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Guía básica para pasar de las cañas a la cerveza artesanal

Clara Paolini

Que la cerveza artesanal es una moda que ha llegado para quedarse es un tópico que se escucha en todas partes, pero también una verdad que vemos corroborar día a día. Los bares especializados brotan como setas en las grandes ciudades, resulta cada vez más habitual ver botellines “raros” en las tiendas y quien no tiene algún amigo que sueña con lanzar su propia marca, al menos conoce a alguien que haya experimentado en casa con kits para fabricar su propia cerveza casera.

Aunque lo habitual sigue siendo disfrutar de una tarde de cañas sin prestar la más mínima atención a la marca que se consume, al menos ahora más gente es consciente de que hay vida más allá de la típica Mahou, Estrella o Cruzcampo, ¿por qué no explorar este nuevo abanico de posibilidades cerveceras? Las típicas cañas anónimas y las chinolatas callejeras seguirán formando parte de nuestro alegre menú alcohólico, pero de vez en cuando, merece la pena hacerle un regalo a nuestras papilas gustativas.

Hay una cerveza para cada momento, se huelen, se saborean y conviene retenerlas en el paladar en lugar de echarse directamente al gaznate. No es lo mismo zamparse una hamburguesa en cualquier establecimiento de comida rápida que en un restaurante de mantel, ni tiene nada que ver un vino de brik para hacer kalimotxo que un Rioja gran reserva, así que con la cerveza ocurre lo mismo. No hace falta ser un sibarita ni dejarse el bolsillo en productos gourmet para disfrutar de la gastronomía, pero de vez cuando, merece la pena explorar nuevos productos.

Puede que la vida fuera más fácil cuando para beber una cerveza bastaba con decir “una caña” o “un tercio”, pero también era más monótona y aburrida. Así que para todos aquellos sedientos y curiosos, respondemos a las principales dudas y mitos sobre la cerveza artesanal. Aquí va la lista sobre todo lo que siempre quisiste saber sobre la cerveza artesanal y nosotros nos atrevimos a preguntar.

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Y nosotros también, pero si es artesanal mejor

¿De verdad hay un ‘boom‘ de cerveceros artesanales en España o se lo han inventado los medios?

En los últimos años, la cerveza artesanal ha llenado titulares (La crisis dispara un 1.600% la fiebre por la cerveza artesana en España – El Mundo, El ‘boom’ de la cerveza artesanal en EspañaExpansión, La gran explosión de las cervezas artesanas españolas – El País), ¿pero es tan cierto como pinta?

Mª Paz González, de la tienda especializada Birra y Paz (c/ Menorca 9), opina que sí, que es cierto que es un sector en pleno crecimiento, pero también que los datos deberían relativizarse. El Mundo mencionaba en su artículo que España se sitúa a la cabeza de Europa en el aumento de micro fábricas de cerveza, ya que el número de este tipo de empresas ha crecido cerca de un 1.600% entre 2008 y 2015. “Porcentualmente parece una burrada pero ¿qué hemos pasado, de 1 a 5? Es un mercado en crecimiento, sí, pero poniendo los datos en porcentajes y no en cifras absolutas parece una barbaridad. Piensa que pasar de 1 a 2 es un crecimiento del 100%”, comenta Paz. Según su parecer el mercado sigue siendo “microscópico”, y buen ejemplo de ello es que sus clientes suelen bromear sobre que siempre son los mismos cuatro gatos los que visitan los diferentes establecimientos especializados y prueban las nuevas marcas. De ahí la sensación de que los amantes de la cerveza artesanal forman una pequeña secta donde reina la endogamia.

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Mª Paz González, en su establecimiento Birra y Paz, tienda obligatoria para los amantes de la cerveza en Madrid en c/ Menorca 9.

Por otro lado, a pesar de los buenos augurios, hay un dato importante a tener en cuenta: hoy por hoy, la oferta es mucho mayor que la demanda, lo que viene a decir que hay más productores de cerveza que consumidores reales. Sin embargo, como el resto de profesionales del sector, Paz se muestra positiva: “Se podría solucionar animando a la gente a probarlas, haciendo que sientan curiosidad, que experimenten. Sucederá como con el mercado del vino, que de aquí unos años habrá mayor conocimiento del producto y la gente sabrá valorarlo mejor”.

