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Girls: el comienzo del fin

Nerea Dolara

Foto: HBO
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Girls, una voz única que llega a su fin

La serie, que pasará a la historia por sus incómodas escenas de sexo, su honestidad y su insistencia en hacer de sus personajes personas tridimensionales y no por ello menos insoportables, estrenó el domingo su última temporada.

Cuando Girls comenzó en 2012 las críticas llovieron casi con la misma fuerza que las alabanzas. Aquí estaba una serie sobre cuatro chicas millenial de clase media alta, poco agradables, egoístas, dispersas y en busca de sí mismas. Pero era algo más, una visión honesta, y a la vez sarcástica, de una generación narrada por personas de esa generación. Lena Dunham fue quien se llevó más golpes. Por ser mujer, por su físico, por su origen privilegiado… pero la serie probó en poco tiempo que era un clásico instantáneo de esta era, un retrato humorístico y exagerado de los tiempos de juventud y la búsqueda personal. Y ahora, en 2017, este retrato está llegando a su fin. La sexta y última temporada de la serie se estrenó el pasado domingo en HBO y ya es sólo cuestión de tiempo antes de que las historias de Hannah, Marnie, Shoshana y Jessa lleguen a una conclusión.

Girls: el comienzo del fin

El primer episodio comienza con todos los personajes leyendo la columna de Hannah sobre la relación de Adam y Jessa en el New York Times. Y es ese texto el que hace que Hannah consiga un nuevo encargo como periodista. A su vez, Marnie intenta mantener una relación normal con Ray en medio de su divorcio, Elijah organiza una orgía, Shoshana ofrece refugio y comprensión a Ray y Jessa y Adam disfrutan (desnudos) de su relación. La historia de todos estos personajes comienza más o menos donde terminó hace un año y la única que tiene verdadero desarrollo es Hannah, quien en medio de un campamento de surf para mujeres ricas tiene revelaciones que, aunque básicas, pueden ser significativas para una persona que, como Hannah, define su existencia en función de lo que odia (incluyéndose a sí misma).
Las migas ya están esparcidas, ahora toca ver en qué dirección llevan a cada uno de estos personajes que tanto se han convertido en parte del imaginario colectivo.

La voz de una generación

Girls comenzó como el proyecto de Lena Dunham, que en ese momento tenía 25 años, y Judd Apatow (escritor, director y productor). Dunham, hija de dos reconocidos artistas neoyorquinos, ya había hecho mella en el mundo audiovisual con su primera película, Tiny Furniture (2010), que ganó premios en festivales y hasta fue incluida en la selectiva Criterion Collection. Desde antes de su estreno la serie enfrentó el recelo de muchos que dudaban de las razones por las que Dunham había conseguido el trabajo en HBO. Se reclamaron privilegio e influencias, se dudó de su experiencia y del resultado.

Durante todo este tiempo, y luego del estreno, la serie siempre fue lo que había querido ser. Un retrato sarcástico de un grupo de chicas blancas privilegiadas que piensan que la vida les debe todo lo que pretenden tener. Primero muchos pensaron que quienes estaban detrás del proyecto no veían lo negativo de estos personajes (que francamente pueden resultar insoportables en ocasiones, pero que por alguna razón siguen manteniendo cierta empatía con el espectador) y celebraban sus infantiles conductas.

5 razones por las que The Wire es la serie que todo el mundo siempre menciona

Nerea Dolara

Hace 15 años se estreno la que se considera aún una de las mejores series de estos tiempos. ¿Sabes por qué?

Hace 15 años, este junio, llegó a la televisión una serie que se convertiría en ejemplo, canon y mito. Un ejercicio de exploración, un aprovechamiento nunca visto del medio, una excepción en un mundo en que ya la televisión era buena, pero nunca se planteó mirar al mundo y a las personas de esta forma. The Wire llegó a HBO y marcó un antes y un después, se convirtió en la eterna comparación, en el eterno ejemplo.

Un poco de contexto: la serie, escrita por el ex periodista de sucesos en Baltimore, David Simmons, tiene cinco temporadas y explora, en cada una, un área de la estructura político-económico-social de Baltimore. Las drogas, los medios, la justicia, las escuelas, la política… todo analizado a fondo, sin medias tintas y sin R-rating.

¿Las razones por las que The Wire es la serie de la que siempre se habla? Aquí tienen cinco.

