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Fotografía en Barcelona: exposiciones y mercados para que enfoques bien este mes de marzo

Beatriz García

Decía la fotógrafa Dorothea Lange que las cámaras nos enseñan a saber cómo mirar sin ellas. Y esta primavera en Barcelona te van a faltar ojos porque la agenda de marzo viene marcada por la fotografía. De las imágenes de 24 kilates de Ian Sanderson al Utopic Market de la productora 126; te recomendamos cinco propuestas culturales donde la mirada es la protagonista.

Fotografía en Barcelona: exposiciones y mercados para que enfoques bien este mes de marzo
Copias hechas a mano por Ian Sanderson

1. Un viaje a través de la técnica y el tiempo
No están en venta y tampoco podrías pagarlas, porque el precio de alguna de las imágenes que es posible visitar hasta finales de mes en la galería Lo Spazio de Barcelona asciende a los 7.000 euros. El escocés Ian Sanderson quería que sus fotografías pudiesen resistir el paso del tiempo, por eso decidió recuperar algunos negativos de sus comienzos, digitalizarlos y tratarlos a partir de dos técnicas de impresión fotográfica del siglo XIX, una de las cuales es la platinotipia, que emplea papel vegetal sobre plata y oro de 24 quilates.

Las 75 imágenes de la retrospectiva Hand Made Prints son un puente entre la fotografía, la pintura y el grabado, una ‘rara avis’ donde se encuentran tres tiempos, el de la fotografía analógica, la digital y el empleo de técnicas decimonónicas.

Fotografía en Barcelona: exposiciones y mercados para que enfoques bien este mes de marzo 1
De la serie Mr. Jones de Oriol Jolonch

2. ¿Hacia dónde mira Mr. Jones?
Dice el fotógrafo Oriol Jolonch que Mr. Jones no es nadie en concreto, que en realidad somos cada uno de nosotros. Sus fotografías surrealistas y llenas de una nostalgia lírica muestran a un hombre con sombrero de copa, de espaldas al espectador, observando con atención un paisaje irreal.

La exposición, que puede verse en la galería El Quadern Robat hasta el próximo 13 de mayo, resulta tan misteriosa que al visitarla se tiene la impresión de haber cruzado el umbral de una puerta a un extraño universo.

3. Un lugar donde las utopías se hacen realidad
La fotografía y la poesía son dos artes del instante irrepetible, lo bueno es que gracias a iniciativas como el Utopia Market es mucho más fácil atesorarlos. Un mercado vivo donde descubrir nuevos fotógrafos, poetas e ilustradores cuya segunda edición se celebrará del 24 al 26 de marzo en el espacio Utopía 126. Esta antigua fábrica textil recuperada por la productora de Quique Camín y Óscar Vallés en el barrio del Poblenou acogerá, como en su primera edición del pasado junio, talleres, música en vivo, recitales poéticos y la obra de fotógrafos emergentes y consagrados.

4. De Cartier-Bresson a William Klein. Fotografía en libros
Aunque el primer fotolibro de la historia era un catálogo de especies marinas, los fotógrafos japoneses fueron pioneros en publicar sus imágenes en forma de libro y venderlas en pequeñas tiradas. Hoy el fotolibro está en auge y por eso el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) y la Fundación Foto Colectania han querido rendirle homenaje con la muestra ‘Fenómeno Fotolibro‘.
Un paseo por las páginas de la historia del fotolibro, desde ejemplares del revolucionario artistas ruso Alexander Ródchencko a la triste y oscura América retratada por Robert Frank, las instantáneas de Henri Cartier Bresson y William Klein, o libros impresos de la colección privada del fotógrafo Martin Parr. Obras de denuncia y propaganda, diseños radicales o propuestas de artistas contemporáneos, como Laia Abril o Vivian Sassen, que podrán verse desde el 17 de marzo en el CCCB y Fundación Foto Colectania.

Fotografía en Barcelona: exposiciones y mercados para que enfoques bien este mes de marzo 2
Candy Darling on her deathbed, por Peter Hujar

5. El espejo roto de la contracultura norteamericana
Pocos fotógrafos retrataron la escena neoyorquina de los años sesenta y setenta con tanta libertad y fidelidad como Peter Hujar. Su cámara capturó tanto a anónimos como a celebridades con la misma fascinante naturalidad de quien apresa un acto íntimo. Susan Sontag fingió meditar para él y también posó el escritor William Borroughs, y la Candy Darling de Warhol en su lecho de muerte.
La Fundación Mapfre de Barcelona acoge hasta el 31 de abril Peter Hujar. Speed of life, la mayor retrospectiva del artista norteamericano hasta el momento, que incluye materiales nunca antes exhibidos, como entrevistas con amigos y socios y documentos personales de uno de los artistas que mejor reflejó las luces y sombras del ‘underground’.

