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El poder de la generación Z, en la palma de su mano
La generación Z quiere cambiar el mundo valiéndose de la tecnología. (Foto: Wikimedia Commons)

El poder de la generación Z, en la palma de su mano

La mayoría de expertos en tecnología de todo el mundo coinciden en un presagio: para el año 2020, el llamado Internet de las Cosas (Internet of Things) alcanzará los 50 millones de dispositivos. Cualquier aparato que nos rodea es susceptible de incorporarse al inabarcable océano digital, donde los seres humanos y las máquinas son capaces de comunicarse entre ellos de forma instantánea. Esta inercia se verá impulsada gracias fundamentalmente a los hábitos de consumo de los usuarios, los que en la actualidad están forjando el futuro más cercano de la sociedad. Aquellos que forman parte de la generación Z.

Existen numerosos puntos en común entre los miembros de esta generación. El principal es que dan un giro de 180 grados a la filosofía de vida de los millennials -la generación Y- dedicando más tiempo a resolver los problemas reales de la sociedad, se preocupan por el esfuerzo colectivo y son más tolerantes y plurales. Un cambio de mentalidad sorprendente en el que la tecnología juega un papel imprescindible, ya que gracias a ella la generación Z consigue una herramienta muy eficaz para sus propósitos. La información es poder y la comunicación su pilar básico.

Los integrantes de la generación Z nacieron en un mundo interconectado. (Foto: Thomas Peter / Reuters)
Los integrantes de la generación Z nacieron en un mundo interconectado. (Foto: Thomas Peter / Reuters)

Los usuarios de esta generación nacieron en un mundo interconectado, inmediato, con tantas posibilidades de ocio y fórmulas de trabajo que las prioridades son ahora la multitarea y la capacidad para hacer prácticamente cualquier cosa desde un mismo dispositivo. El smartphone se ha convertido sin duda en el rey de estos dispositivos, los conocidos como all-in-one. Entretenimiento, información, responsabilidades laborales y comunicación instantánea en un sólo aparato.

Espíritu emprendedor

En este nuevo escenario no se contempla aquello de “quien mucho abarca poco aprieta”, ya que los miembros de la generación Z han desarrollado el don de prestar la suficiente atención a todo lo que hacen como para satisfacer plenamente sus objetivos. Un estudio llamado The Limitless Generation, realizado por Wikia, analizó los hábitos de consumo de 1.200 jóvenes estadounidenses de entre 13 y 18 años. El 66% asegura que la experiencia tecnológica los ayudará a lograr sus proyectos de vida, lo que ya de por sí es un dato bastante revelador. A este porcentaje de jóvenes, la tecnología los hace pensar que todo es posible. Además, el 60% afirma que les gusta compartir sus conocimientos en internet y el 64% hacen uso de la red de redes para completar su formación académica.

La multipantalla no despista a la nueva generación de usuarios. (Foto: Andrew Kelly / Reuters)
La multipantalla no despista a la nueva generación de usuarios. (Foto: Andrew Kelly / Reuters)

La perspectiva laboral da un vuelco con respecto a la generación anterior. La generación Z tiene alma emprendedora, tal y como refleja otro estudio de Millennial Branding. Un 61% de los usuarios encuestados, estudiantes de secundaria, prefieren ser emprendedores a empleados cuando acaben la universidad, mientras que un 60% cree que el impacto de su trabajo en el mundo es un factor esencial para la toma de decisiones sobre su carrera profesional. Esta tendencia ascendente, paralela a la digitalización progresiva de los negocios, destaca la importancia de la tecnología como vehículo para facilitar el arduo camino hacia el éxito.

El fenómeno de la multipantalla

Vision Critical, una empresa canadiense especializada en investigación de mercados, ha elaborado un análisis exhaustivo sobre la generación Z y su utilización de las nuevas herramientas digitales en el día a día. Los resultados indican que Instagram y Youtube ganan terreno en detrimento de Facebook y Twitter, lo que significa que los integrantes de esta generación prefieren la imagen para comunicarse. De hecho, la plataforma de vídeos online podría considerarse su espacio natural. Un 70% de los usuarios pasa más tiempo en Youtube que viendo la televisión, la mayoría a través de un smartphone. En total usan 15,4 horas a la semana este dispositivo, dos horas más que el televisor y cinco que el ordenador portátil.

Ocho segundos son el tiempo límite para captar la atención de los futuros internautas. (Foto: Dado Ruvic / Reuters)
Ocho segundos son el tiempo límite para captar la atención de los futuros internautas. (Foto: Dado Ruvic / Reuters)

La llegada de las smart TV parecía el último acelerón de la industria para evitar el apagón definitivo de la ‘caja tonta’. En principio, la ‘televisión inteligente’ aunaba las dos formas de entretenimiento mejor valoradas por los usuarios -audiovisualmente hablando-, pero resulta inevitable no pensar que su esplendor inicial fue demasiado fugaz. Las smart TV podrían considerarse algo así como un éxito tecnológico pero un fracaso entre la generación Z, que no han sabido sacarle al invento una utilidad distinta a la que ya tenían el smartphone y la tablet.

El auge de otras redes sociales como Snapchat, Secret o Whisper, unido al afán por la multitarea, revela que ‘los Z’ están acostumbrados al fenómeno de la pantalla simultánea. Se desenvuelven con maestría en un entorno con múltiples pantallas en el que cada una de ellas les ofrece lo que necesitan en ese momento. Pueden visualizar hasta cinco a la vez. Por un lado pueden estar viendo su serie favorita en la tablet y por otro elaborando un importante gráfico para su trabajo gracias al smartphone. A veces lo hacen hasta en el mismo aparato, que es precisamente el objetivo principal.

¿Serán los robots domésticos el siguiente paso en la revolución tecnológica? (Foto: Gleb Garanich)
¿Serán los robots domésticos el siguiente paso en la revolución tecnológica? (Foto: Gleb Garanich)

Wearables sí, pero…

El todopoderoso Google se lanzó a la aventura con sus Google Glass, las gafas de realidad aumentada que pretendían poner patas arriba el mercado de los dispositivos inteligentes. La idea era controlar (casi) todas las herramientas del buscador a través de una conexión continua con el smartphone del usuario. Y todo mediante órdenes de voz, sin tener que utilizar las manos. El proyecto, a pesar de contar con el amparo del gigante tecnológico, quedó en agua de borrajas, quién sabe si por su elevado precio de mercado -unos 1.000 dólares- o simplemente por su ineficacia para conquistar al público.

Mejor futuro parecen tener las Spectacles, las gafas de Snapchat, que se centran en la grabación de microvídeos. Como buen wearable que se tercie, su especialización le da puntos extra en el negocio. En el foco de los rumores está Apple, que también podría estar desarrollando sus propias armas para competir en este campo. La compañía de la manzana aún no ha confirmado ni desmentido nada sobre su incursión en el reino de los anteojos futuristas.

La generación Z lleva el timón de la tecnología, y sus integrantes tienen la ventaja de saber qué es lo que quieren sin dudarlo. Tienen principios sólidos, cargados de esperanza y buenas intenciones. Y para alcanzar sus metas necesitan los instrumentos adecuados, muchos de los cuales se pueden encontrar en un smartphone. El poder de cambiar el mundo desde un mismo sitio, desde la palma de la mano. Algo increíble si tenemos en cuenta que ‘los Z’ calculan que se mudarán de casa unas 15 veces a lo largo de sus vidas.

Christian Rubio. Periodista hambriento de cultura, madrileño saleroso y maniático de juntar letras, por si se da la casualidad de que fabrico algo importante que comunicar.