5 razones por las que The Wire es la serie que todo el mundo menciona 1
Michael K. Williams interpreta a Omar Little en The Wire | FOTO: HBO

1.La estructura

Sí, series novedosas han existido desde que existen creadores con libertad en la televisión (Twin Peaks lo sabe), pero la elección de Simmons de separar sectores de la sociedad y analizarlos con lupa, y al mismo tiempo explorar sus conexiones con los otros sectores, y cómo el problema real, el de la pobreza, la inseguridad, la deshumanización… viene del sistema en sí mismo, eso no lo había hecho nadie y es por ello que su retrato de Baltimore es tan poderoso.

2.Su forma de tratar al espectador

Esto no es exclusivo de The Wire pero sí fueron de los primeros en asumir que un espectador es capaz de atar cabos y de entender el subtexto… así como varios, muchos, diversos niveles de subtexto. La serie no se explica a sí misma ni recuerda a quien mira cuando algo del pasado y de otro espacio de la narración afecta lo que sucede. Asume tu inteligencia.

3.Idris Elba

Vale, todo el reparto. Es sutil y perfecto, elegido y delicado. Los personajes son complejos y contradictorios, humanos, y los actores que los interpretan saben trabajar con esas sutilezas y generar personajes memorables, como Omar, uno de los mejores personajes de la televisión contemporánea. Y, de nuevo, antes de esta serie nadie conocía el talento de Idris Elba.

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D’Angelo Barksdale, interpretado por Lawrence Gilliard Jr. y Russell ‘Stringer’ Bell, interpretado por Idris Elba. | Foto: HBO

4.Las conexiones

Hay muchas y dispersas, pero una sobresale sin duda, no sólo por su poder dramático sino por su peso en la realidad y en cómo el espectador entiende el mundo que lo rodea. Las pandillas, los traficantes, los políticos y la policía tienen muchos factores comunes. Y eso tal vez suena como una obviedad a algunos, pero cuando The Wire lo mostró fue traumático y lógico, todo al mismo tiempo.  

5.El diálogo

Simmons fue periodista durante años, en un periódico, por lo que no sólo la temporada dedicada a los medios es completamente realista, sino que el diálogo en la serie es merecedor de ser citado eternamente. Incluso cuando es expositivo resulta excelente, avanza la acción, describe a quién habla. Básicamente es una clase para cualquiera que quiera ser guionista y un disfrute inmenso para el espectador.

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7 trucos de Netflix que harán tu vida más fácil

Redacción TO

Foto: Netflix

Las razones del éxito de Netflix se pueden encontrar en muchas partes, pero sobre todo en su sencillez y comodidad de manejo. Estamos acostumbrados a navegar en su web y a dejar en cola los capítulos, a devorarlos uno detrás de otro. Sin embargo, con ese uso automático obviamos una cantidad de recursos disponibles para explotar al máximo sus posibilidades. La revista Time ha reunido los más importantes. Algunos los conocerás y otros harán que te preguntes qué has estado haciendo durante todo este tiempo.

Descubre qué películas se estrenan (y cuáles desaparecen de catálogo)

El flujo de películas, series y documentales es constante, va y viene conforme caducan las licencias y nacen nuevas producciones o consiguen derechos de otras obras. Por este motivo, es difícil descubrir el fondo de armario de Netflix e incluso conocer las novedades que se avecinan o que no son tan sonadas como para promocionarse en portada. Páginas como Instant WatcherWhat’s New On Netflix hacen ese trabajo diario de mantenernos al día de los estrenos, mientras que otras como Now Streaming nos advierten de cuáles están cerca de desaparecer del catálogo, algo que Netflix suele ocultar.

8 trucos de Netflix sin los que ya no podrás vivir
‘War Machine’, con Brad Pitt. | Fuente: Netflix

Mejora tus métodos de búsqueda

Francamente, las posibilidades de búsqueda dentro de la plataforma de Netflix son muy limitadas y hay ficciones de gran calidad que están escondidas entre los cientos de productos que almacena su catálogo. Por ello, puedes utilizar páginas como la propia Instant Watcher para añadir filtros a las búsquedas. Y si la película que quieres ver no está disponible, servicios como Can I Stream It o Where to Watch te dicen dónde puedes encontrarla y disfrutarla legalmente en streaming.

Usa tu teléfono como mando a distancia

En la PlayStation 3, los usuarios pueden navegar por Netflix a través de su teléfono o tableta. Para ello, deben estar conectados los dos dispositivos a la misma cuenta de Wi-Fi. Después, debe estar instalada la aplicación en los mismos. A partir de ese momento, el teléfono o tableta se convierte en el mando de control remoto.