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Marzo, el mes de la pintura

Saioa Camarzana

Tras el paso del huracán ARCO por Madrid y después de conocer que ha sido la edición más multitudinaria, con más 100.000 visitantes a los pabellones 7 y 9 de Ifema, todo vuelve a la normalidad. La actualidad ya no la copa la feria de arte contemporáneo sino que las exposiciones en instituciones, museos y galerías, vuelven a estar en la agenda de todos. Además, las temperaturas se estabilizan, a los abrigos les queda ya poco de vida este año y eso se nota en el ambiente general. En marzo, además de la popular apuesta por Barbie que hace la Fundación Canal de Isabel II, la pintura se hace con las novedades más interesantes de la capital. Sin olvidar que los dibujos de Francis Bacon se siguen exponiendo en el Círculo de Bellas Artes, traemos tres propuestas para los amantes de la pintura. Pero, cabe anotar, cada una de ellas es abordada de diferente modo, desde la concepción italiana de la belleza hasta la más rabiosa actualidad y comprometida con el impacto medioambiental.

Si hacemos un viaje de atrás hacia adelante el primer artista al que nos encontramos en esta selección es Ramon Casas. Este año se cumple el 150ª aniversario de su nacimiento y CaixaForum Madrid se ha unido a la celebración del Año Casas con una muestra retrospectiva, La modernidad anhelada (hasta el 11 de junio). En un ejercicio de espejos las pinturas más emblemáticas del pintor catalán se contraponen a las creaciones de artistas contemporáneos de su época que le influyeron como Picasso, Toulouse-Lautrec y Sorolla para poner de relieve la figura de uno de los artistas que más contribuyó a la internacionalización del arte catalán. En ese juego se cuentan hasta 200 obras entre las que se encuentran los carteles, dibujos y fotografías de época que realizó y que demuestran su incansable talento para conectar con la modernidad.

Marzo, el mes de la pintura 1
Concierto por Felice Casorati, 1924

Un recorrido agradable nos lleva desde el Paseo del Prado hasta la calle Recoletos donde la Fundación Mapfre exhibe Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras. Con más de 100 piezas de pintores italianos que volvieron a poner la mirada en la belleza clásica para recuperar la armonía, la muestra se articula en siete secciones. Con las vanguardias el foco de atención cambió de la belleza a la idea de la libertad, pero tras la Primera Guerra Mundial algunos artistas quisieron echar la vista atrás. Los pintores Giorgio de Chirico y Carlo Carrà son dos de las figuras imprescindibles de esta época, Mario Sironi, Leonardo Dudreville, Anselmo Bucci y Ubaldo Oppi buscaban la vuelta a la cultura italiana, Giorgio Morandi hace del paisaje el hilo conductor de su pintura y Felice Casorati, con su obra Retrato de Renato Gualino, rinde homenaje a los retratos del Renacimiento. El retorno al mundo clásico es lo que une a todos ellos y elaboran un nuevo lenguaje de composiciones sencillas y dibujo definido que huye del conflicto y de la arbitrariedad.

Marzo, el mes de la pintura 3
“The Toxic Sublime” por Marc Quinn

La creación más novedosa, sin embargo, se muestra en la galería Ivorypress que trae las piezas del británico Marc Quinn, aquel que creó su busto con su propia sangre congelada. Las obras que se encuentran en la muestra son paisajes del siglo XXI porque, al igual que ha cambiado la relación del ser humano con la naturaleza, la pintura también tiene que hacerlo. Para él, no es posible volver hacer pintura paisajística como lo hacían maestros como Manet. Por eso, su propuesta parte de fotografías de diversos atardeceres que luego interviene con materiales que se ha encontrado en diversas playas. Corales, conchas y residuos que pinta con spray sobre el lienzo para luego sacar la obra a las calles de Londres y estampar las impresiones del suelo, de las aceras, de las alcantarillas de la ciudad. En River Paintings sigue un proceso similar pero con instantáneas del río Támesis que recorre la ciudad para intervenir el lienzo con patrones de las calles y del metro de Londres. El objetivo de todas ellas es, sin embargo, denunciar el impacto ecológico que estamos ejerciendo sobre la naturaleza.

Claro que una parada en el Reina Sofía, en el Museo del Prado o en el Thyssen siempre es un acierto. Opciones para todos los gustos, claro.

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ARCO para la gente de a pie

Cecilia de la Serna

Foto: Daniel Ochoa de Olza
Reuters

ARCO Madrid, la Feria de Arte Contemporáneo más importante del sur de Europa, que tendrá lugar entre el 22 y el 26 de febrero de 2017, aterriza de nuevo en Madrid. Con ella, como cada año, llega el revuelo mediático patrio –es el único momento del año en que los medios españoles centran su atención en el mundo del arte-, llegan los coleccionistas en busca de la nueva joya de su corona, y los contactos entre profesionales, fundamentales para el correcto desarrollo de su labor.

ARCO parece estar lejos de la gente. El pabellón donde se celebra, IFEMA, no está precisamente en el centro de la capital. A eso, hay que añadirle que este año la línea 8 de metro, la que conecta el recinto de ARCO con el centro madrileño, está cerrada por obras. Por otro lado, el precio de la entrada para el público general (entre 30 y 40 euros, entre 50 y 66 adquiriendo además el catálogo) no es que sea accesible para todos los bolsillos.