¿Por qué las cervezas artesanales son más caras?

Como suele ocurrir en el resto del mercado, en el mundo de la cerveza el baremo calidad-precio también impone su lógica. No es que las grandes marcas ofrezcan un producto mejor ni peor, sino que son diferentes. Las artesanales son más caras porque utilizan unas materias primas de más calidad y en mayor cantidad. Por ejemplo, el precio del lúpulo está por las nubes y los cerveceros artesanales suelen necesitar mucho más que en las de las grandes compañías en su proceso de fabricación.

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Alberto Calabrese y Samuel Liviano, las caras detrás de Cosmos, cerveza artesana de calidad.

Además, los lotes que producen son más pequeños y en esta industria, como en el resto de mercados, prevalece la economía a gran escala. Alberto Calabrese, uno de los socios detrás de la marca de cervezas artesanas Cosmos, explica que la cerveza artesanal respeta los tiempos de elaboración y maduración, intentando ofrecer calidad en un mercado donde predomina la típica Premium American Lager de las cañas: “Por lo general, la cerveza artesanal está elaborada con un 100% de malta de cebada, y no lleva lo que se conocen como adjuntos (cereales baratos que sirven para aumentar la cantidad de alcohol o abaratar la producción)”.

Hay quien dice que es más sana, otros que mantiene una economía de apoyo a las pequeñas empresas en lugar de a las grandes corporaciones mucho más beneficiosas, pero en lo que casi todo el mundo está de acuerdo es que pagar un poco más de vez en cuando, merece la pena.

¿Cómo elegir una cerveza artesanal entre los cientos de marcas y variedades?

En cualquier tienda o bar de cervezas artesanales mínimamente decente, quien esté detrás del mostrador o de la barra suele conocer el producto. Es más, lo más habitual es que no sólo sepa explicar el sabor y características de cada cerveza porque las haya probado casi todas, sino que también suelen estar encantados de recomendar, enseñar y hablar sobre su pasión con los no iniciados. Siempre es mejor compartir tus gustos para que no acabes tomándote una cerveza que la vas a rechazar, a lo mejor porque tiene unas características de olor o de sabor muy extremos. ¿Te parece algo denso y con cuerpo?, ¿ligero y frutal? Hay de todo y para todos, y tampoco está mal aventurarse a probar sin saber qué esperar, pero un consejo: si de verdad quieres disfrutar de algo te que gusta, es mejor preguntar que elegir tu bebida porque tenga una etiqueta bonita o un nombre atractivo.

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Si tienes alguna duda, consulta a tu cervecero | Foto: Rafael Marchante / Reuters.

“Siempre es mejor que alguien te vaya asesorando o encaminando hacia algo que te guste y que luego tu paladar te vaya pidiendo otras cosas. Cuanto más tomas, más te gusta. Diría casi el 100% de la gente que toma este tipo de cerveza y lo hace de una manera sensata (no los que eligen cerveza por su maravillosa etiqueta), no la pueden dejar. Una vez que has dado este paso, la marcha atrás es irreversible”, asegura Paz, quien lo experimentó en su propia piel.

¿Hay gente a la que no le gusta la cerveza pero sí las artesanales?

Aunque suene increíble, sí, por supuesto. Paz me habla de una amiga cercana que lo único que tomaba eran claras; una de esas personas a las que no le gusta el sabor de la cerveza normal que suele tomarse de cañas. “Sin embargo, un día probó una IPA (India Pale Ale) y quedó enamorada. A partir de ese momento si toma cerveza tiene que ser de ese estilo; refrescante, que no sea demasiado extrema, que tenga mucho aroma…”. Para alguien que no le guste la cerveza pero quiera probar con las artesanales, Paz recomienda, por ejemplo, la American Pale Ale de La Axarca, que tiene un atractivo olor frutal a mango.

