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HackForGood: así se hackea por un mundo mejor

Clara Paolini

Foto: Alberto Varela
Flicker

No buscan hacerse con datos de tarjetas de crédito, nunca dedicarían sus horas a publicar spam en redes sociales ajenas, entre sus objetivos no aparece infiltrarse en los sistemas informáticos de empresas y gobiernos, ni tienen nada que ver con los piratas informáticos culpables del robo de las fotos íntimas de Emma Watson.

Desmintiendo la falsa aunque aún extendida imagen de los hackers incrustada en el imaginario colectivo, los participantes de HackForGood buscan hacer del mundo un lugar un poco mejor y para ello, ponen sus habilidades al servicio de retos que sirven a causas sociales.

HackForGood demuestra que los hackers pueden elegir su papel en el mundo informático, y entre el bueno, el feo o el malo, hay muchos que no dudan en elegir el primero, además de señalar que la limitada definición que la RAE ofrece sobre hacker (sinónimo de pirata informático) no se ajusta a la realidad.

Ya lo dijo Mark Zuckerberg hace años al dar a conocer el mantra The Hacker Way: “ La palabra hacker tiene una injusta connotación negativa. Hackear significa construir algo rápidamente o probar los límites de lo que puede llegar a hacerse”. Una definición sobre la que Jorge Jiménez, doctor en Comunicación Internacional e Intercultural en la Universidad Europea de Madrid y autor del libro Los hackers contra la universidad zombie, vuelve a insistir: “Parece algo muy moderno, aunque es un concepto muy antiguo: es, simplemente, una persona apasionada por algo”.

Según palabras de Chema Alonso, archiconocido hacker fichado por Telefónica y parte de la organización de HackForGood que patrocina la misma empresa junto con la Universidad Politécnica de Madrid, la Fundación HazloPosible y la startup MashmeTV, el evento sirve como punto de encuentro para la versión más positiva de la definición de hacker y como “el germen de algo grande para cambiar nuestras vidas”.

La receta del evento es sencilla, efectiva y de gran envergadura: En HackForGood se aúnan los retos de carácter social, propuestos por individuos u organizaciones, con las personas capaces de dar una respuesta práctica a los mismos. Se trata de una hackaton (maratón de hackers) donde el fin es programar con utilidad, desarrollando ideas para generar soluciones bajo el abrigo del apoyo institucional y económico que aporta el contexto. Como resultado, en la edición de este año participaron 23 universidades, se propusieron más de 200 retos y el número de proyectos desarrollados superó los 150.

Aunque debido a la cantidad y calidad de los mismos resulta difícil aventurar una lista de los más destacados, la lista de ganadores ofrece una visión de lo que se podría llegar a lograr si instituciones y empresas pusieran mayor empeño impulsar a jóvenes talentos:

Facilitar los semáforos para personas invidentes

El proyecto desarrollado desde Valencia, Luz Verde – Force Guide, primer premio global de HackForGood2017, ofrece una solución para mejorar la calidad de vida de las personas invidentes de las grandes ciudades.

La solución enriquece la información de una app del Ayuntamiento valenciano, que en la actualidad proporciona la posición geográfica de todos los semáforos de la ciudad, consiguiendo facilitar también el estado en el que se encuentra cada uno de ellos.

Apoyar el aprendizaje de personas con Síndrome de Down

Desarrollado desde la sede de HackForGood en Vigo por Juan Fernández, Francisco González, Cristina González, Aarón Diéguez, Susana Díaz y Alberto Alejandro Fernández, Learnfordown es un sistema ideado para que las personas con Síndrome de Down aprendan a leer y a escribir con mayor facilidad y de forma entretenida.

Para ello, se sirve de una app a la que se incorpora un sistema hardware con un joystick, botones, teclado y un sistema de motorización mediante una interfaz web.

Detectar patologías de forma temprana

La detección temprana de enfermedades puede salvar vidas, y esa es justo la meta de Biocast, un sistema predictivo de salud desarrollado desde la hackaton en Sevilla.