Sin embargo, la distancia y el precio pueden salvarse gracias a todas las actividades y exposiciones que organiza ARCO a lo largo y ancho de la capital. En pleno centro de Madrid hay decenas de eventos que acercan el arte a la ciudadanía, propuestas interesantes que componen el “otro ARCO”, aquel para la gente de a pie:

Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (Calle de Santa Isabel, 52)

Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo

25 de octubre de 2016 – 13 de marzo de 2017

Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)
Vista de sala con obras de Juan Ugalde y Manolo Laguillo. (Foto: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía)

La exposición Ficciones y territorios. Arte para pensar la nueva razón del mundo, que lleva abierta en el Edificio Sabatini del Museo Reina Sofía desde el pasado mes de octubre, presenta una selección de los fondos más contemporáneos de la Colección del Reina Sofía, en su mayoría adquisiciones recientes. Con ella se quiere acercar al espectador a los lenguajes y a las prácticas artísticas realizadas, tanto a nivel nacional como internacional, desde finales de la década de los 90 hasta la actualidad. El modo en que los artistas abordan los efectos de la globalización y las nuevas configuraciones geopolíticas constituye el punto de partida de la muestra a través de las obras de artistas como Zoe Leonard o Allan Sekula. Otra de las principales líneas de investigación se ocupará de la revisión de los lenguajes de la modernidad y sus vínculos con los procesos coloniales con propuestas como las de Leonor Antunes, Ines Doujak o Alice Creischer.

Círculo de Bellas Artes (Calle Alcalá, 42)

Francis Bacon. La cuestión del dibujo

13 de febrero de 2017 – 21 de mayo de 2017

Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo (Foto: EFE)
Imagen de la exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo. (Foto: EFE)

Durante años se ha creído que Francis Bacon no dibujaba, como él mismo afirmó en varias ocasiones. Sin embargo, desde su fallecimiento en 1992, varias evidencias han desmentido tal conclusión, descubriendo que Bacon no sólo dibujaba, sino que lo hacía prolíficamente y con la misma maestría con la que pintaba. Desde ese momento, la autenticidad de los dibujos de Francis Bacon ha sido una cuestión controvertida, con procesos judiciales incluidos. La exposición Francis Bacon. La cuestión del dibujo, que presenta ahora el Círculo de Bellas Artes en su Sala Goya, es una auténtica joya, ya que recoge más de medio centenar de dibujos a lápiz, pastel y collages pertenecientes a la espléndida colección Francis Bacon Foundation of the Drawings donated to Cristiano Lovatelli Ravarino. Obras que el propietario de dicha colección, Cristiano Lovatelli Ravarino (periodista, amigo íntimo y pareja del pintor durante años) recibió como regalo de manos de Francis Bacon, fechados y firmados por el pintor entre 1977 y 1992.

 

 

Casa Árabe (Calle Alcalá, 62)

JAYAL, la imaginación creadora: El sufismo como fuente de inspiración

2 de diciembre de 2016 – 5 de marzo de 2017

Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015 (Foto: Casa Árabe)
Ana Crespo, The Taj Mahal, vision of the beloved upon her unveiling, 2015. (Foto: Casa Árabe)

El sufismo es la principal vertiente mística del islam, particularmente iluminadora e inspiradora de las artes, tanto en el presente como en la historia de la Península Ibérica y del mundo. Esta exposición pretende mostrar una experiencia de encuentro entre el actual momento cultural español y el variado y amplísimo mundo de referencias culturales, artísticas y espirituales del islam y el sufismo. La palabra árabe jayal, incluida en el título de la exhibición, hace referencia a la “imaginación creadora”. En la exposición gratuita que presenta la Casa Árabe de Madrid se presentan obras de artistas españoles cuyo proceso creativo tiene directa o indirectamente un vínculo personal con el sufismo, ya sea como resultado de una aproximación o de una progresiva interiorización vital. La muestra recoge piezas de Hashim Cabrera, Clara Carvajal, Ana Crespo, Juan Goytisolo, Nuria García Masip, Isabel Muñoz, Clara Janés, Luce López-Baralt, Cristóbal Martín, Rosa Mascarell, Diego Moya, Eduardo Paniagua, Jose María Sánchez-Verdú, Toni Serra y Eloísa Torres.

Casa de América (Plaza Cibeles, s/n)

Las decisiones del tacto

15 de febrero de 2017 – 25 de marzo de 2017

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO Madrid. En ese marco, la Casa de América presenta la exposición Las decisiones del tacto, una de las ocho exhibiciones que abarca En el ejercicio de las cosas dentro de Argentina Plataforma ARCO 2017. La muestra presenta las obras de catorce jóvenes artistas argentinos. Uno de los platos fuertes allí es la proyección lumínica que sobre el Ayuntamiento y la Plaza de Cibeles desplega Karina Peisajovich al anochecer. En esta exposición gratuita pueden verse las obras de los artistas Bruno Dubner, Carlos Huffmann, David Lamelas, Eduardo Costa, Eduardo Navarro, Humberto Rivas, Karina Peisajovich, Mariana Ferrari, Marie Orensanz, Mariela Scafati, Miguel Mitlag, Paola Vega, Sofía Böhtlink y Tiziana Pierri.

Biblioteca Nacional de España (Paseo de Recoletos, 20-22)

Realidad distraída

15 de febrero de 2017 – 31 de marzo de 2017

Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)
Ocaso y periódico, de Nicolás Mastracchio. (Foto: Nicolás Mastracchio)

En el mismo marco que la anterior exposición, la Biblioteca Nacional presenta Realidad Distraída, una muestra que ha sido pensada como una única exposición en la Argentina Plataforma ARCO 2017. Las distintas zonas incluyen desde herramientas críticas para pensar los cambiantes modos de relación que se dan entre lo personal y lo colectivo, a la ficción sexual y su correlato erótico como una forma identitaria, el desborde genérico, y los distintos vínculos de carácter experiencial con el público hasta la literatura entendida como un elemento referencial y constitutivo. Los artistas Alan Courtis, Cecilia Szalkowicz, Claudia del Río, Eduardo Costa y Nicolás Mastracchio descubren cómo se construye la percepción de la realidad, y a la vez ofrecen una representación de cómo se puede accionar sobre ésta y se interesan por expresar la materialidad perceptiva de toda imagen.

