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El poder de la generación Z, en la palma de su mano

Christian Rubio

La mayoría de expertos en tecnología de todo el mundo coinciden en un presagio: para el año 2020, el llamado Internet de las Cosas (Internet of Things) alcanzará los 50 millones de dispositivos. Cualquier aparato que nos rodea es susceptible de incorporarse al inabarcable océano digital, donde los seres humanos y las máquinas son capaces de comunicarse entre ellos de forma instantánea. Esta inercia se verá impulsada gracias fundamentalmente a los hábitos de consumo de los usuarios, los que en la actualidad están forjando el futuro más cercano de la sociedad. Aquellos que forman parte de la generación Z.

Existen numerosos puntos en común entre los miembros de esta generación. El principal es que dan un giro de 180 grados a la filosofía de vida de los millennials -la generación Y- dedicando más tiempo a resolver los problemas reales de la sociedad, se preocupan por el esfuerzo colectivo y son más tolerantes y plurales. Un cambio de mentalidad sorprendente en el que la tecnología juega un papel imprescindible, ya que gracias a ella la generación Z consigue una herramienta muy eficaz para sus propósitos. La información es poder y la comunicación su pilar básico.

Los integrantes de la generación Z nacieron en un mundo interconectado. (Foto: Thomas Peter / Reuters)
Los integrantes de la generación Z nacieron en un mundo interconectado. (Foto: Thomas Peter / Reuters)

Los usuarios de esta generación nacieron en un mundo interconectado, inmediato, con tantas posibilidades de ocio y fórmulas de trabajo que las prioridades son ahora la multitarea y la capacidad para hacer prácticamente cualquier cosa desde un mismo dispositivo. El smartphone se ha convertido sin duda en el rey de estos dispositivos, los conocidos como all-in-one. Entretenimiento, información, responsabilidades laborales y comunicación instantánea en un sólo aparato.

Espíritu emprendedor

En este nuevo escenario no se contempla aquello de “quien mucho abarca poco aprieta”, ya que los miembros de la generación Z han desarrollado el don de prestar la suficiente atención a todo lo que hacen como para satisfacer plenamente sus objetivos. Un estudio llamado The Limitless Generation, realizado por Wikia, analizó los hábitos de consumo de 1.200 jóvenes estadounidenses de entre 13 y 18 años. El 66% asegura que la experiencia tecnológica los ayudará a lograr sus proyectos de vida, lo que ya de por sí es un dato bastante revelador. A este porcentaje de jóvenes, la tecnología los hace pensar que todo es posible. Además, el 60% afirma que les gusta compartir sus conocimientos en internet y el 64% hacen uso de la red de redes para completar su formación académica.

La multipantalla no despista a la nueva generación de usuarios. (Foto: Andrew Kelly / Reuters)
La multipantalla no despista a la nueva generación de usuarios. (Foto: Andrew Kelly / Reuters)

La perspectiva laboral da un vuelco con respecto a la generación anterior. La generación Z tiene alma emprendedora, tal y como refleja otro estudio de Millennial Branding. Un 61% de los usuarios encuestados, estudiantes de secundaria, prefieren ser emprendedores a empleados cuando acaben la universidad, mientras que un 60% cree que el impacto de su trabajo en el mundo es un factor esencial para la toma de decisiones sobre su carrera profesional. Esta tendencia ascendente, paralela a la digitalización progresiva de los negocios, destaca la importancia de la tecnología como vehículo para facilitar el arduo camino hacia el éxito.

El fenómeno de la multipantalla

Vision Critical, una empresa canadiense especializada en investigación de mercados, ha elaborado un análisis exhaustivo sobre la generación Z y su utilización de las nuevas herramientas digitales en el día a día. Los resultados indican que Instagram y Youtube ganan terreno en detrimento de Facebook y Twitter, lo que significa que los integrantes de esta generación prefieren la imagen para comunicarse. De hecho, la plataforma de vídeos online podría considerarse su espacio natural. Un 70% de los usuarios pasa más tiempo en Youtube que viendo la televisión, la mayoría a través de un smartphone. En total usan 15,4 horas a la semana este dispositivo, dos horas más que el televisor y cinco que el ordenador portátil.

