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Freedom, una aplicación que busca 'uberizar' a los partidos políticos

Anna Carolina Maier

Foto: Ricardo de La Blanca
Ricardo de La Blanca

Ricardo de La Blanca tiene 15 años en la industria del mercadeo y las comunicaciones, pero este año su carrera está dando un vuelco. En enero presentó en Harvard, ante el programa Harvard Business School / YPO (Young President Organization), una aplicación que busca ‘uberizar’ a los partidos políticos. Se trata de Freedom que ya está siendo usada por 23 de estas organizaciones.

Entre ellas, está la del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, la del candidato a la presidencia de Chile Sebastián Piñera, la del presidente de Bosnia y Herzegovina y ​la del partido del presidente de Ghana. El Partido Popular de España está estudiando empezar a usarla.

¿Cómo surgió? De La Blanca notó que los partidos funcionan de manera “muy primitiva” en cuanto a sus comunicaciones internas. “Los líderes de los partidos hablan con los demás integrantes del equipo mediante grupos de WhatsApp, BBM, text o Facebook”.

El especialista en comunicaciones, señala que al no estar todos los miembros del equipo en una sola plataforma, no es posible saber, “sin intermediarios”, sus opiniones, ni quién recibe realmente los mensajes. De modo que no hay cohesión, se pierde información y el desorden domina las comunicaciones internas.

“Tampoco los jefes de los partidos tienen manera de aprender de las bases porque simplemente no tiene contacto directo y constante”. Es allí donde entra el calificativo de ‘uberización’ de los partidos. La nueva herramienta “busca dar voz a cada miembro por igual para expresar sus ideas, para mostrar sus logros y esfuerzos”, explica su creador.

¿La reinvención de los partidos?

De La Blanca sostiene que, así como los hoteles fueron reinventados por Airbnb, los taxis por Uber (en eso que se llama economía colaborativa), con Freedom se busca reinventar a las organizaciones políticas. “Hacerlas más democráticas”.
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¿Cómo funciona?

Freedom es la primera plataforma social con algoritmos de aprendizaje automático desarrollada para que las organizaciones aumenten la transparencia en las ideas y la fidelización de sus miembros.

Cuenta con unos algoritmos para computar el trabajo del afiliado, los foros y actividades en los que participa, qué ideas aporta y cómo estas son recibidas. Además, registra los nuevos afiliados traídos por este miembro al partido y las personas que ha convencido para que voten por la organización durante una elección. El sistema agrupa los datos, los traduce a una escala de valores y les da un puntaje.

De La Blanca hace hincapié e insiste en que no se trata de “un Facebook”, ya que considera que allí “hay mucha confusión de la información” e incluso “se crean partidos falsos”.

“Eso es imposible en Freedom porque el partido tiene que hablar conmigo para que yo cree el perfil y le dé acceso”.

Después del acceso, la organización tendrá un panel de control en el que los miembros comparten ideas. Además, la directiva del partido contará con “un cerebro” que funciona como una computadora central “para ver el trabajo de los miembros y las ideas que proponen”.

Freedom, una aplicación que busca 'uberizar' los partidos políticos

Reconoce que la plataforma no puede estar absolutamente blindada ya que “hoy en día todo es hackeable, incluso la CIA”. Aún así, insiste en que el principal objetivo de la ‘app’ es, sobre todo, ser un palco abierto de conversación, de modo que la encriptación no es una prioridad. “En vez de hacerlo en Facebook lo haces en la herramienta y es más privado y seguro”, añade.

Sobre cómo se financia Freedom, comenta que a cada miembro que la use le cuesta tan solo “un café al año”. “Es decir 2.99 dólares” y sirve en todas las plataformas -android e iOS-. Actualmente trabajan junto a De La Blanca otros empresarios como Romir Bosu,  Nicolas E. Maslowski, Salomon Sredni, Jorge Prado, Tatiana Mendoza, Enrique López de Ceballos y Federico Nano.