Combinando Deep Learning y otras técnicas de Big Data, el sistema podría contribuir a realizar diagnósticos de las patologías con la meta de evitar su desarrollo.

Mejorar las posibilidades de comunicación de las personas con autismo

A través de una app y pictogramas, PicComunica mejora la comunicación entre las personas con autismo y sus cuidadores o familiares. Por un lado, consta de módulos que permiten a las personas autistas acceder a una agenda con las actividades diarias y por otro, dispone de un diccionario compuesto por Pictogramas que le permiten expresar sus necesidades.

Además, la app es personalizable porque permite que sus usuarios suban sus propias fotografías para que los pictogramas les resulten fáciles de reconocer.

Regar pequeños huertos de forma automática

Desde los proyectos participantes de forma remota, una iniciativa verde: WateringTeam controla el riego automático mediante un microcontrolador conectado a una bomba de agua y un sensor de humedad. Puede funcionar de manera estándar como un punto de acceso WiFi y contiene una web donde poner en hora el reloj (RTC) y ver el estado, o como un cliente Wifi y reportar a un servidor.

¿Lo mejor de todo?

Los proyectos no acaban aquí. Como aclara Fabían García Pastor, Director de Relaciones Institucionales en Telefónica y co-organizador de HackForGood, “no es sólo un evento de fin de semana, sino una plataforma en funcionamiento continuo para recoger retos, proponer soluciones, desarrollar proyectos e impulsar la creación de startups“.

Buen ejemplo de ello es es la compañía ShowLeap, que nació gracias a la unión de varios hackers enfocados en un resolver un reto en HackForGood Valencia hace ya unos años: ofrecer un sistema que consiguiera traducir la lengua de signos a voz. A día de hoy y establecidos como empresa, los hackers que formaron el grupo de trabajo gracias al evento continúan hoy haciendo posible su revolucionaria propuesta.

HackforGood impulsa que los proyectos se extiendan en el tiempo, pero también en la geografía, ya que según declara Fabían García Pastor, se espera que la iniciativa empiece a contar con sedes  en otros países, haciendo especial énfasis en América Latina.

¿Es necesario un reboot de Matrix?

Nerea Dolara

El exitoso universo de 1999 volverá, sin sus creadoras, a las pantallas. ¿Funcionará revivir a Matrix?

Hace unos días la noticia de que Matrix volvería a los cines alborotó Internet. Según Warner Bros., la nueva película constituiría un reboot (reinicio de la franquicia) pero el guionista Zak Penn, que ha sido contratado para escribir un tratamiento de la nueva historia, desmintió esa afirmación. Según él, en su Twitter, la nueva entrega no será ni un reboot ni un remake. Hace referencia al universo tangencial de la saga que se desarrolló en cómics y en la película animada japonesa Animatrix. Penn insinúa que la nueva Matrix será un relato que se desarrolla paralelamente al de las tres películas originales, vamos, una especie de Rogue One de Matrix.

No es noticia que Hollywood lleva años consumiendo de sus propias creaciones y dando muestras de una falta de creatividad y de osadía incomparables en todo su tiempo de funcionamiento. La industria del cine ha optado por lo seguro; es tan seguro que ningún ápice de originalidad se encuentra en sus estrenos a gran escala. El panorama se actual reduce a: superhéroes, más superhéroes y remakes y reboots de películas que fueron exitosas en su momento.

En el caso del reciclaje, Hollywood comenzó cuidándose de revivir productos que sabía tenían una legión fiel de seguidores (y posibilidades de muchas películas)… lo que ha seguido pasando es tema para otro post (¿Baywatch? ¿Splash? ¿Jumanji? O podríamos decir manipulación de la nostalgia 1.1). Algunos ejemplos positivos han sido las sagas reiniciadas de Star Trek y El planeta de los simios (obviando, claramente, la que dirigiera Tim Burton).

