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Huir a la tele: 6 lugares ficticios a los que nos escaparíamos del mundo real

Nerea Dolara

Y no, no son lugares idílicos. Pero es que la realidad es tal que hasta los Siete Reinos parecen más prometedores.

Últimamente ver las noticias produce una urgencia por hacer las maletas y huir a un bosque recóndito donde vivir como ermitaños desconectados de la perturbadora realidad. ¿Necesitan ejemplos? Donald Trump es presidente, el Brexit ganó, una Nobel de la Paz se niega a reconocer que en su país se está produciendo un genocidio, hemos destruido de tal manera el planeta que los científicos piensan que en 100 años será inhabitable, hay ataques terroristas a diestra y siniestra, los derechos laborales brillan por su ausencia, el racismo y la xenofobia viven un momento de auge, en Alemania la tercera fuerza política es de extrema derecha… y España, digamos para resumir que lo de España es, así en pocas palabras, un caos. Estas son sólo unas de las pocas cosas que asaltan a cualquier habitante del planeta. Y como no podemos cumplir el deseo que tenía Mafalda -¡Paren el mundo que me quiero bajar!- tenemos que conformarnos con escapar a la ficción, con imaginar en qué universos ficticios viviríamos para salir del que nos rodea.

Y sí, en la ficción está The Handmaid’s Tale o The Walking Dead -a esos mundos nadie quiere llegar- pero también hay otros lugares y en esos bien podríamos refugiarnos por un tiempo.

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The Good Place, reir hasta no parar | Imagen IMDB

The Good Place

Lo dice su nombre, es un buen lugar. Si nunca has tenido una placa de coche personalizada o nunca has participado en The Bachelor o sus franquicias, es posible que seas admitido en esta laica versión del cielo en que vives en tu casa soñada y consigues a tu alma gemela. Claro no todo es lo que parece, menos si como Elenore no deberías estar ahí. Entonces tu idílico hogar está plagado de cuadros de payasos y no tiene escaleras. The Good Place es un lugar en que volar es una posibilidad, pero también donde hay lluvias de basura… no todo es perfecto aquí (spoiler alert) menos si se ha llegado al final de la primera temporada. Pero definitivamente sería una posibilidad a ponderar: escaparse de la realidad en el The Good Place que realmente lo es muy poco.

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El villano más temido en la última temporada de Juego de Tronos | Imagen vía HBO

Juego de tronos

¿Qué? ¿A quién se le ocurre irse a los Siete Reinos? Sí, hay que ser sádico o masoquista, pero realmente ¿no estamos un poco viviendo ya entre poderosos ansiosos por poder que ni se interesan por sus representados -digo, súbditos- o en un mundo en que acosar y violar mujeres está básicamente aceptado? Sí, el presente no es la Edad Media de los Stark y los Lannister, es mejor. Pero es de suponer que si pudiésemos encontrar una casita en algún recóndito pueblecillo tal vez podríamos huir de los dragones que respiran fuego, o de los caminantes blancos o en general de cualquiera de los humanos empeñados en matar a todos los demás… eso sí, en el caso de teletransportarnos a los Siete Reinos nunca nunca querríamos tener el apellido Stark.

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Parte de la tripulación del USS Enterprise | Image vía IMDB

Star Trek (todas sus versiones, para más modernidad optemos por la última)

Este si es un buen lugar para estar. ¿O no querrías formar parte de la tripulación del USS Enterprise? Sí, tal vez en tus viajes te encuentres alguna civilización poco pacífica, pero estás viajando por el espacio así que no deberías quejarte mucho.

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Dirimir entre humanos y robot, eso es Westword | Imagen vía HBO

Westworld

¿En serio? Sí lo sé, estas propuestas son terribles… pero es que considerando del mundo del que venimos no podemos pedir mucho más. Además esta idea de que en algún momento crearemos un mundo entero que represente un momento y en el que no haya ninguna consecuencia (no es así para nada, claro) es básicamente el punto de este ejercicio. La cuestión es que cuando optas por irte al Oeste y dedicarte a matar y violar androides que son casi exactos a un ser humano (también sienten…y tienen muuuuuucha más fuerza que tú) te conviertes en un asco de ser humano, o claramente ya lo eras. Así que tal vez no es la mejor opción.

