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General Ballesteros: "La lucha contra la radicalización consiste en ganar los corazones y las mentes"

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Rodrigo Isasi
The Objective

Un sable y un bastón de mando se cruzan bajo una estrella de cuatro puntas y una insignia regia. Símbolos que adornan las hombreras de su camisa de color verde que caracteriza al Ejército de Tierra y que indican que nos encontramos ante un General de Brigada, el primero de los empleos de General que conforman la escala de oficiales de las Fuerzas Armadas españolas. El director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), Miguel Ángel Ballesteros, nos recibe en su despacho sito en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden). Trece años después de que  diez explosiones por bomba sesgaran la vida de 192 personas en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, hablamos con el oficial del arma de artillería -así nos lo indica su pisacorbatas- de este día, acerca del terrorismo yihadista en España y en Europa y sobre la lucha antiterrorista.

¿El 11M marcó un antes y un después en el terrorismo en España?

Sin duda. España, antes del 11 de marzo de 2004, tenía como preocupación interna el terrorismo de ETA. A partir de esa fecha la percepción cambió y se hizo un esfuerzo por parte de las Fuerzas y Cuerpos de seguridad del Estado de volcarse en la lucha contra el terrorismo yihadista. Internacionalmente, que es lo que afecta a las Fuerzas Armadas, puesto que este terrorismo no es exclusivamente interno, se trabaja, si cabe con más ahínco, en todo lo que es acabar con los focos emisores de ese terrorismo yihadista, en colaboración con nuestros socios y aliados.

¿Qué hay de cierto en que los servicios de inteligencia internacionales no comparten la información? ¿Es este uno de los fallos en la lucha antiterrorista?

Es rigurosamente cierto. El 11 de septiembre, el primer gran atentado que pone en las televisiones la evidencia de que existe un terrorismo global, capaz de cometer un mega atentado como fue el ataque contra las Torres Gemelas y el Pentágono, puso de manifiesto que las 15 agencias que manejan información en Estados Unidos no estaban coordinadas. El 11 de marzo en España también dejó ver que los organismos que manejan información sobre terrorismo tampoco estaban lo suficientemente coordinados. De hecho, a raíz del atentado de 2004 en Madrid, se creó el CNCA, el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista, que quedó disuelto en 2014 y se integró con el  Centro de Inteligencia Contra el Crimen Organizado, consolidandose en el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (Citco). Digamos que todos los países han tenido que reformar el funcionamiento de sus agencias e instituciones que manejan información para una mayor coordinación.

“Es rigurosamente cierto que los servicios de inteligencia internacionales no comparten la información”.

¿Hemos aprendido de nuestros errores?

Siempre. Siempre se aprende los errores. He de decir además, que de los atentados que se han ido produciendo en Europa, no solo aprende el país donde se ha sufrido el atentado, también aprende la comunidad europea en su conjunto, hasta el punto de que recientemente se creó una oficina para compartir y coordinar toda la información. Una oficina que dirige un coronel de la Guardia Civil española.

¿Fue correcta la actuación de los cuerpos de seguridad en el 11M?

El 11 de marzo desde el punto de vista de la investigación policial y judicial, diría que ha sido uno de los casos mejor llevados, porque muy pocas veces se sienta ante los tribunales a los culpables de este tipo de atentados.

¿Podría España sufrir otro 11M?

La seguridad 100% no existe, nadie está exento de un atentado, ningún país, ninguna ciudad; nadie. No obstante, si miramos los resultados, hay que decir que desde el 2004, en estos 13 años que han pasado no ha vuelto a haber ningún atentado y no es que aquello fuera un caso puntual, se han desactivado numerosas células, y se ha detenido a yihadistas, unos en una fase de contribución a la radicalización y otros que estaban preparando acciones para cometer atentados. Si no ha habido un atentado, hay que llegar a la conclusión de que ha sido fruto del éxito policial y de la información, más que de cualquier otro factor, como es la suerte, por ejemplo.

General Ballesteros: "La lucha contra la radicalización consiste en ganar los corazones y las mentes"
Restos de uno de los vagones de la estación de Atocha momentos después de la explosión del 11 de marzo de 2004 | Foto: EFE/Bernardo Rodríguez

¿Es diferente el proceso de radicalización yihadista en España que en el de los países europeos vecinos?

