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HackForGood: así se hackea por un mundo mejor

Clara Paolini

Foto: Alberto Varela
Flicker

No buscan hacerse con datos de tarjetas de crédito, nunca dedicarían sus horas a publicar spam en redes sociales ajenas, entre sus objetivos no aparece infiltrarse en los sistemas informáticos de empresas y gobiernos, ni tienen nada que ver con los piratas informáticos culpables del robo de las fotos íntimas de Emma Watson.

Desmintiendo la falsa aunque aún extendida imagen de los hackers incrustada en el imaginario colectivo, los participantes de HackForGood buscan hacer del mundo un lugar un poco mejor y para ello, ponen sus habilidades al servicio de retos que sirven a causas sociales.

HackForGood demuestra que los hackers pueden elegir su papel en el mundo informático, y entre el bueno, el feo o el malo, hay muchos que no dudan en elegir el primero, además de señalar que la limitada definición que la RAE ofrece sobre hacker (sinónimo de pirata informático) no se ajusta a la realidad.

Ya lo dijo Mark Zuckerberg hace años al dar a conocer el mantra The Hacker Way: “ La palabra hacker tiene una injusta connotación negativa. Hackear significa construir algo rápidamente o probar los límites de lo que puede llegar a hacerse”. Una definición sobre la que Jorge Jiménez, doctor en Comunicación Internacional e Intercultural en la Universidad Europea de Madrid y autor del libro Los hackers contra la universidad zombie, vuelve a insistir: “Parece algo muy moderno, aunque es un concepto muy antiguo: es, simplemente, una persona apasionada por algo”.

Según palabras de Chema Alonso, archiconocido hacker fichado por Telefónica y parte de la organización de HackForGood que patrocina la misma empresa junto con la Universidad Politécnica de Madrid, la Fundación HazloPosible y la startup MashmeTV, el evento sirve como punto de encuentro para la versión más positiva de la definición de hacker y como “el germen de algo grande para cambiar nuestras vidas”.

La receta del evento es sencilla, efectiva y de gran envergadura: En HackForGood se aúnan los retos de carácter social, propuestos por individuos u organizaciones, con las personas capaces de dar una respuesta práctica a los mismos. Se trata de una hackaton (maratón de hackers) donde el fin es programar con utilidad, desarrollando ideas para generar soluciones bajo el abrigo del apoyo institucional y económico que aporta el contexto. Como resultado, en la edición de este año participaron 23 universidades, se propusieron más de 200 retos y el número de proyectos desarrollados superó los 150.

Aunque debido a la cantidad y calidad de los mismos resulta difícil aventurar una lista de los más destacados, la lista de ganadores ofrece una visión de lo que se podría llegar a lograr si instituciones y empresas pusieran mayor empeño impulsar a jóvenes talentos:

Facilitar los semáforos para personas invidentes

El proyecto desarrollado desde Valencia, Luz Verde – Force Guide, primer premio global de HackForGood2017, ofrece una solución para mejorar la calidad de vida de las personas invidentes de las grandes ciudades.

La solución enriquece la información de una app del Ayuntamiento valenciano, que en la actualidad proporciona la posición geográfica de todos los semáforos de la ciudad, consiguiendo facilitar también el estado en el que se encuentra cada uno de ellos.

Apoyar el aprendizaje de personas con Síndrome de Down

Desarrollado desde la sede de HackForGood en Vigo por Juan Fernández, Francisco González, Cristina González, Aarón Diéguez, Susana Díaz y Alberto Alejandro Fernández, Learnfordown es un sistema ideado para que las personas con Síndrome de Down aprendan a leer y a escribir con mayor facilidad y de forma entretenida.

Para ello, se sirve de una app a la que se incorpora un sistema hardware con un joystick, botones, teclado y un sistema de motorización mediante una interfaz web.

Detectar patologías de forma temprana

La detección temprana de enfermedades puede salvar vidas, y esa es justo la meta de Biocast, un sistema predictivo de salud desarrollado desde la hackaton en Sevilla.