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American Gods, dioses muy reales | Imagen vía IMDB

American Gods

En este mundo los dioses de todas las civilizaciones, los viejos (Odin o Jesús) y los nuevos (los medios, la tecnología) están en guerra. Eso no plantea una buena resolución final -siempre son los pobres humanos los que viven las consecuencias- pero es aquí también donde una moneda puede alzarte de tu tumba o si lo piensas mucho puedes hacer nevar… no está mal ser un peón en los juegos de los dioses si puedes beneficiarte de ello.

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Los protagonistas de Outlander | Imagen vía IMDB

Outlander

Puede que la Escocia del siglo XVII no sea el lugar más ideal, pero si vienes del futuro y conoces al amor de tu vida, qué importa. Sí, pasarás frío, sí, puede que te acusen de bruja y, sí, hay un ancestro de tu esposo -el de los años cincuenta- que es un sádico torturador, pero por lo menos tendrás el mejor sexo de tu vida y aventuras acompañada de un hombre dulce, amoroso y guapísimo.

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Conoce a Joel Kinnaman, protagonista de Altered Carbon

Nerea Dolara

Foto: Netflix
Netflix

Sorprende con su físico y su intensidad dramática en la serie de Netflix, pero Kinnaman ha estado en el cine y la televisión por más de una década. Te apostamos que ya le habías visto más de una vez.

Joel Kinnaman cuenta que cuando llegó al set de Altered Carbon se quedó boquiabierto. Según su descripción en WWD la localización de la exitosa serie de ciencia-ficción de Netflix ocupaba la extensión de tres campos de fútbol construidos a modo de ciudad futurista y llenos de más de 400 extras en acción. 

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Para Altered Carbon entrenó  de 3 a 5 horas al día durante seis meses, quería hacer sus propias escenas de acción. | Foto: Netflix

Kinnaman no es nuevo para la televisión, tampoco lo es en las producciones de alto presupuesto. Pero es posible que te cueste identificarlo en su rol de Takeshi Kovacs, no es sorprendente, este actor de origen sueco entrenó de 3 a 5 horas al día durante seis meses para tener el musculoso cuerpo de Kovacs y poder hacer sus secuencias de acción: “Mi ambición era tomar los aspectos físicos del personaje y las escenas de acción y llevarlos a otro nivel. Quería hacer mis propias escenas, sin doble. A hora cuando lo veo me siento orgulloso”, dijo a NME.

Pero ¿qué hacía Kinnaman antes de Altered Carbon? En su Suecia natal ya había trabajado en muchas series y películas -forma parte de la serie de cintas sobre Johan Falk- antes de mudarse a Estados Unidos para probar en Hollywood. Previo a su trabajo en EEUU incluso llegó a ganarse el premio Gulbadgge a Mejor Actor por su papel protagónico en la película Easy Money, un thriller sobre un hombre pobre (Kinnaman) que vive fuera de sus posibilidades en los suburbios de Estocolmo y que, tras conocer a una hermosa y rica chica, se involucra con el mundo del crimen organizado. Esto fue en 2010. En 2011, Kinnaman tendría su gran oportunidad americana con la serie The Killing (ya había intentado tenerla en Thor y Mad Max pero al final no le dieron los roles).

Una adaptación de una serie danesa, este relato sobre el asesinato de una chica en un pequeño pueblo y la subsecuente investigación fue una gran apuesta para AMC y tuvo, por lo menos en su primera temporada, buenas críticas. Kinnaman era, nada más y nada menos, que el co-protagonista. Junto Mireille Enos era uno de los detectives, Stephen Holder, encargado de resolver el caso.    