Tanto Star Trek como El planeta de los simios han tomado una propiedad original, y antigua, y le han dado la vuelta. En el caso de Star Trek con el uso de un universo paralelo que permite contar con los mismos míticos personajes pero cambiar sus historias, en el de El planeta de los simios con una historia de origen que centra su atención en los simios y que llega a tener tintes shakespeareanos en sus luchas por el poder o en los crudos y humanos comportamientos de sus protagonistas.

Otro caso exitoso de un reboot es el de Batman (de nuevo aclaratoria: el de Christopher Nolan, no la última entrega con Ben Affleck como protagonista) que revivió al héroe de Gotham otorgándole un toque de realidad y oscuridad que contrastaban con las últimas películas sobre el hombre murciélago dirigidas por Joel Schumacher (¿recuerdan los grafittis de colores fosforito o a Sr. Frío?).

¿Es necesario un reboot de Matrix? 1
El elegido | Foto via matrix.wikia.com

La diferencia entre todos estos casos y el de Matrix es que todos los mundos a los que se refieren esos reboots son o antiguos (en tiempos de cine los setenta es antes de Cristo) o han sido propiedades que se han removido una y otra vez (un ejemplo de cómo se ha hecho mal es la eterna resurrección de la historia de origen de Spiderman… que tendrá un nuevo protagonista y entrega pronto, como parte del universo Marvel) y, además, son todos productos audiovisuales que tienen su origen en otros productos culturales (novelas, cómics, televisión). Matrix es una creación original de las hermanas Wachowski, un universo cinematográfico construido por esta dupla que conquistó las salas de cine (y las de efectos especiales) con la historia de un futuro distópico en que las máquinas han ganado y los humanos viven en un mundo de realidad virtual mientras son utilizados como baterías. Pero hay una salvación: El elegido. Pero según las pocas informaciones que se manejan hay un hecho preocupante a tomar en cuenta. Las hermanas Wachoswki no están involucradas en el proyecto.

El caso más parecido podría ser el de Star Wars, que acaba de comenzar a estrenar películas – bajo el mando de Disney, luego de que George Lucas vendiese LucasFilm y la franquicia – que expanden el mundo en que se desarrollan las historias originales de Luke Skywalker, Leia y Han Solo y Penn nombra, en sus comentarios en Twitter, lo que se ha estado haciendo con X-Men y sus precuelas y expansiones del universo (Legion, por ejemplo). ¿La diferencia? El mundo de Matrix, y la pasión que generó tras su estreno, tenían mucho que ver con su construcción y su desvelamiento a los espectadores, así como también mucho centrado en la historia con tintes religiosos del elegido que se sacrifica. ¿Interesaría a los espectadores potenciales la historia de algún otro humano que ande suelto en Matrix? ¿O tomarán ejemplo de Rogue One o la próxima entrega sobre Han Solo y optarán por recrear una historia de origen para Morpheo o Trinity?

Y otro punto a tomar en cuenta: Matrix es reciente. 1999 no pasó hace tanto tiempo y la película (y sus mediocres secuelas) aún puede verse sin que haya un abismo entre ese presente y el de hoy. Como deja claro un artículo de Wire.com: “La gente siente nostalgia por las películas porque les recuerdan a un tiempo más simple y, francamente, la gente no está tan distante de 1999 como para extrañarlo. Keanu Reeves aún hace películas de acción y las Wachowski aún hacen películas de ciencia ficción. Un reboot de Matrix no funcionaría hasta 2019, como muy temprano, y eso es sólo 16 años después de las poco satisfactorias secuelas (olvidemos la orgía-rave bajo tierra ¿ok?). Las modas regresan cada 20 años inevitablemente, pero las películas no pueden hacer lo mismo”.

En este tiempo de nostalgia puede que escuchar las notas de la canción de Darth Vader despierte recuerdos de infancia o de juventud, por ejemplo, pero la experiencia de ver Matrix es algo irrepetible, y aún fresco, para quienes la vieron en su momento: original, osada, avanzada para su tiempo (¿quién no se quedó mudo cuando vio a Trinity flotar en el aire en la primera escena?) y filosófica, Matrix es justo lo contrario a las grandes producciones del Hollywood de hoy y revivirla es quitarle eso.