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Aunque no te guste la cerveza, es muy posible que algunas artesanales lleguen a encantarte.

¿Con qué comida va bien la cerveza artesanal?

Las cervezas artesanales son muy buenas compañeras en una comida, y gracias a su amplísima variedad combinan perfectamente desde con entrantes hasta los postres. Lejos de los maridajes típicos que cabría esperar, en Birra y Paz hicieron uno de cervezas con helados, combinando variedades para ver cómo las artesanales modifican o complementan los sabores de forma sorprendente. Las cervezas  “tienen infinitas posibilidades para maridar, incluso más que los vinos. Lo que ocurre es que la cerveza siempre se ha asociado a un producto más barato, como una introducción a la comida y yo creo que hay que ir descartando este mito”, comenta Paz.

Como regla general, lo mejor es elegir cervezas que complementen el plato y que no tapen ni se queden por detrás de lo que estás comiendo, sino que le den la mano combinando, acentuando y bailando con los sabores. Por ejemplo, una American Pale Ale, como la Apollo de Cosmos, que es una cerveza con cierto amargor y bastante aromática va muy bien con comidas especiadas o picantes ya que hace que los sabores no sean tan agresivos en la boca, pero por el contrario, la Dark Matter de la misma marca, que es una cerveza negra Imperial Stout con 9º de alcohol combina mejor con postres de chocolate.

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La Cerveza Cosmos Apollo combina bien con platos picantes.

En general, las cervezas más ligeras van bien con platos grasos debido a su capacidad para refrescar y limpiar el paladar, así que si tienes delante de ti un plato con grasa, no elijas una cuádruple con mucho cuerpo y densidad que se te quede adherida a la boca, ya que ese tipo de cerveza puede que vaya mejor con alimentos más frescos o con los postres.

¿Cómo se bebe una cerveza artesanal?, ¿en botella, vaso o copa?

Todos los profesionales coinciden: “Nunca en botella. Jamás”. El sentido del gusto se desarrolla en el olfato, por lo que es indispensable servir la cerveza en una copa o vaso que acentúe los aromas. Servidas en botellín, las cervezas artesanales no revelan en su totalidad la variedad de olores y sabores, y además, no contaremos con una parte importante de la experiencia de la cata, que es la parte visual. El color, la textura, la espuma… “Si bebes directamente del botellín estarás valorando un producto de forma parcial, perdiéndote muchas cosas”, dice Paz.

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Un vaso para cada cerveza. | Imagen: www.elrincondelcervecero.com

Además, aunque no hace falta ponerse demasiado tiquismiquis, el tipo de vaso o copa en el que se sirva la cerveza sí importa. Como en el caso de los vinos, la forma determina las cualidades a resaltar de cada bebida, y dependiendo de cómo sea la cerveza, interesa más que la copa tenga un determinado diseño u otro. Sin embargo, a pesar de la variedad, hay ciertos vasos bastante polivalentes que sirven para casi todo tipo de cerveza artesanal, y algunos expertos dicen que basta optar por algo que permita hacer salir el aroma de forma apropiada.

¿A qué temperatura se deben beber las cervezas artesanales?

Aunque se suele preferir que las cañas estén lo más frías que sea posible, en el caso de la cerveza artesanal no es así. Cuanto más fría esté la cerveza más detalles quedarán escondidos, y servirla congelada no suele ayudar a captar el verdadero sabor y los aromas que desprende. Sin embargo, no hay una temperatura adecuada estándar, sino que dependiendo del tipo, conviene servirla a una diferente. Por este motivo, las cervezas artesanales están empezando a mostrar en sus etiquetas una recomendación de la temperatura ideal a la que deberían servirse, pero como regla general, este gráfico podría servir como orientación:

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Algunas es mejor beberlas más calientes de lo que imaginas. | Imagen: www.cervezaartesana.es

 ¿Se puede beber cerveza artesanal sin acabar siendo hipster en el intento?