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En The Killing era el desquiciado detective siempre al borde un colapso. | Foto: Netflix

Producto de su trabajo en The Killing (que terminó por tener una historia rocosa que incluyó dos cancelaciones y dos rescates y finalizó en 2014), Kinnaman consiguió más trabajos, uno de ellos en una poco conocida película junto a Denzel Washington y Ryan Reynolds, Safe House (2012). Pero puede que su mayor rol en esos primeros tiempos fuese el del policía Alex James Murphy en el remake de Robocop. Y aunque contaba con un buen reparto -Gary Oldman, Samuel L. Jackson, Michael Keaton- la nueva entrega  basada en el original de Paul Verrhoeven no tuvo el éxito esperado.

Ya en 2016, otro filme con mucho presupuesto se atravesaría en su camino. Suicide Squad lo incluyó en su grupo de superhéroes mal comportados en el papel de Rick Flag, un agente que se une al equipo con el propósito de rescatar a June Moone, la doctora poseída por Enchantress y la villana del filme. Y sí, la película tuvo alguna de las peores críticas del año y es odiada por muchos, pero a Kinnaman no le importó en exceso. “Para mí lo más emocionante es intentar hacer cosas que sean tan diferentes como se pueda. Si en algún momento tuviese la suerte de tener una audiencia que siguiese mi trabajo, me gustaría que siempre estuviesen preguntándose: ¿qué hará en su siguiente rol?, dijo el actor a Indiewire cuando se estrenó la cinta.

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Entró a Suicide Squad a reemplazar a Tom Hardy. | Foto: IMDB

También en 2016, el actor se unió al reparto de House of Cards, como el gobernador Will Conway, el candidato que siempre amenaza la estancia en el poder de Frank Underwood: conservador, pero joven, con una hermosa esposa e hijos, una buena carrera política y las credenciales de haberse enlistado en el ejército después del 11 de septiembre. Conway fue un personaje recurrente, y molesto para Underwood, en la cuarta y quinta temporadas de la serie.

Kinnaman ya conocía la historia de Altered Carbon (los libros originales de Richard K. Morgan) y estaba interesado en comprar los derechos para su recién fundada compañía de producción, pero ya los tenía un poderoso productor, así que se dio por vencido. Unos meses después vio la noticia de que se convertiría en serie. Al principio no estaba seguro de volver a la pantalla pequeña, pero la visión de los creadores le convenció.

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En House of Cards era el niño de oro republicano, candidato perfecto y némesis de Frank Underwood.  | Foto: Netflix

Takeshi Kovacs, el protagonista al que interpreta, es un revolucionario detenido por decenas de años y revivido -en esta sociedad del futuro la conciencia se almacena en discos y los cuerpos son intercambiables- dentro de un cuerpo nuevo para investigar el intento de asesinato de un millonario poderoso. La serie, que tiene muchas referencias a Blade Runner y una dirección de arte muy cinematográfica, ha tenido buenas críticas, pero es posible que Kinnaman no vuelva para una segunda temporada. La premisa de la serie -los cambios de cuerpo- permiten reemplazar actores sin problemas, y en estos últimos días se ha hablado de que Kinnaman no volverá para una nueva entrega. ¿La razón? Ya firmó un contrato para trabajar en una nueva serie, esta vez de Amazon Prime, que será una adaptación de la película Hannah, de Joe Wright. Además, los libros de Morgan desarrollan la acción siguiente en otros planetas y con otros personajes. Kinnaman también tiene en espera el rodaje de la segunda entrega de Suicide Squad, aunque aún no se sepan las fechas definitivas.

Lo cierto es que este sueco ya logró lo que quería: una carrera exitosa. ¡Ah! Y además tiene una esposa cool, la artista de tatuajes Cleo Wattenström (que debe haberle regañado por ese infame tatuaje que le hizo Will Smith tras rodar Suicide Squad) y proyectos por venir. Kinnaman promete seguir en nuestros radares por un tiempo… y bienvenido sea.