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Los robots están creando su propio lenguaje

Redacción TO

Foto: Paul Hanna
Reuters

El joven Igor Mordatch trabaja para que una máquina pueda mantener conversaciones. No es una idea extraña en Silicon Valley, donde esto es tendencia. Sin embargo, Igor Mordatch, que nació en Ucrania pero creció en Toronto, Canadá, no trabaja para que los robots interactúen únicamente con los hombres, sino para que puedan hacerlo también entre sí.

El ingenioso Mordatch no es tanto un lingüista como un experto en robótica y sus primeros pasos los dio en la animación digital trabajando en la producción de Toy Story 3, de Pixar, y en las universidades de Washington y Stanford. Pero ahora, a sus 31 años, desarrolla un proyecto en OpenAI —un laboratorio lanzado por seis emprendedores de la categoría de Elon Musk (cofundador de PayPal y creador de Tesla y SpaceX) o Sam Altman (inversor de riesgo de empresas como AirBnB) para impulsar investigaciones sobre inteligencia artificial— que construye un mundo virtual donde los robots aprenden a crear sus propios códigos, su propia lengua, para comprenderse, conversar y colaborar entre sí en labores particulares o colectivas.

Los robots están creando su propio lenguaje
Un grupo de robots en una feria navideña de Las Vegas. | Fuente: Jack Dempsey / AP

En este lugar, como explican en su último informe, los desarrolladores ensayan con pequeños juegos para que los robots aprendan a cumplir con determinados cometidos y que lo hagan participando en conjunto. Y si determinada tarea la realizan con éxito, son capaces de recordar el proceso que lo permitió. Pero si, por el contrario, fracasan en el esfuerzo, reconocen el error y no vuelven a repetirlo, una ventaja respecto al ser humano.

Por ejemplo, uno de los experimentos consiste en introducir a unos robots —representados por bolitas verdes, rojas y azules— en un cuadrado bidimensional y forzarlos a entenderse para trasladarse conjuntamente de un punto a otro del cuadrado. De este modo, un robot puede ordenarle a otro que se mueva de un punto A a un punto B sin que los investigadores intervengan, fomentando la comunicación directa entre ellos.

Los robots están creando su propio lenguaje 1
Un robot alemán preparando una pizza. | Fuente: Ingo Wagner / AFP

Con este proyecto, el objetivo ambicionado es que los robots comiencen con una comunicación muy sencilla, que se limite a explicarse dónde ir o a qué prestar atención, para poco a poco construir un idioma más sofisticado. Esta sofisticación, de hecho, requerirá de un diccionario para traducir la nueva lengua a un idioma humano, como el inglés o el castellano. Este escenario aparentemente imposible es una realidad, y muestra de ello es que un equipo de OpenAI ya trabaja en la elaboración de este diccionario que descifrará el vocabulario robot.

Las máquinas, con proyectos como éste, vivirán un cambio exponencial: llegados a este punto, pasarán a comprender, a interiorizar. Se trata de un paso previo al razonamiento de la información. La idea de Mordatch es innovadora y no sigue la línea de otras investigaciones que imitan el lenguaje humano. Porque aun sin ser lingüista, Mordatch sabe bien que el ser humano aprendió a comunicarse por necesidad, por supervivencia, y que con el paso de los siglos desarrolló por sí mismo lenguajes más o menos complejos. Es el camino que OpenAI persigue para los robots: que aprendan gestos y palabras con las que ayudarse y facilitar el trabajo a los humanos.

Los mejores perfiles de Tinder para perder la esperanza en el amor (y en la inteligencia humana)

Redacción TO

Foto: Mike Blake
Reuters

Más de 10.000 millones de “matches” después de la aparición de Tinder, los tiempos en los que para ligar era necesario acudir a bailes de pueblo, aceptar citas a ciegas planeadas por conocidos o lanzar miradas en plena borrachera de sábado noche parecen anteriores al Pleistoceno. Para miles de personas, Tinder se ha convertido en la herramienta imprescindible para buscar el amor o la cópula, y como consecuencia también en una especie de cajón de sastre de la condición humana en estado de soltería.