La cerveza y los hipsters están estrechamente relacionados, básicamente por el amor que profesa esta ‘tribu urbana’ a todo lo que sea alternativo, en edición limitada y fuera del circuito comercial de las grandes compañías, cumpliendo la cerveza artesanal dichos atributos.

Sin embargo, una buena noticia: la cerveza artesanal no la inventaron los hipsters, y partiendo de esa base, no hace falta acabar convertido en uno para disfrutar de sus infinitos sabores, texturas y variedades. Tanto es así que la cervecera artesanal sudafricana Garagista se desmarca del mito utilizando las bromas hacia los propios hipsters como reclamo:

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La cerveza artesanal anti hipsters | Imagen: Garagista.

“Mientras afinabas tu banjo nosotros estamos consiguiendo la afinación perfecta de nuestra cerveza, cada vez que bebes una Garagista el grupo favorito de un hipster se vuelve comercial, si tu bici solo tiene una marcha sigue pedaleando porque esta cerveza no es para ti o para aquellos que saben que Los Ramones hicieron música, no camisetas”.

¿Cualquiera puede cumplir el sueño de ser fabricante de cerveza?

Paz comenta que todo el mundo puede hacer su propia cerveza casera, pero vivir de ello no es tan fácil como parece. Hay una competencia feroz dentro del mercado, y lo que hace unos años valía ha dejado de servir. Por su lado, Alberto de Cosmos tiene una opinión parecida: “Hacer cerveza es fácil, lo que no es tan fácil es hacer un producto por el que el consumidor, cada vez más entendido, esté dispuesto a pagar. Por otro lado, montar una fábrica no es barato. La inversión mínima y poco recomendable es de 50.000€, pero si se quiere montar un fábrica de verdad que tenga posibilidades a largo plazo estamos hablando de un mínimo de 200.000€”.

De todas formas, no todos lo que se dedican a la cerveza tienen una fábrica y como ejemplifica el caso de Cosmos, cada vez son más los que se animan a dar el paso e intentarlo:  “Durante tres años decidimos formarnos lo máximo posible e hicimos nuestros experimentos, primero en el garaje de un amigo, después en el sótano de la Tienda de la Cerveza y finalmente en un pequeño local que alquilamos. A principios de este año decidimos dar el salto como nómadas (marcas que no tienen su propia fábrica) y actualmente nos encontramos en varias tiendas y bares de Madrid”.

Por qué la cerveza se considera (¿erróneamente?) una bebida típicamente masculina

A millones de mujeres les encanta la cerveza, pero sigue existiendo cierto cliché sexista que ha extendido la falsa creencia de que es una bebida para hombres. Si en un restaurante un hombre y una mujer piden una cerveza y un cocktail, lo más probable es que el camarero le sirva la cerveza a él sin molestarse en preguntar. Se trata de algo cultural y social que ya está cambiando, pero lo cierto es que entre los productores y profesionales del sector de la cerveza artesanal, hay más hombres que mujeres.

cerveza-artesenal-mujeresTal y como comenta Paz , ejemplo inmejorable de mujer cervecera, este hecho no deja de resultar paradójico porque inicialmente la cerveza no era un producto que elaborasen los hombres. “Eran las mujeres las que la hacían en casa, formaba parte de la dieta e históricamente ha tenido un componente femenino muy importante,  pero sí es verdad que hoy por hoy se asocia a un mundo masculino “.

Y por último, un secreto experto: ¿cómo beber cerveza toda la noche sin emborracharte?

Si lo que buscas al beber cerveza es justamente emborracharte, puede que no le veas mucho sentido a esta pregunta. Pero hay gente para todo, y si de verdad quieres probar los cientos de variedades y no morir en el intento, el famoso cervecero Jim Koch, dueño de Boston Beer Company y creador de la Samuel Adams, tiene un truco que no tiene nada que ver con la cerveza sin alcohol. En una entrevista publicada en la revista Esquire, este gurú reveló que el secreto para no acabar como Las Grecas es tan simple como efectivo: Levadura activa seca (como la que venden en el supermercado) mezclada con un poco de yogur.