¿De dónde viene?

A sus 45 años, ha tenido la oportunidad con su agencia de publicidad de atender a clientes políticos en Europa, Asia y América. Fue fundador de DLB Group, una de las agencias de marketing más importantes de Venezuela que luego se conviritó en una empresa internacional.

Con ella logró hacer campañas, no solo para grupos políticos venezolanos, sino para otros como el Partido Liberal en Colombia e incluso el El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en México. “Así me fui involucrando, poco a poco, con la política”, recuerda.

También cuenta que el vínculo inició por su cercanía con de los dirigentes que hoy son protagonistas en la oposición venezolana.

¿Dónde está la ‘app’ en este momento?

Luego de presentar en Harvard la idea, viajó a Madrid al congreso del Partido Popular donde presentó la aplicación. Pablo Casado, vicesecretario de comunicación del PP, ahora está evaluando si la implementa o no.

También presentó a Freedom en Brasil ante un congreso de la UPLA (Union de Partidos Latinoamericanos) donde consiguió que 19 organizaciones afirmaran unánimemente la intención de implementar la herramienta.

Asimismo, la está usando el candidato presidencial de Chile Sebastián Piñera para su campaña y luego de asistir la semana pasada al Congreso Conservador en Manchester donde fue invitado por WFD (Westminster Foundation for Democracy), logró el apoyo de esa fundación Británica para llevar Freedom a todos los países Africanos y Asia.

“Volé a Ghana para ver si en África había interés. Conocí al presidente y a su equipo y decidieron utilizar la aplicación. Fue gracias a ellos que me llamaron de Londres”, comenta.

Esta semana, la reunión es con la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), conformado con expresidentes como Andrés Pastrana (Colombia), Jorge Quiroga (Bolivia), Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Mireya Moscoso (Panamá), Miguel Ángel Rodríguez y Laura Chinchilla (Costa Rica). De La Blanca se muestra optimista en que muchos más partidos se unan para que los miembros de los equipos puedan influir en la política desde la pantalla de sus móviles.

Freedom, una aplicación que busca 'uberizar' los partidos políticos 4

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Continúa leyendo: La modelo Tess Holliday lucha este 2018 para que la alta costura venda tallas grandes

La modelo Tess Holliday lucha este 2018 para que la alta costura venda tallas grandes

Redacción TO

Foto: Instagram
@TessHolliday

Tess Holliday, la modelo de Mississippi que acapara titulares por expresarse habitualmente en favor del feminismo, la aceptación del propio cuerpo y la maternidad, luchará este año para lograr que las marcas de alta costura amplíen su rango de tallas para las compradoras. En una entrevista para Vogue, afirma que quiere trabajar más con la alta costura, para aparecer en las revistas con piezas de firmas de lujo. “Ya es hora de que se vea representada la gente de mi tamaño ¡y ya he hecho todo lo demás!”.

A pocas semanas de la New York Fashion Week, que inicia el 8 de febrero, espera que su presencia en la pasarela dé a la gala una variedad en tallas que no suele ser tan común en el mundo de la moda. Sin dejar esto a un lado, la modelo insiste en que el debate ya debe centrarse en otra cosa: “¿Cuándo llegará el momento en que los diseñadores -que ya cuentan con modelos no convencionales en sus desfiles- decidirán ampliar su rango de tallas para las compradoras?”.

“¿Por qué querría desfilar con una marca y hacer de su chica grande simbólica cuando ni siquiera fabrican mi talla?”, ha expresado para la revista. “Cuando estas grandes marcas con tanta influencia empiecen a producir tallas grandes, me llamarán el 100% de ellas, porque eso querrá decir que de verdad les interesa y que están invirtiendo en ello”, añade.