Según reza la descripción de la app “Tinder ha cambiado la forma en que la gente se reúne en todo el mundo. Es mucho más que una aplicación de citas. Tinder es una poderosa herramienta para conocer gente, ampliar su grupo social, conocer a los lugareños cuando está de viaje y encontrar gente que de otra manera nunca hubiera conocido”, aunque en realidad todos sabemos que su principal cometido es pillar cacho. Desconocemos si las 100 millones de personas que han instalado alguna vez la app en su teléfono encontraron amor, amistad, sexo o absolutamente nada, pero de lo que sí estamos seguros es que más de uno se ha echado unas cuantas risas entre “swipe” y “swipe” al observar la fauna recogida entre los perfiles.

Para pasar de la incesante búsqueda de amor y conformarse con la risa,  la cuenta de Facebook Filósofos de Tinder recopila la cara más intensa, grotesca e hilarante de la aplicación de citas.

De nulo a chulo

Una de las mejores presentaciones de Tinder de todos los tiempos: “Soy Mario dejame conocerte no se porque pone maria”, así sin tildes, mayúsculas ni comas, tras su nombre de pila con una aparente y misteriosa equivocación de género. En el lado opuesto de esta vistosa falta de pericia en la escritura de perfiles,  un hombre que sabe de marketing amoroso. Mario-María debería aprender de su compañero, capaz de convencer a la más escéptica con promesas de futuro.

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Las fotos más “sexys”

¿Quién dijo que la cola vendada de un caballo no resulta una imagen sugerente?, ¿a quién no le gusta ver a un adulto en traje en una piscina de bolas?

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Peor imposible

Con la irrechazable oferta de una conversación rica e interesante sobre motos “sexo porno y demás temas” o declarando que “es jodidamente fácil ser una perra” pero “jodidamente difícil ser un semental”, estos elementos alardean de su machismo sin el mínimo miramiento. Más de una pensará que si las usuarias se preocupan por leer y alguno de los dos tiene un “match”, algo estaremos haciendo mal.

Los mejores perfiles de Tinder para perder la esperanza en el amor (y en la inteligencia humana) 1 

El uno para el otro

A ella le gustan las cosas de verdad. A él, le gustan las cosas buenas. Puede que no se conozcan, pero en en sus obviedades, es probable que encontrarán el amor.

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Metáforas y antífrasis

Adelantándose a la posible decepción de la primera cita, dos ejemplos que demuestran que en Tinder lo importante es la esencia, el concepto. El primero muestra una “foto de perfil concebida como metáfora”, el segundo, su auténtico “amor por los animales”.

Los mejores perfiles de Tinder para perder la esperanza en el amor (y en la inteligencia humana)

La “modernidad líquida” de Bauman en Tinder

De toda la vida, culturetas, gafapastas y filosófos de poca monta han utilizado su intelecto como gancho, apoyados en aquella excusa que reza que “la inteligencia es sexy”. Sin embargo, Tinder les permite incluir la liquidez, incluso en sus descripciones. Bravo.

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Una imagen vale más que la palabrería

Sencillos, directos y efectivos. Uno busca deshacerse de su calentura; el otro llegar directo a tu corazón. No sabemos si lo conseguirán, pero al menos ingenio le echan.

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5 razones por las que Hijos de los hombres es más vigente hoy que hace 10 años

Nerea Dolara

Foto: Universal Pictures

La película de Alfonso Cuarón es una de visión obligada en este presente. Su futuro, en 2027, es hoy, en 2017, algo que es tan posible y tan acertado en su previsión, que es aterrador.