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¿Cómo estuvo Sundance 2018?

Nerea Dolara

Foto: IMDB
IMDB

¿Qué películas queremos ver? Sundance 2018 cerró su edición en Park City con una amplia oferta de estrenos indies que valen la pena.

A finales de enero las calles de Park City, Utah volvieron a ser las mismas. Unos días antes una multitud de actores, directores, guionistas, productores y distribuidores asistían al Festival de Cine de Sundance, el mayor mercado y proyector de cine independiente desde hace décadas. ¿Por qué es importante Sundance? Un ejemplo, en 2017 The Big Sick y Call Me By Your Name consiguieron allí su distribución y antes de ellas se estrenaron allí películas como Whiplash, Blood Simple, Winter’s Bone, Reservoir Dogs, Memento o Cuatro bodas y un funeral (por nombrar unas pocas). En Sundance se abre de nuevo la carrera por los premios, ya de 2019. Es un barómetro del cine indie y también de su mercado… porque en el festival no sólo se ven películas, también se compran.

Hablemos primero de las películas que probablemente tengan peso en 2018, aunque este año haya sido más discreto que sus predecesores inmediatos. Está Bodied, por ejemplo, producida por Eminem, que relata la historia de un rapero blanco que intenta triunfar en ese mundo musical; o Blaze, de Ethan Hawke, en que él mismo interpreta al músico Blaze Foley en un relato lleno de saltos temporales, actuaciones musicales y buenas interpretaciones; o The Tale, que le ganó a su protagonista, Laura Dern, admiración general de la crítica; o Ophelia, una nueva narración de Hamlet, desde el punto de vista de su amada, que tiene a Daisy Ridley (Star Wars) en el rol principal; o Wildlife, la ópera prima de Paul Dano que ya está generando rumor de Óscar para su protagonista, Carey Mulligan; o Tully, la nueva aventura de humor negro de Diablo Cody, que tiene a Charlize Theron como una madre harta de sus hijos y de la maternidad.

¿Cómo estuvo Sundance 2018?
Ofelia | Imagen: IMDB

También están las películas de cuatro directoras, que se llevaron los galardones de dirección en pleno: The Kindergarten Teacher de Sara Colangelo, On Her Shoulders de Alexandria Bombach, And Breathe Normally de Ísold Uggadóttir y Shirkers de Sandi Tan.

Pero es posible que la película más importante del festival, no sólo porque el público la adoró y la crítica la veneró, sea Hereditary. El terror lleva algunos años haciendo de las suyas peleando por ser un género al que se le reconozca su valor, no sólo como parte del panteón de la cultura pop, sino como una obra de arte como cualquier otra buena película. Ya antes de Hereditary los festivales han recibido con brazos abiertos, y celebrado ampliamente, cintas como The Witch, It Follows, Babadook o Get Out, y este nuevo estreno ha tenido la misma suerte. La película, protagonizada por Toni Collete, relata la historia de una madre en duelo que es atormentada en su propia casa por presencias sobrenaturales. Tras su estreno Internet se llenó de artículos que la llamaban: la película que mató de miedo al público de Sundance.

Otro elemento a tomar en cuenta de esta edición de Sundance, además de las películas que se estrenaron, es qué sucedió con su mercado de distribución. Los dos últimos años, por ejemplo, Amazon y Netflix gastaron decenas de millones adquiriendo películas como The Big Sick, Manchester by the Sea, Mudbound, este año no fue igual. De hecho los dos servicios de streaming, que también son estudios, dejaron el festival con las manos vacías por primera vez.

Según Business Insider ambas compañías estarían pensando en reducir sus costos en compra de derechos de estrenos indies. Netflix, por su parte, porque ha entendido que a sus suscriptores no les importa si la película es un estreno exclusivo o si llega a su servicio semanas después. Y Amazon porque ya cerró su presupuesto para 2018.

