse haciendo una oposición abierta a la Casa Blanca y tomar partido en una batalla política, o deberían informar con agresividad pero desapasionadamente con la esperanza de retener la credibilidad de la mayoría de la audiencia. Juzgado por gran parte del periodismo, el NYT ha optado desde que Trump asumió el poder, por una preferencia por la estricta independencia. Al menos así lo ven en la redacción, y así lo expresaba Liz Spayd en mayo.

Pero, es verdad que a veces hay un sesgo en la cobertura de noticias que “puede ser percibida erróneamente” como una intensa búsqueda de informaciones para acabar con Trump. De hecho, el NYT ha relatado cada tweet del presidente, cada cambio de humor y cada lucha interna en el Despacho Oval. Algunos de estos seguimiento son necesarios y justificables. Los periodistas de este medio admiten que el problema es que, cuando empiezan a salir en primera página, puede parecer que el diario está en campaña.

De ahí que se pregunten qué estrategia es más efectiva: ¿cuando el diario aparece como si se hubiera sumado a la resistencia, o cuando ahonda en hechos sin una predisposición determinada? En el sistema legal, recuerdan, existe la diferencia entre un investigador y un fiscal.

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La relación de Donald Trump cono los periodistas nunca ha sido muy buena | Foto: Yuri Gripas / Reuters

Algunos lectores, alarmados por la presidencia de Trump, quieren que la redacción se ponga en modo combate total. Quieren que los editores adopten un vocabulario directo, que llamen mentira a lo que es una mentira, por ejemplo, y resistan cualquier interpretación de los acontecimientos que pueda “normalizar” a Trump. Ven al NYT como un lugar para voces que discrepan de la ortodoxia liberal. Y si todo eso implica tomar partido y situarse en un bando, bueno, eso es lo que demanda la crisis.

“La otra estrategia periodística – imparcial, agresiva, libre de ataduras – es lo que demostramos” con exclusivas como la de Comey, asegura el diario en un editorial. En el periódico, lo que es especialmente atractivo de esta forma de hacer periodismo es su eficacia. Porque la historia de Comey estaba tan fuera de discusión, que capturó la atención de aquellos que de forma instintiva, en otras circunstancias, la habrían rechazado.

Joe Kahn, director editorial del NYT, dijo que el caso Comey era un marco de referencia para lo que aspira a ser la cobertura informativa del medio. “Queremos, básicamente, producir una información que hable a todas las partes en este debate, y la manera de hacerlo no es a través de inventarnos nada, es a través de profundizar, de buscar fuentes y realizar las preguntas difíciles, y trabajar toda la noche”.

Jeremy Peters, que cubre información política para este diario, ha comentado que muchos republicanos están indignados por lo que califican de “histeria sobre Trump”. “No es sólo que estén junto a Trump, sino que lo apoyan reflexivamente frente a la reacción de la izquierda sobre el presidente. Están como locos tratando de acabar con la idea de que la presidencia de Trump es un caos y creen que los medios son los que levantan esta controversia”.

A su vez, alimentar esta dinámica es la piedra angular para la supervivencia de Trump. Cuando la noticia sobre Comey se convirtió en el centro de atención de los medios nacionales e internacionales, Trump dijo durante una intervención ante los guardacostas graduados en Connecticut: “Mirad de qué modo he sido tratado últimamente. Especialmente por los medios. Ningún político en la historia de Estados Unidos, y digo esto con total seguridad, ha sido tratado peor o de una manera más injusta”. A la mañana siguiente repitió el mismo mensaje en Twitter, asegurando que estaba siendo objeto de una caza de brujas desconocida hasta el momento en el país. Se ha convertido en casi una norma que Trump responda a las noticias críticas calificándolas de “falsas” (¡Fake News!, dice siempre).

La reacción de Trump tras el caso Comey fue publicada por todos los medios, que es lo que quiere el presidente, según NYT. “Cuanto más pueda hacer aparecer a los medios que están tomando partido, más fácil es para él desautorizar su trabajo”.

Lo que Trump no sabe es que no es tan fácil socavar informaciones “imparciales e irrefutables como las publicadas por NYT”, decía Liz Spayd en uno de sus últimos editoriales.

