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¿Es The New York Times el nuevo 'agente político' de la era Trump?

Marta Ruiz-Castillo

Foto: Richard Drew
AP Photo, File

La Administración Trump está inmersa en varios escándalos, el presidente de Estados Unidos Donald Trump mantiene una evidente lucha contra los medios no afines, con The New York Times como uno de sus principales enemigos, el país se encuentra dividido como nunca antes, y las redacciones tienen que elegir entre mantener su independencia desde la beligerancia y sin pestañear de los días del Watergate, o transformarse en algo más parcial, disparando munición contra un objetivo favorito deleitándose en el caos.

El pasado mes de mayo marcó un momento decisivo para la Administración Trump y los periodistas que cubren información de la Casa Blanca. El lunes 15 de mayo, el diario The Washington Post publicó que el presidente Donald Trump había revelado información altamente clasificada en una reunión con altos funcionarios rusos.

Al día siguiente, fue The New York Times el que salió con la demoledora noticia de que Trump había pedido al todavía director del FBI, James Comey, que cerrara la investigación del entonces asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn.

Las exclusivas (scoops en lenguaje periodístico) han convertido a estos medios en referentes del periodismo en EEUU. En ambos casos, sus informaciones son convincentes y están acreditadas.

¿Es el New York Times el nuevo agente político de la era Trump?
El ex director del FBI, James Comey, testifica ante el Comité de Inteligencia del Senado el pasado 8 de junio | Foto: Jonathan Ernst / Reuters

Los periodistas de ambos medios sabían el poder que tenían y se limitaron a dar una información desconocida por el gran público, permitiendo que los hechos hablaran por sí solos, “sin florituras, ni suposiciones”. Para The New York Times “así es como se presenta el periodismo ejemplar en cualquier momento, pero especialmente cuando va dirigido a una Casa Blanca sospechosa de desafiar el estado de Derecho”, escribió la entonces editora del diario, Liz Spayd.

Ambos medios cuentan con una larga trayectoria de exclusivas, con años de periodismo de investigación que los ha convertido en medios de referencia dentro y fuera de Estados Unidos.

Recuperar la credibilidad

Para el NYT su resurgimiento como medio creíble y de referencia era una necesidad, después del devastador escándalo de 2003, cuando se hizo público que el periodista Jayson Blair había plagiado buena parte de unos reportajes de portada, cuando no inventado algunas de sus historias e incluso fuentes citadas en las mismas. El caso Blair supuso una seria amenaza para la reputación del Times como mejor periódico de América.

Han pasado unos años desde aquello y el diario neoyorquino ha ido recuperando su lugar entre los medios de comunicación más influyentes del mundo. En el caso de la historia sobre Comey destapada por el NYT, el origen de la información está perfectamente clara: las notas del director del FBI, James Comey. No hay duda de dónde salió la filtración de la noticia que citaba “fuentes oficiales del gobierno”. El nivel de especificidad de lo que se contaba es lo que hizo imposible que la revelación fuera insignificante incluso para los republicanos. Muchos legisladores conservadores, normalmente reticentes a sumarse al “drama político” procedente de los medios, rompieron su silencio. Los comités de Justicia e Inteligencia dirigidos por los republicanos y el Comité de Supervisión de la Cámara llamaron a Comey a testificar.

Tres congresistas republicanos dijeron que considerarían el impeachment – juicio político al presidente de EEUU – si se demostrara que Trump presionó para que se cerrara una investigación federal. Poco después, el ayudante del Fiscal General designó un “fiscal especial” para dirigir una investigación sobre los posibles vínculos entre el equipo de campaña de Trump y Rusia. Incluso Fox News, en vez despachar la información del NYT calificándola de “noticia falsa”, fue más allá al confirmarla.

Estos hechos son clarificadores para una prensa que intenta definir su lugar en un periodo exigente de la historia del país, no sólo con un presidente que se salta las normas de conducta y de sinceridad, sino con una sociedad más polarizada que nunca. En palabras de Dean Baquet, editor ejecutivo del NYT, “se reconoce cada vez más fuera de nuestras cuatro paredes que el Times es vital para el futuro del país”.

La pregunta que se hacen los periodistas del diario es si los medios deberían comprometerse haciendo una oposición abierta a la Casa Blanca y tomar partido en una batalla política, o deberían informar con agresividad pero desapasionadamente con la esperanza de retener la credibilidad de la mayoría de la audiencia. Juzgado por gran parte del periodismo, el NYT ha optado desde que Trump asumió el poder, por una preferencia por la estricta independencia. Al menos así lo ven en la redacción, y así lo expresaba Liz Spayd en mayo.