También puede especularse que ambas empresas llevan varios años gastando millones en distribución y producción, pero aún no parecen ganar ese mismo dinero con los estrenos. De hecho, el plan, según Bussiness Insider, es producir proyectos propios con grandes estrellas, alla Bright con Will Smith en Netflix.

Lo cierto es que Sundance dejó, como siempre, un amplio cartel de películas que recorrerán cines y televisiones durante los próximos años y que de seguro, tendrá presencia en los premios del próximo año. Esto es así, cuando aún no se ha entregado el Oscar 2018, ya se piensa en el de 2019. Pero no todo son premios. Sundance es el hogar del indie, y como tal este año estrenó joyas que esperamos (escuchen distribuidores) lleguen a las salas, tan llenas de superhéroes que ofrecen pocos espacios para otro tipo de cine.

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La cruda historia real detrás de Fauda, la serie israelí que ha cautivado al mundo

Tal Levy

Foto: Ohad Romano
IMDB

“Prepárense”, “el caos está por empezar”, “en camino hacia ti”, anunciaban cientos de carteles escritos en árabe y sin traducción que alarmaron a algunos israelíes que por un instante, al ver esas letras blancas sobre fondo negro, pensaron que quizá Isis había llegado a las mismísimas calles del corazón de su ciudad.

En algo no se equivocaron. El llamado Estado Islámico estaría en la mira, pero de la exitosa serie de televisión israelí Fauda, cuya campaña de intriga llegó a provocar zozobra a tal punto que en algún momento las fuerzas de seguridad debieron salir a explicar que sólo se trataba del abreboca promocional de la tan esperada segunda temporada.

Nada más lejos que ese enteramente blanco y negro de las vallas. La producción se asienta precisamente en esa escala de grises con la que aborda el largo y espinoso conflicto entre israelíes y palestinos. Desborda realismo, por algo The New York Times, que la incluyó en la lista de las diez mejores series de 2017, la ha calificado como thriller crudo y naturalista.

La cruda historia real detrás de Fauda, la serie israelí que ha cautivado al mundo
Poster promocional de Fadua | Imagen: Netflix

Es imposible no contener el aliento al verla. Las acciones suceden de una manera tan trepidante y las imágenes lucen tan reales que parece más bien un hecho transmitido en directo. Una profusión de disparos, violencia, persecuciones, crueldad, venganza, pero más… Lejos de estereotipos, la serie humaniza a los personajes descorriendo el velo del “otro”, del “enemigo”, para mostrarlo en toda su complejidad, en diversas facetas.

Reconocido como Mejor Guión en el festival de Biarritz y ganador de seis premios Ophir (equivalente israelí a los Emmy) entre ellos el de Mejor Drama, Fauda ha cautivado a 190 países desde su estreno en Netflix en diciembre de 2016 provocando, curiosamente, empatía por igual entre israelíes y palestinos, hombres y mujeres, de derecha y de izquierda.

¿La clave de su éxito desbordante? “Lo que hemos escuchado a menudo de los espectadores de todo el mundo es que se reconocen a sí mismos en los personajes de ambos lados del conflicto, se identifican con lo que sucede y realmente ‘sienten’ lo que los personajes experimentan, bueno o malo. Aparte de las escenas de acción, muestra a las familias teniendo una vida normal. Hay historias de amor. Madres y mujeres en general poseen una fuerte presencia. Todo esto hace que el programa sea muy intenso y conmovedor. Además, tiene lugar en el punto de mayor tensión del Medio Oriente y se desarrolla sobre un conflicto geopolítico real y actual, lo que lo hace aún más adictivo”, explica a The Objective la actriz Laëtitia Eïdo, cuyo papel en la serie ha cautivado a la audiencia.