Ocho segundos son el tiempo límite para captar la atención de los futuros internautas. (Foto: Dado Ruvic / Reuters)
Ocho segundos son el tiempo límite para captar la atención de los futuros internautas. (Foto: Dado Ruvic / Reuters)

La llegada de las smart TV parecía el último acelerón de la industria para evitar el apagón definitivo de la ‘caja tonta’. En principio, la ‘televisión inteligente’ aunaba las dos formas de entretenimiento mejor valoradas por los usuarios -audiovisualmente hablando-, pero resulta inevitable no pensar que su esplendor inicial fue demasiado fugaz. Las smart TV podrían considerarse algo así como un éxito tecnológico pero un fracaso entre la generación Z, que no han sabido sacarle al invento una utilidad distinta a la que ya tenían el smartphone y la tablet.

El auge de otras redes sociales como Snapchat, Secret o Whisper, unido al afán por la multitarea, revela que ‘los Z’ están acostumbrados al fenómeno de la pantalla simultánea. Se desenvuelven con maestría en un entorno con múltiples pantallas en el que cada una de ellas les ofrece lo que necesitan en ese momento. Pueden visualizar hasta cinco a la vez. Por un lado pueden estar viendo su serie favorita en la tablet y por otro elaborando un importante gráfico para su trabajo gracias al smartphone. A veces lo hacen hasta en el mismo aparato, que es precisamente el objetivo principal.

¿Serán los robots domésticos el siguiente paso en la revolución tecnológica? (Foto: Gleb Garanich)
¿Serán los robots domésticos el siguiente paso en la revolución tecnológica? (Foto: Gleb Garanich)

Wearables sí, pero…

El todopoderoso Google se lanzó a la aventura con sus Google Glass, las gafas de realidad aumentada que pretendían poner patas arriba el mercado de los dispositivos inteligentes. La idea era controlar (casi) todas las herramientas del buscador a través de una conexión continua con el smartphone del usuario. Y todo mediante órdenes de voz, sin tener que utilizar las manos. El proyecto, a pesar de contar con el amparo del gigante tecnológico, quedó en agua de borrajas, quién sabe si por su elevado precio de mercado -unos 1.000 dólares- o simplemente por su ineficacia para conquistar al público.

Mejor futuro parecen tener las Spectacles, las gafas de Snapchat, que se centran en la grabación de microvídeos. Como buen wearable que se tercie, su especialización le da puntos extra en el negocio. En el foco de los rumores está Apple, que también podría estar desarrollando sus propias armas para competir en este campo. La compañía de la manzana aún no ha confirmado ni desmentido nada sobre su incursión en el reino de los anteojos futuristas.

La generación Z lleva el timón de la tecnología, y sus integrantes tienen la ventaja de saber qué es lo que quieren sin dudarlo. Tienen principios sólidos, cargados de esperanza y buenas intenciones. Y para alcanzar sus metas necesitan los instrumentos adecuados, muchos de los cuales se pueden encontrar en un smartphone. El poder de cambiar el mundo desde un mismo sitio, desde la palma de la mano. Algo increíble si tenemos en cuenta que ‘los Z’ calculan que se mudarán de casa unas 15 veces a lo largo de sus vidas.

Generación Z: allí donde está la esperanza

Cecilia de la Serna

Foto: LUCY NICHOLSON
Reuters

En los últimos años, sociólogos, estudios de mercado y medios de comunicación han centrado su atención en la generación Y: los famosos millenials. Esta generación ha sido tildada de desentendida, conformista, narcisista, egoísta… En todo caso, el perfil que se ha realizado de aquellos nacidos entre 1980 y 1993 no ha sido nada alentador, desdibujando así cualquier atisbo de un futuro prometedor. La generación que le sucede es la Z -la de aquellos nacidos entre 1994 y 2010, aproximadamente-, y es exactamente la generación a la que debemos prestar toda nuestra atención ahora. La razón es sencilla: son los que coparán el mercado laboral de aquí a diez años, y son definitivamente la gran esperanza en la que depositamos nuestro futuro como sociedad.

Englobar la manera de ser de toda una generación no es fácil, y puede ser incluso frívolo, pero los estudios ya empiezan a dibujar a una generación dispuesta a romper esquemas hasta hace años inquebrantables.