Combinando Deep Learning y otras técnicas de Big Data, el sistema podría contribuir a realizar diagnósticos de las patologías con la meta de evitar su desarrollo.

Mejorar las posibilidades de comunicación de las personas con autismo

A través de una app y pictogramas, PicComunica mejora la comunicación entre las personas con autismo y sus cuidadores o familiares. Por un lado, consta de módulos que permiten a las personas autistas acceder a una agenda con las actividades diarias y por otro, dispone de un diccionario compuesto por Pictogramas que le permiten expresar sus necesidades.

Además, la app es personalizable porque permite que sus usuarios suban sus propias fotografías para que los pictogramas les resulten fáciles de reconocer.

Regar pequeños huertos de forma automática

Desde los proyectos participantes de forma remota, una iniciativa verde: WateringTeam controla el riego automático mediante un microcontrolador conectado a una bomba de agua y un sensor de humedad. Puede funcionar de manera estándar como un punto de acceso WiFi y contiene una web donde poner en hora el reloj (RTC) y ver el estado, o como un cliente Wifi y reportar a un servidor.

¿Lo mejor de todo?

Los proyectos no acaban aquí. Como aclara Fabían García Pastor, Director de Relaciones Institucionales en Telefónica y co-organizador de HackForGood, “no es sólo un evento de fin de semana, sino una plataforma en funcionamiento continuo para recoger retos, proponer soluciones, desarrollar proyectos e impulsar la creación de startups“.

Buen ejemplo de ello es es la compañía ShowLeap, que nació gracias a la unión de varios hackers enfocados en un resolver un reto en HackForGood Valencia hace ya unos años: ofrecer un sistema que consiguiera traducir la lengua de signos a voz. A día de hoy y establecidos como empresa, los hackers que formaron el grupo de trabajo gracias al evento continúan hoy haciendo posible su revolucionaria propuesta.

HackforGood impulsa que los proyectos se extiendan en el tiempo, pero también en la geografía, ya que según declara Fabían García Pastor, se espera que la iniciativa empiece a contar con sedes  en otros países, haciendo especial énfasis en América Latina.

Continúa leyendo: Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data

Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data

Jorge Raya Pons

Foto: Jorge Raya
The Objective

En la nave 4 de Fitur, en el lugar reservado a Oriente Medio, los contrastes provocan que te frotes los ojos: llaman la atención las casetas discretas de Siria –que vuelve a vender turismo- y Palestina –que no se olvida de reivindicar Jerusalén- entre la gama amplia de colores de los puestos turcos e israelíes. La diferencia de presupuestos es enorme y todo se explica por las circunstancias particulares, más si cabe en un año donde la palabra tecnología está presente en cada rincón.

Ya lo decían los organizadores: si el año pasado se impuso la sostenibilidad, en este se impone el maching learning, la computación cognitiva, la inteligencia artificial y una red de términos que no nos resultan tan extraños. El sector turístico nos prepara para un futuro que ya no debe sorprendernos: los colchones sabrán cómo adaptarse a nuestro sueño, las puertas de los hoteles nos reconocerán facialmente –y no importará que olvides la tarjeta-, los usuarios podrán visitar los resorts con realidad virtual y desde casa, las empresas conocerán nuestros deseos antes de conocer nuestros nombres.

Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data
Myriam Younes, directora comercial de Expedia, durante su charla. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

Este mundo que llega está hecho a medida para las nuevas generaciones: nada se les escapa sobre los Z y los millennials y esto lo da a entender Myriam Younes, directora comercial de Expedia, desde el inicio de su discurso. Younes proyecta las conclusiones de los análisis de su corporación sobre una pantalla grande y saca a relucir los atributos principales de los jóvenes: viajamos más al exterior que por el propio país, en avión mejor que en tren, y siempre con la clara intención de buscar experiencias, movimiento y conocer cultura. Una especie de culto, dice Younes, a la era del selfi y al concepto YOLO: You Only Live Once. Solo vives una vez.