La historia de fondo

Fauda, que significa caos en árabe y que en el argot militar israelí hace referencia al fracaso de una operación, era una apuesta arriesgada con esos diálogos entrecruzados entre árabe y hebreo para hacerla todavía más real. Sus creadores tenían claro que los personajes árabes debían ser encarnados por actores que también lo fueran, respetando a su vez los diversos dialectos. No podía ser de otro modo pues su trama se centra en la búsqueda por parte de un comando de agentes encubiertos israelíes de terroristas palestinos en Cisjordania.

Tras una y otra puerta cerrada, la compañía de televisión por cable YES de Israel decidió producir y emitir la serie; después, Netflix se apuntó convirtiéndola con sus subtítulos en un fenómeno global, tanto que ya firmó con sus creadores para realizar dos nuevas series sobre espionaje, una de las cuales ya tiene nombre: Hit and run.

Avi Issacharoff, un reconocido periodista con décadas de experiencia en la cobertura del conflicto palestino-israelí, y Lior Raz, un actor que nunca había escrito un guión, se inspiraron en hechos reales para dar vida a la serie pues ambos, amigos por demás, prestaron el servicio militar obligatorio en una unidad secreta como “mista’arvim”; o sea, israelíes que se hacen pasar por palestinos y hablan árabe a la perfección.

Durante una veintena de años Raz guardó silencio sobre un suceso que le perturbó y dejó marcado para siempre: la muerte de su primer amor apuñalada en Jerusalén a manos de un terrorista palestino. Catárticamente este hecho ha salido a flote en la pantalla cuando en la primera temporada de Fauda la novia de un miembro del comando de élite israelí pierde la vida en un bar víctima de un atentado suicida.

#fipa festival. screening fauda at the opening ceremony #fauda #פאודה

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No extraña que a Raz, quien además de coguionista encarna magistralmente al protagonista, ahora le lluevan ofertas para trabajar en Hollywood. ¿Quién lo diría? Y pensar que había sido guardaespaldas de Arnold Schwarzenegger y Nastassja Kinski tras viajar a Estados Unidos pocos días después de haber culminado sus funciones en la unidad especial de las Fuerzas de Defensa de Israel. Hoy, a la par de Fauda, da también charlas sobre cómo lidiar con el estrés postraumático a través del arte y la escritura.

El mundo se ha rendido a los pies por primera vez de una serie israelí. El maestro indiscutible del terror, Stephen King, la calificó en un tuit como un thriller que mola y sin desperdicio. Y hasta el presentador y comediante estadounidense Conan O’Brien se acercó al set de filmación para grabar un sketch en el que interroga al personaje principal para obtener información sobre la dirección de Gal Gadot, la actriz israelí que protagonizó Wonder Woman.

Más y más suspense

La segunda temporada de Fauda se prevé que llegue a las pantallas vía Netflix a partir de abril, cuando finalice su emisión en la televisión de Israel.

Itzik Mizrahi fue uno de los millones de espectadores que el pasado 31 de diciembre sintonizaron el canal YES ansiosos por ver si los nuevos episodios estarían a la altura de las expectativas generadas.

“La primera temporada es más interesante y la segunda tiene menos acción, pero mucho más suspense. Todo gira en torno a un deseo obsesivo de venganza. Es la película verdadera de todos los días”, comenta a The Objective este hombre de 65 años que fue herido en la Guerra de Yom Kippur y que estuvo al frente en Tel Aviv de una de las mayores empresas productoras y distribuidoras de pitas, pan que hermana a los dos pueblos en conflicto.

En la serie, Dorón Kavillio, el protagonista, llega a tener una relación con Shirin Al Abed, una doctora palestina, abordando el tabú del amor entre israelíes y árabes. “El hecho de que ella se enamore de un agente israelí en realidad es relevante solo para la audiencia, al menos en la primera temporada (¡sin spoiler!), porque para ella él es Amir -no Dorón-, un palestino. Por tener un origen mixto, para mí es importante mostrar en la pantalla esta historia de amor como posible y como un modo de lograr un mayor entendimiento entre la gente”, señala la intérprete franco-libanesa Eïdo.