Los hijos de la crisis en un mundo emprendedor

La generación Z ha nacido y crecido durante una crisis económica mundial que ha hecho tambalear los cimientos del sistema de la economía global. La Gran Recesión de 2008 ha afectado a su entorno más cercano, y ha marcado con fuego sus personalidades. Optan a unos sueldos bajos, y son conscientes de ello, por lo que su relación con el dinero ha cambiado. Según un informe publicado por la Universidad de Deusto y la consultora Atrevia, estos jóvenes “quieren disfrutar de las cosas, pero no quieren tenerlas”.

Es un cambio de mentalidad que los condiciona a varios niveles. Por un lado, no creen en un sistema caduco. Eso se traduce en, como explica el informe de Deusto y Atrevia, un destierro de “la educación formal para centrarse en proyectos de aprendizaje más vocacional”. Es decir, que la generación Z rechaza la educación como un medio de supervivencia. Esto rompe totalmente con su antecesora, y es que los millenials han buscado la forma de prolongar sus periodos educativos haciendo un sinfín de carreras y masters universitarios.

Son conscientes de que un alto nivel educativo no garantiza una remuneración multimillonaria

Para la generación Z prevalece la inteligencia y el conocimiento sobre la tecnologíafrente a la educación tradicional, y es mucho más emprendedora e innovadora que sus predecesoras. Las prioridades cambian, y ya no es primordial ganar mucho dinero -una aspiración que tampoco desdeñan-, sino trabajar en algo que disfruten, coger uno de sus hobbies como modo de vida, y marcar la diferencia para cambiar el mundo. Son conscientes de que un alto nivel educativo no garantiza una remuneración multimillonaria.

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Varios jóvenes británicos reaccionan al resultado del referéndum del Brexit en Reino Unido. (Foto: POOL New / Reuters)

Los jóvenes que coparán el mercado laboral en la próxima década no buscan un trabajo fijo -una idea que nunca ha rondado su cabeza- sino dar con un empleo acorde a su personalidad y tener la oportunidad de crecer profesionalmente. Y si para ello han de emprender nuevos proyectos, crear nuevas compañías y ser sus propios jefes, lo harán sin reticencias. En definitiva, la generación Z quiere emprender y ser dueña de su propio futuro.

Una relación rompedora con la tecnología

La tecnología es un factor fundamental que condiciona la forma de ser de la generación que viene, que nació prácticamente con un móvil o una tablet debajo del brazo. Estos jóvenes reciben más de 3.000 mensajes de texto o whatsapps al mes, y pasan en torno a siete u ocho horas al día conectados a internet a través de sus dispositivos móviles. Estas cifras estratosféricas, nunca antes vistas, determinan sus personalidades de forma crítica.

La generación Z es concisa, si quieres llegar a ellos deberás ser breve e ir directamente al grano. Su capacidad de atención gira en torno a los 8 segundos

Entender su relación con la tecnología es entender su manera de ver la vida. Por ejemplo, la generación Z es concisa, si quieres llegar a ellos deberás ser breve e ir directamente al grano. Su capacidad de atención gira en torno a los 8 segundos, más allá de ese tiempo no les interesará lo que les cuentes. Esto tiene sus ventajas y sus desventajas, y explica por qué es una generación que prefiere redes como Instagram o Snapchat a Facebook o Twitter.

El vídeo es el rey, el 70% de los Z pasa dos horas diarias viendo vídeos en YouTube

Su relación con las nuevas tecnologías ha dejado huella en su forma de recibir y dar información, también periodística. “La información es más flexible, fusionable y compartida que nunca, lo que da como resultado una generación más capaz de adaptarse a tareas más diversas y a entornos de trabajo multiculturales y de ámbito global”, señala el informe de Deusto y Atrevia.

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Una joven retransmite en directo un discurso de Donald Trump durante las elecciones norteamericanas. (Foto: Gary Cameron / Reuters)

En cuanto al formato en el que prefieren recibir dicha información, siguen la estela de sus predecesores, los millenials. El vídeo es el rey, el 70% de los Z pasa dos horas diarias viendo vídeos en YouTube. Es una generación muy visual, a la que importa tanto el contenido que le ofrezcas como el continente, el formato, en el que se lo ofrezcas.

La generación que recupera los ideales

Esta generación es sorprendentemente idealista e inconformista. Según una encuesta realizada a 2.000 jóvenes británicos y estadounidenses, que suponen ya el 25,9% de la población, tan sólo el 10% confía en su Gobierno.

