Hola, ¿qué estás buscando?

de resultados

No se ha encontrado ningún resultado

Ver más

Girls: el comienzo del fin

Nerea Dolara

Foto: HBO
HBO

Girls, una voz única que llega a su fin

La serie, que pasará a la historia por sus incómodas escenas de sexo, su honestidad y su insistencia en hacer de sus personajes personas tridimensionales y no por ello menos insoportables, estrenó el domingo su última temporada.

Cuando Girls comenzó en 2012 las críticas llovieron casi con la misma fuerza que las alabanzas. Aquí estaba una serie sobre cuatro chicas millenial de clase media alta, poco agradables, egoístas, dispersas y en busca de sí mismas. Pero era algo más, una visión honesta, y a la vez sarcástica, de una generación narrada por personas de esa generación. Lena Dunham fue quien se llevó más golpes. Por ser mujer, por su físico, por su origen privilegiado… pero la serie probó en poco tiempo que era un clásico instantáneo de esta era, un retrato humorístico y exagerado de los tiempos de juventud y la búsqueda personal. Y ahora, en 2017, este retrato está llegando a su fin. La sexta y última temporada de la serie se estrenó el pasado domingo en HBO y ya es sólo cuestión de tiempo antes de que las historias de Hannah, Marnie, Shoshana y Jessa lleguen a una conclusión.

Girls: el comienzo del fin

El primer episodio comienza con todos los personajes leyendo la columna de Hannah sobre la relación de Adam y Jessa en el New York Times. Y es ese texto el que hace que Hannah consiga un nuevo encargo como periodista. A su vez, Marnie intenta mantener una relación normal con Ray en medio de su divorcio, Elijah organiza una orgía, Shoshana ofrece refugio y comprensión a Ray y Jessa y Adam disfrutan (desnudos) de su relación. La historia de todos estos personajes comienza más o menos donde terminó hace un año y la única que tiene verdadero desarrollo es Hannah, quien en medio de un campamento de surf para mujeres ricas tiene revelaciones que, aunque básicas, pueden ser significativas para una persona que, como Hannah, define su existencia en función de lo que odia (incluyéndose a sí misma).
Las migas ya están esparcidas, ahora toca ver en qué dirección llevan a cada uno de estos personajes que tanto se han convertido en parte del imaginario colectivo.

La voz de una generación

Girls comenzó como el proyecto de Lena Dunham, que en ese momento tenía 25 años, y Judd Apatow (escritor, director y productor). Dunham, hija de dos reconocidos artistas neoyorquinos, ya había hecho mella en el mundo audiovisual con su primera película, Tiny Furniture (2010), que ganó premios en festivales y hasta fue incluida en la selectiva Criterion Collection. Desde antes de su estreno la serie enfrentó el recelo de muchos que dudaban de las razones por las que Dunham había conseguido el trabajo en HBO. Se reclamaron privilegio e influencias, se dudó de su experiencia y del resultado.

Durante todo este tiempo, y luego del estreno, la serie siempre fue lo que había querido ser. Un retrato sarcástico de un grupo de chicas blancas privilegiadas que piensan que la vida les debe todo lo que pretenden tener. Primero muchos pensaron que quienes estaban detrás del proyecto no veían lo negativo de estos personajes (que francamente pueden resultar insoportables en ocasiones, pero que por alguna razón siguen manteniendo cierta empatía con el espectador) y celebraban sus infantiles conductas.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí

Nerea Dolara

Inteligencia Artificial, calentamiento global, Estados totalitarios, esos son rasgos de futuros humanos que no parecen tan lejanos. Pero el cine y la televisión no sólo se imaginan distopías viables, también las hay imposibles.

Imaginar futuros catastróficos es un ejercicio muy común en la ficción. Una especie de fábula y una oportunidad de dejar a la imaginación volar libre (la mayoría de las veces de forma sádica) y crear un mundo que no se conoce aún. La oferta es amplia y diversa y, en un momento que parece bañado por señales de malos tiempos por venir (intolerancia, prejuicios, populismos, terrorismo, calentamiento global),  (a modo de quienes guardan mochilas de supervivencia o tienen planes para una epidemia zombie) y los que son muy poco viables.

(Advertencia de Spoilers)

Firefly (2002-2003). Poco viable.