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Lior Raz y Laëtitia Eïdo en Fauda | Imagen: IMDB

Pero ¿cómo ha sido recibido ese personaje en el mundo árabe? “Los creadores del programa siempre dicen que donde sea que vayan la gente pregunta por ‘La doctora’ y ‘¿Cómo está Shirin?’ Es increíble. Pienso que creamos un personaje muy especial que se vuelve adorable, primero, porque está en medio de este gran ‘fauda’, este caos. Es un vínculo entre mundos y se niega a tomar parte en el conflicto ni a elegir ningún bando. Su ética médica también la hace un alma muy caritativa. De hecho, la hicieron estar más cerca de quien soy por ser medio francesa, algo que no existía en el guion original. Lo añadimos y eso la coloca aún más ‘in between’ (en medio) de todo. Esto le permite tener empatía por cualquier ser humano con quien se cruce, sea del lado que sea. Cuando fui a los territorios palestinos, en Ramala o en Belén, me paraban personas en la calle que eran grandes fans del programa y me agradecían por dar vida a este personaje. Estaba aliviada, igual que cuando escuché que Fauda es un gran éxito en otros países árabes como Arabia Saudí, Líbano, Egipto”.

Las dos caras

Nadie quiere dejar de ver esta producción israelí. Cuando apareció en 2015, el grupo palestino islamista Hamás la tachó de propaganda sionista, pero, no obstante, colocó un enlace de transmisión en su propia página web. Y a fines del año pasado, el tráiler de los nuevos episodios fue presentado incluso en los programas de noticias de la televisión israelí.

Si en la primera temporada el personaje que desencadena el conflicto es un terrorista de Hamás apodado La Pantera que reaparece después de que se creía estaba muerto, interpretado por el actor árabe israelí Hisham Suliman; en la segunda temporada la trama va un paso más allá al explorar las rivalidades entre las diversas facciones del movimiento palestino, con la presencia además de Isis en la zona.


La canción del programa que ha emocionado por igual a israelíes y palestinos, a hombres y mujeres, de izquierda y de derecha.

Una de las motivaciones para hacer la serie fue que la ocupación israelí de Cisjordania ocurrida tras la Guerra de los Seis Días ya suma medio siglo. Al igual que sus creadores, Eïdo lo tiene claro. “No estamos aquí para hacer política, en lo absoluto”, rotundamente afirma a The Objective.

¿Cuál es el principal desafío que ha debido encarar? “Mi trabajo como actriz y el tipo de reto que deseo enfrentar es escoger mis papeles dependiendo de lo que quiero entregar al mundo y de lo que como artistas aportamos a la conciencia colectiva. Llevar la idea de que este conflicto no es unilateral, que estos enemigos a muerte no son tan diferentes después de todo y que son mucho más humanos de lo que nos han dicho es muy importante para mí. Quienquiera que seas, si tomas parte en una guerra, en algún momento lo perderás todo realmente; si no tu vida, entonces tu alma. Esto tiene mucho significado para mí”, concluye.

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Nerea Dolara

Foto: Fotograma de Altered Carbon
Netflix

En la televisión y el cine las sociedades interplanetarias y las colonias espaciales nunca tienen buena pinta. Aquí una revisión de algunas de ellas en la semana en que se hizo un histórico viaje privado al espacio.