Inversión millonaria

The New York Times ha recuperado su espacio a través de su compromiso con la información y con la necesidad de desenmascarar a una administración como la de Trump que no parece respetar los límites de lo que se puede y lo que no se puede hacer desde el poder político. Esta situación ha llevado a los responsables del diario a duplicar su redacción, y en estos momentos seis periodistas se encargan de cubrir la información de la Casa Blanca, apoyados por un equipo de investigación formado por otros cinco periodistas.

Ha desplegado también corresponsales por todo el país para conocer el sentimiento de los electores, con especial interés en conocer si los votantes de Trump siguen apoyando al presidente.

En enero, el diario desbloqueó cinco millones de dólares para cubrir la información de la administración Trump, informa El Financiero.

Esta inversión parece que está obteniendo sus frutos. Las cifras así lo indican: entre septiembre de 2016 – en plena campaña electoral – y marzo de 2017 – con Trump ya en la Casa Blanca – el periódico ha ganado 644.000 abonados. Además, ha logrado 308.000 nuevos suscriptores online, un récord atribuido en parte a la presidencia de Trump, según informaba la CNN a primeros de mayo citando al CEO del diario, Mark Thompson.

La ganancia total de la compañía fue de 11 centavos de dólar por acción en el primer trimestre, un aumento de un centavo desde el mismo trimestre del año pasado, según el diario.

Críticas

Lo que el diario NYT considera periodismo independiente, sacando a la luz todo lo que sea informativamente relevante de la administración Trump, para otros medios no es más que periodismo basado en mentiras. Uno de los más críticos es The National Interest, que en febrero dedicó una portada al NYT con este titular: ¿Por qué miente el New York Times sobre Trump?.

“Después de meses de historias presentando a Donald Trump como un depredador sexual, un empresario defraudador, marioneta de Vladimir Putin, evasor de impuestos, y todo lo que uno pueda imaginar, el New York Times ha llamado a Trump mentiroso…”. Para este medio, el diario neoyorquino actúa así porque ha interiorizado su papel de oposición, en vez de actuar como un medio de comunicación.

Otros medios afines a Trump, entre los que destaca la Fox News, creen que con su actitud, The New York Times ha demostrado que no sabe perder, después de apostar durante la campaña para que Trump no ganara las elecciones de noviembre.

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Entrada del edificio del New York Times en Nueva York | Foto: Carlo Allegri

En parte, el propio diario reconoció este exceso cuando pocos días después de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre, el presidente y director ejecutivo del diario, Artur O. Sulzberger Jr, y el editor ejecutivo, Dean Baquet, publicaron una carta a los lectores asegurando que el periódico iba a reflexionar sobre la cobertura que había hecho de la campaña, comprometiéndose a continuación a “dedicarnos de nuevo a nuestra misión fundamental del Times que es informar a América y al mundo con honestidad, sin miedo ni favor, esforzándonos siempre por comprender y reflejar todas las perspectivas políticas y experiencias de vida en las historias que os traemos”.

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El triunfo del relato falaz

Jordi Bernal

Foto: Mondelo
EFE/Archivo

La novela que nos gusta y el periodismo clásico compartían una premisa precisa: contar una historia. Y contarla bien. En el ámbito del marketing político ha hecho fortuna el término storytelling, que no es otra cosa que transmitir un relato con fines persuasivos. O sea la Biblia de toda la vida pero en eslóganes torcidos. No hay que negarle eficacia a la estrategia nacionalista de construir, en los tres últimos siglos, y de manera intensísima en los últimos cuarenta años, un relato áureo que desafiaba, manipulaba y en último término tergiversaba los hechos más elementales de la historia. Para ello, como es bien sabido, ha contado con unos medios de comunicación públicos y privados bien cebados de subvenciones y con el adoctrinamiento pertinaz en centros de enseñanza básica, media y universitaria. Había que ser un pedazo de Haffner para resistir el bombardeo. Aunque el parapeto de las lecturas acertadas y las compañías cabales ayudaron a unos pocos a cuestionar el redil.

Ahora, merced al relato pacientemente urdido, los disidentes son señalados como renegados, traidores y vendidos al oro de Madrit. Incluso Serrat, el nano del Poble Sec, un hombre al que tan poco le gusta molestar y que siempre ha mantenido una hábil diplomacia, ha levantado las iras independentistas por cuestionar maneras marrulleras y carencias democráticas en el referéndum suspendido, dándole la razón así a Lluis Llach, a quien siempre le costó disimular su aversión visceral por el autor de Mediterráneo.