Esta serie de Joss Whedon, que sólo duró una temporada y que se ha convertido en un producto de culto, se desarrolla en el año 2517 y asume un futuro en que, sí, hay viajes espaciales y muchos planetas “terrificados” (en los que han reproducido las condiciones de la Tierra) y un gran gobierno controlador, La Alianza, pero la realidad del día a día del grupo que vuela en una nave destartalada comandada por Malcolm Reynolds (Nathan Fillion) es el de un western espacial. Y sí, puede que todo lo demás sea viable, pero que el futuro se convierta en el Viejo Oeste espacial es poco probable -a menos que se asuma como un “juego”, sí, hablo de ti Westworld-, aunque muy entretenido.

Nunca me dejes ir (2010). Viable.

Basada en una novela de Kazuo Ishiguro, esta excelente película -que pasó muy desapercibida sin merecerlo- se desarrolla en un futuro cercano, aunque al principio no sea obvio. Si no se sabe nada de la historia es mejor evitar tener más información, parte del horror proviene de la revelación de lo que este futuro significa para los protagonistas y para nosotros como humanos. Kathy, Tommy y Ruth crecen huérfanos en una escuela algo sospechosa que resulta ser el lugar en que cuidan y educan a los clones de seres humanos con recursos e intención de vivir eternamente y que utilizarán, antes de que lleguen a sus treinta años, como donantes de órganos vitales… hasta que mueran en una de las cirugías. Los problemas morales y éticos no se toman en cuenta, tampoco el hecho de que estos clones sienten y piensan. La naturalidad con que se desarrolla la historia es lo que más hiela la sangre.

La carretera (2009). Viable

Esta adaptación de la novela de Cormac McCarthy en que un padre y un niño intentan sobrevivir en un mundo arrasado por un desastre -que parece nuclear- y en el que el canibalismo, la violencia y la deshumanización son la norma no parece muy alejado de lo que podría pasar si un gran desastre acabase con los recursos y el hambre y el miedo se apoderaran de la rutina. Al final se trata, como todos los escenarios que parecen posibles, de imaginar el desarrollo de la naturaleza humana en las peores condiciones… y según los ejemplos que tenemos a mano (aunque haya excepciones de bondad y solidaridad) las probabilidades no son buenas.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí 3
Fotograma de “Idiocracy”

Idiocracy (2006). Por favor no.

Hace unos años pensar que el mundo de esta película, en que un tipo mediocre es congelado y aparece en el futuro sólo para descubrir que el mundo se ha convertido en lo peor de la televisión basura y la publicidad engañosa -ah y que la contaminación es rampante y todo el mundo es idiota-, era viable parecía un mal chiste… una exageración ante, sí, el aumento de reality shows, productos que se inventan necesidades y una cultura que enaltece más a Kim Kardashian que a Cervantes. Ahora, con la llegada del mundo “post-hechos” no parece tan gracioso.

Bladerunner (1982). Viable.

En este futuro, 2019, el mundo está ultra contaminado, gobernado por las leyes salvajes del mercado, los animales están casi extintos en su totalidad y los replicantes, modelos de androides humanoides, son utilizados como mano de obra esclavizada fuera de la Tierra… los que se rebelan y viven en el planeta son cazados y asesinados.

Logan’s Run (1976). No viable.

A ver en este futuro la alegoría va de la obsesión con la juventud en nuestra cultura y el miedo a la sobrepoblación -miedo con base- pero la solución que ofrece este futuro parece demasiado exagerada… incluso en una lista en que el canibalismo y la inteligencia artificial asesina parecen posibles. En este mundo una vez que llegas a los 30 tus opciones son renacer o morir de forma brutal… o, como deja claro el nombre, correr a ver si escapas de la policía y logras vivir unos años más. ¿Le tenías miedo a los 30 años? Ya tienes la solución, sólo piensa en Logan y compañía, te relajará.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí 1
Fotograma de “Black Mirror”

Black Mirror (2011-). Viable

Cada episodio es diferente en esta traumática serie británica, pero en la mayoría de los casos el futuro cercano, y terrorífico, que exhiben es tan posible que las pesadillas son una consecuencia casi indeleble. Ya sea un mundo en que chips implantados en el cerebro para hacer re-play de todo lo que hemos visto en el día o uno en que todo se define por el ránking que tengas en una red social o uno en el que un dibujo animado se postula como presidente… el futuro que presenta Black Mirror es horrible, pero nunca parece muy lejano.

The Purge (2013). No viable.