Pero, es verdad que a veces hay un sesgo en la cobertura de noticias que “puede ser percibida erróneamente” como una intensa búsqueda de informaciones para acabar con Trump. De hecho, el NYT ha relatado cada tweet del presidente, cada cambio de humor y cada lucha interna en el Despacho Oval. Algunos de estos seguimiento son necesarios y justificables. Los periodistas de este medio admiten que el problema es que, cuando empiezan a salir en primera página, puede parecer que el diario está en campaña.

De ahí que se pregunten qué estrategia es más efectiva: ¿cuando el diario aparece como si se hubiera sumado a la resistencia, o cuando ahonda en hechos sin una predisposición determinada? En el sistema legal, recuerdan, existe la diferencia entre un investigador y un fiscal.

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La relación de Donald Trump cono los periodistas nunca ha sido muy buena | Foto: Yuri Gripas / Reuters

Algunos lectores, alarmados por la presidencia de Trump, quieren que la redacción se ponga en modo combate total. Quieren que los editores adopten un vocabulario directo, que llamen mentira a lo que es una mentira, por ejemplo, y resistan cualquier interpretación de los acontecimientos que pueda “normalizar” a Trump. Ven al NYT como un lugar para voces que discrepan de la ortodoxia liberal. Y si todo eso implica tomar partido y situarse en un bando, bueno, eso es lo que demanda la crisis.

“La otra estrategia periodística – imparcial, agresiva, libre de ataduras – es lo que demostramos” con exclusivas como la de Comey, asegura el diario en un editorial. En el periódico, lo que es especialmente atractivo de esta forma de hacer periodismo es su eficacia. Porque la historia de Comey estaba tan fuera de discusión, que capturó la atención de aquellos que de forma instintiva, en otras circunstancias, la habrían rechazado.

Joe Kahn, director editorial del NYT, dijo que el caso Comey era un marco de referencia para lo que aspira a ser la cobertura informativa del medio. “Queremos, básicamente, producir una información que hable a todas las partes en este debate, y la manera de hacerlo no es a través de inventarnos nada, es a través de profundizar, de buscar fuentes y realizar las preguntas difíciles, y trabajar toda la noche”.

Jeremy Peters, que cubre información política para este diario, ha comentado que muchos republicanos están indignados por lo que califican de “histeria sobre Trump”. “No es sólo que estén junto a Trump, sino que lo apoyan reflexivamente frente a la reacción de la izquierda sobre el presidente. Están como locos tratando de acabar con la idea de que la presidencia de Trump es un caos y creen que los medios son los que levantan esta controversia”.

A su vez, alimentar esta dinámica es la piedra angular para la supervivencia de Trump. Cuando la noticia sobre Comey se convirtió en el centro de atención de los medios nacionales e internacionales, Trump dijo durante una intervención ante los guardacostas graduados en Connecticut: “Mirad de qué modo he sido tratado últimamente. Especialmente por los medios. Ningún político en la historia de Estados Unidos, y digo esto con total seguridad, ha sido tratado peor o de una manera más injusta”. A la mañana siguiente repitió el mismo mensaje en Twitter, asegurando que estaba siendo objeto de una caza de brujas desconocida hasta el momento en el país. Se ha convertido en casi una norma que Trump responda a las noticias críticas calificándolas de “falsas” (¡Fake News!, dice siempre).

La reacción de Trump tras el caso Comey fue publicada por todos los medios, que es lo que quiere el presidente, según NYT. “Cuanto más pueda hacer aparecer a los medios que están tomando partido, más fácil es para él desautorizar su trabajo”.

Lo que Trump no sabe es que no es tan fácil socavar informaciones “imparciales e irrefutables como las publicadas por NYT”, decía Liz Spayd en uno de sus últimos editoriales.

Inversión millonaria

The New York Times ha recuperado su espacio a través de su compromiso con la información y con la necesidad de desenmascarar a una administración como la de Trump que no parece respetar los límites de lo que se puede y lo que no se puede hacer desde el poder político. Esta situación ha llevado a los responsables del diario a duplicar su redacción, y en estos momentos seis periodistas se encargan de cubrir la información de la Casa Blanca, apoyados por un equipo de investigación formado por otros cinco periodistas.