Holliday ha conquistado pasarelas y portadas con unas medidas poco habituales entre las modelos: una altura de 1,60 cm y una talla 50. Su ascenso de desconocida a estrella se dio tras varios tropiezos. Al participar en un casting en Atlanta, le insistieron en que debía abandonar el sueño de hacer carrera en el modelaje. “Me rechazaron por mi altura y mi peso, pero eso solo me hizo intentarlo con más fuerza”, recordó para Vogue. A los 24 años, se mudó a Los Ángeles para continuar con su objetivo pero encontró su verdadero camino en el poder de las redes sociales.

“Conseguiría llamar la atención de todo el país en 2013 con su hashtag viral #effyourbeautystandards (algo así como ‘a la mierda con tus cánones de belleza’), lema con el que animó a todas las mujeres, sin importar su talla, a repudiar las idealizaciones obsoletas y que impulsaría definitivamente su carrera como modelo”, publica la revista. Tras firmar con la casa de estrellas Milk Model Management, comenzó a recibir un importante reconocimiento. Ya acumula 1.5 millones de seguidores en Instagram y protagoniza portadas en revistas de gran calado como People. También trabaja con marcas muy populares como H&M.

En 2017, publicó un libro llamado The Not So Subtle Art of Being A Fat Girl (El arte poco sutil de ser una chica gorda) que se convirtió rápidamente en un ‘bestseller’. En la reciente entrevista se ha mostrado más fuerte que nunca: “Siento que ha llegado el momento de liarla. Quiero ser de las que cambian las cosas, o al menos abrir las puertas a otras”. ¿Será el 2018 finalmente el año de Tess Holliday?

“Los anuncios llevan mucho tiempo sin incluir a las personas de talla grande, y me parece una locura. Los productos de peluquería y maquillaje son cosas que todo el mundo usa, no tiene ningún sentido (…) Quiero acceder a la alta costura porque sí vemos a famosas con tallas grandes, y consumidoras, pero aún no hay un reflejo de esa realidad. Solo abordar el tema puede ayudar a movilizar a la gente”.

Continúa leyendo: #NoSeasAnimal, la campaña de la Junta de Andalucía contra los piropos indeseados

#NoSeasAnimal, la campaña de la Junta de Andalucía contra los piropos indeseados

Redacción TO

Foto: Instituto Andaluz de la Mujer
Twitter

#NoSeasAnimal es la última campaña del Instituto Andaluz de la Mujer y el Instituto Andaluz de la Juventud contra el acoso callejero, y su objetivo es prevenir una forma de violencia de género que consideran que está “socialmente aceptada” y que normaliza el papel de la mujer como objeto sexual.

Para visibilizar este fenómeno, la campaña compara a los acosadores con una ‘fauna callejera’ formada por búhos, buitres, cerdos, gallitos, gorriones y pulpos.

Así, los búhos son aquellos que “no te quitan el ojo de encima”, los buitres “están siempre al acecho”, los cerdos “gritan barbaridades”, el gallito “dice piropos a unos metros de distancia”, el gorrión “reclama tu atención silbándote” y el pulpo “se pega cada vez que puede”.

Con estas comparaciones, la campaña quiere hacer ver que “estos comportamientos no son propios de personas”. Para acabar finalmente con esta “fauna callejera”, un vídeo muestra situaciones cotidianas en las que se repiten constantemente acciones de acoso callejero que en ocasiones son percibidas como algo normal, pero que en realidad son una práctica machista que favorece la vulnerabilidad de las mujeres. Piropos no deseados, roces en el transporte público, fotografías sin permiso… todo ellos son comportamientos que suponen un acto de machismo y que, con esta campaña, la Junta de Andalucía quiere erradicar de las calles.

El acoso callejero es la práctica “machista y sexual más comúnmente aceptada”, ha dicho el director del Instituto Andaluz de la Juventud, Francisco Pizarro. “Se trata de comportamientos sexuales explícitos o implícitos que los hombres hacen cotidianamente a las mujeres en las calles, sin ver en ello violencia”, ha añadido.