Comunidad de Madrid. Sala Alcalá 31 (Calle Alcalá, 31)

Próxima Parada. Artistas peruanos en la Colección Hochschild

21 de febrero de 2017 – 16 de abril de 2017

Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)
Silver 1, de Giancarlo Scaglia (Revolver Galería), una de las obras expuestas en Próxima Parada. (Foto: Giancarlo Scaglia)

Argentina es el país invitado en la presente edición de ARCO, pero no es el único presente. México, Ecuador, Chile o Perú son algunos de los países latinos que tienen una presencia notable en la feria, en el que es ya el ARCO más latinoamericano de su historia. En el caso de Perú, la Colección Hochschild -cuyo nombre responde al hombre detrás de esta colección, uno de los filántropos más importantes del país andino- presenta en la Sala Alcalá 31 una cuidada selección de 63 obras de más de cuarenta artistas peruanos, creadas todas durante las tres últimas décadas. Se trata de una excelente oportunidad para descubrir por primera vez en la capital española el amplio abanico de intereses que inspiran el arte peruano contemporáneo y sus antecedentes más inmediatos. La muestra recoge piezas destacadas de artistas contemporáneos destacados como Elena Damiani, Miguel Andrade Valdez, Alberto Borea, Alfredo Márquez Espinoza, David Zink-Yi, Giancarlo Scaglia, Fernando Alonso Gutiérrez Cassinelli-Huanchaco, Ishmael Randall Weeks, Christian Bendayán, Jose Vera Matos, Teresa Burga, José Carlos Martinat Mendoza, Luz María Bedoya, Maya Watanabe o Ximena Garrido-Lecca.

Fundación Mapfre (Paseo de Recoletos, 23)

Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras

25 de febrero de 2017 – 4 de junio de 2017

Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati (Foto: Felice Casorati, VEGAP)
Ritratto di Renato Gualino, 1923-1924, de Felice Casorati. (Foto: Felice Casorati, VEGAP)

En la Italia de la primera y segunda década del siglo XX, los ecos de la gran tradición mediterránea fluían de forma leve, pero constante, para intentar acallar años de vanguardias. Después de la desolación de la Gran Guerra, un grupo numeroso de artistas se sumergió en algunos de los episodios memorables de su pasado histórico para desarrollar el tema de la belleza como eje central, unido a otras cualidades necesarias y entonces ausentes: el equilibrio, el sosiego y la eternidad. La muestra que presenta la Fundación Mapfre cuenta con préstamos de numerosas colecciones particulares e instituciones internacionales, entre las que cabe destacar la Pinacoteca di Brera, el Museo del Novecento de Milán, el Musée d’Art Moderne de la Ville de París, la National Gallery de Praga o el Museo Morandi. Pintores como De Chirico, Carrá, Morandi, Casorati o Donghi, presentes en esta exhibición, supieron extraer del clasicismo una figuración renovada e imaginativa con altas dosis de modernidad.

Éstas son las siete exposiciones imprescindibles recogidas por The Objective. La mayor parte de ellas son gratuitas, y las que no lo son tienen precios muy asequibles. Todas están situadas en el centro de la ciudad, muy cerca las unas de las otras, y dibujan un mapa incomparable de cultura al servicio de la gente. Ya no hay excusa: ARCO se vive en las calles de Madrid.

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Imagen y redes sociales: el despertar de la conciencia en la crisis de refugiados

Ariana Basciani

Foto: PHILIPPE WOJAZER
Reuters

El pasado sábado 18 de febrero, 160 mil personas salieron a las calles de Barcelona a exigir al Gobierno de Mariano Rajoy la acogida de refugiados. En 2015 el Ejecutivo central se había comprometido con la Unión Europea en recibir a 16.000 demandantes de asilo de Siria, Irak, Afganistán y Eritrea. En la actualidad se habla solo de 1.100 reubicados en España, aunque Amnistía Internacional pronostica menos.

El problema de los refugiados no es nuevo. El pasado siglo fue testigo de los miles de desplazamientos productos de dos guerras mundiales, de los conflictos soviéticos durante el mandato de Stalin o los nacidos de la disputa de los territorios palestinos. Las persecuciones políticas o étnicas en África y Asia o la actual guerra civil Siria, multiplica los ejemplos en nuestros días. Sin embargo, la perspectiva sobre el problema ha cambiado desde la aparición de las redes sociales. En la actualidad cualquier persona puede tratar de influir en el pensamiento social, utilizando las diferentes herramientas que proporciona la era digital.