La diferencia entre España y otros países de nuestro entorno europeo es que en España la inmigración es muy reciente, aquí apenas hay segunda generación. La comunidad musulmana que ha inmigrado a España lo ha hecho recientemente y sus hijos que han nacido ya aquí, son susceptibles de ser radicalizados. España tiene esa peculiaridad de no tener un gran número de musulmanes de segunda generación, al contrario que Francia, Reino Unido o Bélgica. En España, el número de personas que probablemente han ido a combatir a Siria no llega a 200. Hay que decir que de estos combatientes lo que preocupa no son tanto los que van como los que regresan, ya que el que regresa es un combatiente más radicalizado, con un plus, no solo sabe combatir, sino que ha pasado la barrera de matar por una ideología, y eso no tiene marcha atrás o es muy difícil; lo cual facilita que llegue a cometer otros actos violentos o llegue a volver a matar.

¿Dónde queda la comunidad musulmana?

Hay que evitar confundir a la comunidad musulmana con los terroristas. Es verdad que la radicalización se produce con mayor frecuencia dentro de esta comunidad entre algunos jóvenes, aunque también se produce entre conversos cristianos que por razones de matrimonio o de convicción se convierten al islam y se radicalizan, esto también existe. Lo que sí que es evidente es que a mayor número de miembros en una comunidad, mayor es la posibilidad de que haya “X” personas que se radicalicen. Es Una cuestión de probabilidades. En Bélgica, en proporción a la población, se ha dado en números muy importantes, se calcula que más de 600 combatientes extranjeros en Siria provienen de Bélgica.

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Musulmán en la mezquita de Alepo en 2010 | Foto: Rodrigo Isasi

¿Cómo se combate al yihadismo en España?

La lucha contra la radicalización consiste en ganar los corazones y las mentes, evitar que jóvenes musulmanes desilusionados por su situación laboral, familiar, de futuro, caigan en la radicalización. Lo preocupante es que en la actualidad hay procesos de radicalización exprés y los tiempo para reaccionar son más cortos. España tiene mucha experiencia en la lucha contra el terrorismo, y de otra manera ya había estudiado los procesos de radicalización de los jóvenes que se introducían e ETA, lo que ha hecho que el trabajo de la Policía Nacional y la Guardia Civil sea cada vez más eficaz.

“En esa falta de sentimiento de pertenencia que todo ser humano necesita tener, ellos encuentran la solución en el yihadismo”.

Y los ciudadanos  ¿Cómo han de actuar?

Es importante que cuando se cometa un atentado, sea donde sea, la población, las autoridades, todo el mundo, tenga una capacidad de resiliencia, de soportar la presión y el desasosiego que eso va a generar y de reponerse lo más rápidamente posible, pero sin caer en la trampa de quedar atrapado por el terror y dar las respuestas que el terrorista quiere. La resiliencia es la respuesta de Occidente frente al terror.

¿Qué decir sobre el sentimiento de terror en la población?

El terror invalida la capacidad de elección, la de racionamiento, porque por encima de todo está la capacidad de supervivencia. ETA lo logró en gran medida en no pocos sectores de la sociedad, influir con el miedo hasta en la forma de pensar. Los terroristas del Daesh no han logrado esto en España, ni lo van a lograr, porque su ideología es muy lejana al español en general. Otra cuestión es el joven musulmán que se encuentra desarraigado, que no tiene trabajo, no tiene futuro, que se siente discriminado porque cuando va a pedir trabajo le miran como a un extranjero cuando él ya ha nacido en España, Francia o Bélgica y se ha criado como un español, francés o belga más; pero también se siente discriminado cuando en verano viaja con sus padres al país de origen de su familia y allí tampoco le tratan como uno de ellos. En esa falta de sentimiento de pertenencia que todo ser humano necesita tener, ellos encuentran la solución en la radicalización, en el yihadismo. Esto es lo que hay que evitar, evitar cualquier tipo de discriminación, cualquier caldo de cultivo, en la medida de lo posible, que favorezca la radicalización de esos jóvenes.

¿Cómo sienten los ciudadanos que las Fuerzas Armadas les están protegiendo?

Bueno, no estoy seguro. El ciudadano español valora mucho a las Fuerzas Armadas. En los barómetros las instituciones más valoradas son la Guardia Civil, la Policía y las Fuerzas Armadas, en ese orden. Son las tres únicas instituciones que aprueban. Creo que los ciudadanos no son conscientes de la seguridad que les aporta las Fuerzas Armadas en múltiples campos, y uno de ellos es en la lucha contra el terrorismo yihadista, que es un fenómeno global, contra el que no solo hay que luchar en territorio español, sino también en países extranjeros donde están asentados estos grupos terroristas.