Reacciones a la campaña

Como era de esperar, esta campaña ha generado reacciones de todo tipo. Desde los que la aplauden y creen que su objetivo es necesario, hasta los que consideran que es una exageración considerar los piropos como acoso callejero, las redes sociales han tardado poco en reaccionar a esta sorprendente campaña.

Entre los que la defienden, hay quien incluso considera que los hombres retratados en estas imágenes son indignos de ser comparados con los animales.

Ampliación del programa contra las agresiones sexuales

Con esta campaña, el Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) ha anunciado que este año se ampliará la atención psicológica a las víctimas de agresiones sexuales a través del Teléfono de Información de la Mujer (900 200 999).

El IAM ha asistido a 4.420 víctimas de violencia sexual, un “reflejo escalofriante de un problema social de intolerancia y permisividad ante uno de los mayores delitos contra las personas”, ha dicho Elena Ruiz, la directora de esta institución, que ha animado a llamar a todas las mujeres que sufran una agresión o abuso sexual.

Hasta ahora, el Teléfono de Información de la Mujer derivaba los casos de agresiones al Servicio de Información Jurídica, Asistencia Legal y Atención Psicológica, pero ahora se reforzará esta atención poniendo a disposición de las usuarias una asistencia telefónia urgente por parte de un equipo de psicólogas que atenderá las primeras necesidades de estas mujeres. El servicio funcionará de jueves a domingo y días festivos, cuando se concentra mayor número de agresiones y abusos en torno a las fiestas locales.

Continúa leyendo: La próxima generación de 'influencers' no será humana

La próxima generación de 'influencers' no será humana

Cecilia de la Serna

Foto: @lilmiquela
Instagram

Los influencers generan beneficios millonarios, son líderes de opinión para una generación entera y rediseñan día a día el concepto de liderazgo. Estas celebridades, generalmente erguidas gracias al enorme influjo de Internet en la sociedad, sobre todo entre los más jóvenes que se sirven de las herramientas digitales para prácticamente todo, son de igual o mayor relevancia que muchos líderes mundiales.

Los influencers que conocemos son seres humanos, como todos nosotros, que sienten y piensan y viven como el común de los mortales. Por tanto, hierran y tienen sus puntos débiles. Sea en la piel del personaje o en la de la persona, sus propias personalidades generan un vínculo con sus hordas de seguidores a través de un principio humano: la empatía. Y esta empatía que se construye de individuo a individuo puede estar en riesgo con una tendencia que ya empieza a dibujarse: los influencers que llegan no serán necesariamente humanos.

La competencia que le saldrá a Dulceida, a las Kardashian o al youtuber de turno vendrá de la mano de imágenes generadas por ordenador, cyborgs y otros entes virtuales o semi-virtuales. El primer y gran ejemplo es la bloguera Miquela (@lilmiquela), que en Instagram cuenta con más de 520.000 seguidores y no es humana.

mfw I’m buying furniture for my first apartment in LA ☺️💛

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🐟

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Miquela Sousa -que es brasileña y americana- tiene una historia y un recorrido propio. Desde 2016 ha ido generando su propio discurso estético, artístico, de estilo de vida e incluso ideológico, un discurso que se ha mantenido coherente y que ha generado esa empatía que mencionaba como necesaria en la relación influencer-seguidor.

La delgada línea entre virtualidad y realidad se hace patente en el caso de Miquela, que a pesar de ser una imagen generada por un ordenador puede llegar a parecer real ante los ojos de los que la siguen. La controversia en este caso ha estado servida por la verosimilitud del personaje, que resulta muy auténtico ante los ojos del espectador. La pregunta que muchos se harán es ¿quién está detrás de esta modelo? No se sabe. Al menos no a ciencia cierta. Se ha especulado con la autoría de Miquela, si es individual o compartida por varios usuarios, pero -al contrario que en el caso de, por ejemplo, Gorillaz– no se sabe exactamente quién o quiénes están detrás de la peculiar bloguera.