Una advertencia inicial, y recomendación encarecida: si no han visto esta película es hora de verla y si no quieren spoilers sería bueno no seguir leyendo. ¿Por qué verla? No sólo porque es una obra maestra del cine distópico, porque contiene secuencias de acción que se estudian en escuelas de cine o porque es la mejor película (con perdón de Y tu mamá también o Gravity) que ha hecho Alfonso Cuarón, sino porque es escalofriante cuánto se parece al presente (y no de la mejor manera).

Hijos de los hombres se estrenó a finales del 2006 y la crítica la alabó, como todo el mundo. La BBC la colocó en el puesto 13 de su lista de los 100 mejores filmes del siglo XXI, tiene una aprobación de 92% en Rotten Tomatoes y a finales del año pasado muchas publicaciones comenzaron a revisar la vigencia – de nuevo, escalofriante- de su trama. La historia, basada levemente en una novela de P. D. James, es la siguiente: En 2027, el mundo lleva casi dos décadas viviendo una crisis de fertilidad (a los lectores de A Hanmaid’s Tale esto les sonará familiar) que ha dejado al mundo sin niños. Pero el pesimismo y la oscuridad que llenan ese presente no sólo proviene de ese hecho. En el 2027, Gran Bretaña (donde se desarrolla la acción) lleva 8 años con las fronteras cerradas, refugiados e inmigrantes son encerrados en campos de concentración y la persecución de musulmanes es política de Estado. Con ese panorama vive Theo (Clive Owen), desilusionado, apático, deprimido… pero su vida cambia cuando su ex esposa (Julianne Moore), ahora miembro de una organización terrorista que lucha contra el gobierno, le pide ayuda. La tarea consiste en trasladar a una inmigrante ilegal hasta el lugar en que una supuesta organización conformada por médicos y científicos llamada The Human Project. ¿El giro? Kee, la inmigrante, esta embarazada y es la primera mujer en estarlo en 18 años.

Sigue una odisea por llevar a Kee a puerto seguro y salvar la única esperanza posible de que el mundo tal vez deje de ser el horrible lugar en que se ha convertido.

En 2006 el panorama que dibujaba Hijos de los hombres parecía posible pero lejano, una exageración. En 2017, diez años antes de que se desarrolle la historia de la película, parece predecir muy bien el futuro que nos espera. Aquí 5 razones por las que la película es completamente vigente en 2017.

5 razones por las que Hijos de los hombres es más vigente hoy que hace 10 años
Still de la película | Universal Pictures.

El trato a refugiados e inmigrantes

En Hijos de los hombres, Gran Bretaña ha cerrado sus fronteras y encierra (en jaulas y luego en campos) a quienes entran al país ilegalmente. El mundo ha vivido una gran pandemia y varias guerras por lo que los refugiados se acumulan sin recibir ningún tipo de ayuda. ¿Suena familiar? Tras la larga guerra en Siria la crisis de refugiados que ha llegado a Europa en los últimos años, y que ha sido catalogada como una de las mayores crisis humanitarias desde la Segunda Guerra Mundial, ha sido manejada con la empatía y la colaboración de un iceberg. Salvo algunas excepciones, Europa se ha lavado las manos frente al contingente de millones de personas que piden refugio huyendo de sus hogares para evitar la muerte. Aún no hay jaulas, pero si hay soldados en las fronteras, cierres de paso y Estados que ignoran a las personas, obligadas a vivir en la calle o en campamentos de refugiados llenos de precariedad, y sus pedidos de refugio.

 

El discurso del miedo

Como bien señala este artículo de la BBC el discurso del miedo es también parte importante del mundo en que habita Hijos de los hombres. No es casual que las fronteras estén cerradas y se hable de cómo el mundo es un caos fuera de “la seguridad del Reino Unido” o que se satanice a inmigrantes y musulmanes como estrategia para un gobierno que elimina libertades en nombre de la seguridad. Si esto no te suena familiar es posible que hayas estado encerrado en una cueva en los últimos años. El discurso de miedo y de intolerancia, el prejuicio convertido en campaña política, no sólo ha conseguido llegar a la palestra sino que ha conseguido victorias de miedo como el Brexit o la presidencia de Donald Trump. Y el futuro próximo en elecciones europeas, las de Francia por ejemplo, no pinta mejor.