El relato, a manera de pegajosa tela de araña, se extiende a los desafectos perdidos para la causa. El odio que sienten por el catalán que en su propio idioma les rebate el cuento de sus mentiras (Boadella, Borrell, Marsé e incluso el pactista Serrat) es proporcional a la baba que se les cae rendida cuando el foráneo o charnego aparece en TV3 esforzándose por expresarse en catalán antes de disculparse cabizbajo por su precaria competencia con tan sacro idioma.

A estos ejemplos de la carencia de pluralidad (aunque se ufanan de pluralistas por incluir en todas las tertulias de sus medios a un unionista de guardia, siempre y cuando sea de derechas, la líe parda con los pronombres débiles o sea tierna carne de cañón) y de la fractura social producida en Cataluña, debe añadirse el que tal vez sea el triunfo del relato falaz y que puede convertirse en piedra de toque de un escenario dramático a partir del 1 de octubre: la democracia está por encima del estado de derecho. España demuestra que no ha superado su pasado franquista y que sigue siendo en esencia totalitario.

Dos axiomas que, en la lógica nacionalista, dejarían la calle en manos de la CUP. Y entonces el relato devendría en sangre y fuego frente al estado opresor.

Continúa leyendo: ¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía?

¿Por qué no ha acogido España a todos los refugiados que debía?

María Hernández

Foto: ALVARO BARRIENTOS
AP

Este martes se acaba el plazo para que España cumpla la cuota de acogida de refugiados establecida por la Unión Europea. Sin embargo, España solo ha recibido al 11% de los refugiados que debía acoger obligatoriamente. La Unión Europea estableció que debía acoger a 17.337 personas, 9.323 de las cuales eran de obligado cumplimiento.

La media de cumplimiento con el cupo de acogida obligatoria en Europa se sitúa en torno al 50%, lo que demuestra que a España aún le queda mucho por hacer en este aspecto, aunque no es la única. El 86% de las personas refugiadas en todo el mundo son acogidas en algunos de los países más empobrecidos, como Pakistán, Irán, Etiopía o Jordania, por lo que Europa solo recibe un pequeño porcentaje de los más de 65 millones de personas que se han visto obligadas a huir de su país, explica la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR).

Los motivos del incumplimiento

Las organizaciones de defensa de los refugiados denuncian a menudo los diferentes motivos por los que la Unión Europea en general, y España en concreto, no cumplen con las cuotas establecidas de acogida de refugiados.

El primero de estos motivos es la limitación de reubicación a personas que tengan una nacionalidad que supere el 75% de reconocimiento de protección internacional por parte de los estados miembro. CEAR critica que este criterio de nacionalidad está dejando fuera a refugiados de países como Afganistán, Sudán o Nigeria.

Además, los criterios de reconocimiento no son iguales en todos los países, por lo que existe una falta de coordinación, especialmente entre la Oficina Europea de Apoyo al Refugiado (EASO) y países como Italia o Grecia.

Otro aspecto de gran importancia respecto a la acogida de refugiados es el acuerdo al que llegaron la Unión Europea y Turquía en marzo de 2016, tras el cual los estados miembros decidieron que las personas que llegaran a Grecia desde ese momento no podrían solicitar su reubicación a otro país europeo.

Esta decisión está estrechamente relacionada con la última comunicación la Unidad de Reubicación Griega, en la que afirmaba que no hay en Grecia más personas con un perfil adecuado para la reubicación. CEAR asegura que esto no es cierto, pues la Comisión Europea cifra en 4.700 las personas “potencialmente elegibles” para ser reubicadas desde Grecia, sumadas a las más de 7.200 personas que han llegado este año a Italia.

Además, CEAR destaca que existe una gran falta de voluntad política en los países de la Unión Europea, cuyos gobiernos han utilizado el discurso del miedo para justificar el incumplimiento de las cuotas de acogida de refugiados que ha establecido la Comisión Europea.

Las peticiones de CEAR

El hecho de que no exista un mecanismo efectivo de sanciones a los países que incumplen las cuotas establecidas por la Comisión Europea ha sido uno de los principales motivos por el que ningún país de la Unión Europea ha cumplido con el 100% de las acogidas obligatorias.