Ha desplegado también corresponsales por todo el país para conocer el sentimiento de los electores, con especial interés en conocer si los votantes de Trump siguen apoyando al presidente.

En enero, el diario desbloqueó cinco millones de dólares para cubrir la información de la administración Trump, informa El Financiero.

Esta inversión parece que está obteniendo sus frutos. Las cifras así lo indican: entre septiembre de 2016 – en plena campaña electoral – y marzo de 2017 – con Trump ya en la Casa Blanca – el periódico ha ganado 644.000 abonados. Además, ha logrado 308.000 nuevos suscriptores online, un récord atribuido en parte a la presidencia de Trump, según informaba la CNN a primeros de mayo citando al CEO del diario, Mark Thompson.

La ganancia total de la compañía fue de 11 centavos de dólar por acción en el primer trimestre, un aumento de un centavo desde el mismo trimestre del año pasado, según el diario.

Críticas

Lo que el diario NYT considera periodismo independiente, sacando a la luz todo lo que sea informativamente relevante de la administración Trump, para otros medios no es más que periodismo basado en mentiras. Uno de los más críticos es The National Interest, que en febrero dedicó una portada al NYT con este titular: ¿Por qué miente el New York Times sobre Trump?.

“Después de meses de historias presentando a Donald Trump como un depredador sexual, un empresario defraudador, marioneta de Vladimir Putin, evasor de impuestos, y todo lo que uno pueda imaginar, el New York Times ha llamado a Trump mentiroso…”. Para este medio, el diario neoyorquino actúa así porque ha interiorizado su papel de oposición, en vez de actuar como un medio de comunicación.

Otros medios afines a Trump, entre los que destaca la Fox News, creen que con su actitud, The New York Times ha demostrado que no sabe perder, después de apostar durante la campaña para que Trump no ganara las elecciones de noviembre.

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Entrada del edificio del New York Times en Nueva York | Foto: Carlo Allegri

En parte, el propio diario reconoció este exceso cuando pocos días después de las elecciones presidenciales del 8 de noviembre, el presidente y director ejecutivo del diario, Artur O. Sulzberger Jr, y el editor ejecutivo, Dean Baquet, publicaron una carta a los lectores asegurando que el periódico iba a reflexionar sobre la cobertura que había hecho de la campaña, comprometiéndose a continuación a “dedicarnos de nuevo a nuestra misión fundamental del Times que es informar a América y al mundo con honestidad, sin miedo ni favor, esforzándonos siempre por comprender y reflejar todas las perspectivas políticas y experiencias de vida en las historias que os traemos”.

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14 destinos turísticos a los que ir antes de que se pongan definitivamente de moda

Cecilia de la Serna

Foto: Khaled Abdullah Ali Al Mahdi
Reuters

Cada año, la Organización Mundial del Turismo (OMT) hace un exhaustivo seguimiento de las tendencias de viaje con el objetivo de predecir los destinos más prometedores (y que más de moda se pondrán). Para ello, analiza cuáles son los de mayor crecimiento.

Los 14 destinos turísticos de mayor crecimiento en el globo se reparten por la geografía mundial, aunque zonas como el Oriente Medio y el norte de África -a pesar de sus conflictos-, con países como como Palestina, Egipto o Túnez, y Sudamérica, con países como Uruguay y Chile, las que experimentan un crecimiento especialmente destacable.

1. Territorios palestinos

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Un turista toma una fotografía en Belén. | Foto: Mussa Qawasma / Reuters

La industria turística de Cisjordania se vino abajo tras la Guerra de los Seis Días de 1967 y la consiguiente ocupación israelí del territorio, y a pesar de que el conflicto con Israel siga muy vivo, la situación del turismo en Palestina ha mejorado notablemente en 2017. La agencia de la ONU coloca a Palestina como el país donde más ha crecido el turismo a nivel mundial durante el primer semestre de 2017. Durante el año pasado, las visitas turísticas internacionales a Palestina aumentaron casi un 58%. Cisjordania acoge a la mayor parte de los visitantes en Navidad, cuando Belén celebra una misa de medianoche. Un atractivo novedoso en la zona de Belén es el Hotel Walled-Off, un establecimiento hotelero del misterioso artista británico Banksy.

Durante el año pasado, las visitas turísticas internacionales a Palestina aumentaron casi un 58%. Cisjordania acoge a la mayor parte de los visitantes en Navidad, cuando Belén celebra una misa de medianoche.