La inteligencia artificial está presente todo el tiempo, en esta conferencia y en las restantes, que se suceden durante seis horas. Todos comparten el patrimonio común de resaltar que sí, que estamos expuestos y minuciosamente analizados, pero que no importa, que es el espíritu del tiempo y es nuestro beneficio, siempre que no caiga en las manos equivocadas. Es el punto, por ejemplo, de Marta García Aller, autora del libro El fin del mundo y periodista de El Independiente, que hace un alegato a la calma. Existe un peligro, claro, igual que existe la posibilidad de crear una sociedad con mayores privilegios y una tecnología que sea proactiva, que se anticipe a los problemas y produzca una realidad más cómoda.

Fitur 2018: el año de los cyborgs, la inteligencia artificial y el big data 1
Moon Ribas, entrevista durante un acto organizado por Fiturtech. | Foto: Jorge Raya Pons/The Objective

Algo verdaderamente interesante de Fitur es que, si bien todo parece girar en torno a los viajes y el turismo y el consumo, abre una ventana interesante a relatos nada convencionales. Es reconfortante encontrar escenarios tan entregados a la tecnología que, por momentos, uno olvida que se encuentra en una feria de turismo. En este caso, el Fiturtech invitó a la artista catalana Moon Ribas, quien se reconoce como cyborg neurológico. Moon tiene implantes en los pies y puede sentir el pulso de la Tierra. Emplea la tecnología para potenciar sensibilidades biológicamente imposibles. Los dispositivos que tiene bajo la piel le permiten saber si en algún punto del planeta, no importa si Granada o Japón, se está produciendo un terremoto. Ella puede sentirlo, literalmente. Mientras habla le tiemblan los pies, y lo reconoce. Antes, a veces, se despertaba en medio de la noche y se asustaba, pero ahora dice que está acostumbrada y puede continuar con la conversación y sin problema.

Ella es bailarina y se desafía a comunicar esa sensación a través de la danza. En otra época también colgaban de sus orejas unos pendientes que medían la velocidad con la que camina y descubrió, por ejemplo, que inconscientemente uno camina más deprisa en Londres que en Roma, y eso dice mucho de las sociedades. Existe toda una lucha y una reivindicación en su caso: Moon presume de ser cyborg y -en consecuencia- transespecie. Porque asegura que cyborgs, sin saberlo, ya lo somos todos: ¿por qué decimos, si no, que nos hemos quedado sin batería? ¿Lo decimos por el teléfono o lo decimos por nosotros?

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Lo mejor del CES 2018: una ventana al futuro

Redacción TO

Foto: David Becker
AFP

El CES 2018, como en cada una de sus ediciones, despierta una expectación enorme: se trata de la punta de lanza de las novedades que marcan el futuro. Aquí se desvelaron los secretos que ahora todos conocemos y tenemos en nuestras casas: los videocassettes, la tecnología CD-ROM, los DVD. Han pasado más de 50 años desde la primera celebración –1967– de la feria tecnológica más grande del mundo, afincada en Las Vegas, y un año más está cargada de sorpresas –y sobresaltos–: en el segundo día, que fue la jornada del miércoles, se apagaron las luces durante dos horas y media. Los responsables de Polaroid se lo tomaron con humor: sus cámaras eran las únicas que seguían funcionando. El resto de compañías, no tanto. Con todo, está anécdota indeseada no empaña en exceso el resultado final.

Por un transporte barato y ecológico

¿Existirán, algún día, los coches voladores? Intel tiene su apuesta: se llama Volocopter y funciona con los mecanismos de un dron, sin piloto y con despegue y aterrizaje vertical. El vehículo levantó el vuelo durante unos instantes sobre el cielo del CES, realizando así su primer ejercicio en Estados Unidos. Pero no fue la única sorpresa en la feria.