Por esta razón, desde CEAR piden que se impongan sanciones al Gobierno español y al resto de incumplidores para “que no queden impunes”, explica la secretaria general de la organización, Estrella Galán.

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Un grupo de manifestantes pide que España acoja más refugiados. | Foto: Emilio Morenatti/ AP

Además, Galán ha recordado que España cuenta con una ley de asilo que no se está aplicando, así como con una directiva de protección temporal que le permitiría trasladar a personas con necesidades concretas durante un tiempo determinado, por lo que “no hay excusas, España debe seguir con su cumplimiento”, dice Galán.

Desde CEAR también piden a las autoridades que eliminen la discriminación por nacionalidad en el proceso de aceptación de solicitudes de asilo, así como que se deje de discriminar a las personas con vulnerabilidad, especialmente a los menores no acompañados, un grupo a menudo más rechazado por los países europeos debido a que necesitan más recursos que el resto.

El cumplimiento del acuerdo no acaba ahora

La directora de Políticas y Campañas de CEAR, Paloma Favieres, recuerda que, aunque el plazo fue establecido para el 26 de septiembre, el cumplimiento de la cuota de acogida de refugiados no debe finalizar.

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Un grupo de manifestantes protestan contra el acuerdo de la Unión Europea con Turquía. | Foto: Jon Nazca/ Reuters

La Comisión Europea habla de un plazo “razonable” para seguir acogiendo refugiados hasta cumplir con la cuota establecida, explica Favieres, que insiste en que España debe seguir recibiendo a los solicitantes de asilo hasta cumplir con el número fijado a pesar de que se haya cumplido el plazo.

Además, señala que “la carta de Grecia no puede ser la excusa” para dejar de recibir refugiados, sino que todos aquellos que llegaron tras el acuerdo con Turquía también deben ser reubicados, así como los que lleguen hasta el día 26 de septiembre a las costas griegas.

El proceso de acogida en primera persona

Las cifras nos muestran que España se queda muy atrás en lo que respecta a acoger e integrar refugiados, pero son los propios refugiados los que mejor transmiten cómo es el proceso de reubicación a España.

Nedal, un refugiado sirio que llegó a España tras más de dos años de espera, explica que “mucha gente en España no acepta a los refugiados”, por lo que la integración en la sociedad es difícil en algunos casos.

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Un manifestante protesta por los largos procesos que viven los refugiados para entrar en España. | Foto: Francisco Seco/AP

Nedal fue a la universidad en Siria, pero la guerra le impidió llevar una vida normal y tuvo que huir a Líbano, desde donde comenzó el proceso para venir a España. Aquí estudia español, alemán y un curso de Administración y Asistencia a la Dirección.

Todo suena muy bien, pero acabar sus estudios en España tampoco está siendo fácil para Nedal. “No todo el mundo acepta a los refugiados aquí”, explica, motivo por el que le está resultando muy complicado encontrar una empresa donde llevar a cabo las prácticas necesarias para acabar su curso.

También son difíciles otras situaciones cotidianas como la búsqueda de piso. Nedal asegura que en numerosas ocasiones le han denegado el alquiler de un piso por el simple hecho de ser un refugiado árabe. A pesar de todo, asegura que hay mucha gente que le ha ayudado en España y que “claro está, no todos son iguales”.

Continúa leyendo: El incómodo momento de Puigdemont con Évole por el referéndum independentista de Kurdistán

El incómodo momento de Puigdemont con Évole por el referéndum independentista de Kurdistán

Redacción TO

Ocurrió este domingo por la noche. Salvados, el programa de análisis de la actualidad de La Sexta conducido por Jordi Évole, no iba a comenzar todavía su emisión, pero la situación en Cataluña ha obligado a los productores a hacer un especial sobre el tema. El invitado estrella del programa fue el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, al que Jordi Évole, también catalán, preguntó profusamente por el referéndum independentista del 1 de octubre. El programa tuvo su momento culminante cuando el presentador le preguntó a su entrevistado por el referéndum independentista del Kurdistán iraquí, que se celebra este lunes sin el consentimiento del Gobierno central del país asiático. La conversación discurrió así:

Jordi Évole: “La casualidad ha querido que mañana, lunes, haya un referéndum por la autodeterminación del Kurdistán. ¿Está usted a favor de ese referéndum?”