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BoJack Horseman, una de las animaciones estrella de Netflix. | Fuente: Netflix

Consigue recomendaciones más ajustadas a tus gustos

Netflix se enorgullece de sus algoritmos con los que son capaces de intuir las series documentales o películas más acordes a tus gustos. Sin embargo, muchas veces esos pronósticos son erróneos. Estos puedes ajustarlos desde el panel de Preferencias en Tu cuenta.

Cambia los subtítulos

Si no te gustan los caracteres amarillos de los subtítulos puedes cambiarlos de color. Tienes hasta ocho opciones. También puedes cambiar de tipografía y de tamaño. Estas opciones también están disponibles desde Tu cuenta.

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‘House of Cards’, con Kevin Spacey. | Fuente: Netflix

Crea perfiles para usuarios múltiples

Cuando compartes tu cuenta de Netflix con varios amigos o familiares, los algoritmos pierden la orientación sobre qué recomendarte si los gustos son muy diversos. Si cada uno tiene su perfil, puede gestionar mejor sus preferencias. Netflix permite crear hasta cinco usuarios distintos desde el menú de configuración disponible en la web.

Borra tu historial de reproducciones

Muchas veces resulta molesto que una película que ya has visto aparezca en el menú de Seguir viendo. Puedes solucionarlo entrando en Tu cuenta desde el menú de Preferencias, en la pestaña de Actividad de visionado. Ahí puedes borrar cada uno de los contenidos que has consumido.

Duodecimal TV3

Jordi Bernal

Parece ser (no tengo tele) que TV3 pergeñó una promoción de la final de la Champions en la que se desgañitaba catódicamente a favor de la Juve. Sorprende en una televisión pública española teniendo en cuenta además que el Real Madrid es, según todas las encuestas populares, y nos consta que a los responsables de la CCMA (Corporació Catalan de Mitjans Audiovisuals) les gustan mucho las hacinadas consultas puerta a puerta, el segundo equipo de fútbol con más seguidores en Cataluña. Esto es: el Madrid mueve más pasiones que el Español o el Girona o el Nàstic. Es un dato. Un hecho. Una realidad que ningún medio de comunicación público debe pasar por alto a la hora de promocionar sus contenidos. Porque, Sanchis, aquí pagamos todos.

A ese mezquino resentimiento a manera de propaganda se refirió Carles Francino en una columna de El Periódico. Más allá del terciopelo y el guante blanco, Francino es un sólido comunicador que conoce bien TV3. Estuvo años frente al pronter. Y sobre todo está acostumbrado al tan criticado AVE centrípeto, que a mí parecer que une más que separa y que para algunos es una bendición urbanita y antiprovinciana.  Pues bien, faltó tiempo para que a Francino lo acusaran de hacerle el juego a los malvados mesetarios. Con la baja de Toni Albá, tuvo que salir Toni Soler (responsable y beneficiario del programa de humor nacionalista Polònia) a ejercer de comisario político tuitero afeándole las declaraciones al periodista de la SER. Venía a decir Soler que la crítica a TV3 era hacerle el juego a la caverna mediática, al maligno centralismo y a los que se empecinan en no dejarles hacer el ridículo saltándose la ley a la torera. En fin, Soler, prietas las filas, le pegaba un toque raholesco (o sea de encendido fanático de barra brava) a alguien que simplemente se sonrojó por escrito ante tanta estupidez, manipulación indecorosa y una evidente carencia de lecturas.

La boda de mi mejor amigo cumple 20 años y hoy no existiría

Nerea Dolara

Una de las mejores rom-com de los noventa cambió los roles y el final típicos del género. Y hacerla hoy no sería posible.

Hace 20 años llegó a las pantallas una comedia romántica que se quedó en la memoria de los espectadores de ese momento y que aún figura en listas de las mejores rom coms… y eso considerando que los “enamorados” no terminan juntos, o tal vez sí. La boda de mi mejor amigo tenía la ventaja incomparable de contar con Julia Roberts como protagonista. Y ya pensando en ella, esa mujer que el cine convirtió en la bonita vecina de todos, en la más querida, la trama casi se escribía por sí misma. Pero resultó que no. Que la película cambió las normas, que la perspectiva de la historia provenía de la villana y no la heroína. Que al final sí hay una boda, pero Julia Roberts es sólo la dama de honor.