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Dos helicópteros ‘Tigre’ del Ejército de Tierra de España | Foto: Rodrigo Isasi

¿Tenemos una Europa fuerte para combatir el terrorismo?

Tenemos una Europa que necesita fortalecerse para combatir el terrorismo. Hoy no es lo suficientemente fuerte para combatirlo. No tiene una voz en política común en seguridad y defensa, y necesita una voz única que haga que la cohesión europea sea el instrumento principal para luchar contra los focos de yihadismo dentro y fuera de sus fronteras. Europa necesita auto fortalecerse para luchar con más eficacia contra el terrorismo.

¿Cómo debe ser la lucha internacional contra el terrorismo yihadista?

En el caso del grupo Estado islámico, la comunidad internacional no debe permitir que los terroristas se reagrupen en ningún territorio. Esto se debe llevar a cabo exigiendo a todos los gobiernos que sean titulares de la soberanía de territorios débiles, que cumplan con las obligaciones de controlar lo que pasa en sus territorios. Si no son capaces de llevarlo a cabo, su obligación es pedir ayuda a la comunidad internacional, pero en ningún caso dejar que el problema aumente hasta llegar a situaciones como las que hemos vivido en Irak o Siria. Paralelamente hay que luchar contra la radicalización, no solo en Europa, que eso ya se está intentando hacer, hay que pedirles a los países musulmanes en general que luchen ellos también contra la radicalización. Esto a veces puede ser más complicado de lo que parece, pero esa es la vía. La estrategia es trabajar en tres direcciones, como si fuera un tridente: primero, quitar a los terroristas el territorio que los ha hecho tan fuertes; segundo, no permitir que se reagrupen porque llegarían a controlar otros territorios, y la tercera parte es luchar contra la radicalización, cada uno en su país pero también presionando a los demás países para que cumplan con estas tres líneas estratégicas.

Santos Román, fotógrafo de mascotas

Carola Melguizo

Foto: Santos Román

Trabajar con animales no es fácil. Ya lo advertía Hitchcock en su célebre «Nunca trabajes ni con niños, ni con animales, ni con Charles Laughton». Y aunque son muchas las cosas que se le pueden achacar al director, experiencia tenía de sobra, así que por algo lo diría. Si vives con un perro, lo más probable es que tengas el móvil lleno de fotos suyas. Entrañables y muy significativas para ti, sí, sin duda, pero malas para el resto de los mortales. Fotos movidas, sin ninguna gracia y en las que, seamos honestos, tu perro no sale muy favorecido. Los verdaderos profesionales, como en todo, hacen que parezca fácil pero no lo es. No es casualidad que la mayoría pensemos que nuestro perro gana en persona y no es porque no sean animales fotogénicos, no, es porque nosotros no somos fotógrafos de mascotas. Así de simple. Nótese que digo fotógrafos de mascotas, no sólo fotógrafos, porque la verdad es que por muy buenos que sean, no todos los fotógrafos profesionales son capaces de hacer un buen retrato a un perro. Para capturar su esencia y transmitir su energía, su personalidad, eso que lo hace único en su especie, hace falta una habilidad especial y mucha, pero mucha, experiencia.

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Para quienes disfrutamos de la compañía de estos maravillosos seres de cuatro patas, suena como el trabajo perfecto. Exigente, por supuesto, como todos los que se asumen con responsabilidad. Pero con una dosis de ternura y diversión altísima. Para saber un poco más de la realidad, hablamos con un experto: Santos Román, fotógrafo de mascotas. Todo un referente en el sector, este profesional de la fotografía con más de diez años de experiencia, se ha dedicado de forma exclusiva al mundo de las mascotas los últimos seis. Tiempo en el que ha podido fotografiar a más de 200 perros.

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¿Cómo llegaste a la fotografía de mascotas?

Cuando estaba trabajando de asistente en un estudio fotográfico en Barcelona especializado en fotografía de alimentación, descubrí a Tim Flach. Es un fotógrafo británico que combina retratos en estudio con fotografía animal. La combinación me pareció perfecta y decidí probar a realizar algunos retratos. Recuerdo la primera fotografía que hice. Fue un perro negro y al ver la fotografía, literalmente “aluciné” con lo precioso que era el brillo que desprendía el perro. Desde entonces no he parado de fotografiarlos.

¿Cuál crees que es la principal diferencia entre fotografiar animales y fotografiar personas?