Será la generación menos machista, racista y homófoba de la historia

La Gran Recesión ha traído consigo también una tremenda crisis de valores, crisis a la que estos jóvenes desean dar respuesta. Según el informe citado anteriormente, “prestan una mayor tendencia a la colaboración y a ser creativos que generaciones anteriores. Son más tolerantes y plurales, reflejo de su propia diversidad social y cultural”.

La generación que ha nacido con el primer presidente negro de Estados Unidos, que ha crecido con la normalización de la diversidad sexual y racial, ni siquiera se plantea dilemas morales en torno a ese tipo de asuntos. Según los expertos, será la generación menos machista, racista y homófoba de la historia. Los dilemas morales que sí se plantean se centran en la justicia social o el medioambiente, son conscientes de los problemas y están comprometidos con las soluciones.

Los millenials han crecido con una idea de vida falsa y han tenido que soportar la gran desilusión que supone entender que no iban a vivir tan bien como sus padres

Los millenials han crecido con una idea de vida falsa y han tenido que soportar la gran desilusión que supone entender que no iban a vivir tan bien como sus padres. Los Z, no obstante, han crecido con esa idea desechada, lo que les ha permitido centrarse en otros asuntos y cambiar las prioridades. El sistema evoluciona más rápido de lo que pensábamos, y esta generación alcanzará los 2.000 millones de personas, que cambiarán el mundo tal y como lo conocemos hoy día. Debemos adaptarnos, asumir que no son el futuro, sino el presente, y aprovechar la oportunidad de este aire fresco que supone la entrada de la generación Z en la edad adulta.

Tatuajes y tecnología, una combinación explosiva

Cecilia de la Serna

…mente práctica

Cuando lo creíamos todo inventado, nos dimos de bruces con un nuevo concepto: tatuajes wearables. Nuestra piel, también al servicio de la tecnología. Los gigantes tecnológicos están apostándolo todo a este tipo de ‘dispositivos’ que llegan lo más cerca posible al ser humano, a sus propios poros. Pero, ¿para qué pueden usarse estos tatuajes? ¿Conllevan riesgos sanitarios? ¿Cuándo estarán realmente a la orden del día?

‘Tech Tats’, tatuajes temporales que lo saben todo

Las pequeñas startups están intentando tomar ventaja con el desarrollo de tecnologías punteras que puedan facilitarle las cosas a la gente en su día a día. El Internet de las cosas’ está cada vez más presente en nuestras casas, trabajos, coches y ahora en nuestra propia piel. Chaotic Moon es una startup estadounidense que está desarrollando tatuajes temporales que pueden monitorizar la actividad física o la ubicación de las personas. Su nombre, ‘Tech Tats’, y no son unos tatuajes al uso. Cuentan con un relieve, ya que para poder controlar datos y parámetros sobre la salud o la ubicación son necesarios componentes electrónicos, tales como luces LED, por ejemplo.

Las capacidades de estos tatuajes inteligentes son innumerables. Por ejemplo, son capaces de detectar cambios destacables en las constantes vitales de una persona, ante los que, en señal de alerta, cambian de color. Sus aplicaciones son infinitas, desde la infancia -poder controlar el estado físico de un niño durante ciertas actividades es el sueño de muchos padres-, al deporte de élite o el ámbito militar.

Prototipo de un 'Tech Tat' (Foto: Chaotic Moon Studios)
Prototipo de un ‘Tech Tat’ (Foto: Chaotic Moon Studios).

Por el momento, ‘Tech Tats’ es tan sólo un prototipo en el que desde Chaotic Moon Studios están trabajando, en colaboración con investigadores y científicos de San Diego, en California.

Parte de la propia piel

Lo que diferencia a este tipo de dispositivos de otros wearables, tales como relojes o pulseras inteligentes, es la relación directa e íntima con la propia piel de una persona. Esto provoca que en, sus principales aplicaciones, los tatuajes inteligentes sean más efectivos y prácticos que otros dispositivos. ¿Cuáles son las principales aplicaciones de los smart tattoos? A grandes rasgos, tres:

La salud es el mayor campo de aplicación de estos productos. Actualmente se están desarrollando tatuajes inteligentes que miden el nivel de glucosa y de plaquetas en sangre, las contracciones musculares, el ritmo cardíaco, o la exposición a la radiación ultravioleta, entre otros. Todos estos parámetros están conectados a una plataforma común, y pueden mejorar exponencialmente los análisis y las investigaciones clínicas, dada la gran cantidad de datos recogidos y, sobre todo, su precisión.