Caso Aylan Kurdi: historia y transmisión de una fotografía

Cuando el cuerpo sin vida de Aylan Kurdi se descubrió varado en una playa de la ciudad turca de Bodrum, en septiembre de 2015, la fotógrafa Nilufer Demir capturó la tragedia. La imagen producida por Demir encarnaba la metáfora del horror de la crisis y abría el debate global sobre la inmigración. En ella se magnificaba un sentimiento que iba más allá de estadísticas y de los números: un niño de tres años, blanco, vestido como cualquier otro, boca abajo, muerto, en la orilla de una playa. Podría ser el hijo de cualquiera.

Para Peter Bouckaert, director de emergencias de Human Rights Watch el origen étnico del niño juega un papel importante en el impacto de la imagen. “Se trata de un niño que se parece mucho a un niño europeo. La semana anterior [a la muerte de Aylan], fotografías de decenas de niños africanos que fueron arrastrados hasta las playas de Libia no tuvieron el mismo impacto. Sin duda, hay un poco de etnocentrismo en la reacción a esta imagen” explicó Bouckaer en una entrevista para TIME Magazine.

Según el informe del centro de investigación británico Visual Social Media Lab presentado por Farida Vis en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), la trasmisión de la fotografía de Aylan Kurdi comienza en la agencia de noticias turca Dogan Haber Ajansi (DHA). Esta fue la primera fuente en reportar 12 refugiados sirios que murieron ahogados, mientras intentaban llegar a la isla griega de Kos. La noticia incluía una galería con cincuenta imágenes, de las cuales cuatro eran de Aylan Kurdi.

Dos horas después del lanzamiento de la noticia se reporta el primer tweet realizado por la periodista turca Michelle Demishevich, que incluía la imagen del pequeño. “El tweet no enlazaba a ninguna fuente de noticiosa, solo contaba con un título, la imagen y cinco hashtags que incluían #Refugeeswelcome y #Syrianrefugees” afirma Farida Vis en la conferencia en el CCCB.

Imagen y redes sociales: el despertar de la conciencia en la crisis de refugiados 1
Viralidad de la imagen tras una hora online. Imagen: Pulsar Platform

Dicha publicación en Twitter generó 33 retweets y varias respuestas con mención a la imagen. Más de una hora después, el mismo Peter Bouckaert, desde Ginebra, es clave para la distribución en Twitter: publicó tres fotografías de Kurdi y realizó un comunicado sobre la necesidad de un plan urgente para hacer frente a la crisis.

Después del tweet de Bouckaert, las imágenes se habían compartido en Twitter y habían llegado a una audiencia de medio millón de usuarios en 100 países. Sin embargo, no es hasta que la jefa de la oficina del Washington Post en Beirut, Liz Sly comparte el tweet que la foto se convierte en viral, la más difundida del conjunto de datos estudiados por el Social Media Lab sobre la imagen del niño. El tweet es compartido 7.421 veces, cambiando la escala de la difusión: en los primeros 30 minutos su post se compartió la misma cantidad de tweets que se habían generado en las dos horas anteriores.

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Viralidad de la imagen tras tres horas online. Imagen: Pulsar Platform

 

De qué sirvió la viralidad de la fotografía para la crisis de refugiados:

  • Horas después de haberse hecho viral la fotografía de la muerte de Kurdi, la empatía y los movimientos de voluntariado en Europa fueron notorios. Según reportó Lin Prøitz, una de las primeras respuestas vino del grupo Refugees Welcome to Norway #RWTN. El grupo, creado en Facebook en julio de 2015, con unas pocas personas, cambió repentinamente cuando la imagen del infortunado niño se volvió viral: aumentó a 90.000 miembros de ciudadanos que se ofrecieron a ayudar en varias formas, voluntariado, donaciones de comida, ropa o juguetes.
  • Dos días después de la muerte del pequeño, Alemania aceptó admitir a miles de refugiados que habían quedado varados en Hungría. La medida alentó a los líderes de Europa Central y Oriental a crear un corredor humanitario desde el norte de Grecia hasta el sur de Baviera, mientras que Canadá prometió ubicar a 25.000 sirios. En la actualidad todas estas cifras y acuerdos han cambiado; sin embargo, la inmediatez de respuesta en la toma de decisiones políticas fue activada con una imagen y la capacidad de una herramienta tecnológica.

El legado de Aylan Kurdi después de su muerte ha sido despertar la conciencia social. La narrativa visual generada con la imagen se entrelaza con la capacidad de una red social como Twitter para actuar como catalizador y hacer que una historia comenzara a propagarse antes de que lo hiciera un medio de comunicación.

En la actualidad el potencial para el activismo positivo es más rico que nunca. En la era digital, la cultura de la imagen es una herramienta a la mano de cualquiera, que puede obstaculizar tanto como ayudar a mejorar las condiciones de miles de personas en el mundo. La dupla fotografía – Twitter en el caso de Aylan Kurdi es un ejemplo del poder positivo del uso de las nuevas tecnologías; no todo es negativo.