Con este remedio, el AHD descompone el alcohol ingerido antes de que se integre al torrente sanguíneo, y por lo tanto, llegue al cerebro, mitigando así sus efectos. El propio reportero de la revista estadounidense se tomó seis cucharadas de levadura antes de meterse entre pecho y espalda seis latas de cerveza, y para su sorpresa no se emborrachó. ¿Beber cerveza sin emborracharse pierde la gracia? Eso deberás responderlo tú mismo, pero esperamos que después de este artículo al menos la que pidas de vez en cuando, sea artesanal.

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Continúa leyendo: Ideología de género y el género del columnismo

Ideología de género y el género del columnismo

Enrique García-Máiquez

Un amigo de las redes sociales se extraña mucho en público y por privado de que yo escriba en The Objective, señalándome cierta querencia del medio por la ideología de género que él y yo consideramos una malandanza. Me ofrece una ocasión estupenda para reflexionar sobre el papel del columnista en los medios. Y si, de paso, podemos evitar cierto desconcierto en los lectores de una o de otra orilla, mejor que mejor.

Si el columnista sólo pudiese escribir en los medios afines, lo llevaría crudo. Siendo reaccionario, como es mi caso, iría listo de papeles. Sólo podría escribir pintadas en los muros de los palacios decrépitos, y eso tampoco, porque él estaría naturalmente en contra de los graffitti. También se perdería uno de los grandes placeres del escritor, que es ser leído por quienes piensan distinto, ganarse su respeto y, ojalá, a veces, su asentimiento.

Por parte del medio, también hay dos condiciones para que esta relación digamos transversal funcione. Que no esté engañado, por supuesto. Y seguro que aquí no es el caso. El jefe de opinión, que me fichó, me conoce de antiguo y de hondo. Cuando él hablaba de que habría diversas sensibilidades políticas en The Objective, de la socialdemocracia al centro-derecha, ya sabía él que yo me salía bastante del abanico, sin duda, pero es que quería que hubiese, de verdad, diversas sensibilidades. El segundo requisito es el respeto a la libertad del escritor, que aquí ha sido siempre exquisito. Llevo mucho tiempo escribiendo lo que me da la gana y nadie ha dicho ni mu.

Volviendo a la ideología de género, la presencia de voces discordantes (y la mía no es la única) es más importante si cabe. Porque, con independencia de que esa ideología esté equivocada o no, que ese no es el tema de esta columna y habrá que discutirlo después, lo más inminente y peligroso suyo es la unanimidad que pretende imponer, poco a poco, con presión creciente, en ámbitos cada vez más amplios de la esfera pública. Que, en tu pequeño ángulo oscuro, te dejen susurrar “no” es muy importante.

Continúa leyendo: Ultras reincidentes

Ultras reincidentes

Melchor Miralles

Ignacio Racionero, un seguidor ultra del Atlético de Madrid que estuvo detenido y pasó 11 días en prisión preventiva por la muerte del seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta en el año 1998, ha sido detenido como presunto autor de las tres puñaladas que recibió ayer un seguidor de su mismo equipo, el Atlético de Madrid, miembro también del grupo ultra Frente Atlético, tras la derrota de su equipo frente al Sevilla en las proximidades del Estadio Wanda Metropolitano.

Racionero, que ha cumplido condena durante 10 años por diferentes atracos, especialmente a farmacias, fue identificado por tres testigos del apuñalamiento, y se encuentra aún detenido en dependencias policiales a la espera de pasar a disposición judicial.

Hablamos del Frente Atlético, pero todos los grupos ultras son lo mismo, y sus miembros reinciden y reinciden, y aún hay directivas de muchos equipos de fuste que dan cobijo a estos vándalos peligrosos porque durante los partidos jalean a los jugadores, e incluso hay jugadores que coleguean con los ultras que les aplauden. En este último caso la víctima no era siquiera del equipo contrario, era uno de los suyos, quizá le miró mal, o vaya usted a saber, porque estos ultras son antes que nada violentos, y tiran de navaja con facilidad, porque van armados y para ellos la vida no vale nada, y menos aún la vida de otro. Los testigos cuentan que la víctima estaba en un bar hablando de fútbol, comentando el partido con otros colegas del Frente Atlético, cuando Racionero, inopinadamente, apareció y apuñaló tres veces al chaval, que era uno de los suyos, y lo sabía, porque llevaba una camiseta del grupo

Racionero pertenece a Suburbios Firm, una facción del Frente Atlético, y fue expulsado por el Atlético de Madrid como socio tras un asalto a un entrenamiento del equipo en Majadahonda, por encararse e insultar a jugadores y entrenadores junto a otros diez ultras.