La diferencia fundamental es que los primeros son más espontáneos y no necesitas darles muchas indicaciones. Simplemente han de ser ellos mismos y esperar al momento oportuno para realizar la fotografía.

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Explícanos cómo se desarrolla una de tus sesiones fotográficas.

Lo primero es ganarte la confianza del animal. Has de dejarlo a su aire y que investigue el estudio, que se sienta cómodo. Para ello, puedes darle alguna chuche y así ya empezarás a caer bien. Cuando ya está relajado, comienza la sesión. Se hacen varias fotografías con diferentes fondos y luego la persona elige aquellas que más les gusten.

Para ti, ¿Qué debe tener una buena fotografía?

Para mí, una buena fotografía, a parte de los detalles técnicos en cuanto a iluminación, enfoque, ángulo, etc ha de transmitir la personalidad de la mascota retratada. Es importante que los clientes reconozcan a su mascota en mis fotos, que sientan que he captado su esencia.

¿Hay perros que son más fáciles de fotografías que otros? ¿Por qué?

A mí me resulta más cómodo fotografiar perros pequeños. Los puedes subir encima de una pequeña tarima o mesa y así acotas bastante el espacio para que no se disperse mucho.

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¿Recuerdas alguna anécdota divertida durante estos seis años como fotógrafo de mascotas?

Recuerdo estar trabajando en una ocasión en una pequeña habitación con dos gatos, dos hurones y un perro. Mientras le hacía la foto al perro, uno de los gatos jugaba con el cable del flash y el otro trepaba por mi espalda. Comencé luego con los gatos. Ahora era el perro el que daba saltitos intentando coger la correa de la cámara. Entonces llegó el momento de los hurones. Los subimos a una pequeña mesa para tener algo de altura y comenzaron a pelearse.  ¿Habéis visto alguna vez dos hurones cabreados? Impresiona mucho, así que me fui a una esquina de la habitación y esperé a que se calmara la situación. Ese día lo viví como una de las primeras pruebas de fuego y cuando lo revivía contándoselo a mis amigos, me daba la risa. Había sido una situación bastante surrealista pero al fin y al cabo los animales son así, espontaneidad en estado puro. mascota retratada.

Un consejo para tomarle una buena foto a nuestra mascota:

El mejor consejo es tener paciencia y estar siempre listo para realizar la fotografía. Un animal pocas veces repite la misma postura o gesto, así que hay que estar muy atento.

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Santos Román trabaja en Barcelona, Madrid, Asturias y en definitiva, en cualquier parte del mundo donde precisen sus servicios empresas o particulares. Si te interesa la fotografía de mascotas, quieres aprender de un gran profesional y estarás en Madrid a finales de mayo estás de enhorabuena porque Santos Román ofrecerá en el Workshop Experience un microcurso de fotografía de mascotas.

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¿Qué come un militar cuando está en combate?

Rodrigo Isasi Arce

Foto: Fabrizio Bensch
Reuters/File

Si alguna vez te has preguntado qué come un militar cuando se encuentra en una operación de combate real, nosotros te enseñamos cómo es una ración de aprovisionamiento, también llamada ración de combate o de campaña, que contiene los alimentos necesarios para una jornada. Cada paquete tiene un peso aproximado de 1,8 kilogramos, que se suman a los 20 kilos aproximadamente que pesa un equipo de combate ligero de un soldado. El aporte energético de estas raciones se sitúa en torno a las 3.500 o 4.000 kilo-calorías y tienen una caducidad de dos años.

Las raciones militares son totalmente adaptables en función de las necesidades del consumidor y las diferentes Fuerzas Armadas a las que vayan destinadas. Pueden ser de comida Halal -apta para musulmanes- o vegetariana, entre otras. Asimismo, es posible modificar su contenido dependiendo del clima al que estén destinadas – desértico, climas fríos- o el tipo de operaciones, ya sea de 24 horas, media jornada o maniobras con un alto desgaste físico.