Lo mejor del CES 2018: una ventana al futuro 1
Un Volocopter biplaza, durante la presentación de Intel en el CES. | Foto: Rick Wilking/Reuters

La californiana Lyft transportó a pasajeros –en rutas fijas y perfectamente acotadas– en coches autónomos que, solo por precaución, tenían a un conductor en el asiento delantero. No fue necesario que pusiera las manos sobre el volante. Un trabajo parecido al que tenía preparada la francesa Navya, que desarrolla lo que considera como taxis del futuro: una suerte de cápsula plenamente eléctrica y con capacidad para seis personas.

Luego hicieron acto de presencia compañías tradicionales, como BMW o Mercedes, que presentaron coches lujosos y espectaculares que vendían velocidad y alto consumo, aventurando que quizá no sea el fin definitivo de los combustibles fósiles: pueden permanecer como una alternativa lujosa.

La televisión nunca muere

Samsung ha despertado el asombro de los asistentes del CES 2018 con ‘The Wall’, un televisor de 146 pulgadas y una tecnología novedosa, llamada MicroLED, que rompe absolutamente con los LCD actuales: llaman la atención las características de sus diodos, tan diminutos que se miden en micrómetros, y la calidad poderosa de la imagen, con una gama cromática amplísima.

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La primera televisión con tecnología MicroLED despertó mucha expectación. | Foto: Steve Marcus/Reuters

LG no se ha quedado atrás y ha llevado una televisión que es, literalmente, plegable. Está guardada en una caja y se despliega a lo largo de 65 pulgadas. En esa caja están los botones y puertos de entrada, y se abre camino en la era del 8K. La diversidad de colores es también magnífica.

Sony, por su parte, ha presentado un aparato estéticamente admirable y muy práctico, aunque prohibitivo en lo económico –30.000 dólares–. Con su ‘4K Ultra Short Throw Projector’, exhibe algo parecido a una mesa metálica elegante que, en realidad, es un proyector de primerísima calidad de hasta 120 pulgadas y un sistema de sonido de gran potencia.

El compromiso con un buen sonido también lo tiene LG, que presume de su ‘Roku Smart Soundbar’, una barra de sonido que viene a compensar las carencias que habitualmente tienen los televisores tan planos. Esta barra funciona como un altavoz inteligente y tiene un mando de control remoto.

De ordenadores y tablets

No es exactamente un ordenador, pero se adapta a todas las plataformas. El año pasado fue el año de Alexa, el asistente virtual de Amazon, tremendamente aplaudido. Google no ha querido quedar atrás en la carrera y se ha esforzado por hacer ruido en esta edición, en gran medida conscientes del gran producto que tienen entre manos: su asistente virtual, que quiere incorporar a ordenadores, teléfonos, coches y cualquier superficie susceptible de tener pantalla táctil. El asistente tiene un potencial enorme y Google ya ha impulsado sinergias con gigantes tecnológicos de toda clase, desde Sony o Lenovo hasta JBL.

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Scott Huffman, vicepresidente de Ingeniería de Google, presenta el nuevo asistente virtual, que competirá con Alexa, de Amazon. | Foto: Steve Marcus/Reuters

El delgado ‘Lenovo Miix 360′ ha suscitado curiosidad: su delgada apariencia esconde un procesador Qualcomm Snapdragon muy potente, y su batería de 20 horas de autonomía lo convierte en un aparato atractivo, sobre todo para quienes buscan algo a medio camino –o en ambos caminos– entre el ordenador portátil y la tableta a un coste asequible: 800 dólares.

Más delgado es, si cabe, el portátil que Acer ha bautizado como ‘Swift 7′. Mide menos de nueve milímetros de grosor y saldrá a la venta por 1.699 dólares. Tiene pantalla táctil y un procesador Intel Core i7.

En cuanto a los gamers, se felicitaron por el ratón inalámbrico que ha traído a Las Vegas la norteamericana Razor. Su ‘Firefly Hyperlux’ tiene una gran sensibilidad y es muy ligero: no tiene batería y su energía la absorbe de la propia alfombrilla sobre la que se desliza.