2. Egipto

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La Vía Láctea reflejada en el cielo del Desierto Blanco al norte del Oasis de Farafra, al suroeste de El Cairo. | Foto: Amr Abdallah / Reuters

Egipto, un clásico del turismo internacional en el norte de África, también ha sufrido un importante batacazo en los últimos años por la escalada violenta de atentados, en ocasiones con el objetivo puesto en los turistas extranjeros. No obstante, y a medida que la violencia en el país ha ido disminuyendo, el número de turistas se ha disparado un 51%. El gran éxito reside, por supuesto, en sus pirámides y vasta historia, pero también en un buen clima.

3. Islas Marianas del norte

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Las playas de las Islas Marianas del Norte son paradisiacas. | Foto: Turismo de Estados Unidos

Las Islas Marianas del Norte son un territorio en unión política con Estados Unidos, al igual que Puerto Rico, pero situado en el Pacífico Norte. Se trata de 14 islas septentrionales, situadas entre Hawái y las Filipinas. No es un territorio especialmente conocido, pero cada vez son más los que se acercan a visitarlo. Las Islas Marianas del Norte experimentaron un crecimiento del 37% en el turismo durante el año pasado. El archipiélago tropical es conocido por sus casinos y playas bordeadas de palmeras.

4. Islandia

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La naturaleza de Islandia es incomparable. | Foto: Stoyan Nenov / Reuters

Desde 2010, el número de turistas extranjeros en Islandia se ha triplicado. Esta tendencia se ha confirmado el pasado año, cuando el turismo aumentó un 35%. A Islandia se la conoce como la isla del hielo y el fuego, y quienes la describen así no lo hacen por capricho. Entre sus montañas, ríos, precipicios, cascadas, volcanes y glaciares se esconden secretos y paisajes que no sólo quedarán bien en una instantánea, sino que dejarán huella hasta en el viajero más viajado que los descubra. Los visitantes tienden a ir entre junio y agosto, cuando el clima es más amable y hay más horas de luz del día.

5. Túnez

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La arquitectura es una muestra de la riqueza histórica de Túnez. | Foto: Zoubeir Souissi / Reuters

Túnez se está recuperando de su ataque terrorista de 2015 con bastante rapidez. El país tuvo un aumento del 33% en turistas extranjeros el año pasado. Los visitantes llegan al país magrebí por sus centros históricos y turísticos, por la hospitalidad de los tunecinos y por sus playas mediterráneas.

6. Vietnam

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Vietnam combina diversidad natural y étnica. | Foto: Nguyen Huy Kham / Reuters

Si el sudeste asiático tiene un lugar apetecible entre todos los lugares ese es Vietnam, como bien confirman las cifras: un 31% más de turistas lo visitaron el año pasado, suponiendo el mayor crecimiento de todo el continente asiático. El país se incorporó no hace mucho al mercado turístico mundial, ya que no se abrió totalmente a los visitantes extranjeros hasta la década del los 90. Su paisaje, sus gentes y pueblos, su riqueza cultural y natural, y el colorido de sus 53 grupos étnicos hacen de este un destino realmente atractivo.

7. Uruguay

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Los paisajes de Uruguay invitan a puestas de sol irrepetibles. | Foto: Andres Stapff / Reuters

El primer puesto de los países latinoamericanos es para Uruguay, que durante el año pasado recibió a 3 millones turistas extranjeros, un aumento del 30% con respecto al año anterior. En su geografía destacan Punta del Este, Piriápolis, Montevideo, Colonia del Sacramento o Rocha, que hacen del turismo un punto cada vez más fuerte en la economía uruguaya.

8. Nicaragua

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¿Conoces las playas más secretas de Nicaragua? Esta es tu oportunidad. | Foto: Oswaldo Rivas

Alrededor de 1,5 millones de personas visitaron Nicaragua en 2016, lo que se traduce en un aumento del 28%. Este tesoro escondido de Centroamérica ofrece atractivos como una variedad de fiestas patronales con interesantes expresiones culturales, donde se puede observar en el fervor religioso, y una mezcla de manifestaciones indígenas y coloniales. Además, sus playas salvajes no dejarán indiferente al más aventurero. Definitivamente, una joya por descubrir.

9. Mongolia

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Mongolia invita a una vida nómada. | Foto: Claro Cortes / Reuters

El turismo en Mongolia, al igual que el nicaragüense, aumentó un 28% el año pasado. Los turistas se sienten especialmente atraídos por los rincones más recónditos del país y por el importante crecimiento de la vida nocturna de su capital, Ulán Bator. Una naturaleza esencialmente diversa según las regiones del país hacen de Mongolia un lugar que merece la pena visitar durante una temporada larga.