Se están desarrollando tatuajes inteligentes que miden el nivel de glucosa y de plaquetas en sangre, las contracciones musculares, el ritmo cardíaco, o la exposición a la radiación ultravioleta

En la seguridad también pueden ser de gran utilidad, sobre todo en un momento en el que la seguridad internacional se ve especialmente comprometida. Pueden servir como dispositivos de pagos e identificaciones. Son más difíciles de perder y/o robar que un simple carnet o un teléfono móvil y están vinculados permanentemente a nuestro cuerpo -en el caso de tatuajes indelebles-, por lo que cualquier alteración en el mismo podría ser fácilmente identificada.

Otro de los campos donde las empresas tecnológicas ven más aplicaciones para los tatuajes inteligentes es en el ámbito militar. Gracias a estos tatuajes, se facilita la geolocalización permanentemente de soldados y el control la salud de los mismos.

Más allá de startups

Que los tatuajes inteligentes son el gadget de un futuro muy cercano es una verdad innegable, y prueba de ello es el creciente interés que ponen sobre ellos gigantes de la tecnología como Microsoft. La multinacional de Bill Gates está trabajando en estos dispositivos en colaboración con una de las instituciones más prestigiosas del mundo de la tecnología, el Massachusetts Institute of Technology (MIT). Ambos han desarrollando ‘DuoSkin’, un tatuaje que permite a los que lo llevan controlar sus dispositivos móviles, ver información relacionada e incluso almacenar datos en la propia piel. Este, como el ‘Tech Tat’, no es permanente. Este aspecto sirve para entender un punto clave del concepto: este no es un wearable en absoluto invasivo, puedes deshacerte de él cuando quieras.

Las agujas no son necesarias para utilizar estos tatuajes, que son más bien como pegatinas que van directamente pegadas al cuerpo

Tres son las capas que componen el tatuaje: la primera funciona como entrada -convirtiendo la piel en un panel táctil-, la segunda tiene como cometido mostrar la información que solicite el usuario -como una pantalla-, y la tercera permite la extracción de información directamente desde la piel.

Las agujas no son necesarias para utilizar estos tatuajes, que son más bien como pegatinas que van directamente pegadas al cuerpo. Su funcionamiento es algo similar a las calcomanías infantiles.

Otras grandes empresas como LG o Samsung, y universidades de renombre como la de Texas, ya están haciendo importantes avances en áreas como la flexibilidad de los componentes o la reducción de costes, acelerando así el proceso y reduciendo el tiempo necesario para implementar los tatuajes inteligentes en las pieles de todo el mundo.

Los retos que presenta el desarrollo de tatuajes inteligentes son numerosos y arduos desde el punto de vista técnico: deben desarrollarse sistemas de aislamiento eléctrico -para prevenir a sus usuarios de posibles electrocuciones-, tintas que permitan la conductividad eléctrica, circuitos resistentes, componentes flexibles y resistentes a líquidos, entre otros muchos avances. Aunque ya existen prototipos funcionales, aún queda un largo camino por recorrer antes de que podamos ver estos productos en las tiendas y accesibles al gran público. Actualmente, las compañías involucradas en la producción de estos nuevos wearables deben combatir los elevados costes de producción que a día de hoy presentan este tipo de tatuajes, algo que se adivina esencial para adentrarse en el mercado global con éxito.

Turismo espacial: el cielo no es el límite

Ana Laya

Si algo tienen en común los emprendedores de la industria del turismo espacial es ambición. En las misiones de sus compañías expresan sin rodeos que el fin último de sus proyectos no es solamente lograr que el 1% pueda poner de moda el hashtag #SpaceSelfie, es impulsar la conquista del espacio y darle alternativas a la raza humana para colonizar otros planetas. Tal vez ellos saben o predicen algo que nosotros no sabemos, tal vez simplemente saben lo mismo, pero se lo toman más en serio.

Antes se solía utilizar la expresión el cielo es límite cuando nos referíamos a algo que de hecho no tenía limitaciones. Sin embargo, para los emprendedores en el turismo espacial el cielo fue siempre una barrera a superar y ya lo han logrado. Conquistar el cielo, de hecho, es tan solo el primer paso. Estos cuatro proyectos están listos para llevarnos, al infinito y más allá.