Winter in LA 🌴

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2018 Desert Litty!!

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El misterio que rodea a esta it girl la convierte en algo aún más atractivo. El secreto tras su verdadera identidad atrapa a sus seguidores, que han llegado a teorizar sobre quién o qué es, hablando de estrategias de marketing, diseñadores gráficos e incluso de que Miquela no sea más que un adelanto de la quinta edición del célebre videojuego de simulación Los Sims. Lo único claro es que sus miles de fans viven con entusiasmo cada paso de Miquela, que cuenta incluso con una tienda de ropa propia y hasta su propia música en Spotify.

Lil Miquela no es la única no humana que está a la caza de la influencia digital. El progreso de la tecnología ha permitido un increíble desarrollo en las herramientas 3D, como en el caso que hemos mostrado, que combinan a la perfección imagen real e imagen generada por ordenador (CGI, por sus siglas en inglés). El mundo CGI es muy extenso, sin embargo en la vida real y gracias a elementos como la Inteligencia Artificial también encontramos a influencers no del todo humanos. Es el caso de los cyborgs, esas criaturas compuestas de elementos orgánicos y dispositivos cibernéticos​ que hemos visto cientos de veces en las películas de ciencia ficción y que no están en absoluto lejos de la realidad.

Estos seres, híbridos entre lo real y lo virtual, están apuntando alto y quieren hacerse también con las redes. Es el caso de LaTurbo Avedon, que en su biografía de Twitter se define como “artista avatar” y que quiere, a través de su presencia en las redes sociales, mostrar un punto de vista distinto sobre su percepción artística.

Club Rothko Save 04 (Mirror) from LaTurbo Avedon on Vimeo.

Las implicaciones verdaderas de estas tecnologías y personalidades inventadas -como muchas de las que actual y humanamente copan los Instagrams más seguidos- no están claras. No obstante, el futuro de estas celebridades cibernéticas podría ofrecer una pista de cuán borrosas pueden ser las diferentes líneas entre lo real y lo virtual. ¿Estás preparado para la nueva generación de influencers no humanos?.

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De Greyball a Ripley: las armas secretas de Uber para eludir la justicia

Tal Levy

Foto: RAFAEL MARCHANTE
Reuters

No es ciencia ficción, sino un modo de enfrentar a un intruso indeseado sin necesidad de llegar al extremo de gritarle “Aléjate de ella, perra”, como en una de las más míticas escenas de la saga Alien.

El protocolo de visitantes inesperados activado en secreto por Uber hace años ha salido a la luz. Conocido sólo por un grupo selecto de empleados de la compañía, este software terminó siendo llamado Ripley en alusión al personaje central de la serie que encarnó icónicamente en la gran pantalla la actriz estadounidense Sigourney Weaver y que estaba dispuesto incluso a aniquilarse si con ello lograba acabar con sus enemigos alienígenas.

En el caso de Uber, el “supuesto invasor”: la policía o las autoridades que querían realizar inspecciones en sus oficinas. Y el mecanismo para afrontarlo: una suerte de black out informático.

“Destruye todo el sitio desde la órbita. Es la única forma de estar seguros”, es la frase de Ellen Ripley que inspiró el apodo del programa utilizado por Uber, aunque su aplicación no llegó a tanto pues lo que hacía era blindar los sistemas y bloquear el acceso a la información para evitar que fueran revisados por los funcionarios.

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Protesta a las afueras de Uber Technologies en Lisboa | Imagen: REUTERS/Rafael Marchante

La compañía de servicio alternativo a los taxis ha reconocido que usó este software desde mayo de 2015, cuando una decena de agentes de Quebec intentaron hacer una inspección fiscal en las oficinas de Montreal y se encontraron con que los equipos informáticos estaban completamente bloqueados, por lo que no pudieron recolectar ninguna evidencia. Se fueron con las manos vacías.