10. Israel

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El Muro de las Lamentaciones es uno de los símbolos de la cultura en Israel y recibe a millones de turistas extranjeros. | Foto: Marko Djurica / Reuters

Israel recibió 2,9 millones de visitantes el pasado año, lo que supuso un aumento del 25% con respecto al año anterior, a pesar del conflicto latente en la zona. Israel cuenta con un impacto histórico muy relevante y con una vida cultural muy activa. Los puntos turísticos más “calientes” son, sin duda, el mar Muerto, el Muro de las Lamentaciones en Jerusaeln y la intensa vida nocturna de Tel Aviv, quienes algunos la denominan “el Miami de Oriente Medio”.

11. Malta

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La ‘Ventana Azul’ de Malta fue un icono de la isla, y un importante atractivo turístico, que desgraciadamente desapareció hace unos meses. | Foto: Darrin Zammit Lupi / Reuters

La pequeña isla de Malta, uno de los emblemas del corazón del Mediterráneo, acoge cada vez a más y más turistas foráneos, concretamente el número de visitantes extranjeros aumentó en un 23% el pasado año. Malta, que es a su vez un gran plató (en la isla se han rodado películas como Gladiator, Captain Phillips o El Código Da Vinci, destaca por sus playas y por su riqueza histórica.

12. Seychelles

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Un paraíso tropical en auge. | Foto: Reuters

La popularidad de las exóticas Seychelles está creciendo exponencialmente, con un aumento de las visitas del 20% durante el año pasado. Este conjunto de 115 islas ubicadas en el océano Índico, al noreste de Madagascar, es un auténtico paraíso tropical. Este archipiélago esconde dos de las playas más bellas del mundo, Lazio y Georgette, y la más fotografiada según el Libro Guiness de los Récords, la de Source d’Argent. Aunque se asocia al turismo de lujo, las gangas también están disponibles.

13. Montenegro

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El complejo turístico montenegrino Sveti Stefan es internacionalmente reconocido. | Foto: Stringer / Reuters

Durante el año pasado, Montenegro experimentó un aumento del 20% en el turismo foráneo. El país balcánico muestra una enorme diversidad, con influencia de las culturas serbia, ortodoxa, eslava, centroeuropea y adriática. La vasta historia del país marca especialmente la experiencia del turismo extranjero, que llega atraído por un inmenso patrimonio histórico. Mar y montaña dibujan un diverso itinerario entre pueblos, playas, naturaleza y piedra.

14. Chile

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Esta zona de Santiago, conocida como Sanhattan, es un punto de contrastes. | Foto: Victor Ruiz Caballero / Reuters

Otro de los países sudamericanos que ha experimentado un rápido crecimiento es Chile, que también recibió un 20% más de visitantes el año pasado. Sus diversos paisajes y su entorno lo convierten en un gran destino para los amantes de la naturaleza. Destacan la Patagonia, el lago Chungará, el volcán Parinacota, San Pedro de Atacama o el parque nacional Vicente Pérez Rosales. Chile cuenta con hasta seis sitios declarados patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Además, su cultura de influencias indígenas e hispánicas hace de sus costumbres un atractivo extra. La moderna capital, Santiago de Chile, ofrece riqueza arquitectónica así como natural, ya que los Andes -que rodean la ciudad- generan un contraste panorámico incomparable.

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Alejandro 'El Sirio', el estudiante de turismo en Alepo que lo dejó todo por ser torero

Lidia Ramírez

Foto: Foto cedida por Alejandro 'El Sirio'

Esta es la historia de un sueño que surgió a 5.000 kilómetros de España hace ya casi dos décadas. Es la historia de Hazem Al-Masri, conocido como Alejandro ‘El Sirio’, un alepino que, casualmente, vio una corrida de toros siendo niño mediante el canal internacional de TVE y que a partir de entonces tuvo claro a qué quería dedicarse el resto de su vida. “En ese instante cambió todo para mí. Ver aquella corrida en televisión me pareció algo mágico. En ese momento me dije que tenía que viajar a España para ser torero”, cuenta Alejandro a The Objective. Tenía 14 años.

Sin embargo, no fue hasta los 18 cuando ‘El Sirio’, que en esos momentos estudiaba un grado de Turismo en Alepo, decidió dejarlo todo y, con un petate lleno de ilusiones, puso rumbo a España para cumplir su sueño. Era el año 2000. La ciudad que lo recibió fue Valencia, donde unos compatriotas lo ayudaron a alojarse y a buscar trabajo.

