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¿Está haciendo Tinder suficiente para evitar el acoso a las mujeres en la red?

Redacción TO

Foto: Mike Blake
AP

Esta historia siempre comienza de forma parecida. Chico le escribe a chica por una aplicación de citas online. La chica no contesta, por el motivo que sea, no importa. Él insiste. Pero sigue sin recibir respuesta. Entonces, reacciona mal, muy mal. En los mejores casos, la frase es “podías no haberme hecho perder el tiempo”. En los peores: párrafos muy violentos, agresivos, insultos e incluso amenazas. “Gracias por no responder, gilipollas”, “Adiós puta”, “Sigue utilizando filtros de Snapchat que te hagan parecer normal y ocultar lo gorda que estás. Buenas suerte buscando hombres. Te dejarán en cuánto vean lo obesa que eres”, “Zorra, ve a ahorcarte“. Todos son ejemplos reales.

Esta historia se repite demasiadas veces. Tantas que ya se refleja en las estadísticas. Los crímenes relacionados con las citas online han aumentado en un 382% en cinco años en Reino Unido, según la policía británica informó a Sky News. Se han registrado 2.054 ataques en Reino Unido entre 2011 y 2016. En 2011, se registraron 14 crímenes sexuales, en 2016, 106. Los ataques violentos han pasado de 29 a 240. Becky Crozier sufrió ataques de pánico y depresión después de ser acosada por un hombre que conoció online. Estuvo 10 meses sin salir de casa.

Con la intención de paliar esta grave situación, Tinder anunció la semana pasada una nueva herramienta llamada Reacciones. Esta nueva herramienta contra el acoso es en realidad una selección de respuestas animadas, solo disponible para las usuarias mujeres, que permite entre otras cosas lanzar un martini virtual en la cara del usuario que les está molestando. Es parte de la iniciativa Menprovement, creada por las empleadas de la compañía que han decidido que “enfrentarse a los idiotas debería ser fácil y divertido“.

Ahí han comenzado las críticas. Las dudas sobre la efectividad de las caritas animadas para luchar contra seres violentos que insultan, acosan y amenazan. Primer punto débil: enviar estas respuestas predeterminadas implica contestar al acosador, con la posibilidad de que se entienda como ganas de continuar la conversación. Seguimos: ninguna de estas animaciones, “divertidas y fáciles” tiene la fuerza suficiente para responder a los muy habituales “perra estúpida” que siguen a los rechazos. Y para terminar, esta herramienta da la sensación de que ligar y el acoso son dos caras de la misma moneda.

Sin embargo, Tinder, que es la aplicación de citas más grande y que ha celebrado su quinto aniversario, ha señalado que Reacciones no está diseñado para combatir el acoso en la aplicación: “Para combatir eso ya hemos aplicado varias iniciativas como incluir guías de comunidad mucho más estrictas, nuevos estándares de mensajes para todos los usuarios y actualizar nuestro sistema para reportar todas las incidencias”, recoge The Guardian.

Otras aplicaciones de citas como Huggle, creada por dos mujeres, han puesto al servicio de las usuarias otras herramientas, una de ellas permite la rápida identificación de los hombres, por lo que estos se sienten menos propensos a realizar estos comentarios.


Varios blogs y páginas de Instagram como Bye Felipe o Tinder Nightmare recopilan este tipo de historias. Especialmente, aquellas en las que el chico reacciona de forma agresiva y hostil cuando es rechazado o ignorado:

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Pro tip: If she doesn't respond the first time, just add "bitch" at the end! 💡👍

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Descripciones machistas o despectivas hacia las mujeres:

Y, por supuesto, las fotos de partes íntimas no solicitadas:


Aunque algunas usuarias tratan de sacar siempre el humor:

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Continúa leyendo: Los mejores perfiles de Tinder para perder la esperanza en el amor (y en la inteligencia humana)

Los mejores perfiles de Tinder para perder la esperanza en el amor (y en la inteligencia humana)

Redacción TO

Foto: Mike Blake
Reuters

Más de 10.000 millones de “matches” después de la aparición de Tinder, los tiempos en los que para ligar era necesario acudir a bailes de pueblo, aceptar citas a ciegas planeadas por conocidos o lanzar miradas en plena borrachera de sábado noche parecen anteriores al Pleistoceno. Para miles de personas, Tinder se ha convertido en la herramienta imprescindible para buscar el amor o la cópula, y como consecuencia también en una especie de cajón de sastre de la condición humana en estado de soltería.

Según reza la descripción de la app “Tinder ha cambiado la forma en que la gente se reúne en todo el mundo. Es mucho más que una aplicación de citas. Tinder es una poderosa herramienta para conocer gente, ampliar su grupo social, conocer a los lugareños cuando está de viaje y encontrar gente que de otra manera nunca hubiera conocido”, aunque en realidad todos sabemos que su principal cometido es pillar cacho. Desconocemos si las 100 millones de personas que han instalado alguna vez la app en su teléfono encontraron amor, amistad, sexo o absolutamente nada, pero de lo que sí estamos seguros es que más de uno se ha echado unas cuantas risas entre “swipe” y “swipe” al observar la fauna recogida entre los perfiles.