Hoy se sabe la razón: empleados de la oficina canadiense notificaron a los ingenieros ubicados en San Francisco para que pusieran en funcionamiento a Ripley. Y es que este programa permite que desde la sede general de Uber en California se modifiquen los passwords y sea denegado todo acceso a los móviles y a los ordenadores portátiles y de escritorio de la compañía en cualquier parte del mundo.

Pero ¿cómo nació? Incidentes durante una misma semana de marzo de 2015, en París y Bruselas, alentaron su creación. En la capital belga la justicia ordenó el cese de las actividades de Uber después de que las autoridades, que acusaban a la compañía de operar sin disponer de permisos adecuados, inspeccionaron sus oficinas y lograron acceder al sistema de pagos, a la información de clientes y trabajadores.

De allí que la empresa de transporte de pasajeros ideara el establecimiento de este tipo de mecanismo de seguridad. Lo que en un principio se limitaba a finalizar las sesiones cuando un ordenador pasaba 60 segundos sin actividad alguna se extendió.

Melanie Ensign, portavoz de Uber, ha reconocido que Ripley fue utilizado en ciudades como París, Hong Kong y Bruselas hasta fines de 2016, según ha recogido USA Today.

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Trabajador del edificio de Uber en Queens | Imagen: REUTERS/Brendan McDermid

“Al igual que todas las empresas con oficinas en todo el mundo, tenemos procedimientos de seguridad para proteger los datos corporativos y la información de los clientes. Cuando se trata de investigaciones gubernamentales, nuestra política es cooperar con todas las búsquedas y solicitudes válidas de información”, agregó Ensign.

“Una compañía como Uber, que maneja altos volúmenes de datos de sus usuarios y de los coches de sus conductores, debe tener una estrategia de protección muy robusta y cumplir con altos estándares de seguridad. El problema aquí es cuándo decide ejecutar esos controles o bloqueos.”

“La información es lo más valioso que puede tener una organización. Una compañía como Uber, que maneja altos volúmenes de datos de sus usuarios y de los coches de sus conductores, debe tener una estrategia de protección muy robusta y cumplir con altos estándares de seguridad. El problema aquí es cuándo decide ejecutar esos controles o bloqueos. Entonces, ya hablamos no del sistema o la solución, sino de su política o su estrategia de contingencia o atención a incidencias. Un cierre de los sistemas no es tanto una solución, sino una estrategia que puede tener la organización dada determinada incidencia”, explica a The Objective el consultor en seguridad de la información Manuel Piña.

De acuerdo con la agencia Bloomberg, que destapó el jueves 11 de enero la existencia del software en cuestión, “se pueden encontrar alusiones a su naturaleza en ciertos documentos judiciales, pero sus detalles, alcance y origen no han sido reportados previamente”.

La pregunta que resuena, tan en boga en la era Trump, es si su uso podría constituir obstrucción de la justicia. El juez que lleva el caso contra la compañía en Quebec así lo cree. “Uber quiso ocultar evidencia de sus actividades ilegales”, apuntó en el expediente tras el fracaso de la redada en Montreal.

No obstante, la defensa lo negó alegando que los archivos no fueron borrados y que luego la información requerida fue entregada ante una solicitud judicial posterior más concreta.

No es la primera vez que Uber echa mano de este tipo de procedimiento controvertido, al que habría recurrido en más de veinte ocasiones. En efecto, está en la mira del Departamento de Justicia de Estados Unidos debido a otras cinco herramientas informáticas: Greyball, Hell, Heaven View, Surfcam y Firehouse.

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Greyball también fue usado en China y Corea del Sur | Imagen: REUTERS/Tyrone Siu

Aplicación fantasma

En febrero de 2017, el diario The New York Times reveló la existencia de Greyball, un programa de espionaje informático utilizado desde 2014 por Uber para tratar de evitar que las autoridades descubrieran que operaba en ciudades donde este servicio estaba prohibido o sometido a vigilancia estricta.