–¿Recuerdas lo que hiciste nada más llegar a España?

–Claro que sí. Ir a la plaza de toros. Quería comprar una entrada para ver una corrida. Sin embargo, cuál fue mi sorpresa que me dijeron que hasta la feria de marzo no había festejos. Era octubre. No entendía como estando en España no podía asistir a una corrida hasta dentro de cinco meses –cuenta el banderillero a The Objective en un perfecto español.

Alejandro 'El Sirio', el estudiante de turismo en Alepo que lo dejó todo por ser torero
Hazem Al-Masri junto a su madre, en Alepo. | Foto cedida por Alejandro ‘El Sirio’

Comenzó trabajando en un taller de alarmas para vehículos, allí gracias a sus compañeros –y al flamenco– fue aprendiendo el idioma. “Escuchaba flamenco todo el rato”, recuerda. Fue en ese taller de alarmas donde también lo ‘bautizaron’ de nuevo. A partir de ese momento, pasaría a llamarse Alejandro. Lo de ‘El Sirio’, vendría años más tarde. Concretamente cuatro años después de su llegada a Valencia. “Ya sabía hablar español y un compañero me dijo que en Valencia había una escuela taurina. Ese mismo día pedí permiso en el trabajo y fui a la escuela en busca de mi sueño, aprender a ser torero, que era por lo que yo había venido a España”.

Sin embargo, lo que no esperaba es que con 22 años era ya demasiado tarde para ser matador de toros. “No entendía como con esa edad alguien podía ser mayor para comenzar a aprender algo”. Pero ‘El Sirio’ no desistió y, si bien había sido capaz de dejar, siendo todavía un niño, su tierra, su familia y sus raíces, nada ni nadie le impediría cumplir su sueño. Así que tanto insistió que finalmente permitieron que acudiera por las tardes a la plaza de toros de Valencia donde entrenaban los toreros de la tierra. “Yo decía: cuando ponga el pie dentro de la plaza de allí no me saca nadie”. Y así fue, a pesar del disgusto que esto supuso para su madre, quien desde 2005 reside también en España, y la cual no entendía como su único hijo quería ser torero.

Allí aprendió, además de a saber diferenciar entre una muleta y un capote o el significado de los diferentes pañuelos de la presidencia, que no podía ser espada. “Mi maestro, Víctor Manuel Blázquez me dijo que lo mejor era intentarlo como banderillero, así que, como no veía otra salida, eso hice”.

De su debut vestido de luces, en septiembre de 2007, recuerda que fue una novillada de la escuela taurina. También recuerda que fue el día más feliz de su vida. “Estaba muy nervioso, pero pensé: por fin lo he logrado”.

Desde 2011, Alejandro, quien en todos estos años ha tenido que trabajar como fontanero, electricista, cogiendo naranjas, instalando aires acondicionados…, acompaña al diestro Román, formando parte de su cuadrilla desde hace dos temporadas.

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Alejandro ‘El Sirio’, al fondo, vestido de luces junto a la cuadrilla de Román. | Foto cedida por Alejandro ‘El Sirio’

Ahora, es feliz en España vestido de torero de plata. Pero no olvida sus raíces. No olvida que ese joven que llegó hace casi dos décadas y al cual ‘rebautizaron’ como Alejandro ‘El Sirio’, es en realidad Hazem Al-Masri, de Alepo. Una ciudad hoy completamente devastada por los continuos bombardeos debido a una guerra que comenzó en 2011 y que ha destrozado al país. “Yo dejé un país alegre, con gente feliz, donde había trabajo para todos… Es una atrocidad lo que están haciendo con él por intereses económicos y políticos”, apunta el banderillero con voz entrecortada al otro lado del teléfono.

Hoy Hazem, Alejandro o ‘El Sirio’, agradece al destino que un día, haciendo zapping, se cruzara con aquella corrida de toros en televisión que le hizo que sus sueños y su suerte tomaran otro rumbo.

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Querida Joan

Laura Ferrero

Foto: Kathy Willens
AP Photo, File

Querida Joan:

Cada vez que abro mi libreta, esa que siempre llevo en el bolso, me sorprende, anotada en una esquina, tu dirección postal. Hace un par de años, cuando trabajaba en una pequeña editorial de Nueva York, la encontré entre archivadores, papeles y contratos, y la apunté. Fue un instinto, algo que hice rápido como si hubiera cámaras y estuviera asumiendo un riesgo mortal.