5 razones por las que Hijos de los hombres es más vigente hoy que hace 10 años 2
Still de la película | Universal Pictures.

El terrorismo

En Hijos del hombre el terrorismo es parte del día a día. En la escena inicial de la película una bomba estalla a metros de Theo en Londres. Es realista, escalofriante y cotidiano. La escena se rodó en las calles de Londres, sólo meses después del atentado que mató a 52 personas en 2005. El permiso fue complicado de obtener y sólo se les permitió un día de rodaje. Aún las bombas no son parte del día a día, pero la realidad es que, entre el Daesh y demás organizaciones terroristas, cada vez más y con estrategias cada vez menos rastreables, el terrorismo se ha convertido en uno de los miedos que acechan la rutina de quienes viven en ciudades de países que luchan contra estas organizaciones. Las noticias sobre atentados aparecen por lo menos una vez a la semana en los periódicos. Y, tristemente, la tendencia es hacia el aumento de estas expresiones de violencia.

El realismo visual

Sí, vivimos en tiempos en que las salas de cine estrenan una película de superhéroes al mes -o así parece- pero el realismo visual ha llegado incluso a ellos. Pregunten si no a la trilogía de Batman de Christopher Nolan, llena de oscuridad e intentos de hacer plausible la existencia de este hombre vestido de murciélago o por la muy mal recibida Batman vs Superman o incluso la última entrega de Capitán América, en que Los vengadores pelean entre sí luego de que la ONU apruebe el control sobre sus acciones gracias a las masivas muertes de civiles en sus luchas con los malos o la recién estrenada Logan… Hijos del hombre es gris, tangible, sucia, cruda… Incluso una de sus tomas más famosas, el plano secuencia de la batalla en el campo de refugiados en que salpica sangre a la cámara, se ha convertido en un clásico… eso considerando que la sangre fue una casualidad que el director de fotografía, Emmanuel Lubezki, celebró como una casualidad que nunca podrían haber planificado mejor.

El realismo… real

La película es dura, no sólo gracias al entorno que rodea a Theo y Kee, sino por lo que les pasa a ellos y a quienes les ayudan. Es una parábola de la historia de la natividad en que el protagonista muere, quienes los ayudan también, y la “virgen” está flotando en un bote en medio del mar con su bebé esperando un barco que se ve a lo lejos y que bien podría ser una alucinación. Como se relata en esta pieza de Vulture, no fue fácil vender esta visión pesimista, con final poco esperanzador, a un estudio: “¿El tío se muere al final? ¿La chica está en un bote? Estás hablando de una película muy intensa y obviamente artística, que no va a ser barata y que tiene un ángulo político. No es algo fácil de vender”, recuerda Marc Abraham, uno de los productores. Para Cuarón era claro: “Nuestro punto de partida fue: hay un punto de inflexión (se refiere al 11 de septiembre). El futuro no es un lugar lejos de nosotros; estamos viviendo el futuro en este momento”.

Los finales felices se han hecho algo raro en el mundo audiovisual. El realismo y el pesimismo se han agarrado a las historias que vemos, posiblemente porque el presente que tenemos no es el más deseable ni parece ir en una buena dirección. También los finales abiertos se han convertido en signo de estos tiempos inciertos.

Además de estos factores cuenta también el de que este futuro es plausible tanto a nivel de historia como visual. El futuro es difícil de plasmar en el cine, la tecnología se queda atrás y la representación pierde vigencia (en Matrix aún se utilizan móviles con tapa), o directamente se imagina un futuro que nunca existiría (Firefly es un futuro en que se viaja por el espacio pero los mundos parecen haber vuelto al viejo Oeste). Hijos de los hombres muestra un mundo que 10 años después sigue siendo el nuestro, reconocible y aterrador.

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