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Raciones de combate para clima frío y desértico | Foto: Rodrigo Isasi

Nuestra ración de combate está adaptada para un clima cálido, incluso desértico, y destinada para el ejército de un país de habla árabe, de ahí su traducción en este idioma y su etiqueta halal. A continuación exponemos los 20 elementos que conforman nuestro sustento alimenticio para un día de maniobras militares o en el frente:

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Contenido de la ración de combate | Foto: The Objective

1-Un paquete de pañuelos desechables, tres paquetes de servilletas y una servilleta húmeda con olor a limón.
2-Dos paquetes de galletas saladas con salvado de trigo.
3-Una bolsa de carne de vaca con vegetales y otra de garbanzos y estofado de cordero.
4-Dos paquetes de crema de piña.
5-Dos bolsitas de té.
6-Cuatro bolsas de azúcar.
7- Dos bolsas de café soluble y dos de leche.
8-Dos paquetes con una gominola azucarada a base de pulpa de manzana.
9-Una caja de cerillas.
10-Varias bolsitas de sal y pimienta.
11-Una bolsita de miel.
12-Un bizcocho con sabor a vainilla.
13-Dátiles.
14-Dos pastillas potabilizadoras para el agua.
15-Cuatro bolsas de bebida isotónica con sabor a limón para combatir la deshidratación.
16*-Dos bolsas ‘autocalentables’ para los alimentos.
17-Dos paquetes de muesli con frutas deshidratadas.
18- Cubiertos de plástico.
19*-Un hornillo portátil.
20-Pastillas de encendido.

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Un soldado alemán perteneciente a la Fuerza de Reacción Rápida (QRF) de la ISAF cerca de Kabul | Foto: Fabrizio Bensch/Reuters

Quizá uno de los elementos que más llaman la atención en este paquete son las bolsas ‘autocalentables’, en las que, según las instrucciones, hay que llenar con agua, introducir las bolsas de alimento en su interior y esperar 20 minutos para que la comida esté caliente. ¡Sin usar fuego!

En caso de querer optar por un modo más tradicional, el militar puede hacer uso del hornillo portátil, que viene plegado para no ocupar espacio. Con las cerillas y las pastillas de encendido, en apenas unos minutos la comida está lista.

Degustamos esta comida castrense

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Uno de los “platos” de comida de la ración militar | Foto: Rodrigo Isasi/The Objective

Si empezamos por los alimentos dulces, algunos nos han sorprendido gratamente. El bizcocho tenía muy buen sabor, parecido a un sobao ‘pasiego’, y cargado de hidratos de carbono y calorías para dar un buen aporte energético al militar desde primeras horas de la mañana. Las golosinas de manzana, por su parte, también dejan un buen sabor de boca. Para complementar el desayuno, el muesli no tiene nada que envidiar al que se compra en un supermercado. La crema de piña no estaba mala del todo, pero se notaba su carácter industrial.

En cuanto a los platos principales, los de carne con verduras, si alguna vez has comprado una lata de conserva en el supermercado, el sabor te resultará familiar. Digamos que dista mucho de ser un estofado casero, pero la calidad de la comida de las raciones de campaña ha mejorado mucho en los últimos años. Las galletas saladas estaban sosas.

En general, y entendiendo que se trata de una bolsa con alimentos para una situación puntual o de emergencia, la ración militar de combate cumple su cometido.

Sophie Divry: “El humor y la literatura son dos formas de resistencia”

Beatriz García

Foto: Miquel Taverna
CCCB

Dijeron que íbamos a comernos el mundo y ahora la pasta nos sale por las orejas: macarrones con queso, la dieta del cucurucho de los miembros del ‘precariado’. Una generación con un currículo laboral más largo que la suma de nuestras listas de la compra, que escuchamos día sí y día también la eterna monserga de que si no encontramos trabajo es porque somos demasiado vagos, demasiado quisquillosos, demasiado de letras, o de ciencias, da igual. Demasiados. 

Sentada en la sala de Prensa del CCCB, junto a la escritora Sophie Divry, con quien comparto, creo, bastante más que un sofá –ambas hijas de familias acomodadas, ambas periodistas, ambas escritoras, ambas, por este motivo, precarias- siento ganas de decirle: “¿Sabes, Sophie? Hay gente que cree que estoy entrevistándote en Kosmopolis porque me divierte, pero en realidad estoy trabajando”. E imagino que ella me contestaría lo mismo.

El año pasado la editorial Malpaso publicó su último libro, ‘Cuando el diablo salió del baño’, la historia de una escritora desempleada y en la treintena que malvive intentando encontrar trabajo, pagar sus facturas y llenar la nevera. Pero a pesar de la gravedad de su situación, no puedes evitar soltar unas risas. “El humor y la literatura son una forma de resistencia, una defensa ante las dificultades sociales y económicas de nuestra época”, me dice. Porque los libros reflejan la vida no de una forma literal, sino a través de la emoción. No viven de espaldas a su tiempo, porque sólo es posible escribir sobre lo que se conoce y padece. “La cuestión es cómo podemos los escritores incorporar el mundo a nuestras ficciones. La literatura nace de la adversidad”.