En esta franquicia cinematográfica se resume en esta premisa: en este futuro hay un día al año, el día de la purga, en que es legal matar, violar y torturar a quien sea. La gente, armada con lo que se encuentre, sale a las calles a desatar sus peores instintos… si eres pobre estás peor -nada de rejas en tu casa y ya ni hablemos si tienes la poca fortuna de vivir en la calle- y si eres rico no estás salvado, pero pagas protección. No parece un gran horizonte al que aspirar y a nivel de posibilidad está en los porcentajes bajos…a qué gobierno se le ocurriría dejar a la gente armarse y matarse un día al año (conste, la duda no proviene de que un gobierno tenga la sensatez de no hacer esto, sino de que tenga la previsión de que gente armada y suelta no tiende a dejarse controlar).

Ex-Machina (2015). Viable

Esta película indie no es Terminator, pero propone la misma premisa… sólo que con mucha menos acción y mucha más discusión moral y filosófica. En un lugar remoto un científico ha creado la que cree es la primera expresión de verdadera Inteligencia Artificial. Para comprobarlo llama a uno de sus empleados, que, encerrado en ese espacio sin ventanas y aislado, debe interactuar con la robot diariamente y evaluar si tiene conciencia. No es difícil imaginar que las cosas no terminan bien y que los humanos no están retratados de la mejor manera.

Distopías en las que nunca acabará el mundo...o en las que puede que sí
Fotograma de “Wall-E”

Wall-E (2008). No viable

Siempre se espera que no llegue a esto, pero en el mundo de Wall-E la Tierra ha tenido que ser abandonada – la basura se quedó con todo el espacio y el aire es irrespirable – y los humanos recorren el espacio en una gran nave crucero, subidos a sillas móviles y pegados a pantallas: sin interactuar, sin moverse, sin saber lo que es una planta o la vida como se conoce en el presente. ¿Exagerado? Sí. Viable, por favor esperemos que no.

Cuando el destino nos alcance (1973). Por dios no.

Vale, ninguno de los futuros presentados en la lista es deseable, eso es claro. Pero en este nada, y es nada, es deseable… y eso antes de conocer la revelación final. La economía del mundo ha colapsado, la contaminación es rampante, los recursos naturales casi han desaparecido y hay sobrepoblación… ah y la alimentación que provee el Estado a quienes tienen la “suerte” de recibirla es en forma de barras energética elaboradas con “plancton” o, como se descubre luego, con gente. Sí, es un muy mal futuro en el que existir.

(Fuera de la lista están las distopías más clásicas como 1984, Un mundo feliz, Fahrenheit 451 y otras narraciones míticas que han establecido muchas de las características de las historias posteriores).

Las 7 mejores cabeceras de serie de la historia

Redacción TO

Foto: Adam Arkapaw
HBO

Aunque puede que muchas personas pasen por alto estas cabeceras, consumidos por la impaciencia, hambrientos de más episodios, algunas de ellas son obras maestras en sí mismas. La mayor parte de la selección corresponde a series de la última década, salvo por una honrosa excepción. Y aunque otras grandes cabeceras han quedado fuera, esta es sin duda una muestra representativa de la deslumbrante creatividad de las series televisivas norteamericanas, con las productoras Netflix y HBO a la cabeza.

A continuación, la lista:

True Detective (Temporada 1):

La serie de un macabro crimen por resolver es absorbente desde los títulos de crédito. Esta superposición de capas con vistas a escenas de vicio y paisajes de Lousiana sugiere un clima oscuro que luego se reafirma en este guión extraordinario de Nic Pizzolatto. La melodía de Far from any road, de The Handsome Family, hace el resto.

Stranger Things:

Los sintetizadores del opening consiguen ponernos los pelos de punta. Las aventuras de estos niños de Hawking, que habitan el pueblo remoto de Hawkins (y, según parece, otros territorios más hostiles), cohabitan a la perfección con la música de Survive, pero también con canciones que trasladan a otra época: Jefferson Airplane, The Clash, Echo & Bunnymen, Joy Division…

BoJack Horseman:

Esta no será probablemente una elección justa; se trata de la única serie de animación de la lista. Pero BoJack Horseman tiene un espíritu que la hace especial, con esa nostalgia de actor deprimido y venido a menos que se recluye en el alcohol y las drogas y las fiestas salvajes en una mansión que preside una colina de Hollywoo (así, sin la D). La música es obra de Patrick Carney. Ajá, el batería de los Black Keys.

Los Soprano:

El recorrido de Tony Soprano, puro en mano, hasta las calles de Nueva Jersey, bordeando la grandilocuente Nueva York, como diciendo ‘Estas son mis calles, aquí mando yo’. Una serie que marcó a una época y a una generación y que imprime su esencia en esta cabecera, donde resulta imposible no reconocer la canción Woke up this morning, de Alabama 3.