Para pasar de la incesante búsqueda de amor y conformarse con la risa,  la cuenta de Facebook Filósofos de Tinder recopila la cara más intensa, grotesca e hilarante de la aplicación de citas.

De nulo a chulo

Una de las mejores presentaciones de Tinder de todos los tiempos: “Soy Mario dejame conocerte no se porque pone maria”, así sin tildes, mayúsculas ni comas, tras su nombre de pila con una aparente y misteriosa equivocación de género. En el lado opuesto de esta vistosa falta de pericia en la escritura de perfiles,  un hombre que sabe de marketing amoroso. Mario-María debería aprender de su compañero, capaz de convencer a la más escéptica con promesas de futuro.

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Las fotos más “sexys”

¿Quién dijo que la cola vendada de un caballo no resulta una imagen sugerente?, ¿a quién no le gusta ver a un adulto en traje en una piscina de bolas?

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Peor imposible

Con la irrechazable oferta de una conversación rica e interesante sobre motos “sexo porno y demás temas” o declarando que “es jodidamente fácil ser una perra” pero “jodidamente difícil ser un semental”, estos elementos alardean de su machismo sin el mínimo miramiento. Más de una pensará que si las usuarias se preocupan por leer y alguno de los dos tiene un “match”, algo estaremos haciendo mal.

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El uno para el otro

A ella le gustan las cosas de verdad. A él, le gustan las cosas buenas. Puede que no se conozcan, pero en en sus obviedades, es probable que encontrarán el amor.

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Metáforas y antífrasis

Adelantándose a la posible decepción de la primera cita, dos ejemplos que demuestran que en Tinder lo importante es la esencia, el concepto. El primero muestra una “foto de perfil concebida como metáfora”, el segundo, su auténtico “amor por los animales”.

Los mejores perfiles de Tinder para perder la esperanza en el amor (y en la inteligencia humana)

La “modernidad líquida” de Bauman en Tinder

De toda la vida, culturetas, gafapastas y filosófos de poca monta han utilizado su intelecto como gancho, apoyados en aquella excusa que reza que “la inteligencia es sexy”. Sin embargo, Tinder les permite incluir la liquidez, incluso en sus descripciones. Bravo.

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Una imagen vale más que la palabrería

Sencillos, directos y efectivos. Uno busca deshacerse de su calentura; el otro llegar directo a tu corazón. No sabemos si lo conseguirán, pero al menos ingenio le echan.

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Continúa leyendo: La pareja de Tinder que se conoció un 'match' y tres años después en un plató de televisión

La pareja de Tinder que se conoció un 'match' y tres años después en un plató de televisión

Redacción TO

Foto: Tsering Topgyal
AP

A Josh Avsec y Michelle Arendas les ha salido muy barato su match en Tinder. Estos dos jóvenes estadounidenses comenzaron a hablar por la red social a finales de 2014 y han tardado tres años en conocerse, y lo han hecho en un plató de televisión en horario de máxima audiencia. Porque su historia no es la de una pareja de Tinder cualquiera.

Todo empezó con este tuit:

En la publicación, de principios de julio, el joven contaba: “Jajajaja el día que conozca a esta chica va a ser épico. Mirad las fechas de nuestros mensajes en Tinder”. Avsec adjuntaba dos imágenes con el mensaje. Tres años de relación reducidos a dos capturas de sus conversaciones, a ver quién puede decir lo mismo.

El 20 de septiembre de 2014, Josh saludó a Michelle. Esta tardó más de dos meses en responder con un “lo siento, mi teléfono murió”. Después de un par de mensajes seguidos de broma, la pareja empieza a espaciar sus contactos hasta casi un año. Entre medio se suceden las excusas típicas, que aquí, por fin, suenan ridículas: “Lo siento estaba en la ducha”, “Ey, acabo de ver tu mensaje, perdona estaba en clase”, “He tenido una semana complicada”, “Mis exámenes finales realmente me tienen muy atrapado” o “¡Ey, Josh! Quería contestarte rápidamente pero me he liado con el Día del Presidente. ¡Ya sabes cómo es!”.

El diálogo compuesto por solamente diez mensajes tiene más de 30.000 compartidos, 100.000 me gustas y 500 respuestas. Una de ellas fue la de la propia Michelle —de la que Josh ni siquiera sabía su apellido—: “Lo siento por tardar en contestar, pero necesitaba esperar un par de meses”. En ese momento, cientos de personas intervenían ya en la relación de la pareja pidiéndoles que, ¡por favor!, se conocieran de una vez.

En ese punto fue donde apareció, de nuevo, la celestina 2.0: Tinder. Los responsables de la aplicación les ofrecieron un viaje: “Es hora de que os conozcáis en la vida real. ¡Tenéis 24 horas para decidir en qué ciudad queréis que sea vuestra primera cita y os enviaramos allí!”.