Carles Puigdemont: “Sí, claro. Estoy a favor del referéndum de autodeterminación de todos los pueblos y el Kurdistán por descontado que tiene derecho a este referéndum”.

Évole: “En 2014, en el Parlament, se presentó una moción a favor de la autodeterminación de Kurdistán. ¿Usted recuerda qué votó?

Puigdemont: “No me acuerdo de qué voté. No. No”.

Évole: “Votó que no”.

Puigdemont: “Podría ser, sí”.

El ya conocido como “momento Kurdistán” ha incendiado las redes y Kurdistán se convirtió ayer el trending topic (tema del momento) en Twitter.

El tuit de Jordi Évole que recoge el momento ya ha sido retuiteado más de 20.000 veces. Pero el caso del Kurdistán no fue el único en el que Carles Puigdemont votó en contra de un referéndum de autodeterminación. También en 2014, el ahora presidente de la Generalitat emitió un voto negativo para un referéndum independentista en el Sáhara.

Puigdemont intentó justificar, acto seguido, por qué votó no a ambas ambos referéndums. “No estaban convocados”, dijo. “Si me dicen que están convocados, yo digo que sí, porque debe prevalecer lo que la mayoría o el Gobierno impulse”, defendió.

Después de la emisión de la entrevista, la red se ha llenado de memes y de tuits humorísticos sobre el tema.

Continúa leyendo: Amaya Valdemoro: "Me ha costado asimilar que ya no soy siempre la número uno"

Amaya Valdemoro: "Me ha costado asimilar que ya no soy siempre la número uno"

Bea Guillén Torres

Amaya Valdemoro sonríe sin parar mientras forma un corazón con las manos. Posa y posa otra vez para las fotos. “Estoy muy orgullosa de que hayan pensado en mí para esto. Algo bueno habré tenido que hacer”, dice entre risas en una entrevista a The Objective en la sede de la Fundación Española del Corazón en Madrid, que participa en un encuentro organizado por Sonae Sierra para el Día Mundial del Corazón. Han elegido a Amaya como embajadora de la campaña Cuida tu corazón para contribuir en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Su cometido es ayudar a concienciar a los españoles sobre lo importante que es una dieta sana y el ejercicio físico. Una tarea sencilla para la mejor jugadora de baloncesto de la historia de España.

“Es muy fácil para mí decir que rutinas o qué métodos tenemos que seguir para llevar una vida sana. Lo primero hay que decir no a la vida sedentaria, no podemos estar siempre viendo pelis y series en casa. Hay que salir a caminar, ir a bailar, al gimnasio o al campo, no hace falta hacer miles de horas de deporte. Las rutinas que me ha dejado el deporte me vienen muy bien para la prevención de enfermedades cardiovasculares”, nos cuenta.

Ya hace 22 años de esta foto, en Salamanca. Me encanta ⚪️⚫️

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Amaya Valdemoro se retiró hace ya cuatro años. Puso el broche final en el Eurobasket de 2013 y lo puso de oro. España ganó el campeonato y Amaya se quedó con el reconocimiento de haber sido 258 veces internacional absoluta con la selección. Un récord que ninguna jugadora había podido superar hasta que lo hizo Laia Palau este año. Amaya es rubia y hoy lleva el pelo recogido en una coleta. Ha ganado tres anillos de la WNBA (la liga de baloncesto femenina de Estados Unidos) y ha participado dos veces en los Juegos Olímpicos con la camiseta de España. Todo con el 13 a la espalda. Hoy se sorprende de los zapatos de tacón que lleva una de sus compañeras de charla y admite riendo que ella no podría. Admite también que sigue siendo tan competitiva como antes. Solo que ahora compite en otras cosas: “Ahora soy la mejor paseando a mi perro”. Y se ríe.

Estos años de retirada han cambiado su forma de ver el deporte y a través de él su vida. Ahora sus horas en el gimnasio son un placer que no implica “seis horas de entrenamiento diarias”. “Me he notado, que cuando toca un día duro, la gente se pone ahí a sufrir y yo como que me lo tomo con mucha más pausa, y les digo yo ya he sufrido todo lo que tenía que sufrir”. Pero, la parte de la jugadora que seguía luchando y peleando por cada canasta sigue ahí. “La gente en el gimnasio está a tope y entonces me ha costado asimilar que estoy por debajo y que me de igual. Eso parece una tontería, pero ha sido un cambio importante no ser la número uno siempre”. 