Space X

“Space X diseña, produce y lanza cohetes avanzados y super naves. La compañía fue fundada en 2002 para revolucionar la tecnología espacial con la meta última de permitir que la raza humana pueda vivir en otros planetas.”

Lanzamiento del CSR-9  | Foto via Space X Flickr
Lanzamiento del CSR-9  | Foto via Space X Flickr

Este año la meta de esta compañía californiana es comenzar a enviar astronautas a la Estación Espacial Internacional (ISS por sus siglas en inglés) a manera de prueba antes de lanzar su primer vuelo comercial. La cápsula robótica Dragon, que se encuentra a bordo del cohete de Space X, Falcon 9 despegará desde el Complejo de lanzamientos 39A (Launch Complex 39, o LC-39) en el Kennedy Space Centre en Florida. Todas las misiones Apollo han despegado desde el LC-39, y Space X firmó una licencia de alquiler de 20 años de este complejo en 2014. Luego de la separación, Falcon 9 intentará en el área de aterrizaje LZ-1 de Space X en Cabo Cañaveral, Florida.veral Air Force Station, Florida.

Space X, como comparte Elon Musk,  fundador, CEO y CTO de la compañía, en su cuenta de Instagram, está lista para este histórico lanzamiento que se llevará a cabo el 18 de febrero.

Puedes ver el lanzamiento vivo aquí:

Blue Origin

“Luego de un emocionante lanzamiento, te elevarás 100Km sobre la faz de la Tierra, más allá de los límites del espacio, reconocidos internacionalmente. Tu viaje extenderá el legado de los exploradores que te precedieron y al mismo tiempo te convertirá en uno de los pioneros en abrir las fronteras del espacio a todos.”

La nave Blue Shepard de Blue Origins | Foto via Blue Origins
La nave Blue Shepard de Blue Origins | Foto via Blue Origins

La compañía de Jeff Bezos, fundador de Amazon, está preparándose para lanzar vuelos comerciales al espacio en 2017. Su meta es alcanzar 100 vuelos sub-orbitales al año. La nave llamada New Shepard (Nuevo pastor) traspasará la línea Kármán, 100 kilómetros sobre el nivel del mar y permitirá que los seis pasajeros de la nave experimenten la gravedad cero antes de descender asistida por paracaídas.

Aquí la prueba más reciente de vuelo de New Shepard:

Moon Express

“La aprobación de la misión Moon Express 2017 es un hitopara el Gobierno estadounidense y un camino para futuras misiones del sector privado para explorar más allá de la órbita de la Tierra. Ahora somos libres para zarpar como exploradores del octavo contienten de la Tierra: la Luna, buscando conocimiento y recursos para expandir la económica esfera de la Tierra por el beneficio de la humanidad.” -Bob Richards.

Moon Express, uno de los concursantes del Google Lunar X Prize. La compañía quiere explotar Helio-3 en la Luna. Foto via Moon Express Facebook.
Moon Express, uno de los concursantes del Google Lunar X Prize. La compañía quiere explotar Helio-3 en la Luna. Foto via Moon Express Facebook.

El gobierno estadounidense ha autorizado a Moon Express, un start-up de Mountain View, fundada por Bob Richards, Naveen Jain y Barney Pell, para desarrollar su proyecto de vuelos comerciales a la luna. El primer paso para Moon Express es probar el MX-1 Lunar Lander (el mecanismo para aterrizar en la Luna) antes de embarcarse en su primera misión tripulada. El proyecto ya ha recaudado 20 millones y enviará la nave robótica en el transcurso de este año.

El turismo espacial, sin embargo, no es la única misión de Moon Express, en palabras de uno de sus fundadores, Naveen Jain, la meta más inmediata de la compañía es extraer recursos (minerales y rocas) y traerlos a la Tierra, y eventualmente ayudar a construir el camino para la colonización de la Tierra y Marte. En apenas quince años Jain cree que la Luna será una parte relevante de la economía terrestre y “potencialmente nuestro segundo hogar”, agrega.

Virgin Galactic

“Las cosas que nos inspirarán dentro de 50 años son ideas que aún nadie ha pensado hoy. Sabemos de primera mano que la exploración espacial tiene una habilidad especial para despertar la imaginación y motivar a la próxima generación de líderes.”