Pero la historia no se quedó ahí. Un miércoles de agosto me armé de valor y me dirigí a tu casa y, al llegar al portal, me detuve y miré hacia dentro. Pasé tiempo ahí fuera tratando de imaginar cómo serían las paredes y los pasillos entre los que te moverías. Deseaba verte salir, pequeña y frágil, a través de aquella puerta simplemente para decirte: “Hola Joan, gracias por salvarme la vida”. Pero pasé cerca de dos horas ahí, sufriendo el calor, el bochorno y los nervios –¿alguien iba a desenmascarar a la chica que había robado una dirección y quería verte?– y no, claro. No apareciste.

De todas maneras, aunque lo hubieras hecho, no me hubiera atrevido a decirte nada.

Nunca llegué a entrar en tu casa pero ahora ya sé cómo son las paredes entre las que te imaginaba moviéndote y deslizándote de una estancia a la otra con sigilo, como si temieras despertar a los demás, a los que ya no estaban contigo.

Te vi. En el sofá, en la cocina. Y lo hice desde una ciudad extraña, muy lejos de Nueva York, sobre el cubrecama impoluto de un hotel.

Me emocioné al verte. Eran tus manos, la ternura con la que mirabas a tu sobrino, Griffin Dunne en The center will not hold, el documental que ha rodado sobre tu vida. Ese documental del que leí que solo era interesante para fans y del yo diría lo contrario: es una pieza interesante para todos aquellos que crean en la crónica, en el periodismo. Para todos aquellos que alguna vez se hayan preguntado cómo puede narrarse aquello que no tiene nombre, que se llama dolor y que es justamente lo que no puede compartirse.

Te vi: preparabas sándwiches de pepino quitándoles la corteza y yo, que apenas sé cocinar, me imaginé aprendiendo una receta, cocinando para ti para decirte que no sé si a los demás también, pero lo cierto es que a mí me salvaste la vida.

Explicabas en el documental que a los 28 años descubriste que no todas las promesas –tanto las que te habían hecho como las que te habías hecho–  iban a cumplirse. Que algunas cosas eran y son irrevocables y que los errores y evasiones también cuentan en ese camino que vamos trazando al que comúnmente llamamos vida. Cuando te escuché pensaba que hablabas de las evasiones y de aquel verbo que se ha puesto tan de moda, procrastinar, en un sentido negativo. Sin embargo, hace unos días entrevisté a un pintor de 94 años que me dijo que lo importante en la vida es la estructura y la perseverancia; la coherencia con el proyecto vital de cada uno. Al terminar, me acerqué, sibilina, por detrás, cuando nadie me escuchaba y le dije “perdón, maestro, yo es que siempre tengo muchas dudas”. Carlos, que así se llama, sonrió y me dijo que la perfección venía siempre por la acumulación: “la acumulación de errores”, matizó. Así que entendí, claro, que en el documental tú no hablabas de nada en negativo sino únicamente de asumir que la vida surge también de los caminos que no tomamos y de la responsabilidad frente a lo que uno renuncia y se le escapa.

Pero volvamos a esa tarde de agosto en la que me quedé detenida ante tu puerta. Sin saber qué decir, como canta Ariel Roth. Sin saber por qué sentía yo que me habías salvado la vida. El otro día, en mi hotel, mientras veía el documental a través de la pantallita del portátil, lo entendí por fin.

Verás, unos años atrás perdí a alguien muy importante para mí y durante un tiempo no quería, como tú, que el tiempo pasara. Era consciente de que el reloj y el calendario seguían avanzando pero cuando llegaban los grandes acontecimientos como las Navidades, fin de año, veranos y cumpleaños, lo pasaba mal. No podía celebrarlos. Me hablaba a mí misma en estos términos: hace seis meses que, hace nueve meses que, hace ya dos años que. Eran una suerte de fronteras con las que delimitaba mi tiempo y siempre pensé que la mía era una nostalgia extraña, una manera como otra de bajarme del tren y decir “seguid vosotros que yo aquí me quedo”.

En un momento dado de The center will not hold explicabas que no querías dar por concluido El año del pensamiento mágico porque terminarlo significaba decir adiós a John. A veces se escribe para estar cerca de los que se han ido, así que poner el punto final a un libro no deja de ser otra manera de estar lejos. Aún más lejos.