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La revolución cultural de Ella Fontanals-Cisneros

Manuel Gerardo Sánchez

En un espectacular apartamento de la calle de Fortuny en Madrid, la biblioteca no sólo da la bienvenida a la expectación y a la larga espera, sino que también preludia la conversación. Las filas de libros y un lienzo blanco en el que estalla un relámpago nocturno de la pintora Carmen Herrera traslucen la pasión artística y el espíritu crítico de su asidua lectora. Entre decenas de títulos, en la estantería derecha, reposa quietecito un ejemplar: Maravillosa Venezuela. A la izquierda, qué ironía, en las antípodas imaginarias, como mágico designio, desafía un mamotreto llamado La Habana: historia y arquitectura de una ciudad romántica. Y allí están, confrontadas las cartografías de sus afectos, Venezuela y Cuba, tan diferentes como fraternas, tropicales y camorreras, los dos países que, por marrullerías de la historia, formarían la educación sentimental de Ella Fontanals-Cisneros. La mujer que se enamoraría de estas geografías heridas por el desgarro, el quiebre, el asolamiento del ideal comunista. Como si la persiguiera el ethos de corrupción que zurció los trajes militares de dos dictadores en tiempos diferentes, pero con una meta en común: las revoluciones que atarían el yugo y tormento a los pueblos hermanos que la preocupan y desuelan. Ella, la cubana que agitó el pañuelo del adiós a su isla natal, la inmigrante que fondeó su ambición en Venezuela. Ella, la exploradora que descubrió a muy temprana edad la fortuna y la tristeza y la que en lontananza fue testigo de atrocidades sin levantar mucho ruido, acaso porque nada podía hacer en contra —sublevarse no era opción por sus consanguinidades comprometedoras. Ella, la exesposa de Oswaldo Cisneros, referente de excelencia empresarial. La coleccionista de arte y líder de CIFO —Cisneros Fontanals Art Fondation— que atesora más de tres mil piezas de los grandes pintores y escultores del mundo. Ella simplemente ella.

“Mi primera impresión fue sombría. Estaba acostumbrada al ruido de Varadero, al tráfico. Cuba fue la última joya ultramar de España y eso se sentía en cada esquina”

No hay jactancia cuando habla, tampoco humildad. Sí una distinción dorada por el barroquismo de su verbo. Gracejo aderezado por la mezcla del cantadito caraqueño y el salero habanero. Se nota que en su lengua se recrean los territorios que la han recibido, acunado. “Cuando llegué a Venezuela tenía 13 años. Fui porque mi hermana Lourdes vivía allá. No entendía muy bien por qué partíamos. Mis padres me dijeron que sería por un momentico y mira en qué terminó. En Maiquetía me di cuenta de que no había luz ni ruido ni gente caminando por las calles. Nada. Entonces le pregunté a mi papá ¿adónde me has traído tú?”, hurga en el fósil de una fotografía despoblada. Ella sentía que le arrebataban la dicha y el brillo que la habían escarchado desde su nacimiento: una niña de la alta sociedad que dejaba atrás, en el horizonte nácar del mar Caribe, los salones suntuosos en los que aleteaban las turquesas de sus ojos; se despedía de las algazaras y carnavales más alegres de las Antillas para pasearse por un valle que ponía las piedras fundacionales de su desarrollo. Una Caracas en construcción, de modernidad y democracia en ciernes. Subiendo por la autopista, a la altura de la Universidad Central de Venezuela, una valla de publicidad, también revelación o hado incomprensible, le daba la bienvenida: anuncio enorme de Pepsi-Cola. Años después, en virtud de sus galanterías, caería —“a pesar de que no se vestía bien”, se ríe con picardía— en los brazos de Oswaldo Cisneros, señor, entre otros negocios, de esta gaseosa. La mudanza fue una cachetada a sus pretensiones de princesa. “Mi primera impresión fue sombría. Estaba acostumbrada al ruido de Varadero, al tráfico. Cuba fue la última joya ultramar de España y eso se sentía en cada esquina”, registra la remembranza, narra épocas de gloria e imperio, como preconizara Pier Paolo Pasolini en su nouvelle Actos impuros “la memoria puede hacer feliz lo que nunca lo fue” … hasta que una caterva de alebrestados con barbas al descuido —fo, sin glamour— irrumpiera con sus fusiles y consignas guerrilleras desde Sierra Maestra.

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“Mis padres siempre me mantuvieron al margen de los asuntos políticos, pero me dolió dejar a Manolo, él me llevaba 20 años y fue como mi papá. Nunca más lo volví a ver hasta que, en 1987, concretamos un encuentro en Inglaterra”

Era 1959, el derrocamiento de Batista, el recibimiento con loas y serpentinas a Fidel Castro y epígonos, la venta de promesas libertarias que terminarían en estafa cruenta y perversa. El sanseacabó. “Los rebeldes sorprendieron y conquistaron las simpatías de la gente. Eran ídolos, héroes que pondrían fin a injusticias sociales”, remarca Ella el gazapo histórico por el que tuvo que zarpar y abandonar a su hermano mayor: Manuel Fontanals. Un adepto de Castro y del Che Guevara, que no titubeó en alistarse en la dictadura, hincar su sumisión; su escalada en el gobierno fue tal que llegó a ser uno de los creadores del Banco Internacional de Cuba, representó a la isla en Londres por su deuda externa. “Mis padres siempre me mantuvieron al margen de los asuntos políticos, pero me dolió dejar a Manolo, él me llevaba 20 años y fue como mi papá. Nunca más lo volví a ver hasta que, en 1987, concretamos un encuentro en Inglaterra”. Y una lágrima riela, cruza, agrieta su cara, pero no lo resiente, no hay reproches ni dicterios de su parte. “Mi familia nunca llegó a entender por qué él era tan diferente y yo decidí olvidarme de todo lo ocurrido en ese lapso de tiempo”, zanja la pena como un asunto de borrón y cuenta nueva y remata: “Lo que pasó, pasó”. Frase que es también título de una canción de “La Lupe”, una paisana que jamás pudo volver a Santiago de Cuba, como Ella, por “gusana” o traidor a la patria, insulto con el que Castro llamaba a los exiliados. Pero no, lo que pasó los libros lo condenan: el incumplimiento de no llamar a comicios presidenciales, “porque primero es la revolución y después las elecciones”, infame engañifa de Fidel en 1960, los miles de fusilamientos a contrarios y desertores, la abolición de la prensa independiente, la tiranización del Partido Comunista y la fuga de cerebros en el “éxodo de Mariel”. Reflexiona: “Es verdad, hubo horror pero no arrastré querellas ni malos sentimientos”. Cierra el capítulo.