La novia de América interpreta, con su enorme sonrisa y su pelo alborotado, a Jules, una periodista gastronómica que ha estado enamorada de su mejor amigo toda la vida, con quien tiene un pacto para casarse llegados a los 28 años (estándares retrógrados noventeros) si siguen solteros. Y cuando él la llama, cerca de su cumpleaños, ella supone que será para acordar casarse. Y él sí quiere casarse, pero con otra. Conoció a alguien, una joven e inocente universitaria llamada Kimmy. Y es aquí donde Jules pierde los papeles. Lo que sigue es una suma de tretas, cada una peor que la otra, para separar a la pareja, porque esta convencida de que es ella quien debe estar con él.

La boda de mi mejor amigo cumple 20 años y hoy no existiría 2
ESCENA DE LA BODA DE MI MEJOR AMIGO. | Foto: Columbia Pictures

Y así, casi sin que el espectador lo note, la sonriente Julia Roberts, la chica buena por excelencia, se convierte en una malvada, en la tercera en discordia, en ese personaje que siempre está ahí en la película para que lo odies y quieras que la pareja supere todo. Pero es a la vez ella la protagonista, a quien vemos sufrir y descender cada vez más en un agujero de autodestrucción intentando obtener algo que quiere a costas de la felicidad de cualquier otro. Es egoísta y descabellada y si no fuese por Roberts la simpatía de la audiencia desaparecería en segundos. La línea es difícil de caminar porque además Kimmy, una jovencísima Cameron Díaz, no es lo que parece. Sí, es una chica rosa y pija, pero es también dulce, inteligente y realmente ama a Michael.

Inicialmente el final de la película no iba a ser tan revolucionario -para recapitular, Jules casi destruye la boda pero al final también la salva y termina sola en la fiesta, mientras la pareja se dirige a su luna de miel-, de hecho el plan inicial era que ella terminase con otro hombre, enamorada y feliz. Pero las audiencias de los focus groups estaban en contra. “La querían muerta. No entendían sus motivos”, dijo el director de la película PJ Hogan a Entertainment Weekly. Así que hubo modificaciones en la trama y el editor de Jules, su confidente, adquirió un rol más importante como su pepe grillo. “Cuando estaba siendo particularmente horrible hacíamos que llamara a Rupert y él le decía que estaba haciendo algo malo”. La actriz tuvo que regresar al set ocho meses después a grabar un nuevo final. Y en esos pocos minutos la audiencia perdona a una deprimida Jules que baila para olvidar sus penas con su confidente gay.

 

La boda de mi mejor amigo cumple 20 años y hoy no existiría 1
Escena de la boda de mi mejor amigo. | Foto: Colombia Pictures

Los noventa -y los ochenta- fueron una era dorada de las comedias románticas y La boda de mi mejor amigo es prueba de ello. No era formulaica y no tenía el final predecible tan común en el género. Pero esos tiempos han pasado ya. Películas como esta no llegan a cines repletos de superhéroes y presupuestos exhorbitantes. Producciones de media escala son cada vez más escasas y las comedias románticas, cuando aparecen, son mediocres. Las excepciones vienen el pozo del cine indie (What if, The Big Sick, Adventureland), antes alejado de estas historias tan mainstream, ahora rescatando un género que ofrece múltiples posibilidades y que siempre tiene audiencia. Y de la televisión, que últimamente ha producido más de una historia que definitivamente podría considerarse una rom-com extendida (Master of None, Love, You’re the Worst, The Mindy Project).

Lo cierto es que 20 años después no hay un papel como este o una película como esta o incluso la posibilidad de una Julia Roberts -se le acerca Jennifer Lawrence, pero en ello han influido franquicias de literatura adolescente como Los juegos del hambre-. La boda de mi mejor amigo le dio a las audiencias un final diferente, les dio una protagonista que era una villana y les dio un momento genial (y perfecto para gifs, años antes de que existieran) en que un restaurante entero canta Say a Little Prayer. Convirtió la escena en que el chico persigue a la chica y le declara su amor, en una escena entre dos mujeres en la que una de ellas se disculpa y convence a la otra de quedarse con su amado, el amado de ambas. Puso patas arriba la fórmula del género pero sin hacer una revolución, aún dentro del mainstream. Hace 20 años se podía ver algo así en el cine. Hoy sólo pensarlo parece imposible. Y eso es triste.

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