Robots bailones y otras sorpresas

Los asistentes quedaron atónitos con el pole dance con los que varios robots les deleitaron. Son obra del artista británico Giles Walker y están enteramente compuestos de materiales reciclados. Pero más allá de la anécdota, la feria ha dado de sí sorpresas como una nueva Game Boy.

Es obra del fabricante Hyperink, que la ha llamado ‘Ultra GB’ y la ha dotado de un puerto USB-C con que cargarla y conectarla, también, a otras consolas para realizar partidas de multijugador. Por supuesto, soportará los juegos de las viejas Game Boy. En cualquier caso, no hay fecha prevista para su lanzamiento –se estima que a finales de 2018– y tendrá un precio cercano a los 100 dólares.

El teléfono espera a Barcelona

Si bien el CES suele ser terreno de abono de grandes ideas e innovaciones, el ámbito telefónico no ha tenido grandes novedades: la gran esperanza era el Galaxy S9, pero parece que esperará a febrero, en el Mobile World Congress de Barcelona, para ver la luz. Con todo, Asus aprovechó la ocasión para sacar su nueva gama de teléfonos de clase baja: los ‘ZenFone Max Plus’, que tienen características peculiares, como el desbloqueo por reconocimiento facial y una batería especialmente resistente, que dura 25 horas en reposo. Además, tienen 32 gigas de almacenamiento interno.

Como nota particular, Alcatel ha hecho un receso temporal para regresar a los teléfonos con tapa: es el caso del ‘Alcatel Go Flip’, que tiene doble pantalla y una tecnología absolutamente obsoleta. Aun así, puede grabar vídeos en alta definición y conserva los atributos menos adictivos de los primeros teléfonos móviles.

Continúa leyendo: El secreto de la lucha contra la corrupción está en las armas tecnológicas

El secreto de la lucha contra la corrupción está en las armas tecnológicas

Luis Alberto Moreno

Foto: BENOIT TESSIER
Reuters

La desconfianza de la gente ante la revolución digital crece por la proliferación de las fake news y el auge del cibercrimen. Sin embargo, aunque resulte paradójico, en las tecnologías que facilitan estas irregularidades puede estar el secreto de la lucha contra la corrupción.

Tenemos varios ejemplos en América Latina y el Caribe, donde las herramientas digitales se están convirtiendo en poderosos instrumentos para detectar desfalcos de fondos públicos y frustrar a funcionarios venales y sus cómplices.

Menos burocracia

Los procedimientos burocráticos complejos, con sus infinitos pasos y aprobaciones, crean espacios propicios para la corrupción. Las oportunidades para exigir u ofrecer sobornos se multiplican cuando los trámites se realizan en persona, como suele suceder en la región latinoamericana.

Ante este problema, muchos gobiernos están simplificando y digitalizando sus procesos administrativos. Al automatizar los trámites y hacerlos online, le están cerrando resquicios al cohecho.

El secreto de la lucha contra la corrupción está en las armas tecnológicas 1
Las oportunidades para exigir u ofrecer sobornos se multiplican cuando los trámites se realizan en persona, como suele suceder en Latinoamérica. | Foto: Marcos Brindicci /Reuters

Las oportunidades para exigir u ofrecer sobornos se multiplican cuando las diligencias se realizan en persona.

Uruguay, por ejemplo, está cerca de lograr la meta de que sus ciudadanos puedan iniciar el 100% de sus trámites por Internet. Panamá lleva adelante un ambicioso programa para digitalizar 450 procesos gubernamentales. Argentina está avanzando en su objetivo de convertirse en un gobierno “sin papel”.

Simplificar trámites ha sido beneficioso para estos y otros países. Además de limitar la corrupción, reducir la burocracia puede fortalecer la competitividad y la confianza en las instituciones, algo que necesitamos urgentemente. A fin de cuentas, estos esfuerzos apuntan a satisfacer las crecientes expectativas de los ciudadanos digitales.

Big data: gran dato

La revolución digital está generando cantidades masivas de información que puede ser aprovechada por gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil para mejorar la toma de decisiones, los servicios públicos, la transparencia y la rendición de cuentas.