El regreso: y el que quiere azul celeste que le cueste

Más de dos décadas hubo de pasar para que regresara a su hogar, crisol de luces, bañado siempre por el mar. Volvió con su armadura de oro y cornucopias rebosantes. Pese a que muchos creerían que su riqueza dimana de las alforjas de Cisneros, ella es trabajadora, no estudió business, pero de economías y negocios sabe: regentó librerías, también una pequeña galería en Chacaito, compró y vendió inmuebles en Nueva York y hasta clases de chapoteos y brazadas impartió. “Fue lo primero que hice en Venezuela. Yo sabía de nado sincronizado y natación. Los ofrecí en el colegio Mater Salvatoris, ese verano gané mucho más que un ingeniero. Desde entonces no he parado, hasta el Internet hubiera inventado porque no me acobardo, nunca pienso que esto o aquello no lo puedo hacer. Además, tuve el mejor profesor, Oswaldo, aprendí de su generosidad, inteligencia, capacidad de resolución”. Ya acendraba su interés en el arte, había adquirido parte de su acervo, había fundado en 2002 CIFO y estos estímulos más la morriña aceleraban el retorno impostergable. “Me había propuesto hacer un viaje a Cuba de reconciliación en 2010. Comenzar de cero. Al caminar por las calles me di cuenta de que mis recuerdos no correspondían con la realidad: era un país en ruina, cayéndose a pedazos, en bicicletas porque no había carros en marcha. Triste. Me acompañó un curador porque también tenía la intención de que fuera un recorrido artístico. Allí volví a los ‘Concretos’, un grupo de pintores abstractos que se constituyó entre 1959 y 1960. Entre ellos destacan, Dolores Soldevilla, Pedro de Oráa y Sandú Darié. De un hallazgo a otro, conocí a la que era la directora del Museo de La Habana, Moraima Clavijo, quien me invitó a llevar parte de mi colección, montar una gran exhibición”.

Imagen de una de las exhibiciones actuales en el CIFO Art Space de Miami.
Imagen de una de las exhibiciones actuales en el CIFO Art Space de Miami.

“La parte política la he olvidado por una sola razón: no puedo hacer nada. Pero sí puedo ayudar a mi gente, crear cosas nuevas, contribuir a que los artistas tengan más chances de ser reconocidos, reivindicarlos después de tanto silencio”

La propuesta la obligaría a no mirar hacia atrás, devendría asentamiento y renacimiento. Se instaló en la capital de la otrora cultura taína y con su reconquista comenzó el remolino de críticas e invectivas que ahora la despeluca. Conciudadanos en Miami y otras latitudes señalan cierta lenidad, blandura y hasta consentimiento del poder que abdicara Fidel a favor de su hermano Raúl Castro. “A muchos no les gusta que haya regresado. Yo no tengo nada en contra del régimen…”, abre un largo paréntesis. Tajante, el contradiós hiela y paraliza antes del argumento: “La parte política la he olvidado por una sola razón: no puedo hacer nada. Pero sí puedo ayudar a mi gente, crear cosas nuevas, contribuir a que los artistas tengan más chances de ser reconocidos, reivindicarlos después de tanto silencio”. Por esta añadidura o timorata justificación, Ella importó en 2012 la exposición Una mirada múltiple, que reunió a la crema de la contemporaneidad. “Yo quería chinos, norteamericanos, alemanes, pero me pedían cubanos, porque no habían visto nada después de su partida. A Ana Mendieta, por ejemplo, sólo la conocían en libros. La expo tuvo mucho éxito. Estaba programada de mayo a julio, pero la mantuve hasta agosto. Aunque me habían jurado que no se iría la luz, nos quedamos a oscuras”. Hubo de rizar, pues, sus encantos, comba amarilla y donosura, para resolver el problema eléctrico. “Tengo muy buenas relaciones con el gobierno. En qué sentido: yo no me meto con él y él no se mete conmigo. Por otra parte, el ámbito cultural depende de instituciones públicas. Claro, yo me imagino que tienen sus reservas, represento lo opuesto, lo que repudian”. Pero el desdén o las cautelas no han roído su figurín, al contrario, gracias a sus contactos alquiló una casa —no pudo comprar porque no se ha residenciado de forma permanente, repatriarse supondría, de acuerdo a las leyes y grilletes, el fin de prerrogativas: barcos y aviones propios. Vive en una amplia y arreglada villa en CubanaCan, zona de embajadas y morada de la aristocracia castrista, donde no hacen ascos a la ostentación, donde la utopía proletaria se encandila con los colores de bellas fachadas —la quimera también naufraga en piscinas privadas. Ella recibe, como Madame de Staël o Juliette de Recamier, la intelectualidad de la isla. En sus salones picotean, discuten, chocan las copas de champaña los novelistas Leonardo Padura o Wendy Guerra, Jorge Fernández, actual director del Museo Nacional de Bellas Artes y un largo etcétera de turistas y entrépitos.