Tras recopilar información del cliente, el software permitía identificar a supuestos pasajeros que en verdad lo que buscaban era conseguir algún tipo de evidencia violatoria de la ley por parte de la compañía, por lo que cancelaba sus viajes o sencillamente los coches jamás llegaban a recoger a estos presuntos clientes.

Este dispositivo estaba incluido dentro del programa Violación de Términos de Servicio para detectar a quienes usaran la aplicación de manera inadecuada. Creado para evadir a pasajeros peligrosos o malintencionados, terminó empleándose con otros fines.

¿Cómo identificaba a los funcionarios encubiertos? Si la localización desde la que se solicitaba el servicio era próxima a alguna oficina gubernamental o la tarjeta de crédito aportada por el usuario para pagar estaba asociada a un organismo oficial, una versión falsa de la aplicación se ponía en marcha con coches fantasma pues estos aparecían en pantalla pero en realidad no se encontraban circulando en la zona.  Era la forma de evitar cualquier tipo de sanción.

Un mes después de ser desvelada públicamente la utilización de Greyball en ciudades estadounidenses como Boston y Las Vegas, así como en Francia, Australia, China y Corea del Sur, al director de seguridad de la compañía para el momento, Joe Sullivan, no le quedó más remedio que sentenciar: “A partir de ahora estamos prohibiendo de manera expresa el uso del programa para evitar las acciones que tomen autoridades locales”.

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Josh Mohrer, antiguo gerente general de Uber | REUTERS/Eduardo Munoz

Bajo la mirada divina

En noviembre de 2014, la reportera de Buzzfeed Johana Bhuiyan se llevó una sorpresa cuando al llegar a la sede de Uber en Nueva York para entrevistar al entonces gerente general de la empresa en esa ciudad, Josh Mohrer, él le mostró su móvil y le dijo que a través de este había estado haciendo seguimiento de su desplazamiento hasta esa oficina.

Mohrer había usado God View (Vista de Dios), una herramienta de la que dispone Uber para conocer la ubicación de sus conductores y clientes. Sin embargo, al rastrear a la periodista sin su consentimiento con este programa pudo haber violado las normas de privacidad de la compañía, lo que derivó en una investigación interna.

Entre cielo e infierno

En septiembre de 2017, The Wall Street Journal informó sobre la apertura de una averiguación por parte del FBI contra Uber por el software llamado Hell (Infierno), que supuestamente empleó entre 2014 y 2016 para hacerle seguimiento a los conductores de Lyft, una de las empresas rivales.

El programa creaba cuentas falsas de pasajeros en Lyft por medio de las cuales podía monitorear cuántos coches tenía en ciertos lugares a determinadas horas. Luego Uber sacaba provecho de esa información. Su nombre respondía a que era el complemento de God View, después rebautizado como Heaven View (Vista del Cielo), con el que la compañía hacía seguimiento a sus propios conductores.

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Taxistas en protesta contra la desleal de competencia de Uber en el Salvador | Imagen: REUTERS/Jose Cabezas

La ola de la competencia

En octubre de 2017, Bloomberg reportó la existencia de Surfcam, gracias al cual Uber usó la información en línea de sus competidores para saber en tiempo real el número de conductores que tenían trabajando en un momento concreto y su ubicación exacta.

Esta herramienta habría sido desplegada fundamentalmente en Singapur, donde Uber se disputa el mercado con una compañía denominada Grab.

Precios en juego

En su búsqueda por innovar también recurrió al programa Firehouse, que le permitía ofrecer a los usuarios una tarifa fija inicial que era estimada mediante cálculos efectuados por ordenadores sobre cuál era el precio que la gente que hacía una ruta específica estaría dispuesta a pagar. Al mismo tiempo, experimentaba brindando descuentos pero sólo a ciertos clientes.

Estas pruebas provocaron malestar entre sus conductores que notaban una creciente diferencia entre las tarifas aplicadas a los pasajeros y la compensación que ellos recibían por prestar el servicio.

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