Al abrir el acceso a sus datos, los gobiernos facilitan que los ciudadanos fiscalicen el destino de los fondos públicos. En Brasil, el Observatorio del Gasto Público utiliza herramientas analíticas de big data para detectar potenciales fraudes en las compras y contratos estatales. En el 2015 revisó más de 120.000 contratos, hallando inconsistencias en más de 7.500 casos que involucraban un total de más de 100 millones de dólares en negocios. Uno de sus filtros incluso puede desvelar cuando un contrato ha sido dividido en partes más pequeñas para evitar los procesos de licitación más competitivos.

El BID está apoyando varios proyectos de datos abiertos, que van desde un paquete anticorrupción en México a iniciativas locales en Argentina y la capacitación de funcionarios en Costa Rica. Los países también llevan adelante sus propias experiencias, tal como el gobierno mexicano lo está haciendo con una metodología de crowdsourcing desarrollada por la New York University.

Zonas de riesgo

Las obras públicas han sido particularmente vulnerable a la corrupción desde la antigüedad. Pero las plataformas de visualización de datos pueden constituir buenas defensas contra las corruptelas.

Colombia ha creado una plataforma llamada MapaRegalías donde cualquiera puede verificar el destino de los impuestos que pagan las empresas mineras. El gobierno central utiliza esta herramienta para controlar el cumplimiento con las reglas de transparencia. El año pasado suspendió las transferencias de recursos a 125 municipios porque no entregaron información en tiempo y forma. Costa Rica, Paraguay y Perú están desarrollando plataformas similares.

MapaRegalias / MapaInversiones from el BID – the IDB on Vimeo.

Si bien los controles excesivos pueden paralizar a los gobiernos, un uso inteligente de soluciones tecnológicas puede agilizar las auditorías.

En Chile, la Contraloría General de la República ha creado un sistema integrado para convertirlas en procesos más simples, basados en riesgos. Su portal es un canal de comunicación efectivo con los ciudadanos, que pueden participar en esos procesos.

La tecnología digital incluso puede ayudar a combatir delitos financieros. Los sistemas de identidad segura le pueden facilitar a los bancos el cumplimiento de las regulaciones denominadas “conozca a su cliente”. Jamaica está adoptando un sistema de identidad nacional que facilitará tales formalidades. La información sobre beneficiarios finales no sólo fortalece la integridad del sector financiero; también puede ayudar a combatir la evasión impositiva y el lavado de activos.

Tecnología y confianza

Blockchain es un ejemplo de las nuevas tecnologías digitales que están emergiendo y proliferando. Se trata de una base de datos distribuida, formada por cadenas de registros llamados “bloques”. Como los datos en cada bloque están encriptados, son más difíciles de alterar, creando registros confiables.

Blockchain es conocida como la tecnología que respalda a la moneda digital llamada Bitcoin, pero también se está utilizando para registrar transacciones de propiedades y para combatir el tráfico ilegal de diamantes. El BID está trabajando en un proyecto con la Aduana argentina y el Media Lab del MIT que usa blockchain para identificar y rastrear despachos de carga.

El secreto de la lucha contra la corrupción está en las armas tecnológicas
Blockchain es conocida como la tecnología que respalda a la moneda digital llamada Bitcoin. | Foto: Scott Olson /Afp

Pero poco veremos de los potenciales beneficios de la revolución digital si nuestros países no se adaptan al cambio. La tecnología no es una varita mágica que todo lo resuelve. Puede ser parte de la solución, pero su adopción debe ir de la mano de un esfuerzo más amplio para fortalecer las instituciones y acumular capital cívico.

Artículo publicado originalmente en el World Economic Forum en español.