“…and mama always said
you’d be the chosen one”.

Mad Men:

Apenas supera el medio minuto y parece revelar un final anticipado, con Don Draper, el protagonista, descendiendo a los infiernos o, simplemente, lanzándose por la ventana. En cualquier caso, es una de las cabeceras más evocadoras que se haya visto y la canción A beautiful mine, de RJD2, acompaña en la travesía.

Vinyl:

El polvo del vinilo y la cocaína y los escenarios locos del rock and roll de los setenta visitados desde las entrañas en esta serie que no llegó muy lejos a pesar de tanta creatividad desbordante. Mick Jagger, Martin Scorsese, Terence Winter y Rich Cohe apostaron bien fuerte por ella, pero no fue suficiente. La canción Sugar Daddy, de Sturgill Simpson, es la dignísima antesala de lo que está por venir.

Breaking Bad:

Si algo puede decirse de esta cabecera es que va al grano, sin florituras. Es ingeniosa y creativa, un viaje breve por la tabla periódica que reúne la vida y muerte de esta serie que ha convertido la Química (y la metanfetamina) en temas casi ordinarios. La música, aunque simple, se instala en tu cabeza y no te abandona y, tras el episodio final, se convierte en algo más que una sintonía. La compuso, por cierto, Dave Porter.

Avi Mograbi, el documentalista sin fórmula

Nerea Dolara

Foto: Avi Mograbi (Fotograma de Z32)

Este cineasta israelí visita Madrid como invitado del festival 3XDoc que presenta cinco de sus documentales en la Filmoteca de la capital hasta el 7 de abril.

Avi Mograbi (Israel, 1956) no busca las historias que sus documentales cuentan. El cineasta se las encuentra y decide contarlas. ¿Cómo? Quien haya visto alguno de sus documentales sabe que siempre es de formas inesperadas, y quien no tiene oportunidad de hacerlo durante el 3XDoc, festival organizado por la Asociación de Cine Documental de Madrid, Docma, en la Filmoteca de Madrid hasta el 7 de abril. Mograbi es un creador particular y su foco tiende a estar sobre el tema del Oriente Medio. Y aunque los temas que trata son duros, el director siempre logra encontrar algún tipo de humor (puede ser muy negro) en su interpretación. ¿Un ejemplo? En Z32 un soldado israelí relata su relación con un asesinato de policías palestinos y su testimonio es interrumpido por momentos por Mograbi cantando en su casa, acompañado de músicos, a modo de extraño coro griego.

Mograbi, que inicialmente estudió Filosofía y Arte, es un hombre alto e imponente, muy claro en sus opiniones y sin muchas explicaciones que dar sobre su proceso. Encuentra lo que quiere contar y sencillamente se inventa una forma de contarlo sin darle muchas vueltas, o eso dice. “Siempre he estado en contacto con el cine. Mi padre tenía un cine en Tel Aviv. Siempre quise ser cineasta pero a mi padre no le parecía una buena idea, así que estudié Filosofía y luego Arte y por un tiempo pensé que sería un artista pero terminé siendo cineasta”.

Mograbi no pensó originalmente que sería documentalista, se imaginó que haría películas de ficción muy artísticas, pero la realidad terminó por seducirlo. “No todo en la vida se trata de publicidad. Una historia me captura y la sigo, no es como que miro una selección de temas y elijo de allí. No es como la carta de un restaurante. Estoy interesado en cierto tipo de historias y cuando encuentro una hay un punto en que decido contarla. No tengo un plan de cómo lidiar con el mundo o lo que quiero contar”.

” Es muy normal que el documental que piensas y el que luego haces no se parezcan.”

En los documentales de Mograbi su presencia se puede dar por hecho, parte de su narración le incluye y a sus reflexiones sobre el tema que trate. En cada película, explica, el proceso es muy diferente, lo mismo que el tiempo de investigación. Con Z32, por ejemplo, estuvo dos años en contacto con el soldado israelí que le contó su historia e incluso le dio una cámara para que el chico se filmase en casa –lo que terminó por generar una de las partes más interesantes de la película, porque el soldado decidió grabarse conversando con su novia sobre lo ocurrido- y al tiempo tuvo que desarrollar un plan para grabar este testimonial sin mostrar el rostro del protagonista, o de su novia, pero a la vez dejando ver sus expresiones faciales (optó por máscaras en tres dimensiones puestas sobre el rostro de los personajes). “No hay una fórmula, muchas veces se te ocurre un concepto para la película y durante el proceso te das cuenta de que no funciona y tienes que cambiar todo el enfoque. Es muy normal que el documental que piensas y el que luego haces no se parezcan. Cuando comienzas puedes descubrir que la realidad con la que lidias es diferente a lo que pensabas y te ajustas o tu historia cambia y se adapta a la realidad que te encuentras. Por eso es interesante hacer filmes que tocan la realidad, porque cambian constantemente”.