Amaya Valdemoro es la mejor jugadora de la historia de baloncesto de España. Y no lo dice ella. Lo cuentan todos sus títulos.

¿Fue una presión llevar ese título?

“Es un título que pesa. Pero yo en eso tengo algo muy bueno, que cuando dicen ese título digo, bueno para mucha gente, para otra no. Eso es para gustos los colores. Pero más que una presión para mí ha sido una motivación. De seguir. Una motivación de seguir intentando llegar a la excelencia, a lo máximo posible. Una cosa está clara, yo cuando jugaba había días que lo hacía muy bien, otros días que lo hacía mal, pero siempre me dejaba la piel y en eso no hay nadie que me pueda rebatir. Me dejaba la piel y creo que cuando una va al trabajo, o en mi caso el baloncesto, tiene que dejarse el alma y la piel. Y eso es lo que hice yo durante todos los años y el cuerpo, porque luego, he acabado cómo he acabado…”.  Se ríe.

Eso es otra de las cosas más importantes que ha cambiado. Ahora sí escucha a su cuerpo. “Ahora que he vuelto de vacaciones, en vez de ir todos los días entre semana al gimnasio, pues ahora voy un día y descanso uno o dos y veo si estoy más cargada, que lo estoy, tengo agujetas por todos lados y le escucho, le hago caso”. A su cuerpo y a los consejos de los médicos. Especialmente en lo relativo a las enfermedades del corazón. “Mi padre tuvo dos anginas de pecho y mi tío sufrió una muerte súbita, aunque gracias a Dios se recuperó y está perfectamente. Pero, en nuestra familia somos bastante responsables porque está visto que somos propensos a tener enfermedades cardiovasculares”, explica.

Consejos para un corazón sano

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad en nuestro país: uno de cada tres españoles fallece por enfermedades cardiovasculares(29,39%). Está por encima de las muertes por cáncer (26,36%) y por enfermedades del sistema respiratorio (12,27%). “El 70% de las muertes por enfermedades del corazón y hasta el 80% de los infartos podrían prevenirse si integrásemos hábitos de vida saludable en nuestro día a día como caminar durante 30 minutos o comer cinco piezas de fruta al día“, ha explicado la doctora Petra Sanz, jefa de servicio de la unidad de cardiología del Hospital Universitario Rey Juan Carlos y portavoz de la Fundación Española del Corazón. No hay duda de las claves: ejercicio, dieta sana, chequeos y, sobre todo, no fumar.

La tarea de Amaya es lograr transmitir este mensaje. “Yo ando todos los días entre ocho y 10 kilómetros. Además, como soy tan competitiva me pico conmigo misma para conseguir igualar o mejorar la distancia del día anterior, no me hace falta nadie”, se ríe. “Diré en mi defensa que esto lo hago también para pasear a mi perro”. Ejercicio: tick.

By my side 🐾❤️

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Siempre voy con el tupper que yo me preparo. Evito comer en restaurantes. Prefiero cocinarme yo y evito las frases. A veces, me dicen que tengo el estómago triste”, dice la jugadora entre risas. Dieta sana: tick.

Pero, la concienciación de Amaya sobre la importancia de cuidar nuestro corazón viene de atrás. De hecho, la propia Amaya sufrió púrpura con menos de un año de edad. “No sabemos cómo la contraje, sí que estuve a punto de morir. Le dijeron a mi padre que mi cuerpo no generaba plaquetas. Afortunadamente mi cuerpo reaccionó y sobreviví. He tenido un montón de percances y este es uno, que no me acuerdo, solo recuerdo que tengo fotos que luego me daban cortisona y estaba ahí gordita”. La jugadora saca la sonrisa también con este tipo de historias. Por esa razón, la jugadora reconoce que es “un poco friki” y que, aunque esté retirada sigue yendo muchas veces al consejo superior de deportes para que le hagan revisiones médicas. Chequeos: tick.

Para facilitar las revisiones médicas, en siete centros comerciales de Sonae Sierra se harán los días 28, 29 y 30 de septiembre chequeos gratuitos.

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