Continúa leyendo: 'Blockchain' acabará con nuestro derecho al olvido

'Blockchain' acabará con nuestro derecho al olvido

Redacción TO

Foto: Wikimedia Commons
Wikimedia Commons

Las nuevas tecnologías nos abren un futuro lleno de posibilidades y oportunidades impensables, pero también repleto de retos y desafíos para los que, quizás, no estemos preparados. Este 2017 ha sido el año del Bitcoin, la criptomoneda más famosa que ha multiplicado por 10 su valor en solo un año hasta alcanzar los 20.000 dólares. Para funcionar, el bitcoin utiliza de otra tecnología en pleno despegue: blockchain o cadena de bloques, en castellano. ¿Pero qué es y cómo funciona esta tecnología?

Blockchain se inventó para sustentar a esta moneda digital y como una forma de poder realizar transacciones de dinero e información sin un banco o un proveedor externo como Paypal. Esta superestructura está formada por múltiples participantes, que se llaman nodos, y que en realidad son potentes ordenadores. Tenemos que imaginar cada uno de estos ordenadores como un engranaje, la conexión de cada ordenador va formando una gran cadena dentro de la que se transmite la información. Estos nodos se conectan en una red descentralizada, sin un ordenador principal, por lo que no hay ninguna entidad superior que pueda parar la información una vez se ha transmitido o borrarla.

'Blockchain' acabará con nuestro derecho al olvido
Foto: Rick Bowmer/AP Photo

Dicho de otra forma, blockchain se podría definir como una inmensa base de datos distribuida entre varios participantes y de la que cada uno de ellos guarda una copia. Es decir, es un libro de registro inmutable que contiene la historia completa de todas las transacciones que se han ejecutado en la Red.

¿Cuál es el peligro de ese registro inmutable?

Ahora mismo en Internet cuando algo no funciona, el proveedor del servicio que aloja el contenido o el código generalmente puede desactivarlo. Sin embargo, esto no va a ser posible con las cadenas de bloques. A diferencia de los servicios de Internet actuales, las blockchain no se pueden desactivar y tampoco pueden borrar ni olvidar ningún dato que se haya utilizado o transmitido en ellas. Además, en esta inmensa base de datos se puede almacenar tanto texto como fotos, vídeos, etc.

Este cambio plantea algunos desafíos particulares para los reguladores. Ya hemos visto a los reguladores luchar para lidiar con las implicaciones de los mensajes cifrados, como los que utilizan algunas redes de mensajería como WhatsApp. Pues las consecuencias de una cadena en la que nadie puede modificar el código plantea retos todavía mayores.

Sin derecho a ser olvidado

Así si este libro de registros se distribuye lo suficiente, es imposible borrar o modificar los registros históricos. En un sentido práctico, esto supone acabar con el concepto europeo del “derecho al olvido”. La idea detrás del derecho a ser olvidado es que una persona puede requerir a los proveedores de servicios, como motores de búsqueda y redes sociales,  que eliminen contenido sobre ellos. El espíritu de la ley es que cada uno de nosotros tengamos la información que habla sobre nosotros.

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Foto: Sigtryggur Ari/Reuters

Blockchain, por su propia construcción, elimina todas las posibilidades sobre el derecho a recordar. Toda la tecnología se basa en el hecho de que no hay datos, una vez escritos, que se pueden eliminar de la cadena de bloques. Ese es su valor. ¿Qué significa esto para el derecho de Europa a ser olvidado? En un mundo de blockchains, es literalmente una ley imposible. La tecnología dicta que las personas tienen tanto derecho a ser olvidadas como a volar.

Una oportunidad y un desafío

Lo que ahora vemos como un riesgo a uno de nuestros derechos, es también una gran oportunidad. La perspectiva de que las personas puedan colaborar para generar nuevas formas de confianza global sin depender de las organizaciones centrales es particularmente relevante hoy en día, cuando la confianza en los proveedores de servicios de Internet está disminuyendo. Y también es un concepto muy desafiante para los sistemas tradicionales de poder que existen actualmente.

Esa es una de las razones principales de por qué bitcoin y el resto de criptomonedas son tan atractivas para aquellos que se preocupan por la concentración de poder en el mundo moderno. Bitcoin es la encarnación de una forma de valor y un medio de transacción que las organizaciones poderosas no pueden censurar ni congelar.

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