Avi Mograbi, el documentalista sin fórmula 2
Fotograma de Aout via 3XDoc.

El director, que incluye entre sus influencias a directores como Chantal Ackerman o Robert Kramer y a músicos como John Coltrane y Jimi Hendrix, nunca se ha planteado otras formas expresivas para contar las historias que le interesan, en parte, explica, se debe a que sus películas son muy receptivas a todo tipo de expresiones. “Mis películas incluyen mucha ficción, música, actúo. Mi enfoque es suficientemente amplio para incluir lo que quiera, no me pongo normas”.

Para Mograbi, en este momento de “hechos alternativos” y noticias falsas, al documentalista no debería exigírsele objetividad, pero sí cree que como personas todos deberían tener un compromiso con la integridad de la verdad. “No sé el rol de los documentales en este momento histórico y es problemático pensar quién podría decidir ese rol. Los documentales no pueden restaurar la verdad. Cuando alguien hace una película basada en una historia real eso no significa que la historia completa está plasmada. Entre la realidad y el público está la cabeza y la mente del cineasta y el cineasta toma decisiones sobre cómo debe contarse la historia. Igual que nosotros en nuestras vidas, cuando contamos lo que nos ha pasado. No es necesariamente cómo que pasó. Y pasa igual con las noticias, alguien decide qué contarte  y cómo contártelo. Eso no significa que no tengamos un compromiso con la verdad y una responsabilidad, claro que la tenemos. Nuestra integridad como personas que cuentan historias es importante, el problema es que no hay una corte para esto. Si usas hechos de forma distorsionada no hay una corte a la que podamos llevarte y restaurar la verdad. Políticos populistas como Trump no respetan la integridad de la verdad. ¿Cómo se lidia con eso? No sé. Pero no es el rol de los documentales corregir eso y no creo además que sea posible. Lo último que queremos es que los cineastas se sientan obligados a apegarse a los hechos de forma anticuada, y que dejen de lado su creatividad e imaginación”.

En 3XDoc se podrán ver cinco documentales de Mograbi en la Filmoteca de Madrid hasta el 7 de abril: Z32, Happy Birthday Mr. Mograbi, Avenge but One of my Two Eyes, Once I Entered a Garden y How I Learned to Overcome my Fear and Love Arik Sharon. También se muestra el primer largometraje de Ahmad Natche, cineasta español-palestino, que relata la vida en un pueblo palestino con no actores y mucha poesía.

Save

Save

¿Es necesario un reboot de Matrix?

Nerea Dolara

El exitoso universo de 1999 volverá, sin sus creadoras, a las pantallas. ¿Funcionará revivir a Matrix?

Hace unos días la noticia de que Matrix volvería a los cines alborotó Internet. Según Warner Bros., la nueva película constituiría un reboot (reinicio de la franquicia) pero el guionista Zak Penn, que ha sido contratado para escribir un tratamiento de la nueva historia, desmintió esa afirmación. Según él, en su Twitter, la nueva entrega no será ni un reboot ni un remake. Hace referencia al universo tangencial de la saga que se desarrolló en cómics y en la película animada japonesa Animatrix. Penn insinúa que la nueva Matrix será un relato que se desarrolla paralelamente al de las tres películas originales, vamos, una especie de Rogue One de Matrix.

No es noticia que Hollywood lleva años consumiendo de sus propias creaciones y dando muestras de una falta de creatividad y de osadía incomparables en todo su tiempo de funcionamiento. La industria del cine ha optado por lo seguro; es tan seguro que ningún ápice de originalidad se encuentra en sus estrenos a gran escala. El panorama se actual reduce a: superhéroes, más superhéroes y remakes y reboots de películas que fueron exitosas en su momento.

En el caso del reciclaje, Hollywood comenzó cuidándose de revivir productos que sabía tenían una legión fiel de seguidores (y posibilidades de muchas películas)… lo que ha seguido pasando es tema para otro post (¿Baywatch? ¿Splash? ¿Jumanji? O podríamos decir manipulación de la nostalgia 1.1). Algunos ejemplos positivos han sido las sagas reiniciadas de Star Trek y El planeta de los simios (obviando, claramente, la que dirigiera Tim Burton).