La pareja, que habrá sido lenta, pero que ha demostrado que no tiene ni un pelo rubio de tonta, eligió Hawái. Y allí iban a encontrarse por primera vez, si no fuera porque la televisión americana vio el potencial publicitario que había traído la historia de los dos jóvenes, ambos estudiantes en Kent State University. Good Morning America les organizó su primer encuentro en horario de máxima audiencia. El vídeo en Facebook cuenta ya con más de tres millones de visitas. “Soy muy cabezona y no iba a ser yo la que arruinara una buena broma como esta“, contó Michelle.


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Palabras que valen más que mil imágenes

Carlos Mayoral

Foto: JUAN MEDINA
Reuters

epónimo, ma

adj. cult. Dicho de una persona o de una cosa: Que tiene un nombre con el que se pasa a denominar un pueblo, una ciudad, una enfermedad, etc.

El otro día, mientras hojeaba el libro ‘50 fotografías con historia’ que edita Signo Editores (recomendadísimo), me dio por pensar en la extraordinaria habilidad que tienen algunos nombres para permanecer en el recuerdo, anclados en una imagen. Algunos, incluso, traspasan el objetivo para colarse en los diccionarios, quedándose para siempre en el imaginario popular. Son los llamados epónimos, y no descarto que por culpa de este contexto que hoy pisamos heredemos un “rajoyesco”, un “puigdemontar”, o vaya usted a saber. Vivimos en un mundo que cada día tiene más capacidad de asimilar epónimos, sobre todo si el que lo inspira es un personaje que transmita surrealismo, absurdez, locura, irracionalidad, insensatez. Así que, mezclando epónimo y contexto, me dispuse a buscarle título a esta columna. Rápido surgió la primera opción, que rezaba: “Política kafkiana”. Si kafkiano es, según la RAE, “Dicho de una situación: Absurda, angustiosa”, pensé yo que con el epónimo bastaba para definir el escenario. No parecía buena idea: sobraban cerca de cuatrocientas noventa palabras para completar las quinientas que me exige el editor para cobrar debidamente por un texto.

Así que intenté avanzar y, fíjense, que se cruzó por mi horizonte el siguiente encabezamiento: “Escenario dantesco”, pero de nuevo el problema se me presentó en forma de concreción. Sólo hay que echarle un ojo a la definición académica: “Que causa espanto”. Asustado por el poder de la palabra, que por sí sola estaba bastando para resumir el sindiós, decidí elegir cualquier otra, que de epónimos está lleno el mundo. Sin tardar me crucé con una nueva posibilidad en el horizonte: “Realidad maquiavélica”. En este caso, el problema era contrario, el titular se mostraba poco concreto. Dado que “El Príncipe” de Maquiavelo es un tratado para gobernantes canallas, no supe bien a cuál de los actores asignar un papel tan predominante. Fíjense que es todo tan rocambolesco, que siguen sobrando decenas de palabras. Por cierto, también hubiera sido una opción utilizar este adjetivo, “rocambolesco”, que según la Academia etiqueta a todo lo exagerado e inverosímil, palabras rabiosamente actuales, y que nos llega gracias a Rocambole, personaje creado por Ponson du Terrail, aquel novelista francés. Intentando no perderme entre escritores decimonónicos comprendí que, como en cualquier pregunta moderna, la respuesta tenía que estar en los clásicos, Así me topé, debo reconocerlo, con el epígrafe perfecto: “Futuro pírrico”. Muy certero este Pirro, que dejó escrito en el diccionario que pírrica es esa victoria que acaba con más daño para el vencedor que para el vencido. Con esta conclusión tan cruel cubrí el número de palabras exigido por el editor. Una cosa quedaba clara: hay palabras e imágenes que valen más que mil columnas.

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Llegó el 155

Melchor Miralles

Foto: Francisco Seco
Reuters

Era inevitable. Ya llegó el 155. Puigdemont y los suyos estarán celebrándolo. Han puesto todo de su parte. Ahora veremos lo que sucede. Es un artículo de la Constitución, como tantos otros, sin desarrollar, y dependerá de la resistencia que apliquen las autoridades, o sea, la Generalitat, que genere incidentes o no. Si cada uno cumple con sus obligaciones no sucederá nada más que seguirá aplicándose cada día la legislación que se han dado los catalanes.

Hay más de uno ye de dos entre los independentistas que quiere jaleo, resistencia, más palos, fotos de altercados para ocupar escaparate en la prensa internacional y nacional. El papel de los Mossos d’Esquadra, de los mandos, va a ser esencial.

El Gobierno no tenía otra alternativa. Incluso es probable que haya puesto en marcha la maquinaria con retraso. El 155 no suspende la autonomía catalana, es un artículo que pretende que se cumpla la legalidad vigente. No es un Estado de sitio, excepción o guerra, como algunos quieren hacer ver. Lo que se pretende con su aplicación es que aquellas autoridades autonómicas que no están cumpliendo con sus obligaciones sí lo hagan, es, en definitiva, restablecer la normalidad democrática y garantizar que se respetan las leyes.

Si la Generalitat no desobedece, como viene siendo habitual desde hace tiempo, no pasará nada más en Cataluña que los ciudadanos tendrán garantías de que se cumplen la Constitución y el Estatuto en su territorio. Así de difícil y así ee complicado, a la vez. El 155 que ya ha llegado.

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