Aeronave de Virgin Galactic | Foto via Virgin Galactic
Aeronave de Virgin Galactic | Foto via Virgin Galactic

Con una visión del futuro bastante más romántica que las de los creadores de Moon Express, Virgin Galactic, la compañía de Sir Richard Branson, asegura que más allá de los beneficios concretos a corto plazo que implican la exploración espacial y el lanzamiento de satélites, lo que más los emociona es el poder y la libertad de la imaginación que confían serán impulsados y potenciados por los viajes espaciales.

Hasta ahora tan solo unas 550 personas han viajado al espacio y la mayoría de ellos regresan transformados por la experiencia, sobre todo la de ver a la Tierra desde la distancia, sin las líneas imaginarias que nos separan y protegida por esa  imposiblemente delgada capa que es nuestra atmósfera. A esta experiencia se le ha llamado “Overview Effect”, algo que se puede traducir como “efecto de visión de conjunto”.

Virgin Galactic quiere que más personas puedan vivirlo porque cree en el poder educativo y transformador de los viajes espaciales. Claro que el sueño no es precisamente económico, un asiento para viajar con Virgin Galactic y la membresía a la comunidad de Futuros Astronautas cuesta US$250.000.

Aquí un abrebocas del Overview Effect que tal vez sirva como incentivo para empezar a ahorrar ese cuarto de millón. El vídeo fue creado por Planetary Collective, una organización creativa que se dedica a contar la historia de nuestra interdependencia a través del arte, la fotografía y la tecnología. Ellos “creen apasionadamente en el poder del trabajo creativo de cambiar perspectivas, vidas y finalmente, el planeta.”

¡Disfruten!

OVERVIEW from Planetary Collective on Vimeo.

Translectura y prosumición, las nuevas relaciones con la cultura

Néstor Villamor

Foto: Carlos Barria
Reuters

¿Quién conoce toda (toda) la historia de Harry Potter? El mago empezó a agitar su varita allá por los noventa, cuando una novelista británica apretada de dinero publicó La piedra filosofal. No tardaron en llegar las películas (que cambiaron la forma en que el mago, Ron y Hermione se enfrentaron a Voldemort), los videojuegos (que introdujeron el novedoso hechizo Flipendo) y, una vez terminada la saga, J. K. Rowling lanzó Pottermore, una web interactiva que iba revelando datos hasta entonces desconocidos de la historia. A esto hay que sumar un parque temático, la anunciada (pero aún no publicada) enciclopedia de la saga, la reciente obra de teatro y, extraoficialmente, infinidad de memes, podcast, vídeos de YouTube, fanfictions, películas porno, peticiones online (trending topic incluido) de un Harry Potter Go… Este fenómeno se llama, en círculos académicos, transmedia: un único producto narrativo que encuentra soportes en medios distintos. Y está creando una nueva forma de relacionarse con la cultura, según el informe La lectura en España de 2017, publicado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Concretamente, señala el documento, es en la generación Z (nacidos entre 1995 y 2014, aproximadamente) “donde los nuevos hábitos de consumo cultural, y de lectura en particular, se vuelven más evidentes”.

“Es en la generación Z donde los nuevos hábitos de consumo cultural, y de lectura en particular, se vuelven más evidentes”

Los lectores contemporáneos (aunque quizá lectores sea un término obsoleto para describirlos) leen “menos libros”, destaca el informe, pero lo compensan leyendo “mensajes breves en WhatsApp, Twitter, Facebook y, los más jóvenes, en Snapchat”. Esta sustitución del papel por diferentes formatos que se complementan es lo que los convierte, explica la FGEE, en translectores, pues beben de diferentes medios y se adaptan a sus nuevos códigos. Tanto, que hasta producen contenidos en ellos: comentarios en redes sociales, entradas en blogs, vídeos en YouTube, fanfictions… muchas veces sobre sus personajes preferidos, lo que los hace además prosumidores (consumen contenido pero también lo producen).

No es que el fenómeno sea inédito (¿no fue acaso el Quijote apócrifo de Avellaneda un fanfiction con mala leche?), pero la red de retroalimentación es ahora casi infinita y muchas veces son las propias creaciones de fans las que terminan en productos editoriales tradicionales que luego, a su vez, los seguidores vuelven a transformar en Internet. Como recuerda el informe, la trilogía de 50 sombras de Grey nació “originalmente como fanfiction de Crepúsculo“.

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