“En Francia evitas hablar sobre algunos temas con familiares o amigos porque quizás no sabes si tienen ideas racistas”

Y si algo vivimos son tiempos adversos. A un mes escaso de las elecciones en Francia, el más político de los libros de Divry ejemplifica muy bien la situación de muchos jóvenes en un país donde el desempleo estructural y las ideas racistas, residuo de su pasado colonialista, han sido utilizadas por el Frente Popular de Marine Le Pen como ejes centrales de su fanático discurso. “Hace unos veinte años que el odio a los musulmanes ha entrado en la intimidad de los franceses. Hoy ya evitas hablar sobre algunos temas con familiares o amigos porque no sabes si tienen ideas racistas”, explica.

“Porque Francia es vieja”, escribe Sophie. Un país de viejas tiendas y viejos periódicos, y de viejos literatos que escriben viejos diccionarios para viejas lectoras. Todos MUY “françoishollandamente viejos”. Y por eso, ‘Cuando el diablo salió del baño’ es también una llamada a la vuelta a la juventud. “Hemos de ser menos civilizados y más caóticos, ya está bien de prohibir todo el tiempo. Francia necesita más vida y más energía, recuperar el entusiasmo. Por eso no quise escribir una novela pesimista”.

“Los escritores somos unos inadaptados a la vida de la empresa”

Pero sí es una obra sincera, política y feminista en la medida en que su protagonista tiene que afrontar la lacra de cruzarse con un jefe ‘machirulo’, como tantas veces nos ocurre en la vida. “Estoy harta de que me pregunten si escribo novelas feministas porque mis personajes son mujeres. A ningún escritor le preguntan por qué sus novelas están protagonizadas por hombres… Los libros hablan de la vida”.

Y Sophie Divry lo hace, diablo mediante, jugando con la tipografía y el lenguaje, “robando” (en el buen sentido) algo de Proust, y también de Racine, y de Federman, e incluso de Cervantes, para reflexionar sobre la literatura y el oficio de escritor, precario antes, ahora y tal vez siempre. “Los escritores somos unos inadaptados a la vida de la empresa. Y a la vez, una buena parte de lo que somos se lo debemos al aburrimiento. Me aburrí mucho de niña; los padres actuales quieren que sus hijos sean artistas y los inscriben a cientos de actividades, pero el aburrimiento y la frustración son los motores de la creación artística”.

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Nuestra última defensa

Ferrán Caballero

Después de cada atentado sale algún líder prometiendo que esta guerra la vamos a ganar, algún cínico preguntando qué pinta tiene la victoria y unos cuántos nostálgicos pidiendo que nos pongamos serios de una vez y afrontemos el problema de raíz. Esto pasa después de cada atentado, del desarme de ETA, y pasa también muy a menudo cuando hablan de Trump o del proceso independentista. Y es que hace tiempo que me parece ver a los más presumidos de nuestros demócratas un tanto desorientados buscando al guardián último de nuestras libertades. Hoy como ayer hay quienes lo buscan en los tribunales, y particularmente en el Constitucional. Otros desesperan esperando la decisión firme y valiente del Presidente o soberano. E incluso hay algunos que creen que la defensa última de la democracia es la movilización de la sociedad civil; la protesta; la calle.

Nos cuesta poco entender que las garantías del presente son insuficientes. Pero nos cuesta un poco más aceptar que no hay nada que pueda asegurar la supervivencia de los estados ni de sus democracias. No hay ejército que pueda acabar con el terrorismo, ni siquiera estando dispuesto a acabar también con todas y cada una de nuestras libertades. No hay check ni balance que pueda privar a Trump de toda capacidad de hacer el mal y que pueda seguir llamándose democrático. Nadie puede garantizar la supervivencia de la democracia contra la voluntad del pueblo y nadie puede salvarlo si este decide entregarse a un salvapatrias. No hay soluciones finales porque no hay garantía posible del triunfo de la ley sobre sus enemigos. El cuidado de nuestras frágiles e imperfectas democracias y libertades pasa por el cuidado de la conciencia liberal, que impone no exigir para los nuestros el poder que no estaríamos dispuestos a dar a los otros. Y de la virtud republicana, que impone no exigir a nuestros políticos mayor virtud de la que somos capaces de recomendarnos a nosotros mismos.

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