En su porfía de fomentar la belleza, al igual que la divulgación de nombres y logros y cuadros, Fontanals tempera su paciencia en La Habana —eso no quiere decir que no viaje de la Ceca a Meca. Consciente de la importancia de la memoria, adquirió el Archivo Veigas, uno con más de 300 mil carpetas entre documentos, catálogos, fotografías y revistas de cuño artístico que adosó a CIFO, pero que se mantendrá abierto al público local. También se fijó alzar un espacio de arte contemporáneo, que está en veremos por las trabas que siembra el Estado. “No dejan ni que importe un scanner para la digitalización del archivo. Me cedieron un sitio fantástico, pero está derruido. Han pasado ya tres años. Me he reunido con mucha gente. Hay tanta burocracia”. El eufemismo no aplica, en cambio sí las restricciones, prohibiciones y atolladeros.

Por amor al arte

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Está en España para la 36 edición de ArcoMadrid, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo que organiza Ifema, remanso en el que convergen más 200 galerías de los cinco continentes. Su propósito, al igual que uno del evento, es promocionar la obra de artistas latinoamericanos —al menos 45% de los galeristas son de la región. Sin ufanarse, se abrocha las charreteras, es amiga de Manuel Borja, cabeza del Museo Reina Sofía y también es colaboradora de la Tate Modern y el Pérez Art Museum Miami. Sus relaciones con la vanguardia, directores, museólogos y curadores le extienden la alfombra roja, la que acostumbra pisar. Como aclimatada está a que la escuchen y atiendan. No hay quien no se postre ante su sandunga o atino inversor. No en balde se adueña de una las colecciones particulares más interesantes del hemisferio. Desde los más famosos, las vedettes de la escena, como Jeff Koons, Damien Hirst, Anish Kapoor, Michelangelo Pistoleto o Liu Bolin, hasta los clásicos del abstraccionismo, concretismo y cinetismo latinoamericano —tiene al menos 800 piezas dentro de su patrimonio— Lygia Clark, Jesús Soto y Julio Le Parc, por nombrar unos pocos, descuellan en el haber de Cisneros Fontanals Art Fondation.
La cita española le brinda la ocasión de tender puentes para presentar talentos como el del músico Kelvis Ochoa o el de los artistas conceptuales Ernesto Rancaño y Marcos Castillo —este último miembro del colectivo “Los Carpinteros”— aprovechando la sazón: el mercado clama y reclama el ingenio latino. “Arco es la vitrina perfecta. El mundo se ha volteado, hay un boom quizá porque muchos se han asentado en Europa. En los últimos 15 años ha habido un hervor. Diría que ahorita es que estamos en el pico. Los museos están interesados, hay departamentos de arte latinoamericano. En este momento, el Metropolitan resolvió retomar una colección. La Tate compila desde hace tiempo”.

Arco también sirve para estrechar lazos con compradores y marchands y proyecta los anzuelos para picar tentaciones. “Mi formación como coleccionista se la debo a la curiosidad. Necesito llegar hasta el fondo de las cosas. Cuando me empecino no suelto hasta conocer el dónde, cómo, cuándo y por qué. Soy futurista, no tengo miedo, no me paro y he vivido siguiendo mis pálpitos. Fiel a mis testarudeces, voy hacia adelante y siempre creo que viene algo mejor. No tengo tantas ataduras quizá mis apegos son mis obras. No por avaricia, que la desprecio, no las guardo en una caja fuerte, quiero compartirlas”. Gracias a su tozudez ha sumado piezas brillantes, de ensoñaciones y deslumbramiento. Como una Reticularia de Gego. “Sabía que era un must para mi colección. Además, adoro a esa mujer. La subastaban en Sotheby’s, pujé y pujé hasta conseguirla. Pagué 400 mil dólares, mucho más de lo que valía. Hoy su precio es cuatro veces mayor. He aprendido que la vida es continua y siempre hay la oportunidad, mi oportunidad”.

Otros muchos proyectos se agolpan en su agenda de 2017, como una colectiva itinerante en Estados Unidos que convoca a 63 artistas cubanos. Resaltan Lolo Soldevilla, Darié, Antonia Irís, Lázaro Saavedra, René Francisco Rodríguez, Ponjuán. Las 120 piezas expugnarán los museos de Houston y Minneapolis. Ella entiende que después de tantos vuelos y tráfagos con la bohemia hay un lugar que la espera. Sí, la hija pródiga vuele a la raíz, al ADN, a su tradición musicalizada con congas, mambo y guaracha. Ansiedad su canción favorita, ansiedad la que la sacude sin turbaciones. Ansiedad por futuros en libertad. Una última pregunta cierra el anecdotario del pasado compartido. ¿Democracia o revolución? Un abismo se repliega, Ella vacila, renquea, mira a los lados en busca de auxilio y complicidad. Democracia, ella lo sabe, siempre democracia.

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