Tanto Star Trek como El planeta de los simios han tomado una propiedad original, y antigua, y le han dado la vuelta. En el caso de Star Trek con el uso de un universo paralelo que permite contar con los mismos míticos personajes pero cambiar sus historias, en el de El planeta de los simios con una historia de origen que centra su atención en los simios y que llega a tener tintes shakespeareanos en sus luchas por el poder o en los crudos y humanos comportamientos de sus protagonistas.

Otro caso exitoso de un reboot es el de Batman (de nuevo aclaratoria: el de Christopher Nolan, no la última entrega con Ben Affleck como protagonista) que revivió al héroe de Gotham otorgándole un toque de realidad y oscuridad que contrastaban con las últimas películas sobre el hombre murciélago dirigidas por Joel Schumacher (¿recuerdan los grafittis de colores fosforito o a Sr. Frío?).

¿Es necesario un reboot de Matrix? 1
El elegido | Foto via matrix.wikia.com

La diferencia entre todos estos casos y el de Matrix es que todos los mundos a los que se refieren esos reboots son o antiguos (en tiempos de cine los setenta es antes de Cristo) o han sido propiedades que se han removido una y otra vez (un ejemplo de cómo se ha hecho mal es la eterna resurrección de la historia de origen de Spiderman… que tendrá un nuevo protagonista y entrega pronto, como parte del universo Marvel) y, además, son todos productos audiovisuales que tienen su origen en otros productos culturales (novelas, cómics, televisión). Matrix es una creación original de las hermanas Wachowski, un universo cinematográfico construido por esta dupla que conquistó las salas de cine (y las de efectos especiales) con la historia de un futuro distópico en que las máquinas han ganado y los humanos viven en un mundo de realidad virtual mientras son utilizados como baterías. Pero hay una salvación: El elegido. Pero según las pocas informaciones que se manejan hay un hecho preocupante a tomar en cuenta. Las hermanas Wachoswki no están involucradas en el proyecto.

El caso más parecido podría ser el de Star Wars, que acaba de comenzar a estrenar películas – bajo el mando de Disney, luego de que George Lucas vendiese LucasFilm y la franquicia – que expanden el mundo en que se desarrollan las historias originales de Luke Skywalker, Leia y Han Solo y Penn nombra, en sus comentarios en Twitter, lo que se ha estado haciendo con X-Men y sus precuelas y expansiones del universo (Legion, por ejemplo). ¿La diferencia? El mundo de Matrix, y la pasión que generó tras su estreno, tenían mucho que ver con su construcción y su desvelamiento a los espectadores, así como también mucho centrado en la historia con tintes religiosos del elegido que se sacrifica. ¿Interesaría a los espectadores potenciales la historia de algún otro humano que ande suelto en Matrix? ¿O tomarán ejemplo de Rogue One o la próxima entrega sobre Han Solo y optarán por recrear una historia de origen para Morpheo o Trinity?

Y otro punto a tomar en cuenta: Matrix es reciente. 1999 no pasó hace tanto tiempo y la película (y sus mediocres secuelas) aún puede verse sin que haya un abismo entre ese presente y el de hoy. Como deja claro un artículo de Wire.com: “La gente siente nostalgia por las películas porque les recuerdan a un tiempo más simple y, francamente, la gente no está tan distante de 1999 como para extrañarlo. Keanu Reeves aún hace películas de acción y las Wachowski aún hacen películas de ciencia ficción. Un reboot de Matrix no funcionaría hasta 2019, como muy temprano, y eso es sólo 16 años después de las poco satisfactorias secuelas (olvidemos la orgía-rave bajo tierra ¿ok?). Las modas regresan cada 20 años inevitablemente, pero las películas no pueden hacer lo mismo”.

En este tiempo de nostalgia puede que escuchar las notas de la canción de Darth Vader despierte recuerdos de infancia o de juventud, por ejemplo, pero la experiencia de ver Matrix es algo irrepetible, y aún fresco, para quienes la vieron en su momento: original, osada, avanzada para su tiempo (¿quién no se quedó mudo cuando vio a Trinity flotar en el aire en la primera escena?) y filosófica, Matrix es justo lo contrario a las grandes producciones del Hollywood de hoy y revivirla es quitarle eso.

Save

TOP