Algunos de sus conocidos, en declaraciones a los medios, han calificado a Racionero como un tipo “inestable”, “que no distingue entre el bien y el mal”, y mantiene relaciones con el grupo ultra Hogar Social Madrid, a quienes apoya en sus acciones, siempre controvertidas.

Estos ultras reinciden. Por eso hay que vigilarles de cerca. Atacan, hieren y matan, y vuelven a hacerlo. La emprenden con los seguidores del equipo contrario o con quien sea, incluso con los suyos.

Los clubes y los responsables políticos y federativos han tardado mucho tiempo en tomarse en serio la lucha contra estos criminales que son bien vistos por quienes manejan la cosa por ser los que “ambientan” los partidos con sus cánticos y sus insultos a los adversarios. Se les ha bailado el agua, no se les ha combatido y perseguido como es debido, y las consecuencias han sido graves, y siguen dando disgustos y liándola, y como muestra lo sucedido el miércoles. Un chaval de 22 años herido de tres puñaladas tras el partido, y el presunto autor con múltiples antecedentes. No debía haber podido estar siquiera por allí, por los alrededores, armado con al menos un cuchillo. Algo ha fallado, y debieran contarnos qué y por qué. Porque, insisto, era reincidente. Podíamos estar hablando de otro muerto. La tercera puñalada que recibió, en la espalda, podía haberle costado la vida. Y el autor del ataque era conocido por sus antecedentes, graves, gravísimos. ¿Por qué estaba en los alrededores del estadio? ¿Llegó a entrar al Metropolitano y asistió al partido? No lo descarten, y sería gravísimo que hubiera sido así. Es necesaria una investigación porque estos hechos se pueden evitar, se deben evitar. Más aún con tanto reincidente como hay entre los ultras insoportables y canallas.

Continúa leyendo: Por qué gravar a la banca es una idea legítima

Por qué gravar a la banca es una idea legítima

Antonio García Maldonado

Foto: Andrew Kelly
Reuters

La idea de imponer una tasa finalista a los bancos que ha propuesto el PSOE merece más consideración que la burla habitual (muchas veces tan impúdicamente interesada) que se le dispensa a todo lo que venga de este partido. Sin entrar en si el destino final de dichos ingresos suplementarios (las pensiones) es el más adecuado, el Partido Socialista señala en la dirección correcta. El dinero está ahí, o en Apple o en Amazon o en Facebook, no en los autónomos ni en las pymes. Francia y Reino Unido aplican tasas parecidas, aunque no son finalistas.

Los argumentos en contra de la tasa no se sostienen. Se habla de que ese recargo lo pagarán los consumidores en forma de comisiones. Razonamiento que invalidaría cualquier tipo de impuesto indirecto. Como el IVA, que paradójicamente es el que más gusta a los que cargan contra la tasa bancaria. Basta con que se prohíba aplicar nuevas comisiones y las inspecciones sean estrictas al respecto, como se ha hecho ya en otros casos en el sector financiero tras la crisis. Respecto a que “es insuficiente” para la magnitud del problema, sería como pedirle al céntimo sanitario que financiara por sí mismo los sobrecostes del sistema de salud en vez de que ayudara un poco.