Joan, no puedo decir que te entienda del todo. No he sido madre ni he perdido tantas cosas como tú. Pero, ¿cómo decir entonces que te entiendo? ¿Cómo decir que sé cómo se resquebrajan las cosas hasta que un día desaparecen y ya no son tuyas porque dejan de existir?

Cuando terminó el documental, perpleja, sobre mi colcha blanca de hotel pretencioso, entendí por fin por qué quería darte las gracias aquella tarde de verano de Nueva York. Así que tarde pero aquí va: gracias, Joan Didion porque me hiciste entender que no estaba sola. Que si bien el dolor es una celda en la que cada uno gritamos sin que los demás puedan escucharnos, saber que hay gente allá fuera que también grita y se separa y no quiere que el tiempo pase, es un consuelo. Así que te abrazo desde aquí, Joan. Y que sepas que un día de estos volveré a tu casa para seguir esperándote, abajo, escondida. Me reconocerás pronto: seré la chica que no se atreverá jamás a saludarte pero que te seguirá con la mirada hasta que vayas desapareciendo. Entonces yo volveré a pensar en la receta que un día aprenderé a cocinar para darte las gracias por haberme salvado no solo la vida sino también de mí misma.

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Vox Dei

Aurora Nacarino-Brabo

Foto: JUAN MEDINA
Reuters/File

Pedro Sánchez ha asegurado que “Ciudadanos es el Vox de la política”. Palabra de Dios. Es verdad que la frase no podría estar peor construida: ¿Qué otra cosa es Vox si no un partido político? Pero atendamos a la comparación. Las encuestas señalan que el procés ha espoleado el ascenso de Ciudadanos en el conjunto de España, mientras en Cataluña la candidatura de Inés Arrimadas se ha consolidado como primera fuerza del constitucionalismo.

Entonces a Pedro Sánchez se le ocurre establecer esa equivalencia, Ciudadanos es Vox. Situar a la formación naranja a la derecha del PP no se compadece con la realidad programática ni parlamentaria, pero además sugiere una estrategia inquietante: la de equiparar la crítica al independentismo con el extremismo ideológico. Ciudadanos es el partido que más ha combatido el nacionalismo y, por tanto, según el líder del PSOE, solo cabe concluir que es un partido de extrema derecha. Sin embargo, me inclino a pensar que el líder del PSOE no se cree lo que dice.

¿O acaso hemos de pensar que el PSOE firmó un acuerdo de gobierno “reformista y de progreso” con Vox? Un pacto que incluía medidas tan reaccionarias como “reformar la Constitución para asegurar eficazmente los derechos sociales y completar el funcionamiento federal de la organización territorial de nuestro Estado”. Un pacto por una Europa “más social y más solidaria”, que diera respuesta a la emergencia que viven los refugiados. Un pacto por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Un pacto contra la pobreza. Un pacto por la ciencia.

¿Firmó un acuerdo de gobierno Sánchez con un partido de extrema derecha? Y, en Andalucía, ¿gobierna el PSOE gracias al apoyo del Vox de la política? ¿Compartirá Susana Díaz las palabras de su secretario general?

En realidad, atendiendo a su posición sobre derechos civiles y libertades individuales, Vox se parece mucho más a Uniò, el partido que se integrará en las listas del PSC de cara a las elecciones del 21 de diciembre, contrario al aborto y que presentó un veto en el Senado contra el matrimonio gay.

Las encuestas coinciden en señalar una tendencia: la subida de los partidos más próximos al centro político, PSOE y Cs, y el retroceso de PP y, sobre todo, Podemos. Aunque sin elecciones generales a la vista es pronto para lanzar vaticinios, no es descabellado pensar que, de cara a un adelanto electoral, PSOE y Cs sumarían más escaños de los que tenían cuando pactaron, tras los comicios de diciembre de 2015.

Eso plantea una posibilidad real de articular una alternativa progresista a Mariano Rajoy. De confirmarse el declive de Podemos, Pedro Sánchez necesitará contar con Ciudadanos si aspira a gobernar algún día, razón por la que haría bien en ser más prudente en sus comparaciones. Le ha dicho a sus votantes que Rivera es el líder de una formación de extrema derecha y, aunque sabemos que en los días de la política líquida las palabras se las lleva el viento, eso dificulta la capacidad de maniobra de cara a una eventual negociación. Así que mejor dejemos que sean los ciudadanos quienes decidan en qué lugar ponen a cada partido. Vox populi, vox Dei.

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