Esta semana Elon Musk hizo historia, no sólo porque envió al espacio la primera misión enteramente privada, sino porque lo hizo con un maniquí metido dentro de un coche (muy a lo niño obsesionado con las carreras). Pero obviando su gusto cuestionable, lo cierto es que este avance llega en un momento que podría llamarse ideal. Científicos, incluido Stephen Hawking, han advertido que en un siglo o poco menos, el planeta será inhabitable si no se cambia la forma en que se está abusando de sus recursos y contaminando a diestra y siniestra. Y como sabemos eso no ha pasado, así que para las futuras generaciones va a ser necesario un transporte a otros planetas si no quieren morir chamuscados o de sed y hambre…

Las expediciones estatales al espacio estaban muy de moda en los sesenta, pero en las últimas décadas los programas espaciales han perdido presupuesto y básicamente se han paralizado, así que la existencia de intentos privados resulta más interesante (para los millonarios claro, los demás no tendrán dinero para el pasaje). Y mientras llegan las estaciones de cohetes alla autobuses, vamos a celebrar una nueva salida de nuestra atmósfera con un repaso por algunas de las sociedades ficticias que el cine y la televisión proponen que existieran cuando se conquisten otros planetas.

Altered Carbon

La nueva serie de Netflix no propone un futuro muy ideal (advertencia: casi ninguna en la lista lo hace). En este mundo de planetas colonizados el millonario es el rey y las crisis de identidad el pan de cada día. Los cuerpos son sólo fundas, la conciencia vive en una especie de pendrive con mega memoria y puede ser transferida a otros cuerpos o fundas cuando se muere. No es un futuro especialmente alentador… aunque por lo menos no te mueres.

The Expanse

Otro gran sistema planetario en que los pobres viven esencialmente jodidos. En este mundo La Tierra es el hogar de una ONU poderosa y que ahora incluye planetas, más que países, y es un lugar contaminado y repleto (salvo para…los millonarios, sí); Marte, una colonia de soldados alla Esparta que intentan replicar las condiciones ideales de La Tierra (que los terrícolas destruyeron); y de los habitantes del Cinturón (el de asteroides que está en nuestro sistema solar), los más pobres del sistema, con mala calidad de aire y agua y sin recursos propios (porque sus minerales son explotados por La Tierra y Marte).

Firefly

En este futuro en que se habita en un sistema planetario regido por la Alianza (suma de Estados Unidos y China tras haber ganado una guerra contra quienes peleaban por mayor libertad) la sociedad parece haber retrocedido a tiempos más salvajes: los del Oeste. Pistoleros, planetas llenos de polvo y pueblos con salones de prostitutas, marcan  esta serie de aventuras de una nave de contrabandistas que se declaran rebeldes antes la autoridad.

Total Recall

Esta película de Paul Verhoeven cumple con ser violenta, como es su marca registrada, y también con relatar qué pasa cuando un hombre común (si alguien puede creerse que Arnold Schwarzenegger es un hombre común) se somete a un proceso de implantación de falsas memorias de unas vacaciones y termina metido en un enorme embrollo en que él resulta ser un agente entrenado al que le borraron la memoria y del que ahora quieren deshacerse. En este mundo Marte ha sido colonizado, y sus habitantes viven bajo una cúpula que asegura el oxígeno, y hay cruceros a en otros planetas.

2001: Odisea en el espacio

Esta enrevesada obra maestra de Stanley Kubrick se desarrolla en varios tiempos. Y aunque en el primero se puede ver a los monos aprender a ser más humanos (usando armas…qué adecuado), en la segunda parte la historia se desarrolla en el futuro, en un viaje comercial a La Luna, un lugar que se puede visitar con regularidad. Aunque el estatus quo no es descrito, sí queda claro que la colonización espacial está en marcha.

Aliens, el regreso

Más de 50 años después de su traumático viaje en Nostromo, Ripley despierta en otra nave que se dirige al planeta abandonado de la primera entrega de la saga, ahora convertido en una colonia de terraformación. Como es de esperar la colonia no resulta una buena idea y una infestación de aliens es previsible.

Star Trek

Sumen aquí todas las versiones de esta historia, desde la original con Kirk y Spock hasta las nuevas películas con nuevos Kirk y Spock. En el universo Star Trek, televisivo y cinematográfico, existe la Federación, una coalición de planetas que propone la exploración pacífica de la galaxia. No siempre se logra, pero entre los ejemplos anteriores, este mundo resulta el más ideal, con diferencia.

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