No obstante, son los economistas de la Escuela Austríaca, nada sospechosos de tener veleidades socialdemócratas, los que mejor legitiman la nueva tasa. Los representantes de esta escuela hablaban y hablan de Estados y bancos como una perniciosa “sociedad de socorros mutuos”. Al no tener que cubrir con sus depósitos el 100% del capital que prestan, la banca tiene capacidad de generar masa monetaria, amparada en un etéreo aval del Estado sostenido en un “too big to fail” que es innegable que ha funcionado todos estos años. Además, las entidades financieras, a diferencia de pymes y autónomos, cuentan con una institución pública (BCE) como prestamista y avalista de casi primera instancia, no de última. ¿A qué sector se le diseña y crea desde el Estado un banco malo para que no se manche con sus propias malas decisiones?

Por tanto, independientemente de la coyuntura de la crisis, es legítimo considerar que hay una dependencia estructural por la que los bancos deben contribuir más para reparar la crisis político-institucional, si queremos dar por superada la económica. Algo parecido a un cupo por los servicios prestados por el Estado, sin cuyo respaldo implícito los principales bancos se pensarían hacer muchos de sus grandes negocios, en España y en el exterior.

En una interesante columna publicada hace unos días, Ian Buruma, nuevo editor de The New York Review of Books, hacía algunas consideraciones agudas sobre Japón. Se preguntaba por qué no había allí populismos, por más que identificara en el primer ministro Shinzo Abe algunos rasgos ‘trumpianos’. Su diagnóstico conciso era que, por un lado, en Japón seguían funcionando instituciones de intermediación depauperadas en Occidente; y por otro, hablaba de una sociedad con uno de los impuestos de sucesiones más altos del mundo (aumentado en los últimos años, contra la tendencia general global). “La eficiencia no crea de por sí sensación de comunidad”, concluía.

También anotaba un rasgo interesante: los ricos japoneses no hacen ostentación de sus fortunas como hacen sus pares en Occidente, por no hablar de la que hacen gala los rusos o los chinos. El resultado es menos desigualdad y menos percepción de la desigualdad existente. Buruma obviaba rasgos muy negativos de Japón, pero señalaba dos problemas clave de nuestras sociedades, como son la mencionada falta de sensación de comunidad y la percepción de dos injusticias: la generacional y la de clase.

El populismo no ha causado la crisis institucional y política en la que estamos, es su principal síntoma. Si queremos revertir las causas, los bancos y las grandes empresas habrán de aportar mucho más porque habrá que repartir más y mejor. La pornografía financiera de bonus, sueldos disparatados, contratos blindados, pensiones inmorales, fortunas estratosféricas y ostentación yuppie en un entorno de salarios bajos y contratos cutres, tenía y tiene un coste. Parece increíble que creyéramos que no sería así.

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Así es el gracioso 'reboot' de Friends para millennials que responde a sus críticas a la serie

Redacción TO

Foto: YouTube

A los millennials no les gusta Friends, o al menos a los millennials más jóvenes. La exitosa sitcom de mediados de los noventa ha sido acusada de homófoba y machista, según recoge una encuesta del diario británico The Independent. Las generaciones más jóvenes rechazan la forma de hacer comedia de la recordada serie de la NBC.

La ficción, disponible para su visionado en streaming a través de Netflix, no ha logrado calar en estos jóvenes ya que están “impactados” por el tratamiento que se hace de determinadas situaciones relacionadas con temas de género e identidad sexual.

Por poner un ejemplo de momentos que molestan, los millennials critican la escena en la que Ross le quita una muñeca Barbie a su hijo, que está jugando con ella, y la cambia por un muñeco de G.I. Joe. Este momento es descrito como un claro ejemplo de perpetuar los roles de género de manera equivocada, y un pensamiento totalmente lejano a la sensibilidad actual sobre la identidad de las personas.

Uno de los momentos descritos como homófobos es de la paranoia de Chandler ante la opción de que el resto lo crea homosexual y los recurrentes chistes en relación a la condición de travesti de su padre, algo que es rechazado por estos jóvenes.

En respuesta a toda esta controversia, un grupo de millennials ha difundido unos títulos de Friends destinados a ellos. En un video que ha se ha hecho viral en las redes sociales se puede ver a los seis amigos haciéndose selfis y utilizando sus móviles, como locos, mostrando esa particular forma de actuar de los millennials.

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